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Il giovane Montalbano 2x04 La transacci�n.

Le dije, para m� el sexo no es importante,

son los sentimientos lo que importan.

Y hace como que se lo cree, la muy astuta.

Pero cuando nos encontramos en el momento de...

�Qu� te parece?

Que tenemos que comprobar que tengan autorizaci�n, los del circo.

Aqu� me parece que est� prohibido fijar carteles.

Te preguntaba si te apetec�a ir.

A m� no me gusta el circo, me pone triste.

Salvo, �sabes lo que realmente me pone a m� triste?

T�.

No puedo verte as�, no lo consigo.

No eres el �nico en el mundo que lo ha dejado con una mujer.

No lo puedes entender, Mim�.

�Qu� hay que entender?

Dos que estaban juntos lo dejan, pasa.

Ha sucedido un mont�n de veces, le pasa a todo el mundo.

Entiendo que esta vez ha sido algo grave, doloroso, pero...

�No piensas que ha llegado el momento de reaccionar?

Solo ha pasado un mes.

�No hab�is hablado?

No.

�No te ha llamado?

Quedamos en que era mejor dejar pasar un poco de tiempo.

�Y t�? �Tienes ganas de llamarla?

No lo s�. Antes s�.

Pero ahora ya no lo s�.

Oye, nos han mandado a comisar�a invitaciones del circo.

S� que no te gusta,

pero esta noche van los chicos y yo ma�ana voy a ir con Pia.

Si te quieres venir...

Te puedo presentar a la hermana de Pia.

Es dos a�os m�s peque�a pero tan guapa como ella,

incluso m�s.

Venga, �as� pasas una tarde diferente, te distraes!

Lo pensar�.

Como quieras.

Pero, �qu� haces, no entras?

No, prefiero dar un paseo. Quiero estar solo cinco minutos.

Salvo, me preocupas,

mucho.

Doctor, doctor,

hubo un fruto que pas� anoche en la Banca Rurale de Montelusa.

Un hurto, Catarella, somos polic�as... Un hurto...

�Y que he dicho, doctor?

�D�nde est� ese Banco?

En la Via del Corso, en el n�mero 38.

Est� Fazio hijo en el lugar,

pero llam� diciendo que si iba usted, mejor.

Est� bien. Voy ahora mismo. Gracias.

�Quieres que vaya yo tambi�n?

No. Ya est� Fazio, �qu� hacemos all� los tres? Nos vemos luego.

- Soy el contable Casceno. - Comisario Montalbano.

Pase, se lo ruego. S�game.

Me equivoco o �antes en este local hab�a una barber�a?

No se equivoca,

se llamaba "El hombre de hoy".

Era muy famoso en los sesenta.

Despu�s el banco compr� el local de la barber�a, que realmente no iba nada bien

y hace tres meses se inaugur� esta sucursal.

Adelante.

Director, aqu� est� el comisario Montalbano.

S�, hazle pasar.

Buenos d�as, comisario.

Me llamo Vittorio Barracuda.

He o�do hablar mucho de usted y,

francamente, me disgusta tenerle que conocer

por este desagradable asunto.

El robo sucedi� anoche.

Han entrado en la habitaci�n de al lado, una c�mara de seguridad.

Si quiere echar tambi�n usted un vistazo...

En todo caso m�s tarde.

�De cu�ntas cajas estamos hablando?

Unas sesenta.

Obviamente de diversas dimensiones, pero sobre las sesenta.

�Cu�ntas cajas estaban alquiladas?

- Todas. - �Todas?

S�, se�or. Todas.

Corr�jame si me equivoco, director.

Han abierto

hace tres meses...

Exacto.

�Y ya se han hecho con una clientela tan importante?

Modestamente, no podemos quejarnos.

�Cu�ntas sucursales tienen en la provincia?

Solo una, comisario, esta.

�C�mo han entrado?

Por lo que parece conoc�an la combinaci�n de las puertas blindadas,

tanto la de la entrada

como la que da directamente a la sala con las cajas de seguridad.

�No hab�a un vigilante nocturno?

Utilizamos una empresa de vigilancia,

Securitas.

�Has hablado con ellos?

Ya he llamado al vigilante, se llama Vincenzo Larrota.

Pasa cada hora en bicicleta y dice que no vio nada.

Se ve que los ladrones ten�an que conocer sus horarios.

�Qu� tipo de clientela tienen, director?

Qu� quiere que le diga, comisario.

Siendo un banco agr�cola

intentamos ayudar en el desarrollo de las fincas vin�colas, agr�colas.

Buscamos a los peque�os agricultores. Campesinos, vaya.

�Campesinos en Vigata?

Naturalmente esta sucursal est� intentando

encontrar clientes tambi�n entre los propietarios de los pesqueros,

los pescadores...

Las combinaciones, �qui�n las tiene?

Todos.

Los tres cajeros y yo.

�Cada cuanto tiempo las cambian?

Cada tres d�as. Me encargo yo personalmente,

y despu�s le comunico la nueva combinaci�n a los interesados.

Pero,

no pensar� que se haya chivado uno de nosotros, �verdad?

�Has hablado con la cient�fica?

Todav�a no.

�A qu� esperas?

Ahora mismo lo hago.

�Tambi�n nota usted este olor?

�Olor?

�Qu� olor?

En este local hab�a antes una barber�a.

Se nota todav�a ese olor.

Antes era agradable.

Ahora es molesto.

Adi�s.

Adi�s, comisario.

Doctor, mire que a m� no me cuesta nada averiguar

vida y milagros de los tres cajeros y de Barracuda.

Lo s�.

Pero de momento tienes que evitar

armar demasiado jaleo en relaci�n con este robo.

Esperaremos a que las cosas est�n un poco m�s claras.

�A ti te convence que una banca tan peque�a

y que ha abierto hace tan poco tenga 60 cajas?

Para nada.

Entonces hagamos nuestro trabajo sin llamar demasiado la atenci�n.

- Nos vemos en la comisar�a. - Muy bien, hasta luego.

Hola.

Buenos d�as, directora.

Nos llam�bamos de usted...

Perd�neme, es que como es tan joven para ser comisario

me sale sin querer.

Tambi�n usted, como directora.

Entonces tute�monos, acabaremos antes.

Muy bien. �C�mo est�s...

- Stella. - Stella.

No te acordabas...

Es que soy un desastre para los nombres.

En cambio yo s� me acordaba del tuyo,

pero es f�cil, eres un personaje p�blico.

Oye, iba a tomarme un caf�, �vienes?

S�, muy bien.

�Puedo hacerte una pregunta?

Estoy a tu completa disposici�n.

�Cu�ntas cajas de seguridad ten�is en la sucursal?

30, pero solo se usan efectivamente 21.

�Desde hace cuantos a�os est�is trabajando en Vigata?

- Tres a�os. - Tres a�os...

Seg�n t�, de forma orientativa,

los otros bancos de Vigata �cu�ntas cajas de seguridad pueden tener?

�Est�s haciendo una investigaci�n?

�Para eso necesitas la informaci�n?

Anoche robaron en la Banca Rurale, la que est� en frente de vuestra sucursal.

Han desvalijado las cajas de seguridad.

Es mejor que no se sepa por ah�, de momento.

- No he visto ning�n signo de butr�n. - No ha habido ning�n butr�n.

Por lo que parece sab�an las combinaciones de las puertas blindadas.

Lo que yo me pregunto es

�qu� hace un banco como el Rurale con 60 cajas de seguridad?

No lo s�,

pero para responderte a la pregunta que me hiciste antes,

puedo decirte que las otras sucursales bancarias de la zona

tienen una media de 30 o 40 cajas,

y algunas peque�as como la Rural, a menudo ni siquiera tienen.

�Has o�do que en este circo

parece que hay una vidente con unos poderes extraordinarios?

- No me gusta el circo. - A m� tampoco me gusta mucho pero,

�no tienes curiosidad por conocer tu futuro?

- Sinceramente, no. - No.

�Conoces el restaurante Rabel�?

No.

Parece que se come muy bien,

y est� al lado de donde han montado el circo.

Se podr�a ir al espect�culo,

esperar a ver a la vidente, hacerse decir el futuro

e ir a cenar a Rabel�.

�Podr�a, qui�n?

T� y yo.

- Mira, es que yo... - �No?

�De verdad quieres decirme que no?

Vale, pero solo lo del restaurante, no a lo del circo.

Y yo que pensaba que hab�as aceptado por m�.

�Diga?

- Hola, pap�, soy yo. - �Qu� sorpresa! �C�mo est�s?

Bien, bien. T�, �c�mo est�s?

Bien, bien, gracias.

Oye, �te molesto?

No, no, no.

Nada, es que estaba pensando...

�Qu� te parece si voy hoy a verte?

No me molestas nunca, Salvuccio,

pero hoy tengo un trabajo importante en el vi�edo

pero, �por qu� no vienes ma�ana a comer?

�Ma�ana?

Muy bien, entonces nos vemos ma�ana.

Hasta ma�ana, hasta ma�ana, Salvuccio. Adi�s, adi�s.

Y si la vidente dice que estamos hechos el uno para el otro, �qu� vas a hacer?

No lo s�. No lo he pensado.

- �Dios! - �Qu� pasa?

Nada, es una persona a la que no quer�a ver.

�Qui�n es? �Un criminal, un mafioso?

Ojal�, ojal� fuera un criminal. Es mi subcomisario.

No te des la vuelta, no te des la vuelta.

- �El que le pon�a triste el circo! - �Mim�!

