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¿El sonido bien?
¿Habéis probado la grabadora?
Julvito, ya sabes que a Julián no le gusta que los miembros del comité entren
la sala antes de tiempo. Solo quería un poco de tranquilidad para estudiar mi
intervención. Tú dirás dónde me meto. Se hace antes, en casa.
¿A que te voy a tener que recordar que además de ganarme la vida con el negocio
y el pescado, soy miembro del comité central, adjunto de la sección económica
delegado de las relaciones del partido en provincias?
¿Sabes cuántas horas tiene un día?
Anda.
¿No habías autorizado el concierto de Dulzainas?
Sí, ¿por qué? Si soy el responsable del orden, se me avisa.
¿O no?
No te van a dejar fumar.
Y luego dirán que soy un dictador.
Empecemos.
Un momento, que van a entrar los de la tele.
Si quieren pueden quedarse. Sería muy interesante, pero hemos de ir a filmar
inicio de la reunión del Ejecutivo del PSOE.
A ustedes, pero aquí se enterarían de más cosas.
Las reuniones de los comunistas son más emocionales.
¡Clarad la puerta!
Tenéis en las carpetas el orden del día.
Acabaremos pronto porque ya sabéis que no puedo resistir sin fumar.
Señor Carballo, nos manda a Santos.
¿Qué tal el viaje?
Bien.
¿Un bocata antes de arrancarnos para Madrid?
Prefiero venenos más rápidos, más contundentes.
¿Seguro que vosotros sois comunistas?
Pues como se los imagina, ¿con gorra de astarcán?
Con cara de obrero.
Una manía.
Como ya saben nuestros oyentes, el hecho se produjo ayer a las 5 en punto de la
tarde. Durante la reunión del Comité Central del Partido Comunista de España,
convocado en un céntrico hotel de Madrid, y en el mismo momento en que se
procedía a la apertura del acto, un apagón dejó la sala totalmente a oscuras
durante unos segundos.
Tan pronto se hizo la luz, todos los presentes pudieron comprobar,
cómo Fernando Garrido, secretario general del partido, acababa de morir
apuñalado. La conmoción fue inenarrable. La noticia se extendió como un regreo
de pólvora por toda España.
Hasta el momento se ignora quién pudo ser el autor del hecho. Un flash
informativo de última hora asegura que el gobierno ha designado al comisario
Fonseca para dirigir las averiguaciones sobre el mortal atentado. Ondas
repercusiones nacionales e internacionales del asesinato de
secretario general del Partido Comunista de España.
Pésame y dolor nacional e internacional.
El gobierno español ha desmentido que se hayan acuartelado las tropas y que la
división acorazada Brunete... Este desarrollando maniobras tácticas
El jefe del gobierno se ha reunido con el... En la esquina encontrará a una
chica con un R6 amarillo leyendo diarios. Se presenta y ella lo acompaña.
...para obtener información al término de tal reunión.
Mientras tanto siguen llegando a Madrid corresponsales de prensa de todo el
mundo.
¡Vaya caramelo!
¿Estás resfriado?
Alergia, madre.
Es el polvillo de la contaminación. Hace tiempo que no llueve.
¿Qué hotel me han reservado? El Hotel Suecia. Pero no lo estoy llevando allí.
Santos lo esperan en la Dirección General de Seguridad.
Furio Castro comenta para ustedes la noticia.
Los de Fuerza Nueva están pasa toda la noche pintando.
¿Eres una profesional?
¿Del taxi? ¿Tengo yo cara de taxista?
Del partido.
Trabajo en el central.
Y me han destinado a esto porque creen que así todo parece más normal.
¿Y no sería más normal que hubieras venido tú a buscarme al aeropuerto sin
que pasar por el coche de los demás?
¿Órdenes? ¿A quién beneficia su muerte?
Ha sido todo tan tumultuoso, tan desconcertante.
Como usted ya sabe, el gobierno, a pesar de nuestra protesta, ha designado un
investigador oficial poco satisfactorio.
De no haber sido el comisario Fonseca el encargado del caso, tal vez ni se nos
hubiese ocurrido la idea de solicitar su servicio.
No sé si está usted al tanto del currículum de Fonseca. Lo estoy.
Y usted sabe muy bien que lo estoy. Usted fue una de las miles de víctimas
Fonseca. Una minucia.
Yo fui apenas una chinche en el zoológico de Fonseca.
Se acerca la hora.
Cuando quiera.
¿El señor ministro vendrá aquí o iremos nosotros donde el señor ministro?
El señor ministro aparecerá a todo color dentro de unos instantes.
A las once en punto.
Ya.
Buenos días, señores.
Veo que el señor Carballo está ya con ustedes.
Encantado de conocerle, señor Carballo.
Siento no poder estrechar su mano.
Bien, vayamos al grado.
Frente a la enérgica insistencia desplegada por el señor Santos Pacheco,
gobierno está dispuesto a permitir que el partido cuente con su propio
investigador, garantizándole la más absoluta libertad de movimientos.
El partido lo ha elegido usted, señor Carballo.
Ellos sabrán por qué. Está bien claro el por qué, señor ministro.
El señor Carballo tiene relaciones de amistad con algunos miembros del partido
en Barcelona.
Esto nos infunde confianza en él.
Ustedes sabrán.
El señor Pérez Montesa de la Inestrilla ha sido designado por el propio
presidente del gobierno como observador. El señor Pérez Montesa de la Inestrilla
perteneció al Partido Comunista. Fue una estrellada.
Con sé que no le debo nada al partido.
¿Qué universitario de mi edad no ha filtrado con el marxismo en algún
su vida?
¿No oyen ustedes una voz en inglés?
Tal vez haya una interferencia. Soy yo, señor ministro.
Estaba probando su regalo.
Señor Garballo, ¿puede usted contar a toda hora, insisto, a toda hora, con el
señor Pérez Montesa de la Inestrilla y con el comisario Fonseca? ¿Por qué han
elegido a Fonseca? Porque es un buen funcionario. Y en los casos más
difíciles... Hay que recurrir a los mejores funcionarios. Eso no es una
respuesta, señor ministro. Usted sabe muy bien que Fonseca inició su carrera
como infiltrado del franquismo en nuestro partido.
No toleraré que se me discuta la competencia de mis funcionarios y mi
competencia para elegirlos. No seré yo quien se lo discuta, pero Fonseca
personalmente a cientos de hombres de nuestro partido.
Santos, hemos hablado de este asunto una y mil veces.
De la misma manera que muchos de nosotros hemos olvidado, también ustedes
que hacerlo.
Es un divisionario de la División Azul, no os creáis, más anticomunista que
Dios. Pero un demócrata, un demócrata de corazón.
Y jugará con la democracia hasta el final. Ya te lo dije ayer, Pepe, fíjate
nosotros. Las cosas están en buenas manos.
Yo les dejo aquí, señores.
Entrevistarme con Fonseca es excesivo para mí.
Le veré en el hotel después de comer para reconstruir los hechos.
Hasta luego.
¿Qué tal, señor Carballo?
Sánchez Ariño, mi principal ayudante.
El famoso Dillinger, como le llaman por ahí.
El pitillo.
Creo que mi misión está cumplida por el momento.
Mejor que hablen ustedes.
Paco,
me debes una cena.
No lo olvido.
Pero dile al señor Carballo por qué me debes una cena.
Aposto que usted sería el elegido.
Hasta pronto.
¿Lo ven?
No hay sorpresas.
Cosas del oficio.
Pilar.
Bueno, he de confesarle que me opuse desde el principio a que hubiera una
investigación paralela. Pero el señor ministro me lo pidió, dadas las
circunstancias. ¿Qué circunstancias?
Se preguntará usted.
¿Usted qué prefiere, que me lo pregunte o que no me lo pregunte?
Esa carpeta que está ahí, está dedicada a usted.
Y usted sabe quién soy yo.
Se ha aceptado su investigación.
Es para que nunca se diga que Fonseca llevó su trabajo movido por apriorismos,
por clichés.
Yo soy un profesional.
Ayer perseguí rojos, hoy amarillos.
Mañana a lo mejor les toca a los violetas. U otra vez a los rojos. Qué
Ahora tienen bien agarrado al país por los cojones.
Esta vez no lo sueltan.
Los tiempos cambian.
Quisiera saber en qué fase se encuentran las investigaciones.
Aquí hay un ajuste de cuentas de la KGB, como una casa.
Porque Garrido era agente de la KGB, como la copa de un pilo.
¿Y sus actitudes antisoviáticas?
Voy a ponerle en contacto con este chiquito.
Sí, con este.
Para que le explique de qué va el señor Carballo.
Venga, Sánchez.
Larga ya lo que hemos hablado tantas veces.
¿Para qué? ¿Cómo que para qué?
Hablando se entiende a la gente.
Hay que convencer al amigo.
Explicárselo todo.
Diálogo.
Diálogo. ¿No estamos en plena democracia?
Si es inútil.
Se refiere a sus antecedentes.
Sánchez tiene la teoría.
De que el que ha sido rojo una vez en su vida lo sigue siendo siempre.
