All language subtitles for ¡Ay, mi madre! (2019)1h21ComNgra

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Original subtitles

¿Verdad?

Mamá, hija.

Gracias, cariño mío.

Mi madre.

La pobre mía.

Lo sentí mucho cuando me enteré.

No me atreví a preguntar.

Ya no voy a poder hablar con ella.

Es ley de vida, hija.

Pues ya pasó.

Y todavía ni acaba de empezar.

Si no he podido subir todavía.

¿Tienes miedo?

Que me quería fumar un cigarrito antes de subir.

Pues yo iba a preparar un potaje de lentejas.

Qué desgracia, ¿verdad? De la noche a la mañana muerta.

Ni uno se tomaba ni una pirina.

Yo tengo más hacha que ella.

¿Dónde va a parar?

¿Quién le va a pensar que no somos nadie?

No somos nadie, no somos nadie.

Lo siento mucho, mamá.

Isa.

¿Qué?

¿Cómo fue?

¿Se quejó mucho?

Yo no me di cuenta de que se quejara.

Escuché un ronquido y cuando me acerqué ya estaba pajarito la pobre.

Hace mucho tiempo que no venías a verla, ¿no?

No va a venir a verte.

Bueno, tú sabes que tuvimos nuestros más y nuestros menos. Pero bueno, como todo

el mundo, ¿no?

Ya, ya, ya.

Pues tu madre te mencionaba muchas veces.

¿Ah, sí?

Sí.

¿Y qué decía?

Las cosas de las madres.

Tú sabes que tu madre tenía muy más genio.

¿Qué hacemos?

Ahora acabáis a la gente, ¿no?

Cuando tú me digas.

¿No quieres decirle nada más a tu madre?

No.

A partir de ahora sí que voy a hablar con ella. Pero ahora no, no, no.

Escucha. Ahora no. Tu madre me dijo que si se moría así de repente, tenía la

mortaja. en el armario de la habitación chica, en una caja.

Así que mira, voy a por ella y ahora vuelvo. Vale, vale.

Que tú sabes cómo era tu madre.

Siempre te controla.

La última palabra.

Después de muerta, por supuesto.

Después de muerta.

¿Dónde va?

Por la portaja.

Vamos, o la vamos a dejar con el pijamita.

Sí.

Las

prosteo.

Estaría de rebaja porque si no, ¿de qué me regala tu madre?

Otro a mí.

No, no, no.

Me decía, yo soy la rubia y tú la morena.

No, las amortajas.

Sí, fue por las amortajas, pero vamos que le gustaba mucho mandar.

Y me tenía ya hasta el cobote.

Tanto mandar, tanto mandar.

Espera, que voy contigo.

No estarás en el cielo, pero yo estoy en la gloria.

Pero chiquilla, que es que las amortajas de mi madre me traen de gitana.

Lo he mirado bien.

Es la única caja que había en el armario.

¡Ándame tú! Y las peloteras que yo he tenido con esta mujer porque no quería

me fuera a hacer fiesta y mira a ella con toda su alegría.

Sí, es que ella te quería a su manera.

¿Y Sallón? ¿Qué?

Yo no puedo hacer esto.

Yo me voy a ir.

¿A dónde?

Que me voy de aquí, que no puedo con esto, escúchame. ¿Pero tú cómo te vas de

aquí? No me ha visto nadie, nada más que la Petre. Tú después habla con ella y

se lo explica a tu jeje que yo no puedo hacer esto porque yo no... Que no, que

no, que no.

Que no, Isa, por favor, déjame que me vaya, por favor. Que no, que no.

Oye, mira, escúchame, María. Oye, ¿qué dice? Que yo no me quedo contigo sola,

por culo.

Oye, ven para acá.

Esto es... ¿Qué? Una seña de tu madre.

Es una seña.

¿Tú crees que tu madre no quería tristeza en su velatorio?

¿No te parece a ti?

Sí. ¿Era eso?

Claro que es eso.

Ella quería vestirse de gitana.

Y de gitana. La vamos a vestir.

Y ya está, ya está.

Uy, qué disparate.

Qué disparate.

Es ella.

La maquillamos un poco.

¿No la ves como un poquito azul?

¿Azul? No la veas tú. Es que tú me ves siempre con un color de cara muy raro,

muy feo.

Pues eso, maquillarla.

¿Tú crees que la gente esto lo va a entender?

¿Pero cómo la maquillo?

Sé que yo nunca he visto a mi madre pintar.

Yo tampoco, ¿eh?

Pero bueno, píntale un lunar.

Y un poquito de labio.

Y de rabillo.

Para darle un toquecito así, gitano.

Pues mira, ahora que hablas tú de toque gitano, todavía nos falta, mire, que

ponérselo encima.

Ay, pues las manitas las tiene ya muy tiesas.

Bueno, tú no te preocupes, porque yo no creo que nadie te fíe las manos tiesas

con el circo que hemos montado aquí.

No les parte.

Un detalle a mi madre.

No, no es parte de nada.

Venga. ¿Qué me pasa?

¿Dónde vas?

Que voy a ir por la gente, ¿sabes?

Pero yo te digo una cosa.

Que esto va a dar que hablar. Pero espera, ¿dónde vas?

Hombre. Que nosotras tenemos que poner un poquito de acorde, ¿por qué? Yo no

pienso vestirme de gitana, ¿eh? Que yo no me he vestido en mi vida.

No me voy a vestir ahora para un velatorio, coño.

Que no es eso.

Entonces, ¿qué?

Maquíala tú.

¿Yo? Sí.

Y yo voy a cortar unos canabeles. Y le voy a poner todo esto precioso.

Y una flor en el pelo, ¿vale?

Lo voy a poner tan bonito, tan bonito.

Uy, uy, está peor que la madre, vamos.

Escúchame. ¿Eh? Y a todos los que se acerquen, dile que vamos a dar una copa

mi madre.

Por la gloria de mi madre.

Pues son tantas vaquitas.

Porque te voy a poner como una puerta vieja.

Eso es.

Yo no quería irme.

Te lo juro por papá, que Dios lo tenga.

¿Ahí dónde vas a ir tú?

Estuve dos horas esperando la peda de enfrente a ver si tú salías.

Pero claro que en el fondo somos las dos clavadas.

En igual de orgullosa.

Por eso yo entiendo que tú sabes que no te vas a enfadar conmigo porque no te

haya llamado.

Hoy me supero.

Y no te equivocaste.

Como sabías que no era para mí.

Y yo también lo sabía, ¿eh?

Pero necesitaba darme ese palo.

Necesitaba escaparme un poquito de aquí.

Y me arrastró con un puñadito de promesas, mamá.

Pero claro, como te empeñaste en buscarme un hombre, yo me empeñé en

contraria.

O me enganché en el primer tren que tú no querías.

Hombre, lo que conste es que no me arrepiento, ¿eh?

Yo necesitaba vivir eso.

Pero yo no sabía que te ibas a ir tan pronto, mamá.

Y tampoco que te iba a echar tanto de menos.

¡Mamá!

Por favor, no me dames todo junto, que yo tengo el corazón muy chico. Por

mamá.

¿Tú me quieres desviar, mami?

¿Mamá?

¡Venga ya, chiquilla!

¡Isabel!

¡Isabel!

¡Isabel! Mira que ha dicho alguna gente y tú sabes cómo se corre la voz. Ya

mismo están aquí.

¿Qué es lo que te ha pasado? ¿No te habrá encontrado con un coche de caballo

la puerta?

¡Isabel, chiquilla!

¡No pareció mi madre!

¡Tenía que dispararte!

