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Las historias del pasado que m�s nos intrigan
a menudo son las m�s sangrientas y horribles.
Nombres como los de Vlad el Empalador,
Ricardo III o Atila el Huno
tienen un estatus casi m�tico.
Y nos fascinan los siniestros legados
de los emperadores romanos
y los invasores vikingos.
Pero es f�cil olvidar que esas personas y sus v�ctimas
eran reales.
Y que los hechos suelen ser m�s complicados
que la historia sangrienta.
Soy Joe Crawley, periodista e investigador.
Y yo soy la Dra. Susannah Lipscomb,
historiadora y escritora.
Juntos vamos a descubrir las historias secretas
de los personajes y sucesos m�s despreciables de la historia.
Investigaremos de nuevo las escenas de los cr�menes hist�ricos.
Ya est�, caso cerrado.
Buscaremos pruebas.
Vaya, f�jate en esto, esto es la prueba.
Y llegaremos a conclusiones sorprendentes.
Si creen que ya conocen los sucesos m�s sangrientos de la historia,
es hora de desenga�arse.
En este episodio investigaremos
tres de los relatos de brujer�a m�s espeluznantes de Europa.
�Qu� papel jug� la famosa Inquisici�n espa�ola
en un estallido de brujer�a que involucr� a cientos de personas?
La gente no pudo hacer mucho m�s que rezar y gritar.
�Estaba aliada con el diablo una banda de ladrones enmascarados
de la Holanda del siglo XVIII?
Las �nicas conclusiones que tenemos
se extrajeron bajo tortura.
�Y por qu� culparon a una familia de sepultureros
de una enfermedad asesina
que diezm� la peque�a ciudad de Frankenstein?
Fue una obra de teatro sangrienta, horrible y espantosa.
"Artes oscuras".
Noviembre de 1610.
30 000 personas se congregaron en el norte de Espa�a
para la ejecuci�n p�blica de un aquelarre de brujas.
Mar�a de Arburu, de 70 a�os,
fue declarada culpable de ser la bruja reina.
La acusaron de dirigir un aquelarre en la aldea de Zugarramurdi,
de matar beb�s y de adorar al diablo.
Ella y el resto del aquelarre hab�an estado durante meses
en manos de la temida Inquisici�n espa�ola.
Ahora iban a encadenar a seis de ellas a una estaca
y a quemarlas en la hoguera.
�Pero eran realmente culpables Mar�a y las dem�s
o la Inquisici�n ten�a segundas intenciones?
Escondida en los Pirineos, a 360 kil�metros de Madrid,
se halla la remota aldea de Zugarramurdi.
En el siglo XVII, este rec�ndito lugar
fue blanco de una de las entidades m�s temidas de la historia,
la Inquisici�n espa�ola.
En 1609, la Inquisici�n acudi� a Zugarramurdi
por unas acusaciones de brujer�a
realizadas por el clero y sus informantes.
Como pueden ver, hoy el pueblo tiene un museo dedicado al tema,
con los nombres de los involucrados,
incluida esta mujer, Mar�a de Arburu,
que fue acusada de ser la bruja reina.
Fundada a finales del siglo XV,
la Inquisici�n se encargaba de velar por la pureza de la Iglesia,
controlando a jud�os y musulmanes convertidos al catolicismo.
La historiadora local, Idoia Mentaberri,
ha investigado el caso de brujer�a de Zugarramurdi.
Idoia, �qu� pas� cuando lleg� la Inquisici�n al pueblo?
Llegaron con sus sotanas
y daban mucho miedo.
Arrestaron a mujeres, a ancianos
y a ni�os a partir de los nueve a�os.
Crearon tal atm�sfera de terror
que los vecinos empezaron a acusarse unos a otros
para intentar salvarse.
En el centro de las acusaciones,
estaba Mar�a de Arburu, de 70 a�os.
La denunciaron como bruja reina.
Y m�s de 20 hombres y mujeres de Zugarramurdi
fueron acusados de pertenecer a su aquelarre.
�Y de qu� tipo de cosas les acusaron?
De comer cad�veres,
volar y robar ni�os.
Cuando se iniciaba a una bruja,
se le daba un sapo
y ten�a que vestirlo
y cuidarlo como a una mascota.
Si no lo hac�an bien, el sapo se comunicar�a con el demonio.
Dios m�o, es incre�ble que la gente creyera de verdad esas cosas.
Es incre�ble.
Pero esas historias descabelladas bastaron
para que cayeran en manos de la Inquisici�n.
Les encerraron en prisiones secretas que ten�a la Inquisici�n,
les torturaron y les acusaron de brujer�a.
Idoia me ha explicado los horribles sucesos
que tuvieron lugar aqu� en el siglo XVII.
