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¡Basta! ¡Basta!
¡Oye, basta! ¿Me quieren atormentar, muchachita?
Oye, por favor, no se preocupen que hoy es el Día de los Enamorados. Todas van a
quedar perras.
Lindísimas van a quedar todas. Pero, por favor, cálmense.
¡Ay, mi llamada, mi príncipe!
Espérate, espérate. Déjame terminar.
Así no se puede.
¿Oigo? ¿Con quién?
¿Con quién?
Ah, un momentico.
Fátima.
Niña, ese es Andrés que te está llamando por el diablo enamorado. Dale, que siga
para allá. Dale.
Ese es el Vaselina ese.
Ese mismo, ese es el que la arrebata a ella.
Esa fue mi desgracia.
Andrés Hidalgo.
A Selena, como le dicen.
Que se pone la porquería esa en el pelo para que le brille.
Me enamoré de él hasta la pared de enfrente.
Antes de conocer a Andrés, yo era Manolo.
Manolito, para mis íntimos.
Unos pocos, por cierto.
Cuando tenía siete años, en la cocina de mi casa en madrugas se me apareció la
Virgen de Fátima.
Es por eso que la gente ve un halo rosado alrededor de mi cabeza.
Fue una aparición que marcó mi vida.
Yo he sido una persona con suerte.
Nunca le he pisado la cabeza a nadie.
Ni me he metido en lo que no me importa.
Eso sí, he hecho lo que me ha dado la gana.
Y a lo hecho pecho, que tanto lío.
Me mantengo porque tengo un espíritu joven y una energía positiva que viene
Saturno.
Según dice mi signo soy de cal.
La verdad es que no me puedo quejar.
He gozado de lo lindo.
Me pasé a medio pueblo y todo en silencio.
Porque al que hablaba, ay Dios mío, le caía el armagedón.
Los tenía todos en mi archivo secreto personal.
Bajo mi control absoluto.
Al día siguiente ellos en el parque con sus novias y yo, Zafia, jefa del
campamento.
Ahí va Esteban, hecho todo un vaquero.
Y ese es mi papá.
Bueno, lo que queda de él.
En el pueblo las muchachas eran prohibidas.
Tenían vigilancia.
Ahí era cuando yo arrasaba.
Me los llevaba para las afueras.
Para el campo.
Yo delante, claro está.
Y ellos caminando por la acera opuesta.
Hasta que entrábamos en el monte.
Le conozco al monte todos sus recovecos.
Donde hay un vajillo.
Donde la hierba es fina y no hay guau ni guisasos.
Donde nadie te puede ver.
Ay, esas aventuras mías.
Después me metía en el río.
Me daba un baño bien sabroso y ya despejada me ponía a hacer balance.
Por eso es que yo digo que no me puedo quejar.
Dejé madruga y vine para La Habana.
Porque como dice el dicho, pueblo chiquito, infierno grande.
Maricón.
¿Qué tú pensabas? ¿Que yo me iba a dar candela?
¿Que me iba a quedar encerrada en estas cuatro paredes?
Te equivocaste.
Cuando te fuiste, te di más duro a la vida todavía.
Soy la reina de la noche, coño.
Mi cuerpo no se enfría, Andrés Hidalgo.
Espera un momentito, yo creo que debe estar por aquí. ¿Tú estás seguro? Sí,
segurísimo. Oye, Manolito, ¿tú todavía no conoces a Cristina?
¿Cristina? ¿Y tú, Esteban?
Tampoco la conoces, ¿eh?
¿Qué coño es, Macote? ¡Para allá, para allá! ¡Vamos!
Bueno,
¿quién es el guapo que empieza con Cristina?
¿Pero?
Esto es facilito.
Empieza Manolito. Vamos, Manolito, dale, dale.
Chicos, ¿qué te pasa? ¿O es que a ti no te gustan las mujeres? Oye, caballero,
¿qué pasa?
Bien tranquilo, Manolito.
No, es que yo no puedo ser esa.
¿Por qué no?
Porque yo tengo un hilo rosado alrededor de mi cabeza.
¿Cómo? ¿Un hilo rosado?
¡Ey, pero qué haces! ¡Coño, coño, coño!
¡Coño, pero si me querías joder a Cristina, carajo!
¡Sólo vaya!
Tremendo susto con ella y cojidito este, carajo.
Aquí si no nos van a coger, aquí estamos bien escondidos.
Está bueno ya, caballero. ¿Vamos a hablar de otra cosa?
Chico, mira, cada vez que tú quieras hablar de Cristina, mira, si te soy
sincera, serio, yo cada vez que veo la chiva esa, me vuelvo loco. Es que, mira,
tiene una clase de teta grandísima. ¿Y yo? En las nargonas de la jefe de
destacamento. Sí, la jefe de destacamento.
Qué dulce, un calentico, apretadito, cantidad.
Está súper riquísima. ¿Qué fue este comento, compadre? ¿La monitora? ¿Cómo
la monitora? Está más rica todavía.
¡Ay, mi madre!
¡Ay,
monitora!
¡Monitora! ¡Monitora, coño!
¡Ay, monitora!
Siempre te he creído.
¿Y por qué entonces el resto de mis amigos se burlan de mí?
¿Se burlan de ti?
Bueno, algunos se burlan de ellos y me miran un poco raro.
Ay, eso son boberías.
Tú no le estás haciendo caso a todas las idiotesas de este pueblo. No, no, no.
Lo tuyo ahora.
¿Tú sabes lo que es?
Los estudios.
Pero es que yo vi a la Virgen de Fátima, mamá.
Eso no es un cuento mío.
Si ya te dije que te creía, yo te creo.
Si yo también veo cosas.
¿Sí?
A lo mejor ella me desvierte.
No por gusto desde ese día ya tengo un hilo rosado alrededor de mi cabeza.
Hilo.
No, mi niño. Mira, hilo es con lo que se cosa.
Se dice halo.
Y el halo es...
Eso sí nos vamos a explicar.
Digo, Berto, dale que se enfría.
Una cosa, mamá.
¿Tú me lo ves?
