All language subtitles for El inconveniente (2020)1h30Com

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Original subtitles

Señora Palacios.

Oscar Ramón, de Inmobiliaria del Sur.

Siento el retraso, pero es que se ha puesto a llover. ¿Cómo así?

Aquí es.

Convendrá conmigo en que este es uno de los barrios más demandados de Sevilla.

Y el precio por metro cuadrado en esta zona no tiene nada que ver con este

¿eh? Mínimo el doble.

Adelante.

Buenos días.

¡Buenos días!

Vamos a ver el piso de la señora Cruz.

Gracias.

Cuidado, cuidado ahí, no resbales, que puede ser muy...

cuidado, por favor.

¿Sabía usted que una señora de Granada demandó a la empresa de limpieza por

resbalar en el portal?

Y lo ganó, lo ganó.

Qué fuerte.

Parece mentira, pero lo ganó. Realmente es que hay gente que...

hay gente que...

Primero de todo son los dormitorios, porque el descanso es... Este piso tiene

dos, pero muy amplios.

El primero, aquí, un dormitorio.

Funcional, práctico, rectangular.

Pero yo sé que usted lo que está deseando ver es el dormitorio principal.

¿Qué le parece?

¿Eh? ¿Comentará conmigo en qué es amplio?

Y muy luminoso.

Sobre todo cuando no está nublado.

Ah, pero mire.

¿Se ve la giralda?

¿Eh? ¿Ha visto qué bonita?

¿Le gusta la giralda? También la vende.

Me encanta la gente con sentido del humor.

Mi padre siempre decía, el humor es el sexto sentido.

Para mi madre, sin embargo, el sexto sentido era el sentido común.

Se divorciaron cuando yo tenía ocho años, el mismo día que los cumplía.

Y no es fácil para un crío cuando tiene que...

Ah, veo que ya ha encontrado la cocina. Bueno, pues, la cocina.

Dígame, ¿qué le parece el piso?

¿Le importa si lo veo todo antes de contestar? Por supuesto, por supuesto.

Evidentemente necesita una reforma, pero convendrá conmigo en que la va a ser

buena. Hecho un salto, es buena orientación, tiene un patio fuera...

metros cuadrados tiene?

Cien metros.

Un día. Me refiero a la cocina. A la cocina...

No sé exactamente, pero se la puedo medir en

un momentito. No, no hace falta.

Es igual.

La finca. La finca ha pasado la inspección técnica hace un par de años.

los pisos antiguos nunca se sabe muy bien lo que es.

Portero físico. Ya lo acabo de ver.

Un oficio en decadencia.

¿Quién quiere ser portero hoy en día? Nadie.

Nadie. Eso es un trabajo que no... ¿Cuánto se paga de comunidad?

De comunidad... No lo sé

exactamente. Es que no llevo mucho en este empleo. No me diga.

Es de la agencia. Si quiere usted ir echando un ojo al resto, mientras yo...

Sí.

Sí, sí.

Pues aquí estoy, claro. Aquí.

Tú no te preocupes que no te voy a dejar mal.

Ahora, ¿puedo seguir intentando ganarme en comisión?

Muy bien, pues muchas gracias.

Bueno,

bueno, bueno, bueno.

¿Eh? La joya de la corona. La terraza.

¿Qué le parece ahora el piso? ¿Eh? ¿Qué le parece?

Imagínese esto en verano.

Aquí su barbacoa.

Aquí su tumbona.

Aquí su duchita.

Para refrescarse.

Que el sol muy bien, pero tampoco... ¿Ya?

Hombre, pero aprovecha ahora que ha salido el sol.

Fíjese qué panorámica.

Me he fijado.

Soy seca, pero con buena vista.

Mire, Sara, entre usted y yo, convendrá conmigo que por este precio no va a

encontrar nada mejor. Este es un buen barrio, usted lo sabe, ¿verdad? Lo sé.

Y también sabrá cuánto está el metro cuadrado en esta zona.

Si multiplicamos lo que... También lo sé.

Es un precio especial teniendo en cuenta... Teniendo en cuenta el

Si no fuera por el inconveniente, su valor sería... El doble.

El doble.

¿Lo comenté antes de entrar?

Lo comento antes de entrar.

¿Y esta puerta?

¿Un armario?

Igual está por aquí.

De verdad, la gente que me ha guiado con tantos cachajes.

Déjelo, me hago una idea.

¿Qué edad tiene?

¿Cuántos me echas?

Ah, 74.

¿74? Mi abuelo vivió hasta los 87.

Ya, pero seguro que su abuelo no fumaba como un carretero, no bebía como un

cosaco y no tenía dos bypass en el corazón.

¿O sí?

Los médicos lo han prohibido, pero ya como el que oye llover.

Y si sigue así, pues... ¿Le importaría terminar las frases?

Pues que no creo que dure mucho.

Y usted podría disfrutar el piso.

¿Dónde está ahora?

El inconveniente.

Le agradecería que dejase de llamarla así.

Convendrá conmigo que es poco considerado.

La señora Cruz está dando un paseo. Siempre lo hace cada vez que... Cada vez

vengo con una visita.

¿Un último vistazo?

No hace falta. Ya he visto todo lo que tenía que ver.

Ya. Yo creo que odio los paraguas. Solo sirven para perderlos.

¿Viene en coche?

A pie. Me gusta caminar. Caminar aclara las ideas.

Tengo las ideas muy claras.

Firmamos la semana que viene.

Son tres vaipás, imbécil.

Tres vaipás.

Buenos días, Sara.

Buenos días.

Hola, Luis. Hola, ¿has decidido ya qué vamos a hacer con Ana?

Yo no, lo decidió ella cuando dejó que sus problemas personales afectaran su

trabajo. Y no podemos hacer una excepción. Luis, tú eres un buen aso,

es una agencia de seguros, no una ONG.

Hablaré con ella.

Buenos días, Sara. Buenos días.

¿Tomás? Sí.

¿Pasa algo?

No, no, no pasa nada.

Solo quería preguntarte por tu padre. ¿Cómo sigue?

Vaya, no sabía que era tan grave.

Ni yo.

Ni él.

Era el corazón, ¿verdad?

Tenía un bypass.

¿Uno?

Álvaro, necesito un par de cosas.

La nota simple de una vivienda. Ahora te paso la dirección por e -mail.

Perfecto. Lo otro que necesito es el historial médico de una señora.

Ya, Álvaro, ya sé que eso no se puede hacer, pero... ¿Cuándo lo tendrás?

La llama de tus besos. Realmente me encantan todas.

Es verdad.

Pero esta me gusta mucho más.

Sí, sí, sí, sí. Claro.

Me gusta mucho más esta que la anterior serie. ¿Cómo se llamaba?

Jiménica Escribo.

Eso. Demasiado existencialista. Pero usted tiene una mezcla de Consimur con

influencias de Rodin. ¿No crees, Daniel?

No lo hubiera hecho mejor.

Hay tantos noticias en cada obra.

Que creo que me voy a tomar otros líos antes de pasar a la siguiente. ¿Alguien

se anima? No, estoy bien con esto, gracias.