Querr�a entender c�mo los habitantes de un remoto pueblo de monta�a
se vieron tan abrumados como para llegar a ejecutar a gente.
La Inquisici�n espa�ola evoca im�genes
de sacerdotes fan�ticos con sotanas negras,
consagrados a torturar y matar a herejes y brujas.
Pero por supuesto la historia rara vez es tan simplista.
Me dirijo a una atracci�n tur�stica, la Mazmorra de �msterdam,
para conocer mejor la historia de esta instituci�n tan denostada.
Cuento con la ayuda de un experto en la Inquisici�n,
el Dr. Thomas O'Connor.
�Qu� pas� en Zugarramurdi?
�Cu�l fue el papel de la Inquisici�n cuando lleg� al pueblo?
El papel de la Inquisici�n
fue empeorar una situaci�n que ya era mala.
Siempre hab�a habido acusaciones de brujer�a,
pero cuando interven�a la Inquisici�n,
la situaci�n se descontrolaba:
se produc�an denuncias en masa
y la comunidad se dejaba llevar por la histeria colectiva.
Sin embargo, cabe destacar
que los inquisidores involucrados en este caso
ten�an opiniones diversas.
Dos de ellos ten�an una visi�n muy estricta de los hechos,
pero hab�a un tercero que los pon�a en duda.
El tercer inquisidor era Alonso de Salazar Fr�as,
un abogado muy culto.
Pretend�a distinguir la imaginaci�n de la presunta bruja
de su vida real.
En la Inquisici�n hab�a algunos que dec�an
que hab�an pactado con el diablo, que era una herej�a
y estaban malditas y condenadas.
Pero �l intent� distanciarse y distanciar a las denunciadas
de la histeria personal y colectiva
que parec�a haberse apoderado de toda la comunidad
y de los propios inquisidores en aquel momento.
Salazar era el m�s joven de los tres inquisidores.
Pero sus razonamientos y t�cnicas tuvieron un profundo impacto.
Parece que supo reconocer que se trataba de histeria
y que hac�a que la gente dijera locuras.
Exacto, fue �l quien introdujo
la duda y el escepticismo en todo el proceso,
lo que tuvo un enorme impacto en los juicios por brujer�a del pa�s.
Gracias a Salazar,
se intent� que los inquisidores interrogasen y no condenasen
m�s que con pruebas firmes,
en lugar de basarse en la imaginaci�n de la presunta bruja o v�ctima.
Es fascinante descubrir m�s detalles sobre la Inquisici�n espa�ola.
Pero en el caso de Zugarramurdi,
a pesar de la presencia de un pensador moderno como Salazar
y de que la brujer�a se considerase una herej�a leve,
�por qu� quemaron vivas a varias personas por brujer�a?
Joe ha descubierto que la Inquisici�n
tuvo un tr�gico impacto sobre la vida en Zugarramurdi.
Pero lo que me fascina a m� es por qu� la gente de pueblos como este
estaba dispuesta a creer que hab�a brujas entre ellos.
�Qu� ocurri� exactamente?
Dec�an que las brujas los raptaban por las noches
para llevarlos a aquelarres.
Tengo que averiguar
si la gente inventaba las historias o ten�an una base de realidad.
Espero que un psic�logo cl�nico, el Dr. Peter Kinderman,
me ayude a entender c�mo surgieron esas acusaciones absurdas
y porqu� la gente se las crey� alegremente.
Se supone que las brujas se reun�an en estas cuevas.
- Son espectaculares, �verdad? - Es extraordinario.
Y saber que fue el escenario de la historia que est�s investigando
hace que todo sea m�s dram�tico, potente e inmediato.
Una vez que surgieron los rumores, se expandieron como la p�lvora.
La historia es que las brujas raptaban a la gente de noche
y las llevaban a los aquelarres en esta cueva,
pero cuesta saber qu� ocurr�a de verdad.
Hay que partir de la base de que en esa �poca
las historias de brujas, del diablo y del m�s all�,
eran tan reales para la gente
como lo son ahora los tel�fonos m�viles,
los aviones y las armas nucleares.
La gente interpretaba lo que le pasaba
seg�n sus conocimientos de la vida diaria.
El miedo a la tortura y a morir quemados en la hoguera
anim� a los habitantes de Zugarramurdi
a lanzarse entre ellos acusaciones descabelladas.
Creo que todos estaban aterrorizados todo el tiempo.
S�lo hac�a falta que un acusado confesara
y que su confesi�n implicase a otras dos personas
para que el terror creciera exponencialmente.
El problema no se reduc�a a Zugarramurdi.
En toda la regi�n, aldea tras aldea,
surgieron denuncias de los mismos rituales diab�licos.
