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Zulu
Martínez.
Que por qué los van a juzgar?
No han hecho nada malo.
Que nos vayamos y los dejemos en paz.
Por qué están abandonando los pueblos?
Los están abandonando. ¿Qué? Que los están abandonando. ¿Pero por qué?
Capitán.
No tiene remedio, señor.
¿Está seguro? A cinco o seis leguas hay una hacienda, señor.
Un caballo, capitán. ¿Rosales?
Sí, señor.
¡Gracias, Diego! ¡Gracias, Diego!
Francisco de Cañas, Santo Hermandad.
Necesito que algunos de sus hombres nos ayuden a sacar mi carruaje.
Una rueda se hundió bajo su peso a tres leguas de aquí.
Ah, sí.
Enseguida.
Pero
estos
ancianos y niños...
No hay otro.
¿Y con esta gente trabaja la labranza, el molino?
¿Dónde están los demás?
Se fueron.
¿Por qué?
Si yo supiera.
Mis hombres se encargarán de su carruaje con cuerdas y caballos.
Sirves de pasar adelante.
Acompáñalos, capitán.
Y cuando cruzamos los puentes y las calzadas del gran pueblo de indios,
esta rama.
Encajó tan bien en mi mano, que desde entonces siempre la he llevado conmigo.
¿Por qué solo hay ancianos y niños, don Diego?
¿Dónde están sus encomendados?
No los quieren, y tienen razón.
Los hemos despojado de todos sus bienes y de todas sus creencias. Yo estoy aquí
para convertirlos en fieles creyentes de nuestra Santa Madre Iglesia. Y para
ayudar a esclavizarlos. No olvides que está hablando la Santa Hermandad.
¿Qué quiere conmigo la Santa Hermandad?
¿Que denuncie a quién?
¿Que acuse a quién?
¿Y por qué? Porque está a punto de desaparecer España en Indias.
Y todos seremos responsables. Yo no.
Yo no.
Yo asesiné a muchos indios.
Entré a saco en sus templos y palacios.
Pero era mi vida frente a la de ellos.
Era la guerra.
Ahora no.
Ahora yo quiero vivir en paz con ellos.
Entre ellos.
Tenemos entendido que se prepara un gran levantamiento, indio.
Si llega a estallar, nos veremos obligados a exterminarlos a todos.
Y yo no estoy de acuerdo.
Usted mejor que nadie conoce el país y a su gente.
Ya veo.
Quiere que le diga cómo disuadirlos.
Tirando tajos a diestra y siniestra en templos y pirámides.
Que vuelen las cabezas.
Que los grandes sacerdotes sean arrojados por las almenas.
Como antes.
Matar niños, violar doncellas, saquear los palacios y quemar a los
sabios indígenas y a sus discípulos.
Solo así, como antes.
Utilizar el nombre de la fe y del rey para enriquecernos, para hacer esclava
una raza no más débil, sino menos preparada que la nuestra.
Dígame, don Pedro.
¿Por qué no aliarnos con ellos en lugar de someterlos?
¿Por qué no aceptamos sus ídolos?
En última instancia, la fe es la misma.
¿Pero por qué la hacienda?
No, chamahú.
Jurar Kun, por españoles.
Julia Caritando.
¿Y su hijo?
Quisiera que me dijeran.
Capitán.
Sepárenlos.
diezmaron la columna.
Habla perfectamente bien el español.
¿Murió don Javier?
¡Me cago en la...! No lo puedo entender.
Son fuertes como ninguno.
Se mueren a la tercera vuelta o a la cuarta.
Vueltenla.
¡Gracias!
¡Griten pan! ¡Era tu pareja!
de rodillas, ¿no es santo? Es un milagro.
¿Usted cree que esto sea un milagro?
Gracias.
Quiere que vayamos a otra iglesia.
No hace falta.
En todas debe de haber uno.
Mientras nosotros actuamos con misericordia a estos infelices.
Tenga más cuidado.
Cuando un miembro de la Santa Hermandad no cumple con sus obligaciones, es mejor
acabar con él. Perdona, Excelencia.
