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¿Isidro Hernández?
Sí, soy yo.
Acompáñeme, por favor.
He traído mi currículum. Si quieres, lo doy aquí. No, no. Muy bien.
Bueno, es aquí.
Adelante. Bueno, pues... ¡Hasta luego!
Buenos días.
Buenos días.
Bueno, pues aquí estoy.
Soy Isidro.
Hola.
Quería agradecerle esta oportunidad.
Sí, es un privilegio estar aquí.
No, yo no soy... No, no. Yo también vengo a la entrevista.
Hola, buenos días.
Hola, buenos días.
Sentaos, por favor.
Como sabéis, vamos a hacer una dinámica de grupo.
Imagino que no es la primera que hacéis, así que ya sabréis cómo funciona.
Perdón.
Yo es que venía a una entrevista de trabajo.
Y la verdad, no sé si me he confundido.
Es usted Tidro, ¿verdad? Sí.
Sí, ya me ha dicho Manolo que vendría. No se preocupe, que no se ha equivocado.
Ah, pues entonces lo que me pasa es que no sé lo que es una dinámica de esas.
Bueno, una dinámica de grupo es solo la versión moderna de las entrevistas de
toda la vida.
Pero para entenderlo es mejor empezar con una.
¿Qué?
La situación es la siguiente.
Estáis en una isla desierta.
Sois los únicos supervivientes de un naufragio.
Cada uno de vosotros debe de proponer un objeto y explicar por qué es necesario
para sobrevivir.
Tenéis que poneros de acuerdo y seleccionar cuál es el mejor.
Adelante. Si le parece, empiezo yo. Muy bien.
Propongo un desalinizador de agua.
Sin agua no se puede vivir.
Es el elemento básico de la supervivencia. Cierto.
Pero imagino que en toda la isla habrá algún río.
Solo tendríamos que ir a buscarlo.
Yo creo que es mejor que primero propongamos los objetos y luego ya
debate. Ah, vale. Bueno, pues yo... Yo llevaría cerillas.
Sí, el fuego también es fundamental para la supervivencia. Y bueno, es algo que
no te encuentras dando un paseíto por la isla.
Vamos, venga, ¿quién se anima?
Pues... un transmisor de radio.
De esos que salen en las pelis. Para poder pedir ayuda y enviar mensajes de
morse. Ah, y tú sabes morse. A ver, el siguiente.
Una caja de herramientas. Necesitaremos construir un refugio, trampas para
cazar, aparejos de pesca, una barca, muebles... Muy bien.
Vamos.
Yo. Yo llevaría un botiquín con medicinas, con vendas, analgésicos,
antitérmicos, antihistamínicos... Estupendo.
¿Y tú? Uno de esos libros de supervivencia extrema, que explican cómo
fuegos sin cerillas, refugios sin herramientas, cómo sobrevivir sin
desalinizar el agua e incluso aprender morse.
Lo vamos a necesitar, que me parece que aquí ninguno de vosotros ha hecho la
mili. Bueno, perdón. Me libré.
Pies planos.
Me toca a mí.
Sí.
Hombre, yo creo que mis compañeros lo han dicho todo.
Lo siento, tiene que pensar algo que no hayan dicho.
Pero es que no se me ocurre nada.
La verdad es que no entiendo qué tiene que ver esto con una entrevista de
trabajo. A ver, Isidro, las dinámicas de grupo, o role playing, nos permiten
comprobar una serie de habilidades que necesitamos para el puesto de trabajo
buscamos y que no se ven en una simple entrevista.
Como el trabajo en equipo, la capacidad de toma de decisiones, la reacción ante
los imprevistos, la expresividad, la... Un momento, si es por eso, yo traigo
aquí un currículum que demuestra que he estado 30 años trabajando como
comercial. Sí, sí, seguro.
Pero nos gustaría ver esas habilidades en vivo y en directo. Así que, por
díganos, ¿qué llevaría una isla para sobrevivir?
Algo que no hayan dicho ellos, claro.
Exacto.
Una manta.
Por si refresca.
Perdón, estoy totalmente bloqueado. Es que la verdad no entiendo.
No, no importa.
Vamos con lo siguiente.
Esto no se puede vender.
Piensa en alguna posible ventaja del producto.
Es absurdo.
Que pone taza para zurdos.
Ok, me importa.
El siguiente, yo.
Tengo que dar los motivos por los que mi compañero no es apto para este puesto.
Mayor, desfasado, de otra época.
Yo no digo que no fuera un buen vendedor. Pero ahora mismo esas técnicas
venta ya están adecuadas.
Incluso la imagen que transmite es de viejo, de antiguo, de pasado, de moda.
Y desde luego no creo que sea la mejor imagen para una empresa.
Lo que le toca ahora es disfrutar de su merecida jubilación, de sus nietos.
Y dejar paso a las nuevas generaciones.
Que te lo juro que no es por el dinero, Miguel.
Que no.
Pero es que se me viene la casa encima.
Que llevo dos años así.
Simplemente, si sabes de algo, por favor, dímelo.
¿Vale?
¿Antonio? Sí, soy yo, Isidro.
¿Qué tal, hombre?
Pues te llamaba por eso, precisamente.
El tema está en que todas las empresas buscan gente más joven.
Pues eso es lo que digo yo.
Que la experiencia ya no se valora.
Sí, sí, lo entiendo, claro.
No te preocupes.
Muchas gracias por todo.
Ya, Julián, pero, hombre... Ya sé que es un trabajo de jóvenes, pero si tú a mí
me das la oportunidad, yo me dejo la vida.
Bueno, da igual.
No te preocupes.
No, no, no quiero crearte ningún problema.
Gracias de todo.
Sí, soy Isidro, otra vez.
Perdona que te vuelva a molestar.
Quería saber cómo llevabas las gestiones.
Yo quedo a la espera, así que si tienes un momento, por favor, llámame y me
cuentas.
Y perdona, ¿eh? Perdona que te moleste.
No tienes nada que hacer, ¿verdad?
Perdóname, papá, pero es que cuando los niños tienen fiebre no te dejan
llevarlos a la guardia.
Y tengo un follón tremendo.
Déjamelo aquí, anda. En cuanto salga a trabajar vuelva a correr, ¿vale?
¿Y esto?
Eso es un invento del demonio, mejor que no lo sepas.
A ver, esto es un sacamocos.
Por este lado pones la boca y por este... Ya, te he explicado.
Bueno, me voy, que llego tarde.
Ah, papá, no le dejes el móvil todo el día, ¿vale? Confía un poco en tu padre.
Gracias, papá.
Eres el mejor abuelo del mundo.
No está jodido, el otro se te ha muerto.
Venga.
¡Salva!
¡Ay, madre mía!
¿Y qué vamos a hacer hoy en todo el santo día?
¿Quieres mi móvil?
Sí, pues vamos a por él.
Era una mujer hermosa y misteriosa.
Sus elegantes movimientos hipnotizaban a hombres y mujeres y despertaban por
igual deseos y envidias.
Ella clavó sus ojos seductores en los suyos.
Por favor, otro café. ¿Tú quieres algo?
Hoy teníamos que entregarle el borrador definitivo al editor.
Estoy a punto de acabarlo. Precisamente estaba trabajando en él.
Disculpe, hola. Es usted Arturo Solano, ¿verdad? El escritor. Sí, soy yo.
Soy una gran admiradora de su trabajo.
¿Se podría hacer una foto conmigo?
Por supuesto.
¿Le importaría?
Muchísimas gracias.
Cuando lo pongan en el chat de mis amigas se van a morir de la envidia. Es
nuestra inspiración. Por favor, solo soy un escritor.
Es mucho más que un escritor.
Usted sabe captar como nadie el corazón de las mujeres.
Yo me conformo con que sea un escritor, las chicas.
Bueno, no les molesto más.
Espero volver a verla.
Gracias.
Aunque trabajando, ¿no? Sí, trabajando.
Pues existen unos plazos y si no los cumples no habrá más trabajo.
Joaquín, la inspiración es caprichosa y esquiva.
Ya lo sé, como el amor.
Exacto. Pero los negocios no, Arturo.
He conseguido que la editorial nos dé otro mes para entregar el borrador
completo.
Yo no digo nada, pero andan a la caza de nuevas promesas.
Yo siempre cumplo.
Ya.
Tarde, pero cumplo.
