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-¿Me has cogido el mechero, Paula? -Ah, sí, toma.
Pero serás pirómana.
¿Por qué no ha venido el Ratoncito Pérez?
¡Ahí va! ¿En serio no ha venido?
No, y le he dejado el diente debajo de la almohada.
Se habrá olvidado, se habrá olvidado. No pasa nada.
Escucha... Ay, sí, es que resulta que ahora está en huelga.
Me llamó y no te lo había dicho.
Está en huelga porque las
condiciones de trabajo son terribles,
-el jefe los trata como escoria. -Mamá.
Los ratones no tienen sindicato.
-Tienen un trabajo muy complicado. -Mamá, el Ratoncito eres tú.
Pues mira, Paula, ya eres mayor.
No puedo darte un regalo cada vez que se te cae un diente.
¿A quién se le habrá ocurrido? Seguro que a un drogadicto.
-Va, repítemelo. -A ver, ¿cómo te llamas?
Pues me llamo Timothée y vengo a
visitar a mi pobre abuelito, el señor Zaoui.
Vale, pero intenta creerte lo que estás diciendo.
¡Ay, mi pobre abuelito!
Decidme cómo está. ¡Estoy tan triste!
¡Yayo!
No, no, no lo exageres tanto. Mucho mejor si no lloriqueas tanto.
-Venga, tira. -¡Mamá, la colilla, jolín!
-Perdón, ¿cómo dices? No digas eso. -Tú lo dices todo el rato.
Yo soy tu madre y puedo decirlo.
¡Jolín! ¡Jopé!
¡Dios!
A ver, Paula, entramos, robamos el robot y salimos, ¿vale?
No te pongas a parlotear con todo el mundo.
Sí, mamá.
-¿Es que estás nerviosa? -La que se estresa eres tú.
Vamos.
-Buenos días... -¿Por qué no cogemos este?
¡Buenos días! ¿Puedo ayudarlos?
Venimos a ver a mi abuelo, el señor Zaoui.
Lo ingresaron la semana pasada.
¡Ah! Sí. Voy a comprobar sus permisos. ¿Cómo se llaman?
-Pues... -¡Estoy tan triste!
¿Por qué no podemos ir a verle de una vez?
-¡Ay, cariño! -Está preocupado.
-Venga, vamos ya. -Es que...
Sí, estoy preocupado.
-¿Cómo está el yayo? -Está muy bien, no te preocupes.
Tu abuelo va a alegrarse mucho de verte. Está con su robot.
Todos los residentes tienen un robot...
porque les hace algo de compañía, la verdad...
y como no tengo más personal...
-Buenos días, señora Zolanski. -Una cucharadita por Christine.
-Una cucharadita por Christine. -Vamos a cambiarle ya el pañal.
-Ya casi estamos. -No se preocupe.
Venga, Thierry, con movimientos muy
explosivos para sorprender al músculo.
En cualquier caso, el señor Zaoui... es muy simpático.
-¿Ah, sí? -Sí, tienes un abuelo estupendísimo.
Scrabble.
Voy con la palabra "eutanasia".
Según mi detector de emociones, usted está molesto.
Señor, ¿acaso necesita ir al baño?
Toc, toc, toc. Buenas, señor Zaoui.
-Buenas. -¿Adivine con quién vengo?
Hola, papá.
¿Quiénes son?
Lo siento.
Se trata de su hija.
-No, yo... -Janine, soy Janine.
-Es Janine. -No, no, yo no la conozco.
-Que sí... -Y Timothée.
¿Vamos a dar un paseo, yayo?
-Qué mono es. -No, yo no los conozco,
pero no los conozco.
-Vamos a quedarnos un rato a charlar.
-Ah, claro, los dejos solos.
-Bueno, señor Zaoui, hasta luego. -Ah, vale.
Bueno...
-Gracias. -Hasta luego.
Venga.
Yo me llamo Paula. ¿Tú cómo te llamas?
Me llamo T.0, pero puedes llamarme Théo.
Paula, vigila la puerta.
Es hora de lavar su zona íntima, Roger.
-No, no, no, no, no. -Quítese los pantalones.
Para. Hoy no hay higiene íntima.
Lo siento, Roger.
Corre, corre, corre...
¿Van a dar un paseo?
-¿Van a dar una vuelta? -Sí.
Pues igual... igual yo también... también voy ahora a dar una vuelta.
Ah, muy bien.
Tal vez podría salir con ustedes.
Adiós.
Súbete al coche ya.
-¿No quieres que te ayude? -Tranquila, no, no.
-Venga, ven, amiguito. -¿Estás segura?
Vaya... ¡Me cago en...!
Pero enciéndelo, así se sentará solo.
Ah, sí.
Ay, caray.
Al coche.
¿Por qué no podemos quedarnos con alguno?
Porque...
¿Porque qué?
Porque no necesitamos un robot, necesitamos dinero, Paula.
Por favor, por el Ratoncito Pérez.
¿Por el Ratoncito Pérez? ¿Me estás vacilando?
¿Quieres que te regale cien pavos y un pony también?
¿Un robot por un diente?
Pero, por favor, mamá...
No me vas a convencer haciendo
pucheros, ese truco te lo he enseñado yo.
Qué rabia.
Paula... tú y yo estamos bien solas,
¿no? Nosotras no necesitamos a nadie.
¿Quieres ser como esos pardillos que
no hablan con nadie porque tienen robots?
Pero si nosotras ya no hablamos con nadie.
Lo apagaré de vez en cuando.
-Para ya. -Por favor.
¡Basta! Paula, deja el temita de una vez.
Y deja de ponerte así mientras estoy conduciendo.
Tenga cuidado, está superando el límite de velocidad.
¿Qué más dará? Solo me estoy pasando del límite por 5 km/h.
Bueno, no sé qué hago hablando con este.
A esta velocidad debería mantenerse a 13 metros
del vehículo que va delante de este.
¿Y cómo voy a calcular 13 metros mientras conduzco?
Solo hay que multiplicar por tres la velocidad
para obtener la distancia recorrida
en un segundo y si lo divide todo por...
Cállate, calla, calla, calla, calla...
Término coloquial. Parafrasear.
Por favor, mamá.
-Se ha saltado un stop. -Podría hacer los deberes con él.
Va a perder cuatro puntos y serán 90 euros de multa.
¡Ya vale! Cerrad la boca los dos ya.
Según mi detector de emociones, usted está molesta.
¿Acaso necesita ir al baño?
