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No, mis amores. Voy a un lugar donde tengo que ir sola.
Métanse a jugar, ¿ok?
Nelly, por favor.
Vámonos, José.
Sí, señora.
¿Cómo odio a esos desgraciados?
¿A cuáles, señora?
Ya no sé a quién más, José, que al cabrón de mi marido.
O a la alcahueta, tapadera, hipócrita, mustio, dos caras, hijo de la chingada
mi cuñado.
Como que sí odió un poquito más a su cuñado, ¿no?
Par de pendejos.
No, es eso de que hay gente pendeja, vaya que sí la hay. Pues es lo que te
diciendo, chingado.
Sí, gente pendeja que se casa con pendejos.
Y hasta tiene hijos con ellos.
Ahora, pinche José, no te pases, ¿eh? O te mando a trabajar con mi marido.
Dejen que con usted se me pegue a lo letero. Sí, cabrón, pero yo soy tu
Ah, pues sí, ¿verdad? Está la diferencia.
No dispénseme.
Pero ahorita se les va a acabar su fiestecita ese par.
¡Váyanse ya, hombre!
¡Quítese! ¡Soy socia, idiota! ¡Váyanse!
¿Tú qué bebes?
Una armada.
Son de juguete, pendejo.
¿Ya no tuviste infancia?
¡Ahora, quíquense!
Déjala. ¡Quíquense! Porque ahora sí voy a matar a un cabrón. Pero del susto.
¿Dónde, por favor?
En esta no hay falla, checa.
¡Germán!
Carolina, ¿qué haces aquí?
¿Qué hago aquí?
¿Qué haces tú aquí, pendejo?
O sea, perdón.
Tú cállate, pinche escuincla. Tú deberías estar en la escuela.
Mi amor, calladita. Te ves más bonita. Mejor vete y luego te alcanzo.
Mi amor.
Le dijiste mi amor, cabrón.
Le dijiste mi amor, cabrón.
Carolina.
¡Pinche Germán!
Habiendo tantos pinches hoyos y tú aquí nomás poteando.
Luisa, tú siempre con tu lenguaje tan florido.
¿Crees que podamos hablar esto civilizadamente?
¿Te estás huyendo, pendejo? ¿Me estás hablando de civilidad cuando le estás
metiendo la lengua a una espuincla de 15 años? No tiene 15 años. ¿14?
¡Quiero el divorcio! ¡Va! Pero mi hermano se queda con la custodia de las
¡Tú no te metas, tapón!
Apócrita, mustio, dos caras, hijo de tu chingada madre.
Fíjate bien, del marica de tu hermano me divorcio hoy mismo.
Pero la custodia se le queda a la madre, ¿oyeron? No, cuñadita. La custodia se
le puede otorgar al padre si el juez lo dictamina.
Tú podrás corromper a toda la Suprema Corte de Justicia, pero conmigo no vas a
poder. Ya dejen de discutir.
Vamos a hablar esto en otro lugar.
No estamos discutiendo, hermano. Estamos hablando como gente adulta y
civilizada. ¡Civilizada, mis huevos!
Si estás de necia y no quieres negociar, la cosa se puede poner muy, muy fea,
¿ok? ¿Ah, sí?
¿Me estás amenazando, pendejo?
No, no te estoy amenazando, pendeja.
Seguramente te estoy tratando de consolar.
¡Odio, te estoy amenazando! Fernando. ¿Y qué, piensas matarme o qué, imbécil?
No, no es mi estilo, pero sí puedo hundirte por la vía legal, como me
Vía legal, pinche corrupto miserable.
Carolina, las niñas necesitan una familia estable.
No les va a faltar nada, por favor. ¡Les va a faltar madre! ¡Justo como ustedes
dos! Eso ya lo veremos arriba del ring, cuñis.
¿Arriba del ring? ¿Y por qué nos esperamos arriba del ring? ¿Por qué no
arreglamos ahorita, hijo de tu puta madre?
¡Cruina!
¡Raspa! ¿Y ustedes qué hacen ahí, paradotas, nomás viendo?
a golpear
Ya, pinche Germán, no te hagas la víctima.
Yo dije esa estúpida lista de los motivos para divorciarte de mí.
¿Ya cuántas horas llevas?
¿Cómo, veinte?
Veinte. ¡Veinte!
Como si yo fuera... Veinte son maldadas para cualquier ser humano.
Nunca agradece.
Ya no es romántico. No sobre todo cuando te pones mis pijamas.
No me escucha.
Le huelen los pies.
Bueno, y si quieres, corrígeles.
Donde dice le huele, pon.
Le apestan los pies, hijo de la chingada.
¿Ya no me hace el amor?
Por favor, Carolina.
Usted tú la que empezó a poner pretextos.
Quiero el divorcio, Germán.
Y quiero a las niñas conmigo, ¿oíste?
Las niñas van a estar donde sea mejor para ellas.
Pero primero dime, ¿de qué vas a vivir?
¿De la cafetería? Ah, sí, claro, esa mamada que te inventaste con tus amigas
para demostrarle al mundo de que eres chef.
Por favor, eso no te alcanza ni para tus chicles.
Mejor vete a dormir.
No sé cómo todavía se te para después de todo el alcohol que te metes.
¿Qué dijiste?
Que eres un fraude, Germán.
Eres un fraude y tú lo sabes.
Uy, qué indignado.
San Germán, patrono de las quinceañeras.
Qué cabrón.
Oye bien lo que te voy a decir, Carolina.
Te voy a dar el divorcio, pero te voy a chingar.
Salud.
No manches, casi me desalinea los cháncaras esos que dicen que me tienen
ajustar aquí.
Sofí, yo no necesito su madre.
Ah, madre, de veras, Sofí, mija. No, yo... Sofí, muy bien, Sofí.
O sea, se me están secando los óvulos. Ay, amiga, los óvulos no se secan.
¿O sí?
Bueno, se me están acabando, saliendo, drenando, lo que sea, finito.
Es que tienes toda tu energía ahí y así no va a funcionar.
¿Por qué no has venido a tu yoga?
Porque ya ni la yoga, ni el reiki, ni la cábala, ni una chingada, nada me sirve.
Estás fuera de centro.
Estoy fuera de centro, estoy fuera de centro.
¿Sabes qué, Gloria?
Preferiría ya no hablar de mí.
Muy respetable, no hay problema.
¿Alguien más quiere compartir algo?
¿Ana?
Caro.
Carolina, pareces del equipo de los clavados.
Regresa al momento presente.
¿Qué pasa?
Pasa que mi ex abogado resultó ser más pendejo que mi ex marido y mi ex cuñado
la mandé a la chingada. ¿Es en serio?
¿Despediste a tu abogado?
¿Qué querías, pendeja? ¿Que le diera un mono por perder el caso?
Por favor, Carolina.
No le hables así a tu compañera. Estamos en el centro del perdón.
Pídele perdón.
Perdóname, pendeja.
Mira nada más tu mural del perdón.
Ah, sí, se merece eso y más, el desgraciado.
Germán no ha hecho otra cosa más que humillarme. Ni a mis hijas me deja ver.
Bueno, te dejó la camioneta.
¿Sabes qué siento realmente por Germán?
¡Odio!
Carolina, ¿sabes que el odio es como tomar un veneno pensando que le va a
daño al otro?
No.
Tú tienes que estar en tu centro.
Tienes que trabajar en ti misma.
Es que si tan solo él no existiera.
Ay, ya, Carolina, por favor. Llevamos muchas sesiones y tú ni lo aceptas, ni
dejas, ni te dejas de quejar. Yo así no puedo trabajar. Así es que vete y cuando
estés dispuesta a trabajar por ti, regresas. ¿Ves? Hasta sin psiquiatra me
el desgraciado.