- �Pero qu� haces aqu�? - Nada. �Qu� voy a hacer?

Lo mismo que t�.

Te presento a Stella Parenti, mi subcomisario, Mim� Augello.

Encantada.

Mucho gusto.

�No ibas a venir ma�ana?

�Mim�!

Te dec�a que si no ten�as que venir ma�ana al circo...

S�, ma�ana, pero como estoy...

- �Pia! �Est� Salvo! - �Calla! �Qu� haces?

- Es enfermera. - Bien.

Y como ma�ana por la noche trabaja, le han cambiado el turno, y aqu� estamos.

Nosotros realmente hemos venido por la vidente.

Tambi�n nosotros.

�Por qu� despu�s del espect�culo no vamos a tomar algo los cuatro juntos?

S�, pero nosotros ya hemos reservado en Rabel�.

Hemos reservado.

Tambi�n nosotros hemos reservado en Rabel�,

que est� aqu� cerca y se come bien, Salvo.

�Perfecto!

No hagas esperar a la chavala, nos vemos dentro, �venga!

Entonces hasta luego.

- Adi�s. - Adi�s, Mim�, adi�s.

Pero, �qu� haces...?

No quiero cenar con Mim�, es un salvaje, ya lo has visto.

No te preocupes, ya se me ocurrir� algo...

- Un dolor de cabeza. - Muy bien, muy bien.

Y as� nos vamos a otro sitio.

Se�oras y se�ores,

�Eva Richter!

Si alguno de los presentes pudiera dejarme un objeto personal suyo,

la se�ora lo sujetar� un momento entre sus preciosas manos

y despu�s lo devolver�.

Solo entonces, le dir� al propietario del objeto algo que le ata�e.

Y ahora, un objeto, por favor.

�Yo!

El se�or que me ha dado la corbata,

es muy joven.

Es su primera corbata,

se la regal�

su hermana

el a�o pasado.

El se�or de la corbata

se cay� con la moto,

se rompi� el tobillo,

el izquierdo.

�Es verdad! �Es todo verdad, lo juro!

Alguien m�s, por favor. �Qui�n quiere participar?

Yo.

Es Livia Ottaviani. Su marido es cliente m�o.

Es uno de los hombres m�s ricos de Vigata.

El que me ha dado el objeto

acaba de volver de Nueva York,

estuvo en casa de una amiga.

Ha sufrido una p�rdida recientemente

y se ha quedado muy apenado.

�Falso! �Todo es falso! �V�monos!

Su amante ha muerto en un accidente de coche.

- �Otro! �En seguida! �Otro! - �Yo, yo!

Gracias, se�or.

�Asesino!

�Asesino!

�T� eres el asesino!

�Mantengan la calma, mantengan la calma! �No ha pasado nada!

Pero, �es que est� loca? �Est� loca! �Est� loca!

�Qu� hacen? �Pero qu� hacen?

�Est�n exagerando!

�Co�o, que nochecita!

Chicos, no s� a vosotros, pero a m� todo este foll�n me ha dado un hambre...

�C�mo quedamos? �Nos vemos en Rabel�?

Chicos, disculpad, no me encuentro bien, estoy un poco mareada.

Pero c�mo que mareada... c�llate...

Te estoy diciendo que no me encuentro bien.

- �Se encuentra mal! - �Quiero ir a casa!

�Por qu� tienes que estropear la velada?

�Vamos!

De verdad, no hay problema.

Yo tampoco estoy muy bien, es mejor que lo dejemos para otra vez.

- S�, dej�moslo para otra vez. - Si no os encontr�is bien...

Es una pena, pero... est� bien, lo dejamos para otra vez, es mejor.

- Encantado, Pia. - Encantada.

- El gusto es m�o. - Adi�s. - Adi�s.

- Encantada. - Adi�s Mim�.

Vamos.

- Adi�s Mim�. - Adi�s, adi�s, adi�s.

- �Siempre tienes que encontrarte mal! - Y t� qu� amable eres siempre.

- Mejor imposible. - S�.

Pero, �sabes que realmente se me ha puesto dolor de cabeza?

�De verdad?

Lo dejamos para otra vez, nos divertiremos m�s, �qu� te parece?

S�, vale.

- Pero vamos al Rabel�, �eh? - Claro.

- Sin tu amigo. - S�, sin mi amigo.

Ya estamos.

Oye, �me contar�s c�mo va la investigaci�n sobre la Banca Rurale?

S�, claro.

Y as� aprovechas para llamarme.

Muy bien, �por qu� no te iba a llamar?

No lo s�,

puede que tengas una novia celosa.

�Pero qui�n es?

�Qu� loca!

Se�ora, �necesita algo?

�Se�ora! �Se�ora! �Necesita algo? �Necesita ayuda?

�Menuda loca!

Se�ora, soy el comisario Montalbano.

Encantada. Se�orita.

Se�orita Angela Clemenza.

�Qu� desea?

Se�orita, yo no deseo nada.

�Le parece l�gico ir por ah� a estas horas de la noche

en una carretera como esta? Sola, por a�adidura.

Es una suerte que no la hayan raptado y tirado en un foso.

No tengo miedo y no estoy cansada.

Venga, vamos, la acompa�o a casa.

Entonces, �d�nde la llevo?

Contrada Gelso,

ya le digo yo d�nde tiene que ir.

Ha sido muy amable.

Se lo agradezco, comisario.

�Diga?

Hola, doctor. Soy Catarella. �Le despert�?

Que te jodan, Catar�. �Qu� quieres?

Quer�a decirle que mataron a uno, en Militello.

Si lo han matado en Militello, �en qu� nos afecta?

Nos afecta, doctor.

Aunque lo hayan matado en Militello, nos toca a los de Vigata

y si no �a qui�n?

A los colegas de Militello.

�Militello es un colega?

Lo siento, doctor, no ten�a el placer de conocerlo.

Catar�, hagamos una cosa.

Yo estaba durmiendo,

hagamos como que esta llamada ha sido un sue�o. �Est� bien?

Como usted quiera, doctor.

Entonces le llamar� despu�s de que se haya despertado.

Buen descanso, doctor.

Catarella, �te juro que voy ah� y te muelo a palos!

Claro, Salvo. Soy yo.

Ve directamente a Via de Pretis, 42.

Yo estar� all� dentro de un cuarto de hora, como mucho.

�Por qu�? �Qu� ha pasado en Via de Pretis?

Han matado a un tal Corrado Militello.

Perdona, �no te lo hab�a dicho Catarella?

Que te jodan, Mim�.

- Buenos d�as, comisario. - Buenos d�as.

Entonces, �qui�n es el tal Militello?

70 a�os, m�dico de familia jubilado,

parece que muy respetado y querido por todos.

Tan querido que lo han matado.

�Testigos?

�Un mont�n!

Todos en fila, me imagino.

Obviamente ninguno, comisario.

Viv�a solo y no se hab�a casado,

pero cada ma�ana ven�a una asistenta,

la misma desde hace treinta a�os, que

es la que lo ha encontrado muerto y nos ha llamado.

�C�mo se llama? �D�nde est�?

�Qui�n?

La asistenta.

Filomena Fiore. Si quieres ir a hablar con ella,

est� all�, en la entrada, pero ya la he interrogado yo.

Entonces, Salvo, la casa est� distribuida as�:

en el piso de arriba hay dos grandes dormitorios, dos ba�os y una habitaci�n.

En la planta baja, el sal�n donde estamos ahora,

all� hay un peque�o comedor y el despacho donde lo han matado.

Pasquano, como ver�s, ya est� manos a la obra.

Pero creo que el asesino

ha querido asustar a Militello s�dicamente antes de matarlo.

Ha disparado a la l�mpara,

a la librer�a,

a ese cuadro, que debe ser una reproducci�n del beso de Velazquez...

De Hayez.

- �Qui�n? - El cuadro es de Hayez.

A la ventana,

y el �ltimo disparo lo ha reservado para �l. Un revolver, no hay casquillos.

No nos perdamos en el recuento de los disparos.

Un disparo seguramente le ha dado en plena frente al doctor, mat�ndolo.

�Me puede decir la hora de la muerte, doctor?

�Cree que la licenciatura me la dieron por mi simpat�a?

Simpat�a, seguro que no. Buen hacer.

Bien, bien.

La muerte sucedi� entre la una y las tres de anoche.

Ulteriores informaciones se proporcionar�n despu�s de la autopsia.

Y con esto, a mi pesar, me despido.

Adi�s.

Se me olvidaba.

La asistenta me ha dicho que ayer Militello se pas� el d�a

quemando cartas y fotos.

- �De qui�n se trata? - No lo s�.

Patern�, intenta averiguar qui�n es esta se�ora de la fotograf�a.

Claro, comisario.

La v�ctima abri� al asesino.

No hay signos de que forzaran la puerta.

Lo conoc�a, se fiaba de �l, alguien de la casa.

�Sabes lo que pienso?

T� ver�s como de alguna parte sale un sobrinito,

que estaba esperando la herencia hace tiempo,

y se ha hartado.

El viejo era rico, solares, casas...

�Me explicas por qu� no te cuadra mi hip�tesis?

Porque es demasiado simple, Mim�. La haces siempre demasiado simple.

�Hemos encontrado m�s cartas?

Salvuccio.

Pap�.

Bienvenido.

- �C�mo est�s? - Bien, bien.

Este es el Mubello.

Lo hemos embotellado hace dos a�os. Prueba, ya ver�s qu� bueno.

Es bueno.

Este es uno de los mejores de los �ltimos a�os.

