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Ya está a punto, don Fernando.
Vicente, llevaos esto enseguida a la furgoneta. ¿Qué tal?
Muy bien, Florentino, muy bien.
Este pedido va retrasado, ¿eh? No se preocupe, don Fernando, estará a tiempo.
Esto bien precintado, ¿eh?
¡Papá!
¡Papá, hombre, que tenemos siete horas de viaje y te estamos esperando ya!
¡Te he dicho que ya vamos!
Y no me hagas dos verías que te conozco, ¿eh?
Mi marido también se ha bañado antes de irse. A mí eso me escama. Qué malpensada
eres. El mío, desde luego, no se gasta ni una peseta con nadie. ¡Adiós!
¡Mami, vámonos a Madrid! ¡A Madrid solo van los hombres!
Llegamos tarde a la feria. ¡Deprisa, deprisa!
¡Juan, Luis, la escalera!
¡Eh, Pepe! A ver si vamos a algún sitio donde pueda mear.
Aguántate, lo primero es anunciarnos.
Hay que ir más deprisa, coño. Ya, ya. Es que venía con el freno de mano echado.
Venga, deprisa, que nos va a coger la hora a punta. ¡Hombre, venga!
¡Daros prisa!
¡Que no he comido nada desde el bacete!
¡Luis, Luis!
El sable, el alfange, sacando pecho, altivo, fiero. ¿Qué tengo, miedo? ¿Cree?
¿Qué miedo ni nada? Venga, Joan, hombre, que siempre eres el último en subir,
hombre. Pero esto no es desfilar como en Gijona, esto está muy alto.
Venga, agárrate la barra bien, venga. ¿Y si me caigo?
Te vas a sacar el alfange, el alfange fuera, cruzados, eso, ¿eh?
¡Cruzalo como en las fiestas, hombre! Bueno.
Eso es. ¿Así? Así, arriba.
¡Uy, qué majoleo, que te mueve! Te mueve, agárrate bien.
¡Arriba, arriba, altivo, eso es, eso es!
¡Uy, se me echó la capa como Superman!
Oye, si os caéis, avisadme enseguida, ¿eh? Agarraros y no vayamos a tener un
discurso.
¡Abajen enseguida, hombre! ¡Y ustedes también! ¡Aparquen ahí!
¡Abajo, abajo!
¡Y el conductor también con el carnet de conducir! ¡Venga, hombre! ¿Cómo que
asalariado? ¡Que baje todo el mundo! Señorita, todo en orden, todo pagado.
no, no.
¿Pero qué pasa? Pues que han cometido ustedes una infracción. No se puede
encima de los vehículos. Venimos desde el Pirulí, no nos han dicho nada.
Estamos promocionando nuestros turrones y hasta nos han aplaudido. Yo lo he
hecho bien, me he pasado todos en rojo. ¡Cállate, estúpido!
Lo estamos tramitando, señorita.
Como vivimos en Sisona, tenga un poco de benevolencia.
Queríamos un adorno solamente.
Mire, señorita, planchadel y calabú. Somos nosotros.
Estamos promocionando nuestros turrones. Yo tengo mi carnet de moto.
Un guirlache. Señorita, por favor, de verdad.
Mire,
este es de guirlache, señorita. A lo mejor le gusta más.
De yema, señorita. Es el mejor. Es el que más le gusta a la gente. Tienen la
multa de una vez, que tengo apre.
Nos hemos regalado tres pastillas. Empezamos. A ver si nos rebajan la
¿sabes, tío?
Si me acuerdo yo... Rojo, parar.
Verde, pasar. A ver si no se me olvida.
Mira, papá, allí podemos mear. Ya no me aguanto.
Lo que es Madrid, ¿eh? Llegar y pagar, ¿eh?
Van a romper las peladillas.
Venga, baja.
Fíjate, papá, esto sí que es hacer las cosas a lo grande.
Mira, en ese pabellón por lo menos caben 5 .000 personas. Sí, sí vienen, porque
como esto queda en las afueras... Don Fernando, don Fernando. Déjame, que voy
mear. Pero ¿qué afuera si la casa de campo está en Madrid ya?
Pero esto es la casa de campo.
No, claro.
Uy, uy, uy. Don Fernando, yo no voy a poder dormir en la furgoneta.
Prefiero dormir en una pensión. A mí que me cuentas. Eso a estos que lo han
organizado todo. Yo soy el primero a la izquierda. ¿No estabais tan contentos
con eso de que ibais a ahorrar las dietas o no?
Este yo he estado año y medio aquí.
Cuando la guerra. Por ahí. Por ahí van las chincheras.
¿Y eso qué tiene que ver? Tiene que ver que por la noche me acuerdo de lo que
pasaba y luego sueño. Déjate de la guerra. Peor fue lo mío, ¿no? Venga,
Están vacías donde muestra, hombre.
¿Por dónde es?
Ven, ven, papá, por aquí.
Pero coño, pero es que no has podido mear cuando hemos parado a la entrada de
Madrid. Es que estaba sujetando la escalera. Pero bueno, tú.
Oye, preguntar si hay mesa de billar ahí dentro, ¿eh? Lo ayudo a descargar,
venga, va. Que vamos para allá, ¿eh?
Oiga, oiga, ¿el estándar de huevos? Ah, sí, es ahí, al fondo, a la izquierda.
Gracias. Mira, tío, pollos congelados. Perdón, perdón.
Enseguida les indico. Síganme, síganme.
Yo veo esto muy atrasado, ¿eh?
No creo que sea inaugural.
No, hombre, no. Aquí montan y desmontan en un santiamén. Fíjate, mira, mira.
Todo tablerillo.
Tiene que ser así porque si no, con la gente que han invitado, vaya trastorno.
Pero dense prisa. Estamos llegando.
Síganme, síganme. Papá, por aquí, por aquí, papá. Este señor nos lleva.
Pasa por aquí, tío.
Venga, hombre, que nos estamos esperando hace una hora.
Lo rompéis todo como se lo tratamos. Ahí hay una silla. Sí, sí, sí.
Este, por secretaría, por favor.
327 Plancharelli Bofarul. No.
Calabuch.
Calabuch. Eso es, eso es. Este suesta, sí. ¿Esto?
Oiga, no, pero aquí debe haber un error, ¿eh? Porque es que acabo de ver aquí el
retrete. Bueno, pero yo no... Cada vez que tiren de la cadena se oirá, ¿no?
Hombre... Además el olor. Y esta máquina horrible hará un ruido espantoso
siempre que se ponga en movimiento, ¿no?
Oiga, nosotros cuando firmamos el contrato con el representante de
¿Cómo se llamaba?
Carmona, Carmona. El señor Carmona nos dijo que nosotros tendríamos un stand en
la zona principal. Eso es. Pero qué representante, si yo no conozco a nadie.
Hombre, uno gordo con gafas, muy simpático. El sordito de Sevilla. El que
en Sisona para ofrecer los stands.
Ah, un agente comercial.
Ese, ese. No, no le conozco. Debe ser un contratado. Oiga, ¿cómo que no le
conoce? Oiga, vamos a aclarar las cosas. Dígame, ¿por aquí van a pasar las
infantas? ¿Qué infantas?
¿Coño? ¿Las hijas de los reyes? Ah, pero vienen.
Pues dais cuenta, ni Infantas ni Cristo que lo fundó. Oiga, oiga, aquí habrá
mesa de billar. ¡Pero deja ahora el billar, hombre! ¡Qué pesadero!
Papá está todo arreglado, es un error.
¿Podríamos hablar con Cookie esta noche en el chalet para que lo arregle? Sí,
claro, naturalmente. Y como ella está en política, algo sabrá, ¿no?
Hombre, pues que pregunte.
Señor Planchader, ¿qué pasa? El Suyun 131, furgoneta color azul, se lo está
llevando la grúa. ¡Por allí!
¡Pero coño! Primero nos ponen una multa, ahora se llevan las maletas, ¡nos van a
dejar en pelotas! ¡Vaya día!
No, si yo estoy contigo. Pero si te prometen el número uno de la candidatura
Valle... Una provincia a mí.
Después de lo que he luchado por nuestras ideas. No, Rodríguez, no, no. O
diputada por Madrid o dejo el partido.
Pero me llevo a mis amigos, mis contactos y mis avales. Y que os den
todos. Aquí está mi dimitir. Cálmate, cálmate, Cuqui. Que quede bien claro que
yo te lo he dicho off the record y no como miembro de la comisión.
Aparte de que no hay nada decidido.
Imagínate hasta que convoque las elecciones.
Yo diría que pueden suceder miles de cosas. Puede haber hasta contubernios.
Pero ¿dónde has aprendido tú el chino? En el exilio. ¿Pero tú te exiliaste en
China? No, en Toulouse. ¿Y qué le has dicho?
Que si era de Jabugo.
Pues no es de Jabugo.
Oye tú, off the record, ¿a qué paniaguado habéis presentado para la
de Madrid? ¿O es que habéis pactado con los ecologistas?
Que no, Kuki, que no hay nada decidido. Son solo conjeturas.
¿Qué ha sido eso? ¡Dios mío! ¡Una bomba! ¡Ay, no seas cenizo! ¡Un atentado! ¡Por
Dios que no sean ladrones que tengo al perro en la escuela! ¡Ha sido en el
jardín!
¡Polvorones! ¡Cuidado con los polvorones!
¡Polvorones!
¡Polvorones!
¡La culpa es tuya que te has cargado los frenos! ¡Me cago en la leche que te han
dado!
¡El camino en la cesta!
Agua. Pepe. Es agua.
Agenda. Florentino.
Florentino. Que se ahoga.
Florentino.
Calma, Cuki. Con precaución.
No es mi familia.
¿Familia? Sí, no os mováis.
¿Pero por qué habéis aparcado en la piscina?
Yo no entiendo nada.
Agenda. Sal de ahí. Yo no puedo con esto. Hija.
Papá.
¡Mi familia!
¡De las industrias planchaleñas!
¡Se van a ahogar! ¡Hay que sacarle!
¡A mí todo, papá!
¡Que se queden en el jardín! ¡Que me manchan la casa!
Reparte las toallas y que no pasen de esa puerta.
¡No sabéis mirar por el retrovisor!
¡Ni retrovisor ni leche! ¡Es que coño tú que eres una tacaña! ¡Que podías haber
encendido las luces! ¡Que no se ve ni un carajo! en esta casa. Muy bonito. Me
destrozas la rocaña, el césped, la piscina y encima me insultas. ¿Lo oyes,
Sí, hija, sí. Menos mal, menos mal que podíamos habernos ahogado todos.
Pero todavía tienes frío, Marcial.
Por fuera no, pero por dentro, como he tragado tanta agua, ¿no me podía hacer
boca a boca a la criada?
Este chiflado, ¿por qué lo habéis traído? Uki, no te metas con tu primo.
No te metas con tu primo. Podría haber quedado en Shishona y no traerme tantas
complicaciones.
Pues vas a tener otro problema más, ¿eh? ¿Otro?
Porque se nos ha llevado el coche a la grúa, pero como tú eres amiga del
alcalde, le llamamos mañana y... ¿Pero tú estás tonto o qué?
¿Qué crees que es Madrid?
¿Qué pasa en Madrid? Bueno, eso lo arreglamos mañana.
Ahora hay que solucionarlo de esta noche.
Habrá que llamar a unos taxis.
¿Para qué vas a llamar a un taxi? Para que os vayáis al hotel.
¿Qué hotel?
Al vuestro. A hijo estás peor que Marcial.
Pero nos vas a echar de tu casa, hija.
Esta no nos da ni de cenar, papá. Ni de cenar, no te pongas melodramático, papá.
¿Dónde quieres que os metas si sois un regimiento?
Yo puedo dormir en el cuarto, la criada.
Además, los otros tienen sitio para dormir en la furgoneta. Caramado, José,
pretenderá que durmamos a remojo. Eso no, porque yo con mi acto... Nada, tú te
callas, coño. Si hubierais dormido en la feria de muestras, no habría pasado
nada de esto.
Pues digo yo que podíamos.
Buscar una pensión. Sí, sí, una que sea céntrica. Sí, claro, para iros de putas.
Ay, Agustín, por Dios, qué lengua. Nada, esto se arregla enseguida. Se tiran
unas colchonetas al suelo y listo. ¡Hala! Y mañana los bomberos que saquen
coche de la piscina. ¡Al garaje! Y dejar de incordiar ya.
No puedo más.
Nosotros podemos dormir en los cuartos de los chicos. Ay, papá, no sé. Ya
arreglaré yo lo que sea.
Manolín, hijo, tenemos que preparar algo de cena.
Sí, tenemos los bifes. No, no, no, tortilla de patatas y sopa de sobre. Y
chinoa seridesa, porque tuya vale. ¡Que toca, que toca!
Oye, a propósito, ¿cómo están mis nietos?
Bien, están los chicos estupendamente estudiando en Londres.
Pero la niña, esa nieta tuya... Kuki. ¿Qué?
Esto era de mi madre. No, era de tu madre, era de tío Enrique.
Esto era de mi madre. Era de tío Enrique y déjalo que lo vas a romper, siéntate.
Era de mamá.
Y no comprendo por qué de repente os ha dado por hacer publicidad.
Eso mismo digo yo.
Enemigo acérrimo de la publicidad. De toda la vida. Vamos, papá, pero...
¡Señorita!
¡Ay, ay, ay!
¡Vamos, siéntate!
Pues por eso, porque estamos al borde de la quiebra. Y tú lo sabes, ¿eh? Me
estaba preguntando si había mesa de billar. Cacifa, que no la vea yo a menos
10 metros de distancia de este infeliz. Siéntate.
Sí, infeliz, decía la señora, ¿no?
Y me estaba...
Tocando mis partes.
A la cocina he dicho.
Y a este, ¿por qué no lo capáis de una vez?
Pues sería una solución, no creas.
Pues vamos a ver, Cookie, vamos a ver.
¿Cuántos años hace que no recibes ni una perra?
¿De quién?
