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Aún existen, no lejos de Estambul, en una isla minúscula inhabitada, la isla
Euskudar, las ruinas de un viejo palacio.
Antiguas leyendas aún no apagadas por las sirenas de los barcos que pueblan el
Bósforo cuentan que en aquella casa vivió una princesa extranjera condenada
encierro y a la inanición por su esposo, un gran sultán.
Encerrada en su jaula de oro, la bella prisionera, Rodeada de esclavas, debía
morir lentamente, pues le estaba prohibido todo alimento.
Pero eran las esclavas quienes iban palideciendo, enfermando y muriendo de
extraña, mientras la princesa conservaba el pinta rosado de su piel y el brillo
de su mirada.
Los doctores dictaminaban que los cuerpos de las esclavas muertas estaban
y que toda su sangre había sido consumida.
Un día, la princesa Nadia de Oscudar desapareció sin dejar rastro.
En su alcoba, y escrita con sangre, había una extraña inscripción.
Y dicen los viejos de la región, dados a las creencias sobrenaturales, que la
princesa está aún viva y que sigue alimentándose de la sangre de sus
Esta es la historia de una joven extranjera que creyó en las leyendas.
Parece que te ha impresionado.
No te preocupes.
Un estremecimiento recorre mi cuerpo. Un sudor frío me baña
de pies a cabeza.
Este sueño se repite noche tras noche durante semanas
y siempre es igual.
Con los mismos lugares y las mismas cosas.
Y ella, que me llama constantemente.
Y yo acudo.
¡Alice!
¡Alice!
Sin embargo, nunca la he visto.
Ni sé el lugar donde se desarrolla el sueño.
Es siempre el mismo sitio.
Eso lo recuerdo muy claramente.
Como si de verdad hubiera ido allí muchas veces.
Pero no sé quién puede ser esa mujer.
Por más que lo intento, no puedo recordar cómo es. Ni su figura, ni los
de su cara.
Temo y deseo a la vez que llegue la larga noche para soñar con aquella
casa. Para vivir dormida esa increíble angustia que me envuelve como una tela
araña. Para sentir la alegría de encontrarla, aunque divino donde
Me aterra la vista de la sangre.
que no sé a quién pertenece ni de dónde viene.
Como la mariposa que siempre está allí, siempre prisionera.
Y el escorpión que encuentro en todas partes.
Es un sueño que se repite prácticamente igual, aterradoramente igual.
Noche tras noche me llama y al escucharla me sobrecoge el pánico.
Y esto es lo más extraño.
Deseo escuchar el susurro de su voz.
Me atrae como un animal fascinado por los ojos de una serpiente.
A continuación, se hace la oscuridad.
Y llega ella.
Entonces me despierto.
Un estremecimiento recorre mi cuerpo.
Un sudor frío me baña de pies a cabeza.
Este sueño se repite noche tras noche.
Durante semanas.
Y siempre es igual.
Con los mismos lugares y las mismas cosas.
Y ella, que me llama constantemente.
Y yo acudo.
Deseo escuchar el susurro de su voz.
Me atrae como un animal fascinado por los ojos de una serpiente.
Y cada noche vuelvo a ver esa cometa volando.
Y a esa mariposa que nunca puede librarse de la red.
Y el escorpión.
Y la sangre.
Y esa voz sobrecogedora que me llama desde las sombras.
Desde el más allá.
Mi querida señorita, no vaya usted a creer que este problema suyo es nuevo
mí. Lo que le ocurre es que trabaja usted demasiado y no dedica suficiente
tiempo a su vida privada.
Le voy a recetar el mejor remedio que existe.
Tómese unas vacaciones.
Viva tranquila y dedíquese al hombre que ama.
Buenos días, cariño.
Hace mucho que me esperas.
No tiene importancia.
¿Fuiste a ver al doctor Steiner?
Sí.
¿Y qué te ha dicho?
Creo que no ha entendido nada.
Me pediste que fuese a verle.
Pero yo sé que mi problema está por encima de la medicina normal.
Te comprendo.
Te quiero mucho.
Nunca me dejes sola.
Buenos días.
Buenos días, señorita Alice. Ha llegado una carta urgente para usted.
Ya ha llamado el señor Cardan. Quería saber cómo han ido nuestras
en Ankara.
