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CAMINO DE OREGÓN
Mejor no mires, Brownie.
No estoy mirando.
¡Tanto como puedo!
- ¡Buenas! - ¡Buenas!
¡ Esos durazneros sí que están lejos de Georgia!
Sí, y espero plantarlos donde la tierra tenga 12 metros de profundidad
sea negra como el carbón y suave como una mujer.
¿Dónde es eso? ¿En el paraíso?
Oregón, señor, ¿no lo conoce?
¡Claro!
- Yo los ato, pa. - Muy bien, hijo.
Parecen vacaciones. Creo que tomaré un trago.
Damas y caballeros...
Espero no molestarlo.
No, pero inquieta a los peces.
Son una raza sensible.
Dick Summers.
Oí de usted desde que crucé el río Ohio,
y tanto como de Dios Todopoderoso.
Espero que no se ponga en mi contra.
Vine a que me recomendara un guía que nos lleve a Oregón.
Si quiere mi consejo, no vaya.
En especial si nunca estuvo ahí.
La gente cree que Jim Bridger es un buen explorador.
¿Usted qué opina?
Es un buen hombre.
¿Qué opina del Sr. Sublette?
Es el mejor lejos.
Señor, es un mentiroso.
Sr. Tadlock, creo que se toma las cosas muy a pecho.
No, señor, porque no hay mejor hombre que usted.
Tengo un lindo lugar donde vivir. Desayuno pescado del río,
cazo en el bosque para la cena.
Soy demasiado gordo y haragán para querer moverme.
¿Un hombre que ha cazado desde aquí hasta el Pacífico,
no una sino doce veces?
Así es. Es por eso.
Estuve averiguando sobre usted, Sr. Summers.
No es haragán.
Está enfermo.
Enfermo de pena, y lo ha estado durante dos años.
Desde que murió su esposa india.
Ya puede irse, Sr. Tadlock.
Ya estuvo aquí suficiente.
Sr. Summers.
Mi mujer también murió.
Escúcheme.
Hay varias familias que vendrán conmigo.
Hombres honestos, mujeres y niños. Buena gente.
Por su bien, abandone este lugar,
vuelva a montar su caballo y lleve mi caravana
hasta Willamette Valley en Oregón.
No garantizo nada más que una línea de tumbas.
¿Cree que somos tan débiles?
Débiles, no. No están capacitados.
Comerciantes inexpertos, granjeros de ciudad,
gente que nunca durmió en nada más grande que un granero,
ni vio la escarcha junto a un árbol
para saber qué camino tomar. No.
A gente peor que nosotros le ha ido bien.
No somos más que hombres, pero la naturaleza humana es enorme.
Contiene lo grandioso y lo diminuto.
Hasta los peores son grandes como todo este continente.
Podemos hacerlo sin usted, Sr. Summers.
Perderemos más, sufriremos más, pero por Dios,
fundaremos una nueva Jerusalén en el salvaje Oregón.
Por Dios, qué buen discurso.
Es un pobre hombre acechado por el fantasma de su esposa.
Es difícil creer que su pena haya doblegado su valentía.
Cielos, Becky,
¿dónde pusiste la cama?
Becky.
Pensé en ti todo el tiempo que estuve en la ciudad.
Basta. ¿Me oyes?
¿Me oyes? ¡Dije que basta!
¿Qué diablos te pasa?
Te irás a Oregón.
- ¿Qué? - Ya lo decidiste
e intentas hacerme cambiar de opinión metiéndome en la cama.
Becky, yo no...
Mujer,
ojalá dejaras de leerme la mente.
Lije...
Lije, teníamos una linda granja en Pensilvania.
Había demasiadas piedras, lo sabes.
Lije... Lije, quédate en casa esta vez.
Ojalá pudiera, pero no puedo.
¿Por qué?
No sé por qué, Becky.
Es sólo que...
Debo ir adonde no estuve.
Adonde pueda decir: "He llegado hasta aquí.
"Ya no puedo seguir."
¿Lo entiendes?
Eres malo, Lije.
Pero eres el único hombre malo que tengo.
¿Y bien?
Bueno, vamos.
Ya salió el sol.
- ¡Arre! - ¡Oregón!
¡Arre!
El 16 de abril de 1843,
el sol salió en el Este y se dirigió al Oeste...
¡Caravana!
Buen disparo.
Usted le dio. Yo fallé.
Porque estoy un poco más hambriento que usted, es todo.
- ¿Lo quieres, Mercy? - ¡Dios, no! Se parece al perro de Ma.
¿Qué es?
El Sr. Summers me dijo que es zorro colorado.
Cree que perdió a su mamá. Dijo que tiene cinco semanas.
¡ El Sr. Summers!
Dile a tu Sr. Summers que para mí huele más viejo que eso.
¿De qué te ríes?
Del dulce Sr. Mack. Está recién casado.
Le trajo flores. Imagina eso.
El amor. No puedo esperar más. Y ¿tú?
Yo sí. No sé si lo haría, pero puedo esperar.
Y ¿si la mujer indicada, como yo,
cayera rendida en tus brazos?
No sé.
Supongo que podría hacerlo.
Bueno, toca a mi puerta dentro de dos o tres años.
¡Maldición!
¡Mercy!
Deja de mostrar las piernas y de coquetear
cada vez que pasa un chico de tres piernas.
¿Me oyes?
Si no casamos a esa chica antes de llegar a Oregón,
huirá y se casará con el búfalo más cercano.
¡ La cena!