¡Tu madre ya no está para salir con ese traje!

¿Dónde va tu madre con esos volantes?

¿No te acuerdas que la he visto vestida de gitanito? ¡La pobre mía!

¿Te querrás decir algo?

Ni muerta, tú estás callada.

Algo nos falta por hacer, Elisa.

Algo nos falta por hacer. Pues ponerla en el mueble, va.

Porque es que no le falta un detalle.

¿Qué puede ser, Elisa? Piensa, piensa.

¿Tú qué quieres?

Volverme loca a mí hoy, ¿no?

Poco clarita que la ha visto, que guapa estaba chiquilla.

Decir que a mi madre le pasa como a mí. Que nos ponemos un poquito de maquillaje

y nos venimos arriba.

Ah, eso sí. Por eso no te preocupes.

La he puesto como una puerta.

Yo creo que la ha visto hasta contenta. Esa tú sabes que ella no era muy

expresiva, pero yo la he visto.

La he visto.

Que no, que no. Que tu madre no era muy expresiva. Que tu madre... Que tu madre

era tu madre.

Bueno, venga, que yo ya aviso a la gente. Tu primo segundo viene para acá y

avisar a la familia.

Ay, mi segundo.

Seguro que yo entiendo esto, mi niño.

Oye, tú sabes que lo va a volver loco a ese chiquillo, ¿verdad?

¿Yo? Sí, tú, tú.

La criatura no pudo llorar más cuando te fuiste. ¿Qué dices, Isa?

¿Es que la voy a tener que hacer yo mal todo?

Bueno, ya está. Yo no digo nada. Yo no digo nada. Yo no quiero tristurcar.

Toma.

A todas las que te lleguen le pones un clave en el pelo. Y lo que te sobren,

pues, para los jarrones. Que la gente le dice que no queremos llanto.

Que mi madre no quería llanto.

Mi tía paca, por favor, va, alegría. ¿Qué arte tiene, Segundo?

Yo como el de los cupones, vendiendo alegría e ilusión.

Un huevo kinder lo que tú eres.

Mira, me voy a callar porque mi tía está de cuerpo presente.

Que si no... ¿Que si no qué?

¿Segundo?

Si no, nada.

Porque lo más bonito acaba de entrar por esta puerta.

Ven para acá, anda.

Que hay que ponerle una copita también a las mujeres, ¿o es?

Ay, cómo te he echado de menos, prima. Yo sé que te he echado de menos, prima.

No me digas esas cosas, que me pones nervioso.

Anda, que te como.

Qué arte mi tía, ¿no?

Yo pensaba que era un único artista de la familia y viendo todo esto, yo creo

que viene de fábrica.

¿Pero no te parece divino que ninguna vez haya querido irte de así? Mira que

gordo está todo. O mejor.

Esto gana mucho que habla aquí en el pueblo, ¿no? Más gente.

¿A qué gente que yo no he visto en mi vida, niño?

Divinamente, como un narito en la casa.

¿Tú qué? ¿Tienes un trabajo, no?

Pero con poco tiempo, ¿eh?

Que yo lo que quiero es sentar la cabeza.

Y te digo una cosa.

¿Qué? Tú lo que quieras, lo que hagas falta, ¿eh? Tu primer segundo aquí para

que quieras.

Mira qué alegría, ¿eh?

Así hay que despedir a los seres queridos. Con alegría. Un brindis por mi

por la paca. Por la paca. Por la paca. Por la paca.

Madre mía, no como mi madre, que después no le decimos ni casto, ¿verdad?

Oiga, Antonia, ¿eh? Que sufría tu madre, ¿eh? Y sin razón ninguna.

Hombre, sin razón.

Madre mía, la mujer viuda, sin paga, yo cojo, mi hermano bizco, las hermanas le

pegaban. Acuérdate que tu madre no quería ni que nos viésemos. Mi madre

mucho. Estás muerta.

Pero mira una cosa.

A mí me gustaría despedirme de mi tía Paca. ¿Yo puedo verla? Claro. Desde que

las hermanas se pelearon yo no he visto a mi tía la carita.

Pues venga, vámonos.

Venga.

Niña, tenéis más manzanillas fresquitas en la nevera, ¿eh? A brindar por la

gloria de mi madre.

Sí. Márcate algo, anda.

¿De verdad?

Hombre.

Vamos ya, maestro.

¡Papá!

Coño, qué loca es esta.

Que lo que no puede hacer con los pies, lo hace con las manos.

El pobre.

No tuvo suerte en el artiste.

Y está enamoradito de la prima, pero de ella no se da ni cuenta.

Prima.

Prima. ¿Qué, hijo?

Que... Nada, que yo te quiero contar que... ¿Qué?

No, nada, que qué bonito todo está.

Todo tan precioso.

Precioso. Todo tan conjuntado. Conjuntado, muy conjuntado. A juego.

A juego.

Qué guapa está mi tía.

¿Qué parece dibujar? ¿Verdad que sí?

Es que ella siempre hacía muy bonita. Se tiene que ir al oculista.

Tú tanto tiempo sin venir por aquí que no te has podido ni despedir de ella.

Qué mala suerte, prima.

Escúchame, no pasa nada. Porque pensar en el pasado es gastar tiempo.

Y hay que tirar para adelante, primo.

Pero ahora heredarás tú todo, ¿no?

No, no lo sé.

Igual a mi madre le dan pronto de eso y me ha de ser verdad o no lo sé. ¿Qué

tontería dices? Si es tuyo.

Oye, espera, espera. Te quedas aquí.

Vete para afuera.

Que aquí se hablaba mucho de que tu madre se veía mucha peste con el cura

El de la iglesia de San José.

Y también se hablaba de que se estaba quedando con su cuarto.

Que los culas saben mucho.

Que no lo hagan quitar todo. A ver, que raja el momento, por favor. Bueno, sí,

es verdad. Venga, ahora. Vamos a tomar un poquillo el aire y nos tomamos la

pantanilla. Aquí hay mucho radio en Macuto también, ¿eh?

Juani. Juani.

Ven, amor, ven.

Ven.

Escúchame, cariño, que mi madre no quería llantos, ¿vale?

Ya, si yo no la conocía mucho.

Pero es que me bebí una escupita y no estoy acostumbrada.

Y claro, como no hay nada para mojar...

Lidia, escúchame, no me llores delante de ella, por favor, que mi madre no

quería esto, te lo pido, por favor, ¿vale? Que ha hecho muy bien, me da una

copita. Vale. Porque si no, no hubiera venido nadie. Tu madre estaba peleada

toda la vecina, ¿eh? Bueno, tú sabes cómo era mi madre, pero ella no guardaba

rincón a ninguna. No, ya, ella no guardaba rincón, pero a mí me pegó.

¿No te lo ha dicho?

Pues seguramente, pero ella no le dio importancia.

Pues ella no le da importancia, pero yo me cagué de la paliza que me dio.

Y el cubito es que tu madre tenía una fuerza que era... Era muy especial,

¿vale, Juan? Y lo vamos a dejar así, ¿eh? Que si no me entran un calore y no

plan, ¿vale?

Que es mi madre, por favor, ¿vale? Ya estamos.

Ay, Dios mío, esto es una caja bomba, ¿eh? O la sacamos ya o se convierte esto

en una caseta de feria. Yo te lo dije, que esto la gente no lo iba a entender.

Bueno, Isa, pero y la compañía que se ha ido mi madre rodeada de todo lo suyo y

de amigas. ¿A qué soy, Juan? Dilo, amigas, amigas.

Oye, ¿y tú quién eres?

