All language subtitles for Crónica de un amor B&N (1950)1h38ThrDrmRce

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Original subtitles

No.

No es la típica historia.

No hay sospecha. Esta mujer le es fiel. Ya.

Aquí era muy joven.

Ahora es diferente.

Es una mujer elegante. Hace una vida mundana. ¿De dónde es?

Nació en Rovigo. Su padre era profesor.

Tenía diez años cuando fueron a Ferrara.

Ah, aquí está.

Sigue siendo guapísima. ¿Cómo se llama? Paola Molón, nombre de soltera. Paola

Molón, 27 años.

Increíble. Su marido está cargado de billones.

Es industrial, habrás oído hablar de él.

Tejidos Fontana, algodones y no sé qué más.

Fíjate, aquí no parece que sea ella. ¿Has visto que cambio?

Adelante.

Déjelo por ahí.

Ah, sí, esas fotografías las ha traído Fontana para nosotros.

Hace un mes cayeron en sus manos y tiene ciertas dudas.

Sabemos que a veces vienen aquí desesperados. Se desmayan, gritan, se

los pelos. Él no.

Relajado, tranquilo. Es un caballero. Un caprichoso y quiere saber con qué mujer

se ha casado.

¿No lo sabe? Bueno, fue uno de esos matrimonios en época de guerra.

La conoció en el 43 y después de dos meses se casó con ella.

Y ahora empieza a tener curiosidad. ¿Después de...? De siete años.

¿Quiere saber qué hizo antes con quien ha tenido relaciones?

Aquí hay uno. Lástima que esté cortada.

Pero ¿por qué no se lo pregunta a ella?

¿Cómo voy a saberlo?

Nos ha encargado que intentemos averiguarlo nosotros.

Carloni, debes partir inmediatamente hacia Ferrara. La muchacha estudió en el

liceo. Será mejor que empieces por allí.

No podemos esperar al lunes. Mañana juega el Milan. Ah, a propósito, debo

la quiniela. ¿Ves esto?

¿Quieres hacerle esperar?

Está bien.

Y tengo que ir al liceo. Es una escuela donde las jovencitas se despiertan.

Molón, hija del profesor Molón. Una rubita.

Morena.

Entonces me equivoco. Han pasado tantas.

¿Y los archivos?

No queda nada.

Todo destruido por los bombardeos. ¿Ha visto qué punta? Preciosa. Hace 20 años

que hago este tipo de puntas. Es una especialidad de este centro.

Ah, nuestro liceo.

Oh, profesor.

Necesitamos una memoria de hierro.

¿Recuerda a la señorita Molón?

Gracias. Es mi deber.

¿Recuerda a Molón? Ah, Paola Molón.

Exactamente. ¿Cómo no? Hace solo ocho o diez años de una bella muchacha.

Profesor, no demos detalles. El señor es su tío.

Oh, es un placer. Tanto gusto.

Lo que quería decir es que era una muchacha vivaz, inteligente, bastante

inquieta, propio de su edad.

Era una muchacha encantadora y además muy discreta.

Muy discreta. Como mínimo, un novio al mes.

Así que un novio al mes.

¿A esa edad qué quiere usted?

Recuerdo que iban siempre con Carlini y Galvani.

Estaban siempre juntas. Eran muy simpáticas, siempre estaban de fiesta.

¿Ve usted aquella columnata? Pues allí había un escenario y el tiempo libre que

tenían se lo pasaban bailando.

Eran buenas muchachas, ¿verdad? Ah, sí, ya lo creo.

¿Pero qué quiere? ¿Alguna vez? ¿Una noche de verano? ¿A la luz de la luna?

¿Cómo ha dicho que se llamaban las otras dos?

Una Giovanna Carlini.

Ah, sí, la conozco.

La conocía, querrá decir.

¿Por qué? Porque está muerta, ¿no lo sabía?

Pobre, ¿cuándo murió?

No lo recuerdo bien.

Me interesaría saberlo.

¿Sabe quién puede decírselo?

Matilde Galvani era la otra que estaba siempre con ellas.

No ha tenido mucha suerte.

No lo está pasando muy bien. ¿Y Paola Molón?

Desapareció.

Desapareció después de la muerte de Giovanna. Desde entonces nunca la hemos

visto. Una extraña desaparición.

¿Por qué extraña? No sé. Me pareció raro.

Todo fue demasiado repentino.

Oiga, perdone.

¿Vive aquí la señora Galvani?

¿Querrá usted decir el doctor Algardi? ¿Y su marido? Si quiere llamarlo así, es

esa puerta.

¿Aquí? Gracias.

