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¡Hola! ¡Has llamado a Leona y a Anna!
¡Leo!
¡Nos encanta que nos dejen mensajes!
Bueno, no siempre.
La mayoría de veces.
¿Leo?
Coge el teléfono.
Contesta, Leo.
Yo...
Siento mucho cómo fueron las cosas.
Me da rabia tener que trabajar hoy.
Trabajo todo el fin de semana, así que...
¿Merendamos un brauni mañana después de clase?
¿En nuestro café favorito?
¿Leo?
Por favor, coge el teléfono. Esto no me gusta.
Llegada del tren RE7
dirección Berlin-Zoologischer Garten
por el andén 1.
El billete, por favor.
El surf da confianza a los críos.
Les da la oportunidad de volver a ser pequeños.
Sí, en cierto modo, soy...
Sí, soy como un padre para ellos, claro.
Porque creo que todos necesitamos una familia.
Y...
Sí, soy su profesor,
pero también aprendo mucho de ellos.
Perdona, ¿sabes qué bus va a Marina Romea?
Perdonad, chicas. Es que yo no hablo inglés.
-El bus. -¿Sabéis inglés?
-Ah, Marina Romea. -¿Quieres ir a Marina Romea?
¿Tienes un boli para apuntar?
¿Os podemos ayudar?
-No. Quiere ir a Marina Romea. -Te lo escribo.
Mira, que viene tu hija.
¡Mírala!
¿Qué hacéis?
Es grazie. No estamos en España.
Hola.
Hola.
Hola, mamá.
No.
Hoy no creo que nos veamos. Volveré más tarde.
Sí.
No es un buen momento, mamá. Ahora no puedo hablar.
Sí.
Vale.
Que vaya bien en el trabajo.
¿Lo has dejado? Vale.
-¿Está? -Sí.
Gracias.
Toma, aquí tienes el dinero.
Nos vemos.
¿Dónde narices lo habré puesto?
¿Hablas alemán?
¿Inglés?
¿Cómo?
¿Puedo pasar?
¿Necesitas ayuda?
Soy Paolo.
Ya lo sé.
Paolo Cubidi, nacido el 15 de septiembre de 1987.
Padre de Leona Neumann, nacida el 2 de julio de 2008.
Soy Leo.
Necesito usar el baño.
PARA FEBS
Perdona este desastre.
-Se inundó y... -No hablo italiano.
Así que eres la hija de Anna.
No solo suya.
No tengo mucho tiempo,
pero me gustaría hacerte algunas preguntas.
¿Tu madre sabe que estás aquí?
Llámala, si quieres.
Grabaré la entrevista.
-¿Tus padres aún viven? -Sí.
¿Dónde viven?
Mi padre en Roma y mi madre en Bolonia.
¿Están separados?
Oficialmente, no, pero sí.
¿Qué estudiaste?
Porque estudiaste, ¿no?
-Empecé Biología Marina... -¿Empezaste?
Eso es.
Oye, no tengo mucho tiempo.
Así que si podemos...
Tienes una lista muy larga de preguntas.
Me saltaré las que son sobre ti.
¿Cómo te informó mi madre de mi existencia?
-¿Quieres comer algo? -¿Cómo reaccionaste?
Necesito un...
¿Está bueno?
No está mal.
Vaya. Está muy salado.
Veré si puedo prepararte otra cosa.
Deberías haberme dicho que vendrías.
¿Cómo?
¿Quieres más?
¿Agua?
Tu plan no funcionará.
No se conoce a alguien haciéndole unas preguntas.
¿Y cómo se hace?
Terminemos la entrevista.
Yo también tengo una pregunta.
Vale.
Házmela.
¿Dónde te quedas?
¿Que dónde me quedo?
¿Esto es lo que te has preguntado estos últimos 15 años?
¿Que dónde me quedo?
¿Pensabas dormir aquí?
¿Sí?
No tengo una cama para ti.
Me quedo con una familia de acogida.
Estoy de intercambio escolar.
-¿Con una familia de acogida? -Sí.
¿Y cómo se llaman?
Ramazzotti.
¡Papá!
¡Ven!
-Papá, ¡no quiero estar sola! -No te vayas.
Quédate aquí.
-No te muevas. -¡Quiero a mamá!
-No me dejes sola en la furgo. -Emilia.
¡Papá!
Ya estoy aquí.
-¿Dónde estabas? -Ya estoy aquí.
-¿Has acabado la historia? -Sí.
Pero ¿quién llegaba luego?
Luego, desde el mar, llegaba Neptuno.