Asesora espiritual.
Pero cobras como psiquiatra, cabrona. Caro.
El perdón cuesta.
¿Quieren escuchar lo que realmente siento?
Dilo, amiga.
A ver.
Quisiera que te muriera el desgraciado.
Por Dios mío.
Bueno, me voy.
Que mis alumnos me esperan.
Ana, perdóname. No me gusta hablarte así, pero es que ando muy enojada.
No te preocupes, amiga.
Yo también.
Anita, tú cierras la cafetería, ¿verdad? Sí, antes de mi clase.
Gracias.
¿Te vas con cuidado?
Seguro.
Sofía, ¿sabes que le supliqué al Germán que se quedara la Nelly con ellos?
Las niñas la adoran. Y el ojete se negó que para que no me pasara información de
ellos, le valió madres el bienestar de sus hijos. Caro, sé que todo está del
carajo, pero podría estar peor, ¿eh? Por lo menos tenemos la cafetería y donde
dormir.
Tienes razón.
Al menos tengo un techo donde dormir.
Con cuidado, cabrona, que con la mala suerte que traigo... Sí, güey, pero
Villalbazo se la pasa en los casinos, no mames. Va, yo te llamo.
Uf, qué buen rabo.
Buenos días, Claudita.
¿Cómo está don Fernando?
Guapo y de moda.
El licenciado está ocupado. ¿Con un cliente?
Adelante, señorita.
¿Qué pasa, hermanito?
¿Una clienta? Sí.
Nada mal, ¿verdad?
¿Y qué, ganaste el caso?
No, pero ya me pagó por adelantado.
Hace calor aquí. Vamos a la terraza.
Hola, ¿qué tal?
Señor, señor, señor, señor. Nos están desalojando, señora. ¿Cómo que
desalojando? Lo siento, señora. Su departamento cambió de dueño y el nuevo
está desalojando.
No, pero no lo pueden sacar. Así le tienen que mandar a visto.
Y el licenciado Fernando del Conde, que por cierto le manda a decir que se le
apela, perdón, que se apela, cosas peores le pueden suceder. Pues mire,
dígale al Cahueta Tapadera Hipócrita Mustio Dos Caras, hijo de la chingada de
cuñado, que efectivamente ya apelé y con un buen abogado, ¿sí? Y que vamos a ver
quién se le apela a quién. ¿Le quedó claro?
Y mire, si a usted le gusta sacar muebles, vaya y saque los muebles de su
madrecita. ¡Órale!
Ay.
Ay, no, no, no, no, no, no.
Caro.
¿Y a ti cómo te fue?
Pues todo tranqui. Las mismas nenas.
¡Uf!
¡Culazo!
¿Todo bien?
Ya quedó lo del desalojo.
No sé si fue una buena idea.
Pues demasiado tarde, hermanito.
Ya está hecho.
¿Bueno?
Ay, no puede ser. Voy para allá. Que no haga pendejadas, Sophie.
¿Me cierras, Lucy?
Sí, sí. Gracias.
Las niñas me están preguntando por su mamá.
A ver, Germán, ¿sabes cuánto tuve que darle al juez para que dictaminara a tu
favor? Un millón de pesos.
¿Y por qué tanto?
A ver, brother, brother, brother, vivimos en un país mega feminista donde
sobreprotege a las viejas. By the way, es muy difícil que un hombre gane un
de este tipo.
Pues en qué condenado momento me quise separar de Carolina para ligarme a la
chavita esta.
O sea, cabrón, me cae que eres todo un caso.
No más falta que llegue ahorita la madre Teresa de Calcuta y te convenza de
dejar un súper culito de 18 años para regresar a las garras de la psicótica de
tu exmujer, güey. Es curioso. No, no es curioso, pendejo, es patético. No, lo
curioso es que cuando ella se refiere a ti, te dice psicótico también.
Pues claro, es normal que una psicótica llame psicótico a un no psicótico.
Ya valió, madres. Pues mira. Sí, Ana, ya valió.
Ya mejor déjenme que me muera.
Que caigan todas las desgracias sobre mí.
Ya, señora, mejor coma bolillito para que le encapsule el coraje, hombre.
Ándale, Karo. No, ya mejor avientenme al baldío. De una vez que me pique el
dengue, el zika y la chinguncuya.
Karo.
Sí, ¿verdad?
No, no me voy a derrotar.
Ahora va la mía.
Van a ver lo que le voy a hacer al pinche Germán. ¿Para qué busca venganza,
señora? Cada vez que lo hace, se le voltea, se le revira, se le regresa.
Además, ya ves qué buena suerte tiene este cabrón. Sí, amiga, ya ni le muevas,
que cada vez tal es peor.
Pero ustedes son mis amigas y me tienen que ayudar.
Sí. Lo primero que vamos a hacer es buscar un abogado bien chingón.
Oye, Ger, quiero pedirte otro favor.
¿Crees que puedas pasarme una de las oficinas que tienes en este piso?
Es que eso me daría... Tú sabes.
Por supuesto.
Y con secretaria incluida.
Ese va a ser mi regalo de cumpleaños.
Gracias, ya con la fiesta de hoy.
Eres mi hermano menor y el único.
Así que tengo que cuidarte.
¡Ándale! ¡Vámonos, así, derechito!
¿Cómo te gusta acumular cosas, de veras?
¡Qué pena!
En serio, Sofi.
Te prometo que va a ser poco tiempo en lo que encuentro casa.
Ahí nos iremos acomodando.
¡Ándale, que traes tiliches!
¿Cómo vas, Nelly? Ahí voy, ahí voy. Anita, Nelly, bájense bien y ahí me
con el refri ustedes, ¿no? Ya ven que yo soy mala de mis lumbares.
¿Qué no vas a contestar?
Es Carolina.
Llámelo luego.
¿Cómo vas?
No puede ser que no me conteste este cabrón.
Ay,
no, Sofí. ¿Qué voy a hacer?
Sin casa.
¿Dónde voy a meter a mis hijas ahora que las recupere?
Amiga, vende tu camioneta.
¿Estás drogada? ¿Y en qué muevo a mis hijas?
Empeceros, señora. Por aquí pasan muchas rutas.
Aquí se pueden quedar el tiempo que quieran y puedes usar mi moto, pero la
esta de vender la camioneta no está mal.
Pues sí.
¿Pero qué les digo a las niñas? Ay, amiga, la verdad es que no pasa nada,
todo va a estar bien.
Además, no hay mal que dure 100 años y tú lo sabes, Caro.
Pues usted es re fregona, señora.
Vamos a un casillo y después armamos el rompecabezas, ¿va?
¿Mamá? ¿Qué pasó, Mariana? ¿Están en la casa?
Sí, estamos aquí en la casa de papá, pero hizo una fiesta para mi tío
¿Qué pasó, cuñadaza?
Solo vengo por mis hijas, ¿ok?
Ah, caray, ¿tus hijas? Sí, Fernando, mis hijas.
Oye, pues qué curioso que el Estado no concuerde contigo en eso de que son tus
hijas.
Afortunadamente, mi hermano cuenta con el mejor abogado de México para cuidarle
la espalda.
No eres el mejor abogado de México.
Tú sabes que sí lo soy, cuñis.
Pero tus palabras me ofenden.
Uy, y eres mis sentimientos.
Tú no tienes sentimientos, cabrón.
¿Sabes qué?
Eso me dolió mucho, así es que te voy a pedir amablemente que te retire.
Esta no es tu casa, Fernando.
Tampoco la tuya, cuñada. Mira, el lunes voy a presentar una querella indicando
que no has respetado el dictamen del juez.
Y con eso tu apelación se puede ir por el caño.