La señora Matilde Galvani, por favor. Ha salido. Necesito hablar con ella. Vengo

de Nápoles.

¿Puedo esperarla aquí?

Naturalmente. Pase, pase.

Esperar es una palabra que me gusta mucho.

Soy el profesor Alfredo Farré. No se la quite, aquí nos helamos.

Perdona mi aspecto, estaba en la cama.

Yo me levanto tarde, como Petronio.

Los negocios van mal.

Home cinepecunia y mago mortis. Gracias.

También para nosotros, Napolés es un desastre.

Dígame, ¿en qué puedo serle útil? Tengo que preguntarle algo a su señora.

Se trata de su amiga.

La señorita Molón. ¿La conocen?

Sí, la conozco.

Pues bien, el padre de Paola, el profesor, fue mi colega. Cuando supe que

pasado había muerto, me acordé que tenía alguna de sus cartas, cartas muy

bellas, una especie de testamento espiritual.

He pensado que quizás su hija quisiera tenerlas, pero no sé dónde encontrarla.

Pierde usted el tiempo, créame.

Usted se molesta por nada, profesor.

Paola está en Milán.

Tiene un marido cargado de cuartos, tejido, algodones y otros artículos

fabricados por los chinos.

Todo ha acabado bien para la señorita Molón y el tal Fontana. Sospecho que no

tiene demasiada simpatía.

Algo así.

Cuando uno tiene fortuna, creemos que no la merece.

¿Ha visto alguna vez un millón en boca de un hambriento? Bueno, a veces con las

quinielas. Y aquí en Ferrara antes de casarse.

¿Estuvo saliendo con algún muchacho?

Flirteos muchos.

Algo serio que yo sepa solo una vez.

Sí, me parece haber oído hablar de un gran amor. Aquí el destino de los

secretos. Lo sabe incluso usted que viene de Nápoles. ¿Era un secreto? El

coup de foudre. Él estaba saliendo con su amiga.

Una tal Giovanna iban a casarse.

Y Paola intentaba quitárselo. Un bonito regalo, ¿eh? Pero no pudo hacerlo.

Dos días antes de la boda, Giovanna murió.

¿Y Paola?

¿Por qué no se casó con aquel joven después?

El amor es voluble.

¿El joven era de aquí?

¿Guido? No, estudiaba aquí.

Un buen chico.

Detesto a los buenos chicos.

¿Y dónde vive ahora?

Con su hermana, me parece.

Nunca recuerdo las direcciones.

¿Para qué recordarlas? Para saber que en esa casa, en ese edificio, hay un

hombre honrado, ¿qué me importa?

Ah, ¿estás aquí? Te presento al profesor. Es un colega del padre de

¿Señora? El padre de Paola está muerto. Lo sé. De eso estaba hablando con su

marido. Estoy buscando a Paola. ¿Por qué ha venido a buscarla aquí?

Bueno, sabía que eran íntimas amigas.

¿Íntima? Era una amiga.

Sí, claro.

Quería saber también algo de la señorita Carlini. He oído decir que ha muerto.

¿Cómo sabe usted esas cosas?

Era amigo de su padre.

¿Y qué tiene que ver Guido en todo esto?

Su marido me ha hablado de él.

Yo no puedo serle útil. He perdido de vista a Paola Molón.

Lo siento.

En ese caso, solo me queda pedirle disculpas.

Ha sido un placer, señor. Hasta pronto.

¿Se puede saber qué le has dicho?

Nada que pueda dañar tu reputación. Estúpido.

Hablabas de Guido.

¿Qué le has dicho?

¿Qué crees que le he dicho?

¿Por qué tanto interés? No le he dicho nada y basta.

¿Cuándo aprenderás a no meterte donde no te importa?

Si te importan a ti, me importan a mí.

Desde el momento que continuamos viviendo, quién sabe por qué, bajo el

techo.

Buenas noches, señores. Buenas noches.

Buenas noches, señores. Bueno, aquí estamos.

¿Qué tal? ¿Os ha gustado? Un sueño, qué hombre. Ha sido estupendo. Sí, los

maridos también.

Por cierto, hablando de maridos.

¿Qué quieres? Ya es medianoche. Decir eso delante del marido. Esta noche el

espectáculo ha terminado un poco antes de lo habitual.

No, aún faltan dos segundos.

Está a tiempo.

¿Para qué?

Lástima. ¿Se puede saber qué pasa esta noche?

27 años. Acabo de cumplirlos.

Tesora, lo siento.

Lo siento mucho. Tu cumpleaños. Lo siento. He tenido una jornada sumamente

infernal. ¿Qué quieres que te regale? Lo pensaré.

