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De todo lo que escribió mi padre, que fue mucho, estas son las palabras que
recuerdo.
Nada de lo que redunda en el progreso humano se consigue con acuerdo unánime.
Y los que han recibido más instrucción que otros están condenados a dedicarse a
esa vida a pesar de los demás.
Hubo un tiempo en que el nuevo mundo no existía.
El sol se ponía por occidente en un océano por el que ningún hombre osaba
aventurarse. Y más allá...
El infinito.
Mira.
Ahora ya ha desaparecido la mitad del casco.
Bien.
¿Y ahora?
Ahora solo veo el mástil.
Cierra los ojos.
Y no hagas trampas.
Te vigilo.
Háblenos cuando yo te diga.
Una vez le pregunté a mi padre a dónde quería ir.
Y me contestó.
Quiero recorrer todos los mares.
Quiero atravesar todas las inclemencias.
Ya.
No está.
Ha desaparecido.
¿Y eso qué te dice?
Es redonda.
Como esto.
Una esfera.
Diego.
Besa a tu hermano, Diego.
Tengo algo para vos.
Vais a ser escuchado en la Universidad de Salamanca.
¿Dentro de una semana?
Eso es lo que dice.
¿Cómo lo habéis conseguido?
Con cierta dificultad. He tenido que asegurarles que no estabais loco de
Marco Polo dijo que había hallado el paraíso terrenal frente a las costas de
China.
¿Vos lo creéis?
Yo creo en el paraíso y en el infierno. Y creo que ambos pueden ser terrenales.
Bien.
Hablemos de ello.
Otra vez.
¿Por qué queréis navegar hacia Occidente?
Para abrir una nueva ruta hacia Asia.
Asia es el reino más rico, la tierra de las especias y el oro.
Solo existen dos caminos para llegar allí.
Por mar, rodeando el continente africano.
El viaje dura un año.
O por tierra.
Pero los turcos han cortado esa ruta a todos los cristianos.
Hay un tercer camino.
Navegando rumbo a este a través de los C.
La distancia es desconocida.
Está escrito.
Es infinita.
Infinita.
Supersticiones.
Yo creo que las indias no están a más de 750 leguas al oeste de las Islas
Canarias.
¿Cómo podéis estar tan seguro?
Los cálculos de Toscanelli, Marino de Tiro, Estras... Estras es judío. También
lo era Cristo.
En un santiamén os convertís en un malvado.
¿Por decir la verdad?
Sí. Por menos de eso queman a la gente.
Los hombres con quien vais a enfrentaros carecen de emociones.
Tendréis que aprender a controlar vuestra pasión.
La pasión es algo que no se puede controlar.
Necesitáis la bendición de esa junta.
Si os dicen que no, tendréis que abandonar, hijo mío.
Yo no me rendiré jamás.
¿Es por ambición?
Llevan mintiéndonos mucho tiempo.
Decían que esto era plano como esta mesa y que unos monstruos guardaban el
abismo.
A mí nadie me dice qué es lo que debo y lo que no debo temer.
Quiero averiguarlo por mí mismo.
Espero que vuestra pasión sea contagiosa, hijo mío.
¿Te arrepientes de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del
Santo?
El Espíritu Santo.
Van a
recibirme
dentro de una semana en Salamanca.
Si mi proyecto es aceptado, puedo estar fuera durante años.
Ya lo sé.
No os he dado una buena vida.
Bueno, eso es cierto.
Tengo un hijo de un hombre que no quiere casarse conmigo. Un momento, es que
vamos a pelearnos.
Me encantaría pelearme con vos más a menudo.
Pero nunca estáis aquí.
Por desgracia, señor Colón, ahí es precisamente donde nuestras opiniones
difieren. ¿Conocéis la obra de Aristóteles, de Atóstenes, de Ptolomeo?
reverencia.
Entonces no podéis ignorar que según sus cálculos, la circunferencia de la
Tierra mide aproximadamente 22 .000 leguas o más, lo que hace imposible
el océano.
Pero vos...
Tal vez hayáis encontrado una nueva prueba que demuestre que aquellos
sabios estaban equivocados.
¿Conocen vuestras señorías los postulados de Marino de Tiro?
Así es.
Entonces seguramente también sabréis que sus teorías contradicen a Ptolomeo.
Marino de Tiro cree que el océano solo tiene 750 leguas.
El florentino Toscanelli y el cardenal francés Pierre Deilly opinan que marino
de tiro es exacto en sus cálculos.
Y, por lo tanto, que puede cruzarse el océano.
¡Silencio!
Señores, ¿hemos de deliberar sobre la propuesta de este hombre o no?
Supongamos por un momento que ese marino de tiro tiene razón.
Señor Colón, ¿según vos cuánto duraría ese viaje?
Siete semanas.