-Fray Martino... -Sí.
Fray Martino campanero,
duérmete, duérmete.
Suenan las campanas, din don dan.
Mira.
Espera que te enseño lo bonito que es. Dámelo un momento.
Hacemos este y a dormir.
Vale, a ver.
-Es el dragón de las buenas noches. -Eres tú.
¿Yo? ¿Durmiendo?
-Anda, qué bonito. Gracias. -Es feo.
Este me lo hago. Y este también.
Pero en la mano es demasiado.
Ven aquí, venga.
Ven.
Estoy justo en medio.
Entre la habitación y el cielo,
entre la luna y la ciudad.
Qué frío hace, qué frío hace.
En casa, por la mañana temprano,
llevo un paño en el corazón
para no hacer ruido y no despertarte.
Y tú después te vas.
Vuelve pronto, que ya tengo ganas de verte.
Una respiración diferente
dispersa el polvo.
Y del centro del pecho
empieza a renacer.
Quizá sí, solo en broma,
para formar parte de un milagro.
Cuando te des cuenta de que estás agarrando con fuerza
la almohada con la mano,
sonríe suavemente.
¿Qué haces aquí?
Perdona.
Cuesta que se duerma.
Y es la primera vez que duerme aquí...
desde hace tiempo.
He estado pensando.
Esta noche no puedes quedarte aquí, es demasiado para Emilia.
Ya está suficientemente confusa
y no sería bueno para ella.
Pero puedo pedirle a alguien que te deje...
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días.
¿Quieres un capuchino?
Te quedaste dormida.
Lo siento.
Tenías razón.
Genial.
Tenemos que organizarnos, ¿vale?
No se conoce a alguien haciéndole unas preguntas. Me quedo.
De acuerdo.
Bien, sí, sí.
Ahora tengo que irme.
Solo unas horas.
Volveré pronto.
Aquí te dejo un capuchino.
Y unas pastas.
No quiero cagarla.
¿Lo entiendes?
La llevaré con su madre sobre las 11:00 y luego vuelvo. ¿Vale?
A las 11:00.
Y luego vuelvo. ¿Sí?
Bien.
Entonces, yo me voy ahora con Emilia y tú te quedas aquí.
¿Vale?
Hasta luego.
¡Quiero ir a ver los caballos!
No, ahora no.
-Venga, ven. -¡Sí, los caballos!
Ven, sube.
¿Estás?
¿Adónde te llevo? Dime.
-Vamos a desayunar a la cafetería. -No, a casa.
¡Muy bien! ¡Eso es!
-Hola. -Hola, mamá.
Hola, cariño.
Un momento, es mi hija.
-¿Molesto? -No, nunca.
¿Estás en el zoo?
En un parque.
Vaya, tan pronto.
¿Querías despejarte?
Sí.
-¿Y bien? -Y bien, ¿qué?
Leo, sé que estás molesta.
Tenías razón.
Lo del vídeo me sobrepasó.
No debí ocultártelo. Debería haberte contado más.
Pero pensé que estábamos bien como estábamos.
Y que tú sentías lo mismo.
Lo siento.
Deja de decir que lo sientes.
Esta noche nos abrazamos fuerte, ¿vale?
Y luego responderé a todas tus preguntas.
Vale.
-Mamá. -Dime.
Lo de esta noche...
Quería ir a casa de Nina, celebra su cumpleaños.
Vale.
Y quizá me quede a dormir. Es sábado.
¿Ya me lo habías comentado?
No.
Era la semana que viene, pero mucha gente no podía ir.
Vale.
Enseguida voy.
Leo, te tengo que dejar.
Mañana tengo turno de día.
Podríamos pedir algo para cenar.
¿Un curri de Tuan's?
Vale.
Perdona.
¿Dónde suele desayunar la gente por aquí?
¿Hay algo abierto cerca?
No, los locales de la playa están cerrados.
¿Y los que no están en la playa?
Puede que el que está al lado del Minimarket.
¿Me llevas?
Es aquí.
Eso de ahí es una cafetería. Yo trabajo aquí.
-Hola, abuelo. -Hola.
-¿Te tapo las manos? -Sí.
Hoy no hace frío. Se está bien.
Dale un mordisco. Mira dónde...
-Cuidado. -Mira.
Saluda a la tía.
Bueno, ¿y qué haces aquí?
-¿Estás de vacaciones? -¿Se puede pagar con tarjeta?
Sí, creo que sí. Ven.
Paolo.
Te he dejado unos cruasanes en el alféizar.
