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Valencia lo exige. Yo os lo demando.
¡Firmad! ¡No!
¡Sí! ¡No!
¡Sí! ¡No!
¡Sí! ¡Voto a tal!
¡Valencia lo exige!
¡Firmad!
Jamás, no firmaré jamás. Antes me arrancaréis la vida.
Lo oís bien, no firmaré jamás. Y vosotros, vosotros, mis fieles
vasallos, mis leales servidores, ¿qué hacéis? No hay nadie que me defienda.
¡No hay nadie!
No, no hay nadie. Todo es soledad y silencio. Estoy sola,
sola, sola.
Pero no triunfaré.
No firmaré jamás.
¡Muera conmigo el honor de Valencia!
¿Qué ha pasado?
¿Cómo que qué ha pasado? Que se le ha caído encima la arquía. Bueno, pero ¿y
reina? Está desmayada. Eso es del susto. Enseguida se le pasa. Pero ¿cómo ha
ocurrido esto?
¿No estaban preparados para recogerla? Sí, señor, estábamos preparados estos
y yo, pero se ha tirado por otra ventana y aunque hemos corrido... ¿Qué van a
ver corrido? Un don que se hubiese tirado por la misma, fíjese.
Pues sí, valiente faena.
Bermúdez, en cuanto a la reina desperte, vamos a repetir este plan. Me parece
que no. ¿Cómo dice? Que me parece que no vamos a robar más. Aquí su majestad se
ha cargado el arco. ¿Eh? ¿Pero qué dices, hombre? Eso, que se ha cargado el
y ese foco.
Pues sí, ¿no puedes poner otros? ¿Qué va? Si esos ya los habíamos traído del
otro decorado. ¡Qué barbaridad! Así como se puede hacer cine.
Mírala ahora qué es.
Más vale que dejemos esto por ahora. Ah, ¿por mí?
Bermúdez, ya está bien de rodar. ¿Conforme? Oye, Juan, mañana quiero
¿Mañana? Bueno, el lunes quiero tener resuelta la papeleta. Si me firma usted
vale, sí.
¿Firmar? ¿Firmar?
No firmaré jamás, jamás. ¡Muera conmigo el honor de Palencia!
¡Demonio! ¡Demonio de chiquillo! ¿Ya te has vuelto a pedir en el coche? ¡Venga,
ahora mismo abajo!
¡Demonio de criatura!
¡Voy,
voy, voy!
¿Pero qué le pasa?
Se debe estar entrenando.
¿Cómo va Facundo?
Tiene mucho amor propio.
Pero ya se sabe. Oye, ¿no lo has visto a Carmen?
No la he visto, no parece.
¡Pero si tiene que estar!
Bueno, bueno, está bien.
¡Ya le he dicho que no puedo salir sin el gorro!
¡Que sí, que sí!
¡Que si salgo sin el gorro me fusilan!
¿A que no?
¡Vamos, vete, muñeco!
¡Que no lo encuentro!
Bueno, mire usted debajo del armario.
¿Qué? ¿Van mal las cosas?
De primera, esta noche a dormir al cuartel, mañana maniobras y por la tarde
trabajar. Traiga.
Toma, recluta.
Gracias.
Pásate mañana por el teatro. ¿Cómo?
Que te pases por el teatro mañana por la tarde.
Conforme, tramoyista.
Hola, chati.
¿Cómo va la venta? ¿Qué son las estrellas? Carmen no está.
¿Sabes dónde ha ido? No sé. No lo he visto.
O yo os pongo en el censo o qué. Ah, eso es cosa tuya. Hay casillas para los
realquilados. Y yo qué sé, si esto no hay quien lo entienda. Pues como se
enteran de que nos tiene realquilados y del precio que pagamos, te meten en la
cárcel.
Gracias.
Y los tallerines de mamá Rosetta.
¿Qué hay? Hola.
Ya está terminando.
Es muy bonita.
¿Quieres? ¿Qué hora es?
Las nueve y pico. ¿Quieres? A mí no me gusta cenar así.
¿Qué es esto?
Mortadela. Pero bueno.
Albaque, traveling más largo.
¿El traveling?
¿Qué dices?
Eso que ves que se acerca al artista, que viene hacia nosotros.
Eso se llama traveling.
Se pone la cámara sobre unas vías.
Se pone la cámara sobre unas vías y entonces va y viene.
¿Entiendes?
Por la felicidad que he encontrado.
Qué bonito.
¿Eh? Fíjate, Juan.
Qué bonito hacer un viaje como ese. Pero si ahí no viaja nadie.
Eso es una transparencia.
¿Una qué?
Sí, mira, eso lo hacen. Cogen una especie... Oiga, ¿quiere hacer el favor
callarse, hombre?
Pero ve capre.
Siéntese. Pero si es por aquí.
El Juan Dorduña este que lo quiere explicar todo.
Siéntese, hombre.
Empezaremos una nueva vida, Rona.
Vamos a pisar un mundo nuevo. Es por eso que sabré esperar.
Vaya, ya han cortado el beso.
Y en el barco tienen una pelea terrible.
Y entonces ella se encuentra con el otro, que es mucho más guapo, pero muy
Es preciosa.
Hola, Juan.
¿Qué tal, Florence?
¿Quieres tenérmelo? Bueno, enseguida.
Oye. Tráeme una gaseosa.
¿Verdad que es muy rico?
Bueno, ¿me lo ves?
Ya le has asustado.
No sabes tallar, ¿no?
Hace tanto tiempo que no cojo ni un brazo.
No tengo práctica.
¿Qué quieres decir?
Ya lo sabes.
Bueno, no empecemos.
nombre de la felicidad. Ustedes pueden gozar de un día maravilloso, tener todo
Madrid a sus pies, bailar con la marqueta, ver la revista más fascinosa,
comer los más exquisitos manjares, tener los trajes más suntuosos, todo Madrid
para ustedes.
Las condiciones contra solo jabón florid.
Cuesta menos, nada más o el mejor.
Jabón florid.
Jabón florid. Diez cajas vacías de jabón florid. Ahora me explico yo tanta
limpieza. Hacerme cambiar de camisa todos los días. Lavar la cara a todos
niños de la vecindad. Mande usted diez cajas vacías de jabón florid y tomará
parte de nuestro concurso. Probar la suerte no es tirar el dinero.
¿Qué va?
Es meterlo en el banco. Todavía dirás que yo gasto mucho. A ver si no.
