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Al principio había una célula y nada más.
Esas células se dividían en dos y esas dos en otras y así.
De algunas células salieron los vegetales, de otras los bichos, de otras
animales y de otras nosotros.
Lo que nunca explican es lo que pasa después.
Entre el momento en que las células se convierten en una persona Y el momento
que esa persona sube al Himalaya, inventa una vacuna, o se vuelve un
famoso, como Houdini.
Es así que es un misterio. Ningún manual habla de esas cosas.
Ningún maestro.
Pero mi papá sí me habló. Una vez.
La última vez que la vi.
Mi historia empieza con una célula, como todas, pero termina en Kamchatka.
Te espero afuera.
Yo quiero venir.
Después inglés. Espera que me muevas de milanesas, ¿eh?
Marticho va a ser milanesa.
Invasora, tú eres una invasora. Toma.
¡Guau, abuela nueva!
Un beso y un saludo.
¿Mamá, a dónde vamos?
A la casa de unos amigos.
¿Para esto me sacaste del colegio?
Pero volvemos temprano, ¿no?
¿Recuerdas que de jueves tengo inglés?
Hoy no.
¿Cómo no?
Hoy no se puede.
¿Por qué no?
Porque nos vamos de viaje.
¿No íbamos a lo de tus amigos?
Pasamos por lo de mis amigos y después nos vamos directo.
Yo no quiero ir a lo de tus amigos.
¿Qué voy a hacer ahí?
Me voy a aburrir.
Entonces déjame acá y después me pasan a buscar por lo de Bertuccio. No.
Déjame acá, te dije, después me pasan a buscar.
¿Te volviste loco vos?
Déjame acá.
No, señor.
¿Por qué no?
Porque no.
Siga, señora, siga.
Los invasores.
Seres extraños de un planeta que se extingue.
Destino, la Tierra.
Propósito, adueñarse de ella.
David Benson los ha visto.
Para él todo empezó una noche, en un camino solitario. ¡Deja ver, enano!
Cuando buscaba un atajo que nunca encontró.
Empezó con un merendero cerrado y abandonado.
Con un hombre tan fatigado que no podía seguir el viaje.
Empezó con la llegada de una nave de otra galaxia.
¿Qué, mi amor?
¿Quieres algo?
¿El baño en dónde está?
Al fondo del pasillo.
¿Querés que te acompañe?
No.
Prefiero dormir en el piso. El enano me está matando a piñas.
A ver.
Me parece que esto se va a ir a la mierda.
¿Vos dormirás ahí con mamá?
Contame.
¿Qué pasó ahí?
Hay una nena que ve a los invasores desintegrar un camión.
Entonces David Vincent tenía que encontrar al chofer. La vi. Sí, la vi.
como tres veces.
¿La vieja?
¿Cómo se portó?
La roca.
Me dejó ir sola a ver tu bucho.
¿Qué pasó con Roberto?
¿Cómo que pasó?
No te hagas el tonto.
Se lo llevaron, ¿no?
Pero ahora no le va a pasar nada.
Vuelvo a sacar.
Para eso están los abogados.
Pero Roberto también es abogado.
A los abogados también se los llevan.
Ahora no te va a pasar nada, ¿no? No.
A mí no le va a pasar nada.
¿Y qué vamos a hacer nosotros?
Nos vamos a tomar unos días, hasta que se calme todo.
Conseguí una quinta.
No la conozco, pero me dijeron que es espectacular.
Tiene pileta, podemos jugar al fútbol, tiene todo.
¿Puedo invitarlo a Artucho?
¿Te parece?
Digo, si lo invitamos, lo metemos en el Liverpool también.
Bueno, lo querés meter en el Liverpool.
A ver.
La tercera esquina adelante.
¿Pero no volvamos a la capital así? Hacé lo que yo te digo.
Pero si vinimos de ahí. Yo piloto, tú chofer.
¡Quédame, León! ¡Quédame, León! Una vez, mamá entró en una estación de servicio.
Y cuando salió, no sabía si tenía que ir por la derecha o por la izquierda.
Cállese la boca usted, que los de afuera son de palo. Tiene menos sentido de
orientación que un trompo.
¡Quédame, León! ¡Quédame, León!
Salimos de aquí.
Tercera. Tercera.
Ya voy a mirar.
No le va a gustar. ¿Por qué?
Porque es de plástico duro. El del enano es de peluche.
Decíle a mamá que te dé la llave del auto.
No digas nada.
Dale, métele.
Detrás de la casa hay un árbol.
Déjalo ahí abajo, no lo va a ver nadie.
Dale.
Venid, hermano.
¿Saben qué es un zafarrancho de combate?
¿Y qué?
¿Vieron cuando en las películas el soldado toca la corneta para avisarle a
suyos que vienen los indios?
Y los indios... Bueno, si mamá o yo
gritamos zafarrancho, lo que tienen que hacer es esto.
Dejan todo lo que están haciendo.
Dejan todo lo que están haciendo y se vienen para acá corriendo, corriendo,
corriendo.
Ahí está.
