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Original subtitles

Bien.

Cantado de querer, pensando que quizás yo he sido

para ti.

Así que tendremos que estar cinco días en Nueva York.

Sí, ese es el programa.

¿Pero por qué cinco días?

Porque son los que hace falta.

Dos días son suficientes, uno para ensayar y otro para cantar. Bueno, ya

cómo son las cosas. Está la rueda de prensa, la entrevista para la

Siempre lo mismo.

Estoy muy cansado, necesito reposo. Escucha, Julio, son cosas necesarias,

indispensables para lanzar el disco. Pero ya verás como con unos días de

descanso en Panamá estarás como nuevo.

¿No le molestará a tu amor que hablemos de trabajo?

No, no creo.

Cariño, ¿me esperas en el hotel?

Merda.

Estoy deseando llegar a ese paraíso de contadora.

A ti lo que te pasa es que no quieres trabajar.

Desde luego. Y como no quieres trabajar, ya vendrás.

No ganaremos ni un centavo. Y no creo que eso te convenga. No te asustes,

hombre, no te asustes. Es que eres un vago.

Conmigo no contáis para nada.

Archive esta carta, por favor.

Buenos días.

Tenga, señorita. Oiga... Hasta luego.

Buenos días, señor.

Oiga, si ve a la secretaria del señor Iglesias, a la señorita Adriana, dígale,

por favor, que le estoy esperando. Sí, señor.

Bien, gracias.

Muy bien, señor. Usted le conoce, ¿no? No, señor.

Ah, sí, sí. ¿Cómo no?

Sí.

Hola, Adriana.

Tanito.

¿Dónde estabas?

Aquí. Pero si he pasado por aquí hace un minuto y no te he visto.

Pues lo has visto mal porque no me he movido de este sitio.

¿Y Julio?

No lo he visto.

Me tiene preocupado. ¿Por qué? Si se está comportando muy bien.

No piensa en nada, descansa, se relaja.

¿Estás convencida? Sí, sí, no piensa en nada. Le conozco muy bien.

Lo veo muy abúlico. ¿Abúlico? Sí, como si no le importase nada su carrera.

De momento solo piensa en descansar.

Bueno, espero que sea así. ¿A dónde vas? A mi habitación. ¿Por qué no te quedas

aquí un momento a hablar conmigo? Ahora no puedo, nos veremos luego.

Paso a recogerte a la una y media, ¿eh?

No, no, es mejor que venga yo y nos encontremos aquí. Hasta luego.

De acuerdo.

Yo la llevo, yo la llevo. La llevo yo, la llevo yo.

Me da la llave, por favor.

Señor Iglesias, mi amigo le está esperando en la piscina. ¿El bajito? Ese

señor. Gracias.

El asesino es el mayordomo. ¡Estás de loco!

¡Tano!

Hombre, Julio, ya estás aquí.

¿Qué hay?

Siempre intentando ligar, ¿eh, Mario? Se hace lo que se puede, y cada renuncia

es una derrota. ¡Abre, mi amigo!

No, gracias. Ya, señor.

Oye, me gustaría ir a visitar el mercado típico que es muy bonito.

¿Qué tal? Ah, ya entiendo. Ese que está hacia la montaña. ¿Por qué no? Es una

idea. Compramos algún recuerdo y de paso hacemos alguna foto. Nos llevamos a

José María por lo de la publicidad. Ok, me ducho y enseguida bajo. Te espero.

Julio. ¿Cómo estás?

Bien, ¿y tú?

Bien. ¡Eh!

Mi mesa.

Me he llenado de arena por todas partes.

Sí, ya veo.

¿Hace calor?

Estás muy eufórico. ¿Por qué?

Estás alegre. ¿Se nota?

Yo diría que bastante.

Es que hoy me siento más joven.

Pero si lo eres.

Lo soy.

A veces parece que tengo 100 años. Hoy solo 18.

Te estás enamorando.

¿Pero qué dices? Nada de amor. Según los sabios consejos de Tano, solo puedo

divertirme un poco.

Cuidado. Venga, venga, dame dinero. Si quieres algo, te lo compro yo. Por una

vez, deja que sea yo quien compre. 100 dólares, solo 100 dólares. No, no, solo

50. No tengo más.

Está bien, si no hay más, no podré derrochar mucho.

Hasta luego.

Y no trabajes tanto.

Una preciosidad. ¿Te gusta?

