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En un pueblecito cerca del mar,
hay un refrán muy antiguo que dice:
"Quien tanto pide lo que le pertenece
así al mundo convence".
Ahora ya sabes dónde están los peces.
Toma.
Un hombre llegó a los 40 años
con la pena de no tener un hijo.
Sentía un gran vacío en su interior
y poco o nada de lo que tenía le hacía feliz.
Por dentro, se estaba hundiendo.
Pero soñaba tan en grande que cada impedimento
no era más que un pequeño contratiempo, nunca una razón para rendirse.
CUANDO SUEÑAS EN GRANDE,
LA REALIDAD APRENDE
PADRE SIN HIJO BUSCA HIJO SIN PADRE
Es un hombre muy raro. Nunca nos habla, papá.
- Ni nosotros a él. - Siempre está solo.
Hablando del rey de Roma...
Buena suerte.
No hablas mucho, ¿no?
¿Por qué?
Algunos lo llaman destino.
Otros, casualidad.
El mundo ha hecho que esto llegara a mis manos.
El niño sobrevivió comiendo latas de atún. No se movió del lado de su abuelo.
Puedes tocarlo, haz lo que quieras.
Siempre te sonríe.
¿Tienes hambre?
¿Qué tienes?
¿Tienes mermelada de jabuticaba?
Tengo un árbol.
- ¿Un árbol? - De jabuticaba.
Ve a cogerlas.
Ya te la preparo yo.
¿Por qué no la compras hecha?
Porque yo sé hacerla.
¿Cómo te llamas?
Crisóstomo.
Qué raro.
Camilo.
No...
Es mejor que el pescado enlatado.
¿Camilo?
¡Eso es! ¡Muy bien, chico!
Muy bien.
¿Cuándo vuelvo al colegio?
¡Está helada!
¿Tengo que andar tanto cada día?
Crisóstomo.
Hay que ir a la iglesia, levanta.
- ¿Sabes lo que son las puertas? - Claro.
¿Por qué?
Da igual.
Vamos.
Yo te espero aquí.
No conocí a mi madre.
No sé nada de ella.
De mi abuela sé mucho, pero tampoco la conocí.
Me gustaría tener una madre.
- Podrías encontrar a alguien. - ¿Yo?
Claro.
Yo no tengo experiencia en eso.
¿Nunca te has enamorado?
¿No estamos bien solos?
¿No es suficiente?
Sí, pero...
podría ser mejor.
Podría ser el doble.
¿Tienes margaritas?
Tengo estas. Son frescas, tienen el tallo firme...
Están por desflorar.
Oye.
Oye.
Perdona.
Medía poco más de 80 centímetros y no llegaba a los muros más bajos.
Así veía la gente a la pequeña mujer.
Buenos días.
Buenos días.
La veían como una flor humana.
Buenos días.
Y por eso había que regarla y cuidarla.
Siempre.
La mujer no pedía gran cosa.
Se conformaba con el poco amor que pudieran darle.
EL AMOR DE LOS INFELICES
- ¿Ya estás lista? - Aún no.
- No pasa nada, te esperamos. - No hay prisa.
Te traigo blusas de mi hija. Te quedarán bien.
Yo te traigo una manta, que hace mucho viento.
Gracias, pero ya os dije que no os preocuparais por mí.
Sí, pero es mejor que no salgas de casa.
Es verdad.
- Ha llovido bastante y hace mucho viento. - Tus huesecillos no aguantarán.
- No. - Ten cuidado.
- Las pastillas funcionan. Estoy bien. - Qué bien.
Yo tampoco tengo una vida fácil. Mi marido trabaja mucho y casi no lo veo.
El mío viaja mucho.
Pero, cuando está en casa, lo cuido muy bien. Y él a mí.
Desde que perdí a mi marido, estoy buscándole uno a mi hija.
- No ha tenido suerte. - Rezo por ella cada día.
A ver si encuentra uno decente, que hay cada uno...
- Pues sí. - Hay que rezar más.
Como tú no tienes quien te cuide, deja que lo hagamos nosotras.
No hace falta.
Sigo buscando un hombre, uno que tenga un gran corazón.
Pero eso es un peligro. Te revolvería los órganos.
Y más si es...
un hombre con...
un gran corazón.