Lo que tienen que hacer es esto. Presten mucha atención.
Sí. Buscan esta piedra que está acá en el suelo. Sí.
Extienden los brazos, cierran los ojos, meten la cabeza y pasan para ese otro
lado.
¿Entendieron?
¿Quién es el primero que va a probar? Yo, yo, yo.
Abrete camino con los brazos.
Sí. Y cuidado con los ojos.
En cuanto mamá o yo cantamos zafarrancho, buscan la piedra y pasan
otro lado.
Para allá es el norte, es la ruta por la que vinimos.
Y para allá es el sur.
Caminas derechito por ahí y llegas hasta el pueblo.
¡Cuidado, hijo! ¡No te vayas a caer!
¿Quién vivía acá antes que nosotros?
Ni idea.
Pero alguien te prestó la quinta.
De conocido, de un conocido, al que yo no conozco.
¿Sabés que nos olvidamos del carbón?
Vení, ayúdame a juntar un poquito de leña.
Dale.
Harry Houdini nació en Budapest el 24 de marzo de 1874.
No era mago, como dicen, sino escapista. Un escapista sabe salir de las
situaciones más difíciles.
Para hacer su trabajo, Houdini tenía que estar en perfecto estado físico. Corría
varios kilómetros al día y aguantaba cuatro minutos bajo el agua. ¡Cuatro
minutos!
Houdini ofrecía recompensa a quien lo quisiera encerrar.
Muchos aceptaron el desafío, pero perdieron.
Se escapaba siempre.
Buenísimo. Probá con salcita, creo yo. La hice yo. Y el chimichurri también,
pero es un poquitito más picante.
Es increíble la cantidad de leña que tuve que usar. Se consume mucho más
Claro, es que la combustión de estos carbones químicos es mucho más lenta.
estamos haciendo? ¿En qué quedamos?
¿En la mesa la ciencia? Es mala educación.
¿Podemos hablar de lo que tenemos que hablar?
Chicos, nos vamos a quedar un tiempo acá.
No sabemos todavía cuánto.
Nuestras cosas, acá no hay nada, no tenemos nada.
Yo me aburro. ¡Me aburro!
Bueno, a lo mejor yo en unos días puedo pasar por casa y traer algo.
O pedirle a alguien que nos traiga algo.
Por ahora nos van a volver al colegio.
Yo sí tengo que ir al laboratorio igual, pero papá se puede quedar aquí unos
días con ustedes, ¿no?
Decirle de los nombres.
Bueno, un segundo.
No se acerquen a la pileta sin avisar, es peligroso.
Y a vos te tengo que enseñar a encender y apagar el gas y a cargar el tanque
porque no hay agua corriente.
No atiendan ninguna llamada y tampoco llamen a nadie. Está prohibido. ¿Por
Si mamá te lo dice por algo es.
Claro.
Bueno.
A partir de ahora nos tenemos que cambiar los nombres.
¿Cómo cambiar?
Claro, nadie tiene que saber que estamos acá.
Si alguien viene a preguntar por nosotros o se llama por teléfono... No,
no tienen que atender el teléfono.
Espera, espera, espera.
¿Ustedes quieren decir que nos vamos a llamar de otra manera?
Sí. ¿Para siempre?
Por un tiempo se te dijo.
¿Y qué problema hay si yo tengo otro nombre?
Si llamo a Bertucho, él se va a dar cuenta que soy yo.
Tarado no es. Estoy hablando en chino yo. Te dije que no se pueden hacer
llamadas, ni aunque digas que te llaman Mandrake.
Y punto.
A partir de ahora somos los Vicente.
Yo me llamo David.
Y soy arquitecto.
El arquitecto David Vicente.
¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
Con los primadores.
Papá David Vicente.
Puede que mi nombre sea... ¡Carris! Me quiero llamar Carris.
¿Qué le
pasa
al león que está duro?
¡Me está hablando!
¿Qué pasó?
¿Tomaste mucha coca anoche?
No le digas.
No, pero vos me tenés que prometer.
¿Qué cosa?
De que no vas a tomar nada.
De noche nada, ni una gota. Ni soda, ni agua, ni coca, nada.
¿Está muerto?
Es el mismo que había visto antes.
Se debe haber ahogado. ¿Pero cómo se va a ahogar? Es un sapo. Los sapos respiran
aire.
Se ve que no pudo salir.
¡Qué bicho asqueroso!
¿Viste la piel que tiene?
El primer nombre artístico de Houdini era Érica el Grande.
Porque él tampoco se llamaba Harry, ¿entendés?
Al comienzo lo ayudaba en su acto un compañero de la fábrica en que
Porque él era pobre y trabajaba desde chiquito.
Pero después recurrió a los oficios de su hermano menor, Tero.
Enano, ponlo un poquito más fuerte.
No podemos ver.
...voluntariamente patriarcas. Con tono categórico, el ministro informó que
ninguno de los nombres de esta lista está a disposición del Poder
Tienen que blanquear a todos los presos políticos. Eso tienen que hacer.
¿Quién, yo?
Déjame escuchar.