Un mes.
¿Cómo pretende que escriba historias de amor si no salgo a buscarlas?
Aquí está.
Mira.
de maravilla. Pues ya verás cuando lo pruebes. Te vas a chupar los dedos.
Bueno, yo ya estoy.
A ver, ¿qué era eso tan importante que teníais que decirme, eh?
Eh... Mira, papá.
Un segundo, un segundo.
Un segundo.
Esto... Esto hay que inmortalizarlo, ¿eh?
Contaros un poco, mire.
Ahí.
¿Patata?
¿Patata? Patata.
Ahí está.
Mira. Mira, mira qué guapos.
Gracias.
Bueno,
papá, escucha.
Nos han subido al alquiler del piso y no tenemos dinero para pagarlo.
Bueno, queríamos preguntarte si podrías prestarnos algo.
¿Cómo?
Es un préstamo, te lo devolveremos pronto.
Se ha caído la gira que va a hacer con el grupo, pero va a salir otra, seguro.
Por supuesto.
Ningún problema.
De verdad, solo si puede.
Claro que puedo.
Precisamente tenía algo ahorrado para el niño.
¿Qué niño?
Bueno, para vosotros.
Para un imprevisto, ¿eh?
De verdad, papá, que la tuya es de coña.
Pero que no, no digo ahora. En un futuro, quién sabe, ¿no? Que no, papá.
¿Pero cómo quieres que tengamos un hijo si no tenemos dinero ni para el
alquiler?
Pero que no digo ahora.
Si cambian las cosas, quizás podrías dejar tu grupo de música y
encontrar un trabajo más estable.
Como un peaje de autopista, ¿no? Carlos.
No me haga daño.
Pues es un trabajo bien tranquilo.
Allí tendría tiempo para componer y todo eso.
Ella clavó sus ojos seductores en los suyos y dijo, usted sabe captar como
el corazón de las mujeres.
Es mucho más que un escritor.
Arturo. Sí.
¿Sos vos?
Sí, soy yo.
Soy Violeta.
¿Violeta? ¿No reconoces a tu hija?
Claro, Violeta.
Bueno, has crecido tanto que... Pasó menos 15 años.
¿Quieres conocer a tu nieta?
Qué sorpresa, ¿verdad?
Tendría que haberte avisado antes. Disculpame, fue todo muy rápido.
No pasa nada, tranquila.
Me surgió un trabajo prueba con Madrid.
Son solo tres meses.
Genial. ¿Y dónde vais a quedaros?
Bueno, había pensado que... Bueno, quizás sí, tenías que haber avisado,
Quería asegurarme que no salías corriendo.
¿Y cómo se llama?
Marcela. ¿Como tu madre?
Tan guapa como ella.
¿Y cómo está tu madre?
Murió.
Hace seis meses. Le dio cáncer. Fue todo más rápido de lo que imaginábamos.
Vaya. Lo siento mucho.
¿Tú cómo estás?
Vine acá también por eso.
Necesitaba salir de esa.
¿Y su padre?
Un tarado.
¿No?
Bueno.
Aquí hay sitio para todos.
Porque son solo tres meses, ¿no?
Solo tres meses.
¿Qué? ¿Quieres ir con el abuelo?
¿Sí? No hace falta que me llames abuelo.
¿Te vas a sentir viejo?
No. Bueno, vamos que van a tener que hacerse amigos.
¿Marcela no le dijo nada?
Pues no.
No sabía quién era el padre.
Venga.
Bueno, tenía sus dudas. Tampoco era un tema del que le gustase hablar mucho.
¿Y tú no le has dicho nada?
Acaba de decirme que Marcela murió hace seis meses.
Me pareció el momento más oportuno para decirle que cuando su madre y yo nos
conocimos, ella ya había nacido.
Yo veo bien que Marcela no le haya dicho nada, ¿eh?
A ver...
Hiciste de padre durante toda su infancia y luego te fuiste. No me fui.
La cera me echó de su casa.
Pero la niña no tenía la culpa.
Y yo sí.
A ver, yo solo digo que supongo que es mejor para Violeta pensar que su padre
un sinvergüenza que decirle que no sabes quién es.
Pero tú de parte de quién estás.
Cuando llegue el momento oportuno se lo diré. No sé cómo, pero se lo diré.
Dios, da pan.
Aquí no tiene dientes. Vamos a dejar el tema, ¿vale? Sí.
¿Y tú qué tal?
¿Cómo te fue la entrevista?
Fatal, porque no era una entrevista.
Era una dinámica de grupo.
Aquello es como un circo donde hay que hacer payasadas.
¿Como qué?
Como vender una taza para zurdos.
¿En serio?
Sí, absurdo.
Pues no tengo una.
Yo me rindo.
Que sigan contratando a jóvenes, de esos que se pasan todo el día con un móvil
en la mano.
Si el trabajo no va a Mahoma, Mahoma monta su propio negocio.
¿Qué? No es mala idea.
¿Pero qué dices?
¿Por qué no?
¿A mi edad?
¿No dices que eres joven para trabajar?
¿Qué es de coña?
Solo se trata de pensar qué negocio.
Quien no se arriesga, no gana.
Madrugáis para decir tonterías.
Mañana voy a ir a comprarle una cuna.
Violeta, quería hablar contigo. Yo también.
Mañana es mi primer día de trabajo.
Y no creo que me dejen llevar de la gorda. No, no creo, no.
Y no tengo a nadie con quien dejarla.
¿Y qué vas a hacer?
¿Qué tal si se queda con su abuelo?
¿Conmigo?
Yo tengo que trabajar.
¿Trabajas en casa?
¿No? Sí, sí, pero no siempre.
Y además no sé nada de niños.
Es muy fácil, no te preocupes. Te digo todo anotado.
Además es nena.
Y hoy mujeres se han tenido bastante, ¿no?
Esta mañana.
Y al contacto con el cuerpo se queda relajadita y se duerme. Eso es muy
hombre. Tú metes el bebé en la mochila y ya tiene las manos libres para
trabajar, para ir de compras, para ir de paseo, para todo.
He hecho una lista con posibles negocios.
¿Qué os parece un gimnasio?
¿Un gimnasio?
Ahora está muy de moda.
Pues acaban de cerrar el mío hace nada.
Bueno, te dejo.
Listo.
¿Una casa de apuestas?
¿Una casa de apuestas?
No hay más casas de esas que parquímetros.
Y el próximo día le decís a vuestros padres que os traigan con una caja de
galletas, por lo menos.
No, hijo, no. Por favor.
La cuestión es que necesita el mundo de nosotros.
Además de cuidar a los críos, dices.
¿Ya está?
Aquí está nuestro negocio.
¿Hablas en serio?
Absolutamente. ¿De verdad quieres montarlo? No guardaría así.
Desi sería mi socio y Arturo nos echará un cable.
Que Arturo os va a ayudar.
Es así que es bueno.
Si le cuidamos la niña.
¿Pero qué niña?
Bueno, da igual.
¿Qué te parece?
No sé, Isidro.
Malo. Cuando me llamas Isidro... ¿Desi qué dice?
Que si el trabajo no va a Mahoma... ¿Entonces?
No sé.
Tú montando una guardería.
Pero si a tu edad uno piensa en retirarse, no en montar negocios.
¿A mi edad?
A nuestra edad.
No te enfades.
Pero es que no entiendo qué necesidad tienes de meterte en un lío así.
Vamos a ver, Amalia, es una cuestión de amor propio.
De justicia. O de orgullo.
Sí, o de orgullo y... ¿Y por qué no sigues buscando trabajo?
Porque no me lo dan.
Conoces a mucha gente, ten paciencia. Estoy harto de pedir favores.
Yo no soy ningún inútil. Yo no he dicho que lo seas.
María, necesito trabajar.
Y puedo trabajar.
La única forma de conseguirlo es creando mi propio negocio.
Si a ti te parece bien, claro. Si no, lo dejamos y sacamos.
¿Y de dónde vais a sacar el dinero?
Nuestro banco financia proyectos empresariales, pero antes debemos
viabilidad. ¿Es que no le gusta la idea?
No, no, no es eso. Pero necesitamos ver un business plan.
Un plan de negocios.
Sin eso nosotros no podemos ni siquiera empezar a valorarlo.
Ah, bueno, muy bien.