El a�o pasado el tiempo fue bueno,

mucho sol, agua, lo necesario.

�C�mo va la finca, pap�?

No va nada bien.

Aqu� la gente es muy rica

y no puedo enfrentar a la competencia.

Para sobrevivir necesitar�a agrandar la empresa lo suficiente,

pero me faltan los cuartos, me faltan los cuartos.

�No puedes pedir un pr�stamo a alg�n banco?

�Te crees que es tan f�cil?

Mira, uno me pidi� un inter�s que me dio miedo,

un segundo lo rechaz�

porque mi socio hab�a devuelto una letra, una, Salvo.

Pero y,

a la Banca Rurale de Montelusa, �te has dirigido alguna vez?

De esos hay que huir. Ni siquiera me he acercado.

- �Por qu�? - �Por qu�?

Corren muchos rumores.

Uno que conozco, un tal Divella,

que firm� un papel sin saber lo que dec�a,

se encontr� que no pod�a pagar ni los intereses,

de tan astron�micos que se hab�an vuelto.

Le quitaron todo,

incluso la casa en la que viv�a.

- Y, �Barracuda? �Conoces a Barracuda? - Barracuda, �c�mo no!

S� que ahora le han hecho director de la sucursal de Vigata.

Mira ese es un hombre capaz de acuchillarte

para mantenerse en su sitio.

Cambiemos de tema, Salvo, venga.

T�, �trabajas mucho?

Bastante.

�Y Livia? �Por qu� no la trajiste?

Se me llena el coraz�n al ver a esa chica tan guapa,

tan simp�tica.

Vaya,

no me acordaba...

ella vive en G�nova...

As� es.

�Cu�ndo os cas�is, Salvo?

As� se viene aqu�.

�Qu� sitio hay mejor que Sicilia, Salvo?

Gracias por la comida, pap�.

Me ha gustado mucho pasar un poco de tiempo juntos.

Tambi�n a m�, Salvuccio, tambi�n a m�.

Aunque s� que has venido porque necesitabas informaci�n,

me ha gustado igualmente.

- Adi�s. - Adi�s, Salvuccio.

�Doctor, doctor!

Perdone, doctor, en su despacho de usted

est� la se�ora Carreto que le espera personalmente en persona.

�Y t� la has dejado entrar?

- S�, se�or. - �Y la has dejado sola?

�No tienes que dejar entrar a nadie en mi despacho!

Pero doctor, me dijo que no dejara entrar a nadie si estaba solo,

pero con la se�ora Carreto est� tambi�n el agente Patern�.

Si es as�, perdona.

Me tienes que buscar informaci�n sobre un tal Beniamino Dibella.

Un agricultor que ha tenido problemas con los de la Banca Rurale.

Parece que son peores que los usureros.

Est� bien, ahora lo hago.

- Me has asustado, Patern�. - Perdone, comisario.

Me he permitido citar a la Sra. Nunzia Caretto,

la digamos as�, novia del Dr. Militello.

Entiendo.

La de la fotograf�a.

- �La encontraste? - S�.

Muy bien, muy bien. Ven, ven, sigue conmigo el interrogatorio.

Con mucho gusto, comisario.

Se�ora, buenos d�as.

- Soy el comisario Montalbano. - Buenos d�as.

Mi p�same.

�Necesita un poco de agua?

- No, no, gracias. No. - Muy bien.

Se�ora, la he hecho llamar porque

necesito hacerle algunas preguntas.

- �Puedo? - Claro.

Entonces, ante todo necesito saber por usted

qu� tipo de relaci�n ten�a con el Dr. Militello.

Corrado y yo

nos ten�amos que casar.

Comisario, yo soy viuda.

Desde hace cinco a�os.

Me cas� hace treinta a�os.

Corrado,

el Dr. Militello,

era nuestro m�dico del seguro.

Fue el primero en darse cuenta que, para la enfermedad de mi marido,

no hab�a esperanza.

Fue muy bueno con nosotros.

Ha estado siempre cerca de m�.

Siempre.

Durante todo el tiempo de la enfermedad.

Y tambi�n despu�s.

�Fue despu�s cuando se dieron cuenta que se quer�an?

S�, s�.

�Qu� necesidad ten�an de casarse, se�ora?

Quiero decir,

en el fondo, no era necesario.

Con las malas lenguas que hay en el pueblo...

S�, es verdad, ya no �ramos unos chiquillos,

pero quer�amos vivir con la cabeza bien alta,

sin provocar esc�ndalo.

�Cree que podr�a haber alguien contrario a esa boda?

Yo que s�, hijos, sobrinos...

que pudieran estar interesados en la herencia.

No, seguro que no.

Lo descarto.

Ni Corrado ni yo ten�amos hijos,

ni sobrinos.

Nosotros

quer�amos viajar,

disfrutar de los �ltimos a�os de vida juntos.

�Cree que el Dr. Militello pod�a tener enemigos?

No.

Corrado era un �ptimo m�dico.

Y una bell�sima persona.

Ahora, se�ora, le har� una pregunta

poco delicada,

me doy cuenta.

�Es posible que Corrado tuviera otra amante?

�Otra relaci�n?

No, no.

Estoy muy segura.

Corrado me lo hab�a jurado,

que yo era la �nica mujer de su vida.

Y, por otra parte, puede preguntar en el pueblo.

Todos le dir�n

que nunca han visto a Corrado junto a ninguna otra mujer que no fuera yo.

- �En los �ltimos a�os? - No, no.

Siempre.

Tanto es as� que, algunos,

ya sabe lo que se piensa de los hombres que no tienen una mujer.

Pero le puedo garantizar que Corrado, en ese aspecto...

S�, pero ahora,

tiene que disculparme, no me parece oportuno.

No hace falta, de hecho, se�ora. No se preocupe. No hace falta.

Mire, por m�, est� bien as�.

Le agradezco que haya venido. Ha sido muy amable.

Ahora el agente Patern� le acompa�ar� a la puerta.

- Gracias. - Gracias.

Por aqu�, se�ora.

Una �ltima pregunta, se�ora.

�Usted le ha escrito alguna vez cartas al Dr. Militello?

No.

�Por qu� deber�a haberle escrito cartas?

Cuando quer�a hablar con Corrado le llamaba por tel�fono.

As� es.

De nuevo.

Por aqu�.

Bonito, �no?

Bonito es. Esperemos que tambi�n se coma bien.

Ten un poco de confianza.

Perdone. Buenas noches, �tienen mesa para dos?

Claro, se�orita,

por aqu�.

Pueden sentarse aqu�.

Visto que somos solo dos, �no podr�amos tener una mesa m�s peque�a?

Esta es una mesa para dos.

�Es la primera vez que vienen a Rabel�?

Realmente s�.

Entonces es mejor que sepan lo que les espera.

El precio fijo es de 30.000 liras por persona,

no hay men�,

y traemos los platos hasta que nos digan que es suficiente.

Por eso hace falta una mesa m�s grande.

Muy bien.

Que aproveche.

- Gracias. - Gracias.

Todav�a estamos a tiempo de irnos.

�Por qu�? Puede que se coma bien.

Ser�a la primera vez que se come mucho y bien.

Siempre hay una primera vez.

Oye, como no te gusta hablar cuando comes,

hablemos ahora porque si llega mucho para comer

tendremos que estar toda la noche callados.

Tienes raz�n,

�de qu� hablamos?

No lo s�, podr�a contarte mi vida.

Muy bien.

Quiero que sepas que no soy una psic�pata.

Eso ya lo ten�a claro.

Igual que s� que eres directora de banco,

que eres simp�tica

y tambi�n muy guapa.

Es el primer cumplido que me dices. �Hay que celebrarlo!

Pero no era mi sue�o entrar en el banco,

quer�a ser astr�noma,

mi �dolo es Margherita Hack,

hab�a incluso empezado a estudiar,

pero mi padre, antes de jubilarse, me pregunt� si quer�a su puesto.

No somos ricos.

Mi novio de entonces me aconsej�, no, me convenci� de que era lo mejor

- y el resultado... - El novio te dej�

- y te quedaste en el banco. - No.

En el banco me qued�, es verdad,

pero al novio lo dej� yo.

- He sido muy r�pida, �no? - S�.

Ahora h�blame de ti.

Yo...

no s�...

por d�nde empezar.

Se�ores, aqu� est�n los aperitivos de pescado.

�Qu� viaje tan silencioso!

Tienes raz�n, perdona.

�No sabes que una mujer no se queda muy bien

cuando el hombre con el que sale

piensa en otra cosa cuando est� con ella?

Es verdad.

�Qu� quer�as preguntarme?

�Has comido bien?

S�, mucho.

Me alegro.

Buenas noches.

Buenas noches.

Adi�s.

�Entras?

�Entras?

�Nos tomamos la �ltima?

�Qu� bebes?

S�, un whisky.

�Solo? �Con hielo?

- Solo. - Muy bien.

No te gusta hablar de ti mismo.

Hagamos una cosa, yo intento describirte

y t� me dices si he acertado.

Muy bien.

Eres siciliano,

digamos de la zona de Catania.

Te gustan las reglas.

Eres conservador

y un poco de derechas.

Nac� en Catania. Has acertado.

Pero no s� por qu� por ser polic�a

tienes que ser necesariamente de derechas.

Quiero decir, me gustan las reglas

pero, sobre todo, las m�as,

que muchas veces no coinciden con las de los dem�s.

�Y por qu� si eres tan libre eres polic�a?

Porque...

me gusta ser...

un polic�a libre.

�Y del amor?

Del amor no s� nada.

