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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
IMBÉCIL
- ¿Todo bien, Vince? - Mejor que nunca, Pete.
Lo sabe.
Aparte del sentido literal,
existen tres tipos de imbéciles en el mundo.
Está ese al que compadeces,
el triste y aburrido imbécil al que la vida parece que disfruta torturar.
Yo no soy de esos.
¡Hasta luego, Pete!
Luego están los imbéciles irritantes,
los que tienen como único propósito
evitar que los demás disfrutemos de nuestra existencia.
Una vez más, no soy de esos.
Disculpa, no te puedes estacionar ahí, amigo.
Por último, están los presumidos,
los pretenciosos.
Los imbéciles tipo "Yo soy mejor que tú, al demonio con todo y con todos".
Yo prefiero el término "ambicioso", pero, dejando las etiquetas,
somos de los que deben cuidarse.
¡Buenos días, tarados!
Aquí toda la explicación.
Están viendo un cuarto lleno de vendedores de ventanas dobles.
Ya que esto es 1983,
no somos los parias sociales que conocen y aborrecen,
pero dennos tiempo.
Esta es la reunión de ventas del lunes por la mañana,
donde el equipo me entrega sus órdenes semanales.
En teoría, mera cuestión de administración financiera.
En la práctica,
un extraordinario concurso de egos.
Bueno, Fitzpatrick, ¿qué tienes para mí?
No, vete al cuerno. Yo fui primero la semana pasada.
- Vamos, le toca a Sanitario. - No me llames así.
Ya, cálmate, Sanitario. Es sólo un apodo.
No, un apodo es un término afectuoso entre amigos.
Yo considero que eres un soberano idiota, así que no es un apodo.
Sí, bueno, yo te mostraré algo soberano.
Este depravado es Brian Fitzpatrick.
En la vida real, sumamente desagradable, adulón y repelente,
pero dale algo para vender y, de algún modo, se transforma.
¿Resistentes? El presidente Reagan tiene un refugio antibombas
hecho totalmente de nuestras ventanas.
La ciencia dice
que estos marcos de uPVC perdurarán mucho tiempo después
de que se extinga la humanidad.
También es el orgulloso dueño de un enorme pene
que le encanta lucir a la menor provocación.
¿Y eso te parece bien?
Y este adorable sujeto es Martin Lavender.
Honesto, decente y educado.
Cualidades que en nuestra profesión
son tan útiles como un condón agujerado.
Hola, soy Martin Lavender de Ventanas Cachet.
Estamos cenando.
No, termine su cena. Vendré otro día.
Gracias, cielo.
Antes era músico.
Abandonó a su banda fracasada para unirse a mi equipo de ventas.
Lamentablemente, tres meses después,
su ahora exbanda lanzó el sencillo número uno más exitoso del año,
"Wherever I Lay My Hat".
No. 1 PAUL YOUNG No. 1
NO ES LAVENDER
Naturalmente, nos juntamos para ayudarlo a superar
este momento de dificultad.
Qué mala suerte, amigo. ¡Pudiste ser tú!
Bueno, vamos, a ver algunas órdenes.
- No seas tímido, Lavender. - Su madre no lo fue.
- Cuatro. - Basura.
4000. Tiene que ser tu mejor marca, ¿no?
Pudieron ser siete, si esta víbora no hubiera abaratado Warren Close.
¿Bromeas? Mis precios no tienen nada de malo, eres tú.
No podrías venderle hielo a un maldito esquimal.
Los esquimales no necesitan hielo. ¿Por qué se los vendería?
Ya sabes, el dicho va:
"Podría venderle hielo a los esquimales".
Tú eres todo lo contario, ¿no?
- Así no funcionan los contrarios. - Esto pasa seguido.
Bueno, no podrías venderle comida a un etíope famélico
con moscas alrededor de los ojos,
un vientre abultado y suciedad corriendo por sus piernas.
Sólo le daría la comida. No soy un monstruo.
Por eso siempre te superaré en cualquier venta.