Pues nada, dentro de un par de días tiene usted aquí un plan de negocio
Miren, no se tardan dos días en hacer eso.
Si siguen con esa idea, aquí al lado hay un coworking. ¿Dónde?
Es un espacio de trabajo colaborativo.
donde se juntan muchos de los emprendedores de la ciudad.
Pueden alquilar una mesa de trabajo y empezar a preparar el plan de negocios.
Muy bien, muy bien. Muchísimas gracias.
Iremos al co -working.
¿Has entendido algo? ¿Alguna pregunta?
Como si hablara en chino. Sí, dime.
Hola.
Montaste tu primer negocio con muy pocos recursos.
Y bueno, ayudaste a muchísimos emprendedores a salir adelante.
La pregunta es muy sencilla.
Por favor, cuéntanos tu secreto.
El
éxito
no cae del cielo.
Un emprendedor no lo espera.
Sale a buscarlo.
¿Queréis pasta?
Pues innovad.
Pensad de manera diferente. Luchad por vuestros sueños.
Un emprendedor da pequeños pasos que se convierten en grandes saltos el día de
mañana. Sois héroes anónimos capaces de transformar este mundo a mejor.
Insistid.
Perseverad. No os rindáis jamás.
Enamoraos de vuestra idea y entregaos al máximo a ella con tesón, con corazón,
con pasión.
Para vosotros no hay días malos.
Hay días buenos y días en los que se aprende. Para vosotros no hay
hay retos. Y para vosotros no existen las derrotas.
Existen las nuevas oportunidades.
Esto es el secreto del éxito. Bueno, esto y tener un buen asesor como yo,
está.
Muchísimas gracias por vuestra atención.
Perdóname.
Me ha encantado tu conferencia. Muchas gracias.
Estoy absolutamente de acuerdo con todo lo que has dicho.
Muchas gracias, ya somos dos.
Estoy montando un negocio.
Si puede, me gustaría que me echaras una mano con el business plan.
No se ofenda, pero no creo que pueda pagarme.
Vas a decir que insistamos, que perseveremos.
Que nos rindamos.
Arturo Solano.
Sí, soy yo.
No me lo puedo creer.
Es que llevo un montón de tiempo intentando contactar con usted y
hablemos.
Es que... mis relaciones no duran ni dos semanas.
Y ahí hay algo que se me escapa.
Bueno, es que no veo cómo podría ayudarte. Pues que yo...
Yo quiero ser como uno de los hombres de sus libros. Usted es un experto en el
amor. Eso son historias inventadas. Sí, pero transmiten algo que yo deseo vivir.
Mi asistenta se dejó olvidar a una de sus novelas. Y desde entonces estoy
enganchadísimo. Es como una droga. Y yo quiero eso. Tiene que enseñarme.
No creo que eso se pueda enseñar.
Le pagaré, por supuesto. Será algo así como un asesor personal. No es por
dinero. Arturo.
La verdad es que sí tengo experiencia en estos temas.
Claro que sí.
Incluso conozco algún truco.
Eso es lo que quiero. Y aunque no necesito el dinero, quizás puedas
una cosilla. Lo que quiera, de verdad.
Muy bien.
Carlos.
Te he estado llamando toda la mañana.
Ay, perdóname, hijo. He estado muy liado. ¿Y Lola?
En el coche, con las cosas.
¿Con qué cosas?
Nos han echado del piso.
Y, bueno, no sé si te importaría que nos quedáramos hasta que encontremos algo.
Claro. Van a hacer uno a dos noches, nada más. Hijo, por favor.
Esta es tu casa.
Venga, dile a Lola que entre. Yo os pongo algo de cenar, que estaréis
hambrientos.
Tranquilízate, ¿quieres?
No, aún no he terminado el final.
Esta noche me pongo.
Me ha atascado un poco, nada más.
Un lío familiar.
Ya me libraré de él, sí, no te preocupes.
¿Un lío familiar?
Luego hablamos.
¿Qué haces aquí?
¿No ibas a salir?
Sí, pero me echaron del teatro.
Resulta que está prohibido que las madres alimenten a sus bebés.
En el escenario te puedes sacar una teta y no pasa nada, pero en el hall del
teatro es un escándalo. ¿Te echaron por eso?
No están permitidos ni perros ni bebés.
¿Cómo se te ocurrirá el teatro con la cría?
¿Y qué querías que hiciera?
Me dijiste que no te podías ocupar de ella, que tenías que trabajar.
Yo ya me había comprometido a ir.
¿Y qué vas a hacer?
Denunciarlo, por supuesto.
Digo ahora.
No sé.
Si querés, cenemos juntos.
Ya he quedado a cenar.
¿No tenías que trabajar?
Es una cena de trabajo, con una amiga.
Aquí. ¿Y quieres que me vaya?
A ver, dijiste que ibas a estar fuera hasta tarde.
¿Hasta tarde? ¿Cuánto de tarde?
No sé.
Si querés, dormimos afuera y mañana volvemos.
Al mediodía se os habrá ido, ¿no?
Un poco de respeto, por favor.
Abro eso.
Hola. Soy Violeta.
Hola. Pasa, pasa.
Hola. Hola.
No te preocupes. Soy solo su hija. Aquí está su nieta.
¡Qué preciosidad!
Hola.
Nosotras no los molestamos. Nos vamos a dar un paseo. Así los dejamos a solas.
Un paseo a estas horas.
Sí, tienes razón. Va a ser muy tarde para la enana.
Quedaos y salimos nosotros a cenar fuera.
¿O podemos cenar todos juntos acá?
Por mí, bien.
Claro. Adelante, adelante.
A una mujer solo la entiende de verdad otra mujer. Los hombres no tienen esta
sensibilidad.
Tienes toda la razón.
Bueno, Arturo es el único que se acerca un poco.
Sí, tiene más desarrollado su lado femenino.
Elena, ¿qué te parece si te acompaño a casa?
Ya es un poco tarde, ¿no?
Aunque solo en las novelas, claro.
En el día a día no es tan femenino. Al contrario, es todo un hombre tón.
¿Sí? Cuenta, cuenta.
Bueno, por lo que se dice en Argentina, él es un galán, un seductor.
Es un hombre que no puede evitar enamorarse perdidamente de una mujer.
Cada semana.
Bueno, ya sabes que allá en Argentina suelen exagerar un poquito.
A lo mejor la historia no es exactamente como te la han contado.
¿Ah, sí?
¿Y cómo es tu historia?
No, pero que sea el mejor momento para hablar de eso, ¿no?
¿Por qué no?
Si a las dos nos encanta escuchar tus maravillosas historias de amor.
Dale, contá.
Hoy.
Creo que sí se me ha hecho un poco tarde.
¿Y por qué una guardería?
¿Tenéis experiencia en el sector?
Bueno... Somos abuelos.
Ya.
Mirad, si queréis tener éxito en esto, tenéis que conocer hasta el más mínimo
detalle acerca del servicio que vais a ofrecer.
Lo primero, el cliente, los padres.
Enteraos en qué consiste una baja de maternidad, paternidad, horarios
jornadas reducidas, etcétera, etcétera, etcétera. Después, los requisitos
legales, permisos, licencias administrativas, personal cualificado,
por supuesto, el destinatario final del servicio.
Los bebés, los juguetes que más les gustan, las camas donde mejor se duerme,
orinales cómodos. Nadie, absolutamente nadie en este país puede saber más de
guarderías que vosotros.
Perfecto. ¿Ya habéis pensado ya en la ubicación?
En otro negocio no es determinante, pero en vuestro caso encontrar el lugar
perfecto puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Yo entiendo que un sitio donde haya muchos niños y pocas guarderías.
No, un lugar en el que haya muchos padres y pocas guarderías.
Claro, una guardería al lado del trabajo.
Muy buena idea.
Bien, está bien. Así que no tenéis plan de negocios, ni experiencia, ni local.
No, bien, bien, bien. Está bien, está bien.
Tenéis ganas e ilusión. Y eso es fundamental para comenzar una start -up.
¿Qué es una start -up?
Término anglosajón para designar a empresas de nueva creación.
Bueno, entonces, ¿qué me dices de la cena?
De cena.
La del viernes con mi hermana, te lo acabo de decir.
Ah, sí, la cena de tu hermana, claro.
En el banco van a alucinar con el business plan que les vamos a presentar.
cara que van a poner con el canvas.
