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(Canción en inglés)
Un momento, por favor.
Unas preguntas, por favor.
-Por favor, señores, por favor... Luego, luego. ¡Por favor!
-Quédese con la vuelta.
¿Alguna declaración, profesor Kurtz? -No.
-Profesor, ¿qué puede decirnos acerca de su último invento?
-¿Es verdad que es capaz de fundir cualquier metal a larga distancia?
-Lo siento, señores. -Su llegada...
-Lo siento, no puedo hacer declaraciones.
-Un momento, profesor... -Lo siento, señor. Por favor.
-¿Es verdad que va a dar una conferencia de prensa?
-Espere, profesor... -Un momento, vuélvase, sonría.
-¿El rayo beta lo ha experimentado ya?
-Señor profesor, con respecto a esa conferencia de prensa,
¿nos puede usted informar...? -¡El señor Mark Prinne al teléfono!
El señor... -Soy yo.
Por aquí, por favor. -Gracias.
Adelánteme algo, señor profesor.
-¿Diga? Aquí, McCleen, ¿quién es?
-"Señor McCleen, hay una llamada para usted de Nueva York.
Espere un momento. No cuelgue, por favor.
¿Oiga? Estambul llama a Nueva York.".
-Oiga, Nueva York. ¡Oiga!
Aquí habla McCleen.
¿Quién es?
-¿Oiga? Aquí Nueva York. Espere, Estambul, ya le doy línea.
¿Oiga? ¿Oiga? Aquí Nueva York.
Espere, Estambul. ¿Oiga?
Como ya les he dicho, no puedo hacer declaraciones.
Es un deber moral, una cuestión de principios.
Ya hablaremos de ello más adelante.
Señores, por favor, les ruego que me disculpen.
-¿Oiga?
¡Señorita!
¿Se puede saber qué demonios pasa?
Oiga...
-"Un momento.
Se había cortado la comunicación.". -¡Oiga!
-"Espere un momento. ¿Oiga? ¿Me oye ahora? ¿Oiga?".
(Música)
-Me alegra verle, profesor Kurtz.
-Puede que haya una equivocación, esta es mi habitación.
-No, no hay ninguna equivocación. -Pues no comprendo.
No tengo el gusto de conocerles a ustedes, señores.
-No se preocupe, ahora nos presentaremos.
-¿Quiénes son ustedes?
¿Qué quieren de mí?
-¿Oiga?
¡Oiga!
Pero bueno, señorita, por favor, ¿me da esa conferencia?
(Música)
Profesor Kurtz.
¡Profesor Kurtz!
(Música)
(Piano)
Le agradezco que haya venido.
¿Un té?
Encontrarse en un restauran no es cosa rara.
Es mejor ser prudente, ¿no cree?
Un poco tarde, ahora que mi padre ha muerto.
Señorita Kurtz, nosotros tenemos razones para pensar lo contrario.
¿Qué? Trate de dominarse, podrían vernos.
Dígame, ¿han reconocido el cuerpo?
La secretaria lo ha visto.
Al menos, lo que quedaba de él.
Un error incomprensible dadas las circunstancias.
En Estambul tenemos amigos muy quisquillosos.
Han confrontado las huellas.
No son las del profesor. ¿De quién son?
De un cadáver cualquiera
para encubrir la desaparición de su padre.
Entonces, le han raptado.
No sabemos quién, pero el por qué es fácil imaginarlo.
¿Sus estudios sobre el rayo beta? Exacto.
Puede conducir a la fabricación de un arma terrible.
Su padre había dejado unos apuntes. Pero han desaparecido.
¿Podía haberlos dejado a alguien?
Quizá, pero yo no sé nada. ¿Nunca le habló de ello?
Muy vagamente.
No hablábamos mucho. Nos veíamos muy poco últimamente.
Él estaba en América y yo viajando por Europa.
Usted ha vuelto de Rusia hace poco, si no me equivoco.
Estudio Física y en Moscú hay unos laboratorios extraordinarios.
Entonces, ¿podría ayudarnos a encontrar esos papeles de su padre?
El gobierno Gobierno americano le quedaría muy agradecido.
Soy alemana, señor Heston.
Pero su padre trabajaba para nosotros.
Él vivía su vida, ya se lo he dicho.
En cuanto sepa algo, le ruego que me avise, señor Heston.
Claro, haremos lo posible por encontrarle.
Gracias.
No, no quiero escolta. Sé defenderme sola.
Holder, busque enseguida a Dick Malloy.
-Está de vacaciones.
-Aunque esté en el paraíso, dígale que quiero verle.
(Música)
Vamos, Malloy, échalo.
(Continúa la música)
Ven aquí.
¡Cuidado, Malloy!
(Teléfono)
Diga, ¿quién es? Sí, sí, claro.
Señor Malloy. ¿Eh?
Al teléfono, de París. Voy.
¿Diga? Sí, soy yo, jefe.
Pero tengo que descansar, jefe.
Además, he venido a Francia para aprender el idioma.
Lo estoy estudiando muy seriamente. ¿Cómo dice?
Sí, sí.
Sí, es mi profesor de francés.
Está bien, saldré en el primer tren.
¿Y a mí quién me paga los desperfectos?
¿Quién es el más rico de los cuatro? Ese.
Que pague él.
"Bye bye".
(Música)
(Canción en inglés)
Ya está, jefe. Ha llegado Malloy. -Muy bien, prepara la maleta.