¿Crees que podrías venderle hielo a los esquimales?
No sólo vendérselos, para cuando saliera de su iglú,
me pedirían que fuera padrino de sus adorables niños de ojos rasgados.
Dime, ¿sólo les vendes a estereotipos culturales
o también a personas reales?
A diferencia del profesor Castrado,
yo puedo venderle lo que sea a quien sea.
Tomando la analogía del hielo y los esquimales,
¿crees que podrías venderle ventanas nuevas
a alguien a quien hace poco le vendiste ventanas nuevas?
- Sí. - Tengo 100 libras que dicen que no.
Tenías 100 libras.
Mejor entrega esos billetes, Sanitario.
Bueno, si dejaron de circular billetes, quiero ver más órdenes.
Brian.
13 500.
Impresionante.
¿Quién diría que un ladino estúpido con un terrible olor
podría arrebatarle los ahorros a alguien?
Bueno, aquí está lo mío.
Sólo 17 000.
Lo que creo que me hace
el empleado del condenado siglo,
pero no se sientan mal, chicos. Aun así ha sido una semana récord.
Para celebrarlo, organicé algo especial para la noche del sábado.
Ahora... salgan.
Esas ventanas no se venderán solas.
- Buenos días, Vincent. - Buenos días, Carol.
¿Puedes buscar la dirección de la casa de Solomon?
Tengo tiempo para pasar al rato...
Adivina quién...
La última vez que vi estos bellos dedos,
- estaban en torno a mi... - ...traje a los niños.
Mi cuello. Estaban en torno a mi cuello.
Fue culpa mía por soltar gases en la cama, ¿no, Sam?
No era lo que ibas a decir.
- ¿Qué iba a decir? - Nada.
Vayan a jugar afuera.
Anden. Quiero hablar con su papá.
Hola, bebé.
Lo sé. Es increíble, ¿verdad?
¿Qué pasa?
Creí que el vendedor número uno de Cachet querría almorzar.
Sólo es queso, pero me robé un pastelito
de la mochila de Robbie como postre.
No merezco a un ángel como tú en mi vida.
Lo sé.
¿A qué hora llegarás a casa esta noche? Prepararé un curry.
Esta noche no puedo, amor. Tengo visitas a casas.
¿Es broma? Es la tercera noche esta semana.
Sam, cariño.
El mejor momento para cerrar un trato es cuando están ambos cónyuges.
Las noches y los fines de semana son las horas doradas.
¿Y cuándo planeas meternos en tu frenética agenda?
¿Navidad? ¿Días festivos?
Trato de construir algo para nosotros.
En unos meses, me aplacaré,
pero ahora no. Te lo compensaré, preciosa. Lo prometo.
¿QUIERES QUE ME DESHAGA DE ELLA?
¿Te das cuenta de que nada de esto pasa inadvertido?
¿Qué haces?
Descuida, obviamente no me quieren aquí.
Sam. Regresa. ¡Sam, regresa!
Ignórala, está loca.
Un "Gracias por rescatarme, Carol" sería lindo.
Mientras tanto, Fitzpatrick no tardó mucho
en encontrar a una esquimal de 73 años para venderle hielo.
Pero apenas pusieron estas ventanas hace tres semanas.
Lo sé, señora Brown. Me avergüenza estar aquí,
pero acaba de salir a la luz una grave falla de diseño
en los marcos plásticos de esas ventanas
que nadie pudo prever.
¿Las partes blancas?
Sí, las partes blancas.
Están hechas de un compuesto llamado
policloruro de vinilo o uPVC.
Acabamos de descubrir que al exponerse al sol,
ese tipo de plástico podría explotar.
- Ay, no. - En efecto.
Pero no todo son malas noticias.
¿Ha oído de la NASA?
¿Los del espacio?
Esos mismos.
Como parte del programa del trasbordador,
han desarrollado un compuesto plástico superior por mucho,
uno que no la matará.
¿Tiene nombre?
Sí, se llama... PVCu.