Claro que tú no sabes lo que es un canvas.
¿Eh?
¿Qué pasa?
Nada.
Estos dos que me preocupan.
¿Quiénes?
Pero ¿quiénes van a ser?
Mi hermana y Alberto.
Me están pasando un buen momento.
Bueno, llevan así desde que se casaron. Ya sabes que tu hermana es una cabezota.
Tú tranquila.
Estas cosas ocurren en el matrimonio. Pero después todo se arregla.
Tengo un buen presentimiento.
Va a salir bien.
¿De verdad, López?
Estoy absolutamente seguro.
Este negocio va a triunfar.
Está cojonuda la tortilla, ¿eh?
Carlos. Carlos.
¿Qué tal el día?
Bien, ¿y tú?
Bien.
Oye, me ha llamado Nacho que si vamos a ir al concierto.
A ver, te hace nada.
Mira esto.
Mira esto, mira esto, mira.
Espectacular. ¿Me lo has puesto?
Secreto profesional.
Gracias
por
acogernos.
De verdad.
Gracias a vosotros.
Carlos también te está muy agradecido.
Le apuesta a expresarlo. Es una situación complicada para él.
Tienes suerte de poder contar contigo.
Somos nosotros los que tenemos suerte de contar contigo.
Suerte y mucho amor.
No, de verdad.
Necesitaba compañía. Me cuesta creerlo.
Nunca estás en casa.
Porque ahora soy emprendedor.
¿Ah, sí? ¿Y eso?
Pues que vamos a montar un negocio. ¿Qué negocio?
Que no sé si puedo decírtelo.
Vale, no te preocupes.
Una guardería. ¿Qué?
Ah,
qué bien.
Qué bien, genial.
¿Y cómo es que te ha dado ahora por eso?
Bueno, ya sabes que yo siempre he sido muy niñero y que nunca es tarde para
emprender.
¿Eh?
Además, me entretengo, mira, y de paso saco un dinerillo que nunca viene mal.
Oye, decí que...
Que si te va mal de dinero, nosotros no queremos ser una carga para ti, de
verdad. No, no, mujer, que si no es para mí.
Es para un amigo que lo necesita.
Debe ser un buen amigo.
Sí.
Buenos días.
Vamos a ver, ¿queríamos alquilar una mesa de trabajo en su pie de aquí?
Buenos días a todos.
Bueno, ya está Venimos a trabajar
¿Queréis probarnos?
Gracias.
Eso la cuenta la vieja. A ver, no puedes tú considerar la financiación.
Estás en el mundo porque tiene que haber de todo. Toca a la niña. Lo que yo te
quiero decir es que si tenemos ingresos, todos los problemas están solucionados.
Ahora bien, ¿cómo tenemos ingresos?
Tengo que hacer para que te duermas.
Te canto una nana y te pones a bailar.
Si cojo en brazos no puedo escribir.
Y así es como ella contó su destino. Por primera vez en su vida escuchó a su
corazón. No se dejó vencer por el miedo y entró decidida y valiente en el
dormitorio de su amante.
Bueno, creo que esta parte me la voy a saltar.
Vale, vale, vale.
Era Sue, un caballero andando.
Que tenía una misión.
Liberarse de una malvada bruja y de su mascota, una pequeña dragoncita
escupebabas.
veas cómo es el método pedagógico finlandés. ¿Lo conoces?
Te he estado llamando.
¿Por qué no coges el teléfono?
¿Qué pasa?
Llevo una hora esperándote.
Anda, vámonos, que llegamos tarde. ¿A dónde?
A la cine de Susana y Alberto.
Ah, ya.
Bueno, yo no... ¿Tú no qué?
Yo no puedo ir.
Me estás tomando el pelo, ¿no?
No, no, es que tengo mucho trabajo.
Perdona, pero creo recordar que no tienes trabajo.
Lo siento.
Pero hemos quedado con mi hermana.
Nos necesita.
De verdad.
Cariño, tu hermana te necesita a ti.
A mí no me soporta. En cuanto le llevo la contraria se pone hecha una furia. Yo
no pinto nada allí.
Es que no me lo puedo creer.
¿De verdad que no me vas a acompañar?
Si te pones así... No, tranquilo.
Que no hace falta que me acompañes.
Quédate aquí.
Jugando. A las profesiones.
Me tenían encerrado en lo más alto de la más alta torre,
queriéndole rescatar a las princesas de los reinos vecinos que lloraban
desesperadamente ante la ausencia de tan noble, elegante, atractivo y seductor
caballero.
Ya has vuelto.
Y perdón por lo del otro día, me fui de boca.
Tranquila, no pasa nada.
¿Qué era eso que le contabas?
Un cuento.
No se dormía.
¿Le inventaste vos?
Sí. No le gustan mis novelas.
Bueno, parece que el cuento sí, ¿no?
Sí, eso parece.
Al final vas a tener buena mano con los bebés.
Oye... Violeta, tengo que decirte una cosa. Mi mamá me contaba un cuento cada
noche.
Y me encantaba.
Y yo pensaba que vos habías escrito todos los cuentos del mundo.
Supongo que querrás acostar a la niña. Voy a llevar la cuna a su sitio.
Este es perfecto.
Sí, pero como le he dicho antes, el propietario no quiere alquilarlo. Solo
quiere vender.
Y ojalá tuviéramos nosotros dinero para comprarlo. De todos los que hemos visto,
este es el único que reúne todos los requisitos que exige la ley. A media
de aquí tenemos un local que es perfecto. Antes era una antigua
instalado de una escuela... No, no, no.
Tiene que ser en esta zona empresarial. Eso es fundamental para el negocio.
No puedo hacer nada.
Bueno, puedo volver a hablar con el propietario. Pero no le aseguro nada,
Isidro está muy difícil.
Inténtelo. Nosotros se lo agradeceremos.
Tenéis que conocer a la competencia.
¿Te importa que te grabe?
No, no, claro.
Pues eso, la competencia. Tenéis que conocerla para poder mejorarla. Visitar
guarderías, ved cuáles son sus puntos fuertes y encontrad una ventaja
competitiva que os diferencie y os haga mejores.
¡Guau! ¿De dónde la has sacado? ¡Qué fuerte!
Con su cinta y todo.
Es muy cool, ¿eh?
Mola. ¿Te va el rollo vintage?
¿Vintage? No sé. Lo tengo desde hace mucho. ¡Qué guay!
¿Y tienes más cosas de estas?
De estas.
Sí, así, en plan antiguo. Seguro que escribes con una oliveti. Es que a mí me
flipan estas antigüayas. Qué va.
Los de mi generación todavía escribimos en tablillas de piedra.
Bueno, vale, perdona, Arturo, no quería ofenderte.
Bueno, vamos al tema.
¿Qué quieres aprender de este anciano?
A ver, mi problema no está tanto en conseguir una cita, porque además a día
hoy con las redes sociales es fácil, tú le das un botón y listo. Ah.
Sino que cuando empieza una relación, como que no hay...
No hay comunicación, no sé, no hay feeling, no hay chispa.
Falta poesía.
¿Poesía? Sí. Has leído poesía, ¿no?
No, no soy mucho de leer poesía, la verdad.
Es el juego de la seducción.
Insinuar, pero no mostrar.
Con paciencia ir cocinando el momento a fuego lento.
Ya, que tampoco eres de cocinar. Bueno, pues dale, ya tienes deberes.
Entonces, si el horario es hasta las cuatro y media y los padres salen de
trabajar a las ocho, ¿qué pasa con la niña?
Se quedaría con los abuelos. ¿Y si no tuviera abuelos?
Se quedaría en horario ampliado.
Eso hay que pagarlo aparte, claro.
Sí.
Qué suerte tiene mi hija de tenerme a mí. ¿Su nieta?
Mi nieta, quiero decir.
Es que para mí es como si fuese una hija.
Yo ya no tengo edad para...
A ver, ni con quién.
Soy viudo, ¿sabes?
Vaya. Lo siento.
Fue hace mucho tiempo.
Yo también soy viuda.
También fui hace mucho tiempo.
¿Y no se ha vuelto a casar?
No.
No, no.
¿Por qué?
No sé.
Tiene una mujer como usted.
Es raro.
Sí, respecto al horario ampliado.