De tu parte en la fábrica, mujer. Ay, ya ni me acuerdo.
Y ahora me vendría bien recibir algo, porque la política es muy cara. Bueno,
pero no dicen que a los partidos políticos nos dan tanto dinero. Ay,
nuestro. En cualquier caso, ¿quién es el culpable?
Papá. Porque es el que no quiere que nos anunciemos.
¿Pero por qué te vas?
¿De dónde vas, papá, por favor? A comer con tranquilidad. A montar el número,
¿eh? A montar el número.
Y encima se enfada.
Bueno, pues esto se ha acabado. Porque Pepe y yo hemos decidido hacernos cargo
de la fábrica. Y nos vamos a anunciar. Muy bien, me parece muy bien. Pero ¿por
qué nos anunciáis como todo el mundo?
¿Cómo? ¿En la televisión, la radio y eso? ¿Qué cosas dices, Kuki? Pero ando.
Pero bueno.
¿Pero tú en qué mundo vives? Vamos a ver.
¿Pero tú sabes por casualidad lo que cuesta hoy que te pongan un spot en la
televisión? No, no, no. Por favor, estoy cenando. No podemos, Kuki, no podemos.
Papá nos ha descapitalizado. Además, como te he dicho antes, estamos al borde
la quiebra. Si os oyera vuestra pobre madre.
Mira, Kuki, lo que queremos nosotros es empezar poco a poco.
Claro, exactamente.
Y para ello hemos pensado que lo mejor podría ser anunciarnos en el salón ese
gastronómico. ¿Por qué?
Ojo, que a lo mejor van las infantas. No, Irán.
Bueno, pero tú que estás en la política te puedes enterar si van a ir, ¿no? Lo
que no comprendo es que tienen que ver las infantas con el turrón. Pues es muy
sencillo. Las infantas son chicas jóvenes. Y a los jóvenes les gustan las
golosinas. Y podría ser que ellas a lo mejor... Claro, y qué cosa más natural
que las infantas vayan a inaugurar el salón gastronómico. Sí. Ajá.
Pero yo no comprendo nada, papá. ¿Tú oyes lo que dicen de las infantas y
majaderos? ¿Cómo majaderos, Cuqui? Te lo voy a explicar.
Mira, las infantas llegan a inaugurar el salón y entonces pasan por delante de
nuestro stand.
Al pasar por delante de nuestro stand, la familia Planchadé y Calabuch les
obsequia con un surtido de sus productos.
Y el moro y el cristiano que hemos traído, que buena pasta nos están
sus dietas, les obsequian con una pastilla de turrón. Claro, ¿y cómo allí
estar la televisión?
Nosotros saldremos en el telediario, que es lo que ve la gente, y no los
anuncios esos que salen en la tele, que todo Dios se marcha y aprovecha para
irse a mear. Eso, eso es lo que les han contado para darles el timo. No, cuqui,
cuqui, hay más cosas y las entenderás cuando te las cuentes.
Si llegáramos a conseguir que las infantas se queden con la pastilla de
en la mano, en la etiqueta podríamos poner eso de... ¿Cómo es eso?
Proveedores.
Proveedores de la real casa.
Captas la idea, ¿no? Sí, está claro como el agua. ¿Y si no van las infantas?
¿Qué van a ir? Eso es lo que yo me temo.
Manulín, por favor, sírvalas.
Oye, mira, Kuki, déjate de tus temores. Pero tú puedes saber si van a ir, si no
van a ir, qué van a hacer. Claro, muy fácil, claro.
Fíjate, se coge el teléfono, están las infantas. Por favor, que vengan, que hay
turro. Kuki, las tienes que llamar. ¿Qué es esto? Anda, estáis locos. ¿Cómo voy
a llamar?
Manulín, por favor, trae el teléfono. Pero qué mierdecilla, qué mierdecilla es
esto. A ver si López nos puede echar una mano.
¿López? ¿Quién es López?
Mi asesor de imagen.
Pues vaya imagen la suya. Tiene la criada amor.
El mayordomo, filipino. La comida es china y luego dirá que va a acabar con
paro en España. Ya me explicarás a mí cómo se come eso.
Eh, tener cuidado que los chinos meten bichos dentro.
Mira, mira, mira.
Oye, López, soy Kuki Blanchadell, que están mis hermanos en Madrid y me
que les ayudaras en un problema que tienen.
Mañana irán conmigo cuando vaya a ver las diapositivas.
Un abrazo.
Oye, Kuki.
¿Y ese señor cómo trabaja?
¿Qué hace?
Pues es un señor que me ayudará a ganar las elecciones a diputado. Hombre, o
sea, como en América.
Exacto, tú lo has dicho.
Como en América.
Son como gusanos allí. ¿Y si lo comerán los chinos?
O sea que lo que ustedes quieren es que yo haga santo aquí a... a Fray Nuño.
Nuño. Nuño, sí.
Fray Nuño.
Y conste que nosotros no buscamos ningún tipo de notoriedad ni de vanagloria
humana. Lo que buscamos es que no desaparezca la orden. Hoy día, un tanto
mala, ya está caduca.
Y algún santo en los altares haría florecer las vocaciones. Y otra vez se
el convento lleno de novicios. Matilde, por favor, hija. Lleno de novicios.
Y de oraciones. Bueno, en fin.
Dejemos de momento aparcada la falta de liquidez de la orden.
Dígame, ¿este fray Núñez hizo algún milagro? ¿Nuño?
Bueno, sanó a mucha gente.
Miranda, buscadle a Miranda, coño. Y más cosas.
Él también levitaba.
Mírenle, mírenle cómo está de alto.
Levitaba. Y además su licor de hierbas es buenísimo para toda clase de males.
Para la migraña, para la goza, para el escorbuto, para el escrófulo, para los
huesos, para todas las cosas graves y para las almorranas. No me diga, no me
diga.
Buenísimo. Bueno, no, se entiende.
Señor López, este es la señorita Planchadel.
Lo siento, pero les tengo que dejar.
Monique, atiende aquí a los padres. No es necesario, no es necesario.
Encantada, Monique. ¿Lo ve?
Encantada. No te lances, que es un fraile, ¿eh?
¿Es usted Fray Nuño? No, no, no es Fray Nuño. Ya te lo explicaré. Usted, don
Fray Félix, le da los datos a la señorita y ya con ellos yo estudiaré la
campaña. Paz y bien. ¿Viste mi mensaje? Sí, sí, mira. Anda, es que tengo ahí el
coñazo de mi familia.
¡Miranda! ¡Miranda!
Venga, que tengo ahí una tropa que ya verás.
¡Buenos días!
El señor López, mi familia. ¿Qué tal?
¿Es tu hermano? No, es mi padre.
Es el deportista, mi primo Marcial. Es que me he caído en la piscina, ¿sabéis?
Mis hermanos, Pepe y Agustín.
Encantado.
Agustín, ¿cómo está?
Agustín soy yo.
Poneos cómodos. Oye. Y sentaos.
Luego hablamos de lo suyo. Ahora vamos a ver las diapositivas. Tengo muchas
ganas de verlas. En cuanto a la del campo, ya sé que Joaquina suena como
antipática. Pero Kuki, no sé, me sigue pareciendo como frívolo.
Cookie frivo, no, de ninguna manera. Es carismático, amical, íntimo, cariñoso.
Acepto que no te guste Joaquina, pero... Pues Joaquina se llamaba tu madre y era
muy simpática. Pero eso es otra cosa, papá. No está mirando a buscármelo. Esto
es muy delicado y yo tengo que concentrarme. Venga, López.
Papá, no estires.
Oye, no incordies, por favor. No enredes con las máquinas.
Como vas a ver, he tenido que hacer un test de simetría facial.
Que naturalmente me confirmas lo que siempre te he dicho, Kuki. Tu mejor
es... el izquierdo.
Fíjate qué diferencia con el derecho. Ah, pues también estoy mona, ¿no?
¿Qué va? Ahora ponme como soy.
Aquí tienes.
¿Lo veis? Al pueblo hay que mirarle directo a la cara, a los ojos.
Abiertamente, con el... Que sí, de acuerdo, pero sin abrir mucho la boca.
Fíjate, esos dientes son una barbaridad.
Si te lo he dicho mil veces. Pero es que quitarme los dientes sin tener ninguna
caries, ¿qué quieres que te diga?
Garantizado. Garantizado.
Anestesia por hipnosis.
Extracción absolutamente indolora. Si se lo han hecho casi todos los políticos.
Y si tú te quitas el miedo y decides operarte, ya sabes, mil votos por
¿Por qué quiere arrancarle los dientes a vuestra hermana?
No quiere arrancarme los dientes. Es un problema estético.
Porque si tú te ríes ahora, como quién sabe...
Tú ya me entiendes, no quiero dar nombres.
Otro tema.
Temas cortes. Yo, de pecho, de verdad, te doy cinco de diez.
Perdóname, perdóname. ¿Solo cinco?
Sí. Ahora bien.
De espaldas ya.
Esto es otra cosa, mira.
Mira, un diez de diez. Yo creo que por delante, con unas buenas perlas, porque
yo de pecho tengo poco, lo reconozco. ¿Queréis callaros, por favor? Que
trabajando. Perdona, Cukito, no te acuerdas, pero nos has dicho que
esperaba solamente hasta las once. ¡Ay, qué pesados sois, Virgen Santa López!
¡Atiéndelos a ellos! Sí, sí, claro, tú me mandas. Yo no puedo así.
No puedo.
Pero te sigo insistiendo, ¿eh? Tú, en cenas y recepciones, siempre el escote
la espalda. Sí, hasta el culo.
¿Esto por qué sabe que tú no tienes tetas? Porque sí.
¡Ay, atiende, por favor!
Sí, ¿qué pasa? Sabes que tenemos una fábrica de turrón en Sisona, ¿no? No sé.
da ni para los gastos. Un desastre.
Y ellos quieren airear el producto.
Hacer un poco de publicidad, ya comprendes. ¿Y han venido a eso, a la...
es eso?
Pues como una feria de muestras, el salón gastronómico... Sí, allí tengo
clientes. Para poner allí nuestro stand.
En contra de mi voluntad. Bueno, papá, sí.
¿Ustedes quieren acrecentar las ventas o repartir prospectos a niños y
jubilados? Venga, lo que sea. Cualquier cosa, López. ¿Cómo cualquier cosa?
Echales una mano, hombre. Oye, es que estoy muy liado.
Precisamente ha venido una orden religiosa con una cosa muy gorda. Ah,
Bueno, nada menos se han empeñado en que yo les eleve a los altares a uno de sus
frailes. Es posible.
Usted. Yo no me lo creo. Ahí los tengo. ¿Usted es capaz de hacer eso?
Si no lo veo, no lo crees.
Ahora resulta que a un fraile le va... Mira.
Pero así se hace ahora un santo.
¿Cuántos frailes? Ay, papá.
Por favor, López, no puedes negarte. Es una cosa de nada.
Una cosa de nada. Pero tú sabes lo que es crear un producto de primera
necesidad, de consumo.
Una imagen. Toda una imagen.
Un momento, señor López, atienda. Será difícil, pero nuestro caso es diferente.
Nosotros tenemos ya una fábrica. Hay una marca, hay una tradición. Tenemos una
etiqueta que es muy bonita. Sí, es muy bonita.
Toma, tómala.
Planchadel y Calabusa.
Y un niño y una niña. Que somos nosotros cuando éramos pequeños. Mira, papá.
¿Qué acuerdas?
Mira, con la melenita.
Alopaje.
¿Has visto?
Sí, con la melenita.
Me lo quedo. El de Shishona, el blando nuestro.
No, no, déjamelo, que yo así ya me voy mentalizando.
Mire, mire, mire, mire. Mire usted, señor López.
Lo que necesita un turrón es buena almendra.
Y no todas esas martingalas que usted se trae con esa historia de la imagen.
Porque un turrón...
Señor López, no es una diputada. Bueno, papá, por favor.
¿Qué cosas dice tu padre?
Me ha herido en el amor propio.
¿Tú te acuerdas del test?
Ah, sí.
Lo voy a verificar.
¿Y las diapositivas cuándo? Voy a meter la pastilla de chichona en el ataché y
nos vemos enseguida. Yo aprovecho para hacer la compra.
Bueno, vamos todos al supermercado antes de que cierren. ¿Cómo van a cerrar si
son las once de la mañana?
Pues por eso, para que no nos cierren. ¿Y los billares?
Allí hay de todo. Si el tío este se va a ir ahora mismo, ¿para qué coño hemos
venido aquí? Pues a perder el tiempo, porque todavía tenemos el coche allí,
donde lo ha dejado la grúa. Ay, por favor, Agustín, qué pesado te pones con
del coche. Luego llamo a Palomero... Claro, y nos doblarán la multa.
Además, no me fío de ese señor que dice chichona, chichona.
Lleva una coleta aquí, como si fuera un chino.
Es la moda, papá.
Cuki, de esto tenemos que hablar, ¿no?
¡Marcial, hijo!
Bueno, todavía no ves a esta Miranda como lo estaban buscando.
En cuanto a lo de tu marido, que en paz descanse el pobre, ni nombrarlo, vamos.
Bueno, y voy arriba a telefonear, ya sabes.
En eso lleva razón.
¿Cómo? ¿Después del dinero que te dejó? Ay, papá, me está sacando de quicio.
¿No te acuerdas de quién le protegió?
¡Venga! ¿Qué quieres, que saquen los trapos sucios a renunciar cuando
las elecciones?
Anda, coge un carro.
No me da la gana.
Además, tengo acidez. Y aquí seguro que no hay bicarbonato. Aquí hay de todo,
papá. Es uno de los mejores de Madrid.
¿Por qué crees que vengo yo si no?
Cookie, ¿cuál crees que le quedaría mejor a mi mujer? Ninguno.
El conejo.
Cookie, ¿tú crees que los de aquí son como los de casa? ¿Para qué quieres un
conejo? Hombre, si el conejo no es bueno, no salda bien el arroz. Y con un
conejo congelado no podemos hacer el arroz a la shishonenka.