Adelantaremos todo.
Si me permite, don Fernando.
Tenemos que tomar medidas de... Esta vez quiero que se haga cargo de todo, don
Pedro.
Estos indios tienen que escarmentar.
Labranza, labranza, labranza, las minas, las minas.
Proceso, proceso, las minas.
Proceso, proceso.
Pedreros, pedreros, pedreros.
Labranza, labranza. Proceso, proceso.
Las minas, las minas.
Proceso, proceso, proceso.
Las minas, labranza, labranza, las minas.
Proceso, proceso, proceso.
Labranza, labranza, las minas. Proceso, proceso, proceso.
Las minas, labranza.
Pedreros, pedreros, labranza.
Labranza, labranza.
Proceso, proceso, proceso.
Proceso, proceso, proceso.
¡Habla, condenado, habla!
¡Otra!
Labranza, labranza. Pedreros, pedreros, labranza.
Labranza, labranza. Proceso, proceso, proceso.
¡Adiós!
Proceso, proceso, proceso.
Proceso.
Proceso, proceso, proceso.
Listo, Excelencia.
En el nombre sea de Dios.
¡Fuerte!
Es la diosa de la muerte y de la guerra.
¿Se da cuenta?
Es el apóstol Santiago de los indios.
El patrón de sus batallas.
Le piden que les dé la victoria sobre nosotros.
Por eso los hay en todas partes.
Porque va a ser un levantamiento total.
¿Se da cuenta lo que quiero decir?
Esto confirma lo que hemos hablado usted y yo.
A la entrada de la Santa Hermandad en España...
Hay labradas unas palabras.
¿Las recuerda?
Ultra humanum perseverare.
Perseverar más allá de lo humano.
Es una frase muy sabia.
Pero un mono también persevera más allá de su condición.
Cuando trata de sacar de una vasija una nuez con el puño cerrado.
En el caso de que ese mono supiera leer.
hubiera interpretado la frase igual que usted.
Espero que no le haya molestado la comparación, pero no se me ocurrió otra.
¿Uso modelo?
No.
Ninguno puede reproducir la expresión de agonía.
¿Para dónde la obra, Maestro Manuel?
Para la Catedral de Antigua.
La anterior fue destruida por el temblor.
Tengo entendido que cuando llegaron los conquistadores, los indios creían que el
caballo y el jinete eran una sola persona.
¿No conocían a un animal así?
Sin embargo, en la actualidad, hay quienes no adoran al apóstol Santiago,
al caballo que monta.
Puede ser.
Todavía hay mucha ignorancia.
¿Qué hacía antes de trabajar aquí en los talleres?
Era alfarero.
Al morir mi familia, vine a la ciudad a estudiar en el colegio de indios.
¿Alfarero? Sí.
¿Y qué tipo de alfarería modelaba?
Vasijas. ¿Con formas de animales?
Sí.
¿Y con formas humanas?
No.
¿Adivina quién puede ser el autor de este ídolo?
¿Cómo puedo saberlo?
Es antiguo. Es moderno.
No sé quién pudo hacerlo.
Lógico. Los conversos se olvidan rápidamente.
Maestro, el horno está listo.
Vaya.
Con permiso.
Maestro.
¿Un escultor puede labrar lo mismo la piedra que la madera?
Sí.
Que sus ayudantes me lleven unas piezas.
¡Carlos!
¡Juan!
Ayuden al señor.
Esa.
Estas.
Y esta.
Dice que nada... ¡Que hablen español!
Vimos miles y miles.
Y cuando creemos haber acabado con la última, aparecen más.
Mientras existan, sentirán que sus dioses los escuchan.
En eso son iguales que nosotros.
Tienen fe, pero no pueden dirigir sus oraciones al vacío.
Los santos, los ángeles, las vírgenes, Jesucristo, todo eso les es ajeno, como
lo es un ídolo para nosotros.
Muy bien por el análisis, pero la solución, don Pedro.
Hacerlos realmente hijos de Dios.
Que sientan que en el cielo pueden ser iguales que nosotros.