Si te preguntan, di 25.

Está bien, andamos. ¿Venís o qué?

¿Qué dices tú, Paola?

Vámonos a casa. ¿A casa?

Perdona, pero no tengo ganas. ¿Y qué hacemos con los demás?

No me encuentro bien. Si te encontrabas muy bien, ¿qué excusa les damos?

Que me duele la cabeza.

Por favor, disculpadme con los demás. Paola nos encuentra bien.

Hasta luego.

Hasta luego.

Paola, me llamas.

¿Estás de mal humor? No, ya te he dicho que no me encuentro bien. Solo deseo

acostarme. Espero que no sea jaqueca. ¿Por qué?

Estoy pensando en la comedia que vimos la otra noche. ¿De quién era?

Decía, el amor de una mujer por su marido se mide por las jaquecas.

Enrico, perdona, pero no tengo ganas de bromas.

Me voy.

¿Te ha gustado el espectáculo?

¿Qué espectáculo?

Esta noche.

¿Sabes? Luciani me ha propuesto un negocio.

Cuéntamelo. Se trata de ti.

Me ha dicho, te doy 300 millones si me vendes a tu mujer. ¿Solo 300?

¿Sabes que hubiese respondido un príncipe oriental a una propuesta

¿Qué? Tendrás a mi mujer gratis y luego te mataré.

Un príncipe es muy posible, pero un industrial milanés, ¿gratis?

Diría, dame los millones, te daré a mi mujer y luego te mataré.

Así, salva su honor, gana 300 millones y se libra de su mujer.

Estabas muy guapa esta noche.

Todos te miraban.

Bueno, de Rocky mejor no hablar.

¿Sabes cuál es uno de los secretos para mantenerse bella?

Dormir.

Dormir y dormir.

Entonces, buenas noches.

Buenas noches.

¿Dónde está el teléfono? Ahí.

Paola, eres tú.

Guido.

Guido. Hacía siglos que no oía tu voz.

¿Para qué me llamas?

¿Importante para quién?

Pues claro, mañana si quieres.

No niego que me gustaría verte.

¿Dónde quieras?

No, no, está bien, de acuerdo.

Si pudiera, iría ahora mismo.

Guido.

Está bien.

Buenas noches.

¿Quién le ha enseñado a aplacar a ese?

¿A ese?

¿De qué equipo son?

Universitario, son reservas.

¿Usted también juega?

Jugaba, pero de eso hace ya mucho tiempo.

¿De qué jugaba?

De defensa.

Pero, mira qué lío.

¿Qué? ¿No vienes a saludarme?

Déjame mirarte.

¿Cómo me encuentras?

Te encuentro cambiada, ¿sabes? Pero mejor o peor.

Vámonos.

Dígame, ¿se entrenaba siempre así?

¿A dónde vamos?

¿Te gustaría ir a la presa? Está bien, pero no corras.

Entonces, ¿mejor o peor?

Anoche apenas pude verte.

Estás estupenda. ¿Qué haces para estar así?

¿Así cómo?

No sé, has cambiado. Hay algo.

Tú también has cambiado.

Desde que nos conocemos es la primera vez que me dices un cumplido.

Los años pasan y nos dejamos llevar.

Noto algo distinto en ti. Los ojos parecen más oscuros.

Pero sobre todo te noto más maduro.

A la fuerza.

Con las cosas que me han pasado.

Pero dejemos eso.

Hablemos de nosotros.

Mejor de ti.

¿Qué has hecho en este tiempo?

¿Estás casada?

Guido.

No tengo nada que reprocharte.

¿Eres feliz al menos?

Ni siquiera tú.

Guido, ¿qué sucede?

Lee.

Querido Guido, hoy ha venido un hombre que no conozco. Me ha dicho que era el

padre de Paola.

Por lo que he entendido, quería información acerca de vosotros.

Haz de la noticia el uso que creas.

Si va a verte, no te fíes de él. De todos modos, avisa tú a Paola. Está en

Milán, casada con Enrico Fontana.

Matilde.

Posdata, el hombre tiene unos 40 años. Todo me pareció un poco extraño y me

sospechar.

¿Qué significa?

Esperaba que tú entendieras algo.

¿Sigues pensando en ello?

¿Y tú?

Guido, nos están investigando. No, no creo que sea eso.

Se tratará de algo más simple.

No hay que alargarse antes de tiempo. No sé, podría ser la policía. Venga,

mujer, no debes preocuparte tanto.

¿Entonces por qué has venido hasta aquí?