Mauricio, ya lo creo.

Sí, una preciosidad.

Tú necesitas una mujer. ¿Una mujer? Pero estás loco, Tano. No es suficiente todo

lo que he pasado.

No he dicho una esposa, he dicho una mujer. Antes o después todas aspiran a

convertirse en esposas. Y con el tipo de vida que llevo tendría los mismos

problemas de siempre. Ahí te equivocas. Bastaría con que no te enamorases. Una

relación sencilla, un entretenimiento.

¿Enamorarme otra vez? No creo que vuelva a pasarme ya. Y además lo tengo

terminantemente prohibido por el médico y por mi asesor fiscal.

El problema...

¿Es que tú te acuerdas todavía?

¿Me acuerdo de quién?

Baja.

Tú piensas todavía en tu esposa. Y yo creo que a otra mujer, un clavo saca

clavo. Ya.

Inténtalo con la primera que encuentres. Luego quiere ponerme las riendas como a

un caballo. Yo tiro de un lado, ella de otro y ya está el drama.

Si tú lo dices... El secreto es no caer en lo sentimental.

Mira este, la última vez que se enamoró hablaba solo.

La verdad es que no tenéis arreglo. Venga, gracias.

Buenísimas. Toma.

Trae.

¿Tú cuál eliges?

La de blanco.

Pues yo la de azul.

Oye, ¿y cómo se enfoca esto?

Qué desastre.

No muevas el brazo que si no, no consigo ver.

¿Qué culpa tengo yo de que seas enano? Espera, espera.

Ahora las veo bien, ahora.

Date prisa, que se me cansa el brazo.

Espera. Ya está.

¿Pero qué hacéis?

No, nada.

Cualquiera se fía de vosotros. Es que... ¿Y las fotos de Julio están preparadas

o no? Sí, estamos probando otros encuadres.

Imaginas a Julio Iglesias en un barco de ver a toda velocidad.

Y este que le hace fotos.

Para hacer un cartel grande, grande, grande.

No. ¿No?

No. ¿Por qué no?

Quieto, que ya las tengo. Bueno, vaya tú.

¿Dónde están?

Sonríe un poco, sonríe.

La gente quiere verte siempre feliz y contento.

Venga, hombre, estate quieto un momento.

¿Cuál es tu lado bueno?

¿Has dicho este?

¿Dónde está Tano?

Ahí arriba, mírale.

¿Qué haces ahí, Tano?

He subido aquí para admirar todo el conjunto.

¡Es una vista maravillosa!

¡Venga, baja, es tarde! ¡Baja!

¿Darunter? ¿Darunter?

La acrópolis central.

Ahí nacieron los antiguos reyes.

Estas ruinas son casi 2 .500 años altas. Esta civilización tuvo un

fin inocente.

Están sobre siete terraces, pero solo están para las ceremonias.

Estas cadenas de protección se han construido hace muchos años.

¿Por qué no le hablas?

¿Por qué esperas, hombre? ¡Venga, atrévete! ¡Insiste!

Ahí los han traído.

¿No hablas alemán?

Sí, pero no creo que tú lo hables.

Solo sé decir ich liebe dich.

Lo suponía.

¿Y qué haces en un sitio como este?

Yo estudio.

¿Qué estudias?

Arqueología.

¿Se puede invitar a cenar a una arqueóloga?

No está prohibido.

¿Esta noche qué haces?

Digamos que no estoy comprometida.

Bueno, pues ya lo estás conmigo.

Bien. Perfecto.

¿Dónde? Entonces, de acuerdo.

Yo estoy en un hotel con Dora. Te espero allí.

Perfectamente. ¿A las ocho?

Ok.

Encantado de haberte conocido.

Hasta luego.

¿Ha ido bien?

Superior. Cenamos juntos. ¿Dónde has quedado con ella?

Le he dicho que vaya a recogerme al hotel.

Pero Julio, ¿cómo es posible que una mujer vaya a recogerte al hotel? Pues he

pensado que era la forma más sencilla. ¿Por qué no vaya a recogerle al hotel?

Porque las mujeres no recogen a los hombres en los hoteles. Eso será a ti

eres muy feo, pero a este a mí. ¿Por qué no nos van a recoger las mujeres? ¿Me

lo quieres explicar?

Por regla general es el hombre quien va a recoger a la mujer y no viceversa.

Eres muy antiguo, hoy existe el feminismo.