Ah, yo soy su primo Segundo. ¿Y cómo te llamas? Se llama Segundo. Anda, vete

para allá, para el fondo, que están hablando de la Tere, que la ha dejado el

marido. Y luego me cuenta.

Anda, venga. Bueno, pues ahora vengo, ¿eh? Ahora, ahora, por favor.

Ahora.

Juani, no llores. Juani, Juani.

Da igual, no te preocupes, por favor. Bastante tenemos.

Excuse me, toilet?

Of course.

On the end of your right. And when you're finished, push the toilet,

OK, thanks.

Primo. Mira, de los tablados de Jerez.

Aquí ha venido gente que yo no he visto en mi vida. Esa mera mira aquí, vamos.

No, no, esta es una guiri que yo la he dejado pasar por cinco euros. Una vez

viene la vida... ¿Usted?

Bueno, digo, toda la compañía que ha gastado mi madre. Pues ya está. Pero

de dos horas tenemos que estar en la iglesia.

Ah, ¿y entonces qué hacemos?

Hay que recogerlo. La sacamos aquí.

¿Aquí? Aquí mismo.

Y cuanto antes mejor.

Es que me da cosa.

Bueno, pues si quiere podemos hacer una cosa.

Le decimos que damos una última copita a la iglesia.

¿Así no te sientes tan sola?

Escúchame, vete buscando unos hombres para que te ayuden a sacarla, ¿vale? Que

ahora vengo. ¡Que vengo!

Niña, alegría.

Alegría, ¿eh? Por Dios.

Niña, alegría, que mi madre quería alegría, ¿vale?

Esto no sale. Ponle un poquito de la, hombre.

Ay, mi vaca. Que no se quiere ir, Dios mío. Deja de darle golpe, que si ha

entrado tendrá que salir, ¿no? Que todo lo que entra, sale.

Ya, pero la metimos de canto y no contábamos con esto. Esta casa es muy

Porque a ella se le metió en el coño que quería la más grande y la mejor.

Ay, que no se quiere ir a su casa.

Pues aquí no se puede quedar. Pues te la puedo introcar. A ver cómo la sacamos,

por favor.

Vale, vale.

Ay,

por favor.

Escúchame, cogemos a mi madre en brazos entre unos cuantos y ahora sacamos la

cajita de canto, ¿vale?

Prima.

Tú tranquila.

Déjame a mí coger a mi tía, ¿vale? Yo me encargo.

Se te la valía, María.

Segundo.

Ven, cariño mío, ¿eh?

Mejor la cogemos entre unos cuantos, no vayas de que... María, déjame a mí, por

favor, coger a mi tía.

Que yo la quería mucho, ¿vale?

Que para mí era como una segunda madre.

Déjalo, pobre.

Se le hace ilusión a estos días, ¿o es?

Bueno, venga, anda.

Pero ten muchísimo cuidado, por Dios bendito. Vente, lo suplico.

Esta artuina se va a liar.

¿Y qué hago, Isa? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?

Yo no sé, yo sé que me da miedo que sea algo.

No pasa nada, no pasa nada.

Venga, ponle bien la cabeza, va.

¡Ah! ¡Venga! ¡Ay, por Dios!

¡Así! ¡Venga, vamos! ¡Alegría, alegría! ¡Vamos!

¡Ahí!

A mi madre me ha pasado.

Por favor, María, tranquilízate.

¿Qué pasa?

¿Qué quiere mi madre, primo? ¿Qué quiere mi madre? Por favor, tranquila, María,

que tu madre ya está.

Tranquila, ¿sabes lo que quiere tu madre?

Mira, a tu madre le falta la última.

Ya está.

Va.

Si te vas a ir...

Amor, déjame contar tu historia.

¿Lo he hecho un grito?

¡Olé!

Si te vas a ir, hay entre tú y yo que dar un corto. ¡Eso

es arte!

¿Lo ves, prima?

¿Qué está pasando

ahí?

La Paca, que está muerto.

La Paca.

Digo, de pobrena, mírala.

Mírala lo contenta que se va. Ya lo veo, ya lo veo.

La verdad es que vamos bien la cosa, ¿eh?

Hemos hecho un grupo de guasas y todo prima. Nos llamamos las Balbaes.

Ay, por favor, qué ocurrencia. ¿Pero con quién?

Con la Rosy.

La chiquilla que llega del vestido de flores.

La que tiene todo el pelo rizado, así caracolillos que acaban en blanco.

Si que ya no te has fijado.

La que está arrimada a mí en el cementerio, que cantaba conmigo.

Ay, la fea, fea, fea. A mí no es fea, es bien guapa la muchacha.

Bueno, pero canta muy bien.

Pues un grupo los dos juntos, como Melody y su padre.

Hay que ver, niña, qué cara más bonita tiene.

¿Qué?

Pero un grupo, ¿cómo?

Yo qué sé.

Pero lo importante, María, ya tengo trabajo.

Es que no puedo ir de muerte.

Y mira, esta noche ya podemos dormir juntos aquí los dos.

¿Pero cantando juntos cómo?

Pues yo qué sé, eligiendo los temitas.

Yo, el flamenco, la copla, la rossi, el polo, la modernese, tú sabes.

Pues qué bien, ¿no? Claro.

Y el difunto, antes de morir, elige los temitas.

Bueno, si el difunto no puede, pues los familiares.

Vamos, lo que se dice, un grupo musical para los velatorios.

Ay, prima, que ya tengo trabajo.

¿Por qué bien?

Claro, la Rosy ya la subió al Facebook y todo. Ha puesto, like, bye, bye. Dile

adiós con el corazón y con una canción.

¿Y por qué like, sin olor?

Ah, pues no lo sé yo, la verdad.

Yo qué sé, lo que ha dicho la Rosy, que le suena como más moderno, como Triana o

los Pimpinela, ¿no? Algo así.

Yo qué sé, y como yo no le digo nunca que no a una mujer, por nada.

Si tú crees que solamente lo mantén de criatividad... Hombre, a ver, ¿no han

entendido que tu madre se vaya a vestir de gitana?

Ay, que veis, qué cabeza la de mi madre, ¿eh, niño?

Todo calculadito. Se ha ido y mira cómo nos ha dejado.

¡Alegría!

Mucha alegría.

¿Que tú te podías venir de maquilladora con nosotros?

A mí siempre se me ha dado un poquillo bien.

Aunque yo después no me arregle ni a ganar. Pero ahora quita, quita.

¿Que no? Pues yo veo tu tarjeta, ¿eh?

María, maquilladora y stylist.

¿Stylist? De stylist al momento.

Pero lo importante, María, es que ya te quedas aquí, en el piso,

conmigo. Y ya no te vas.

Y ya no me dejas solito.

¿Eh?

Aquí los dos juntos.

¿Qué te piensas, prima?

¿Prima? Tú me quieres decir algo, ¿no?

No te cortes, por favor, dímelo.

No. ¿Qué pasa, María?

Estoy cansada, estoy muy cansada.

Escúchame, ¿por qué no te vas para abajo?

Y arregla todo abajo tú, ¿eh? Y yo me quedo aquí.

¿Quieres estar solita un poco?

Sí, sí.

¿Vale? Vale.

Venga, pues tú me avisas cuando quieras que suba.

Yo te aviso. ¿Eh?

Mamá.

Mamá ya ha ido todo el mundo.

Ya se acabó.

La gente se ha ido muy contenta.

Me cuesta mucho saber qué quiero.

Bueno, que... que me gustaría verte y hablar contigo.

Ahora sí que voy a poder contártelo.

