All language subtitles for ¿Cómo andamos por casa? (2018)1h32Com

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Original subtitles

¿Qué pasa?

¿Por qué la mirás tanto?

¿A quién?

A la niña que pasó.

Ah, no sé, no me di cuenta.

¿Te gusta acá?

¿Quién?

No te hagas el tonto, la tetona.

Estaba rica.

¿Qué manera de hablar de esa, oye? ¿Ves?

¿Ves lo que logras con tu ejemplo, ves?

Estoy manejando, pasa alguien por delante. Obviamente tengo que mirar, eso

todo. Estamos en luz roja.

No importa.

Cualquier... Objeto que pasa delante del vehículo llama la atención del

conductor.

Es un instinto.

Controla tu instinto.

Valentina, yo tengo una bolsa.

¡Valentina!

Sí.

Agarra el pino.

¿Pediste permiso para mañana?

Sí, claro. ¿Y te dijeron que no? No, me dijeron que sí, le dije al jefe. Jefe,

mi hija tiene un evento importante, una competencia, tengo que ir.

Vaya Eduardo, mi hijo, hasta que idea.

Bueno, yo voy a cerrar la tienda a las cuatro.

Total, a esa tienda no entra ni el sol.

¿Qué pasa, Lucío? ¿Por qué estás de tan mal humor?

No, no.

No, yo creo que porque me va mal en la tienda.

¿Sabes que yo tengo como un dolor en el pecho?

¿Sabes lo que siento? Es como... Mira, es como si te invitaran a almorzar,

pero no hay postre.

Ay, venga, mejor.

¿Tenemos salud?

Sí.

¿Qué más se puede pedir?

Es que estoy tranquilo. ¿Ya?

¡Ya! ¡Ya!

¡Ya! ¡Ya!

¡Vaya hablando de la bolsita, por favor!

¡Muchas gracias!

No, porque la niña no llegaba siempre. Pero la Valentina no llegaba primera,

pero ella se ha esforzado.

Bueno, algo ha hecho uno.

Los desafíos, si uno los quiere, los logra. Yo creo que a la Valentina le va

ir muy bien en las Olimpiadas. Pero bueno, si ella se propone las cosas, se

esfuerza. Va a conocer Brasil, va a conocer Japón.

Qué gran premio. No sé si entiendo bien, pero aquí dice que yo tengo que pagar

los pasajes.

Sí, entiendes bien. Sí, claro.

Pero ella va a competir por Chile.

Claro, Eduardo, lo que pasa es que la federación no tiene fondos para esta

categoría, ¿me entiendes?

Ahí está.

¿Y como cuánto saldría más o menos?

A ver, entre los pasajes, alojamiento, alimentación, algún imprevisto, unos

cuatro millones de pesos.

Que lo van a mandar en business. No, no, Eduardo.

Si la plata es la plata, se consigue, no importa.

Eduardo,

cálmate. ¿Nos das un minutito más? Sí, claro.

Valentina... A ver, escúchame una cosa.

La Valentina va a ir a esos juegos, sea como sea.

¿Para qué si no nosotros nos dejamos la creta?

¿Para qué?

Si la plata es la plata.

La plata se consigue de alguna manera.

Muchas gracias.

¿Para la otra? ¿Para la otra? ¿Cómo sabes si te sueltas?

¿Don Edu?

¿Sí?

¿Cómo se pasa esta columna para acá?

¿Esta columna? ¿Por qué está ahí? No, no, yo te dije, todo en la columna 3.

está ahí trabajando.

Mira, a un bloque, pásalo para acá. Ahí te va a dar.

Ahí. Eso.

Ahí está.

Eso. Oiga, qué orgulloso, hija. Una number one.

Yo creo que va para el oro, ¿eh?

Estoy viendo las revistas deportivas.

Valentina Ahumada. Oro para Chile.

Y después le ofrecen de todo.

Curiosidad. Allá para la tele.

Todas esas cosas.

Imagínese. El Chino Río.

Está forrado.

Es verdad.

Ahora es una inversión. Tú sabes. Hay que poner plata al principio.

El problema es que con la Rocío estamos súper apretados ahora.

Sí, pero no le puede cortar la ala. No, no. Bueno.

En este caso, la gualeta.

No puede costarle la gualeta. No, si es que va a ir, va a ir. El punto es que

tengo que inventar algo.

Oiga, ¿y no ha pensado en arrendar una pieza en Airbnb?

No, no, no se me había ocurrido nunca.

Mire, un primo mío tiene tres departamentos y lo arrenda por Airbnb.

Pucha, ¿qué solucionaría la vida ser millonario?

La noche donde esa mujer habitualmente se encuentra y se da permiso para el

lamento. La melancolía las ataca y hace que usted no avance en su vida.

Solamente recuerde el pasado que no ha resuelto, no se ha reconciliado con este

pasado. Yo lo tengo un minutito, por favor.

No te preocupes, yo sé esperar.

¡Marco!

Rocío, ¿cómo estás?

Bien.

Bien. Qué sorpresa.

Adivina, ¿hace cuántos años que no nos vemos?

Una eternidad.

Yo la cuento exacta. 15 años y 10 meses.

Uf, cómo pasa el tiempo.

Nada, estás igual.

No, no, no. Tú estás igual. Estás igual de linda.

Muchas gracias. Así que es tan conquista como siempre.

¡Un abrazo!

Perdona, es que estoy como... Estoy como en shock, ¿no?

¿Cómo entraste aquí?

Bueno, esto es una tienda. Se supone que la gente entra, ¿no?

No, es que aquí no entra nadie. O sea, entra muy poca gente. Ay, ya, no.

O sea, el comienzo siempre es difícil.

Pero después te va a ir súper bien. Además que la tienda es preciosa.

Igual que su dueña.

Pero es que, de verdad, ¿cómo fue que llegaste? ¿Por casualidad? ¿Qué pasó?

No, no. Lo que pasa es que el otro día andaba en el auto y miré para acá y

dije... ¿Será ella?

Mira, no me equivoqué, no me equivoqué, era tú.

Bueno, no, no, no te molesto más, ya. ¿A qué hora cierras? Porque nos vamos a

tomar un café.

No, no puedo, tengo cosas que hacer, no, no puedo.

Pero ya hay unas cosas que no puedo. Sí, alguna hora tú sales a almorzar, pues.

No, lo que pasa es que yo como acá, me... como acá.

¿Ah, sí? ¿Y cuál sería tu preferido?

No, eres tonto.

Ya, déjame invitarte a almorzar, si es lo que a ti te gusta.

Ya, nos vemos a las dos en el Liguria. ¿No se habla más?

Chao, linda.

Disculpa, ¿esta es la única comida de cachorro que tenéis?

Ah, sí, sí.

Bueno, pero es la única, pero es la mejor. Es muy buena para los

sí.

Sí. Oye, ¿no tenés nada vegetariano?

¿Cómo? Sin carne, sin harina de pescado.

No, es que yo tengo entendido que los perritos son carnívoros.

No, son carnívoros. Lo que pasa es que nunca tuvieron reacción.

¿Está bien, no?

¿Aló?

Hola, Rosita, ¿cómo está?

Muy bien, gracias.

Hoy tengo un problemita. Yo sé que no pedí horas, pero me necesito depilar.

Gracias. Y las uñas también.

La manicure.

Gracias. ¿Cómo está usted?

Ya, o sea, entro a la página, me hago un perfil y le doy para adelante nomás.

Sí, es súper fácil. Se hace todo por internet. Genial, genial. Lo importante

una buena foto. Oye, ¿te mandaron porotó?

Porotito me mandaron. Claro.

Está muy bien la tarde entonces.

Ay, no sé.

No te preocupes. Yo te voy a ayudar. Ya. Yo también.

Un risotto de camarones para la señorita y un lomo a la inglesa para mí.

Gracias. Gracias.

Risotto de camarones.

Mi plato preferido.

¿Cómo te acuerdas?

Bueno, tú eres bien difícil de olvidar.

Cuéntame de ti.

Cuéntame de ti. ¿Cómo estás?

¿Qué ha sido tu vida? ¿Tuviste más hijos, por ejemplo?

A ver, yo recuerdo a la Valentina. La Valentina chiquitita. De tener un año

cuando yo la conocí, por ahí.

Amorosa. Bueno, ¿qué pasó después? ¿Tuviste más...? A ver.

¿Sigues casada, te divorciaste?

¿Te separaste? No, no, no, estoy casada, estoy casada. ¿Sigues casada?