Así que, me gustaría cambiar
sus peligrosas ventanas de uPVC
por las nuevas y seguras de PVCu,
gratis, excepto por el costo de instalación.
No lo sé.
Debería consultarlo con mi hijo.
¿Su hijo es Neil Armstrong?
No.
Entonces no creo que esté calificado.
Lee y llora.
¿Toda la casa?
- ¿Cómo lo hiciste? - Ya sabes,
encanto y perspicacia de vendedor.
No, espera, no lo sabes, ¿verdad?
Ahora dame esos 100.
Espera, sólo cobraste 100 por instalación.
¿Regalaste una casa entera de ventanas para ganar una apuesta?
Sanitario...
La palabra "regalar" no está en mi vocabulario.
Como la frase: "Tengo un éxito número uno" no está en el tuyo.
No, arreglé que un instalador retire esas ventanas mañana
y las vuelva a colocar de inmediato.
La vieja nunca lo sabrá.
No sólo vendí hielo a los esquimales,
les vendí su propio hielo.
¡Soy un genio!
Anda, paga.
Sí, eso es.
A diferencia de Fitzpatrick,
yo no necesito usar artes oscuras para cerrar un trato.
Buen día, señor Solomon.
Vincent, de Ventanas Cachet. Hablamos por teléfono.
Señor Vincent, sí.
Lo siento mucho, pero vamos a sentarnos a orar.
¿Puede dejar un folleto y le llamamos para cotizar mañana?
¿Quieren saber el porcentaje de gente que lo consulta con la almohada y llama?
Un enorme y maldito cero.
Esto puede sonarle extraño, pero ¿puedo acompañarlos?
He tenido unos días espiritualmente agotadores.
Nos encantaría. Pase.
Otra cosa, los vendedores son como los vampiros:
nunca invites a uno a tu casa.
Una vez que lo haces, no saldremos hasta haber probado tu sangre.
Ni siquiera al baño.
¡Gracias!
La paz...
Usar el baño de una casa es pecado capital,
sin importar lo desesperado que estés.
Apenas dejas solos a esos pobres diablos,
tratarán de conspirar para ver cómo sacarte de su casa.
¿Debe llevar a los niños a dormir?
Perfecto, echaré una mano con el baño.
¿Su esposo sufre un infarto?
Permítame llevarlos a urgencias, basuras mentirosas.
Estos infelices temerosos de Dios han rezado por casi dos horas,
y no sólo por cosas como la paz mundial.
Señor, por favor, usa tu poder divino
para encontrar un buen comprador al contado
para el auto de Brian y Kellie.
Querido y misericordioso Dios,
por favor, haz lo que puedas
para conseguirle una mejor recepción a la televisión de Aggy.
Querido Señor, por favor, dame la fuerza para no orinarme en los pantalones
frente a estos hijos de perra que pierden el tiempo.
Al final, mis oraciones de vejiga fueron atendidas
y el señor Solomon compró ventanas para toda la casa.
Podría decirse que como, duermo,
respiro, defeco y orino... ventas.
Pero como le sucedió a Einstein, mi genialidad fue descubierta
más tarde en la vida.
6 MESES ANTES
Después de gastar un par de miles para amputarle las patas a ese perro
y colocarle ruedas,
sale a dar su primer paseo y el maldito animal entra en pánico,
y rueda bajo un autobús.
El pobre infeliz está devastado.
Le dije que le viera el lado amable,
al menos ahora tiene una alfombra de 2000 libras.
Sí, él habla.
Carajo.
Esa era una llamada que me informaba que mientras estaba en otros asuntos,
el buque en el estuario del Támesis había sido llenado por accidente
con crudo contaminado.
Lamentablemente, el constante monitoreo necesario
para evitar esos errores millonarios era mi única tarea.
Después de considerarlo con detenimiento,
está relevado de su cargo con efecto inmediato.
¿Tiene algo que decir, señor Swan?
Esto es condenadamente ridículo.