Seis durante los meses de verano. Marino de tiro se equivoca y ha sido corregido
muchas veces a través de los siglos por los mejores geógrafos del mundo.
Vuestro viaje, señor Colón, duraría un año.
Suponed que cruzáis ese océano y que llegáis a Asia.
¿Qué puede hacer Castilla allí?
Comerciar, Excelencia.
Según Marco Polo, el reino de China es uno de los más extensos y ricos del
mundo.
Hasta los edificios más pequeños tienen el tejado de oro.
¿Eso es lo único que os interesa, el oro?
No.
Llevaré a esas gentes la palabra de Dios y les haré súbditos de Castilla y
Aragón.
El reino de Castilla.
España se convertiría en un imperio.
¿Creéis que si Dios deseara nuestra proximidad a Asia, habría esperado a que
la mostrarais al mundo?
¿No eligió al hijo de un carpintero para revelarse al mundo?
Insinuáis que os consideráis un elegido.
Puede llegarse hasta Asia por el oeste y lo demostraré.
El tesorero de la corona nos honra con su presencia.
La corona tiene sus razones para interesarse por la proposición de ese
reverencia.
Con todos los respeto, el veredicto es nuestro.
Naturalmente, pero ¿y si estuviera en lo cierto?
Esas mentes tan independientes siempre me han parecido peligrosas.
Si ese hombre tuviera alas, seguro que regresaría de las nubes.
diciéndonos que el cielo está vacío.
Sin embargo, lamentaría la pérdida de una oportunidad como esa para el reino,
sobre todo por una cuestión de geografía. No es una cuestión de
una cuestión de realidad.
Ese hombre es un mercenario.
A menudo los estados se sirven de los mercenarios, sin de beneficiar a la
estabilidad del reino, ¿no?
Eso debería preocuparos a vos tanto como a mí.
Debo entender que utilizaríais vuestra influencia para ayudar a ese blasfemo.
Bueno.
Veréis, reverencia, lo más fascinante del poder es que lo que puede darse con
facilidad con la misma facilidad puede
quitarse.
Y por lo tanto, nada podría justificar la participación de vuestras altezas en
una empresa que se basa en tan débiles suposiciones y que cualquier persona con
conocimientos tildaría de insensata, si no de imposible. No me escucharon.
No quieren escuchar.
No os desesperéis, debéis esperar.
¿Esperar? Llevo siete años esperando.
¿Cuánto tiempo queréis que espere aún?
Si Dios quiere que vayáis, iréis. ¡Voto a Dios! ¡Quistóbal! ¡Tiros al diablo!
¿Os entráis en vuestros escritorios inventando teorías basadas en qué? ¡Hijo
mío! ¡Nunca salís de la protección de vuestro jardín! ¡Salid! ¡Descubrid cómo
el mundo y luego decidme algo que yo pueda aceptar!
¡Sólo decid sin ser sacerdotes! ¡Estáis llenos de prejuicios!
¡Estáis llenos de prejuicios! ¡Estáis llenos de prejuicios! ¡Estáis llenos de
prejuicios!
¿El señor Colón?
Os he estado buscando por todo Sevilla. Jamás pensé encontrar a un marino en un
convento.
Me llamo Pinzón.
Martín Alonso Pinzón. Soy un armador de palos.
¿Qué pasa? ¿Sois fraile?
¿Voto de silencio?
¿Penitencia?
Pues sí que tengo suerte.
Escuchad, yo hablaré por mí y por vos, a sentir con la cabeza, ¿de acuerdo?
Como hago con mi esposa.
Sé que la Junta os ha rechazado, ¿verdad?
¿Qué esperabais? No sois más que un extranjero.
Y yo quiero ayudaros.
¿Os preguntáis por qué creo en vos? Yo también soy marino, y no nos gusta que
nos digan a dónde ir y a dónde no ir.
Aunque no lo parezca por mi aspecto, tengo amigos, amigos importantes.
Un banquero, por ejemplo.
Me financia, se llama Sant 'Ángel.
¿Habéis oído hablar de él?
Puede conseguiros una audiencia con la reina.
¿Sabéis por qué?
Sencillamente porque ella le debe dinero.
Vos, yo, la reina, su dueña, todo el mundo le debe algo a alguien.
¿Qué os parece?
¿Dónde puedo verle? Aquí, aquí mismo.
¿Puedo haceros una pregunta, don Luis?
Sí. ¿Por qué queréis ayudarme?
Fe, esperanza, caridad.
Pero por encima de todo eso, está la banca.
nada hace muchos siglos. Ahora la hemos recuperado. Es una victoria trágica.
Estamos perdiendo una gran cultura.
Aunque supongo que debe pagarse un precio por cada victoria. ¿No es cierto,
señor Colón?
Montángel desea ver a don Gabriel Sánchez.