¿La guardería contrata personal aparte o son las propias profesoras las que
atienden a los niños? Discúlpeme, Desiderio, pero es que tengo que irme
Mire, le propongo una cosa.
Esa tarde tenemos una fiesta de otoño en la guardería. ¿Por qué no viene?
Habrá padres y profesores y podrá hablar con ellos también.
Bueno. ¿Sí?
Estupendo. Me encantará volver a verle.
¿Se parece a su abuelo? Sí, por parte de madre.
Es que yo soy su abuelo, pero por parte de padre, ¿sabes?
Ah, ya.
Bueno, pues nada, un placer.
Igualmente. Y gracias por la información.
¿Te ayudo?
Sí, por favor.
A ver, yo, yo, yo.
¿Te queda alguna pregunta más para mí?
Ya me he informado de todo.
Ah, bueno.
Bueno, pues, me marcho.
¿Te puedo acompañar hasta tu casa?
No, no te molestes. Vivo aquí al lado. No, no te molestes. Así le doy un paseo
la niña.
Es aquí.
¿Eh?
Es aquí.
Ah, pues si queda cerca.
Bueno, pues me voy. Sí, yo también.
En cuanto llegue a casa, voy a preparar más preguntas para hacértelas otro día,
si no te importa.
Eso espero.
Bueno, pues adiós.
Adiós. Hasta luego.
¿No te olvidas de algo?
Me refería al territorio.
Espero impaciente esas preguntas.
Y así es como nuestros tres caballeros andantes se pusieron en camino.
No sin cierto temor, pero con decisión y coraje.
Las
gentes
que los miraban al partir nada extraño percibían.
¿Te puedo entretener un segundo?
Estoy haciendo una encuesta.
Pues solo veía las viejas capas arrugadas y gastadas por el paso del
el viento frío y la lluvia.
Pero si se hubiesen fijado bien, habrían notado el fuego que les ardía por
dentro y que iluminando sus rostros les devolvía, en cierto modo, aquella
primera juventud.
Bueno, y ya está.
Pero si es que es mucho más grande de lo que yo lo recordaba.
Y además queda negre, ¿no? Con tanta luz.
¡Y es nuestro!
¡Es nuestro!
Y así se dispusieron a atravesar mares de ríos.
Colinas y montañas.
Ah, oye, una cosa.
¿Vosotros tenéis hijos?
Bosques y desierto.
Ignorando qué peligros tendrían que afrontar a lo largo del camino.
¿Me voy a dormir?
Ni si finalmente tendrían éxito en su arriesgada empresa.
Pero de lo que no tenían ninguna duda era de que, si algún día volvían a casa
sanos y salvos, ya nunca serían los mismos.
Hola, pareja.
¿Qué hubo, Irán?
Qué contento. ¿Vienes? ¿Dónde has estado?
Tomando algo.
Deberías salir. Has tenido una noche preciosa.
¿Y con quién has estado?
Con una mujer maravillosa.
Estás de broma. ¿En serio?
Completamente en serio y formal.
Hoy le he pedido salir y me ha dicho que sí.
Y yo creo que estoy enamorado.
No sé, enhorabuena.
¿De qué te ríes?
Ay, no, papá, suena un poco a tinte.
No la agarca.
¿Cómo se llama?
Teresa.
Hoy he vuelto a sentir esas cosquillas que no sentía desde que estaba con mi
mujer. Vamos a dejar el tema que ya no tiene ciudad para estas tonterías.
¿Se puede saber de qué va?
¿Por?
¿Podrías mostrar un poco más de respeto?
¿Y agradecimiento?
Pero tú la has visto.
Tampoco de vergüenza ajena.
O sea que ese es el problema.
¿Qué problema?
Que te avergüenzas de tu padre.
¿Qué dices?
Pero tú has visto cómo le trata.
Casi nunca le hablas y cuando lo haces es para burlarte.
No me burlo.
¿Sabes por qué está metido en este negocio?
Esta es otra.
La crisis de los 70.
Para ayudarnos.
Para ganar dinero para nosotros.
No, perdona.
Para su futuro nieto.
Lleva años asesinado con eso.
¿Y qué tiene de malo?
Quiere que tengamos un hijo.
¿Y por qué no?
¿De verdad quieres que hablemos de esto ahora?
Pues sí, mira.
Pues yo no, mira.
Eres un cobarde.
Vives amargado y acomplejado.
Siempre quejándote de lo mal que te ha tratado la vida.
Deberías aprender de tu padre.
¿Así?
¿El qué?
¿Su ambición, por ejemplo?
Toda la vida en un peaje de autopista.
Admirable.
Pues sí, de su ambición.
De su ambición por vivir.
Él está vivo, le gusta vivir, le gusta cocinar, cantar.
Se ha enamorado, joder.
Con 70 años y no es un jodido chiste.
Es alucinante.
¿Y tú?
¿Tú qué?
Ya no salimos.
Ya no hacemos nada.
Ya ni siquiera te gusta la música.
Tú eres el anciano.
Tienes 700 años.
¿Cómo que no la has llamado?
Pues porque no, porque no. Porque no iba a salir bien. Todavía no estoy
preparado. Claro que sí.
Tienes que creer más en ti.
Pero es que si la cago, no voy a tener más oportunidades. ¿Pero qué dices? Si
sale bien, llamas a otra de la aplicación esa del móvil. Que no,
ella es distinta.
Salí con ella hace tiempo.
Y es la única chica a la que he querido.
O sea que todo esto no era más que para recuperar a tu gran amor.
¿Sí? Sí, supongo que sí.
Entonces... Olvídate de mis novelas.
Y de todo lo que te he contado.
Para eso no hay trucos ni atajos.
Tienes que ser tú mismo.
Que no, que eso no va a funcionar, te lo aseguro.
Con las chicas esas que conoces por Internet puede que no.
Pero me ha dicho que ella es distinta. Que no, que no va a salir bien.
¿Y si pruebas antes con otra chica? Una chica que no hayas conocido en Internet.
Una chica normal.
¿Qué pasa? ¿Te vas a poner a hacer otra vez de Pamela?
Hablad con una chica que te pueda ayudar.
Mi hija.
¿Tienes una hija?
Queda con ella. Prueba a ser tú mismo.
Y si no sale corriendo a los cinco minutos, entonces es que puede
Hombre, no sé, Arturo.
Me da un poco de palo.
¿Tú quieres recuperar a tu chica o no?
Más que nada en el mundo.
Entonces hazme caso.
¿Está bien?
Gracias.
Gracias a ti por ayudarnos en esto.
Está muy bien. Pero todavía os falta algo muy importante.
Graba.
Es fundamental.
¿Cuántas ideas geniales han fracasado simplemente por no tener el nombre
adecuado? Tenéis que encontrar vuestro nombre.
¿Quiénes soy? ¿Por qué el mundo os necesita? ¿Qué os hace únicos? Un nombre
hable de vuestro origen, de vuestra historia y que además sea nuevo,
moderno.
Una palabra que os defina.
No es verdad, ángel de
amor, que en esta apartaduría más pura la luna brilla y se respira mejor. Mucho
mejor. Bueno,
ya está bien, ¿no?
Señora.
Para unos escuderos que quieren... ¡No me falléis mañana!
No, no, no.
Cariño, mira.
¿Te parece bonito?
Precioso. Estoy harta de llamarte. Lo hemos terminado.
Tenías que recoger a los niños. Y con esto nos van a dar el crédito. Y al
he tenido que ser yo. Voy a montar la guardería. Y tenía una reunión de
Un sueño hecho realidad.
¡Pero me estás desechando!
Al final voy a conseguir tener mi propio negocio.
Tenías un compromiso con tu hijo. Te habías comprometido.
Campeones. Tú no puedes hacer lo que te dé la gana.
Campeones. He faltado a una reunión y era muy importante por tu culpa.
Pero quieres dejar de portarte como si fueses un crío, hombre. Que esto no es
juego. Anda, anda, vete a la cama, anda. Vete a la cama, vete a la cama.
Castigado. Les tengo que pedir
disculpas. Pensé que no serían capaces y lo han hecho.
Mis jefes están asombrados.
Muchas gracias.
Muchas gracias.
Desde luego, el negocio parece viable. Así que en cuanto nos presenten un aval,
se hará efectivo el préstamo.
Enhorabuena.
Un momento.
¿Cómo que un aval?