Bueno, será mejor que te apague un rato.
¡Mamá, cuidado!
¿Estás bien?
¡Maldito cacharro!
¿De dónde has sacado este cacharro?
Es viejo como el mundo.
Yo esto no me lo quedo... porque menudo negocio estaría haciendo.
-¿Por qué? -No se va a vender nunca.
Pero si ya me has cogido algún T.0.
Todavía no he vendido el último que me trajiste.
Estos ya ni se actualizan.
Puedes desmontarlos y venderlos por piezas.
Lo único que tengo son piezas.
Mira alrededor: piernas, torsos, cabezas...
Esto parece un cementerio.
La gente solo quiere comprar los modelos nuevos.
La gente quiere los T.3, los T.2 como mucho, ¿sabes?
Pero un T.0...
Y más en ese estado.
El circuito no sirve para nada... Olvídate.
Pues listo.
Ya no te localizará la poli.
Vamos a probar.
Te presento a Max.
-Ella es tu nueva dueña. -¿Qué?
Encantado, Max. Soy el robot doméstico T.0,
el robot que quiere lo mejor para usted.
-Puede llamarme Théo. -¿Me tomas el pelo?
Te estoy hablando en serio....
Quédatelo, Max.
Mírate la sudadera.
A lo mejor puede enseñarte a lavar la ropa.
Yo ya sé lavarme mi ropa.
Estoy programado como asistente médico.
¿Le gustaría cambiar mi programación?
De segunda mano vale 8000 pavos. Lo sé, puedes revenderlo.
-Toma. -No.
Venga, cógelo.
Max, ¿vas a estar robando robots toda la vida?
¿Ese es tu plan con la niña?
Pues no, nos vamos a ir a España o a Portugal.
Allí ya han dado marcha atrás.
Han retirado los robots de las residencias y colegios.
Ya se han dado cuenta.
Está claro que los robots acaban hartando. Yo pienso como tú.
Pero trabajo con robots, ¿qué quieres que te diga?
Tengo que llenar la nevera.
Pues eso me toca las pelotas.
¿Es que le duelen los testículos? No se mueva.
Escáner finalizado. Usted no tiene testículos.
-Vaya, ¡no puede ser! -No es preocupante.
Por otra parte, sus niveles de
serotonina y de dopamina están muy bajos.
Mi diagnóstico... es una depresión.
Vale. Bueno, Paula, nos vamos.
¿Te importaría guardármelo en el taller un rato?
Hasta que encuentre un comprador.
No, imposible. Tengo un montón
como este. No queda sitio en la tienda.
Hay robots por todas partes. Venga, cógelo, llévatelo tú.
¿Podemos quedárnoslo?
Ya hemos llegado, este será tu nuevo hogar.
No, no, Paula, esta no es su casa, es temporal.
Se queda hasta que encuentre un comprador.
Y si no le encuentro un comprador... se va al depósito de robots.
Adiós, Théo.
-Vamos a jugar al dinosaurio -No vais a jugar a los dinosaurios.
¿Qué habíamos dicho? Haces los deberes y después juegas.
Cuida de él, ¿vale?
Sí.
¿Un abrazo?
-¿Qué? -Llorar podría sentarle bien.
Pues muy bien. No, no, no me toques.
¿Le gustaría hablar un poco de sus problemas?
-Hablar las cosas es esencial. -No, no, todo va genial, gracias.
Actualización emocional: "Todo va genial".
Bueno, ¿me dejas?
Estoy programado para cuidarla, Max.
Ya, aunque más bien pareces estar programado para cabrearme.
Vaya...
El sol aporta vitamina D y alegría de vivir.
Estupendo.
¿Qué estás haciendo ahí?
Estoy ordenando su domicilio.
No, no, gracias, no toques nada. No te he pedido nada.
Una vivienda ordenada calma la ira.
Dame eso, dame esa foto.
La foto, dámela.
Así me gusta, buen perrito. Venga, siéntate por ahí.
Mi tratamiento incluye... contacto con sus seres queridos.
Llamada a su hermana en curso.
¡No, no! ¿Qué estás haciendo?
Ahora no tengo ganas de hablar con ella.
Ah, pues muy bonito.
Así que no quieres hablar conmigo.
-Yo tampoco quiero. -No, no es eso.
Y he visto que me ha llamado un robot.
¿Se ha comprado un robot la mujer antisistema?
No, no, es solo que...
Yo alucino. Para cuidar de tu hija, me imagino.
No es malo pensar en uno mismo de vez en cuando.
Cálmese.
En vez de ir dando lecciones.
-Ya. -Usted solo piense en su felicidad.
-Sí. -Olvídese de los demás
-y de su hermana... -Bueno, entonces, os dejo.
-... transmite pensamientos negativos.
-Cuánta razón tienes.
Vale.
¿Eso le ha sentado bien?
Bueno, mira, voy a apagarte un ratito.
No me queda batería, tengo que cargarme.
-Cuenta hasta seis.
-Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis.
-Despacio. -Un, dos, tres.
Así mejor. Mientras tu cuentas, yo me escondo.
¿Preparado?
-Vale. -Vamos otra vez.
Uno, dos, tres,
-cuatro, cinco, seis. -¡Ya estoy!
Vale. Ya te he encontrado. En el cesto de la ropa sucia.
No.
Buenos días, Max.
¿A qué hora tiene que estar en el colegio Paula?
¿El colegio? Su colegio soy yo.
¿Usted tiene autorización del inspector de trabajo
para dar clases en su domicilio?
Pues sí. Sí, sí, claro, espera.
Mira, ¿la estás viendo?
-¿Estás bien, cariño? -Sí.
-Mira, hemos recogido la casa. -Sí.
Y ya he acabado de hacer los ejercicios.
Me he instalado un programa de apoyo escolar.
He trabajado como profesora durante diez años
hasta que me reemplazó una máquina como tú,
así que no vengas a enseñarme cómo trabajar con mi hija.
De acuerdo.
Venga, imperfecto, futuro... bien.
Dígame, ¿le apetece que empiece a preparar el desayuno?
Sí, venga, haz eso, sí.
Subjuntivo. ¿Te sabes el subjuntivo?
-Paula, ¿has hecho trampas? -No.
No, Théo me ha revisado los ejercicios, pero estaban bien.
Aquí hay: kétchup, tres alcaparras y medio limón.
¿Le gustaría que preparara alguna cosa?
¿Y qué vas a hacer con eso?
Alcaparras... con kétchup y con limón.