¿Y tú, Sara?

No bebo alcohol, gracias.

Bueno, pues nos vemos luego.

Qué personaje.

Y millonaria. Por eso la invitamos a todos los eventos que organizamos.

Oye, ¿de verdad este tío se le considera escultor?

Sí, sí. Y una filial de mi empresa asegura sus obras. Eso le confiere una

calidad extraordinaria.

Por la objetividad artística.

Que la necesito para captar toda la esencia del creador.

Sara, la exposición. Sensacional.

Fantástica. Me alegro.

Puedes pasar a buscar mi coche mañana en el taller. Tengo una reunión a primera

hora.

Estoy en Lisboa.

¿Lisboa?

El Congreso.

Ah, sí, sí, claro.

Sí, sí, claro.

No tienen ni idea de lo que hablo. No es eso. Es igual, es igual.

Estarás de vuelta para el sábado. Tenemos una cena con tus padres. El

el viernes regreso.

Perfecto. Me voy a casa.

¿Te tienes que quedar?

Me tengo que quedar.

Te acompaño en el sentimiento.

Hola, soy Sara.

¿Qué pasa, hija? ¿Estás en tu casa?

Nunca mejor dicho.

Lola, perdone, deberíamos bajar ya. He dejado el coche en doble fila. Ya se

encarga Valentín.

¿Valentín?

El portero.

Estaba pegado a la tablet cuando entré.

Valentín ve lo que ocurre en toda la provincia de Sevilla.

Anda, entra y cierra.

¿Te gustan las magdalenas? Estas son buenísimas.

Nacen las monjas Dominica del monasterio y Nuestra Señora del Rosario en dos

hermanas. Bueno, al menos eso dice aquí.

Perdone, Lola, pero no podemos desayunar.

¿No? No.

¿Y por alguna razón en especial?

Nos están esperando en la notaría.

Ah, eso.

Oye, ¿tú sabes dónde están las monjas Dominica en dos hermanas? Vamos a llegar

tarde. No, no vamos a llegar tarde, tranquila.

Siéntate y tómate un café.

Sale buenísimo de esta cafetera. La compré en la teletienda y me regalaron

plástica aspiradora para el coche que no tengo.

¿Azúcar o sacarina?

La gran duda existencial del siglo XXI.

Claro que tú, con ese tipazo te da igual.

Yo, en algún momento de los 80, perdí mi cintura y nunca más la volví a

encontrar. Lo tomo solo, sin nada.

Mira, para café bueno, bueno, es de Cuba. ¿Conoces La Habana?

No. Ay, que te da. Yo la vi.

La semana pasada. Qué maravilla esas casas tan viejas, pero tan hermosas.

¿No crees que la vieja puede ser hermosa?

¿Qué?

Te agradezco mucho que hayas venido a buscarme.

No es nada.

Quería estar a solas contigo.

¿Hay algo que quiera usted decirme?

No me llamen más de usted.

Seguro que no quieres una que están de bici. Seguro.

Yo me voy a poner otra.

Perdona, Lola, pero acabas de decirme que querías estar conmigo a solas.

¿Quieres decirme algo?

No. Solo quería estar a solas contigo.

¿No te parece maravilloso estar a solas con alguien?

Hoy tienes un pelo precioso.

Tan rubio.

Lo mismo ahora me pongo rubia yo también.

¿Ahora? Sí.

Cuando termine con la magdalena.

Riquísimas. No, deja, deja.

No te moleste, mujer.

Nunca frío dentro de comer.

Me parece terriblemente conservador.

¿A ti no?

Lola, son las nueve menos cinco.

No sufra, mujer. ¿Para qué?

El dolor es inevitable.

El sufrimiento, una elección.

No me gusta hacer esperar a la gente.

Hay cosas peores en la vida que llegar tarde.

Pues a mí me parece una falta de respeto.

Anda.

¿Crees que soy una maleducada?

Lo que creo es que deberías vestirte.

Antes de las nueve estaré saliendo por la puerta.

En cinco minutos no te das tiempo a arreglar. O vas a ir así.

¿Qué dices?

Me pienso poner mis mejores galas. Una vez que salgo.

¿No es que viste la semana pasada en La Habana? No, dije que vi La Habana.

Australia, Hawaii.

He viajado a todos los sitios que caben en la pantalla de ese cacharro.

No me gusta salir de aquí.

Ni siquiera cuando venía gente a ver el pizza.

¿Me guardas un secreto?

Un armario no es solo un armario. Yo no sé por qué los homosexuales quieren

salir de él.

Aquí dentro se está divinamente.

Es mi balcón al mundo.

Cuando le pediste al memo de la agencia que dejase de llamarme el inconveniente,

me hizo ilusión que alguien diera la cara por mí.

Qué tonta.

Por eso quería verte e invitarte a un café, sin más.

Ay, pero ya veo que eres una mujer práctica.

Y que no hay tiempo que perder.

Así que, respóndeme rápido.

¿Para qué te compras este piso?

Porque me gusta.

Eso responde a un por qué, no a un para qué. Lo he comprado para invertir. ¿A

corto o largo plazo?

No me lo planteo. Ha sido una suerte encontrar algo a este precio.

Una suerte. A menos que yo no sea lo bastante educada como para morirme a

tiempo. ¿Perdón? Que seguro que ya le has puesto fecha a mi entierro.

A esta vieja loca le quedan dos telediarios. Yo nunca he dicho eso. Lo

queda de vida es lo que te separa de este piso. ¿A cuántos minutos de espera

va a salir el metro cuadrado? Si no quieres ir a la notaria, aún estás a

Nadie te obliga a vender.

¿Qué sabes tú de mi vida?

Esto es absurdo.

Si sales por esa puerta, las dos perdemos algo que deseamos.

Piénsalo.

¿A qué viene todo este número?

A que me gustan las cosas claras.

Te vendría bien que me muriera en un plazo de... dos años.

¿Ves qué fácil?

¿Y ahora qué?

¿Culminamos el acuerdo o te devuelvo la señal? No me gusta dejar las cosas a

mediar. ¿Nos vamos de una vez?

Vayamos. Abuela y Caperucita van a entrar en el bosque.

Muy apropiado el color del abrigo, por cierto.

Y hablando de abuela, la mía se llamaba Regla.

Trianera hasta el tuétano. Siempre me decía, Lolita, niña.

Buenos zapatos y pelo arreglado. Estas dos cosas son las que hacen señora a una

señora.

¿Ves? Hoy rubia las dos, ya te lo dije. Nunca miento. Buenos zapatos y pelo

arreglado. A mí, además, me gusta añadirle este toque personal.

Heredado, ¿eh? El marido de mi difunta hermana. Era muy generoso. Cada vez que

se echaba un amante, le hacía un regalo a la pobre sujeta.

Y cuanto más joven la amante, Más caro era el regalo.

Para mí que esta era menor de edad.

¡Ea! Ya podemos irnos.

Estoy con un cliente. Te llamo luego.

Vale.

¡Qué puntualidad!

Así de a gusto.

Rodrigo Torres, Inmobiliaria del Sur.