Me gusta un poco de lavanda entre la ropa.
¿Me equivoco o me estáis preparando un viajecito?
Esto es un caso muy serio, Malloy. Sí, ya lo sé, Holder me lo ha dicho.
¿Cuándo sale el avión para Estambul?
No, a Estambul irá Holder, tú te quedas aquí.
Ayer me telefonearon. Escucha, lo he grabado.
(GRABACIÓN) "¿Oiga? ¿El señor Heston? -Sí, soy yo, ¿quién es?
-Soy un viejo amigo del profesor Kurtz.
Me llamo Preminger.
Quería entregarle una cosa muy importante.
-Estupendo. ¿Llama usted desde su casa?
-No, hace dos días que la dejé. Temo que me vigilen.
¿Podemos vernos el viernes por la noche en el club Matighon?
-Claro, pero dígame, ¿quién le ha dicho que acuda a mí?
-Romy, la hija del profesor Kurtz.".
-Esta noche irás tú allí, Malloy.
Podría ser un engaño.
(RÍE) Claro... Por eso he pensado en ti.
¿Doble? Ni una gota.
Por lo que veo, la casa tiene algo mejor que ofrecer.
Siempre tan bien informado. Te felicito.
No olvide que soy un agente secreto.
Cuidado, es whisky de 10 dólares la botella.
Los vale.
(RÍE)
¿Y qué es ese club Matighon?
Aparentemente, es una de las muchas casas de juego.
Pero es posible que tengan al viejo bajo vigilancia.
Y, en tal caso, necesitarás algún trasto apropiado.
Ahora te equipará nuestro amigo Holder.
Y, según usted, ¿quién le vigila?
Eso es lo que tú tienes que averiguar.
Quítate la chaqueta.
¿Una banda especializada en golpes, tipo Estambul?
Roban secretos científicos
para venderlos luego al mejor comprador.
¿Qué cree usted de esta primera hipótesis?
No está mal. Pero hacen falta pruebas.
Hay que partir siempre de una hipótesis.
Hasta que se tropieza con la verdad.
Eso lo dice usted, jefe. El señor está servido.
Pareces un figurín.
Pulsa los contactos.
(Pitidos)
Todo listo, jefe. -¿Quieres algo más?
No, yo tengo mi talismán preferido.
¿Qué coche prefieres? El Chevrolet negro.
Si el cristal lateral funciona. Perfectamente.
Dígame, ¿cómo voy a reconocer a ese señor Preminger?
A las 10 en punto en la ruleta número 1.
Tú jugarás al 0.
Entonces, él se acercará y te pedirá que le enciendas el cigarrillo.
¿Y qué le contesto? Siempre para un amigo.
(Música)
(Teléfono)
¿Qué pasa, Omar?
-"Hemos registrado la casa de Preminger.
Ni rastro de los planos.".
-No le perdáis de vista. Quiero saber todo lo que hace.
Allí está. Ese es.
¿Estás segura? (ASIENTE)
Síguele.
El periódico es solo un pretexto. Son todos del contraespionaje.
(Música)
Parece un tipo fácil. Sí, pero ese es el más peligroso.
Nos lo ha advertido Stuart, de Washington.
¿Quieres quitarle de en medio? No. Nos va a ser muy útil.
Puede ser que Preminger trate de ponerse en contacto con él.
Ahora que hemos cogido a Kurtz,
el secreto del rayo beta tiene que quedar en nuestras manos.
Ya sabes cómo funciona, ¿no?
Solo con encender sale una aguja envenenada.
El efecto es instantáneo. Puedes fiarte absolutamente.
-Está bien. Comprendido. -Recuerda, cueste lo que cueste.
Ahora tienes que entrar tú en acción
y tienes que hacer el papel muy bien, como tú sabes.
-23 rojo, impar y pasa. 23. Para usted, señor.
¿Me permite?
14. 14. Sí, señor.
Hagan juego, señores. No va más.
No va más.
14 rojo, par y falta.
¿De quién es el 14? Ah, de usted, señor. Muy bien.
Tenga, señor.
Hagan juego, señores.
Hagan juego, señores.
Hagan juego, por favor.
Todo al 0. Muy bien, señor, al 0.
Hagan juego, señores.
-Perdone, señor, ¿tiene fuego? Siempre para un amigo.
Dentro de un minuto en el bar.
-Hagan juego, señores.
No va más. -Gracias.
-1 rojo, impar y falta. Usted gana, señor.
Gracias, señor. Para los empleados. Gracias.
El juego continúa. Hagan juego. Hagan juego, señores.
-Beethoven. Quinta sinfonía.
-Debe ser el corazón.
Llévelo a mi oficina y llame al médico de guardia.
-Es inútil, está muerto.
(Música)
(Música acción)
(Música)
(GRABACIÓN) "Preminger, escúchame, te habla Kurtz.
Alguien quiere apoderarse de mis apuntes
sobre la desintegración.
Se los he dado a Arthur Bergman en Madrid.
Él se los entregará solo
a quien le enseñe el medio dólar que coincida con el suyo.
Si me pasa algo, ocúpate tú de recuperar los documentos
y de entregarlos inmediatamente al Gobierno americano.".
-¡Manos arriba! ¿Quién es usted?
¿Qué hace aquí?
Deje la pistola y vamos a hablar como dos caballeros.
Dígamelo usted, ¿quién es?
