Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
El fin del mundo ya llega.
Dios nos oyó.
Antes de la lluvia, se encarnará la nueva Virgen y parirá el Hijo del
Y con las primeras lluvias de este año, llegará el gran fuego.
Y entonces, los sublimes, los perfectos,
seremos los únicos salvos.
Porque dejamos al mundo que junta carne y espíritu.
Nosotros cometemos el divino pecado.
El pecado por tu gloria.
Por arriba de la carne.
Por eso somos los alborozados.
Los jubilosos.
Los pescados de tu nueva Jerusalén.
Los que no pecan al pecar.
los que no embarran las manos en casa, comida y sustento, los que
abandonan a hijos y a padres, los perfectos,
los vasos comunicantes de la divinidad,
porque la lluvia,
el fuego,
el fuego santo,
No puedo.
Ya no puedo.
Dios manda sus pescados al santo
reposo.
¡Sé!
Hoy tampoco terminaron el rezo.
A ver si la vieja se pela ya de una vez por todas.
¿O no, Fidel?
Sí, tío.
Nuestra madre, Germán.
Ofendes al divino.
Que somos los del tercer milenio. Los del espíritu.
En el milenio del hijo había carne, medicinas.
Ya no.
Si Dios me mandó dolor, es porque seré el nuevo Mesías.
Y me tocó redimir.
No tienes razón.
La mamacita tiene razón, papá Basilio.
Usted habla como marido.
Ella razona como profeta.
Melida.
Allá afuera en el mundo, ¿sabías algo de medicina?
Sí. Allá en Argentina.
Ayudaba a las muchachas que quedaban embarazadas.
Pues vamos.
Nunca la dejó sola.
Además, se le da por ayudar como a todas las arrimadas.
Un encargo divino.
Va a llevar al reino de los cielos.
Si Diosito quiso que sufriera, pues él sabrá, papá Basilio.
¿Y si no sabe?
Deja que ésta le ayude a encontrar la buena muerte.
¿Ésta? ¿La extranjera?
La patria del Señor no tiene fronteras.
Además, yo soy extranjero. No es lo mismo. Es lo mismo.
Pues afuera ya se acaba fetos a putas.
Putas como ella.
Dios lo habrá perdonado o no andaría aquí.
No dice usted que hasta Dios se equivoca.
Nada, nada.
Le dejo a la muchacha para que cuide a la
santa. No se apure. No le ha tocado varón.
Niña, tienes a tu encargo la voz de Dios.
Al cielo, al cielo, al cielo quiero ir.
Y al cielo...
Llegó la luna de sangre y como la inmaculada aplasta la ponzoña y
trae la voz en la mano.
Y como eres limpiada, me quitaste el dolor.
Trae la marca de la cruz
florida.
Es mi relevo.
¿Quién iba a decir que mandaría una chamaca?
Pero trae la cruz florida y la vieja.
Y todo igualito al escrito.
Ya se me hizo.
Papá Basilio.
¡Papá Basilio!
¡Llegó el reemplazo!
¡La nueva virgen!
Era nada más que un traguito.
Lo que quedó de hace un rato.
Me llegó el tiempo de la paz.
Con espíritu curó mi dolor.
Recuerda que Dios castiga al que duda.
Se lo lleva a la chingada.
Es que yo... era medio tan... tan normal.
¿Es que no me enseñaste tú mismo a descubrir los misterios en eso del
Ella nos va a traer al nuevo niño Dios.
Mira.
Tiene la cruz florida en la diestra.
Vela.
Ya no me toca el dolor.
Ahora le toca a la chamaca.
¿De dónde saliste, mijita?
¿Quién te dio la máquina de Dios?
Melilla.
¿Así vestido?
Así solo mi sexo te toca.
Mi carne queda limpia de pecado.
Porque no es mi cuerpo el que pega.
Solo mi sexo.
Por eso cojo vestido.
Tómame plato.
En eso me gasté el dinero.
¿Y para ti?
¿Tal para cuál?
El sexo y dinero.
Los signos de Babilonia. El gran capitán.
Yo me voy con los elegidos.
Pero no, no me voy.
Los contagié ya con mi pecado. Mi sangre es vaca. Por eso se revuelca como un
perro con una perra.
Pero... Llegó la hora de mi baño de sangre.
¿Qué? Aquí, en este chocero.
No, no, Salomón.
de mi muerte carajo que alguien vea
En Italia valga medio.
Trae sangre por todito.
Limpiésela. No la vaya a ver la tira.
Nada más decía por decir.
¿Pues qué?
¿Le vas a decir a la policía?
La policía no va a necesitar a nadie que le diga que está esta tuita llena de
sangre.
Pero los santos patrones ya están por llegar.
Llegan antes de que amanezca, antes que la tira.
Ellos entienden.
A ellos la sangre no los aproblema.
Son los libres.
¿Dónde lo va?