Mucho gusto.

¿Y el agente que me enseñó el piso? Ya no está con nosotros.

¡Ay, pobre! ¿Murió?

No, dejó de trabajar en nuestra agencia.

Qué gran pérdida para el sector.

Enseguida llega la notaria. Si quieren, pueden quitarse los abrigos para estar

más cómodas.

Estamos bien así.

Quizá yo sí. Hace un poco de calor aquí. ¿No te parece, Zara?

¿Podrían bajar la calefacción, por favor?

Quizá es más fácil si me deja el abrigo la señora Club.

Me temo que a la señora Palacios no le gustan las cosas sencillas.

Buenos días y disculpen por ese trazo.

¿Listas para firmar?

La parte vendedora, la señora María Dolores Cruz López, acuerda mediante

acto traspasar la propiedad anteriormente citada a la parte

señora Sara Palacios Cuesta, con la única limitación de que la posición del

inmueble no se perfeccionará hasta llegado el momento... de la muerte de

la parte vendedora. Servidora.

Muy bien, pues... Si son tan amables de firmar aquí.

Generalmente, llegado a este punto, la parte vendedora debería hacer entrega de

las llaves de la vivienda. Pero, dadas las circunstancias excepcionales de la

compra -venta, quizá... No rompamos las tradiciones.

Cógela. No pienso salir de la tumba para dártela.

Todos te lo agradeceremos.

Como te corría la prisa, lo he estudiado el fin de semana y la imagen que nos

deja es mínimo.

Estratégicamente tampoco veo clara la operación, pero tú eres la jefa.

Déjame ver.

¿Te has cortado el pelo?

¿Qué?

¿Qué si te has cortado el pelo?

Sí, un poco.

Te sienta bien.

Gracias.

Vaya, no pensé... Que me fuera a dar cuenta.

Seguimos más tarde.

Nos vemos a las ocho.

¿Qué sorpresa?

¿Mulesto? No, no, para nada. Estaba a punto de salir. Sin problema, te

Venía a saludarte.

¿Saludarme? Sí, saludarte.

Nos vemos tan poco últimamente.

Un detalle. Ay, qué tonto. De paso preguntarte algo que tengo curiosidad.

bonito el piso?

El piso, el piso que te has comprado. ¿Es bonito?

Pensaba decírtelo.

Ya.

Podemos hablarlo en casa. Incluso podemos no hablarlo. Total quemada.

Tengo una reunión a la una. Si me retrasas, no me esperes.

¿Me quieres escuchar?

Es un piso precioso. Con terraza, un precio increíble. Lo vi y me decidí.

darte una sorpresa. Mira, eso lo has conseguido.

¿Tú sabes la cara que se me ha quedado cuando un cliente me habla de la

escritura de un piso que está tramitando? Sara Palacio, esa es tu

Pensaba llevarte a verlo. Sí, ¿cuándo?

Cuando se muera la dueña.

¿Qué?

El piso es tan barato porque no lo puedo ocupar hasta que ella se muera.

Joder, Sara, ¿de verdad te has comprado un piso esperando que la dueña se muera?

¿Hay algo de malo en eso?

No, en esperar no, en desearlo sí.

¿Lola? Soy Kara.

¿Lola?

¡Lola!

Lola. Lola.

Lola.

Dios.

No tiene ninguna gracia.

¿Qué coño haces tú aquí?

Llamé al timbre y no abrías.

Y decidiste matar un infarto. Anda, quita.

No, quería disculparme por lo que pasó el día de la firma. No era mi intención

discutir contigo. De buenas intenciones están los cementerios llenos.

Qué buena cita, ¿no crees?

Sigues enfadada.

Después de una semana, qué va.

¿Qué te parece mi tele?

¿No la veo más grande?

Sí, pero toca ver por la puerta.

¿Y eso qué es?

Cojaldritos. No tenías que haberte molestado, mujer. Tengo el azúcar por

nubes. Los médicos me lo tienen prohibido.

Estamos en Navidad, época de regalos.

Odio la Navidad.

Por eso no pongo adornos. Mi marido estaba convencido de que era un invento

corte inglés. ¡Ay, mierda! También odio planchar. Si me entran unos calores

posmenopáusicos, ¿qué pa' qué?

Tengo que comprarme un ventilador.

¿Dijiste hojaldritos?

¿Con miel?

Sí, ¿qué puede pasar, eh?

¿Que me muera?

¿Los has traído por eso?

Claro. En el coche tengo una docena más.

¿Los subo?

Al final va a tener sentido el humor y todo.

Las apariencias te engañan. ¿Un café?

¿Solo y sin azúcar? No, gracias.

Deja de dar paseíto y cuéntame lo que me hayas venido a contar. Porque algo me

has venido a contar.

El día de la firma te dije que me vendría bien que te... Que pudiera tener

piso libre en dos años.

Pero hay un motivo.

¿Y se llama?

Daniel.

Llevamos ocho años casados.

Es amable, divertido, inteligente... Pero después de tres halagos seguidos

siempre viene un pero.

Pero no estoy muy segura de querer seguir a su lado el resto de mi vida.

No voy a tomar una decisión todavía. Por el momento estamos bien.

Más o menos.

Más o menos, hija, que romántico. No hablo de romanticismo, hablo de

A tu edad la realidad tiene que ser romántica. ¿Cuántos tienes, por cierto?

Treinta y nueve.

Hazme caso.

Hasta los cuarenta hay que ser romántica.

No dejar el escepticismo para los cincuenta y el desencanto para la

Pero es que no sé si quiero estar el resto de mi vida con él. No sé si quiero

que sea el padre de mis hijos.

Si es que me decido alguna vez.

Tengo la sensación de que las piezas no terminan de encajar en este puzzle.

¿Y David lo sabe? Lo de que al puzzle le faltan piezas.

¿Daniel? No, ¿para qué? Las piezas que faltan son mías, no suyas.

¿Y por qué me cuentas todo esto ahora?

El otro día me preguntaste para qué me compraba este piso y no te dije toda la

verdad. Me lo compro para tener una casa si me separo. Eso es todo.

A mí también me gustan las cosas claras, Lola.

Y al cabo de una semana te entra un ataque de sinceridad con alguien que

de conocer.

Hija, qué rarita eres.

Más o menos que tú.

¿Jugamos los países?

Mira, Rusia.

Este lo tengo.

Un bosquita caramelo. Ah, pero puedes beber.

Ya verás cómo sí puedo.

Ahí quítate el abrigo de una puñetera, ve.

No bebo alcohol, gracias.

Uy, lo bien que hace.

Yo también me estoy quitando.

¿Te quieres sentar?

¿Y a qué te dedicas?

Trabajo en una compañía de seguros. ¿Y qué tipo de seguros vende?

Adivínalo.

Coche, piso... No.

No.

¿Seguros de vida?

Seguros del porvenir.

La madre que te parió.

¿El médico no te ha prohibido fumar?

El médico me ha prohibido cualquier cosa que me dé el más mínimo placer que

cachondo. Estás jugando con tu salud.

Si los médicos me han desahuciado, ¿quién soy yo para llevarles la

¿Y a tu marido?