La quiniela, la lotería, los ciegos, el jabón florid, la sopa... ¡Claro! Y no
cuentas todos esos negocios que tú te haces y que no sirven para nada. ¿Y tus
inventos? Y el aprender radio por correspondencia y... Eso sirve para
demonio. Yo no me gasto el dinero ni yo teces. ¿Ah, no? Pues ya me avisarás
cuando saques algo limpio de todo eso. Pues que no te quieres enterar, ¿verdad?
Yo no voy a estar toda la vida con que apagues ese arco, enciendes esa lámpara
ponle un foco a tu tía. ¡Vamos que no!
Yo puedo hacer que las cosas sean mejores.
Para los dos.
Ya lo sé, Juan.
Pues no lo parece.
Hago lo que puedo.
Sí, esperar.
¿Por qué no?
Esperar la suerte no es malo, digo yo. Qué va, me gustaría a mí saber que...
Bueno, ya está. Hoy la cortan a... Son lo que tengo que planchar.
¿Pero qué haces? ¿Qué haces, qué haces? Que no se puede dar un paso, está todo
lleno de traste. Todavía no sabes lo que hay en la habitación. Yo me lo sé de
memoria. Pero, Juan, ten cuidado.
A ver si te das con el Capitán Roberto.
¿Qué dices, el Capitán Roberto?
Antes estaba, ¿no te acuerdas?
¿Antes cuándo? Hace tres años, cuando vinimos aquí. ¿Qué va? ¿Estaba la
habitación vacía? No, señor, la estoy viendo igual que entonces.
Había un barco. Sí, es verdad, había un barco.
Hace falta pintar, ¿la verdad?
Bueno, si acaso un poco, ¿eh?
¿Te gusta?
Aquí nos cabría la cama.
¿Tú crees?
¿Pegada a la pared?
Claro, así le daría mejor la luz.
Bueno, quizá tenga razón.
¿Y la cómoda ahí?
¿Ahí? ¿Dónde pone la máquina de coser?
Pues ahí.
Ah, sí.
Aquí, junto a la ventana.
Fíjate, Juan. Fíjate en el patio.
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días.
Hola. Buenos días.
Buenos días. Buenos días. Buenos días.
Buenos días.
¿Qué, les parece bien?
Si les conviene, pueden mudarse hoy mismo.
Bueno, habrá que quitar al capitán Roberto, el de mi suegro. Pero ahora ha
cambiado de negocio. Vende globos.
¿Qué, se deciden?
Desde luego es la mejor habitación de la casa.
Fíjese, mampostería pura.
Nada de cabelos de hormigón ni tabiques de esos de ahora.
Que ha tenido la digestión de lo que comen al lado.
El dueño de la casa es un contratista y eso sí, concluye a conciencia, ¿eh? A
conciencia.
Pintura.
Eso es pintura.
No estaría mal darle una mano, ¿eh? Sí, creo que sería lo mejor.
¿Qué pasa?
Don Juan Granados.
Sí. Tengo el honor de ser enviado por la Academia Ríos. A la felicidad por la
electrónica. Ese es nuestro lema. Usted, Juan Granados, ha cursado
brillantemente el primer año de nuestra enseñanza de radio de escondencia.
Su examen final ha sido satisfactorio. Ha aprobado usted el curso teórico y en
este momento empieza el curso práctico. He aquí su primer material.
¡Buenos días, Academia Rius! ¡A la felicidad por la electrónica!
Perdón, son 24 .60.
No sé.
No sé si tengo sueldo.
No, no tengo.
Gracias. ¡A la felicidad por la electrónica!
Mira.
Juan.
Fíjate, Carmen, mi título.
¿Qué pone, Juan? ¿Qué pone?
Diploma concedido a don Juan Granados Muñoz por su aprovechamiento y
Madrid, 15 de marzo de 1947.
Academia Rims.
A la felicidad por la electrónica.
¡Qué bonito!
¿Qué es electrónica?
Pues eso, tonta.
Electrónica... Bueno, ya te lo explicaré. Ahora vamos a colocarlo.
Ven, aquí.
Juan, ahora tendremos mucho dinero, ¿verdad? Figúrate. En cuanto termine el
curso práctico, total montar una radio, me pongo un letrero ahí fuera y a ver
entrar los billetes.
Y además sin competencia. Sí, ¿por qué?
¿No ves que soy el único del barrio?
Era bonito aquel diploma.
Sí, y el del año siguiente.
Y el del otro.
Y el del otro.
Vaya, por fin, ya ha llegado. Pues hoy no han tardado mucho.
Torres Roll Royce de 2 .500 caballos cada uno, 520 de velocidad de crucero.
Ese antes de las 8 de la mañana ya ha llegado.
¿Habrá pasado por encima del estadio?
Seguramente, viene de allí.
¿Se verá el marcador desde arriba?
Y yo qué sé.
Si se pudiese estar quieto se vería el partido estupendamente. Qué va, mujer,
se vería el balón.
Pues a mí me gustaría ir.
Ahora han sacado un concurso que si dices una cosa te llevan a Nueva York.
Pero qué tonterías dices. Sí, hombre, sí.
¿No lo has leído?
Tú dices, por ejemplo, me gusta más ir en avión que en tren. Y entonces van y
llevan a Nueva York. Bueno.
¿Y tú te irías?
¿Tú sola?
¿A Nueva York? ¿Y qué ibas a hacer allí?
Andar, ver a los artistas de cine.
Y el hotel ese que sale en aquella película del de las pecas.
Sí, hombre, es el que viene de la guerra y se va a morir.
¡Eh!
Dame un real, voy a probar suerte.
Busca en la chaqueta, aquí lo tengo.
¡Eh, curro!
Al clavo.
Tres.
Y cinco, ocho.
¿Sigo? No dices que tienes suerte, ¿eh? Pues va.
Ocho y veinte, veintiocho.
¿Qué hago?
Atrévete, a ver si ganas.
Claro. Doña Carmen González, la favorita de la fortuna, la reina de las
quinielas, la vencedora en mil concursos.
¡Qué rico!
Ya está bien de meterte con mi manía de los concursos. ¿Me meto yo con tu
academia?
Sí, con los cinco duros que se lleva todos los meses el tipo ese de los
diplomas. ¿Lo tengo más atravesado? Pues con esos cinco duros a lo mejor salimos
adelante. En cambio con la tontería esa de la suerte y los concursos...
Cualquiera que te oiga diría que solo me ocupo de eso. ¿Es que yo no trabajo?
las pestañas cosiendo aquí y allí.
Vaya, refriégamelo por la cara.
Ya sabía yo que algún día tenías que salir con eso. De manera que soy yo el
te hace trabajar.
Eso te lo habrá metido en la cabeza tu señora mamá, ¿no? ¿Qué pasa con mi
Nada, que me estoy cansando de todos vosotros. ¿Te crees que no lo sé?