Allá no entran extraños ni nada de nada.
Se lo digo al Gavilán.
No entra al mundo ni sus negruras.
Allá, en la Nueva Jerusalén.
¿Y dónde dices que van?
Mi vida la propongo.
¿Seguro?
Allá vamos a ser bien felices.
Al cielo, al cielo, al cielo quiero ir.
Al cielo, al cielo, al cielo quiero ir.
Si al cielo quieres ir, a recibir tu palma, a Dios en cuerpo y
alma, a te amar y servir.
Al cielo, al cielo, al cielo quiero ir.
Al cielo, al cielo, al cielo quiero ir. Al cielo quiero ir, al cielo quieres
ir, a recibir tu palma, a Dios en cuerpo y alma, haz de
amar y servir.
Saquen todo lo que traen en las bolsas y pónganlo aquí.
Valores, alhajas... Aquí no entra nada de Satanás. Sus pompas, sus obras y toda
esa basura.
Es un Walkman.
Dicho está.
Al eléctrico.
¿Qué entra el demonio por sus filamentos?
No es eléctrico, es de pilas. Igual.
Padrecito, mire.
Yo soy Merulico, que nos llaman.
Y esto lo uso para ensayar, para mi garganta. Se queda acá.
La electricidad es la garganta de Dios.
Solo para usos. santo.
Acá no entra al mundo.
No hay oro ni variedades, hijo. ¿Y con qué voy a trabajar? ¿Lo necesito para
sacar mis centavos? Aquí no.
El dinero se queda afuera porque está contaminado por el demonio. Tiene la
de Satán.
Fíjate, si no...
el dinero.
Por algo será.
Verdad de Dios, papacito.
Tal cual.
Prontas, domicronostrum.
Dale tu aparato y los centavos, que aquí no necesitas nada.
¿Y mi bata?
Asunción. ¿Y? El color de la Inmaculada. ¿Acaso no lo has visto en el cine?
Allí lo dice bien clarito. El cine nos enseña todo, ¿verdad, papá Basilio?
Sí.
Dios nos lo enseña con el cine.
Por ahí aprendimos a vestirnos así, de antiguos. Ven, te toco esto, ven. Es
saber tu estado.
Si has tenido sexo.
Aquí a las muchachitas doncellas las tenemos aparte. A ver si de alguna de
ellas... Nace el santo Mesías.
Ven, ven conmigo.
A ti te toca de magdalena.
Porque ya estás estrenada. El reino de la carne.
Allí pecas y tu carne y tu alma se van apartando y dividiendo cada vez más.
Y así te conviertes en puro espíritu.
Por eso a nosotros los pecados nos purifican.
Y luego ya pasas al estadio de las Martas.
Aquí es así.
Cada quien tiene su sitio y su porqué.
Otra virgencita, papá.
Va para el cuartel de las doncellas. No, me quiero ir con ella. No, a ella le
tocan servicios de varón. Ya fue ya. Le toca ser magdalena. No importa, me voy
con ella.
Es mi mamá.
Es pecado separar la sangre.
Estás virgencita, hija.
La comunidad te necesita.
Deja que venga conmigo.
La cuido en el mundo. La cuido aquí.
Andaba en un burdel y sigue intacta.
Déjala, Micaela.
A la fuerza no vale.
Que al reino del Señor solo pasan los felices y los sublimes no se les
puede forzar.
¿Y si la hoyan, papacito?
Pues se la verán con Dios y sus bienaventurados.
Se acomodan en el cuartel. Rita las organiza. Aquí todo el mundo sabe qué le
toca, cuándo y cómo.
Nada de angustias y averiguaciones.
Es el orden de Dios.
Se come juntos, se cocina juntos, se trabaja juntos.
Se comoda con el agua de los baños de mamá Dorita.
Es el designio de los felices para cruzar el fin del mundo y entrar en el
paraíso.
Rita.
¿Y esta?
Papá, Basilia sí lo dijo.
Es mi hija.
La toalla nomás para ti. A ella no le toca aquí.
Que vaya y se las arregle con Micaela.
Esto pasa porque la mamacita está enferma.
Si no, ¿cuándo?
Ella sabe que en este oficio hay reglas.
Que los joseses quieren privacidad.
Tampoco va a estar pispiándote cuando estés con varón.
Aquí las gallinas son de respeto.
Son carne sacra.
Purifican el cuerpo así como la hostia.
Allá.
Ahí. Allá.
Mira qué bonito.
Igual que el cine.
Mira que estás loca.
Decir que soy tu madre y no sé cuántas cosas más.
Ojalá fuera.
Ella era puta y cabrona.
Tú nomás, puta.
Loca tú.
Y loca yo por seguirte la corriente.
Pero si ni siquiera tengo edad para ser tu madre.
¿Y quién nos crea?
Fíjate que tu madre... Mañana vamos a arreglar este entuerto.
Mañana.