¡Luis!
El señor Colón. El señor Pinto.
Alzaos y acercaos.
No debería escucharos, puesto que mi junta ha dicho que no.
Pero Sant 'Ángel me dice que soy su nombre de honor y de palabra.
Y Sánchez, que no estáis completamente locos.
No más que la mujer que dijo que arrebataría Granada a los moros.
Ellos creen que el océano es infranqueable, señor Colón.
¿Y qué es lo que decían de Granada antes de hoy?
Que era inexpugnable.
No puedo ignorar el veredicto de mi junta.
Seguro que podéis hacer lo que os plazca.
Sabéis muy poco sobre mí.
¿Por qué debo creer en vos, señor Colon?
¿Puedo hablar libremente?
No os veo dispuesto a hablar de otro modo.
Yo sé lo que veo.
Y veo a alguien que no acepta al mundo tal como es.
Que no tiene miedo.
Veo a una mujer que piensa... ¿Una mujer?
Perdóname. Soy la única reina que conozco.
Entonces estamos igual. Vos sois el único navegante que conozco.
¿Qué edad tenéis, señor Colón?
39 años, Alteza.
¿Y vos?
Tengo 40.
Seréis informados de nuestra decisión.
Pues hubiera dicho que erais más joven que yo.
El coste sería ruinoso. No más que el coste de dos banquetes regios.
Dos banquetes por nuevas tierras y especias.
Y oro.
¿Qué estáis diciendo, Sánchez?
Si tienes razón, tenemos mucho que ganar.
Y si está equivocado, tenemos muy poco que perder.
Ha dicho que exige ser nombrado caballero con derecho a llevar espada y
y recibir el tratamiento de don Cristóbal Colón que se haga extensivo a
descendientes.
¿Y qué más?
¿Ser nombrado almirante de la Mar Océana? ¿Virrey de las Indias?
Gobernador de todas las islas y tierras descubiertas o las que estén por
descubrir por él.
Los más altos títulos de nobleza excelente para un elegante recogido por
frailes.
Además, Excelencia, desea recibir un diezmo de todas las riquezas, piedras
preciosas, oro, perlas, metales, especias y todas las fuentes de ingresos
adquiridas bajo su jurisdicción.
Os preocupáis demasiado, Francisco.
Ese hombre tendrá que rebajar sus demandas.
Y creedme, lo hará.
Sí.
Ni hablar.
Hemos examinado vuestra propuesta con detenimiento, señor Colón. Y es
La responsabilidad es igualmente excesiva. Si quisieras estudiar el
os he entregado... No. ¿No? No.
No. No.
Y yo que le creía a un idealista.
El idealismo y la ambición no son incompatibles. He escuchado mucho.
Demasiado. ¿Y ahora esperáis que yo asuma todos los riesgos mientras os
el provecho? No.
Yo no soy... No soy un... Señor Colón, no estáis en situación de regatear
conmigo. No estoy regateando. Sois demasiado ambiciosos.
¿Y vos nunca habéis sido ambiciosos?
¿O quizá la ambición es solo una virtud para los nobles y un defecto para los
que no lo somos?
Si no aceptáis esta proposición, podemos encontrar a cualquier otro.
Si podéis encontrarlo, Excelencia.
Yo me meto a monje.
Se meterá monje.
Sería una pena, ¿no creéis?
Llámase.
La reina ha aceptado.
Si algún día vuelvo, os juro que... No os pido que me juréis nada.
No quiero que me esperéis.
Eso es algo que no podéis decidir por mí.
Os escucho, hijo mío.
Padre.
He traicionado a mi familia.
He traicionado a mis hombres.
Y os he traicionado a vos.
He mentido.
El viaje será más largo de lo que he dicho.
¿Cómo de largo?
No estoy seguro.
Como puede saberse.
La distancia debe de ser el doble.
Debéis decírselo. Debéis decírselo a vuestros hombres.
Si se lo digo, no me seguirán. Sabéis que es cierto, padre.
Debéis confiar en mí.
Tenéis que hablar con ellos.
Si no lo hacéis vos, lo haré yo.
¿Es secreto de confesión?
Padre, que Dios os perdone.
Yo creí en vos.
Dadme la absolución.
Dadme la absolución, padre.
Y yo te absolvo a pecantes tuyos.
Adelante.
Méndez.
Sentaos.
¿Un vaso de vino?
¿Qué os ocurre, Méndez? Hablar.
Se preguntan cómo sabéis nuestra posición. Hemos perdido la tierra de
desde hace días.
¿Y qué pensáis vos, Mendes?
Yo sé que navegáis según las estrellas, como hacen los árabes.
Pero no sé cómo.
Tomad este cuadrante.
Buscad la estrella del norte.
Quedaos quietos.
Mantened el hilo de la plomada vertical.