Bueno, un aval o cualquier otra garantía que nos asegure la devolución del
préstamo.
Pero no acaba usted de decir que el proyecto era viable. Por favor, que no
empiece a llorar la niña para que entre lo del aval y la niña.
No acaba usted de decir que el proyecto era viable.
He dicho que parece viable y por eso lo apoyamos.
Pero en el caso de que no sea así, el banco no puede asumir tanto riesgo, como
es lógico. ¿Entonces lo del cartelito este solo necesitas una idea?
Ya le he dicho que el banco le apoya.
Sí, pero no corre ningún riesgo. El riesgo lo corremos nosotros.
Así que hay que presentar una garantía, ¿no?
Eso es.
Un bien inmueble, un plan de pensiones... Muy bien.
¿Nuestras casas valdrían?
Sí. ¿Qué casa ni qué casa?
No pasa nada.
¿Mi casa?
¿Sería suficiente garantía mi casa?
Sí, sí, lo es. ¿Qué dices?
¿Cómo vas a arriesgar tu casa?
Yo no arriesgo absolutamente nada.
Acaba de decir este señor, que es un profesional como la copa de un pino, que
proyecto es viable.
Este negocio va a ser un éxito. Ya.
¿Y qué va a decir Amalia?
Que se calle la niña, por favor.
Vamos a ir a todos los sitios, niños.
Es que... es que manda...
Cariño,
¿sabes que Artur ha escrito un nuevo libro?
No tiene nada que ver con lo que ha escrito anteriormente.
Yo creo que este te iba a encantar.
Pero de verdad que no me vas a hablar en todo el día.
Pero yo podré hacerlo, ¿no?
Hemos presentado el plan de negocio en el banco y les ha encantado.
Pero ellos, a su vez, necesitan que nosotros... Ni se te ocurra hablarme de
Espera un momento.
Ya sé que estás enfadada conmigo, pero tengo que hacerte una consulta.
Haz lo que te dé la gana. No quiero saber absolutamente nada de tu negocio.
Pero es que es muy importante.
Veo que está usted casado en régimen de separación de bienes.
Y que el inmueble es un bien privativo suyo.
Pero en caso de que sea su vivienda habitual es necesario el consentimiento
su cónyuge.
No, no es mi vivienda habitual.
Bien, en ese caso procedo a leer las condiciones del contrato.
Lo decía yo.
Entonces aquí podría rebajar algo.
Aquí lo importante es saber si nos puede suministrar del orden de
20 o 25 iguales.
Pero iguales, igual que esta.
Ah,
mira los aseos ahí.
Sí, me pones...
Cuatro unidades en cada.
Aquí nada, ¿eh? Aquí nada porque son unos pequeños.
¿Y esta fiesta?
He estado con mi hermana.
Se van a separar.
Vaya. ¿Cómo está ella?
Destrozada. Que hace tiempo que estaban distanciados.
Mucho trabajo, discutían, pero que no se lo esperaba.
Lo siento mucho.
Me ha dicho una cosa que me ha hecho pensar.
Que hacía tiempo que no se contaban las cosas importantes.
Así que esta cena es mi manera de pedirte perdón.
Siento mucho no haberte escuchado.
Bueno...
Realmente el que te tendría que pedir perdón soy yo. No.
Nunca me has fallado, nunca.
Siempre has estado ahí, a mi lado, apoyándome, confiando en mí.
Así que no es justo que yo ahora te dé la espalda, justo ahora que tú... Lo
siento mucho.
Bueno, pues cuéntame. Soy todo oídos.
Eso es tan importante de tu negocio.
Sí.
Eh... Voy a decirte...
Vamos a ofrecer...
Un horario ampliado por las tardes.
Sin cobrar más.
Ah, muy bien.
Que no ganaríamos tanto, claro.
Pero... Nos...
Distinguiríamos de los demás.
Y se acabó.
Ah.
Claro.
Un buen brindis, ¿no?
Hola.
¿Te pasa algo, Violeta?
Me emocioné.
Nunca había leído una historia de amor tan linda.
Me encantaría vivir algo así.
Eso solo pasa en las novelas.
¿Con mamá no fue así?
Bueno, fue algo así. Al menos al principio.
¿Por qué terminaron?
Eso es complicado.
Fue por mí.
¿Qué? No sé, quizás una pavada. Siempre pensé que la culpa era mía.
Pues sí, es una pavada.
Entonces, ¿por qué no me diste bola durante 15 años?
Mira, Violeta, hay algo que te tenía que haber dicho.
Bueno, que tu madre te tenía que haber contado.
Cuando tu madre y yo nos conocimos, tu madre... No quiero hablar de mi mamá.
Sé que no era perfecta.
Y quizás tengas razón, se volvió una paranoica de los celos.
Hasta pude entender que te fueras. Yo no me fui.
Tu madre me echó. ¿Y yo?
¿No luchaste por mí?
¿No volviste?
Ni una carta, ni una ramada.
Nunca nada.
Mira, hay gente que quiere ser padre y que lo espera con mucha ilusión. Hay
otros a los que más bien nos llega por sorpresa.
Cuando yo conocí a tu madre... Hablo de después.
Te esperé cada día durante mucho tiempo, papá.
Tenías siete años.
Me sentí muy sola.
Incluso a pensar que era mejor no haberte conocido.
Pero esos siete años fueron hermosos.
Y ahora estás acá.
Debería sentirme afortunada de tenerte, ¿no?
Hay mucha gente que no tiene a nadie quien decirle papá.
Supongo que... no se me daba bien hacer de padre.
Que no se te daba bien.
¿Cómo que ya no tenemos el local? ¡Que se lo han dado a otros!
Lo siento mucho, Isidro, pero no ha sido cosa mía.
El propietario ha recibido una oferta de compra que no ha podido rechazar.
Eso es imposible, no puede ser. Si nosotros ya teníamos firmado un
pero era un contrato de Arras.
Le vamos a indemnizar. ¡Yo no quiero la indemnización!
¡Yo necesito el local!
Es que no puedo hacer nada, Isidro.
Así no se hacen las cosas, Dios mío de mi alma. Así no se hacen las cosas. ¡Qué
país!
¿Y ahora cómo devuelvo yo el préstamo que ha hipotecado mi casa?
¡Joder, que hemos comprado medio IKEA!
Tendrá que hablarlo con el banco.
Muy bien.
Muchas gracias.
De nada.
Es un cuento para niños.
Sí, para niños, sí.
Ya sé que no es lo que me pediste, pero es mucho mejor.
Y no podemos buscar otro local en la misma zona.
Ya lo hicimos.
¿Era ese o nada?
Qué sinvergüenzas, ¿eh?
Está claro que la palabra no tiene ya ningún valor.
¿Y ahora qué hacemos?
Nada. Se acabó.
Hasta aquí hemos llegado.
Está claro que se me ha ido de las manos.
Estoy perdiendo el norte.
No le he dicho a Malia lo de la casa.
Te va a matar.
¿Qué tengo que decir?
No me van a publicar el libro.
Isidro decía que el libro estaba muy bien, que iba a ser un éxito.
Por menudo ojo, Isidro.
No da una.
El banco necesitaba un aval y... Y yo he hipotecado la cara.
¿Y eso qué significa?
Pues que si no devuelvo el préstamo a tiempo... ¿Se quedarían con ella?
Bueno, pues devuélvelo.
No puedo.
Nos hemos gastado mucho dinero.
¿Que os habéis gastado el dinero?
¿Y no teníais el local?
Lo teníamos, pero nos lo han quitado.
Que os lo han quitado.
Vale.
Pues buscáis otro.
Tú no entiendes nada.
Yo no voy a seguir.
¿Cómo que no vas a seguir?
He cometido muchas gilipolleces, pero... ¿Y ahora quieres cometer otra más?
¿Qué?
A ver, Isidro, a ver.
A ver si lo he entendido.
Decides, por tu cuenta y riesgo, montar un negocio. A mí me parece una locura.
Pero tú sigues adelante.
Porque, oye, ¿qué son tus sueños?
¿Qué si el método finlandés? ¿Qué si el modelo de negocio noruego?
Sueco. Sueco.
Genial. Pasas de la familia.
Sí. Pero es que tú estás luchando por tus ideales.
Y entonces un buen día decides tranquilamente y por tu cuenta jugarte
casa. ¿Voy bien hasta aquí?