Claro que sí, mi niña. Yo te lo veo todos los días. Y nada, te voy a decir
cosa. Eso no lo tiene cualquiera.
Eso lo tiene tu mamá. Dale, compre.
Baja la manito y coge la cuchara como si fueras un hombre. ¡Dale!
Rigoberto, ¿por qué siempre tú me tienes que tratar al niño así? ¡Oye, ya!
Tú siempre con tu blandenguería.
¿Qué blandenguería? ¡Sí, blandenguería!
¿Lo que estás creando que es un bitongo?
¡Yo en mi casa no quiero bitongo!
Fíjate lo que te voy a decir.
A mi hijo, tú no me lo vas a tratar más así. ¿Oíste? Oye, ¿qué es lo que te
pasa, Ratividad?
¿Qué te pasa? ¡Cállate! ¡No le voy a callar nada!
¡Ya! ¡No, no, no!
¡Cállate! ¡No, no, no!
¡Qué bueno ya!
¡Animal! ¡Eres un abogado!
¡Eres un abogado!
¡Animal!
¿Quién?
Oye, niña.
Elvira, la del CDR, me mandó.
Tengo tele roja.
Un momentico.
Dale, pa.
¿A cómo?
A dos la libra.
¿Cuántas tienes ahí?
Diez.
A ver, déjame verla.
Ni una más, ni una menos.
Toma.
Gracias.
¿Qué tú miras, chico?
Aquí no hay nada para ti.
Ahora te jodes.
Oye, pero te gusto o te caigo bien.
Yo sé que las dos cosas.
Oye, niño, suéltame.
Te atrapé, muchachito.
Hace tiempo que te vengo cayendo atrás.
¿Detrás de mí?
Yo nunca te había visto.
Soy el descaro que bastante te he visto a ti.
Mirándome desde el centro de computación ese, que de computación no tiene nada.
Dime.
¿Me mirabas o no me mirabas?
Bueno, sí.
Te miraba.
¿Eso también está prohibido?
Bueno, yo no sé si está prohibido o no.
Lo mío era besarte.
Y yo te besé.
¿Algún problema?
Oye, tranquilo, tranquilo, que eso es candela.
Ay, ¿qué cosa, niño? ¿Cuál es el cuento?
¿Cuál es el cuento?
Que tú y yo nos vamos a batir ahora mismo. Ven, ven.
Oye, oye.
Oye, niño, oye, ¿pero para dónde tú me llevas?
Vamos, vamos, es así que nadie nos esté mirando.
Ven, pa.
Bienvenido a la mansión.
Este cuarto era de un bongosero de lo que es esta sensación.
Él me recogió cuando llegué a La Habana y... Bueno, nada, yo lo cuidé hasta que
murió.
Nada, niño.
Que dormir en un parque o en la terminal, muriéndote de frío y tiesa
estatua.
Eso nada más que lo sabe el que lo ha sufrido en carne propia.
Este cuarto es mi reino, Andrés.
Aquí gobierno yo.
Y presiden la Virgen de Fátima y la Caridad del Cobre.
Pero el caracol dice que yo soy hijo de Ochum.
Voy a sentirte privilegiado.
Aquí no entra ni la mismísima reina de Inglaterra.
Salud.
Dinero.
Y amor.
Siéntate, niño, que no vas a crecer más.
¿Y qué tú haces en el centro de computaciones?
Bueno, yo estudié.
No me pasé todo el tiempo en la calle como tú.
Vale.
Soy técnico medio en contabilidad.
Pero mi gran sueño siempre ha sido ser artista.
Mira, olé.
Chau. Nada, chau.
Buen chau.
jajaja
¡Voy!
¿Sí?
Ay, gorda, me has caído del cielo.
¿No te imaginas?
Lo mismo de siempre, chica.
Ay, niña.
Fátima, ¿y lo mío qué?
Ay, cariño, ya te lo encargué.
Eso es peor.
No, no es contigo, es aquí, que me tienen loca desde hace rato.
Ay, mi amiga.
Dale, te espero con tu copa de vino.
Sí.
Dale, un beso.
¡Alante con la fe, la fe de Dios!
¡Alante con la fe que nos manda el Salvador!
¡Alante con la fe, la fe de Dios!
¡Alante con la fe que nos manda el Salvador!
¡Alante con la fe, la fe de Dios!
A las que con la fe que nos manda el Salvador.
¿Para qué tú me llamas? ¿Para qué tú me llamas? Si tú no me conoces. ¿Para qué
tú me llamas? Yo vengo a pedir tu amor.
¿Para qué tú me llamas? Para que tú me llamas. Para que tú me llamas. Yo me
llamo como quieras. ¿Para qué tú me llamas? Para que tú me llamas. Para que
me llamas.
Santo Apóstol San Judas.
¡Fiel siervo y amigo de Jesús!
¡La iglesia te honra y te invoca universalmente como el patrón de los
difíciles y desesperados! ¡Ruega por mí!
¡Estoy sola y sin ayuda!
¡Fiel siervo y amigo de Jesús!
Dios mío, qué pena.
Ay, qué pena.
Ay, gorda, ¿por qué me tiene que pasar esto a mí? Ya, niña, ya.
Es que el espiritismo lo saca todo.
Es más fuerte que un psiquiatra.
Además, en muchos lo deja pasar una que se no cree ni en su madre.
Ay, pero qué vergüenza con toda esa gente.
Yo vestida de mujer y ha venido el espíritu ese a dichabarme, coño.
Y como vino, montado a caballo y dando al arido.
Madre mía.
Hombre no ha sido hombre.
Este mundo está al revés, coño.
Es que la felicidad no es completa, mi niña.
Lo veo venir todo.
Ver y sentir son cosas diferentes.
Hay quien siente corrientes eléctricas.
Quien se eriza de pie a cabeza.
Otros se paralicen o a quien incluso le harán los pies en la cama.
Lo mío no es eso.
Yo veo.
Dicen que es por complejo de culpa que yo veo tantas monjas.
Es posible.
Al final es verdad que estoy en algo prohibido.
Pero tengo que comer.
Veo también a mi abuela Asturiana, planchando ropa blanca de casa de ricos.
