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Blancanieves y los siete enanitos de Luca Damián.
Película X.
¿Érase una vez?
Una bella princesa que se llamaba Blancanieves.
Su vanidosa y perversa madrastra, la reina, temía que un día la belleza de
Blancanieves pudiera ofuscar la suya.
Por eso, vestía a la princesita con harapos y la relegaba a los servicios
humildes.
Un día, la vanidosa reina preguntaba a su espejo mágico y le pedía que le
quién era la más bella del reino.
Espejito mágico, sal de la oscura soledad. Aquí estoy, majestad. Ya llego,
empezad a preguntar.
Y ahora dime, espejito mágico, ¿quién es la más bella del reino?
¿Qué puedo decir, mi reina? Todavía sois la más bella, pero pronto
surgirá. Y os hablo con gran respeto. Una belleza tan grande
que la... vuestra eclipsa.
Impertinente. Vete ya.
Cada uno a su trabajo.
¡Gracias!
Así es.
Haced que vengan.
A prisa.
Y... ¡Qué sensación!
¡Tan maravillosa!
A vuestras órdenes.
Adelante, preparado.
¡Oh!
¿Qué pasa?
¡Vamos!
Concella tan joven que aún no es florecida.
Tan bella como se debe y una piel blanca como la nieve. Será más bella que dos,
más bella que vos. Concella, porca cochina, es inaudito.
Vosotros dos venid aquí ahora mismo.
Traedme enseguida, Meco, el asesino. Vamos.
Aquí estoy, mi reina.
A vuestras órdenes.
Tengo un asunto muy delicado que confiar.
Ordenad, yo venzo.
Tú conoces a la princesa Blancanieves.
Sí, la conozco.
Yo deseo que la lleves hasta el corazón del bosque y despiadadamente, sin
vacilarla, mates.
Matarla. Sí, matarla.
Mata. ¿Acaso no es ese tu filho verdugo?
Tendrás cuando regreses un regalo como recompensa. Tráeme el corazón de
Blancanieves. ¡Ahora ve!
Voy enseguida.
¡Son fresas!
Sí, es una fresa muy hermosa.
¡Oh, mira! Aquí hay otra.
¡Qué bonita, ¿verdad?
Sí, sí.
¡Oh, mira!
¡Muy bonita!
¡Oh!
¡Esta sí que es grande! ¡Mira!
¿Te gustan? Sí.
¡Oh!
¡Mira!
¡Mira! Cuando volvamos al castillo te las aliñaré con azúcar y limón y te vas
chupar los dedos.
¡No!
¿Qué vas a hacer?
¿No querrás matarme?
Si te ve el chichi no te mata.
No te pongas así, Blancanieves.
Perdóname, te lo ruego. Yo no quería. Ha sido la reina quien me lo ha ordenado.
Ha dicho que debía matarte sin piedad. Sin piedad. ¿La reina? ¿Y por qué?
Yo no puedo hacer una cosa tan inhumana.
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7.
¿Es todo tan pequeño aquí?
¡Madre mía!
¡Qué sucio está todo esto!
Dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete.
También todo aquí es muy pequeño.
Qué raro.
¿Quién sabe?
Seguramente debe ser la casa de unos niñitos. Unos pobrecitos huerfanitos
no hay nada para la mamá.
Uy, los útiles del aseo. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete.
Príncipe de tu edad necesita una mujer.
¿Qué piensas hacer? Pues no lo sé, padre mío. Vos sois el rey, ¿no?
¿Sí? Pues decídmelo vos.
Es que no lo entiendes. Ya es hora de que me des un nietecito y para darme un
nieto tienes que casarte.
¿Casarme? Bien, ¿sabes, hijo?
Empiezo a ser un poco viejo y qué satisfacciones me quedan ya. Todo lo que
tengo, el reino, la tierra, el castillo, ¿a quién se lo voy a dejar?
Todo lo que tenéis me lo dejáis a mí y yo se lo dejaré a mi hijo. No os
preocupéis, padre.
Ah, bien. Ahora solo nos falta encontrar una esposa.
Mira quién está allí.
Aquella de allí. Estáis de broma, padre. ¿Ella?
¿Tendré que casarme?
Sí, es una buena moza. Me dará buenos dietos.
No, padre mío, es mi prima.
¿Y qué importa, prima o no prima, eh?