Y no os mováis.
Un error de un grado nos desviaría unas 20 leguas.
¿Qué es lo que lee?
28. Exacto. El paralelo 28. Y lo seguiremos hasta que lleguemos a Tierra.
¿Cómo sabéis que llegaremos a Tierra por el paralelo 28?
No lo sé.
que renuncie toda la noche
me alude
Marca 28.
Marca.
Marca 29.
629.
629.
629.
Lo he oído.
Mi capitán, no lo entiendo.
Creo que yo sí.
Deberíamos haber divisado tierra.
Llevamos nueve semanas en el mar.
No puede estar lejos.
Tampoco está cerca.
Además, no me gusta el olor del mar por aquí.
Huele como una puta.
Claro que sí.
Por eso los marinos se hacen a la mar.
¿Y por qué se hace ese a la mar?
Nadie lo sabe.
Nunca abre la boca.
El capitán Pinzón pide permiso para subir a bordo, señor.
Me habéis engañado. Me habéis mentido. Ya hemos dejado atrás más de 750 leguas.
Sí, hace seis días.
¡Debéis de estar locos!
No gritéis, Pinzón.
Estamos al borde de la rebelión. ¿Creéis que no lo sé?
Estamos perdidos.
La tierra está ahí.
Lo sé. No, vos no sabéis nada.
Escuchad, colon. Estos barcos son míos, pues yo os digo que vamos a regresar. ¿Y
qué pasará? Hemos consumido la mitad del agua y la restante casi está podrida.
Jamás debí escucharos, maldito. Escuchad, pinzón, pinzón.
Lo único que podemos hacer es seguir adelante.
La tierra está ahí.
La tierra está cerca.
Pues decídselo a ellos.
Decidles eso a ellos.
Dios no quiere que crucemos este océano.
Este viaje está maldito.
Lo hicimos por avaricia.
Dios nos ha abandonado. El viaje está maldito.
Hay signos.
Rodrigo tiene la voz de un ángel.
Lo que sale de su boca está bendito, Alonso.
Lo que sale de la vuestra está maldito.
Escuchadme. Todo aquel que hace algo por primera vez tiene miedo.
Pero los que venzan sus temores recibirán su justa recompensa.
No sé si el deseo de Dios es que crucemos este océano.
Pero estoy seguro de que sois vosotros los que llenáis de miedo vuestros
corazones.
No podemos perdernos mientras mantengamos la fe en Dios y en nosotros
En tiempos venideros, se hablará del valor de los primeros hombres que
este océano y regresaron.
Y entonces vosotros podréis decir a todo el mundo, yo estuve en la tinta, yo
estuve en la niña y en la Santa María.
Este jubón para el primer hombre que divisa tierra.
Y diez mil maravedices al año de por vida.
Quiero un hombre en el palo mayor, día y noche.
¡Bien!
Diecinueve. Dieciocho.
Diecisiete.
Don Cristóbal.
Excelencia. Hola.
En nombre de sus altezas los reyes de Castilla y Aragón.
¿Por todos los poderes que se me han otorgado?
Tomo esta tierra y la llamo...
San Salvador.
¿Don Cristóbal?
¡Dios mío!
¡Dios mío!
¡No!
¡Caibaquen!
¡Ajá, venga!
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¡Suscríbete!
¡Mátalo! ¡Mátalo!
21 de octubre de 1492.
Creo que hemos regresado al Edén.
Seguramente así es como fue el mundo en el principio de los tiempos.
Si hay que convertir a los nativos a nuestras costumbres, será por la
y no por la fuerza.
No creo que ningún hombre vuelva a ver estas tierras como nosotros las vemos
primera vez.
Venimos en son de paz y con honor.
Ellos no son salvajes y tampoco los seremos nosotros.
Tratadles como lo haríais con vuestras esposas e hijos.
Respetad sus creencias.
El pillaje se castigará con el látigo. La violación, con la espada.
Utapán. Utapán.
Yo Colón.
Colón. Colón. No Lún, Colón.
Colón.
encontrado
Gracias.
Tengo un río de oro que orinar.
Don Cristóbal.
¿Eres sordo?
No, no.
No, no es sordo.
¡Puta paz!
¡Al auto! ¡Al auto!
¡Ayúdale!
¡Ayúdale!
¡Al algo!
Con la muerte de Alonso, me doy cuenta de lo vulnerables que somos en estas
islas.
De lo mucho que nos queda por aprender.
En cada isla explorada, los nativos nos reciben con gran generosidad y
confianza.
Por lo extraño de nuestra apariencia, nos han tomado por Dios y nos tratan
tal.
A pesar de la sumisión de los indios, no hemos encontrado oro en cantidad.
aparte de los pocos objetos de artesanía que nos han dado como signo de
sumisión.
¿Quién está ahí?