Sí, gracias, pero en el último momento hemos decidido venir aquí.
Te invito a desayunar.
¿Es amiga tuya?
No, acabo de conocerla. Buscaba un sitio donde desayunar.
-Ni siquiera habla italiano. -Vale.
-Voy con ella. -Claro.
Qué glotona.
A ver, probemos otro de estos.
-¿Me lo como? -¡No!
Entonces, ¿cómo me lo como?
Por cierto, soy Leo.
Pues tienes azúcar por toda la cara, Leo.
Es a propósito.
Seguro.
Yo soy Edoardo, perdona. O Edo.
Para los amigos.
-Quiero el flamenco. -No.
-No lo compraré. -Gracias por el desayuno.
Es mejor que trabajar.
Hasta que me vea el jefe.
Tienes que esconderte, como yo.
¿Como tú? Claro.
Eres la reina del escondite de los cruasanes.
Una chica mala llena de azúcar.
Oye, no.
Espera. No.
Estate quieta. Ya te he dicho que es muy caro.
-Pregúntale al señor. Hay que pagarlo.
-Ahora vuelvo.
¿Cuánto cuesta?
¿Eh? Se lo preguntamos, ven.
Venga, cojámoslo.
-Lo cogemos y lo ponemos en su sitio.
-¡No!
Y ahora... Eh, escúchame.
Ahora te llevaré con mamá.
Te llevo con ella y mañana desayunamos todos juntos.
Desayunamos juntos.
¿Con tarjeta?
Sí.
Cuando quieras.
Ya está.
Vale, gracias.
Adiós.
¿Qué...?
Así podrás esconderte.
Estás loca.
-Bonito flamenco. -¿Les conoces?
Bueno, el pueblo es pequeño.
Es raro, ¿verdad?
No. O sea, no le conozco tanto.
Solo le llevo comida.
Pero parece majo.
Al menos más de lo que suele ser la gente aquí.
¿Hace mucho que vive aquí?
Haces muchas preguntas.
Soy curiosa.
Sherlock, Sherlock.
Pareces la típica señora del pueblo.
¿Sabes? Dicen que mató a su mujer y a su hija.
Sí. Llegó hace dos años
y compró el bar que hay en la playa con su mujer y su hija,
pero el año pasado no vinieron.
Y ahora, adivina,
llegó él solo.
Caso cerrado, Sherlock.
-Gracias, Watson. -Son gilipolleces de pueblo.
Una última pregunta.
¿Qué significa?
Pues...
que te metas en tus asuntos.
Dilo otra vez en italiano.
Eso.
Pero no lo digas, porque es un poco vulgar.
La palabra "cazzo" hace referencia...
a las partes masculinas que...
¿Sabes? Pues eso.
En Italia, todo va de esto y de religión.
Creo yo.
Tengo que irme. Lo siento.
¿Te vas a nadar?
Hola, Leo. Oye, tu madre me ha
escrito para desearme un feliz cumpleaños.
¿Estás bien?
Le he contestado con un corazón, pero...
-No sé. -¿Es Leo?
Leo, ¿vienes?
Hemos ido a comprar. Los padres de Emma no están en casa.
Yo necesitaba tampones y nos hemos encontrado al Sr. Schmidt.
-Qué vergüenza. -No dejaba de mirar los tampones.
Y ha empezado a hablar de mates.
Y el cajero no paraba de preguntar
si los tampones eran suyos o nuestros.
-Se ha puesto rojo como un tomate. -Leo, vente.
Sin ti, estas dos me ponen de los nervios.
¿Has visto mi cartera?
La tenía en esta chaqueta, en el bar, y ahora ya no está.
Quizá esté en la furgo.
No, lo siento.
¿Me ayudas a buscarla?
Puede que esté delante.
O quizá...
Sí, ahí delante.
Es negra.
Mira debajo de los asientos.
La he encontrado.
Los cruasanes estaban buenos, ¿verdad?
Vamos.
Venga.
Debo comprar unas cosas para el tejado.
Te pareces a tu madre cuando la conocí.
Digo que te pareces a tu madre cuando la conocí.
Es un halago.
Era genial.
Imagino que te contó que trabajamos juntos en un camping.
¿No?
Yo tenía 20 años y ella, 19.
Fue un buen verano.
Fue más que un simple...
¿Qué te contó sobre mí?
Nada.
¿Nada?
Nada.
Conecta tu móvil, si quieres.
Suena como la música que yo escuchaba a tu edad.
Suena como el boom bap de principios de los 90.
