Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Ya sé que es jueves.
No voy a salir.
Fernando.
George.
Soy yo, Mauricio.
Ya sé que es jueves, pero... ¿Podríamos vernos hoy?
¿Ahora?
No es viernes.
Lo entiendo, no pasa nada.
Hasta mañana.
para que se llene de gente que está corriendo. Sí, ya lo sé.
Apúntamelo. A este gato se tiene el mundo mimado.
Ya es viernes.
Tienes un paquete abajo, en los buzones.
Lleva ahí más de una semana.
Hay que respetar mis horarios.
No me caigo bien.
Se supone que cuida de mí.
Quiere que cumpla mis rutinas.
Aparte de los viernes, podemos quedar otro día.
Vivo arriba.
Soy tu vecino. Prefiero echarte de menos.
La saudad, la tristeza portuguesa. Lo que me queda es Portugal.
¿Viene de allí?
¿Tu explosión?
El único cuadro que pintaste en todo el taller.
Podríamos ir al cine, echar una comedia en el Cervantes.
El otro cine tenía una medida perfecta, 98 pasos.
Sí, ya no tenemos viernes.
¿Han dejado de traerla?
No me avisaste. Nadie me avisó. No se puede acabar así. Tienes que pedirla.
Hija, lleva más que tres semanas sin venir. Es mi colección y es la colección
que yo colecciono. ¿Entiendes?
Tú también tendrás tus rutinas, ¿no?
¿Qué?
Un día me gustaría volver a mi casa.
A mi país.
¿Para qué?
Para que me entiendan el frío, el orden.
El silencio.
Mamacut burlar.
¿Lo que tú has dicho?
Mis rutinas. Toma.
En el primer número se regalan dos huesos de aquí en la cabeza.
Occipital y... Variedad.
Ah, eso, sí. Muy buen hueso.
Nunca te he dado a ti, ¿verdad?
¿Conseguiste escapar de casa?
Pagaron mi fianza por un rato.
Demasiado cine oriental de golpe.
Me acabo acostumbrando, no te preocupes.
¿Todavía no has conseguido venderla?
En el fondo sé que no quieres venderla.
Es una aspiradora.
Dentro están las instrucciones especialmente traducidas para ti.
Coge lo que quieras.
¿Han salido en tu busca?
¿Qué haces, Fernando?
¿Te empeñas a hacerme salir de casa y ir encima? ¿Quieres ser mi guardaespaldas?
Deberías sustituirlo por uno de estos.
Son más obedientes.
Pero regalo, cortesía de la casa.
Cada vez tienes menos cosas.
¿Estoy liquidando?
Pues llevas liquidando mucho tiempo.
Pasa como a ti.
No puedo escapar.
¿Y a qué esperas para hacerlo?
¿A la de la foto?
Ese tiempo me tenéis que haber ido de aquí.
No es chido.
Gracias.
El perímetro ha vuelto a menguar.
522 pasos.
¿Sigue la rutina?
¿Tu rutina?
A ver, solo crees estar cómoda en tu mundo, ¿no? Rodeada de tus cosas.
Pero puedes estar segura en muchos sitios.
O sea, abrir la mente para después abrir el espacio.
¿Cuándo es tu cumpleaños?
Hace tres semanas.
Perfecto, aprovéchalo.
O sea, la gente va a los cumpleaños y te invita.
Te regalan cosas.
La próxima vez espero verte en mi consulta.
Y recuerda, los autobuses no se comen a nadie.
Me voy y tengo que sacar al perro.
Bienvenido a sustituirte.
¿Qué piensas hacer?
¿O a ti al que se le ocurre incinerarlo?
Debería llevarlo allí con ella.
Se lo prometí.
Con la abuela Georgina Rosselli.
El mundo se ha vuelto pequeño.
Al final acabo sustituyéndote.
¡Vamos a salir de casa!
He montado un asiento para ti y otro para Fernando.
Seguro que este trato es fiable.
Estuve a punto de ir a un lugar una vez.
Aprovechate de mi día libre.
Acaba yo hecho. No le mires el diente.
No sé si va a funcionar. Estarás como en casa.
¡Un momento!
¡Siéntate!
¡Suéltame!
¡Suéltame, por favor! ¡Suéltame!
¡Siéntate, por favor!
¡Suéltame!
¡Suéltame!
¡Estás como en casa!
¡Vaya! ¡Vaya!
¿Estás bien?
¿Quieres volver?
Si me vuelvo a dar una crisis, usa esto.