Soy la hija del profesor Kurtz. Ah... He oído hablar de usted.
¿Y este? Me llamo Boris Molotov,
soy un amigo. Es mi prometido.
Ha venido a acompañarme. Soy huésped del profesor Preminger.
Bien, esto marcha.
¿Ha oído el mensaje? Sí.
¿Con qué derecho se ha permitido usted escuchar...?
Soy un periodista curioso. ¿Del "New Star"?
Sí.
Han asesinado a Preminger. ¿Asesinado? ¿Quién?
Los mismos que han raptado a su padre.
Y quizá usted también esté en peligro.
Vine a investigar, pero aquí no ha pasado nada
y, sobre todo, no diga una palabra del disco.
De acuerdo, pero ¿por qué no se queda?
Los policías hacen demasiadas preguntas, amigo.
Váyase usted también. La llamaré más tarde, señorita.
(Música)
(Piano)
Aquí tiene, señora. -Gracias.
La 115.
Y esto, en la caja fuerte. ¡Albert! Por fin, ya no te esperaba.
Oh, perdone, le he confundido con otra persona.
Siento desilusionarla, ¿puedo servirla en algo?
Creo que no. A su disposición.
148.
Señorita... No, no, déjela.
Quizás la ha olvidado porque quiere que alguien se la lleve.
¿Quién es?
Simone de Gass. Ha llegado esta tarde y está sola.
(Teléfono)
¿Sí?
Es para usted, señor Malloy.
¿Sí? Oh... Menos mal que te he encontrado.
"¿Por qué? ¿Qué pasa?".
He ido a buscar a ese amigo nuestro, ese que se puso malo esta tarde.
"¿Y qué le dijo el doctor?".
Debe haberse pinchado con una aguja o algo parecido
que le ha provocado una infección sin salvación.
Las infecciones pueden ser peligrosas.
Hasta la vista, hijo mío, y cuídate.
No se preocupe.
Buenas tardes. Buenas tardes.
Por favor.
Oh, gracias, qué despistada soy, siempre se me olvida algo.
Ya. Pase.
Por favor.
¿Quién ha matado a Preminger?
No te comprendo, ¿qué quieres decir? Te voy a refrescar la memoria.
Con las gafas,
eres la perfecta secretaria del profesor Kurtz.
Pero, desde luego, he de confesar que prefiero la versión actual.
El cambio te ha favorecido, esto es verdad.
Pero no es un cambio tan grande
como para no reconocer en ti a Simone Coblence.
Mi más sincera enhorabuena.
Tu fama es bien merecida, señor Malloy.
Nunca pensé que me reconocerías. ¿De veras?
De todas maneras, lo creas o no, yo no sé nada de nada.
Vamos, dime la verdad, muñeca. Y con puntos y comas. Vamos, habla.
¿Dónde tienen prisionero a Kurtz?
Es inútil que busques más engaños.
Como verás, las cosas van empeorando.
¡Ah!
-Eh, chicos, ¿qué hay? -¿Cómo? ¿Te vas ya, Louis?
-Sí, es una velada aburrida. No me divierto. Me voy a casa.
Adiós. -Adiós.
-Vamos, bellezas.
¿Todo arreglado? -No, ahora viene. Ahí está.
(Música suave)
Eh, ¿qué es esto? ¿Un funeral? ¿Estamos en París o en un cementerio?
-Por favor, señor, por favor... -Esto no es un local de mala fama.
-Pues sí, claro...
-¿No es el reino de los Blousons noirs?
¿De las mujeres perdidas? ¿De los traficantes de cocaína?
-Bueno, la verdad es que... -¿No ve que las señoritas se aburren?
Y tienen hambre, además.
Hace una obra que he pedido pechuga de pavo con trufas,
pastel de hígado, pajaritos asados, ¡algunas cosas más!
Y todavía no lo han traído. ¡Es una vergüenza!
-Está todo listo. -Vamos, hombre. ¡Vamos!
Vaya una gente que se ve en París. Qué tipos.
(Continúa la música)
Enseguida viene su tortilla, señor. -Ven aquí. ¿Qué porquería es esta?
Anda, toma. Que cambien de música y pongan un buen espectáculo.
-Intentaré arreglarlo. -He dicho un buen espectáculo.
-Claro, claro. Eh, chicos, propina. Vamos, música alegre.
(Música alegre)
(RÍE)
Eh, oiga. (RÍE)
Mira, chiquita, mira. Debe ser un baile nuevo.
París es siempre París. (RÍE)
(HABLA EN FRANCÉS)
¿Me permite, señor?
Gracias.
¿Pero qué haces? Pide perdón ahora mismo a las señoritas.
(RÍE) Ya lo he arreglado yo.
¿Vienen o no vienen los pajaritos? Pues no le dan poco cuento...
¡Deprisa!
Ah, ya están aquí. Eh, ¿pero qué haces tú?
¿Qué modales son esos? ¡Maleducado! ¿No sabes que puede estar cargada?
Y no me enfades, mira que yo tengo la sangre caliente, ¿me has oído?
Magnífico. Qué golpe.
No tengas miedo, es solo un espectáculo.
(RÍE)
Eh, quieto con ese cuchillo, puede ser peligroso.
(RÍE)
¿Qué le ha pasado a este? (RÍE)
Le felicito, señor, es usted un actor maravilloso, asombroso.
¿Cuándo podré verle otra vez? (RÍE)
(Sirenas)
Cariño... -¿Te has hecho daño?