El id�lico paisaje monta�oso se torn� en un lugar de pesadilla.
Se cree que se trat� de histeria colectiva.
�Crees que eso ayudar�a a comprender el caso?
El t�rmino histeria colectiva implica cierta locura
o enfermedad y no creo que fuera as� en absoluto.
Acusar a tu vecina de bruja
ahora nos resulta extra�o,
pero llamar a los servicios secretos para denunciar una f�brica de bombas,
eso lo entendemos.
Mejor no racionalizarlo en exceso. Porque hay demasiadas emociones.
Ambos lados de la ecuaci�n son espantosos.
Estar pose�do por el diablo y perder tu alma inmortal
era peor que cualquier cosa imaginable en la �poca moderna.
Y el otro lado de la ecuaci�n
era una investigaci�n que pod�a llevar
a que te torturasen y te ejecutasen p�blicamente.
Mar�a y las dem�s brujas ten�an todas las de perder
y s�lo pod�an apoyarse en su fe,
que estaba a punto de ser sometida a la m�xima prueba.
La investigaci�n del inquisidor Alonso de Salazar
acab� con la liberaci�n de muchas supuestas brujas.
Pero Salazar no pudo salvarlas a todas.
Mar�a de Arburu y otras cinco fueron declaradas culpables.
Mar�a y sus brujas
fueron s�lo algunas de los miles de personas inocentes
a las que quemaron vivas en un periodo de 300 a�os.
�Pero c�mo funcionaba exactamente
y por qu� mataron a Mar�a de un modo tan brutal?
Para responder a esto,
he quedado con una experta en brujer�a, la Dra. Alison Rowlands.
Alison, �qu� les esperaba a Mar�a y las dem�s brujas?
�Podr�an haberse librado de alg�n modo llegados a este punto?
Lo que pod�an haber hecho era confesar que eran brujas.
La confesi�n habr�a impedido que las quemasen
incluso cuando ya estaban a los pies de la hoguera.
Pero hay que tener en cuenta su mentalidad.
El m�s all� y su alma inmortal eran muy importantes para ellas.
Y al menos, esas seis personas
pensaron que una confesi�n falsa era un pecado mayor.
Una vez que renunci� a esa salida tan f�cil,
Mar�a s�lo pod�a esperar un resultado.
Ella y las dem�s v�ctimas morir�an del peor modo imaginable.
�Por qu� algo tan horrendo como la hoguera?
�Por qu� no las ahorcaban o les cortaban la cabeza?
La religi�n cre�a que al quemar el cuerpo
se purificaba el alma.
Era una l�gica retorcida
que dec�a que al quemar el cuerpo en esta vida,
ayudabas a su alma en el m�s all�.
Cuesta imaginar el terror de esos �ltimos momentos,
cuando las llamas crec�an y empezaban a quemarte,
el dolor y la agon�a mientras segu�as vivo.
Creo que era un castigo horroroso
y los inquisidores de verdad pensaban
que, bajo esta amenaza, consegu�an que la gente confesara.
Pero no era as� y entonces ten�an que ejecutar ese castigo.
No s� si quiero saber la respuesta,
�pero cu�nto tiempo eras consciente de tu propia muerte?
�Cu�nto tiempo segu�as vivo mientras te engull�a el fuego?
Por desgracia, eran capaces de sentir, oler
y experimentar el espantoso dolor de las llamas que iban subiendo.
Estaban atadas a estacas
y no pod�an hacer otra cosa que rezar y gritar.
Mar�a y las dem�s brujas
murieron del modo m�s espantoso posible.
Y pensar que podr�an haberse salvado si hubieran confesado,
si se hubieran arrepentido de sus pecados...
Pero nuestro inquisidor, Salazar, marc� el principio del fin.
Su informe para la Inquisici�n
supuso el final de la quema de brujas en Espa�a.
Y la iron�a tr�gica
es que sus pruebas exculparon a las brujas de Zugarramurdi
s�lo cuatro a�os despu�s de que murieran en las llamas.
despu�s de que murieran en las llamas.
11 de mayo de 1772.
Josef Kirchhoffs, un cirujano acaudalado y religioso,
subi� al cadalso y se prepar� para una muerte brutal.
Estaba condenado por liderar una salvaje banda de salteadores
conocida como los Bokkenrijders,
de la que se dec�a que estaba aliada con el diablo.
Llevaban a�os aterrorizando a la gente de la frontera holandesa.
Tras meses de horribles torturas,
Kirchhoffs se enfrent� a la horca
sin dejar de negar todo v�nculo con la infame banda.
�Era una mente criminal que llevaba una doble vida
o un hombre totalmente inocente?