Es un autoinyectable, me tranquilizará.
Procura algún familiar.
No hay ninguno con la rejación y forma de barco.
¿Era aquí?
Si el tiempo del aluguer expira y si ningún familiar, sea hermano, sea hijo,
quien sea, nadie reclama los restos, van para otra área.
Y si ese plazo acaba y no los reclaman, deitanse al mar. A veces acontece.
Al mar.
El interior es pequeño.
Hay autofundos que no quedan aquí mucho tiempo.
No cabían.
Es una tradición antiguísima aquí.
No vino nadie.
No mismo nadie.
No es de aquí, pues no.
En el fondo, la alma y el mar son la misma cosa.
Como si no hubiéramos tenido suficiente madre en la familia.
Siempre andábamos juntas, haciendo cosas.
Por la noche siempre se le lavan los pies.
Se los frotaba conmigo para quedarse dormida.
No importa, te pones dentro.
Me llamaba George.
Georgina. Muy bien.
¿Qué hacemos?
Está haciendo tarde.
¿Volvemos a casa?
Solo había un sitio que hacía salir a mi abuela fuera de casa.
Casa de castaño.
George.
Curioso. ¿Sabes que tu padre recomienda este título de su libro?
El patrón comercial, señor del libro, estuvo aquí.
Es su hija.
La cuenta.
Tiene que ser interesante tener un padre escritor.
Y antes más de 15 años de pescador. No es escritor, solo escribe guías.
Señorita.
Es que es curioso que tu padre no pare de viajar y tú no puedes salir ni del
barrio. Hablo yo de las chinas que faltan en la tienda de chino.
Del japonés que se hace pasar por chino.
Fui chino por un tiempo.
Y yo portuguesa al rato.
Deja de hablar de mi padre y de mi vida.
No es tan complicado de aceptar.
Los japoneses tenemos los ojos más redondos, menos rasgados.
Los párpados hacia abajo.
Chinos, párpados hacia arriba.
La nariz también es más pequeña.
Somos más bajos. Bueno, algunos.
Los chinos tienen la cara aplastada.
¿Qué haces?
Es tarde, tenemos prisa, hay que volver a casa.
No puedo conducir de noche.
No pretenderás que pasemos la noche aquí, ¿verdad?
No tengo vista de noche.
No distingo bien las luces.
Además, mañana podemos encontrar un sitio para Fernando.
Me pareció bien lo de tu abuela.
Lo necesitabas.
Comer donde ella comía.
Buenas noches, George.
Buenos días, George.
¿Qué dirás?
¿Dónde vamos?
¿Dónde está?
¿Dónde está Fernando?
Un bote, sí.
Lindo, pequeño.
De 8 o 9 años estaba a brincar con un bote igual.
Muy loiro, muy loiro.
Era el gato de mi abuela.
He pasado la mitad de mi vida con él, ¿entiendes?
Se lo prometí.
Lo que queda es un ferry de vuelta a las 5.
Imagino que vamos a esperar.
Voy a poner algo de comer.
He visto una tienda de chinos por ahí cerca.
¿Estarás bien?
Antonia.
Yo sé, no me tengo pinta de pescadora.
Ni de portuguesa.
Tú también no.
Yo no te voy a dejar escapar. Tú trajiste un motor.
¡Todo bien!
¡Tenemos que pescar juntos!
¡Dos! ¡Lo he visto!
¡Estaban en la tienda!
¡Todos rubios en un coche granate alemán!
Tienen que ser ellos.
Y he encontrado mercancía autóctona. El yin yang portugués. Ya sabes, rosa buen
tiempo, azul que llueve, verde buena suerte, rojo mara. Sí, sí, yo lo sé.
El símbolo de Portugal.
Vamos ya que se van a escapar.
¿Qué hacías ahí fuera?
Odiar el mar.
¿Alguna vez has tenido en tus manos un pez de más de 20 kilos?
¿Hace más grande que tú?
Son ellos.
El rayo nos ha traído suerte.
¡Suscríbete al
canal!
¡No entiendo nada!
¿Estás bien?
Unos alemanes también han tenido una avería un poco más allá.
Fernando.
Fernando. Fernando.
Fernando.
Tenemos que arreglar las cenizas. ¿Sabes quién es Fernando?
Ya se lo he dicho, era mi gato. Tengo que volver a casa, ¿entiendes?
No están presos.
Pero no puedes abandonar la villa.
Pero pueden aprovechar para conocer casas de fados.
Es la atracción turística, ¡saudade!