No es lo menos que ha sido comunista. Es que además vive lioco una prostituta.
Tiene como empleado un reconocido chorizo.
Y recibe en su casa el elenco más impresionante de narcoterroristas
intelectuales. También ha sido de la CIA.
Tiene un currículum muy interesante.
Venga, dale una oportunidad al caballero.
La KGB tiene una sección especial de propagandistas antisoviéticos que son
capaces de manifestarlo públicamente si esas manifestaciones favorecen los
intereses de la ONU.
Por ejemplo, en Italia y España y todos los países del eurocomunismo
o la euroleche juega que el capitalismo sea tan panoli y se crean las
discrepancias y acepte la alternativa euro.
Luego ya recogerá los frutos.
Es el ABC.
No sé por qué me ha hecho largar, don Ramón.
Si es inútil.
Supongamos que este guión de Telecim es cierto.
¿Por qué liquidar a Garrido si también lo hacía?
Es todo el partido el que queda tocado.
Desautorizado.
La Unión Soviética está en condiciones de manipular lo que quede de él. ¿Esto
una suposición o el final de una investigación que todavía no ha
Esa es mi teoría.
¿Y otros motivos?
¿Una venganza personal?
¿Un provocador de extrema derecha? ¿O un agente de otro servicio secreto que no
sea precisamente el soviético?
Es su teoría.
Y su teoría es exculpatoria del partido, del comunismo.
Usted empieza la investigación con un compromiso político evidente.
La investigación será para usted un mero ejercicio que ratifique sus teorías.
Y lo podrá hacer con mayor soltura que yo. Porque usted...
Ha de dar la razón a sus señoritos.
Yo, en cambio, he de dar unas conclusiones que tranquilicen al
oposición, a todo Dios.
Porque eso sí, hay que salvar la democracia.
La democracia que no se esconde, desde luego.
¿Eh?
¿De qué te ríes tú, eh?
Mira, mira, mira qué le hace reír.
Es verdad
que
ha habido tiros en frente de las Cortes. No, en las Cortes no, en la plaza de
Canalejas. Desde un coche y al aire.
Ganas de crear clima.
Ayer ya pasó en cuatro o cinco puntos de Madrid.
Y esta mañana grupos de fachas han estado pegando palizas en Malasaña y en
Facultad de Letras.
¿Has visto esto?
El socialista no tiene desperdicio.
Hace un elogio envenenado a Garrido. Un individuo que se identifica como Blas
Pardo acaba de personarse en nuestra emisora para protestar por la exagerada
amplitud informativa que damos a la muerte de Garrido. Son sus propias
Y prevenirnos frente a la trampa que se nos está tendiendo a los informadores,
ya que según él...
Ni Fernando Garrido ha sido asesinado, ni siquiera ha muerto, ya que todo es
patraña montada por los comunistas para hacer publicidad del partido.
Este señor está aquí para ayudarnos.
Y cualquier cosa que se os ocurra, o que recordéis y no figuren las
declaraciones a la policía, pueden serle y sernos muy útiles.
¿Qué pregunta es?
Me parece que él sabe lo que quiere saber y nosotros no.
El apagón duró unos segundos.
Por lo tanto, el asesino tuvo que moverse a una velocidad récord.
Pero si el asesino estaba sentado en esas mesas, su compañero o sus vecinos
próximos debieron denotar el movimiento que hizo al levantarse o al trasladarse.
Camarada, tú das por supuesto que el asesino es uno de nosotros.
Yo no soy camarada de nadie.
Eso que quede claro para empezar.
En efecto, creí que había quedado claro.
El señor es un profesional contratado por el partido.
Señor profesional contratado por el partido.
Repito lo que dije antes.
Usted ha por sentado que el asesino estaba aquí, entre nosotros, que es uno
nosotros.
Personalmente no tengo ninguna razón por el momento para no sospechar de cada
uno de ustedes.
Aunque sean camaradas del partido.
¿Está claro?
Todos los que estaban eran miembros del comité central.
Sí, de eso puedo dar fe.
Llevo personalmente una lista de los que asisten.
Y se hizo una comprobación estricta después del suceso. ¿Pudo quedarse
que entrara con los de la tele?
De eso nada.
Entraron dos.
Y salieron dos.
Y cuando salieron yo mismo cerré la puerta y me fui a mi sitio.
El misterio del cuarto cerrado.
Usted lo ha dicho. A menos que creamos en la posibilidad de que alguien pueda
atravesar la pared con un puñal en la mano.
Y me parece que ustedes son poco inclinados a creer en estas cosas.
Hay de todo.
Hay mucho cristiano para el socialismo por ahí suelto.
¿No hay ninguna posibilidad de otras salidas?
¿Han investigado bien el local?
Juan.
Es Sepúlveda, ingeniero industrial.
Yo he hecho un estudio del plano del hotel.
Y opino que no existe ninguna posibilidad racional que permita suponer
extraño se introdujera en la sala por otro lugar que no sea la puerta.
Inaceptable. Ordóñez, no seas irracional.
Yo estoy tentado a pensar lo mismo que tú. Pero los hechos son los hechos.
Los hechos son más tozudos que las ideas.
Bueno, bueno.
Yo también considero que es inaceptable.
Y os censuro por haber buscado un profesional para solucionar este caso.
Este es un caso político y debe tener una solución política entre nosotros,
el conjunto del partido.
En el próximo pleno del central podemos votar por unanimidad que el asesino es
el diablo o el espíritu santo.
Se ha arrasado el partido, pero nos cargamos el materialismo dialéctico.
Yo he sido muy tajante, pero quiero añadir que la historia está llena de
imposibles. Que el ingenio humano... ha convertido en posibles.
Os recuerdo que también parece imposible poner un huevo de pie.
Y todos sabemos cómo lo puso Colón.
En estas carpetas tiene todas las declaraciones transcritas de la cinta
magnetofónica.
Más una reconstrucción de los movimientos de Garrido desde que salió
y entró en el hotel.
Luis de la Mata Requesens, dentista de Requena, Valencia.
El diagnóstico fue inmediato y fácil.
Una apuñalada como la copa de un pino.
Limpia, directa al corazón.
La muerte fue instantánea.
Sin duda la apuñalada de un experto. Sobre todo teniendo en cuenta las
condiciones de oscuridad en que la dio y lo difícil que es dar una apuñalada de
frente y con una mesa por medio.
Ahora me parece que todo duró muchísimo, pero solo fueron unos segundos.
Garrido fumaba y esa era toda la luz que había.
Ahora recuerdo que de pronto
hasta esa luz desapareció.
Fue sin duda cuando Fernando cayó sobre la mesa.
No podía ver nada ni oír nada especial.
La gente hablaba y se cachondeaba de la situación.
quién iba a imaginar lo que estaba sucediendo.
y varias decenas de miles de alianzas, Sevilla, Valladolid, Zaragoza,
Murcia. Miles de personas se concentran en las calles de Madrid para ver pasar
el ataúd que contiene los vestos de Fernando Garrido y manifestar así su
tributo de admiración hacia el fallecido y lo que representa.
Las coronas enviadas por trabajadores de fábricas y oficinas, asociaciones de
vecinos, colegios profesionales, partidos políticos, particulares y otras
entidades. testimonian el dolor y la repulsa de prácticamente la totalidad de
sociedad española. El cadáver de Fernando Garrido, tras haber sido
a hombros de militantes del Partido Comunista hasta la plaza de Colón, será
conducido en una furgoneta hasta el cementerio de La Mudena donde, por
deseo delfinado, será incinerado.
El resto de España se une al dolor.
¡Fernando Garrido tiembla! ¡La soledad tiembla el agua!
¡Tiembla de ir a la gleba que ha de salvar España!
La cleva que es clase obrera, con los puños por bandera.
Roja, roja, roja, roja, como la sangre y la niebla, que ha puesto luto al olivo
y desorden en las ciegas.
Desorden de atardecida en plena mañana abierta.
¿Dónde se puede encontrar a Santos?
En el entierro, pero ya hace rato que han salido de las cortes.
En todo caso, podemos ir al cementerio.
No, yo no voy.
No me meto en cosas íntimas de la familia.
Llévame al edificio centro global.
¿Sabes dónde están?
Más o menos.
Me dejas allí y te vas a un cementerio.
Localiza a Santos.
Dile que necesito hablar con él antes de que acabe.
Con Jaime Ciurell.
Ciurell. Sea Ciurell.
Jaime Ciurell. Segundo de Reyes.
¿Viene usted de Atocha, caballero?
No, ¿por qué?
Una bombita a los que tienen pasaporte de la Puerta del Sol y una bombaza en
Atocha. ¿Me entiende usted, caballero?
¿Me explico?
Una bombita y una bombaza. ¿Me explico? No puede ser.
Dígale que soy un viejo amigo de Estados Unidos, que quiero hablarle de James
Wonderful. A hombros de sus camaradas del comité central, el ataúd es
introducido en la pequeña capilla aneja al crematorio de la Almudena.
El ataúd es depositado en una hornacina situada a la derecha de la sala.
¡Carballo!
¡Cuánto nos habíamos sociado!