-¿Yo? Pero si estoy divirtiéndome. ¡Champán!
-¿Qué pasa aquí? Que nadie se mueva.
Yo soy el responsable y siento mucho haberle obligado a venir aquí.
Eh, un momento.
¡No se marchará ahora que estamos empezando a divertirnos!
No, no, ya se ha acabado el espectáculo, amigo,
y quien se queda, paga prenda. Venga con nosotros.
No me toque. Vamos.
Protestaré a mi gobierno
y haré que intervenga el presidente en persona.
¡"Vive la Amérique. Que vive la France"!
Oh, caramba... Qué espectáculo. Formidable de veras.
Gracias, amigo.
Ustedes, los franceses, son siempre unos huéspedes maravillosos.
¡Así me gusta!
¿Señorita Kurtz? Soy Dick Malloy, el que usted encontró en...
Sí, le reconozco por la voz. Es más, por su tono de general.
General o cabo, señorita, tiene usted que obedecerme.
Haga las maletas y abandone enseguida París.
En eso estaba pensando.
Es el único sitio donde tengo amigos.
Amigos como Simone, la secretaria de su padre.
¿Qué tiene que decir de Simone? Que ha matado a Preminger,
que hace unos minutos ha intentado quitarme de en medio
y que pertenece a la banda que ha hecho desaparecer a su padre.
¿Está satisfecha? No me gustaría que le llegara su turno.
¿Pero dónde quiere que vaya? No tengo a nadie.
La llevaré conmigo a Madrid.
Pasaré a recogerla dentro de un par de horas.
Mientras tanto, tenga los ojos bien abiertos.
¿Oiga? ¿Oiga?
(Música)
¿Quién es? Soy Malloy.
Oh, ¿tan pronto? ¿No dijo que dentro de un par de horas?
He preferido venir enseguida. Además, ya está lista.
No creía que me había obedecido. Deme la mano.
Pase usted.
Malloy, yo no tengo la culpa.
Esta vez, no te escaparás.
El destino no quiere que nos separemos.
Sí, el mundo es un pañuelo.
Acomodad bien el señor.
Como usted ve, tenía razón. Yo le había creído.
Pero usted había prometido llevarme a ver a mi padre.
Solo por eso le abrí.
Es una promesa que mantendré. No se preocupe.
Haré todo lo posible para que lo vea enseguida.
No es verdad. Quiere engañarme a mí como engañó a mi padre.
Nunca he sido tan sincera como en este momento.
Ahora te tengo en mis manos.
Hace tiempo que quería hacerte unas pocas costillas,
hombre importante.
¡No! ¡No! ¡No quiero! ¡Dejadlo! ¡Dejadlo!
Dejadme...
Vamos, Sarkiss, no podemos perder tiempo.
Sarkiss, abre el gas. (RÍE)
(Música)
(Canción en inglés)
(Música)
Y ahora, señoras y señores,
después de la adjudicación de la importante pieza...
-Quiero hablar con el señor Bergman. -¿Está usted citado?
-Creo que me recibirá cuando le diga que quiero enseñarle medio dólar,
algo nunca visto. -Pase usted.
-Aquí está, por ejemplo, el número 114 de nuestro catálogo.
Un maravilloso cuadro de Rivera, "El Españoleto",
que representa a San Jerónimo penitente.
Se trata de una obra realizada en el mejor periodo artístico
de la vida del pintor.
El precio inicial ha sido fijado en 100 000 pesetas.
¿Hay alguien que tenga interés por este valioso cuadro?
-Ramón, por favor,
déjanos solos. -Sí, señor Bergman.
-Pobre Kurtz.
Esperaba que sus temores fueran infundados.
-¿Vale? -Parece que sí.
¿Usted lo conocía bien?
-¿Cree usted que habría dado ese medio dólar a un desconocido?
-No, tiene razón. Aquí tiene.
Espero que haga uso pacífico de ello, como esperaba el profesor Kurtz.
-No lo dude. Adiós y muchas gracias. -Adiós.
Quieto ahí.
El mundo es cada vez más pequeño, ¿eh?
Ahora te haré las cosquillas yo a ti.
Te mataría con mucho gusto si no hubiera tanta gente.
Dame sobre. No me acuerdo dónde lo puse.
Registradlo.
-No lo tiene, Sarkiss. (SUSURRA) -Cuidado.
Hierro machacado.
Sería muy difícil ser sastre en aquella época.
¿Se ha acabado ya la subasta? No, acaba de empezar.
Ah, bien, quería comprar alguna pieza.
Adjudicado en 390 000 pesetas.
¿Cómo se llama, por favor? -Pedro Servando.
-Servando, encantado de conocerle. Mucho gusto.
Ahora, señoras y señores,
tengo el honor de presentarles una auténtica obra de arte.
Un cofre del siglo XVI. Un objeto de gran valor artístico
que se subasta por la irrisoria cifra inicial de 20 000 pesetas.
20 001 pesetas.
Perdone, pero las ofertas han de aumentar,
como poco, en 1000 pesetas. -25 000 pesetas.
-¡25 000 pesetas! Muy bien. Gracias, señora.
La señora ofrece 25 000 pesetas.
25 000 pesetas a la una, 25 000... 26 000.
El señor da 26 000. 26 000 a las una,
26 000 a las dos... -35 000.
-¡35 000 pesetas! Muy bien. -Es inútil insistir.