¿Qué de pueblo sois? Acabáis de llegar y ya lo estáis añorando.
Fijaros en las ofertas.
Hay ofertas maravillosas.
Si ves algo que te gusta, lo echas al carro.
¿Yo también puedo?
Sí que tú puedes.
En estos momentos se encuentran en nuestra sección de librería
los autores Hidalgo y Hernández Cés, firmando ejemplares de su obra El último
austro -húngaro.
¿Qué os parece?
Aquí tenéis las ofertas.
¿Y el bicarbonato?
Qué agonía eres, papá. Voy por él. Vigila el carro.
¿Qué es eso?
No lo sé.
Collón, fíjate.
Soy yo.
Estoy saliendo en la televisión. Oye, no te creas tan importante, hombre.
Ese es el monitor de vigilancia para identificar a los que roban.
¿Comprendes? Anda, coño, mira. Estamos ahí nosotros también, mira. Encima que
manchas pesado. Eso es que nos han retratado.
Muy agudo, papá.
Bueno, esto es lo que se llamaba antes el objetivo indiscreto.
Solamente cámara oculta.
Mira, mira, ahí está.
Es un test. Lo ha inventado López. Técnica americana.
Técnica americana. En América, señores, la imagen de un producto es algo más que
la etiqueta capricho de su fabricante.
Miren ustedes, antes de lanzarlo al mercado, allí se le pide al consumidor
preferencias en materia de formato, diseño y colorido del envase. ¿Cómo?
Registrando sus reacciones ante los diversos modelos.
Observemos. El desconfiado don Fernando se interesa, coge dos envases, los
examina. Riña marcial, no sé por qué.
ya que no hay sonido, y los deja en su sitio.
Mientras Pepe sopesa.
Lo que le importa, por lo visto, es la cantidad. Un momento, a ver.
Por cierto, Marcial, ¿por qué no has cogido ninguno? Me estaba comiendo el
chocolate. Lo comes antes de llegar a la caja y así me lo pagas. Con suficiente
explicación, ¿no? Ya te pescarán y me vas a meter a mí en un lío.
Bueno. ¿Y usted, don Fernando, por qué le da tantas vueltas a su decisión?
Quería saber para qué sirve.
Es verdad, tiene razón, porque como no pone nada... Claro, y sin saber lo que
es, ¿qué hacéis?
Lo echáis en el carro.
¿Me queréis dar un producto, por favor?
Por favor,
acompáñenme.
Tenga la bola.
Déjame, yo le llevo.
Si te quitaras de en medio, nos harías un favor, hijo.
Supongamos... Supongamos que esto tiene turrón. Podría contenerlo.
Según usted, la importancia de un turrón está en la almendra, no en la imagen.
Bueno, vamos a ver cuánta almendra contiene esta imagen.
Mira, coges por las asitas y das. Ay, perdona, hijo.
Perdón. Abre.
De almendra, nada.
Está vacío.
Como en el circo.
Imagen.
Imagen. Gracias por su colaboración.
Pero esto es trampa.
Imagen. Pero funciona.
¿No os dais cuenta?
¿No os dais cuenta, hijos, de que este individuo es un embaucador? Pero bueno,
papá. Un sinvergüenza. Papá, por favor. No te preocupes. Es la ignorancia. La
ignorancia. La ignorancia. La ignorancia. Yo ignorante. No, no. Por
que no puedes llevarte ningún disgusto. No me lo notéis, coño.
Yo le calmo, yo le calmo.
Venga, venga.
Bueno, bueno.
Mi hermano, estábamos pensando que a lo mejor... Es que este invento, este
invento de los americanos, si no nos costara demasiado dinero, nosotros
podríamos... su costo sería nulo. Vamos, quiero decir que no repercutiría en el
producto. Los gastos, incluidos los míos, naturalmente, irían a cuenta de la
almendra. O sea, en lugar de echar el ciento por ciento de almendra al
se le pone la suficiente cantidad de patata o de boniato como para cubrir
y santas.
Esto se ha acabado. ¿Ya está mejor?
Buenas tardes. Yo me marcho. Yo me voy contigo. Mira, tengo un plano de Madrid.
Papá, vamos.
Papá, ven aquí.
Dale, que se vaya.
Son dos locos.
¿Cómo vamos a charlar tranquilamente si él no está de acuerdo?
Aunque no lo esté.
Pero vosotros dirigís la fábrica.
Sí, en todo, menos en elaboración y en finanzas. O sea, nada.
¿Qué te parece, eh?
No, huele, huele bien.
¿Pero qué pasa, que la señora nunca hace arroz aquí?
No, señorito, como está con lo de política, no quizá.
Anda, pon lo que falta, ayuda, venga.
Sí, señorito.
Agustín. ¿Dónde vas?
¡Experta, Agustín!
Guarda, con el agua de Madrid, hasta ha salido coñonuda.
¡Socarré, ven, socarré, mira!
¡Ay, ves, hombre, déjalo!
¡Coño, no me hagas caso!
Bueno, el arroz ya está en su punto.
Ahora, si estos dos llegan tarde, peor para ellos. Las once ya, ¿eh? ¿Las once?
Pues esto no es normal.
Y si a las doce no han venido, llamaré a la policía. No, no, no, a la policía
no. Mira, algo tiene que haberles pasado, Cuca.
Porque comprenderás que un viejo chocho y un pobre mentecato sueltos por Madrid,
ya me dirás tú.
Lo que me faltaba, un escándalo.
Oye, este arroz te ha salido cojonudo, ¿eh? Sí, se ha salido bien, sí. Pero
bueno, ¿tú por qué no quieres que llame a la policía? Qué tardo de mollera eres,
hijo.
Imagínate la cosa más nimia, que nos ha atropellado un coche, Dios no quiera.
Con nuestro apellido, en cinco minutos la prensa lo relaciona conmigo.
sale a relucir lo que todos sabemos y me llenan la imagen de mierda. La tuya y
la del turrón.
Ya, ahí están.
Gracias a Dios. No, no, no, déjame, déjame a mí que para eso soy el mayor.
Buenas noches, señor.
Buenas noches.
Muy bonito, hombre, muy bonito. Pero ¿qué horas son estas de venir?
Buenas noches. O sea que vosotros fuera de casa toda la tarde de parranda y
nosotros aquí preocupados, esperando y sin cenar. Sí, ya veo que me habéis
esperado. Buenas noches.
Buenas noches. Pero bueno, ¿es que no piensas dar ni una sola explicación? Yo
tengo por qué dar explicaciones a nadie.
Ah, no. Pues no cenas. Muy bien, pues no ceno.
Ajá, pues peor para ti.
Papá.
Papá, ven aquí inmediatamente.
Este loco habrá estado emborrachándose, sabe Dios, en que tugurio de mala
muerte. ¿Qué carácter tiene? No se le puede decir nada. Anda, llámale, por
favor. No, yo no me humillo, yo no me humillo, Marcial.
No, por favor. Marcial, ven aquí. Ven aquí inmediatamente.
A ver, ¿dónde habéis estado esta tarde?
Déjame.
Marcial, Marcial.
Si me dices dónde habéis estado esta tarde, yo te regalaré una mesa de billar
para ti solito.
Venga, va, venga.
En un bar muy bonito que se llamaba Chicote.
¿Y la mesa?
Chicote. ¿Solos?
No, con unas señoritas que tenían las tetas muy gordas.
A mí no me han hecho mucho caso porque como llevaba este chándal, se han
que era maricón. O sea que habéis estado toda la tarde con unas señoritas, ¿no
es eso? Sí, con una señora mayor que se ha hecho novia del tío. ¡La novia, la
puta que la... ¡No rije ya, no rije! ¡A un asilo!
¡Lo incapacito y lo mando a un asilo!
¡Papá!
Y yo te desheredo. En cuanto mandarme al asilo, no te preocupes. Me iré yo.
Seguro que me tratarán mejor que aquí.
La mesa, ¿eh? La mesa.
Bueno.
Estaba escuchando el muy... Buenos días.
Buenos días.
Buenos días.
¿El señor quiere desayunar en agua?
¿En agua? ¿Por qué no?
Como tiene el vestido de Ibania del señor difunto de la ciudad.
¡Eh! ¡Oiga!
¡Oiga, hombre!
¡Pero váyase a otro sitio a fumigar, coño!
¡Que nos está echando toda la porquería en los churros que nos tenemos que
comer, caray! ¡Es que la señora me dijo que fumiguera hoy!
¡Además, está la mejor hora ya! ¡La máquina de una vez que nos va a
¡Váyase a otro sitio, coño! ¡Vale, vale!
¿Y la señora?
Ya se ha marchado.
Que tenía una cita con el señor López para la cosa de política, me ha dicho.
Y que la esperas ustedes aquí.
¿Y mi padre se ha levantado?
No, está acostado. Pues despiértele, porque ya es hora, ¿no? Sí, señorito.
Oye, estos churros tienen una pinta estupenda. Pero cualquiera se los come.
bestia los debe haber contaminado.
Este huele mal.
Oye, ¿por qué no les ofreces a esos? Que los prueben. Los prueben a ver cómo
están.
Joan, venid aquí que tengo unos churros cojonudos para desayunar. Anda, dejad de
trabajar un poco, venga, que os invito.
Pero bueno, que te vas a caer al agua, hombre. Que te va a sentar mal la paella
que cenamos anoche. Has ido al bater esta mañana. Nos he estado media hora
cagando ya hoy.
Venga, tomad un churrito.
Toma, toma uno, Luis.
¿Qué pasa?
¡Su padre! ¡Que se ha escapado su padre afuera!
Oye tú, que se ha escapado el papá.
¡Que no está!
¿Pero cómo que se ha escapado? ¿Dónde se ha ido?
Hijos desnaturalizados para evitaros la vergüenza de que me... Estaba ahí,
encima de la cama.
Hijos desnaturalizados para evitaros la vergüenza... Y el señorito Marcial
también ahí lo pone. Hijos desnaturalizados... Eso ya lo sé, ¿qué
evitaros...
La vergüenza de que me... ¡Jafifa, por favor! ¿Quiere dejarnos ir a casa?
Pero es asunto nuestro. ¿Quiere salir? ¡Déjenos solos!
Hijos desnaturalizados, para evitaros la vergüenza de que me echéis de casa...
¡Y dale! ¿Qué más pone? ¿Qué más? Me voy al asilo por mi propia voluntad. ¿Y ya
está? No, qué coño. El imbécil de Marcial también ha puesto aquí algo y...
también me voy porque me ha dicho el tío que no me vais a comprar la mesa de
billar. O sea, que se ha ido sin dejarnos la firma.
¿Y ahora qué hacemos?
Pues una cosa muy sencilla.
Mirar las páginas amarillas y buscar asilo por asilo hasta que demos con
Señorito Planchadel, el señorito Marcial. Anda, anda, ponte tú porque al
mato.
¿Qué hay, Marcial?
No, enfadados no.
Hombre preocupado sí. Que te diga dónde está.
Oye, Marcial, que... Pero hombre, no llores, que no te entiendo lo que dices.
Bueno, ¿por qué llora ahora este imbécil?
Se habrán perdido.
Sí, ya, hombre, ya comprendo.
Señorito, ¿lago los calzones? Pero date cuenta de una cosa, Marcial.
Marcial, date cuenta de una cosa. Si no nos dices dónde estás, la dirección, no
te podemos ir a buscar.
A ver, a ver, a ver, chico, listo. Sí, residencia Arcoiris.
Residencia Arcoiris.
Que no hay mesa de billar, qué mal me sabe por ti. Oye, dame la dirección del
sitio este donde estás.
La dirección, la... Bueno, no te preocupes, ya la encontraremos nosotros.
Pero escucha una cosa, Marcial, te quedas quieto.
Te vamos a buscar nosotros y no le digas nada al tío.
¿Comprendido? ¿Eh?
Que sí, hombre, que sí, que te compraremos la mesa. Palabra.
Ay, la madre. ¿El director quiere hablar con nosotros?
Bueno, sí, un momento. Te mando un beso muy fuerte. El primo Agustín también.
¿Pero qué beso, rica leche?
Permiso, señores.
Un beso. ¿Qué te ha dicho? Pues me ha dicho que papá le dijo que quería
a un sitio donde había una mesa de billar, pero le ha llevado a un asilo
gente vieja a montones y como los ve tan acabados, piensa en la muerte y llora.
Y ahora el director quiere hablar con nosotros.
O sea que está en una residencia de ancianos, ¿no? Eso, que debe venir en
páginas amarillas.
No, un momento, un momento, porque a lo mejor lo que nos conviene... Es que se
queden allí. Claro, naturalmente, porque así lo controlaríamos para lo de la
firma. Y en todo este tiempo no tendríamos que cargar con ellos. Sobre
Marcial. Claro, habla. Señor director.
Buenos días, señor director.
Bueno, usted sabe mejor que nadie lo que son los ancianos, ¿no?
Y lo de nuestro padre, pues, ha sido una chiquillada, un pronto, una rabieta.
Dile que chochea, que chochea. Sí, sí, me hago cargo, me hago cargo.
Señorito... ¿Qué?
Que tendríamos que pagar un mes por adelantado.
Señorito... Bueno, pues, no es ningún problema, ¿no?
Usted me dice lo que es y nosotros le mandamos un talón. Que le mandamos dos
plazos, un cheque y un cheque. Dígame, dígame cuánto... Dígame... ¿Cuánto?
¿Cuánto? ¿Cuánto?
¿Cuánto? Pero, ¿cuánto?
Óigame, pero señor director, ¿de la cama no se hace cargo la seguridad social?
Sí, ya, bueno, mire, yo lo consultaré con mis hermanos y le daré una
contestación. Sí, sí, sí, esta misma tarde, no se preocupe, o mañana por la
mañana más tardar.
Muchísimas gracias. Muchas gracias.
O sea que se había ido a un asilo de ancianos, ¿no? ¿Y dónde ha ido? Bueno,
se ha ido a una residencia de cinco estrellas. Cinco estrellas. ¿Y cuánto
Televisión por satélite. Miles, cientos de miles de programas noche y día.