Está bien.

Tuve otro hijo, Federico.

Después que nosotros... Después de los

dos nosotros, con Eduardo, yo me quedé embarazada al tiro y tuvimos otro hijo

que se llama Federico.

Y Federico tiene 15 años.

Está en segundo medio y, bueno, a él le ha costado un poco.

Pero yo creo que no está con ellos ahora.

Está yendo bien, estoy segura.

Después, bueno, la Valentina. Ah, la Valentina, chiquitita. Sí, está linda.

Y ella es una deportista muy buena, seca.

Bueno, no hay que decir seca porque hace natación.

Bueno, ha avanzado mucho en el último tiempo.

Increíble cómo ha progresado.

Llega siempre primera.

Eso.

¿Y tú?

¿Yo?

Yo sigo soltero. Me dediqué a la gran pasión de mi vida, que son los caballos.

¿Te acuerdas cómo estaban los caballos?

Bueno, me dediqué a eso.

Me ha ido bastante bien. He ganado tres grandes premios este año.

No tengo hijos.

Viajo harto.

Me gusta coleccionar arte.

Navego harto también.

Soy feliz.

No sé.

Este año tengo mi propio ara para la crianza de los caballos.

Exportamos semen a Estados Unidos. ¿Semen?

No, el mío no.

El de los caballos, sementales.

Se exporta a Estados Unidos. Es mentirio.

Lo otro es que pillo en aumento.

Está igual que mi señora.

Pido un aumento, pido un aumento.

¿Se acordáis del último gallo que he pedido un aumento?

A la semana de patitas en la calle.

Todo caso.

Farcas. Escribir la farca.

Es lo primero que hice.

Pero todavía no responde. Yo creo que está muy acachado con tanto pedido

Un poquito.

¿Qué voy a hacer?

Mire, yo no seré millonario, pero algo puedo hacer.

Es broma, ¿no? Mira, lo que pasa es que un supermercado me dio esta tarjeta,

entonces yo puedo pedir un avance en efectivo, ¿me entiendes?

Que puedo prestarle unas 500 lucas. No, no, Gonzalo, yo no puedo aceptar,

perdóname. No, de verdad te digo, no acepto. Es que no voy a aceptar.

Es que mire, compadre, yo conozco a su hija desde chiquitita.

He seguido su carrera paso a paso.

O en este caso sería brazada a brazada.

Yo me siento tan orgulloso de ella cuando gana igual que usted.

Esto no es solamente su responsabilidad. Esto es una responsabilidad de país,

¿me entiende?

O sea, ¿qué sería de nuestros jóvenes si no podemos cumplir sus sueños?

¿Qué sería de un Vidal?

¿De un Zamorano?

¿De un Bravo?

Ojalá más gente pensara como tú.

Sí. Esto que estáis haciendo, González, yo no lo voy a olvidar nunca.

¿A dónde le transfiero?

A los datos de mi señora, porque ella es la que guarda la plata. Es más ordenada

ella.

Hola, vecino.

¿Cómo está?

Muy bien, ¿y usted?

Muy bien.

¿Le gusta?

Se pasó precioso el vestido. Ay, qué amoroso. No, me refiero al auto.

¿El suyo?

Sí, el gordo me lo compró.

Pero qué maravilla se pasó.

Eduardo, ¿qué tal? ¿Cómo está? Muy bien, ¿y usted?

Muy bien. Ah, qué bueno, qué bueno. Oiga, lo felicito. ¿Te gustó la joyita?

Maravilla. Este es 4x4, ¿no? Sí, japonés, 100%. Los mejores.

Qué fantástico.

¿Y usted cuándo va a cambiar el auto, decí?

No, fíjese que... Ya está bien, ¿eh? Tiene pocos kilometrajes, ¿no?

Bueno, aunque una vez me pego el salto, ¿quién sabe?

Lo pueden aceptar en parte pago. No digas.

Si quiere, yo lo puedo acompañar a la automotora.

Gordo, qué amoroso.

Hasta un descuento le puedo conseguir, decí. Ah, ¿qué pasó? Ya, sería

maravilloso. Ya, ya, le voy a tomar la palabra, ¿eh? Para servirle. Bueno,

muchas gracias.

Nos vemos, hasta luego. Nos vemos. Chao, gordita.

Ya, muchas gracias.

Llegué. ¿Y estas cuentas que llegaron?

Haciendo una tareita.

Muy bien.

Es un trabajo grupal.

Ah, un trabajo grupal.

Bueno, me quedé sin grupo y lo estoy haciendo solo.

Mira, a veces mejor solo que mal acompañado. ¿Qué sé yo? ¿Tu mamá?

En la cocina. Ah, papá.

¿Me trajiste el libro que te pedí?

Pero si es verdad que ahí fui a la librería. No, no, no. Entré, se me

completamente.

Mañana, ¿puede ser? Lo puedo comprar por internet, pero necesito tu tarjeta.

Es que ahí estamos mal.

Vamos a ver.

A ver.

Intenta con esta, a ver si tenés suerte.

Creo que le queda algo.

Fuerte.

Mi amor.

Oiga, exquisito lo colocó. ¿Sí? ¿Qué quiere que le diga?

¿Te fijaste en el auto no de los vecinos? No.

Yo no sé dónde sacan plata todavía.

Ay, no sé tampoco.

A propósito de Rara, ¿viste tu cuenta?

No, ¿por qué?

Pégale una mira ahí.

¿Qué pasó?

No, no, chiquita.

¿Qué pasó?

¿Qué hizo González?

González me prestó 500 .000 pesos. No, ¿por qué?

Porque está emocionado, es para el viaje a la Valentina, me dijo, yo te presto.

Se emocionó con esto.

Y no solo me prestó 500 .000 pesos, sino que además me dio una excelente idea

para que juntemos más plata.

¿En serio?

Si rentáramos una habitación a 50 dólares la noche durante 30 días,

alrededor de un millón de pesos.

¿Un millón de pesos? ¿Conviene? Sí, es una buena idea. Hay que intentarlo.

Además, que la tienda no mejora.

Uy, de nuevo no ha entrado nadie a la tienda.

Pero que sí hay que ver el precio del dólar, porque eso va cambiando.

¿Sabes quién entró?

¿Quién?

¿Quién entró, por lo cierto?

Un hipster.

Ojalá que a los niños les guste esta idea porque tú sabes cómo son. Ah, no.

Perdóname. Como dijo González, es un tema país.

Déjame a mí nomás. Yo hablo con los niños.

¿Estás esperando que tú vinieras?

Es que... Bueno...

Federico, Valentina con su mamá tenemos algo importante que decirles.

Ustedes saben que hace un tiempo estamos en un gran esfuerzo familiar para el

pasaje de Valentina. No puedo ir, me muero.

Nadie está diciendo eso.

Vas a ir, lo que pasa es que está un poquito lejos la meta todavía.

Papá, por favor, dime que vamos a poder ir. Yo tengo fe.

No, pero eso no sirve.

No. La fe mueve montaña, dice. Eso dicen, pero dicen tantas cosas,

Resulta que esta montaña es grande.

Uh, enorme.

Y yo estoy ahí. Pero necesito que me ayuden.

Necesito que entre todos empujemos esta montaña.

Es que se mueve muy poquito.

Entonces entre todos si vamos, uh, se va a mover. Uh, se mueve un poquito. Vamos

llegando a la meta y da poco porque... No, ya. Lo que su papá les quiere

decir... Ah, ¿va a hablar tú?

No, habla tú. No, no, no.

Cuéntales tú. ¿Por qué te demoras tanto? Estoy tratando de explicarle la

situación, nada más. Pero es que es una lata, anda el grano. No, es que tú no

entiendes que hay que explicar el contexto.

No, pero la paciencia que te tengo. Por eso. A mí me deberían dar un premio por

la paciencia. Ya, ya, ya, basta. Por favor.

Basta de una vez y déjame hablar. Bueno, que habla de una vez entonces. No me

suba la voz.

Ya sé qué.

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué pasa? Se van a separar. ¿Pero de dónde estás? ¿Qué? ¿Todo

Valentino por la cresta? Todo el mundo se separa.

Mentira. ¿Todo el mundo miente? No.

Yo no miento, por ejemplo.

Yo casi nunca.

Yo nunca.

Tú mientes, mamá.

¿Qué está diciendo?

¿Qué está diciendo?

Mocoso, insolente, cuidado.

Yo sé que mientes.