Ñam.
Después de que "habremos" desayunado, hay que hacer la compra.
-Después de que "hayamos" desayunado.
-¿Perdón?
"Después de que" para futuros no va seguido de indicativo,
sino de subjuntivo... así que se
diría: "Después de que hayamos desayunado".
Vale, entonces decimos...
¿De qué asignatura era usted profesora?
De "a ti qué te importa". Yo era... yo era hasta catedrática.
Tú no hables así, Paula.
Venga, va, ¿nos vamos al supermercado?
-Vale. -Venga, vamos.
Mamá... ¿podemos llevarnos a Théo con nosotras?
No, nos vestimos y vamos.
Pero no puede quedarse aquí solo.
Sí, tienes razón. Y también nos llevamos la lavadora
y el microondas. No podemos dejarlos aquí solos.
Pues entonces... si Théo no va, yo tampoco voy.
NO PIENSES. T.5.
¿Tú estudias todo el programa escolar?
Sí.
-¿Lengua? -Sí.
-¿Matemáticas? -Sí.
-Te digo que hacemos todo el currículo.
-¿Hasta educación para la ciudadanía?
También.
Théo, están estropeadas, baja.
Venga, ven, no tengas miedo, Théo.
-Esto está prohibido. -No, no, no, ven aquí.
-Ven, que aquí mando yo. -De acuerdo.
-Pasa. -Vaya.
Jolín...
Venga, ven aquí de una vez.
-Esto está prohibido. -Ay, calla.
Venga, pasa ya.
-¡Muy bien! -Eso es.
Primera lección: cuando podamos, no pagamos.
Hay un supermercado a 144 metros. ¿Por qué vamos a coger el metro?
Porque uno nunca hace la compra cerca de casa. Segunda lección.
Cuidado.
Agárrate a la barra.
No, ahí te puedes pillar los dedos. A la barra.
Pero ese mensaje está dirigido a los conejos.
No, no es solo para los conejos.
Gracias.
De nada.
-Choca. -Choca.
Estira bien la mano. Choca.
-Ahora... pon el puño de esta forma. -¿De esta forma?
Choca.
Buenos días. Yo soy poeta, pero he sido reemplazado por un robot.
De modo que ahora tengo muchas carencias y...
¿Creen que un robot podría haber escrito algo así?
"Los libros labios, aferrados con ambas manos
a las piernas de una mujer liebre con pico de libro...".
Hazlo así. -"Que rec...".
-Es así. -Disculpen.
"Cosiendo... y que cose... y que cose...
y que cose con ambas manos pies de crespón para personas
con una sola pierna, así como... como alas libres...".
-Bueno, el final... no es muy bueno. -Pues ahora...
Bueno, voy a dar una vuelta por ahí por si... por si tienen algo...
por si pueden darme una moneda.
-Genial. -¿Le ha gustado el poema?
A ver, Paula... no es tu amigo, ¿vale?
-Es un robot. -A ella no le gustan los robots
porque los robots son el fin de la humanidad y de la solide...
-Soli... -Solidaridad.
Disculpe, ¿tendría usted alguna moneda?
No, lo siento, no tengo nada. Lo siento.
Todavía le quedan los 3,85 euros del cambio de la panadería.
Lo siento mucho, yo...
Pero por suerte... me lo ha recordado.
Gracias. Gracias.
Tenemos que coger salchichón.
Salchichón... ¿Qué más hace falta? Nata, jamón, macarrones...
Leche.
-Leche, se me había olvidado. -Y cereales.
Y cereales.
Venga, daos prisa.
Venga, venga, venga.
Venga ya...
¿Paula?
Max, debería evitar los carbohidratos simples.
Los alimentos grasos, salados y dulces
tienen efectos negativos en su salud mental.
No sé de qué me hablas.
De los brioches que se ha metido en el abrigo.
-Calla.
-¿Por qué no utiliza la cesta de la compra?
La cesta es mucho más práctica que el abrigo.
Ah, sí, es verdad, soy tonta.
¿Por qué no vas a dar una vuelta por ahí?
Buena idea. Puedo seleccionar
alimentos que ayuden a regular su humor.
Genial.
-¿Podemos llevárnoslo? -Pues no.
¿Qué es eso? ¿Dónde quieres meter eso?
-Pues ahí. -No, no, no.
Además, ¿qué es? Si es un bicho de plástico.
¿Tú no querías salvar a los peces? Esta cosa va a exterminarlos.
Se acabaron los peces en el mundo si compras esta cosa.
Voy a dejarlo aquí.
Pero no estaba ahí, se nota mucho.
Queda bien con la leche de coco. Co-có, leche de co-có.
-No hace gracia.
-Co-có. ¿No te gusta la leche de co-có?
Unos cereales Kiki Pops, un tazón de energía para toda la jornada,
porque usted está cansado.
¿Ah, sí? Pero si yo duermo muy bien.
No, Jean-Luc, usted tiene muy mala cara.
Venga, te toca ya.
Míralos. Los cangrejos, los
bogavantes... los pobres están encerrados.
Qué va, están bien. Mírame.
¿Y Théo?
Théo viene ahora. Voy a ir a buscarlo.
Mírame, ¿estás triste?
Supermegatriste. Nos vemos en las cajas.
-Théo. -Max,
les he elegido un buen Omega 3, zanahorias para la amabilidad...
Genial, pero déjalo todo aquí, ¿vale?
Que la madre de Camille se dirija a la salida...
Me llaman. Théo, nos vemos fuera.
-¿Quiere guardar las zanahorias en el abrigo?
-Quiero ir con mi mamá.
-¿Dónde está? -No te preocupes,
-que tu mamá aparecerá pronto. -¡Ay, mi niña, mi vida!
¡Mamá!
¿Qué es lo que ha pasado?
Que me he perdido.
Te has perdido. Lo siento mucho. Yo...
¿Podemos volver ya a casa?
¿Quieres que volvamos? ¿No estás bien?
Pero es que tengo que... ¿Le importa que le deje la compra aquí?
-Tranquila. -¿No le dices adiós a la señora?
-Adiós. -Hasta luego.
-Adiós. -Que tengan un buen día.
Pobrecita mía, madre mía.
Y el Óscar a la mejor actriz...
se le concede...
¡a Paula!
¿Dónde está Théo?
¿Dónde está Théo?
¡Théo!
-Espera, no puedes salir. -¡Théo!
-¡Para! No te muevas. -Por favor. Vamos a ver,
no se sale de una tienda sin haber pagado la compra.