Con doña Dolores no se puede. Es millonaria.
Petróleo, diamantes...
-¡35 000 a la una, 35 000 a las dos...!
36 000. El señor da 36 000 pesetas.
Señores, se trata de una auténtica obra de arte que vale mucho más.
-60 000. -¡Magnífico!
Hemos llegado a 60 000 pesetas. ¿No hay más ofertas?
60 000 a la una, 60 000 a las dos... ¡Adjudicado!
-Póngalo en mi cuenta, por favor. -Cómo no, señora López.
-Lo siento por usted. No se preocupe.
Yo, ante la belleza, me rindo siempre.
Y ahora, señoras y señores, ante ustedes
una valiosa pieza de plata maciza de puro estilo regencia.
Que proviene de la noble casa del duque de Widdin Spou.
El precio más inicial de esta pieza será...
¿No se lleva usted el cofre?
No hay prisa, me lo mandarán a casa hoy mismo.
Qué pena, me hubiera gustado admirarlo una vez más.
Entonces, venga a mi casa esta noche. Doy una pequeña fiesta.
Ah, con mucho gusto, ¿dónde?
Calle Almagro, 203. Le espero. No faltaré.
¡Taxi! ¡Taxi!
(Claxon)
Eh, cuidado. ¿Pero cómo conduce usted?
¡Mire lo que ha hecho!
-Oh, perdone. Perdóneme.
Perdone, hace poco que me dieron el carné y no tengo práctica.
Lo siento muchísimo.
¿Qué le voy a hacer? Aquí está mi seguro
que se ocupará inmediatamente de todos los daños.
(Música)
Idiota...
Una pistola es lo que tenéis en vez de cerebro.
-Hemos hecho lo que hemos podido.
-Claro, bestialidades.
Ahora tenéis que buscar a ese maldito y sus documentos.
Aunque tengáis que revolver todo Madrid.
No creo que haga falta.
¿Es posible que todavía no os hayáis dado cuenta?
Has dicho que Malloy quería comprar un cofre.
Sí, se lo disputaba con una señora.
¿Y tú crees que lo hacía por amor al arte?
No sé, quizá, por ganar tiempo.
O, tal vez...
Sí, o tal vez. Quiero esos documentos.
Responderás de ellos con tu vida, Sarkiss.
Y si el cofre está en casa de esa señora, mucho peor para ella.
Vamos.
(Puerta)
Eres una compañera muy valiosa, Simone.
Es solo una pequeña parte de lo que tendrás algún día.
(Guitarra española)
Voy por los caminos sufriendo y llorando.
Que mi madre enferma
me estaba llamando.
Ay, si yo pudiera calmar ese dolor.
Mi vida le diera por su salvación.
Río Manzanares, déjame cruzar,
que mi madre es buena, me mandó llamar.
Mi madre, la única estrella que alumbre mi porvenir.
Y si se llega a morir, al cielo me voy con ella.
Río Manzanares, déjame cruzar,
que mi madre es buena, me manda llamar.
Santa Clara, quien pudiera y por suerte que pasara,
que la Pastora me fuera a misa de madrugada.
Río Manzanares, déjame cruzar,
que mi madre es buena, me manda llamar.
Mi Cele, te estoy llamando. Mi Cele, no me respondes.
Yo sé que te llamas Cele, si no te ha cambiado el nombre.
Río Manzanares, déjame cruzar,
que mi madre es buena, me manda llamar.
Que mi madre es buena, me manda llamar.
Que mi madre es buena,
me manda llamar.
¿Busca esto por casualidad?
Sí. Ya me doy cuenta que debería justificarme, pero...
¿Para qué? ¿Para contarme más mentiras como esta mañana?
Oh, no...
Oh, entonces usted admite
que ha venido a mi casa solo para coger este sobre.
No, no, al contrario,
si he aceptado su invitación ha sido por razones muy distintas.
(Cristales)
No se muevan.
No intentes nada.
¡Ah!
Vamos.
(Música)
No te muevas, imbécil.
Quizás sea mejor salir por el otro sitio.
Tendríamos que ser demasiadas explicaciones a sus invitados.
Sí, venga conmigo.
(Música)
¿Qué piensa hacer? Ir con usted.
Pero... Vamos, dese prisa.
(Música)
(Disparos)
¡No se muevan o disparo!
¡Deprisa!
(Canción en inglés)
¿Fuma? No, no, gracias.
Si quiere, puedo acompañarla a casa. ¿Y qué decimos a mis invitados?
Podríamos inventar que...
No, no, ahora no me apetece volver con esa gente.
A un kilómetro de aquí hay un lugar donde podemos refugiarnos,
a no ser que usted esté comprometido con otro asesino, naturalmente.
No, esta noche estoy libre.
(Truenos)
¿Dónde está ese refugio?
Detrás de aquellos árboles, dese prisa que va a llover.
(Truenos)
(SUSPIRA)
Es el escondite que uso para los bandidos como usted.
Será mejor que nos quitemos esta ropa mojada.
Tenga, póngase esto. Ah, gracias.
¿Sabe encender la chimenea?
Pues si hay papel, leña y cerillas...
A propósito, ¿hay teléfono aquí?
No, a los delincuentes que hospedo aquí
no les gusta que les molesten.
(Truenos)
(Música)
Así es mejor.
(Música suave)
Por el éxito de este trabajo.
¿Hay todavía algún obstáculo entre nosotros?