Creo que será mejor cruzar por aquí.
Sr. Summers,
¿ve eso?
No lo veo bien.
Quizás sea una procesión de ganado que viene de Santa Fe.
Yo veo una carreta, Sr. Summers.
No una procesión de ganado.
Lo que veo es a Steve Brady de St. Joe camino a Oregón.
Bueno, puede ser.
Mejor acampemos aquí y crucemos en la mañana.
¿Bajo la lluvia, Sr. Summers?
Quizás llueva. Quizás no.
Quizás sea una caravana. Quizás no.
Parece que llegarán antes que nosotros al río.
No, Sr. Summers.
No lo harán.
¡Rápido, Sr. Evans!
O usted y su esposa morderán el polvo
de la caravana de Steve Brady camino a Oregón.
Muévanse y tomen la delantera.
Toca el clarín, hijo. Haremos mover a esta gente.
- ¡Tócalo fuerte! - Lo haré, papá, lo más fuerte que pueda.
¡Rápido, Saunders! ¡A la Caravana Oregon Liberty no llegan los retrasados!
¡Arre!
Muévase, antes de que lo pasen por encima. ¡Rápido, Sr. McBee!
- Es tan estricto. - Pero apuesto, Mercy.
Podría hacer más que fijarse en el Senador.
Es extremadamente rico.
Sí, un hombre de su edad se inclina a desposar vírgenes.
- ¿Me oyes, Mercy? - Te oigo y te odio.
A ambos.
¡Más rápido!
Intentan bloquearnos el paso.
- Becky... - ¿Adónde van?
Llegamos primero y cruzaremos primero.
Se equivoca, señor. Cree que cruzarán primero.
- ¡Tráiganlos! - ¡Arre, mulas!
Dios,
aun así cruzaremos primero.
¡Alto, mulas!
- ¿Debo ayudar, ma? - Quédate aquí.
No lo ahogues.
¡Tome la soga!
Bueno, caballeros,
llegamos primero, ¿no?
Por Dios, sí, Sr. Tadlock.
Ahora, Sr. Evans, vamos a cruzar.
- ¡Primero! - ¡Claro!
Está complacido, ¿no, Sr. Tadlock?
Era una procesión de ganado.
Lo supo todo el tiempo.
Sr. Summers, le pago para que nos guíe.
Sólo para guiarnos,
no me moleste con sus opiniones.
Vamos, hijo.
Vamos, Becky, hagámoslos cruzar.
- ¿Seguro que estás bien, pa? - Estoy bien.
¡Muy bien!
¡Vamos! ¡Andando, mula!
Querido Dios, salve a este pecador.
¡Me ahogo!
Un polizón en un carromato.
¡ Un hombre de Dios!
Tadlock, ¡mire esto!
Tenemos un nuevo voluntario.
Me llamo Weatherby.
- ¿Profesión? - Esclavo, hermano, del Espíritu Santo.
Hermano Weatherby, viajamos según contrato y reglas.
¿Qué tiene como provisiones?
El espíritu de Cristo y la camisa que llevo en la espalda.
- Le faltan muchas cosas. - El Señor proveerá.
Bueno, nos viene bien un pastor, ¿no?
Para superar las calamidades típicas de la naturaleza humana.
Como bodas, nacimientos...
- ¿Funerales? - ¡Amén!
- Necesitamos la religión, señor. - Así es, la necesitamos.
Él hará que Dios cuide nuestra caravana. Que se quede.
Dios no consideró darle más que una mula.
Yo lo cuidaré, Sr. Tadlock.
- Sí. - Sí.
No pueden aceptar eso como respuesta. Conocen las reglas.
Las oí.
Noventa kilos de harina por cada hombre y su acompañante.
Bueno, tengo la harina.
¿Me acepta, hermano Weatherby?
Soy todo suyo.
Le dije que el Señor proveería.
Pecador, verás qué rápido.
¡Vamos! Muévanlos.
¡Arre, mula! ¡Arre!
Sigan en fila.
Estamos navegando, Becky.
¿No es glorioso?
Desearía estar en casa, en mi mecedora,
si sólo pudiera saber en qué hogar deseo estar.
Con calma.
¡Arre, mula!
¡Sigan la fila!
Con cuidado. Despacio.
¡Arre!
Eso es, pastor, móntelas.
¡Arre!
¡Saunders, recuerde que no queremos rezagados!
Haces el trabajo de un hombre, hijo.
¡Sigan la fila!
- No se detenga, Sr. Calvelli. - Cuando esté listo.
Debe moverse, Sr. Calvelli, o se atrasará.
Vamos.
¡Siga andando!
¡Se lo lleva la corriente!
Aguante, Sr. Calvelli.
¡ Nade!
¡ Nade!
Aguante, Sr. Calvelli. Quédese ahí.
En el capítulo 4, versículo 11 del libro de las Lamentaciones, Dios dice...
- ¡McBee! - ¿Sí, señor?
Tú y Moynihan entierren al hombre.
¡Blasfemia!
Su alma está en juego. ¡Cielo o infierno!
Basta de sermones.
Un hombre ha muerto, Sr. Tadlock.
Debemos orar por él.
Está muerto por su propia negligencia.
La velocidad lo mató.
No creo que vaya a perderse otra vida.
No fue la velocidad.
Óiganme bien todos.
Esta alma no fue al infierno por la velocidad, sino por pánico.
¡Pánico y codicia!
¡Codicia!
¡Codicia!
Pesado como roca.