Ya, dile lo que le iba a decir, ¿o no?

Fumas escondidas.

Pero... ¡Mamá! Pero, Rocío, ¿en qué quedamos?

Es mentira, está inventando. ¿Ves? ¿Estás mintiendo de nuevo?

¿Hasta cuándo me vas a faltar a mí en respeto, oye?

Mocoso, insolente, que me trata mentirosa.

Ya, dile lo que le iba a decir, pues.

¿Qué estás haciendo?

¿Qué? ¿Estás contigo olor a cigarro?

Si te enojas tanto, quiere decir que es verdad.

Ya, yo les voy a decir lo que su papá les iba a decir.

Vamos a arrendar una pieza por Airbnb.

Por eso, vamos a poner una cama extra en el dormitorio de Federico.

Tú, Valentina, vas a sacar todas las cosas de tu dormitorio y lo vas a llevar

dormitorio de tu hermano. Porque ahora ustedes van a dormir juntos, filo.

¿Sí? Lo que escuchaste.

Ni muerta.

Valentina, yo no voy a dormir con él. Es asqueroso.

Tú vas a hacer lo que se te diga. Se tira feo, ronca, tiene elecciones

asquerosos. No, no, no.

Ya.

Ya basta, por favor.

Que te juro que yo no entiendo. O sea, tengo que rendir para la competencia,

tengo que descansar.

¿Lo quieres que gane, acaso? No, no, no, por supuesto que sí.

Mi amor, ¿cómo dice una cosa así? Si todo esto lo estamos haciendo por ti,

que vaya, para que gane.

Entonces esta platita es para su viaje, por favor.

¡Claro! ¿Y por qué no arrendarle a Federico? Él puede dormir en el living,

lo mismo.

Le da lo mismo.

Todo.

Bueno, bueno, eso era todo lo que había que hablar, no sé por qué tanto

escándalo. Muy bien, pon ahí, agradable ambiente familiar, muy buena

ubicación, a minutos de los mejores centros de esquí y a minutos de las

playas. ¿A minutos?

A minutos sí, pues estamos...

A 60 minutos de la nieve, estamos a 120 minutos de la playa, a minutos.

¿Entonces coloco que estamos a 120 minutos? No, no, no, no, pon a minutos,

no es para que sea tan específico, a minutos.

Pon ahí, Chile se caracteriza por recibir muy bien al

extranjero.

Ponle, por favor, un link a esa canción, El Pueblito se llama Las Condes.

Con eso yo creo que estamos más o menos. Y súbele una foto de la Valentina

cuando ganó una medalla.

¿Y por qué?

Bueno, porque eso le da caché.

¿Qué pasa?

Teníamos un trato los dos, ¿eh?

Sí, sí, lo tengo claro, pero yo no fumo.

Rocío... No fumo.

No fumo. Lo que pasa es que, no sé, estoy un poco nerviosa con esta cosa de

pasajes para la niña. Entonces, de repente, no sé, me dan ganas de tomarme

cigarrito.

Eso es todo.

¿A ti no te dan ganas? Sí, claro, pero me aguanto.

No.

No, me aguanto, me aguanto.

Igual bien mala clase Federico denunciar a su propia mamá hoy, ¿eh?

No, si él lo dice por tu salud, por eso, está preocupado.

¿Tú no encuentras que Federico está cada día más raro?

¿Tú lo encuentras normal? Bueno, él es un poco callado, recelumado, pero está

bien. ¿Tú sabes que yo hablé con la orientadora del colegio?

Me dijo que Federico todavía no se adapta y me preguntó si nosotros nos

estábamos separando.

¿Pero por qué te dijo eso?

No sé, pues porque ella cree que nuestra separación es lo que está afectando a

Federico. Pero si no nos estamos separando. Sí, era lo que yo quería

ella. Pero ella además cree que nosotros le damos mucha atención a la Valentina

y eso afecta a Federico.

¿Tú crees?

Claro.

Tiene el síndrome del patito feo.

¿Eso te dijo la orientadora?

No, no, eso lo vi en un matinal.

Fíjate que es un caso bien interesante porque era un caso muy parecido al de

nuestra familia. Porque, bueno, una familia que tiene un hijo que le va bien

otro que le va mal.

Y eso.

Oye. ¿Tienes motivo, eh? Claro que sí.

Visto desde ese punto de vista, tienes razón. Claro.

Bueno, hay que hacerlo. Hay que preocuparse más de Federico. ¿Sí? ¿Ok?

trato? Un trato.

Bueno.

No puedo creer, Valentina, que no puedas conocerlo. Digo, un ratito.

Ay, papá, eso es lo que menos me interesa. Aparte, el profe dijo que no

salir del lugar de concentración. Oiga, usted no come mucho, no come nada.

Me tocó su desayuno.

¿Ah? ¿Pero cómo? ¿Qué es loco?

Tengo que usar 400 gramos todavía para hacer mi infección.

Pero, mi hijita, si usted está en los huesos. No, tú y yo sí.

Uy, ¿viste lo que dijo? Falta respeto, ¿ah? Ay, qué pena que no vaya a conocer

la ciudad, a tomar ilusión no hacía.

Sí, pero ¿qué pasa?

Que usted no está de visita, que con su mamá nosotros íbamos a ir de luna de

miel a Río Canegro.

Bueno, igual con el tipo.

Lo que importa es participar.

Ay, mamá, te voy a ganar. Con el profe tenemos un plan de entrenamiento bacán.

Oye, ¿cómo?

Espérate, ¿va a ir el profe también?

Sí, po.

Tienen que ir, esencial.

Qué bueno. ¿Y quién le paga el pasaje?

Nosotros, po, papá. ¡Sí!

¡De acuerdo!

¡Otra vez!

¡Otra vez!

Te asustaste, campeón. Te asustaste, creíste que te habíamos dejado.

Tiene una broma, hombre.

Si te repitió, se le podría.

Libra sentirá un profundo deseo de amar y ser amado ya que los libras para eso

nacieron, querrá estar en paz con los demás, consigo mismo.

Este es un efecto causado por la conjunción de Venus con el Sol. ¿Qué

Venus con el Sol. Venus amor, Sol actividad, los libras nacieron para amar

este es el año mejor de hace muchos años para que esto suceda. A mitad de año

también va a tener una tendencia...

Aló. Aló, mi amor.

Adivine qué.

Cayó uno. ¿En serio? ¿Tan rápido?

El sábado nos llega un gringo.

Está listo, está listo.

Listo. Y hasta pagó ya.

Bien,

gracias.

Bien, gracias.

Pero a él también es un placer conocerte.

Gracias. ¿Cómo habla español?

Sí, claro, soy español.

Ah, es que como dijiste que venías de California pensamos que eras gringo. Sí,

bueno, es que viajo mucho.

Adelante, mejor.

Gracias.

Es para mí.

¿Ya?

Claro.

Muy bien.

Claro, mira, lo que más te convendría en este caso es que tú sales acá, a la

próxima a la derecha, doblas para allá y llegas a ir a Razzal y ahí puedes tomar

la micro. Pero, Adu, ¿tú tienes tarjeta VIP?

¿VIP? Sí, es que se llama VIP porque tú la pasas. No es porque se llama tarjeta

VIP que te sirva para otra cosa.

¿La tienes?

No, no tengo. Ah, entonces no, acuérdame la micro. Tienes que tomar un taxi,

pero lo que tienes que hacer es que habla como chileno, pues si no te pueden

pegar el palo.

He pedido un Uber.

Ah, bien.

Bueno, pero vuelves a comer acá, a la casa, a la noche, ¿sí?

No, no es necesario. Sí, tienes que venir, te hicimos una comida especial,

mucho cariño.

¿Ah? Vale. Nos vemos en la noche, cuídate, ¿ah?

¿Un poco de vino?

Este vino es chileno, ¿ah?

Tiene que probarlo.

Ahí está, mi amor. Un poquito. Un poquito.

¿Qué tal? ¿Qué le pareció?

Está un poco caliente, ¿no? Sí, pues. Tenía la botella ahí, al ladito de la

olla. Está calentito, está rico.

Bueno, entonces, estas son las zumitas, un plato típicamente chileno.

Sí, tamales.

Tamales se llaman así en toda América Latina.

Ah, ¿hay de esto en América Latina? Claro, en toda Centroamérica las hay

rellenas de carne, de queso, de porotos. Muy ricas. Ah,

bueno. No, pero estas son así, humitas, chilenas, más sencillas.