Dijo que hablaría con usted más tarde. También han llamado de Esmirna
preguntando cómo va el asunto Forrester.
¿Ocurre algo?
Tengo que ir inmediatamente a Anatolia.
Debo ver a la condesa Oscudar en una pequeña isla.
Buenas tardes, me llamo Alice Gordo. La condesa Oscudar me ha dicho que ustedes
me llevarían hasta su isla. Sí, también nos avisó a nosotros, pero llega usted
muy tarde.
Solo hay una pequeña barca que va allí, pero por las mañanas.
¿Por aquí hay algún sitio donde pasar la noche?
La señora condesa nos previno que le tuviéramos preparada una habitación.
Usted viene directamente de Estambul solo para verla a ella, ¿no? Sí.
Mehmet, acompaña a la señora.
Venga, es por aquí.
En el primer piso.
La he elegido la mejor de la casa.
Muchas gracias.
Es muy amplia y tiene mucha luz. Y está muy limpia. Yo mismo la limpié para
usted. Se lo agradezco. Hasta mañana.
Si necesita usted algo, llámeme. Soy el guarda de noche.
Descuide, así lo haré. Es usted muy amable.
Que descanse.
Gracias.
No quise asustarla.
Escuche, voy a darle un consejo.
No vaya usted a esa isla.
¿Y por qué no?
Porque la muerte ronda el lugar y los que van allí corren un gran peligro.
La condesa es...
¿Hay alguien aquí?
¿Hay alguien?
Buenos días.
Acérquese, por favor.
Buenos días. ¿Es usted la Condesa Oscudar? Sí. Y usted es la señorita
la agencia Simpson, ¿no?
Sí. Ha sido muy amable al venir.
Qué vistas tan maravillosas.
Por eso me gusta este rincón.
Por eso y por su soledad.
Es extraño.
Pero creo que he estado aquí antes.
E incluso que le he conocido a usted.
A mí me ocurre lo mismo.
Pasa con frecuencia.
Debe estar muy cansada del viaje.
¿Quiere descansar o prefiere nadar un rato antes de hablar de negocios?
Sí, me gustaría.
Pues vamos a darnos un baño.
¡Venga!
¡Venga!
Es que no he traído bañador.
No se preocupe, aquí nadie puede vernos.
Estamos las dos solas.
Hace mucho tiempo que no tomaba el sol.
Es agradable estar desnuda sobre la arena.
Especialmente con una amiga.
Lleva razón.
¿Lo ve?
Mi ropa le siente bien.
Cuando desee, le entregaré los documentos de su herencia.
Se trata de un viejo caserón cerca de Estambul. ¿Lo conoce usted?
Sí. Es un sitio extraño, como su último morado. También sabrá que el dueño de la
casa, además de duque de Crimea, tenía el título de conde Drácula.
Claro que lo sé.
Lo que no comprendo es cómo ese montón de ruinas puede tener algún valor para
una mujer como usted.
¿Ha leído el testamento?
Allí lo dice bien claro.
Y responde a todas sus preguntas.
Mi casa será para la mujer que me hizo inmensamente feliz.
Por eso vale tanto para mí.
¿Y usted es la mujer que le hizo tan feliz?
Sí.
Esa casa perteneció a mis antepasados durante siglos.
Se llamó Huskudar, el nombre de mi familia.
¿Está usted casada?
Estuve casada.
Hace mucho tiempo.
Me gusta el color de este vino.
¿Le ocurre algo?
Tengo un horrible dolor de cabeza.
Acuéstese un poco.
En mi casa hay siempre una habitación preparada para mis invitados.
Gracias y perdone, pero es que no estoy acostumbrada a beber.
Mor.
¡Gracias!
Nadine.
Nadine.
Ellos se han marchado. Yo lo sabía. Sí.
Doctor, ¿verdad que es muy buena?
Está muy cerca.
Yo la presiento.
Si regresa, usted me ayudará a retenerla. Sí, yo te ayudaré.
Ahora acuéstate y quédate tranquila, ¿eh?
La luna se teñirá de color rojo como la sangre y el ser de las tinieblas saldrá
a buscar nuevas víctimas. Es un ser horrible y atrayente a la vez.
Doctor Sewell, esa mujer ha recobrado el conocimiento.
Vamos a verla.
Vaya usted a ver lo que le ocurre.