Si los convencemos de que algunos de ellos ya llegaron.
Continúe, don Pedro. Lo escucho atento.
Es evidente que los indios son... Es evidente que los indios son
eminentemente religiosos.
Ahora bien, ¿qué pasaría si les sustituimos sus ídolos?
Por uno que parezca de ellos, pero bendecido por nosotros.
La gente necesita milagros para poder creer.
La multiplicación de los peces impresiona no por ser un acto de fe,
supera lo que pueda lograr el mejor proveedor de pescado.
¿Cómo piensa presentar su milagro?
Todavía no lo sé.
Quiero advertirle tres cosas.
La primera.
En cuanto Su Excelencia el Virrey dé la orden de comenzar la matanza, no voy a
posponerla un solo instante.
La segunda.
Si su milagro sale mal, voy a tener que mandarlo a la hoguera para calmar el
escándalo.
Piénselo bien.
No hay nada que pensar.
La tercera es que yo no estoy enterado de nada.
¿Está claro?
Sí, Excelencia.
¿Puedo disponer también del maestro Manuel?
¿Es necesario?
Es necesario, señor.
Tenga mucho cuidado.
Es un gran artista.
Me habían dicho que estaba en mal estado.
Pero no sabía qué tanto.
El terremoto acabó con él.
Buenas tardes, maestro Manuel.
Buenas tardes.
Estos frescos están casi destruidos por la humedad.
Fue su primer trabajo para un convento, ¿no es cierto?
Sí. Los artistas debían trabajar únicamente con materiales perdurables.
Como la piedra.
Es una lástima que sus obras acaben finalmente destruidas por el tiempo.
Dígame, ¿cuántas veces ha pintado cada virgen?
No llevo la cuenta.
Claro que pregunta.
Pero estoy seguro de que muchas.
Juraría que lo puede hacer hasta con los ojos cerrados.
Hace años hubo un caso de un pintor acusado de herejía.
Perdió la vista durante los interrogatorios.
Siguió pintando en su celda.
¿Cómo le hacía? No lo sé.
Pero en mi modesta opinión, pintaba mejor que cuando veía.
Desgraciadamente, el jefe de carceleros era un hombre poco sensible y mandó
encalar las paredes.
Quiero que pinte una virgen.
Pero esta vez no será una copia, sino un original, llamemos de así.
No entiendo.
Muy sencillo.
Una virgen inexistente.
Que tenga las manos de una, la oreola de otra.
Con ángeles a su alrededor o sin ellos, como usted crea que tiene... No, no, no,
no, no.
Que tenga bajo los pies dos ángeles indios. No.
No, no, no.
Mejor uno indio y otro blanco.
Una virgen que nos hermane.
Que llore piedras preciosas.
Con un velo de novia.
Con ángeles a su alrededor.
Que el lujo y la belleza de su ropaje denoten poder.
Mientras trabaja en la obra, no podrá salir de aquí sin visitas. Mande tres
pinturas, pinceles, todo cuanto necesita. Si le falta algo, pídale. Pero
que empezar ahora mismo. Yo soy copista, no pintor. Y los cielos también los
copia.
También.
Cierro los ojos y veo cualquier pintura.
Pero no puedo imaginarme algo diferente a lo que he hecho siempre.
Siga tratando.
Aún sin dar una pincelada creo que no saldrá bien.
Claro. Estaba equivocado.
Sígame.
Lo tiene que hacer.
Yo voy a escoger un grupo de allí. Tiene que salir.
Perdone, ¿cuál señor?
La de la coa.
Gracias.
Es inútil, don Pedro.
Toda mi vida me he dedicado a copiar únicamente.
¡Pera, hija de...!
¿Quién es ese hombre?
presentar una oportunidad.
Esta es.
¿Qué pasa?
Los rebeldes se pusieron de acuerdo.
Ya mandaron emisarios a todos sus pueblos.
por segunda vez empezará la matanza de españoles.
Tú rindesca guarit, sander, jandiku, jaran, shuparapen,
sonkuri, jindewaka, reinan, hakuri,
kamillonimbo, kuripo echeaxen, maagwiripandan,
hawatiparaxen, kurachineskari, jonaskondak,
ambigua, or, sesiran,
Ma negocio.
