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CONSERJE
Aún sueño con aquella noche a veces.
Aún sueño con ellas.
Porque estuvieron allí.
Entonces lo hacíamos todo juntas.
Las cuatro.
Separadas…
pero inseparables.
VEINTE AÑOS DESPUÉS
Ha sido impactante, la verdad.
Recibir semejante mensaje te hace replantearte
pues toda tu vida, supongo.
Tus decisiones, lo que has hecho y lo que no.
Ojo, que cuidar de mamá es un privilegio.
Es una suerte poder centrarme en eso sin distracciones.
Es gratificante a su manera. No voy a arrepentirme.
Al final, nadie se arrepiente del tiempo pasado con su madre.
Vale, hay excepciones.
Si tu madre es Rose West, igual prefieres guardar las distancias.
O al menos deberías.
Pero mi madre es maja. No es como Rose West.
Como mucho, se parece en las gafas, pero nada más.
Lo que digo es que, aunque no esté cabreada ni resentida,
solo se vive una vez, y el camino que he escogido,
que, como digo, tiene sus pros,
también ha hecho que me pierda cosas.
Deberíamos poder honrar los días no vividos
sin sentirnos culpables.
Claro.
¿Y solo un café con leche o…?
Me pregunto si lo sabe el resto.
- ¡Mami! - Silencio, Ryan.
¿Una semipermanente?
- Sí. ¿Y podrían maquillarme también? - Para.
- ¿Para una boda? - ¡Jack está mirándome!
Un segundo. ¡No le mires!
- Está respirando. - ¡No respires!
- ¿Hola? - Perdone. ¿Qué decía?
Que igual prefiere algo más natural.
- No. - ¡Mami!
Básicamente, bórreme los rasgos y dibújelos de cero.
- Mejorados, ¿entiende? - ¡Dámela!
- Quiero una cara totalmente nueva. - ¡Para!
Perdone, mejor le llamo luego.
- Tranquila. - Vale.
- Gracias, chao. - ¡Para!
- ¿Qué pasa ahí? - ¡Me estaba mirando!
- No es verdad. - ¡Y no parpadeaba!
- Callaos. - Ryan tiene mi tablet.
- ¡No es tuya! - ¡Que sí!
¡Callaos!
¿Queréis hacer el favor de callaros?
Mami.
¿Qué?
Te llaman.
En fin, Saoirse, muchas gracias por esto.
Hemos preferido reuniros para evitar…
Mierda. Perdonad.
Disculpad.
Marnie no quería que hubiera malentendidos.
La cosa es que…
- Odias los guiones. - ¡No!
Cielos, no. Para nada. Es solo el enfoque.
- ¿Enfoque? - Adoro hacer de Emma.
- Ya forma parte de mi vida. - Sí, y de la mía.
¿No habría que ampliar los horizontes de la serie?
¿No es hora de que hagamos algo realmente revolucionario?
Claro, como…
¿Qué tal una temporada…
sin asesinatos?
- Sin asesinatos. - Sin asesinatos.
Sin asesinatos.
Vale, a ver…
Por asegurarme de que hablamos de lo mismo:
la serie es Código Asesinato.
Una serie policial. Emma es inspectora de homicidios.
- No es solo eso. - En gran parte.
¿Y si profundizamos en el desgaste personal de su carrera?
Cómo influye en su familia, sus relaciones, su vida sexual.
¿Su vida sexual?
Quiero ver a Emma teniendo un orgasmo.
El té.
Tráigame también una cerveza.
- Vale. - Es buena idea, ¿eh?
- ¿Sí? - Sí, Harry.
¿Que deje los asesinatos y se dedique a echar polvos?
- Es feminista. - Un viaje de autodescubrimiento.
Es absurdo. Es una serie policial. La ven por eso.
Saoirse, nadie sabe mejor que tú
cómo han llegado a fusionarse la serie y el personaje.
Son una misma cosa.
Así que, si quieres seguir adelante,
vas a tener que escucharme. ¿Vale?
Sí.
Emma es la serie.
No tendría sentido seguir la serie sin Emma.
Gracias. Mucho mejor.
Y quizá no lo haga.
- ¿Qué? - ¿Qué?
- Quizá no siga la serie. - Joder, no seas cría.
Solo sirve apuntar a alguien en la cabeza si teme que aprietes el gatillo.