Es lindísimo porque la veo planchar con una serenidad y luego tender la ropa en
unas tendederas largas que se pierden en el horizonte.
Me encanta ver a mi abuela Pilar.
Veo también muchos ángeles.
Como una danza de ángeles.
Felicidades, Manolito, en tu día.
Que lo pases con sana alegría.
Muchos años de paz y armonía.
¡Felicidades!
¿Qué pasa?
Quieren montar.
Vamos, que aquí viene el cake.
Vamos, vamos a cantarle felicidades a Manolito.
Vamos.
Felicidades, Manolito, en tu día.
Que los pases con tan alegría.
Muchos años de gran armonía.
Felicidades, felicidades, felicidades.
¿Qué coño es lo que tú estás celebrando aquí, Natividad?
¿Qué coño es lo que tú estás celebrando aquí, Natividad?
Roberto, es el cumpleaños de tu hijo.
Ven, vamos a cantar felicidad. ¡Primero muerto, qué joder!
¡Un hijo mío no puede! Vamos, vamos, muchachos, vamos a cantarle felicidad.
¡Latividad! ¡Latividad de Margarito! ¡Te estoy diciendo que no, latividad!
¡Oye, duro, me estás riendo!
¡Te estoy diciendo que no!
¡Hermas, se acabó la fiesta, para el carajo!
¡Se acabó la fiesta, para el carajo de todo el mundo! ¡Fuera!
¡Para afuera, comodo!
¿Tú no me entiendes?
¡Esto es por tu culpa!
Sí, Roberto, por favor, por tu madre.
¡Por tu blandenguería!
¡Por tu blandenguería de siempre!
¡Y por toda la mariconería esta que me están metiendo aquí en la casa!
cállame, policía! ¡Coño, tú no me entiendes! ¡Cállame, policía! ¡Tú no me
entendiendo, coño! ¡Vete!
¡Esto es por tu culpa! ¡No, no, no!
¡Dejalo! ¡Que lo deje! ¡Que lo deje!
Te vi con el otro caballo que aparecía en una
parejita. Aquí es donde tiene que dormir, maricón de mierda.
¡Aquí en el gallinero!
¡Con la gallina, cojones!
¡Coño de tu madre!
¡Para que vengas a respetarme, coño! ¡O tú me respetas o te mato!
¡Te mato, cojones! ¡Te mato!
pudo hacerme ese día.
Se me salió el hombre que yo me había tragado en la encarnación anterior.
Nunca más le volví a mirar la cara.
Hasta que murió.
El muy cabrón le hizo errores a mi pobre madre.
Cuando eso me viene a la mente me quiero comer a los hombres.
Los abochornos los pongo de vuelta y media.
No, si yo debía ser invertida.
Ay, pero es que los hombres me gustan demasiado.
Mi vida.
Mi reina.
Chica, ¿para qué tanta trancadera?
Ay, Dios mío. Dime.
Oye, pero tú no te dejas caer.
Sigue dando la hora como reloj.
Ay, niña, si hasta el culo he perdido. Parezco una condenata y la apia. Pero tú
me conoces, mira. Genio y figura.
Hasta la sepultura.
Es que ahora duele.
A ver.
Te voy a servir tu copita de vino.
Ay, sí.
Porque si uno viene a la casa del vino y no toma vino... ¿Para qué coño vino?
Salud.
Dinero y amor.
Ay, no, espérate, que te tengo una sorpresa.
Una sorprise, sorprise.
Felicidades por el Día de los Enamorados.
Gracias.
Ay, mira qué lindo.
Chin, chin.
Chin, chin.
Ay.
Ay, qué bueno.
¿Italiano? No, chileno.
¡Uy, una nueva línea de trabajo!
Bueno, podría ser.
Pero no, tú sabes muy bien que lo mío es el viejo continente.
Y un poquito más hacia el oriente, ¿no?
¿De quién tú hablas?
Del japonés, ¿de quién voy a hablar?
¡Qué mala tú eres!
En realidad este era uno de los ocasionales.
Pero no te creas.
Ese hombre fue bueno conmigo. Ay, sí, buenísimo.
Según tú, tenía un músculo morfo que parecía una tuerca. No me jodas.
Ay, Yolena.
Ay, te sientes mejor, mi feina.
La verdad es que tú eres la única que logra sacarme de los baches.
Hoy amanecí con el pie izquierdo, mi amiga.
Por eso te llamé.
Tuve un presentimiento.
Mi reina hoy debe estar en baja.
Necesita, mira, un electroshock. Y te traje una cosita.
Un mejunje que tiene de todo.
Estas flores para que te des un buen baño con ellas.
Y este mejunje que tiene de todo.
Tiene mango, mamey maduro, platanito, frutabomba, masa de coco blanda, manteca
de cacao, miel de abeja, alumbre y ahí lo que no puede faltar nunca.
Y un papelito que te traje. Espérate un momento.
¿Dónde coña yo puse el papelito? Aquí.
Aquí está escrito todo lo que tienes que hacer paso por paso. ¿Eh? Para que tu
aura se dé puro.
Y todas las malos ojos, todo el envidio y toda la maldad que quiera caerte
arriba. Mira, pa' fuera.
Pa' fuera.
Y me voy.
Porque no quiero que me coja la noche.
Ay, ¿por qué tú no te quedas a comer conmigo? Ay, no puedo, no puedo, de
Si me necesitas, mira, llámame o pasa por mi casa.
Ay, no.
Te voy a decir una cosa, que lo he pensado bien.
A ti una sesión de espiritismo buena no te vendría nada mal. No, chica, no,
Elena. Tú sabes perfectamente que la última vez esto fue un desastre.
No nos dejas a mí con mi gente.
Y si la cosa se pone muy jodida, le rezo una oración a San Judas Tadeo y se
acabó. Oye, ya tú, la cosa está jodida aquí hace rato, ¿oíste? Y si nos vamos a
quedar viviendo en este país, hay que meterle a todo, el espiritismo, la
santería, el palomonte, la mezquita del Vaticano, mira, lo que sea, que esto
está como la harina caliente, mi amiga, que hay que entrarle, mira, despacito y
por la orilla.