¿Quién está ahí?
¿Quién está ahí?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Vos hablar primero.
Dile que le agradecemos su hospitalidad.
Ya lo sabe.
Dile que algunos de mis hombres se quedarán aquí para construir un puerto.
Quiero que sean bien tratados.
Dile que volveremos muchos más.
Él dice cuántos.
Pues tantos como las hojas de ese árbol.
Y seguirán muchos más.
¿Por qué?
Para traer la palabra de Dios.
Y también para traer medicina.
Que ya tiene medicinas.
Dile que admiramos mucho a su pueblo.
Él sabe que os gustan sus mujeres y el oro.
Pinzón está enfermo.
Devorado por una fiebre que se niega a abandonar su cuerpo.
Debemos regresar a Castilla.
Treinta y nueve hombres se han ofrecido voluntarios para quedarse y construir un
fuerte. Lo he llamado...
Después de siete meses, no he visto ningún signo de civilización comparable
las descripciones de Marco Polo.
Ni ciudades, ni puentes, ni templos con tejados de oro.
Parece que el continente se me sigue escapando.
Pero yo sé que está allí.
Mis barcos no están repletos de las especias y el oro que yo esperaba.
Pero estas tierras embriagan mis sentidos y mi alma.
Solo pienso en regresar a estas tierras salvajes.
A este paraíso inexplorado.
Esta es la oportunidad para un nuevo comienzo.
¡Suscríbete al canal!
Ahora no será fácil libraros de vuestro profeta.
Al contrario.
Ese hombre está preparando su propia crucifixión.
hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
Amén.
Dejad simplemente que el paladar disfrute el sabor del tabaco.
Probad.
Y decís que esto es un vicio indio.
No veo el placer que pueda hacer de esto un pecado.
Para los indios no existe tal palabra, Mújica.
Tienen esos pensamientos.
Van y vienen desnudos como Dios los trajo al mundo.
¿Dios?
¿Qué Dios?
La naturaleza es su Dios.
Dios y la naturaleza son uno solo.
Ellos le ven en una hoja, en una piedra, en una concha.
Las islas están llenas de árboles.
Decidme, don Cristóbal, ¿qué hay del oro?
¡Suscríbete!
No es el metal más puro que haya visto.
Hay más.
Estamos más que recompensados, don Cristóbal.
¡En guardia!
Gracias.
¡Alto!
Excelente.
Os defendéis bien para hacer un plebeyo.
Así que... para vuestra segunda expedición...
17 barcos...
Y 1 .500 hombres.
Gracias a vos.
Don Cristóbal Colón, don Francisco de Bobadilla.
Puede seros muy útil.
Es un hombre que está bien informado de nuestras leyes.
Me han dicho que pronto nombraréis
gobernadores para las islas y he pensado que podríais tener en cuenta mi
solicitud.
Perdóname, don Francisco, pero esos puestos ya han sido ocupados.
¿Puedo saber por quién?
Por dos hombres muy competentes.
Confío en que sean hombres de valía.
Francisco está capacitado para la más alta administración.
Bien.
Nos hacen falta notarios.
¿Deberíais poneros en contacto con mi administración?
Francisco es juez.
Estupendo.
También necesitamos jueces.
Aunque allí no hay delitos para juzgar.
Ya veo que me he equivocado.
Colón no necesita de mis servicios.
Sánchez.
Tenéis un talento especial para crearos enemigos.
¿Por qué? ¿Es que ya tengo tanto?
¿No os parece que subir tan alto en tan poco tiempo es una empresa muy
peligrosa?
Beatriz.
Puedo conseguir que la reina tome a Fernando y a Diego a su servicio.
Es un gran honor, Beatriz.
No podemos pedir nada mejor.
¿Nada mejor?
Sí. ¿Mejor que quedarte con su madre? Yo no me refería a eso.
Pues aquí os refería. Voy a estar alejado... varios años.
Tengo enemigos en la corte. Enemigos poderosos.
Esos muchachos llevan mi apellido y ahora mis títulos.
Con la reina serán intocables.
Y vos seréis libre de verlos cuando queráis.
¿No os dais cuenta de lo que pedís?
Claro que sí.
Ojalá os hubiera ofrecido otra vida.
No digáis que lo sentís porque no es cierto.
Lleváis la vida que habéis elegido.
Y yo os elegí a vos.
habéis dejado elegir. Yo soy cartógrafo. Y ahora sois lugarteniente general de
las Indias.
Enhorabuena, Bartolomé. Ya como acaba de salir del seminario, casi no ha usado
la espada. Jamás he tocado una espada.
Entonces tendréis mucho tiempo para aprender.
¿De qué demonios os quejáis?
¿Tendréis la oportunidad de vivir lo que antes era solo un sueño? Nunca compartí
mis sueños con vos.