La ciudad triste, sin chão.
Estranje este tipo, ¿no?
Estranje.
Siento haberte metido en todo este lío.
Ella está aquí.
En Portugal.
¿Yan?
¿Yan, la china que falta en la tienda de chinos?
Se fue en esta furgoneta.
La encontraron abandonada.
Sin gasolina.
Tenía que quedarme con ella.
Ya sabes, la vida son los objetos que te vas quedando.
Me llegó una postara a los meses.
La quemé.
No sé de dónde venía.
Ahora solo seré que es Portugal.
Es Lagos.
¿Cómo lo sabes?
Fue la primera vez que me bañé en el mar.
¿A cuántos pasos estará?
María, guarda bien en tu sentido, que aquí te
paso una jura.
Te llevo a Sacristía, o fue Dios
que fue servido para darme en el mar sabiduría.
Disculpa, perdón, mina.
¿Puedo?
Hace más de 20 años juntos.
Tengo a seguir por medio mundo. Aún me sorprende que el padre provoque estos
sentimientos.
que estando triste cantaba...
No somos.
No somos.
No somos.
No somos.
Ve que a Caetano y a la señora les embebezaron bien a la noche.
¿Dónde?
Lagos.
Lagos. Sí, Lagos.
Es muy bonito Lagos.
¡Ya me estoy dando el freno!
¡Tú estás loca!
¡No, señor David!
¡Joder, George!
¿Tú qué quieres, matarnos?
¡No puedo!
Era vos esta, Fernando.
Lo que te queda de Portugal, ¿recuerdas?
Allí se quedaron muchas cosas. No hay necesidad de volver. Ya no hay nada.
Dice que me escapa de nuevo.
Ni siquiera sabes que está allí. Es solo un trozo de postal.
¿Te quieres quitar esa camiseta, ridícula?
Hasta el gallo se está poniendo rojo.
Luego me lo va a pasar.
Es la leyenda del héroe rojo.
Todos los amantes estamos unidos por un héroe rojo que une nuestros dedos
meñiques.
Acá y tú.
Invisible.
Se puede estirar y enredar, pero no romper. Los orientales estáis todos
colgados.
Ella se fue, se escapó. Igual que tu padre.
O quienquiera que fuera que se fue también.
Tu casa está en la furgoneta, pero irá donde yo vaya.
¿Vale? Vete.
Vete con tu furgoneta. Yo no cuento. El perimetro tampoco cuenta. ¡Que me jodan!
No necesito tu casa.
Venga, George.
Sube. No seas niña.
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?
¿Qué?
Me has hecho venir para nada, ¿es eso?
La encontré.
En realidad no esperaba encontrármela.
Fue un momento.
Nos miramos Isari corriendo.
Tenía razón.
Yo también lo busqué durante un tiempo.
¿Podemos ir esta noche?
Por tu cumpleaños.
Muchas gracias.
¿Qué hora es?
Ya es casi mediodía.
¿Cuándo se ha ido?
¿Quién? Autocaravana que había ahí.
Tengo una cita.
La he dejado ahí esta mañana.
Hemos quedado a la hora del partido.
¿Qué tal estoy?
Tan guapo.
Es el partido del que habla tu padre en el libro.
Me voy, George.
¿Estás bien?
¿Estás bien?
Mejor?
Conseguiste escapar un rato de ese sitio que nunca es quemado.
Sí, un bicho extraño.
Te acabarás convirtiendo en calabaza.
Más bien en el demonio de Taumani.
Como el de los dibujos.
¿Y tú?
¿Qué piensas tengo?
La de músico que quiere caerle bien a todo el mundo.
Que recorre kilómetros entre bares y hoteles para rellenar su ego.
¿Cuánto es el aforo por concierto? ¿10, 20, 30 personas?
Lo veo que has salido al bicho raro.
Un placer.
Disculpa.
Tus amigos preguntaban por ti.
Ya me despedí de ellos.
Pues me han preguntado por ti, yo qué sé.
No, déjalo, no me interesa la conversación.
Mañana tengo un largo recorrido de varios hoteles.
Ego en muchos kilómetros hasta el fin del mundo.
No sé lo que haces aquí.
Debes haberte perdido.
Ok, no fui muy amable contigo, disculpa.
¿Puedes parar?
Estoy muy lejos.
Está bien, perdóname. Estamos en paz.
Ya te puedes retirar a tu mundo ideal.
A mirar de una ventana y a formular teorías de cómo debería de ser todo.