Gracias por venir a visitarme.
Adiós, adiós, adiós.
¡Richard!
¡Richard! Sí, señor.
Mira... Préndete la fuente, saca los flamingos y despide a la señora que ya
va. Entendido, señor.
¿Qué pasó, Benítez?
¿Estás bien atendido, mi hermano? Señora.
Mariana. Señora.
Ma, es que no quiero que te haga algo. No quiero que se peleen.
No me va a pasar nada, mi amor.
Tranquila. Todo está bien, ¿ok?
Nada más que luego te voy a llamar. Dile a tu hermanita que también la quiero
mucho. Señora. Igual que a ti. Las amo con todo mi corazón. No lo olviden, ¿eh?
Nosotras también, ma. Te extrañamos.
Le voy a pedir amablemente que se retire. ¡Esta era mi casa, pendejo!
Soy la chef personal del señor Germán y vengo a revisar que todo esté bien.
El licenciado es muy especial.
La última vez que las cosas no estuvieron a su gusto, el licenciado no
pagar el servicio, así que usted sabrá.
Déjela pasar.
La señora es de la familia.
Pásenle, señora.
Adelante, señora.
Cositas lindas.
¿Cómo estás, mi amor?
Mami, ya te extrañábamos. Ya te queríamos ver. ¿Mi papá te dejó pasar?
Claro que sí, Marianita. Vino a felicitarme por mi cumpleaños.
¿Verdad, carito?
Sí, claro.
Por eso, la fiesta.
Sí, mi amor, por eso vine a felicitarlo.
Felicidades.
Gracias, gracias, cuñada.
¿Qué haces aquí, cuñadita? Vine a ver a mis hijas.
¿Con permiso de mi hermano? No necesito permiso de nadie para verla.
Sigue buscándole, Carolina.
Sigue buscándole. Bueno, pues yo voy a buscar una copa y de paso te traigo una
para brindar por tanta felicidad.
Ahorita las veo, mis güeras.
Te extraño mucho.
Yo también.
¿Te extrañas, Carlita? Mi papá dice que ya tienes novio y que no nos quieres
ver. ¿Eso es cierto?
¿Cómo creen que no las voy a querer ver?
Ustedes... Ustedes son mi vida hermosa. Te ves muy bonita, mami.
Gracias, mi amor. Carolina.
Ricardo, la señora ya se va.
Acompáñala. Papi, deja que se quede un ratito, por favor.
Tu mamá tiene cosas que hacer, mi vida.
Luego vengo, ¿eh? Te queremos, mami.
¿La acompaña? Sí, también quería.
¿Me oíste, pendejo? Y ustedes suéltenme que me saque este cabrón una vez y tan
machito. Suéltenla.
¿Te diste cuenta que sin mí no eres nadie?
Ya vamos a partir mi pastel, bro.
Llévensela. ¿Y por qué no mejor...
Yo nunca más voy a estar juntos.
Ven.
Tranquila. Mamá y papá están arreglando algunas cosas para poder volver a estar
juntos. Pero nunca nos van a dejar de querer.
Estoy a mi mamá.
Sí, yo también.
Ustedes me conocen, pero hay dos cosas muy importantes en mi vida. Una
es la familia.
La familia.
Otra, el trabajo.
El trabajo honesto, arduo, entregado.
Y si hay alguien que ha defendido, mis principios,
mis ideales, ha sido precisamente mi hermano Fernando.
Es una persona honesta, íntegra.
Es un hombre... ¿Qué te pasa, Germán? ¿Estás bien?
Richard.
No, no pasa nada. ¿Estás bien? No, está bien, está bien.
¿Seguro? Sí.
Sí, disculpen ustedes.
La edad y las exmujeres como lo frían a uno.
Disculpen.
Fernando es... es... Germán, Germán, ¿qué
pasa?
¡Un doctor! ¡Un doctor, por favor!
¡Rápido, Richard, ve por un doctor!
Hermano, ¿qué tienes? Germán.
Hay que llevarlo al hospital, rápido. ¡Un doctor, por favor, carajo!
¡Un doctor!
¡Un doctor!
¡Richard, rápido!
No,
bueno, a ella te gustó que te saquen a rastra de los lugares, ¿verdad?
¿No te acuerdas que una vez la sacó el de seguridad del antro y ella pensaba
le estaban sacando a bailar? Ahí va.
Se estaba tomando... todo esa agüita amarilla? ¿Qué le está dando como se le
sale al diente? Sí, que yo sigo pensando que eso era mi agua.
¿Qué?
¿No puede ser?
¿Qué pasó? Se me gasta lo que acabo de pedir.
¿Qué?
Se murió el Germán.
Ave de mal agüero que vuelas de noche y vuelas de día. En nombre de Jesús, María
y José.
Ay, Karen.
Hermana.
Se le murió la comadre.
¿Por qué me fuiste?
No, no, no.
Me quiero morir. Llévame a mí, señor. Llévame a mí.
Muchas gracias.
¿Por qué dijiste eso?
No sé. Tú me abrazaste. Supongo que quise ayudarte.
Sí.
Gracias. ¿Puedo saber tu nombre?
¿Carolina? ¿Te puedo ayudar en algo?
No, ya me ayudaste.
Gracias.
¿Cómo es?
¿Cómo es la perra vida, verdad, hijo de la chingada?
Germán, te perdono que me quitaras a mis hijas.
Que me quitaras mis amigos.
Que me robaras mis sueños. Te perdono.
Te perdono nomás porque estás bien muerto.
No, no, no.
Nada más por eso. Te perdono porque... Porque así debe ser.
Y uno no debe odiar a los que ya no están.
Al contrario.
Debe pedir por su descanso eterno.
Y porque...
La luz divina ilumina su camino hasta el más allá.
Hasta el Señor.
Y yo tengo mucho que agradecerte, Germán.
¿Por qué?
Pues porque muerto el perro se acabó la rabia. Así que qué bueno que moriste,
cabrón.
Ay, Diosito, perdóname, por favor. Como que tengo hoy mis emociones muy...
¡Hijo de tu chingada madre!
¿Has encontrado algo que te guste?
Ay, doctor Marín, estoy confundida.
Nunca dejo de preguntarme si seré buena madre. Ay, amiga, serás la mejor. Bueno,
déjame darte un tipo, digo, para facilitarte este paso.
debes de buscar un FF.
¿FF? Sí, un fenotipo familiar.
Digamos que es como una ramita que puede venir de un solo tronco. Porque a veces
los niños salen como muy güeritos o negritos y eso es un imán que luego
miradas incómodas.
Digo, a no ser que como Brad y Angelina, tal vez te dé igual que salgan
asiáticos.
Nunca me dijeron que tenía que checar tantos detalles.
La verdad, solo quiero embarazarme.
Ay, no, Sofí.
No, allá afuera hay mujeres que a cualquier taco le dicen cena.
No, no, tú tienes la oportunidad de escoger en este menú gourmet lo que tú
quieras. No puedes dejar pasar esta oportunidad, por favor.
Bueno, ¿y reviso todos los perfiles o qué me recomiendas? Bueno, si me dejas
darte mi opinión. Sí.
Espérame.
Fuego. Ve nada más.
Por Dios.
De 44.
De 44. Mira, lee sus generales. Sí, 24 años.
Perdón, doctor, me pongo nerviosa.
Tijuana, abogado.
Atleta olímpico de natación. No.
Aparte de ingeniero en sistemas, modelo de ropa interior, lo que sea que eso
significa, ¿verdad?
Bueno, ¿y cree que él sea el correcto para mí?
¿Puedo mostrarte algo más? Mira, a ver, déjame ver.
Por aquí tengo uno que está... Mira, nada más.
M14.