(RÍE)
Me refería al trabajo en que está usted metido.
¿No cree que ya es hora de que me cuente algo de usted
y de sus asuntos?
Bah, es muy fácil, soy un hombre que se encuentra aquí solo
con una adorable mujer que tiene la buena virtud
de no hacer preguntas. No hablemos ahora de eso.
El instinto me dice que está usted luchando por...
una causa justa.
Por eso creo que es un deber mío imprescindible.
¿De veras?
Olvidemos los deberes.
Es más, olvidemos todo.
Ven conmigo.
-Tú ve por allí, Pierre.
¡Dick!
-Su querido Dick se ha dejado pescar como un bobo esta vez.
Yo sé que el amor le enternece.
Lo siento por usted que es joven y guapa,
pera sin darse cuenta se metió en líos usted solita.
No, espera, ¿qué haces? Ella no sabe nada.
Quizás, pero dentro de poco sabrá que te he matado
y a mí no me gustan los testigos.
-Perdonen ustedes la molestia, les he buscado por todo Madrid
para pagarles los daños que les hice en su coche.
Aquí tengo el dinero.
(Disparos)
(Tiroteo)
-¡Dick!
Perdóname, ahora tengo que irme,
no te preocupes, ya te diré cómo acabó todo.
(Disparo)
Muy bien, déjalos que escapen. Claro, nos han bloqueado los coches.
El jefe ha tenido buena vista al mandarte a España,
mi querido amigo Mike.
No sé qué habría hecho sin ti.
Ah, calla, habría preferido quitarles de en medio.
¿Por qué no les perseguimos?
No, déjalos, ya sé dónde van a llevar ese sobre.
El último episodio del relato será en Estambul.
(Música)
Se lo repito, jamás haré que el fruto de mis estudios
se convierta en un arma.
-Un arma que podrá valer una cifra fabulosa,
usted no tiene más remedio que hacerla.
Nos repartiremos las ganancias.
-A mí no me interesa el dinero.
Si este no se basa en la esperanza de que los americanos
puedan llegar a poseer su descubrimiento,
siento mucho desilusionarle, profesor.
Sí.
Porque este sobre nos lo ha dado su amigo Bergman en persona
después de haberle entregado medio dólar
que estaba en nuestras manos.
-¿Y Preminger?
-Ha muerto por su obstinación.
Bien, ¿qué decide?
-Con esos apuntes siempre habrá alguien
que pueda construir el arma, es solo cuestión de tiempo.
-¡Yo no tengo tiempo!
Ya he perdido demasiado tiempo y dinero por su obstinación,
pero yo sé cómo convencerle. ¡Werner!
-Con torturas no conseguirá nada. -Tengo algo mucho más eficaz.
-¡Romy! Papá.
(SUSPIRA)
Papá...
Romy, hija mía...
-Querrá sin duda que su hija salga con vida de esta aventura.
Sé que ha estudiado física, le ayudará.
(Música)
Buenos días. Buenos días.
Me llamo Nolan, creo que hay una... ¿Una habitación reservada?
Sí, el 131. Chico.
(Música suave)
Evelyn Stone, agente del servicio secreto.
Mis documentos están en el doble fondo de aquella cartera.
¿Los míos no te interesan? ¿Para qué? Ya sé todo.
El jefe me ordenó que me reuniera contigo aquí.
¿Tienes un cigarrillo? Claro.
He puesto la habitación a nombre de los señores de Nolan.
Somos un matrimonio que celebra su primer aniversario de boda
con un viaje a Oriente.
Excelente idea. Eso espero.
¿Y no te ha dicho nada más?
Tengo órdenes de llevarte esta noche al Gula.
Creo que es un night club, allí recibiremos más instrucciones.
(Música oriental)
Una mesa apartada. Por favor.
A los enamorados les gusta la soledad.
Si los señores me permiten,
me tomo la libertad de aconsejarles una comida típica
compuesta toda de especialidades turcas.
Bien, tráiganos esos platos típicos. Sí, señor.
Dime, ¿por qué una chica como tú se arriesga a hacer un trabajo así?
Pues por una desilusión de amor,
o porque mi familia vivía en la miseria,
o también por el encanto extraordinario
de una vida llena de aventuras.
(RÍEN)
Sin embargo, la verdad es menos romántica.
Para mí este trabajo es un oficio como otro cualquiera.
¿Te has vuelto loco?
No, tenemos que hacer ver que nos queremos,
no querría levantar sospechas.
(CARRASPEA)
La lista de los vinos, señor.
Le aconsejo el Chablis 1914, es extraordinario.
Muy bien, Chablis 1914.
(Continúa música)
(Aplausos)
(Música romántica)
Aquí estás. ¿Qué hay, jefe?
Os presento al capitán Ali Ben Lokum de la Policía turca.
Encantado.
Esta mañana el capitán y sus hombres
han sacado de las aguas del Bósforo a Holder.
Pero no había sido ahogado.
-Ha sido asesinado con una minúscula aguja envenenada.
Primero McCleen y ahora Holder. Las pagarán todas juntas.
Sí, quizá tengamos a alguien que pueda darnos una buena pista.
Eh, tú, ven aquí.
Este es Hassan, Holder lo tenía a su servicio.
Vamos, di todo lo que sepas.
-Sí, el señor Holder acostumbraba a ir a uno de los barrios más pobres
de la ciudad, es un ambiente peligroso,
pero el último día que le acompañé, viendo que tardaba en salir,
pregunté aquí y allá y llegué a saber
que había ido a casa de un tal Vardar.