Tu tío, en paz descanse, le ha dejado tierras y castillos por doquier. Así que
ve, véngale. Es una orden.
Adelante. Bien, de acuerdo.
No tardes mucho.
No vas a acabar con los preliminares.
Ten un poco de paciencia.
¿Pero qué paciencia con una damisela así entre las manos, eh?
¿Creéis que vaya directo al grano?
Hagámosle feliz, ¿de acuerdo, primita?
Hijo, ¿a qué esperas? ¿Oyes, querida prima?
¿Por qué no me lo comes?
¿Cómo?
No lo hace nada mal.
Sí, sí.
Eso es, cariño.
Así, chúpamela.
No sé a qué esperas tanto recitar poesía en vez de rellártela.
Estuvimos jugando.
¡Oh, sí!
¡El juego más divertido del mundo!
Queda claro, ¿no?
Nada de nietecito.
Yo me caso contigo, pero de niños, nada.
No, no, no. Si no hay niños, nada de nada.
¿Que no hay matrimonio? No, no hay matrimonio.
Guau.
¡Colores! ¡Creo que ha entrado alguien en casa!
¡La puerta!
¡Creo que hay alguien en nuestro dormitorio!
Es hermosa, de verdad.
Es encantadora.
Una floridilla.
Es una rosa.
Una orquídea.
¡Es un higo!
Chicos, qué coñito tan bonito.
Qué coñito.
Qué almejita.
Qué conejito.
Qué bollito relleno. Qué pajarito frito. Qué precioso nidito.
Qué rico chupachup.
Está viendo los ojos.
Se despierta.
Oh, sí, se despierta. Se despierta. Se levanta. Y a mí.
Y a mí.
Y a mí.
Sí.
Y a mí.
Y a mí.
Y a mí. Sí, sí, sí, sí.
Hola, pequeña damita. ¿Quién eres tú?
Yo soy Blancanieves.
Eres una sirvienta, ¿verdad?
Pues la verdad es que soy una princesa.
¿Una princesa? No lo dirás en serio, ¿eh? Una princesa. ¿Una princesa? ¿Y
has llegado hasta aquí?
Es que querían matarme.
¿A quién? ¿Quién quería matarte?
Tendrá que vérselas con nosotros.
Ha sido mi propia madrastra la que quería que me matasen. Yo soy huérfana.
¿Eres huérfana?
¿No tienes a nadie, un tío o una tía?
Ni un primo o una prima lejanos. Ni siquiera un perrito. Os lo ruego, dejad
me quede aquí.
¿Eh?
¿Qué os cuesta?
¿Quieres quedarte aquí con nosotros?
Pero si nosotros solo somos unos pobres enanitos.
¿Qué podríamos hacer si alguien viniera a buscar? Pues le romperíamos las huesas
a golpe de martillo. Eso es. Claro.
Sí, por favor.
¡Que no se toque! ¡Que la verte se lo lleve! Le arrancaríamos las orejas y la
colgaríamos... Escuchadme todos. Yo opino que Blancanieves debe quedarse
con nosotros.
Sí, desde hoy y para siempre nosotros seremos su familia.
Nosotros le enseñaremos los secretos de la vida.
¡Bienvenido a Blancanieves! ¡Sí!
¡Sois tan amables! No sé si podré pagaros alguna vez lo que estáis
¡Sí que puedes!
¿Ah, sí?
Sí. Entonces os pagaré. Y nosotros, para ayudarte, te enseñaremos todo aquello
que debes saber para transformarte de graciosa e ingenua doncella en una
extendida, experta y lisable mujer. ¿Estás contenta? ¿Verdad que sí? Sí.
Gracias.
Aquí está el corazón de Blanca Nieves.
Esta sí es una satisfacción.
Ahora no habrá ninguna más bella que yo.
Ahora tienes tu recompensa.
Pon mucha atención.
Te voy a enseñar para qué sirve el coñito. Oye, tú tienes deditos, ¿verdad?
ver, ¿para qué sirve el dedito? ¿Para qué sirve?
¿Este? ¿Lo sabes? Bueno, pues mira, súbete la falda, ya verás. Eso, súbela.
ahora, eso es, con el dedito te tocas el conejito.
Así, bien tocadito. Venga, adentro. Eso es, ¿ves? Muy bien.
Así.
¡Oh, albricias, albricias! ¡Qué bien! ¡Oh, sí!