Mi casa del pueblo, la de la playa, dos terrenos en San Ambrosio, uno de dos

hectáreas y otro de 3 .000 metros, el dinero amortizado, las pulseras de las

monedas, cinco juegos de pendientes, 22 anillos y los dos cordones.

Todo, por supuesto, de oro.

Un metálico de 123 .320 euros.

Y un número de pertenencias personales que se encuentran en la casa de la

Avenida del Generalísimo.

Bueno, es que le han dejado a usted bien servida.

Pero que muy bien servida.

Con permiso.

Me he quedado sorprendida. ¿Es que usted no conocía los bienes de su madre? No,

no. Mi madre es que era muy... Perdone, antes de que siga, tengo que informarla

de que su madre dejó por escrito ciertas condiciones.

Si usted quiere heredar los bienes.

Tengo un mes para... Para casarme.

Para quedarme embarazada.

¿Solo tenemos un mes? Bueno.

Y si no, se lo lleva todo por la iglesia.

Pensando en la iglesia sí que me pongo malo.

Madre mía.

Tan mala suerte voy a tener, segundo.

De no encontrar un hombre en este pueblo.

¿Tan mal estoy o qué? ¿Qué dice?

¿Qué? ¿Tú y yo?

Ay, Segundo, por favor.

De verdad.

No puedo con más locura, Segundo.

Yo me voy segundo, esto no tiene sentido.

Yo te puedo ayudar.

A ver, pero tampoco hay tantos hombres en el pueblo, ¿eh?

Y aquí la gente es muy interesada, que hay mucha crisis.

Y te digo una cosa, no le digas a nadie lo de la herencia.

Que no.

Que ya está bien, que no.

Se acabó, segundo, se acabó.

La puta.

Por favor, ya que era mi madre, segundo, por favor.

No, Pili, Pili la puta.

¿Qué Pili?

Pili Valencia, la que te quitó el novio. ¿Qué puta?

Claro, la Pili se ha hecho puta.

Te robó el novio a ti, a la otra, a la otra y a la otra y al final decidió

cobrar. Que era más puta.

La Pili nos puede ayudar.

Se conoce a todos los hombres.

Tiene toda la información.

Voy a llamarla.

Espera, ¿no será mejor hacerlo de una forma un poquito más discreta?

¿Eh?

Yo lo he dicho.

Llámala a Pili.

Llámala.

Llámala a ella.

¿Qué han dicho? Que no, que no pasa nada, que no era por mí, que a mí no se

nota. ¿Qué han dicho?

¿Qué dicen?

A ver, María.

¿Eh? Aquí nadie te insulta.

Tranquila, María, por favor, que esa gente es muy mala.

¡Malicona! ¡Se los mato! ¡Esa gente es muy mala! ¡Se acabó ya de también

¡Que te pueden pinchar, por favor, María!

¿Cómo? Que me he cagado. ¿Que me has cagado? Que me he usado algo.

Pues venga, ahora va.

Vámonos para un bar, tranquila. Vámonos.

Vámonos.

Toma vida, niño.

Ya.

Que yo tengo el corazón muy chico.

Perdón, hija.

Perdón.

Es que no os podéis presentar así de sopetón con esas caritas, ¿eh? Ya, pero

te mando un WhatsApp.

¿WhatsApp? ¿Tienes tú cada vez que me mandas un mensaje?

Siempre estás calentorro, niño.

Oye, escucha.

Que yo los tuyos los cobro caros, ¿eh?

Que no, que no, que no hemos venido por eso. No, es que estamos de luto por mi

madre. Por mi tía.

Ah, ya, ya.

Pasa.

Sí.

Si me lo habían dicho.

para ir con unas cuantas charlatas y tomar una copita.

Lo que pasa es que tenía el día completo.

Mucho trabajo.

Claro. Como viste finito, pues las mujeres fueron al velorio y los hombres

vinieron a velar, mami. Aquí ves, mi tía se ha ido y mira, me ha dejado trabajo

para todos.

Divinamente. Uf, qué calor.

¿Por qué es que estoy tan raro este, no, Pili?

Bueno, es que yo soy muy moderna.

Tú siempre has sido moderna.

Es que verá, niña.

Tengo los dos apartamentos en la playa.

Las dos casas del pueblo.

Luego le compré a mi madre la de Sevilla. Y yo estaba antojadita de un

con vista.

Qué chulo.

Qué bien te han ido las cosas, ¿no, hija? Qué suerte.

¿Sentarse?

Oye, Pili.

¿Qué te acuerdas de mi prima María?

Chiquillo, no me había acordado.

¿Eh?

Fuimos al colegio juntas.

Si tenemos la misma edad.

Hay que ver quién lo diría, ¿eh?

Mira qué bonita está la gallina, ¿no? Ay, mi niña, mi Esteba.

Mírala, mírala. Mira, mira, mira. Mira qué bonita.

Mi niña.

Qué compañía me da ella.

Ay.

Y pon unos huevos como los tuyos, niño.

¿Qué vas a decir, Pili, por favor?

¿Tú le has visto los huevos a tu primo?

Bueno, de chiquitillos hicimos nuestras cosas, ¿verdad?

Es que pegáis, pegáis ustedes.

Sí, sí. Y qué gracioso, ¿no, Pili? Que tú tengas una gallina de mascota, ¿no?

Yo de siempre.

¿De dónde te crees tú que me lo he dicho?

¿Más puta que la gatina?

Esa soy yo. Bueno, también está.

Es de gallina vieja. Hace buen cargo. Pero es que esa te pega más a ti, niña.

Pero mira qué guapa que está mi prima con todo lo que le ha pasado a la mujer,

pobre. Niña, este es un escándalo de tu madre.

Ay, que ve qué maravilla. Irse vestida de flamenca.

Es que... Anda, vete a jugar con la boya y la terelu.

Pero no os peleéis, ¿eh?

Que me volvéis loca.

Ay, qué calor.

Por favor, que tenemos un mes para este asunto.

María, un mes para arreglarlo.

Ponte a favor, mujer.

Ponte simpática, ponte bien.

Pili, pues no veas que estaba guapa mi madre.

Estaba muy guapa.

Sí, es lo que digo yo.

Que la vida tiene que ser como una mamada.

¿Como una mamada?

Claro, niña.

Hay que pensar cómo hacerla del principio hasta el final.

¿Y cómo las hago yo, niño?

Muy bien.

Muy bien.

Se va de aquí poco derecho en nota.

Ni cogea ni nada. Ah, sí.

Billy, cariño, escúchame.

¿Nosotros qué estábamos viniendo? Por una... Claro, una asesoría. Que nos

asesores, que nos ayudes. Para encontrar un hombre.

Bueno, el hombre.

¿El hombre?

Porque necesito aparte casarme con él. Se tiene que casar y muy pronto.

¿Un mes?

En un mes. Ah.

Oye, pues eso te va a costar caro, ¿eh?

Y tendrás que ir a comprarte ropa. Porque así no hacemos nada.

La Marilú ha abierto una tienda monísima. ¿Ah, sí?

¿Cuál? Modas Marilú. En la avenida, todo divineo.

Bueno, pues yo te dejo un dinerillo que tengo ahorrado. No, primo, ya está. Que

sí que tengo los ahorrillos, que ya me los devuelven. Por favor, ya está.

Está claro que tú lo que necesitas es un 3D, ¿no?

Buena cara, buen apoyo y buena carrera o cartera, como todas, claro.

Bueno, yo con algo más normalito me vengo a conformar en peligro.

Pues para eso quédate con este, ¿no?

Niño, tú tenías una paga, ¿verdad? Claro, la de la tensión, la pienda mía.

Bueno, por favor, ¿nos centramos?