Los festejos que se ven a mi alrededor
son en honor de unos h�roes populares holandeses del siglo XVIII,
los Bokkenrijders.
Bokkenrijder significa "jinete de macho cabr�o"
y hay im�genes suyas por todas partes.
Esto es elbokkenrijder en cuesti�n, aqu� subido a su macho cabr�o,
con un sombrero de brujo, llevando una antorcha
y a punto de salir al galope sobre un cielo rojo sangre.
Hoy mucha gente considera a los Bokkenrijders
h�roes ante la autoridad,
la versi�n holandesa del legendario Robin Hood.
Pero en su �poca se los describ�a
como una banda de ladrones violentos y sacr�legos
que a menudo atacaban a los sacerdotes y las iglesias.
El asunto culmin� en 1771,
cuando el m�dico local, Josef Kirchhoffs,
fue arrestado y acusado de ser el l�der de la banda.
�Pero qu� eran: h�roes al estilo de Robin Hood
o villanos que adoraban al diablo?
Un lugar importante para la historia de los Bokkenrijders
es el pueblo de Herzogenrath.
Ahora est� en Alemania, pero justo en la frontera holandesa.
Aqu� he quedado con Fran�ois van Gehuchten,
presidente de la sociedad que mantiene viva
la memoria de los Bokkenrijders.
Fran�ois, �por qu� los Bokkenrijders eran tan distintos
y mucho m�s terror�ficos que otras bandas criminales?
Les acusaban de robos y atracos,
pero dec�an que hab�an prestado juramento al diablo.
Los robos se extend�an por una zona tan amplia
que surgi� la historia de que el diablo les hab�a dado
cabras voladoras demon�acas para montar.
La implacable eficacia de sus ataques
convenci� a las autoridades y a la aterrorizada poblaci�n
de que estaban dirigidos por un �nico l�der todopoderoso,
y que ese hombre era Josef Kirchhoffs.
Fran�ois, �qu� tiene que ver esta iglesia con el protagonista,
Josef Kirchhoffs?
Es la iglesia de Santa Mar�a
y le arrestaron aqu�
la ma�ana del 17 de agosto de 1771.
Tuvo que ser impactante su arresto al salir de la iglesia,
delante de todos, y muy humillante.
Por supuesto, estaba a unos diez metros de su casa,
y todo el mundo le consideraba buena persona,
pero de repente era un criminal.
H�blame de Kirchhoffs, �qu� sabemos de �l?
Naci� aqu� en 1724.
Estuvo en el ej�rcito
y nueve a�os despu�s volvi� a su pueblo natal
y se convirti� en el cirujano oficial de Herzogenrath.
Se cas� y ten�a seis hijos
cuando le arrestaron en esta iglesia.
�Por qu� le arrestaron a �l?
Pensaron que el diablo ven�a a la Tierra
para seducir a la gente pobre y d�bil,
que no sab�a leer ni escribir,
y convertirla enbokkenrijder. Pero alguien ten�a que ser el l�der,
el l�der intelectual, y pensaron que deb�a ser Kirchhoffs.
Los fiscales cre�an
que era un hombre con dos caras,
que viv�a como un buen cristiano a ojos de la gente,
pero que de noche era el jefe de la banda,
como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
La instrucci�n militar de Kirchhoffs le habr�a resultado �til
para un despiadado grupo de bandidos.
Y m�s de un supuesto miembro de la banda le denunci� bajo tortura.
�Era verdad que llevaba una doble vida?
�Era realmente el l�der de �lite de la banda?
Voy a mandar a Joe a estudiar los archivos jur�dicos
mientras averiguo m�s cosas sobre las bandas criminales.
La historia de Josef Kirchhoffs y los Bokkenrijders
est� rodeada de mitos y leyendas.
Pero yo quiero ir m�s all� de eso
y la mejor forma de hacerlo es estudiando los documentos oficiales.
Seguro que no torturaron y mataron a alguien respetable como Kirchhoffs
sin dejar un considerable rastro de papel.
La documentaci�n legal original sobre Kirchhoffs y los Bokkenrijders
se conserva en Maastricht, en una antigua iglesia
que ahora es el archivo hist�rico de Limburgo.
La archivera Truus Wanrooy-Roks ha estudiado esta prueba crucial
y si alguien puede llegar al fondo del caso y desvelar la verdad
es ella.
Hay muchas historias ficticias sobre los Bokkenrijders,
�pero qu� podemos confirmar en base a la documentaci�n original?
Son informes sobre las torturas practicadas
a personas acusadas de pertenecer a la banda,
a esa banda de ladrones.
Asaltaban las casas de los vecinos, las iglesias y las abad�as.
La gran pregunta sobre los Bokkenrijders
es si realmente hicieron aquello de lo que se les acusaba.