Atá, venano.
¿Quién, yo?
Sí, vos.
...de Economía, doctor José Alfredo Martínez de Hoz, enviado por unos
periodistas, dijo lo siguiente.
Capítulo nuevo.
¿Así está bien?
Más fuerte.
¿Qué van a producir de tus fuerzas productivas?
La miseria.
Ya está. Perfecto. Sí.
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo, dije?
¿Vicente?
¿Dónde trabajas? En una constructora, Campbell y asociado.
¿Mamá qué hace?
Ama de casa.
¿Nos conocimos en...? En... En la facultad, porque
estudiábamos juntos.
Ella largó cuando nos casamos. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?
Vení. Vení.
¿Para qué?
Esta mano bien firme. Esta se desliza cuando golpeas.
Ojo con los pies.
Bien abiertos.
Así, mira para allá.
Que la madera esté bien firme. A un metro por lo menos.
Para que no saca disparada cuando golpeas.
¿Sí? Sí.
A ver.
otra vez
¿Puedo pasar?
Buenas noches, carimboches.
¿Qué es eso?
Cofres. ¿Te gustan? Sí.
Houdini se metía todo encadenado y se hacía tirar al mar.
Una vez estuvo en el fondo de una pileta una hora y media, sin tubo de oxígeno,
sin nada. ¿Podés creer? ¿Pero qué es Houdini el mago?
Houdini no era mago, era escapista.
No es lo mismo.
No.
¿Y de dónde sacaste esto vos?
Lo encontré ahí adentro.
Hay que ser ranso para dejar algo así.
Bueno, pero a lo mejor este Pedro lo dejó para vos.
¿Pero qué? Sí.
Cuando sea grande quiero ser escapista, como Jodina.
¿Y meterte en cosas como esas?
¿Y tirarte al mar?
¿Sí?
Ay, chiquito.
¿Sabés? Va a venir a vivir un chico con nosotros.
¿Cómo un chico? ¿Qué chico?
Un chico. No importa.
¿Lo vas a adoptar?
No, ganso.
No, es por unos días nada más.
Necesito un lugar donde quedarse, ¿sabes?
Pero lo que te quiero pedir es que... es que me ayudes con el enano.
¿Sí? Vos sabés lo que lo... lo alteran, da cosas nuevas.
Pobre gordo.
La verdad es que se está portando bien, ¿no?
¿Tenía mucho trabajo hoy?
Eh... no.
¿Me vas a ayudar?
¿Sí?
¿Sabes qué es importante?
¿Qué? Saber cuánto tiempo tardás en sacarte las cadenas.
Porque cuando sepas cuánto tiempo tardás, vas a saber cuánto oxígeno
Porque el oxígeno ocupa lugar, ¿sabes?
Y si no le dejas lugar, te ahogás.
¿Y así te van a salvar?
Algunos. Lo más piola seguro.
Atrás, ahí. Allá.
Ahí. Ténela, ¿eh?
No la sueltes.
Descendirla.
Ahí está. Ténela.
Par, suelta.
¿No es fácil sacarlo con esto?
Y a la noche cuando estemos dormidos, y cuando nos vayamos de acá, ellos tienen
que aprender a salvarse solos.
Quédate conmigo. ¿Ves que vine con el chico?
¡Hola, mami!
¡Hola, mi amor!
¡Ay, ay, ay!
¡Cómo te extrañé!
¿Jugaste mucho hoy? ¡Sí!
Por acá, Lucas.
Sí, voy.
¿Y tu hermano? ¿Por dónde anda?
¿Por dónde anda tu hermano? Ese es yo. Por ahí.
Aquí de nuevo.
¿Tomaste la leche hoy? ¿Te la preparó papi? Sí.
¿Sí? Sí.
Ven, amor.
Bien.
Él es David, mi marido.
¿Qué tal? ¿Cómo te va? ¿Todo bien? Bien.
Qué lindo lugar. Tenías razón, ¿eh?
Este es Simón, nuestro hijo menor.
Mucho gusto, ¿eh? Mucho gusto, ¿eh? Mucho gusto.
Y este es Harry.
Harry. Me gusta ese nombre.
Habla, juro que habla. Pero lo hipnotizo cuando recibimos visitas.
Ya está.
Él es Lucas, chicos.
Se va a quedar unos días con nosotros, ¿sí?
¿Le mostramos la casa, Lucas? Sí, claro, vení.
Dale.
Hay que levantar todo, ¿no?
¿Sí? Vos vení.
¿Por qué sacas todo?
No es que no es un chico.
Es un guardián.
Es un vigilante.
Mirá si es un invasor.
Permiso.
¿Y el colchón?
Lo llevamos afuera para hacer vueltas carnero.
Lucas va a dormir con ustedes acá.
Mirá que puedo dormir en el living.
No, entra un chiflete que ni te cuento. Deja tus cosas donde quieras.
¿Quién es el enano más hermoso del mundo?
¡Ya!
¡Me lo voy a llevar en la cartera a ver si entra!
¡Pulito, por favor!
¡Cómo te quiero!