Como te decía esta mañana, en Nueva York quisieran que llegáramos antes de lo

que habíamos previsto.

Hola, Julio. ¿Qué tal? ¿Has cenado ya?

No, todavía no. Cenaré fuera.

¿Necesitas algo?

No. ¿Seguro? Hasta luego.

Hasta luego.

Te alcanzaré enseguida.

De acuerdo.

¿Sigues convencido de que ella vendrá aquí?

Claro, hombre. ¿Por qué no iba a venir?

Nunca me escuchas.

¿Qué te pasaría si no me tuvieras a mí? Sería un hombre acabado. Tom.

¿Y esto qué es?

Donde vive.

Qué tío.

Eres un amigo.

Hola. Hola.

¿Y eso qué es? ¿Un disco?

Es un disco mío.

Oh, ¿te pareces?

¿Sabes que me recuerdas mucho a una tía mía de Galicia?

Sí, ¿por qué?

Por su modo de mirarme, me dejaba siempre perplejo.

¿Y cómo te miraba?

De una forma insistente, a veces con mucha ternura y a veces con dureza.

Y esto me dejaba siempre confundido.

Recuerdo... ¿Te molesta como te miro?

No.

El caso es que no he conseguido entender todavía si me estás juzgando bien o mal

por el modo en que me miras.

¿Es importante para ti entenderlo?

Mucho.

Deberías estar acostumbrado a ser juzgado continuamente.

Un cantante famoso como tú.

No soy solo un cantante famoso, también soy un hombre.

¿Eres casada?

No.

Entonces dime.

¿El qué?

¿Cuál es tu juicio sobre mí?

¿O es que el tema no te interesa?

Me interesa.

¿Eres siempre así de lacónica o es que no quieres comprometerte?

Sí.

¿Me dejas a mí todo el peso de la conversación? ¿Por qué?

Me gusta escuchar.

¿En qué piensas?

En que ha sido bonito conocerte.

Pero ya temo que te voy a perder.

¿Vas siempre tan rápido?

Perdón, señor.

No se preocupe. Esto da buena suerte.

¿Tú crees en la suerte?

Bueno, ya es hora de que me hables de ti.

No hay mucho que contar.

De ti me interesa todo.

¿Sí?

¿Dónde has nacido?

He nacido en Alemania.

¿Y cómo has llegado hasta aquí?

Por mi trabajo.

Es el sitio ideal para una arqueóloga.

Hay muchas ruinas.

¿Te interesa mucho el pasado? ¿En serio?

Bueno, sí, te ayuda a entender el presente.

Hay mucho que aprender.

¿Y no piensas en el futuro?

Ahora sí.

¿Laura?

¿Me has llamado?

Sí, quiero saber cómo van las cosas por ahí.

Julio está descansando, está muy relajado. ¿No hay problemas por lo que

refiere al concierto?

No habla, pero piensa en ello.

Bien, ¿cuándo estaréis en Nueva York?

Pues yo creo que el lunes.

Quisiera saludar a Julio.

Pero no he podido comunicar con él.

¿No está en su habitación?

Entonces seguro que estará en la playa.

Adriana, ¿eh?

Oye, Laura, ahora tengo que dejarte. Julio me está llamando.

Te volveré a llamar luego.

Adiós, Adriana.

¿Se puede saber qué te pasa?

¿Dónde has estado toda la noche?

Por ahí, dando un paseo.

Mira, hace un día estupendo.

Te había buscado para decirte que ha llamado Pedro. Quiere que anticipemos la

llegada. ¿La llegada a dónde?

A Nueva York, para el concierto. Nada de eso, no le hagas caso.

No hay por qué anticipar nada.

Pero Julio me ha dicho que tú... No le hagas caso a Pedro.

¿Cómo estás? ¿No te habré despertado?

Menos mal.

¿No has dormido nada?

¿Qué haces mañana?

Es decir, hoy.

Sí, no creo que pueda dormir ya.

Mira, vamos a hacer una cosa. Yo te llamaré por la tarde.

¿De acuerdo?

Bien.

Perfecto. Buenas noches. Digo, buenos días.

Hasta luego.

¿Y te divertiste anoche?

Es menos aburrido de lo que creía.

¿Antes no sabías si aceptar su invitación? ¿Así es?

En efecto.

Es que tengo cierta prevención contra las personas famosas.

Son tan vanidosas, tan engreídas que...