Estoy de paso y he aprovechado para verte.

Hacía tanto tiempo.

Guido, ¿qué hacemos?

¿Qué quieres hacer?

No hay nada que podamos hacer.

Lo único que debemos hacer es esperar hasta ver qué ocurre. Es necesario que

estemos en contacto por si acaso.

Tú te quedas en Milán.

La verdad es que debería irme. No, no, por favor, es mejor que te quedes. Tengo

cosas que hacer. Soy vendedor de automóviles.

Solo podré quedarme un par de días si quieres. No tengo tiempo para más.

Y si fueras a ver a Matilde, así sabremos lo que ocurre.

Matilde y Ludovico no tienen muchos escrúpulos, querrán dinero.

No andan muy sobrados.

¿La has vuelto a ver?

Sí, vino una vez a Milán a verme. Ahora no recuerdo para qué era. Se puso

pesada, no llegué a entender qué quería de mí. De pronto desapareció.

¿Por qué no vas a verla mañana?

Esta noche.

Ve y averigua qué está pasando.

Está bien, iré a verla.

¿Qué te pasa? Nada, tengo una sensación extraña.

¿No habías pensado que tarde o temprano nos encontraríamos? Sí, pero... ¿Pero

qué?

Pensaba que iba a ser... ¿El qué?

Tengo que irme, estar bien.

Grave accidente en la calle Verge.

Cae desde el tercer piso por el hueco del ascensor.

He terminado, gracias. De nada.

¿Buscaba a alguien?

No, estoy revisando el ascensor.

Estos aparatos necesitan una revisión de vez en cuando.

Dígamelo a mí. Unas veces falla la corriente, otras no funciona.

El hecho es que siempre subimos a pie.

Lo importante es que no ocurra ningún accidente. ¿Ningún accidente? Será mejor

no hablar.

¿Por qué?

Yo trabajo aquí. Estoy al servicio de los señores Carlini. Tenían una hija de

años. ¡Hija única!

Si ahora ya no la tienen, es por culpa de ese trato. ¿De veras? Lo siento, ¿vió

usted el accidente? Que si lo vi, no me haga hablar.

Cuénteme, cuénteme cualquier detalle. Es bueno que lo sepamos.

Me acuerdo como si fuese ayer mismo.

Les acompañé hasta la puerta. Todos estaban contentos. ¿Quién se lo iba a

imaginar? ¿Todos quiénes?

La señorita Giovanna, su novio y una amiga, la señorita Paola. Se reían y

bromeaban. ¿Pero cómo ocurrió?

Pues no lo sé. Nunca llegó a saberse. ¿Usted no vio nada?

No. Yo acababa de entrar y de pronto oí un alboroto.

¿Un alboroto?

Oí voces durante un rato. Después nada.

¿Está segura? ¿No llamaron? ¿No tocaron al timbre? Eso no tiene sentido.

No, señor. No llamaron a la puerta.

Nadie llamó.

Perdone que no le haga pasar, pero en este momento no hay nadie en casa.

Después oí un grito y alguien que decía, ¡Virgen Santa!

Fui a abrir y aquí estaban, en la puerta. La señorita Paola temblaba como

hoja y él...

Tenía la mirada perdida. Y cuando vi la puerta del ascensor abierta, lo

comprendí enseguida. Le dije, ¿qué haces ahí parado? Anda, corre.

Puede estar aún con vida. ¿Qué hizo él?

Cuando llegó, estaba muerta.

Pobre muchacha.

¿Y la otra chica, la señorita Paula?

Tuve que llevármela adentro. Se puso a gritar.

Gritaba como una loca contra el novio de mi señorita. ¿Quién sabe por qué?

Gritaba, fuera, no quiero volver a verte.

Una escena sobrecogedora.

Eran muy buenas amigas.

Virgen Santa, un día horrible.

Mandaré a alguien para que revise el ascensor.

Haga lo que crea más conveniente.

Señor ingeniero, le llamo por teléfono. ¿Usted es Ferraro?

Sí.

Un momento, ahora se pone.

Sí.

Ingeniero, su cita con...

Dígame. Verá, querría saber exactamente cuándo conoció a la señorita, a su

mujer. En marzo del 43.

No recuerdo bien el día.

A primeros de mes.

¿Recuerda si durante ese tiempo su mujer le habló de una tal Giovanna Carlini?

Carlini.

Sí, era amiga de su mujer.

Sufrió un accidente.

Escuche, no entiendo por qué me hace usted estas preguntas.

Nunca me ha hablado de nadie, ni de nada.

Lo siento, no puedo serle útil.

Al contrario.