M14. Bueno, pero eso ya lo valgo. Pero la verdad es que a mí tu perfil, lo
que me dice es tu zona es aquí.
D44 definitivamente.
Ok. Creo que hoy podemos hacer definitivamente la inseminación. ¿Hoy?
Pero es muy importante que, pues sí, necesito que te avientes dos ave maría
que, pues, esto pegue.
¿Perdón?
Ah, no, es una broma. No,
la ciencia nunca falla. Pero bueno, los dejo un ratito. Gracias, doctor. Sí, de
nada.
¿Cómo ves? Ay, amiga, ¿viste? No, M14.
El mecador.
Ya está.
Bueno, ya. Con esto solo te estás haciendo daño.
Ay, es que me acuerdo cuando iban a hacer la Marianita.
Algo bueno tenía que hacer, ¿no?
Bueno, eso sí.
Algo bueno es en su vida.
Morirte, el desgraciado. Ay, amiga, ya.
Es momento de que te enfoques en tus hijas y que nos ocupemos de este lugar,
Caro. Tenemos que hacer algo, vamos a quebrar.
¿Sabes qué?
Fíjate bien lo que vamos a hacer.
Le vamos a echar un chingo de ganas, hija. Y esto va a cambiar.
No tiene que ir bien a las tres. La Sofi se va a embarazar.
Yo voy a recuperar a mis hijas.
¿Y tú?
Ya sé lo que vas a hacer. ¿Qué? Las clases de baile. Vamos a hacerlas aquí.
¿Sí? Y así tenemos un chingo de gente. Mira, te ponemos ahí en la puerta, te
ponemos tu música cubana y tú mueve lo que sabes mover.
Y yo voy a mover lo que sé mover porque ninguna me ayudó a lavar los trastes,
desgraciada.
Lo siento mucho, Fernando.
Así es, Anita. Uno nunca sabe cuándo le va a llegar la muerte. O el amor.
No sabía que estabas en el turno de noche.
Sí, aquí ando.
¿Todavía preparas esas empanadas de durazno? De piña.
Sí, qué menso de piña.
Te quedan riquísimas. ¿Qué les pones?
¿Ojalde?
¿Mis niñas?
Ya voy, José.
¿Dónde están mis niñas?
¿Dónde están mis niñas, Fernando?
Precisamente vengo a decirte esto, cuñada.
Tú ya no vas a tener a las niñas.
Al morir Germán, la patria potestad la tengo yo por tu evidente falta de
facultades. ¿Qué falta de facultades?
Vámonos, José.
Acuérdate, tú nomás maneja y dice, señor. No tengo cambio, niña.
¡Ven acá!
¡Ven acá!
¡Pocos huevos!
¿Por qué no me contesta?
Caro, tómate algo para que te tranquilices.
¡Pinches, hombre!
Ay, amiga, piensa que ya te libraste de uno. Eso sí, yo brindaría por algo
bueno, aunque sea por los muertos. Sí, salud. Necesito ver esos papeles donde
dice que yo no puedo tener a mis hijas. Eso no puede ser. De seguro los tiene
Fernando. Tú pídeselos, a ti te daría cualquier cosa. Ay, me da mucha hueva.
Ya sé.
Échatelo. Ay, me está en candela el muchacho. Ay, mamacita, si te has comido
perro, ahora resulta que es una misión imposible.
Hazlo como un acto de caridad por mí, por mis hijas, cabrona. Claro, y con
hormiguita atómica quieren que me acueste, ¿no?
No me contesta la Mariana seguramente porque le quitó el celular. Claro, lo
tienes que hacer es ir a la oficina de Fernando y no salir hasta que te enseñe
los papeles, ¿ok?
Lo vas a lograr. Lo voy a lograr. ¡A huevo! Salud. Salud.
Buenas tardes, señorita. Estoy buscando al licenciado Fernando del Conde.
¿Quién le busca?
Su... Dígale que soy Carolina.
Carolina Irigoyen.
Permítame.
¿Hola?
Tengo aquí a la señora Carolina Irigoyen. Irigoyen.
Está bien. Gracias.
Disculpe, señora, pero el licenciado no se encuentra.
Bueno, pues, de todas maneras lo voy a esperar, así que me voy registrando. No,
señora.
Yo no le puedo permitir el acceso.
Mire, necesito ver al licenciado Fernando urgentemente.
Y yo sé que sí está.
Así que o me deja pasar o me va a conocer, ¿ok?
Señora, yo solo sigo órdenes, ¿eh?
Señora. ¡Señora!
¿Qué, qué, qué?
Acompáñame.
Suélteme, suélteme, suélteme, suélteme.
Suélteme, puedo irme sola perfectamente, no es el camino.
Cabemos aquí los tres, ridículos.
Pónganse abiertas.
José, José, necesito que me hagas un favor.
No hay pingüinos en el géiser. ¿Qué?
No hay pingüinos en el géiser.
En el ángel, pendejo.
Ay, bueno, eso.
Al menos le quedó bien el uniforme.
Por la verdad, yo soy un poquito más acinturada, pero pues ni pedo.
Mucha suerte. Vaya con Dios.
Disculpe, ¿a dónde va?
Aquí a quitarle lo empañado a los vidrios. Ya ve que todo el mundo pone
huellotas. Parece que a propósito comen tacos de suadero.
¿Señora Erigoyen?
¡Señora!
¿Seguridad?
¿A dónde, dónde, dónde?
¿Qué no estás?
Mira, Fernando, podrás abornar a medio mundo, pero tú me vas a devolver a mis
hijas, ¿oíste? A ver, Carolina, todo es absolutamente legal.
Cuando tú gustes, te puedo mostrar una copia del testamento donde Germán me
como tutor legal en caso de fallecimiento.
Y ahora que estoy viendo tu nuevo giro, deberías aprovechar, no sé, para lavarte
unos excusados o algo. Porque aquí la cosa se te puede poner muy mal. Quiero
el papel donde dice que no puedo tener a mis hijas. Enséñamelo. Ándale,
enséñamelo. A ver, a ver, a ver. A ver, bájale, Lepera. Por las malas vas a
salir perdiendo. Es un consejo de corazón.
Y un consejo de corazón que te doy es que le bajes de huevos, Fernando.
¿Qué te pasa, Carolina?
Si las niñas están perfectamente bien.
¿Sabes que ayer Carlita perdió su primer dientito y su tío el ratón le dejó mil
pesos?
Y a ti se te van a caer todos los dientes, hijo de... ¡Seguridad!
¡Llévensela! Si son tan amables.
¡Lorenita! Dígame, señor.
Mire, ¿le encargo que cuelgue en mi cuadro en recepción?
Claro que sí, don Fernando.
Y acuérdeme ver lo de su ascenso.
Con mucho gusto, don Fernando.
Es usted un desperdicio ahí.
Hola, don Chuy.
Hola, Anita.
Hola, Lucy.
Hola, amor. ¿Cómo está?
A ver, ¿cómo vamos hoy? ¿Cuánto llevas?
No, bueno.
Ni le platico a Carolina porque se nos mata.
¿Qué vamos a hacer?
El lugar está súper lindo. No entiendo por qué no viene la gente.
No, ni yo.
¿Quién te trae flores, desgraciada?
Tú no te mereces flores. Los hijos de la chingada no se merecen flores,
puto.
Ojalá te estés achicharrando en el pinche infierno, Germán.
Si serás pendejo, pinche Germán.
¡Señito, señorito! ¡Ay, cabrón!
¡Me asusto, venga, qué barbaro! No, señorito.
Yo no le voy a decir cómo guardar su luto ni que tenga que llorar.
Pero venía a reventar los garrones.
Es que si usted lo hubiera conocido.
No, pues sí, pero eso no se hace.