Quédate aquí, no te muevas, voy a buscarlo.
Venga. Stan, ¿puedes traerla? Yo me llevo el carrito.
Vamos, da media vuelta.
Lo siento, es que mi robot desvaría, es muy viejo.
Es un... es un... es un T.0.
No se sale de una tienda sin haber pagado.
A ver, ¿no estás bien, Théo?
Solo he hecho lo que usted me ha
dicho: cuando podamos, pues no pagamos.
Pero... yo nunca he dicho eso.
¿Qué es lo que esconde en el abrigo?
-No estoy escondiendo nada. -¿Y eso qué es?
-Venga. -¿Cómo?
Llama a la policía.
Esper... ¡Cógela, cógela!
-¿Pero usted se cree que...? -¡Suélteme!
-No se resista. -Les digo que no he robado nada.
Stan, sujétala bien. Pare quieta.
No se mueva.
Buenos días.
¿Usted sabe por qué estoy aquí?
¿Porque no era usted buena estudiante?
Pues no.
Tenía muy buenas notas en el colegio.
¿Acaso usted cree que un mal estudiante ahora tendría derecho...
a llevar esto?
Yo creo que no.
No estoy aquí para que la gente me insulte...
así que será mejor que Hervé se encargue de usted.
-Nos pasamos el día recibiendo palos.
-Buenos días.
Escuche, nadie quiere decirme nada. ¿Dónde está mi hija?
Su hija ha ingresado en un orfanato.
¿Cómo dices? ¿En qué orfanato?
Yo no estoy autorizado para proporcionarle esa información.
¿Cómo puedo verla?
Recibirá una citación
en la que se la llamará a comparecer ante el juez de familia.
Él decidirá si tendrá derecho a visitas,
en el caso de que no ingrese en prisión.
¿Ingresar en prisión? ¿Por qué me iban a detener?
Usted ya ha sido condenada dos veces a prisión condicional
por robo con agravantes.
Y una vez por alteración del orden público.
Y hoy mismo ha infringido el artículo 227 del Código Penal,
relativo a la puesta en peligro de menores
al utilizar a su hija para cometer un delito.
Se enfrenta a cinco años de cárcel y a 150 000 euros de multa.
¿Desea añadir alguna cosa más?
¿Que te den, por ejemplo?
Por ejemplo.
Por desacato a un robot depositario de la autoridad pública: 7 500 E.
Antes de su citación,
le aconsejamos que se recupere y encuentre un trabajo de verdad.
Y no olvide permanecer localizable...
localizable...
zable, zable, zable...
-Zable, zable... -Perdón, está averiado.
Siempre nos dan modelos antiguos, así que fallan a menudo.
¿Hervé? Ven aquí. No, no. No.
Reset. Reiníciate.
Ya vale, ya vale. No, no, no.
Hervé, para. Reset, reset.
-Reset, para. -Zable.
Maldita sea. Madre mía. ¿Hervé?
¿Hervé?
Teléfono.
Cartera.
Llaves.
Y... écheme una firma aquí, por favor.
Y su robot.
No hace falta, quédeselo.
¿Adónde va?
Voy a tirarme de un puente.
Hay cuatro puentes cerca de usted. ¿Desea que le haga un itinerario?
Deja de seguirme ya.
Ahora no debería quedarse sola, Max.
¡Déjame en paz!
Pero usted me necesita.
-¿Ah, sí? ¿Quieres ayudarme? -Sí.
¡Pues entonces lárgate!
-Es que no puedo irme. -¡Que me dejes!
Es culpa tuya que la haya perdido.
Usted ha violado el artículo 227
relativo a la puesta en peligro de...
-Se han llevado a Paula, ¿estás contento?
-Yo no puedo estar contento,
pero, según mi detector de
emociones, parece que todo va genial.
El lado positivo de la situación es que, sin Paula,
usted va a tener tiempo para recuperarse.
Hay un spa a 144 metros. ¿Desea que haga una reserva?
-Usted se ha hecho daño. -Cállate, cállate.
¿Puede mover la mano de este modo?
No.
No mueva el brazo, por favor. Voy a hacerle un escáner.
Tiene una fractura del quinto metacarpiano y del radio.
Qué estupidez.
Debería ir ahora mismo a urgencias, Max.
No, tengo que encontrar a Paula.
-Necesita tratamiento. -¡Déjame en paz!
Max...
si quiere, yo puedo conducir.
Bueno, pero deja eso.
Pues realmente revolucionario,
sobre todo en un momento en el que
la ola tecnológica ha sido tan fuerte
que no hemos podido anticiparla, nos ha arrasado.
No nos ha dado tiempo de construir un modelo educativo,
ni modelos críticos. Sin embargo, en este momento..
-¿Y bien, Max? -Arranca.
Entonces, ¿mi diagnóstico estaba bien?
¿Qué habíamos dicho?
Deja el tema.
Vale, es el momento.
Usted no debería hacer esto, Max.
Tú haz lo que yo te diga, ¿de acuerdo?
-El secuestro parental tiene una pena de 15 años.
-¿Qué te he dicho?
Coge la radiografía, que yo no puedo abrir.
La metes ahí, ¿vale?
Y pegas un tirón fuerte hacia abajo cuando yo te lo diga.
Yo tenía razón: tiene una fractura del quinto metacarpiano...
Deja eso ahora.
Métela... en la ranura.
Tienes que dar un golpe seco. Ahí.
Venga. ¡Venga, fuerte!
Ay, leches...
Venga, pega un tirón fuerte.
Vale, espérame dentro del coche.
Corre.
No hagas ruido, ¿eh?
¡Maldita sea, maldita sea!
¡ANIMACIÓN EN EL CENTRO ESTA NOCHE!
¿Tú quién eres?
He llamado a la policía.
-¿Quién eres tú? -Trabajo aquí.
-¿Tú trabajas aquí? -Sí.
-Vengo a recuperar a mi hija. -No, las cosas no se hacen así.
¡Paula!
No. No, no voy a dejarla tocar a los niños.
-¡No! -Para.
-Aparta. -Me hace daño.
Me clava las uñas.
¿Dónde está? Se llama Paula. Paula.
Tiene nueve años.
-¿Dónde está? -Se ha ido.
¿Adónde?
Con su familia de acogida.
-¿Familia de acogida? -Sí, muy buena gente.
-¿Ah, sí? -Una gente que sabrá cuidarla.
-¿Ah, sí? ¿Dónde está ahora? -Con su tía.