¡Dinero de un hombre muerto!
¿Quién lo quiere?
¿Quién lo quiere?
Mira eso.
Era ganado.
Emigran de St. Joe.
Comieron donde pudieron por tanto tiempo
que les salió un par de cuernos extra, es todo.
No soporto esperar mucho más.
Uno creería que él se cansaría de estar encerrado aquí,
¿no, Sra. Fairman?
¿Cómo sabe que es varón, Sr. Fairman?
Déjalo, por favor.
Déjalo, no lo apagues.
Tenga paciencia conmigo, Sr. Mack.
Tengo mucho miedo.
Mujer,
eras tan cálida y dulce cuando te cortejé.
Dios, cuánto te amaba.
No puedo.
No puedo.
¿Por qué?
Porque yo debo llevar el bebé, no tú.
Dios, por favor.
Si tuviéramos una casa o un lugar que fuera nuestro...
Lo tendremos cuando lleguemos a Oregón.
¿Oregón?
Nada cambiará en Oregón.
Lo sabes.
Y ahora yo también lo sé.
Te haré mía.
Te guste o no.
Y si gritas, tendrás que hacerlo a través de mi mano.
Vaya, una chica linda.
¿Qué haces? ¿Nos estás espiando, chica linda?
Supongo que no es delito si no hay nada que espiar, ¿no?
¡ Es un varón!
¡Tengo un varón!
Móntalo.
Móntalo hasta el frente, Brownie.
Oiga, vi eso. Qué lindo tesoro.
¿Se lo sacó a un indio muerto?
Sí, a mi esposa.
Lo siento.
Es lo más lindo que jamás vi.
Bueno, es lo único que tengo.
Eso y mi mala reputación.
Miren quién está aquí. El hijo maduro del Sr. Evans.
¿Brownie?
Diablos. Vete.
Vamos, Brownie. Ve tras ella.
Que una chica linda no te lo pida dos veces, ni una fea una vez.
Ella no es mi dueña.
Brownie, ¿cuándo vas a tallar mi nombre en la montaña?
¡Primero prefiero morir!
¿Qué día es hoy?
5 de junio de 1843.
Muy bien. De pie.
Hace bastante que estamos aquí sentados.
¡ Esta noche viajaremos algunos kilómetros
como que me llamo William J. Tadlock!
¿Me oyen?
¡ Levanten sus gordos traseros y en marcha!
Haré que muevan esas piernas.
Estuviste bebiendo.
Beber va contra las reglas.
¿Alguna vez me viste romper las reglas, Becky?
¡Bebiste muchísimo!
- Siéntate, mujer. - No quiero sentarme.
Es lo que pediste.
Cuando cruzamos el río, pediste sentarte en una mecedora.
Y es lo que vas a hacer en este 4 de julio.
Así que siéntate.
Qué gesto patriótico, Sr. Evans.
Faltan 4 semanas para el 4 de julio.
¡ Lo sé, Sr. Tadlock!
Señor.
Mejor que beba mucho café fuerte.
Todavía nos quedan dos horas de claridad.
Partimos en 15 minutos.
¡Ha nacido un varón!
Eso no es ninguna novedad.
Sucedió millones de veces antes, y volverá a suceder, espero.
Pero esta gente
es tan miserable
que se sentará a celebrar
como si fuera el primer día del mundo.
Sr. Fairman.
No se levante.
Parece que éste es un momento de paz y tranquilidad.
A veces eso es bueno para la gente.
Sí.
Sra. Evans,
¿cree que su esposo puede dirigir mejor esta caravana?
No sé.
Habló con sinceridad.
¿Me acompaña, por favor?
Sra. Evans, supongo que a veces soy muy severo con ellos,
pero, por favor...
Siéntese, por favor.
¿Qué le parece?
¿Es un mapa?
Es una ciudad,
el plano de una ciudad. Una ciudad aún no construida.
¿No la ve?
Mire.
Aquí está la ópera.
La oficina de correos.
La estación del ferrocarril.
Mire, ésta es la plaza principal.
Todas las calles parten de este punto,
como los rayos de una rueda, hacia los límites de la ciudad.
Y desde aquí
marchan los desfiles por la avenida,
pasan las escalinatas de las iglesias,
las anchas columnas
de la mansión del gobernador.
Y los niños jugarán en el parque bajo un techo de cristal.
Así será Oregón.
No me tiene miedo,
¿no?
No sabe nada de mí.
¿O sí?
Fui senador por el estado de Illinois.
Y podría haber llegado a presidente de Estados Unidos,
de no ser por una mujer.
La mujer que elegí por esposa se suicidó.
Lo lamento.
También lo lamento por ella.
Casi me arruina.
Pero me levanté como Sansón en su ceguera,
y vine al Oeste con mi hijo para empezar una nueva y mejor vida
en un país nuevo y mejor.
Hay poca gente en este grupo que lo comprende.
Quizás nadie.
Pero a mí me parece que... Usted comprende.
Es una persona extraordinaria.
Sabe, es...
No es fácil compartir una visión.
En especial, para un hombre y una mujer.
Gracias.
Gracias, Sr. Tadlock.
Si en los peligros de este viaje perdiera al Sr. Evans...
- No diga eso. - No le faltará consuelo,
porque yo seré su torre de refugio, y construiremos una nueva ciudad.
Si usted quiere.
BROWNIE Y MERCY 6 DE JUNIO DE 1843
Te lo dije, Brownie, eres un tonto. No tienes por qué temer.