Que si soy un soñador, que si soy un vago. Ya está bien, hombre, ya está
El día menos pensado me harto y se va todo al cuerno. Allí tendría usted que
estar.
Sí, usted, asesino.
Levántese de ahí, inmediatamente.
Pero señora... Señorita, y no me replique, mis niños...
¿Pero qué demonios?
¡Levántese! Está usted sentado sobre nuestra grelis que a ti acanto.
¡Juan, Juan, a ver si te ha picado! No es ningún bicho, joven. Es un árbol. Un
tierno arbolillo. Miren.
¿Eso? ¿El qué?
¿Eso?
Cuánto lo siento.
Yo no sabía... En fin, será mejor que nos vayamos. Sí, váyanse.
Salvajes. Señora, no es para tanto.
¿Y tú por qué no me has dicho que había un árbol? Yo lo sabía.
Yo tampoco.
No se echará a mí la culpa.
Empecemos.
y hecho polvo.
Por las mañanas marcando el caqui, ¿sí?
Y luego con esta obrita, parece de Rambal, no hay que menearse ni nada.
¿Te licencian pronto?
¿Y yo qué sé?
Unos dicen que sí, otros dicen que no.
Vaya que saber, con esto de la Guerra Fría, ¿dónde se va a cargar? En casa de
sus padres.
Bueno, oye, ¿y de ese tío de la máquina qué hay?
No quiere ni oír hablar del asunto. Pero tú lo has explicado bien.
Uf, ni hablar, hombre, ni hablar.
Como no le soltemos las 300 pesetas, no hay cámara.
Pero escucha, he encontrado aquí un tío estupendo que nos puede ayudar mucho.
Mira, ahí está, en ese grupo, ¿no lo ves?
¿Quién es?
Chicos, es el puro.
El que se sube la manga de la camiseta, ¿no lo ves? Ah, sí, sí.
Bueno, pues ese se llama Rafa.
Es un fulano que ha estado mucho tiempo trabajando en cosas de fotografía.
Y yo creo que nos puede ayudar mucho.
Pero no me digas que ese tipo nos va a dar 300 pesetas. Yo qué sé, ya veremos.
Anda, vamos a hablar.
Hola muchacho, espérame ahí.
Lo importante en este asunto es tener película
viva. Tengo planeado el negocio en forma que no puede fallar. Ocúpate de
conseguir la película viva.
No olvides el material en este caso.
Bueno, vamos a ver. ¿Tú tendrás algún amigo en el estudio que te pueda
facilitar? Sí, hombre, amigo todo. Pues con película.
Espérate detrás. Ven, ven por aquí.
Yo me encargo de trabajar las calles y las plantas. Tú irás a los sitios. Sí,
voy a donde tú me das. Tú me das unas indicaciones.
Espérate detrás.
¡Chao,
hombre! ¡Chao!
Ya he terminado. Vamos arriba y hablaremos con tranquilidad.
No creas que es tan sencillo, ¿eh? Sí, hombre. ¿No conoces ningún ayudante de
cámara que te pueda dar unos metros?
Aquí no podemos hablar del asunto. Vamos a mi cuarto.
Ya veréis, muchachos, qué gran negocio vamos a hacer. Lo importante es el
sentido comercial.
Sentido comercial.
Saber dónde está el blanco y entonces, ¡zas!, disparar.
Cuando yo estuve en gira por América de primer actor dramático...
En Buenos Aires tuve un negocio como este que vamos a emprender ahora a
con un chileno.
Lástima que el gacho salió por pie, si no, a estas horas tendría yo un aiga de
.000 dólares.
En fin, a lo que íbamos. El sentido comercial es lo importante.
Por ejemplo, ¿sabéis cómo trabajábamos allí?
Cogíamos los ecos de sociedad y apuntábamos. Que si en Batango una boda,
en Cifre una petición de mano, un bautizo de la chacurita, y nosotros,
tas!, apuntábamos todo y nos presentábamos allí con las máquinas.
Aquellos eran tiempos. Ay, si el chileno no me hubiera salido rana.
En fin, la máquina es buena, ¿eh?
Óptica violeta. Y si el cuñado de este trae la suya, vamos de primera.
Resumiendo, Luis y yo ponemos las máquinas. Tú el material. Yo me tiro a
calle como un león y ¡zas, zas!
Fotografía que te tienes y dinero al bolsillo.
¿Eh? ¿Qué tal?
Sí, eso está bien. Pero ¿cómo vamos a partir? Porque a mí el material me
dinero. Muy sencillo.
Deducidos gastos y amortizado el material, iremos a medias según la
capitalización de cada uno en proporción con la efectividad de su trabajo.
Es decir, gastos a medias e ingresos a tres tercios. ¿Está claro?
¿Os parece bien, verdad?
Entonces, de acuerdo. Enhorabuena, chicos.
Y ahora a celebrarlo. Vamos al bar Chispero y os presentaré a mi chavala,
Maruja. Ya veréis qué buen elemento.
Venga un trago. Suerte y sentido comercial.
sentido comercial sentido
comercial
sentido comercial
¿Qué tarde vienes? Si todavía no han dado las dos.
Te he guardado la cena.
Yo ya cené.
¿Con quién?
Con Luis.
Hemos cerrado un negocio.
Aquello que te hablé de las fotografías.
¿Fotografías? Sí, el negocio mejor del mundo.
Nos iremos de aquí.
Viviremos en nuestra casa.
Ya no tendrás que coser para nadie.
Francamente, no comprendo cómo no me he dado cuenta mucho antes.
Si es facilísimo ganar dinero.
No hay más que tener sentido comercial.
¿Y yo tengo sentido comercial?
¿Tengo sentido comercial o no tengo sentido comercial?
Sí, lo tengo, claro. Claro que no se sabe.
Llega a la línea media uruguaya, le quita la pelota a Andradez, pero vuelve
recuperar la mazora. Va por la línea de penalti, centra, remata, Ravni, alto,
muy alto.
¿Pero por qué habla el mexicano Moloni?
¿Entonces Moloni no ha hecho nada?
¿Nada? ¿No ha hecho nada?
¡No ha hecho nada!
¿Y ese gol que le ha majado y esos pases? ¿Eso qué habla? ¿Lo estás tú
¡Venga, callar, un genoso llorito!
¡Pero no de que este tío es un derrotista! ¿Derrotista de qué?
¡Pero me está viendo que somos campeones y venga!
¡Campeones! Anda este, ¿por qué juega en la ferroviaria?
¡Se cree que es un Eduardo Zeus!
¿Te apuestas algo, Di? ¿Te apuestas algo?