A mí me regañan si dejo que todo el mundo venga aquí a mentarle la madre a
muertitos.
Imagínese. Pues ahorita yo le ayudo a reventar. No, no, no, por favor.
Luego sí le encargo un florerito, ¿no?
Pues sí.
Y disculpe. No, tranquila. Disculpa, de veras, por favor.
Buenas.
Oiga, hágame el paro, no déjeme pasar. Le juro que aquí traía el boleto.
Son 400 pesos por boleto perdido.
¿Cuatrocientos pesos por un boleto?
Así es.
Oiga, si no es un boleto para el concierto de Madonna, déjeme pasar.
Si la molesto, estaciónese ahí para buscarlo, por favor.
Ah, chinga. ¿A poco todo el que pierde un boleto aquí se queda para siempre
hasta que se muere y aquí lo entierran, no? De todos esos que están ahí,
perdieron el boleto y ya no pudieron salir.
Chinga tu madre.
Creo que estás buscando esto.
Ay, muchas gracias.
Lo encontré entre las flores.
¿Nos conocemos?
¿No te acuerdas?
Me abrazaste el otro día allá adentro. ¿Yo?
Sí.
Ah, sí.
¿Cómo me reconociste?
Digamos que no hay muchas mujeres que dejen la tumba de sus difuntos como tú
dejaste. Ay, no, qué pena. No vayas a pensar que siempre hago eso. Lo que pasa
es que ese día estaba yo...
Pero sí me hiciste un buen paro, ¿eh?
Roberto.
Mucho gusto, Roberto.
¿Te puedo invitar a un café, Carolina?
¿Quién te dijo mi nombre?
Es solo un café.
Mira, te voy a ser bien honesta. Yo ahorita no ando como para andar tomando
con nadie, ¿ok? Yo tengo muchos problemas. Así que, mira, no es un buen
Muchas gracias.
Te entiendo perfectamente. Mira dónde estamos.
Pero dicen que las penas con pan son buenas, con café son mejores.
No, pues eso sí, ¿verdad?
¿Me puedes dar tu teléfono?
Está bueno.
¿Tienes dónde anotar?
No, olvidé mi teléfono en el coche.
Bueno, ya está.
¿Sale un café?
Por supuesto, hecho.
¿Te ayudo? Sí, por favor.
¿Y serás pendejo? ¿Perdón? No, no, no, tú no.
Muchas gracias, Rafael.
Roberto, Roberto.
Sí, perdón, Roberto, Roberto.
No, es que como que algo no me cuadra.
¿Cómo que...? Sí, lo que pasa es que a su hermano le quedaba bien el corte
inglés al ser más alto.
¿Qué me está queriendo decir o qué?
Mire, don Fernando, yo le haría a usted un saco estilo cazadora porque le iría
un poquito mejor a su... a su complexión.
Pues no, señor.
Los del conde llevamos el porte en la sangre, así que me hace el traje
que a mi hermano Germán.
Y por ahí me le pone más hombreras.
Sabe que soy de pecho muy expresivo y me favorece como verme ancho de la
espalda. ¿Cómo está Hernández, don Fernando?
Tan mal no está, pues, o sea...
No me conteste el abogado que nos recomendaron.
No puedo creer que ya estando muerto me siga chingando ese cabrón. Caro, esto es
absurdo. ¿Qué no podemos ir por ellas a la casa y traerla? No, Sofía,
entiéndelo. Tiene comprado medio México.
Si se le da la gana, en dos minutos me mete al bote el desgraciado.
Nada más porque no sé de las que les gusta hacer cenitas en los panteones,
por respeto a los difuntos, ¿verdad? Me las hubiera llevado el día del funeral,
tan pendeja. No, no te culpes. Querías hacer las cosas bien.
Si bien me lo dijo el día que nos separamos, te voy a chingar. Te lo juro,
me lo dijo, con esas pinches palabrotas. Te voy a chingar. Me lo cumplió el hijo
de la chingada. Estoy bien jodida, mira.
¿Es en serio?
Claro, Sofí.
¿Qué voy a hacer?
Puedo resolver tus problemas, como todos.
Yo llevo tres años haciéndome inseminaciones en varios lados y esta es
oportunidad. ¿Y sabes qué? Si no pega, igual voy a seguir adelante.
Sí, Sofí, pero yo no voy a seguir adelante sin mis hijas.
Tienes la certeza de que las vas a recuperar.
¿Y tengo el goma?
Sí, un tilichero que no sabes ni dónde guardar. No, tengo unas amigas bien
chingonas. Oye, deberías salir.
No, Sophie, no tengo ganas.
Distraerte. A ver, ¿cómo andamos de ahí abajito?
No, pues clausurado, cabrona.
Pues, soy pianista, maestro de música y dirijo una orquesta.
Guau, mírale el vato.
¡Qué padre!
¡Chanclas!
Híjole, qué pena. Sí te dije que tenía que irme porque tenía una cita, ¿verdad?
¿Se puede ayudar en algo?
No, es que es un lugar donde tengo que ir sola y... Mira, te voy a decir algo.
Estuvo muy suave lo del café.
Muchas gracias, ¿eh?
Me relajó mucho, pero es que yo no me puedo relajar demasiado porque...
Pues porque... Ahorita... No me puedo acostar contigo, pues, para serte
franca, ¿sí?
Creo que me malinterpretaste.
Ah, no, no, no era por ahí.
Me voy, ya me voy, porque no me estoy diciendo... Espera, espera, espera.
¿Qué piensas hacer el fin de semana?
Voy a tener un concierto y... Es algo muy especial.
Aquí tienes la invitación.
Ya no sé qué decir.
Bueno, muchas gracias, Roberto.
Ya me voy.
Adiós.
Híjole, señora, pues sí la tiene difícil.
Fíjese que aquí lo que domina es el dinero. Y lamentablemente usted no lo
Pero el difunto sí.
Y como le dije, eso está muy raro porque en la notaría dicen que la copia ya no
está y nadie sabe qué pasó.
No le estoy entendiendo nada, disculpe. Lo que me extraña es que en la notaría
no se hayan quedado con una copia. Pero eso, eso sería ilegal, ¿no?
México 2017.
¿Qué es lo legal?
Lo único que hay que hacer es conseguir el original del testamento.
¿Sabe dónde puede entrar?
Sí, creo que sí.
Ay, no me diga. ¿Pero de verdad no está?
No, señorita, ya le dije que el señor Fernando anda de viaje.
Este chaparrito es la candela, ¿no? Si quedó en ayudarme y ahora mire.
¿Con la moto?
Ay, sí.
¿Este estaba de moto?
Sí, ¿qué le pasa?
Ay, no sé, pero hace un ruidito tan raro. Una cosa así como... ¿Sí?
¿Acá? Sí, es por ahí.
¿Cómo dice que hace? Así como... Sí, por
ahí, ¿eh? Ahí, bájalo un poquito.
Más, ahí.
Como por la derecha.
Ahora sí, cuando yo me acerque. Tranquila, no va a pasar nada.
Tranquila, tranquila, por aquí. Esta puerta siempre...
Segurísima. No hay nadie.
¿Cómo sabes?
Tengo espías en la escuela y aquí también.
Ay, por favor, señora. Sí, el bruto de José es inmenso.
Déjame quejarte de eso.
Ve al cuarto, Nelly. Tú puedes.
Vigilita, por favor. Yo no quiero que nos metan en la cárcel. Por favor, por
favor. No va a pasar nada.
No, ven.
Aquí al despacho vengo.
Ayúdame aquí.
Ven.
Cierra el puente espadrimoso.
No haga ruido. Ven tú por acá.
Te voy a buscar aquí. ¿Dónde? En el archivo. Ok, ok, ok.