No les demuestres miedo, Brownie.
- ¿Sr. Summers, señor? - ¿Qué sucede, muchacho?
Fue patético. Casi vomito del miedo.
Rayos, todos nos asustamos si estamos en problemas.
¿Qué van a hacer?
Bueno, hagan lo que hagan, será muy educativo.
Si le caes bien a los Sioux, suelen ser generosos.
Es probable que te regalen una esposa.
Quizás dos.
O tres.
Alto, señor. Tres es el límite.
¿Puede explicarme más ese tema, señor?
¿Más?
¿Son?
Perdón por preguntarle esto, pero ¿las mujeres indias son distintas?
Vaya, no sé, muchacho.
Sólo estuve con una blanca una vez y no recuerdo nada.
Quiere que marchemos más rápido.
- ¿Estás bien? - Sí, pa.
Bien, ve con tu madre.
No le gusta lo que le da.
- ¿Qué quiere? - Whisky.
¿Whisky?
Emborráchelos, quizás así podamos escapar a escondidas.
Usted elige:
O se lo da, o ellos lo toman.
La primera puede ser peligrosa,
pero la segunda podría ser fatal.
Eres hermosa.
Sr. Mack.
He esperado desde Missouri para decirte eso.
¿De veras?
Le haces honor a tu nombre.
Mercy. Significa piedad.
Es lo que necesito ahora.
Es peligroso.
¿A quién le temes?
¿A mi esposa o a mí?
Sr. Mack,
no sé mucho.
Sabes mi nombre.
Es bonita.
La Sra. Mack.
Tú eres bonita.
¿Por qué no lo ama?
Tiene la sangre helada.
Y ¿qué tengo yo, Sr. Mack?
Tú,
tienes fuego en las venas
y pecado.
Hágame pecar.
- Vamos, pa. - Vamos.
Puedes hacerlo, pa.
Ahora está arrepentido, ¿no?
Bueno, yo no.
Mejor vuelve con tus padres.
Por favor, ¿qué es esto?
Te deben estar buscando. Mejor vete.
Sr. Mack, ¿cuándo volveré a verlo?
¿Cuándo? ¿Usted y yo?
Pronto.
Por favor, vete.
Lo amo, Sr. Mack.
De veras.
Vete.
¿Qué es?
Un lobo muerto.
Es ese chico Sioux.
Dios santo.
Un disparo.
Haré que Saunders lo entierre.
No.
Si no lo encuentran, nos seguirán sin importar a dónde vayamos.
Lo dejaremos aquí para sus amigos. Quizás nos dé algo de tiempo.
¿Cuánto?
No sé.
Depende de sus parientes.
Pasarán un día de luto, eso seguro.
Y otro día fumando y hablando.
Si tenemos suerte,
un día más de baile para avivar su valentía, pero...
Pero luego, seguro,
pintarán esos caballos y se irán.
¡Quieto!
¿Qué hacemos?
- ¿Huir o pelear? - Ninguna de las dos.
Ésos no son los Sioux. Ellos siguen allá.
¿Qué diablos es eso?
Es una linda manada de búfalos alimentándose a su paso.
¿Búfalos?
Así es, Sr. Tadlock.
¿Y si nos dejamos crecer pelo y pezuñas y nos unimos a ellos?
¿De qué habla?
De mezclarnos con ellos.
Así, si nadie dispara o grita mucho,
podríamos tener una oportunidad.
Esos animales despedazarán nuestras carretas.
Podemos viajar con ellos al país de los pinos altos
adonde los Sioux nunca van.
- ¿Está seguro, Sr. Summers? - Salvo que esté perdido, ebrio o loco.
Mientras, veré si puedo mantenerlos ocupados.
Nunca lo logrará, Dick.
No pretendo hacerlo solo. Quiero que me acompañe, Lije.
Nos veremos iguales y cabalgaremos igual.
Haremos que nos persigan en círculos
hasta que nos atrapen o se rindan.
Con el permiso del Sr. Tadlock, iremos a ver si nos matan.
¿Quiere?
- Vamos. - Vamos.
Nunca supe que un reloj podía asustarse.
No lo culpo.
¡Siga, Lije!
Vamos.
¿Quieres causar una estampida?
- Silencio. - ¿Puedo matar a uno en la mañana?
Puede ser, si tenemos tiempo.
Acamparemos aquí.
¿Lo sorprendí?
- Huelen exquisito, ¿no? - Mercy, nos verán.
Que nos vean. Espero que se les salgan los ojos de las órbitas.
Huyamos juntos, Sr. Mack.
¿Adónde?
Pobre Sr. Mack,
¿volverá junto a ese tronco rígido al que llama esposa?
Duermo solo.
Sr. Mack,
no he dejado de pensar en esa noche.
No quiero pensar en el cielo o el infierno.
No se ve igual, Sr. Mack.
Luce mil años más viejo.
No tiene caso, Mercy.
¿Entiendes?
No tiene caso.
Entonces, adiós.
Adiós, querido amigo.
¡Oye, basta, niña idiota!
¿Qué te pasa?
¿Qué cree, Sioux o Pies Negros?
Déjeme probar algo.
Cabalgaré hasta ahí y hablaré con ellos.
Abran paso.
- Dijo que nunca se acercarían tanto. - Nunca se supo que lo hicieran.
Yo nunca lo supe.
Es el gran jefe de la nación Sioux.
¿Qué quiere?
Quiere justicia.
Le daremos justicia, ¿no, Sr. Tadlock?