¿Cuánto, cuánto, cuánto cuesta? Piscina climatizada, Jarifa, Jofaifa. ¿Pero
cuánto cuesta la residencia?
¿Cuánto? Se come a la carta, médico y capellán todo el día.
¿Pero cuánto cuesta la residencia? La de color ladrillo.
¿Qué cuánto nos cuesta la residencia? Pues 35 .000.
¿Al mes? No, al día.
¡Joder, qué pago!
No digo yo que una tenga que ser como don Emilio Castelar, pero por lo menos
trabucarse cuando estás hablando en el hemiciclo con ese... ¡Mierda, quién se
diga!
¡Ey!
¿Qué? Mira, primero, cada vez que vengo a tu casa terminamos en la cama.
Eres tú la que se empeña.
Y segundo, hacer el amor y quedarte dormido todo es uno.
Es que eso es lógico, hombre.
Me entrego tanto que me agoto.
Sí, sí, ya, ya.
Además, anoche estuve hasta las tantas dándole a la nueva imagen de vuestro
turrón. Deberías cuidar tu propia imagen. Cada día estás más fofo.
Yo el músculo lo tengo aquí.
En cuanto a lo de fofo, nada.
Porque cuando me tenso, mira.
Mira, mira. No, por favor, López. Tengo mucha prisa. Voy a llegar tarde a clase.
Déjame pasar.
Bueno, pero sal pronto, mujer.
Y cierra bien la manija de la llave del bidet que el otro día me puse perdido.
Vale.
Oye, ¿hago ese curso de ortofonía o qué? Mira, Kuki, esta democracia de
parlamentaria, nada. No creo que se cotice mucho la oratoria. A mí me
pronunciar bien. Hace como más educado. Bueno, pero para eso lo mejor es leer
mucho. ¿No crees?
Marcando bien las sílabas. Sí.
Silabeando. ¿Ocupado?
Silabeando.
Uso... A ver, así.
Uso tópico para hemorroides. Ahora no.
Mujer, es mejor tener un libro. Así vas adquiriendo una cultura, ¿no comprendes?
¿Qué libro? ¿Qué libro? Un libro, una enciclopedia, Ortega y Gasset, el Premio
Planeta. Una cosa seria, Kuki.
¿Puedo pasar?
Voy, voy.
Señor López, el taco.
Ah, el taco.
Muy bien, muy bien. Vos en calzoncillo y ella en bombacha, seguro. ¿Quién,
quién? ¿Quién está en bombacha? No seas boludo. Están ahí los turroneros. Debe
ser una cosa grave.
¿Y qué tiene que ver eso? Oye, no empieces con tus celos. Me tienes harto,
¿Vos crees que me chupo el dedo?
Anda, que aquí no hay nadie. ¿Cookie? ¿Cookie? Que no hay nadie. Y no está,
Regio, pues díle a nadie que están ahí sus hermanos, que tienen que verla
urgentemente. Bueno, vale, muy bien.
Estaba haciendo mis necesidades. No es lo que te imaginas. Por favor, no les
digas que me has visto aquí. Son muy provincianos y no lo entenderían. No me
empujes, Cuchi.
Tienes también a los frailes que vendieron el cuadro del fraile que
tienen plata.
Ah, eso está muy bien, Monique. Bueno, pues anda, diles a los frailes que ahora
mismo voy y a los turroneros que esperen que estoy pensando.
Se les habrá roto.
Con los desconfiados que son, entretenles un poquito, por favor. Luego
mí a la academia. Déjame que tengo que hacer pis, mujer.
Hasta luego, Kuki.
Despacio. Vete. Oye, oye.
No, que están tus hermanos. No me han visto, no me han visto. Por ahí, por la
puerta de servicio.
No andará por ahí Miranda.
¿Pero qué? Miranda viene por las tardes.
Ánimo.
Bien, bota los brazos.
¿Qué pasa con Antonio?
¿No piensan políticos?
Bien, embajadora.
Eso va mejor.
Más gracia.
Valero.
Bien, don Suki, pero los brazos más altos. Ay, lo intentaré, Suki, pero
Vamos tú. Ah, yo tomate.
Para ser diputado hace falta saber bailar flamenco. Se villanas, se
Ahí tenéis una embajadora, un banquero, un campeón de ajedrez. Si no bailas se
villanas es mejor no salir de noche.
Bueno, vamos a lo nuestro.
Con el poco dinero que os queréis gastar, no da para hacer maravillas.
fin, yo os he diseñado una cosa que puede funcionar.
Lo primero, hay que cambiar el nombre al producto.
Desde el punto de vista estructural, fonético y semiológico, eso de
calabuch no funciona. Es largo, raro, difícil de pronunciar y sobre todo
de sentido subliminal.
¡Planchader! Es que nosotros nos apellidamos así.
Un momento, un momento, lo del calabuch no podíamos quitar, ¿no?
Venga, hombre, venga, pues habría que oír al papá.
Son cosas de familia.
Es que mi padre tiene debilidad por ese primo nuestro. Es un inepto.
Pero claro, como es huérfano de padre y madre... Claro, además como su madre, la
madre del pobrecito, era la hermana preferida de nuestro padre.
Está bien, aparquemos el tema nombre y vamos con la campaña. Bueno, con la
minicampaña.
En lo que se refiere a la proyección nacional de la imagen, os ofrezco la
televisión. Pero gratis.
Obvio. En programas de máxima audiencia.
Estupendo, ¿no? No, no, eso está muy bien. El tema mercado común nos
¡Oye! ¡Hombre!
Eso es lo que más. Eso ya exige un desembolso.
¡Eh! ¡López! Puedo conseguir que os den el premio Musa Marketing de Europa.
¡Europa! ¡López! Oiga, López, pero pagando poco.
Hombre, entrar en Europa... Oye, escúchame, lo mejor es empezar de
la cosa nacional, nada más. ¿Pero qué hacéis aquí?
Anda, díselo, aunque esté López... Escolta, nena. ¿Qué?
El padre ha fuchido al campo.
Papá se ha marchado a un asilo y se ha llevado a Marcial. Es horrible. Mi padre
está en un asilo.
Lógico.
Homológico. Si esto trasciende, no me vota nadie. Pero coño, pero coño, pero
egoísta eres. No piensas más que en lo tuyo. Lo ves, está en un asilo, es
verdad. Pero es un asilo cojoludo. Y carísimo.
Bueno, pues, pues, que se queden ahí.
Hasta que volváis a Shishon. Ah, no, no, no. De eso nada. A tu padre lo
necesitamos. ¿A tu padre para qué?
Aquí sale. Vamos a celebrar su centenario. Pero si solo tiene setenta y
Bueno, pero como es cojo de bastón, con una barba queda perfecto en la
televisión. Es noticia. Un centenario.
¿Qué va a hacer mi padre? Que el papá no se presta a eso. Yo me encargo de eso y
se va a prestar. El domingo le hacemos una visita. ¿Dónde está el asilo ese que
decís? Aquí lo tengo, mira.
Sí.
Vamos, don José, lo ha mandado el médico. No, por favor, no.
No me da la gana, no me da la gana.
No quiero hacer gimnasia, está yendo de viejo.
Oiga, por favor, damos un bañito usted y yo. Lleva justo el bañador, mire.
¿Lo ven? Otra vez no, por favor.
Venga, tiene usted que hacer gimnasia. Es prescripción médica. No, con esa no
voy a hacer gimnasia. No me da la gana, con esa no voy. Yo quiero hacer
gimnasia. Esto no es un deporte.
Aquí tenía que haber Mésor de Villar. Mésor de Villar.
Derecha.
Uno, dos.
Marcial, Marcial, Marcial.
Pepe, Pepe. ¿Qué te pasa, bonito? ¿Qué te pasa, bonito mío? Yo me quiero ir a
casa de Cookie.
No, ni casa de Cookie ni nada. Es que sueño toda la noche con la criada.
Pero no me dijiste por teléfono que soñabas con los muertos. Los muertos son
estos. A mí la que me gusta es la criada.
Pero qué obseso eres. Venga, venga, déjate de monsergas y dime dónde está mi
padre. No os lo debería decir, pero os lo digo. Está en la marisquería.
¿En qué marisquería? Ahí al lado, en la carretera, con la novia. A mí no me
lleva con lo que me gustan las almejas. ¿Pero qué dices?
Pero bueno, ¿de qué novia me estás hablando?
De la que conocimos en Chicote.
Ah, entonces es la de esa mujer que vivía aquí. Nos veremos en la charla. El
sátiro se aprovechó de la bronca para venir aquí con ella, ¿no?
Bueno, pues venga, vísteme y llévanos, porque yo a padre lo incapacito. Te das
cuenta, López, vamos de un lío a otro. Ni un voto me llevo.
Ni un voto de la tercera edad. Uno de los puntos programáticos de nuestro
partido. No puede ser. El noviado con esa anciana. Con esa puta.
No, no, no. No es una puta. Se llama Marcela del Piamonte. Cantaba ópera
era joven.
Ópera. Ahora le llaman cantante. Oye, dime cómo se llama. ¿Marcela qué?
qué? Anda, estoy más de lado.
Toma, Marcela.
No, no, no, no, no, no, no. Por ninguna manera.
Yo llevo la cuenta. Esa cigala es tuya. Ya, pero luego el colesterol...
Tonterías. Eso lo decimos los ricos para que los pobres no prueben el marisco.
Además de cómo tienen tanto fósforo.
¡Maldición! Ay, ¿te has tragado una cáscara? No, mi familia.
No mires, no mires, no mires.
Y qué mal vestido. Sigue como si nada.
Por favor.
Bueno, bueno, bueno, bueno. Con quedándole al crustáceo, ¿eh?
Eso está muy bien, papá.
Señora. Marcela, ¿tú conoces a este sujeto?
Pues, verdaderamente no. Hola, papá.
Déjame. Deja que te dé un beso. ¿Qué te pasa, papá? Hay que saber perdonar.
¡Fuera! ¡Con repudio!
Papá, basta de payasadas, por favor. ¡Fuera! ¡Fuera, he dicho!
Aquí no hay más payasos que vosotros. ¡Escándalos!
¡Escándalos, por favor!
Perdona. Perdóname. Es que me sacan de quicio. No, sí, me parece muy bien.
Cuando hay que poner los cojones sobre la mesa, se ponen y punto.
Con el permiso de usted, ¿puede firmar un autógrafo la eximia Marchella del
Piamonte? Algo bonito, aunque sea corto.
Naturalmente, deme, deme.
¿Cómo...?
¿Cómo se llama usted, pollo?
Jacinto López.
Conocido melómano y ferviente admirador de su voz y su belleza.
Adulador.
Pero si usted, ¿pero dónde está? Si usted no me ha oído cantar nunca. Si
referencias, ya lo creo. Bueno, de su arte, naturalmente, porque su belleza,
permiso, la tengo a la vista.
Marchela, este es el sujeto que me aconsejó ponerle patata al turrón.
Figúrase, patata al turrón en Sisona.
Me capan. Ay, por favor, por favor. ¿Cómo es posible?
Un joven tan amante de la música.
Y con esos ojos... Muchas gracias.
Don Fernando, a usted no lo capa nadie.
No, fue un lamentable error mi palabra de honor. Pero siéntese, por favor,
siéntese. ¿Puedo? ¿Puedo? Puedo sentarme con ustedes, es un honor.
Don Fernando, borrado lo de la patada. Jesús.
Ay, perdón, perdón. Qué agitación.
Don Fernando, escúcheme. ¿A usted le gustaría llegar a Centenario?
Le advierto.
Que conmigo no valen sus martingalas, te lo advierto.
Bueno.
Se trata de airear su turrón, de promocionarlo.
Decimos que usted cumple 100 años y le saco en la televisión. ¿En la
Sí. Yo en una farsa.
Nada. Pero bueno.
Todo borrado.
Ranchela, ¿me permites que lo eche? ¿Pero por qué no quiere salir en la
televisión? Porque yo soy una persona seria, no un fantoche. No he dicho nada.
Vamos a ver otra cosa.
Ah, la medalla del trabajo. ¿Usted quiere que le den la medalla? Ya la
¿Cómo? ¿Usted es el que da la medalla del trabajo?
No, no exactamente.
¿A usted le interesa la medalla del trabajo?
No, no me interesa. Es que me la deben.
Pero tome algo, tome algo.
¿Permite centollo?
Fernando, ponle un poco de vino al señor.
¿Por qué hay derecho a que yo no la tenga cuando se la dan a esas
No lo he hecho.
Muchas gracias.
Se lava en el consomé. Eso es agua con el buen imbécil. Los dedos.
Mira,
y ahora los tres brindan. Eso es que ha conseguido algo.
¿Y quién pagará ese brindis? ¿Y la factura la quiero? Sí, pero eso no lo
Perdón. Tengo quisquillón maravilloso, percebes soberbio, ostras óptimas,
langostinos sensacionales, centollo, bogavante, almejas, gambas y unas
No, no, no. Algo más sencillo.
Por el hígado, ¿comprende?
El menú turístico, entonces.
Sopa de fideos, pescadilla de ración, albóndigas, pan, vino y postre.
950, IVA incluido. Bueno, pues eso.
Perdón, ¿y los señores? Yo almejas, con limón. Ni caso.
O sea que, todos del hígado.
Sí, y del colesterol.
Vaya hombre, lo siento, ¿eh? Pero, ¿qué ha pasado? Venga. Pues que no hacen más
que comer.
Se nos van a tragar la herencia.
Y por eso brindan, para celebrarlo.
Y ahora la momia ha conseguido que papá aguante un abrazo de López. López le ha
besado la mano a él. Se daba la mano con limón, me lo ha dicho esta. Ahí viene
López, ahí viene López.
¿Quieres ser centenario?
Grandes cambios, inmejorables perspectivas.
Vamos, vamos que nos invita a todos Marchella.
Sí, hombre, a ver, a todos.
naturalmente está podrida de dinero.