�Est�s enamorado?

�Quiz�s de una chica que has conocido durante un caso?

Podr�a haberme dado cuenta.

Hubiese preferido no hablar de ello.

No hablemos de ello.

Estoy muy bien contigo, Salvo.

Pero no me gusta estar en situaciones que no entiendo.

Tienes raz�n,

quiz�s sea mejor que me vaya.

�Me llamar�s ma�ana?

S�.

Esta ma�ana no he comido nada

y ahora siento que las piernas me flaquean, tengo debilidad.

- Doctor, buenos d�as. - Buenos d�as.

Perdone, doctor, lo buscaba Fazio peque�o,

ahora ha salido un momento, pero despu�s hablar� con usted.

Muy bien.

�Diga?

S�, hola, soy Salvo.

�Salvo! �Qu� sorpresa!

�Qu� bien!

Oye,

estaba pensando,

�por qu� no nos tomamos un caf� juntos?

S�, claro, �por qu� no?

�Nos vemos en ese bar de la plaza?

S�,

muy bien. Nos vemos all� dentro de diez minutos.

�Vale?

Adi�s.

�Qu� bien volver a verte!

A m� tambi�n me gusta.

No esperaba que me llamases tan pronto.

Tampoco yo,

pero despu�s me dije,

�por qu� esperar?

Por qu� esperar.

Siento lo de anoche.

No.

No tienes que disculparte. Yo tambi�n podr�a haberme explicado mejor.

Digamos que, cuando te gusta alguien, todo es un poco m�s complicado.

�Sicilia Hoy?

Corrado Militello.

Ya, Corrado Militello.

�Lo conoc�as?

No, ni siquiera sab�a que se llamaba as�,

pero estoy segura de haberlo visto antes.

�D�nde?

�En el circo, la otra noche!

�En el circo? �C�mo...?

Estaba sentado al lado

del que fue acusado por la vidente de ser un asesino.

Seguro.

�Ah� es d�nde lo hab�a visto! �Es verdad!

Salvo, estar�a contigo todo el d�a,

- pero me tengo que ir a la oficina. - Tambi�n yo,

tambi�n yo me tengo que ir a la comisar�a.

Oye, te llamo.

S�, ll�mame.

- Catar�. - A sus �rdenes, doctor.

B�scame en seguida al Dr. Augello. Tengo que hablar con �l.

En seguid�sima.

Doctor,

tengo la informaci�n que me pidi� sobre Beniamino Divella.

Bien.

Comisario, ese pobrecillo Divella es un campesino,

fue literalmente desplumado vivo por la Banca Rurale de Montelusa.

Y hay m�s, porque muchos otros han pasado por lo mismo,

pero ninguno lo ha denunciado jam�s.

�Por miedo a las consecuencias?

Claro.

�Ese banco tiene tufo de mafia?

Eso no, porque

el presidente, el consejero delegado y los diferentes consejeros,

no tienen antecedentes.

Ninguno tiene relaci�n con la mafia,

son simplemente hombres de negocios, pero forma parte del juego.

De hecho, cuando hay consecuencias penales,

llaman e interviene un abogado muy bueno,

uno de los mejores de la plaza. Se llama Cesare Gigante,

que por otra parte, est� casado con la hermana del jefe Laurentano

desde hace diez a�os, por lo que, familia Sinagra.

Y hay m�s,

ya que la hija del jefe est� casada con otra persona que usted conoce.

�Qu� yo conozco? �Qui�n es?

Vittorio Barracuda.

�El simpatiqu�simo director de la sucursal de Vigata?

El mismo.

Vale, entonces, si la cosa est� as�, si la hija de un jefe

est� casada con el director de un banco con el cual el jefe tiene conexiones,

- hay m�s que tufo de mafia, es... - No, no, no,

perdone si le interrumpo, pero hay que decir que

tanto Cesare Giganti como Vittorio Barracuda,

siempre se han mantenido al margen de los ambientes mafiosos.

Y tambi�n las mujeres respectivas

han cortado cualquier contacto ya sea con el padre o con el hermano.

Por lo tanto, fuera de la tendencia a la usura, no tenemos nada contra ellos.

Nada.

Los de la cient�fica, �qu� dicen?

Que han sido buenos.

No han encontrado nada, ni siquiera las huellas de los cajeros.

Dicen que los que actuaron, lo hicieron con guantes,

y luego han sido buenos limpiando todo muy bien.

Y, digo, hay que estar loco para ir a robar

en el banco gestionado por el yerno de Laurentano.

Adem�s, �por qu� motivo?

�Por venganza?

�De qui�n?

�De alg�n cliente que estaba con el agua al cuello por culpa del banco?

Claro, y si adem�s dices que los ladrones eran expertos, profesionales...

No veo a un cliente cometiendo un robo tan limpio, tan preciso.

Ser�a un suicidio, no ser�a una venganza.

Doctor, �cree que el juzgado

nos podr�a dar la autorizaci�n

para conocer la lista de quienes ten�an cajas de seguridad en el banco?

Ni por asomo.

Tenemos que encontrar otra soluci�n.

Adelante.

Salvo, Catarella me ha dicho que me estabas buscando.

S�,

vamos a tomar un caf�.

- �Invitas t�? - S�.

�Hab�as visto alguna vez a Corrado Militello?

- Vivo, no. - En cambio, s�,

pi�nsalo bien, Mim�.

Pi�nsalo bien...

Pi�nsalo bien, la otra noche, en el circo.

Le he entendido, Salvo, pero �c�mo pod�a, con tanta gente?

Pod�as muy bien,

porque estaba sentado al lado de Rizzitano, el del pa�uelo, �te acuerdas?

�Joder!

�Es verdad! Estaba sentado al lado del que

le dijo la vidente que era un asesino.

- Muy bien, Mim�. - Pero t� tampoco te acordabas.

Yo no le vi la cara al cad�ver. T� s�.

Pero ahora que lo pienso,

cuando dimos la vuelta al cad�ver para llev�rnoslo,

Militello ten�a el pa�uelo en el bolsillo,

era blanco con el borde rojo.

Perdona, �eso no quiere decir que

Rizzitano le dio a la vidente el pa�uelo de Militello?

Claro que puede ser.

- Profesor Rizzitano, buenos d�as. - Buenos d�as, comisario.

Oiga, quer�a hablar con usted de lo que pas�

la otra noche en el circo Passerini.

Lo ha entendido todo.

He entendido todo...

El pa�uelo que le dio a la vidente no era el suyo, �verdad?

�Era del Dr. Militello?

Se lo quit� del bolsillo para gastarle una broma.

S�.

Por lo tanto, Eva Richter,

cuando le se�alaba a usted, en realidad se refer�a al Dr. Militello.

Ya.

Y usted, �qu� me puede decir del Dr. Militello?

En septiembre del 43,

Corrado era joven y rebelde,

y decidi� no aceptar lo que �l consideraba la traici�n de Italia

con respecto a los aliados alemanes.

A principios de octubre

se march� para unirse a las Brigadas Negras.

Estuvo tres a�os en el norte

y despu�s volvi�.

S�, volvi�, cambiado.

M�s responsable

y evidentemente arrepentido de algo que hab�a hecho.

Pero nadie, aqu� en Vigata, sab�a cu�l era la terrible culpa que cargaba.

Pas� el resto de su vida tratando de remediar esa culpa.

Volc�ndose con los dem�s, sobre todo con los pobres.

A veces ni siquiera dejaba que le pagaran las visitas.

�Cu�l pod�a ser esa terrible culpa?

Una noche,

en la que me pareci� especialmente melanc�lico,

lo invit� a cenar a mi casa,

y lo convenc� para que se bebiera medio vaso de vino.

Corrado era abstemio.

Fue suficiente para que se emborrachara completamente.

Tanto que tuve que acompa�arlo a casa.

Y, por la calle,

no hac�a m�s que llorar.

Y ah� me dijo una frase muy clara:

"hoy es un aniversario:

hace 40 a�os mat� a un joven en Trieste,

se llamaba Dario Riccardi, era un partisano.

Yo formaba parte de las SS italianas".

Eso me dijo.

Y volvi� a llorar.

Doctor, perdone.

Le llam� antes la chica que le quer�a hablar.

Dice que se llama Stella Cadente.

Qu� nombre tan raro, �verdad, doctor?

Un nombre raro, Catar�, solo es un nombre raro.

Hola, Stella. �C�mo est�s? S� que me has llamado.

Bien, muy bien. �T�?

Ya te echaba de menos, �sabes?

Oye,

�sabes que la vidente acert�?

�Rizzitano es un asesino?

No, no �l,

Militello, el hombre que se sentaba a su lado.

El hombre que muri� esa misma noche.

El caso es que Rizzitano

le quit� el pa�uelo del bolsillo y se lo dio a la vidente.

Y hoy me ha dicho que el tal Militello realmente mat� a una persona,

durante la segunda guerra mundial.

Parece que mat� a sangre fr�a a un chico de la resistencia.

�Qu� historia tan incre�ble!

Todav�a no consigo olvidar los ojos de la vidente,

y la seguridad con la que dijo "t� eres un asesino".

S�.

Pero ahora que lo pienso,

ella no dijo "t� eres un asesino",

dijo "t� eres el asesino". Es distinto.

Es verdad.

- Tambi�n yo me asust� esta vez, doctor. - Salvo, �qu� pasa?

Nada, ha entrado un colega. Uno que se hace o�r, s�.

Oye,

�te gustar�a que cen�ramos juntos esta noche?

Claro.

�Puedes venirme a buscar a las nueve?