¿Qué carajos haces?
Iba a la tarde de su vigilia.
Santísimo. Y vas a beber.
Hay humedad.
No vaya a ser que se adelante la lluvia y se eche a perder todo.
Todavía no estamos listos para la lluvia, para el gran día.
Acaba la de molar en el cáliz.
Dios me pone a pruebas contigo.
Soy su profeta. Y mi mujer lo hace a propósito.
Lo mismo lo hizo Abraham. Ya sabes cómo es él.
Oye, ¿y nos jugamos un dominó para
aliviar el dolor?
¿La que dejamos pendiente? No, no la dejamos pendiente.
Gané.
Ganar, hombre.
Lo que existe es ganar.
No.
Yo tenía la mula de seis.
Pero tocó el ángel Uzi.
Tuve que irme.
Mira, en el juego el que se levanta pierde.
Te toca.
El latín es lengua sacra. Y estamos jugando dominó, no la friegues.
Los años, con los años se acostumbra uno. Los años del
seminario, los años de burgos, de antes.
De antes de ser elegido.
Él tiene sus preferencias, los pecadores.
Lástima viendo tantos que nos tocará a nosotros.
Claro, no soy tu hombre.
Si Dios quiere tu dolor, yo no.
Cerrado.
Carné.
Con la tía.
Tú nos señalaste, eres nuestra guía y nuestra alegría. Tú nos
elegiste, tú nos señalaste, somos tus hijos, somos tus pecados.
Tú no te elegiste, tú no señalaste. Eres nuestra guía y nuestra ley.
Somos tus pescados, tus regimos, tus felices.
Somos tus amigos, somos tus estados. Tú no te elegiste, tú no señalaste.
Toca la venta de los muñecos sagrados.
Hay que comprar bastimentos para el reino de Dios.
El día terrible.
se acerca.
Os amo.
Cuando el día llegue,
te apietarás solo de tus pescados, los nuevos ángeles,
los iguales al Señor, vencedores de la carne.
Golpideus sanguinatum.
¡Propuela el templo de mi padre!
Los tambores.
Se sienten aquí.
Rico.
¿Tú crees que así sea la voz de Dios?
¿Los tambores la voz de Dios?
¿Qué ocurren si las hijas?
Vente. Ese a la vista y escuchar desde este... Mira, ya casi sale la melónica.
nunca se debe lavar su lema.
Déjate.
Vamos a jugar un domino.
Ya ves que disminuye el dolor.
La otra la gané yo, ¿eh?
Hombre, ganar... Lo que se dice ganar, no.
Yo tenía la mula de seis.
Pero tocó el ángel. No, papacito.
En un juego el que se levanta pierde.
El latín es lengua sacra.
Estamos jugando y no nos la pierden.
Nancy está crecida. No, no, no.
Jode de aquí, jode de allá.
Lo mismo.
Allá la policía la tira, como le dicen.
Jode más.
¿Alguna vez te agarraron?
Cabrón, ¿no?
Cabrón.
Por eso mejor aquí.
A ti te tocó ser bienaventurada y ni cuenta te diste.
Yo sí tuve el llamado.
Tomasa me ayudó a encontrarlo.
Un día de esos gachos así, perros ojetes, que llega papá Basilio y que me
llamado del fin del mundo.
¿Fin del mundo?
¿Tú crees?
Sí.
¿Me peinas?
¿Te hago tu rol como Rosita?
¿Quieres que te haga como gallo?
Era buena.
Primero la agandó y ya se percansó a tu mamá.
Y luego le rezo a su vecincita.
No le rezo a ella.
Le rezo a la patrona del fin del mundo.
Ella entiende de odios porque anduvo en la vida.
Y si le pido que mata a la perra que dice que es mi madre, me voy.
¿Te rezas para que mate a tu mamá?
Ay, ¿a poco tú no?
Dice que mejor me hubiera abortado como perro.
Mejor muerta, ¿no?
Papá tiene casi frío.
Le estaba rezando mi madre ahorita.
En la que dicen los que vienen vestidos de santos a abunder el agua santa.
Esa.
Me voy a ir con ellos.
Ahorita.
Mira.
¿Ves? ¿Qué? ¿Un gomazo?
Un milagro.
Es un pescado.
Y ellos se dicen pescados.
Tengo el llamado.
Así se va a ver mejor.
Hijo, si se lo pongas a tu vieja.
No se lo chingué.
La castigo.
Así paga sus culpas para cuando le agarre el fin del mundo.
Porque ya se viene.
¿Por qué la prisa?
Ah, pues por mi lugar.
Los concheros son tempraneros y bien aborazados. Y como están de moda,
toda la plaza para ellos.
¿Sabes?
Mi mamá dice que me besé.
Que quieres cosas.
Que eres raro.
Y tienes a tu muñeca y ya hasta nombre le pusiste.
Bueno, si es que...