Harry, esa no es forma de comportarse.
¿Por qué están locos todos los actores?
Los guionistas tampoco sois fáciles, que lo sepas.
¡Déjame en paz, Robyn! Tengo un cabreo encima…
Se nota. No has desayunado, que ya es decir.
Me ha hecho un favor, la serie no da para más.
- Es buenísima. - ¿Por?
Siempre es igual: "Mira, ya han matado a otro".
¿A eso me dedico? ¿Así contribuyo a la sociedad?
Entretienes a mucha gente, Saoirse.
Igual que los putos payasos, Harry.
Mira, cuando empecé, quería dedicarme al teatro.
- Escribir obras. ¿Qué pasó? - Descubriste que hay que comprar cosas.
Un segundo. Mi amiga está…
muerta.
Mi amiga está muerta.
CÓMO LLEGAR AL CIELO DESDE BELFAST
Queridas Saoirse, Dara y Robyn:
Me llamo Gaye Hearten
y me temo que debo daros una terrible noticia.
Mi querida cuñada Greta falleció ayer.
Sé lo unidas que llegasteis a estar.
Hablaba de vosotras con cariño.
Si nos acompañarais en su despedida, os lo agradeceríamos en el alma.
El velatorio será en su casa, Elm Manor, en Knockdara Village,
condado de Donegal.
Separadas pero inseparables, como nosotras.
- A todas nos resulta muy difícil. - Queremos olvidar lo ocurrido.
No podemos seguir así. No podemos.
- ¡Dara! ¡Es para ti, Dara! - ¡Ya voy!
Buenos días, Belfast.
Bueno, aquí pone lo que debe tomarse y cuándo.
¿Seguro que te apañarás?
Creo que puedo cuidar de mi madre, Dara. No voy a matarla.
¿Cómo?
Y, aun así, tiene 96 años. Ya ha vivido bastante.
- Tiene 72. - Donde dije "higo"…
- Donde dije "digo". - ¿Qué?
Yo qué sé. Jamie, es importante. Mamá está delicada.
No me lo puedo creer. ¿Aún no se ha largado?
- Ya me iba, mamá. - Pues arreando.
Venga. Me tienes frita.
Muy bien. Si no te aclaras con algo, llámame.
Nos las arreglaremos. Vete.
Que te diviertas.
Voy al velatorio de mi amiga.
Pásalo bien.
Ah, y si…
¿Ahora nos morimos? ¿En serio? ¿Es lo que se lleva?
Eso parece.
Somos jóvenes para morir. Tenemos 34 años, por el amor de Dios.
Tenemos 38.
- ¿Has encontrado hotel? - Pues sí. Con spa y todo.
No estoy yo para un spa. ¿Es apropiado, para empezar?
Perdón por intentar hacer esta experiencia un poco menos horrible, Dara.
- No decía… - ¿Crees que no estoy destrozada?
Porque lo estoy, Dara. Estoy destrozada. Llevo hecha polvo desde que llamaste.
Yo solo… ¿Te has hecho las mechas?
- Sí. - ¿Cuándo?
- No sé, hace poco. - ¿Cómo de poco?
- Pues a ver… - ¿Cuando te enteraste de su muerte?
Mira, Dara. Puedes hacerte las mechas hecha polvo.
- No es algo incompatible. - Vale.
- Estoy que me da algo. - Lo siento.
- Dios mío. Escucha. - ¿Qué?
Su canción. Es la canción de Greta.
- Ay, Dios. - No recuerdo…
Qué fuerte, ¿verdad?
¿Será una señal?
¿Nos está diciendo que no nos preocupemos? ¿Que está bien?
Sí…
¿Quiere tomar algo?
- ¿Quiere tomar algo? - No, gracias.
- ¿Quiere tomar algo? - No, gracias.
¿Quiere tomar algo?
¿Te cuento un secreto?
Cielo santo.
¿Desea tomar algo, señora?
Un vino blanco, por favor.
AEROPUERTO DE BELFAST: ENTRADA
- ¿Por qué siempre llega tarde? - Se habrá desmayado por el camino.
- No está tan lejos. - Estamos en otro huso horario.
Lo siento, pero el parking era carísimo.
Habría pagado yo.
No es eso. Es una cuestión de principios, Robyn.
Ah. Ahí está.
¿Qué coño lleva puesto?
No estoy segura.