Aún eras pequeño.
Vaya, eres toda una experta.
Me sé una palabra en alemán.
Sabelotodo.
Cada uno decide sobre su propia vida.
¿Qué?
Eso dice ella.
Tú decidiste no ser mi padre
y ella es feliz de haber decidido ser mi madre.
Tan filosófica como siempre.
-Más despacio, más despacio. -Vale.
Se asustan con facilidad.
Los flamencos permanecen de pie con una sola pata
para mantenerse calientes.
Hice un trabajo sobre flamencos en tercero.
Si se rompen una pata, mueren desangrados.
¿Sabías que son muy buenos padres?
Los progenitores lo hacen todo a medias,
como construir el nido, criar, alimentar...
¿No querías verme?
Te vi una vez.
¿Cuándo?
En la prueba.
¿Quién quiso hacerla?
Yo.
¿No has dicho que fue más que un simple...?
Pero no confiabas en ella.
Al menos ahora ya no necesitas ninguna prueba.
No hace gracia.
Entonces, ¿me conociste y luego decidiste no volver a verme?
¿Conoces a Lucky Luke?
Da a dos objetivos con un solo disparo.
Doble pleno.
Le ganarías.
Oye, yo no decidí no volver a verte,
pero no pude decidirme a hacerlo.
¿Que no lo decidiste? Entonces, ¿pasó sin más?
-Me quedé paralizado. -¿Quieres que sienta pena por ti?
Yo sí que no pude decidir nada.
Es complicado.
Oye, es complicado.
Me equivoqué.
Eres maravillosa. Debería darle las gracias a Anna.
¿Has oído lo que he dicho?
Conozco esta canción.
¿Ah, sí?
Paga con esto.
-Ahora vuelvo. -Claro.
Hola. Sí. Hola.
¿Qué le pongo a tu padre en la piadina?
Tu padre. ¿Cómo quiere la piadina?
Sí, ahora vemos.
-Quizá se la ha dejado allí. -Voy haciendo.
A ver, creo que deberíamos llamar a la familia Ramazzotti.
No quiero que se preocupen.
¿Tienes más preguntas?
-¿Seguro? -Sí.
Tengo muchas preguntas,
pero no sé si quiero saber las respuestas.
Así que...
Tú prueba.
¿Qué nombre me habrías puesto?
¿No pensabas nunca en mi nombre?
No me acuerdo.
-Buenos días. -Buenos días.
¿Qué tal?
-Son estos. Los he visto. -Estos, sí.
Bien. Perfecto.
Entonces, 30, ¿no?
Sí, 30.
-Estupendo. Treinta por todo, ¿no? -Sí, por todo.
-¿Y 25? -Veamos...
¡Paolo!
-¿Estás loco? -¿Cómo estás?
-Hola. -Cuánto tiempo.
-¿Qué haces por aquí? -He venido a buscar esto.
La marejada destruyó mi tejado. Es un desastre.
Sí, el ayuntamiento está tardando en arreglar las dunas.
-Sí. -Yo que tú, vendería.
Acabo de volver.
-Espero que hagan algo pronto. -Se te ve bien.
Hola.
Hola.
Encantado. Soy Guido, su excuñado.
-El tío de su hija. -Sí.
Te he dicho que esperaras dentro, esto pesa.
No me puedes ayudar.
Paolo...
¿Quién es esta chica tan guapa?
Es una chica del proyecto. Me quería ayudar.
A mí siempre me toca trabajar con viejos feos.
Permíteme.
¿Nos conocíamos?
Oye, tú vuelve a lo tuyo.
-Solo quería ayudarla. -Sí, ya.
Venga, ve.
Ayúdame a mí.
¿Cuándo piensas volver a casa?
El tren sale mañana a las 09:00.
Perfecto.
Esta noche acampamos y mañana te llevo a la estación.
Y así nadie más me verá.
¿Sabes? Podríamos ir a surfear.
Si quieres.
¿Alguno de tus amigos sabe que existo?
¿Tu familia?
La tabla roja te irá bien.
¿Este es tu programa?
¿Qué?
¿Vienes aquí con ellos?
No, eso es en Marruecos. No es aquí.
Vamos.
Venga, recta. Vamos.
Muy bien.
Venga.
Derecha.
Sí, sí, sí.
Lo siento, perdona.
Te he pescado.
Parece una comedia ameri...
cana.
Ya se está acabando
la semana.
-Sí. -Pero América...
...está lejos.
Hoy intentaré que la pasta me salga mejor.
No, por favor.