Esa Rosita me la vendieron con nombre y todo y... Le tengo aprecio, como es de
las de pasta de las que ya no se hacen.
Bueno, pues sí, tiene su cara de angelito como tú, ¿se te parece?
Móndega vieja, ganas de ensuciarlo todo.
Te digo, porquería adentro y porquería afuera.
Porque perro la pinche vieja.
Catlipoca, Ayateca, no sé qué, mis huevos.
Nada más para ablandar el corazón de los turistas.
Se las quité para meter la tierra de la Nueva Jerusalén.
Como no me alcanzaba para comprar los muñecos de los santos, mamá Dorita y
Basilio, pues dentro de las monas da igual, ¿no?
¡Venga, damita, venga, caballero! ¡Yo le muestro, yo le enseño!
¡Venga!
¡Damita, caballero!
¡Joder, joder, joder, joder!
Joder, ¿cuál azteca? ¿Cuál azteca, cabrón? Si me estás hablando en español.
seas pendejo, no seas mamón. Te voy a pisar la madre.
Rosita, hijo de la chingada. Vete, vete, vete.
Por predicar a los falsos ídolos.
Dios dijo así, ojo por ojo.
Y así, por el maniquí de este.
Y porque yo soy un gachupín con dos cojones y un carajo.
Al cielo, al cielo, al cielo quiero ir.
Al cielo, al cielo, al cielo quiero ir.
¿Y ahora? ¿Y ahora con qué trabajo?
Qué mundo.
Cada día es peor que el otro.
Mañana alcanzará la paz.
Mañana, mañana.
Mañana es mañana, ¿por qué no? Ya ve.
En la Nueva Jerusalén, el mañana lo tenemos todos los días.
Entonces llega Víctor Mature y le dice a Semiramis, deja de tentarme, que
yo soy del pueblo elegido y tú no.
Ella estaba con ese vestido verde y con el vientre al aire y se lanza a sus
pies. Era pecadora.
Vamos a ver.
¿Quién sabe de dónde era?
De Babilonia.
¿Quién habló? ¿Quién?
Eras tú, mi hijita.
¿Y cómo lo sabías?
¿Qué? ¿Te gusta el cine?
¿Has visto ya la película?
¿Contesta?
El cine no es pecado.
Dios creó el mundo.
Y el cine igualmente crea mundos.
Es la verdad.
El evangelio.
El mismo acto santo.
Así, con el cine, los pescados nos vamos volviendo...
Bienaventurados.
A ver, di.
Es que es tímida.
Ranchera, como dicen aquí.
Sí, aquí todos son rancheros.
Mañana terminamos la película.
Si a esa le gusta el cine,
¿por qué no podemos platicar?
Vamos, digo yo, o no.
Oriadito. Vamos tú, ayúdame a abrir esto.
Yo también tengo derecho a la salvación.
Voy a la Santa Mamadolita.
Quiero pasar al otro lado antes del fin del mundo.
Sí, pero de varón, manito.
Eso no se cambia.
¿Quién eres?
¿Por qué ese disfraz de mamarracho?
Aquí no está permitido.
Esta iglesia no tolera los invertidos. Igual afuera.
Pero afuera es feo.
Hay burla y podredumbre.
Aquí está Dios.
Aquí me quedo.
Y aquí mi tío, el sargento que le dicen el edad.
Pues no me halla.
Aquí nomás entran los creyentes.
El ejército nos cuida. Por eso.
Por eso mismo.
Mi tío y yo somos el purgatorio.
De Jimerito.
Estas navajas son para gente de mi rango.
Te dejan la piel lisita.
Mira, como de seda.
Ya entenderás cuando tengas barba.
Corta.
¿Algún menor?
¿Están ustedes de acuerdo con eso del fin del mundo?
¡Sí!
maquinita, pero me salió recar. Les pedí que le dijera al mamá Dorita.
Yo soy un pecador y ni así me dejaron pasar.
Pagué mi boleto y todo.
Todo el mundo tiene derecho a ir al cielo.
Convénzanlos. Yo?
Estaría bueno.
Cargue bien esos hostales.
No, porque a mi sobrino la va a boboñar.
No, tío.
¿Cómo? Sí, señor.
No, coño.
¿Cómo camina?
Así no.
Te voy a enseñar a caminar.
¿Ahorita? Ahorita. Órale.
¿Dónde? Te voy a enseñar a caminar como hombre.
Cinco veces.
Como hombre.
¡Arriba eso!
¡Arriba!
Vamos pegadas al cuerpo.
Mejor para usted y mejor para mí.
Llevo su navaja.
Allá me va a hacer necesidad.
Ya nadie lo va a avergonzar, tío.
Y cuando llegue la hora del fin del mundo, yo rezo por usted.
Es mi tío y nos tenemos que herencia.
Ley de sangre.
De lo demás yo me ingenio.