¿Cómo le conociste?

Es largo.

Pues hazme un resumen.

El cumpleaños de un amigo común.

¿Me caes bien?

Tú a mí más que bien.

¿Qué tal si quedamos otro día?

Mira, pues a lo tonto ya llevamos dos meses.

¿Quieres conocer a mis padres?

Te he comprado este anillo.

Boda por todo lo alto, luna de miel en las Bahamas, primer aniversario,

sexto. Siento no haberme acordado de la fecha, amor. He estado muy liado.

Tranquilo, a mí también me puede pasar. Y te pasa.

Y lo pobre es que cuando te vuelve a pasar ya no te importa.

Y sin saber por qué te ves comprando un piso.

Por si acaso.

Fin.

A eso lo llamo yo un resumen de categorías.

¿Y tú? Cuéntame algo de tu marido.

¿Víctor?

Yo no soy nada buena haciendo resúmenes. Y además no creo que tengas tanto

tiempo. O me equivoco.

Mañana madrugo. Me he comprado un piso y tengo que trabajar para pagarlo.

¿Un piso? ¡Qué suerte!

¿Y es bonito?

Demasiados tabiques para mi gusto.

Ah, pues tíralo, mujer.

¿O hay algún inconveniente? Sí, uno. Y bastante duradero.

Espero. A menos que David... Pase lo que pase con Daniel.

¿No la tendrías algo para el dolor de cabeza?

Una aspirina, ibuprofeno o algo más dramático, tipo nodotis. Una aspirina

estaría bien.

La ventaja de estar jubilada es que puedes traficar con todo tipo de droga y

acabar en la cárcel.

Las tengo efervescentes que hacen menos daño al estómago.

¿Por qué estás otra?

¿Te tomas un medicamento?

que te arregla un problema, pero luego te aparece otro por culpa de los

malditos efectos secundarios.

La vida es una partida de ping -pong.

Gracias.

¿Estabas grabando?

Sí. ¿Y por qué lo haces a escondida?

No sabía cómo pedírtelo. Me daba vergüenza que te sentara mal.

Ojalá que dures mucho.

Me doy media vuelta.

Está bien.

Lo siento. ¿Qué quieres que te diga? No digas nada.

Termina de grabar lo que te dé la gana, pero hazlo delante de mí. Ya no tengo

nada más que grabar. Entonces vete. Estate atenta a las esquelas del

El día menos pensado te doy una alegría.

Pues mira, no, no me quiero ir así. ¿Tú de qué vas criticando todo lo que hago o

dejo de hacer? Yo voy con la verdad por delante. No, tú vas con tu verdad. O es

que tú nunca te equivocas. Precisamente... No, mira, ahora me

Lo que te he dicho sí lo he dicho de verdad, lo creas o no.

Y sí, hay cosas en las que meto la pata. Pero al menos intento rectificar que es

mucho más de lo que haces tú ahí encerrada en ese armario como una

soltando refranes y citarrancias.

No sé por qué quería volver a verte.

Quizá porque me siento sola.

Y tú estás aún más sola que yo.

¿Lo reconozco? He cometido un error grabando tus espaldas. ¿Qué quieres? Es

primer piso que compro con bicho dentro.

Eso tiene su gracia.

¡Espera!

Si vuelves, que no sea porque te has olvidado algo.

Tranquila, no volveré. Lástima. A mí me gustaría.

Ya sabes que estoy siempre aquí.

Dentro o fuera de mi armario.

Sara, no era mi intención discutir contigo.

De buenas intenciones están los cementerios llenos. Qué buena cita, ¿no

Mierda de Navidad.

¿Verdad, Víctor?

Estamos cuidando el caso y el informe pericial es demoledor.

Habrá que afrontar el pago completo de la prestación.

¿Qué se evalúa en cuanto?

100 .000.

Ofréceles 80.

Pero el contrato es muy claro. Los contratos nunca son claros, por eso

los abogados.

80 .000 ahora o les vemos en los tribunales en dos años.

Lo que tú digas, Sara.

La póliza de la señora Herrera.

¿Cuál ha sido el valor de rescate? Cero.

La convencí para que la mantuviera y se contentó con una reducción.

Muy bien, Luis.

¿Lucía? Sí, tengo dudas con la familia Dávila. Si seguimos estrictamente el

protocolo, no recibirá la indemnización hasta dentro de mínimo un mes.

Van al día y la madre... ¿Qué le pasa?

Tiene tres niñas y dependía totalmente del marido.

No creo que le quede ni para leche.

Déjame el informe.

Si no me equivoco, nochebuenas mañana, no hoy. Pero ya que es viernes, los veo

tan preocupados por no pillar caravana para salir ya.

Los veo el martes.

¿Te quedas por aquí o te vuelves a tu tierra?

Por aquí.

Nada del otro mundo. ¿Y tú?

Igual. Cena familiar.

Bajan mis padres de Valladolid.

Pero me apetece. Con tanto trabajo apenas les veo y...

Les echo de menos.

Nunca sabes cuántas noches buenas vas a pasar con ellos.

Ya.

Feliz Navidad, Sara.

Feliz Navidad.

Ahora, feliz Navidad. Feliz Navidad. Hasta luego.

¿Qué haces aquí?

¿Qué hacías tú en el salón de mi casa el otro día?

Dime que llevas un vestido debajo de ese abrigo.

¿Qué quieres?

El IBI del piso. Me ha llegado a mí, pero te corresponde pagarlo a ti. La

Navidad es época de regalo, ¿no? Lo deberías pagar tú que vives en él. Me

temporal, uso y disfrute. Y los impuestos no me hacen disfrutar nada.

Es tuyo.

No me parece justo.

¿Desde cuándo son justos los impuestos? ¿Tienes un morro?

Si una no hace lo que le sale de las narices a mi edad, ¿entonces para

¿950 euros?

Un robo, sí. Pero tranquila, ya está pagado.

Adoro discutir. Estás como una cabra. Lo sé. Por eso quiero que me acompañes. ¿A

dónde? De compras. Necesito tu consejo.

Lo siento, pero yo no puedo ir ahora contigo de compras.

Camina, niña.

Vamos a llegar tarde.

Puntuales, cabroncita. Hay que ser puntuales. ¿Pero qué vas a comprar?

Quiero que me ayudes a elegir uno.

Tú vendes seguro de vida, ¿no te haces descuentos?

Buenas tardes, ¿las puedo ayudar?

Pues sí, ¿verdad? Queríamos comprar un atón.

Muy bien. ¿Para algún familiar?

Para mí. Quiero el mejor y no pienso compartirlo.

Me acompañan, por favor.

Madera contrachapada de nogal americano, interior en terciopelo acolchado, color

borgoña con cenefa, cojín a fuego, cristo de bronce en tapa.

¿Y a cómo?

Diez mil euros.

Me deja usted muerta.

¿Podría probarlo?

Supongo que sí.

Si está en la mano, me ayuda.

Gracias.

Sí.

Oye, incómodo, ¿eh?

Con su cojín y todo.

Y el colbideal, ¿eh? ¿Burdeo?