¡Yo también!
Bueno, si se portan bien, pero muy, muy, muy bien.
Vamos a ver si pasamos por casa y vamos a traer algunas cosas.
Si más debo hacer un lío.
No, no seas mala, mamá. Dos cosas.
Tres cosas.
Por favor, el té.
Cualquier cosa que necesiten le piden a Luca, ¿sí?
¡Luca!
¡Luca!
Vení.
¿Cuánto hace que se muera?
Dos días.
Pero no le dieron que les conté.
No se preocupen, yo los cuido.
Yo voy a tratar de llamar desde la calle todas las veces que pueda. Si no, nos
dejas atender. Por tres timbres y corto. Tres timbres y corto a la tercera
llamada atender. Es nuestra contraseña.
¡Chao!
Hay que poner la leche así.
¿Ves? Y revolver.
Y revolver.
Quedan grumitos. A meterlas así.
¡Chocolate!
No puedes tomarme. Te hace mal a la panza.
¿En serio?
Venime a pedir que te salve después.
Mirá que además, si querés, te preparo uno.
Vos no te llamás Lucas, ¿no?
No, no me llamo Lucas.
Y vos te llamás Harry, ¿de verdad?
Terranova, Nueva York, conté.
Brasil, Azahara, conté.
De nuevo, Brasil, Azahara, conté.
Me hiciste el otro acollo.
Está bien, está bien.
Hacelo rápido.
A ver.
Irán a China con tres.
¿Otra vez?
Estoy ganando. Otra vez porque estoy ganando.
Dale. Irán a China con tres.
Dale.
De nuevo.
Y dan al China con 3. Ojo, ojo no, no.
El TEI es así.
Está el mundo dividido en países.
Los países están en manos de ejércitos.
Hay ejércitos de distintos colores.
En este momento yo soy el ejército azul, por ejemplo.
Las reglas dicen que gana el que domina 30 países.
Pero eso es cuando juegan 4 o 5.
Yo juego solo con mi papá. Y jugamos a morir.
Siempre muero yo.
Buen día.
Hola.
Ay, café hecho en la heladera.
Mamá hace el litro si lo recalienta.
Gracias, tomé algo más temprano cuando se fueron tus viejos.
¿Se fueron?
¿A dónde fueron?
No sé.
¿Y a qué hora vuelven?
No me dijeron.
Vos no sabés nada.
Yo algo de magia sé. Si tenés cartas te puedo enseñar un par de trucos. Los
juegos de cartas son cosas de chicos.
Y la magia es estúpida.
Houdini no era mago. Era escapista.
Y lo que hacía, lo hacía de verdad.
Oremos.
Señor, te pedimos que el sacramento recibido con alegría en la conmemoración
San Jerónimo estimule los corazones de tus fieles.
Bendito sea el nombre del Señor.
Ahora y siempre.
Nuestra ayuda está en el nombre del Señor.
Nos ponemos de pie.
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.
Amén.
No van a figurar en los registros, así que quédense tranquilos.
Va a haber boletín y todo, pero sin constancia legal.
Nada que llegue al ministerio.
Sí.
No te mufes.
No queremos que pierdan el ritmo.
¿Sabés? Ya faltaron bastante.
Pero si te pones al día y cuando todo esto se arregle...
Vas a poder volver al colegio viejo y a la misma división.
Pero además es bueno conocer gente nueva, hacer amigos.
No necesito amigos nuevos.
Yo ya tengo.
Y vos no me vas a verlos.
considerado de su parte.
Supongo que estas ropas serán una donación.
En todo caso, si alguien cambia de idea y quiere reclamarlas, que pase por
dirección a pedírmelas personalmente.
Vine a presentarles a un compañero nuevo.
Esto no es un circo romano, así que, por favor, no se comporten como leones.
Les presento a Haroldo.
Bienvenido. Papi, ¿qué querés decir de esto? Eso es como un saludo.
Buenas. Hola. ¿Qué tal?
¿Comiste algo o te sirvo? No, no comí nada.
Dale, siéntate.
¿Y? ¿Qué tal ese debut? ¿Todo bien?
Parece que me metí la pata.
Hola, Dios.
Chau, Dios.
Señorita dijo que tengo lindo pelo.
Claro que tenés lindo pelo.
Oye. ¿Dónde vas?
Te voy a hacer frío, po.
Mami, dale, vení, a ti te amiga.
La respiración.
Tiene que tener siempre el mismo ritmo.
Siempre.
Regular.
Conservá el ritmo.
Vamos.
Es una cuestión de resistencia.
Nunca gana el más rápido.
Gana el que aguanta.
¿No lo aprendiste a correr así?
Cuanto menos sepas de mí, mejor.
O sea, decime si aprendiste o corriste siempre así.
Todo lo bueno se aprende.
Hay cosas que sabés desde chiquito.
Pero tenés que aprender a hacerlas bien.
¿Sí?
Pensar, por ejemplo. Esa es una.
Nadar.
Respirar.
Moverse.
Caminar. Correr.
Sentir.
Hablar. Reír.
Mirar. Tocar.