Oye, hoy tienes la lengua viperina.
Y me voy, que me coge tarde.
Ay, mi amiga, a ver. Ay, los vestidos otra vez.
Un besito. Te quiero.
Yo también.
Gracias.
Le pongo pestilla a mi mansión porque al pobre le gusta lo bueno igual que al
rico.
Yo diría que más, porque el rico está empalagado y no le coge el verdadero
a las cosas.
Podría contar tantas cosas que he visto.
Que me han pasado a mí misma.
No ahora, cuando era joven.
¿Eh?
Espérate.
Espera.
¡Auxilio!
Después de todo el halo rosado que la gente me ve no está ahí por culpa.
Mi oportunidad llegará.
Tengo paciencia y sé esperar.
¿Quién me iba a decir que iba a ver el Papa de Hel?
Y lo vi.
Lo vi con estos ojos que se va a comer la tierra.
Ya nadie me lo puede contar.
¿Lo vi?
Porque todo está escrito en el libro de la vida.
Hasta el día en que uno se va a morir.
No, mire, Fatima, que a ti te sube la presión un 2x3.
Vamos a
recibir
como se merece al gran
artista, a la diva de Placeta.
Te vi.
Gracias, Tami.
De nada, amor.
No disfrutes.
Tan solo ha sido amar, y hoy a mí me juzgan, me quieren
condenar.
¿Dónde está el pecado?
Si a nadie engañé, lo que he vivido lo
volvería a hacer.
Esto es lo último, esto es lo que está de moda.
Ni ángel ni demonio, esto no soy yo.
¿Dónde está el pecado si a nadie engañé?
No soy un hombre que busca el amor y
que ante lo absurdo canta esta canción.
Soy a mi manera.
Pero soy de ley.
¿Dónde está el pecado? Si a nadie engañé.
No soy diferente.
No soy lo peor. Es un corazón. No,
sube. Caramba, de hecho. Si tú quieres ser artista, sube, sube.
Así como soy.
Así como soy.
Ay, Dios mío, qué belleza, Andrés.
Mira, estoy hasta nervioso.
¿Tú te imaginas yo cantando en un escenario así?
Eso sería la locura, ¿no?
Cuando yo entré estaba fría.
Ahora debe estar caliente.
Adiós, Terminator.
¿Cómo fue eso?
Sí, chuli.
Desde el Washington, braví lo que tú quieras.
¿Cuándo me toca a mí?
No te desesperes. Yo te tengo en lista, chica.
Ay, cómo tú te haces el largo.
Fátima, ¿tú te pones a bingar?
Mira, coges esta pasta y te la echas en la mollera. En la cabeza quiero decir,
pidiendo con mucha fe por su salud mental, física y espiritual.
De hecho se lo vas a pedir a tus ángeles guardianes. De la cabeza te lo pasas
por el rostro y después por el resto de tu cuerpo.
Cuando llegas a los pies, ya es la depuración final, no debes volver a otro
lugar del cuerpo.
Estás tres minutos con las frutas en la piel.
Luego te enjuagas con agua fresca, no puede ser agua caliente.
Sales del baño sin secarte para que tu aura quede depurada.
¡Ay! ¡Ay! Y te me pones un batón que sea lo más claro posible.
¡Buenas noches, señoras y señores!
¡Directamente de Los Ángeles, California!
Este año la Academia se acudiese a entregar el Oscar a... ¡Vamos a ver,
ver!
¡Coño, pero si es un cubano, chicos!
¡Ay, Dios mío, yo no lo puedo creer!
Muchas gracias a los miembros de la Academia por este premio.
¡Ay,
Andrés, mira que tú eres!
Se te ocurre en cada cosa.
Bueno, pero ¿te gustó o no te gustó?
Bueno, me encantó.
¿Qué tú crees?
Te imaginas yo, caminando así por la alfombra roja.
Y los flash.
Ay, Dios mío.
Aquí lo que no cuadra es mi nombre.
Manuel García.
Como dicen que se llamaba el rey de los campos de Cuba.
Sola vaya, qué clase de arrastre es mío.
Bueno, cámbiate el nombre.
Que me cambie el nombre.
Aunque realmente tú lo que deberías cambiar te dejo otra cosita.
¿De qué tú hablas, Andrés?
Ven acá.
un niño?
De tu naturaleza.
Te quiero proponer un negocio.
Un buen negocio.
Alguien de... Los extranjeros se vuelven
locos cuando tienen delante a un...
¿A quién?
¿Cuándo tienen delante a quién?
A un travesti.
¿A un travesti?
A un travesti.
Con esa piel de melocotón linda que tú tienes, ya tienes la pinta adelantada.
Te realizas como artista y de paso, bueno, resolvemos un dinerito.
Homosexual, travesti y jinetera.
¡La Santísima Trinidad!
¡Qué bárbaro tú eres, Andrés Hidalgo!
¿Cómo te sentiste en el cabaret, Tomás?
Tus ojos brillaban.
La piel se te encendía como si estuvieras acabadita de nacer.
Oye, y esa carita linda era una sonrisa de oreja a oreja toda la noche,
muchacha.
Mírate.
Coño, si eso no es lo que tú dices que tú quieres.
Imagínate con una peluca encaramada en un par de tacones de teatro y con un
vestido de marca eso súper volado lleno de lentejuelas por todo el cuerpo.
Muchacha, eso es lo último.
¿Tú te imaginas lo que significa para un turista poder verte así?
Y de paso salimos de la mierda esta.
¿O tú piensas vivir así toda la vida?
¿Tú sabes qué es lo que me duele?
Lo que me jode de todo esto.
Coño, que ahora para colmo tú te quieras convertir en mi chulo.
¿Chulo de qué, muchacha? ¿Tú has pensado en nosotros?
¿Eh? ¿Tú has pensado un momentico en lo que va a pasar con nosotros?
Eso te lo estoy diciendo.
¿A ti no te importa compartirme?
¿Compartir de qué? Bueno, sí, mira, yo te comparto tu culito, tu carita, pero
vas a seguir siendo mía.