-Eso es.
Ese Vardar es un desertor del ejército checoslovaco,
un pirotécnico muy hábil.
Pirotécnico... Holder investigaba cerca de la bomba
que estalló en la habitación de Kurtz.
¿Detenemos a Vardar?
No, vamos a esperar, antes quiero dar una vuelta turística.
(Grito)
(Eco)
Uy... ¿Qué te ocurre?
Me haces pasar la noche en un diván
y todavía me preguntas que qué me ocurre,
no tienes corazón. (RÍE)
Aquí es, la casa de Vardar es esa de la derecha.
Bien, tú sigue, es mejor no llamar la atención.
Nos encontraremos dentro de 10 minutos.
Suerte.
¡Eh, eh!
Pase, está abierto.
¿Quién es?
Tú, vete.
Por allí no, no quiero que te vean, por aquí.
¿En qué puedo servirle?
Siéntese.
Ah, quite todo eso.
Pues verá, yo estoy aquí... porque busco a un amigo mío,
un tal Holder que desapareció hace dos días
y me han dicho que venía por aquí a menudo.
¿Holder dice que se llama?
No, no recuerdo.
Viene mucha gente así como usted, forasteros que quieren divertirse
y entonces aquí está Vardar para orientarles.
Caramba, tenía una cita, perdone.
Oye, Charles, sí, soy yo.
Oye, tienes que perdonarme, tengo un contratiempo,
no puedo ir, no.
Pues una visita imprevista.
Nos veremos en otra ocasión.
¿Qué decía?
No creo que Holder haya venido en busca de diversiones.
Quería saber simplemente quién había hecho aquel aparato
que un día... hizo pedazos una habitación del hotel Divan.
¿Y yo qué voy a saber?
Un tal Vardar, desertor del ejército checoslovaco,
habría sabido preparar muy bien un cacharro semejante.
Hablemos claro, Vardar,
dos billetes grandes si cantas y si no a la cárcel.
¿Qué es lo que prefieres?
Pues yo prefiero los billetes,
y es más, ahora me acuerdo que un día vinieron dos tipos,
dos que no había visto nunca y que necesitaban que...
Sí, que les hiciera un trabajo, una trampa para un lobo,
como decían ellos.
Si esto es todo,
ya se ocupará la Policía de refrescarte la memoria.
No, un momento.
¿Por qué no vuelve mañana?
Podría informarme mejor acerca de esos individuos,
dos billetes grandes es mucho dinero para mí.
De acuerdo, mañana volveré, ¿eh?
Pero cuidado con lo que haces.
Perdone, ¿le importaría salir por aquí?
Ya sabe cómo son los vecinos, chismosos.
Levántate y ve tú primero.
Haz lo que te digo.
(Música)
(GRITA) ¡No disparéis, soy yo!
(Disparos)
(GIME)
Te daré en el estómago, gran hombre.
La muerte será más dolorosa.
(Música suspense)
Dick, ¿estás herido?
No, 10 dólares si corren como caballos de carreras.
¡Eh, eh!
(Música)
(GRABACIÓN) "Oye, Charles..." ¿Oyes?
3, 1, 4, 3, 2, 6.
No hay duda, 3, 1, 4, 3, 2, 6.
Esperemos. Lo he averiguado mientras marcaba.
Ahora sabremos dónde telefoneó Vardar
para que vinieran a asesinarme.
Debía estar a unos pasos de su casa, llegaron enseguida.
Aquí está, es un almacén de alfombras, calle Said Bachia.
Eso es trabajo mío, a ti ya te conocen.
Buenos días. Buenos días.
Una amiga mía me ha encargado comprar una alfombra.
No podía haber elegido mejor,
nuestra casa es una de las más surtidas,
no tiene más que echar una ojeada para convencerse.
¿No sería posible enseñarme un catálogo?
Desde luego, señorita, pase usted por aquí, por favor, pase.
"Aquí tiene todo nuestro muestrario". No pensé que funcionara tan bien.
La suerte es que estamos a pocos metros de distancia.
Claro que esto es una responsabilidad para mí,
mi amiga tiene unos gustos un poco difíciles.
Haremos lo que podamos, señorita. puede elegir entre 1000 modelos.
Mire, esto es lo mejor de nuestra producción.
Nosotros somos fabricantes, naturalmente,
y el secreto de estos colores pasa de padres a hijos.
Es muy interesante.
Nuestros artículos son de primera categoría,
se lo aseguro, señorita.
¿Le importa si me lo llevo al hotel? Como no, disculpe un momento.
(Música tensión)
Quiero elegir con más tranquilidad,
creo que mañana podré decirle lo que he decidido.
Ya está bien de teatro, Kazzar te vio ayer
en casa de Vardar con tu colega americano.
Tú también eres un agente. Esta vez no podrán hacer nada.
Yo avisaré al jefe. -Eso ya lo veremos.
(GRABACIÓN EN OTRO IDIOMA)
¿Qué dicen?
Están llamando al jefe.
Piden instrucciones.
Parece que quieren llevársela.
"¿Qué hacéis? ¡Dejadme, dejadme! ¡No!"
Vamos, deprisa.
(Música suspense)
Deben de haberla metido allí.
Sí, esos dos tienen mucha prisa.
Diga a Heston que pronto recibirá noticias.