Lo suficiente.
No he sabido nada de ti en diez años.
No había mucho que saber.
Siéntate. Las imágenes que les estamos ofreciendo dan cuenta por sí mismas del
dramático y sencillo acto que está... Vivo aquí, apartado de todo.
Y de todos.
Un desastre.
Un atentado en Vietnam hace ocho años.
El artefacto estalló debajo de mi trasero.
paralítico, sin manos, sin... sin lo otro.
Claro que a mi edad.
¿Sigues en la agencia?
Usted sabe muy bien que no.
Sí, es verdad.
Supongo que no habrás venido de visita.
Los gallegos siempre aprovecháis el tiempo.
Tú eres gallego, ¿no?
Mestizo. Normalmente tiene lugar un breve oficio religioso.
Pero en esta ocasión, los asistentes se limitan a permanecer en sus puestos, en
pie. ¿Cómo me has localizado?
Hace unos meses estuve en un encuentro fortuito con Olson en Barcelona y me dio
su dirección.
Olson, ahora es granjero.
Cultiva aguacates en Málaga, creo.
Un destino correcto.
A partir de los 50 años ya no se sirve para esto.
¿A qué te dedicas?
Soy detectivo privado. ¿Vives en Madrid?
No. ¿Estás por cuestiones de trabajo?
Sí. Tengo yo algo que ver con tu trabajo.
Tal vez pueda ayudarme.
¿Y qué te hace pensar que puede ayudarte?
¿Puedes obligarme que te ayude?
No.
Nunca has sido una persona generosa. ¿Por qué iba a ayudarte? Para
que sigues tan enterado.
¿En qué andas metido?
Adivina.
No es difícil.
Fernando Garrido. ...de esta ceremonia, que podría calificarse de insólita en
nuestro país, puesto que el crematorio de la Almudena lleva muy pocos años en
actividad. Y los españoles son poco propicios a esta práctica funeraria.
No te negaré que me he enterado de algunas cosas.
¿Por eso recurro a usted?
Estoy tan sorprendido como todos.
¿Ha sido un asesinato inesperado para la compañía?
Ay, la compañía.
¿Por qué te empeñas en llamarla así?
Todo el mundo dice a la gente.
Sabes que eso de la compañía siempre me ha irritado.
Hacía tiempo que se rifaba algo gordo.
Pero no era Garrido quien tenía todos los números.
¿Quién los tenía?
Martialay. Es una opinión personal.
¿Por qué Martialay?
Todo se ha sofisticado. Pero,
¿qué se lo puede montar sobre la muerte de un hombre que hace gimnasia en
Esquijama todos los días?
¿Tienes familia?
No.
La familia sirve un día u otro.
La agencia lo sabe todo y usted sabe todo lo que sabe la agencia.
¿Quién mató a Garrido?
No abuses de una amistad que nunca ha existido.
Si la compañía no ha sido... ¿Quién ha sido?
Malvin.
del más amplio espectro político.
España entera quiere expresar así su más rotunda negativa a la violencia y su
más fervoroso voto hacia el entendimiento pacífico.
Quisiera que me sobreviviera alguien relacionado conmigo aquellos años.
Cada muerto se lleva una parte de nuestra imagen.
Fernando Garrido ha muerto.
¿Has pensado en eso? Que esta terrible frase expole nuestra conciencia y se
convierta, ojalá, en el reconocido afán de todos nosotros por un mundo mejor.
En el expreso deseo de que sus esperanzas y las nuestras no se
en humo.
Por favor, ¿podría encender la tele?
No, estoy en la entrevista de esa hora.
Adelante.
¿Y tú siempre andas por la vida así, eligiendo restaurantes?
Dentro del cocido garbanzero de los pueblos de España, el madrileño se
caracteriza por el chorizo. Y el de Cataluña por la butifarra de sangre y la
pelota. ¿La qué?
La pilota.
¿Y qué es eso de la pilota?
Es una mezcla de carne picada, ajo, perejil, huevo y miga de pan.
Se amasa bien amasado y se pone en la olla a hervir cuando ya lleva el cocido.
¿Y no se deshace?
No,
ahí está la gracia.
Vaya que escudos son los catalanes.
¿Por qué no se nos habrá ocurrido a nosotros hervir las hamburguesas?
Santa.
¿Cómo han racionado las bases ante el asesinato?
Hubo una consigna inmediata de contención y de no dar pie a
Ahora, esto pasa hace tres años y aquí se hubiera armado.
Este país se ha acostumbrado a la muerte.
Es una lucha por todo el mato.
caen los poderosos los generales los secretarios generales no hay otro camino
no hay otra salida es la herencia que nos ha dejado su creación
su gran acierto creo no incurrir en una contradicción que tal
vez ha llegado el momento de la renovación del movimiento comunista
Ir más allá de las coartadas que inevitablemente establece una generación
educada en la resistencia y en la autorrepresión para asumir con más
proceso de construcción del socialismo en libertad.
Señor Santos, los dioses han muerto pero los sacerdotes han quedado. Muchas
gracias por esto. Joder, qué mala noche.
¿Qué te gustaría a ti que fuera su tesoro?
Santos, es mi hombre.
Parece un senador romano.
Me va cantidad.
Además es un tío que nunca ha hecho una putada de mí.
Oye, tú no bebes nada.
Y me habían dicho que eras como una esponja.
Tengo que ver a Santos y quiero estar a su altura.
Pues yo he bebido un poquito y estoy... a gusto.
¿Tú por qué me gritas?
¿Yo? Anda, pues vaya pregunta, ¿no?
Bueno.
En algún momento lo decidí por algo y no he tenido motivos suficientes como para
cambiar de opinión.
Supongo que porque sigo creyendo en el partido como la vanguardia política de
clase obrera.
Como la clase ascendiente que da un sentido progresivo a la historia.
Sigue, sigue.
Tú eres un quinta columnista, hombre.
Las dos primeras filas. De ahí salió el asesino.
¿Lo deduce por el tiempo empleado?
Y por la dirección que debió tomar para acertar en el cuerpo de Garrido.
No se olvide que estaban a oscuras.
Aunque Garrido fumaba y la luz del cigarrillo debió servirle de piloto.
Siento echar por tierra su tesis, pero Garrido no fumaba.
Hay seis declaraciones que dicen que Garrido fumaba.
No fumaba.
Cuando empezó la reunión, él mismo bromeó sobre eso.
Dijo que acabaríamos enseguida porque no podía resistir sin fumar. ¿Entonces las
declaraciones?
Una alucinación.
Una fijación obsesiva por lo fumador que era.
A mí mismo me cuesta imaginarle sin el cigarrillo en la boca.
Es una lástima. El cigarrillo encendido solucionaba el problema de la
orientación del asesino.
Sobre la mesa no se vio ningún cigarrillo.
Ni sobre la ropa de Garrido cuando le levantamos.
No fumaba. Quíteselo de la cabeza.
De todas maneras, insisto en esos 18 nombres. Y especialmente en los 5 que he
subrollado.
tendría que ser la gente más cínica del mundo.
Con más doblez.
Increíble. No me he metido en esto por curiosidad, amigo.
Ustedes me han llamado.
Si quieren lo dejo correr y buscan ustedes el asesino donde quieran.
En las obras completas de Lenin o en las del Moramuza.
He pasado por momentos personales y colectivos muy dolorosos.
Ninguno como este.
Rodeado por el fracaso.
Yo mismo soy fracaso.
¿Por qué no me pregunta qué significan esas cruces en línea?
Debe ser porque temo lo que va a decirme.
¿Qué significan?
Corresponden a los lugares que ocupaban los que declararon que Garrido fumaba.
¿Piensa que los asesinos se sientan siempre en línea recta? Quiero decir que
desde esa posición se veía algo que desde otra no se veía.
¿Qué quiere saber?
Informes precisos sobre esos 18 nombres.
Especialmente sobre los cinco subrayados.
Los tendrá mañana por la mañana.
Lo más detallado posible.
Datos personales incluidos. Helios de trabajo, de fortuna.
Vida privada.
Nuestros archivos no contienen esos datos.
Eso píraselo a Fonseca.
Ya lo había pensado.
¿Algo más?
Sí.
Dígame algo sobre esta foto.
Es una de las últimas fotos de Garrido minutos antes de su muerte.
¿Quién es el otro individuo?
Roberto Escapá.
Campesino manchego.
Alcalde de su pueblo en las últimas elecciones.
Un militante capaz y cumplidor.
¿Qué le está poniendo a Garrido?
La dulzaina de honor.
¿La qué?
Es tocador de dulzaina.
Y ha animado por toda la región la recuperación de ese instrumento.
Pidieron permiso para celebrar un pequeño acto antes de la reunión.
Le advierto que es más razonable que sospeche de mí que de él. Yo no he dicho
que sospeche de él.
Además estaba muy lejos, sentado en las últimas filas.
No, él solo no pudo hacerlo.
¿Solo? ¿Qué insinúa? ¿Que hay varios asesinos?
¿Una conjura para matar a César?
Se lo diré cuando lo sepa.