Borgoña. Oye, el forro, qué suavecito.

Oiga, ¿podría dejarnos a solas un momento? Que me digan muy tímida y

saber su opinión.

Por supuesto, les espero en la oficina.

Gracias.

Toma. ¿Y esto es?

Léelo.

En voz alta, por favor.

Ha sido una vida normalita. Mala, mala, ¿no? Pero tampoco como para tirar

cohetes. Si volviera a nacer, no cometería los mismos errores.

Pero como no voy a volver a nacer, me tengo que joder con los que ya he

cometido, que han sido muchos.

Pero también me he reído.

Sí, me he reído bastante.

No sé de qué, pero siempre he elegido reírme.

O al menos no darle mucha cuerda al llanto. Y ahora me voy.

Bueno, ya me he ido. Qué tontería.

A los que os quedáis, que aprovechéis el tiempo.

Hacedme caso.

Y que os espero.

A todos.

No os esforcéis en ser puntuales, pero que lleguéis bien.

Porque llegar vais a llegar.

Hija, no sé. Le podría haber puesto un poco más de emoción a la cosa, ¿no?

Al menos por la alegría de que por fin va a poder ocupar el piso.

Eres muy cansina, lo sabes.

Y tú también.

¿Otra vez te duele la cabeza?

Sí.

Toma.

Medicina natural.

¿De dónde has sacado esto?

De mi terraza.

¿Tienes marihuana en mi terraza?

¿Quién ha pagado el IBI? Yo.

Si te planto una secuestra, se me da la gana.

¿Algún vecino lo ve?

¿Quieres quitarte el dolor de cabeza, sí o no? No.

¿O vendrán conmigo en que ese es un ataúd extraordinario?

No.

¿Vaya?

Sí.

Es que iban a la oficina y yo les explicaba las tarjetas. Gracias.

Bueno, bueno.

Pero mira quiénes son. Si son ustedes, no me lo diga.

Sara Palacios. Buena memoria.

Y... Inconveniente.

Lola. Eso, Lola. Lola.

Es cosa mía o eso es un... No, eso no es un... Sí, sí, sí, eso es un... Porro,

sí. ¿Quiere? Hola.

Es que hace mucho que no fumo, María.

Es que además he seguido ambicio.

Pues no fume. Además aquí no se puede fumar, ¿verdad?

Ayúdame a salir de aquí.

Y te dejo dar una caladita.

Ay, no.

Ya está. Gracias, hijo.

Toma, te lo has ganado.

Cuidao, cuidao.

En mi primer apartamento, cuando viña de alguien, tenía yo una paceta

maravillosa.

Pero se la comió el gato.

Joder, cómo pega esto.

Espera, espera,

espera. Es que hace mucho que no.

Y me está dando... Tú, mate aquí, ya verás que... Aquí,

aquí, entra, entra. Es que me está dando, ¿eh? Por eso.

Me está dando.

Ay, que llevo yo unos días que mejor no contarlos, porque si les cuento... Ay,

como yo les cuente.

Y es que no termino yo de encontrar mi lugar.

A ver, en la vida hay que hacer algo de provecho, ¿no? Eso dicen los que...

Plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo.

Pues oye, yo ni una.

Yo me he conformado siempre con vivir.

Que eso... Bueno, pues ahora resulta...

Que eso no es suficiente y que soy un fracasado.

A mí me hubiera gustado ser cantante. Que yo con la guitarra.

Pero es que no he sido yo nunca muy de pensar en el día de mañana. Yo soy más

pensar en el día de hoy.

Que lo tengo más cerca.

Y convendrán conmigo en que es mucho más sencillo.

Bueno, ¿qué?

¿Entonces me compro el de 10 .000 o no me compro el de 10 .000?

¿Acaso te importa mi opinión? Claro que me importa.

Vale, no lo compres, no te sentaba bien. ¿Y entonces cuál?

¿No prefieres que te incineren?

Pero lo había pensado, no soy hemufallera, ¿eh? Pero sí, ¿por qué no?

Compra el ataúd más barato, total para que lo quemen. Y con lo que te ahorras

compras unos altavoces buenos para la tele. Es como es fundamental ir de

por alguien sensato.

Tu epitafio, guárdatelo.

¿Quieres que te lo dedique? Claro, y luego lo enmarco.

Eso tiene su gracia. ¿Qué haces en Nochebuena? Cenar con la familia de mi

marido. Mis condolencias. ¿Y tú?

Tengo cientos de ofertas, ya sabes, pero creo que me quedaré en casa.

Por cierto, el 28 es mi cumpleaños. El Día de los Santos Inocentes es tu

cumpleaños. Ya ves, qué ironía.

¿Vendrás a comprobar si sigo viva? ¿Vas a quitar las plantas de María?

No.

Sara.

Feliz Navidad.

Y le damos cuenta de una última información.

Algo sorprendente tuvo lugar anoche. El capricho de un anticiclón desviado desde

el norte de Europa trajo la nieve a Sevilla, algo que no ocurría desde el 5

febrero de 1954.

Los termómetros marcan temperaturas históricas de 2 bajo 0.

¿Ya? ¡No!

Y yo menos bruñonas.

¿Te quieres callar de una vez?

Ya.

¿Y eso es todo?

¿Qué esperabas? ¿El carnaval de Río?

Bueno, todos los días cumple una tres cuartos de siglo.

¿Que es una fiesta de cumpleaños sin guinarla?

Anda, toma.

No pretenderás que me ponga esto.

¿Qué es una fiesta de cumpleaños sin gorrito?

A ver.

¡Ay! Un selfie, un selfie.

¿También vas a hacer fotos?

Ya, ya. ¿Qué es una fiesta de cumpleaños sin fotos?

Mira qué guapas que estamos.

Te la mando por WhatsApp.

¿Y ese móvil? ¿A qué es ideal?

Lo compré en Internet.

Un chollo. Claro, que ahora que soy rica, todo me parece un chollo.

Enviado.

No deberías gastar tanto.

No tengo heredero ni pienso dejar un duro a las monjitas.

Pues con toda la tecnología que te has comprado, mi regalo te va a parecer una

reliquia. ¡Dámelo, dámelo, dámelo!

Felicidades. ¿Qué?

Ábrelo.

¡Un ventilador para balancear más fresquita! No.

¿Por qué te gusta estropear los momentos emotivos?

Porque no veo a las cursiladas.

Pero te lo agradezco mucho.

¿Y ahora la tarta? Está en la nevera.

¿Qué dices? ¿La traías tú?

No, yo no he traído ninguna tarta.

¿Qué es una fiesta de cumpleaños sin tarta?

Sabía que era mentira.

Una chica como tú nunca olvidaría una cosa así.

No voy a caer en la tentación de preguntarte cómo son las chicas como yo.

¡Mejor!

¿Cómo son las chicas como yo?

¿Nata y chocolate?

¿Me quieres contestar?

Las chicas como tú siempre saben lo que tienen que hacer.

Las chicas como tú siempre saben cuál es el momento, el lugar, la manera.

