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Zulu
Continuación.
Gracias. ¿Hay que beber tanto?
¿El vaso entero? Claro.
Ahora, en abril de 1905, sabemos que esto es lo mejor para curar la anemia.
Beba y el color volverá a su rostro.
Es solo sangre de buey.
Sí, pero mire a ese hombre cuya profesión es precisamente extraer la
buey y respirar sus emanaciones.
No es un juego, señorita Sino una terapia
Espero que estéis satisfechos.
Las informaciones han sido ciertas.
Este cobrador transportaba oro.
Precisamente, quisiéramos ver ese oro.
Bueno, ahora dispersaos.
Volved dentro de un mes.
En un mes habré tenido tiempo de negociar en Londres.
No es eso lo que yo pienso.
Ni mis compadres tampoco.
Queremos tener la pasta ya.
Alto, alto. ¿No confías en mí?
No mucho, la verdad.
Abre la bolsa.
Me voy y me llevo a la muchacha como rehén. No intentéis seguirme,
Y después la matará.
Si la tocas, acabaré contigo.
Quedaos tranquilitos. La muñeca se viene.
No me dejéis.
Me matará.
Me liquidará en cuanto volváis la espalda.
Ataquémosle ahora. Es muy arriesgado.
Te encontraremos.
No os mováis. Es una chica lista.
Y sabrá escapar.
¿Quieres eliminarme, eh?
Claro que no.
Pórtate bien.
Yo no soy un asesino. No soy como tus amigotes.
Iremos a la costa.
Y luego... podrás largarte.
¿Está lejos?
Dos días de marcha. Si no encontramos un vehículo.
Mira.
Tómame y deja que me vaya.
¡No!
¡Va por él!
Sigámosle. Quieto.
Será mejor esperar hasta que se sienta seguro.
No le haré ningún daño si da a usted la cara.
Sé que está en esta habitación.
¿Quién es usted?
¿Una doncella?
Soy la doncella de la señora Marquesa.
¿Cómo se llama?
¿Cuántas personas hay en el castillo?
Estoy sola.
No, yo he visto antes a otra persona.
Era Elizabeth, la dama de compañía de la Marquesa. Le juro que estamos solas
ahora.
La cocinera y los domésticos llegarán mañana con el señor y la señora
Todos están en París.
Hemos venido para poner orden y preparar la...
Es inútil. Está muy lejos.
Tened paciencia. Lo tenemos.
Bien. Ahora quiero la verdad.
¿Cuántas estáis en este castillo?
Estamos, Solar.
Los demás no llegarán hasta mañana.
El castillo debería estar cerrado, pero jugamos a que es nuestro.
Por eso hemos venido antes.
Coja lo que quiera.
No nos hará daño.
No diremos nada.
No tengáis miedo.
Solo quiero esconderme hasta la noche.
Después me iré.
Vais a ser buenas chicas y me vais a conducir hasta vuestra habitación.
Vamos.
Pasad delante.
¡Gracias!
Veo que no os inspiro miedo.
Te encontramos muy simpático.
A pesar de tu enorme reválver. No habrás venido a raptarnos.
¿Qué quieres de dos jovencitas como nosotras?
Indefensas y a tu merced.
Por favor, no nos mates.
¿Puedes violarnos?
Yo te ofrezco mi inocencia a cambio de mi vida.
Haz conmigo lo que desees, pero respeta a esta muchachita.
Te lo ruego, no nos maten.
¿Ha terminado la comedia?
¿Qué haces?
Tenía ganas de besarte, es todo.
Las puertas tienen dos llaves.
La copia de la nuestra estaba guardada en la mesilla.
Ahora me lo vais a explicar todo.
Camareras o damas de compañía.
Quiero saber inmediatamente quiénes sois y por qué este castillo está
completamente desierto.
¿Podemos formularte unas preguntas?
¿Quién te persigue y por qué?
La diferencia es que yo tengo el revólver.
Y soy el que manda.
Tú ya no tienes tu revólver.
Hemos tomado precauciones.
Mira, tenemos una sorpresita para ti.
Nuestras armas son silenciosas. Somos dos.
Y tú estás solo, en nuestro poder.
Tu vida es nuestra.
Las monedas de oro que están en tu bolsa.
¿Qué haremos con él?
Antes parecía que quisieras violarle.
¿Por qué no?