Bueno, a ver.

A ver, el look, la face y el boy y mi time, claro.

Hacen un total de 370.

Venga, vámonos. No, venga, va.

Ahí podemos.

Quieta ahí.

Se te ha muerto tu madre, ¿no? Sí.

Pues yo por las muertes tengo un 25 % de descuento. Así que son 277 ,50 más 50

que me debe del otro día. No, venga, que sí, que aceptamos ya.

¿Ah, sí? Pues me pongo en marcha.

Claro, compadre, eso es ley de vida.

Pero mira, escucha una cosa.

Que es que yo no soy partidario de los tratamientos y esas cosas.

Claro, cuando la persona decide marchar, es mucho mejor dejarla ir.

Sí, ya.

Claro. Pero mira, escucha una cosa.

Yo pienso que a veces no es bueno dejar alargar las cosas.

Claro, niño.

Anda ya, hombre, que yo te lo digo por tu bien.

Sí, ya.

Pero qué buen hijo tú, que le has de ese homenaje a tu padre.

Claro,

claro. Cómo me gustan las canciones que has elegido, ¿eh?

Qué bonito, qué bonito.

Sí.

¿Cómo?

¿Cómo que te llamo mucho?

A ver, te llamo mucho porque me preocupo.

Ah, que no me preocupe.

Que hay un rayito de esperanza.

Bueno, pues... Claro.

Vamos a cruzar los dedos.

Y tú llámame, ¿vale? Por favor.

Hasta luego, compadre.

Hasta luego, guapo.

Hijo de puta, el viejo, que no se muere. Soy capaz de ir con una pistola, la

verdad.

Buenas tardes. Buenas.

¿Le han puesto un tratamiento?

¿Y que está un poquillo mejor el hombre?

Primero nos lo hemos gastado todo. ¿Ahora qué? ¿Ahora qué?

¿Qué pasa? Que nos lo han prestado.

Esta ropa, que ya está seca.

Tú tranquilo, que el primo segundo te lo soluciona.

Niña, esa ropa es mía. Yo te la recojo.

Ay, de verdad, qué mala suerte, primo.

Lo único que faltaba ya que soplara Levante. Mira, por favor, María, no

ruina. Venga, súbete para arriba, ¿vale? Y ponte muy guapa, que es lo que hace

falta. Venga, que yo llamo a la Rosa y lo soluciono en un momento.

Venga.

Qué buena tarde hace, ¿eh?

Que pronto se seca la ropa.

Levante.

¿Mamá?

¡Ay, chiquilla, coño! ¡Se va a acabar conmigo!

¿Qué será aquí?

Pues... Pues... Que se me había olvidado el bolso

y he vuelto por él. Y ya me voy.

¿Qué? ¿Ese conjunto?

¿El de mi madre?

¿Qué conjunto?

El que llevas puesto.

Ah, este.

Ya hace ya muchísimo tiempo que yo lo tengo.

¿Estás segura?

Segura, segura.

Porque como tu madre y yo nos dejábamos la ropa desde que éramos niñas. Mi madre

no dejaba ni la hora.

Ay, María.

Tu madre tenía mucha cara, hija. Aquella que tiene mucha cara eres tú.

¿Y tú qué? ¿Eh?

¿Tú qué haces con esas bolsas de casa de Marilú? Es que ella se va a quitar el

luto de tu madre.

Estoy usted de vergüenza.

¿Eh? Con todo lo que tu madre ha hecho.

¿Eh? Tú me estás tomando a mí por tonta.

Enséñame lo que llevas en la fosa. Niña.

Ni niña ni niño.

Enséñame lo que llevas en la fosa.

¿Tú me estás diciendo a mí que yo le estoy robando a tu madre?

¿Ah?

100 euros por todo lo que llevas en la fosa.

Hecho. Pero ni una palabra más.

Eso. Mira, yo voy a hacer ahora.

Un poco de café.

¿Tú quieres una tapita? Sí.

Pues a ver, mira. Estos son setenta y cincuenta. Te debo veinte euros.

Escúchame. ¿Qué? Un poquito de lo tuyo, el café. Un poquito, un pocazo, ¿no? Un

poquito de alegría. Mucha alegría, hija. Mucha alegría.

Topa.

Yo no sé si tú has visto el Facebook últimamente, pero mira que hemos montado

grupillo musical para los velorios.

Claro. La que tú quieras.

Venga, pues ahora yo le pregunto a la Rosy cuándo venga, que está a punto de

venir. Vale.

Pero seguro que no hay problema, ¿eh?

Ole, claro que sí, que hacemos bien, chiquilla, que hay que vivir.

Luego te llamo.

Buenas tardes. De buenas, nada.

Buena estaba la mujer y se murió. ¿Qué has venido a controlar, no? ¿Cómo has

estado controlando todo?

Míralo, con esa cara de no haber matado a una mosca.

Yo venía buscando a María.

Claro.

A mi... a mi prima.

Ya he oído hablar de ti. ¿Y no has escuchado que yo empato o gano?

Porque no te vas a quedar la herencia.

Precisamente de eso venía a hablar con María. Yo creo que la señora Paca... A

tía ni la mientes, ¿eh? A mi tía Paca ni la nombras. Que la habéis estado

lavando la cabeza todos para quedaros con la herencia.

Yo tenía un vínculo muy cercano con Paca. ¿Con mi tía Paca? ¿Tú y mi tía

Mira, no quiero ni escuchar lo que me da asco. Venga, fuera de aquí, por favor.

No me interpreten las cosas. Fuera de aquí, por favor. ¿Te quieres largar de

esta casa?

¡Venga!

¡Venga! Que me ha enterado de... ¿Hercura?

Sí, que estamos haciendo un negocio.

Míralo, y parecía tonto.

No sé cómo no se me ocurrió a mí llamarlo antes.

Vamos, que nos viene como caído del cielo.

¿Rosy de la Vega?

Hija, perdona.

Hija, y lo que usted quiera.

Que con Hercura, con nosotros sí que vamos de negocio.

Según usted, la bye bye, ¿no?

Rosy. Estamos hablando de un tema. Ah, ¿de un tema? Pues a mí el tema que me

gusta, que se lo digo siempre a Segundo, es... ¡Se fue, se fue! ¿Quién se lo

llevó? No, no, no, perdona, hija, pero yo creo que te estás equivocando de

Ah, que usted es más moderno. Pues mis mitos nos han pedido reggaetón. ¿Están

llamados, no?

¡Ay, que me voy pa' la urna prima!

¡Que me queme, que me quemo viva!

Yo este lo veo mejor pa' las incineraciones. ¡Rossi, por favor!

Gracias a Dios.

Perdona, hijo, que me vengo arriba.

Es que tú no sabes lo importante que es el cura pa' nuestro negocio, Segundo.

Estamos hablando de otro asunto.

¿Qué viene a pedir?

Porque conmigo no conté, que yo ya te he dicho que no tengo ni papipa. Que yo no

he venido aquí a quedarme con el dinero de nadie. ¿Ah, no? ¿Y cómo conseguiste

que te lo dejara mi tía?

¿Tu tía Paca la dejó la herencia?

¿Cómo? Lo que me faltaba a mí por hoy.

Aquí no se lleva nadie ni la dentadura postita de Paca por encima de mi

Pero a ver una cosa, Isabel.

Ese vestido es lo que llevaba mi tía. ¿Pero tú qué estás insinuando?

Es que tú no te enteras que llevo años quitando en la mierda a tu tía.

A ver cómo se entera.

Habéis venido todos aquí, como cuervos, a llevarse todo lo que podáis. Por

favor, señora.