Ucari comperata. Kaindetsun. Taratachet. Keratiosu
kuta.
Kaindetsun atati.
Hiki sheshatka dungin.
Se diría que existe.
Existe.
Nunca preguntó para qué era.
No hacía falta.
Ya lo sabía.
Es a lo que me he dedicado siempre.
¿Lo aprueba? Sí.
Lo que no me explico es cómo va a presentarlo.
Usted, maestro Manuel.
Además, es a usted a quien se le apareció.
Está loco, don Pedro.
Le salve la vida a pesar de su herejía.
Usted conspiraba contra nosotros fabricando ídolos en los propios
Inquisición. Estoy dispuesto a que nada se sepa. Pero es necesario evitar el
levantamiento para que tu pueblo siga viviendo.
El Virrey ha estado esperando esto por muchos años.
A él no le importa que ustedes se conviertan o no.
Quiere exterminarlos.
Y esta es su oportunidad.
Nadie puede contra los cañones y los fusiles. Nosotros también tenemos.
nos mataran a todos vendrían más y más españoles. Acabaríamos con todo.
será la oportunidad de los portugueses, de los holandeses, de los ingleses.
Lo único que los protegía de Europa.
era que nadie sabía dónde estaba el nuevo mundo.
Ya sé que desconfías de mí, pero es necesario que me creas.
Tienes que traicionar a los tuyos para que no mueran.
Podría decirse de otra forma, pero esa es la verdad.
El engaño es malo a los ojos de Dios.
Pero creo que sabrá perdonar al igual que tus dioses. ¿Crees en su existencia?
Quizás no existen ni los tuyos ni el mío.
Pero los hombres sí son reales.
No creo en lo que dices.
Y tú tampoco.
Nuestros sacerdotes dicen que los españoles siempre mienten.
Y que por eso hablan gritando.
para que no podamos entenderles.
¿Qué esperan?
¿Convertirnos dando alaridos y amenazándonos constantemente con el
Esa amenaza ya no nos asusta.
Vivimos en el infierno.
¿Acaso el infierno no es un sitio en que queman a los hombres y los torturan día
y noche?
¡Habla!
Dime dónde está la diferencia.
En que entiendan que a nosotros también nos quema el fuego.
Y hablando de fuego...
India le espera un proceso por hereje.
Eso no es una amenaza.
De cualquier forma tienen pensado matarnos.
Pero si tú lo sabías todo.
¿Por qué no te llegaste a pintar el cuadro? ¿Por qué no lo rompiste?
¿Por qué no lo rompes ahora?
¡Rómpelo! ¡Rómpelo!
Te tienes que presentar a la misa con todos los adeptos posibles.
Cuando todo termine, tú y la India podrán irse.
¿Cuánto durará el engaño? ¿Quién puede saberlo?
Quizás años.
Quizás siempre.
Depende de tu gente.
¿Juegas tú?
Yo dejo la sota. Yo descarto los oros. No me sirven.
¿Y yo qué?
La otra mano.
A ver, ¿quién apuesta?
Yo. ¿Con cuánto?
¿Qué pasa?
Eso de perdonarlos y blasfeman, quítelo.
Mejor que pida fuerza, inspiración, poder.
Sí, Excelencia.
Señor, los españoles ya están avisados que deben matar a sus criados indios...
...si sospechan que tratan de unirse al levantamiento.
Los indios para mañana ya están concentrados en el atrio. ¿Quién dio esa
Yo, Excelencia.
Señores. Dígame, don Pedro.
El milagro se hizo.
La Virgen se apareció.
Ahora sí podemos decir que estamos en las manos de Dios o en las del Maestro
Manuel.
Él presentará el milagro.
Excelencia.
¿Cuánto durará el engaño?
No lo sé, señor.
Quizás años.
Quizás siempre.
Depende de los indios.
¡Muchísimas gracias!
¡Tata Jesucristo! ¡Jinde jingón! ¡Tata Dios!