¿Os negáis a ayudarme?
¿Ayudar a vuestro hermano?
¿Acaso vais a abandonarme?
Siempre habéis hecho vuestra voluntad y yo siempre he estado aquí por vos para
ayudaros. He hecho siempre lo que me habéis pedido sin discutirlo. ¡Yo soy el
mayor! ¿Cómo íbamos a olvidarlo?
¿No nos lo habéis repetido siempre?
Venid, quiero enseñaros algo.
Y ahora decidme, ¿en quién puedo confiar?
Somos hermanos de la misma sangre.
Os necesito a los dos.
¡Admirante! ¡Los caballos han llegado! ¡Aquí hay un par de ellos magníficos!
¡Devolvedlos! ¿Cómo?
¡Parecen muras!
Espero que tengáis más suerte con el personal.
¿A quién hemos inscrito hoy?
¡A 30 herreros!
¡28 alabarderos!
¡Veinte carpinteros! ¡Bien labradores!
¡Veinte mineros!
¡Ah, y al doctor Chanca, el médico real!
¡Entonces tendremos una salud regia!
¡Mirante!
Es este vuestro mundo nuevo, almirante.
Si esos animales quieren aprender como salvajes, les enseñaremos como tales.
¡Tres cabezas por cada vida perdida! ¡Sin piedad, sin cuartel! ¡Vamos!
¡No, Bújica, no!
No habrá venganza.
Estos eran nuestros primos, nuestros amigos, nuestros paisanos, y vos decís
no habrá venganza.
Llevaremos esto con sangre ahora mismo.
Si queréis conservar la cabeza sobre los hombros, haréis lo que yo diga.
También he perdido amigos.
Treinta y nueve valientes que confiaron en mí.
¿Queréis una guerra?
Perfecto.
Nosotros somos mil.
Ellos nos superan diez veces.
¿A quién vais a matar? ¿A qué tribu?
Eso no importa.
Múgica.
Procurad recordar con quién estáis hablando.
Hemos venido a quedarnos.
No a comenzar una cruzada.
Así que nos tragaremos la rabia y cumpliremos con nuestra tarea en nombre
que han muerto.
¡Buenos días!
¡Buenos días!
Ya están aquí.
Hay pan de garra.
¡Atención!
¡Aquí!
¡No, no, no!
¿Qué les pasa a mis hombres?
Guerreros llegaron por mar, Caribe.
Guarionex dice que todos huyeron a las colinas. Cuando ellos volvieron, todos
los castellanos muertos pidió sepia de ellos.
Este mono miente.
Colón, habláis demasiado.
Están aquí. Deberíamos matarles.
No.
Lo haréis a mi manera.
Dile que no haremos daño a su gente.
Aunque tengamos fuerza para hacerlo.
Y dile que estoy dispuesto a creerle.
Trabajaremos con su gente y queremos paz.
Pregunta al jefe si lo entiende.
Lo entiende.
¿Va a colaborar?
Dice que ya conocéis la respuesta.
Necesitamos esos caballos.
Mi caballo no trabaja.
Todos tenemos que trabajar aquí.
Mi caballo no.
Perdonadme, Mújica.
Pero era vuestro caballo al que me refería.
¡Preparados!
Mis queridos hijos.
Con un calor insoportable, estamos construyendo la primera ciudad de este
nuevo.
He traído los planos de un arquitecto florentino.
Leonardo da Vinci.
Dios mediante, fundaremos su ciudad ideal.
Intentamos adaptarnos a la dieta india.
La carne ya es solo un recuerdo para nosotros.
Pero en menos de una semana, el molino estará listo para producir nuestra
primera harina.
Pronto comeremos nuestro propio pan.
Nunca más volveré a despreciar su sabor.
Ni la comodidad sencilla de mi casa.
Siempre estáis en mis pensamientos.
Hasta siempre.
¿La queréis?
Entonces, podéis quedárosla.
Por este mundo nuevo, amigo mío.
Por el gobernador de los mosquitos.
No hay más buena cocinera.
¿Qué clase de carne es esta?
Iguala.
Es un plato indio. ¿Qué tiene de malo? Pero yo no soy indio.
Sabéis, Cristóbal, creo que Giacomo tiene razón.
No podemos vivir de maíz y especias. Los indios no pueden cargar con el trabajo
duro de la plantación. Necesitamos esclavos negros.
Además, todo se pudre en el suelo antes de que podamos recogerlo.
¿Pero os habéis dado cuenta?
Los caballos y los cerdos se multiplican.
No puedo evitar que se monten.
Quizás sea el calor.
Pues debo confesar que el calor ejerce un efecto similar en mí.
Los dos tenéis razón.
Pero el fuerte debe estar acabado antes de que lleguen las lluvias.
Tenemos que valernos de nuestras fuerzas.