Es un chico guapo. No me provoques.
¿Pero por quién me habéis tomado?
¿Creíais de verdad que me iba a quedar a vuestra merced?
No son precisamente dos mujercitas las que pueden dominarme.
La comedia ha terminado.
¿Sois encantadoras?
¿Adorables?
Pero tengo trabajo.
Perdonadme.
Me voy.
Tus enemigos no deben de estar lejos.
Es verdad.
Deberías esperar a que anochezca.
Sería más seguro.
¿Por qué no aquí?
No hagas eso.
¿Qué va a decir tu amiga Elizabeth?
A Elizabeth no le importa.
¿Verdad, Elizabeth?
Desde luego.
Me da igual.
Confía en mí.
Antes pudimos escapar y dar la alarma.
Ven al saloncito.
Tenemos una bebida amarga que nosotras preparamos. El fuego arde.
Más tarde, cuando caiga la noche, podrás partir si lo deseas.
Ven.
Y te contaré por qué no está aquí el personal de nuestro castillo.
Luego, a la noche, conocerás la razón de nuestra presencia en este castillo.
Demasiado tarde.
Te has inmiscuido en el mundo de Elizabeth y Eva.
El universo de la locura y la muerte.
Una lástima.
Hubiera podido amarte.
¿Sabes qué lo he hecho para impedirle que se fuera y que se quedara hasta el
alba?
Jugaba con el revólver.
Se ha disparado sin querer.
Ahora sí que me voy.
Ese disparo ha debido irse en el exterior.
¿No hay salida por detrás?
Está rodeado de agua.
Solo el puente le une a tierra.
Es una trampa.
¿Cuándo llega el personal del castillo? No antes de dos días.
Pero más tarde, al caer la noche, vendrá un grupo de amigos.
A una reunión que nos obliga a prescindir del servicio.
Nadie debe saber quién vendrá a visitarnos.
Esa gente sigue ahí aportada.
Y me importan muy poco las personas que esperáis.
Tengo que salir de aquí.
Me parece que sé dónde hay una vieja barca.
Podríamos salir por los establos.
Ve a buscarlo. ¡Rápido!
Mark, los invitados no deben verte.
¿Qué importa eso? Huye antes de que lleguen. De que anochezca.
Escucha. No entiendo vuestros misterios. Mi única idea es salir de aquí sin que
me cojan.
Me están esperando en Londres.
¿Lloras?
¿Por qué?
No comprendes que lo que quiero es salvarte.
¿No te das cuenta de que yo era la que quería estar contigo?
No has entendido que te amo.
Desde el momento en que pisaste este castillo.
Le tenemos.
Está armado.
Esta noche entraremos.
Dejadme a la chica.
Para mí.
Mirad.
No es posible. La bolsa del dinero.
¡Estúpida!
Aquí está el oro.
Tomad y marchaos.
Primero tenemos que contarlo.
Lo cuentas después.
Cállate.
Ida a las caballerizas.
Podéis vigilar el puente y contar el dinero tranquilamente.
Se la llevan.
Lo habéis planeado todo, ¿eh?
Estáis locas. La van a matar.
No te preocupes, volverá.
Era la forma de mantenerte con vida hasta esta noche.
Ahora dime la verdad.
¿Quién va a venir esta noche?
La muerte.
Espera, déjame hacer.
Escucha, pequeña burguesa.
Ahora soy yo quien da las órdenes.
Vamos a cambiar los papeles.
Le vas a dar tu ropa a mi mujer y ella irá al parque.
Te voy a tratar como a ella.
Ya verás, la gente como tú me llama loco, degenerado, pero no, soy
un poco especial, solamente un poco especial.
No le dejes, sabes que está medio loco.
Precisamente. Y la desea a ella.
Puedes partir.
Irte antes de la noche.
O ir atravesando el foso.
Eva, no vuelve. Tengo que ir antes de que la maten.
Espera. No es necesario, mira.
¿Qué es esta comedia?
No hacéis más que reíros de mí.
De todas formas, me quedo.
Usted es ese peligro misterioso que las señoritas esperaban para esta noche.
¿Le parezco peligrosa?
Bueno, usted atrae como el peligro.
Pero claro, la similitud termina ahí.
La muerte se disfraza a veces con el rostro de la seducción.