¿Tus tatuajes significan algo?
¿Te gustan los tatuajes?
Esto es un topo, un ratón.
Esto es un hada de los bosques.
Este es un autorretrato de Emilia.
Este, una princesa enfadada.
Y este de aquí
son dos tipos malos que me están defendiendo.
¿Y...
las olas en el otro brazo?
Este me lo hice cuando Valeria estaba embarazada.
Somos nosotros tres.
Tengo otro.
No es el más bonito, pero fue el primero que me hice.
Es este.
Me lo hice en 2008.
Mierda. Joder.
Emilia se ha dejado su tigre de peluche.
Valeria me ha llamado antes, en el sitio de las piadinas.
¿Te acuerdas?
No puede dormir sin su tigre.
Tengo que...
Me cago en todo.
Tengo que volver y ver si está allí antes de que anochezca.
Lo siento.
Entonces, ¿no vamos a acampar?
Lo siento, mi cabeza es...
una mierda.
Me había olvidado por completo.
Lo siento.
Y debo llamarlas antes de que Emilia se duerma,
porque si no...
Tienes que entenderlo.
No quiero cometer los mismos errores.
Vale.
Así no dirá en el colegio que su padre está muerto.
-¿Anna te dijo que yo estaba muerto? -¡Yo lo decía!
El tigre está delante del bar.
¿Cómo lo sabes?
Lo he visto antes.
¿Lo has visto o lo has cogido?
-¿Qué? -Parece que te gusta coger cosas.
Y a ti olvidarte de ellas.
¿Contento?
Buena suerte con el tigre.
¿Adónde vas?
¡Eh! ¿Adónde vas?
¿Adónde vas?
Estás a mi cargo.
-¿Cómo? -Sí.
¿Y dónde has estado estos 15 años?
¡Oye, Leo!
¡Leo!
Hola, mamá.
Estoy en Italia.
Te he mentido. Lo siento.
No te preocupes.
Te echo de menos.
Hola, mamá.
Solo quería decirte que estoy bien.
La fiesta de cumpleaños está genial. Gracias por dejarme ir.
Nina te manda saludos.
¡Leo!
¡Leo!
Hola. Has llamado a Leo Neumann.
Por favor, no dejes ningún mensaje. Nunca los escucho.
¿Watson?
¿Sherlock?
El bus no pasa los fines de semana.
¿Qué haces aquí?
Necesitaba distanciarme de mi padre. Vente.
¿Y tú?
Mi padre necesitaba distanciarse de mí.
-¿Adónde vamos? -Tú ven.
¿Leo?
-Sherlock, Sherlock. -¿Qué?
¿No le conoces?
¿Y tu padre necesita distanciarse?
Voilà.
Mi padre es un ruspa.
¿Está construyendo una casa en la playa?
No, él solo trae arena porque el mar se come la playa.
Vale.
Odio a mi padre.
-No le culpes de todo. -Las esconde para mí.
El otro día estaba delante del baño y me dio una.
¿Te gusta?
Sí.
-A ver, arranca una. -Esta.
Arráncala.
Vale, esta también.
Vaya.
Madre mía.
Quememos esta mierda.
A la mierda.
-Vamos, baila. -Oye.
Mierda.
¿Tienes una cita?
Ojalá.
El partido ha terminado y mi padre se asomará a mi cuarto.
¿Me ayudas?
¿Leo?
Leo, ¿eres tú?
Leo.
Hola. Has llamado a Leo Neumann.
Buenos días.
Buenos días.
¿Quieres?
Vale.
Parece preocupado.
Nadie te ha preguntado, Watson.
Veo que te alegras de verme.
Lo siento.
No pasa nada.
¿Qué haces?
Vamos.
¿Qué te ha pasado?
Bueno...
A mi padre no le gustaron...
tus gafas de sol.
-En absoluto.
-¿Te pegó por llevar mis gafas de sol?
No, verás...
Tuvimos una pequeña discusión,
pero solo porque quería protegerme.
Creo.
¿De las gafas de sol?
No, de volverme gay.
Es lo más ridículo que he oído nunca.
Puedes ser lo que tú quieras.
Pero...
dile a tu padre que si vuelve a pegarte,
tú se la devolverás.
Esa es mi filosofía.
Me gusta.
Vamos a bañarnos.
¿Qué?
¿Sherlock?
Tengo que irme.
-¿Qué pasa? -Tengo que irme.
¿Por qué?
Es domingo.
Toca ir a misa.
¿Me dejas tu móvil?
No.