Quizá deberíamos tomarnos un descanso.
Oye, hablé con los chicos.
Están dispuestos a respaldarte, Vince.
Agradezco el apoyo del sindicato, Terry.
Pero me largo.
De todas formas, odio este trabajo.
¿Y cómo mantendrás a Sam y los niños?
Ya pensaré en algo.
Oigan, ustedes dos.
Gemelos carisma.
Después de considerarlo con detenimiento,
he decidido que pueden meterse su trabajo por el trasero.
Aquí está mi carta de renuncia.
No me atrevía a ir a casa a decirle a Sam que había perdido mi trabajo.
Dije que pensaría en algo y es lo que pretendía hacer
después de perderme de borracho.
Nunca me gustó el whiskey.
¡Qué demonios!
Vincent Swan.
¿Dicky Cox?
"Dicky Desperdicios" era como me decías en la escuela.
"Cox de nombre, cojón por naturaleza".
Sí, ese era otro.
- ¿Estás bien, Vince? Te ves del asco. - No.
No estoy bien, Dicky.
Me despidieron esta mañana
y lloro junto a un orinal repleto de mi vómito, hablando contigo.
No te ofendas, pero creo que toqué fondo.
Es curioso cómo cambia la vida.
¿Quién habría apostado que yo sería exitoso
y tú, Vincent Swan, serías un maldito perdedor?
Gracias por las palabras de aliento, Coxy.
Sí.
Vincent, ¿qué dirías si te confesara que gané cuatro veces tu sueldo
la semana pasada?
Diría que a menos que la demanda por gigolos horrendos
se hubiera incrementado, son estupideces.
Sí, qué gracioso.
Mira.
Búrlate de eso.
Carloton & West Bank Limited $ 6,700.00
Tengo algo que podría interesarte.
Lo que tengo aquí podría cambiarte la vida.
No soy un completo pueblerino, ya he probado la cocaína.
No hablo de drogas.
- ¿Un montón de plástico? - ¿Lo es?
¿O...
...es oro blanco?
No, definitivamente un montón de plástico.
Para los inexpertos,
pero cuando le agregas un poco de saber y algo de patrañas,
este maldito montón de plástico
se convierte en algo mucho más atractivo.
Coxy me explicó el negocio de las ventanas de doble acristalamiento.
Desde que Thatcher otorgó el derecho a comprar tu vivienda del estado,
el mundo renovaba sus nuevas casas de ensueño.
El oro blanco era sólo plástico,
una alternativa barata a la madera,
pero que reducía el costo de hacer ventanas a casi nada.
Coxy las vendía con un margen de 600% de ganancia.
A los que no pudieran pagar los precios astronómicos,
les vendía un financiamiento.
Así les permitía pagarle lo que creían que podían costear al mes
por el resto de sus vidas.
Al final, esas brillantes ventanas les costaban más
que sus feas casas del estado.
Era algo hermoso.
Quiero esto.
Puedes quedártelo.
No, esto no.
Hablo de toparme contigo.
Perder mi empleo. Todo.
Sucedió por una razón.
No vas a llorar, ¿o sí?
Siempre fuiste un maldito desperdicio.
Sellé mi destino al otro día.
No creo mucho en la providencia,
pero hay que ser ciego, sordo y tonto como el demonio
para no escuchar el llamado del destino.
ESTE ES TU DESTINO CON LOS TALENTOS QUE DIOS TE DIO
Lamento interrumpir.
Es un elefante, no genitales masculinos.
Busco al dueño.
- Lo siento, soy nueva aquí. - Entiendo.
- ¿Está el dueño? - Como dije, soy nueva.
Literalmente no puedo ayudarte.
Diablos, Carol. Eres la recepcionista.
Pide más detalles, ¿quieres?
No hace daño ser precavido, Tony. Entró como si nada de la calle.
¡Es una maldita sala de exhibición!
Queremos que la gente entre como si nada de la calle.
Hola, señor.
Entonces, ¿es su negocio?