Ya.

Juan.

Mario, ¿os conocéis?

Sí, Juan y yo fuimos novios, pero hace muchos años.

¿Tú no estabas en el ejército?

En el ejército, yo. Me habías dicho que habías recibido la llamada.

Pues no te entendí.

Si nos dejan, yo te lo explico.

Pues muy bien.

Voy a coger el bolso y nos damos un paseíto. ¿Te parece?

Me parece.

Y lo de mañana sigue en pie. Que me queda todo divino.

Prima, ¿te vas a ir con él? No te preocupes.

Esta historia es muy antigua.

Tú tranquilo.

Yo te veo muy guapa.

¿Lo dices por esto o nada?

No, para que él te contara.

Yo me tiré al negro.

¿Qué estiliza?

Me lo cuentan, es que no me lo creo, amo.

Que te has metido a cura.

Te lo dije.

Sí, ella.

Bueno, tú siempre has tenido tu puntito espiritual, pero tanto como para meterte

a cura... Ya.

Es que no me lo puedo ni imaginar, vamos. Yo tampoco.

Yo me veía más con...

¿Una familia?

¿Una mujer?

¿Algo más, no hay más?

Niño, padre.

Juan,

llámame Juan y ya está.

Nunca entendí cómo mi madre te podía querer tanto.

Bueno, sí.

Siempre tan perfectito. ¿Tú no decías que no querías hablar de tu madre?

No, sí.

Mira, una cosa te voy a decir.

Tu madre era muy impertinente. ¿Ah?

Mucho.

Y a mí me hacía sentir muy incómodo. Mucho, mucho, mucho.

¿Pero después de que yo me fuera? No, no, estando contigo. Yo siempre intenté

caerle bien, pero es que me era casi imposible.

¿De verdad? Pues no te veía para nada así. Jamás hubiera pensado que tú

agobiado. Pues sí.

Pues vaya.

María.

María, por favor, llámame, que estoy preocupado.

¿Estás enfadada?

Mira, es que yo no sabía que el cura era Artiti.

¿Cómo voy a saber yo que el cura...? Llámame, por favor, María, que estoy

preocupado.

¡Venga!

Que nos va a estar esto muy bien, que vamos a tener suerte. ¡El primer bolo!

¡Vamos, vamos!

Buenas.

¿Tú crees que esto es buena idea?

Sí, chiquillo.

Todo me pasó a mí.

¿Tú no ves que este hombre ya... No está mirando, ¿no? ¿De verdad?

Sí. ¿No ves cómo mueve la bolita?

Está mirando a mí.

No sé. Uy, ¿qué viene? ¿Qué viene?

¿Quién? Esa, ¿no? A ver, una cosa. Nosotros hemos venido aquí a enseñar

repertorio, ¿no?

Bueno, no exactamente.

¿Qué fullera era? ¿Qué quieres decir? Quítate.

Te tenemos que ir por delante, segundo.

No, no quiero pasta.

Come, pichá.

No quiero pasta, Rosy. No, de verdad que sí. Está muy seca, no quiero, por

favor. Buenas tardes. Por delante de dónde?

Por delante de quién?

Pues de la industria.

De la oferta y la demanda.

Te han dado el chivatazo y me hemos colado, ¿no?

Diga que la has cagado.

Esa es muy guapa.

Hay que ver. La que alió tomó un hueco. Lo de la herencia.

Hombre, está claro que quería que... nos encontráramos cara a cara, ¿no?

Yo eso... es un asunto en el que no me puedo meter.

Es un asunto entre tú y ella.

Mejor así.

Entonces tú habrás estado con mucha gente, ¿no? En este tiempo.

¿Cómo? Con muchos hombres.

¿Y eso qué importancia tiene ahora, Juan? A mí sin ver me ha importado.

¿A dónde quieres llegar?

¿Tú sabes por qué me metí yo a cura?

Creo que no quieras saberlo.

Aunque de todas formas también es ropa negra, ¿eh?

No...

Es

verdad. La vida es así. También es verdad.

Ya está.

No pasa nada.

¿A qué te refieres, Juan? No, no pasa nada, María. No, venga, Juan. No pasa

nada, María.

Juan, que lo sueltes ya.

Porque las cosas hay que decirlas a la cara, María. Y hay que decirlas en su

momento.

¿Comprendes? ¿Qué me estás echando en cara? ¿Que te dejé?

Que no supe. No, yo no te estoy echando en cara nada, María. No, no me

malinterprete. Yo esto lo estoy haciendo porque...

María.

¿No te das cuenta que no puedo tenerte cerca?

Que me hace daño.

María.

¿Has visto alguna vez a estos dos?

Sígueme la corriente, sígueme la corriente. Sígueme la corriente.

Viene usted de la iglesia.

Buenas tardes.

Soy Rosy de la Vega. Y este es mi compañero.

Segundo de Parma.

Popularmente conocidos como Las Day By.

Porque tú has querido, ¿eh?

Descansa en paz.

Esto es una broma.

Desarrolladores de espectáculo post -mortis.

¿Cómo? Usted no es de aquí, ¿verdad?

Claro. No, no, no.

Fue mi padre que se empeñó en venir a vivir aquí.

Hemos venido toda la familia.

Pobre padre. Sí, sí, sí, sí, lo sabemos todos.

Si ya nos han pasado sus fichas, estamos informados. ¿Verdad, Segundo? ¿Verdad?

Sí. ¿Usted ha escuchado hablar de la depresión postparto? Está la depresión

postparto, la depresión postparti, la depresión postmorti. En estas dos

entramos nosotros, ¿verdad, Segundo? A nosotros nos ha informado que ustedes

necesitaban, que querían nuestros temitas musicales, que son un

Tenemos un... Camela. Un Triana.

La banda sonora de Deprisa, Deprisa. Tenemos un Bambino. Procuro olvidarte.

Y hacemos de tu entierro una cosa distinta.

Ay, lo quería.

Ay, porque lo que hay que hacer... Señora, ¿qué están haciendo aquí? De

yo no estoy entendiendo nada, ¿eh? Pero usted no conoce a las Baibai.

Dile adiós con el corazón y con una canción. Bailo y te toco las palmas por

enamorado. Por favor, como no me digan qué hacen aquí, yo llamo a la policía,

¿eh? No, no, no, no, no. No hay ninguna necesidad, ¿eh? Que nosotros somos

cantantes, ¿eh? Cantantes de velatorio.

¿Cantantes de velatorio?

Sí, que tocamos.

Tocamos con el Titi. ¿El Titi?

Ay, perdón, con el señor cura. Me he puesto nervioso. Me refería a que el

cura es muy del pueblo. Gracias por venir, padre.

¿De verdad que ellos vienen con usted?

Eh... Sí, sí, claro, claro.

Ellos son de... de la hermandad de María.

La hermandad de María, que es que es muy... Bueno, un servicio que damos en

iglesia para este tipo de casos.

Pero bueno, ya luego se lo explicamos, ¿no? Claro, padre.

Padre. Padre, usted diga, usted diga. Gracias.

María de la Hoz, que desgracia y tajitana

tú eres teniéndolo todo.

Se quiere reír.

Y hasta los doblitos los tiene.

Morado.

De tanto.

Todo se gasta, mamá.

No se puede usar tanto las cosas.

Y mira que yo lo he intentado, ¿eh?

Pero todo se gasta, chichi mío.

A mí tú no me mires así, ¿eh?

Que no me mires así.

Que yo te voy a recortar como a mí me salga del coño.

No como tú quieras.

Sí.

Eso voy a hacer.