¿Qué es lo que queréis decir?
Que todos los hombres deben trabajar.
Todos nosotros, incluida la noblena.
Ellos están exentos, Cristóbal.
Bien.
Pues ya no lo están.
Siguiente. Nombre.
Siguiente.
Nombre.
¿Nombre? Colpa.
¿Qué pasa?
¿Qué es lo que dice?
No he encontrado nada.
¿Por qué?
Pregúntale por qué.
¡Huelga!
¡Deténle! ¡Traedlo aquí!
Dice que no ha encontrado nada.
Miente. Dile.
Que ponga su mano sobre la mesa. Así.
Dile.
Que sé que nos están ocultando el oro.
Y diles.
Que así es como tratamos a los ladrones y embusteros. Don Adrián, no podéis
hacer eso.
No puedo.
No puedo.
Con un acto de brutalidad habéis creado el caos.
Ahora todas las tribus están uniendo sus fuerzas contra nosotros.
Y todo ha sido por culpa de vuestra violencia criminal.
La violencia es lo único que entienden los monos.
Debiste hacer lo mismo hace mucho tiempo, don Cristóbal.
Vuestros métodos no funcionan.
¿Quedaréis detenido como prisionero y privado de vuestros privilegios?
Hasta ser enviado de vuelta a España donde seréis juzgado.
¿Tenéis algo que alegar?
Ya llevamos aquí cuatro años.
Hemos permanecido aquí cuatro años.
porque creímos en vuestras promesas, pero ni hemos encontrado oro, ni
vuestro paraíso terrenal.
¡Don Giacomo!
¡Venid enseguida!
¿Qué pasa? ¡Es en la mina!
¡Avisad a don Cristóbal!
Mujica tiene razón.
Vuestros métodos no funcionan.
Tenemos que encontrarles.
¿Me has oído?
Tenéis que encontrarles.
¿Has visto lo que han hecho?
Hiciste lo mismo.
A vuestro dios.
¿Les conoces?
lo que dirán de esto en Castilla.
¿Verdad?
Vos no sois nada.
Vuestros bastardos nunca heredarán vuestros títulos. No.
Nosotros.
Delante.
Don Cristóbal.
Deseo regresar a España.
No quiero quedarme en este lugar pagano.
Son criminales.
Tienen una deuda pendiente con Castilla. Mújica la ha pagado y ellos también la
pagarán. No acierto a comprenderos, Don Cristóbal.
Tratáis a los cristianos como si fueran paganos salvajes. ¿Y qué es lo que
ofrecéis a cambio?
Un mundo nuevo, Moir.
Nadie lo quiere.
Solo vos.
No solo yo.
Mirad a esa gente.
Podrían volver a casa para ver a sus familias.
Pero se quedan aquí.
Quieren algo nuevo.
Un mundo nuevo.
Yo me marcharé en el próximo barco.
Marchaos si queréis. Pero vuestra marcha no ayudará a cristianizar estas
tierras.
Tal vez la esperanza solo existe en el viaje, Giacomo.
Al principio aún todo es posible.
Toda expectativa.
Todo sueño.
Nadie esperaba que resultara fácil, Cristóbal.
No es así como yo imaginaba que sería.
Marchena tenía razón, Bartolomé.
El paraíso y también el infierno pueden ser terrenales.
Los llevamos con nosotros a donde quiera que vamos.
Vos nunca aprendisteis a hablar mi lengua.
Vuestra Alteza necesita conocer los verdaderos hechos concernientes a la
Española. La actuación que tuvo allí vuestro servidor Cristóbal Colón,
de la Mar Océana y gobernador de dicha isla.
La verdad es que él preside ahora un estado de caos, de degradación y de
Desde el principio, Colón demostró ser completamente incapaz de manejar los
asuntos de esas islas.
Nombró a sus hermanos para cargos muy importantes.
Y al hacerlo, dañó el orgullo y la dignidad de los nobles.
Luego prometió construir una ciudad.
La ciudad de la Isabela que lleva el nombre de vuestra Alteza no era más que
grupo de chozas, todas ellas en un lugar inadecuado.
Todas ellas barridas fácilmente por las lluvias y el barro.
Después prometió oro.
Naturalmente sin encontrarlo en las cantidades que prometió.
Colón ha ordenado desde entonces a cada indio pagar un impuesto, un tributo
mensual de oro.
Al no poder hacerlo la mayoría, hemos averiguado que han sido castigados.
Han sido torturados.
Colón ha obligado a la nobleza a hacer duros trabajos.
Les ha tratado igual que a los indios.
Les ha reducido a la esclavitud.
Cuando el noble Adrián de Múgica protestó contra este trato, fue
¿No es eso cierto también, fray Boil?
Sí, excelencia.
Todo es cierto sin excepción. Lo he visto con mis propios ojos.