Ah, ¿voy a ser tuya? Claro que vas a ser mía. ¿La que tiene que tener gandinga y
tragar en seco soy yo?
¿Tú crees que va a ser fácil?
No, no. ¿Tú te vas a convertir en el chulo?
Yo la puta y la jinetera.
No lo voy a hacer, Andrés. No lo voy a hacer. No me vas a convencer. No lo voy
hacer. ¡Que no lo voy a hacer, chicos!
Vaya, cualquier una.
Mujer, coño.
Me siento mujer.
Como mi guía y protectora.
Ven acá, Fátima.
Mira lo que yo te voy a decir. Nosotros tenemos un cuartico allí que nosotros te
vamos a ir a agarrar.
¡Pingas! ¡Se mete con el marido!
¡Oye!
¡Oye! ¡Oye!
¡Oye!
¡Oye!
¡Oye!
¡Oye!
buen negocio.
Mucho dinero.
Esto es lo único que te interesa.
El guano bendito.
El obúo, como dicen los santeros.
Pues yo te voy a meter obúo hasta que te salga por los oídos.
Pero acuérdate que tú eres pa' mí nomás.
Tú eres pa' mí nomás.
Eres mi bendición, hijo de puta. Oye, señor.
Llevas una semana llamando a esta empresa y que nadie te atiende. Mire, yo
tengo la culpa. Yo soy solo una simple secretaria. ¿Cómo llamar al jefe?
Bueno, yo tengo muchas cosas que hacer. Gorda.
Ay, espérate un momento.
Lo voy a hacer.
Ay, Manolito, por favor.
Tú lo has pensado bien. Dime.
Aquí no hay nada que pensar.
Ay, Manolito, ¿pero qué te hiciste?
Dime. Ay, no, perdona, mija, perdona.
Entonces viniste a pedirme la baja, ¿no?
¿Eh? ¿Es en serio?
¿Qué es lo que está pasando, Manolito?
Explícame.
No me alcanza, Vega.
Lo que yo gano en esta empresa no me alcanza.
Yo necesito ganar un poco más de dinero, ¿sí?
¿Y cómo te vas a ganar ese dinero?
Porque yo solo conozco dos maneras.
Manolito, ¿quién carajo me va a llevar la contabilidad en esta empresa?
Si tú eres mi mejor trabajador.
¿Ya se te olvidó todo lo que hice por ti?
Todo lo que hicimos juntos para que la gente entendiera, para que la gente
comprendiera que tú tenías que estar trabajando aquí.
¿Vas a echar eso por tierra?
Manolito.
A mí me da tremenda pena con ustedes.
Pero yo no puedo seguir trabajando aquí.
Cuando tú ibas, yo venía.
¿Y tú sabes lo que te pasa a ti?
Que estás enamorado.
Mírame. Manolito, mírame a los ojos.
No me gusta el vaselina ese.
Ese tipo no te conviene.
Y tú lo sabes.
Mira.
Yo conozco bien eso allá afuera.
Sé que eso no te conviene.
Hazme caso, Manolito. Hazme caso.
Mi vida ha cambiado completamente, Vega.
Completamente.
Mira, esto por poco me mata.
Pero tú sabes por qué siempre lo llevo conmigo y apagado.
Para que no se me olvide.
Lo que me pasó fue por no escuchar consejos.
Ahora, bien.
Si un día tienes problemas y te va mal,
Yo quiero que tú sepas que tú puedes contar conmigo.
Yo sigo aquí en esta empresa.
Y te da la gana de regresar.
Las puertas están abiertas para ti.
¿Tú me estás entendiendo?
¿Tú me estás entendiendo?
Vamos, vamos.
Si entran aquí por esa puerta, va a pensarse que tú me estás dando un beso.
Dale, dale.
Dale, vete.
En esta ciudad machista, llena de machos por donde quiera, que un hombre de su
respeto me dijera esto.
Ay, Vega.
Donde quiera que estés, te guardo todo mi cariño.
Que la caridad del cobre y la virgen de Fátima te protejan siempre.
Mis clientes jamás han venido a mi cuarto.
Para eso está el reguero.
Como le pusimos a una casa de visitas que hay en Campanario.
Donde gobernamos nosotras, las abejas de la noche.
Si Campanario hablara, no quedaba títere con cabeza.
Esto está muerto.
Ayúdame, ayúdame.
Es bonito. Yo soy puta, pero no soy mala.
Ayúdame, ayúdame. Tú puedes.
A ver, tranquilo.
Tranquilo, que la cabeza es como el mundo.
Un día está arriba y otro día está abajo.
Gracias, mami. Gracias.
Quédate tranquilito.
Es la fantasía.
A ver,
tranquilo, tranquilo, que le voy a dar una cosa.
Yo soy una reina.
Cuando me paro en la esquina, el que se me acerca es para salir conmigo y comer
en mi plato.
Porque ya se decidió.
Está el tímido, el que viene por primera vez.
Tan tiernecito, tan sanaco.
Y yo los pongo a gozar.
Porque yo sí les busco las coquillas.
La rica, niña.
Contigo estoy dando dientes desde la parte de la cama, nené.
Mira para acá, para acá, que te quiero hacer una preguntita.
Oye, tu papá es escultor.
Mira para acá, te quiero hacer una preguntita de la mano, nené. Oye, placa.
Para acá.
Dame la obra.
La obra no te la puedo dar.
Pero si quieres te doy otra cosa.
Lo único que te va a costar.
Aquí no hay miedo.
Oye, ¿de dónde tú eres, niño?
¿De dónde mismo es el tabaco?
Esto no quema, nené.
Mira, escúchame para que no te confundas.
Esto no es lo que tú crees.
Aquí no hay miedo.
Tienes tremenda labia.
Venga para allá donde me has metido.
Oye, yo tengo un matrimonio de 30 años.
Normal.
Estamos atravesando una crisis.
Simplemente perdí un poco la cabeza con lo linda y rico que tú estás.
Me gustó.
Me gustó mucho, pero... Tú sabes de lo que te estoy hablando.
De esto a nadie.
Fíjate que ni sé cómo tú te llamas.
Cuidadito con conocerme por ahí.