Y cuando me pregunten diré, un requete buenísimo.

Sí.

Una hija de la gran puta.

Pero muy buena madre.

Sí.

Eso voy a decir.

Porque no me da la gana recordarte con tus defectos.

Y mira que tienes unos cuantos, ¿eh?

Que no te faltaba detalle, ni a mí.

Pero para mí, para mi cabecita, mi madre es la mejor del mundo.

Ya me gasté.

De intentar cambiarte.

Porque no me di cuenta que la que tenía que cambiar era yo.

Es un testigo.

Qué lástima de mí.

Pero ya está.

Se acabó.

¿Tú no te has enterado del escándalo de la herencia de mi amiga Paca?

Yo no.

Ah, ¿no? ¿No te has enterado?

Bueno, pues mira, yo te lo voy a contar, ¿eh? A ti. Pero tú no se lo digas a

nadie.

Costes, mansiones, costes de lujo y todos los terrenos que hay de aquí a

todos son de ella. Pero matan toda la frutería. Anda ya, mujer, eso es una

tapadera que ya tienes. Y dos mansiones más bellas.

Arte es tu amiga, que está montada, que tiene muchos billetes.

Y además él sale de batón.

Y mira que hablaba de ti.

Anda que... Que no veas, mira que escritura un bragueta.

¿Pero es del pueblo?

Sí, bueno, su madre creo que era de fuera, me han dicho.

Pero es familia de la duquesa de Alba.

Hostia, te voy a llamar cárnica, ahora estás soltero. Esa mujer tiene que

casarse para edad, que aquí estoy yo.

Vamos, que por algo me llaman el centrifugado.

Vamos, tú sabes que yo por dinero hago lo que sea.

¿Cómo? Come, come.

¿De quién estabais hablando, niña?

Entonces, Carla, hija, ¿tú estás segura que quieres que le demos la extrema

opción?

Yo lo prefiero.

Llevamos tres noches sin dormir.

Y además era tan creyente.

Bueno.

Lo más importante es que se le ve que está tranquilo.

¿Padre, está escuchando eso?

Sí, así.

¿Está muerto? ¡Era lo mejor!

¡Ojo que me he dado frita, niño!

¡Qué vergüenza, por favor! Disculpen ustedes, ¿eh?

¿Familia, qué?

¿Todo bien, no?

Yo me alegro.

Qué hombre más fuerte, por Dios, qué alegría.

Ya voy a pedir un cafelito, ¿eh?

Pili, perdóname, es que me pillas trabajando.

Pues mira, ya somos dos. Dile que está conmigo. Que sí.

Escúchame, que llamaba para decirte que ya tengo el hombre para tu prima.

¿Ah, sí?

Dime. Mi hermano.

Chiquillo, lo mejor del mundo.

Tu hermano. Que yo lo está pensando bien.

Y nosotros siempre hemos sido como familia, ¿eh?

Y ahora que me he enterado, ¿Qué? ¿Tenéis ganadería?

¿Ganadería? ¿Quién te ha dicho a ti eso?

Oye, mira, no te hagas el loco ahora que lo sabe todo el pueblo. ¿El qué?

Tú hazme caso, niño, que hay que vivir.

¡Hay que vivir!

Ya, una cosa, pero tu hermano no está para allá. Oye, mira, ni tu prima es

Di ahora.

A ver, una cosa, es que igual María no va a entender esto. Yo qué sé, tendré

hablarlo con ella primero.

Me haces el sabón y no te me pongas delicado, ¿eh?

Tú hazme caso que es lo mejor, niño.

Que luego la pili te da lo tuyo.

Ya, no lo veo muy claro yo, Pilar.

Ya, lo vamos a discutir ahora tú y yo, ¿eh? Que no pasa absolutamente nada. Que

yo igualmente lo tengo todo preparado, tal y como hablamos, para esta noche.

Vale. Pero ya sabes que la fiesta hay que pagarla por adelantado. Pero si ya

hemos pagado.

Pero la fiesta iba aparte, porque aquí si no das una copita no te viene nadie.

Ya, pero... Ni peros ni nada, ¿eh?

Ni se te ocurra cambiarme una coma porque te arrastro.

Que ya me están instalando las luces, las mesas, el catering, las mantelerías,

las cuberterías y todo.

Desde que me lo dijiste con los preparativos de esos aitas, sin dormir,

dormir ni nada. Muy preocupada, la verdad, muy preocupada por la familia.

sí, sí, sí, eso sí, pero a ver, ¿cuánto es? ¿Cuánto estamos hablando?

¿Tirao de precio?

Con 800 está todo arreglado.

¿800 euros?

Bueno, pues aquí a las 10.

Pili, se ha cortado.

Discúlpeme, señor Juan.

grande, chiquillo.

¿Y tú qué le vas a hacer a la muchacha cuando te la presente, eh?

Eso. No, pero reírte, ¿no, pichita mía? Tú no te rías.

Que te veas serio, que eso a las mujeres nos gusta más, ¿eh? Y si te tienes que

reír, pues nada, te pones la manita aquí.

¡Ay, ay,

ay! ¡Qué arte!

¡Qué bonito eres para mis ojos, chiquillo!

Bueno, anda.

Te tocó. Dale.

Vamos que tenemos que montar aquí un tinglado. Llámate a tus amigotes. Dale.

Venga. Anda. ¡Ay, qué bonito es!

¡Ay, qué hechura! Míralo, míralo.

Estamos aquí reunidos para acompañar a nuestro hermano Juan en su tránsito a la

Gloria.

Segundo, cariño mío.

Nada, que me he quedado a dormir en la playa. Sí, pero todo muy bien. Amor, me

he liberado. Estoy muy contenta.

¿Qué pasa ahora, Segundo? ¿Qué pasa?

Que se ha corrido la voz.

De lo de la herencia, niña.

Anda ya, por favor, no me digas eso.

La Pili me está pidiendo más dinero.

Yo ya le he dicho que no tengo ni un duro y... Y la verdad es que intento

bien las cosas, pero es que... Aquí todo el mundo se sube al carro.

¿Y ahora qué hacemos? Primo, por favor, no me lo puedo creer. Que yo no vaya a

tener buena suerte ni un poquito de esperanza en este mundo. El tema con

levante está soplando una levantera que tú no te lo puedes ni creer. Tú

tranquila, por favor, tranquila. Yo intento solucionarlo de la pili.

Escúchame, segundo, que yo no voy a ningún sitio. Yo ya estoy hasta...

Sí, de verdad.

Tranquila, vete para la casa. Vete para la casa, por favor, que yo te llamo

ahora. Segundo.

Me están siguiendo. ¿Cómo que te están siguiendo?

Por favor, que esto me huele mal. Vete para la casa, por favor.

Segundo, cariño, escúchame. ¿Qué? No te vayas nada conmigo. Pero yo no me hallo

aquí. Yo no... Por favor, María, tú no te puedes ir.

Que no, que no. Que no, María, que tú no me puedes dejar otra vez. Escúchame, tú

puedes intentar recuperar el dinero, cariño. Que no, María, por favor,

escúchame. Tú eres el amor de mi vida.

Niño, segundo... Yo estoy enamorado de ti. Hasta las rancas. Yo no puedo vivir

en este pueblo sin hasta tú.

Que eres la única que no me llama el cojo.

Por favor, María.

Yo te necesito.

Mira, yo no sé lo que vas a hacer tú, pero yo me voy a ir para esta fiesta.

Para que estés conmigo en condiciones.

María.

Por favor.

Sí, perdón. Perdón, que me emociono porque tengo aquí un amigo enamorado.