Bueno, y esta es la chilena.

¿La había visto esta? ¿Cómo le dicen en España a la ensalada chilena?

Ensalada de tomate y cebolla.

Ah, bueno.

Bien, gracias. Entonces, ¿tú qué estás haciendo viajando? O sea, ¿estás

recorriendo, conociendo...? No, estoy trabajando.

Ah, ¿sí? ¿En qué?

Pertenezco a una ONG preocupada por las energías renovables.

¿Vieron, chicos?

Pongan atención, ahí tienen algo interesante que hacer.

Por cierto, ¿por qué tienen encendidas todas las luces de la casa si no hay

nadie en las habitaciones?

¿Están encendidas?

Sí, todas.

Federico, vaya a apagar la luz, por favor.

¿Para qué? Si después de nuevo la encienden.

¿Qué? ¡Va a apagar la luz!

¿Hasta cuándo nos vamos a hacer caso?

¿Qué es lo que pasa? ¿Que los adolescentes se ponen así?

¡Pobreza! Bueno, ¿y de qué lugar de España es

usted? De Galicia.

¿Usted es gallego?

Generalmente, si uno es de Galicia, es gallego. Sí.

Gallego. Es que aquí no hacen muchos chistes los gallegos, ¿verdad?

No he escuchado aquí los chistes de gallegos. Bueno, bueno.

En la oficina me contaron uno, no sé.

Le cuento uno, no se moleste, ¿no?

A ver, ¿cómo hace un gallego para sacar las moscas de la cocina?

¿Lo sabes?

Hace caca en el living.

Ya, pues, estamos comiendo.

Sí, bueno, ¿verdad?

Estamos comiendo, sí. Ya, que es un chiste en realidad.

Federico, ¿qué estás haciendo, hombre?

Me dijiste que la apagara. No, pero no aquí en el comedor de la casa.

Ay, qué tarado.

Ya, disculpa, disculpa. Ahí sí le falta, le falta un poquito.

Te voy a dar así, te voy a dar.

Ayúdale ahí con lo mío. Ah, usted tira la tirita, agarra la tirita, la tira

hacia arriba y ahí adentro viene la comida. Es que es gallego, ¿verdad?

Los gallegos se la comen entera.

¿Cómo lo vamos a hacer?

El problema, como hay que pagarle el pasaje al entrenador, esta plata es que

va a hacer agua. Claro.

Y hay que estar aguantando a este gallego hueón.

No es tan hueón.

¿Cómo que no es tan hueón? No es tan hueón. Se está adaptando.

Imagínate, pobrecito. No va a echar nada.

Rocío, perdóname. Si uno es hueón, es hueón. Y no hay punto medio. O eres

o no eres hueón. Y este es hueón.

Y además medio maraco, te voy a decir.

¿En serio?

En serio. Yo tendría cuidado de que no estés cerca de Federico mucho.

No, no me asustís, fue Eduardo.

Mejor cuidarse, mejor cuidarse. Te voy a decir algo. Bueno que soy Federico,

raro pero no hueón.

Hola, hola.

Llegaste a la hora.

Hola. Hola.

Valentina, vaya nomás, vaya nomás.

Oye, ¿tú sabes que tu papá compró nuestros pasajes para ir a Brasil?

Todavía no, pero sé que lo tienes súper presente. Bueno, dile que se apure

porque ya está quedando en el plazo.

Ya. Ya, cambia.

Última hora, típico chileno.

Invita a vino a usted, para no resfriarme.

Costales, mira la horita que viene llegando.

Horario jefe.

Descarado. Jorge, anda de buena.

Aprovecha, güera. Por último, no sé, pídale un adelanto, que sea.

Sí, sí.

Ya, mira.

Ya anda de buena. Hoy es el día.

Es que tengo que terminar esto y... Bueno, yo lo termino. Yo lo termino.

vaya, vaya.

¿Ah? Lo doy nomás. Sí, po. ¿Ah? Eso, con energía, sonrisa, simpático, relajado.

¿Ah? Ya. Por la valentina, vamos.

Vamos. Eso.

Adelante.

Buenos días, jefe.

Jefe, mire... Qué mierda, ¿no?

¿Qué pasó? ¿Alguna mala noticia?

Lo que pasa es que se aprobó la fusión con la compañía de seguro sur.

Ah, pero es una excelente noticia, pues. Claro, para los accionistas es muy

buena noticia, pero yo voy a tener que empezar a despedir gente en un par de

semanas, pues.

¿Usted me quería decir algo, Eduardo?

No, una tontera nomás, jefe. No se preocupe.

Permiso. No, no se vaya, Eduardo. No se vaya.

Si usted tuviera mi lugar, ¿a quién despediría?

Es muy difícil la decisión. No sabría a quién. Bueno, pero dígame. Usted tiene

más años que yo en esta empresa.

¿Qué hago? ¿Despido al primer gallo que se me cruza por delante? No, no, no. De

ninguna manera, no.

Lo que yo le recomiendo es que despide a alguien joven.

¿Sabe por qué?

Porque esa persona va a poder conseguir trabajo inmediatamente. Esa persona

quizás no tiene hijos. Si me despide a mí, imagínese, ¿quién me va a dar pegue

mí? Nadie. Yo tengo hijos.

Alguien como usted... González.

González, por ejemplo.

Sencitanto, sin hijo, un gallo simpático que va a conseguir pegue inmediatamente

en cualquier lado.

González, ¿ah? Sí.

Ojo, que no le estoy diciendo que despida a González. No, es un ejemplo

Gracias, Eduardo.

No, de nada, jefe.

¿Aló?

Bien, ¿y tú cómo estás?

Bien, bien, maravilloso.

Qué bueno, ¿no? Es que sabes que estaba pensando que justo ahora se me abrió una

ventanita aquí en la tienda, entonces quería saber si estabas dando vuelta por

aquí, cualquier cosa, no sé, si tenías un tiempito, si querías comerte algo,

cosita rápida, pero sin ningún compromiso, nada.

No, es que no puedo hoy día, es imposible, estoy acá en Valle Nevado.

Ah, ¿Valle Nevado?

¡Qué rico!

Pero no importa, no importa, si acá tengo miles de opciones para almorzar.

Prueba la de los cachorritos, esa es bien rica.

Espérate un momentito, que justo entra una persona. Dame un segundito.

Sí, lo tengo.

Por favor, denme un minuto.

Sí, inmediatamente estoy con usted. Muchas gracias.

¿Aló? Ya.

Bueno, entonces tú me llamas la próxima vez. Yo te llamo, no te preocupes. Ya.

¡Chao! ¡Chao!

¿Y? ¿Cómo le fue?

Bien. Me dijo que lo iba a pensar.

¡Bien! ¿Qué le dije?

¿Qué le dije?

Sí.

De hecho, Sales, te quería decir algo. ¿Qué?

Fuera de esta oficina, hay un mundo.

Quizá un mundo mejor que este.

Estupenda iniciativa, vecino. Dos mil pesos.

Genial. Sí, es que mato dos pájaros de un tiro, porque por un lado elimino

los cachureos que uno va juntando en la casa, imagínese.

Y por otro hago un poco de caja porque usted, vecino, no sabe lo caro que es

tener una hija deportista delito.

Yo encantado lo ayudaría, vecino, pero soy solo un empleado público. No, no,

lo decía por eso, ¿ah? En ningún caso.

¿Y esto?

Eso, eso, eso no sé, algo que trajo la Rocío, no tengo idea.

Hola, vecino. Hola, vecina. ¿Cómo le va? Muy bien, vecina, ¿y usted?

Muy bien, pues, gracias.

Tan buena cosa como siempre. Ay, qué amoroso, gracias. Hola. Hola.

¿Cómo estás?

Muy bien, muchas gracias por venir. Ay, sí, por supuesto. ¿Y esto, vecina, en

cuánto me lo deja?

Eh, son tres mil pesos. A ver, ven, ¿qué pasa?

Este es mi altímetro, cuesta un ojo de la cara.

Ah, bueno, perdón, es que como estaba tirado en la pieza, yo lo tomé.

¡Ay, qué pesado! ¿Por qué estaba ahí tirando la fiesta a Federico? Pensé que

un juguete de él. Lo que pasa es que es un primo de la Rocío que es gallego. Sí.

¡Ah! No, no, es que es súper gallego el gallego.

¡Qué carácter! Bueno, nosotros con la gorda nos vamos, vecino, nos tenemos que

ir a Cachagua. ¡Qué rico!