Como la pille un hombre, le separará los pulmones y le tapará la garganta.
La partirá en dos.
Su cuerpo es frágil, pero su cerebro no.
Ella sabe perfectamente lo que quiere.
Pero, doctora, ¿para qué una cama tan grande?
Es enorme.
Doctora, que una mujer tan pequeña sueñe con un hombre...
Se llama Francisca.
El amor ya es una cosa rara para las personas normales.
¿Personas normales?
Pasa mucha gente por la consulta, pero nunca he visto a ninguna.
- Estas dos no, pero yo... - Doctora, necesita nuestra ayuda.
- La pobre tiene náuseas. - Sí.
Pero eso es normal en el embarazo, señoras.
Si me disculpan, tengo que trabajar.
Y les voy a dar un buen consejo médico.
Ocúpense de sus asuntos.
La doctora dice que el bebé está bien.
Y que crecerá como casi todo el mundo.
El otro día te dejaste la puerta de la habitación abierta y...
vimos tu cama nueva.
Es grande, ¿no?
Esa cama no es solo para dormir plácidamente.
Estoy embarazada. Sí, es verdad.
Pero este bebé no es fruto del amor.
Siempre venían hombres a intentar meterse en mi cama.
Cuando no quería, no abría la puerta.
Cuando mi cuerpo lo pedía, abría.
Y los despachaba rápido.
Así, al menos, sentía un poco de afecto.
Cuando alguno de ellos me tocaba...
aunque solo pensara en sí mismo...
o en otra...
me bastaba para engañar al corazón.
El corazón tiene necesidades.
Y valora cada...
abrazo.
Cada roce.
Cada beso.
Entonces...
¿fue un hombre...?
Con el corazón pequeño.
Una no se queda embarazada caminando por la calle.
Seré pequeña, pero no idiota.
- Entonces, ¿la violaron? - Nadie me hizo daño.
Tome.
He apuntado todos los nombres que recuerdo.
Uno de ellos es el padre.
No sé si tienen que detenerlos u obligarlos a hacerse una prueba.
No quiero nada, solo algo de ayuda económica.
Criaré a este niño sola.
Son casi todos los del pueblo.
Hasta mi padre.
"Poneos toda la armadura de Dios
para que podáis hacer frente a las artimañas del diablo".
Efesios 6:11.
La armadura de Dios nos protege y nos ayuda a alcanzar la victoria.
La victoria que encontramos aquí,
junto al Padre, en la casa de Dios.
Una casa que es vuestra.
Que es vuestra, que es nuestra.
Porque Dios
es amor infinito.
Doctora, ¿y si el bebé no está listo?
Todo irá bien, cariño. Estoy aquí contigo.
Si no,
quiero que se llame Camilo.
- Una hemorragia, doctora. - Camilo. Vamos.
Corta.
No respira.
Empezando reanimación.
Uno, dos, tres.
- Uno, dos. - Uno, dos, tres.
¿Latidos?
Uno.
- Dos. - Nada.
...dos, uno.
Uno, dos, tres.
Uno, dos.
- Uno, dos, tres. - ¿Hay latido?
No.
De niño, apoyaba la cabeza en el regazo de su madre
mientras esta le acariciaba el pelo.
Ella creía que su propósito en la vida era hacer de su hijo un hombre
y luego tener nietos.
Y confiaba en que las leyes se cumplieran.
Pero el niño...
El niño era delicado.
Y el cálido regazo de su madre se acabó enfriando.
PENSABAN QUE ERA TAN FRÁGIL E INÚTIL COMO LAS FLORES
Mamá, ¿puedo ir al baño?
¿Tienes mejor la cara?
Vas a coger una enfermedad tocando esas porquerías.
Es delicado, no es nada sexual.
Eso pensarás tú. Aquí te quitan esas cosas a golpes.
Una vez, le metieron un palo por el culo a una que le gustaban las mujeres.
La dejaron en la plaza de la iglesia para que todos la vieran.
La policía no hizo nada. Ni por ella ni por los demás.
Diga lo que diga la ley, la gente sabe qué está bien y qué no.
¿Y si lo echo de casa?
Hay hijos que nacen malcriados, Matilde. ¿Cuánto más vas a seguir limpiando sangre?