¡Úcate español y chari!
¡Úcate español y chari, no!
¡Úcate español y chari! ¡Jinde ja y no pichín! ¡Jinde jingón!
Marqués de Nerja, Corregidor, Olmedo, Entre Ríos, Santa María de los
Nueva Galicia, Río Tinto, Almudena, Real de Minas y Lonja de Alvarado.
Duque de Fuentefría, Osores, Mora la Grande, Portal, Villa del Moro, Torre
Bermeja, Robledo de Almada, Buenaventura, Andújar y Felipe Nuño.
Conde de Coello, Lara de Gredos, Carrión, Osuna la Grande, Antil, Villa
Infantes, Florida, Molino Real, Madrigal de Tormes.
Concepción Santa Fe y Lozoya la Vieja, caballero del Santo Sepulcro, de la
de San Jacinto, de Fernando el Católico y de las dos Sicilias, maestre de la
Orden de la Gran Canaria, de la Casa del Emperador en primer grado y de la Corte
del Rey, laureado de la Orden de San Andrés y San Pablo.
Cuando hagan sonar las caracolas, atacarán.
Dígale a Fray Antonio que se dé prisa.
No creo que haya tiempo para milagros.
Dese prisa, Fray Antonio.
Señor, aquí en la tierra yo te pido, baja los ojos y contempla a estos
Son los hijos de aquellos que ayer cegaron con sus espadas este campo de
labranza del demonio e hicieron la luz donde reinaban las tinieblas.
Cuídalo, Señor, porque son tus mejores criaturas.
Aliéndalos en el combate y presta su brazo a la fuerza que sólo concedes a
elegidos. Aleja de ellos la gracia y la crueldad, porque ellos sólo han de ganar
la clase.
Hoy para siempre.
Esta imagen apareció en mi celda, bañada por una luz más intensa que la del
amanecer. Oí una voz más suave que la de la diosa de la muerte que me decía, sal
de aquí y lleva este lienzo a mi pueblo.
Yo respondí, señora, la puerta está cerrada y no tengo palabras para
tu hermosura.
Y ella me dijo, si tienes fe, todas las puertas se abrirán. ¡Cállate!
Caí de rodillas y recé.
Al abrir los ojos, la encontré a ella a mis pies.
Fui a la puerta y la puerta estaba abierta.
Volví a oír la voz y esta vez me dijo, Manuel, tú que eres conocido y respetado
por todos, di a mi pueblo que Dios, conmovido ante tanto sufrimiento, me
para darles consuelo.
Dile a mis queridos hijos que confíen en mí, porque soy carne de su carne y sé
como nadie de su desamparo infinito.
Quiero oír sus problemas en oración para llorar con ellos.
No hagan la guerra porque morirán todos, indios y españoles, y así la gran
misión de formar una nueva raza no será cumplida.
Dile a los españoles que no quiero más violencia.
Los hago responsables ante nuestro señor de toda su crueldad contra los míos.
Demando.
que los vean como iguales, porque todos somos hijos de Dios.
Es mi voluntad que desde hoy, todos, indios y españoles, sean un
pueblo, un solo pueblo, unidos por el amor hacia mí
y hacia Jesús nuestro Señor.
Los viejos cuando hacen memoria suelen deformar los hechos.
Y una mentira de tanto repetirse se convierte en la verdad.
Por eso es necesario tener algo, un documento.
Algo que nos recuerde las cosas como realmente sucedieron.
Don Diego de Alba, tenías razón.
En última instancia, la fe es la misma.
Está lejos dentro de la Santa Hermandad.
No midió bien el alcance de su milagro y resultó un mito que fortalecerá su
paganía.
Un ídolo más que tomará la identidad de la diosa de la muerte destruida.
La enargolarán en sus próximos alzamientos.
Ahora sí les dio a usted el apóstol Santiago que los guiará en sus batallas.
¿Cuánto durará esto?
No lo sé.
Pero confío que el tiempo es suficiente para que se nos ocurra algo.
Le espera un largo viaje.
Adiós, don Pedro.
¡En marcha!
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