Muy bien, entonces voy a buscarte a las nueve.

- Adi�s. - Adi�s, adi�s.

�Qu� quieres Catar�? Ll�vate a casa la puerta, la pr�xima vez.

Perdone doctor,

ah� hay un se�or que quiere hablar con usted personalmente en persona.

- Dice que su nombre es Provvisorio. - S�, de nombre Provvisorio.

�Est�s seguro?

Doctor, se ha vuelto muy malpensado conmigo.

Pero esta vez pongo la mano en el fuego.

Est� bien,

hazlo entrar entonces, venga.

Por favor, Sr. Provvisorio, pase.

Gracias.

Mire doctor, es igual que el Honorable Andreotti.

Con su permiso, Carmelo Provvisorio.

- �Provvisorio? �De verdad? - S�.

�Joder! Qu�...

D�game, Sr. Provvisorio, �qu� puedo hacer por usted?

He venido aqu� por el robo en la Banca Rurale.

�C�mo ha sabido que ha habido un robo en la Banca Rurale?

Me ha llamado el director Barracuda

y me ha informado de que han desvalijado las cajas de seguridad.

Pero me dijo que no se lo dijera a nadie.

- �Es titular de una de esas cajas? - S�, s�.

�Es agricultor, por casualidad?

No, estoy jubilado,

pero como han cogido como cajero a mi sobrino Angelo...

he sido su tutor durante todos estos a�os,

�l es hu�rfano desde hace mucho tiempo,

me ha parecido obligado

transferir mi cuenta a la Banca Rurale.

Con esa excusa he alquilado tambi�n una caja de seguridad

donde custodio las joyas de mi mujer, una buena mujer

- que muri� hace cuatro a�os. - Entiendo.

Pero,

�qu� ha venido a hacer aqu� Sr. Provvisorio? Perdone.

Tengo conmigo la lista

y las fotograf�as de todas las joyas.

As�, si por casualidad las encontraran...

Tiene raz�n.

Tiene raz�n, ahora mismo me pongo en marcha.

Fazio, oye, ahora te mando al Sr. Provvisorio,

es uno de los titulares de las cajas de seguridad de la Banca Rurale.

Tiene con �l documentos, fotograf�as y listas

de algunas joyas que guardaba en la caja.

Te lo mando, est� bien.

Sr. Provvisorio,

- vaya a ver al inspector Fazio. - No s� c�mo agradec�rselo.

Enti�ndalo, no es solo por el dinero.

No, lo entiendo.

- Lo entiendo perfectamente. - Gracias otra vez. Adi�s.

Adi�s.

Sr. Provvisorio...

�S�?

D�game una cosa. Su sobrino,

de apellido, �es Provvisorio como usted?

No, no. �l es Curreli, porque es hijo de una hermana m�a.

- Entonces tiene que hacerme un favor. - S�.

Ll�mele por tel�fono y d�gale que venga a la comisar�a en cuanto pueda.

- S�, lo hago ahora mismo. - Muy bien.

D�jale hacer esa llamada.

�Adelante!

Cu�ntame.

�Qu� pasa?

He descubierto cosas sobre Militello.

�Qu� has descubierto?

�Qu� era un asesino? �Qu� la vidente acert�?

Exactamente.

�C�mo que exactamente?

El tal Corrado Militello, de joven, formaba parte de las SS italianas,

y en Trieste mat� a sangre fr�a a un chico de la resistencia,

a un tal Dario Riccardi.

Tenemos que encontrar a la vidente, Eva Richter.

Claro.

Pero Salvo, expl�came una cosa, �de verdad crees que esa Eva Richter...?

Mim�. Mim�, no he cre�do nunca en los poderes sobrenaturales,

pero...

pero la otra noche esta se�ora dijo "t� eres el asesino",

como si conociera el delito del que estaba hablando.

Como si supiera la verdad, y no por gracia divina.

Espera un momento, Catar�.

- Sr. Curreli. - Buenas tardes.

Buenas tardes, pase. El comisario est� en su despacho.

Le estaba esperando. Es muy puntual.

Por aqu�.

Doctor, ha llegado Curreli.

Pase, pase, por favor. Si�ntese, Sr. Curreli, por favor.

- Comisario Montalbano. - Encantado.

Entonces, Sr. Curreli,

ante todo, gracias por haber aceptado mi invitaci�n.

Tengo que decirle que esta es una conversaci�n totalmente amistosa

y, que si quiere, puede no responder a mis preguntas,

si las considera inoportunas.

- �Est� bien? - De acuerdo.

Bien. Usted no se encuentra a gusto en el banco.

- Perdone, �c�mo lo ha sabido? - No importa como lo he sabido.

Como he mandado en secreto mi curriculum a tres bancos de Palermo...

Entonces, �ve c�mo no se encuentra a gusto en la Banca Rurale?

No es que no me encuentre a gusto, pero...

Quiere cambiar,

quiere cambiar para hacer carrera.

Quiero cambiar, pero no para hacer carrera.

Sr. Curreli, si va a verles un cliente,

un cliente que sea titular de una de las cajas de seguridad,

�qui�n de los tres cajeros le acompa�a a la c�mara blindada?

A ninguno de nosotros nos est� permitido.

�Qui�n tiene el permiso?

El director.

�Y si el director ese d�a est� ausente?

No ha pasado nunca.

Perdone, �qu� hacen? �Avisan antes?

No. No lo creo.

Pero si yo voy al banco,

quiero retirar algo de mi caja de seguridad y el director no est�...

admitir� que es un fastidio ir al banco para nada.

Ha sido esa forma de actuar lo que me ha hecho dudar.

As� que me he fijado c�mo iban las cosas con las cajas.

Y he hecho un descubrimiento que me ha perturbado.

�Qu� descubrimiento?

Las cajas de seguridad son 60.

A parte de la de mi t�o,

las otras 59 est�n alquiladas a otras 59 personas distintas.

Pero...

son siempre dos las personas que vienen,

con poderes y llaves de todas las cajas.

�Son siempre las mismas personas?

Y, �qui�nes son?

Michele Camacurta

y Pasquale Arric�.

Entiendo.

Oiga, Sr. Curreli, entonces,

me tiene que hacer un favor.

Ma�ana por la ma�ana cuando vaya al banco...

Comisario, pero ma�ana no voy a ir.

El director nos ha dicho que la sucursal estar� cerrada al menos una semana.

Las cuentas se transferir�n provisionalmente a la sede de Montelusa.

No lo sab�a.

�No se acordar� de memoria de los n�meros de tel�fono

del director Barracuda y del abogado Gigante?

S�.

�Me los puede escribir aqu�, por favor?

No se preocupe, Sr. Curreli,

nadie sabr� que ha estado aqu�.

Lo sabe hasta un ingenuo como Curreli que Camacurta

y Arric� son hombres de confianza de los Sinagra.

Y por eso se quiere ir de la Rurale.

Es un buen chico,

no le gusta el tufo a mafia que se respira dentro del banco.

Usted, �qu� cree que hab�a dentro de las cajas?

�Qui�n sabe? Cuartos,

dinero,

que en vez de mandarlo al extranjero, donde es m�s peligroso esconderlo,

han preferido ponerlo en un bancucho sin importancia.

�Quieren algo?

- S�, para m� un caf�. - Tambi�n para m�.

Ahora mismo.

Y, entonces, los Cuffaro, enemigos de los Sinagra,

lo han descubierto y les han querido joder, �no?

�C�mo que los Cuffaro!

Si hubieran sido los Cuffaro los del robo Barracuda estar�a muerto de miedo.

Tendr�a que haber rendido cuentas a los Sinagra,

y en cambio estaba tranquilo, sereno.

�Qui�n ha sido, entonces?

Camacurta y Arric�,

con la ayuda de Barracuda y de toda la familia Sinagra.

No entiendo nada.

Es f�cil, Fazio.

El 99 por ciento de ese dinero no era de los Sinagra.

Se lo hab�an dado para esconderlo,

seguramente otra familia mafiosa.

Solo que en un determinado momento lo han necesitado,

y han puesto en escena este robo, para quedarse con el dinero,

y hacerse pasar por v�ctimas.

Muy bien.

Admitamos que tiene raz�n.

�D�nde encontramos una m�nima prueba?

Entonces.

�Diga?

S�, buenos d�as. �Hablo con la sede de Montelusa de la Banca Rurale?

S�, d�game.

Soy el honorable Sarraceno, quer�a hablar con el abogado Gigante. Gracias.

Lo siento, honorable, pero el abogado est� de vacaciones desde esta ma�ana.

Se ha ido de viaje con su familia.

- Si quiere hablar son su sustituto... - No, gracias, est� bien.

Dice que est� de vacaciones con su familia.

�Qu� te apuestas a que tambi�n Barracuda se ha ido de vacaciones con su familia?

�Para qu� voy a apostar? Seguro que pierdo.

As� es.

Haz una cosa, pasa por su casa,

mira si se han ido e intenta averiguar ad�nde.

Muy bien.

S�, �diga?

- Hola Montalbano. - �Munno!

Todav�a estoy esperando

los resultados de la prueba pericial de la casa de Militello.

Tienes raz�n, hemos tenido problemas con las m�quinas.

�Y entonces?

Ninguna huella,

a parte de las de la v�ctima y las de la asistenta.

�Hab�is conseguido recuperar algo de lo que estaba quemado en la chimenea?

Poco o nada.

No ha sido posible hacer un peritaje caligr�fico.

Pero lo que puedo decir es que, en esa chimenea, hab�a trozos de papel

fechados en varios a�os,

en un arco que va desde 1946 a 1991.