- ¿Ahora nos morimos? - Una pesadilla.
- Es horroroso. - Era muy joven.
Me refiero a tu traje. ¿Es un pijama?
- Un pantalón. - Parece de pijama.
Que no. No me creo que esté muerta.
En fin,
parte de mí siempre ha esperado que nos rencontráramos.
- Sí. - Sí.
Sé que tenía mis dudas, pero hemos hecho bien.
Les daremos el pésame como toca. Es lo correcto.
Además, me vendrá bien un descansito, siendo sincera.
- Robyn. - Mira…
Mi relación con Patrick está complicada últimamente.
Se ha vuelto muy controlador, muy posesivo.
Me manipula, me hace luz de gas y todo eso.
¿No tiene un año?
Uno y medio, Saoirse. Y sabe lo que hace.
BIENVENIDOS A DONEGAL
Mierda. Odio los cochazos grandes.
Qué movida. Creo que es este.
¿Creéis que nos contará lo que ocurrió?
La cuñada, digo.
¿Tienes que cambiarte aquí?
Me he manchado de Nutella.
El correo no especificaba si Greta estaba…
enferma o algo así.
Estaría hecha un flan.
Solo en efectivo. Suerte que llevaba euros.
No había tarjetas de pésame. Llevo una con un dibujo a acuarela.
Servirá. Tomad. Cuidado, queman como un demonio.
Qué fuerte.
¿El qué? ¿Ya está llenita?
Para. No hables del coche en femenino. Me da mal rollo.
¿Y por qué nos escribe a nosotras? Han pasado 20 años.
Veinte años, y no habíamos vuelto a hablar con ella.
Se mudó. Perdimos el contacto.
Y nos vino bien, ¿no?
He pagado la señal de los vestidos que te dije.
¿Qué? No habrá damas de honor.
- No quiero damas de honor, Robyn. - Tendrás damas de honor, Saoirse.
¿Qué pringada no tiene damas de honor?
Solo quiero una sencilla, rápida y discreta…
¿Boda de mierda?
¿No se supone que es mi día?
- No. - ¿No?
A ver si te queda claro.
Dara y yo te acompañaremos al altar con nuestros vestidos a juego,
con tu visto bueno o sin él.
- ¿Qué ha sido eso? - No sé.
¿Has llenado el depósito? ¿Nos habremos quedado sin gasoil?
¿Gasoil?
Lo siento mucho, Robyn.
Juraría que me habías dicho gasolina.
¿Por qué iba a decir gasolina si funciona con diésel?
- Suele pasar. - ¿Tú qué sabes?
- Ni has pisado una autoescuela. - Vivo en Londres…
- No vives en Londres. - Por favor, no.
Trabajas en Belfast.
- Tu telefilm se rueda en Belfast. - Es una serie.
- Pasas en Belfast ocho meses al año. - Seis o siete.
¿Por qué no admites que vives en Belfast?
Porque sería alguien que vive en Belfast. Que no es que tenga nada de malo.
Dios. ¿Dónde está este tío? Se hace tarde.
¿Y si no viene? ¿Y si no viene nadie? ¿Y si morimos aquí?
No vamos a morir aquí.
Más te vale. Cuando encuentren nuestros cadáveres,
quedará constancia de que vas en pijama.
- Qué puta vergüenza. - ¡Que no es un pija…!
Gracias a Dios.
Ya era hora.
ASISTENCIA EN CARRETERA
- Buenas tardes. - De eso nada.
¿Qué os ha pasado?
Lo que nos ha pasado es Dara.
Ella es Dara.
Tenía que echar diésel por el agujerito ese,
pero ha echado gasolina y al coche no le ha hecho ninguna gracia.
No. Eso seguro.
Mierda, es Jim. Lo que me faltaba.
Hola, amor. Sí, todo bien.
- Voy a sentarme en el coche. - Vamos a ver.
¿Sois de Belfast, chicas?
- Llevaban tiempo sin llamarnos "chicas". - Venga ya.
Pero somos de Belfast, sí.
Claro.
- ¿Qué? - Con lo que odiáis desperdiciar gasolina.
Ah, ya veo. Una broma sobre los disturbios. Muy bien.
Qué retro e interesante, teniendo en cuenta que tienes… ¿12 años?
- Tengo 26. - Vale.
Tienes un acento bonito.
- ¿En serio? - ¿Nadie te lo había dicho?