Tiene que ser riquísima para pagarse una residencia como esa. ¿A esa mesa?
Ah, no, de ninguna manera. ¿Qué paga?
¿Qué paga?
Esta vez no nos cuesta nada, hombre.
Oiga, dígame.
Como paga doña Marcela, yo me pido las almejas. ¿Y de postre qué?
Almejas. ¡Almejas no quedan!
¡Fuegambas! No vayas a decir burradas, ¿eh? Doña Marcela, aquí. Mucho gusto.
Agustín. Encantada.
¿Cómo estás?
Todos guapísimos, muy guapos, pero sobre todo tú eres muy bonita. Y usted muy
elegante, lo hemos comentado antes.
Muchísimas gracias, pero por favor, sentaros, sentaros todos enseguida.
Un beso, doña Marcela.
No, no, no, tú no, que me llenas de babas. Es de los percebes.
Un beso, tío.
¡Eres un chuba, señor!
¡Ay, una guachita!
¿Qué estás haciendo en las paredes ahora mismo?
Pero no me has dicho que hay que poner los cojones encima de la mesa. Pero eso
era antes. Ahora ya no.
Ahora que ya conozco a tus hijos, la cosa cambia. No le hagas caso, hija mía.
sabes el pronto que tiene.
¿Cómo se nota que doña Marchela le tiene tomadas las medidas a papá? Desde
luego, todas las medidas las tengo tomadas. Claro que sí. Le advierto,
que en el fondo está...
Por favor, por favor.
Nada de señora, nada de señora. De tú, ya sabes, ¿eh? De tú.
Bueno, ¿por dónde íbamos, señor López?
¿Qué te pasa? ¡Rico!
Y usted muy guapo.
Ay, no me asustes.
Dejadme a mí, aquí hay un alicante.
No, a la boca.
¡Déjalo! No, con eso no, con eso no.
¿Tiene algo, don Marcela? Sí, prepárenme una gran mariscada, pero muy abundante.
Ah, se les ha curado el hígado, ¿eh? Sí, también hay algo que podemos buscar
entre el público.
Un médico dentista. O sea, una mariscada y un dentista. Un dentista para el
señor, sí. Déjalo en mi cuenta, don Marcela. Muchas gracias, muchas gracias.
se vaya.
Un momento, un momento.
¿Que tú vas a invitar a mariscos a estos desagradecidos? Pues claro que sí, sí.
Ah, no.
Eso sí que no. Delante de mí, no.
Mira, eso mejor con una amiga y unas gárganas.
Marcela, ¿vienes o te quedas? ¿Pero no quieres el centollo?
¿Pero a dónde vas?
Al asilo.
Y para siempre.
Deja, deja que se vaya.
Pero que se está marchando papá otra vez. Así hablaremos con más libertad.
Siéntate. ¿De mi medalla?
De tu medalla y de nuestros turrones.
Porque ahora, además de la televisión, además de la televisión... Pero hombre,
López, deje de jugarse que me está revolviendo el estómago. Y tú fuera.
Anda, toma.
Chupa la cabeza de la cigala y vete.
¿Pero por qué quieres que se vaya si es tan simpático? Porque luego lo larga
todo. No, pobrecito.
Oye, y además de la televisión.
Bueno,
ya está. La prensa del corazón a ti. ¿Te gustaría salir en el hola? Ay, por
favor. Es la ilusión de mi vida, el hola.
¡Cojonudo!
Es lo único que deseo en el hola.
Así cobraremos la exclusiva, ¿no?
Ven, ven. Te meto el pez en las tetitas.
Anda, que da mucho gustito. Pero, señorito. ¿Qué haces con el pez? Déjalo
sitio. Señora, porque quería meterme el pescado por aquí dentro.
¿A qué son graciosas estas moritas, Largo?
Sí, señora. Pero sucias. Sí, pero muy fieles. Eso sí.
¿Cómo está el servicio, verdad?
Sí, pero no creas. Esos orientales son muy buenos para la defensa. ¡Manolín!
Sí, señora.
Bueno, volviendo a lo nuestro. Esto es una calumnia, una infamia.
¿Quién lo ha dicho?
Decirlo lo que se dice, decirlo no lo ha dicho nadie. Al menos a nivel de
secretariado. Si no son más de comentarios, rumores de pasillo. Oye,
niña tan mona, tan educada.
Bueno, pero vamos a ver. ¿Qué es lo que se rumorea a cuenta de tu hija? ¿Qué se
rumorea? Que está en París viviendo en el metro con un cura negro que toca la
guitarra. ¿Y qué? ¿Y qué? ¿Con la habitación que tiene en casa?
Esto me puede costar la candidatura. ¿Quién puede votar a una madre que no ha
sabido educar a su hija?
Míralo desde otro punto de vista.
¿Quién te va a votar a partir de ahora? Sí, los curas negros, nadie. No, los
jóvenes. De verdad, Cookie, esta historia te puede dar el voto de los
¿Quién se está bañando ahora?
¿Quién se...? Es marcial. ¿Qué cruz tengo contigo? ¿Qué estabas haciendo?
Estaba bañando el pez. Bañando el pez.
No me salpiques, que ya hemos echado el cloro. Pero no sabe nadar.
Yo no sé qué hacer contigo, la verdad. No puedo ver estas cosas.
¿Qué ha pasado?
Que se ha caído el agua. Sí, bueno, claro, como siempre, siempre se cae.
López, he traído el vídeo.
Perdón, voy un momento a secarlo y vuelvo.
Pasa, pasa.
Mi hermano Agustín, de las industrias Planchadell y Calabouche. Hola, buenas
noches. ¿Cuándo lo ponemos?
Pues el vídeo. Es que del stand me he traído el vídeo de Moros y Cristianos.
Como López dice que es muy importante para la imagen del turrón.
Por supuesto, por supuesto. Bueno, ¿por qué no lo pones tú? Ya sabes el
mecanismo. Bueno, pues encantado.
Mucho gusto. Buenas noches. Perdónenme, perdón.
Tenéis que perdonar el incidente de la piscina. Es un primo nuestro, lejano,
está un poco... Entiendes, ¿no? Tonto, tonto. Pero esto puede perjudicar tu
candidatura y desprestigiar al partido.
Entonces habría que reunir al comité de disciplina. Hombre, no es para tanto.
Yo también tengo un pariente un poco raro. Y ya ves, en la generativa...
¡Mira, mira! ¡Es Joan!
¿Habéis visto? ¡Es Joan!
Un artista.
Un artista. Esto es herencia de familia. Porque el padre de Joan era, era...
¡Vamos! Venían de Alcoy para verle desfilar. Ah, ¿el padre también era
Grosero, eres un grosero. ¿Y por qué? No se llama.
Fiesta de moros y cristianos y de cigarros puros. No, no, López. No,
Esto es una cosa muy serio.
Pero, ¿qué ves? Ya eres López.
Moros y cristianos.
Ese es el nombre, ese.
Moros y cristianos. Ese es el nombre de nuestras fiestas, moros y cristianos.
Eufónico, lúdico, histórico, alusivo, subliminal. Porque naturalmente el
es de origen árabe. No, López. No, catalán, catalán.
¿Catalán? Torró.
Que viene de torrat. En el libro de Saint -Sobie, un recetario del siglo
pone torrons.
Hasta este lo sabe. Bueno, eso será la palabra.
Ahora, el turrón, el dulce, tiene que ser árabe. Te advierto que en Sisona
entienden mucho de eso y si dicen que no... Ah, bueno, si estáis dispuestos a
prescindir del mercado árabe, de los petrodólares de los jeques y del dinero
los emiratos... Mira, Kuki, me callo. ¿Qué tal la aerofagia?
Mal.
Siempre que como con los políticos me pasa lo mismo. No, es que cuando comes
ellos hablas, hablas y tragas aire. Agustín, bien pensado. Lo que ha dicho
bien traído.
¿Por qué ahora con el tema del petróleo? No, no, ya, ya capto tu idea.
Acuérdate de cuando estuvimos en Marbella. Noros y cristianos.
Suena bien, ¿eh?
Hombre, si se entera el tío de que le quitéis los apellidos al turrón, va y se
muere. Marcial, fuera a jugar.
Déjanos, venga. No me da la gana, que no me voy a ir a comprar la mesa de villa.
No, mañana, mañana.
Ahora ve a la cocina a ver qué es lo que hace la villa. Los apellidos se pueden
poner debajo.
Sí,
pero que el planchadel quede destacado, ¿eh?
Venga, anda, pasa, pasa. Oye, ¿y por qué no ponemos, por ejemplo, judíos?
Moros y cristianos. Hombre, eso es cojonudo. Ay, Agustín, ¿qué lengua
Mujer, el mercado de los Estados Unidos. Eso sí, porque está lleno de judíos
allí. Bueno, todo se andará, pero paso a paso. Y será como yo diga. De momento
tenemos proyección nacional de la nueva imagen del producto realizada a dos
niveles. Nivel material.
Televisión. Programa gastronómico de gran audiencia.
Nivel sentimental.
Amores de viejo industrial con caduca primado.
No, eso no. No permitiré que me pongáis el ridículo delante de la electorada.
Señora, yo sintiéndolo mucho me voy de la casa si no tiene amarrado a este
sátano. Uy, el chino. Si me quedaría sin criada por cepa de este cretino.
Pero, hermana, en esta ocasión se ha pasado feo. No, pero es que me ha puesto
cosa en la mano.
Pero bueno, pero si lo hace sin malicia todos los días, es hombre.
Pero usted no ha visto el pedazo de cosa que tiene. Ay, no, hija, yo no. Ya le
ataré mañana. Tú a la cocina. Sí, señor. A ver, a ver. Venga, no ha pasado nada.
No ha pasado nada con la plancha. Ha sido un planchazo, pero de nada.
Sana, sana, culito de rana. Sí, sí, culito.
Qué barbaridad. Mi padre es un viejo verde. Este es un sátiro. Mi hija duerme
con un cura negro. Mi hijo, ya os lo contaré lo de mi hijo. Este tiene
aerofagia. No, ya no.
Y yo... Con estos dientes.
A ver.
No se olvide que viene el gerente.
Bueno, ¿qué es eso de que dejan ustedes el stand? Vamos a ver.
Ahí están los señores.
Pero de aquí no se mueve nadie.
¿Qué pasa?
Por aquí todo bien, ¿verdad? Sí, gracias.
Vale, vale.
Bueno, ¿pero qué es esto? Oiga, oiga, oiga, ese cartel no se mueve de ahí,
Vamos a ver.
Aquí, aquí en el contrato pone... ¡Que se cae, hombre! Bueno, pero no habla con
usted, señor López. Pues, planchadero y calabullo.
Calabuch, calabuch, recuérdelo. Bueno, sí, planchadero. Vale, vale.
Aquí pone que no ha pagado los plazos estipulados. O sea que yo confisco el
material... Usted no confisca nada. Usted tiene que hablar con el señor
que es nuestro asesor de imagen, y él le explicará los términos del contrato.
Hombre, aquí están los frailes.
Ale María Purísima, ¿y el señor López? Sin pecado concebida, ahí viene.
Alabado sea Dios, coño, porque ahora López lo aclarará todo.
Vamos a ver, ¿ustedes tienen alquilado algún estan o algo?
A nosotros no nos lo permite la orden, pero el señor López se ocupa de todo.
¿Quién es el señor López?
¡Hombre, aquí está!
¡López, López! ¡Explíquele a este estúpido que nos quiere confiscar el
¡Agustín, que discúlpame eso y después le pagamos! ¡Venga, vamos!
¡Vamos! ¡Mire usted, yo! ¿Están o no están aquí los frailes? ¡Los frailes,
frailes, tres frailes!
¡Jacinto López, creador de... ¡Vamos a ver! ¡Deme que firme!
Efectivamente, se borra planchadel y calabuch y se escribe perol
en licor de Zainuno.
Esta comunidad religiosa se hace cargo de todos los compromisos de los
turroneros. ¿Está claro?
¿Correcto? Sí, pero ¿cómo correcto? Aquí no pone nada de la... Hombre, porque no
es necesario.
Lea, estudie, compruebe.
Pastilla. ¿Y botella? Pastilla. El reglamento de bodas, banquetes y
exposiciones. Botella.
Botella.
Bendígala.
Es como un santo. Aquí tiene. Una pastilla de turrón y una botella bendita
del milagroso licor de Fray Nuño.
Disfrútenlos.
Ustedes, Don Fly Feli, hagan caso de aquí. Lo que diga el decorador.
Oye, Paco, lo más importante, el barómetro humano. Hay que ponerle palio
cortinajes. ¿Quién va a hacer de barómetro? Soy justo.
Adecuada imagen monacal. ¿Y el palito? ¿Dónde tiene el palito? Un palito. ¿No
han dado un palito?
El palito. El palito, perfecto. Bueno, pues ya está.
Capucha en cabeza.
Cuando se abra el recinto, cuando se abra el recinto ferial al público, usted
coloca aquí, con el bracito y el palito extendido, rígido, como un robot. ¿Sabe
lo que es un robot? Sí, por la tele.
Por la tele, claro, magnífica apreciación.
Y una vez que van cayendo, jodida cartera, por la urna, las papeletas de
favorecidos por los milagros de San Nuño. Urna, gracias.
Gracias, recibidas. Usted va indicando con el palito las cifras lentamente,
subiendo, subiendo, subiendo.
Deje, deje, deje, deje, deje, hombre, deje. ¿Qué parece usted, don Nicanor,
tocando el tambor? A ver otro, hermano. Un fray... Fray Castro.
Fray Castro. También nos puede valer.
Capucha en cabeza.
¿Usted oye? Sí.
López, López, que la cita es a las once, que nos esperan en el monumento. López,
por favor. Bueno, ya no veo nada. Cambian, cambian el casco. Pero López,
favor, no se da cuenta de que se me está cayendo el traje a pedazos. El
fotógrafo, hombre.
López, ¿y si no se llena la urna?
¿Pero cómo no se va a llenar?