Bien.
Él prometió un paraíso.
Y fracasó.
Debe ser reemplazado inmediatamente.
¿Y en quién pensáis vos para dicha tarea?
Estoy pensando en un hombre fidelísimo a vuestras altezas.
Un hombre plenamente capacitado.
Soy Don Francisco de Bobadilla.
Sí.
Ya recuerdo.
Estas son mis cartas credenciales.
Soy el nuevo gobernador de las Indias.
Enhorabuena.
¿Ya soy libre para buscar el continente?
El continente fue descubierto hace muchas semanas por otro italiano.
Sí, Américo Vespuccio, Excelencia.
¿A qué distancia?
Yo no soy marino, pero he oído que está a no más de una semana por mar.
Espero no haberos disgustado demasiado.
¿Cómo puedo disgustarme?
El continente ha sido hallado.
Exactamente como yo había dicho.
Me temo que aún hay noticias peores.
Padre. Fernando.
Dios mío. Dios mío.
Ya soy su nombre. ¿Cómo ha podido ocurrir?
Diego.
Diego.
Diego.
No os preocupéis.
Vamos a sacaros cuanto antes de aquí.
Sant 'Ángel irá a ver a la reina. Bien, bien, bien.
Volveré allí en cuanto me dejen libre.
Esta vez conmigo.
En vuestro estado actual es una locura, padre.
Nadie te obliga a venir con nosotros.
Diego.
Mi querido Diego.
He estado buscando alguna razón por la que sepa permitiros volver allí.
Y aunque lo he intentado, no he encontrado ninguna.
Ayudadme a buscar una.
Toda mi vida he soñado con poder llegar al continente.
Creía que mis sueños eran exagerados.
Pero la realidad llegó más allá de mis esperanzas.
Mucho más allá.
Y ahora... me gustaría explorar.
Voy a permitiros que emprendáis un nuevo viaje.
Gracias.
Pero sin vuestros hermanos.
Y tampoco volveréis a Santo Domingo ni a ninguna de las otras islas.
Ese nuevo mundo.
Ya sé que no debería permitir sus impertinencias.
Entonces, ¿por qué?
Porque no me tiene miedo.
¡Maldición!
Mirad ahí.
¿Qué es lo que veis?
Veo iglesias.
Veo palacios. Veo campanarios.
Veo la civilización.
Y veo torres que llegan hasta el cielo.
Todo ello creado por gente como yo.
No importa el tiempo que viváis, Sánchez.
Hay algo que nunca cambiará entre nosotros.
Yo lo hice.
Sois preciosas.
No puedo creer que otro hombre nos haya apartado de mi lado.
Lo intentaron, pero no les dejé.
Se lo llevaron todo.
Ya vuelvo a ser libre.
Las riquezas no te hacen rico, solo te dan más trabajo.
Dios mío, ¿cómo has echado de menos?
Por la gracia de Dios y la de vuestra Alteza, han sido descubiertas y
conquistadas nuevas tierras en nombre de Castilla y Aragón.
en el año de 1492.
Como sabe muy bien Vuestra Alteza, la Universidad de Salamanca siempre
ha defendido la teoría de la existencia de territorios desconocidos en
Occidente.
La ruta sureste hacia el nuevo continente ha quedado ya firmemente
al oeste por el sudoeste durante 750 leguas hasta Santo Domingo.
Desde allí, oeste -noroeste, saliendo de San Juan hacia el norte,
llegando a la isla La Española por el norte del cabo de San Rafael.
Luego hacia el continente por el cabo llamado Gracias a Dios.
Castilla, por la gracia de vuestra Alteza.
ha confirmado ya a toda la humanidad la existencia de un mundo nuevo.
Terra incógnita.
Ese continente fue descubierto en primer lugar por un marino enviado por Vuestra
Alteza.
Su nombre, Américo Vespucci.
Gracias.
Qué tragedia. Una vida desperdiciada.
¿Desperdiciada?
Si vuestro nombre o el mío son recordados alguna vez, lo serán gracias
Es de Diego. Está en la corte con Sant 'Ángel.
Dice que esperan lograr que os devuelvan vuestros privilegios y quizá la casa.
¿Pero él cómo está?
Diego piensa establecerse en el comercio de perlas en Santo Domingo.
Dice que ha recibido muchas cartas para vos de vuestros hombres.
Nos ha enviado algunas.
Esta es de Méndez.
Ah, Méndez.
¿Y qué dice?
¿Cuándo puede venir a visitaros?
Indica su domicilio.
Jamás tuvo domicilio, a excepción de mis barcos.
Quiero que me contéis todo lo que recordéis, padre.
Pues no sabría por dónde empezar, Fernando.
Contadme lo primero que pase por vuestra mente.
No.
Gracias por ver el
video.
¡Gracias!
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