¿Y él es una excepción?

Sí.

¿Es tan guapo como en la foto?

¿Qué foto?

La del disco.

Sí.

Pero ya sabes, también está un poco loco.

Bueno, ahora tengo que irme.

Pero luego me lo cuentas todo.

Hasta luego.

Que me encantas.

Tano, ¿había algún recado para mí?

Tano, que si había algún recado para mí.

No, no ha llamado a nadie.

¿Preguntaste al portero?

Claro, he preguntado a todos. Solo había un recado de una periodista que quería

hacerte una entrevista.

Tano, te repito que no quiero entrevistas, estoy descansando.

Convéncete de que es importante.

Adriana, díselo también tú.

Tano, tienes razón, Julio. ¿De dónde es esa periodista? De Nueva York.

Y dale, la sonrisa y la mirada son las suyas.

¿Cuánto te apuestas a que no es? ¿Que cuánto me apuesto? Lo que quieras, pero

se lo dices, se lo preguntas.

Bueno, vamos.

Si tenemos que ir a Nueva York, que me la haga allí, tal o mismo.

Sí, si tuviéramos tiempo. Pero da la casualidad que en Nueva York tenemos la

radio, la televisión, los ensayos... Pedro tiene programado cada semana. No,

estoy aquí porque estoy cansado y tengo que reposar. Después no te quejes y

alguna crítica... No sea benevo. ¿Qué hora es esta? Las 4 y 10. ¿Por qué

preguntas siempre la hora?

¿Eh? ¿Pero qué chica tan guapa? ¿Es usted Julio Iglesias?

Julio Iglesias es este señor de bigote. Sí, sí, sí. No, no es Julio Iglesias.

Sí, es él, va de incógnito. Se ha dejado el bigote para despistar. Yo lo he

reconocido enseguida. No es él, es usted.

¿Nos podemos hacer una foto con usted?

Claro, ¿cómo no? ¿Dónde? No, venid conmigo, que os voy a hacer unas fotos

estupendas. Pero, pero... ¿Dónde vas?

Venga, vamos a hacer unas fotos.

Venga, hombre, prepara la máquina, mientras yo las coloco.

Ay, tengo mucho sueño, estoy cansada. ¿De verdad? ¿Qué? A ver, el pulso lo

tienes normal.

El pulso... ¿Estás hablando del rey de Roma?

¿Tú eres Rosa? Sí.

Encantado. Hola.

¿Me puedo sentar?

Siéntate aquí. ¿En este sillón?

Claro.

He venido porque no he recibido ningún recado.

¿Por qué no me has llamado tú?

No, sí te he llamado, pero no había nadie en tu casa.

Acabo de llegar ahora mismo del trabajo.

Parece como si os conocieras desde hace mucho tiempo.

Oh, sí, mucho tiempo. 24 horas.

¿Y qué tal?

Bien.

¿Solo bien?

Julio, ¿damos una vuelta por el jardín?

A las siete o siete y cuarto, pero no hay problema.

Muy bien.

Tendrían que estar allí esperando. Ya tengo organizada la salida de algunos

comunicados para la prensa.

Esa radio está muy fuerte. Trabaja duro, ¿eh?

Oye, baja un poco la radio, por favor, que no podemos entendernos aquí.

¿No le gusta Julio Iglesias?

Prefiero Frank Sinatra.

Ok.

Creo que llegaremos justo a tiempo para la comida.

Más vale, porque estoy aprieto.

Qué mentido. He estado todo el día esperando a que me llamaras.

Quise llamarte, pero... ¿Qué?

No quería molestarte.

Julio, ¿sabes que sentiré que te vayas?

No. ¿Cómo que no?

No, porque te llevo conmigo a Nueva York.

No es posible.

Te pondré una maleta muy pequeñita, con las ruinas, la arqueología, y te llevo

conmigo a Nueva York.

Si me preguntas si te quiero de verdad Si en la distancia necesito tu cariño

Si me preguntas yo te quiero contestar Que para mí tú

eres el sueño más querido

y me preguntas si te quiero de verdad desde el instante que llegaste tú a mi

vida y me preguntas yo te quiero contestar

Escucha, Julio, yo siempre... ¿Dónde está Adriana?

No sé.

Tengo fotos tuyas, pero ninguna en la que estés con una chica. Sobre todo con

una chica tan guapa.

Escucha, Julio, yo te las publico en las mejores revistas del mundo.