¿Cómo estás ahora?
Mejor, ¿verdad?
Sí, sí.
¿Has tenido de nuevo visitas del más allá?
¡Sí, sí, sí!
¿Ha vuelto ella?
Sí, ha estado aquí.
Yo la quiero, la quiero mucho.
Es muy buena conmigo. Cuando viene soy muy feliz.
Eso me gusta, que seas feliz.
¿Y cómo se llama esa amiga tuya?
Vamos, dímelo.
Mi amiga es el ángel de la noche.
El ángel.
¿Dónde estoy?
¿Por qué me tienen aquí?
No me oye.
Oiga.
Buenos días.
Vaya, al fin ha vuelto él sí. Me alegro.
Tiene buen aspecto hoy.
Desde luego mejor que ayer.
¿Quién es usted?
¿Dónde estoy?
Yo soy el doctor Seguar y se encuentra en mi clínica.
El hombre que estaba aquí es mi ayudante.
¿Y ahora quiere decirme quién es usted?
¿Es usted extranjera?
No, lo recuerdo.
¿Qué le ha pasado?
Tampoco lo sé.
¿Qué desea? Quiero ver al doctor Sheward.
Siéntese.
Bueno.
¿Usted me dirá?
He venido por lo del anuncio.
¿A cuál se refiere? Al de esa mujer que han encontrado en la playa. ¿La conoce
usted?
Creo que es mi novia. ¿Su novia desde cuándo?
Desde hace tiempo.
Nos vamos a casar dentro de poco.
¿Y por qué supone que se trata de ella?
¿Por qué ha desaparecido? ¿Desaparecido?
Una mañana salió del hotel y desde entonces nadie la ha vuelto a ver. Ya.
¿En esos días tuvieron ustedes alguna discusión?
Perdone que le haga esta pregunta, pero tengo mis motivos. Ninguna.
Pues entonces le diré que padece una extraña enfermedad.
Al principio temimos por su vida, pero ya está mejor.
Puede pasar a verla si quiere.
Acompáñeme.
Es terrible, Omar.
Hay un espacio totalmente vacío en mi memoria.
Yo iba hacia la isla. A mi alrededor solo había el azul del mar y un sol casi
agresivo, hiriente.
Luego cesan mis recuerdos.
No sé cómo llegué a la clínica ni lo que ocurrió antes de tu visita.
Pero a veces aparecen de pronto en mi mente imágenes de extrañas inconexas
las de mis pesadillas. Por favor, no pienses más en ello. Trata de
Lo único importante es que ahora estamos juntos de nuevo y esta vez será para
siempre. Gracias, Omar. Eres muy bueno.
Tus palabras me dan mucho ánimo.
Estoy pensando...
¿Y si vamos unos días al sur, a Esmirna, a descansar y a divertirnos? Qué buena
falta nos hace.
¿Te apetece?
Eres maravilloso, Omar.
Gracias.
Se aproxima el final.
El final.
Hace ya muchos años.
Yo vivía aquí con un centenar de esclavas cuando era palacio.
Una noche de calor.
Yo tenía mis ventanas abiertas.
No podía dormir.
Turbada por sensuales sensaciones.
Aún lo recuerdo.
Sentí algo así como un lento batir de alas.
Y de pronto apareció ante mí.
Tenía un poder misterioso en su mirada.
Abrió la boca al sonreír.
Y vi... Dos colmillos afilados acercándose a mi cuello.
Produciéndome un indescriptible placer y dolor.
Que se adueñaba de mi alma y de mis fuerzas.
Él volvió muchas veces.
Yo perdía la vida, pero era muy dichoso. Esa frase se transmite desde el
principio de los tiempos.
Repetirla... Es comenzar una nueva vida.
Pero Alice... ¿A quién hice mi hermana?
Gracias.
Estaba esperando.
Es sangre, lo sabías.
Pero no la sangre de un mortal.
Ahora tú tampoco lo serás.
La señora de la noche te ha elegido como doncella
de su negro cortejo.
Ven
a
mi lado.
Por favor.
Nadia. No.
Aún está débil. Ha perdido mucha sangre.
Pero lo más grave ha pasado ya.
Doctor, no le habré contagiado yo. Le pasa lo mismo que a mí.
Señorita, es usted una muchacha encantadora, pero de parapsicología no
menor idea.