Aunque no lo ha leído todavía, tu libro al parecer ataca duramente a Garrido.
¿No te parece inoportuno el momento para su presentación?
Quisiera que me creyeras cuando os digo que estoy triste.
Y si he aceptado venir es porque este asesinato es lamentablemente un aval de
las tesis sostenidas en mi libro.
¿Puedes resumirnos los puntos principales de tu crítica a Garrido?
Puedo hacer ese resumen en un solo enunciado.
Bajo la dirección de Fernando Garrido, el partido se ha limitado a caer en la
esclavitud de sus propios miedos.
¿Consideras posible la revolución sin una solución ecológica?
No. No basta con rehacer el sistema de relación política, económico y social.
Hay que rehacer también nuestras casas, nuestras fábricas, nuestras escuelas,
nuestro modo de comer y hasta de caminar.
Lástima que Fernando Garrido no esté entre nosotros para recoger este
llamamiento. Esta propuesta de esperanza, de utopía positiva.
Siento decirlo.
Pero ha muerto en las filas del triste ejército socialdemócrata.
En las filas de los descreadores de la tierra.
Aunque le salve para la historia su memoria.
Nuestra memoria.
Nos conocemos, pero no nos han presentado.
Me llamo Paco Leveder.
Y usted debe ser Sherlock Holmes.
El mismo.
¿Ha venido a interrogarle?
¿Por qué están todos ustedes, los del partido, tan pendientes de Cerdán?
Está de moda.
Hasta la bofia está intrigada.
Creo que lo interrogan cada hora y media.
¿Está usted capacitado para detener gente?
Podría detenerle por pedorro cerebral.
¿Existe ese delito?
Venga.
Mire,
aquí está la chica más guapa de la burocracia comunista occidental.
Aquí, con el cuento del trabajo militante, te explotan.
Los viejos tienen una mentalidad de los años...
Cuando había que pagar para que te fusilaran. No te jodas.
Por ejemplo, nos dan 15 días de vacaciones por boda.
Y si uno tiene un ligue para toda la vida, o para parte de toda la vida, ¿qué
pasa? No hay vacaciones.
Que se prima el matrimonio legal.
Pero qué moral comunista es esa, hombre.
Con lo que tú ligas, Carmela, estarías siempre de vacaciones.
Calla que eres como ellos.
Y antes de enfrentarte a Santos, Miro o Poncela, eres capaz de negarnos el
saludo. Pero si me enfrento siempre.
Sí, pero por coñazos de ortodoxia y dialéctica.
No por nosotros.
La puta base.
Los limpia botas. Claro.
Os invito a cenar. A todos.
Cenaremos todos con Ferdán y le explicaremos los problemas que tienen
comunistas realmente existentes.
No los que se inventan la probeta, ¿eh?
Ferdán.
Ferdán. Te invitamos a cenar en Gades a cambio de que nos expliques si en la KGB
cuentan los quinquenios en las pensiones de las viudas.
Eres alma de lo que eres, Paco. Un profesor de Derecho Político con
chinchonera. Tú también estás invitada, flor tropical.
Vivo en las afueras.
En una casa que me han dejado unos amigos.
¿Por qué me has escogido a mí?
Podrías haberte ido con Zerdán, o con Lebeder, o con cualquier otro.
Luego te arrepentirás.
No soy la que parezco.
Soy una mujer fría y calculadora que te lleva a la pérdida.
Llévame.
¿Lo has querido?
¿Qué haces, huevo?
¿No pensarás que me vas a dar por el culo?
Siempre le estamos dando en la cama.
Está hambriento, ¿eh?
Despacito.
Despacito.
¡Quería violarme! ¡Me ha pegado!
Eso, sucio cerdo. Es una menor.
¿Qué habéis hecho con Gladys?
¡Gladys!
Esa chica es mi hermana y se llama Alicia.
¿Qué te ha hecho este guapo, Alicia?
Ha sido horroroso.
¿Dónde habéis contratado a esa putilla?
Te vas a enjuagar la boca con Sanfumar.
Estás hablando de mi hermana pequeña.
Hasta en las mejores familias hay una putilla.
Te voy a dejar los huevos como los higos sacos.
Déjalo, te está provocando.
De rodillas.
Vamos a encurarte con una botella. Y te voy a cortar los huevos para que no
hagas mal uso de ellos.
Así hay que tratar a los degenerados como tú.
¿Han salido bien las fotos?
Llévatela. ¿Qué botella prefieres?
¿Te va bien una de Coca -Cola?
Puedes estar así una semana.
Pero no, no aguantarías.
No aguantarías.
Dentro de unas pocas horas estarías más blando que un nido.
Estás obsesionado, conocidos.
Aquí te quedarás, meado, cagado. Le aseguro que todas sus incomodidades han
calculadas.
Y pueden incrementarse.
Deberías dejármelo a mí.
¿Qué queréis?
Que medite.
Desbátele los pies.
¿Reconoce su pistola, señor Carvalho?
Quisiera emplearla para disparar sobre usted.
Pésatele.
Ponle la pistola en el cocote.
Quédese quieto, señor Carvalho.
Al menor ruido, mi compañero puede perder la calma.
Muy bonito.
Son unas fotos muy bonitas.
Enséñeselas.
Muy bonita.
¿Le gustaría que se publicasen?
Mis padres no me reñirán. Soy huérfano.
No tengo mujer ni hijos.
Pero tiene usted clientes.
Después del asesinato del jefe, solo faltaría que pillaran al detective
en plan de corruptor de menores.
La opinión de los demás me importa menos que una mierda, amigo.
Y por la cara que pone y por la que no pone, me parece que ya lo sabe.
a cortar los huevos con una gilet.
Su amigo debe ser un último modelo.
No conocía yo esta variante de gorila castrador.
Tal vez a estas putas no le importan a usted.
En cambio a Santos le interesará.
¿Qué orientación ha recibido?
¿Qué dirección le han marcado en la investigación?
¿Para quién trabajan?
¿CIA?
¿KGB?
O todo lo contrario.
Por favor.
No está usted en las mejores condiciones para ser irónico.
Hoy día, tal como están las cosas, usted muerto no vale nada.
Ni media hora de investigación policial, ni media molestia de parte de la gente
de su partido.
No tengo partido.
¿Qué más da?
Copere. Es una información simple que no compromete a nada.
¿A quién le van a cargar el muerto?
¿Usted qué me aconseja?
Le conviene un respaldo.
¿Ustedes? Si colabore, sí.
Necesitamos que nos informe periódicamente sobre la marcha de su
¿Qué significa esta foto?
Es la última foto de Garrido.
Y tiene un valor histórico tremendo. ¿Seguro?
Seguro. Nos la quedamos como recuerdo.
¿Me devuelven a cambio mis pantalones?
El experto en cuestión de pantalones es mi compañero. Pregúnteselo. Ah, y medite
un poco.
Pronto recibirá noticias nuestras.
Perdón. Ya era hora.
He pasado la noche aquí, esperándole.
No estábamos citados.
Usted es el hombre del día.
Está citado con todo el mundo.
Le advierto que ayer agoté mi cupo de sudamericanos.
Aprendí mi español en Cuba.
Y eso le basta.
¿Y la otra mano?
La perdió en Bahía, cochino. Estoy apuntando a su corazón.
Corazón. Encantador.
Tire su pistola sobre la cama.
Con la izquierda.
¿Cómo sabe que no soy zurdo?
Lo sé. Sé esto y otras cosas.
La mía es más grande.
Siéntese.
Sus compañeros no son tan amables.
¿Qué compañeros?
He pasado la noche con dos caballeros que me han sometido a un hábil
interrogatorio. ¿A qué hora fue el encuentro?
Sobre las dos de la madrugada.
Yo llegué aquí mucho antes, pero usted no acudió a mi cita.
Lo haré costar.
¿A quién?
Señor Carballo.
Nada tengo que ver con su encuentro de esta madrugada.
Digamos que no eran gente de mi empresa.
La mía es una empresa seria.
¿Qué querían?
Lo mismo que usted.
Yo aún no le he pedido nada.
Vengo a ofrecerle.
¿El qué?
Protección. Quieren saber puntualmente cómo marcha mi investigación.
Eso es.
Y sobre todo que les comunique el nombre del asesino que propongo a la
aceptación de mi cliente.
Inteligentísimo. Dígame el nombre del asesino que le interese.
¿Ni siquiera tomará una taza de café?
Después. Debería cortarse las uñas más a menudo.
Razpan. Hay una rota. He tenido una noche muy agitada.
Supongo que ahora se pondrá en contacto con Fonseca para relatarle los dos
encuentros. En cuanto usted se marche.
Y gracias por tratarme amistosamente.
Evito en lo posible recurrir a la violencia.
Pero cuidado, señor Carballo. Si es necesario, le meto una bala entre ceja y
ceja. Y por eso no pierdo el apetito.
Por supuesto, señor ministro.
El buen nombre del cuerpo y España por encima de todo.
No puedo soportar que ningún extranjero le ponga la mano encima a un español. No
lo puedo soportar.
Acabarán meándose en nuestras esquinas.