Y luego, le has dicho que estábamos aquí. Mira que eres pesado, ya te he

que no te preocupes.

Escucha. Cuidado con esta que se abre.

Hay algunas maravillosas. Vamos a perder el avión. Mira que eres pelmazo, ¿eh?

Mira, aquí llega Adriana.

Vamos. Vamos.

Por favor, Tano, no te vuelvas a olvidar el pasaporte. ¿Yo?

Yo, mira, que yo.

Es verdad, no me había dado cuenta.

Julio, te llamó Claudia. No puede venir.

No se oía nada por teléfono. ¿Qué dijo exactamente?

Que no podía venir, que era imposible, que tenía un problema de trabajo.

con esa maleta, por favor. Si hablaba desde su casa, dime.

Supongo que sí, pero no lo sé.

¿Pero cuándo, cuándo te ha llamado? Más o menos hace media hora.

¿A qué hora sale el avión?

Ahora, dentro de 20 minutos.

No nos vamos.

¿Qué? Que no nos vamos. Julio. No nos vamos, Tano.

¿Pero y el concierto?

Oye, este chalao dice que no nos vamos.

Está completamente loco.

Si no me equivoco, habíamos decidido que vendrías a Nueva York, Claudia.

Pero yo he llamado a Adriana. ¿Y qué tiene que ver Adriana en todo esto? Lo

menos que podrías haber hecho era decírmelo a mí.

Estás loco. Oye, intentemos hablar como dos personas civilizadas. Vamos a

razonar. No tienes por qué gritar de siempre. Ahora me escuchas tú a mí,

Claudia. El siempre.

Escúchame ahora.

Julio, para.

tú si quieres.

que estar aquí dentro de nada.

Los pasajeros ya están, no creo que tarden mucho.

Sí, ese, ahí está.

¿Qué tal, Julio? Bienvenido.

Hola, Adriana.

¿Qué tal, Tano? Tano, vamos a intentar hablar.

Señor Iglesias, por favor, unas palabras.

Soy feliz por estar aquí.

He descansado.

He intentado no pensar en nada importante.

Necesitaba reposo. Ya sabes que estaba muy cansado. El sitio era bonito.

Espléndido. Me alegro.

¿Qué tal el Madison? ¿Bien? Todo perfecto. Se habla mucho de tu

creo que haremos mucho dinero.

¿Habrá mucha gente?

Conseguiremos beneficios. Tú seguro que los consigues.

Oye, ¿quién es la rubia que viene contigo?

La rubia es... No es la rubia, es Claudia.

Y es una amiga mía a la que quiero mucho.

Es importante. Y supongo que ella tendrá la culpa de que hayas llegado con tres

días de retraso.

En fin, tenía alquilada la sala, te hemos estado esperando y claro, tú no

llegabas.

Bueno.

¿Me perdonas? Sí, sí.

¿No bailas?

No, ahora no tengo ganas.

Bueno.

Nos vemos mañana, ¿vale? Sí, tengo muchas ganas de charlar contigo.

Ronnie Coca

-Cola,

por favor. No tengo intención de seguir así con Julio.

¿Qué?

Más hielo.

Ya sé que no vas a creerme, pero ¿sabes qué me ha dicho hoy?

No me estás escuchando.

Te estoy escuchando, Laura, pero es que la música está muy fuerte. Perdona.

Bueno, nos vemos luego, ¿eh?

Hasta luego.

Oye, José María, perdona.

¿Ni siquiera Tano sabe algo de Julio?

¿Tano? A Tano lo único que le interesa es bailar. Sí, ya lo veo.

¿Creer que vendrá por aquí?

¿Eh? ¿He dicho vendrá por aquí, Julio?

Sí, creo que sí.

No, no me gusta la portada.

Pase, por favor. Gracias.

Sí, ya hablaremos de ello.

Vale. Desde luego que lo he hecho.

Hola.

Siéntate.

Un momento.

Enseguida estoy contigo, perdona.

No quiero discutir eso. Son cosas tuyas.

¿Lo has leído ya? Sí.

Pero no me gusta.

Me gusta en absoluto.

Solo es un esbozo, ya sabes.

Está medio terminado.

Todavía tengo que... Pero no es esto lo que yo necesito.

Es demasiado banal.

¿Qué quieres decir?

Solo con haberle echado un vistazo me he dado cuenta de que no es la historia

que yo hubiera querido.