Quería pedirle que le pegue una miradita a la casa.

Está en la delincuencia, está desatada. No, no, no, por supuesto, por supuesto.

No se preocupe, vaya a traer a Cachagua.

Y felicitaciones, ¿eh? Ya, nos vemos. ¡Vamos, gorda!

Sí, vamos.

Bueno, chao.

Oye, ¿nos cuida la casa? Sí, por supuesto. Aquí le ponemos ojo, ojo.

¿Hasta cuánto tiempo que nosotros no vamos a la playa?

¿Tú?

Yo creo que me quedo aquí el profesor Andrés y opaco.

¿O en qué actos va a estar en las carreras?

Veinticinco mil seiscientos cincuenta y uno.

Veinticinco mil seiscientos cincuenta y uno.

Veinticinco mil nuevecientos cincuenta y uno. Una preguntita.

¿El basurero del cartón?

Dame, yo lo boto.

¿Pero qué haces, mujer?

¿Por qué?

O sea, no separáis la basura, no recicláis.

¿Cómo? Cartones con cartones, plásticos con plásticos, orgánico con orgánico.

No. O sea, todo al mismo cubo.

Sí, porque aquí lo separan después de los maturales.

No llegamos ni siquiera a los 30 mil pesos.

No vamos a estar a tiempo para el pasaje.

¿Qué vas a hacer?

Voy a poner otro Twitter a Fasca.

¿Está la vecina?

La mujer del Paco.

Te vi como la mirabas.

Pero, Rocío, estoy vendiendo. Tengo que ser amable. Tengo que mirar a la otra

persona.

¿Tú todavía estás con eso de que te falta el postre, no sé qué?

Se me está pasando, fíjate.

Qué bueno.

Tiene que ir arreglando de a poco.

Hemos juntado unos ahorritos de aquí de ahí.

¿Qué tal?

¿Vas a tener que ayudar? Porque yo he comido mucho.

Lo compartimos. Como en los viejos tiempos.

¿A ver?

¡Qué rico!

Bueno.

Entonces lo que te estaba diciendo es que juntamos la platita de a poco y

llegamos a juntar dos millones con Eduardo.

Pero resulta que ahora nos dijeron que tenemos que llevar al entrenador,

que pagarle el pasaje. No sé cómo lo vamos a hacer. Bueno, ¿y para qué están

amigos? ¿Cuánto te falta?

No, no, como se te ocurre, olvídate, no.

No, no.

Jamás, jamás se te haría una cosa así.

Además que Eduardo se molestaría bastante.

¿Se molestaría por qué?

Muy orgulloso.

¿Orgulloso de qué?

No sé la verdad, pero orgulloso.

¿Qué tontería?

¿Qué tontería? Porque nosotros tuvimos algo.

¿Cómo llamarle algo?

¿Cómo hablar de una aventura? ¿Una pequeña aventura? ¿Alguna bien, no? Sí,

una aventura.

Cuando tuvimos esta pequeña aventura nosotros... La verdad que tú estabas

distanciada, Islil. No tiene por qué enojar. Bueno, distanciados,

no estábamos. Lo que pasa es que, no sé, éramos muy jóvenes y la Valentina era

una guagua. Entonces peleábamos por cualquier cosa todo el tiempo.

¿Distanciados, pues? Sí, distanciados.

Qué lástima.

Yo justo ahora ando con una plata, ando con efectivo. Claro que se la tengo que

apostar a una yegua que corre este martes. ¿Quién debería apostar?

No sé, a mí me daría la impresión que voy a perseguir, me daría miedo.

Hiciste una carrera arreglada.

¿Cómo? No.

Mira, lo que pasa es que esta yegua que corre, este Martín, nosotros le hemos

estado tirando para atrás. El jinete la tiene frenada, la yegua, siempre la saca

última.

Pero ahora le vamos a abrir la cancha.

¿Ya?

Entonces lo que pasa es que ahora paga 10 a 1.

Yo apuesto.

7 millones y me gano 70 millones.

¿Qué tal?

¿Y eso es legal?

¿Apostar? No, no, no.

Arreglar la carrera.

Es que hay veces que hay que ayudar un poquito al destino.

La vida no siempre te regala las mejores cartas. Sí, no, tienes razón.

No, no me reparto siempre buenas cartas, pero... Esto por ti no es un secreto.

No se lo voy a decir a nadie. No, no, no. No te ocurra, no.

No, no, pero por ejemplo, si a la yegua le pasa algo, si le da un infarto.

No.

No, a la yegua no le da un infarto.

Yo podría apostar.

Bueno, si tiene el dato, claro que sí.

Porque tú me dices que si yo pongo uno, gano diez.

Exacto.

Claro, o sea, yo podría decirle a Eduardo que me fue bien en la tienda,

cosas están mejorando.

Voy llevando la platita de a poco.

Quizás me podría ir a Brasil con la Valentina.

Hay que ayudar un poco al destino, ¿no?

¿Cómo lo hago?

¿Tú?

Lo haces muy bien. No.

Ay, ¿quién es tú?

No.

¿Qué pasa?

Te digo que... No,

¿cómo lo hago?

Para apostar.

Ah, mira, no es fácil.

Tráeme la plata a mí y yo voy a apostar por ti.

Fácil.

Muchas gracias.

Valentina, ¿estás bien?

Valentina. ¿Qué pasa?

Me preocupé.

Porque escucho hace media hora agua corriendo ahí dentro y veo que ni

te estás duchando.

Así que me gusta juntar vapor en el baño. ¿Y el agua que se pierde? No se

pierde, está en el mar.

Vaya familia.

¿Qué hará yo?

Vine a buscar mi cuaderno.

De familia.

A que la suerte me sonría.

Voy tragándome la rabia.

Y he perdido otra partida.

Voy cayendo, voy cayendo.

Tropezando, tropezando.

Dándote un bosque hasta abajo.

Sin saber que habrá después.

A la cancha el pelotón.

Me perdí de la salida, aquí no hay ningún campeón. Yo solo corro por mi

vida, tratando de entender el sentido de la vida. Yo me

entiendo a los que dicen que la vida es divertida.

Para algunos es muy fácil conformarse

con su vida.

van llenándola de cosas que en el

fondo están vacías cosas que parecen lindas solo por

aparentar que esto de parecer pobre aquí se lleva muy mal

Ay, no sé, que escriba cualquiera de estos días, me dijo.

Le habremos caído mal, ¿tú crees? ¿Cómo le vamos a caer mal si lo tratamos como

un hijo?

A propósito, hijo, ¿tú sabes que a Marco, su compañero de curso, le

todos los cuadernos?

¿No vas a decir nada?

A Federico le habrán roto los cuadernos.

Eso dije. No, dijiste Marcos. ¿Eso dije? Sí, clarito.

Bueno, no sé por qué se dice Federico.

Aunque, pensándolo bien...

Algo se parece a Marco y Federico. Ya.

Basta, en serio.

Hace 15 años que yo no sé nada de Marco, que yo no lo veo en mi cabeza en este

momento. Hasta en otra cosa tú lo sabes muy bien. Sí, lo sé. De eso te quería

hablar. ¿Qué, de Marco? No, no, de los pasajes de la niña.

Estaba pensando.

Lo único que queda por hacer es algo radical.

¿Qué va a hacer?

No hagas ninguna tontera. Te pido que, por favor, no hagas ninguna tontera.

Mira, ¿sabes que yo tengo una intuición? Que las cosas van a cambiar, que

nosotros vamos a tener un golpe de suerte.

Mi amor, con todo respeto, con la tienda jamás vamos a sacar la plata para

comprar los pasajes a tiempo. No.

Voy a hacer algo, y algo definitivo. Vamos a vender el auto, punto, y saca

dosis. Pero, ¿para qué? Por lo menos le voy a sacar seis palos. Por lo menos.

Ya, se fue.

Le debemos algunas cuotas, pero seis palos me van a dar.

¿Seis palos? Sí.

Bueno. Mira, vende el auto.

Véndelo. Pero me pasas la plata a mí.

¿Sí? Escúchame.

Vendes el auto.

Me pasas la plata a mí. Yo compro los pasajes. Y después cuando yo gane... O

sea, cuando en la tienda ganemos más plata, te compras otro auto.

Soñar no cuesta nada.

Te compras el auto que tú quieras tener.

Irme.

¿Vas a estar cosita por internet, verdad?

Está bien bonito, bien cuidadito. A ver, veámoslo, veámoslo. Lo tengo en peque.