- Nadie lo había pensado. - Me encanta. Suena peligroso.
¿Y eso es bueno?
Puede.
No. Y hay una pila de trastos al pie de las escaleras.
No los he dejado ahí como decoración.
No es mi próxima obra de arte moderno.
Es un montón de mierda de todos que hay que tirar. ¿Vale?
Adiós. Te quiero.
¿Y bien?
Se ha contaminado al arrancar el motor.
- Cambiaremos el sistema de combustible. - ¿Cuánto se tarda?
No lo sé.
Cómo lo siento. Yo lo pago.
No vas a pagarlo, Dara.
- Que sí. - Que no.
- Que sí. - Que no, da igual.
- Que no. - Que sí.
Que no.
Joder. Hace un frío que pela.
- Necesitaréis que os lleve. - Sí.
Sí.
BIENVENIDOS A KNOCKDARA
Este lugar es un poco siniestro, ¿no?
Si vives aquí, no.
No lo digo en el mal sentido.
Ah, en el otro sentido. Siniestro en el buen sentido.
Me refería al ambiente. Es un poco inquietante, pero no digo que…
- Mejor calla. - Sí.
¿Conoces a nuestra amiga? Vive en Knockdara.
Me mudé hace poco.
Bueno, vivía en Knockdara antes de morirse,
que es lo que le ha pasado, por desgracia.
Greta Heaney.
¿No será Greta O'Neill?
- Ajá. Sí. - Heaney era su apellido de soltera.
Venimos a su velatorio.
Su marido, Owen, es mi jefe.
Vaya, lo siento mucho.
Dios, fue horrible.
Lo que le ocurrió.
¿Y qué le ocurrió?
¿No lo sabéis?
Cielos, sí. Se cayó por las escaleras, la pobre.
Que Dios la tenga en su gloria. Creo que iba bebida.
Quizá tuviera un problema con eso. A saber.
Es el mal de muchos.
Nadie debería morir a esa edad.
Nadie en absoluto.
¿El periódico?
- ¿Se puede llegar andando a su casa? - Está a un par de kilómetros del pueblo.
Giráis a la derecha al final de la calle hasta la casa de apuestas,
izquierda, derecha, izquierda aunque parezca derecha,
y justo enfrente veréis un prado.
Y en el espantapájaros de un solo brazo…
¿Podría pedirnos un taxi y ya?
Veré si Pat tiene un hueco.
Pero no os prometo nada. Anda liado los viernes por la noche.
- ¿Pat? - Es el taxista de Knockdara.
¿Taxista? ¿En singular?
- Exacto. - Fantástico.
¿Y si vais por la mañana, chicas? Poneos cómodas, cenad y descansad.
Quizá esté listo el coche.
- ¿Qué dices? - Yo lo veo.
- Genial. - Supongo que el spa ya está cerrado.
Así es. Desde 2016, si mal no recuerdo.
- ¿Qué? - Lo convertimos en una ludoteca.
¿Una ludoteca?
Para que las mamás dejen a los niños mientras las mimamos.
Sin spa, lo dudo mucho.
Cierto. ¿A que es horrible? No estuvimos muy acertados.
Pero escuchad. Si queréis un poco de ocio…
está la fiesta temática del mes.
Vienen chavales de Letterkenny y Donegal en autobús.
Es la bomba.
Genial.
Nada como echarte unos bailes en honor a tu amiga muerta.
Así se habla.
No soy poco romántico. Trabajamos juntos, cariño.
Me reclaman los nuevos borradores.
Seb, creo que teniendo en cuenta lo ocurrido…
¿A qué te refieres?
¿No has leído mi mensa…?
Vale, no he llegado a mandártelo.
¿Qué pasa?
Ah, es terrible. Mi amiga ha muerto.
Dios, ¿cuál? ¿No será Robyn?
- No. - ¿Dara?
No. Las tengo aquí, vivitas y coleando.
Una antigua compañera del instituto.
Llevábamos siglos sin verla, pero teníamos que venir a dar el pésame.
- Pasaré unos días en Donegal. - ¿Donegal? Podría haberte acompañado.
- No te gustan los cadáveres, Seb. - ¿Y a quién sí?
Bueno, los guiones llegarán.
QUÉ MIERDA DE SERIE
- ¿Has hablado con Marnie? ¿Qué tal? - Cayó por las escaleras.