¿Por qué?

No quiero oír hablar de su éxito.

Lo que me interesa es la razón por la que no consigue amar a las mujeres.

En ese caso, tendría que hablar también de ti.

Y a ti no te gustaría, ¿verdad?

Y no me digas nada, solo

abrázame.

Me basta tu mirada para comprender

que tú te irás.

Abrázame como si fuera hoy.

Esto está bien, ya no hace falta reposar más.

Tiene razón.

Nos quedamos entonces en este tono.

Primera vez, como si me quisieras hoy, igual que

ayer, abrázame.

No quiero que te vayas, pero sé muy bien que tú te

irás.

Abrázame como si fuera ahora la primera vez.

Como si me quisieras hoy y volveré.

Abrázame.

¿Has comprado muchas cosas?

Sí.

Mira. ¿Es todo para ti?

Todo. Y para mí nada, ¿eh?

No has cambiado, Tony. ¿Por qué iba a cambiar?

Tú sí que has cambiado. Oh, venga.

Para bien.

Bien. Nunca has estado tan guapa.

Estoy enamorada.

El amor embellece a las mujeres.

Anda, sigue cantando para mí. ¿Sabes que tengo debilidad por los cantantes?

Hago lo que puedo.

¿Por qué te empeñas en grabar sin base?

Fíjate de mí, por favor.

Así sale mucho mejor. Pero de ese modo tendremos que volver a grabar el disco.

Oye, José María, necesito más fotos.

¿Qué? Necesito más fotos para la publicidad. Pero si ya he hecho

son suficientes. Estás aquí para trabajar, no para beber.

No hay luz.

Ponla tú. No se lo lleve.

Lo he terminado.

El ambiente está cargado.

Solo Tano tiene la culpa.

Claro, yo siempre tengo la culpa de todo.

Por ti, Tony.

A tu salud.

Por tu amor.

¿Qué te pasa?

Julio, no consigo acostumbrarme a esta vida.

No me gusta.

Pero Claudia, todo esto es parte de mi trabajo.

¿Tú lo sabes y lo estás compartiendo conmigo?

Sí.

Pero quisiera que alguna vez tú compartieras mi vida.

¿Y no es lo mismo?

Sí.

Si tú participaras también en mis problemas.

¿Lo recuerdas?

Eres independiente. Vamos a cantarla juntos.

Muy bien.

Perdona, Laura.

You must remember this.

A kiss, a just a kiss.

Yeah. A sigh is just a sigh.

They still sing.

Gracias. Gracias.

No, no, no.

¿Estás convencida?

No mucho.

Creo que deberías rebelarte.

Tienes derecho a tu vida privada.

Hubo un tiempo en que lo quería yo también, pero los hechos me enseñaron

era así.

Pero pienso que no es justo implicar a los demás.

Quizás tenga razón. Debería tener el valor de elegir de una vez.

Aunque reconozco que no es fácil.

Tendría que elegir entre dos caminos.

¿Renunciar para siempre a mi trabajo?

¿O renunciar para siempre a mis sentimientos?

¿Por qué no la abres?

Un momento.

Anda.

¿Ves eso?

Pues bien, puso una pata allí y la otra allí.

¿Quién?

King Kong.

Pobrecito King Kong.

Pobre yo, que trabajo todo el día.

Mira qué de cosas curiosas hay. Eso sirve para el té, ¿verdad?

No sé.

Hay de todo.

Un caramelo.

No coges nada.

Mujer, no pasa nada por un caramelo.

Oiga, tiene que pagarme antes de comerse el caramelo. ¿No lo sabe?

Pero si solo es un caramelo, tesoro.

Los caramelos también cuestan. ¿Cuánto?

Veinte centavos.

Tengo un dólar. Le doy un dólar y usted me da un beso.

Le doy la vuelta. No, no, un beso.

Nada de beso. La vuelta.

Cuidado, no vaya a quitárselo.

¿Cómo se dice cappuccino en alemán?

Cappuccino.

¿No hay traducción?

Se dice igual.

¿Y cómo se dice soy feliz?

Ich bin glücklich.

Ich bin glücklich.

Ich bin glücklich.

¿Dónde aprendiste a hablar tan bien el alemán?

Con mi abuela.

En alemán se dice Oma.

Oma.

Tengo fotos, ¿quieres verlas?

Claro que quiero verlas.

Mira, aquí hay una.