Si no quieres cogerle el peso a mi camión.
Esta es la primera vez que me meto en una mecánica de estas.
Ay, mira, papi.
Aquí no hay nada de que arrepentirse.
Tu casa es tu casa. Y tu mujer es tu mujer.
Lo único que yo hice fue darte un regalito.
Un bombón pasajero.
Si te vuelvo a ver...
Te pago lo mismo.
Uno de mis clientes es piloto de aire Europa y tiene más horas de vuelo que yo
de calle.
Él me adora, pero tiene un defecto.
Le gusta intercambiar su ropa conmigo.
Señores pasajeros, abróchense los cinturones.
Que vamos a entrar en una zona de turbulencia.
Joder, tía.
Que bella estoy, ¿eh?
Qué clase de hembra. Estoy que flipo, ¿eh? Qué clase de machona, ¿eh?
UX0051 de Aero Europa.
Martí Habana. Martí Habana pidiendo autorización para aterrizar.
Concedido.
Yo de piloto con gorra y todo me tengo que dejar follar como dice él.
Tan gracioso.
Con esas setas que le quedan tan ricas y el calor a colonia.
Mi gallego es valenciano.
Con el paco de revistas que me ha traído, llenaría la biblioteca nacional
el tope.
Hola, bonita.
Ay, Carmelo.
Bueno. Aquí te he traído tus regalizados. ¿Sí? Sí, mira.
Bueno, lo prometido.
Tus revistas. Ay, Dios mío.
Te acordaste.
Un poquito para después.
¿Está bien?
Bueno.
Vale. Ya yo he cumplido, ¿eh? A mí me han enseñado mucho las revistas.
La princesa Diana era mi ídolo.
Y ya ven.
Se mató en París en un Mercedes Benz negro con un millonario egipcio.
Hicieron bien en La Habana Vieja en levantarle un parco.
Ella fue una santa dadivosa.
Y Ana, te fuiste sin pedirle permiso a tus admiradores.
Te adoré porque eras buena, bella y te sabías vestir como nadie.
Y le diste por el culo al príncipe Charles y a toda su parentela.
Lloré a Lady Di y a Madre Teresa de Calcuta.
Para que después nos digan que las que nos dedicamos a esto somos unas
bandoleras y unas desalmadas.
La gente es muy mala y no reconoce el mérito ajeno.
Te encasquetan un San Benito y ya.
En este país todo se sabe.
Pero se disimula muy bien.
Y nadie va a destapar el gallo.
Que cante cuando le parezca.
Mientras tanto seguimos viviendo de esto, que es lo que nos da para comer y
vestir.
Ay, si estos bancos hablaran.
Así deberían ser las personas, pero no.
La lengua es el peor enemigo del hombre.
¿Qué tal?
¿Cómo va la cosa?
Mamá, llevamos cuatro horas aquí y por picar aquí no nos han picado ni los
moquitos. Ay, sí, Fátima. No, Juan Malecón, aquí hay tremenda palmadera.
esto. No, niña, no. Tú a mí nunca me vas a ver ni en el Copelia, ni en la puerta
de un hotel, ni en el bimbón.
Yo aquí, en mi cuartel general, el parque de la fraternidad.
Lo que pasa es que en este oficio hay que tener cojones para aguantar lo que
que aguantar y tragar en seco. No que cualquier día te destripan y nadie se
entera. Las perras desaparecidas.
Aquí paz y en el cielo gloria. Así mismo es. Como una travesti inetera, después
a nadie le importa nada.
Te recogen y te llevan. Como le hicieron a Mercedita a la de Marianao. Que la
picotearon toda, caballero. La descuartizaron de arriba abajo.
No, no. Ay, no,
no, caballero. No se nos puede pasar con nosotras.
Hay que hacer e irse, niña. Del parque. Esa boca tuya, por tu madre. Buenas
noches.
Documentación, por favor.
Tienen que acompañarme. ¿A dónde?
Ay, mijo, ¿por qué? Mire, si nosotros no le hacemos ningún daño a la sociedad,
lo que estamos es prestando un servicio.
Estamos en un operativo.
Operación Pluma.
Mira, aquí los que están robando, los que te están llevando la cadena, las
cámaras de los turistas, son un grupito que anda por ahí parado toda la noche.
Llévese a esos que están tomando a Ron todos los días en la esquina, que no
están haciendo nada, porque a nosotros... Sí,
compañero, si nosotros somos las delicias del parque. Esto es humanismo,
preservativo chino estamos protegidísimos.
Oiga, pero compañero, ¿por qué?
Ay, Dios mío, mira.
Oiga, que se entere con mundo, nos están llevando.
Que se entere con el parque.
¿Qué cosa es?
Oiga, se lo va a...
¡A palacio!
¡A palacio! ¡A costar caño!
Aunque te pasen carretas y carretones.
Y yo lo soy.
Así que ¿para qué me voy a poner...?
Hoy no me faltas tú, me falta el otro.
Tanto tiempo y me perdí en ese vano alto.
Hoy no me faltas tú, pero me falta el otro.
El deseo muere hoy, donde el amor es propio.
Ese amor que me corta las venas, me ha dejado al olvido.
de este país.
Estoy más cansada de las tarimas estas de mala muerte.
China,
¿tú puedes ayudarme un momentico, cariño?
Mira, ¿y a ti qué te pasa?
Que esta mañana fui al hospital y rellené la planilla.
Me voy a operar.
Eso mismo me pidió Andrés.
Pero yo no soy loca. Le tengo un terror a las cuchillas.
Pues mírame a mí.
Una mujer completa.
Lo que pasa es que ya yo no me quiero sentir así más como un gallo. Yo lo que
quiero es que me vean como soy.
Como una gallina.
Bueno, ya, cambiemos el tema.
Vamos a hablar de lo más importante, muchachitas, que es el noruego.
Andrés va a llegar en cualquier momento y nos va a dejar a nosotras solas con el
rubio alto del zapato negro.
Pero va a ser uno solo.
Eso es pan comido.
Y con mantequilla, mi niña, pues en oro debe estar divine para comer y para
llevar.
Venga, venga.