¿Crees en la lluvia del fin del mundo y que de aquí nos vamos al cielo?
Claro que crees.
Si no, ¿pa' qué venir acá?
Es un feliz.
Mira, tiene los ojos claros, claro.
Así, casi verdes.
Pero yo soy más blanquita.
¿A poco no?
¿Sí?
Tiene sus ojitos claros.
Como Santito.
Como estampita.
Ya llegaste.
Te había tardado.
Nomás me dieron el encargo de cuidarla.
No me contradigas.
Si te digo que él te mandó, es porque lo sé.
Me lo dijo en el sueño.
Y luego lo supe cuando te vi.
Si traes la marca de la Cruz Florida y todo, y eso con lo que Dios te habla.
¿Yo?
Esto me lo pegué nomás porque sí.
Papá Basilio.
Papá Basilio.
Llama a los felices que le dé la bienvenida.
Llegó la que le toca, Padre, al Mesías.
¿Entonces ya llegó?
Ya llegó.
Dios le eligió.
Él sabrá por qué.
Son sus designios. ¿De veras? ¿Ya llegó el fin del mundo, mamá Dorita?
Así será, mamá.
El fin del mundo es para los de afuera.
Llegó la nueva Virgen.
La que nos trae al Mesías.
Llegó de verdad.
Miren.
La nueva Virgen.
Igualita.
¿Y Tomás?
Diosito no las mandó así de normal.
Para combatir el pecado de la vanidad.
Pero hay diez.
Dios dio la señal.
Enséñase la misita.
Y enséñate esto con lo que Dios te hace.
El arcángel Gabriel me lo dijo. Recuerden.
Bienaventurados los que creen.
Porque ellos serán los únicos salvos.
Dios ilumina a sus iluminados.
Y el que no ve la luz de la verdad, no es esta creyente.
No es pescada de veras.
Venga, señora Reina, vámonos a la calle.
Esa nueva virgen yo la vi primero.
Durmió junto a mí, Jesús.
¿Ves,
Rosita?
Por eso era mi diosa, por eso era tan así, tan especial.
¿Tú aquí?
Quería verte.
¿Nomás?
¿De veras querías que fuera tú?
Con permiso.
La Santita.
Está con nosotros la Santita.
Me dice mi niña. Y a mi niño por nacer.
Ándale, patroncita, tócalo.
Mamá Tomasita.
Mamá Tomasita. Mamá Tomasita. Mamá Tomasita.
Mamá Tomasita.
Mamá Tomasita.
Mamá Tomasita. Mamá Tomasita.
Mamá Tomasita. No.
Una planta.
Mamá Tomasita.
Mamá Tomasita. Mamá Tomasita. Mamá Tomasita. Mamá
Tomasita. Mamá Tomasita.
Mamita. Mamá, mamacita.
¿A poco no parece una virgencita?
Vos.
Vos. ¿Vos qué?
Siempre con tu esposo.
Porque es joven y bonita.
Esos son tus esposos. Esta no le ha pasado un pene en su vida.
Porque es que si es no la mandó silvestre y pura.
A ver, mi hijita.
Robate estos.
A mí ya me queda poco.
Le quedaron calzados. Otra señal.
¿Quién sabe que ya no tengo vientre? Ahora tengo el de ella.
No, reinito.
No, no te avergüences.
¿No ves que has de tener mesías?
Lástima que no nos saliste huevita.
Con pelitos como del niño Dios.
O de ojito claro de perdida.
Hay que arreglar todo tu pecado.
¿Sabes?
Vas a necesitar... Que Dios te hable más fuerte.
Digo... Uno como ese que tienes, pero más grande.
Para poner en la tele de la iglesia.
Y así todos puedan ver la voz de Dios.
Oye, ¿has pensado en algo así para tu honra y adoración?
A mí me dan mis zapatos, mi lujito.
¿Muñecas? ¿Y qué más?
Tambores.
¿Ves? ¿Y qué sabes función?
Tambores, muñecas.
¿Y zapatos?
Es la víbora de Luzbel.
¿Por qué no me escuchas?
¿Por qué no me escuchas?
Escúchame.
Mi disco es buena.
Pero nadie.
Luzbel.
Oígame.
Y ahora lo que faltaba.
Tambores. Coño.
Cuando yo me vaya, te vas a hacer cargo.
¿Y si usted se equivocó?
No.
Los signos son los signos.
Y los signos no se equivocan.
Es que me da miedo.
Pues te lo aguantas.
Que para eso eres santa.
¡Suscríbete al canal!
Amén.
En tan graciosa belleza, Dios creyó que ya
tienes nueva guía.
Dulce y bendita más,
es un perfecto ser.
Mata.
¡Gracias!
Los libros de Espíritu no tenemos dolores temporales.
Él hace el miedo.
Déjame.
Tiene que meditar.
Igual que Cristo.
Igual.
Cuestión de un santo.