No, señorita, no debe preocuparse.
Solo se contagian las enfermedades físicas.
Pero doctor, Omar ha ido debilitándose a medida que yo recuperaba fuerzas. Y
usted sabe que ha perdido mucha sangre.
Doctor, perdone que le interrumpa, pero Agra ha sufrido una nueva crisis.
¿Qué hago?
Espere.
Ahora mismo la atenderé yo, es lo de siempre. Voy enseguida.
Señorita, venga conmigo.
Conozco a fondo las ciencias ocultas.
Sé quién puede establecer contacto con él más allá y quién no puede.
Su novio es un ser muy normal, sencillo, simple.
Él nunca será elegido. Sin embargo, quien está en peligro es usted.
Lo suponía.
Tengo la sensación de que conozco a muchas personas que nunca he visto.
Y hago cosas que no quisiera.
Como si una fuerza superior me invadiese.
Es que ha sido invadida por los espíritus.
Los espíritus de la noche.
Pero yo lucharé contra ellos y la protegeré.
Haré todo lo posible.
El ser maligno domina su voluntad.
Se ha apoderado de ella.
Estoy asustada.
Llamo al Círculo de las Siete Estrellas, a la Hermandad de Almas Extraviadas, al
Guardián de la Gran Puerta y al Ángel Rebelde para que me escuchen.
Tendrá una nueva revelación.
Una nueva llamada del mal.
Deberá acudir con los pies descalzos y traspasar su cabeza con acero.
Prométalo y será libre.
Ella no ha vuelto. Me ha abandonado.
Nadie podrá salvarme.
Nadie.
¿Y por qué no? ¿Por qué crees que ya no puedes tener salvación?
Porque se ha marchado.
Ella... Ella ya no vive en mi espíritu joven y entrecatada.
Vamos, Agra, cálmate.
Ella se ha ido, es que no lo comprende.
Tienes que decirme de una vez para siempre quién es ella.
No se lo diré, no se lo diré nunca.
Solo ella puede salvarme.
¿Cómo está?
Mejor, gracias.
Quería preguntarle si puedo irme ya de la clínica.
Desde luego, puede usted marcharse cuando quiera. Ya no corre ningún
Eso no me importa ahora. Quien me preocupa es Alice.
Últimamente está bastante rara.
Jamás contesta las preguntas que le hago.
Parece como si su mente estuviese vagando quién sabe dónde.
Y si en alguna ocasión dice algo...
Son siempre frases incomprensibles.
Clínicamente se puede decir que ya está curada.
¿Por qué no me habla más claro, doctor?
Tengo la impresión de que Alice y usted me ocultan algo.
Pues la verdad, está bajo un tratamiento muy especial.
Necesitará de todas sus fuerzas.
Confío en que lo supere.
Y dentro de poco estará fuera de todo peligro.
Muchas gracias, doctor.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Ayúdeme. Nunca me dejan hablar con nadie.
Pero hoy me he escapado.
Dicen que estoy loca y me encierran. Pero estoy tan cuerda como usted.
¿Y por qué la encierran entonces?
No lo entienden. No quieren comprender que estoy prisionera de unas
fuerzas sobrenaturales.
Tienes que ir a su casa. A la vieja casa de Oscar.
Ya me han visto.
Dile que me ayude.
Está allí.
Díselo. Solo ella puede sacarme de esta cárcel.
Enciérrela.
¿Con qué has vuelto a escapar?
La última vez. Te lo aseguro.
Fuera de aquí.
No quiero verle nunca más.
Fuera.
¿Y la señorita Gordon?
Se ha marchado.
¿Cómo se ha marchado?
Sí, señor. Liquidó su cuenta y se fue. ¿Sabe usted dónde ha ido?
Pues no.
Telón se está descorriendo. Y pronto podré
dar el paso decisivo para cruzar el
umbral del misterio que envuelve los fenómenos
del vampirismo.
¿Desea algo, Toto?
No, nada.
Agra está tranquila. Duérmeme profundamente.
Bien, entonces hasta mañana, Melnick. Usted también debería retirarse. Ya es
tarde. Y además estoy bastante cansado.
¿Quién es usted?
Lo sabe muy bien.
¿Por qué me busca?
Porque hace tiempo que deseo conocerla.
¿Para qué?
¿Qué quiere de mí?