Puedes ver, no sé. ¿Aquí te pasó algo, no? ¿Aquí? ¿Esto fue topón o son rayones

de estacionamiento de moda o algo así? No, esto, algo tiene ahí.

Veo. Espérate. ¿Se lo hiciste tú?

No, no, te juro que, o sea, si no me decís tú no me darás cuenta. ¿Te

desayunaste? Sí, sí.

Perro, soy bueno.

No, no, de verdad. ¿Quién más lo maneja este?

No, yo nomás. No, pero la firme.

Bueno, alguna vez mi señora ha ido al supermercado... Es fatal la mía, me ha

cagado como cuatro autos. Y es que maneja muy mal.

O sea, mira, primero para estacionarse apunta a topones para allá, para acá.

Después pasan cambios como si la cuestión fuera de la primera cuarta sin

intermediario. Y lo sobrecalientan, lo sobreaceleran, ¿no? Es un desastre.

al volante, peligro incesante. No, no, es que espérate. Mi señora no es así, mi

señora maneja súper bien. O sea, que está ahí enamorado todavía.

Bueno, hace cuatro años casado ya.

No, no, no.

¿Quieres poner el cascabel al gato? Sí.

Aquí tienes millones de posibilidades.

Páralo bien.

Ponte todo lo que puedas. Mientras más plata pongas, más plata puedes ganar. Es

así de simple.

¿Hasta cuándo tenemos plazo?

Hasta mañana en la mañana.

Ah.

No, es que resulta que Eduardo quiere vender el auto, entonces.

Pero mira, tú no te preocupes. Si consigues más, me llamas.

Señorita, ¿de cuánto vale?

3 .200.

Este me gusta.

Ya. Después sigue atendiendo aquí.

¿Cuándo vamos a saludar?

Cuando quiera.

Y ya estoy aburrida de comer comida para gatos.

Hasta luego.

Hasta luego.

Qué buen mozo su contador.

Oye, está feo este ruido. ¿Qué ruido?

Esto es cremallera, mira.

Tiene como un ruidito, pero es normal esto, ¿no? Es normal después de un

pastelazo. Prometo que no me había dado cuenta. Mira, lo que tiene que haber

pasado acá es que tu señora se conectó y no te contó. Pasa mucho que lo hacen

para evitarse una pelea. Siempre pasa en una lata.

Oye, cuéntame, ¿cuántos meses hay?

Me metí un poquito en internet, estaba pensando que pedir por él, más o menos,

ocho.

¡Ja, ja, en ocho! ¿Es mucho?

¡Mucho! Mira, cuando yo lo vi entrar dije cuatro.

¿Cuatro? Pero después ahora de lo de la cremallera...

O sea, máximo, máximo, tres.

¿Tres? Sí, pero ¿qué?

Francisco, perdona, a mí me costó doce. Los autos se van depreciando. Yo te voy

a explicar cómo funciona esta industria. Tú compras un auto nuevo, salís de acá

a los cinco metros del salido del automotor y ya perdiste el 20 % del IVA.

auto se va depreciando, viejo, un 10 % cada año. Este es del 2015, con lo cual

ya estamos en un 60 % menos. Tú calculas lo que va a costar arreglar

cremalleras. Mínimo dos palos.

O sea, yo debería tomarte el auto en dos millones.

Pero mira, yo haciendo un esfuerzo grande, puedo llegar a tres y medio,

me queda. Hasta ahí nomás.

¿Un cafecito?

Lalito, Lalito, Lalito.

Padre, le tengo una noticia buena y otra mala, perrín.

Dime. Mira, la buena es que te voy a comprar el auto.

Ah, bueno.

La mala es que debes tres millones y medio en cuota.

¿Pero cómo tres millones y medio?

¿Y tú me vas a pagar, Jim? O sea, quiero rasras. Tal cual.

No. Sí, mira, que vamos a hacer una cosa. Tú me vas a pasar a mí el auto.

Yo me voy a hacer caro. Te voy a hacer todo el papeleo. En la tarde, liquido tu

deuda. Y así no tenés que pagar más cuotas.

Y mañana vais a estar como si no hubieras un solo peso. Es como si

ganar 300 lucas más en tu pega, ¿cachai?

Tenías razón, ¿eh? Oye, fírmame aquí y yo me hago cargo del cacho. ¿Y a toda la

tarde, entonces, liquida y todo?

Exacto. Bien, bien, claro.

Perrito. ¿A propósito?

¿En qué te vais para la casa?

Toda la vida, yo desde que era chico, que me gustaron los minis. Los veía por

calle, el modelo antiguo. No, siempre quise tener uno, pero nunca pude por la

familia y todo.

Este es el sueño de los grandes.

Mira, yo quiero que te subas sin compromiso, porque este es un Tescan.

¿para qué voy a subir si es imposible?

¿Imposible? Nada es imposible.

Imposible es nada.

Entonces ya el auto, se lo castigan mucho.

Eduardo no lo suelta.

Más... Todo lo ha puesto a la yegua.

Sería... 80 millones.

Oye, para saber nomás, ¿de cuánto estaríamos hablando?

Bueno, parece listo 11 millones, pero a ti te lo puedo conseguir en 10.

Chuta.

Es un poco caro el encuentro, Francisco, porque igual el auto tiene 10 años, 400

.000 kilómetros.

Pero, perro, pero, perro, me extraña. Tú te mereces esto y mucho más. Además que

hay autos en el mercado que van subiendo de precio año a año. A ver, espérate,

Francisco. Tú mismo me dijiste que un auto se va depreciando año a año. No sé

escuché mal.

Corrígeme. Escuchaste muy bien, pero es que hay excepciones a la red.

Para que esa excepción se cumpla, tienen que ocurrir tres características

principales. Una, que el auto sea un clásico. ¿Y este? Un clásico.

Dos, que el auto sea escaso.

Vos tú has visto muchos de estos detalles. No, no, para nada. Primero que

así. Y tercero, que esté impecable.

No, este está como nuevo. ¿Sí o no, perro?

Mira.

Lástima que yo no puedo meterme en algo así ahora.

Me encantaría, pero no puedo.

No, compadre, me extraña. ¿Que te voy a dejar irte para la casa en micro o en

UV? Yo mismo te consigo un crédito hoy día y te llevo el auto al toque.

Oye, yo lo único que te voy a pedir es que me pagues el 10 % del valor como

anticipo.

Claro, ahí estamos mal. No, ahí sonamos no, porque no tengo ni un peso ahora.

Oye, pero mira, yo voy a hacer una excepción contigo. Yo te voy a conseguir

crédito de consumo especial para que pagues esa primera cuota. Y yo después

la agrego dentro del crédito. ¿Estamos?

Claro, de verdad.

Pero por supuesto.

Así que...

¿Qué mierda hiciste?

Ya, pásalo, tío. No quiero escuchar nada más.

¡Votate!

Mira quién habla de que te engañaron.

Ella, la que se cuneteó y no me dijo.

¿Sabes lo que pasa?

Tú estás narriendo de que ese gallego es un imbécil y resulta que tú eres mucho

más imbécil que ese gallego. ¿Esto lo puedo darme un gustito yo alguna vez en

vida? Yo necesitaba esa plata.

La necesitaba o no nosotros seríamos millonarios.

No te entiendo. ¿Qué estás diciendo, Rocío?

Bueno, porque yo le di a invertir en la tienda. Ahí tienes. Tú querías tu

tienda. ¿Qué hicimos?

Caleamos un crédito y tienes tu tienda. La niña se quiere ir a su competencia,

¿qué hacemos?

Nos rompemos el lobo para que se haga su competencia. Pero yo quiero un autito

y, ¿ah?

Yo también tengo derecho a ser feliz.

¿Y sabes qué? No me dan un peso porque tú le rompiste la cremallera a ese auto.

¿Yo? Sí. ¿Quién te dijo que yo le rompí la cremallera si yo ese auto nunca lo

manejo? Porque es una chatarra. Bueno, por eso me compró otro. Era una

entonces tuve que comprarme otro.

Bueno, ¿y sabes cómo te ves en tu otro auto nuevo? ¿Sabes cómo te ves? Como un

viejo verde.

Así te dije. No te voy a pescar tu mala onda. Tú habláis de la ignorancia. Ese

auto es un clásico.

Bueno.

Bueno.

Quédate con tu auto.

Quédate con tu clásico.

Yo estoy por cosas mucho más grandes ahora.

Hola.