¿Marnie? Oh, no.
¿Qué? No. Ojalá.
Mi amiga. Murió así.
- Ah. Qué horror. - Sí.
- Aunque no fuerais tan amigas, es duro. - ¿Cómo que no?
Éramos muy amigas.
Antes.
PÁGINA NO DISPONIBLE
ESTA PÁGINA HA SIDO ELIMINADA
¿Diga?
¿Diga?
¿Te cuento un secreto?
Madre mía. Me acuerdo de cuando nos sacamos esta.
El día de los deportes, ¿no?
- ¿Y bien? - Aún no lo hemos mirado.
- Te avisaremos cuando nos decidamos. - Estaré ahí, esperando expectante.
No, espera. Vamos a pedir la bebida al menos.
Madre mía.
Yo estoy con el reto de un año sin cerveza. Vaya rollo.
¿Sin beber? ¿Un año entero?
Sin beber cerveza. Tomaré vino o lo que sea.
- Una botella de este. - Claro.
¿La gente de Donegal no era simpática?
¿Habéis visto esta?
Oh, Dios.
- Podríamos meterla en el ataúd. - Buena idea.
- ¿Sí? - Así sabrá que pensamos en ella.
Está muerta.
Seamos realistas.
La Greta que conocíamos murió entonces. Como todas ellas.
- ¿De qué hablas? - Han pasado 20 años.
Y nos han cambiado.
Casi.
¿Quién quiere catarlo?
Estupendo.
¿Pero esta Greta?
Se convirtió en otra persona de quien no sabemos una mierda.
Saoirse, ¿estás bien?
¿Quién se mata cayendo por las escaleras? ¿Quién hace eso?
- ¿Qué quieres decir? - Podría haberse evitado.
- No hay una buena forma de morir con 38. - Pero hay formas malas.
Caer por las escaleras está en el top tres.
- Pues no está en el mío. - Ya.
- No está ni en mi top diez. - Me alegro.
¿Qué insinúas?
Pienso en los caminos que hemos tomado, en nuestros cambios de rumbo.
Siempre han sido cambios graduales.
¿Cuánto alcohol tiene?
¿Y si aquello no hubiera pasado y no hubiéramos discutido?
¿Tenernos como amigas habría cambiado su vida y sus decisiones?
¿Habría cambiado su rumbo lo justo y necesario para que…?
- ¿No muriera? - Sí.
No. No funciona así.
Exacto.
No controlamos los planes de Dios.
Bueno, tampoco nos pasemos, sor Mary Clarence.
Sí, quizá tengáis razón. Puede que fuera inevitable.
Nos confortará dejar una foto entre sus gélidas manos.
- Solo era una idea. - Voy a fumar.
SEPARADAS PERO INSEPARABLES
Ey.
Antes ibas de mecánico y ahora de policía.
¿Cuándo te toca el resto de los Village People?
El taller es el negocio familiar. Es de mi tío.
Está enfermo y le echo una mano.
- Por eso me he mudado aquí. - Te queda bien.
Ya está solucionado.
Ah, gracias.
- ¿Qué tal el velatorio? - Vamos mañana a primera hora.
Muy bien. Puede que me pase por allí.
Dices que tu jefe era el marido de Greta. Entonces, ¿es poli? ¿No es mecánico?
- ¿No lo conoces? - No.
Greta y el resto nos habíamos…
Nos habíamos distanciado.
- Entiendo. - ¿Cómo es?
Owen parece alguien muy querido. Es tranquilo, reservado.
¿Conocías a Greta?
Sí, la vi una vez.
A ti no te incomodan los silencios incómodos, ¿verdad?
¿Es una de tus técnicas de interrogatorio?
Aquí no interrogamos a menudo. Y no es incómodo.
- Lo es. - ¿Sí?
- Mucho. - ¿Quieres que hable?
- Por favor. - ¿Y tu anillo?
¡Mierda!
Siempre hago igual.
No me van mucho las joyas. Me está costando acostumbrarme.
- Tengo que irme. - Vale.
"No me van mucho las joyas".
Oye.
- ¿Qué es esto? - La factura.
- ¿No nos libramos, entonces? - Tu acento no es tan sexi.
Yo tenía ese top.
Y esos vaqueros. Y esa bandana.
Yo aún uso esa sudadera. Me la he traído.