Este otro mundo va de gente real, de carne y hueso.
Pasa por los sitios para dejar que le pasen cuotas.
¿Cuándo será? ¿Cuándo te voltearás?
Pues mi, puedes disfrutar lo que quieras.
Te voy a pasar una noche aquí.
No te preocupes, no te voy a cansar con preguntas.
Ya sé lo que haces en Portugal.
Sigue.
No, camina mucho.
No es máximo, es 522 pasos.
No, hoy debes de haber caminado un poco más.
Ayer no pude ni cruzar una punta de 10 metros.
¿Estás a experimentar de hacerlo sin botas?
A veces es necesario hacer las cosas diferentes para que las cosas funcionen.
No me gusta estar sin las minas botas.
Tengo tres padres.
Son un bicho... extraño.
Hace mucho tiempo que no duermo fuera de casa.
¿Puedo comenzar ahora?
Estaba llevando mi casa a cuesta. ¿Tú no debes ser mal?
¿Y el perro?
Venga, vamos, sube. Ahí tienes tus botas. ¿Qué pasa?
¿Qué hace aquí?
¿Qué le ha hecho? Está loco. ¿Qué está pasando?
Dios, siéntate, por favor.
¿Qué me pasa?
¿Qué se le ocurre a ella?
Quedarse dormida y despertarse en un sitio adecuado.
Sigue la mafia china, ¿verdad?
No contará lo que dijo como en la película.
Ella tendrá su vida. Sí, pero el destino nos ha vuelto a juntar. No entendiste.
El pasado se tiene que quedar en el fado, no en el corazón. En el fado.
No tienes nada que decir, ¿verdad?
¿Y Fernando?
Yo le cogí esta mañana.
¿Dónde estamos yendo?
No sé.
Estamos casi en el fin del mundo.
Y sin gasolina. ¿Con esto?
Una vez que nos quedamos sin gasolina en la moto.
Al final de la carretera debería de haber una gasolinera.
¿Fernanda?
¿Tú por aquí?
No puedo acreditar.
¿Hace cuánto tiempo?
¿Continúas con el cabello corto?
¿Vas a casa de tu padre?
No, no, yo vengo con él, con el chino, que nos hemos perdido.
Debería de comprar un mapa.
¿Un mapa?
Mira, allí tienes un mapa muy bueno de la región.
¿Cuándo vas a nombrar a alguien?
¿Una nombrada mía?
Hubiera sido increíble si fueras tú y me hubieras visto aquí, ahora, así, en el
mismo sitio que andaba Madremoto.
Iba a viajar mucho.
Iba a ir a muchos sitios.
No es como yo, que después de tantos años no me aparté más de 10 kilómetros.
Paso la vida del parque de campismo de mi padre aquí.
¿Qué pasa?
¿No lo has visto?
¿Dónde?
Siempre ha tenido un buen despertar.
¡Gracias por ver el video!
Coge el camino de tierra a la izquierda.
Gracias.
Podéis quedar aquí lo tiempo que queráis, que hay siempre cabañas que
libres.
No hago, cuate nada ya.
Si la pesca, como tú podres.
Ni me acordaba que pescaba.
Y de repente le he morido.
Es tú quien me haces recordar.
Tú tenías un gato, no tenías.
Nadie te podía separar de él.
Francisco no sabía qué quería hacer para llamar tu atención.
Ellos fueron... Tú y mis dos chicos andábamos un tiempo por
ahí con la bendita moto.
Y el padre tenía una igual.
¿Qué hace?
Escribe viajes, imagino.
No me dejaba conducirlo a pesar de que ya tenía seis años.
Cuando la madre se fue y se fue, ya no la vi.
¿Qué les hacía recordar a su madre?
Cuando se fue y se fue,
Nunca más quisiste saber de mi hija.
La buscó, fue a muchos sitios, fue a tu madre.
No se fue, se dejó escapar.
Después dejaste a tú escapar a él.
Ya era tarde, como siempre.
La gente cansada de esperar, no debemos obligarnos a gustar de alguien.
Tu madre le gustaba a él.
Claro que le gustaba.
Y a ti también.
Y a tu padre, por supuesto.
Pero no era su lugar.
Tengo mi lugar con mi abuelo.
Los tres se escaparon de aquí.
Se escaparon unos de los otros, cada uno a su manera.
¿A dónde vamos?
Al fin del mundo.
Preguntas de toda esta viación.
Gracias por
ver
el video.
¡Suscríbete al canal!
¡Gracias!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.