El Jefe dijo que tenía siete hijos.
Ahora sólo tiene seis.
Matamos al menor.
Dice que podría morir de pena.
Sin embargo, no quiere nuestra sangre. Podemos irnos ilesos.
Es su hijo, y no puede enterrarlo
hasta que el muchacho vea morir al hombre que lo asesinó.
Estamos cargados y listos para pelear.
- Dígales eso, Capitán. - ¡A pelear! ¡Hagamos eso!
Pelear antes de que nos ataquen.
¿Qué dice, Sr. Summers?
No soy su capitán.
Sr. Tadlock, creo que se dará cuenta
de que no hay cobardes entre nosotros.
¡Yo soy una!
¡ Los hombres pelearán, no tú!
Bueno, tengo un hombre en mis brazos.
No puede pelear, pero creo que sí puede morir.
No, no podemos perder a ningún ser humano.
Creo que tendremos que pelear, Dick.
Pero algunos de nosotros tendremos que quedarnos
en una parcela de tierra antes de llegar a Oregón.
Sr. Summers, dígales que castigaremos al hombre
y que, según nuestras reglas,
lo ahorcaremos hasta que muera.
Sr. Tadlock,
¿a quién sacrificará si nadie admite ser el asesino?
A su hijo, Sr. Evans.
¿Mi hijo?
Su hijo, que violó las reglas, dejó la caravana y atrajo a los Sioux.
- ¡ Esperen! - Un momento.
Sí, Sr. Evans, su hijo,
si quien cometió el asesinato no da un paso al frente y confiesa.
¡ No!
Si intenta matar a mi hijo con sus reglas, lo enterraré
en este preciso lugar.
Ya veremos quién vivirá y quién morirá.
Lo que hace es muy cruel, Sr. Tadlock.
Sr. Fairman,
¿usted tiene una escopeta?
Fue una escopeta lo que mató a ese muchacho indio.
- Y bien, ¿tiene una escopeta? - ¡ No, señor!
McBee, ¿tiene una escopeta?
No, señor.
¡ No, señor!
Veo que usted lleva una escopeta, Masters.
Sí, señor.
Mis hijos y yo y otros cinco o seis hombres.
Que todos los que tengan escopetas den un paso al frente.
¿Quién de ustedes tiene el valor de admitir?
¿Este asesinato?
Muy bien,
si así debe ser,
será el hijo de Evans.
- Lije... - ¡Maldito seas!
¡Johnnie!
- Johnnie, ¡no! - Johnnie, ése es mi nombre.
¿No, Amanda?
Es bueno oírlo alguna vez.
No fuiste tú.
Es por mí.
Pero no quiero que mueras.
Quiero que vivas.
Estuvo conmigo esa noche.
¡Toda la noche!
Cada noche.
¿Es verdad, Sr. Mack?
No, señor.
Yo lo maté.
¿Tenemos voluntarios para llevar a cabo el ahorcamiento?
No.
No.
Bueno, Sr. Mack,
quedamos sólo usted y yo.
Muy bien, hijo.
No puedo, papá.
No puedo.
A veces,
aunque no puedas,
debes hacerlo.
Alto.
- ¡Alto! - Espera.
¡Alto!
¿Mercy?
No estoy muerta, ¿verdad?
No, veo que no.
Ni siquiera me fracturé un dedo.
Está bien, señora.
¡ Los alcanzaremos!
¿Podrías aprender a odiarme, Mercy?
Eso me ayudaría mucho.
¿A odiarte?
No sé.
No lo había pensado.
Supongo que podría.
Si lo intentara.
Mercy.
Mercy.
Estoy locamente enamorado de ti.
Me casaría contigo un millón de veces si dijeras que sí al menos una vez.
¿Matrimonio?
Por Dios, Brownie, el matrimonio es para la gente casada.
Hablaré con el pastor apenas pueda, y con tus padres y los míos.
Si dicen que no,
lo haré de todos modos.
Qué chico valiente.
Pero sólo hay una persona con quien no puedes casarte.
Y soy yo.
¿Por qué no?
Porque yo...
No te amo, Brownie.
Vaya, ojalá pudiera decir lo mismo.
Pero yo...
Igual me casaría contigo, Brownie,
porque...
Llevo en mí el hijo de un hombre muerto.
¿Estás bien, muchacho?
No me pasa nada.
Me estoy volviendo loco, es todo, no intente detenerme.
Nunca intenté evitar que alguien hiciera algo.
Es el único principio que tengo.
Mujeres.
Eso es lo que me vuelve loco.
Se sabe que pasó una o dos veces.
Aunque es raro.
Sr. Summers,
imagine que hay una chica y un hombre que quiere desposarla.
Es lamentable.
Pero él descubre algo acerca de ella,
que es
que ella tendrá un bebé que no es de él.
¿Cómo diablos descubriría algo así?
Ella me lo dijo.
¿Dices que hablaste de ti todo el tiempo?
- Sí, señor. - Brownie, me asombras.
Eso no es todo.
Dijo que se casaría conmigo si se lo pedía,
pero que no espe que ella me quiera.
Lo dijo con lágrimas en los ojos, Sr. Summers.
Parece que es una chica sincera.
¿Puedes vivir sin ella?
Lo intenté, pero siento que no podré, Sr. Summers.
En ese caso, has respondido la pregunta.
¿Cómo es eso?
Me parece que la chica necesita un esposo.
Podría fingir que le gustas en lugar de decir que no sabía.
Pero ¿un bebé?