Precisamente fue Elizabeth la que dijo antes que la muerte vendría a visitar
este castillo.
Y aquí está.
A ver si lo adivino.
Ustedes hacen girar las mesas, invocan a los espíritus... O quizá...
Sencillamente esperan a que vengan algunos hombres.
Nada de eso.
Se trata de un club.
Una especie de reunión femenina.
Si usted se queda, y se quedará, lo sé, será la única presencia masculina.
Exceptuando a Satán, claro está.
¿Y ese club a qué se dedica?
Ya lo verá.
Lo verá... digamos...
A medianoche.
Ah, medianoche.
Satán.
La muerte.
¿No siente usted miedo?
Sí.
Incluso hasta encuentro la situación muy divertida.
Queridas amigas, habéis hablado a vuestro invitado sobre un peligro.
Para intrigarle y que no se fuera de aquí.
Espero que vuestra intención no sería que huyese, ¿verdad?
Veo que ya os habéis presentado.
Recibid a los otros invitados.
¿Vendrá alguien más?
Unos amigos.
Venga, vamos a recibirles.
Pero antes, permítame observarle.
¿Le han sangrado?
Un poco.
Muy bien.
Es bello.
Y fuerte.
Me alegro.
No le molestará que le examine cómo haría con mi caballo.
Me divierte mucho.
Se están tomando ustedes muchas molestias para entretenerme.
Pero cuidado si me llego a aburrir.
¿Piensa usted que podría aburrirse conmigo?
¿No quiere tomarme?
¿Violentarme?
Solo cuando yo quiera.
Yo doy las órdenes.
A todo el mundo.
Hasta a ti.
Ven.
Te perdono.
La curiosidad me obliga a no decir nada.
Todo está preparado. Podéis entrar.
¿Quién hay ahora en el castillo?
Elizabeth, Eva y un invitado. ¿Un invitado? ¿Un hombre?
Sí. ¿Y qué hace?
¿Y no quiere ver a todas juntas?
Sabe que esta noche tendrá lugar una reunión de amigos y está encantado de
asistir. Vamos.
¿Dónde está?
En el salón grande.
¿Debemos cambiarnos ahora mismo? Quedaos de momento en ropa de calle. A
medianoche nos pondremos los velos.
¿Quién es ese hombre que va a asistir y a participar en nuestra reunión? Un
bandido. ¿A qué es divertido?
Qué ironía. Un truán que se refugia en este castillo justo la noche de nuestra
reunión anual.
¿Es atractivo?
¿Tiene buen porte? ¿Y sus ojos?
¿Cómo son? ¿Azules?
Venid, vamos a reunirnos con él.
Muy bien.
El efecto es impresionante.
¿Es para la llegada de la muerte?
¿Pero dónde están vuestros invitados?
No veo a nadie.
¿Cuándo comienza vuestra misteriosa reunión? Estoy cansado de esperar.
A medianoche. Hasta medianoche nada.
No tengas tanta prisa. Podrías lamentarlo.
Aprovecha un poco la vida. Aprovechad de nosotras.
Parece que me habláis de saborear mis últimos instantes.
Nadie sobrevive a nuestras ceremonias secretas.
Entonces seguiré vuestros consejos. Veamos.
Elizabeth está muy rara esta noche.
Le ha seducido para que se quedara. Pero me temo que ha puesto sentimiento.
Una lástima.
Por él.
Y por ella.
Elizabeth, pareces preocupada.
Ya no.
Yo quería tenerte.
Y ahora eres mío.
Yo no soy de nadie, ni tuyo, ni de tus misteriosas amigas.
Solo me he quedado para asistir a vuestra reunión secreta. No creo ni en
pasión de Eva, ni en tu declaración de amor.
Puede que una haya sido sincera, pero ¿qué importa?
A medianoche, verás lo que siete mujeres pueden hacerle a un hombre solo.
Con tanto misterio me tenéis harto.
Vuestras alusiones para atemorizarme no sirven de nada.
Quiero divertirme.
¡Gracias!
¿Qué pasa?
No, no, no.
No, no.
No, no.
Has ganado.
Merezco un premio.
Sí, pero corto. Son más de las once.
Y a las doce se acabó.
Durante quince minutos me obedecerás como si fueras mi esclava.
Está bien.
Ven al saloncito.
Impídenlo. ¿Por qué?
¿No sientes nada por él?