Porque las �nicas confesiones que tenemos
se extrajeron bajo tortura.
Es un poco desconcertante:
hay cientos de documentos sobre los juicios,
pero no he visto nada que demuestre que Kirchhoffs era la mente criminal,
s�lo acusaciones vagas efectuadas bajo tortura.
�Alguna de estas fuentes habla
de Kirchhoffs como hombre, sobre su personalidad?
Sobre su personalidad, tenemos un informe del ej�rcito
realizado en 1752, cuando era cirujano militar.
Le describe no s�lo como un h�bil cirujano,
tambi�n como un hombre respetado y buen cristiano.
A la gente le asombr� que le detuvieran.
Parece un poco descabellado
que un hombre fiel a sus principios y cristiano devoto
acabase participando en una banda brutal.
S�, y no hubo ni una sola prueba contra �l,
s�lo el hecho de que otros le denunciaron bajo tortura.
Est� claro que las torturas fueron importantes.
�D�nde averiguo m�s sobre las torturas que sufri�?
El castillo donde le torturaron todav�a existe,
puedes ir a verlo si quieres.
- As� me har� una idea. - S�, creo que s�.
Truus y yo hemos recorrido 35 kil�metros
hasta el castillo de Herzogenrath
para averiguar m�s cosas sobre las brutales torturas
infligidas a los Bokkenrijders.
Vaya, mira esto.
�C�mo se usaban estos objetos tan horribles?
Empezaban con las tuercas para pulgares.
Primero un pulgar y luego otro.
Dices tuercas para pulgares, pero esta es para toda la mano.
Incluso apretando s�lo un poco te das cuenta
de la horrible agon�a que ser�a.
Si no hablaban,
les pon�an la bota espa�ola.
�Y qu� hac�a?
Te pon�an esto en la pantorrilla
y esto en la espinilla
y con esa manivela lo apretaban
para aplastarte el hueso.
El tercer grado
era que te ataban las manos a la espalda y te colgaban
de la estrapada.
- �De las manos? - S�, y te levantaban del suelo
- con todo tu peso. - �Pero es imposible!
- Te romper�an los brazos, �no? - S�.
Tambi�n se romp�an los �rganos, no s�lo los om�platos.
Se te desgarraban todas las entra�as.
En algunos informes,
consta que despu�s de cinco minutos la gente suplicaba que la soltasen,
que la bajaran, que confesar�a.
Docenas de presuntos miembros de la banda fueron torturados
y la mayor�a confes� enseguida.
Pero Kirchhoffs no.
Les dijo a sus jueces:
"Se�ores, pueden despedazarme, pero no tengo nada que decir".
�Estaba guardando silencio
o era simplemente inocente?
Kirchhoffs fue brutalmente torturado,
pero no dijo nada.
�Pudo ser culpable todo el tiempo y no haber abierto la boca?
Para descubrirlo, he quedado con Graham Johnson,
que lleva una d�cada investigando
a las mentes criminales de hoy y a sus bandas.
�Los miembros de las bandas conocen a sus jefes?
No siempre,
la gente del entorno, la que hace la labor de base, los peones,
no siempre saben para qui�n trabajan.
El caso que analizamos es el de un tal Josef Kirchhoffs,
que era un miembro respetable de la comunidad.
�Alguien con un estatus alto como �l se unir�a a una banda?
No es inusual que gente de un alto estatus social
sea miembro de una banda.
Por ejemplo, casi nadie sabe qui�n es el hombre que manda aqu� ahora.
y si le conocieras no te imaginar�as nunca que est� metido en una banda.
Es una persona respetable,
con buenos modales, culta,
pero est� a cargo de una red criminal con cientos de miembros
que lleva a�os generando cientos de millones de libras.
Con drogas, fraude, armas, cr�menes por encargo y dem�s.
Hasta el m�s respetable de una comunidad
puede estar involucrado en una red delictiva.
En efecto, las personas racionales, con dotes financieras,
nacidas para mandar, con un estatus previo,
son las mejores l�deres de bandas.
Y eso se puede aplicar tanto al Reino Unido de hoy
como a la Alemania de hace dos siglos.
Vine a Deptford pensando que Kirchhoffs,
un devoto padre de familia,
no pod�a ser el jefe de una banda como los Bokkenrijders
y descubro que las bandas actuales
operan dentro del secretismo de sus comunidades.
Si Kirchhoffs era tan excepcional como para resistir la tortura,
a lo mejor pudo conjugar
ser padre de familia y l�der de una red criminal.
A pesar de la falta de pruebas concluyentes contra Kirchhoffs,
los jueces de Herzogenrath creyeron que era culpable.
Y tras meses de tortura, su destino qued� sellado.