¿A qué? ¿A qué va a ser? ¿A que somos campeones? Sí, será así, nos dejará así.
¡Pero sí, Caste! Vamos, venga, muchachos. Oye, tú, Juan, dale a esto un
fuerte. ¿Más?
Sí, hombre, para no ir hasta Merluzo. Bueno, pero tú no toques. Hombre, no se
piensa comer.
Pero si es que no lo entendéis, ¿no veis que es un modelo especial?
¿Qué marca? ¿Qué marca va a ser?
A la felicidad por la electrónica.
Pues que sea enhorabuena.
Y todavía nos van a ganar.
No puedo.
Se ha acabado el collar.
Digo yo que para celebrar el esfero de la radio de aquí.
¿Qué pasa? Y yo que sé, no te digo que ya está.
¡Cállate! ¿Qué pasa, hombre, qué pasa? Nada, es que inútil. Aquí no se oye ni
lata. Me voy al bar.
Espera, hombre, si ya está.
¡Oye, espera, hombre! ¡Manolo!
¡Manolo!
¡Cállate! ¡Cállate que nos han metido ya tres!
Naturalmente, venga, rea.
Luis, estaban.
Esperad, que ya lo tengo. Es de la antena. Bueno, si sabéis, la aviso.
Y ya sabes, a la felicidad por la electrónica.
¿Ha terminado ya el partido?
Eso parece.
¿Quién ha ganado?
La Academia Ríos.
Tres años a cero.
Oye, ¿ha tocado tú esto?
No.
Pero oye, Juan, ¿ha terminado o es que...?
Vamos, Diango, empieza.
¿Ves cómo eres?
¿Qué quieres que diga? Lo corriente en estos casos.
Que ya me habías avisado.
Que por algo te caía mal el tipo ese de los diplomas.
No pensaba decir nada de eso.
Entonces peor.
Pensarás que no valgo para nada.
Que no doy una.
Que tienes que trabajar.
Te olvidas lo más importante.
Que te quiero.
Sí. También yo te quiero.
Pero eso qué soluciona.
Hombre, Juan.
Eso lo soluciona todo.
¿Tú crees? ¿Tú crees que por querernos tenemos la vida resuelta? No, mujer.
Eso es en las películas.
Pero de verdad, entre tú y yo es otra cosa. No veo por qué.
Ah, ¿no? Tú confías en la suerte. ¿Crees que es un angelito que va a decir, mira
qué parejita tan simpática?
Y pum, un coche a la puerta.
Es lo mismo que crees tú, aunque digas lo contrario.
Todos los millonarios empezaron vendiendo periódicos. Hay que tener
Y te metes en cada lío.
Como este de ahora, ¿verdad?
Sí, como este de ahora.
A la felicidad por la electrónica. Por la electrónica o por donde sea.
El caso es ser feliz.
Y yo no lo soy.
Ni tú tampoco.
¿Por qué?
No sé, será porque no tengo suerte.
Eso mismo dijiste el primer día que nos vimos, ¿te acuerdas?
Sí.
Desde aquí también se ve la casa de Lolita.
Es aquella de ladrillo colorado.
A las siete en el puesto de tiro, ¿verdad?
Tres tiradas, una peseta.
Fíjate qué puntería. Todos los botes.
¿Ves? Ese soy yo.
El que está a mi lado es Florentino.
¿Qué le pasa?
¿Por qué está tan nervioso?
Llevamos esperando más de media hora.
Tardáis mucho.
¿Qué pasa? Si estamos llegando. ¿No lo ves?
Lolita. Y detrás yo.
Buenas tardes, Carmen.
Mucho gusto.
Buenas tardes, Juan.
Bueno, ¿y ahora qué hacemos? Lo que tú quieras.
Perdón, quiero decir lo que usted quiera.
¿De qué se ríe? Esa mujer gorda y bajita. Estoy yo, aclíquese. ¿No se da
de que es un espejo? ¿Un espejo?
Menos mal, creí que éramos así de verdad.
¿Y de verdad cómo éramos? Fue... mejores.
¡Eh, dónde está! ¡No se me pierda!
Estoy aquí, sobre un caballito. ¿No me ve?
Valentino ha contado un chiste. ¿Cuál?
Sí, ese de Diosa Teguera.
¡Ese ya lo conocía!
¿Por qué se pone usted pálido?
¿Quién lo?
¿Yo? ¿Es que no sabe bailar?
Pues... pues no.
Bueno, no se preocupe. A mí no me gusta mucho. ¿De verdad?
Gracias.
Además, ahí está la novia y vamos a subir.
Voy a decirle un secreto.
¿Es importante?
Para mí es terrible.
Solo me quedan tres pesetas.
Bueno, ¿no es suficiente?
Sí, es suficiente.
Todavía nos queda una para el tranvía de vuelta.
¿Por qué quiere que subamos a la novia?
No se enfadará si se lo digo.
Me parece que no.
Voy a intentar besarla.
¿Es obligatorio?
Al menos Florentino me lo ha aconsejado.
¿Y yo?
¿Me tengo que resistir?
Me parece que no va a hacer falta.
Me voy a marear enseguida.
¿No? Es verdad.
Habrá que inventar algo para que no se maree.
¿Qué podríamos hacer?
Parar la noria. ¿Sí?
¿Cómo? Es muy sencillo. Basta con que lo digan más alto.
Quiero que se pare la noria. Más alto.
Quiero que se pare la noria.
Más alto.
Quiero que se pare la noria.
¿Lo ve?
Ya está.
Pues sí, bueno.
No preocupe. A mí me gusta.
¿Se está tan bien aquí?
Sí, si no se tiene vértigo, sí.
¿Usted se marea?
No, no.
Así de pronto no.
Pero si empiezo a pensar... Pues yo fui a Melilla en barco y no me maree.
Claro que era muy pequeña.
Debe ser bonito el mar. Yo en la guerra estuve a punto de verlo, pero me
cogieron prisionero un día antes de llegar a la costa. Tengo más mala
¿Sí? ¿No le ha tocado nunca la lotería? ¿A mí?
¿Qué va? Ni siquiera juego.
Pues yo tengo mucha suerte.
Hace tres meses me tocó una máquina de coser en una rifa.
El primer premio era una vaca. Pues sí que tuvo suerte. Figúrese si le llega a
tocar la vaca.
Florentino y Lolita nos estarán buscando.
Déjenlos. Preferirán estar solos.
Ay, es bonito esto.
Sí, es muy bonito.
Mire, allí vivo yo. ¿Dónde?
A la izquierda de aquella torre grande.
Y por allí están los estudios donde trabajo.