Es guapa, ¿verdad?

Guapa, sí.

Ah, hay más fotos.

Déjame ver.

¿Esta niña tan fea que hay aquí quién es?

Soy yo, dame.

Cuidado que tengo que llamar a Pedro.

¿No puedes llamarle más tarde?

Le dije que le iba a llamar ahora.

Es solo un momento.

Escucha, Julio, la parte orquestal está muy bien, pero me gustaría anticipar la

entrada del coro de las chicas por lo menos en dos compases. Así resulta más

eficaz el estribillo y lo podemos repetir dos veces.

Una tú solo y otra con las chicas, ¿eh?

Ok.

Tano, intenta consolar a Pedro.

Mire qué cara tiene.

se dicen al azar por un momento y sin

pensar son esas otras cosas que se sienten

sin hablar al sonreír

al abrazar

Tú eres así, yo soy igual, nada nos puede hacer cambiar.

¿Sabes que Claudia se ha enamorado de Nueva York? Claro, después del éxito que

has tenido esta noche. Y en Miami será lo mismo.

No, no, mucho mejor.

Dejad que me encargue yo. Cálmate.

He organizado todo.

¿Ha grabado ya en portugués? Sí, sí, y estamos grabando en francés y en

italiano. Y luego he tenido una idea. No me hables de tus ideas, que te conozco

muy bien.

¿Cómo estás?

Yo bien, ¿y tú?

Estás guapísima, Laura, como de costumbre, de verdad. ¿Tú crees?

No lo pongo en duda.

Para él este es el momento mágico.

Mira, Julio, no me interesan los piropos. Me interesas tú. ¿Sí?

Julio me ha hablado mucho de ti y me ha dicho que te gusta la arqueología.

Sí, te espero fuera.

Si os parece bien, claro.

Te aburro, ¿verdad?

No.

Dime qué te pasa.

¿No parece que estés muy contenta?

No tengo motivos para estarlo.

Otra vez, siempre la misma historia.

Julio, he intentado hacerte feliz. He intentado ser amada por ti.

Lo único que has intentado siempre ha sido utilizar a los demás. Y ahora

utilizarme a mí. Vamos, la gente nos espera.

Julio, piensa que puedo hacerte mucho daño.

Me has hartado, tesoro.

Ahora basta.

Julio.

¿Quieres? No, gracias.

¿No tiene usted?

Sí, me parece muy bien.

¿Dónde está Claudia?

Se ha ido.

¿Se ha ido? Sí.

Julio, despierta, despierta. Venga.

No, Pedro.

Arriba. ¿Qué pasa con el desayuno? ¿Lo pido para dos o para tres?

¿Qué cosas dices?

Servicio de habitaciones.

Desayuno para tres, por favor.

Sí.

¿Tienes frío?

Sí.

¿Es verdad que te quieres ir?

Tengo que intentar reencontrarme a mí misma.

¿Es lo más importante para ti?

No, no se trata de eso. Yo ya no puedo hacer nada.

Tú no quieres entender.

Pero Claudia, mi vida es así.

No, no puedo parar en ningún sitio.

No puedo.

Te refiero.

Son cosas de Tano.

¿Y qué?

Las manitas quietas, ¿eh? Este Tano es terrible.

Claro, si eres peor que un pulpo con esas manos.

Y tú también.

Vaya,

sí que yo soy un pulpo. Un pulpo. No te enfades, Lupe está solo bromeando.

Gracias.

¿Qué

tal

van los ensayos?

Hay alguien que siempre está muy ocupado.

¿El Tano?

Que no se pierde una, ¿eh? ¿José María?

Tampoco, ¿eh? Otro, otro.

Ay, este viento me tiene por vida.

Esto me calma los nervios.

Estar en el mar al aire libre.

Es uno de los pocos momentos en que puedo ser yo mismo.

Hasta consigo olvidar que soy un cantante famoso.

Sí, pero bastará con que lleguemos a Miami.

Y volverás de nuevo a tu vida vertiginosa.

Y estarás otra vez rodeado de mujeres.

¿Entonces estás celosa?

Sí.

¿Y tú?

Bueno, si tengo que decir la verdad, antes nunca lo había estado.

Ahora, desde que te he conocido, me siento una especie de otelo.

Ya no me reconozco y no puedo remediarlo, es verdad. Me siento celoso.

Y mucho.

¿Mr. Iglesias?