Le condenaron a muerte
y le leyeron la sentencia en esta sala.
- �Aqu� mismo? - Aqu� mismo, s�.
Le condenaron a la horca por nueve robos.
Fue lo �nico que pudieron obtener despu�s de todo tipo de torturas,
nueve robos en nueve a�os.
No es el historial de un maestro del crimen.
�Y qu� sabemos de sus momentos finales?
Est�n documentados y te lo puedo leer:
"Condujeron a Kirchhoffs a Beckenberg,
donde estaba el cadalso.
A las once de la ma�ana,
el verdugo le puso la soga alrededor del cuello.
Y �l con voz temblorosa grit�:
"�Jes�s, vivo por ti, Jes�s, muero por ti!"
�Crees que pudo ser el l�der o incluso un simple miembro?
Es muy probable que no tuviera nada que ver.
No existe ninguna prueba.
Kirchhoffs no fue el �nico que muri�.
M�s de 350 Bokkenrijders,
hombres y mujeres, fueron ahorcados,
ejecutados en la rueda o quemados en la hoguera.
La tortura es la clave de este relato sangriento.
El problema de la tortura
es que destruye la fiabilidad de las pruebas hist�ricas.
Fueran culpables o no,
con suficientes torturas y dolor, acababan confesando lo que fuera.
Lo fascinante es que Kirchhoffs no confesase.
Y aunque Susie defienda
que pod�a ser el l�der de la banda,
yo no me lo creo.
Para m� fue m�s un chivo expiatorio
que el jinete de un chivo.
26 de septiembre de 1606.
Wentzel F�rster y su familia
llevaban d�cadas trabajando como sepultureros de la comunidad.
Pero ahora les tocaba a ellos que les visitase la Muerte.
F�rster, su mujer y sus criados
fueron torturados y luego quemados vivos
por propagar una enfermedad que hab�a matado a cientos.
Tambi�n fueron acusados de canibalismo,
necrofilia
y de ser siervos del diablo.
�Pero de verdad F�rster y su mujer cometieron esos cr�menes sat�nicos
o fueron v�ctimas del miedo y los prejuicios?
He viajado hasta el centro de Europa
para descubrir m�s del sangriento relato de F�rster.
Este pueblo es Zabkowice Slaski, en el sur de Polonia.
Lleva siglos abasteciendo a la zona rural que lo rodea.
No es el tipo de poblaci�n que copa los titulares
pero, en 1606, se public� esta extraordinaria hoja ilustrada.
Era como la prensa amarilla de la �poca
y la historia que contaba coloc� al pueblo en el mapa.
Pero entonces ten�a otro nombre,
se llamaba Frankenstein.
En 1818, Mary Shelley escribi� su famoso relato de terror
sobre el cient�fico Viktor Frankenstein,
que fabric� un monstruo con partes de cad�veres.
Dos cientos a�os antes, el pueblo de Frankenstein
hab�a vivido su propia historia de terror,
cuando cientos de personas murieron por la peste.
La hoja ilustrada de 1606 menciona, no s�lo a las v�ctimas,
sino a los responsables.
Echa la culpa de la epidemia mortal
a una familia de sepultureros que trabajaba en el cementerio local.
Y narra una historia incre�ble
de envenenamientos, robos y magia negra.
Se acus� al jefe de sepultureros, Wentzel F�rster, a su mujer,
a sus criados y a sus ayudantes.
He venido en el cementerio donde trabajaban
para reunirme con la historiadora Karen Lambrecht,
que descubri� el relato de la peste de Frankenstein.
Tengo esta prueba del horrible suceso
que se produjo en Frankenstein en 1606.
�Qu� ocurre exactamente en este dibujo extraordinario?
Vemos a los sepultureros
diseminando el veneno
que caus� la peste.
F�rster fue acusado de manchar los picaportes de todo Frankenstein
con una pasta hecha de cad�veres
para propagar la enfermedad.
Pero las acusaciones contra �l no se limitaban al envenenamiento.
�Y esto qu� es?
No s�lo les acusaron de propagar el veneno,
sino de asesinatos rituales y robos.
Aqu� se ve a un sepulturero
comi�ndose a un ni�o. - Eso es canibalismo.
Profanaban los cad�veres,
extirparon ni�os
del cad�ver de las embarazadas.
Es muy gr�fico.
Como sepulturero municipal,
F�rster se ocupaba de enterrar a las v�ctimas de la peste.
Su acceso a cad�veres recientes facilit�
que le encontrasen culpable de los cargos.
Lo que me acaba de contar Karen es asombroso y sorprendente.
En toda Europa, hab�a juicios por brujer�a,
pero los juicios de aqu� fueron contra sepultureros
acusados de extender la peste.