Jugar.
Cantar.
Los que me sube y bella son tus perfúmenes, mujer. Son
tus perfúmenes, mujer.
Los que me sube y bella.
Los que me sube y bella.
Son tus perfúmenes, mujer. Son tus perfúmenes, mujer.
Los que me sube y bella.
¡Gracias!
Lo que me juli bella, lo que me juli bella, son tus
perros, tus perros, tus perros.
Ni una cosa ni la otra.
¿De dónde sos?
Pregunta incorrecta. ¿De dónde sos? Dale.
Ok, la plata.
¿Tenés papá?
Sí, tengo.
¿Tenés mamá?
Tengo. ¿Y qué haces acá?
Pregunta incorrecta.
¿Te peleaste con tus hijos y te fuiste?
No. ¿Y qué haces acá entonces?
Estoy en una misión secreta.
Anda. ¿Ves? Cuando te digo la verdad no me crees.
¿Te peleaste con tus hijos y te echaron?
No.
Uno se va cuando se pelea, cuando se caga.
Qué antiguo que sos. Vos, el antiguo, y te haces el moderno porque tenés novio.
Ah, sí, ¿y quién te dijo eso? Yo la vi, yo la vi. ¿En dónde?
Tenés una foto en tu bicetera y se le di la jeta.
Me maté.
Libertad, libertad.
Está borracho, ¿no? Libertad, libertad. ¿Qué pasó?
Libertad, libertad. ¿Qué pasa? ¿Estás en pedo?
¡Ocurriendo! ¿Qué pasa? ¿Estás borracho?
¿O qué?
¿Qué haces acá tan temprano?
Me asustaste.
¿No tenés que estar en el trabajo?
Me echaron.
Del laboratorio.
¿Tomamos la leche?
Sí. Dale, que te la hago.
¿Quiénes son ustedes? ¡Fuera de aquí!
¡Suélteme! ¡Suélteme!
¡Suélteme! ¿Qué nos van a hacer?
No pierdan el tiempo.
Él tal vez no vuelva.
Hacen falta en la nave.
Hola. ¡Vicky!
Hola.
Hola. ¿Quién es?
Y algún idiota.
¿Y cómo puede ser que no sepas un solo nombre de tus compañeros?
Son todos estúpidos.
Bueno, uno piola tiene que haber.
¿Ahí está bien o está muy fuerte?
Más fuerte.
¿Más fuerte?
¿Allá va? Más fuerte.
Estoy apretando, ¿eh?
Perfecto. Perfecto. Bueno.
Toma el tiempo, ¿eh?
Vos quedate de ese lado.
¿De otro lado? Sí, pero no mires, ¿eh?
A ver.
Mirá, si tardás un minuto...
Sos houdini.
Si tardás dos minutos sos un mediocrini y si tardás más de tres ya sos un
desastrini. Dale.
¿Listo? Sí.
Dale, dale a ver.
Mira que si te cagás quedás descalificado.
¿Vos no tenés amigos?
Sí, claro que tengo, claro.
¿Y cuándo los ves?
Nunca.
¿Y no te dan ganas de llamarlos?
¿Qué pasa si los llamás? ¿Te retan?
No, ¿quién me va a retar?
Pasa que no quiero joderles la vida.
Y mientras la cosa esté así... Vos sos mi único amigo ahora.
Sos todo lo que tengo.
Bueno, vos y tu familia.
Dale, dale, que estás a 30 segundos del desastre. Apúrate.
¿Me oíste?
Che.
Vení, vení.
Levántate. ¿Viste que estaba muy fuerte?
¿No tenés boca vos? ¿Qué te tengo que enseñar a hablar también?
Saca la mano. Ahí está.
Vení, vení.
¿Duele? No siento nada.
Dame la otra, dame la otra más.
Y claro, si te aprieta la suga te corta la circulación. Dame esta mano.
¿Va mejor?
¿Y si no vuelven?
¿Eh?
Papá y mamá, ¿y si no vuelven?
Se las hizo muy tarde.
¿Los chicos duermen?
Hay controles en todas las rutas ahora.
Harry, estaba medio descompuesto.
Ya estoy aquí, mi amor.
¿Cualquier cosa me llamas?
Yo sé que estás despierto, ¿sabes?
Porque yo te parí.
No se experimentó que hice todo, todo, todo. Y mira que hice muchos, ¿eh?
Vos eres el que mejor me salió.
Y no me importa que me hagas decir estupideces.
Ni se me atreva a la oreja.
Ni parecerme la mamá de Berto.
Mi papá protestó, como siempre, pero yo lo convencí. Así que nos vamos el sábado
bien temprano y volvemos el domingo a la noche. ¿Qué tal?
¡Sí! ¡Vamos al cumpleaños de mi abuelo!
¡Ey! ¡Yupi!
¡Vamos!
¿Puede venir, Luca?
Sabes que ya te lo dije, pero tiene cosas que hacer.
Se te quema el aceite.
¡Ay! ¡Salí, salí, salí, salí, salí, que estoy apurada!