Te debo una.
La claca, la clave.
La fecha de nacimiento de la Mariana.
La de las Carlitas.
Pues, no señorita, no le veo ningún problema.
Bueno. Vamos a ver. Te acompaño.
A
ver
señorita, pase.
Que le vaya bien.
La fecha de la boda, ¿no era?
Es de la que tenía, bro. Ya la cambió.
¿Qué?
Prueba la fecha del divorcio.
Ponla. Escapa.
¿Qué? No tenemos, no tenemos.
No hay tratamiento.
¡Ricardo!
La casa sin alarma, ¿me explicas? No me he movido de mi lugar, señor.
¿Sabes que me gasto toneladas de dinero en un sistema de alarma como este para
que no lo use?
¿Qué tienes en la cabeza?
¿Avena con agua?
Todo va a estar bien, todo va a estar bien. No me van a meter a la cárcel. No
van a meter a la cárcel.
Tú vas a ir al hospital, te van a hacer tus ensayos, vas a tener tu bebita, todo
va a estar bien. Yo quiero parto natural, pendeja.
Para eso sí eres valiente, cabrón.
Debo muchísimas cosas, muchísimo dinero aquí. Me parece que andas descuidando
las cosas.
¡Qué bárbaro!
O sea, nomás me salgo tantito y eres un desmadre.
No, no, no.
Caro, tú sabes que yo no puedo con las alturas. Por aquí llegamos al cuarto del
hermano. Ya lo hicimos. Ven, ven.
No vayas a pisar en el tragaluz porque ahí se te parte la madre.
Pues aquí bajamos directito a su cuarto.
A ver,
a ver, a ver, Ricardo.
La alarma desactivada, el piso sucio. ¿De qué se trata?
Nada, señor. Un descuido no vuelve a pasar.
No, no vuelve a pasar. Siempre me dices lo mismo. Nomás me voy tantito. No,
señor, señor. Ya. No me molestes que me voy a meter al jacuzzi. Claro que sí,
señor. ¿Al jacuzzi, señor?
Mejor, ¿por qué no le traigo mejor un coñac en la roca? ¿Qué coñac en la roca?
Señor, a ver, permítame... ¿Qué?
¿Qué es esto?
¿Metiste a alguien a la casa?
Negativo, señor. ¿Cómo cree?
Bueno, ¿pero a ti qué te pasa, eh?
¿Pensabas usar mi jacuzzi? ¿De cuándo acá los gatos se meten al agua?
Uno lo rescata y no lo valoran.
De veras que no sé qué estaba pensando.
Vente para acá. Sí, señor.
Es una falta de respeto muy grande.
Muy grande.
Yo me hice otro camino.
Tranquila. ¿A dónde?
Ven, ven, ven.
Tú hazme caso.
No, pero ya no hay salida.
Tranquila. Mira.
¿Qué? ¿Qué?
Ahí está Nelly.
Me limpias inmediatamente ese jacuzzi y me lo desinfectas bien con alcohol, ¿eh?
Entendido, señor.
Muchos pelagatos.
¿Y ahorita lo vas a...
¡Cállate!
Lo vamos a conseguir, Caro. Estamos cerca.
Le debo a una muchacha.
¿Qué estás haciendo, Pili? Oigan, es que mire que acabaron el jacuzzi con una
dama.
Ay, Pili.
Saludos de recuerdo.
¿Sabes qué? Mañana viene el brujo mayor, ¿eh? ¿Qué?
No, que brujo mayor ni que la chingada. Ya con las tres brujas que tengo en esta
casa. No, no, no. Mañana es domingo.
Mañana es domingo.
Roberto.
Qué pena contigo.
Es que un imprevisto me retrasó, caray.
¿Qué tengo que...? No te preocupes.
Ven, que te quiero enseñar algo.
¿Y cómo te fue?
Muy bien.
¿No desafinó a nadie?
No, estuvo perfecto todo.
Wilson. Hola, ¿cómo estás, guapa?
¡Wow!
¿Qué sabes?
Y de verdad todo esto...
Lo hiciste... ¿Para ti?
Ay, perdóname, Roberto, que no me la crea, pero es que yo no estoy
¿sabes? Bueno, más bien hace mucho tiempo que... Tú eres la primera persona
se sienta a cenar conmigo en una mesa con velas.
Pues... Pues entonces, salud por los perfectos desconocidos.
Salud porque dejemos de serlo.
Ay, perdón.
¿Cómo va el asunto de tus hijas?
Muy bien. Estoy muy contenta porque ya las voy a recuperar.
Tengo un abogado buenísimo y estoy feliz.
Me encanta cuando sonríes.
Vamos a hacer una secuencia.
Ustedes la ven y luego nos siguen. La repiten.
Música.
Todos los sábados aquí vamos a estar, ¿eh? Para que vengan.
Todos los sábados.
Ay,
gracias. Ay, gracias.
Ay, gracias.
No lo puedo creer, ¿eh? A este paso salimos de Números Rojos muy pronto,
¡Qué buena idea tuviste!
¡Sí, también!
¡Qué increíble!
¿Qué? Eso de los últimos mojitos de la noche.
Todo esto.
¡Uy!
¡Está buena para el mojito! ¡Qué bonita!
Nunca me imaginé que iba a volver a vivir esto.
Si vivo cien años, cien años pienso en ti.
Bueno, cuéntame, mamá.
Pues es que...
Inteligente, sensible, culto. Nada que ver con el santoche del Germán, ¿eh? No,
todo lo contrario.
Y además es viudo, ¿tú crees?
A ver, ¿te movió cosas acá?
Ah, pues sí, la verdad sí. ¿Y acá?
Sí, Sophie.
¿Y acá?
Sí, ¿y acá? Sí, ok.
Ya cuéntame, ¿ustedes qué? ¿Se armaron las clases? ¿No sabes cuánta gente fue?
¿A Ana se le ocurrió vender mojitos? Más bueno, esta era una locura.
Sacaron lana, Sofi.
Caro, si seguimos así, en un mes abrimos su cursal.
¡Huevo, pinche Sofi! Eso es todo.
¡Pinches amigas chingonas que tengo!
¡Huevo!
Yo vine aquí porque mi amiga, como me dijo, que es usted libidinoso.
Perdón, la libidinosa.
Caro, es el brujo mayor.
Fíjate que...
observo de tu lado izquierdo de tu aura, traes una frecuencia vibratoria. Bueno,
traes un muerto cargando. Ay, chinga. Ahí viene contigo. Ahí es evidentemente
que alguien que murió, pero que no se quiere separar de ti.
Desgraciado de mi ex marido. No me deje en paz.
Te voy a pedir una cosa dificilisísima.
No le guardes rencor porque ya no es tiempo de andar cargando estrellas.
No le guardes odio tampoco.
Quiero que saques unas cartas. Tú sacas unas cartas, las interpretamos y vemos
qué podemos decir. De vueltitas, a ver si es cierto. A ver, a ver. ¿Qué? A ver
qué tengo aquí.
No, tú pásanos para interpretar.
¿Qué va a decir?
Mira, la primera carta que sale es de una torre.
Se está cayendo tu vida, tu vida está... Venla, obsérvala perfectamente.
Ahora sí que te vas a una torre.
¿Qué podemos hacer?
Te voy a hacer una limpia. Estamos limpiando a nuestra hermana para que se
libere de ese cargo, de ese espíritu que está con encima.
Y lo vamos a rodear con pétalos, con pétalos de rosa. Un hombre en tu camino.
Con la letra R.
¿R? R.
R. De... ¡Muerto!
No te vi venir.
Perdón.