Me parece que tengo que entender mejor
por qu� la peste afect� tanto a la imaginaci�n popular
como para perseguir y ejecutar
a la gente que se cre�a responsable de su propagaci�n.
He venido a Londres, donde 60 a�os tras la epidemia de Frankenstein,
la peste mat� a 100 000 personas.
He quedado con un historiador en medicina, Robert Jutte,
en la iglesia de Saint Bride,
el lugar de reposo eterno de cientos de v�ctimas de la peste.
Robert, espero que nos puedas informar sobre la peste.
�Sabemos cu�nta gente muri� en el pueblo de Frankenstein?
Seg�n los archivos que tenemos de ese periodo,
unas 1500 personas, una cifra muy elevada,
porque en un par de semanas muri� un cuarto de la poblaci�n.
As� que se produjo muy r�pido y arbitrariamente, �no?
Exacto, hubo casos en que un familiar se levantaba por la ma�ana
y al final de la noche ya estaba muerto.
Y esa muerte tan terrible y repentina
impresion� a la gente de la �poca.
La gente no se sent�a preparada para el juicio final
y, por eso, morir repentinamente resultaba aterrador.
Las iglesias no daban abasto durante los estallidos de peste.
Y no todo el que mor�a ten�a el funeral adecuado.
Robert, mira esto.
Te hace darte cuenta del aspecto humano.
En efecto, lo que m�s tem�an las personas de entonces
era no tener una tumba individual
y que las enterrasen en un pozo.
Nos damos cuenta del miedo que les daba
que las enterrasen con cientos de personas
en el mismo sitio.
Despojadas de toda identidad individual.
Exacto, casi todos los huesos est�n dispersos.
Parece una fosa colectiva de la peste del siglo XVII.
Creo que, al ver esto,
cobra m�s sentido, o al menos empiezo a entender,
por qu� la gente del siglo XVII de Frankenstein
estaba tan horrorizada por la peste
y por qu� atac� a quien pod�a haberla causado.
Gracias a Mary Shelley, el nombre de Frankenstein
es mundialmente famoso.
Pero tal vez los sucesos que acontecieron en Frankenstein
sean los que se merezcan el honor de haber creado un nombre
que siempre estar� asociado con el terror.
Susie ha descubierto
que una cuarta parte de la poblaci�n de Frankenstein
fue aniquilada por la peste.
�Pero fueron los sepultureros los responsables
de la epidemia mediante la creaci�n de pociones y venenos?
�Hay alguna forma de saber cu�les fueron exactamente?
Las autoridades de la �poca no ten�an un laboratorio forense
donde analizarlos.
La idea de que hubiera pociones que causaban la peste
me parece rid�cula.
Creo que se concibi� deliberadamente
para acusar a los sepultureros.
Los vecinos de F�rster cre�an que en vez de enterrar a los muertos,
los sepultureros los usaban para preparar pociones.
Es incre�ble.
He quedado con el investigador J�rgen Mischke
para averiguar m�s sobre lo que hac�a F�rster.
J�rgen, la idea de que las pociones se hac�an con partes de cad�veres
me parece absurda. �De d�nde pudo salir?
Tengo una sorpresa para ti:
preparar pociones y medicinas con muertos
fue muy com�n entre los siglos XVI y XVIII.
A principios del siglo XVII,
la gente cre�a que las medicinas a base de cad�veres sanos
eran especialmente eficaces.
No s�lo curaban dolencias
sino que transmit�an al paciente la vitalidad del cad�ver.
�Y qu� partes del cuerpo se utilizaban?
En la literatura m�dica de la �poca,
se habla de 24 partes de un cad�ver
que pod�an usarse para la medicina.
Como la grasa, la piel, el cr�neo, los huesos...
Los huesos se mol�an y la carne se herv�a
como medicamento para dolencias como la epilepsia o las jaquecas.
�Y F�rster ser�a el proveedor local de Frankenstein?
�De d�nde proced�an esas partes de cad�veres?
Hab�a que acudir al verdugo.
El verdugo ten�a el derecho exclusivo
de hacer lo que quisiera con los cad�veres.
Era el �nico modo de conseguir un cad�ver joven y sano.
Supon�a un ingreso adicional muy importante para el verdugo
y a veces los sepultureros tambi�n complementaban as� sus ingresos.
�Y es posible que esas pociones contribuyeran a la propagaci�n?
Estaba prohibido hacer medicinas
con partes de cad�veres de ancianos o enfermos
porque sab�an que era peligroso.
Pero si los sepultureros lo hac�an, a lo mejor no sab�an
c�mo impedir que se extendiera la enfermedad.
S�, si se compraban partes ilegalmente a un sepulturero
pod�a ser peligroso.