Cagándose en nuestras tumbas.
Por los datos que le he dado, no sabe a qué servicio secreto pertenece. Hijo,
¿qué pregunta usted?
En Madrid funcionan regularmente 24 servicios de información de distintos
y organizaciones internacionales.
Decía usted que uno de ellos hablaba con acento argentino.
¿Tenía el labio así?
No, no tenía el labio así.
¿Seguro? Seguro.
Entonces no es el que yo pienso.
Santo Dios, santo Dios, santo Dios.
Bueno, eso es para chuparse los dedos.
Resulta que la casa existe.
Pero su dueño no.
Sánchez Ratay falleció hace cuatro meses en accidente de carretera. Y su casa
está en venta.
¿Se podrá hablar con la familia?
No es inútil, está dispersa. Todos en el extranjero. Han despedido a la
servidumbre y se ocupa de la limpieza una agencia una vez por semana.
¿Qué agencia de limpieza?
¿Qué agencia de limpieza?
Interesante pregunta.
¿Qué agencia de limpieza?
Por ahí deben venir los contactos.
Es usted un buen profesional.
Quiero examinar los objetos personales de Garrido.
¿Los qué?
Los objetos que portaba el cadáver.
¿Para qué?
¿No se le ha facilitado un inventario?
¿Puedo verlos o no?
Pilar, la caja con los bártulos de Garrido.
También quisiera tener acceso a los archivos confidenciales sobre los
del comité central.
Se limitan a constatar la trayectoria delictiva de esa gente hasta su
legalización. Yo quiero ver lo que no es actividad delictiva, como usted dice,
sino vida privada.
Si no generalizara tanto y dijera este quiero o aquel, no me dirá usted que a
estas alturas no tiene su candidato.
Se lo cambio por el suyo.
Usted primero.
No, usted primero.
Lo escribimos en un papel.
Paco Lebeder.
Marcos Ordóñez.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Usted primero?
Pues sí.
Marcos Ordóñez.
Ya sé que usted arguirá que un hombre de 70 años difícilmente puede dar una
puñalada como esa.
Pero ¿sabía usted que Ordóñez recibió entrenamiento especial durante la guerra
civil en Cataluña?
¿Sabía que era, o es, un especialista en el manejo del machete?
En cuanto a los móviles, hay historia larga de la marinera.
Fue desterrado.
Su propia esposa repudió su conducta.
Fue sometido a ese proceso de ejecución moral tan caro a los del partido.
Se quedó solo.
Solo.
Una humillación así no se resiste.
Créame.
Este hombre está mal.
Muy mal.
Muy tocado por los sufrimientos morales a que te ha visto sometido.
Compréndalo.
Póngase en su piel.
Póngase.
Se ve que aprecia mucho a Marcos Ordóñez.
Uno no es de piedra.
He estudiado tanto a esa gente.
Tanto.
Que no me son indiferentes.
Y gracias a la solidez de mis principios, sobre todo de mis principios
católicos, he podido resistir el tremendo poder de seducción de esa
Y no me he hecho comunista.
Ahora le toca a usted.
¿Por qué le ve de él?
Porque no tenía ninguna razón.
¿Cómo?
Los promenores de este crimen señalan que se trata de una pequeña obra de
Es el trabajo de un aficionado.
De un aficionado inteligente y meticuloso.
Entre todos los componentes del Comité Central, solo Paco Lebeder reúne las
condiciones necesarias para una cosa así.
No se trata de un crimen político, sino de un crimen estético.
Eso no se lo cree ni usted.
Ni usted lo demarca su renuncia.
Lo tenía en mi lista, pero lo tacho.
¿De cuántos es su lista?
Cinco. La mía también.
Tacho al hereder.
Quedan cuatro.
No, tres.
Bueno, tres.
La Urbana Madridense. ¿La Urbana Madridense? ¿Qué es eso? La sociedad que
dedica a la limpieza del chalet. Nada normal.
Es una empresa familiar con más de 50 años de tradición.
Ya te darán así tradición.
Investiga. ¡Investiga!
¡Investiga!
¿Qué es eso?
La dulzaina, ¿no?
Ah, sí.
Creo que le dieron un concierto a Garrido antes de la reunión del comité.
Le gustaba a Garrido la dulzaina.
Los sospechosos. Los más sospechosos.
Estos cinco nombres no agotan todas las posibilidades.
Si no sale nada de ellos, continuaré hasta totalizar los 18 que le dije.
Hay un veterano, Marcos Ordóñez.
Estaba en condiciones físicas de hacerlo.
A raíz del destierro a Checoslovaquia, Ordóñez perdió incluso a su familia.
Pondría las manos y los pies en el fuego por él.
Y por los demás no.
¿En qué quedamos?
Le juro que en estos momentos te sería una explicación sobrenatural
para poder esculpar a todo el mundo.
Un asesino en un partido de 200 .000 militantes.
No está mal el promedio.
No, no ese es el cálculo.
Un asesinato en un comité central de algo más de un centenar de personas.
En el que se reúne y sublima la historia heroica del partido.
¿Por qué no me incluye a mí y a Martialay?
Estábamos juntos agarridos.
Les hubiese sido más cómodo dar la puñalada por la espalda. ¿Qué hay de
escapado? El principal sospechoso de ayer.
Ya le dije que él no pudo dar esa puñalada.
Estaba muy lejos.
Además, he cambiado de opinión.
Lo celebro.
Celébralo provisionalmente.
Necesito un par de horas para tomar unas notas.
¿Puedo disponer de un teléfono?
Ahí lo tiene.
Juan Sepulveda Civit, ingeniero industrial.
Juan Antonio Lecumberri Aranaz, grafista y Félix Esparza Julbe, asentador de
pescado.
¿Alguna excepción con usted?
Yo apenas como.
Un bocadillo vegetal y escasamente cárnico.
Vaso de leche, zumo de frutas, café y al tajo.
Luego ya me desquito con la cena.
Cuando no hay reunión, claro.
El problema es que siempre hay reunión.
Para hacer política hay que tener el culo de hierro.
¿Sabe cómo lo llaman a Berlinguer?
Culo de hierro.
La comida aquí es muy sana, ¿eh?
Su valor nutritivo y vitamínico está muy bien estudiado.
¿No hay vino?
Cerveza, nada más. Por razones obvias.
Hay que seguir trabajando.
Veo que cotiza 5 .000 pesetas.
Es mucho.
El 1 % de mis ingresos.
Medio millón al mes. No está mal.
Soy ingeniero.
Conozco muy bien mi profesión. Y le dedico la mitad de mi vida.
Casado y con dos hijos. Su esposa no es militante, pero colabora. Y le ayudó muy
activamente durante la campaña electoral.
Es una... la Madrid -Ruestenac.
Eso me suena mucho.
Mi mujer es una aristócrata, si es eso lo que quiero saber.
Su padre pertenece a 20 consejos de administración y es conde de algo.
Un título pontificio o algo así.
Está condecorado con la orden de Jerusalén.
Eso es todo.
Está usted muy bien emparentado.
¿A usted le parece contradictorio que un hombre que goza de tantos privilegios
milite en el partido no sea así?
En cierto modo.
Estoy acostumbrado a despejar esa contradicción.
Oiga, no olvide que el movimiento comunista lo pusieron en marcha
aristocratizantes que no se fiaban de su propio país.
Yo confieso mi correspondiente complejo de culpa.
Pero sé muy bien que llegado el momento tendré que ceder el trono a quienes, por
sus orígenes, están más cerca de la clase obrera que yo. ¿Hace falta que le
explique algo más?
Usted estaba sentado ahí dentro.
Perfecto. Y me adelanto a lo que va a decir.
De esta zona partió el agresor.
Mire.
He hecho calcular a uno de mis ayudantes los tiempos de traslado en relación a
las distancias.
Incluso lo he planteado en una fórmula matemática.
Aquí la tiene.
Preciosa. Vamos a ver si usted con las matemáticas y yo con la aritmética hemos
llegado a conclusiones parecidas.
Por el trazado de su círculo veo que sí.
El problema sigue siendo la orientación.
Pudieron orientarse mejor los que estaban perpendicular a la mesa.
¿Orientarse cómo? Si las alas estaban oscuras.
Hay que resolver el problema de la señal orientativa.
Siga mi consejo.
Resuelva eso y resuelve el caso.
¿Cómo hubiera señalizado usted a Garrido para aclararlo?
Ahí está.
Y yo lo tengo aclarado.
Garrido fumaba.
El asesino se orientó por el breve resplandor del asco del cigarrillo.
¿Tienes aceite en tu casa?
Aceite y mantequilla, todo lo que hay que tener.
¿Qué son esas bolsas?
¿Qué es este niño?
Es mi hijo.
Tenía pensado invitarte a cenar en tu casa, guisando yo, naturalmente.
Qué Europa ni qué leches.
Americanos es lo que son los catalanes. Vaya golpe.
¿Se puede saber el menú?
No lo sé. Lo tengo que meditar. Según cómo vayan las cosas.
¿Tienes vino en tu casa?
¿Alguna botella habrá?