-¿Por qué? -Estás empapada.
-De arriba abajo. -Déjamelo.
No.
Ni hablar.
En caso de emergencia, soy tu novia alemana.
¿Qué?
Como los futbolistas.
Gracias.
¿Te parece normal?
Yo preocupado por ti y tú ligando con el repartidor.
Tiene nombre.
¿Quieres equivocarte como yo y como tu madre
y arruinar tu vida?
Tu tren salía a las 09:00.
Y yo debía llevarte a la estación, ¿recuerdas?
-¿Eh?
-Yo nunca me equivocaría como mi madre,
porque nunca saldría con un idiota.
Me voy.
¿No ibas a llevarme a la estación?
Sí, antes.
A las 09:00. Ahora ya es tarde.
Emilia y Valeria vienen de camino y tengo que prepararme.
¿Vale?
Quiero conocer a Emilia.
Imposible.
Es mi hermana.
Pero a mí no me parece bien.
No tiene que parecerte bien.
Tiene que parecernos bien a los dos. Somos dos, no solo tú.
Te compraré otro billete
y nos vemos a las 12:00 en el Minimarket.
Te llevaré a la estación.
Ve.
Hola, hola, hola.
-Casi me caigo. -¿Ah, sí?
-Es verdad. -Hola.
-Pero ¡qué guapa! -Te hago un truco.
Venga, salta.
Salta.
Mira.
Mira hacia allí.
¡Salto!
Gracias, gracias, gracias.
Me alegro de que hayáis venido. Estás guapísima.
¿Qué eres? Un...
Un caballero princesa.
Madre mía, qué maravilla.
¿Qué ha pasado ahí?
La tormenta de Navidad.
Joder.
Bueno, alégrate. Nos obliga a rehacer el tejado.
No habrá que poner más cubos por todas partes.
Como el mago Merlín.
-Enséñale los tatuajes. -Es verdad.
Era otra sorpresa.
-Dile quiénes son. -Esta es la princesa mala.
Esta, el hada del bosque. Y este, el ratón.
¡Princesa caballero!
¿Vamos a desayunar?
-¿Qué pasa? -Nada. Vamos a...
Dime, ¿qué te pasa?
La última vez que me enseñaste tatuajes, desapareciste un año.
No desaparecí, estaba trabajando.
Sabes que no podía dejarlos.
Estabas surfeando con chavales. Podría hacerlo cualquiera.
Eres la única que piensa así.
Soy la única que tiene una hija contigo.
¡Emilia!
¡Emilia!
¿Dónde estás? Nos vamos.
-Emilia. -No, aún no hemos comido cruasanes.
-No tenemos tiempo. Vamos. -Ven.
Perdona, Valeria, pero tiene razón. ¿Por qué...?
¿Os conocéis?
¿Nos presentas?
-No sé quién es. -Voy a comer con mi invitada.
-Emilia, suéltala, por favor. -Venga, déjala.
Perdona si te ha molestado.
Lo siento, pero no hablo italiano.
¿Estás aquí de vacaciones o...?
Paolo, las duchas funcionan, ¿no?
-Necesita una ducha caliente. -Sí.
Así cogerá algo.
Sí.
Toma.
Enséñale dónde están.
Esta moneda para las duchas y esta otra... Venga.
-¿La otra para mí? -Sí, eso es.
-Sabes cuáles son, ¿no? -Sí.
¿Qué?
Lleva tu toalla.
No es un diseño exclusivo, y además estaba colgada allí.
La habrá cogido.
Tengo un problema contigo, Paolo. Yo te quiero.
¿Qué problema?
Que me aterran tus mentiras.
A ver, voy a echarle un ojo a Emilia.
Y, por favor, quedaos, si no, me harás quedar como el culo.
Voy.
Emilia.
Leo.
¿Qué hace aquí?
Es que tenía mucha hambre.
Siéntate, Leo.
¿Qué te apetece comer?
Cariño, esta chica no habla italiano. ¿Recuerdas?
No.
Ahora nos comemos un cruasán y luego nos vamos a casa.
¿Necesitas algo?
¿Te apetece primero comer algo
y luego ducharte?
Soy Valeria.
Y tú, Leo.
¿No?
Aquí estáis. ¿Qué hace ella aquí?
-Es que tenía mucha hambre. -¿Por qué la has traído aquí?
Porque tenía hambre.
Que tenía hambre, ya.
Perdón.
Es por...
el chocolate.
¿Has visto, Emilia?
Estornuda con el chocolate.
Paolo...