Ya llegaste, mi hijo.
Gracias.
No puedo vivir sin ti.
Se nos fue.
¿Qué no ve?
Se murió.
No vacilo.
Seguro Dios eligió a esta de reemplazo.
Tu amor se llenará de corazón.
Eres una estrella divina. Vivo la alegría.
Puerta.
Dos. Con todo.
Ya se murió la vieja.
Llegó el día.
Tenemos nueva profeta.
Llegó el día.
Ya llegó el día.
Tenemos nueva profeta.
Carajo, la metieron en la caja.
Pero se les va a podrir todita.
¿Dónde cree?
Solo tiene sus técnicas.
Y así se cumple aquello de la carne corrupta y el perder el estadio.
Y así se lo dijo clarito Dios a mamá Tomasa.
Le habla con la máquina esa de la tele.
A la nueva.
Pero si se ve chamaca y pendeja.
¿Qué? Una partidita.
Pero no de cubilete.
Con ese me hace trampa.
Con el con que Kedis, que en España es distinto.
Mejor juego cantinero.
¿Dominó?
No, de verdad.
Eso era con ella.
Te voy a hacer tu rubi.
Como el de Rosita.
Para descubrir el cuello y resaltar la elegancia de la nuca.
Igual que mi Rosita.
Mi mamá bien que sabía, ¿verdad?
La puta bien que sabía.
No.
Ahora eres santa.
La puta es la vida.
Y Dios dijo que arda en los infiernos el que toque la carne de la elegida.
La carne de la virgen profeta es sacra.
Igual la carne de la madre muerta.
Necesita de alcance.
Pero está bien.
Hay que enterrar a los muertos.
Me hace compañía.
Está muy solo.
Te tocó de profeta.
¿Te tocó la soledad?
Si me tocó la soledad, la quiero sin ti.
Vete con las otras a los cuarteles.
Luego, luego se ve que no perteneces al tercer estadio.
Quédese.
Traes la matriz llenita de telaraña.
¿Ves?
Me odia.
Igualito que mi mamá.
Pensamos que no estabas.
Está todo tan oscuro, tan callado.
Está tan solito.
Bueno, ella es mi única compañía.
Traía apuro por traer los juguetes que se compraron con los diezmos.
Era todo lo ahorrado.
Ahora hay que ver qué vamos a hacer. Mañana dices.
Ahora quiero estar sola.
Sola con él.
Él.
Aquí, con la lengua en medio de los dedos.
No me saqué nada.
Los zapatos me los dio ella. Usted mismo lo vio, papacito.
Y la tarea que te encomendó.
¿Piensas que te puedes ir así y dejar a mis pescados solos?
No sirvo.
No sé qué hacer ni qué decirles.
Nací pecadora.
Lo llevo en la sangre.
Caliente como la móndriga de mi madre.
Igual.
Igual.
Se tocó la misma mala suerte que a nosotros.
Y esa no se quita.
Ni pecando.
Dios no se anda con miramientos.
Su misión marca el alma.
Pecadora y todo.
Así es él.
Ya ves.
Tiene esa midorita ahí.
Y un sepulta.
Y yo, callado.
Sin decir ni pío.
¿Crees que me gusta verla como mono de feria?
Pero dices que él lo pidió.
Así es él.
Deus ira.
¿Y si me revelo?
Se ve que no has leído de Dios, criatura.
Juegas un domino conmigo.
Lo hubiera jugado con el sardo ese. ¿Qué te crees?
Yo lo jugaba con mi mujer.
Si te lo propongo a ti es porque te tocó ser profeta como ella.
Yo soy el Cordero de Dios que quita los pecados al mundo.
De ahora en adelante yo seré la única que peque en la Nueva Jerusalén.
Dios quiere que salve a mis pescados.
Órale, ya sabe lo que tiene que hacer.
el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.
Mis centuriones serán mis doce apóstoles.
No habrá familia, ni carne, ni lujuria, ni propiedad, ni mezquindad que
entorpezca el amor a Dios.
Todavía no le baja la viabilidad. Si lo sabré yo, es mi sobrino. No se lo lleve.
Es todavía un niño.
No tendremos más recién llegados.
Nada de mundo.
Nada de afuera.
Nada.
Ni un pescado nuevo traen.
No me gusta esta calma, chicha.
¿Ha habido muertos?
Pues... Pues entonces nos importa un carajo.
¿Hay noticias de Fidel? Yo puse anuncios en el radio y en todo, así como usted
me dijo. ¿Pero hay noticias de Fidel?
Yo digo... Pues ¿para qué hacernos guajes?
Con el debido respeto, Sargento.
Pero usted... Es yo.
Sabemos muy bien dónde está.
¿A poco no lo vimos reza y reza?
Ahí, igual que todos esos que están allá adentro.
¿Dónde debe estar?
Dicen que el corazón es bien pendejo.
Lo capaz que se cuida para que no le duela.