Me ha sido usted de gran ayuda.

Gracias.

Iré a verle a Milan.

¿Pero tiene alguna cosa?

Hasta pronto.

¿Está fuera de Milán?

¿Sabe a qué hora volverá?

Por favor, dígale que me llame lo antes posible. Es urgente.

No importa, él ya sabe.

Gracias, dígale que me llame.

No, tráeme cigarrillos.

¿Mil?

Picar.

Perdón, quería decir corazones. Está bien.

Dos picas.

Está bien. Cuatro picas.

Sí.

Está bien, está bien.

¿A dónde va?

Aquí tiene, señora.

Tráeme un bolso.

Venga, saluda a la señora Fontana. Buenos días, señora Fontana. Es un

¿verdad? Pronto te mandaremos al colegio, a las ursulinas, ya verás qué

Pero antes haremos un viaje cultural.

Debes aprender la lengua porque en el hotel donde estamos vienen tipos de

los países, de todas las razas, filipinos que hablan en filipino, indios

hablan en indio. ¿Verdad que quieres entender de todo, tesora? Después,

seas un poco más grandecita, te buscaremos un buen marido, de buena

lobito con los ojos de guerrilla.

La verdad es que no tenía otro compromiso, ¿sabes?

En cierto modo, yo tampoco.

A propósito, me llamó Luciana. ¿Y qué te dijo?

¿Tú qué crees? ¿Habéis decidido ya el regalo? Todavía no lo tenemos decidido.

he pensado en algo atrevido, original.

¿Quiere algo de oro y pedrería? ¿Oro y pedrería? Sí, un pergamino y un estuche

pequeño, pequeño de oro, naturalmente. Así, si queremos, podremos dar la

a todo el mundo.

Oye, tioli, ¿por qué no te encargas tú del regalo? Un momento.

¿Te gustaría hacer un vuelo transoceánico?

Venga, marido y mujer, a estas alturas, haciéndose mimos.

Por favor, que alguien apague la radio. No hace daño. Estoy totalmente de

acuerdo contigo. Y además, tú sabes cómo manejar a los hombres.

Oye, Paola, ¿es que no quieres jugar al brí? Ahora no.

Siempre me haces lo mismo. No me digas que... Ocupa tú mi lugar, por favor.

Vuelvo enseguida.

Adiós. Mamía, tú los honores de casa. Bye, bye, querida.

La Luna, los planetas y satélites brillan de la luz que reciben de una

el Sol, que por su proximidad a la Tierra es la única estudiada con

amplitud y precisión. La mayoría de las estrellas son simples, pero otras

constituyen sistemas múltiples, generalmente binarios.

Para las estrellas, unidas por una mutua atracción gravitatoria y dotadas de un

movimiento orbital en torno a un centro de gravedad común. ¿Qué ha pasado?

Este hombre sigue en aterrada.

Es de la policía. Ha hablado con Ludovico y ha contado lo nuestro.

Pero Guido... Y reciben el nombre de cúmulos o conglomerados.

Y luego fue a casa de Giovanna. También.

Entonces tenía razón. Es uno de la policía.

Lo tenemos encima.

¿Qué pasará ahora?

Cálmate, Paola. Deja que te cuente.

En casa de Giovanna ha hablado con la mujer del servicio.

Le dijo que era el encargado de los ascensores, que tenía que

Mentira, naturalmente. Y la mujer se lo ha contado todo.

¿Qué le ha contado?

El accidente.

Y luego dice que no debo preocuparme. Nos habrán seguido.

Puede que nos estén vigilando.

Vamos.

Ese hombre me está mirando.

Ese te mira porque le gusta.

Hace hoy exactamente...

Parecía

que estaba en África. Me pasaba las noches mirando las estrellas.

Ánimo, no tienen nada contra nosotros. No debemos preocuparnos, que hemos hecho

nada. Pero no es justo. Lo sé.

Pero lo que cuenta es que no hay ningún peligro concreto. No puede haberlo.

¿Cuándo nos vemos?

Paola, no sé si voy a poder quedarme.

Estás bromeando. No puedes dejarme ahora. No puedes.

Tengo mis negocios.

Negocios, negocios.

Igual que Enrico.

La comparación me parece un poco irónica, sobre todo para mí, que sé cómo

las cosas. ¿Qué quieres decir?

Digo que no tengo ningún negocio.

Busco, pero no tengo.

Lo que quiero decir es que los pocos cuartos que tengo en el bolsillo los he

ganado por casualidad.

Digo que venir a Milán para verte y luego el viaje para hablar con Matilde

dejado tirado por tierra.