No es difícil cuidar a un bebé, sin importar de quién sea.
Pero ella no tenía por qué contártelo, ¿no?
No tenía por qué hacerlo.
Toma.
Mejor cuélgate esto un tiempo.
Me trajo suerte en el amor.
Se extiende cada vez más.
Eternamente.
Está bien, Sr. Summers, hace tiempo que lo sé.
¿Qué cosa?
Que se está quedando ciego, señor.
Pero nos conducirá al Fuerte Hall
y luego a Oregón.
De eso estoy seguro.
¿Dónde cruzamos, Dick?
La mejor manera es seguir el borde.
Es irregular, pero hay bastante agua
al final de cada día.
Está pensando en otra cosa.
No será fácil, Sr. Tadlock,
ni siquiera para cazadores curtidos y caballos con poca carga.
Pero con bueyes y carretas con granjeros y pueblerinos es...
Hay muy pocas posibilidades.
Pero usted conoce otro camino.
Hay un atajo por el centro.
¿Cree que podemos lograrlo?
No hay agua. Y ningún lugar para beber
para el hombre o los animales.
¿Cuánto adelantaremos?
Recuerde que es un mundo de arena.
Los días son extremadamente calurosos
y las noches son heladas. Piénselo.
Sr. Summers, ¿cuánto adelantaremos?
Una semana, quizás más.
Por Dios, daría mi alma por una semana.
Bien, prepárense para seguir. Levanten esos bueyes.
Papá,
¿por qué me lo quitaste?
- ¿Qué cosa, hijo? - Mi clarín.
Está donde lo dejaste, en la parte trasera del coche.
- ¿Puedo ir a buscarlo? - Quizás mañana.
Quizás mañana te deje conducir el coche.
Lo sé, papá.
De a una gota por vez.
¿Por qué estamos en medio de esto?
Porque Tadlock así lo quiere.
Si te opones tanto, ¿por qué no haces algo al respecto?
¿Por qué nos detenemos?
¿Qué sucede?
Por Dios, ahí está.
¡Mire, Sr. Summers!
Nos condujo al agua.
Y no perdimos ni una vida.
¡Vengan todos! ¡Agua!
¡Agua!
¡Agua!
¡Agua!
¡Vamos, pa!
¡Papá!
Billy, ¡salta!
Debemos borrar todos los rastros.
Los lobos lo desenterrarán y los indios ladrones buscarán cabelleras.
Lo siento, Sr. Tadlock.
Puedo volver a buscarlo cuando quiera.
Azótame.
¿Señor?
Golpéame la espalda con ese látigo.
Pero, señor...
¡Hazlo, maldita sea!
Haz lo que digo.
Sí, señor.
Ahí está, el Fuerte Hall.
Ahora pueden descansar.
¡ El Fuerte Hall!
Gloria.
Llegamos, mamá.
¡Hurra por el Fuerte Hall!
¡ Fuerte Hall, ahí vamos!
¿Lo harás, Mercy?
No es justo para ti, Brownie.
No es justo.
No tienes que llorar porque quiera casarme contigo.
Serás una buena esposa.
Y no debes amarme ahora.
Aprenderás a hacerlo.
Y si no lo haces,
puedo suicidarme y morir famoso.
¡ Fuerte Hall!
Vamos, Mercy. Fuerte Hall.
¡ Fuerte Hall!
Compañía Hudson's Bay del Fuerte Hall
Coronel, ¿cómo está?
- Sr. Summers. - Ha pasado mucho tiempo.
El Coronel Grant de la Compañía Hudson's Bay,
él es el senador Tadlock de la Compañía Oregon.
- Señor. - ¿Cómo está, señor?
Todo lo del Fuerte Hall está a su entera disposición.
- Gracias, señor. - Quédense todo lo que deseen.
Cuanto más tiempo, mejor.
El hecho es que ofrezco 50 libras inglesas
y un par de mulas a cualquier familia que se instale aquí para siempre.
En nombre de la Caravana Oregon Liberty, le agradezco su generosidad.
Pero nos iremos en la mañana.
¿En la mañana?
- ¿Cómo estar? - Sr. Tadlock, señor,
le presento a mi suegro.
¿Cómo le va?
Senador.
Queridos hermanos,
estamos aquí reunidos frente a Dios y ante esta compañía,
para unir a este hombre y a esta mujer en matrimonio.
¿Qué edad tienes, Brownie?
La suficiente, pastor. Adelante, cáseme.
Quien tenga algún motivo
por el cual esta joven pareja no debería casarse,
que hable ahora, o calle para siempre.
¡ Es blasfemia!
Dé un paso al frente, mujer.
Vamos, Sra. Mack, diga lo que tiene que decir.
La chica está embarazada, Sr. Evans.
¿Cómo lo sabe, Sra. Mack?
Pídale que lo niegue.
No negaré nada.
No, no lo hará.
Y yo tampoco.
Soy el padre, mamá.
¡Soy el padre!
¿Qué?
Ahora cásenos antes de que alguien muera de sed.
Mercy McBee y Brownie Evans,
en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
los declaro marido y mujer. Amén.
Dije: "amén". Están casados. Puedes besarla, aunque ya lo hayas hecho.
Gracias, pa.
- Felicitaciones, Sr. Evans. - Gracias.
- Es un buen hombre. - Felicitaciones.
Es un buen hombre.
Lo conozco desde el día en que nació.
Sólo espero, Mercy, que...
Que seas tan afortunada como yo.