-¿Dónde? -Ha venido su tía de Bretaña.
-¿Qué? -Ha venido su tía de Bretaña.
Pero... ¡Pare!
¡Ya vale, deje de pegarme!
Yo soy su familia.
¡Su tía es una buena mujer!
¡Ella... es una buena mujer! ¡No como usted!
Arranca. Arranca.
¡Arranca!
Max, debería abrocharse el cinturón.
Tío, pero ¿qué estás haciendo?
Compruebo el retrovisor interior y los exteriores.
No hay nadie. ¡Arranca!
No hay nadie.
Ya puedo salir.
Pero ¿qué estás haciendo?
No des marcha atrás, si podemos salir por delante.
¡Que cabe!
Dios santo...
¡Acelera un poco, tío!
-Ha empezado a pegarme. -¡Están ahí!
-¡Están ahí! -¡Es ella! ¡Es esa!
-¡Están ahí! ¡Acelera! -¡Pare!
Estamos en una zona limitada a 30 km/h.
-No puedo ir más deprisa. -¡Deténganse ya!
-¡Frene ya!
-¡Maldita sea, estoy apañada del todo!
¿Acaso superar el límite de
velocidad podría ayudarla a estar mejor?
Sí, sí.
Actualización del tratamiento.
¡Deténganse!
¡Sí! ¡Sí!
Muy bien.
Tiene el ritmo cardíaco acelerado.
Sus niveles de serotonina y dopamina están aumentando.
-El tratamiento está funcionando. -Sí.
¿Adónde vamos?
Vamos a recuperar a Paula,
-está en casa de mi hermana. -¿Y dónde vive?
En Bretaña.
Ha recibido una citación del juez de familia.
Ha emitido una orden de arresto por intento de secuestro.
-Oye, ¿tú sabes cortar el pelo? -Sí.
Tengo que cambiar de imagen.
¿Podrían localizarme con esto?
Sí.
Los componentes de un teléfono móvil son muy tóxicos.
La duración de la vida útil de
una batería en la naturaleza es de...
Baja y llénalo.
Se están analizando los primeros datos de la investigación.
Lo que se ha descubierto hasta el momento es que una mujer,
que no estaba cruzando por el paso de peatones
y que llevaba una bicicleta en la mano,
fue atropellada por un vehículo,
un transporte con conductor autónomo.
De ese modo, se produjo una colisión y la... y la... la peatona falleció.
Así que mucha precaución.
Lo que ha indicado por ahora la jefa de policía
es que, se tratara de un coche autónomo o no,
habría sido muy difícil evitar el accidente,
lo que parece evidenciar que la
causa no ha sido un problema tecnológico.
Esto es lo que se sabe por el momento.
Vaya.
Théo, nos vamos.
Espera, espera, espera... ¿De dónde lo has sacado?
Ven, Théo.
Es mono, la verdad.
Ven, voy a enseñarte algo.
PLÁTANO BIO
Buena idea: los plátanos tienen mucha vitamina B6 y B9
que producen serotonina.
¿Ah, sí? Y además, están de rebajas, mira.
¡Anda! Ven.
Max, no debería utilizar la tarjeta de crédito.
Podría localizarla la policía.
Pero... ¡cállate!
¿También vas a contar que vamos a secuestrar a una niña?
Vamos a secuestrar a una niña.
No, no, no. Está de coña. Es que es muy viejo.
Es... es un T.0. Es un asco...
porque lo he programado para... para decir chorradas.
Yo digo chorradas.
Eso se llama ironía, Théo.
Qué aburrimiento...
¡Ups!
Se os ha caído esto.
Sí, es verdad.
-Qué bien. -Muchas gracias, eh.
-De nada. -Va, recógelo, ¿no?
No lo recojas, Théo.
-No hagas caso, hazlo. -¿Esto os entretiene?
Sí, nos hace gracia.
Sinvergüenza.
Sinvergüenza.
-¿Qué has dicho? -Sinvergüenza.
¿Quieres que te destroce?
-¡Maldito robot! -¿Qué dices, escoria?
Te voy a reventar. ¡Menuda hija de fruta!
¿Tienes problemas de elocución?
Eso es argot. Le propone abrirle los genitales
con sus partes transformadas en motosierra.
¡Cierra el pico!
-¡Que no lo toquéis! -¡No lo toques!
¡Jolín! Théo, ¡atácalos!
No me está permitido hacerle daño a ningún ser humano.
Perdonen, pero ¿qué está pasando aquí? A ver...
Venga, vámonos. ¡Payasa de las narices!
-Petarda. -Sí, venga, largaos.
A ver, ¿está bien, señora?
No, me duele.
Caray, pero hacer algo así, y más a una mujer...
Después de todas vuestras batallas, todo lo que lucháis,
todo lo que soportáis a diario, la regla, el...
el tema del parto... Esto es una auténtica pesadilla.
¡Todo eso... para acabar recibiendo un puñetazo en la cara, tío!
A mí eso me...
Mire, yo estoy con vosotras.
-Yo soy feminista y... -¿Me ayuda?
Voy a llamar a la policía primero. Vuelvo en un momento.
Théo, ayúdame, anda.
-Max, ahora necesita otra escayola. -Que sí, pesado.
Vas a tener que aprender a defenderte solo un poco, Théo.
-¿Pero cómo? -¿Que cómo?
Pues... si te empujan, tú empujas.
Si te pegan, tú pegas más fuerte.
Si te dan un tortazo, les das un rodillazo en las partes.
No puedo, no me han programado para hacer eso.
Para ya. Ven, mira.
Pégame en la mano. Cierra el puño y dame.
Venga, pégame.
-No puedo. -¿No eres mi robot?
-Sí. -Pues venga, pégame.
Va, pégame.
Usted me ha dicho que si me daban un tortazo, tenía que dar...
Sí, sí, sí.
Una mujer sola con un robot...
Sí, justo. Pero dense algo prisa, porque se está yendo.
Esto va a acabar en otra persecución.
-Buenos días. -Buenos días, señora.
Venía para...
Quería cambiarme la escayola.
-Es al fondo del pasillo. -Gracias.
¿Ya estás? ¿Ya has hecho tu ejercicio diario?
¿Qué está buscando?
Unas tijeras. Vigila la puerta. Avísame si viene alguien.
De acuerdo.
Ha llegado el médico.
-Soy el médico de guardia. -Muy buenas.
Vale.
La fractura sigue igual. Vamos a poner otra escayola.