Voy bien.
Vale. Y entonces haces tu gran jugada.
Te gastas el dinero antes de tener el local.
Ya te he explicado.
¿Y qué se le ocurre al gran genio de los negocios después?
Retirarse de la partida.
¿Es eso, no? Sí.
He cometido muchas equivocaciones.
Sí, eso está claro.
Pero ¿y la casa qué? No sé.
Buscaré un trabajo.
Es que ya tienes un trabajo.
Montar ese negocio. Porque yo de esta casa no me voy. ¿Te enteras?
Vamos a ver, Amalia. No puede ser.
Porque no tengo el local.
Si no hay local, lo pintas.
¿Me oyes?
Y deja de compadecerte y lucha por tu sueñecito. ¿De acuerdo?
Pues eso.
¿Qué tienes en la cabeza?
Me organizaste una cita para enseñarle a ligar a un tipo.
Pensé que lo hacías por mí porque te preocupabas porque conocía a gente
pero no.
Resulta que es para que tu amigo partique conmigo.
Las dos cosas, ¿no?
¡Eso es un forro!
No es para tanto.
Si Coel se tiene una especie de bloqueo mental y pensé que se hacía un simulacro
contigo, ganaría en confianza.
Necesita recuperar el amor de su vida.
Ay, vos sabés de eso.
Pues sí, sí que sé de eso, sí. Por eso he intentado ayudarle.
Usándome a mí.
Así tratas vos a la gente, usás y tirás.
Mi mamá tenía razón, sos un garraka.
Perdona, pero no creo que sea el momento de hablar de eso. Un imbécil.
Me había hecho la ilusión de que quizás no eras como me habían contado.
Pero no, sos peor.
¿Ah, sí? ¿Y qué es lo que te habían contado? Que sos un gallego cabrón.
Que escribís mucho de amor, pero no tenés ni idea de lo que significa.
Perdona, bonita, pero a veces las historias no son como nos las han
Ni el malo es tan malo ni la santa es tan santa.
Explícame. Contame esto tan grave que hizo mi mamá para que vos te olvides de
mí. Venga, hombre.
Mejor quédate con tu historia trágica. Así puedes seguir chupando del bote sin
rebordimientos.
¿Cuánto te debo? ¿Qué?
Te pago y me voy.
Pero ¿se puede saber qué te pasa?
¿Qué me pasa?
No está mal, ¿no?
Después de 15 años, por fin mi viejo quiere saber qué me pasa.
Violeta, no te entiendo.
Aparedes aquí de repente sin avisar.
Te acojo en mi casa, me ocupo de tu hija.
¿Te he pedido yo algo a cambio? No.
En vez de agradecérmelo, me lo echas en cara. ¿Qué más quieres?
Nada. Yo busqué bastante de tu generosidad.
Violeta, perdona.
¿Dónde está Marcela?
Hola.
¿Qué haces tú aquí?
¿Cosas de tu hijo?
¿Pero por qué?
Papá, no levantes la voz que Lola está intentando dormir a la enana.
¿A qué enana?
Nunca quiere dormirse sin ver antes a su abuelo.
¿Cómo a su abuelo?
A su abuelo, a su abuelo. Que soy yo su abuelo.
Es un abuelo bien divertido.
Sí, le adora.
Bueno, os dejo. Lola y yo vamos a salir. Con la enana, claro.
Si está dormida, déjala con nosotros.
¿La vais a despertar?
No. No, no, es mejor que salga. Le viene bien dar un paseo.
Qué hijo tan majo tienes.
Sí, a veces le sorprende a uno.
Y tu nieta es una preciosidad.
Se deja querer.
Uy, que lo digas. Antes le ha reído tu amigo, el guapo, elegante.
Arturo. Arturo, eso.
Y bueno, no veías cómo la trataba como si fuera su nieta. Y la niña, se
a él y no quería irse con los padres.
Teresa, ¿no quieres sentarte?
¿Te apetece un vino?
Sí, gracias.
Bueno. Creo que es lo que más me gusta de ti. Tu familia.
Y cómo la quieres.
Y cómo se te cae la baba con tu nieta.
Eso es muy sexy, ¿sabes?
Teresa, yo tengo que decirte algo.
Bueno, nosotros nos vamos.
Bueno, hasta luego.
Hasta luego.
Qué guapos.
Y qué valientes.
Hoy en día la gente joven ya no se atreve a tener hijos.
No se atreve, ¿no?
Estoy pensando en una cosa. Tú eres el abuelo, ¿no?
Es que, mira... Yo soy la novia del abuelo, con lo cual soy su casi abuela.
Cómo es la vida, ¿eh?
Yo no he tenido hijos y de pronto me encuentro con una casi nieta.
No, pero es que... A ver, yo no... Bueno, no, mi hijo no.
Perdóname decir de ello. Es que hablo demasiado, siempre hablo demasiado.
Acabamos de conocernos y ya me estoy apropiando de tu familia. Olvida todo lo
que he dicho, por favor.
Olvídalo. ¿Qué no es eso, Teresa? Si yo estoy encantado de que te guste mi
familia, pero es que mi familia tampoco es mi familia.
¿Qué?
Qué difícil de explicar.
Todo ha ido muy deprisa.
¿Te refieres a nosotros?
No, no, no, nosotros. No, no, no, Teresa, no.
Dios, qué difícil es esto.
Espera un momento. Es que mi nieta... Pues tampoco... Espera un momento.
Ahora te lo explico.
¿Dónde está mi hija?
Lo siento.
Hola. Hola.
¿Dónde está mi hija? ¿Su hija?
Acaba de salir con Carlos y Lola a dar un paseo al parque.
¿Qué?
Esto lo hacen siempre.
Digo, lo de prestarse bebés para levantarse mujeres.
¿Cómo? Lo patético.
¿Por quién?
Eso es cierto, ¿no es tu nieta?
No lo es.
¿Has utilizado un bebé para llegar conmigo?
Pero eso no es verdad.
No es una pregunta.
Es que me cuesta creer que exista alguien...
Un rastro.
¿Y bien?
Vamos a ver.
¿Por qué nuestra guardería iba a tener éxito?
Por la ubicación, zona empresarial.
De esa forma hubiéramos ayudado a conciliar la vida familiar y
la vida laboral.
¿No podemos poner la guardería cerca del trabajo?
Muy bien, pero...
¿Y si ponemos la guardería dentro del trabajo?
Ya he hablado con una empresa y dentro de unos días podremos presentar el
proyecto a la Junta Directiva. ¿Y cómo se hace una presentación?
Hombre, ahí necesitaríamos que alguien nos echara un cable.
¿Puedo hablar con Bruno?
Bueno, yo había pensado más bien en alguien del sector.
Alguien muy enterado en guarderías.
¿Qué quieres? Solo tengo un minuto.
Lo siento.
Vale.
¿No la vas a poner en agua?
Luego.
Es que no quiero que me pase como a mi amigo Anselmo.
Él también es viudo.
Su mujer, Amparo, le dejó hace un año.
Y el otro día me lo encontré y le pregunté que a ver cómo estaba. Y me
voy a estar.
Desamparado. Por su mujer.
Amparo.
¿Esta es tu forma de pedirme perdón? Ay, mujer.
Es solo por derribar el primer muro.
No.
Hace falta que te diga que me muero por tener...
Algo contigo.
Ya me quedan muy pocos caminos y aunque
pueda parecerte un pesatino no quisiera yo morirme sin
tener algo contigo.
Bueno, esto está mejor.
Puede que ahora acepte tu invitación a cenar.
Porque ibas a invitarme a cenar, ¿no?
Claro.
Bien.
Pero ahora tengo mucho trabajo.
Un segundo.
Quería preguntarte otra cosa.
Ahora entiendo por qué no te has vuelto a quedar.
¿Pero vas a ayudarnos?
¿Cuánto tiempo dedicamos a lo verdaderamente importante?
Todo el mundo se queja de que tiene pocas vacaciones o no tiene tiempo libre
que le queda mucho para la jubilación.
La vida es aquello que pasa mientras nosotros estamos ocupados en otras
¿En qué?
En el trabajo.
Parece que el trabajo fuera el enemigo de la vida.
La empresa contra la familia, ¿pero por qué tiene que ser así? ¿Por qué no
conseguimos que firmen una tregua, que se hagan aliados, amigos?