Muy bien, tenme al d�a con las novedades.

- Buenas tardes, Montalbano. - Adi�s.

Nos vemos ma�ana, Patern�.

- Adi�s, comisario. - Adi�s, Gallo.

Salvo,

todav�a no han trasladado el circo de Carlosimo, �qu� hacemos, vamos?

- �Se queda hasta ma�ana? - Creo que s�.

Entonces vamos por la ma�ana temprano.

Querido Patern�,

afortunados vosotros que no ten�is nada que hacer.

Hemos ganado dos a cero.

�Es de hoy?

Vivo aqu�.

Muy bonita.

Como si estuvieras en tu casa.

S�. Lo dejo aqu�.

S�.

Voy a

preparar la cena.

S�.

- �Te espero aqu�? - S�.

Mira, creo que son los mejores arancini de Sicilia.

Los hace mi asistenta, Adelina.

- Parecen buen�simos. - Lo son.

�Prefieres comer en la terraza o dentro?

En la terraza, muy bien.

Entonces voy a coger todo lo necesario.

S�.

�Te echo una mano?

No, casi he terminado, solo tengo que abrir una botella de vino.

Ya me encargo yo.

�No!

S�.

Est� bien, est� abajo, en la nevera.

Este fin de semana tengo que ir a Madrid.

Es bonita Madrid.

�Por qu� no vienes conmigo?

El viaje es para dos, paga la empresa.

Apuesto a que no te acuerdas de tus �ltimas vacaciones.

Es verdad.

Tengo mucho trabajo.

- �Qu�? - Tengo mucho trabajo.

Entonces, hagamos una cosa.

Si consigues liberarte el s�bado, te vienes.

O te quedar�s aqu�,

contando

las horas, los minutos...

Perdona, perdona, perdona...

Perdona, todav�a no puedo.

Nadie nos persigue,

no te preocupes.

Pero en Madrid no te me escapas.

Buenas noches, Salvo.

Buenas noches.

�Qui�n es a esta hora?

�He llegado un poco pronto?

�Qu� quieres? �Hab�amos quedado?

�Te has olvidado de que ten�amos que ir a Carlosimo?

- �M�s tarde, no al alba! - Estoy despierto desde hace tres horas.

�Qu� co�azo!

- �Salvo! �Me dejas as�! - No hay nadie.

�Ni siquiera me invitas a un caf�?

�Me escondes algo! �T� escondes algo!

�Sr. Passerini, polic�a! Soy el comisario Montalbano.

- Buenos d�as. - Buenos d�as.

�Esta entrevista se ten�a que hacer obligatoriamente tan temprano?

Preg�nteselo a mi subcomisario.

Oiga, necesitar�amos hablar con la Sra. Richter.

Eso es imposible. Se fue la misma noche del incidente.

Dej� su maleta y desapareci�.

Les juro, la �ltima vez que la vi fue en la pista,

cuando acus� a ese pobre espectador de ser un asesino.

�Desde cu�ndo la vidente trabajaba para ustedes?

Veamos... est�bamos en Messina...

habr� sido no hace m�s de dos meses.

Ella me pidi� que la contratara como vidente.

Entiendan, yo quer�a estar seguro de que no fuera una charlatana

y le ped� que me diera una prueba de sus habilidades, de sus poderes.

Y pueden creerme, en m�s de 30 a�os, nunca he visto nada por el estilo.

Nunca.

Su actuaci�n se convirti� en el n�mero m�s esperado de toda nuestra exhibici�n.

Pero, �por qu� la buscan?

Porque la Sra. Richter acert�.

Aquella noche, bajo la carpa, hab�a realmente un asesino.

Y no era el se�or que le dio el pa�uelo,

sino el que estaba sentado a su lado, al que se lo cogi� para gastarle una broma.

Y que esa misma noche fue asesinado.

- Entonces creen que... - No, solo es una sospecha.

Pero entender� que la fuga de la se�ora contribuye a reforzarla.

Nos dijo que la Sra. Richter dej� aqu� su maleta.

S�, justo hoy la quer�a tirar,

visto que no hab�a dado se�ales de vida para recogerla.

�Nos la puede ense�ar, por favor?

Eva Richter

- era un nombre art�stico, �verdad? - S�.

Se llamaba Eva Riccardi.

�Ya van tres veces que ha llamado por lo del pasaporte!

�No puede hacerle venir aqu�? No puedo pasarle al comisario... Cristina Scialle.

Ahora mismo llamo a Munno y le digo que compruebe si los proyectiles que

est�n aqu� dentro son compatibles con los encontrados en la casa de Militello.

Y despu�s intento buscar a la tal Eva Riccardi o Richter.

S�, intenta buscar en los hoteles peque�os y aislados.

Si est� huyendo no habr� ido a un gran hotel.

�Crees que ha sido ella la que ha matado a Militello?

De momento, es lo �nico que tenemos.

Si realmente es la hermana del chico asesinado en el 44,

es probable que se haya querido vengar.

Doctor,

- le informo sobre Barracuda. - Ven, entra.

Acert�, doctor. He hablado con una vecina.

Me he dicho que les ha visto marcharse sobre las cinco de ayer tarde.

Y tambi�n me dijo que ten�an el coche lleno de maletas, hasta el techo.

Se fueron a un largo viaje, los se�ores.

Es lo mismo que ha dicho ella.

- Pero, �por qu�? - �Por qu�?

Esperan a que se calmen las aguas.

�Te crees que los que confiaron los cuartos a los Sinagra

se van a quedar tranquilos?

Perdone, doctor, dispararon a uno y lo mataron.

�A qui�n? �Y d�nde?

A qui�n, no lo s�. D�nde, en Vicolo Cannarozzo,

que ser�a la calle que atraviesa a la izquierda la Via Cristoforo Colombo.

Vamos.

Bien. Anoto sus nombres, si recuerdan algo...

Est� bien, qu�dense a nuestra disposici�n.

Le han disparado en cuanto sali� de casa. Siete disparos.

Despu�s han huido en una moto.

�De qui�n se trataba?

Se llamaba Filippo Portera. Era un mafioso de peque�o calibre.

Pertenec�a a la familia de los Cuffaro.

Su especialidad eran los robos a bancos.

- Me est�s diciendo que me equivoqu�. - As� parece.

Y que este asesinato quiere decir

que han sido los Cuffaro los que robaron el banco.

Y que ahora los Sinagra empiezan a vengarse.

Doctor, me da miedo que ahora empiece una guerra entre las dos familias.

Nos tenemos que preparar para lo peor.

No lo s�.

A m� este asunto no me convence.

As� es.

- Hola, Salvo. - Hola, Niccol�.

�Niccol�!

- Dime. - �Me har�as un favor?

�Me har�as una entrevista?

Por supuesto, Salvo, claro. �Quieres que la hagamos aqu� o vamos al estudio?

No, mejor en el estudio, m�s tarde.

- Entonces acabo aqu� y nos vamos. - Muy bien.

Doctor Montalbano,

�usted considera que el homicidio de Filippo Portera

pueda significar el inicio de una nueva guerra

entre las familias mafiosas de Vigata?

Mire,

cada guerra tiene las mismas caracter�sticas.

Est�n los dos contendientes

y hay un motivo,

generalmente debido al deseo de ampliar

el propio poder por parte de uno de los contendientes.

Desde mi punto de vista, aqu�, el motivo falta, no lo hay.

Con este homicidio nos quieren hacer creer

que est� a punto de empezar una guerra, pero en realidad, no es as�.

�Nos lo podr�a explicar un poco mejor?

Obviamente no puedo hacer revelaciones que pusieran en riesgo la investigaci�n,

pero lo que le puedo decir es que

estamos en Sicilia,

la tierra de Pirandello,

donde lo que es y lo que parece a veces se confunden.

Y siempre desde mi punto de vista,

quieren que parezca una cosa,

pero lo que es, en realidad, es diferente.

Bien, doctor Montalbano.

Profundicemos sobre esta idea. �Usted cree...?

No, no, no. Est� bien as�... P�relo todo.

Salvo, perdona, �qu� maneras son estas?

Me pides una entrevista y despu�s la bloqueas as�...

Lo s�, Niccol�, lo s�, tienes raz�n, pero s� lo que hago.

Entiendo, pero �c�mo la monto? �C�mo la retransmito?

No, no, no. La tienes que retransmitir as� como est�.

F�ate, es importante. Quien tenga que entender lo entender�.

Te lo agradezco. Siempre tan amable. Gracias a todos.

Adi�s Niccol�.

Adi�s, que pases un buen d�a.

As� se acab�.

"dos palabras sobre los recientes sucesos..."

�Han retransmitido mi entrevista con Zito?

- Hace cinco minutos. - "El comisario Montalbano

ha expuesto su punto de vista en una entrevista realizada en otra cadena

y nosotros, que tantas veces hemos criticado

el desenvuelto modo de actuar del comisario Montalbano,

esta vez no podemos dejar de apreciar

su cautela y su buen sentido, que, por una vez, ha demostrado.

Pasemos a otra noticia.

Por lo que respecta a..."

Ahora me tiene que explicar el significado de la entrevista.

�Has o�do a Aragonese?

S�, �y?

Estaba intentando mandar un mensaje a las dos familias.

�Qu� mensaje?

Que lo he entendido todo.

Que he entendido que

han sido los mismos Sinagra los que han robado su banco.

Han matado a Portera solo para echarle la culpa a los Cuffaro.

Y has desactivado una bomba que estaba a punto de explotar.