Escuchen una cosa. Tú tienes que hacer la asesoría como yo te he dicho.

Te tengo que dejar que estoy trabajando.

Perdón.

Las cosas...

Sola.

Aquí se ha vuelado muerto.

Rosy, por favor.

Mira qué brazo de gitano rumano más rico me he encontrado en la cocina. ¿Quieres

un pedacito?

No, un segundo, por favor, Rosy.

Necesitamos el dinero y aquí tenemos que arreglar esto.

¿Que va a matarlo?

¿Qué dices?

María, que no hay mal que por bien no venga.

Tú no te gustes por una hija.

¿Qué quieres, Petra?

Que te mires mejor.

Hazlo por mí.

Hazme ese favor.

Hoy yo lo veo todo muy negro.

¿Te acuerdas cuando eras chiquitita y venías a la puerta de mi casa a que te

la pan con la mentira?

Con esa cara de muñeca que has tenido siempre.

Anda, anda que no.

¿No ves cómo no te miras bien de a ti misma?

Aquí me tienes, echando una mano de cara a la pared.

Que estaba comida de mierda.

Siempre he querido hacer esto.

Hace mucho tiempo.

Y ahora mira.

En un ratito.

Mira que bien ha quedado.

Que parece otra.

No he tardado en nada.

Gracias por todo, Pedro.

Pero se acabó.

Enhorabuena.

Hasta que no se acaba, no se puede empezar.

Pues ya poco más podemos hacer.

Tiene la extrema unción y ya está en manos de Dios.

En manos de Dios, padre, y en nuestras manos también.

¿Cómo? Perdóneme, señorita, perdóneme.

Pero es que yo... Yo quiero confesar una cosa.

Tú actúa como creas. Pero aquí ya no nos queda nada por hacer, ¿eh? Muchas

gracias, padre.

Señorita.

Yo es que tengo un problema.

¿Qué le pasa?

Pues que aparte de ser cojo y de mis cosas, pues que desde chiquitito... Pero

que me cuesta, me cuesta, Rosy, contarlo.

Pero de verdad me estás asustando, chiquillo, que no te sigo. ¿Por dónde

salir? Tú tómate tu tiempo, segundo hijo.

Dilo ya.

Yo es que veo muerto.

Pues sí, pues sí.

Sí que es verdad, ¿eh? Desde chiquitito.

El padre le llama a segundo sentido.

¿Pero ha visto a mi padre?

¿Eh? Él está aquí, sí, que todavía no se ha muerto. No, no, no, no.

No fue con su padre.

Es que no veo a su padre.

¿Ah, no?

Tú sabes a quién he visto.

Piénsalo, que tú sabes a quién he visto.

A mi madre.

¿Has visto a mi madre? Claro, chiquilla.

Pero no te alarmes. Ay, Dios mío, ¿qué te ha dicho? Le dijo que todo estaba

bien, que hablara con tu padre, que le quiere mucho y que no te preocupe.

Pero si hace 20 años que no se hablaban.

¿Eh? Ya, ya, ya, ya. Sí, claro, 20 años. Pero claro, en ese universo las cosas

son diferentes. Todo es más espiritual. Paz, amor, es otro nivel.

Amén. ¿Verdad? Y me ha dicho que... que...

que hablara con tu padre.

Y yo en un momento en el que todos ustedes estaban ahí liados, pues me fui

hablar con él.

Y tu padre me dijo que quería que le hicieran una fiesta de despedida.

¿Una fiesta?

Sí, sí, sí. Bueno, desde aquí se lleva mucho.

Sí. Vamos, la tía de mismamente.

¿A cenar? Bueno, una fiesta flamenca que daba gloria. La vestimos de gitana y

toda la mujer.

Sí. ¿Pero le dijo eso de verdad?

Clarito, clarito. Como la fiesta de despedida.

Pero si el pobre se quedó mudo en la guerra.

Ya, ya, ya, ya. Pero es que me lo dijo en un nivel... Me lo dijo... ¿Cómo se lo

dijo entonces?

Eh... Sí, es verdad.

Rosy me lo ha dicho así, con el lenguaje de los signos.

¿Verdad? Ayer usted a mí me dijo a mí me gustaría

fiesta. Y yo fiesta.

A mí todo esto me parece muy raro, ¿eh?

Hay otro espíritu.

Uy, sí, ¿quién es? Acaba de llegar su madre. Está aquí con una maleta, la

¿La sientes, verdad?

No. ¿Cómo que no?

Mira, ven.

Ven. Ponte ahí, ponte ahí. Ponte aquí.

Siéntala. ¿La sientes?

No.

Uy, tu madre.

Sí.

Mira, ha pasado.

Ha pasado y se ha puesto ahí. Está hablando con tu padre.

Ay, mi madre.

Sí. Mi madre.

Tu madre está aquí.

Padre, ¿qué hacemos ahora?

No sé, Carla, hija mía.

Yo, esto es una decisión muy personal.

Aquí en esto la iglesia no puede entrar.

¿Cómo que no? Pero algo tendremos que hacer, ¿no?

Claro, yo le puedo hacer una fiesta, pero es que tenemos poco tiempo.

Le queda poco.

A ver si es verdad.

A ver si es verdad que usted tiene ese corazón tan grande como aparenta y le

hace una fiesta a su padre, hombre.

Don Ángel, un aplauso bien grande para Don Ángel, el anfitrión,

con su bellísima hija Carla que ha hecho por sí de esta fiesta, que se la está

dedicando a su padre moribundo. Su padre se está muriendo y ella la ha querido

dedicar esta fiesta al hombre.

Don Ángel, hola, yo me llamo Segundo y su hija

le brinda esta canción para siempre.

Con mucho cariño.

Vamos para allá.

También soñé.

¿Dónde está la altura?

Tranquila, Rosy, un momentillo.

Ahora, si me lo permití, aprovechando que estoy en un escenario que es el

de mi vida, quería dar las gracias a una persona que

por lo que se ve no está aquí, pero yo quería darle las gracias por haberme

abierto los ojos, por cuidarme y sobre todo por hacerme

ver. que puedo hacer un montón de cosas que yo no me imaginaba.

Así que, para ella y para todas las que sois como ella, por allanarnos

el camino. Muchísimas gracias.

¡Música!

¡No! ¡Aitén!

¿Qué hago?

¡Aitén!

¿María?

¡Primo!

¡Un aplauso!

Y con nada, también comenzamos.

Qué locura es sentirte de nuevo a mi lado El estar de veras locamente

enamorado Pero qué riqueza siento que ya no me hieras

Qué bonito es sentirme hoy entre tus brazos Nunca

imaginé sentirte fuera de mi vida Hoy me estoy muriendo por tus besos en mi

mente la tristeza

Ya se fue por ti y ahora lo que me interesa es vivir contigo la

riqueza o la pobreza.

Ni con oro ni riqueza me enseñé a no olvidarte, me enseñé a vivir sin

verte, pero sin acostumbrarme. Y ahora vuelo cada día por tu esencia y el

dolor.

Morirá por la conciencia tan tranquila por tu amor.

Pero si ya tú estás segura de que quieres este color.

Qué pesado eres.

Que sí.

Que va a ser una niña.

Que estoy segura.

Prima.

Dime, cariño mío. ¿Tú no decías que el armario estaba vacío?

Sí.

¿Y esta caja entonces?

¿Se ha caído por detrás o algo?

¿Por detrás cómo?

No lo sé.

¿Qué pasa?

A mí me encanta.

¿Has visto qué color tan bonito? Pues sí.

¿A que sí?

Me encanta.

¿Te ayudo?

Venga, pinta por allí.

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