Pablo, corazón, estate quieto. Deja en paz al señor, hombre.
Sin nombre ni apellidos.
Hombre, ya habrás observado que no pertenezco a la fracción gastronómica.
Aunque cada vez hay más gente del rollo que cocina para olvidar.
¿Para olvidar qué?
Pues que no hubo ruptura o hubo reforma, por ejemplo.
Aunque de la noche a la mañana les hicieron monárquicos o les metieron en
fiesta de la banderita.
Me aterra la simple idea de que tengas en tu casa una botella de vino de lito.
¿Es delito?
Creo que sí.
Pues para delante de un bar en cuanto puedas.
Primero he de pasar por la agrupación de mi barrio.
Tengo que dejar el niño a Paco.
Es Paco.
Mi marido.
Que dice que tiene que llamar a su madre, que él no se puede quedar con el
Tenemos que esperar.
¿No vivís juntos?
No lo sé.
Porque cuando no tiene reunión de partido, tiene reunión como miembro de
qué comisión asesora del grupo parlamentario. Y si no, pues de la
asesora del grupo municipal.
Además de charlas por aquí y por allá sobre si los tanques rusos han de
en Afganistán o no parar hasta Chinchón.
A mí me tiene hasta el gorro. Porque a la hora de la verdad yo he de trabajar,
militar, hacer la compra, la casa y ser madre.
¿Y por qué este búnker de bolsillo?
No nos podemos permitir el lujo de tener escaparates porque los chicos de la
zona nacional los rompen.
Le tiene una afición loca, oye.
Ahí está.
Vamos, Fabrito, despídete el señor.
Despídete.
¿Será cívico el tío? Es el primer día en todo el mes que le digo que me cuide
del crimen y dice que no puede.
Seguro que le hechazo algún plan.
Pues por mí que le den...
¿Te
habla de pinche?
No. ¿Tienes perejil?
Sí, creo que hay algo en la nevera.
Veo que tenéis una alimentación muy sana.
Huevos, carne a la plancha, manzanas.
¿Esto es el precio?
Se supone que aquí el detective eres tú, ¿no?
A veces me da por guisar y guiso, pero casi siempre comemos fuera.
Y por la noche el niño con un bistec y unas patatas fritas va a que arden.
¿El menú?
Tripas y capipota con guisantes y alcachofas.
Y... Apli... Mechado.
Bueno, van a dar las doce.
Tres cuartos de hora.
Eso se lo dirá hasta a todas.
¿Pongo velas?
¿Qué tal la militante?
Oye, estas son dos segundos platos, ¿eh?
Hacía demasiados días que no cocinaba.
Además, todo lo que sobre estará buenísimo mañana.
Especialmente la tripa.
¿Y cada día cocinas así?
Si a lo Holmes tocaba el violín, yo cocino.
Me estimula, me hace pensar.
¿Y mientras cocinabas, qué pensabas?
En la cultura.
Los comunistas tenéis una conciencia clara de ser el motor de la historia.
Tengáis el 10 % electoral o el 30%. Habéis conseguido que se lo crean hasta
vuestros enemigos. Y os temen tanto con el 10 % como con el 30%.
¿Y eso se te ha ocurrido mientras cocinabas la tripa o el atún?
El asesino de Garrido es un sujeto de vuestra cultura.
Han matado a Garrido para convertiros en una banda de asesinos fríos,
calculadores, que necesitan del protocolo de un comité central para
el asesino.
El asesino de Garrido es uno de los vuestros.
Y en estos momentos sabe que está condenado a muerte.
No por vosotros, que estáis en plena operación de injerto cultural liberal,
por los mismos que le instigaron a cometer el crimen.
¿Y por qué no es en la acera?
Pasamos mañana, podré darte una respuesta.
Pero casi podría anticipársela. Porque está cogido.
Completamente cogido.
Y ha de cumplir con su papel excepcional.
Es muy tarde.
Pasa un taxi por aquí.
Quédate a dormir.
¿Y tu marido y tu hijo?
Ha llevado al niño a casa de mis suegros y él vete tú a saber dónde está.
No creo que venga a dormir.
En el Marne, en agosto de 1966, asistí a unos cursillos organizados por el
partido. ¿Has protegido de la cosa esta?
He sido.
Pues no tienes el aspecto.
Fue la primera y la última vez que hablé con Garrido.
A pesar del escaso número de mujeres asistentes y de la estricta separación
sexos que se practicaba en la época, yo conseguí ligar con Roser Bertrand,
también conocida como la pasionaria de farmacia.
Una noche fuimos sorprendidos al tercer jadeo por un veterano camarada que en el
39 había cogido por los pelos del último barco en el puerto de Alicante.
Roger, desde su posición de mujer jodida por un gallego aprendido marxista y
futuro detectivo, se le invitó a decirle, ¿podrías apagar la luz,
Una hora después estábamos ante la presencia del mismísimo Barrido. Me
hemos venido aquí para clarificar la situación de nuestro país y ver qué
hacer por él.
No sería justo que correspondieras al esfuerzo organizativo que se ha hecho
distrayéndote en la contemplación del culo de la camarada.
No te ha hecho gracia.
Dime qué piensas.
En el culo de las camaradas.
¿En el mío, por ejemplo?
No en un culo concreto, sino en un culo generalizado.
Pues qué bien, debe ser un culo muy feo.
Maltratado por horas y horas de reuniones, ¿no?
O te reúnes poco o tienes un culo de una excelente materia prima.
¿Así? ¿Es una insinuación?
Las comunistas me cohibís.
Tengo la sensación de que tenéis un sentido épico o bien un sentido ético
polvo.
No sé de qué me habla.
Tal vez fueran las cosas así en el sitio de Stalingrado.
Estás un poco carrozón, ¿eh?
Sin duda tengo una sensación adolescente.
¿En tu época no se practicaba el amor libre?
No.
¿Y ahora?
Un poco.
Pero de ética y épica nada.
De eso puedes estar seguro.
Ahora llega ese momento en que entra el marido y acuchilla al amante de la
esposa infiel.
Será una muerte injusta.
Me va a oír.
Tranquilícense.
Y usted, señora, no se asuste.
Su amigo puede decirle que somos gente pacífica.
¿Qué es esta tía?
Una tía centroeuropea que habla con acento sudamericano.
El señor Carballo ya se interesó por este tema.
La tía de la Unión Soviética.
¿Aún sigue así?
¿Qué más da? ¿A usted qué más le da?
No les he presentado a mi amigo.
Se llama Pérez.
Pérez, el señor Carballo.
¿Y usted, señora, cómo se llama?
Pérez también.
Carmela Pérez.
Pues el señor no se llama Carmela. Menos mal.
¿Y están ustedes de paso o vienen a quedarse? Tiene usted una simpatía muy
madrileña. Gracias, en nombre del honrado pueblo de Madrid.
Conozco a qué se dedica esta señora.
Por lo tanto, no me molesta que esté presente en nuestra conversación.
Si la hay.
Porque yo no tengo nada que decirle.
No se precipite.
Seguro que tiene mucho que decirme.
Me parece que está llegando al final.
Cuéntemelo.
Seguro que tanto usted como los de la acera de frente lo saben ese final.
Le doy mi palabra de honor que yo no lo sé. Yo cumplo órdenes.
Señora, no se mueva. Tengo pie.
Siéntese y aguántese.
Se aguanta mejor sentada.
Vamos al asunto.
Y terminemos cuanto antes.
Caballo ganador.
Usted me sobreestima. No ha hecho más que empezar.
Si pudiera hablar.
Le convencería fácilmente que soy la elección más rentable.
No hemos hablado de dinero.
Hay muchas maneras de pagar.
¿Por ejemplo?
La vida, la tranquilidad.
¿Le parece poco?
No divagremos.
Y dígame los nombres de los más sospechosos. Tengo PIS.
Es que cuando me pongo nerviosa me da por hacer PIS.
¡No!
¿Pero qué coño pasa aquí?
¡Dejen pasar, señora!
¡Oiga! ¡Y esa pistola, coño! ¡Suelte inmediatamente, mierda! ¡Coño con la
pistola! ¡Suéltela!
¡Déjame!
¿Pero qué leches pasa aquí?
¡Farza!
¡Farza!
Santos
ahí,
donde le ve tan amable, tan educado, tan diplomático, pues los tiene así.
Por razones de militancia, vivió conmigo más que con sus propios hijos.
Julvito me llamaba siempre, desde que yo era un crío. Y Fernando.
Por Fernando hubiera hecho yo cualquier cosa.
Vamos, lo que me hubiera pedido.
Precisamente le vi un momento antes de entrar en la sala el día de su muerte.
Un grupo de camaradas manchegos le estaban esperando para hacerle un
¿Con las dulzainas?
Sí, precisamente con las dulzainas.
Pues como le decía, él me vio entre el grupo.
Me echó un brazo sobre los hombros. ¿Qué tal, Julbito?
Empezó Santos y ahora todos los viejos me llaman Julbito.
Cambiamos unas cuantas palabras.
De migrante.
a trabajar con estas dos manos, Alemania.