Es que no va a hacer Fray Nuño ese milagro. Bueno, pues entonces lo hago
Cien veces al día le lleno yo la urna.
Dios lo quiere.
Arriba, los corazones.
No, para.
Eh,
López, coge.
Hombre, gracias.
Anda, ¿y a ti no te han traído el traje de chichona? No, si yo no... Oye, una
cosa. ¿Sabes qué te están poniendo los cuernos?
¿Cookie? ¿Con quién? No, tu secretaria, mira, mira.
Ah, bueno.
Oye, o sea que por eso sabes que... Borrado, borrado, borrado. Todo borrado.
¿Cómo borrado? ¿A ti te gusta Monique?
Todas, a mí me gustan todas.
Espléndido. ¿Y sabes lo que es el servicio score?
No. Pues es una cosa maravillosa.
Vamos a suponer que tú eres un hombre de negocios, un extranjero, y estás aquí
en Madrid. Pues llamas al servicio score y te mandan una señorita para que te
haga compañía. Sí, pero pagando, ¿eh? Oye, oye, oye.
Oye, tranquilo, tranquilo, que invito yo. Somos o no somos amigos.
Res, si invitas tú, claro. Yo te mando a Monique.
¿A ti no te importa que yo y Monique, eh?
Pero no te he dicho que es un servicio SCORP, coño.
Claro, hombre.
Como es un servicio SCORP, yo no le cuento a nadie que tú y... Que yo le he
visto las tetas a Cookie, ¿de acuerdo? Ya, ya.
Chocasorcito.
¿Quieres otro? Siempre.
Coge, coge más.
¿Qué? ¿Cómo va eso?
Con calma, con calma.
A ver, motivaos.
¡Pasa!
¡Brena, brena!
¿Qué vamos a hacer?
Te estaba esperando.
¿Hola? ¿Has visto?
¿De dónde lo sacaste? De un baúl, a que me está bien.
Regio, ¿y lo demás?
Están durmiendo, pero los despertamos y... Y claro, no saben que tenemos que
estar en televisión a las ocho y media.
Yo ya estoy preparado.
Oye, ¿por qué no lo hacemos aquí? Así mi prima no se entera. ¿Que hagamos qué?
Pues coño, el servicio es cor, ¿no te lo ha dicho López? Ya me dijo que eras una
torrán. ¡Eh, chicos!
¡No queden llanas! ¡Vamos, fuera!
¡Vamos, vamos!
¡Abajo todos! ¡Venga!
¿Qué hora es? Las ocho. ¿No le dijeron que vamos a la televisión? ¿A la
televisión? ¿Podré maquillarme? Sí. Nos vestimos.
A la va, vestiros ahí.
Ven,
corre, sube conmigo. ¿Pero para qué voy a subir?
Sube, que te voy a enseñar una cosa.
Sube. ¿Qué?
¿Qué me quieres enseñar? Mira.
¿Eh?
¿Eh?
¡Alabado se dio!
¿Qué? ¿Se la habrá enseñado ya?
¡Entera! No, si es que causa pasmo. Digo, como miembro vivir.
Anda, que ya te gustaría a ti hacer un riffraff. ¿Y tu hermana qué? ¿La tuya?
Por el amor de Dios, deja de ese tema.
¿Está buena?
Buenísima.
¡Ánimo, Joan!
¡Venga, Flore, que no se diga! ¡Ah, a mi edad! ¡Eso sí! ¡Voy a aprovechar para
lavarnos catetines!
¡Sos guarros!
¡Fuera de ahí, por favor!
¡Fuera! Hombre, Kuki, compréndelo. Ellos han pensado que teniendo la piscina al
lado podrían meter... No es para ponerse así, Kuki. En algún sitio tienen que
asearse. Me pongo como me da la gana, que para eso es mía.
¡Largo, he dicho! ¡Fuera de ahí, por favor!
Es que este está desnudo. ¡En pelotas!
¡Encima en pelotas! ¡Seguro que se han meado dentro!
¡No, no, doña Cuchi! ¡Yo estaba lavando los calcetines y no les he quitado!
¡No les he quitado, ojo!
¡Venga, vamos!
¡Esto no es un retrete! Y en algún sitio tendrán que hacer sus necesidades.
¡Hazlo para que salgan inmediatamente a la zorgoleta!
¿A la furgoneta o a una pensión? Pero no quiero verlos más. Que se vayan de una
vez. Que se vayan.
¿Qué haces tú ahí?
Esto no es lo que pensáis. Esto es un servicio score.
¿Pero cómo un servicio score?
¿Pero qué dices tú? ¿De dónde has sacado tú este traje?
Pero qué desgraciado.
Es el smoking del aureano. El de la recepción del pardo, por favor.
Monique. ¿Pero ustedes no van disfrazadas? Yo no voy disfrazada. Yo
inauguración del rastrillo. 500 votos, guapa.
Bueno, pues ya está. Lo retomamos luego.
Habrá mucho tráfico, mejor nos apuramos. Y atascos. Venga, largo, fuera todos.
Y vosotros también.
O sea, que estos ahí... Encalomando tu cuñado.
A Monique le tengo mucha confianza.
No ha pasado nada, largo.
No ha pasado nada. Por favor.
Es que yo ya no puedo más.
Mira.
¡Jafifa!
El testito de los nardos, por favor.
¿Y podremos ver a Miguel Bosé? Sí.
O sea que tú, Alan Monique, esa ya... Un servicio score le ha echado yo. Ahora
se llama así, pero qué jodido. Por favor, le repito que se quede usted
no puede pasar.
Este, ya le dije que él viene con el grupo.
Y si la pegatina no me va a dejar entrar.
Vos tenías que traer el documento nacional de identidad.
Pero traía el esmoqui en el carnet de la moto. Escucha, Marcial, ¿vos no tenés
el documento, la tarjetita plastificada con la foto?
Oye, Moni, ¿por qué no le decimos a este señor que el esmoqui no es mío? Que se
me ha caído haciendo el servicio contigo en la furgoneta. ¡Qué callado, Marcial!
Yo me adelanto y busco a López. ¿Dónde está López?
¿López? Pero bueno, no estaba aquí hace un momento, López.
Yo qué sé, se habrá metido dentro, yo qué sé. Está bien, no nos pongamos
nerviosos. Marcial no trajo el documento nacional de identidad.
Pero ¿cómo va a tener documento si no sabe ni rellenarlo? Bueno, que se
entretenga. con una revista, que ahora terminamos.
Don Agustín, la pasilla de Chauvin. A ver, tú, la barba, ¿por qué no te has
puesto la barba? Porque me estropeó el cutis, comprende. La barba no, pero la
pluma la llevas siempre puesta. Joder, qué tropa. Pero coño, pero coño, pero
¿quién se come aquí el turrón?
Yo no lo sé, como no sea el jodido filipino.
Venga, a terminar de descargar.
Tú, que nos ponen una multa. Dame otra. Oiga, oiga.
Bajarme.
Control, miradme el vino, por favor.
Doña Elena.
¿Qué? ¿Le parece que empiece con un primer plano del pollo? Sí, pero no es
pollo, es una pular de aburado, ¿eh? No tiene nada que ver.
Almendra, herencia árabe, artesanía del dulce, proyección internacional, postre
españolísimo. Perfecto, López.
Espero que esto me vaya mejor que el licor de los frailes. ¿Por qué dices?
te ha pasado con el licor? Al día siguiente una resaca, una
¿Mucha? Y eso que solo tomé un sorbo, ¿eh?
Señor López, ya tengo maquillado a los turbaneros. A ver si lo mejoramos.
Sí, cuando acaben con ellos, que se vayan a ejercitar. Aquí se quema algo.
por Dios!
Señor López, ¿qué hace usted con esta pularna? Pero si es imposible.
Si le falta todavía... No, no, no. Está casi quemada. Déjelo. Vamos, mientras
tanto, ¿cómo hacemos la sopa mañana?
Mire, bueno, ya preparado esto, pues ahora yo creo que lo que tenemos que
es echar los 30 huevos.
¿30 huevos? Sí. No es posible.
¿Está usted seguro?
Vaya, telefonía a su señora, ¿eh? Así lo comprobamos.
¿Y tú qué quieres?
No, Elena, digo que si te mando a los turroneros, por si lo quieres ver, digo.
Oye, así te vas, te vas dando una idea. Pero no te des cuenta, por Dios, de lo
que tengo hoy con este hombre. Qué pesado estás con los turroneros. Vamos a
grabar, venga. Por favor, ese señor a su marca. Por favor.
Muy buenas tardes, amigos.
Tenemos hoy con nosotros... Corta, corta, Elena.
Este señor está aquí ahora.
¡Ay, pero no! ¿Ves cómo el jueves otra vez... Por favor, estamos grabando. No,
¿cómo no vas a salir? Venga, vete con los prisioneros.
Te aviso, sí.
Muy buenas tardes, amigos.
Tenemos hoy con nosotros al señor Ropero y nos va a hacer una pularda
zaragozana. ¿Esto de la pularda zaragozana es porque todos ustedes son
Aragón? Sí, todos somos, desde hace unos cuantos años.
¿Y, por ejemplo, bailan todos juntos la jota?
Sí, bueno, yo me pongo el cachirulo para el ambiente, pero son los críos. ¿Y
quién hace en casa la pularna zaragozana?
Hasta la cocinera. Ya.
y enseguida estamos listos. Sí, porque... ¿Saben que les queda regio el
maquillaje? Sí, pintarrajeo. Don Agustín, que ya estábamos aquí a las
la mañana y de pie ya me dan calambres. Coño, Florentino, trabajas las mismas
horas que en la fábrica. Señor Planchadel, denme algo suelto para la
Mira, yo no tengo ni un céntimo. Pídeselo a mi hermano, que es el que
contabilidad. ¿Al señor Planchadel? Claro, al señor Planchadel.
Señor Plachanel, que dice su hermano que me dé algo para la máquina.
¿Pero cómo? ¿No habéis comido bastante?
Pero si hace cinco minutos le he dado a Joan 675 pesetas en monedas. Pero si es
para echar a unos marcianos. No, vicios ni uno, ¿eh?
¿Qué pasa, Joan? ¿Es que solo piensas en tragar o qué? No te digas. Yo quiero
arroz. Arroz, arroz, arroz, arroz.
75 pelas y las apunto, ¿eh?
Gracias. Oye, yo no quiero gastarme más dinero. Pero algo habrá que hacer para
que coman, ¿no?
Yo creo que aquí en televisión debe estar todo el mundo muerto de hambre.
¡Eh!
Esperarnos aquí, que vamos a buscar un sitio donde poder tomar algo.
Pero no lo tratéis.
Óigame, por favor, aquí en televisión no habría una cafetería donde poder comer
alguna cosa. ¿Una cafetería aquí en televisión?
Coño, coño, coño.
Pero diga, Marcial, ¿pero cómo ha entrado aquí?
Pues le habrán dado una cosa de estas de pegar, como a nosotros.
Lo que no haga este capullo.
Al que le gusta jugar a esto es a Felipe González.
Coño, y a robir al fotógrafo. Toma, claro, coño, es el que enseñó a Marcial.
Y ese hombre es típico él. No, hombre, no, ese es Cole. Y es otro.
Sale guapo, ¿eh? Está muy bien.
Yo no sé cómo les puede gustar jugar a eso.
¿Cuál es el secreto de su juego?
Mucho ojo, poca bola, aprieta el culo y carambola.
Coño, qué burrada.
Cacho animal.
Mira, se dan la mano.
Parece que se han hecho muy amigos.
Mira, mira.
Oye, digo yo que si se han hecho tan amigos, a lo mejor Coyle saldría en
anuncio. Pues eso habría que decírselo a Gómez.
Oye, tú, que se han ido. Vamos a buscarles, que se me está ocurriendo una
maravillosa.
No, esa puerta está bloqueada, hombre.
Bueno, hasta siempre y muchas gracias por todo. Mira, mira, aquí está. A tu
disposición. Hola, aquí mis primos. Pepe, Martín, Desisona, Kiko.
Tendría un minuto para... No, no, no.
Usted se lo pierde.
Perdón. Pero, ¿cómo has entrado aquí?
No, que estaba ahí en la puerta y he visto que entraba Cole.
Y como le gusta mucho jugar al billar, me ha invitado a una partida a tres
bandas. Mira, mira, mira, mira qué tacón me ha regalado.
Me va a llevar a jugar a la Moncloa.
Bueno, ¿qué?
¿Y a todo esto cuándo comemos?
Vamos a ver cómo van los 30 huevos de nuestra sopa maña, señor Ropero.
Ay, Dios, se ha quemado usted. Un poquitín de aceite de oliva, que eso es
mejor para las quemaduras. Ese es ropero.
Ese trans... Claro, creí que lo había reconocido.
Ah, primo de Apellani, el subsecretario.
Seguro que querrá un puesto en el ministerio.
¿Y por qué no me ha sacado a mí en ese programa?
Coqui, mi vida, si tú no sabes ni freír un huevo. Eso es verdad. ¡Tú te callas!
Míralo.
Primero se coge una pularda.
¿De qué?
Que es un pollo, pero es un pollo gordo.
Sí, pelado. Claro, no va a ser peludo. Es mejor que recordemos el relleno, ¿no
le parece? Yo dije que corramos en autobús. El relleno de la pularda. No se
recuerda de nada.
Se rehogan las manzanas con el... ¿Qué te van a rehogar?
López, no te distraigas y avísanos. Ahora os aviso.
Jamón también.
Los piñones y los huevos. No me digas que este hombre sabe más que yo.
Ropero es un hombre.
Chaquetero, pero es un hombre. Y un hombre no erosiona su imagen por no
guisar. Una mujer sí.
Machista, quieta.
Cuidado, ¿eh?
Cuidado. Agustín, que va a acabar.
Dicen que no hacen política. Cinco minutos en primer plano con el dedo así.
Don Fernando.
Don Fernando.
Papá, que vamos nosotros.
Don Florentino Rocafue.
Fernando, que ya.
Mira, mira, ya estamos aquí. Ay, que me trae. Ay, que me trae.