Quiero decir que desde el final de la guerra estoy así, abandonado, sin una

lira. ¿Está claro? ¡Sin una lira!

Pero, Guido, ¿y eso qué importa?

Yo tengo cuanto quieras. Sí, faltaría más.

¿Por qué no?

¿Vamos a discutir por eso? ¿Qué vale el dinero cuando hay otras cosas mucho más

importantes para nosotros?

Oye, no hablemos más de eso. Si compartimos la misma historia, debemos

compartir los gastos, ¿no?

No, Paola, no quiero. Ya me espabilaré.

Un momento.

Te dedicas a vender coches, ¿no? Sí. Puedo procurarte un negocio. Mi marido

tiene que regalarme uno. ¿Qué automóvil es el más caro? Pues un Ferrari, un

Maserati. Bien, se lo podrías conseguir tú.

Yo no entiendo de esas cosas, pero si haces de intermediario quizá ganes algo.

¿No te parece?

¿Pero cómo lo hacemos?

Una noche que salga con mi marido apareces tú. Ven con un amigo, que trate

Prefiero que Enrico no te conozca.

Dios mío, es el Rocky.

Te llamaré por ti.

¿De qué se trata?

Hay un tipo que quiere un Ferrari o un Maserati. Un buen coche, comprendes,

Bottini no me lo quiere dar.

Bottini no quiere socios. No me extraña con las jugadas que le has hecho. Tú

calla, conmigo las cosas claras y el chocolate espeso. Una cosa es segura,

debemos sacar tajada de esto. Será mejor que el tipo pague en efectivo, así

todos ganamos. Oye, déjalo en mis manos.

Muy gracioso.

Bueno, ¿de qué se trata?

¿Quién es esa?

Se llama Joy. Es modelo.

¿Qué quieres tomar?

Cogeré un bombón, si no te importa.

Dos martinis.

Escupe el nombre.

Un buen negocio siempre tiene un nombre.

¿Enrico Fontana te basta?

Jesús, sí me basta.

Millones a patadas. Déjamelo a mí.

Qué pesada. ¿Quieres dejar de tirarme de la manga?

¿Qué quieres?

La mujer de Fontana viene a menudo a vernos. La conozco. Compra vestidos de

medio millón.

Es muy guapa.

¿Y a mí eso qué me importa?

A él sí.

¿Por qué?

Creo que solo le gustan las mujeres bellas. Pero como tú no eres bella,

tranquilita. Un poco de ginebra, por favor.

Muy bien, chaval.

Fontana, me va. ¿Quiere un Ferrari o un Maserati?

Comprendo que puede querer un tipo como ese.

Conseguiré uno de los dos. Gracias. Es ginebra auténtica, ¿no? Inglesa.

A tu salud.

A la mía, ¿no?

Claro. ¿Cómo será el contacto?

Dentro de un par de días te presentaré a su mujer.

Y ella te presentará a su marido.

¿Por qué no hacéis una cosa?

El jueves hay una gala benéfica en el Espería. Es un buen sitio. ¿Os parece

bien? De acuerdo. De acuerdo, en principio.

Os lo confirmaré por teléfono. Dame tu número.

33051. Todo es amor. El universo no es más que amor. Foscolo, ¿quién es? Uno

no tenía ni una lira.

Esta noche prepárate... Siempre.

¿Y por qué?

Quizá porque... ¿Es usted de Milán? No sé, depende.

¿De Corazón? ¿Qué tiene que ver Corazón?

Muy bien.

Muy bien, siéntate.

Qué gentil.

No la mires, tírame a mí. No lo cacharé.

¿Quieres darme un pite y ya?

¿Usted no se cansa nunca? ¿Qué le parece si fuéramos a la mesa? Un ratito más.

Bien hecha. ¿Tú crees?

Acabemos este, el último.

¿De verdad es el último?

El último baile, la última copa, el último beso. Bien, ahora se pone

¿También usted me trata mal?

No, estés tranquila.

Vamos a sentarnos.

Besa a esa señora de ahí.

Sí. Lleva un vestido de metro.

Cuando pases por su lado, te saludará.

Ella fingirá que te conoce como vendedor de coches y te preguntará por un

masaje. ¿Quién es esa señora?

La señora Fontana. Ah, comprendo. ¿Y el marido quién es?

No te preocupes, te lo presentará. Ahora vuelvo.

Espera un momento. Sí, sí. Espera un momento.

Siento tener que abandonarles en un momento tan delicado. El trabajo me

Mira que proponerme un negocio sin ningún tipo de garantía.