¡Ay! Déjame al cielo.
Dale, vení.
Yo ponerle medio caldo al huevo así queda más rico. ¿Ah, sí? ¿Dónde
vos eso?
Me lo enseñó la mamá de Bertuccio.
Es una genia la mamá. Ah, ¿sí? Mirá qué concepto de genialidad que tenés vos. Es
lo mismo Einstein que Miguel Ángel y que la mamá de Bertuccio que es una gorda
que no hace un corno a la vela. No es una gorda. A parte siempre está en la
y lo ayuda con los deberes.
Sí, pero vos nunca necesitás ayuda, ¿no?
Se te quema.
¿Sabes qué?
Termina de creer la voz, ¿vale?
Cuidado con el afeite. Y si tienen algún problema, la llaman a la mamá de
Bertucho.
¿En serio?
No, no. Era un chiste, ¿eh? Te lo dije en broma.
¿Te tenés que ir?
Sí, me tengo que ir.
¿A dónde?
Tengo una reunión de trabajo.
¿Se te echaron?
No, bueno, me echaron del laboratorio, te dije. Pero igual tengo cosas que
hacer, ¿sabes?
¿Más importantes que nosotros?
No.
Nunca. Entonces, ¿qué tocaba? Dale.
Vos no me podés pedir que haga algo que está mal, ¿sabés?
Vos no.
Pensá que está grande tu viejo, ¿viste?
¿Cuánto tiempo más lo vas a tener con vos?
Y si te pone nervioso, que se yo, respira hondo.
¿No?
Y con todo está bien.
¿Eso es lo que le haces todas las noches? Más quisiera, ¿no?
Si se te escucha, puedo decir.
Y mira cómo duerme este...
Durmió todo el viaje.
No, no, si cuando pasamos por la plaza estaba despierto. ¿No te acuerdas que me
preguntó lo de la vacuna?
Papi, papi, ¿para ser santo hay que darse toda la vacuna?
Mirá lo que me hizo.
Casi lo mató.
Uy, qué loco. Bueno, che, no lo critiquen, ¿eh? Que hoy no se meó.
En realidad me levanté tres veces para llevarlo al baño esta noche. Pero valió
la pena.
Yo me levanté uno. No, no, yo dos veces más.
Ay, no te puedo creer. Por razones también. Por razones.
¿Todavía andás con esa batata, vos? Ya, pero con dos varones no hay nada mejor
que un coche como este. ¡Feliz cumpleaños!
¡Feliz cumpleaños!
¡Feliz cumpleaños! ¡Feliz cumpleaños! ¡Feliz cumpleaños! ¡Feliz cumpleaños!
¡Feliz cumpleaños! ¡Feliz cumpleaños!
¡Feliz cumpleaños!
¡Feliz cumpleaños! ¡Feliz cumpleaños!
¡Feliz
cumpleaños!
¿Saben cuánto tiempo hace que yo no lo veía a ustedes dos? ¿Cuánto?
Seis meses y doce días. Un montón.
Pero no importa, usted no tiene la culpa.
Ocho, nueve, diez, ¿qué ahora?
¿Empezó o no?
Respirá, hondo.
Primera, segunda, tercera, cuarta y marcha. ¿Eh?
Otra vez, pero apretá, ¿eh?
Ahí está.
Vamos. Primera, segunda.
¿Y tu amigo el chino?
¡Japonés!
¿Cómo anda?
Se cambió de colegio el año pasado.
¿Ah, sí?
¿Y el otro, cómo era que se llamaba?
¿Bertutti?
¡Bertucho!
¿Cómo anda Bertucho?
No me digas que se cambió de colegio también, ¿no?
No, yo me cambié.
¿En serio?
A un colegio religioso, de un cura amigo de papá.
De que vamos ahí, el enano quiere ser santo.
Vivimos en una quinta.
Mamá la echaron del laboratorio.
Papá se quedó sin estudio.
Fueron unos militares y le rompieron todo.
Encima se llevaron a Roberto, el socio.
A veces trabaja en casa.
Antes trabajaba en bares.
Pero había mucha policía.
¿Me prometés algo?
¿Abuelo?
¿Abuelo?
Sí.
No se peleen.
Esta vez no.
Si mal no recuerdo, acá tiene que haber uno.
¿Qué es?
Laftalina, nene.
Si no, ¿cómo crees que dura tanto?
Este.
Este. A ver.
Yo sabía que te iba a andar bien.
Listo.
Está todo igual que antes, ¿no?
Como cuando papá era chiquito.
Igual, igual.
¿Y por qué no quisiste hacer otra cosa? Un salón de juegos.
¿Para mí?
Bueno, en realidad es un salón de juegos, así como está.
Es mi máquina del tiempo.
Cada vez que vengo a plumerear me siento aquí, miro cualquier parte y me acuerdo
de cosas.
Lo extrañas mucho, ¿no?
¿Querés saber si yo lloro por los rincones como una estúpida, no?
No, la verdad que no.
Pero me gusta acordarme de los buenos momentos.
Espera.
Tenemos que encontrar una cañita que sea del grosor de un dedo, más o menos.