Estoy programado como asistente médico.
Estoy a su disposición, doctor.
Vale, vale. No hace falta, gracias. He estudiado diez años.
Bueno, me quedan dos...
pero no necesito los consejos de un cacharro de plástico.
A ver... arriba.
Perdón.
La ortopedia no es mi fuerte.
No hay que forzar la fractura en ninguna circunstancia.
Ya, gracias.
Ya no hace falta que hablemos las personas, me dirijo al robot, ¿no?
Ah, no, no. No es mi robot, yo...
¿De quién es entonces? ¿Qué hace aquí?
A ver, dile que no eres mi robot. Tú no... tú no eres mi robot.
Yo soy su robot.
-Ya me lo parecía. -Bueno, es que es complicado.
De todas formas, en cuanto acabe Medicina...
me iré muy lejos de aquí.
Me iré a Portugal... donde no hay robots.
Tendré que pedirle prestado el coche a mi madre, pero...
Perdona.
Ahora mismo hay que tener mucho cuidado con Max.
Está pasando por una etapa muy difícil:
tiene una depresión, está desempleada,
ha perdido la custodia de su hija y
corre el riesgo de entrar en la cárcel.
Gracias, Théo. Es... importante compartir esta información.
-De nada. -¿Le hago daño?
-Sí. -Perdón.
¿Cuántos años tiene su hija?
Paula tiene nueve años.
Voy a enseñársela.
¿Qué es eso?
Yo guardo automáticamente las últimas dos semanas.
Qué niña más mona.
-¿Max? -¿Qué?
-¡Tachán! -¡Bien hecho!
A ver, confiesa...
te me estás volviendo un poco delincuente, ¿no?
Cuando podamos, no pagamos.
Eso está muy bien. ¿Has aprendido la lección?
¿Puedes buscar un sitio tranquilo en el que podamos hacer esto?
-Usted me ha dicho "tranquilo". -Sí, que está bien, no te preocupes.
¿Cómo tiene pensado evitar a la policía?
Pues es muy sencillo.
Vamos a llegar cuando sea de noche.
Esperaremos a que todos estén dormidos.
Mi hermana deja siempre la puerta trasera abierta
para que pueda entrar el tonto de su gato.
Recuperamos a Paula.
Cinco minutos después ya estaremos muy lejos.
No nos van a pillar.
¿Puedes volver a enseñármela?
No me queda batería.
Sigue, corta.
Activando el modo de ahorro de energía.
No.
No, Théo, no.
-Reduciendo la actividad del sistema.
-Puñetas.
-Servicio de localización desactivado.
-Jolín, Théo.
Ven. Venga, sígueme.
-Ya voy. -No.
Théo, ven.
Madre mía, qué mala suerte.
¿Seguro que puedes conducir?
No se preocupe, yo controlo.
Pero ¿dónde había aparcado el coche?
No, no, no, no, no, no...
No, Théo, a la derecha.
Pero no tanto. Gira un poco.
Tenga cuidado, Max, que acelero.
¡Que gires! ¡Cuidado, la farola!
Bueno, para, escucha, vas bien, ahora todo recto.
No es por ahí.
¡No, que eso es el carril bici!
Déjame el volante. Encárgate de los pedales.
De acuerdo.
Las olas son bonitas.
Madre mía.
Yo puedo conducir si quiere, Max.
¿Qué estás haciendo? Suelta el volante.
Usted está molesta. ¿Acaso quiere ir al baño?
No se preocupe, que vuelvo a arrancar.
No, para, para del todo.
Venga, vamos a encontrarte un enchufe.
¡Oh, no!
-Agáchate, agáchate. -¿Quiere que le tome la temperatura?
En esta no hay nadie. Ven.
Es culpa mía que haya perdido a Paula.
Pum.
Entra, amiga mía.
Macho...
No estás empujando.
Que sí, estoy empujando.
Un poco más.
¿Puedes entrar ya?
Sí.
Espera. Espera, no te muevas.
No te muevas.
No podemos hacer ruido.
¿Todo bien?
Todo va genial.
Vale. Ve a la puerta... y ábreme.
Por favor, seleccione un idioma,
usuar... usutar...
usua... usuario.
Aquí. Théo, está aquí el cargador.
Aviso: la está buscando la policía.
-Ven. -Somos unos fugitivos.
Usted puede llamarme Théo.
Venga, Théo.
¿Te estás cargando?
Modo de carga activado.
Genial.
Ya estoy cargado, Max.
-Ya. -¿Nos vamos a buscar a Paula?
Tenemos que marcharnos antes de que se despierten.
Ya.
-¿Se encuentra bien? -Sí, sí.
Todo va genial.
Está llorando.
No, para nada, tengo rinitis.
Usted no tiene rinitis.
Usted tiene una depresión y un inicio de micosis en los pies
porque tiene los zapatos húmedos.
Nunca podré ofrecerle una vida normal:
vivir en una casita...
estar toda la familia feliz... el maldito pony de las narices...
Cuando Paula la mira, se le dilatan las pupilas más de un 387%.
Eso es señal clara de un cariño muy profundo.
O de un tumor cerebral.
Y ella no tiene un tumor cerebral.
Pero yo no estoy pidiendo nada raro, te estoy hablando...
de que sea una niña pequeña feliz y realizada...
y que tenga amigos...
y que juegue al tenis o haga aqua-no-sé-qué, o...
pues que vea gente, que no se pase todo el día con su madre,
que no hace nada con su vida.
No soy capaz de decirle que todo va a salir bien...
Es que... ella es... ella separa
la basura, no come carne de animales...
piensa que todo el mundo es bueno, que los robots no son un problema...
que los buenos van a ganar.
No se da cuenta de que ahora todo es un desastre.
Ahora es un desastre.
No por todas partes, pero...
Todavía hay gente que sigue luchando, pero...
tiene que ver a otras personas.
Tendría que ver a otras personas.
Sí, tienes razón.
A veces me digo que debería haber hecho lo mismo que el resto
y haber cogido un robot que se ocupase de ella.
Al menos habría tenido la misma vida
que el resto de las niñas de su edad.
Solo soy una inútil.
Usted no es una inútil.
¿Por qué repites todo lo que digo?
Es un método de psicología que consiste en repetir su última frase.
-Debería ayudarla a hablar. -Menuda tontería.
Usted no es una inútil.
Ahora no he dicho nada.
Ese es otro método de psicología:
la terapia provocadora para sorprender a los pacientes.