Lo que quiero decir es que... Nunca imaginé que la cosa estuviera tan
Es que eres... Tan lindo, tan... Tan caballeroso, tan... Tan
inteligente.
Tan... Tan... Tan simpático.
Que no me imaginé que tuvieras el paquete completo.
Guau, cuántos halagos.
Voy a tener que buscar la manera de corresponderte.
¿Tú también me vas a decir todas mis cualidades?
No.
Yo tengo una mejor manera de sorprenderte.
Entonces creo que voy a mover esos pastelitos hasta acá y aquí las aguas
a poner de este lado.
Señorita Ana, se las mando a mi patrón.
Gracias.
De nada. José.
Dígame. ¿Cómo están las niñas?
Ay, señorita, extrañando a su mamá. Pero dentro de todas también.
Marianita siempre dice que su mamá se las va a llevar, no más que acaben sus
problemas. Dile que las extrañamos mucho.
Que tu mamá las adore y que pronto las va a recoger.
Perfecto. Gracias.
Anita, hasta mañana.
Aquí tengo del café.
Muy sabroso.
Gracias, Don Chuy.
Mire, llévese estas flores.
¿Son para mí?
¿Qué onda, José? ¿Se emocionó? ¿Le gustaron? ¿Qué te dijo?
Sí, que muchas gracias. Que muy bonitas.
Como agradecimiento por ser nuestro cliente estelar.
Gracias.
Bueno, pero sí sentiste la química como que entre ella y yo, ¿no?
Sí.
Sí.
Si tuvieras más tiempo, te iba a preparar el mejor pan francés que hayas
en toda tu vida.
Eso es lo que no tengo.
¿Hambre? No, tiempo.
Bueno, ¿qué pasó, licenciado?
Discúlpeme, pero como me dijo que le llamara en cuanto supiera algo... Sí,
sí, dígame.
¿Qué pasó?
Fíjese que ya apareció el testamento original en la notaría. ¿Y?
Pues no son buenas noticias, porque en efecto la copia que tenemos es
Eso no puede ser. Su difunto marido nombró como tutor legal de sus hijas a
hermano, Fernando del Conde.
¿Incapaz mental?
Pero si yo estoy perfectamente bien, licenciado.
Pues también apareció el anexo que avala que usted es incapaz psicológicamente
de llevar la tutela de sus hijas.
Hijo de la chingada.
Oiga, yo no tengo la culpa.
No, usted no.
Mire,
podemos pelear, pero es en contra de uno grande y vamos a necesitar mucho
dinero.
¿Sabe qué?
Espéreme tantito, voy para allá.
¿Todo bien? No, no, no, todo de la chingada.
Estoy haciendo aquí, echando pata contigo cuando tengo dos hijas que
Ay, pinche Carolina.
Yo jugándole aquí a la adolescente enamorada.
Mira, Carolina.
¿Qué? Yo te entiendo.
Pero quiero que sepas que estoy de tu lado.
Puedes contar conmigo para lo que sea.
Realmente me importas. ¿Te importo? ¿Te importo?
¿Por qué? Porque nos acostamos ahorita. ¿Por eso te importo? Ay, no mames.
Seguramente soy tu vieja en turno. Realmente no te reconozco. Pues, así
¿Cómo ves? Para que me vayas conociendo.
¿Y tú? ¿Por qué te das esos aires de hombre, sensible, culto, caballeroso,
crees que no sé que tienes un lado oscuro como todos los cabrones?
Por favor, Caro, no hagas esto.
No arruines las cosas. Pues sí las arruino.
Así soy yo, autodestructiva y bipolar esa madre. Pero sé que tienes cosas que
resolver. Tal vez es lo que necesitas de tiempo.
Sí, necesito tiempo, como tu cancioncita.
Como cien años.
Bueno, ahí sí se me olvida algo. Luego me lo paso.
¿Qué está pasando? ¿Por qué me hacen venir?
Nos clausuraron.
Señoritas, yo solamente estoy haciendo mi trabajo. Y como puede ver, el
expediente está perfectamente conformado. ¿Qué expediente? ¿De qué
este vato? Mira. ¿Venta de alcohol sin licencia?
No, nosotros no vendemos alcohol.
Esta es una cafetería, ¿ok? Amiga, fue por lo del sábado.
Miren, tienen cinco días hábiles para liquidar el adeudo si no quieren que se
genere reclamación. ¿Qué?
¿Cinco días hábiles? Con permiso, buenas tardes. Ya ves, gran idea.
La idea del baile fue mía, pero la de los mojitos fue tuya, cabrona. Pero Sofi
los preparó. Ah, no, no, bueno, Lucy los vendió. Bueno, a mí no me eché la
culpa, yo tenía sus órdenes, ¿eh? Eran los más borrachos. Ya,
ya, eso lo hizo Fernando.
Vendigo, desgraciado, infeliz.
Hola, buenas tardes. Bienvenida a Focura.
Gracias, buenas tardes.
Buenas tardes.
Hola.
Pasemos a revisar el auto y posteriormente le enviaremos su cheque.
Esto es lo último que me queda para seguir luchando por mis hijas.
Usted no se preocupe. Por mí no va a quedar.
Gracias. Que la paz... Que esté bien.
Señora, no se preocupe.
Vaya con Dios.
Todo va a estar muy bien.
¿Qué más quieres, hijo de la chingada? Ya no tengo amor.
Ya no tengo hijas.
Mira que quitarme la custodia y dejarle al cabrón de tu hermano a las niñas con
tal de que no estuvieran conmigo. Eso es no tener madre, Germán, es no tener
madre. Así que tú eres la que rompe mis flores, ¿eh?
Ya sé que sigues rastreando lo del testamento y los papeles de la tutela.
Te he comprobado perfectamente que todo es absolutamente legal.
Conozco tu legalidad.
No, la tuya no.
La de este, porque tú no eres más que la sombra de este cabrón. Ese es lo único
que eres, una copia chafa. Ese es lo que eres. No, no, no, Carolina.
La sombra fuiste tú los 15 años que estuviste casada con mi hermano. No hace
mucho que se separaron y que yo sepa, ya nadie te recuerda.
En una de esas, no sé, ya ni tus hijas te recuerdan.
¿Vieras qué bien nos la pasamos juntos?
Tío, tío, hay que jugar.
Sí, mi tío.
Te voy a matar, hijo de... No, no, no.
Momento, momento.
No estamos en el mismo tempo.
Los chelos se están entrando un poco tarde. Así que vamos a repetir todo la
última sección, por favor.
Perfecto. Este es el tema.
¿Carolina?
Vamos a tomarnos cinco minutos de descanso, por favor.
Gracias.
¿Cómo estás, Roberto?
He estado hablando y no contestas.
Perdóname, ¿no?
Disculpa aceptada.
Ahora, si me lo permites, necesito tomar un poco de aire, ¿sí? Espérate,
espérate. Roberto, no te vayas. No seas así.
Necesito hablar contigo.
Mira cómo estoy.
Compréndeme.
¿Qué tengo que comprender?
¿Que el mundo gira a tu alrededor y que tú eres la única con problemas y duelos?
No, claro que no. No es eso.
Pero... Escúchame algo, Carolina.
Hace apenas dos años perdí a mi mujer de la manera más dolorosa.
He tratado de reconstruirme. De hecho, no sé si apenas lo logro.
Pero al menos hago el intento.
Cada día trato de ser la mejor versión de mí mismo.
Pero no te puedo seguir porque ya toqué fondo y no pienso volver ahí.
Yo tampoco quiero estar ahí, Roberto.
Eso dices, pero haces lo contrario.
No tienes confianza en ti misma.
No te perdonas.
La verdad, no sé qué fue lo que te hicieron.
Pero una cosa tengo bien clara.
Para mí la vida está allá adelante.