Las chicas como tú tienen el detalle de prepararle una fiesta de cumpleaños a

una enferma que está más sola que la otra. Las chicas como tú me demuestran

a pesar de mis recelos, merece la pena seguir confiando en el ser humano.

Sí.

Es de nata y chocolate.

Pero solo puedes comer un trozo que luego el azúcar que tú verías.

¿Y? ¿Y vas a ver qué te ponen aquí? No te explico cómo son las chicas como tú.

Daniel tiene un amante.

Le he pedido que se vaya de casa.

Imagino que esas son las cosas que le pasan a las chicas como yo.

Coges un móvil para hacer una llamada porque el tuyo se queda sin batería y

justo en ese momento llega un mensaje.

Y lo lees.

Un error.

Y el error se llama Elena.

Una compañera de trabajo.

¿Cómo lo oís?

Normal.

¿Normal? Sí.

¿En qué mundo vives?

¿Todo el mundo se enrolla con un compañero de trabajo alguna vez en la

Yo no.

Pues debería. Te relajaría muchísimo.

Así de simple. Sí, así de simple. ¿Qué problema hay?

Si vais ocho años casados, y perdona la expresión, pero a él le pica. ¿O es que

a ti no te pica? No.

Pues a él sí y se rasca.

¿Y te parece bien? Ya te lo he dicho antes, me parece normal.

Si yo voy a saber que vas a reaccionar así no te cuento todo esto.

¡Ay, Dios mío, menudo cabrón!

¡Enrollado con otra!

¡Contrato, no me pienso que le partan las piernas!

¿En serio no le das valor a la palabra fidelidad? No le doy valor a ninguna

palabra, solo a los hechos. Pues el hecho es que se está follando a otra.

hecho es que tú no sabes si le quieres. Sí le quiero. Eso no es lo que me

dijiste el otro día. Vale, me he dado cuenta de que le quiero. No, te has dado

cuenta de que le puedes perder y eso es lo que te jode. Pues a lo mejor. Pues ya

está. Pero eso no es amor.

Eso es miedo a la soledad.

¿Y tú qué pasa? ¿Que nunca has tenido miedo a estar sola? Sí, muchas veces. Lo

he tenido. Y lo tengo.

Por eso sé muy bien de lo que hablo.

¿Sabes por qué me quedé sola hace más de 30 años?

Porque no supe perdonar a Víctor. No supe diferenciar entre un simple picor

la entrepierna y el verdadero amor. Y me quedé sin el amor de mi vida porque yo

sí estaba enamorada de él.

Y aunque no lo reconozca, a ti también te pica.

Te agradezco el detalle, pero me parece excesivo.

Sara, decide lo que quiere y vea por ello. ¿O qué te crees? ¿Que puedes parar

vida con un mando a distancia y ponerla en marcha otra vez cuando se te antoje?

Está derritiendo la cera.

Piénsalo. Otro día. No, ahora.

Hoy. Ahora me duele la cabeza.

¿Qué te duele la cabeza? No me extraña que tu marido tenga un amante.

¿Quieres hablar de una vez?

Pues no con esta luz. Solo a ti se te ocurre celebrar un cumpleaños a las once

de la mañana.

De acuerdo, me pica, pero me aguanto. Vamos a tratar esto.

Vamos a dejarlo.

Pido un deseo.

Sara.

¿Qué? ¿Puedo dedicarte mi deseo?

Los deseos de cumpleaños son para uno mismo.

Pues a mí me da la gana dedicártelo. Pues haz lo que quieras, como siempre.

Pues al soplar estas velas, le deseo a Sara que se rasque.

Ordinaria.

¿Y tu marido, cuándo murió?

¿Se ha dicho a ti que mi marido está muerto?

¿No está muerto?

No. Vamos, creo que no.

¿Y en estos 30 años nunca le has dicho que le perdonabas? No.

Pues te lo vas a decir. ¿Eh, mi tarta?

Le vas a decir que le has perdonado en persona.

Otro día. No, hoy, ahora.

¿Cómo era eso del mando a distancia en la vida?

No me suena.

¿Dónde vive?

Yo qué sé.

¿Dónde vive?

A Cacira.

¿Qué? Eso digo yo. ¿Quién puede vivir en Algeciras? ¿Vive a poco más de una hora

de Sevilla y nunca ha sido hablar con él? No.

Álvaro, necesito que me consigas una dirección.

¿Cuál es el nombre completo?

Dímelo.

Víctor Fuentes.

¿León? Víctor Fuentes León.

Probablemente viva en Algeciras.

Probablemente está muerto.

Pues le hablas al ataúd. Práctica ya tienes, ¿no?

Eso tiene su gracia.

Sí, señora.

Por sentarnos en casa de mi ex marido el día de mi cumpleaños, que además es el

día de los santos inocentes, para decirle que le perdono por algo que hizo

años atrás.

¿Ese es el tipo de consejos que le das a tu asegurado?

No, ese es el tipo de consejos que les doy a las viejas que no paran de dar

consejos a todo el mundo.

¿Qué perra te ha entrado con que me reconcilie con mi ex? ¿Para qué?

Da igual.

Nada da igual.

¿Te le tienda?

Justo. ¿Y te regalaron? Un viaje a Jeciras con una amiga.

Tú y yo no somos amigas.

¿Ah, no? ¿Tos de qué somos?

Yo qué sé.

Yo sí lo sé.

Somos Pelma y Luis.

Mira, mejor pongo música.

Odio el flamenco. Pues te jode.

En el atardecer, tu lejano recuerdo me viene a buscar.

Qué callada quietud, qué tristeza sin fin, qué distinta Venecia

si me faltas tú.

Una góndola va, cobijando un amor, el que yo te entregué, dime

tú dónde estás.

Qué tristeza hay en ti.

No pareces igual, eres otra Venecia más fría y más gris.

El terreno canal de romántica luz ya no tiene el

encanto que hacía soñar.

No sé qué voy a decirle.

Improvisa.

Sal.

Lola, no cuela. Fuera.

Hola, Víctor.

Lola, vete o llamo a la policía.

He dicho que no quiero verte.

Señor Fuentes, por favor, entiendo que no quiera escuchar a Lola, pero al menos

escúcheme a mí.

Sé cómo se siente.

No, no lo sabe.

Pero me lo puedo imaginar.

No, tampoco se lo puede imaginar.

Si fuera tan amable de abrir la puerta, le podría explicar la situación.

¿Y tú quién coño eres?

Sara Palacios. De seguro es el porvenir.

¿Qué? No quiere verte.

Algo que no sepa.

¿Por qué te odia tanto?

Voy a saber qué le hiciste.

Pues ya te lo dije, no le perdoné su infidelidad. ¿Y?

Le eché de casa.

¿Y? Le amenacé con un cuchillo. ¿Y?

Cuando salía por el portal le lancé todas sus cosas por la ventana.

¿Pero no le di?

Bueno, también le lancé la mesilla de noche y así le dio.

Rompí la clavícula.

Bueno. No me siento orgullosa de aquello.

Acepta tus disculpas.

Por escrito, me ha firmado un documento aceptando tus disculpas.

¿Listo? ¿Quieres abrir de una puñetera vez?