Viene del otro lado de la vida.
Si usted quiere, puede tomar mi mano e iniciarme en los caminos que me han
estado prohibidos hasta ahora.
Usted ha conseguido apartar a Alice de mí.
¿Y aún confía en que voy a ayudarle?
Era la única forma de que viniera. Ya estoy aquí.
¿Qué desea?
Que me lleve al círculo de pantos para ser admitido en la hermandad.
Covenie trecatas. ¡Calla!
Esas palabras no tienen ningún valor en tu boca.
Porque jamás quien fue nuestro enemigo podrá gozar de nuestra
fraternidad.
¿Por qué ha venido entonces?
Para borrarte del mundo de los vivos. ¡No te dejaré!
¡Santus Spiritus Benedictus!
¡Aderrate a Berninole!
¡Santus Spiritus Benedictus! ¡Aderrate a Berninole! ¡Norfo!
He venido a despedirme, tengo que dejarte para siempre.
Ah, es usted.
¿Cómo está su novia?
¿Ha leído el periódico?
Sí, lo estaba leyendo en este momento.
Han asesinado a ese pobre hombre que tanto se ocupaba del vampirismo. ¿Pero
tiene usted que ver en esto? Alice ha desaparecido de nuevo. Estoy seguro de
está en poder del asesino del doctor Seward.
Mi querido amigo.
A veces tiene usted una fantasía exagerada. Lo más probable es que se
enamorado de otro hombre y que se haya ido con él. Sé que eso no es cierto.
Y creo saber también dónde encontrarla.
Una extraña paciente del doctor Seward.
Me habló de una vieja casa.
¿Y no le dijo dónde está esa vieja casa? En Oskudar, ¿me acompaña?
Sí, no puedo permitir que vaya usted solo.
Vengo a jugar contigo.
Eres mi nueva muñeca.
Como tú lo querías, he tenido que atarte.
Pero ya vas a ser buena.
¿Verdad que vas a ser buena?
Me gustas más que la otra.
Ella era mala y la he roto.
Me engañó.
Un día se fue a la isla.
La esperé toda la noche.
Volvió muy contenta. Por eso la rompí con una piedra.
Sangraba, gritaba. Así terminó el juego.
¿Tú también vas a gritar?
¿Eh? ¿En serio?
Sí, yo quiero jugar contigo. ¿De veras?
Eres maravillosa.
¡No grites!
Te he dicho que no me gustan los gritos.
Solo quería ver cómo es tu sangre.
Pero si no me dejas, terminaré el juego igual que terminé con ella.
¿La ves?
Está rota. No volveré a gritar.
Claro que no.
Qué ruido hizo su cabeza cuando le di con la piedra.
Se hiciste bien porque ella era mala y no le gustaba jugar, ¿verdad?
Sí. Pero yo no soy como ella. A mí me gusta. ¿A ti te gusta? Sí, sí, me gusta
mucho. ¿Jugarás conmigo?
Siempre y te enseñaré cómo es mi sangre y no gritaré nunca. Pero suéltame, no
tienes por qué tenerme atada. Soy tu amiga.
Sí, eres mi amiga.
Gracias.
Ya está.
¿Guardarás el secreto?
¿Qué te ocurre?
¿Qué tienes?
Ha llegado el final.
¿Puedo ayudarte en algo?
Sí.
Eres la única que puede hacerlo.
Solo tu sangre me devolverá las fuerzas.
No quiero ser de los vuestros.
No quiere.
Si no, aquí has venido. ¿Qué pretendes de mí?
Ayudarte solamente.
Ayudarme. No.
No me vas a abandonar entonces.
No.
Voy a liberarte, Nadia.
Pero yo no te odio.
Lo hago por tu muerte y por mi vida.
Gracias.
Doctor Steiner, venga, está aquí.
Se ha ido.
Y ahora dormirá eternamente.
No, no ha sido un sueño.
Lo he vivido realmente.
Hablan de pesadillas y realidades como si unas y otras no tuvieran la misma
vigencia. Pero tú y yo, Nadia, lo sabemos.
No podré olvidarte jamás.
¿Cómo jamás podré olvidarte una vez en Estambul? Aquella mariposa, aquel
escorpión o aquella cometa.
Tuvieron para mí otro significado que el de simples mariposa, escorpión.
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