Y allí, otra vez el rollo, la organización del partido en la
¿Pero en qué quedamos? Me decías tantos cada vez que venía a visitarnos.
Te vas de España para perdernos de vista y aquí vuelves a aliarte.
Y es que puede más que yo.
Lo he mamado, lo he mamado.
Y ahora más que nunca, para demostrar a esos asesinos que no nos destruirán.
Que si no pudo el franquismo, tampoco podrá la mafia esa.
¿Garrido ha sido asesinado por la mafia?
No, me refiero a la tiratera.
¿Quién si no?
Garrido y el eurocomunismo le resultaban incómodos. Esa imagen de comunismo
civilizado, como hay que ser, ¿no? Pues desarmaba a muchos anticomunistas. Y
eso... La bilateral puede matar a un hombre sin tener que quitarle la vida.
Puede montarle una campaña de desprestigio a bastante.
Quieren hacer imposible la propuesta eurocomunista.
¿Cómo vamos a quedar ante la opinión del mundo entero? Y eso cuenta.
Porque ya lo decía Garrido. No podemos vivir aislados.
Tenemos que tener una visión de conjunto de todo y todos los que pertenecen al
partido dentro del conjunto del pueblo español.
Se lo sabe de memoria.
Son 40 años de comunismo español lo que tratan de masacrar.
¿Usted por qué milita?
¿Cómo dice?
¿Que por qué milita? ¿Que por qué está en el partido?
Santos y Garrido me enseñaron desde pequeño a creer en el partido como la
vanguardia política de la clase obrera.
Como la clase...
Ascendente, que ha sentido progresivo a la historia.
Bueno, ETA de entonces no era la de ahora.
Había menos actividad.
Compare la estadística de los atentados de mis tiempos con los de ahora.
Ni color.
¿Y qué hace un vasco como usted en una ciudad como esta?
Me lo pregunto a veces.
Como miembro de ETA debió recibir una formación especial.
Un entrenamiento para la lucha armada.
Qué va.
Cuatro coñas y un poco de tiro.
Eran otros tiempos.
Nos íbamos al monte en el país vasco francés.
Cuatro capulladas y luego poner nervioso al franquismo.
Eso era todo.
¿Por qué se hizo comunista?
Pensaría que el papel histórico de ETA ya se había cumplido. Y que
incorporaciones como la mía podrían ayudar a masquizar el pez en Euskadi.
Ahora no sé qué diría.
Estas paredes se me caen encima.
Usted fue detenido por la policía como etarra.
Sí.
Y torturado, supongo.
Bien supuesto.
Pero no tuvo una condena demasiado larga.
Cayeron los del proceso de Burgos y se separaron ellos.
Tampoco me habrían encontrado un gran paquete.
¿La policía no le volvió a molestar?
Es Calamuzas.
Tengo entendido que ha pedido una excedencia como profesional del partido.
¿Por qué?
Quiero volver a esto.
Al contrario.
Un dirigente del partido sigue sin tener vida privada.
Antes por la clandestinidad. Ahora por la escasez de cuadros y la necesidad de
actuar en todos los frentes democráticos.
Tengo 45 años y apenas he vivido.
Me gustaría hacer lo que quisiera los fines de semana.
Pasearme por la concha y ver a los chavales jugar sobre la arena.
Estoy cansado.
Yo no soy un revolucionario.
Soy simplemente un antifascista.
Ese es un descubrimiento que muchos haríamos después de morir Franco.
Mal asunto cuando lo militar se convierte en una rutina.
Yo estoy seco.
Sin ganas, sin imaginación.
Quiero irme a casa.
¿Y yo estaría entre los sospechosos?
Sí.
Supongo que lo que le estoy diciendo suena a coartada.
A mala coartada.
Estaba usted en el cuarto cerrado.
No hay coartada posible.
El impresor que dice que con quién tiene que entenderse para los carteles.
Ahora voy.
Me disculpo un momento.
Parece que anda corto de sueño.
Desde que he llegado a Madrid no he podido dormir tranquilamente ni una sola
noche.
Contra Franco andábamos mejor.
Dígame de dónde ha sacado esta foto.
Es una de las últimas de Garrido. Fue tomada poco antes de su muerte.
Eso ya lo sé.
La sacó un fotógrafo de Mundo Obrero.
Esta foto es un certificado de inocencia.
Ya no está usted en la lista de sospechosos.
Aquí se le conoce por el de la Dulzaina. Es que la toco. Ya lo sé.
Mi abuelo la tocaba y mi padre y un tío mío la sacen.
Estaba casi abandonado todo eso hasta la democracia.
Pero como ahora todo el mundo saca señas de identidad hasta debajo de las
piedras, pues nosotros tenemos la Dulzaina.
¿Qué le parece?
¿Apoya el partido la reivindicación de la Dulzaina?
Pues no ha dicho que no.
¿Y se lleva usted la Dulzaina a la reunión de nuestro convenio central?
Ya sé que usted considera que soy uno de los más sospechosos.
Sino el que más en la muerte de Garrido.
Puede ir al grano.
¿Cómo lo sabe?
Me lo dijo Santos.
También me dijo que había cambiado de opinión.
Pues vuelve usted a ser un buen sospechoso.
¿Qué le vamos a hacer?
¿Por qué un homenaje a Garrido el mismo día de la reunión del comité central?
Estaba preparado un concierto de dulzaina en la casa de campo.
Y Fernando no podía venir.
Entonces cogimos las dulzainas y nos fuimos al hall del hotel.
Poca cosa. Porque llegaba con retraso.
Y la estaban esperando los camaradas del comité central.
La cosa fue por los pelos.
Porque no llegó la insignia hasta el mismo momento en que se la pusimos en el
hall del hotel.
¿De qué color era esa insignia que usted le puso en la somapa, Garrido?
La dulceína roja.
Era un enclave.
¿También probablemente son rojas, no?
No, de color negro.
¿Por qué esa era roja? ¿Por qué se ve?
Nos pareció lo adecuado.
¿A quién se le ocurrió la idea?
Al propio Garrido.
Tengo entendido que en una reunión hubo algo de guasa acerca de la dulzaina de
honor.
Alguien, uno o más, no sé, sugirió que la dulzaina fuese roja.
Al cabo, un día Garrido me dijo, ponme la dulzaina y eso tiene que contentar a
la gente de tu pueblo. Pero que la dulzaina sea roja.
A él no le daba importancia, pero yo sí. Me lo tomé en serio y encargué una
dulzaina roja.
¿Usted personalmente encargó ese incidente especial para Garrido?
Sí. ¿Dónde?
En la orfebrería, Dios mío. En la calle del Pez, en Madrid, donde siempre.
En el inventario de objetos encontrados en el cuerpo de Garrido figura esa
insignia.
Pero es una dulceína negra sobre el laurel plata.
Pues no lo entiendo. La que yo le puse era roja. ¿No notó nada extraño en ella?
No nada, aunque ya le dije que llegó en el último momento.
Apenas estuvo unos instantes en mis manos.
Pues tuvo usted en las manos un objeto fatídico.
La pieza fundamental para culminar con éxito una operación minuciosamente
calculada. Una miniatura que emitía luz roja y que sirvió de piloto para asestar
la puñalada que acabó con la vida de Garrido.
Supongo que, si esto fuese una película, si yo fuese el culpable, y si yo
tuviese una pistola, este es el momento para huir abriéndome paso a tiros.
Supongo que, si yo fuese un buen detective, no le diría lo que le voy a
No creo que sea usted el culpable.
¿Por qué?
Olfato.
Intuición femenina.
¿Le puedo hacer una pregunta tonta?
¿Usted por qué milita?
Bueno, pues tendría que hacer memoria.
Supongo que porque sigo confiando en el partido como la vanguardia política de
la clase obrera, como la clase ascendente que da un sentido progresivo
historia.
Me pide usted nada menos que los informes confidencialísimos que tenemos
miembros del Comité Central del BC. Muy bien, yo se los doy.
Y es una prueba de confianza.
Pero usted debe darme a cambio otra prueba que me justifique ante mis
superiores. ¿Quiere que le diga quién es el principal sospechoso?
Sería justo.
¿Y me garantiza que no morirá un cuarto de hora después de haber dado yo su
nombre?
Estuve hablando con un funcionario público, con un servidor de un gobierno
democrático y un demócrata de años.
Fui accionista de cuadernos para el diálogo.
Usted parece un buen chico.
¿Pero está en condiciones de garantizarme lo que le pido?
¿Quiere asumir la responsabilidad de lanzar el nombre de una persona para que
la agujereen como si fuera un colador?
Hay auténticos gangsters por medio.
Profesionales del crimen político que quieren acabar el trabajo.
¿Y a mí qué me importa?
Al fin y al cabo es un asesino.
Estamos barajando la vida de un asesino.
He de consultar a mis superiores.
En cualquier caso, al comisario Fonseca.
Al menos he de decirse al ministro.
Al jefe de gobierno.
¿Tampoco tiene confianza en el jefe de gobierno?
Está bien.
Quiero que el jefe de gobierno se comprometa a que todo quede entre
tres.
Es una locura, pero lo intentaré.