Usted solo es una payasa.
Está sonriendo.
Pues sí, porque estoy borracha.
¿Y tú? ¿Por qué parece que sonríes todo el tiempo?
Porque me construyeron así.
¿No te enfadas nunca?
El enfado es un estado negativo.
No. No necesariamente, es importante enfadarse.
La verdad es que no tengo esa actualización.
Pues hay que enfadarse.
Haz lo mismo que yo.
¡Mierda!
-¿Qué pasa? -¿Qué hacen?
¡Mierda!
No, hombre. Levántate.
¡Mundo cruel!
¡Eso! ¡Eso!
¡Mundo cruel!
¡Vamos a escapar de este sistema de desgraciados!
¡Vamos a escapar de este sistema de desgraciados!
¡Nosotras también!
-¡Mundo cruel! -¡Sistema corrupto!
¡Robots de las narices!
¿Son amigas tuyas?
-No. -¡Bailad, bailad!
Es un robot guay.
-Buenas noches. -Buenas noches.
¡Un robot anticapitalista!
Me llamo Théo.
-¿Quieres bailar un poco? -Es una música muy animada.
Espera, mira, te voy a enseñar. Haz esto.
-Entonces, ¿me tengo que mover? -Muévete.
-¡Genial! -Una vuelta.
Ya empieza, ya empieza. El más guapo.
Sí, sí, sí. Va, suelta la manta.
Venga, ven a bailar con nosotras.
Venga, siguiente lección. ¿Cómo se baila en pareja?
Movemos la cadera, movemos la cadera, movemos la cadera.
¡Guau! Mira cómo muevo la cadera. La muevo bien, eh.
¡Sexy!
Tienes que animar a tu amiga, que no está muy animada.
Mueva la cadera, Max.
-¡Venga! -Baila con nosotras.
-Théo, ¿qué nos está pasando? -Vamos, suéltese.
Ya no queda vino.
¿Hay alguien?
Policía Nacional, abran.
Estoy totalmente seguro de que he oído algo.
No pasa nada, tengo una matrícula.
El vehículo que hemos encontrado es su coche.
Debe de estar por aquí con el robot.
-¿Théo? -Buenos días, Max.
¿Dónde estás?
-En la cocina. -¡Agáchate!
¡Agáchate! Hay policías.
Pasar la noche acompañada le ha sentado muy bien a su salud mental.
-¡Sí que han tardado! -¿Perdón?
Agentes, les he llamado yo.
Ah, buenos días, señora.
He oído mucho ruido en la casa
toda la noche, pero los dueños no están.
Bueno, dígame, ¿es que usted ha visto...?
¿A esta mujer... con un robot?
No, no, no, no la he visto. No los he visto nunca.
-Gracias, señora. -Pero, agentes...
tengo llaves de la casa si las quieren.
-¿Les interesan? -Nos vendrían muy bien.
Dios.
Agáchate, Théo, te lo suplico.
Voy a prepararle una tortilla.
¡No, no, no prepares nada! ¡Agáchate, venga!
Dale caña.
Acelera.
La casa de su hermana está en la dirección opuesta, Max.
¿Usted no quería recuperar a Paula?
Ah, sí, claro, vamos ahora.
Es pleno día, no tenemos coche y toda la policía tiene mi foto.
Claro que vamos, y vamos a pie. Muy discreto.
Nos presentamos en casa de mi hermana, llamamos:
"Hola, venimos a llevarnos a Paula". Y nos vamos andando.
¿Tú estás tonto?
Gracias a tus tonterías, seguro
que ahora la casa está bajo vigilancia.
¿Qué tonterías?
"¿Qué tonterías? Pues venga, Max, suéltese un poco,
le va a sentar muy bien bailar.
Adelante, Max, abra una segunda
botella de vino si le apetece bebérsela".
Y voy yo y te hago caso.
Théo, a estas alturas ya tendría que estar con ella.
Eso le ha sentado bien, Max.
Ha tenido contacto humano y su cuerpo ha producido oxitocinas.
¿Pero cómo quieres que esté bien?
Se han llevado a mi hija, ¿entiendes?
¿Tú crees que caminar bajo el sol y comer tres plátanos al día
es lo que me va a hacer feliz? ¿Tú eres tonto?
Y quítate eso, que es ridículo.
¿Qué estás haciendo?
Si me empujan, empujo.
No seas violento.
-Pero me lo ha enseñado usted. -"Pero me lo ha enseñado usted".
Pero yo no soy ejemplo de nada.
-Así que deja de hacer todo lo que yo haga.
-Sinvergüenza.
Para, para.
¡Petarda!
Pero ¿qué te has creído? Tú no eres nada para mí.
Eres una aspiradora, eres una maldita tostadora.
No tienes alma. No tienes...
Cuidado.
¡Théo!
Théo. Théo.
Mírame.
¿Théo?
Théo, ¿estás bien?
¿Puedes oírme?
¿Théo?
Lo siento, Théo.
No puedes quedarte aquí. Ven.
Ay, la leche. Pero... Théo.
Espera.
¡Théo!
¡Théo! ¿Me oyes?
¡Théo!
¡Théo!
Théo, ¿estás bien?
Soy el robot doméstico T.0.
-¡Encantado! -Sí.
Jolín.
¿Cómo se llama usted?
Soy Max.
Dígame, ¿le gustaría que la registrara en mi base de datos?
Sí, por favor, sí.
Estoy programado como asistente médico.
¿Quién es usted?
¿Es que no me reconoces?
¿Es que no me reconoces?
-¿Sinvergüenza? -¡Sí, yo soy la sinvergüenza!
Petarda.
-¡Sí! -La tonta.
Ay, gracias, Théo.
-¡Qué susto! -¿Vamos a recuperar a Paula?
Sí. Espera.
-Espera. -Vamos allá.
-Estoy pre... -No, espera, no te muevas.
Voy a montarte bien.
Espera.
Espera.
Muy bien.
Venga. Uno...
dos. Así vas muy bien.
Genial.
Venga.
E... izquierda.
Sí.
Venga.
¿Quieres intentar andar solo?
Creo que no soy capaz.
¿Quieres que vayamos de la mano?
Venga, ven, mi Théo.
Te vas a poner bien.
Estoy hecho polvo.
Tranquilo, estás exagerando.
Ya, bueno.
-Oh, muy buenas. -Muy buenas.
Vaya. ¿Qué ha pasado?
-Hemos tenido un pequeño accidente. -Vaya.
Veo que ha cambiado de peinado.