Caballero, tenemos que hacer un brindis. Vamos a brindar, a ver.
Brindamos. ¿Por qué?
Por las supremas. Por los preservativos chinos.
No, tenemos que brindar por la amistad inquebrantable entre Cuba y Noruega.
Salud.
Salud.
Ay, caballero, mire, llegó Andrés.
¿Pero eso es vikingo?
No.
¿Y quién le va a meter mano a eso?
Déjenmelo a mí.
Qué caña más dura está comiendo este central. No, no, espérate un momentico.
te vas a tragar ese pulgante?
Ay, niña, es que... Es que la rusa tiene un estómago de acero.
Tener que salir a buscar el pan todos los días con ese sol llena de maquillaje
tufo de la madrugada me revienta.
Pero tengo que hacerlo.
Porque sin desayunar no veo.
Voy ciega.
Es lo único que soy medio americana en eso.
Me gusta desayunar con huevos fritos y bacon.
Pan y café con leche.
Qué clase de tipo. Yo no lo soporto. Tú me perdonas. Pero para mí es un
delincuente de mala muerte.
Y no te merece, Fátima. De verdad que no te merece.
Andrés es mi vida, Olena.
Y aunque él esté metido en toda esa mierda, él tiene que estar al lado mío.
Que ya no sé qué decirle.
Él ha perdido la alegría. Ha perdido todo.
Pues aléjate de él, chica.
¿Santo de qué tanta matraquilla con ese tipejo?
Mira, lo metes en la comisión del hielo y al séptimo día está más tieso que la
girandilla. Oye.
Yo puedo asegurarte que la comisión de hielo es más fuerte que una prenda
No hace falta brujería ni virongo.
Eso camina solo y paraliza a cualquiera.
No, gorda. Yo no puedo tenerlo al lado mío porque lo metí en un congelador.
¿Qué va? No voy a hacer eso. Pues lo metes y bien si se lo merece.
Envuelves un hombre en papel plateado y lo metes en el congelador. Y se acabó tu
martirio.
Oye, tiene el mismo efecto del ácido muriático. Mira.
Olena, no lo voy a hacer.
No me digas más que no lo voy a hacer.
Bueno.
Ese tipo te perjudica.
Dime con quién anda y te diré quién eres.
Bueno, ¿tú crees que tú puedes hacer un esfuerzo por tu reina y cambiar el tema?
Está bien, ya.
Yo no voy a hablar más de ese tema.
Pero si te pasa algo por culpa de ese tipo, ¿tú has pensado en tu mamá?
¿Tú has pensado en el sufrimiento que tú le vas a provocar a tu madre?
Claro que pienso en ella.
¿Ya fuiste por madruga?
Bueno, pienso ir ahora el 24 y el 25.
A ella le encanta que yo le cocine.
Nada, siempre hacemos eso.
Hablar y cocinar.
¿Cocinar qué?
Bueno, si me atas un poco me avisas, ¿eh?
Tú sabes que me encantaría ir a madruga como Fátima.
¡Tú estás loca!
¿Cómo lo que soy?
¡Mamá! ¿No hay nadie en esta casa?
Ay, de todo lo que me trajiste, esto es lo que más me ha gustado a mí.
Mira qué lindo, y cómo brilla, y con estos calores, lindo.
Bueno, la colonia te la echas después de bañarte.
Bastante cara que me costó.
Y el dinero, no sé, lo cambias, lo guardas o lo entierras, pero te lo
Ay, mío, pero yo estoy preocupada.
Ese dinero donde tú lo sacas es mucho lo que me... Mamá, ya.
Yo trabajo.
Te he dicho mil veces que yo soy artista. Sí, yo sé que tú eres artista y
trabajas, pero es que los peligros las van a... Bueno, ya, ya, que la Navidad
omite descargas.
Ah, está bien, está bien, sí, sí, yo sé, yo no voy a tener... Bueno, a ver,
dime, dime, ¿qué vas a comer hoy?
Pide por esa boca, ¿ah?
Carne de puerco, con gris, yuca con mojo... Tostones.
¡Tostones!
Tostones, yo hago las torreas, yo puedo hacer las torreas que te gustan.
Niña... A ver...
No sé. ¿Qué? Aguacate.
Aguacate. Con aceitunas.
Aceitunas. Sí. Y un champán, un vinito.
Champán. Y de postre hacemos mousse de chocolate.
¿Qué es eso?
Eso es riquísimo.
No tengo banderas.
Igual voy con un extranjero que con uno del patio.
Con el que mejor me trate, claro.
Y no me enamoro.
No puedo darme ese lujo.
Voy tirando a ver si puedo entrar en algún grupo de teatro o en turismo
de animador.
A ver si pongo a descansar un poco mi pobre culito.
Me acostumbré a un tren de vida alto.
Y no sé si sea demasiado tarde para volver atrás.
Te quise convencer tan brevemente desde un par de
caricias trasnochadas y sé que es como el amor sobre
la almohada arreando de pasión por conocerte.
Me quise contener y de repente...
Me desperté adelante de suspiros y te abrace
urgente de cariño como la más pedí
adolescente y te voy a amar y a combinar a mi
manera y te voy a dar la libertad de las mareas
para ganar tu orilla con mi mano.
Te voy a amar en la bondad y la fiereza, con la fugaz
complicidad de las estrellas. De mis caderas a tus labios,
nuestra ternura se hizo acaso.
Sienta y te voy a amar y a condenar a mi manera.
Y te voy a dar la libertad de las mareas.
De mis caderas a tus labios Yo estoy de nubes y suagazo
a soportar estas plumas y esta pesta gallina. Con la fobia que yo le tengo a
animalitos esos.
Putón, dejaste al escenario calientico como tú misma.
Mi vida, porque yo no soy Rosita Fornés ni Cher, pero soy Fátima en La Habana.
Y no uso trapos de segunda mano, ¿ve?
¿Ven acá mi hermana?
¿Y ese pelucón de dónde tú lo sacaste?
Me la mandó mi amiga Yanaína de Roma, que se quedó con un viejo hotelero y
la muy puta vive de señora en una bicha.
A recogerse.