Tienes dos minutos, amigo.
- ¿Para qué? - Para venderme lo que sea que vendas
y te largues.
Conozcan a Tony Walsh, el más gruñón pequeño empresario.
No quiero venderle nada, quiero vender para usted.
- Me llamo Vincent. - No me importa si eres Barbra Streisand.
- Ya tengo un equipo de ventas. - Bueno, eso fue breve.
Ahora tenemos 90 segundos que llenar con charla vana.
O podrías largarte de una vez.
Claro. ¿Y dónde estaría lo divertido en eso?
¿Ve a esa pareja?
Entraron en su sala de exhibición hace cuatro minutos.
En otros 45 segundos van a salir con miles de ingresos perdidos.
Tengo 20 libras que dicen que Tontín y Bobín, por allá,
seguirán rascándose el trasero cuando se vayan de aquí.
Bueno, amigo.
Toma una lista de precios.
Hazlos firmar y te pondré a prueba por dos semanas.
¡Supe que debía felicitarlos!
- Perdón. - ¿El premio al cliente número 100?
¿Nadie se los dijo?
Como clientes número 100 hoy, han ganado la oportunidad
de convertir su casa en una exposición
para nuestra variedad de ventanas y puertas Cachet.
Me llamo Vincent, gusto en conocerlos.
Hola. Soy Mark. Esta es mi esposa, Lorna.
Hola.
Vaya, nunca habíamos ganado nada.
Supongo que algunos nacen con suerte, mientras el resto debemos conformarnos
con atractivo y encanto, ¿no?
Díganme, Mark, Lorna, ¿por qué buscan ventanas nuevas?
Diez minutos de tonterías después, estaba listo para cerrar el trato.
Todos nuestros productos tienen instalación de seguridad base.
Imagino que tus pequeños
te traen como loca, ¿no, Lorna?
¿Siempre corriendo por ahí?
Ahora imagínalos corriendo de lleno contra un cristal.
Resultó que no todos nuestros productos tenían instalación de seguridad base.
Probablemente sea difícil no imaginar a tus preciosos hijos
en un charco de su propia sangre.
Pero no lo pierdas de mente porque este, Lorna, perdona la expresión,
este vergonzoso pedazo de mierda
es la puerta de una reconocida compañía nacional.
No puedo decir nombres... Everest.
Dios, me enfurece.
¿Qué nadie piensa en los niños?
Bueno...
Por suerte, aquí en Cachet, sí.
Quizá fue la adrenalina en todos,
pero para cuando terminé con ellos,
habían firmado por 5000 libras en ventanas.
Apenas me fui de la sala, Walshy llamó a su esposa.
Creo que acabo de conocer al hombre que nos hará ganar nuestro primer millón.
Estaba tan impresionado que no me ofreció un periodo de prueba,
me puso a cargo de todo su equipo.
Al que eché prontamente.
Salieron Tontín y Bobín y llegaron Idiota y Estúpido.
Después de que Fitzpatrick y Lavender
se graduaran de la Escuela de Ventas de Vincent Swan,
el equipo estaba completo.
Una vez que el decorador sin gusto de Walsh fuera reemplazado
por algo más conforme a nuestro estilo con clase,
Ventanas Cachet había renacido.
¡Bien!
La primera y única regla,
no timamos a nadie de la localidad.
Estos son nuestros vecinos, nuestros amigos.
Siempre les vendemos a un mismo precio,
un precio justo.
A veces más, a veces menos, pero siempre a un mismo precio.
Perdón, entonces, ¿quién paga más?
Los idiotas. Los terminantemente estúpidos.
¿Y menos?
Nadie, si podemos evitarlo.
Así que no hay un sólo precio para todos, ¿verdad?
No. Pero...
Suena bien, ¿no?
Y con eso están al corriente.
¿Quieren saber qué es lo mejor de ganar en la vida?
Que puedes retribuir un poco.
- Hola, Vince. - Terry. ¿Cómo te va?
Bien, ¿quieres pasar?