No sab�a que la medicina con cad�veres era tan com�n.
A�n hoy la medicina con cad�veres salva a los vivos con muertos.
Por ejemplo, con transfusiones o donaci�n de �rganos.
As� que se sigue haciendo.
Es fascinante,
porque lo que asum�a que eran pruebas falsas
para apoyar acusaciones rid�culas
podr�a estar relacionado con la medicina de la �poca.
De forma oficial, quiz� los sepultureros no deb�an fabricar
medicinas y pociones con cad�veres.
Pero de repente, no me parece tan raro ni descabellado.
Y si efectivamente preparaban esas pociones,
es f�cil que se convirtieran en potenciales culpables.
Joe ha descubierto que el sepulturero Wentzel F�rster
pudo tener un chanchullo de medicinas il�citas
hechas con cad�veres.
Y sus actos pudieron contribuir a extender la peste,
aunque no fuera deliberadamente.
Pero, aun as�, eso no explica el lado m�s oscuro
de las acusaciones contra �l y los dem�s.
De vuelta en Polonia,
Karen y yo vamos a las mazmorras que hay bajo el ayuntamiento,
donde se cree que encerraron a los sepultureros.
Espero averiguar por qu� les acusaron
de robo, canibalismo y necrofilia.
Les acusaron de ser herramientas del demonio,
que les dijo que diseminaran el veneno
para acabar con la poblaci�n.
Dijeron que los sepultureros
eran los perros de caza del diablo.
Como sepultureros, F�rster y los dem�s estaban marginados.
La gente los asociaba con la muerte.
Haci�ndoles un blanco f�cil para las acusaciones m�s siniestras.
Parece descabellado.
�C�mo pudieron creer que los sepultureros hac�an eso?
Viv�an en un ambiente de temor, estaban nerviosos
y las autoridades locales ten�an que hacer algo.
Adem�s de F�rster y de su mujer,
seis personas m�s fueron arrestadas
y acusadas de propagar la peste.
Y como la comunidad estaba convencida de su culpabilidad,
casi no tuvieron posibilidades de defenderse.
En Frankenstein, los quer�a muertos.
Las autoridades estaban decididas a hacer confesar a los sepultureros
y a que implicasen a otros miembros de su familia.
La agon�a a la que fueron sometidos
pronto produjo las pruebas necesarias.
El viaje al lugar de su ejecuci�n comenz� aqu�,
en las mazmorras bajo el ayuntamiento,
donde encarcelaron y torturaron a F�rster y los dem�s.
Luego los sacaron subidos a un carro que los pase� por la ciudad
para que toda la poblaci�n pudiera presenciar su castigo,
lo que les ocurr�a a los culpables, a modo de advertencia.
Y despu�s tuvo lugar el espect�culo,
una sangrienta y espantosa puesta en escena
que se despleg� en un escenario muy p�blico.
Todo Frankenstein ten�a un inter�s personal en la ejecuci�n.
Cre�an que, con la muerte de F�rster y los dem�s,
terminar�an las desgracias de la peste.
Esta es la antigua linde de la ciudad, donde estaba el foso.
Cuando F�rster y los otros pasaron por aqu�,
ya estaban cubiertos de heridas terribles.
No fue s�lo un castigo f�sico, sino una degradaci�n ritual.
Para los habitantes, F�rster no s�lo hab�a envenenado a sus vecinos,
sino que hab�a roto su juramento de servir a la comunidad.
Doloridos por las heridas, F�rster y los dem�s
llegaron a la colina del cadalso, a las afueras de la ciudad.
En ese momento, desear�an un final r�pido a su sufrimiento.
Pero no fue as�.
A F�rster y a su ayudante les cortaron la mano derecha.
Las manos se clavaron a las estacas donde morir�an.
Y por el crimen de necrofilia,
el ayudante de F�rster fue castrado.
Luego, le quemaron vivo.
F�rster y otros tres sepultureros fueron encadenados a una estaca.
Y encendieron fuegos alrededor
para que se asaran hasta morir.
Durante el a�o siguiente,
once miembros m�s de las familias de los sepultureros
fueron arrestados, juzgados y ejecutados.
Un ni�o de catorce a�os fue decapitado.
La verdadera clave de este relato es el miedo.
En esas situaciones,
el miedo obliga a las personas a cometer infamias
y los sepultureros lo pagaron.
Puede que hicieran pociones con cad�veres.
A lo mejor ayudaron a propagar la enfermedad sin querer,
pero esos remedios eran comunes en esa �poca,
La gente confiaba en ese tipo de medicina.
As� que fue un acto de barbarie hip�crita
que la poblaci�n se cebase con los sepultureros de Frankenstein
y les hicieran pagar tan alto y sangriento precio.
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