Dios quiso que lo tuvieras, pero ¿y si se arrepiente?
Coge un cuchillo y acaba con esto.
Si no lo haces tú, lo hará otro.
Nunca entenderás lo que siente una madre.
¿Y si es la voluntad de Dios?
No quiero volver a decepcionarte.
La fiebre ha vuelto.
Tómate una pastilla.
Las lágrimas de los hombres se secan.
Hace frío. ¿No quieres una chaqueta?
Hola. ¿Sabes dónde está el mercado?
Sigue recto.
¿Te llevo?
¿Tienes prisa?
Se te pasa el tiempo.
Hay muchas mozas en el pueblo.
Elige una.
Cásate y forma una familia.
Necesito un nieto.
En eso consiste la vida.
¿Aceptas a Antonino como tu legítimo esposo
para amarlo y respetarlo, en la alegría y en la tristeza, en la salud...?
Sí.
Antonino.
Antonino.
- ¿Aceptas...? - Sí.
Puedes besar a la novia.
Desde que la prometieron con su vecino,
a la muchacha le habían enseñado que la libertad estaba en el matrimonio
y entre sus piernas.
Ella pensaba que de su entrepierna
saldría un anzuelo que engancharía el pene del joven.
Un anzuelo imaginario que le aseguraría fidelidad y compañía para toda la vida.
LOS HOMBRES ERAN TODOS IGUALES,
SER DIFERENTE ERA COSA DE MUJERES
LAS ESTRELLAS VOLABAN COMO LUCIÉRNAGAS
Ya te dije que no perdieras el tiempo con bobadas.
Quizá consigas sentir un poco de felicidad antes de morir, hija.
- Un poco y con mucha suerte. - No, me gusta el pelo suelto.
Cuando yo tenía tu edad, no tuve esa oportunidad.
Lo conoces desde que naciste.
- Aun así, debes tener cuidado. - ¿Cuidado con qué?
Los jóvenes tienen mucha prisa.
Las mujeres nacemos con una herida entre las piernas
y los hombres se aprovechan de una manera muy cruel.
Y no querrás ser una fresca.
Si reclama la herida demasiado pronto, te harás vieja y te quedarás sola.
- Estás más nerviosa que yo. - ¿Nerviosa?
Mírate al espejo.
Somos mujeres.
La gente habla mucho. Imagínate qué dirán si te precipitas.
Solo quiero lo mejor para ti, hija.
Eres preciosa.
Te adorará.
¿Te quedas a cenar?
No, mi madre quiere que cene en casa.
- Pero gracias. - Qué pena. He hecho albóndigas.
Isaura también sabe prepararlas.
Doña Maria, no me había dado cuenta de que es usted francesa.
Es que no lo es. Habla así desde que nos prometimos,
¿verdad?
El médico dice que es una enfermedad rara: el síndrome del acento extranjero.
Le estoy poniendo remedio.
Hago unos encantamientos maravillosos, mejores que las recetas del médico.
Se me pasará pronto.
Bueno, me vuelvo al taller.
Si me disculpáis...
Yo también me voy.
Así podréis hablar un rato.
¡No! Mis padres me matarán y luego te matarán a ti.
No, que me dejarás marca y mi padre se dará cuenta.
Que no, te lo juro.
Qué ganas tengo. No me digas que tú no quieres.
No, sí que quiero.
Pero no tengo prisa.
Vete ya, anda.
Abre. No quiero que eches el pestillo.
¿Por qué se ha ido corriendo?
Es que llegaba tarde a cenar.
El amor lo estropea todo, Isaura.
- Solo estábamos hablando... - En serio.
El amor lo estropea todo.
¿Has vuelto a beber perfume?
Los encantamientos no funcionan, mamá. Tómate las medicinas.
El amor lo estropea todo.
Cuando tu abuelo me enseñó el oficio,
no me imaginaba que tardaría tanto en hacer que esto encaje.
¿El amor lo estropea todo?
¿Quién te ha dicho eso, tu madre?
Yo prefiero creer que el amor es esperar, hija.
¿Valió la pena esperar a mamá?
¡A cenar!
¿No vienes?
Sí, ya voy.
¿Tú no comes?
¿Qué haces? ¿Estás loco?
Voy a ser tu marido.
- Mi madre me mata. - Tu madre no sabe ni hablar.