Mi casa es más difícil de encontrar. Está en un hondo.
¿Ve usted la torre de San Agustín? Pues cerca de allí.
La de Lolita sí que se ve enseguida. Es aquella de ladrillo colorado.
Me gusta ver Madrid desde arriba.
Es como si fuera uno el amo de todo.
Estaría bien que la vería durante un ratito más, ¿verdad?
Sí, realmente esta brisa es muy agradable. Es como si estuviéramos
la sierra.
¡Qué frío!
¿Tardará mucho todavía?
Yo qué sé, voy a ver.
¡Te oigo!
¿Crees que lo vamos a pasar aquí toda la noche?
Un poco de paciencia. Los bomberos llegan enseguida.
No se preocupe. Se le devolverá el dinero.
El dinero. ¿Será un merluzo? Total por dos pesetas. Como si a mí me importase.
ahora precisamente que voy a ganar más que un torero.
En el cine ganan mucho, ¿verdad? No es eso. Lo mío es otra clase de negocio.
Figúrese que tiene lámpara, hornillo y estufa todo en una pieza. ¿Se da usted
cuenta? Todo en una pieza. Y además por el mismo precio que cualquiera de ellas
por separado.
Ya lo tengo patentado.
En cuanto empiece a venderme hago el amo.
Hay que tener confianza en uno mismo y hacer trabajar a esta.
Lo demás son paplinas.
Pues yo me conformo con lo que tengo.
Si acaso un poquito de suerte y casarme.
Casarme con un hombre al que quiera.
¿Casarse?
El matrimonio no entra en mis proyectos. Yo tengo grandes ideas. Quiero llegar
muy alto.
Bueno, no tanto como hoy.
Lo que sí quiero es volver a verla.
Subiríamos otra vez a la Noria. Subir a la Noria, no.
Pero vernos otra vez, sí.
Aunque no quiera casarme.
Aunque no quiera casarse.
Entonces, ¿dónde nos vemos mañana?
¿Le parece ahí, en San Agustín?
No quería casarse, ¿eh? Claro que no. Pero que puso usted tan pesada, que sin
felicidad que se nos da, que sin traje blanco... Yo tenía razón.
¿No viste lo bonito que es mi traje?
Lo copié de una revista que me dejó Lolita.
Oiga, ¿por qué viene Florentino con nosotros?
Porque es camarero.
¿Y qué tiene que ver eso?
Los camareros tienen enfoque y a veces lo ofrecen.
Ah, ya me caigo.
Pues no lo sienta mal.
Sí, he de reconocer que en este momento formamos una buena pareja. Y parece que
nos queremos.
Sí, nos queremos.
Somos felices.
¡Gracias!
Este es.
¿Les gusta?
Pero usted se queda. Hombre, claro. No le voy a dejar solo.
Venga tú, venga, Romeo.
Que no llego.
Bueno, ya voy, hombre, ya voy.
Vamos, venga.
Venga.
Vamos, venga, venga. Date prisa. Fíjate, mi turno empieza a las nueve. Ah,
tienes tiempo. Sí. Cinco minutos.
Te quería mucho, Juan. ¿Y yo?
Éramos felices. No teníamos dinero.
Habíamos hecho el viaje de novios en un taxi.
Íbamos a pasar la noche de bodas en una pensión.
Y al día siguiente buscaríamos por todo Madrid una habitación para realquilar.
¡Amigo!
Pero ¿quién se ha creído que soy yo? ¿En qué clase de teatro estoy trabajando?
¿Qué pasa?
Lo han descubierto todo. Me han despedido. ¿Eh? Que me han despedido del
estudio. Se enteraron de que el ayudante de cámara vendía película y localizaron
al que la compraba.
¿Anda? Pero no tienen derecho. Tú no has robado nada. Que les pidan al ayudante,
no a ti. Alguien tenía que cargársela y me la he cargado yo.
Maldita sea.
Pero chico, no seas bobo. Protesta, ves a la magistratura. ¿A la magistratura de
qué? Al cuerno.
Y vosotros también.
Y el negocio de Rafa, que es una solemne porquería.
Qué barbaridad, qué barullo habéis armado.
¿Pasa algo? A este que le han despedido del estudio. ¿Que te han despedido del
estudio? Vamos a ver, eso no será definitivo. ¿Que no será definitivo? ¿Y
dice aquí? ¿O es que ha venido a contar un cuento? Digo que no será definitivo
porque para eso estoy yo. Para arreglarlo.
¿Cómo se llama el jefe de los estudios? ¿Qué? ¿Qué mancho? ¿Para qué quieres
saberlo? ¿Cómo se llama? Dímelo.
Groseta.
Edelmiro Groseta. Groseta, Groseta.
No caigo, pero no importa.
Mañana está arreglado este asunto. Yo te lo garantizo, con que no te preocupes y
ni una palabra a la mujer.
Amigos, amigos, amigos, me voy.
¡Ah! Se me olvidaba. El negocio marcha viento en popa. Y ahora que me quedo
libre de esto, empezaremos la ofensiva.
Por de pronto esta noche me lleváis al barquispero todo lo que tenemos.
Máquinas, material, recaudaciones, todo.
Reagrupamos fuerzas, planeamos el ataque y ¡za! No olvidéis la consigna, sentido
comercial. Hasta luego, muchachos.
¿Tú qué crees? Yo qué sé, lo único que fijo es que me han despedido. Figúrate
cuando se entere, Carmen. ¡Sentido comercial!
¿Va? ¿Pero estás aquí todavía?
¿No se te hace tarde?
Juan, que si no se te hace tarde.
No.
¿Pues a qué hora entras hoy?
A ninguna.
Ah, ¿no tienes que ir esta noche al estudio?
Mira que eres. Si me lo dejes hubiésemos ido al cine. Hacen un programa
estupendo. Una española y otra de Rita Hayward, en colores.
Lolita la ha visto ya y dice que es preciosa.
Pero de esas que te gustan a ti, con música de baile. ¿Quieres callarse? Pero
Juan... Que me dejes en paz.
¿Eh? ¿Pero qué te pasa?
Nada. Entonces, ¿para qué te pones así? No hay quien te entienda. ¿Pero te
quieres callar de una vez? Que no le dejan uno tranquilo un momento.
Bueno, pero yo qué he hecho, si todo te lo dices tú.
Oye, Juan, ¿cuándo vas a recoger todo esto?
¿El qué?
Todos estos chismes, así no se puede tener nada limpio. Mejor, que no se te
ocurra tocar nada.
¿Sirven para algo?
Pero qué mala idea tienes.
Sirven para lo que yo, para nada.
¿No es eso lo que querías decir?