Agradezco mucho la oferta, pero...
¿vender ventanas dobles?
No te ofendas, pero no es lo mío, ¿o sí?
- ¿Por qué no? - Sé que la refinería
no es del gusto de todos, pero es algo fijo, la pensión es buena,
y es prácticamente imposible que te despidan.
Sí, quizá para los simples mortales.
- Hola, extraño. - Buenas noches, Gillian.
Al fin llegó el cerebro de la casa.
Mejor me apresuro, me toca turno de noche.
Trae a la familia a una parrillada pronto, Vince.
- Sí, les encantaría, amigo. - Adiós, amor.
Adiós.
Procura no masturbarte todo el turno.
Alguien tiene que ocupar esa silla después de ti.
No te irás también, ¿o sí, Vincent?
Hace siglos que no tenemos un buen chismorreo.
¿Me atrevería?
Deja puesta la tetera.
Entonces, Terry dice que ahora eres vendedor.
Sí, encontré un trabajo en el que ser un presuntuoso es considerado una cualidad.
- ¿Y qué vendes? - Ventanas de doble acristalamiento.
Elegante.
Me gustan en las puertas para el patio.
Aunque apuesto a que son costosas.
Te sorprenderías, Gillian.
Sé que luce mal,
pero esas puertas para el patio van a revolucionar por completo
la armonía de las escaleras al jardín.
¿Qué?
A esto me dedico.
Ventanas y Puertas Cachet.
Te habla Brendan.
Dile que me esfumé.
Un minuto, acaba de llegar, Brendan.
Por Dios...
Hola, Brendan.
Sí.
Pero son las mismas, carajo.
No.
Mira, voy para allá.
Pedí que le dijeras que me esfumé.
No sé qué significa eso.
¿Es jerga de Essex?
- Todo va junto... - Oye.
¿Qué diablos es esto, Vincent?
90% seguro de que es una orden de puertas para patio, Terry.
¿Me equivoco? ¿Quieres hablarlo afuera?
Discúlpennos un instante.
No, no me quedaré.
Sólo vine a decirte que no queremos tus horribles ventanas.
Pues deberías hablar de vez en vez con tu esposa,
parecía sumamente entusiasmada con la idea.
Y son diseñadas a precisión, no horribles.
Si eso es todo, tengo clientes.
No, no, no trates de escurrirte.
- Te aprovechaste de Gill. - No sé si te has dado cuenta, amigo,
pero Gill es una mujer adulta, con pechos y todo.
Y este es un contrato.
Tiene efecto legal.
Sugiero que vayas a casa y...
Aléjate de mí, de mi esposa
y de mis ventanas, completa basura.
¡Maldición!
Perdón.
A veces trabajar aquí es como estar en una espantosa versión de Dallas.
Vincent.
No está aquí. Está trabajando.
Sí, lo sé. Mira,
vine a pedir perdón.
No te haré respetar el contrato.
¿Estamos bien?
- Sí. - Bien.
Porque aquí parado se me enfrían las bolas.
No pude evitar pensar que esta conversación habría sido más cómoda
con un bello porche de vidrio doble.
Siempre supiste hacerme reír, Vincent Swan.
Qué sitio tan interesante para una placa personalizada.
IMBÉCIL
Me agrada.
¿Quieres dar una vuelta?
Sí.
Nunca he estado en un imbécil-móvil.
Traeré mi abrigo.
Como se los dije, página uno del manual de entrenamiento:
nunca te vayas de una casa sin cerrar un trato.
Sí... No alcanzo a notar la diferencia.
¿Qué no le gusta exactamente, señora Brown?
Me recuerdan a la muerte.
Quiero de vuelta mis viejas ventanas.
Claro. Bueno,
podría hacer que Brendan volviera a instalarlas, pero,
tendría que pagar para reemplazarlas con un producto idéntico
y, francamente, inferior.
Voy a llamar a mi hijo, puedes hablarlo con él.
No, no, no. No lo haga, señora Brown.