Desactivado, eso espero.

Esperemos que los Cuffaro se conformen con esta declaraci�n

y no quieran vengar a Portera,

porque si no, la guerra estallar�, seguro.

�Tienes novedades sobre la vidente?

No.

Volatilizada.

Pero acaba de llamar Munno, de la cient�fica.

Dice que los proyectiles que

encontramos dentro de la caja de madera

son compatibles con los que mataron a Militello.

Pero para estar seguros que ha sido la Riccardi la que mat� al m�dico,

har�a falta encontrar el revolver que los dispar�.

�Imag�nate!

�Ya es dif�cil encontrarla a ella, como para encontrar la pistola!

Como encontrar una aguja en un pajar.

Claro, y gallina vieja da buen caldo.

�Diga?

Salvo, perdona, tienes que perdonarme pero no puedo salir esta noche.

Tengo que hacer la maleta, ma�ana tengo que ir a trabajar

y en cuanto cierre el banco tengo que coger el avi�n.

T�, �qu� haces? �Puedes venir conmigo?

No, desgraciadamente no puedo, Stella, lo siento.

Hagamos una cosa, nos vemos en Madrid,

pasado ma�ana, �qu� te parece?

S�, s�, s�, muy bien.

Cambiar� el billete de ida y te lo mando a comisar�a con un mensajero.

Muy bien, nos vemos.

- Adi�s. - Adi�s.

Doctor,

ha llamado Provvisorio,

el t�o del cajero de la Banca Rurale de Montelusa.

Ha dicho que ha encontrado delante de su puerta un paquete,

y que dentro estaban las joyas robadas.

�Diga?

Hola, �Comisario Montalbano?

Soy el abogado Piscopo.

- El letrado de la familia Cuffaro. - D�game.

Quer�a decirle que ha centrado el problema.

Las guerras se hacen cuando hay voluntad de poder por una parte o por la otra.

Y este, cr�ame, no es el caso.

Y, entonces, �qu� pasar� ahora, abogado? D�game.

Qui�n puede decirlo, egregio comisario, no somos adivinos.

La experiencia nos dice que a veces las guerras

se evitan recurriendo a compromisos,

a transacciones.

Desde mi punto de vista, puramente hipot�tico,

todo se resolver� con una transacci�n.

Una transacci�n,

entendido.

De la que ambas partes sacar�n ventajas.

Exacto, pero tambi�n alguna desventaja,

si no, �qu� transacci�n ser�a?

�Me sigue, doctor?

Adi�s, abogado, adi�s.

�Qu� quer�a?

Decirme que hab�a acertado.

Es por lo que Provvisorio ha encontrado las joyas.

La transacci�n entre los Cuffaro y los Sinagra ha empezado.

Una parte del dinero ser� devuelto

y otra parte se la dividir�n las dos familias.

Pero me temo que la transacci�n tendr� otras cl�usulas.

Dime, Fazio.

Doctor, Michele Camacurta ha muerto.

�C�mo?

�Le han disparado?

No, conduc�a el coche y ha ca�do por un terrapl�n.

En Contrada Falco.

�Qu� va hacer? �Viene al lugar?

Pero, �qu� haces, hablas como Catarella?

Claro que voy,

llego enseguida.

D�jelo doctor, estoy aqu�.

Oiga, Adelina, voy a faltar un par de d�as.

�Es un problema para ti hacer la limpieza el lunes?

- No doctor, muy bien. - Me voy a Madrid.

Doctor, estoy contenta.

Veo que vuelve a tener apetito.

Y de lobos. Todos los arancini se comi� anoche.

�No se te escapa nada! Eres mi polic�a.

Doctor, �qu� me puede decir?

Lo que le puedo decir es que el muerto no presenta signos de violencia,

tipo agujeros de bala o heridas de armas cortantes.

Todo hace pensar que estaba borracho y que ha perdido el control del coche

a causa de su estado de borrachera.

Del resto, el olor a alcohol en el habit�culo es todav�a muy fuerte.

Doctor, no es posible.

Jovenzuelo, �duda de mi saber?

No, disculpe.

- Solo quer�a decir que no es posible... - No, no.

Es que la compa��a del Dr. Montalbano

es perjudicial para vosotros, los j�venes,

que os hab�is vuelto descorteses y maleducados tanto o m�s que �l.

�Me deja hablar?

Solo quer�a decirle que Camacurta era abstemio.

Lo sab�an todos, incluso los colegas de los Sinagra.

De hecho le tomaban el pelo por eso.

Efectivamente, un asesino abstemio no se ha visto jam�s.

Mi trabajo son los hechos,

la interpretaci�n les compete a ustedes.

Y con esto,

me despido.

El t�o este est� amargado.

�Qu� car�cter!

Sigamos el consejo de Pasquano,

ateng�monos a los hechos.

Seguramente la transacci�n entre los Cuffaro y los Sinagra

para resolver el asunto del banco

inclu�a el asesinato de los asesinos de Portera.

Este era el primero

y ahora le toca a Arric�.

Tenemos que encontrarlo antes que ellos.

Coge a Gallo y a Patern� y tra�dmelo a comisar�a.

Y si me pregunta por qu�, �qu� le digo?

Que estamos intentando salvarle la vida.

Muy bien.

�Hoy?

Pero, �est�s loca? Estoy en el trabajo.

S�, en el trabajo, puede que ma�ana... Espera un momento.

�Adivina qui�n est� en tu despacho?

�Qui�n est�?

�Qui�n est�?

�Eva Riccardi?

- Muy bien, �c�mo la has encontrado? - No ha sido f�cil.

La hemos encontrado en una pensi�n de Taormina. La se�ora no hab�a huido.

Muy bien,

y t�, �la has dejado entrar en mi despacho, sola?

�Qu� he hecho? Es una se�ora elegante. Perdona, me parec�a...

La se�ora elegante es sospechosa de asesinato.

�Mim�! �Mim�! �Cuelga el tel�fono que hace falta para cosas urgentes!

Son cosas urgentes...

�Hola?

Me ha colgado.

Se la regal� su padre, �verdad, comisario?

S�,

el d�a de mi graduaci�n.

Es una pluma a la que tengo mucho cari�o.

�Pero no el suficiente

como para perdonar a su padre por lo que le ha hecho?

O que usted cree que le ha hecho.

- Sra. Richter... - Ll�meme Eva.

El apellido no tiene importancia.

La he hecho venir por el asesinato de Corrado Militello.

El hombre que mat� a su hermano, en el 44.

Es verdad, fue �l.

Pero las pruebas no fueron suficientes para que lo condenaran.

Los testigos estaban todos muertos.

En esa �poca no hab�a estos sistemas que hay hoy en d�a.

Y los polic�as no eran tan buenos como usted, comisario.

Yo, en cambio, siempre estuve segura.

Lo he buscado durante todos estos a�os,

hasta que descubr� que hab�a vuelto a su pueblo,

a Vigata.

Y entonces hizo que la contrataran en un circo como vidente.

Esper� a que el circo viniera aqu�, a Vigata,

esperando encontrarle, antes o despu�s.

Afortunadamente sucedi� la primera noche.

Pero cuando tuve en la mano ese pa�uelo,

la cercan�a al asesino de mi hermano ha sido demasiado para m�.

Me encontr� mal.

Y entonces cogi� la pistola que ha conservado todos estos a�os

y ha completado su trabajo, �no es as�?

No.

Mi don no es solo ver el pasado, sino tambi�n el futuro, desgraciadamente.

Cuando vi a Militello,

vi que no le quedaba mucho tiempo de vida.

Hab�a una mujer en su vida.

La mujer que le hab�a regalado ese pa�uelo.

Y esa mujer,

que tanto lo hab�a querido,

hab�a decidido matarlo.

Obviamente no pod�a saber cu�ndo,

pero que habr�a sucedido, lo sab�a.

Con certeza,

como cuando muri� Dario.

Le dije esa noche que no fuera a esa reuni�n.

Sent�a que hab�a un traidor que les iba a vender.

�Sabe comisario?

Mucha gente no cree que alguien pueda tener poderes, como los que yo tengo.

�Sabe c�mo me llamaban mis compa�eros de clase?

Cassandra,

porque era una profetisa de desgracias.

No es culpa m�a, �no?

Si en el mundo pasan tantas cosas malas.

Tampoco yo creo en esos poderes, se�ora.

Usted ten�a un m�vil para matar a Militello.

No tiene coartada.

Y tiene una pistola que es compatible con la que se dispar�.

S�,

esta.

Ni siquiera s� si funciona. No la he probado.

Era de Dario.

Se fue desarmado a esa reuni�n que era una trampa.

Tanto se fiaba de quien lo iba a traicionar.

Har� que la analicen.

Se�ora, mientras tanto

tiene que permanecer a nuestra completa disposici�n.

Muy bien, comisario.

Me gusta Sicilia.

Quiz�s me quede aqu�, s�.

En el fondo,

la labor de mi vida se ha terminado.

La venganza se ha cumplido,

aunque lo haya hecho otro.

�Es su novia?

Querr�a que le dijera si es la mujer adecuada para usted,

lo s�.

Pero ha dicho que no cree en mis poderes,

por lo que no se lo dir�.

Le dir� una cosa, en cambio,

pero no como vidente,

sino como mujer que ha vivido mucho.

No tenemos que permitir que lo malo que nos pase nos cambie a peor,

acu�rdese

cuando se encuentre en un cruce y no sepa qu� camino tomar.

- Adi�s. - Adi�s.

�Y entonces?

La pistola de la Riccardi.