¡Di, no es eso! Pero, Juan, ¿a qué viene a ponerse así? ¿Qué te ha pasado?
Siempre igual.
¡Nye, nye, nye! Todos los días. ¡Fuera! Ya te puedes quedar tranquila. Ya te has
salido con la tuya.
¿Ves? ¿Ves?
Para nada.
Esto no sirve para nada.
Ni yo.
Y encima me han echado.
Sí, sí, no pongas esa cara. Me han echado de los estudios. ¿Estás contenta?
era eso lo que tú querías? Y tu madre también.
Ya estaréis contentos todos.
¿No decías que no te gustaba que trabajase allí? Pues ya está.
Yo nunca te he dicho eso. Todo te lo inventas tú. Yo no he dicho eso. Yo no
dicho eso. Yo no he dicho eso. Mira, no me saques de quicio. Yo no invento nada.
Toda la vida he querido salir adelante estudiando cosas, planeando negocios y
nada. Todos a hundirme y tú la primera.
¿Que yo la primera?
¿Serás capaz de decir que yo no te he ayudado?
¡Ay, madre! Mira que decir eso de mí.
¿Tú ayudarme de qué? Ni tanto así.
Mentira, mentira. No he trabajado, no he hecho lo que he podido.
Calla, calla. No digas que miento, que no sé lo que voy a hacer.
Pero habrás visto.
¿Te falta bien algo, Di?
¿Te falta bien algo?
¿No has tenido siempre tu comida a punto?
¿Y qué?
¿Y tu ropa limpia? ¿Y qué?
¿Y todo a tu gusto?
¿Eh? ¡Sí, sí! ¿Qué?
Eso, ¿eso qué tiene que ver?
¿Te has privado tú de algún capricho?
Di, ¿te he negado yo algo?
Di, anda, di.
Déjame en paz, ¿qué más de eso ahora? Pero bueno, se puede saber qué ocurre.
Señor Ritos en la casa. Eso dígaselo a él.
¿Pero qué os pasa?
¿A usted qué le importa? Hombre, es mi casa, ¿no? Y la mía. Bueno, bueno, de
habría mucho que hablar.
Pues venga, vamos a hablar con usted y con esa y con su abuela. Vaya, ¿queréis
decirme de una vez qué os pasa?
¿Tú qué le has hecho al chico? ¿Pero qué hay?
¿Eh? ¿Y tú para qué te metes donde nadie te llama?
Anda la otra, no son mis amigos, pues les echo una mano.
También no son míos. ¿Y qué?
¿Pueden salir a defender a ese, verdad?
¡Ay, ese pobre inocente! ¡Calla, calla, no le digas más! ¡Si es que me hace la
vida imposible! ¡Déjese que no se llame! ¡Déjese que no, que es mentira!
¡Mentira, maldita sea!
¡Sí, mentira, mentira!
¡Carmen, ten cuidado, ten cuidado!
¡No, si sería capaz!
¡Anda, lo que está llamando! ¡Carmen, no me vuelvas loco! ¡Carmen!
¡Ay!
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
¡Ay!
Aquí vive Carmen González Fuentes, ¿no?
Sí. Casada con Juan Granados Muñoz.
Sí. Eran esos, ¿verdad?
Bueno, pues yo tenía esto para ellos.
Es del concurso del jabón ese que es que les ha tocado, ¿saben?
Desde ahora son la pareja feliz.
Mañana ya.
Aquí está el programa.
Bueno.
Adiós.
Ya está aquí, Carmen, ya está aquí. ¿Ah, sí?
Bueno, gracias.
Ya está aquí, Juan, ya está aquí. ¿Qué?
¿Cómo quieres que te diga que no pienso ir? Pero, Juan, con el día que podemos
pasar... No digas tonterías, después de lo de anoche. Yo no me acuerdo ya de lo
de anoche, Juan. Pues yo sí, ¿entiendes? Yo sí. No te das cuenta que se van a
reír de nosotros.
¡Vente!
¡Buenos días!
¿Qué pasa?
En nombre de la felicidad... Espera.
Me he dado una caminata.
Y luego hasta subir con la escalera que estaba de bote en bote. ¿Qué pasa? ¿Se
ha muerto alguien? No, ya te diré cosas de estas. Bueno, ¿qué hay?
Rafa nos ha hecho la faena. Ay, sí, ya me lo estaba oliendo. ¿Y qué ha hecho?
Pues que no se ha limpiado a fondo. Que esta mañana cuando he ido... Buenos
días. Buenos días.
En nombre de la felicidad... Venga, sigue. Se quiere usted callar. Sí,
Que esta mañana cuando... Un momento, por favor. No se vaya. Gracias.
Venga, sigue.
Pase, pase, haga el favor. Sí, que cuando haya ido esta mañana... En nombre
la felicidad... Vaya.
Un momento, haga el favor.
Un momento, un momento.
Me encuentro con que el tío se había esfumado.
¿Por qué no se calla, hombre? ¿Por qué no se calla? Se había esfumado con todo,
con las cámaras... En nombre de la felicidad del jabón, Florit, les saluda.
Con las cámaras, con el material y con el dinero.
Ha salido por pies, como el chileno.
Madre santa, si ya te lo decía yo, ya te lo decía yo. Pero me quieres dejar
tranquilo, como la pareja más feliz de Madrid.
¿No te lo dije? ¿No te lo dije?
Sí, sí, ¿qué? ¿Cómo iba yo a pensar? Claro, ¿cómo iba usted a pensar?
Pero venga, no discutirlo, me interesa encontrarlo. Sí, eso, que le tenga yo mi
alcance, maldita sea su sonido.
¿Qué? ¿Qué es la felicidad? Si quieres, espera que me mande una postalita. Ah,
no, rico, este señor nos está esperando, me tienes que acompañar. Pero escucha,
Carmen, lo que importa es encontrarlo.
Mensana, incorpore sano.
¡Que no! ¡Que yo no quiero perder mi tiempo!
¡Que tengo que perder un concurso!
Pues es novenía, hay que cazarle como sea.
Yo qué sé, por el teatro ya no va, terminó. Por el chifero no aparece, yo
sé. Vamos, que hay que pasearse todo, madre mía. Lo ves, es inútil, ya no hay
remedio. Yo no puedo dejar el cuartel, además entorno de guardia, tú verás.
Anda, Juan, vámonos con este señor.
¿Te quieres callar de una vez?
¿Pero dónde lo encuentro?
No sé, chico.
Oye, a lo mejor está en casa de doña Lola. ¿De quién?
Eh, Juárez, ¿me entiende?
Deja un florí. Sí, claro, que deja un florí. Es sinónimo de felicidad.