Le diré qué, haré que Brendan reemplace gratis las ventanas.
Seguro no le molestará.
Eres un joven encantador, Brian.
Sí, claro que le molestará.
Tengo otro trabajo.
Métete esto en esa obtusa cabeza irlandesa,
no te pagaré este trabajo hasta que esa perra senil esté contenta.
Quien quiera un piso pavimentado,
puede esperar, ¿comprendes?
Escúchame bien, idiota cara de hurón.
Vuelve a hablarme así
y te acomodaré esos asquerosos dientes amarillos.
- ¿Comprendes? - Sí, com...
Comprendo por completo.
¿Puedes por favor volver a colocarlas, Brendan?
¿Por favor?
Sí, lo haré, Brian.
Y como me lo pediste tan amablemente, sólo te cobraré el doble por hoy.
Debes estar bromeando...
Sí. No. Doble. Excelente.
Parece que a los esquimales no les gusta tanto tu hielo después de todo.
- Vete al infierno. - Por favor, sé amable.
¿A dónde fue todo tu famoso encanto?
Mis ganancias, por favor.
Toma, te devuelvo tu dinero.
Y otros 100, dado que perdiste la apuesta.
Ni lo sueñes.
Ya le voy a pagar doble a ese Irlandés del Ano.
¿Sabe que le dices así?
- Oye, Brendan, ¿sabes...? - Está bien, está bien. Toma.
Idiota.
¡Papá!
- Vengo en son de paz. - Y decidió honrarnos con su presencia.
Alguien también quiere disculparse por no estar por aquí últimamente.
- ¿Cómo están mis changuitos traviesos? - Vincent,
sabes que tengo 14 años.
Qué bien, porque aquí tengo una chaqueta deportiva talla 14
de Sergio Tacchini.
No puede ser. No es falsa.
¡Papá, eres el mejor!
Vincent,
- eso cuesta una fortuna. - No, amor,
esto cuesta una fortuna.
- ¿Es una puta broma? ¿Es visón real? - A menos que Liberty
empezara a despellejar gatos, es real. Mírate.
Es precioso.
Descuida, Robbie, no te he olvidado, amigo.
¡El Halcón Milenario!
¿Es una puta broma?
- ¡Robbie! - Fue culpa tuya.
¿A qué se debe todo esto?
Te lo dije. Estamos en esto juntos.
Es hora de disfrutarlo.
Gracias, Vincent.
A pesar de lo que le digo a todo el que conozco de ti,
eres un buen hombre.
Ahora,
¿qué tal si llevamos a los niños a la cama y vamos a la nuestra temprano?
Dios. Sé lo que eso significa.
Ven acá.
Los niños...
Tendrás que mantenerme eso caliente.
- Los llevaré a dormir. - No, tengo que salir esta noche.
- ¿Qué? - Te lo dije.
La noche del sábado es ideal para vender.
Tiene que ser un chiste.
Estos visones muertos no se pagan solos.
Te amo.
¡Imbécil!
Que no se diga que no era generoso.
Especialmente para gastar el dinero de Walshy.
Era hora de darles a los chicos su celebración de noche de sábado.
¿Saben qué nos distingue del resto de los plebeyos de la ciudad?
Simplemente esto.
No aceptamos un "no" por respuesta.
Siempre que tocamos a una puerta
y un tonto nos dice que "no necesita ventanas nuevas",
le vendemos a ese idiota más ventanas que paredes en su casa.
- Tienes toda la razón. - ¡Bravo!
Disfruten el festín,
y gracias por una semana récord.
Salud, tarados.
- Salud, jefe. - Vincent.
Vayamos después a un club.
No podemos pasar la noche aquí con el pene colosal de Brian como compañía.
¿No quieres esperar a ver qué hay de postre primero?
Maldición.
Dios.
- ¡Caray! - Hola, chicos.
¡Me encanta este trabajo!
He sido sumamente bueno este mes, sí.
Baja la persiana, Brian.
Salud.
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