Soy el secretario del alcalde y quiero darle la bienvenida a la ciudad de

Gracias, muy amable. Es un placer.

Señores, por favor, os ruego que me escuchéis.

Julio Iglesias, es un verdadero placer tenerte aquí entre nosotros una vez más.

Quiero aprovechar la ocasión para ofrecerte en nombre de todos los

Miami la llave de nuestra ciudad.

Gracias, muchas gracias. Bienvenido.

Señor alcalde, ¿quiere usted repetir para la televisión?

Acérquense un poco, por favor.

¿Está bien así? Gracias.

Señores, vamos a grabar.

No olviden sus posiciones, por favor.

Sí, sí, muy bien.

Recuerda que te entrevistaré como si el concierto se hubiera celebrado ya. Muy

bien, aquí, muy bien. Ahora siéntense, por favor.

Maquillaje.

Siéntate, Julio, siéntate.

Saludos, amigos telespectadores.

Hace varias semanas veníamos pronosticando el éxito asombroso que iba

Julio Iglesias en el Orange Bowl.

Y así ha sido. Y tenemos a Julio Iglesias en nuestro programa.

Julio, muchas felicidades y gracias por estar con nosotros.

¿Entonces no quieres acompañarnos? No, prefiero descansar.

Nos vemos esta noche en la cena.

Está bien.

Julio, no consigo acostumbrarme a esta vida.

No me gusta.

Pero Claudia, todo esto es parte de mi trabajo.

¿Tú lo sabes y lo estás compartiendo conmigo?

Sí.

Pero quisiera que alguna vez tú compartieras mi vida.

¿Y no es lo mismo?

Sí.

Si tú participaras también en mis problemas.

Que te despiertas de repente y me buscas en tus brazos.

Si en tus sueños más queridos aún recuerdas los momentos que

pasamos.

Si después de tanto tiempo nuestro amor lo has olvidado.

Yo quisiera que supieras que...

Es que están todos nerviosos.

Menos yo.

Yo estoy sereno.

Tranquilo, tranquilo y viejo. Cada día que pasa más viejo. Y sin remedio.

Así es para todos.

Adrián ha traído tus cosas.

Y te espera abajo.

Tú prepárate mientras tanto. Te mandaré el coche.

Sí, vale.

¿Has advertido a Julio? Claro.

¿Y por qué no baja? ¿Y yo qué sé? ¿Ya has dicho que estamos todos preparados?

Mira,

mira, ahí llega.

Vos es una de las ideas más geniales para la publicidad. Sí, reconozco que es

una idea genial. Pero hay un problema. Es irrealizable. Sí, pero yo estoy aquí

para tener ideas y tú para realizarlas. Yo los he encargado. El resto no me

concierne. ¿Dónde están los globos? No lo sé.

Mira, ahí los tienes. Ah, me estabas tomando el pelo. Venid.

Me acerqué mucho porque quedaba horrible.

Entra Julio antes y luego... Prefiero esta camisa. Oye, Julio, me gusta más.

Mira, si te parece, ponemos el amor antes que el canto a Galicia, ¿eh?

No, déjala como tercera canción. Me va mejor en tercer lugar. ¿Tú crees? Sí,

mucho mejor, mucho mejor. Ok, de acuerdo.

Tranquila, te la publico. Bueno, ¿crees que estamos bien vestidas para el

concierto? ¿Has hecho alguna cuando Julio entraba en el estadio?

Hola, chicas.

Pedro, ¿has visto a Claudia?

¿Y el coche a buscarla?

¿No ha llegado?

Aún no y ya tendría que estar aquí.

Eso es.

¿Estás seguro?

Dame la crocata.

Espera.

Está bien.

Está bien.

Deja que te ayude.

No, no, déjame.

Deja, déjame.

Llama a Pedro.

¿Lo hacemos? Sí, sí, es muy importante. Y dile a Ferro lo del sonido.

¿Qué quieres, Julio? No puedo cantar.

¿No puedes cantar?

¿Qué significa eso?

¿Por qué?

Déjame en paz, Pedro. No puedo cantar.

Julio, por favor.

Claro, puedes cantar, pero... ¡No te puedo cantar! ¡Hay 60 .000 personas ahí

fuera! ¡Es que no lo sabes! ¡No te puedo cantar! ¡Estoy cargado para verte!

¿Quieres unas pastillas?

siempre me sentí bien.

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