¿Y yo qué hago, eh, Luis? ¿Yo qué hago? No me voy a recorrer Madrid de punta a
cabo buscando un tarrazo.
Chicos, pone a su disposición su más lujosa carroza. Yo no veo ni... Su más
bello vehículo.
¿Qué ha dicho usted?
¿Qué ha dicho?
¿Qué? ¿Cómo dice?
Vamos, repítalo, ¿qué ha dicho?
En nombre de la felicidad.
Ah, eso no, el final.
¿El final, pues?
A su disposición, la más lujosa carroza. ¡Eso es!
¡Vamos!
¡Pero oiga!
¡Es imposible!
Pero bueno, ¿se puede saber dónde vamos?
No se lo he dicho a usted ya, Moratín 7.
Eso es imposible, hay que cumplir el programa.
¿Qué programa?
Si ya te lo he contado mil veces, va en las bases.
Primero a la compañía de seguros.
Eso es, a la compañía de seguros la víspera. Yo no tengo nada que asegurar.
Venga, Moratín.
Imposible. Chauffeur, a la víspera. No le haga usted caso.
Ahora a la derecha.
Oiga, oiga, que yo soy el organizador.
Siga usted. ¿De qué quiere usted callar?
Imposible, hay que cumplir. Diga, no soy el marido feliz, no está el coche a mi
disposición. A la derecha. Pero no para ir a donde usted quiera. Entonces, ¿qué
porquería de día feliz es este? Pero no entiendes, Juan.
Claro. Sea usted razonable. Vaya usted a la izquierda, chofer.
Ni razonable ni narices.
Pero no le he dicho a usted que es por la derecha. Nada de eso, nada de eso. A
la izquierda. A la víspera. No sea usted nervioso, hombre. No ve que tengo
prisa. Tire para Moratín. Imposible, imposible. A la izquierda.
Cállese ya. A la derecha, hombre. A la izquierda, a la izquierda.
Derecha, izquierda, derecha, izquierda. ¿Dónde?
¿Dónde?
¡No!
Venga, venga, venga, vamos a ver qué ha pasado.
Oiga, oiga, guardia, yo soy el organizador. ¿Ah, sí?
Sí. No, no, no, quiero decir, ya sabe usted, el sabón florido... Bueno, bueno,
recojan todo esto, en comisaría lo explican. En la comisaría, pero si yo
que buscar a Rafa.
Pero oiga, oiga, pero esto quién lo paga.
¿No está Rafa? No.
¿Usted quién es? ¿A usted qué le importa? ¿Está Rafa? Ya le he dicho que
Vamos, déjame entrar.
¡Pero oiga, hombre!
¡Espere! ¡Quítese del medio!
¿Pero qué es esto? ¿Pero qué es lo que quiere este hombre?
Juan, qué sorpresa. Pasa, hombre, pasa. ¿Quiere su hinchurrito? Un cuerno. Mira,
Rafa, no te despistes. ¿Pero qué te ocurre? ¿Cómo que qué me ocurre? ¿Dónde
están las máquinas? ¿Y el dinero? ¿Y el material?
¿Dónde están? ¡Di, dónde están!
¡Ay, diablo! Pero tú te has creído.
Vas a dudar de...
Mira, Juan, que eso no se lo aguanto yo ni a mi padre.
Maldita sea, que tenga uno que oír estas cosas.
Está uno desayunando tranquilamente y de pronto llega un tipo a decirle que...
Vamos, hombre, que no, que no hay derecho. Chico, ¿y cómo va Luis si me
¿Luis? Luis.
¿Y quién es Luis?
Un guripa, un muerto de hambre, un crío.
Claro, viene Luis, te mete un cuento y tú, ya está.
Tú, por Rafa.
Qué desengaño. Hombre, yo... Vamos a ver.
¿Y qué te ha dicho? Pues que las máquinas y lo demás...
Bueno, ¿qué te lo has llevado? Claro que me lo he llevado, naturalmente me lo he
llevado. ¿Y qué?
¿Veis cómo no hay de qué? ¿Qué he dicho yo siempre?
¿Qué he dicho yo?
Sentido comercial.
Lo importante es sentido comercial.
¿Qué quieres decir?
Eso, bien sencillo, pero sí te lo he dicho mil veces.
Para triunfar en los negocios hacen falta tres cosas.
Tres cosas.
Actividad, actividad y actividad.
Yo me dormí con el chileno y el chileno, ¡zas!, se fue.
Napoleón se durmió con Josefina, ¡zas!, Waterloo. Lo dijo un sabio camarón que
se duerme, la corriente se lo lleva.
Adiós, Marujita. ¿No te acuerdas de Maruja? ¿Qué te parece, eh?
Vamos a ver.
Sí, Juanito, lo importante es no dormirse nunca. Estar siempre alerta,
visor, siempre a la expectativa. ¿Lo traes todo?
Sí, sí, ahora lo traigo todo. A ver dónde está la pieza y ¡zas!
Pero razón. La fortuna en tus manos, Rebeca. No te olvides del tabaco. Y todo
irá como la espuma. ¿Sabes dónde voy ahora?
A cerrar un trato con unos americanos.
Negocio legal, desde luego. Y tú te vienes conmigo, ¿eh? No, bien, como
Es un asunto redondo. Porque estos tíos nos ceden unas cámaras fotográficas
reveladoras automáticas que son el último grito.
Bueno, pero ¿y lo nuestro? ¿Y el material? Pues... ¿Y el dinero?
¡Adiós! ¡Va, desde aquí a la prosperidad!
¡Venido comercial!
Oiga, por favor, ¿o puede decirme...? Siéntese.
No, si yo quería... Siéntese.
Pues verá, yo quisiera que me dijera usted... En el programa de las ciencias
económicas, el seguro representa una conquista definitiva.
La productividad sumarginal del dinero empleado en inversiones no actuales. Las
variaciones valutarias.
La oscilación del punto de equilibrio implica en un inflacionismo de los
rentables, una seguridad de quiebra o bancarrota para... ¿Dónde está mi mujer?
¿Eh? ¿Mi mujer? ¿Que dónde está mi mujer?
¿Su mujer?
¿Qué?
¿Pero usted quién es?
Yo. Yo soy el... Soy la... la pareja feliz.
Bien.
¿Se ha ido? Eso ya lo sé, pero ¿dónde ha ido?
Sí, exactamente.
¿Iba con un señor bajito?
Sí. Espera un momento. Tengo aquí el programa de festejos.
Vamos a ver, vamos a ver.
Zapatería Luxor.
¡Eso es!
Zapatería Luxor. Gracias.
¡Oiga!