- �Se la mando a Munno, a la cient�fica? - No hace falta. No ha sido ella.

Entonces, �qui�n ha sido?

Una mujer,

m�s o menos de la misma edad que Militello.

�C�mo lo sabes?

Lo dijo la vidente.

Esta es la casa de Militello.

La noche del asesinato hab�a llovido, por lo que estaba todo lleno de barro.

Y con eso, �qu�?

�Cu�nto crees

que se puede tardar a pie desde aqu� hasta la casa de Militello?

M�s o menos diez minutos, �por qu�?

La noche que le mataron,

sobre las tres de la madrugada,

recog� aqu� a una se�ora,

mayor, tendr�a unos setenta a�os.

Vest�a muy elegante, pero ten�a los zapatos llenos de barro.

Ten�a un bolso que

parec�a que pesaba mucho. Un bolso

lo suficientemente grande como para poder contener una pistola.

�Crees que pudo ser ella?

El horario coincide con la hora del deceso de Militello.

Pero las pruebas que me est�s diciendo son muy d�biles.

Ni siquiera sabemos si se conoc�an.

Dime d�nde vas a encontrar un juzgado

que te autorice la detenci�n de una mujer de casi 70 a�os,

con pruebas que valen poco

y bas�ndote en la palabra de una vidente.

Adelante.

Doctor, he tra�do a Arric�,

- �qu� hago? �Le digo que pase? - Hazle pasar. Hazle pasar.

Ven, venga.

Ven, ven, Arric�, pasa, pasa.

�Qui�n ha dicho que te sientes?

Pero, �qu� haces? Estoy bromeando, si�ntate.

Entonces,

�c�mo van las cosas en la familia Sinagra?

�Sinagra? �Qu� s� yo de los Sinagra?

�No sabes nada?

�Y a Portera,

conoc�as a Portera?

No.

�D�nde has vivido Arric� hasta ahora? �En Lugano?

Oye, una cosa, h�blame entonces de tu amigo, Michele Camacurta.

Un horrible accidente, fue.

�Todav�a crees en los accidentes?

Camacurta era abstemio, �o me equivoco?

Pero su coche parec�a una destiler�a.

Creo que alguien lo emborrach� tanto,

que �l no pudo seguir la carretera

y se cay� con el coche en ese terrapl�n.

Creo que ha sido un asesinato,

pero no lo s�.

Ay�dame con este razonamiento, Arric�.

Pongamos como hip�tesis

que los que mataron a Portera fuisteis t� y Camacurta.

Y siempre como hip�tesis, sup�n que

ahora los Cuffaro est�n empezando a vengarse.

Primero matan a Camacurta

y ahora, si dos m�s dos son cuatro,

el pr�ximo tendr�as que ser t�.

- Yo no he matado a nadie. - �Solo es una hip�tesis!

Solo es una hip�tesis que, por otra parte, no se sostiene.

Y no porque t� no mataras a Portera, ya que a Portera lo mataste t�,

sino porque quienes tiraron en el terrapl�n a Camacurta

no fueron los Cuffaro, como podr�as pensar t�,

sino que han sido tus coleguillas,

los Sinagra.

�T� sabes qu� es una transacci�n, Arric�?

Es un compromiso, un acuerdo.

Un acuerdo que hacen las familias mafiosas

cuando ya no quieren estar en guerra.

Para encontrar un poquito de paz.

Es lo que est� sucediendo entre los Cuffaro y los Sinagra.

Por otra parte, los Cuffaro tienen toda la raz�n para estar enfadados.

Hab�is hecho todo lo posible para hacer creer

que hab�an sido ellos los que hab�an robado en la Banca Rurale.

Un banco que todos saben, es propiedad de los Sinagra.

Y que, vosotros mismos, os hab�ais hecho el robo,

rob�ndoos vuestro propio dinero.

Ahora, si las cosas est�n as�,

la hip�tesis m�s probable,

es que pronto ser�s asesinado.

Cuesti�n de d�as, quiz�s de horas.

Tambi�n porque eliminarte, supone eliminar cualquier testigo del robo.

Barracuda y Gigante est�n blindados,

pero t�, Arric�,

acabar�s mal.

Quiero colaborar con la justicia,

pero me tienen que proteger.

�De qui�n era el dinero de las cajas de seguridad?

De los Corleonesi.

Nos pidieron que se los guard�ramos

porque en su zona est� todo controlado.

Era un gran riesgo robar el dinero de Rinio Provenzano.

Era algo provisional,

porque le �bamos a echar la culpa a los Cuffaro.

Matando a Portera, que era un ladr�n de bancos.

Arric�, �est�s dispuesto a repetir esto delante de un juez?

�Y a acusar a Barracuda y a Gigante?

Incluso m�s,

si me met�is en el programa de protecci�n de testigos.

- Gracias. - De nada.

�Stella!

- �Stella! - Un momento.

Tengo que decirte una cosa.

Ya voy con retraso. Ni siquiera s� si conseguir� coger el avi�n.

Me lo cuentas todo ma�ana, cuando te re�nas conmigo.

Muy bien.

Te llamar� cuando llegue al hotel.

�En Madrid no te me escapas!

Perdone, doctor, lleg� este paquete,

a esta hora, desde la jefatura de Montelusa.

Personalmente en persona para usted.

Son los efectos personales de Militello.

�Qu� quieres?

Vete, Catar�, gracias.

�S�, qui�n es?

Se�ora, polic�a,

soy el comisario Montalbano.

Se�orita, por favor.

Suba, le estaba esperando.

Pase, pase por aqu�, comisario.

Esta casa se ha quedado demasiado grande para m�

desde que se muri� mi hermano, el general.

�Quiere algo de beber?

No, gracias.

Entonces, no le importar� si bebo yo.

�Le regalo usted este pa�uelo al Dr. Militello?

Estas son sus iniciales.

Forma parte de un conjunto de seis pa�uelos,

cada uno con el borde de un color diferente.

Hice bordar mis iniciales, pero fue �l qui�n me lo pidi�.

Ten�an una relaci�n desde el 46.

�Oh, no! �Mucho antes!

Exactamente desde 1935.

Yo ten�a 17 a�os y �l dos m�s que yo.

�Y c�mo es que nunca fueron novios?

Mire comisario,

desde la mitad del 1800,

por motivos que no s� y sobre los que no he querido profundizar,

mi familia y la de Corrado empezaron a odiarse.

Hubo duelos, muertes, heridos.

Capuletos y Montescos, en el presente.

Nosotros, en lugar de odiarnos, nos enamoramos.

Como Romeo y Julieta.

Nuestros familiares, los m�os y los suyos, esta vez aliados,

nos separaron.

A m� me mandaron con las monjas y Corrado acab� en el colegio.

Mi madre,

en su lecho de muerte,

me hizo jurar que nunca jam�s me casar�a con Corrado.

En cambio yo me dije, a m� misma,

o �l o nadie.

Corrado hizo lo mismo.

Se fue incluso al norte,

a buscar una bonita muerte, como se dec�a entonces, para olvidarme.

Pero no lo consigui�,

ni morir, ni olvidarme.

Cuando volvi�, durante a�os y a�os,

nos hemos escrito, llamado por tel�fono, buscado el modo de vernos...

cuando quedamos solo los dos, los supervivientes de las dos familias,

yo ya ten�a 62 a�os, �l 63,

quedamos en que con esa edad habr�a sido rid�culo casarse.

Todav�a no entiendo por qu�....

Hace seis meses,

me hizo una llamada muy larga.

Me dijo

que ya no pod�a estar solo

y que quer�a casarse con la viuda de un paciente suyo.

Pero, �c�mo? le dije.

A los 60 lo encuentras rid�culo y a los 70, �no?

Es por eso por lo que decidi� matarlo.

�Bromea?

Por m� podr�a casarse cien veces.

La cosa es que el d�a despu�s me volvi� a llamar.

Me dijo que no hab�a pegado ojo,

y me confes� que me hab�a mentido.

Que no se casaba por miedo a la soledad, sino

porque de esa mujer

se hab�a enamorado de verdad.

Y entonces, enti�ndalo comisario,

la cosa era diferente.

Verdaderamente, sigo sin entender.

- �Por qu�? - �Por qu�? �Por qu�? �Por qu�?

Porque ten�amos un compromiso,

hecho un pacto.

"Nosotros, Angela Clemenza y Corrado Militello,

delante de Dios, juramos lo siguiente:

el que se enamore de una tercera persona,

pagar� con su vida la traici�n."

�Lo ve?

Todo en orden.

�C�mo que en orden, se�ora?

El Dr. Militello se puede haber olvidado de este acuerdo.

Yo no.

Y mire, la ma�ana antes de matarlo, le llam� para asegurarme.

�Qu� haces?, le pregunt�.

Estoy quemando tus cartas, me respondi�.

Entonces

fui a leerme el pacto.

�Y la pistola?

�Qu� ha hecho con la pistola, la ha tirado?

Me result� dif�cil alcanzarle, �sabe?

No hab�a disparado nunca.

Pobre Corrado.

�Se asust� tanto!

Se la regalo, comisario.

Tanto ya no la necesito.

No la coja si no consigue entenderlo.

Es todav�a tan joven,

quiz�s no ha encontrado el amor verdadero.

O lo ha encontrado y no lo ha reconocido.

El amor

es un sentimiento complicado, �sabe?

"Se�oras y se�ores, buenos d�as.

Estamos embarcando el vuelo 07014 con destino Madrid en el mostrador 7".

Gracias.

�Qui�n es?

Soy yo.

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