Mujeres. No me quiero ni imaginar cómo son las gallegas.

Cosa seria, ¿no?

Sí,

fumo, es verdad, fumo.

Mamá, tengo que decir algo.

No, no me digas nada, si yo sé que esté mal.

Pero es verdad, yo fumo.

Por favor, déjeme ser un poco feliz.

¿Te vas a poner a llorar acá?

Hola, soy Marco. Pucha, ahora no te puedo atender.

Llámame más rato.

Hola, soy Marco. Pucha, ahora no te puedo atender.

Llámame más rato.

Hola, soy Marco. Pucha, ahora no te puedo atender.

Llámame más rato.

Se supone que así hablamos los españoles, ¿no?

¿Sabes cuántos gallegos se necesitan para cambiar una polleta? ¿Pero hasta

cuándo, Eduardo?

¿En serio?

¿Basta?

¿Todo el día en él? Mejor otro día. Ando apurado. Muchas gracias.

Bueno, entonces, amigo, un abrazo. Que te vaya muy bien.

Vuelve cuando quieras, ¿eh?

Permíteme, me quiero despedir de ti.

Ando. Que te vaya muy bien, que tengas un lindo viaje y que te lleves una muy

buena impresión de... Bueno, de Chile, ¿no? Que va.

¡Adiós!

¡Adiós!

¡Harto hueón el gallego!

Sí, bien te salí pasando, la verdad.

¿Qué pasó?

No.

¿Ves que estás como suspirando?

¿Estás bien?

Sí.

Vamos, chicos, estamos tarde. Valentina, salga del baño.

¿Y esto?

¿Qué es esto, Federico?

Nada. Como que nada, es una pistola, ¿no?

Sí, pero es de mentira.

Me imagino que es de mentira, pero ¿qué haces tú con una pistola mentira?

Es para una obra de diálogo para el colegio.

Ah, que bien, no habías dicho nada.

¿Y qué, actúas en la obra? No, yo soy el encargado de la pistola.

Ah, bueno.

Algo es algo.

Qué bueno que estés participando en actividades programáticas. Muy bien, ¿te

estás llevando mejor con tus compañeros? Estoy resolviendo el problema.

Eso es, muy bien.

Póngale empeño a eso, a dele con todo, ¿ya? Y toma, escóndela que toma más de

humor negro.

Ya, ya, me voy, ¿ah?

Vamos, apuremos.

Vamos, vamos.

Muy buen auto, vecino. Hola,

hola, vecino.

¿Cómo te va?

es por echarle mala onda al auto, ¿te das cuenta?

¿Vas a hacer niños?

No, no, no, si va a partir, va a partir.

Vamos.

No se vaya.

Federico, quédate. Ya vamos, vamos.

Es la batería, va a partir, tengo que apretar los cables, nada más.

¡Venga, venga, venga!

¡Está volviendo!

¡Está volviendo!

¡Está volviendo!

Rosita, por favor, llama a los cabos, pero al tiro. Mira, el cliente tiene una

pistola. Te lo juro. Llama al tiro.

Valentina.

¿Me puede explicar el resultado de este examen de sangre?

Ya le dije, pues, profe.

Son las vitaminas C que se tomó.

¡Maldita sea!

Escúchame, Francisco. Oye, viejo, cálmate. Cálmale. No, si estoy calmado.

pasa es que pasé un muy mal momento en la mañana con la familia. El auto no

partió. Entonces te lo traje. Quiero que lo revises. No quiero pensar mal. No

quiero pensar que me vendiste un auto que no estaba en buenas condiciones.

No, sí tenías razón. Te estafé.

¿Cómo que me estafaste? Pero si tú me dijiste que el auto estaba como nuevo.

no, no. La cagué, la cagué. Lo que pasa es que aquí nos piden metas de venta muy

altas. Yo tenía que llegar. Si no llegaba, me habían dicho que me iban a

Hola, soy Marco. Pucha, ahora no te puedo atender. Llámame más rato.

¡Ay! Y la cuestión de la cremallera... ¿Viste tal cremallera? Es una técnica

para vender más autos, para bajar los precios de los clientes. Ah, no. No te

pierdas. Yo no soy Francisco. No me llamo así. Yo soy José Vera. Ese es mi

nombre verdadero. Yo no vivo en la dehesa. Vivo en Maipú.

¿Por qué inventaste eso? Porque en esta industria no tenéis ningún futuro si te

llamáis Pepe Vera.

No, no, no.

A ti habría que matarte, ¿verdad? No, no, no, por favor, no.

Dame una oportunidad, perdóname. Yo tengo familia, tengo hijos. No, no, no

dispares. No me dispares, por favor.

¿Quién me llamó?

¿Quién es de mí?

Ah,

yo te refería a esto. No, no, no, no. Que esto no te preocupes.

No, no, no, no, no.

Calma, no se te ocurra. Es de mentira.

¿Cómo se te ocurre? Yo voy a andar con la pistola de verdad. No, no,

no, no. No, no, no, no.

No, no, no, no.

No, no, no, no. No, no, no, no.

No, no, no, no.

No, no, no, no.

No, no, no, no.

No, no, no, no.

No, no, no, no.

Por idiota.

A ver, interrumpimos un poquito el programa porque en este momento el trono

municipal va persiguiendo un hombre armado que habría efectuado un asfalto a

automotora. Estamos transmitiendo el directo de la unidad de seguridad

municipal.

Señor, deténgase.

Soy el alcalde de la comuna.

Yo no

sabía

que esa era un arma de verdad. Mire, hágame un favor.

Si me dejen una llamada... No, no, por favor.

No, no, señor.

Vienen y dicen que son víctimas de esta cosa. Porque yo tengo un vecino que es

un alto rango de su institución. Sí, señor.

Y él me conoce bien a mí. Él le puede explicar que esto es una gran confusión.

Él sabe que yo soy una buena persona.

Si me dejan... ¡Vecino!

Aquí está. ¿Ve usted?

¿Ve usted?

No me creía, no me creía. Mire, su colega.

Por favor, explíquele que usted me conoce a mí, que yo soy una buena

que yo jamás haría algo... A ver, vecino.

Usted sabe, yo estoy para servirle. Pero en esta ocasión no lo voy a poder

ayudar. El problema es que yo estoy aquí en calidad de reo.

¿Pero qué pasó?

No, nada.

Me están usando como chivo expiatorio.

Se perdieron unos dineros y necesitaron culpable.

Pero, bueno. ¡Qué horror!

¡Suerte, vecino!

Yo siempre lo supe. Sí, que... Cambiaban de auto como quien cambia de

calzoncillo. Pero mamá, entiéndeme, ese es un error. Me dijeron en la comisaría

que lo van a contar mañana.

¿Ah?

No, mamá, no, de verdad.

¿Sabes lo que pasa? Que yo ahora estoy muy ocupada.

Entonces te llamo después, ¿sí? Sí, mamá, yo también, bechito, bechito.

Tú no te quejes.

Mamá. No te quejes que tienes bien merecida esta paliza. ¿Qué pasa?

Mamá, yo sé que tú querías que yo ganara, que fuera la mejor.

Pero no me la puedo.

No me la puedo.

Ay, pero ¿qué pasa, Vale?

Pero, mamá, yo le pido. Se vio a mi marido, a una buena persona. ¿Le vio la

cara? Se fijó que no tiene cara a nadie, que es como una persona simple, que no

podría hacerle daño a nadie. Es como... Sí, la entiendo perfectamente, pero no

se preocupe.

La automotora no presentó cargo. ¿Ah, no? Así que tranquila en ese sentido.

ahora, con respecto al arma, tu hijo va a quedar quitado para que venga a

aclarar la situación de la procedencia de la misma.

Ah, no, pero por supuesto, y lo voy a traer de un ala para que venga para acá

explique por qué anda con pistola ese niño. No puede ser.

Oiga, mi cabo, yo le quería hacer una pregunta. Lo que pasa es que yo tengo

amiga. que tiene un amigo. Entonces resulta que mi amiga le pasó a su amigo

cantidad importante de dinero porque mi amigo dice que tenía un dato para

apostar en las carreras. Entonces resulta que mi amiga llama y llama a mi

pero mi amigo no está en ninguna parte, no le contesta el teléfono. Entonces mi

amiga se pregunta, ¿la habrán estafado?

Bueno, ahí no hay nada más que hacer, señora, por favor.

Ahí no vale la pena ni hacer denuncia ni demanda, nada de esas cosas, porque su

amiga no va a recuperar nunca, pero nunca el dinero.