Gracias, señor.
Me trajo toda la suerte que necesitaré.
Lo sabía, hijo.
Todos son en parte indios.
Vamos.
A no desesperarse.
Ninguna otra caravana intentó llegar a Oregón antes,
y por eso fueron listos.
¿Quién te paga, Caleb?
¡Señor! He ido a Oregón.
No está tan mal.
En el camino, mi compañero se cortó la pierna
y la cocinó con bota y todo.
La comí en la cena.
Porque él era mitad indio.
Pregunté quién te paga, Caleb.
Puede que el camino a Oregón sea difícil, pero ¿qué hay de California?
La verdad es que no los quiero en California.
Hay lugar, pero no encajarán.
Todos están flacos, sedientos y hambrientos.
Todo en California es gordo, maduro y jugoso.
Creo que no les gustará.
Bueno, suena apetitoso. Cuéntenos más.
Sr. Masters,
firmó el documento que tengo en mi poder.
- Todos firmaron para ir a Oregón. - ¿Firmamos? Yo no firmé nada.
Si no está escrito en irlandés, no es legal.
Y si elijo ir a California,
iré a California.
No puedo detenerlo, ¿no?
Adelante, Sr. Greenwood.
Diga todas sus mentiras así veo qué sucede.
Oro, Sr. Tadlock.
En California hay un lago de oro puro.
Ésa es una piedra que saqué del fondo.
Oro. Oro de tontos.
Me gustaría que demostrara que no es oro.
Si fuera oro, ¿lo tiraría al suelo?
Sr. Turley, ¿estará listo para partir en la mañana?
No, señor.
Y tampoco puede obligarme, señor.
- Es mi esposa. - ¿Sí?
Está enferma.
No debería haber venido, Sr. Tadlock.
Lo siento, Sr. Turley.
Senador,
¿esperaba partir en la mañana?
Dudo que haya muchos que lo acompañen.
Agradezco su preocupación, coronel Grant.
Si hay algo que pueda hacer para ayudarlo,
no dude en pedirlo.
Hay algo, coronel Grant.
- Una mujer enferma necesita atención. - Claro, ¿qué tiene?
Viruela.
¿Viruela?
Parece ser la única por ahora.
Deben irse inmediatamente.
- No los quiero aquí. - ¿Cómo dice?
Hace diez años mató a dos de tres Pies Negros.
Hace seis años arrasó con toda la nación Mandan.
Saque a su gente. Rápido. A menos que quiera una masacre.
¡ Escuchen!
¡ Escúchenme! ¡Tengo algo que decirles!
Deben irse todos. Hay viruela entre ustedes.
¿Viruela?
- ¿Viruela? - ¿Quién tiene viruela?
- ¡ No es verdad! - ¿Quién es?
No pierdan la calma. Por favor.
¡Todos, mientras haya tiempo!
¿De qué habla? ¿Quién tiene viruela?
La Sra. Turley.
Muy bien, ¡todos a sus carretas!
Debemos irnos de inmediato.
Encuentra a Brownie. Amarra a los animales.
¡Muévanse o nos masacrarán!
¡Vamos!
Debemos irnos de inmediato.
¡Alivianen todas las carretas!
¡Alivianen la carga!
McBee, ¿no oíste? ¡Descarga!
- No tengo nada. - Bueno, quita ese nada de tu carreta.
Estos durazneros son mi fortuna.
Toda mi vida. No puedo hacerlo.
Bueno, yo lo haré.
Es como matar a un niño.
¡Maldición!
¡Si fuera mi esposo, lo acecharía en su tumba!
¡ Empujen!
¡Suban aquí!
¡Suban aquí!
Qué bueno verla, Sra. Turley.
Sr. Summers.
¡Vamos!
¿Dónde estaba?
Los Turley vendrán con nosotros.
- La Sra. Turley tiene viruela. - Nunca tuvo viruela.
Entonces, ¿por qué lo gritó Tadlock?
Mintió.
Vamos.
¡Arrojen todo lo que puedan!
¡Sólo quédense con lo que necesitan para vivir!
¡Suban aquí!
Sr. Evans, espere.
Descárguelo.
Es la herencia de mi esposa.
Entonces, que ella se deshaga de él.
- Le dije que era... - Dale el maldito reloj, Lije.
Bájelo.
Dame el reloj, Brownie.
Los Evans ya no harán lo que él dice.
Hazlos arrancar, Beck.
¡Arre, mula! ¡Vamos!
- Arre, mula. - ¡Arre!
Es fuerte, amigo. Pero no es listo.
Estoy aprendiendo.
Es suficiente, Lije.
Vamos, Lije.
Hiciste lo necesario y con eso basta.
Eres genial.
Te curaré el rostro.
¡ Lije!
¡Cuélguenlo! ¡Igual que al Sr. Mack!
Quien ha levantado la mano con muerte en su corazón
¡que muera!
No. Lije, no deben hacerlo.
Son unos granjeros de mala muerte.
¡Inmigrantes mugrientos!
Y ¿yo los elegí para formar una colonia?
¿Alguien tiene el valor de subir a ahorcarme?
¡Dé un paso al frente!
¿Qué hay de usted, capitán Evans?
¿Tiene el valor para hacerlo?
¿O debo tomar esta cuerda y hacerlo con mis propias manos?
¿Debo hacerlo?
Ya es suficiente.
Déjenlo.
Cobarde.
¡Cobarde!
¡Son unos cobardes!
¡Son todos unos cobardes!