Fidelito es incapaz de hacerme eso. ¿Dónde crees?
Él se ve bien rarito que me rechoca la maricona de esa de los rezos.
Imagínate tú.
Fidel perdido por ahí.
Y yo aquí.
Plantado cuidando esa rumfla de putos persinados.
Que pasen allá los que ya hayan recibido la liberación.
Ande, papá Basilio.
Explíqueles. Ya ve que son de poca entendedera.
Pescaditos.
El Señor le dijo a mamá Tomasita que aquellos que ya se hayan liberado de la
concupiscencia de la carne se les distinguirá con una
corona y que él no bajará a la tierra hasta que todos
los hombres hayan estado con ella.
Con mamá Tomasita, la Redentora.
Y lo dice otra y otra vez.
Es bien claridoso.
Fíjate que debemos estar espiados todos para antes de las lluvias.
O luego nos agarra el gran fuego.
Fíjate.
Era la Virgen y no lo sabíamos.
De puro pendejos.
¿Será?
¿Conoces allá del otro lado?
Los Estados Unidos.
Ya casi son todos.
Quiero verte.
Tú no me crees, ¿verdad?
Te juro que es cierto, que me hablan.
Que me pide todas estas cosas.
Vámonos. Vente conmigo, juntas por ahí.
¿Conoces Disneylandia?
¿Qué bonito pelo tienes.
Si pudiera me iría.
Pero una misión es una misión.
Igual que mamá Dorita.
Igualito.
Los designios de Dios son raros, ¿verdad?
Raros y pendejos.
Mamá Tomasa ya le dijo clarito.
Se acabó el cine.
Hay que andar pendejeando.
Solo los amauristas prohibían la reproducción de la imagen.
Bueno, y los moros.
Pero qué se puede esperar de esos cafés bestias del desierto.
Ahora mamá Tomasa dice ya no ven cine.
Me ven a mí.
Se lo dijo Dios.
¿Quién, señor?
En la máquina y todo.
Ande, papá Basilio, no nos la ponga difícil.
Déjeme una.
Para mí solito.
Yo ya lo conseguí. Soy pecador.
Un rollo para las noches nomás.
La tres.
Cuando chato que estoy, cruza el mar rojo.
Le diré a Sabama Tomasa que le dé sepultura a mi Dorita.
Así no podrá entrar en el reino de Dios.
No se le separa el alma del cuerpo.
Se está poniendo como de fina.
¿Lo harás?
¿Lo harás?
Ahí le dejo su rollo para que se divierta.
¿Y qué dentro estoy de yo?
Háblame tú, porque Dios no me habla.
¿Será porque me equivoco en el latín?
¿O yo qué sé?
Háblame, dime, mi dolita,
mi santa.
Santa.
¿Traen ganas de refresco?
¿O traen ganas de varón?
Pues ya ven, se los quitó Dios.
Ahora sí todas igualadas.
Las putas y las puras.
Parejitas. Mi varón.
Mi corazón.
tocó mi vientre Tomasita, la nueva Inmaculada, ella misma.
El cielo está tronando, como decía la profecía.
¿No peinas?
¿Te acuerdas?
A ver.
Como rosita.
Como muñeca.
Mírate, ¿te gusta?
Faltas tú.
Eres de los últimos no coronados.
Es mi carga y tu obligación.
Yo no lo haría con la virgen.
Lo haría con la hembra.
Y así no habría redención, no habría pecado.
Porque desde antes de que apareciera Dios y sus cosas, te deseaba y tú
No seas pendejo.
Soy pendejo y soy romántico.
Oh, Basilio.
Deseo a la mujer de Dios.
Y quiero quitársela a Dios.
Denme la absolución.
Eso mío ya no puedo.
Todo se me olvidó.
Madre Santa.
La primera lluvia. Ya nos cayó ese whisky. Y eso que hicimos todo lo que la
patroncita dijo.
Ay, María Purísima.
Vamos, hermanito, vamos.
¿Por qué hace esto?
Cuidarme y llevarme.
Tienes un tío soldado, ¿no?
Yo te saco de aquí y me saca de líos.
Camarache de papores.
No sé por qué me ocupo de un maritote como tú.
¿Será que es buena?
Yo, señor Nelly, ya tengo una cosa que hacer antes.
Un deber.
Hijo por la máquina.
Finche mentiroso.
Yo cumplí. No.
Yo miré.
Igual que mi mamá.
Pero mongol amarillo me volví.
Ya no me manda gran día.
Yo me culpa.
La noche es larga.
¿Ves?
Sigo virgen.
Fornico por atrás y cumplo de ramera y de virgen.
¿Viste que todavía tengo el himen ese que le dicen?
Es voluntad divina.
Dios me dio la carga y el ingenio.
Vámonos, todavía es tiempo.
¿Tiempo de qué?
Tiempo de huir de estos y de Dios.