Pues mira, que yo me voy a encontrar un ruso millonario de eso, de lo que hay
ahora, que me va a comprar una piel y me va a sacar a pasear por toda la Plaza
Roja de Moscú cayéndome la nieve así por arriba. Bien leíto de todo este nido de
serpiente. Y a la que le duela, que reviente. Sí, mi vida.
Porque con la cantidad de cosas que tiene que aguantar una para poder
un perfume y tirarse un trapo arriba.
No, no. Que yo estoy en lo que estoy porque me da para vivir a mí, Andrés.
Pero a mí lo que me gusta es cantar. El espectáculo.
Oye, espabila.
Porque te digo a ti que el vaselina ese te va a dejar como el gallo de morón,
sin pluma y cacareando.
Oye, a mí el que me corre en Masbellín me lo paga bien caro.
Me voy que me toco.
Cuídate, hermano.
¿Me oyes?
¿Te gustó?
Sí, hombre, sí, atiéndeme. Mira, escucha, tengo un cliente.
Escúchame lo que te voy a decir. Tengo un cliente ahí, más afuera.
Que la noche aún es joven.
¿Está bien?
Yo te espero en el patio.
Ya lo he dicho.
Dale, vamos.
Vamos.
Vamos.
Monta chinga, dale.
Vas a pasar bien.
Oye, ven acá, puto maricón de playa. Ahí, tú vas ahí.
Ahí, tú vas ahí.
Ahí.
Oye, tranquila. Oye.
¿Qué?
Oye, espérate.
¿Qué vas a hacer ahora, eh?
Oye, estoy jugando contigo.
Oye, te vas a cortar.
Oye, te vas a cortar.
¡Eres una puta! ¡Oye!
Ven acá.
Suelta esa mierda, ven.
Ven acá, China, ven acá.
Oye, ven acá.
¡Puta! Mami, ven acá, vamos a conversar, ven.
¡Oye!
¡China!
¡Cállate! ¡Cállate!
¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!
¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!
¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!
¡Cállate! ¡Cállate!
¡Cállate!
¡Cállate!
Yo no puedo creer que ese maricón.
Coño, me cago en la mierda. Así esto ya no sirve, chica. Oye, te tuve que mandar
porque no tengo un kilo, cojones. No tengo un kilo.
Tengo la policía atrás. Todo esto es una puta. Cago en la pizca.
¿Qué?
¿Qué todo te lo gastas en la puta de mierda esa y en marihuana, cojones?
cojones? No lo voy a hacer, chica. ¿No te acuerdas? Esto es una jaula.
Esto es una jaula para la pizca.
André, ya. Se pone y repite. Cago en la pizca.
Cago en la...
¡Pone, ya!
Mírame, mírame.
Ya.
Era eso.
Eso no es nada, mi amor.
Tienes que prepararte.
Tengo que hablar contigo.
¿Por qué habré nacido así?
El mundo está al revés como dice Olena.
Nadie tiene la felicidad completa.
Si vuelvo atrás sería un desgraciado.
Yo odio mi cuerpo.
Odio mi cara de hombre.
La poca barba que tengo y hasta mi propia voz.
De mujer sí.
Así sí me gusto.
Es otra cosa.
Me veo diferente.
Hablo con más naturalidad.
Me siento en mi piel, como pez en el agua.
Nadie está conforme con lo que tiene.
Por eso digo que el mundo está mal hecho.
Mi único deseo es volver a nacer como lo que soy como espíritu, no como lo que
soy como cuerpo.
Mal hecho es poco.
El mundo está al revés.
¿Qué será lo que me espere cuando llegue a vieja?
No quiero ni pensar.
Soy hija de la noche.
Por eso me gusta La Habana.
Hoy hace un año, maricón.
No, no, no te vayas por favor.
¿Tú no te das cuenta de que eso es una locura?
Esa gente lo que quiere es dinero. Eso está lleno de tiburones, coño.
Andrés. Yo soy de una pareja, Andrés.
Han sido seis años.
Seis años de mi vida, coño.
Te lo he dado todo.
Me voy a tu puta por tu culpa, coño.
Para que tú seas feliz.
Tú te vas a ir ahora y me vas a dejar.
Una fortuna cualquiera.
Por ti, maricón.
Tú no te puedes ir, Andrés.
No te vayas.
No seas hijo de puta, coño. No te vayas. Coño, no me dejes sola. Yo no puedo
estar sin ti.
Vete conmigo. Vete conmigo, coño, y déjame otra vez con esta mierda. No me
ir. No, yo no me quiero ir de aquí, coño. No me quiero ir de aquí.
Yo no voy a dejar a mi mamá.
Quédate conmigo, Andrés.
Bueno, yo sí lo tengo claro.
Yo no puedo vivir en este país.
Yo me voy. Me voy a otra vida.
Porque estás a 90 millas me dejas tranquila.
Tú sigues ahí y ahí jodiéndome la vida.
Desde que amaneció tengo la cabeza dándome vueltas como un psiquitraque.
Parezco una demente hablando solo.
¡Fátima!
Mira, este es Andrés, que te está llamando por el día de lo enamorado,
Andrés.
Mi amor, yo tenía una gana de hablar contigo.
Sí, dime, dime, te escucho bien.
¿Cómo te estás?
¿Estás mal?
Bueno, ¿tú te lo buscaste?
Yo te lo dije mil veces, que no te fueras aquí, que aquí tú vivías como un
Que te mande dinero.
No, Andrés.
No me quedé muda.
Pero lo que pasa es que cada vez que tú llamas siempre es para lo mismo.
El condenado dinero.
Coño, hoy es un día especial. Yo pensé que tú me ibas a llamar y me ibas a
decir... Andrés.
Lo que es fuerte son los sentimientos, Dios mío.
Una boca bien pintada puede conquistar el mundo.
En mi pueblo dicen que siempre que llueve escampa.
Si de niña se me apareció la Virgen de Fátima, por algo será.
Ay, Habana, paraíso encantado.
La noche sí no me falla.
Ella está ahí y es mi reino.
Fátima no se rinde a Andrés Hidalgo.
Fátima es inmortal.
Hoy no me faltas tú.
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