Todos dicen que está mal de la cabeza.
No ha funcionado, ¿no?
Tu padre tenía razón.
Eres una chica obediente.
- ¿Después de todo lo que te he dicho? - ¿Va todo bien?
Sí.
Mete el dedo corazón.
Y busca...
una especie de pared.
Haz lo que te digo, Isaura.
Estira el dedo.
Cuidado. No hagas lo que ese idiota no consiguió hacer.
Si te mantienes limpia y te quedas calladita,
encontrarás otro chico, porque con ese desgraciado ya no te casas.
Te encontraremos otro marido.
Entonces,
solo tendrás que cocinar bien y ponerle la mesa todos los días,
y la vida seguirá como siempre.
¿Has notado algo?
¿Ni eso eres capaz de hacer, Isaura?
Flores de loto, claveles... He probado de todo.
¿No tienes margaritas?
Tengo estas. Son frescas, tienen el tallo firme...
Están por desflorar.
Perdona.
Gracias.
Pero ya te he dicho que no hacía falta.
Como sigas esperando, al final dejará de buscarte.
Aunque sea marica, sirve de marido. Es mejor que nada.
Y no tendrá la necesidad de tocarte.
¿Me vas a hacer caso o no?
Sí.
¿Antonino?
- ¿Aceptas...? - Sí.
Puedes besar a la novia.
Rota por la ausencia y el silencio,
la mujer se sentía como un minúsculo átomo
en la invisibilidad del aire.
Sentía un gran vacío en su interior
y poco o nada de lo que tenía la hacía feliz.
Por dentro, se estaba hundiendo.
El pescador podría ser otro hombre que le robara la alegría.
Aunque ya casi no le quedaba nada.
LOS CASI FELICES
El amor lo estropea todo.
Lo estropea todo.
Yo también hablo solo a veces.
Cuando duele...
vengo aquí y grito muy fuerte.
Lo más fuerte que puedo.
El mar nunca juzga.
¿Mejor?
Tengo que irme a casa.
Yo vivo ahí.
Si quieres...
volver a gritar mañana...
¿El muñeco tiene nombre?
No.
¿Será por eso que está tan contento?
- ¿Quieres? - No.
- No tengo hambre. - La he hecho yo.
Este es...
Este es Camilo.
Ella es Isaura.
¿Os habéis acabado la mermelada?
Haré más.
Para los dos.
¿Sois novios?
Lo parece.
¿Tú tienes hijos?
¿Quieres tenerlos?
Nunca lo había pensado.
Pero eres una mujer.
Y tú eres un niño.
A bañarte.
- Venga. - Voy.
Ha comido espinas de rosas y excrementos de animales.
Ha bebido agua con barro y sangre de gallo.
Incluso se ha restregado ortigas por el cuello.
Pero no se le va el acento.
¿Se pondrá bien?
Creo que deberías quedártelo.
Prefiero dárselo a los pobres.
Así anulamos lo que nunca debió pasar.
Tienes que repetírselo y, cuando lo haga, le das comida.
- Hace caso. - Tiene hambre.
Si le enseñas y le das comida, no se le olvida.
¿Quieres verlo? La pata.
La pata.
- La pata. - Venga, dale comida.
No me ha dado las dos.
- Se aprende mejor sin hambre. - Tú, no los perros.
Si tiene hambre, ¿por qué no le das?
Compra un anillo.
Así será tuya para siempre.
El anillo le dirá cuánto la quieres.
- ¿El anillo lo sabe? - ¿El qué?
Cuánto quieres a alguien.
Así es como funciona.
¿En serio?
Para compensar lo del otro día.
Está buena, pero la de mi padre es mejor.
¿Tú amas a Isaura?
A mi manera.
Qué bien.
Él aún lleva el anillo.
Pero yo no.
Solo es un anillo.
- Es una mujer casada. - Aquí no hablamos así.
Pero él no puede amarla. El amor no es así.
¿Y cómo es? ¿Tú lo sabes?
No, pero una criatura que nace por el culo no puede amar.
¿Quién te ha dicho eso?
- Mi abuelo. - Menos mal que ya no está.
Tengo que cuidar a mi madre.
¿Estás enfadado conmigo?
Enfadado no.
¿Me vas a castigar?