Ya no crees.
Yo sí.
Y termino de cogerme a todos y Dios me va a oír.
Y voy a tener al hijo del Espíritu Santo.
Todos me van a creer.
Tú, Melida, el putito.
Todos.
El putito.
El putito.
Carajo, que te los pocas.
No seas baboso.
Tenemos que irnos ahora.
Fíjese usted.
Afuera viene el fin del mundo.
Aquí adentro va a venir el niño Dios.
Tomás va a tenerlo.
Va a querernos.
Afuera pura falsedad.
Aquí somos los felices.
¿Con qué suerte de idioteces sales?
Ay, si no te necesitara por tu tío.
Puta suerte la mía.
Vine por ti.
Joto, tú no tienes que cumplir con tu deber.
Anda, hazlo por Dios, por todos, por ella.
Viene ya.
La carne es la carne.
Y una vez que comiences a hacer lo mismo, ¿con quién?
No te hagas de remontar.
Venme.
Yo aquí de pendejo ruego y ruego a un Joto que le cumpla a la mujer que
Que quiero para mí solito.
Deja al putito en paz.
No puedo.
Se ve que es virgen.
Igual que yo.
Igualito. Pues aquí.
Y hoy.
Deja de serlo.
Ándale.
Yo te ayudo.
Contigo lo voy a hacer por delante para tener a un niño Dios con tus ojitos
claros.
Así lo ordena papá Diosito.
Te eligió para mí que soy su elegida.
Dice, deja de ser virgen con ese.
Clarito lo dijo.
Será por lo de los ojos.
Su cuerpo lo mandé con papá Basilio.
Así, para que no nos vea.
Ella diría que eres un invertido de eso, mamá, y esas cosas.
¿Viste? Con lucecitas y todo, como en película.
Piensa que el Señor lo ordena.
Por eso te benefició con tus ojitos claros.
Es nuestra misión.
Llegó la lluvia sacra, pero se terminó. Mala señal.
Santa Micaela, Santa Micaela, aquí está la prueba.
La señal.
La señal.
¿Qué más prueba?
Era puto esa que estaba en el rincón.
Está con un joto.
La santa tiene sexo con un sodomita.
¿De veras?
No.
Aquí no hay de esos.
Dios los previó desde la etapa de Abraham.
En la de Cristo igual.
¿Cuánto hay más ahora?
Son errores de Dios.
Si los fotos son errores de Dios, Dios cometió muchos errores. Déjenlo en paz.
Los papás y todos tenemos muchas cosas.
La flaca esa, la músteta encallada, era varón. El joto ese va a hacer que la
santa pierda a Dios y nos va a perder a nosotros.
Entonces, esa fue la causa de nuestras desgracias.
Gracias, Señor, por darnos luz y gloria.
Felices los que creen que solo ellos entrarán al reino de los cielos.
¿Ya pudo?
Ya le cumplí a Dios.
Se está poniendo horrible.
Horrible. Vamos, vamos, vamos con los tíos.
Vamos. El general se va a poner contento.
Él quería esto.
¿Ve?
Echar camino como hombre.
Vamos, vamos.
No se muevan. Voy a ver.
Nos andan matando.
se hicieron.
Dios dijo, felices los inocentes.
Caín perdió la inocencia con la sangre de Abel.
Ustedes perdieron la nuestra.
Ahora pierden Quédense solos.
Nosotros, que éramos los sublimes.
Es sangre pecadora, mamadita. Ella nunca dijo matar, cabrona. Ella nunca
clamó sangre.
Todos son malditos de Dios.
Yo les maldigo.
Mamá Dorita, desde el cielo también.
Rompieron el pacto.
Métanlo ahí, escóndanlo.
Métanlo allá, por favor.
Métanlo ahí.
Escóndanlo.
¿Quién nos va a guiar al reino de los cielos?
Vámonos para la iglesia.
Ya la jodimos, ¿verdad?
Nos veremos en la cita del cielo.
Chola.
Diles que ya tuve el mundo, Dios.
Llegó el día.
Pelito clarito, ojos azules.
Igualito como lo querían. Como decían las profecías.
Dime.
Vámonos o van a regresar por ti.
¿Y ellos?
Son tus fieles.
Los que te quedan.
Somos tus pescados.
Ya ves.
Estar tan cerca del cielo y acabar equivocándonos.
Ahora que se enfrentan ellos con la idea de Dios.
¿Qué haces ahí mirándome?
A ver, ayúdenme.
Bien sabe Dios que los acojo.
No más porque necesito su ayuda.
¿Y tú?
Recoge el estandarte que a él le gustaba tanto para el gran día.
A mí ya mi Dios me para.
Me voy a las paredes.
Al otro lado.
Aquí es.
¿Te lo dijo él?
Sí.
¿No ves que somos sus felices?
Y felices los felices, porque de ellos es el reino de los cielos.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.