O sea, ese es un típico, pero típico, clásico cuento del tío.

Permiso.

¿Cómo está? ¿Te hicieron algo? ¿Me puedes contar? Yo he visto películas en

televisión, sé lo que le hacen. Soy tu mujer, amigo. No me hicieron nada. No me

importa. Los tíos, pasé una noche en la comisaría, lo estuve en San Quintín,

estoy bien, vamos.

¿Cómo están los niños? ¿Los niños? Ya te voy a contar cómo están los niños.

¿Qué? ¿Qué pasó?

Oye,

papá, ¿lo que pasó?

está todo machucado. Si no, no sé, de verdad no sé lo que tenés que ver.

O sea, cálmate, pobre hombre. ¿Qué estás haciendo?

Cálmate.

¿Cómo se te ocurre?

¿Así le querés enseñar a tu hijo lo que es correcto?

¿Y después te extrañas de que andes con una pistola por la vida?

¿Así quieres parar la violencia con más violencia?

¿Por qué uno ve en la televisión que estas cosas pasan?

Pero uno dice, a mí no me va a pasar esto porque mi familia no es así, porque

no soy así.

Pero después te das cuenta que todo se derrumba, que todas las cosas por las

tú has trabajado, por las que has luchado, se derrumban. Porque te das

que tienes una hija que es tramposa, un hijo que es una persona impotente, un

marido que es cornudo y una madre estafada.

¿Por qué dijiste un marido cornudo?

¿Eso dije?

Sí, dijiste una madre estafada, un marido cornudo.

No, no.

No, lo que quería decir es que un marido maduro, porque tú eres inmaduro.

Eres inmaduro porque te andas comprando autos de Lolo y eres viejo. Lo que pasa

es que no te ves, pero ya estás viejo.

Lo que pasa con nosotros es que todos queremos ganar. Tú quieres ganar, tú

también quieres ganar, tú quieres ganar y yo también quería ganar.

Claro, pero lo que no somos capaces de hacer es asumir nuestra realidad.

Tenemos que asumir que somos perdedores.

Lo único que nos queda es perder con dignidad.

Papá, dijo con nudo.

¿Que no me hable a mí?

Sí, lo dijo clarito.

Tú tampoco.

¿Lo viste de nuevo?

¿A quién?

Tú sabes.

Sí, lo vi.

Pero no pasó nada.

¿Y si hubiera pasado algo, me dirías?

No, no te lo diría.

Pero, ¿verdad que no pasará?

Quizás no se me nota, pero...

Yo te

amo.

No sale el sobre azul.

Mira compadre, debe ser una cuestión de corazón.

Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana.

Esta es la actitud.

Así hay que tomárselo.

No achacarse.

No achacarse.

Yo ya le dije, afuera de esta oficina hay un mundo enorme.

Me sacó, pero un peso de encima. Eso.

Esa es la actitud. Muy bien.

Ay, no, ya, ¿cómo decirlo?

No, el jefe me pidió que le entregara este sobre.

Me dijo algo así de que no le gustaban los traidores, una cosa así, no sé qué

hizo.

¿Te despidieron? Sí, Rocío, me despidieron. ¿Pero qué vamos a hacer

Eduardo? Sí, ¿qué vamos a hacer?

A esta edad no me van a contratar en ninguna parte.

Pero que sí, por suerte, tenemos la platita de esa que era para el viaje de

niña. Ahora sí que le voy a rogar que vaya al banco y la saque, porque con eso

vamos a tener que vivir.

No puedo, yo... No sé si yo alcance ir al banco ahora.

Bueno, no sé, si no hace una transferencia por internet, pero...

esa plata.

A ver, Eduardo, ¿sabes qué?

Está entrando un cliente, te llamo... Te llamo luego, ¿sí?

Ya, pero ¿me escuchó bien? Ya, chao.

¿Apareciste?

Mira.

Yegua famosa estiró la pata.

Tenías toda la razón.

¿Te acuerdas? Tú no dijiste que la yegua se iba a morir de un infarto.

Se murió en la casa ni a correr.

O sea, se murió la yegua y yo no voy a ver más mi plata.

No, no.

Y tengo una sorpresa para ti.

Tu plata... creció un poquito.

Una yegua, si no alcanzó ni a correr.

¿Qué hice yo? Agarré la plata, seguí mi instinto, le aposté a ocho caballos y

ganaste.

¿Qué tal?

Y es que me había imaginado tantas cosas.

¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo estuviste dudando de mí?

Es que... No sé, pues, Marco, tú... Tú no... No supe más de ti.

Ay, perdona, perdona, Rocio. Lo que pasa es que yo estaba metido allá en mi

campo, arriba en la cordillera.

No llega ninguna señal, ¿viste?

Sí parece que te llamé una vez.

Bueno, supongo que hay que celebrar, ¿no?

¿Almorzamos?

¿Con postre?

Ah.

Bueno, si tú quieres nos comemos postre antes.

¿Estás a decir que justo ahora estás con... No.

No, no, no es eso.

Bueno, ¿y qué pasó?

Lo que pasa es que han pasado muchas cosas en estos días.

Pero yo lo quiero.

Quizás de eso se trata el amor.

De estar consciente que a uno no le conviene.

Perico llegó su mamá. Hola mi amor. Hola mamá. Hola.

Ay que lindo. ¿Cómo te fue?

Los seminarios son siempre bastante aburridos, pero nadie lava la loza

no estoy acá en la casa.

Hola, mamá.

Hola, mi amor.

Ella es Luna, una amiga.

¿También te he condenado a trabajo social?

Sí.

¿Cuánto?

280 horas.

Yo 300.

¿Y qué hiciste vos?

Me compré un arma.

¿Y a quién vais a matar vos?

Era para asustarnos, mamá.

Bueno, yo me tengo que ir porque tengo una entrevista de trabajo.

Ay, qué bueno, Eduardo, porque sabes que ya no estamos llegando a fin de mes.

¿Cómo que no estamos llegando a final de mes, Rocío? ¿Pero qué hiciste con la

plata? Bueno, porque no se gastó la plata, así que... ¿Nosotros tenemos

no? Bueno, sí, tenemos... Rocío.

Rocío, ¿te puedes dar vuelta un poquito, por favor?

Rocío, mírame, por favor, mírame.

¿Qué fuiste a hacer, Dios mío?

¿Por qué?

Mamá está ahí como más... Bueno, es que comí un poco más de la cuenta, no sé,

comí más en el seminario eso. No, mamá, ¿qué estás engañando? Si tú no fuiste a

un seminario, lo que fuiste fuera. Sí, fui a un seminario y comí más de la

cuenta. Subí unos kilos, ¿cuál es el problema? Rocío, es evidente que te

pusiste... Bueno, y... ¿cuál es el problema?

¿Acaso yo no tengo derecho a ser feliz? ¿Ah?

¿Valentina?

Hágame un favor, mi hijita. Usted, por favor, vaya a la esquina y se come estos

heladitos que tanto le gustan.

¡Iu!

Usted, Federico, váyanse a comprar esos sprays que a usted le gustan y rayan las

paredes, hagan lo que quieran. Más rato. ¿Cómo que más rato? Anda, te estoy

diciendo. Anda, anda, anda, te estoy... ¿Hasta cuándo no me haces caso?

Sí, bueno, yo creo que debiéramos, no sé, subir arriba a la pieza y conversar

esto, lo sé.

De verdad te digo, a mí me sorprendió esto como que...

Que yo me entere así, a buenas y primeras.

Me gustaría ver un poco qué te hicieron. Yo no puedo hacer nada.

No, si no es para hacer... Tienen que cicatrizar.

Ah.

Ya, pero si es para mirar. No me vas a tocar.

No, amor, no le voy a hacer nada. Quiero mirar.

Es como estar casado de nuevo con otra mujer.

Y como andamos por casa, Danilo. Y como andamos por casa, Patricia.

Y como andamos por casa, yo quiero saber.

¿Y cómo andamos por casa? ¿Y cómo andamos por casa?

¿Y cómo andamos por casa?

¿Y cómo andamos por casa? ¿Y cómo andamos por casa? ¿Y cómo andamos por

Yo quiero saber.

Tengo la solución para este gran problema.

Ahí me endedo con los pasajes y a Miami ahogar las penas.

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En esta vida, si no le pongo alegría, si no le busco salida, no hay

forma de seguir en pie, seguir en pie, seguir en pie,

seguir en pie.

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