Elizabeth, no nos estarás traicionando.
¿No te habrás enamorado de Setúan?
No, claro que no.
Pero... ¿Pero qué?
¿Por qué ella?
Las casualidades de la gallina ciega. ¿Crees que ha hecho trampa?
Yo me he fijado bien. Él lo adivinó solo.
A mí no me reconoció. ¿Qué pensáis que hará con ella?
Me gustaría estar en su lugar.
La humillará.
Estoy segura.
Le hemos obligado a quedarse.
Le hemos manipulado.
Él lo sabe y se vengará.
Porque es la que manda.
No os pongáis celosas.
Al final será para todas.
¿Verdad, Elizabeth?
Sí. Para todas.
Ya no habrá que esperar mucho más.
Es verdad. Es casi medianoche.
Es el momento de ponernos los vestidos de ceremonia. Voy por ellos.
Desnúdate.
Está bien, eres valiente.
¿Creías que te iba a quemar?
Ya está.
Quería bajarte un poco los humos.
Eres... demasiado autoritaria para mi gusto.
Ya han pasado 15 minutos. Pronto será medianoche.
Ahora nos pertenece.
Esta pequeña comedia ha terminado.
No me interesa conocer el secreto de vuestras tontas reuniones.
Vuestra posición social os protegerá del asesinato de una muchacha de otra
escala social.
Pero yo pertenezco a su mundo.
Y no al vuestro.
Puede que Elizabeth tuviera razón.
Puede que sea ir la muerte.
Puede que a vosotras os divierta matar.
Pero yo me voy.
Te equivocas. Eres libre. Y esa muchacha que era tu enemiga y que deseaba tu
muerte ha muerto.
Pero no importa.
Nadie piensa retenerte.
Pero acepta como regalo mi caballo que está en las cuadras para oír con rapidez
de nosotras que te inspiramos tanto temor.
Temor. ¿De unas burguesas chifladas que no dudan en divertirse con juegos
malsanos y dudosos?
¿Por qué lo has hecho?
Eras mi amiga.
Yo te amaba.
¡Basta! ¡Estás loca!
No querrás rematarla.
Mira la sangre.
Vienen atraídas por la sangre.
Se acercan.
La ven.
La desean. Basta.
No sabes lo que dices.
Ven.
Te contaré todo.
Podemos descansar.
Pronto amanecerá.
¿Dónde están el hombre y Elizabeth?
Han oído los dos.
Él no dirá nada. No es tonto.
Y Elizabeth no volverá. Estoy segura.
Se parece a vosotras.
Elígrave. Yo también te amo.
Y ahora dime la verdad.
¿Quiénes son tus compañeras?
¿Cuál es su secreto?
Por las mañanas vamos al matadero.
Muchas degustamos la sangre fresca de buey.
Por prescripción médica, naturalmente.
Porque así es como se cura la anemia.
Es algo que está de moda.
Las damas se reúnen con bellos señores, contoneándose a la vista de ellos.
Solo que un día, algunas jóvenes de la buena sociedad decidieron probar algo
distinto a la sangre de buey.
Se reúnen en un castillo y la víspera de la ceremonia
buscan una presa.
Un hombre es sacrificado y las jóvenes beben su sangre.
Cuando el personal de servicio regresa, toda señal de la masacre ha
desaparecido. Es todo.
Pero eso es una locura.
¿Por gusto?
¿Por placer? ¿Por perversidad?
¿Por qué una cosa tan horrible?
Pero tú, tú no eres así.
Tú me amas. Nos iremos.
Huiremos de esas locas.
Irnos.
Loca.
Lo...
Loca.
La sangre es la vida que corre en ti.
Es la muerte cuando la vida se escapa.
Es el símbolo de la vida y la muerte.
Es quizá imposible escapar cuando se ha saboreado una vez.
Pero... tú me amas, ¿verdad?
Te he amado.
Pero recuerda que me has rechazado.
Amaba a Eva.
Y la he matado.
El culto de la sangre es extraño.
Raro.
El amor del rojo líquido es quizá más fuerte que la envoltura humana que lo
recubre.
¿Por qué?
Creo que no te he amado nunca.
Lo que amaba de ti... era...
Estábamos en el Palomar.
Mató a Eva.
Y yo a él.
Estás muy bella.
Con su sangre en tu boca.
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