Hola, presidente Majo.
Sí, soy Paco.
Mira, hay posibilidades de acelerar el asunto.
Y necesito tu permiso para que se vean informes confidenciales.
Se exige que todo quede entre tú, yo y él.
No, ese no.
Tampoco.
Ya sé que es difícil, pero no hay otra alternativa.
Gracias por tu...
Éstase quieto. No funciona siempre.
Ya sabe cómo van las cosas en España.
Pero sabía que a veces funciona.
Me han dicho que estaba por aquí y he pensado.
Voy a saludar al señor Carballo.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma.
Me parece que es paz.
Donde hay patrón, no manda marinero.
Por mí que saque fotocopias y las distribuya entre sus compinches.
No creo que valga la pena.
Los informes escritos nunca fueron su fuerte.
Usted siempre prefirió la comunicación oral.
Muy agudo.
Muy inteligente.
Hace unos años me hubiera gustado tenerle a usted aquí. Entonces hubiera
dónde se metía usted la agudeza y la inteligencia.
Pero yo sé muy bien dónde se la habría metido una detrás de otra.
¿Sí sabe algo?
¿Y no lo comunica a los que somos legítimos representantes del gobierno?
¿Ya sabe lo que se juega?
Lo mismo le he dicho yo.
Esto no es una película de espías. Hay mucho cabrón que anda suelto por ahí.
Usted lo ha comprobado ya.
Incluso por su propia seguridad.
Por su propia seguridad, claro.
Eso es lo principal.
Su seguridad es lo que prima.
Me han convencido.
No quiero enterarme de nada.
Ahí están las carpetas.
Está de guasa.
Se ha enterado de lo que ha querido y ahora se quiere quedar con nosotros.
Señor Carvallo, quiero advertirle por última vez que contrae una grave
responsabilidad ante el país, ante el gobierno y ante su propia conciencia.
Estoy seguro de que todo lo que me dicen es por mi bien.
Pero soy víctima de una lógica personal y profesional que aunque pueda
conducirme al desastre, no puedo.
Esta puerta es suya.
¿Estoy detenido?
¿Ha llegado el momento en que diga exijo hablar con mi abogado?
Déjele salir, pero... Señor Carvalho, quiero hablarle muy seriamente.
Repito.
ha contraído una grave responsabilidad ante el país, ante el gobierno.
¿Dónde vamos, señor?
Tengo una duda.
No sé si ir a la cebrería, Dios mío, o visitar la casa del señor Wendelford.
¿Estás en tus cabales?
Tomaré un taxi.
¡Ey! ¿Dónde nos encontramos?
En el Ritz. ¿En el Ritz?
¿Por qué en el Ritz?
Porque es fácil.
¿Hay un Ritz en Madrid?
¿Puede avisar por el interfono del señor Surel?
Dígale que le visita Carballo.
Pepe Carballo.
Ocultemos ante Caballero.
¿Qué haces aquí?
Eres idiota.
Completamente idiota. No has aprendido nada.
Señor Wonderful, ha llegado la hora de que me diga algo de lo que sabe.
Imbécil.
Eres un imbécil.
¿Qué has venido a buscar aquí?
Me faltan algunos datos.
¿Quién te los va a dar? ¿Yo?
Guarde esto en la boca y sea prudente.
No quiero que grite, solo que hable.
Ya sabe lo que se juega.
Vamos a dar un paseo.
¿Quién es usted?
Cuidado con los pistolas.
¡Cuidado!
¿Quién es el hombre de la puñalada, señor Chiurell?
Usted ya lo sabe.
Casi lo sé. Pero necesito que usted me lo confirme.
¿Usted quiere comprometerme a mí y a la agencia?
No lo conseguí.
¿Se refiere a una vez, señor Jurei?
¡No!
¡Aire, aire, aire!
Alta capacitación.
Servicio especialísimo.
Protección sin límites.
¿Quién?
¡Más alto!
¿Tenía cómplices dentro del comité?
¿Seguro? Ya conoce usted las técnicas de la agencia. Los
menos posibles en cada acción.
¡Desculpa las balas!
Tendrá que volver mañana.
Me las he tragado.
Cuídenme bien al abuelo hasta que vuelva, ¿eh? Está nominado para el
Nobel de la Paz.
¿Dónde encontramos a Santos a estas horas? Quiero verlo inmediatamente.
Están la ha sido organizando el cotarro para mañana.
Hay reunión del comité central. Vamos allá.
Hasta las nueve. No tienes nada que hacer, ¿eh?
Santos es muy estricto en eso de las reuniones preparatorias. No quiere que
molesten. Hará una excepción. Para conocer el nombre del asesino de
¿Es del partido?
Claro.
¿Es miembro del comité central?
Eso se da por descontado.
¿Y quién es?
Santos me paga por decírselo a él antes que a nadie.
Sí, claro.
No irás a decir solo a la tía de la Unión Soviética.
¿Yo?
Tengo a mi pa con el hospital con el homoplato hecho polvo. Vamos, como la
la arranco el moño.
Es uno de estos tres.
¿Tengo que adivinarlo?
Ninguno. Y espero que no saques a Santos de la reunión para decirle que es uno
de estos tres porque en lugar de pagarte te va a correr a hostias por la Gran
Vía. Estos dos son unos angelitos.
Pero este, este es el asesino de Garrido.
Pero tú estás loco. ¿Tú sabes de quién estás hablando?
De Félix Esparza Julbe, asentador de pescado.
Anda ya, hombre, militante de toda la vida. Un tío que se jugaba al tipo como
que más cuando la clandestinidad.
Además, ¿sabes que es como un hijo para santos?
Que como quien dice, le ha dado de mamar a sus pechos.
Julbito le dice siempre.
Julbito. No Esparza ni Félix.
Julbito.
Mató a Garrido, no a santos. Es igual, también Garrido le llamaba Julbito.
Pues Julbito le pegó una santísima apuñalada a Garrido.
Puedes estar segura. ¿Por qué? Por dinero.
Viene un tío vestido de espía y le dice al comunista de toda la vida, te doy
tanto si matas a tu jefe.
¿Y tú te lo crees? Yo no. Por dinero.
Dinero para no quedarse sin mujer, sin amante, sin hijos, sin amigos.
Y sobre todo para no ir a parar a la cárcel como un vulgar chorizo.
¿Y eso lo dice ahí, en esa ficha? No.
Aquí se lo dice que su padre era un buen militante que murió en un campo de
concentración nazi.
Que también él era un buen militante. Que era como un hijo para Santos.
Que se casó con una buena militante y tuvo dos hijos que van para buenos
militantes.
Que puso un negocio de frutas. Que quebró.
Que migró a Alemania a trabajar de obrero.
Y con eso se le pone a nombre la etiqueta de asesino. Con eso y con lo
sabe de él.
Que la quiebra fue fraudulenta. Que sus socios la amenazaban con mandarle a la
cárcel. Que se separó de su mujer porque estaba liado con una jovencita
austriaca sospechosa de tener contacto con los más acreditados servicios
secretos americanos.
Y sobre todo, que en Alemania el obrero Esparza Julbe hacía horas
extraordinarias para recibir entrenamiento especial con vistas a
misión minuciosamente calculada.
Asesinar a Garrido. ¿Y tú cómo sabes lo que no se sabe de él? Porque se lo
preguntamos que lo saben. Ya, y te lo han dicho así, por las buenas.
No ha sido fácil, créeme.
No hace falta que vayas tan deprisa.
Hola.
Hola.
Supongo que hoy vendrán todos.
Sí, claro.
Hoy vendrán todos.
Hasta el detective.
Santos me ha dado permiso y me ha dicho que usted resolvería mis problemas.
Es mi oficio.
¿Qué problemas?
Cobrar. Y ver lo que pasa aquí hasta que empiece la reunión.
Cobrar.
Eso allí.
¿Buenos cuartos se lleva usted?
¿Me duele? ¿A mí de qué?
Una vez que se pagan, bien pagados están.
Lo que me duele es lo poco consejo que se toman en este partido por lo de las
finanzas.
¿Se lo barro?
Cada vez que presento un informe, o se me duermen o se van a mear.
Y luego, rollo es el que ha descubierto los huecos.
De un.
De un.
Se nota, se siente, Garrido está presente.
Carrillo está presente, se nota, se siente.
No dispares, coño. ¿No ves que hay gente?
Y tú, avisa al control.
Vamos. Venga.
Ha sido desde un coche.
Estaba aparcado en donde tiene y de repente han empezado a disparar mientras
arrancaba. ¿Tú lo has visto?
Será mejor que nos larguemos de aquí. Esto ha terminado.
¿Y contra quién disparaban?
Esparza, Julio. ¿Pero por qué lo han hecho?
¿Quiénes eran los del coche?
Los amos de Esparza.
Vuelva algún día.
Cuando haya resuelto la contradicción entre el culo concreto y el culo
de las camaradas.
de engordar 5 kilos.
Mi conciencia me impide acostarme con mujeres que pesen menos de 50 kilos.
Pero si peso 53.
Qué lástima.
¿Por qué no me lo dijiste antes?
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