Y no atrás, donde tú la ves.
Creo que lo que no me perdono es que otros hayan hecho de mí lo que
Lo mejor es que tomemos responsabilidades de nuestros actos. Y
víctimas.
Que tengas buena tarde, Caro.
¿Cómo le fue, señora?
Gracias. Nelly.
Gracias por todo lo que me aguantas.
Porque siempre has estado ahí.
La verdad es que para mí y para las niñas eres lo mejor que nos ha pasado,
Nelly.
Ay, señora.
Y ustedes son como mi familia.
Ustedes me ayudaron cuando más lo necesité.
Solo quería darte las gracias.
Señora, hay una cosa que le quiero enseñar.
Mire.
La encontré ahí, en el buró de don Germán. La tenía juntito a su cama.
Y tenía otra foto de las niñas también.
¿Cómo se frió una con los años, verdad, Nelly?
¿Y? Germán tenía cuentas fuera de México.
Hermano, es delito.
No, tener dinero en otros países no es delito. Pero esconder recursos para
impuestos, sí. Ve las cantidades.
Qué cabrón, ¿eh?
Germán, pinche Germán Caballo.
Lástima que a los muertos no se los pueden llevar a la cárcel. No, pero a
hermanos tramposos y cómplices sí. Y lo que tenemos aquí es que Fernando se
transferencia de todo ese dinero a una cuenta en Panamá. ¿Cómo ves?
Un par de cabrones, ¿eh? Ay, amiga, poco hay de otro.
Ay, no desmoralices.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Busco al señor Fernando de Ponde.
¿Cuál es su nombre?
Ana. Ana Núñez.
Permítame un segundo, por favor.
¿Hola?
Tengo aquí abajo a la señora... Señorita, por favor.
Disculpe.
Tengo aquí abajo a la señorita Ana Núñez.
Claro. Gracias.
¿Se registra para que pueda pasar, por favor? Claro.
Buenos días, Claudia.
Vengo a traer unas empanaditas de piña para los Aldres.
Señora. Señora, ¿pero para dónde va?
O sea, ¿qué es esto, Klaus?
¿A poco crees que mi amiga Ana te iba a hacer caso? Gracias, Claudia. Puedes
retirarte. Ay, esa se la regalé yo al Germán.
Horrenda. Siempre le gustaron esas madres.
Mira, todo está exactamente como lo dejó mi hermano Germán. Yo solamente he
seguido su voluntad.
Con tu falta de personalidad no sabrías ni cómo cambiar esto, ¿verdad? ¿Qué es
lo que quieres, Carolina?
Yo solamente me he encargado de cumplir con las órdenes de Germán. Que yo sepa,
los muertos no ordenan.
Y eso tú lo sabes mejor que nadie que has estado moviendo las finanzas de tu
hermano como has querido, ¿no?
¿Qué estás insinuando?
¡A huevo!
Tú te metiste en mi casa.
¿Por qué no entienden que a mí me dejó todo y que no tengo por qué compartirlo
con nadie, ¿eh?
Y por lo visto tampoco tienes por qué declararlo hacienda, ¿verdad?
Es una coche.
¿Qué es lo que quieres?
Hacerte una cita con mi amiga Ana.
Si serás pendejo. ¿Tú qué crees que quiero, estúpido? ¿Me estás amenazando,
pendeja?
No, pendejo. Te estoy tratando de consolar porque mi amiga no te hace
Claro que te estoy amenazando. ¿Y qué? ¿Me piensas matar, imbécil?
No, ese no es mi estilo.
Pero sí pienso hundirte por la vía legal como a mí me gusta.
No te voy a dar a las niñas.
Tú me vas a dar a mis hijas.
Y te vas a encargar de que nada les falte.
Nada.
Si lo haces de esta manera, llevaremos la fiesta en paz.
Y nadie se va a enterar que has estado robando la empresa de tu querido
¿Estamos?
Estamos.
Hasta luego, cuñado.
Ex -cuñado.
No, lacra.
Espera un segundo.
¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía!
¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía!
¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía!
¡Voy a ser tía!
¡Voy a ser tía!
¡Voy a ser tía!
¡Voy a ser tía!
¡Voy a ser tía!
Así. Así.
¿En serio?
Sí.
Bueno. Ay, ay, ay.
M14. Igual si no también me gustan los callejeritos.
M14.
M14. M14.
¿Cómo estás?
Carolina, qué sorpresa.
Dímelo a mí, ¿verdad?
En realidad, nada más venía a... a dejarte esto, mira.
Esto es para ti.
Ok.
¿Y cómo estás?
Bien.
Bien. ¿Tu salud? ¿Todo bien? ¿La orquesta?
Las plantas de tu casa, ¿no?
Es que bueno que todo esté bien, ¿verdad?
Pues me da mucho gusto.
Bueno, pues, no te quito más tu tiempo. Que estés muy bien, Roberto.
Pinche Roberto, pensé que no ibas a venir.
Hiciste muy bien porque ya ves que conmigo nunca se sabe. Ya ves cómo soy
voluble.
Ya, perdóname, ¿no?
Eso va a depender del postre.
Ven acá.
Huele a orégano.
¿No te gusta?
Me encanta.
Me recuerda al olor de mi infancia.
Hueles a hogar, a familia, a tiempos felices.
¿Y cuándo puedo probar el primero de tus postres?
De hecho, creo que nada más vas a poder probar el primero, porque el segundo no
se va a poder.
Porque tengo una cita mañana muy temprano, bien importante.
Los tiempos son perfectos.
¿Ves? ¿Cómo no me voy a enamorar de ti?
Sí, me firma aquí. Por favor, esta es para la reapertura. Claro.
Y esta es la licencia de venta de alcohol.
Pues muchísimas gracias.
Gracias, licencia.
Gracias. Hasta luego.
Ahí vamos, ahí vamos.
Nada más mis niñas, hija. Nada más mis niñas. Gracias.
Te quiero.
Caro.
¡Nosotras también!
¡Cositas!
¡Cosas preciosas! ¡Cosas preciosas!
Ami, ¿cómo va esta pancita?
Bien, cansada pero contenta. Ay Dios, se está moviendo.
que le echaras a mi amigo, ¿eh? No, ni yo, ¿eh?
¿Quién soy? ¿Quién soy?
Mami, el negro está rabioso.
Te
admiro
tanto, guapo.
¿Qué haría yo sin estas manos?
Que lo digas tú que cocinas como los ángeles.
No me gustan mis manos.
Son hermosas, nomás que... No son hermosas. Como que les falta algo. Están
poco vacías, planas. Sin manicure, sin uñas, sin color. Yo digo que les falta
esto.
Roberto, mira, yo ahorita... ¿Cómo te diré? Yo no creo que...
¿Qué planes tienes para los próximos 100 años?
¡Ey, cabrona!
¿Por qué no me van a felicitar? ¡Miren!
¡Ay, señora!
¡Ay,
señora!
¡Señor!
Cocina rico, ¿eh?
Germán.
Vengo a traerte estas flores, Germán.
Por todas las que te he roto.
Y solamente vengo a decirte que ya te perdoné.
Y que ya me perdoné a mí misma.
Así que no más llanto, no más gritos, ni jarrones
rotos, ¿verdad?
Y vengo a darte las gracias, Germán.
Gracias por los años de amor que tuvimos.
Fueron buenos y fueron muchos.
Pero sobre todo, Germán, Gracias por mis hijas.
Son lo mejor que tengo en la vida.
Y aunque me costó un chingo recuperarlas por tu pendejada, cabrón, ya te
perdoné.
Así que, muchas gracias, hijo de la chingada.
Se te quiere y se te va a recordar siempre.
Adiós, Germán.
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