Es como si estuviéramos en esa época.
A veces pienso en aquella fiesta.
La de esa noche.
¿Recordáis las fiestas setenteras del Limelight?
Muy a mi pesar.
Una vez, Greta, esta y yo…
- No sé dónde estabas. - En el coro.
- Puede. - Siempre tenía ensayo.
Fuimos a la fiesta setentera.
Yo llevaba unos pantalones de campana morados
con unos dobladillos tremendos. ¿Os acordáis?
- Estaba David Ryan, que era… - El tío más cañón de Belfast.
Ya no. Pobrecito…
- Estaba en la pista fumándome un cigarro. - Dentro. Qué tiempos.
Pillé a David mirándome.
Me había tomado varios Bacardí Breezers, así que me envalentoné.
Tiré el cigarro en plan dramática,
me planté ante él y solté: "¿Todo bien, David?".
Y dice: "Estás que ardes". Y yo: "Muchas gracias".
Y me dice: "No, por el cigarro. Estás ardiendo".
Miro para abajo y me estaba ardiendo una pierna.
¿Qué?
El cigarro me había caído en el dobladillo.
Dios, Robyn.
Acabó a cuatro patas intentando apagarlo.
- Qué idiotas éramos. - Sí.
Mierda.
¿Dónde está la petarda esa? Voy a ver.
Perdona.
No me puedo creer que no lo supiera.
Nos lo ha contado más de una vez.
Aunque no ocurrió así.
Lo del cigarro me pasó a mí. Casi me abraso unos vaqueros.
Robyn estaba allí. David Ryan no.
Y no fue en una fiesta de los 70. Fue otra noche.
Ha ido mezclando las dos historias con el tiempo.
- ¿Y no dices nada? - Ella lo cuenta con más gracia.
¿No es increíble cómo alteramos los recuerdos?
Inconscientemente, vamos creando versiones de anécdotas
para no contradecir quienes creemos ser.
Me cuesta un poco seguirte.
- Yo creo que no. - Saoirse.
- Ocurrió. - No es el momento.
Pero ocurrió. Y esa es la razón por la que estamos aquí.
Cuando recibí ese correo, lo primero que pensé fue:
"Después de tantos años, sigue hablando de nosotras".
Y me he preocupado, Dara.
Me preocupa lo que pueda haber contado.
Y a ti también. Y a Robyn.
No hemos venido a dar ningún pésame.
Hemos venido a asegurarnos de que no lo contó.
Para poder seguir fingiendo.
Pero ocurrió.
Bien. Vale.
Esta es la última.
Iremos al velatorio a primera hora.
No podemos, bajo ninguna circunstancia, emborracharnos esta noche.
- Joder. - Me escuece la piel.
Qué mal.
- Tengo los ojos secos. ¿Es normal? - No puedo hacerlo.
- Hay que hacerlo. - Lo dudo.
¿He conducido yo? No me acuerdo.
Los problemas de uno en uno.
Esto es enorme.
- ¿Cuánto ganan los polis hoy en día? - ¿Qué?
El marido de la muerta, de nuestra difunta amiga.
- ¿De Greta? - Es poli, sí.
- ¿Quién te lo ha dicho? - El tío de los Village People.
Joder, voy a potar.
No, ya está. Ya está, estoy bien.
Oh, Dios.
¿No piensa venir nadie?
¿Y a mí qué me cuentas?
Está abierto.
¿Hola?
Vaya, este lugar es realmente…
Siniestro.
¡Hola!
¿Hay alguien en casa?
¡Hola!
¿Se puede?
¿Qué pasa aquí? ¿Dónde están todos?
No lo sé.
- ¿Qué hacemos? - A mí no me mires.
¿Volvemos luego?
De eso nada.
Este sitio me está acojonando.
Siento mucho oír eso, Robyn.
Joder.
¿Señora Heaney?
Cuánto tiempo, chicas.
No habéis cambiado nada, ¿eh?
Pero eso es bueno, ¿no? Cambiar es esencial.
Es verdad, doña Margo. Doña señora. Señora Heaney.
Siempre metían a tu madre en líos.
Sí, y tú siempre te chivabas.
¿Para qué están los hermanos?
Lo sentimos muchísimo.
Es horrible.
Gracias.
¿Estabais muy unidas? ¿A mi mujer?
De jovencitas, sí. Perdimos el contacto después del colegio.