Paolo hace lo mismo. Paolo y Emilia.
Sí, pero es bastante...
Es bastante común.
Conozco a mucha gente a la que le pasa como a mí y a Emilia.
¿Has venido sola?
-¿Estás bien? -Aquí tenéis.
No me he presentado. Soy Paolo.
¿Tú cómo te llamas?
-Leo. -¡Leo!
Vaya, tienes la mano superfría.
Ven, te enseño las duchas.
-¿Adónde te la llevas? -A las duchas.
Donde debías llevarla tú.
Se está congelando.
¿Qué cojones haces?
Ya te dije que no podías conocerlas.
Es...
¿Lo entiendes? ¡No puedes conocerlas!
Intento arreglar las cosas.
¿Vale?
¿Vale?
Yo solo...
Venga, dúchate.
Toma.
La moneda. Para la ducha.
Verás, no...
No es el momento adecuado.
Porque...
Porque...
Emilia y Valeria están aquí.
No es el momento adecuado.
Tengo que...
Es que no es un buen momento. ¿Entiendes?
Tengo que...
centrarme en ellas.
En Valeria y Emilia. ¿Entiendes?
Tengo que centrarme.
Pero no significa que no te quiera.
No es que no te quiera.
Me...
Me alegro mucho de que nos hayamos conocido.
Y...
Y...
Pero creo que lo mejor para todos es que vuelvas a Alemania.
Y yo...
Y yo...
Y yo...
Y yo iré a verte cuando todo esté en calma.
Porque ahora debo centrarme.
Sí. Me lo dijiste tú.
Que no cometiera los mismos errores.
A ver...
Soy el único que aún no se ha tomado un capuchino.
Ya está.
¿Puedo ir con la chica?
-¿Qué? -¿Puedo ir con la chica?
No, ya se ha ido.
-¿A su casa? -Sí.
¿Cómo que se ha ido? No estaba bien.
Se ha ido. Tranquila, estaba bien.
Ha dicho que gracias.
¿Qué cojones habéis hecho tanto tiempo en la ducha?
¿Cómo dices?
¿Estás loca? ¿Qué mierda de pregunta es esa?
¡Estás paranoica! ¿Cómo me preguntas eso?
-Nos vamos a casa. -No.
Oye, oye. Vamos.
Lo siento. Es estupendo teneros aquí.
Pero...
Es que estoy nervioso. Perdona.
-Lo siento. -Estamos todos un poco nerviosos.
Veo que quieres cambiar, Paolo.
Me alegro de que hayas vuelto.
Tenemos que irnos.
Mi madre nos espera.
¡Ja! ¡No puedes pasar!
No puedes volver a tu casa.
No te puedes ir.
¡Emilia!
Ven conmigo.
¡Venga, rápido!
¡Emilia!
¡Corre, rápido!
¡Emilia!
¡Emilia!
-Emilia, ¡ven aquí! -¡Que viene!
¿Habrá ido a la playa?
Sí, puede que donde los caballos, allí al fondo.
¡Emilia!
¡Emilia!
¡Emilia!
¡Emilia!
Emilia, para.
-Para. -¡Ven!
Tranquila.
No te preocupes.
Todo irá bien.
-Laura, a la de tres. -Estoy aquí.
-Estoy bien. -Estoy aquí, tranquilo.
-Vamos. -No te preocupes.
-Estoy bien. -Apártense.
Papá, estoy aquí. Voy contigo.
No te preocupes.
-Apártense. -Señora, no puede subir.
Edoardo.
-Paolo. -¿Has visto a Emilia?
No. ¿Qué pasa?
No la encontramos.
-Estamos buscando a una niña. -Valeria.
Emilia.
-Nos tenías preocupados. -¿Qué tienes aquí?
Estábamos preocupados.
No me has dicho que te ibas. ¿Adónde has ido?
¿Cómo te atreves?
¿Estás loco?
¿Me vas a decir quién es?
¡Sherlock!
¡Espera!
Gracias.
Me ha venido bien.
Es un cabrón.
Toma.
¡Adiós!
¡Adiós!
Cierra, cierra.
Cierra, que hace frío.
Vale, papá.
Hola. Has llamado a...
Genial.
Dicen que esto es un club.
Donde se celebra...
tener padres cabrones.
Así que vengo...
a celebrar...
Papá,
eres un pedazo de cabrón.
Papá,
paso ya de esta mierda.
Ya no te soporto más.
Papá,
paso ya de esta mierda.
No puedo más.
No, ya no te soporto más.
Bueno,
¿qué pasa con tu filosofía de devolverla?