Ah, y viene con el traje típico de ayudar. Mira, hombre, míralo. No, no.
miro. He dicho que no miro y no miro. Pero ¿por qué no quieres mirar, por
Ven aquí, López, ¿quieres convencerle de que mire el televisor?
Fernando, hemos hecho todo esto para promocionar su currón, ¿eh?
Veinticinco millones de espectadores en hora punta y a usted no le ha costado un
duro. Ay, Fernando, por favor, ¿qué quieres que me enfade? Bueno, miro, pero
los ojos cerrados.
Ay, yo te lo sabré con las uñas, ¿eh? Con las uñas.
todo lo que está haciendo el pobre López para que salga tu turrón en la
televisión. ¿Pero cómo es posible, hombre?
Aquí, aquí salgo yo. Miradme, miradme. Sí, míralo, míralo. Pero coño, míralme.
Hemos quedado perfectos.
Lo hemos hecho por tu bien, ya lo comprenderás.
Soy yo.
Muy bien.
¡Miserables! ¡Habéis desnudado vuestro apellido! ¡Y casi, casi un siglo de
trabajo! ¡Pero yo tengo la firma! ¡La firma! ¡Ya estamos con un ataque de
siervos!
¡Ay, doctor! ¡Haz un esfuerzo y siéntate!
¡Las pastillas! ¡Las pastillas! ¡Mal hijo! ¡Las pastillas!
¡Aquí están!
¡Doctor Cervera!
¡Doctor Cervera! ¡Que venga el doctor Cervera!
¡Ven por aquí, hija!
Señorita, oígame. Busquen al doctor Cervera y dígame dónde está el vacío.
al lado de la piscina. ¿Está bien?
¿Vas a algo? Por favor, abra el vaso, que no veo... Está cerca el enfermo.
la boca.
¿Dónde está el paciente? Lo tiene delante. Aquí está, aquí está.
Somos los... ¡Ah, hijos!
Bueno, yo soy la hija, ella es la novia. La prometida, ¿eh? La prometida.
Lo superará enseguida. Qué suerte tener un médico a mano. A ver, ¿por qué te
crees que vivo aquí y no en un hotel?
No, mejor que se vayan.
Y que se lleven a los ancianos.
Estas cosas les impresionan mucho.
Que se vayan los ancianitos, por favor.
No, no, no.
Caramba, si era con Fernando.
No le había visto.
Que no venga un cura.
Que no venga un cura.
que para preservar la tradición hemos inventado esta marca genuina de la
Bien, pues nos despedimos hoy con este delicioso y dulcísimo postre, el turrón.
El nuestro, el mejor. Moros y cristianos. Moros y cristianos. Moros y
cristianos, el nuestro.
Agustí San Pasal.
Cien fotos en el Templo de Bota. Tres mil pelas cada una. Cuarenta y tres
veladas.
Déjame, coño, déjame. ¿Qué ha pasado? Nada, ya veo que estáis muy preocupados.
Bueno. No hay por qué preocuparse.
Siempre sale adelante.
Ay, qué sed tengo.
Un whisky con hielo, por favor.
Temprano empiezas tú a darle al whisky, ¿eh?
La Thatcher no bebe. Es que estoy muy nerviosa con el follón de arriba. Y
vosotros aquí abajo.
Además, eso de que papá salga en el hola al lado de esa loca con un pelucón
verbenero... No, no, yo estoy de acuerdo con Cookie, ¿eh? A mí me parece que lo
del hola de momento hay que olvidarlo. O en todo caso, aplazarlo.
Oiga, ¿tiene usted mojama? No.
No, señor. ¿El que él dice que se lo tenemos que plantear nosotros? Intenta
ponerme perdida. Oye, se lo dice Marchela y él se pone en las fotos,
muy contento. No ves que está encoñado.
Oye, que estás hablando de mi padre. Bueno, aquí se ha circulado. Ah,
posiblemente Cookie tiene razón.
Oiga, ¿tiene usted pinchos de morcilla?
No, lo siento. López, López, aquí hay un problema básico de planteamiento.
Nosotros no podemos hablar con nuestro padre porque nos lleva a la contraria.
Decimos blanco y él dice negro. Pero bueno, esas fotos sí que consisten.
Una historia romántica, la tengo aquí. Quiero propalar la imagen de papá en un
asilo. Y en el hola, con la tirada que tiene.
En un asilo, dígete. ¿Crees tú que en los asilos tienen estas peceras
climatizadas para que se chapuce la ancianidad?
Coño, unas piscinas donde se ahogan los ancianos. Oye, que ese viejo se muere,
hombre. Nada, natación terapéutica. Caray, pues da un susto espantoso.
Por favor, atendedme.
No sé, yo eso de Lola no lo veo claro. No, no, no, no le hagáis caso porque
no piensa más que en sus votos.
Claro, y a nuestro turrón que lo zurzan, ¿no? ¿No comprendéis que mis enemigos
lo pueden utilizar para atacarme?
¿Atacarte? ¿Atacarte porque tu pobre padre, viudo y anciano, ha encontrado la
felicidad en la persona de una antigua gloria de la ópera y se va a casar con
ella enamorado como un cadete, eh? Que no la van a votar los ancianitos, dice.
Vas a arrasar con los votos de la tercera edad, Cookie.
Coja. Pero es que se van a casar. Claro.
Desde luego, porque si se casan, como ella seguro que tiene muchísimo
Señor, su cerveza.
Oiga, ¿tiene patatas a la brava? No, señor. ¿Me sigues?
Entonces nosotros estudiaríamos una posible ampliación del capital.
Bueno, pero... ¿Qué?
De momento, ¿quién paga esto?
Vamos, ¿usted no?
Más juntos, ¿eh? Más juntos.
¿Por qué se ve el rey? Eso es, eso es. Los ojos en los ojos y las manos en las
manos. Con mucho cariño, con cariño. Mucho, mucho.
No, no, no es eso, don Fernando, no es eso. No es eso, no.
Está usted mirando aquí a la señora como si la señora fuese una silla, y no.
No.
No, no, no, y no es eso.
Tiene usted que mirar a su interior, asomarse a su alma a través de los ojos,
¿eh? Mírete, mírete, una cosa así.
La Pamela, hombre, la Pamela. Ah, sí.
Ay, hijo, el ojo.
Perdón, perdón, señora.
Una cosa romántica. Y dale.
¿Lo comprende usted o no? Sí, sí, yo lo entiendo a usted, señor Olivares Drobe.
Lo que pasa es que me da no sé qué aquí, delante de toda esta patulea. Venga,
hombre, venga, hombre.
No hagas caso. Tú ven conmigo. Ven conmigo, que yo tengo muchas tablas y te
enseñaré. Ven por aquí, ven por aquí. Vamos a hacer el movimiento. El
movimiento. Por favor, siempre así.
López, López, López.
Mire, ahora que ya tenemos el cartel de los moros y los cristianos, podíamos
ponerlo junto a la pareja, porque así sale en las revistas y matamos dos
de un tiro. Una cosa es la publicidad, otra la imagen. Lo que no se puede hacer
es abrir el hola y encontrarse en una página a los príncipes de Gales con el
palacio de Buckingham al fondo y en la otra a tu padre con esa especie de
bacaladas sentados en una pastilla de turrón.
Johnny, venga. Manolo, vamos aquí. Aquí, aquí, aquí. Otra vez estos pesados. Te
he dicho 50 veces que no quiero verlos fuera. Por favor, vamos a hacerlo. Y
quietitos ahí, ¿eh?
¿Ah, sí?
Eso es.
Sonriendo. Pero fuera.
Sonrisas.
Venga, venga.
Ríete, Fernandito. Una sonrisa con Fernando.
¡Ha vuelto Sagasta!
¡Qué cosita más mona!
¿Qué tal se ha portado en las clases del gestamiento? Bueno, no ha sido muy
aplicado. En fin, ya sirve para la defensa y el ataque.
Vamos a hacer una demostración.
Por favor, haga usted de malo, pero usted de buena. Es para que te ataque
Sagasta. Hombre, y si Sagasta me ataca, ¿qué? No pasa nada. Al cuello, las manos
al cuello.
¡Te mato! ¡Te mato!
¡Te mato!
¿Qué hacemos con el premio?
Oiga, joven, va a ser que le den de comer a usted y al perro. Gracias, muy
amable. Vaya, que me han dado un premio. El Musa Marketing de Europa. ¿Lo
queremos o no lo queremos?
Claro, pero para eso hace falta medio kilo.
medio millón de pesetas. Bueno, eso lo decidís vosotros. Tú y mis hermanos. Yo
voy a Carabanchel. Tengo un encuentro con la coordinadora de presos. ¡Qué
Tú siempre con tus politiquerías. Y no te olvides de hacer el saque, mi vida,
el partido de las vedetes contra los minusválidos. ¿Cómo me voy a olvidar de
eso? Oye, oye.
A la eximia Marchella del Piamonte le haría muchísima ilusión asistir a la
de gala de la concesión de los premios. Cena comprendida en el precio de las
musas. Bueno, eso lo decidís vosotros. Yo tengo prisa. Hasta luego. Que venga
Marchella, pero si paga ella.
No, López, no. No nos podemos gastar.
derrochar el dinero que esta doña Marcela piensa invertir en el negocio.
cosa que yo no entiendo, López. Porque si la musa esa nos la van a dar a la
calidad del turrón, ¿por qué la tenemos que comprar?
Porque da prestigio. A ver si lo entendéis.
Las musas se las dan también a conocidas personalidades de las artes, las
ciencias y el espectáculo gratis. ¿Gratis?
Claro. Y las casas comerciales, en este caso los turrones, moros y cristianos,
pagan.
Pagan para beneficiarse del prestigio de los artistas premiados en el campo de
la cultura.
O sea que los artistas, por ser artistas... Yo no he visto nunca un
Picasso que debajo ponga musas de las artes y las religiones. Y me voy, que si
no, no se motivan.
Lo que pasa es que este tío cada vez que habla, apaga.
Se inventa otra cosa, apaga.
Se inventa otra cosa, apaga.
Yo no sé dónde sacar la pasta ya, coño.
Tú me fueras feroz, cuchero. ¡Fuego! ¡No dejo el fuego, hija puta!
¡No dejo el fuego!
¡Señorita!
Hola.
Hola, ¿qué hay?
Hola.
Oye, las músicas de los premios están todas en pelotas. En pelotas, en
Venga, siéntate. Estoy seguro de que esto es un embolado porque aquí no veo
ningún famoso.
Hombre, ya se sabe que los famosos siempre llegan tarde.
Pues yo creí que las señoras que cantaban óperas, todas, por lo que he
los periódicos, eran muy... No, no, si yo como cuerpo tenía mi cuerpo.
Yo salía a escena a cantar y era una figura impresionante. Casi dos metros de
altura, una cosa maravillosa. Pero mira, dejar la escena y empezar a menguar
todo fue... ¿Y puede seguir menguando?
Ay, por favor, Fernando, yo no lo suporto. Pero bueno, lo digo yo.
mujeres no estarían mejor en Sisona. Eso sí.
¿Y el jurado dónde está? ¿Quién se opone?
Atiende. ¿Dónde está? ¿Dónde está el jurado? Están arriba, en un comedor
privado. Mami, ¿quieres hacer el favor de subir y ver cómo va la cosa y dejar
morrearte?
Pero ¿por qué no querés venir a mi casa a tomar una copa? Porque no soy de mi
prima. Ni mi prima ni estos, porque miedo me pierda.
Mira qué cosa.
Y usted se sabe la verbena de la paloma, porque a mí eso de... ¡Ay, por favor!
¡Cuki, Cuki, no la soporto más! ¡Por favor, Fernandito!
¡Fernando! La ópera es... Todo cantado.
Y la zarzuela también canta mucho.
¡El señor de la croix! ¿Qué?
¡El señor de la croix! Ahora te explico.
¡Volcher! ¡Y sí!
¡El de la croix! ¡El que mueve los hilos de todo este dinglado! ¡Muy amigo mío!
¡Amigo mío! ¡Querido! ¡Hola!
Te voy a presentar. La eximia Marchella del Piamonte. Los hermanos Panchadel,
don Fernando Panchadel. Las señoras Panchadel, llegadas especialmente de
Chichón. Tengo que hacer una consulta muy urgente.
No, no, no, aquí no. Vamos porque es muy serio, ¿no?
Perdón.
Pero bueno, ¿quién es? Oye, oye, es interesantísimo. A mí me ha gustado
muchísimo con esos pelos estufados.
¿A quién me recuerda? A Tita Rufo, a Tita Rufo.
Es el que mueve los hilos. El organizador de los premios. Lo sabe
A ver, De la Cura, dime, ¿qué pasa?
¿Qué es lo que ocurre? La catástrofe.
¿Por qué? Hay un fabricante de paraguas que está pujando por vuestra musa.
¿Pujando? ¿Cómo pujando? ¿Por qué?
Vosotros solo habéis dado medio millón.
Lo que tú has dicho, ¿no?
El fabricante de Paraguay ya está en 750 .000.
Oye, esto no es serio de la crua, ¿eh? Si empezamos a dudar de la probidad del
jurado... Pero existe un jurado... El jurado se muere.
Probo un jurado que se venda al mejor por favor.
Precisamente. La base de estos premios es que se dan al que paga más.
Verde. Ya me he meado en los zapatos, déjame la semilleta. No, no, no, el
higiénico, ahí tiene. No es serio, no es serio.
Peor, no es europeo.
Perdón, désole.
Ah, muy bien, yo doy las 250 .000 pesetas. Ah, estupendo. Con una
Diga, diga, ¿qué condición? Yo recojo el premio.
Hombre, no sé si es oportuno, porque... Y canto. ¿Cómo que canta? Canto.
¿Canta? Ay, sí, por favor.
Pobre chica.
¿Cómo que canta? Encima darle ánimo. Se va a montar un numerito para ella sola.
El premio no es de cantar. ¿Pero qué coño de cantar? ¿Pero qué coño? Ah, no,
perdón, perdón, perdón. No, el premio es únicamente a la imagen comercial.