Tócate, tócate. Vamos.
Así, adentro del dedito.
Chupa, chupa.
Así,
muy bien.
¡Oh, sí!
¡Bien mojadito!
¡Eso es!
Y ahora... ¡Donito!
¡Bien, bien, bien!
¡Eso mismo!
¡Sí! ¡Qué bien, qué bien, verdad!
¡Sigue, sigue!
¡Sigue!
Sigue, ya verás.
Sigue, sigue.
Muy bien, bonita.
Muy bien.
Se lo está poniendo como un travieso de envía.
Ahora pasamos a la lección número dos.
Oye, Blanca, ¿qué ves?
Se coge un nabo y se besa.
Así, con los dedos.
Lo besas, lo brotas, así, ¿lo ves? De arriba abajo, de arriba abajo, de arriba
abajo. Así, ¿lo ves?
Así, así, así.
Vamos, pruébalo.
Sí, vamos, cógelo, no tengas miedo. Así, cógelo.
Brota arriba y abajo.
Así, vamos.
Muy bien.
Así tú. Vamos.
Sí, sí. Bésalo. Bésalo. Muy bien.
Sí. No tengas miedo.
Así. Muy bien.
Fantástico. Eso es. Póngalo aquí.
¿Habéis visto?
Apriétalo fuerte.
Un minuto en ese pozo. Así. Al centro.
Así. Muy bien.
Vamos. Así.
Así es como se usa.
¿Así? Así, sí.
Muy grande.
Júrguemelo.
Sí. Sí.
Sí.
un 6.
Venga, don Tella, trágatelo. Muérdelo.
Ven.
Cómetelo.
Vengo ya.
Y ahora, querida Blancanieves, te lameré la
patata como debe hacerse, ¿entiendes? Te juro que te gustará. Y ahora, vamos a
comenzar.
A ver.
¡Qué bueno!
Venga, méteme los dedos.
Así, ¿verdad?
Así no entiendo.
Ahora, mi querida niñita, escúchame bien y te convertirás en una
mujertita.
Lo primero de todo, establezcamos una cosa.
Tus tetitas se convertirán en dos hermosas tetonas.
Y tú me dirás...
¿Cómo sucederá? Una chupadita a tus pezoncitos, tu talla crecerá como
un globito.
¿Está claro?
¿Está claro, querida? Sí, sí, lo he entendido. Sí, de verdad. Muy bien.
Verás cómo te crecerán pronto.
Y tendrás dos tetas que darán envidia. Chupa que te chupa.
Muy bien.
Me gusta.
¿Sabes qué cosa me gusta aún más que dos tetonas?
¡Una buena albeja!
Escúchense al viejo sátiro.
Venga, va, tócala.
Así, bien.
Así, va.
Continúa, mueve la varita en el collito. Muy bien, muévela.
¿Sabes lo que te enseñaré yo?
Yo te enseñaré a tocar la pauta.
Se toca con los labios.
¿Y sabes cómo funcionan los labios?
Ahora te lo enseñaré.
¿Qué me dices?
Ahora saca la lengua.
Sí, muy bien.
Y ahora muévela.
Así.
tendrás que aprender a hacerlo sobre... Lo primero, tienes que pasar la lengua
por los labios para humedecerlos.
Y en este punto, con los labios humedecidos, estás lista para tocar el
instrumento.
¿Lo entiendes? Así. Venga, va, prueba.
Adelante.
Toca la flauta. Venga, sé valiente.
Debes usar los labios y mover la lengua. Sí, eso es.
Sí, vamos, prueba.
Espera un momento.
Así.
Muy bien, Blancanieves, lo has hecho muy bien.
Sí, si sigues practicando llegarás a ser una gran flautista.
Y recuerda, el secreto está en mover muy bien los labios y la lengua. Estoy
seguro que lo conseguirás. Sigue practicando.
Chúpaselo otra vez.
Espejo mágico, surge de tu espacio profundo.
Dime, ¿quién es ahora la criatura más divina de esta lenda?
He de deciros, mi reina, que Blancanieves es aún la más bella.
¿Qué broma es esta?
Tengo aquí su corazón.
Pues os digo con respeto que ella su corazón lo tiene aún en el pecho. ¡No!
Si quiere, mi reina, saber mi opinión, hay alguien en esta estancia que ha
cometido traición.