En fin, nuestro...
Nuestro proyecto quiere dar un paso más.
Crear una guardería dentro de la empresa.
En primer lugar, agradecerles que hayan pensado en nosotros para desarrollar su
proyecto empresarial.
Es admirable que tres personas de su edad, perdón, de su perfil, se aventuren
crear un negocio en estos tiempos.
Y reconozco que podría funcionar.
Pero no creo que una guardería sea lo más rentable para nuestra empresa.
Quiero decir, la idea de alquilar el hall es buena.
Pero quizá, no sé, haya otros negocios con los que nuestra empresa sacaría
mayores beneficios.
Bueno, quizá usted tenga razón.
Pero entonces, ¿por qué hay tantas empresas que ya lo hacen?
¿Qué es lo esencial de este lugar?
Permítame.
José Ignacio Muñoz Gallo.
No sé si le conocen.
Pues lleva ya diez años en esta empresa.
Tiene dos hijos.
Y vive a una hora y media del trabajo.
Jamás ve a sus hijos. ¿Por qué?
Porque cuando llega del trabajo los niños ya están dormidos. Y cuando él se
primera hora por la mañana...
Los críos siguen en la cama.
Piedad Serrano. Cinco años lleva trabajando con ustedes.
Y según confiesa, estaría loca por poder tener hijos. Pero no lo va a hacer
porque está convencida de que no podría dedicarles el suficiente tiempo.
Eloisa Vargas.
Lleva cinco años trabajando con ustedes. Tampoco la conocen.
Tiene dos hijos. Dos hijos que se pasan toda la semana viviendo con los abuelos
en el pueblo.
Podría meterles en una guardería. Pero no puede pagar el horario ampliado.
Teresa de los Llanos, hace siete años que la contrataron ustedes.
Dice textualmente, no quiero ser madre porque tengo miedo al despido por pedir
la jornada reducida.
Y así hay muchísimos más.
¿Se imaginan ustedes la gran ventaja que sería para sus empleados el poder tener
una guardería en el trabajo?
Señores, les podrían traer por las mañanas.
En cuanto tuvieran un poquito de tiempo libre, les podrían ir a ver, incluso
comer con ellos.
Ustedes estarían haciendo que familia y trabajo fueran compatibles.
Les voy a decir una cosa, sus empleados son el mayor tesoro que tiene la
empresa.
O sea que un hall lleno de niños es una mala imagen para la empresa.
Pero ignorar las necesidades de tus trabajadores, no.
Es increíble.
Vamos a ver.
No quieren una guardería, de acuerdo. Pero van a alquilar el hall, ¿no?
Solo hay que pensar otro negocio.
Aún nos queda dinero del préstamo.
No, Deci, no.
Aquí el que se está jugando su casa soy yo.
Hay que devolver el dinero gastado como sea. No sé cómo, pero hay que
devolverlo. A ver, ¿y eso que un emprendedor nunca se rinde, eh?
Eso está muy bien para una conferencia. La vida real es otra cosa.
¿Dónde vais a alojar?
Me sigue Echevertura.
Termino mi contrato. Nos volvemos a Argentina.
¿Argentina?
Sí. Volvemos a casa.
Violeta, no puedes irte por un enfado.
¿Verdad que me voy por un enfado?
Vine acá por una razón.
Averiguar un porqué.
No entiendo cómo un padre puede abandonar a su hija de siete años.
¿Por qué nunca volviste por mí?
Ya está, eso es todo.
Desde el tiempo que estuve acá me he encuentrado una cosa.
Para ser padre no alcanzan los lazos de sangre.
Sí me diste la vida, pero ser padre es mucho más que eso.
No sabes de qué carajo te hablo.
Tenemos la misma sangre, Arturo.
No.
Hola, cielo.
¿Y esto?
He invitado a mi hermana y a Alberto.
¿Ya se han arreglado?
No, aún.
¿Y entonces?
Pienso que podemos ayudarles.
¿Que a ellos no les importa?
Eso espero.
¿Qué quieren decir?
Que no saben que los he invitado a los dos.
¿Qué?
Amalia, estás loca.
Esta tía te tira el jarrón a la cabeza, ya sabes cómo es.
Sé perfectamente cómo es mi hermana.
Vamos a ver, ¿qué es capaz de no volverte a dirigir la palabra en la
¿De verdad te vas a jugar la relación con tu hermana? ¿Estás segura? Pues no,
lo estoy.
A lo mejor me equivoco o a lo mejor no. Lo que no voy a hacer es quedarme quieta
sin hacer nada, sin intentarlo.
En la inseguridad de la tempestad.
Se alza el corazón del héroe. ¿Y eso?
¿Eso?
Eso lo ha escrito Arturo en su libro.
Habla de vosotros, ¿no?
Es solo un cuento para niños.
¿Para niños?
Eso debería leerlo todo el mundo.
¿Tú crees?
Por primera vez Arturo ha escrito algo que merece la pena.
Pues no se lo van a publicar.
Pues alguien debería hacerlo.
Será muy bueno.
Pero no se lo van a publicar.
¿Quieres merendar?
Aquí están las partituras. Venga, empezamos.
Pero déjale que meriende, hombre.
Está bien, pero porque es la última clase en tu casa.
En la academia estarán prohibidas las meriendas.
Eso tendrás que consultarlo con tu socia.
Hola.
¿Cómo has pillado?
Tranquila, come todo lo que quieras.
Es que no sé qué me pasa que últimamente estoy hambrienta todas las horas.
No estarás.
¿Eh?
¡No! ¿Qué dices? No.
Ah, vale.
¿Pero sabes una cosa?
¿Qué?
Ayer fuimos a... a ver una casa.
¿Ah, sí?
Con dos habitaciones.
Nunca es tarde para emprender.
Un placer, de verdad.
Uno es una gran persona.
Muchísimas gracias. Hemos aprendido mucho el uno del otro.
Un auténtico placer.
Bueno, pues no te molestamos más.
Muchísimas gracias por todo, Arturo. De verdad.
Nos vamos corriendo que llegamos tarde a clase de baile.
Es un cuento precioso.
¿Cómo se nota que es usted abuelo?
¿Qué? Que se nota que es usted abuelo.
¿Pero qué pasa?
Escúchame, Isidro.
Violeta tenía razón.
¿Violeta?
Soy su padre, Isidro.
¿Pero qué dice?
El padre es mucho más que unos datos de sangre.
Y yo no he querido verlo.
Me voy a Argentina.
¿Cómo? Con mi hija y con mi nieta.
¿Argentina? Ya va siendo hora que me ocupe de mi familia.
Ah, ¿y qué pasa con el nuevo proyecto?
Porque yo no me puedo ocupar solo.
¿Cómo era eso?
Para un emprendedor no hay obstáculos, ¿no? Sino nuevas oportunidades.
¿Qué pasa, Asura?
Buenos días, ¿sabes? Las personas que vienen aquí no tienen 25
años.
Y probablemente nunca hayan pensado en emprender.
Pero ahora necesitan hacerlo.
Y puede que penséis que no están capacitados o que son ya mayores para
Pero os equivocáis, pueden hacerlo.
¿Sabéis por qué?
Porque llevan toda su vida emprendiendo.
Emprender es asumir cualquier riesgo.
Perseverar, equivocarse, fracasar y seguir adelante.
Es luchar por algo.
Y es luchar por alguien.
Emprender es ilusionarse de nuevo.
Y ahora lo único que necesitan es un asesor que les acompañe en este
viaje. Y esta es la razón por la que estáis aquí.
Muy bien, vamos allá.
Supongo que no es la primera vez que hacéis una dinámica de grupo.
Así que ya sabréis cómo funciona.
Pues esta es la situación.
Imaginaos que estáis en una isla de siervas.
Y tenéis que vender una taza para azules.
Pero qué contento viene hoy. Es que la familia cuando viene da alegría. Y
se marcha más todavía.
Ponme una subasanda.
No, no, de esas no.
De las caras.
Pero bueno, ¿quién se casa hoy?
Hoy me vienen con noticias.
Pues mucho ojito, porque las malas noticias...
Tienen alas.
Pero a su tiempo maduran las uvas.
Y el que espera, desespera. Y el que la sigue, la consigue, ¿o no? Pues
seguramente tienes razón.
Ya te contaré.
Qué majo.
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