Pero bueno, yo digo que ¿por qué no la dejáis que cante? ¿Y este programa se va
a ver en toda Europa o qué?
Naturalmente, y cantando la eximia vía satélite. Bueno, voy a hablar con
Delacroix.
Muy rico, muy rico.
Pero a estos de la televisión les ha traído tu novio, ¿no?
No es mi novio, papá, es mi asesor de imagen.
Bueno, ya, pero entonces, ¿por qué no te enfocan a ti?
Porque no es un espacio político, papá. Esto es una esquilanea. Pues entonces
que me saquen a mí, que soy famosa.
Chicos, por favor, aquí con mi novio del brazo.
Míralo, saludalo. No, no, no. No seas así, sonríe.
Jorge Palomares precisamente te estaba buscando.
Mira, aquí tengo tu sorpresito. Lo convenido.
Estamos entre caballeros, anda. Sube que te están esperando en presidencia.
Siempre puedes contar conmigo.
¿Qué pasa, Oga? La vieja gloria esa que te he dicho.
¿Tienes problemas de próstata?
No, no, yo de próstata nada. ¿Cómo estás haciendo pipí cada cuarto de Oga?
No, bueno, como me han citado aquí, yo puedo aprovechar.
Bueno, pues esa loca que está dispuesta a pagar.
¿Pero quiere a cambio cantar? Pa' cuestión.
Tengo aquí a la televisión, a todas las radios, y han empezado a llegar los
famosos. Del gobierno, ¿eh? No, de la filmoteca, pero da igual.
Si esto es una mascarada, mis enemigos me van a coctar el cuello. Y además, los
paragüegos ya están dando un millón de pesetas. Y los pobres de Chichona se van
a quedar sin el premio, ¿no? No, querido amigo, para mí el dinero merece un
respeto sagrado. Es un principio.
Pero esto no es serio.
Esto no es serio. No es serio.
No es serio.
Bueno,
la
verdad es que un millón de pesetas...
Solo para que cantes un rato. Pero como un millón, si solo tenéis que poner 250
.000. Rácano, el resto lo pagaba yo, que eres igual que ellos.
Un provinciano sin sensibilidad, incapaz de comprender al artista. Y no te
aguanto más.
Ay, quítate de aquí, déjame salir.
Ahí te quedas con tu familia. Y con esos dos catetos, que son dos catetos. Y con
esas dos, con la gorda y con la flaca. Y con la cursi de tu hija, que encima
quiere ser diputado. ¡Marchala!
¿Qué pasa? No me sigas que no te quiero volver a ver. No, pero se va marchando
todo el tiempo. Haz algo, hombre. López, la ampliación de capital.
No le he contestado porque soy una señora.
¿Piensas hacer algo?
Sí, tomarme el champán.
Monique, botella, champán abundante.
Dentro, dentro,
aquí.
Señores, señoras, vamos a proceder a la entrega de las musas de Europa.
¡Marchela! ¡Marchela!
No, no, no, no, no, no, no, no y no.
Lo nuestro ha terminado. Me he llevado una gran desilusión contigo como amante
del Belcanto y como hombre.
No te comprendo. ¿Cómo hombre? Yo, yo como hombre... ¿Tú? Nada.
En la cama, un pescado congelado.
Chauffeur, lléveme a la residencia Arcoíris. Sí, señora.
Hágame el favor. Pero, Marcos... ¡Cierre!
¡Cierra!
Todas son iguales, tío.
Vámonos. Sí, tiene razón.
Lo mejor será que nos vayamos a casa.
Ven, ven, corre, ven.
Espera.
Toma, te la doy para ti.
Tú sí que eres bueno.
Sales a tu madre, claro.
Mira qué bien tiene hecha la canaleja del culo.
Sube. ¿Estás más contento?
Yo qué sé. La he robado para ti, había muchas.
Eh, tío, dos multas más.
No sé por qué, si está parado.
¿Y por qué no ponemos la que estoy mirando de frente? Mira que te lo he
veces, Moni. La que mira de frente.
A ver, déjame.
Por los dientes. A ver, Moni, ¿qué le he aconsejado yo siempre? Que vaya a Suiza
a ponerse una dentadura. Mira, en primer lugar, tu secretaria no tiene por qué
recordarme nada. Y en segundo lugar, estoy hasta el gorro de que os metáis
mis dientes.
¿Qué les pasa a mis dientes? Yo no digo nada, yo soy la clava de López.
Le voy a dar esta suya. ¿Qué pasa?
Ya están aquí, Dios mío.
¿Dónde irán ellas?
¿Dónde vais con las bolsas? No pringuéis nada. A la cocina. ¿No sabéis lo que
traemos? No toquéis con las manos pringadas de aceite el sofá. No me
sangre.
¿Con estas fotos te vas a presentar a la campaña electoral?
Eso a ti no te importa.
Agustín, quita las manazas de ahí. No toquéis nada. Perdona, Cookie, pero
que esto nos puede interesar.
¿Por qué no os vais todos un poquito a la mierda? Oye, a la cocina, ¿eh? A la
cocina, venga. A la cocina, hombre.
A la cocina. A la cocina.
Pero así no se puede.
Hija.
Anda, súmate, a ver qué coño les pasa.
Bueno. Pero me cuentas el final, ¿eh? ¿Cómo no tengo que decirme? ¡Me cago en
leche! ¡A la cocina las dos!
Pues nosotros vamos a nuestro aire y venid cuando os dé la gana. Y vosotros
también, con ellas. Venga.
¿Y tú qué dices?
Porque se me ha ocurrido una idea. Bueno, pues hablaremos con... Dice
que Pepe y él han tenido una idea.
Dios nos coja, confesado.
Para los turrones hacer unas vallas como estas que estás haciendo para Cookie.
Que aliento. Que es una idea buena.
Una cosa festiva, atractiva, con moros y cristianos. Un momento, un momento.
Las vallas no son gratis como la televisión o el hola.
Las vallas cuestan. Ya lo sé. Por eso no hemos salido ni en el hola ni casi en
la televisión.
Ya saldréis. Todo requiere su tiempo.
Vamos con las vallas. ¿De verdad estáis dispuestos a pagarlas? Pero, hombre,
López, claro, claro. Claro, claro.
¿Con qué dinero?
¿Con qué dinero? ¿Se lo decimos? Bueno, el pobre papá, que como está tan
disgustado porque le ha abandonado la Piamonte esa... Bueno.
En resumidas cuentas, que nos ha dejado la firma.
López, eso significa que nosotros ahora podemos firmar un crédito.
Mira,
Goku, mira.
Queda de su propia autenticidad, almendra, miel, el amor a la obra bien
la artesanía familiar orgullosa de sus apellidos. ¿Lo veis, hijos, lo que yo
decía? planchadel y calabuch, como debe ser. Usted siempre tiene razón.
Exacto. Por aquí, don Fernando. Por eso usted, parvapastilla, precisamente
usted, como patriarca de la familia, permítame una prueba, es un instante, a
cómo le queda.
Déjese de paparruchas.
Presentará personalmente sus turrones desde todas las vallas de España.
¿Qué le parece?
Tío, ¿dónde me pongo yo?
No, tú no, tú no, tú no.
No, eso no.
Blanchabel y Calabuch.
Aquí lo dice.
A ver, López, a ver dónde lo pones.
Déjeme a mí lo, Fernando, que esto es cosa mía. A ver, sonríe.
Sonríe acá.
No, no, no.
Chaval, anda, quítate eso, venga.
Ponte aquí, ponte aquí.
Ahí coge la luz, ¿eh?
Vamos a... Pero así no se me ve.
Mucho mejor, dame el taco.
No, el taco no, el taco no. Bueno, venga, vamos a hacer la foto.
¿Puedo decir una cosa? ¡No!
Ayer estuve en la feria gastronómica. El licor de los frailes, arrasando.
Y seguro que fueron las infantas.
Don Fernando, más al centro, así.
Esa cara.
Quietos.
Quietos.
Quietos. Sonrisa.
Más sonrisa.
¡Hombre! ¡Don Fray Félix! ¿Cómo está? Bien. ¿Cómo va? Bien. La causa de
diversificación de Fray Núñez. ¡Nuño! ¡Nuño!
Sigue adelante.
Despacito, ¿eh? Pero no podremos la esperanza. En cambio, la venta de
sido un desastre. No me digas, claro, que no se vende nada. No, al contrario.
vende como rosquillas. Eso es lo malo. ¡Hombre! Pero no es posible.
¡Milagro! ¡Horrible!
Mire, el caso es que yo no sé cómo se ha enterado, pero la cosa es que ha caído
sobre nosotros el ayuntamiento, la industria, Sanidad, y la dichosa
la Seguridad Social, y el IVA. Y claro, con todas estas gabelas necesitamos
dinero y también aumentar las ventas para pagar todas estas cosas.
Y entonces venimos a ver a usted qué se le ocurre.
¿Y qué quiere que le diga? No se me ocurre nada. No me diga usted eso. Ya
sabemos que usted tiene el demonio dentro del cuerpo.
¿Qué digo? ¿Qué digo?
Ya le largué la segunda copa. Hazte cargo de su violencia. No,
señor López.
Señor López.
Señor López.
Señorita.
A Miranda, que corte la planta, que un día me la voy a comer. No.
Perdóname, perdóname. Por fin. Perdóname.
Lo tenía todo preparado. Bueno, ya te habrán dicho.
Claro que me lo han dicho, sí. Me han llamado del ministerio y he tenido que
organizarle la nueva campaña. No soy tan bajito.
Bueno, y luego al venir, los frailes me han cogido por banda. Y yo derreté en
toda la mañana.
Y hasta ahora.
La foto de tu familia.
Un desastre. De verdad. Y menos mal que se me ha ocurrido chequearla antes de
iniciar todo el grueso de la campaña, que si no nos bucimos.
Mira, juzga. Juzga tú misma.
Ah, bueno, pero ese es... No, no, yo te fragmento.
Fíjate. ¿Qué?
La cara de tu padre.
Infame. Calla. Es como un chino cabreado.
Pobrecito.
El cocinero. La mismísima doña Rogelia, pero de alivio luto.
Y esta pareja. Son Drácula.
Y la novia de Frankenstein. Sí.
Bueno, y tu primo, que es como un tarao con paperas.
Y Pepe es José María el Tempranillo, pero con seguridad social.
Y para colmo, tu cuñadita, que es como Porky anunciando jamones. Pero no tu
Total, un desastre. Un verdadero desastre. Y vamos al conjunto.
Que en resumidas cuentas es la familia Monster al completo metidos
anunciantes cuquija.
Qué desastre. Y no es eso todo. ¿No? No, ahora vas a ver los test con la opinión
de los posibles compradores.
Mira. Escucha, escucha. Con el tiempo que falta para Navidad ya están
presentando el turrón.
A ver.
Planchadel y Calabuch.
¡Qué espanto! ¡Qué gente tan fea! Ni se te ocurra comprarlo. Seguro que está
mal. ¿Qué me dices?
Mira, hasta la niña... ¡Que también son feos ellos! ¡Es que no se ven! ¡Son
espantosos!
Bueno, ¿qué te parece? ¿Qué hacemos? Bueno, pues mira que le quite los mocos
la criatura y se ocupe de su barrigón, que bastante bien... ¡Sin tabaco!
¡Mil votos más!
Evidentemente. ¡Ay, ay!
Cuatro horas de test y todo el mundo coincide en la misma opinión. Eso
Gracias a Dios que no has encargado las vallas. Hombre, gracias a Dios. Ya que
yo he chequeado las fotos, vamos, que si no nos luce el pelo.
Así que no te queda más remedio que llamar a esos imbéciles a chichona. No.
No, pues a ver qué hacemos ahora. No, no, mejor que no opinen.
Pero bueno, ¿tú no pretendes que me arranque todos los dientes para mejorar
imagen? Pues discurre un poco, hijo. Busca una solución. Tú eres el asesor,
Ah, mira.
Les vamos a sorprender con la fórmula de Dorian Gray.
Oye, y eso duele. Que mi padre es muy mayor.
¿Cómo va, Dole?
Que no esté mocoso.
¡Tío Agustín, la foto!
¡Que están poniendo la foto!
¿Dónde? ¡La foto!
¡La de Madrid!
¡Papá! ¡Papá!
¡Papá!
¡Papá! ¡Papá!
¡Papá!
¡Papá!
¡Vamos, deprisa! Vamos a vender como rosquillas con este cártel. Ven a verlo,
papá. Mira, mira, mira.
Yo estoy feo.
He salido más feo. ¿Has visto eso?
Pero somos nosotros.
Ahí lo pone Plansarelli y Calabuch.
Cosa más rara.
Nos han retocado la foto. ¿Usted cree?
¿No me ves más delgada?
Pues yo he salido como soy.
Pero pasaremos nosotros.
Claro, ¿no viste el maquillaje? Hace milagros.
Y yo, Calabuch, con el taco en la mano. Hay que ver que adelanto.
No, esto ya no.
Papá, tío.
¿Has visto, papá? Nuestra nueva imagen.
Papá.
Papá.
Papá.
Papá.
Papá.
Papá.
¡Oh, hija mía!
Acompañe sentimientos.
Lo mismo te digo, Pepe.
Oye, yo creo que la caja es demasiado pequeña, ¿no?
Se le salen las rodillas por encima.
Costaba 50 .000 pelas menos que la otra y él ya no va a notarlo.
Pero ahora que tenemos la firma, podríamos habernos gastado un poco más
dinero. Justamente por tenerla es por lo que tenemos que empezar a controlar el
gasto.
Esperen, esperen.
Venita, te lo llevo.
¡Coño, cuidado!
¿Te imaginas que pudiéramos poner en mis vallas, no sé, a Estefanía de Mónaco?
Hombre, se podría estudiar. Lo malo es que la política no es como el turrón.
Eso ya lo decía tu pobre padre.
Está bien.
Por el precio.
Así tenemos que ir hasta el cementerio. Oiga.
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