Pero después la podemos ahuecar y te sirve para respirar abajo del agua.
¿Esta? No, no.
Pero sale de un dedo mío, no de un dedo tuyo. ¿No?
No respira nada.
¿Ah? Sí.
Pero no hay tan grueso. ¿Cómo no? Hay un montón. Fíjate por ahí. Está bien.
En la escuela siempre
hacen falta profesores.
Lo te digo para siempre, pero por un tiempo puede ser una solución.
A ver si lo convences.
Si se lo digo yo, me va a dar bolilla. Y si se lo dice su padre, arde troya. Ya
sabéis cómo son.
Tal para cual.
¿Qué haces, oro?
Mira, en parte la culpa es nuestra. Porque nos acostumbramos a recibir amor
tiene la menor idea de cómo darlo. Para ellos no es un problema. Ellos se
quieren a los golpes y jugando a los brutos.
¿Usted sabe lo que es vivir con tres bestias?
El problema es cuando crecen, no pueden pegarse más.
Sabes que no, no cambia nada.
Algo como se explican de otra manera.
Pero no vas a ser así.
¿No, mi amor?
Ya sé que la cosa está jodida, papá.
Acá hay gente todos los días.
Queremos estar los cuatro juntos, todo lo que se pueda.
¿Es tan difícil de entender?
Ven y secha.
¿Te vas a ver?
¿Pero por qué no te haces ver? O secha.
David Vincent se la banca sin desvenida.
¿Está bien?
Sí.
Pobre pajarraco, ¿no?
¿Puedo sacármela yo?
Sí.
Toma. Después te vas a bañar, ¿sí? Está bien.
Pero arriba.
No, espera.
Pégatela por el lado de... Así.
Siempre está acá, ¿no? Claro.
Acá para disparar.
Y este, si lo sé girar, es para dar vuelta el rollo.
¿Qué haces?
¿Te saco una foto? No, a mí no, a mí no.
De verdad, no, no me gusta, no me gusta. No sé, tenés todo para sacarla. Mirá,
ahí tenés un pato. Sacale al pato. ¿Y a mí qué me importa el pato? No, dale, en
serio, no me saques. A mí no me gusta, no quiero, no quiero, en serio. Dale,
dale. Después siempre aparezco con esa risita estúpida en la cara.
Después cuando mirás la foto decís, el tipo este, ¿en qué estaba pensando?
¿En qué estás pensando ahora?
Yo ahora, en que tengo un hijo hincha pelota que me saca fotos cuando no
Dale, pa, en serio, ¿en qué estás pensando?
Es que tendríamos que haber venido más seguido acá, ¿no?
¿Y por qué no nos quedamos?
Porque no podemos.
Mírame. Dale, mírame.
Mírame ahora.
Mírame ahora.
No podemos, mi amor.
No podemos.
No podemos.
¿Entendés?
Que lo cumplas, abuelo.
Que lo cumplas, Feli.
Suplá.
Bravo.
Qué humareda, ¿eh?
A ver, júntense un poquito que le saco una foto.
No, pero con esa cara de amargado, ¿no?
El abuelo me está enseñando a manejar el tractor.
Yo también, creo que yo también, pa.
Decirle al abuelo que está loco.
Eso es lo que me dijo que vos me ibas a decir.
Y me dijo que también te dijera de qué cosa aprendiste a manejar cuando tenías
un año menos que yo.
Ay, me gustó.
Duerme, duerme, negrito.
Que tu mamá está en el campo, negrito. Déjalo, grandulón.
Te vas a despertar.
Someday when I'm awfully low, when the world is
cold, I will feel a glow just thinking of
you and the way you look to me.
Gracias por ver el video.
¡Gracias!
Ya se fue. Se cayó.
Cuando tus papás eran novios y venían acá, nos quedábamos mirando el cielo.
Siempre después de cenar. Era una época donde había muchos satélites y cápsulas
espaciales. Rusa, Shaggy. Hicieron una noche sin luna capaz que los veías.
Una vez vimos uno.
Ay, mamá, dale con lo del satélite. Es una estrella fugaz.
Sí, la lucecita era roja. Roja era el vino que te habías tomado, ¿eh?
Si te quedas mirando el cielo fijo así mucho tiempo sin pestañear, puedes
a ver una estrella que aparece y desaparece allí.
A mil por hora.
Hasta mañana, gente.
Chao. Hasta mañana.
Chao. Vení, abuelo, vení.
No, no, no. No, que me vas a tirar.
Cuidado, cuidado, cuidado.
Cuidado. A ver qué me levanta a mí ahora.
Que te levante este que es el más fuerte de la familia.
No quédate ahí, abuelo.
Si yo me llego a enfriar, ni con un guinche me sacan de aquí.
Sabés que las llaman estrellas fugaces, pero en realidad son meteoritos o
desprendimientos rocosos que... No, no.
No, ciencia no. ¿No? No.
Yo no veo nada.
Tenés que tener un poquito de paciencia.
Si llegás a ver alguna, le podés pedir un deseo.