Estás muy flaco.

Y muy viejo.

Tú, en cambio, eres el vivo retrato de Kim Nova.

En la película Pitney, ¿verdad? Todo el mundo me lo dice.

¿Qué es lo que quieres, Lola?

¿No te basta con esto?

Sigues siendo un mamón.

Pero tarde para cambiar, ¿no? ¿No te ha intentado vender un seguro de vida? No,

pero me ha dejado una tarjeta.

Bueno, ¿no me vas a invitar a pasar?

Espero visita.

Gracias.

Vaya, ¿tu pensión solo te da para este cuchitril?

Estaba esperando a que me pagaras la mitad de nuestra casa para mudarme a

más amplio, pero después de 30 años un día me dije, pues va a ser que no.

Pues mira, al final la he vendido.

A ella misma.

¿Vienes a traerme mi dinero?

¿Cómo lo sabe?

¿A qué has venido, Lola?

Mi amiga quiere que te pida disculpas.

¿Y desde cuándo haces tu caso a alguien?

No, pero si no te las voy a pedir.

Tranquilo.

No puede ser.

Deja eso.

Siempre ha sido un sentimental.

Alguno de los dos tenía que serlo.

¿Y cómo tienes la clavícula?

Me avisa cuando va a llover.

¿Y cómo está?

¿Cómo está quién?

La que me libró de aguantarte.

No está, nunca estuvo.

Vaya, la cosa no funcionó.

Pero pronto encontraste repuesto.

¿Es a la que esperas?

Murió hace diez años.

Debo decir que lo siento.

Debes irte a tu casa o donde vivas, me da igual, déjame en paz, Lolo.

Está bien, está bien.

Ya te he dicho que no te voy a pedir disculpas, pero quizá, solo quizá, no

lo correcto.

Quizá, solo quizá, yo tampoco.

Sí.

Sí que lo hiciste.

Te picaba y te rascaste.

Por cierto, te rascaste mucho.

Tampoco fue para tirar cohetes.

¿Sabes una cosa?

A mí también me picaba.

Pero nunca me rasqué.

Hay que ser gilipollas con lo sano que tiene que ser. Sano, sano...

más bien. Y no siempre merece la pena.

¿A ti te la ha merecido?

Hola.

¿Lo visitas?

Es mi hijo.

Marcos Lola. ¿Qué tal? Encantado.

Lo mismo digo con Marcos.

¿Quién es tu larín?

Qué putada hace ese viejo Víctor.

Feliz cumpleaños, Lola.

¿Quién era esa señora, papá?

recordar el ayer cuando todo en Venecia me

hablaba de amor ante mi soledad

en el atardecer tu lejano recuerdo me viene a

buscar que callara quietud

que...

Por las decisiones equivocadas.

Buenas noches. ¿Qué va a tomar?

Un Rioja, por favor.

¿Le sirvo otra?

Sí, gracias.

Hola.

Hola.

Perdona el retraso. No pasa nada. No había ni un taxi.

Te tiré un año entero sin quedar con nadie. Da igual. No entiendo por qué en

Navidad le entra a todo el mundo el sentimiento de culpa.

Por los anuncios del corte inglés.

Una conocida dice que la inventaron ellos.

Mira, ya me queda bien tu conocida.

¿Tú?

Bien. Estás muy guapa.

¿Quieres tomar algo?

Otra.

Vaya.

Ya ves.

Será la madurez.

Pues por la madurez... Salud.

No sé.

Quería decirte que he estado dándole muchas vueltas a lo que ha pasado y...

una situación complicada y desagradable para ti y para mí.

No es fácil hablar de esto, pero siento que... No le des más vueltas, Sara.

Lo mejor es pasar página.

Sí. Y separarnos definitivamente.

Hace años que esto no funciona.

Y no quiero que sigamos haciéndonos daño.

No, no, no. Yo tampoco quiero eso. Y por las cuestiones legales ni te preocupes.

Llegamos a un acuerdo y ya está.

Eso no me preocupa.

Yo siento no... no haber tenido la valentía de afrontarlo antes.

Pero... estoy enamorado de Elena.

Disculpame que te llame a estas horas, pero... No te voy a llamar.

¡Daniel!

¡Quiero el divorcio!

¿Qué haces?

¡Va a tener un hijo con esa chica!

¡Soy imbécil! ¡Soy imbécil!

¡Joder! ¡Puede decir algo que no esté allá!

¿Me está dando un infarto?

¿Sí? Gracias, Valentín.

¿Cómo estás?

Encantada de volver a tu casa y encantada de verte.

Y encantada de verle a él.

¡Hola!

No me lo puedo creer. Ni yo, hija, ni yo. Pues sí, ahora conduzco ambulancias.

Que las cosas cambien y... Cuidado.

¿Convendrás conmigo en que esto es mucho más que una coincidencia? Todo el

camino lleva con el cachondeíto.

Perdón. Si es que eres la única persona en el mundo que utiliza... ¿Convendrás?

Bueno, bueno, déjalo ya. Déjalo ya que me vas a romper todos los muebles.

¿Dónde vas?

Eh, al baño. A tu baño.

¿Necesitas ayuda?

No. Si alguno de los cuatro bypass falla, ya os mando un WhatsApp.

Mierda, decidme.

A ver.

Pues ya la he cerrado.

A ver, esta, para acá.

Anda, que menuda salud, ¿eh? Que parece que los médicos no acertaban con ella.

Bebiendo, fumando, hasta María.

Que, por cierto, nos tendremos que un poquito... Se lo comió el gato.

Pues qué pena.

Bueno, y usted paciencia, que ya sabe que más tarde o más temprano todo nos

llega a la hora.

Y una última cosa.

No necesitará usted productos de belleza, porque estoy vendiendo unas

antietas buenísimas con placenta de caballo. Bueno, eso regenera.

Me las están quitando de las manos.

Pero es que me ha cerrado la puerta sin querer.

¿Se puede saber qué buscas?

Nada. Ah, pensé que buscabas algo.

¿Yo? ¿Qué va?

Venga, ¿dónde lo has escondido?

No sé de qué me hablas. Pero si ni siquiera está el que tenía debajo del

colchón. Debajo del colchón, en el botiquín, en la olla express, pero la

se la lleva a la cisterna.

Mira, llevo 27 días soñando con este momento, dámelo.

Los he tirado.

Todos. No serás capaz.

No puedes fumar.

Sí puedo.

Puedes, pero no debes. No, no debo, pero quiero, y lo voy a hacer. No, no lo vas

a hacer.

No te pienso suplicar.

Sí, por favor.

No. Está bien, no te necesito.

Le pide a Valentín que me compre una carjetilla y ya está.

Valentín, cariño, ¿me harías un favor?

Que acercas al estanco de la esquina y me compras un paquetito.

Yo sé perfectamente lo que me conviene y lo que no. Y que sepa que porque te vas

a jubilar en un mes, que si no yo me iba a techar de la comunidad de Girol.

¡Asqueroso! ¡Traidor!

Lola, llevas casi un mes sin fumar. ¿Por qué no dejarlo de una vez?