Ah, de veras.
Explícamelo. Como ya os he dicho, el verdugo os ha traicionado y el
corazón de una cabra es todo lo que ha dado.
Blancanieves, mi reina, está aún viva.
En el bosque, con los enanitos, está escondida.
Un traje.
Ha sido una burla, ha sido un engaño, se estaba riendo de su majestad.
¿Por qué no le das una chupadita?
Vamos,
así con la boquita. Sí, el juguetito.
¿Qué, lo tienes?
Claro, preciosa.
Sí,
con la boquita.
Vamos, nena.
¡Qué ilusión!
¿Qué os parece, chicos, cómo lo hace?
Me gusta.
También quiero.
Pues ahora estoy yo.
¡Oh!
¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!
¡Oh! ¡Oh!
¡Oh!
Pola de rana, piel de perdiz, sangre de rata y pelo de rana.
Uña de serpiente, ojo del hombre.
y pulpa de... Corazón de zanahoria, pata de conejo,
semen de hormiga, zumo de carne, pezones de sandía,
cortezas de endivia, un peliquito de mortadela y, para acabar también,
medio pétalo de violeta.
Pulva de pez, cual de cabrón.
Escremento de araña, orin y escupita, de jóvenes mortos.
Ovejorro viejo y sin diente.
Ándale. Así fuiste.
Fuiste así.
Y ahora la deuda se convierte en mí.
Con esta panzada acabaré para siempre con esa zorra de Blancanieves.
Esto es mejor que la mira.
A mí me gusta que me hagan la mira
así.
Adiós.
Vas a decidir de una vez a tomar esposa. ¿Cómo tengo que decírtelo? ¿En árabe,
en alemán, en nuestro modo? Vale, ¿cómo he de deciros que eso es asunto mío?
¿Que es asunto tuyo? Y un cuerno asunto tuyo. Aquí hay por medio una razón de
estado. Tú eres el heredero del trono. A ver si te enteras.
Escúchame, hijo, en el fondo, ¿qué te estoy pidiendo? Pero, padre, todavía no
habéis entendido. Quiero decir... De acuerdo, hijo, decide tú. En el fondo,
te estoy pidiendo? Solo que te cases es algo tan malo. Después de todo, todo el
mundo se casa. ¿Por qué tú no?
Bien, pero date prisa. Busca una chica.
Encuentra una mujer cualquiera, aunque sea una golfa.
Yo no me opondré.
Ve, y si cuando vuelvas no estás comprometido, te quito el trono de
culo.
¡Qué bonita, qué bonita!
¡Qué preciosa!
Dios me encanta.
Damisela, el color de vuestros ojos es más bello que el de vos.
¿Cómo podría conseguir vuestro color?
Sois bellísima e irresistible.
¿Qué decís? Vos me confundís.
¡Mua!
Tejas ni salchichas ni nada de lo que tanto me gusta.
Ay, me mareo solo de pensar cuánto tiempo hace que no como. Por favor, sé
y déjame entrar, se lo ruego. Claro, venga, abuelita. Entra a descansar en
Gracias, hija. Le prepararé alguna cosa.
Gracias, hija, gracias.
Por favor, entra, abuelita, siéntese.
Gracias, querida, gracias. Ahora le traeré algo. Gracias, gracias.
¿Un poco mejor ahora?
Sí, sí.
Me duele un poco la cabeza.
Te regalo esta manzana por ser tan... No, no puedo aceptarla.
Sí. No, no puedo, de verdad. Esta manzana no es como las demás. Es una
mágica que hará que encuentres un hermoso príncipe que se enamorará de ti
pedirá que te cases con él. Bueno, entonces acepto. ¿Habéis visto?
A estas chicas les hablas de matrimonio y se les caen las bragas.
Toma, toma. Pero no es que sí.
Además, piénsalo del matrimonio. Come, come. Solo un bocadito, pruébala. Está
bien. Un mordisquito y serás feliz eternamente.
¿Qué pasa? ¿Habéis oído qué risa da? Es la risa de una vieja.
¡No os marchéis sin mí! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Oh, esperadme!
Esto es tan emocionante.
con la florecita
Gracias.
No,
no. No, no.
No, no.
No. No.
Estoy esperando a mis amigos.
Ahora.
No, no, no, no, no, no, no, no, no.
No hay.
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