¿Qué tiene que ver un deseo con las estrellas? Ah, no sé, la verdad que no
pero que se te cumple, se te cumple.
Yo una vez pedí uno aquí mismo.
Y se me cumplió.
¿Sí?
Ustedes dirán lo que quieran, pero para mí era un satélite. Ay, mamá, por Dios.
¡Uy! Mirá, ahí hay otra. ¿Dónde? Ahí, ahí, mirá, mirá.
Me estás mintiendo, mamá.
Las estrellas fugaces son piedras que entran en combustión al tomar contacto
la atmósfera.
En esto, mamá tenía razón.
Por algún motivo, las estrellas fugaces tienen una relación directa con los
deseos.
En esto papá tenía razón.
Yo miré y miré hasta que me ardieron los ojos, pero no vi nada.
Debe ser por eso que mi deseo no se cumplió.
¿Qué pasó con la luz?
Se cortó en todo el barrio.
¿Qué haces?
¿Tienes un minuto?
Anda, ayuda a la mamá antes que se largue.
Dale una mano, dale.
No es un pozo, es un ascensor. Lo ponemos ahí y va derecho al cielo de los
sapos.
Me tengo que ir.
¿Ahora? ¿Te vas con papá?
Tu papá me llevó a la estación.
¿Puedo ir?
No. ¿Por qué no? Un minuto nomás y termino. Se me hizo tarde.
Te esperé para despedirme.
Me voy, Harry.
Y esta vez no vuelvo.
¿No es que el fío sí?
Sí.
¿Por qué?
Pregunta incorrecta.
¿Va a ser así entonces?
¿Chao, me doy media vuelta y me voy?
Pensé que éramos amigos.
¿Amigos?
¿Para qué?
Y no nos vamos a ver nunca más.
Dejé la remera naranja en la pieza.
Andá a buscártela vos.
Si te preguntan, decí que yo estoy enferma. Mamá te va a enojar.
Decí que no sabés nada, que entramos juntos y después no me viste más.
¿Sí? Bueno, dale, anda que yo te espero.
Ah,
sí, me había olvidado.
Toma.
Tres requisitos distinguen al escapista profesional del aficionado.
Primero, disciplina.
El escapista sabe que su tarea diaria es forzada y sin
descanso.
Segundo, concentración.
El escapista debe distinguir lo importante de lo superfluo.
El último requisito es el coraje.
El escapista lo necesita para llevar su tarea hasta el final.
¿Tucho? No, no está. No llegó. Está en lo de Natia.
Ah, qué lástima.
Entonces, dígale que pasé a verlo.
¿Cómo no, querida?
¿Puedo volver otro día?
Sí, claro. Pero llama antes.
El libro de Houdini.
Cuenta muchas cosas.
Dónde nació, quiénes eran sus padres, cómo se hizo famoso,
cuáles fueron sus pruebas más difíciles.
Lo único que no cuenta es cómo hacía para escapar.
Esa fue la noche del partido histórico.
De España a Gran Bretaña. Con tres.
Enseguida empecé a ganarle a papá.
Por paliza.
Brasil hasta la Contex.
Ey, ey, ey, ey, ey. Vos manejás tus fichas y yo manejo las mías. ¿De
En el momento clave yo tenía 49 países.
49. Y él apenas uno.
Describiría camuchet que conturez.
Describiría camuchet que conturez.
De Japón a Kamchatka con tres.
Para.
Para el grupo.
Pasas y jugas.
Con la tres.
Paso.
de Mchina Kamchatka contra él.
Tuvimos horas así.
Kamchatka contra el resto del mundo.
Y no pude ganarle.
De Kamchatka a Siberia, con tres.
A la mañana siguiente, papá cantó zafarrancho de combate. Rápido, rápido.
¿No?
¿Qué le pasa, papá?
Cayó el carro.
¿Qué hacemos ahora?
Espera que papi termine de comer.
Puede ir con él que ya terminó.
Ya está, feliz.
¿Estás ahí?
Sí. ¿Viste toda la gente que está ahí comiendo?
Ajá.
Ellos también estarán zafarranchos como nosotros.
Necesito saber que yo voy a estar a salvo por toda esta mierda.
¿Sabes qué es lo único que me da miedo?
No volver a verlo nunca más.
Lo van a tomar.
Café con leche.
La abuela se puso como loca cuando supo que venían.
¿Y Renato?
Estaba dormido en el auto.
¿Y si se despierta y no lo ve? ¿No se puede asustar?
Está con mamá.
Ahí está la camioneta, te espero ahí.
Pórtate bien.
Te quiero mucho.
Y nunca te olvides.
La última vez que lo vi, mi papá me habló de Kamchatka.
Y esa vez entendí.
Y cada vez que jugué, papá estaba conmigo.
Y cuando el partido vino malo, me quedé con él y sobreviví.
Porque Kamchatka es el lugar donde resistir.
Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te
empuja como un aullido interminable,
interminable.
Te sentirás acorralado, te sentirás
perdido y solo.
Tal vez querrás no haber nacido, no haber nacido.
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