¿Estábamos de acuerdo? Sí, claro. Ya lo he visto.

Señoras y señores, les pido un momento de atención. Les ruego que tomen

por favor.

¿Qué idea, Paola? Traernos aquí con este ambiente.

Bueno, tampoco está tan mal.

Sí, querido, sabemos que sueles frecuentar estos sitios.

Yo lo encuentro interesante.

No me extraña.

Veamos qué sucede. El vestido entra en la puja de la

beneficencia en favor de los hijos de los mutilados de guerra.

Por favor, un momento, un momento, señores. Empieza la puja.

Ciento diez mil. Ciento diez mil.

Ciento cincuenta.

Ciento sesenta.

Ciento setenta mil.

Valor, señores. No olvidemos que es para una buena causa.

Ciento ochenta mil por la modelo.

Y pensar que yo la tengo gratis. O casi.

Ánimo, señores. Estamos en ciento setenta.

No es mi estilo. ¿Nadie ofrece más?

Doscientas mil.

Vaya, la Maserati empieza a animar. Doscientas mil a la una. Creo que ese

modelito valga mucho. Trescientas mil.

Muy bien. Acabará matando.

Trescientas mil.

Trescientas mil a la una.

Trescientas mil a las dos.

Trescientas mil.

¿Qué deseo? Se lo regalo. Gracias.

Todo sea por los mutilados de guerra.

A veces, Paola, no te entiendo.

¿Quieres explicarte?

Un capricho. ¿Puedo explicar?

¿Qué te pasa, estúpida?

Estábamos de acuerdo, ¿no? Llevo toda la noche esperando.

El coche lo tenemos fuera para probarlo. Puedo saber qué te pasa.

¿Crees que te preparo los negocios para que te vayas con una fulana?

Espera.

Dile a tu amigo que lo haremos como estaba previsto.

Perdóname.

He sido un grosero.

No, no sé qué me ha pasado.

cuando te viste bailar con esa modelo.

Ha sido muy duro para mí.

Paula... Dime.

Aquí mismo.

Hecho. Gracias.

Es para mis hombres.

¿Cuántas copias quiere?

¿Cansada?

Cansada de estar sola. Siempre estoy sola.

Esta noche deseaba tenerte a mi lado y me sentía perdida.

Paula.

Te amo. Te he amado siempre.

Apenas te vi, comprendí que seguía amándote.

Besarte y no lo hice.

Qué estúpida.

Te esperaba y no lo sabía.

Deja que te espero.

Ya vuelve.

No me pasa. Paola, no esperan.

Estás loca.

Con un coche como este, uno se deja el pellejo y sin darse cuenta... ¿Habéis

visto a ese perro?

¿Y usted ha visto cómo se agarraba a la carretera? Menudo coche. 120 en tercera,

en cuarta 170.

Demasiado potente para una señora.

¿Por qué?

No estaría tranquilo cuando salieras con ese monstruo.

Sabes que no necesito correr tanto.

Iría despacio.

¿Y entonces para qué te sirve un Maserati? Hombre, es un coche que... ¿No

habías prometido un regalo de cumpleaños?

Bueno, ya veremos. Tengo que pensarlo.

Llámeme uno de estos días. Mañana salgo de viaje.

Está bien, está bien.

No hay prisa. Me llama cuando vuelva.

Hasta pronto.

Perdón, ¿cuál es su nombre?

Condé. Gracias. Hasta pronto.

No empieces. No siempre sale bien.

Todos. A mí todos me salen bien.

Es una cuestión de olfato distinguir los buenos de los malos. Cállate.

¿Me haces una jugada y debo callarme? He dicho que te calles. Si ahora aparece

un comprador de verdad, ¿quién me dará un Maserati?

¡Jesús! ¡Eran doscientas mil!

¡Doscientas mil!

Señora, han traído esto.

¿Qué será?

A ver si lo adivino. ¿Tú qué crees? El señor Rocky también mandó orquídeas

Ya, entonces, ¿será que el diplomático que olvidó invitarme a su fiesta, ¿cómo

se llamaba?

Enrico. ¿Qué fiesta es hoy?

El macerati.

Las llaves del macerati.

Gustavo está abajo con el coche nuevo.

Llama a mi marido por teléfono.

No es el macerati.

Con el señor Fontana.

Señora, su marido... Dile que he salido.

Buenos días, señora.

Irés sola.

Señora.

¡Gracias!

Oh, señora Fontana, ¿ha subido las escaleras corriendo?

No.

¿Quiere ver a la señora? Ahora la llamo.

Buenos días, señora Fontana. Buenos días.