Pues porque me gusta. Y fumaré hasta el día que me muera. Pero tranquila. Ya voy

yo a buscarlo.

Necesito a tu pana.

Otro infarto.

El día que encuentre una buena razón para dejarlo, lo haré.

Bueno, no hay nada mejor en el mundo.

Bueno, sí.

Hace tanto tiempo que no lo practico que casi ni me acuerdo.

Siento mucho no haberte podido visitar todo lo que me hubiera gustado.

Pero he estado muy liada.

Las malditas pólizas.

Entonces, ¿David?

No, Daniel tampoco.

Ahora hay otra cosa en mi vida más importante que él.

¿Recuerdas mis dolores de cabeza?

No son por el estrés.

La noche que te ingresaron todo empezó a darme vueltas y me desmayé.

Me hicieron unas pruebas y descubrieron que... que tengo

un tumor del tamaño de un guisante.

En un lugar del que ni siquiera soy capaz de repetir el nombre.

Por eso no fui a verte.

No quería contarte nada hasta que no estuvieses de vuelta en casa.

Me operé la semana que viene.

Los médicos dicen que no hay tiempo que perder.

Puede que salga bien o puede que salga mal.

Pero si no lo hago lo más seguro es que no llegue viva primavera.

Estamos a finales de enero, ¿no?

Pues eso, ¿sí?

Dos meses de primavera.

El otro día leí una cita de John Lennon.

La vida es aquello que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes.

¿La conocías?

Yo no.

Buena, ¿verdad?

Si estoy asustada sería poco. Estoy aterrada. Porque esto no estaba entre

planes.

Tengo 39 años y siempre pensé que ser una cuarentona iba a ser un trago

Pues a lo mejor no tengo que pasar por ello. Mira.

Eso que me ahorro.

Así que ya ves.

Daniel pasó a un segundo plano, igual que mi trabajo, este piso.

Todo eso que yo consideraba mi vida.

Tanto buscar y buscar y... Y la pieza que faltaba para... Para completar mi

puzzle. Estaba aquí.

¿Dónde has puesto mi bolsa?

Creo que tengo que sacar mi ropa.

Debería... Debería poner... La lavadora.

Anda, qué tonta, pero si creo que no tengo detergente.

Pues no, no lo tengo.

Tranquila.

No es justo, Sara.

Tranquila. No es justo.

Estas cosas no pueden pasar.

No deben pasar.

Déjame vivir libre como las

palomas que anidan en mi ventana, mi

compañía, cada vez que tú te vas.

Cada vez que tú te vas.

Déjame vivir libre, libre como el aire.

Me enseñaste a volar y ahora me cortas

las alas y volver a ser yo mismo,

que tú vuelvas a ser tú,

libre.

Libre como el aire.

Déjame vivir libre, libre como

el aire.

¿Ya? ¡No!

¿Ya? ¡No!

Las he visto más rápidas. Y yo menos gruñonas.

Niña, ¿qué es para hoy?

Me siento ridícula.

Ridícula has sido siempre.

¡Que salgas!

O tiro esta mirada de piruleta y me fumo un cigarro como Dios manda.

Contenta.

Será el que te vea bien.

Por un poco más de garbo, de estilo.

El estilo es el vestido del pensamiento, Seneca.

A Seneca le querría ver yo con esta peluca.

¿Estás divina? No sé.

No me convence.

Si no te convence es porque no tienes buen gusto.

Comprarme un piso contigo dentro es el mejor ejemplo.

Eso tiene que ser.

Le han traído este paquete, doña Lola.

Que no me llames doña. Que me echan más años encima.

La señora del primero B insiste en que llame don y doña a todos los vecinos.

La del primero B todavía no se ha enterado de que Franco ha muerto.

Que Franco ha muerto.

¿Sara?

Hola. Ah, es que no la había visto.

Con... Un pelucón.

¿Qué tal se encuentra del... de... Mejor.

Gracias.

Me voy un momento al baño.

A mi baño.

Anda, pasa.

Igual ha sido un poco... Sí, ha sido un poco... Uno nunca sabe cómo enfocar

estas cosas.

¿Qué tal con Naturalia?

Yo espero que se recupere porque es muy buena persona.

Y usted también lo es.

Y yo estoy muy agradecido por que me haya propuesto para este trabajo.

Como te pongas a llorar, hago que te echen en la próxima junta de cine.

Anda, deja el paquete en la mesa.

¿Qué tal es ser portero? ¿Un oficio en decadencia?

Bien, tranquilo es.

Y encima tengo piso gratis.

Techos altos, buena orientación. Y 100 metros cuadrados.

Que... Sara, usted está muy guapa, con pelo, sin pelo, porque usted es

guapa. ¿Me entiende?

Guapa de donde hay que ser guapa.

Gracias.

Y me voy a la portería, que tengo mucha faena.

Adiós.

Faena, dice.

¡Qué valor!

No he visto a nadie trabajar menos, ya sea de agente inmobiliario, vendedor de

ataúdes, conductor de ambulancia y ahora portero.

¿Y qué te has comprado en la teletienda?

Dos he comprado. ¿Dos?

Siéntate y te cuento. Estoy bien de pie.

Vale,

me siento.

A ver, te lo suelto un tirón. Se me está ensayando.

En vista de que te han sacado ese guisante que tenías en la cabezota y que

vas a morir de momento.

Y en vista de que yo tampoco doy síntomas de morirme. De momento.

Y bueno, y en vista de que he dejado el tabaco, el alcohol y todos los placeres

de la vida. Y puede que eso alargue aún más mi existencia.

Los cuatro bypass y yo te lo agradecemos.

Pues en vista de todo lo dicho, creo que ha llegado el momento de tomar una

salomónica decisión. Que me venga a vivir contigo.

No. Ah, creía.

Pues crees mal.

Ay, ¿por qué te gusta estropear los momentos emotivos? ¿A mí? Tú me

la sorpresa del ventilador. ¿Vas a comprar un ventilador con esto? Anda,

¿Te quieres venir a vivir conmigo?

Lola, eres generosa, encantadora, divertida.

Ay, mal asunto. Te la hago seguido. Pero acabaríamos matándonos la una a la otra

y lo sabes.

Sí. Aunque lo que sí puedes hacer es ir reformando mi piso. ¿Por qué no tiras

ese tabique de una vez? Es absurdo.

Además, esa puerta siempre la tienes abierta.

Eso sí que tiene su gracia.

¿El qué?

Es que lo sabía.

Sabía que me lo ibas a pedir. No, no lo sabías. Sí, lo sabía. Mira, dos por el

precio de uno. Y me han regalado un operador de verduras.

Vamos a tirarlo.

No quiero más inconvenientes en nuestra relación.

¿Estás hablando en serio?

No me queda tiempo para bromas.

Venga, vamos a tirarlo.

No hace falta que sea ahora, Lola.

Ya más adelante, con tranquilidad.

No, Sara.

Ahora.

Siempre ahora.

¿Estás loca?

Estoy viva.

¡Estamos vivas!

y y

y

Gracias por ver el video.

¡Gracias!

¡Gracias!

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