¿Por qué?
Porque así es como funciona.
¿Adónde fuiste aquella noche?
Tras la muerte de su esposa,
el anciano siguió criando al niño.
Él creía que los niños podían ser una venganza
contra la rotundidad de la muerte.
Que, a través de los niños que uno criaba, se podía vivir más tiempo.
Él pensaba que el niño adoptado era su legado.
EL NIÑO CONTAMINADO DE RECUERDOS
Mira quién está aquí.
Carminda ha venido a saludar.
Te voy a decir una cosa: Carminda siempre estará aquí, con nosotros.
Por eso pongo siempre este disco.
Era su canción favorita.
Así siempre estará con nosotros.
Era la receta especial de tu abuela.
Ella lo hacía con atún fresco.
Pero en lata también nos sirve.
La cena ya casi está.
Cómetelo todo para crecer fuerte.
Porque, algún día, yo no estaré.
Y tú, pequeño, contarás la historia de una pareja que se quería muchísimo.
Serás el mensajero de un amor que inspirará a muchos.
Sobre todo a los que más lo necesitan.
Voy a echarle dos cucharadas de mermelada, como me pediste.
Está muy rico.
Toma.
Escúchame bien, chaval.
El amor es el trono de la familia. Y de los hombres y las mujeres.
Tienes que entenderlo.
Escucha a tu abuelo. Y a tu abuela también.
Cuando termines, cámbiate. Es hora de misa.
Hola, abuela. Estoy leyendo un libro nuevo. Me encanta.
No me voy a morir en una semana.
- ¿Cuánto era? - ¿No te cansas nunca de esa historia?
- No. - Siéntate.
Cada vez que entraba un paciente en la consulta de tu abuela,
ella le preguntaba si estaba leyendo algo.
Si la respuesta era no, decía: "Usted necesita un libro urgentemente.
Si no, nos veremos en su funeral en dos semanas".
Y el paciente se iba directo a la librería.
Te pareces mucho a ella.
¿Y mi madre? ¿Cómo era?
¿Nunca me vas a contar nada?
Tú caíste del cielo, Camilo.
Caíste del cielo.
Gracias.
Era el libro favorito de tu abuela.
Ya no me moriré en dos semanas.
Está bien que aprendas cosas.
- Abuelo, ¿podemos? - Claro.
Gracias.
- Dos churros, por favor. - Claro.
Aquí tienes.
Toma.
Gracias.
Vámonos.
- No puedo exponerte a eso. - Parecía simpático.
- Siéntate ahí. - Voy.
Mi padre me contaba muchas historias.
Voy a contarte una que pasó en un pueblecito cerca del mar:
la historia de la desviada. Así llamaban a las que les gustaban las mujeres.
Pero no solo le gustaban las mujeres. Tuvo un hijo con un hombre casado
y se fue a vivir con el niño a una cueva.
La gente pensó que, después de aquello, aprendería.
Pero no, esa gente no aprende nunca.
Años después, un padre se la encontró en la cama con su hija mayor.
La arrastró hasta aquí de los pelos, donde esperaba todo el pueblo.
Después de darle una lección,
colgaron su cuerpo allí, cerca del árbol, para que todos la vieran.
Y su pobre hijo creció solo en la cueva.
Presta atención a lo que te voy a decir:
los maricas y las desviadas no sirven para nada.
Como los drogadictos, las prostitutas, los surfistas y los cantantes.
No quiero que te juntes con esa gente.
Quieren enseñarle al mundo a nacer por el culo.
"Vivo en un lugar caluroso.
Hay muchos mosquitos y ves mariposas en las flores".
¿Qué te pasa?
Puedes decírmelo.
Mi abuelo me contaba muchas historias.
Una vez me contó la de un niño que se crio solo en una cueva.
No sé nada de ti.
¿Quién te enseñó lo que está bien o mal?
CON SU INUSUAL ENTUSIASMO
CAMBIABA EL MUNDO
Había maquillaje en el cuarto de tu madre.
Tiene sus años, pero te quedará bien.
¿Cómo te gusta el pelo?
Suelto.
¿Puedo?
Cierra.
Eso es.
Arriba.
Perdona.
Continúa.
¿El amor...
espera o lo estropea todo?
No lo sé.