Sí. Y nos gustaría saber si tú podrías...
ayudarnos a arreglar... bueno...
a montarlo de nuevo...
Lo necesito. No puedo desprenderme de él.
No puedo conducir... no puedo hacer nada sin él.
Yo pensaba que usted no necesitaba a nadie.
-Ya. -Bueno... no sé.
Yo...
Yo he estudiado Medicina, yo no sé reparar esto.
Hay que redistribuir la riqueza.
Sistema corrupto.
Muy bien. Bueno, parece que está mejor.
Y... ¿y usted cómo está? ¿Puedo ver cómo le va?
Eh, sí, sí. No, no, yo estoy bien.
Yo estoy bien. Me... me duele por delante, pero...
-¿Sí? -Sí.
Pues sí, parece... parece que...
-que está mejor. -Sí.
¿Y qué opina el señor asistente médico? ¿Cuál es el diagnóstico?
La concentración de sangre está aumentando en su pene.
Bueno.
Hemos tenido un accidente que le ha afectado a todos los sistemas.
Pues será eso.
Sí.
Bueno... Pues señor... señor robot,
voy a ponerle una escayola igual que a su amiga, ¿le parece?
Entonces no voy a poder conducir.
Tranquilos, que la estoy agarrando bien, no se va a escapar.
Son majos, ¿no?
¿No les dices hola?
¿No te gusta la policía?
Vamos.
Están subiendo a un coche. ¿Los sigo?
No quiero que tengas problemas por culpa nuestra.
No te preocupes. Seré superdiscreto.
Jolín.
Maldita sea.
Vale.
Vale, están bajando.
¿Te dejo aquí?
Sí.
No sé cómo darte las gracias.
No es nada.
-Vale. Bueno... -Sí.
Tú tienes que... Bueno, nos vamos.
-Espera. -¿Qué?
Estira el brazo.
Ay, perdón.
Voy a darte mi número.
Es este.
Si necesitas ayuda con la escayola o lo... lo que sea, pues me llamas.
Vale, ya te enviaré una postal.
¿Desean que proponga un tema de conversación?
-No, no hace falta. -No. Pues...
me despido de ti... con cariño.
-Igualmente. -Vale.
-Adiós. -Sí. En fin. Sí.
¡Vaya, pero esto es increíble! ¡Mira la tortuga, Paula!
Madre mía.
¿Te hace ilusión ver todos los pececitos?
Preferiría verlos en el mar.
Bueno, cariño, en el mar... en el mar ya no quedan peces.
Además, aquí podemos verlos mucho mejor.
Pero están encerrados. Aquí no tienen espacio.
No están encerrados. Están mucho mejor ahí dentro.
Además, así no comen plástico.
Paula, yo entiendo que estés enfadada
con toda esta situación, de verdad...
pero quizás deberías empezar a
aferrarte a lo que tienes a tu alrededor....
-Para quieto. -Nosotros estamos aquí...
y vas a ir al colegio, vas a hacer amigos de tu edad.
Y...
podrías ir al doctor de las emociones.
¿Has ido alguna vez?
No quiero ir a verlo y no iré jamás.
Bueno, ve a jugar con el robot, ¿vale?
-No me apetece. -¿Chouquette?
Chou... Chouquette, ¿puedes
encargarte un rato de Paula, por favor?
¿Tienes ganas de ir a ver a las morenas?
¿Sabes qué?
Las morenas están en peligro de extinción.
-Vamos. -Ya lo sabía.
Hay 1500 especies diferentes de estrellas de mar.
¿Sabes qué? La barrera de coral
desapareció definitivamente hace dos años.
Estamos en un acuario absolutamente excepcional.
Señoras y señores, en cinco minutos
se comenzará a dar de comer a los pingüinos.
Venga, Paula, no te entretengas,
la comida de los pingüinos está a punto de comenzar.
Tengo que ir al baño.
¿Quieres ir al baño? Sígueme.
¡Paula! ¡Paula!
¿Mamá?
¡Mamá!
Hay que salir de aquí, ven, ven.
¿Estás bien, cariño? ¿Cómo estás?
Estás preciosa.
Hueles genial...
-Qué vestido más bonito. -Me han disfrazado, mira.
Me han puesto un collar. Me han hecho una trenza.
Bueno, a ver, es que pareces una niña rica.
Mira que te he traído. Lo siento, está un poco sucio.
¡Paula!
-Venga, tenemos que irnos. -No. Espera.
-Espera. -¿Paula?
¿Paula?
Venga, vamos.
Paula.
Paula.
-Nueve años. -Jolín, jolín, jolín, jolín, jolín.
Voy a crear una distracción.
No, no, no, no, quieto.
¿Qué haces? Que te van a coger.
Ya no me queda mucho tiempo, Max. Yo estoy estropeado.
-Márchense sin mí. -No, pero eso no está bien.
Es la única salida.
-Déjenme aquí y váyanse. -No, no, te vienes con nosotras.
Vamos a encontrar una solución. Tranquilo.
Max, voy a ralentizarlas.
-Para. ¿Qué? -Vámonos.
No, no voy a dejarte.
Solo soy una tostadora.
Mamá, deja que se vaya. Si nosotras no necesitamos un robot.
Lo sé, pero... pero...
Paula tiene razón.
Sabe cuidar de sí misma muy bien sin mí, Max.
-Pues... a saber. ¿Qué? -Es que no lo sabemos.
Váyanse.
Adiós, Paula.
Adiós, Max.
Adiós, Théo.
Adiós, Max.
Gracias, Théo.
Justo ahí, en el acuario, por favor.
Sí, sí, de acuerdo.
¿Algún dato más?
Pues sí, le gusta mucho hablar con los peces.
No se preocupen por nada.
Vamos.
¡Vamos!
Voy.
Espera, espera. Quieta aquí.
-¡Mamá! -¡Espérame!
-Pero ¿qué estás haciendo? ¡Vuelve! -Vengo ahora.
Vamos.
-¿No le dices adiós? -Adiós.
Venga, nada, bogavantito. Ve a encontrar a los tuyos.
No habrás cogido un cangrejo de río, ¿no, mamá?
Bueno, yo... yo...
Pues no lo sé...
A lo mejor no he leído bien el cartel.
Jolín, mamá, qué mala eres. ¡Pobrecita!
Sí, lo siento.
Lo siento.
¿A España se va por ahí?
Sí, todo recto.
-¿Estás bien? ¿No tienes frío? -Sí.
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