¿Qué?
Mi padre dice
que si tienes que liarla,
la líes bien gorda.
No me importa lo que diga tu padre.
A veces es majo.
¿Qué?
"A veces es majo".
Es mi padre, ¿qué quieres?
Y como es tu padre, ¿está bien que te pegue?
Vayamos a darles un abrazo. Son geniales y nosotros nos equivocamos.
Mi padre me ha dicho que fui un error y ni siquiera sabía mi nombre,
pero no pasa nada, porque es mi padre y puede tratarme como el culo.
-No. -Tu padre es maravilloso.
Tienes el ojo morado por tu culpa, porque eres gay.
-Mi padre me pega y... -Para, para.
Para, ¿vale? Lo pillo.
Hagamos un trato.
-¿Cuál? -Yo la liaré, pero tú también.
Hecho.
Oye, líala bien. Yo también lo haré.
Pero llámame o escríbeme.
No me dejes solo en este agujero de mala muerte.
¿Vale?
Dame tu móvil, voy a llamar a tu madre.
¿Nunca pides perdón?
Estará preocupada.
No finjas preocuparte por mi madre.
¿Adónde vamos?
A la policía, ellos llamarán a tu madre.
Creía que podríamos hablar.
¡Oye, eh!
¡Para!
¡Para!
¡Eh!
¿Estás loca?
No puedes comportarte así. ¿Queda claro?
Actuemos como personas normales.
¿Vale?
Dame tu móvil o te llevo directa a la policía.
Vale, vayamos a la policía.
¿Es legal en Italia abofetear a un menor?
Me cago en todo, pero qué arrogante.
Es un problema.
¿Sabías que los hombres que pasan tiempo con sus hijos
tienen niveles más bajos de testosterona
y son más equilibrados y felices?
Tú lo sabes todo, ¿no?
Lo sabes todo.
La hostia.
Me sacas de mis casillas, en serio.
Tranquilo, me iré y no volverás a saber de mí.
¿Sí? Pero ¿tú qué te creías?
¿Creías que podías venir aquí y todo giraría en torno a ti? ¿Eh?
Es un poco egoísta, ¿no? Un poco egocéntrico, ¿no crees?
Yo tengo mi vida. ¿Vale?
Mis propios problemas.
Hace 15 años, cometí un error. Sí, cometí un error.
Pero ¿sabes qué?
Mis únicas opciones eran quedarme o irme.
-¿Tus únicas opciones? -No me veía capaz de ser padre.
No me veía capaz de criar a un hijo.
Tuviste la opción de ponerte un condón y de no ser un cabrón.
Pero ¿qué...? ¡Oye! ¡Oye!
Pero ¿qué cojones dices?
La vida no es tan simple, ¿vale? Solo eres una niña.
Tenía 21 años y me asustaba ser padre.
Y luego me daba cosa que tuvieras otro padre
y que me odiaras si me conocías.
Que Anna se cabreara conmigo.
Estuve diez años sin tener una relación.
¡Diez años!
¡Diez largos años!
Quedé paralizado, traumatizado.
Tenía 21 años, joder. ¡21!
¡Ya no tienes 21!
Lo siento por Emilia. Eres un desastre.
Tener un padre como tú es peor que no tener ninguno.
Mira lo que has hecho.
¡Que te den!
¡Que te den!
¡Márchate! ¡Vete! ¡Lárgate!
¡Soy tu maldito error! ¡Te destrocé la vida!
¡Vete!
¡Pírate!
¡Lárgate! ¡Que te den!
¡Vete! ¡Soy tu puto error!
¡Vete! ¡Soy tu puto error! ¡Yo no soy un error!
No soy un error, ¿cuál es tu puto problema?
¿Cuál es tu puto problema?
¿Cuál es tu puto problema?
¡Tú eres el problema!
¡Tú eres el puto problema!
¡Tú eres el puto problema!
Tú eres el problema.
¿Y el conductor? No... Madre mía. Pero ¿dónde está?
Hay que estar tarado. ¡Joder!
Matilda.
Querías un nombre.
Matilda.
Creo que es germánico.
Significa "buen guerrero".
Andas igual que yo.
Lo siento.
Tenías razón.
Lucky Luke.
Soy el rey del doble pleno.
¿Tienes música?
Sí.
¿Es demasiado?
Está bien.
Lo siento.
Hay un tren a las 10:30.
Pero...
Si quieres...
podría llevarte a Alemania con la furgo.
Hola, mamá.
Llegaré pronto.
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