- Creo que Greta pasó página sin más. - Pues eso.
No recuerdo que nunca…
os mencionara.
Oh.
Vaya, pues no sé.
Fue Gaye quien nos escribió.
¿Gaye?
Tu hermana.
¿Que os escribió mi hermana?
Sí, nos mandó un correo.
Anda.
Así que…
decidimos pasarnos a daros el pésame.
Y a deciros cuantísimo sentimos…
"Buen viaje".
Bonita forma de verlo.
No me fijé.
Hemos tenido que cerrar el ataúd.
No sé si os habréis enterado de lo ocurrido, pero…
¿Cómo pudo suceder? Eso es lo que no entiendo.
Era sonámbula.
Al menos, esa parece la explicación más probable.
Recordaréis lo mala que era. Seguro.
En fin, os dejo a solas.
- ¿Estáis bien? - No.
- Claro que no. - Vale.
Olvidaba lo intensa que era su madre.
Su hermano tampoco es ningún encanto.
¿Por qué no hay nadie más?
Los ataúdes cerrados tienen poca afluencia.
Esto es muy raro. O eso me parece. ¿Es raro?
No sé, no distingo qué es raro y qué es resaca.
No lo entiendo, nos hemos despertado bien.
Seguíamos borrachas.
¿Y ahora qué hacemos?
- ¿Le rezamos algo? - ¿Qué dices?
¿Os apetece un té?
Claro.
- Oh, Dios. - ¿Qué?
- Ahora sí que voy a vomitar. - Pues aquí no.
Disculpa.
Es mentira. Lo que ha dicho papá.
¿Cómo?
Sí hablaba de vosotras.
Al menos a mí sí.
Hablaba a todas horas.
De las cuatro, de vuestra amistad.
Para ella fue la mejor época de su vida.
SAOIRSE, ROBYN, GRETA Y YO, SEPARADAS PERO INSEPARABLES
Ah, pues no. Estoy bien.
Estoy bien.
Oh, Dios.
¿Te cuento un secreto?
¿Un secreto?
Mi padre no tiene hermanas.
¿Qué?
No tengo ninguna tía Gaye.
Joder.
Mierda.
¡Mierda! Joder.
¡Joder!
Separadas pero inseparables, como nosotras.
Joder.
¿Saoirse?
- ¿Qué haces? - Venga para fuera.
- Pero abuela… - Vamos.
Lo siento mucho. Solo quería meter una foto en el…
Ayúdame.
Solo lo he entreabierto un poquito. Una rendija.
Lo mínimo para poder…
¿Una fotografía?
Mejor nos vamos.
No.
Esperad. ¡Esperad!
- ¿Qué pasa? - No lo sé.
Ha sido un accidente.
Tranquilas.
No tenéis por qué iros.
- Gracias, pero venimos de lejos, así que… - Y yo tengo un gato.
Aún no os habéis tomado el té.
He hecho bizcocho de limón.
No nos gusta el bizcocho de limón, así que…
Quedaos.
Por favor.
No aceptaremos un no por respuesta.
Lo siento.
¡Está abierto! ¡Vamos!
¡Hostias!
Joder, Saoirse.
¡Vamos! ¡Arranca el coche!
¡Por Dios!
¿Qué hace? ¿Qué pasa aquí?
¡Arranca! ¡Vamos!
No entiendo nada. Tú no tienes gato.
Cierto.
Espera. Sí te gusta el bizcocho de limón. Te he visto comer bizcocho de limón.
Pero no me apasiona.
A mí lo que más me gusta es la red velvet.
¿En serio? ¿La red velvet? Qué puto asco.
No me jodas. ¿Por qué nos sigue?
- No es ella. - ¿Qué?
- La del ataúd no es Greta. - ¿Cómo que no es Greta?
¿Cómo que "cómo que no"? No es ella.
- ¿Y quién es? - No lo sé.
- ¿Dónde has aprendido a conducir? - Yendo al cole.
La tía que nos escribió no existe.
- ¿Qué? - Eso dice la niña.
¡No me jodas!
Aún sueño con aquella noche a veces.
Aún sueño con ellas.
Porque estuvieron allí.
Entonces lo hacíamos todo juntas.
Las cuatro.
Separadas…
pero inseparables.
Separadas pero inseparables.
Subtítulos: Cristina Puig Reig
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