¿Cree que la felicidad dura mucho?
¿No teme encontrarse solo frente a la muerte en cualquier momento?
¿Ahora? ¿Qué?
Piense, piense y vea.
Hay que estar preparado para el gran viaje. La sociedad aseguradora a la
le ofrece en su seguro de enterramiento los vehículos más elegantes, más
eficaces para el salto al más allá.
¡No!
¡Muchas gracias! ¿Este es? ¿De verdad? Vamos a ver. ¿A dónde va? ¿Dónde va?
¿Dónde va?
¿Dónde va?
¿Dónde
va?
Y elegante. ¿Se lo pruebo?
Juan.
¿Qué ha pasado?
Nada, no te preocupes. Tú estás bien.
Estás contenta.
Es mi marido.
¿Y del lío ese del choque qué? Nada, el organizador lo arregló todo. ¿Y tú?
Pues encontré a Rafa. Le hablé y todo quedó en su sitio.
¿Todo?
Más o menos.
Luego te estuve buscando.
Había un tipo que me quería enterrar.
¿Uno con lentes? Sí, sí, con lentes. Este es el modelo princesa. Creación
exclusiva de la casa.
Cómodo, suave, flexible.
Fíjese. Ahora vamos a olvidarnos de todo. Sí, Juan.
Ahora a divertirnos. No somos la pareja feliz.
Justamente. Y para celebrar este acontecimiento, la zapatería Luxor se
en obsequiar a la pareja feliz con este par de zapatos. El modelo princesa.
Creación exclusiva de la casa.
Elegantes y cómodos.
Es precioso.
Si los señores tienen la bondad.
¿Tú qué quieres?
No sé.
Escoge tú.
Pues...
Un, dos, tres, cuatro,
cinco, seis,
siete,
ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve,
ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve,
ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve,
ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve,
ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve,
ocho, nueve, ocho, nueve, ocho, nueve,
¿Puedo tomar helado?
¿La mesa dónde? Son la pareja feliz.
¿Eh?
Bueno. ¿Ves cómo lo vamos a pasar muy bien? Y esto es sólo el principio.
Verás.
Verás, luego tenemos... Almacenes Gedeón y Cetería Serrán. Y Casa Ramos. Y
Papelería La Imperial.
Y luego al teatro a ver a Carmen Martínez la gata con alas. A cenar a
Andrade. Y por último a Copacabana a bailar. Y oiremos a la orquesta de Pepe
Guti. ¿Tú no le has oído nunca? ¿Me gusta más? Yo solo quiero que estés
contenta, que no puedas queje. Por lo demás a mí todo esto me importa un
pimiento. Perdón.
Ves a ti a la cheló.
Bueno.
¿Y ahora qué?
¿Nos vamos?
Sí. El señor ese que lo organiza todo me dijo que nos esperaba en los almacenes
Gedeón. Pues venga.
Espera.
Es un agua excelente, señora, excelente. No puede competir ninguna otra marca
con ella, sí, señora.
¿Eh?
Perdón, señora.
¡Eh, oiga!
¡Eh, oigan, oigan!
La cuenta, que no me han abonado la cuenta.
Es que somos la pareja feliz.
¿La pareja qué?
La pareja feliz.
¿La pareja feliz?
Ahí va, qué gracia.
Y son felices porque no pagan, ¿verdad?
Variante cara dura.
La pareja feliz. ¿Qué ocurre?
Estos, que se ponen muy felices comiendo sin pagar.
¿Qué? ¿Pero cómo ha pretendido cobrarles?
¿No ve que son la pareja feliz?
Ustedes perdonen.
Este camarero es tonto. Ha habido una confusión lamentable. No saben cuánto
siento que, en fin, ustedes sabrán disculparme.
La pareja feliz.
Y por consiguiente, estos almacenes se honran obsequiando a ustedes con el
fusil submarino Bofarul.
Esperamos que sea de su gusto y complete agradablemente su próximo veraneo.
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Desde Copacabana escuchan ustedes las melodías de Bebe Guti y sus muchachos.
Señoras y señores, voy a revelarles un secreto. Un secreto excepcional.
Entre nosotros se encuentran, como todas las noches, muchos matrimonios.
Esto naturalmente carece de importancia. Son matrimonios normales. Pero hoy,
precisamente esta noche, es distinto. Ahora entre nosotros hay un matrimonio
feliz. Señoras y señores.
Tengo el gusto de presentarles un caso único.
Señalo a esa pareja feliz.
Yo soy un perfecto esposo, soy gentil, fuerte y hermoso.
Nos llenamos de atenciones.
Nunca en la vida pelearemos que los dos muy buenos somos.
Somos la pareja de la felicidad. Los portadores de la suerte. La suerte que
la pareja forma un trío. Aquí no hay trío, pase usted el río. ¿Quiénes somos?
Pareja feliz.
Pareja feliz.
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Pégalo. Esta otra pareja de tórzolos, pipiolos o lo que sean, también son
felices. Sí, usted.
Caballero del bigote tipo cepillo de dientes.
Y te mato y aquí te pillo. También es feliz porque... ¿Vamos? Ahora todo.
Menos mal que no estaba Enrique, que si no... Hay que ver la suerte que tienen
ustedes.
Más de mil cupones he mandado yo a ese concurso y ni por esos.
Con lo feliz que lo pasaría yo con mi Enrique.
Esos zapatos son de Luxor, ¿verdad? Sí.
Vi yo el otro día unos preciosos con una tirita aquí.
Pues ahora han sacado otro concurso. Lo malo es que para tomar partido hay que
comerse tres latas de galletas y claro... Sí, pareja.
Vamos. Les llaman.
No se preocupe. Don Julián es un ángel.
Si les pone alguna dificultad, díganle que van de mi parte.
Apérquense.
Documentación.
Jamón florido.
Certificado de la pareja feliz.
¿Pero esto qué es? Esto no sirve para nada. ¿En qué país se creen que vivimos?
No es suficiente ser feliz para ir por la calle.
Hay obligaciones.
Hay que llevar la cédula o la cartilla.
O algo, algo que sirva para ir tranquilo sin que le molesten a uno de los
guardias. Me arman un escándalo en un baile y ni siquiera llevan tarjeta de
abastecimiento. Es increíble. Y todo porque se creen que tienen suerte. Si
han acertado un concurso sin importancia.
Ahora, ahora, déjense de concursos y pamplinas. A trabajar.
Venga, venga, váyanse antes de que les mete una quincena.
¡Eh!
Quédense todo eso.
Aquí no lo quiero ver.
Oiga, tirino.
Usted en su boleto ha puesto ganador al Alcoyano.
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