Pero me encantaría leer lo que escribes.
Es un encanto de niña.
Matilde necesitaba ayuda en casa después de que te fueras.
La pobre mujer era como un toro, pero no ha durado mucho.
Ha dejado a la niña sola en el mundo.
- Bastantes bestias ha criado ya Matilde... - No soy una bestia.
No, claro que no.
Crisóstomo.
¿Es verdad que estás con la mujer del marica?
No me extraña que se busque a otro, porque...
el que tiene no cumple ni con lo básico.
Solo un marica dejaría que su mujer se paseara por ahí.
Déjalo en paz. Nunca se mete con nadie.
El marido de tu novia
es una serpiente de dos cabezas.
Va por los dos lados.
Ten cuidado, ¿eh? A ver si te pilla por sorpresa.
Igual estás con ella y se te mete algo por el culo.
¿No habla nunca?
Me llevo las dos.
¿No íbamos a comer pescado con mermelada?
Sí, pero seguramente tendremos compañía.
Quería invitar a la madre de Antonino y a la niña.
A Antonino no.
Ese puesto no.
- ¿Por qué no? - Es escoria.
- Dos, por favor. - Claro.
Yo no quiero.
- Pues para mí los dos. - Muy bien.
Aquí tienes.
- Toma. - No, ya está pagado.
Su abuelo pagó y salió corriendo.
Menos mal que tú no tienes tanta prisa.
Gracias.
De nada.
Vamos.
¿A eso llamas escoria?
¿Ves a toda esta gente?
Todos son hijos de padres y madres diferentes.
Venimos de mucha gente. Todos somos...
medio hermanos.
Hay tantos sueños que pasan de unos a otros
que nadie está solo, en realidad.
¿Quién te enseñó eso?
Tú.
Toma.
No puedo comerme los dos.
No hacía falta.
Adelante.
- ¿Cómo te llamas? - Mininha.
- Eres muy guapa, ¿sabes? - Gracias.
Matilde, qué bien que haya venido.
Estás preciosa, Isaura.
Es obra de su hijo, que es un artista. Me ha maquillado él.
¿Sabes maquillar?
Hola, mamá.
Hola.
Este es mi hijo, Camilo.
Eres clavadito a tu padre.
Me parezco a él en todo.
Todo es decir mucho.
Se alegra de verte.
¿Cómo se llama?
Elige un nombre.
¿Lo cuidarás por mí?
No, gracias.
Quiero hacer un brindis.
Es un placer compartir esta comida con vosotros.
- ¿Yo puedo beber? - Ni hablar.
Huele que alimenta.
¿Siempre cocinas así de bien en vuestra casa, Isaura?
Yo no cocino tan bien.
Camilo ha cocinado y Crisóstomo ha abierto las puertas de su casa.
- Nuestra. - ¿Qué?
Nuestra casa.
Camilo, voy a apuntar a Mininha a la escuela.
- Qué bien. - Ya tengo los cuadernos preparados.
- Cuéntale cómo es. - La profe de Matemáticas es simpática.
- Qué bien. - ¿Hay clase de lectura?
Creo que me gustaría, pero aún no sé leer.
Ya le he dicho que tiene que estudiar.
- Y conocer gente nueva. - Sí.
Me gustaría que se la presentaras
a los niños más pequeños.
Es importante que vea lo guapos que son.
Isaura, te casaste con Antonino. Deberías volver a casa con tu marido.
Él es tu familia ahora.
Las familias pueden ser de muchas maneras, doña Matilde.
Antonino.
Este no es tu sitio, vámonos.
Soy feliz aquí, mamá.
Venga, vámonos.
Mininha.
Da igual lo que hagas, él siempre te sonríe.
Me alegra que te gusten los libros. Estoy escribiendo uno.
- Si quieres, un día te lo leo. - Sí, por favor.
Cuida de mi hijo.
Lo siento.
Se sentían de un tamaño cada vez más infinito
y ya no sentían que se hundían.
Ya no les hacía falta hablar.
Se comunicaban con la intensidad de sus sentimientos.
EL HIJO DE MIL HOMBRES
BASADA EN LA NOVELA EL HIJO DE MIL HOMBRES DE VALTER HUGO MÃE
PARA HENRIQUE, IVETE Y JAIRO
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