¿Y cómo se arreglará? Él ya lo sabe.
(Música)
¡Eh, al ladrón, al ladrón!
(Continúa música)
(Música)
Deprisa, sigue a esa lancha.
(Música)
No los persigas, échate a la derecha.
(Música)
¡Vete, vamos, vete!
¿Listo? -Sí.
Enhorabuena, profesor.
Empujados por el miedo, ustedes los científicos,
son capaces de hacer milagros y en un tiempo récord además.
Una plancha de acero desintegrada en pocos minutos.
Puede estar satisfecho.
Le aseguro que muchos países lucharon por poseer este instrumento
y yo me limitaré a cobrar los ingresos que produzca,
pero el mérito del invento es solamente suyo.
-La chica está afuera. -Ayuda al profesor un poco.
-A trabajar, viejo.
¿No has oído? A trabajar.
(JADEA)
Encantado de conocerla, señorita.
Usted sin querer me ha hecho un gran favor.
¿Lo sabe? No, ¿cuál?
A estas horas su amigo Malloy debe de estar ya muy cerca de aquí
y esto se lo debemos solo a usted, señorita.
Porque él por salvarla es capaz de arriesgar la vida.
Yo no estaría tan segura.
Malloy no vendrá solo.
Siento contrariarla, señorita, pero nos consta que está solo.
Y antes de que los otros puedan llegar aquí,
yo ya estaré muy lejos.
(Música)
Centro operativo, poned en funcionamiento
el dispositivo de seguridad de televisión.
(Vibración)
(FORCEJEAN)
(RÍE)
Hace tiempo que ese iba en busca de líos,
pues puede estar satisfecho
porque los ha encontrado todos juntos.
-¿Es el hombre de París? Sí, hay que aprovechar ahora.
¿Cómo? (SUSURRA) Calla.
Aquí está, jefe.
Ah, es este, por fin nos conocemos.
Sí, pero nos veremos por muy poco tiempo.
¿Por qué?
Primero que le hagan el proceso y que le condenen,
pasará por lo menos un año,
a no ser que quiera suicidarse antes, ¿no?
El que se ha suicidado eres tú, amigo, viniendo aquí.
No, no, yo he venido nada más que para impedir
que cometiera delitos estúpidos y creo que lo voy a conseguir.
(Pitidos)
Estoy prisionero en un chalé,
en la isla de... Burgas.
No seas idiota,
¿se puede saber a qué se debe tu desvergüenza?
Antes de que le enseñe mis cartas, debería frenar sus impulsos,
no le conviene jugar.
De acuerdo, los frenaremos juntos.
Werner, hazle hablar, deprisa, no hay tiempo que perder.
(Pitidos)
Dese prisa.
-Venga, por favor, écheme una mano,
se me han enredado todos los cables y... Tenga.
Gracias.
(GRITA)
Toma, la pistola. No, no lo conseguiremos.
Romy, ¿qué haces? Ven, deprisa.
¡Dick!
¿Y ahora qué dice?
Entre sus cartas solo tiene una reina,
muy poco al lado de mis ases.
Quietos todos, manos arriba. Poneos contra la pared.
Un trabajo estupendo, profesor.
Dick, tenemos que avisar a Heston, no podemos perder ni un minuto.
(Música suspense)
Profesor, también Moscú se interesa por su arma.
-Pero... Quieto, papá.
¿Moscú? Todo va bien.
Goldwyn, abre la caja fuerte.
¿Qué significa todo esto? Date prisa, Boris.
Pero ¿qué tienen que ver los rusos? Dime.
Ahora no, papá.
Tú has vivido siempre para tus ambiciones,
pero mis ideales son muy distintos.
Vendrás con nosotros y quizá algún día comprendas.
Coge también el sobre amarillo, hay datos técnicos.
No iré contigo. Vendrás, papá.
No se preocupe, profesor,
los rusos tendrán el arma, pero no la exclusiva.
Los planos están ya en América.
Los dejé en una finca en España.
Era mi carta ganadora,
pero no pensaba que Rusia jugara también.
¡Rendíos, la villa está rodeada, rendíos!
Toda resistencia es inútil.
La casa está rodeada, arrojad las armas,
no podréis escapar.
La casa está rodeada, no podréis escapar.
Os conviene rendiros.
Salid y arrojad las armas.
(Música tensión)
¡Boris, Boris!
(Tiroteo)
¡Boris!
(Tiroteo)
(LLORA)
Heston... ¿Estás herida?
No se preocupe. ¿Dónde está Malloy?
Ha salido por aquel pasadizo.
(Música suspense)
¿Dónde pensáis ir?
Tira ese arma, se acabó todo. ¿Tú crees?
(Estruendo)
(RÍE)
(RÍE)
(RÍE)
¡Ah!
(Estruendo)
Solo me queda darles mi enhorabuena. -Y a mí.
Gracias. Es para usted, señor, urgente.
-Es un cable de Washington, parece que en el Irak hay...
No, no, gracias, mande a otro, yo estoy de vacaciones.
No, no, gracias, mande a otro, yo estoy de vacaciones.
Claro que sí, parece que en el Irak hay una espléndida estancia
de un par de semanas para vosotros dos,
con todo pagado, claro. Ah...
El Gobierno les está muy agradecido y les desea mucha felicidad.
-Ese regalo no se lo esperaba. -No.
-Pero se lo merecen.
(Canción en inglés)
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