- Saunders. - ¿Sí, señor?
Quise convertirlos en hombres.
Se equivocó, señor.
¿Cómo dices?
No se gana nada con un látigo,
ni en usted ni en nadie más.
Dick, ¿cree que podemos rodearlo?
Antes de llegar a Willamette Valley, moriremos por la nevada.
Bueno,
supongo que podemos bajar las carretas con sogas.
A los animales también.
Estoy listo, capitán.
¿Quién te eligió para que fueras primero?
Yo, Moynihan.
Quiero que los irlandeses tengan el honor de pisar primero
ese horrible lugar de liberación.
¿Listos?
¡Muy bien, bájenlo!
Con cuidado.
Cuidado.
Es mejor que emborracharse, ¿no?
¡ Esperen!
Sé que puede funcionar.
Sólo que odio correr el riesgo otra vez.
Lije...
¿Qué quiere aquí?
Quiero seguir. Bajen mi equipaje.
Pagaré buenos salarios.
Tendrá que pedírselos usted.
Yo me voy a California, al Sur.
Quizás podamos volver al fuerte.
Sí, y dejar que vean que tu esposa
- está sana. - ¡Claro!
Sr. Summers, ¿cree que nos aceptarán?
Llevan la marca de la viruela.
Los esperarán con una fogata.
- Gracias, Saunders. - Esperen,
- oigamos a Lije. - Sí.
Bueno, Lije, tú decides.
- ¿Qué piensas hacer? - Lo que pienso no importa.
No soy quién para decidir sobre la vida de las personas.
El hombre dijo que nunca una caravana llegó a Oregón.
Deberíamos intentarlo.
Lije.
- Lije, mira esto. - ¿Qué es?
Es una ciudad.
Una ciudad que aún no se ha construido.
Lije, aquí está el correo y aquí la ópera.
Y todas las calles dan a la plaza principal,
donde hay desfiles por las avenidas.
Y los niños jugarán en el parque
a resguardo, bajo un techo de cristal.
- Oregón podría ser así, Lije. - ¿De dónde sacaste esto?
Es del Sr. Tadlock,
su visión de lo que sería.
Quédeselo.
Ya no me sirve.
Un solo hombre no puede construir una ciudad igual que
un solo hombre no puede llevar una caravana a Oregón.
Si alguno de ustedes va para California o vuelve al fuerte,
ése es el fin de la Caravana Oregon Liberty.
Se necesita a todos ustedes
trabajando juntos para llevar esas carretas y bueyes
por ese río camino a Oregón.
- ¿Cuánto falta para Willamette Valley? - Desde aquí arriba, no sé.
Desde ahí abajo, 50 kilómetros llanos.
Sí.
No puedo hablar por los otros,
pero Becky y yo
iremos con usted.
Despacio.
Con cuidado.
Aguanta, mula.
- Oigan, miren eso. - Aguanta.
Intenta escapar.
Por aquí. Ayúdame con la carreta, muchacho.
Vamos.
Bájenla.
Vamos, Becky.
No nos divertíamos tanto desde esa feria de Ashland.
¡Sí, pero fue en Kentucky!
Dile a mamá que bajaré directamente.
Ten cuidado, Brownie.
¡Muévanse y amarren esas carretas!
Aún nos quedan tres horas de luz
y la Caravana Oregon Liberty seguirá andando.
¡ En marcha!
- ¡Vamos, Sr. Tadlock! - Nos iremos.
- ¡ No hay rezagados en la caravana! - ¡Hurra por Oregón!
¡ Lo hice por ustedes!
Ya se deshicieron de él. ¡Se deshicieron del diablo!
Y que los que quedan conozcan con el tiempo el camino de la sanación.
Amén.
- Amén. - Amén.
- Amén. - Amén.
1798-1843 AQUÍ YACE EN LA PAZ DE DIOS
EL CAPITÁN WILLIAM J. TADLOCK
QUIEN COMANDÓ A LA CARAVANA OREGON LIBERTY
A ESTE LUGAR, CON DIOS COMO TESTIGO
Brownie.
Gracias, Mercy.
Bebe despacio, has estado sudando.
A veces creo que cambié una madre por otra.
No digas eso.
Y casi igual de bella.
Brownie,
estás empezando a gustarme.
En 10 ó 20 años,
quizás muera de amor por ti.
Mírame, Brownie.
Mercy.
Haz que se ponga el sol, Mercy.
Haz que se ponga ahora.
Lo haré.
Pronto.
¿Sabe, Dick?
Puede quedarse con nosotros tanto como desee.
Será más que bienvenido.
Hallé mi propio paraíso, Lije, muchas gracias.
Usted vaya al suyo, yo iré al mío.
No es fácil para un hombre vivir solo.
A mi edad, nada es fácil.
Las mujeres Pies Negros
tienen el cabello más largo y suave, y los corazones más cálidos
de cada lado de Bay River y el infierno.
¿De veras?
Bueno, quizás vaya con ustedes.
Maldición, Dick, ¿y sus ojos?
¿Cómo verá o hará lo que hará?
Me quedan un par de años de penumbras.
Después me conseguiré un par de esposas jóvenes,
una caña de pescar, y acamparé junto a la cascada.
Para ser un hombre listo,
dice muchas tonterías.
Para nada.
Hablaremos en la mañana.
Pa.
Lo sé.
Es lo que él quería, hijo.
No se puede cambiar a una persona.
Vamos.
Aquí tienes.
¡Hurra por Oregón!
FIN
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