Señora, ha hecho bien en venir. ¿Quiere usted acomodarse?

Buenos días.

Jota, ¿quieres venir?

Oh, querida Paola, ¿cómo estás?

Te he visto llegar desde la ventana. Qué bonito conjunto.

El leopardo te sienta muy bien.

Si no me equivoco, tienes coche nuevo.

No puede decirse que tu marido te maltrate. Hace tanto que no le veo.

Me han dicho que estuviste en la hisperia con Mommy, Nando y Rocky.

Curioso, pensé. Los Fontana en un localucho.

Estaba también Rocky, ¿verdad? Te divertirías.

No me divierto nunca en los tubos. Ah, sí, lo olvidé.

Demasiada gente, ¿no es verdad?

Maravilloso. ¿Lo crees?

Horrendo.

¿Y cómo era el de la Hesperia? 300 .000. ¿Es verdad que se lo regalaste a la

modelo?

¿Ha visto la señora alguna cosa que le guste?

No.

Fíjese en este modelo color rosa. Este año se ha puesto de moda en París. Salió

la temporada pasada y este año ha sido la locura.

Déjeme verlo un momento.

Ha vuelto la línea de los 20.

Camine. Solo necesito la talla.

Usted es muy joven, no debe acordarse.

Línea Chanel, una maravilla.

Aquello nos dejaba sin aliento, claro que sí.

Pueden llevarlo personas como usted.

Usted estaría perfecta con un vestido similar.

Me lo quedo. Mándelo a mi casa. ¿Y probárselo? No me importa.

¿Ya te va?

Sí. Adiós.

No es propio de ella no probárselo.

Parecía inquieta. Debe de ocultar algo.

Curioso. Tanta prisa y luego se va a pie.

Los nacionales se habían acabado. Le he traído esto.

Gracias.

¿Qué haces?

Creía que dormías.

Anda, ven aquí.

Necesito cerillas.

Ven.

Siempre así cerca.

Aún no fumes tanto.

A ver si se incendia esta barraca.

Así nos quemamos y no pensamos más.

No tengo ningunas ganas de morir.

Quiero vivir contigo.

Entonces vivamos.

Oh, Guido, ¿por qué estás así de mal humor?

¿Qué te he hecho?

Ah, debes perdonarme.

Estoy un poco inquieto.

¿Has perdido un pendiente?

Déjalo, era una baratija.

¿Una baratija?

¿Cuánto? ¿Cien mil liras?

No sé, no recuerdo.

A ver ahora quién encuentra el pendiente. A saber dónde estará.

¿Seguro que no te ha seguido?

Te lo he repetido mil veces.

Aún estará haciendo guardia dentro del coche.

¿Qué sospecha puede tener? No creo que sepa nada.

Si piensas eso, quiere decir que no estás muy seguro.

¿Seguro de qué?

Guido.

Bastaba con hacer un gesto.

Decir una palabra, tú o yo.

¿Y qué es lo que hemos hecho?

No hemos hecho nada.

Ni tú ni yo.

No hemos hecho nada.

Y ahora tú eres libre.

Eres mío.

Estás aquí.

No hicimos nada y ahora podemos amarnos.

Ahí está tu pendiente.

Quédatelo.

Ni aunque fuera de esmeraldas.

Guido.

tan feliz.

¿Y yo?

¿Cuántos años deseabas tener?

Siete años.

Te he llevado siempre conmigo estos siete años. Siempre sin saber que... Me

casé, me entregué a otro. Pero solo a ti te he amado. Solo a ti.

Como entonces, cuando Giovanna todavía estaba entre nosotros.

Paola. Dime, amor.

¿Sabes? A veces yo también suelo pensar en Giovanna.

Me pregunto, ¿por qué no pude hacer nada? Fue cuestión de un segundo, de dos

segundos.

Pero nosotros deseábamos en cierto modo que muriera.

¿Lo deseábamos de veras?

¿Quién sabe si eso es delito? No, no, no es un delito. Nosotros no hemos

cometido ningún delito, no hemos hecho nada. Eso es lo que nos ha separado.

Giovanna nos separó cuando estaba con vida.

Y también nos separó después de muerta. Todo esto nos está obsesionando. Yo te

amo, soy tuya y basta. No te engañes, no lo eres. ¿Por qué dices eso?

Porque hay otro hombre como entonces.

No es verdad que seamos felices, Paola. Nos estamos engañando. No somos felices.

Ni lo seremos nunca.

Toma, tu pendiente.

Pónmelo.

El momento más triste ha llegado.

El de vestirse.

No empezaría nunca.

¿Se va?

Evidentemente no es un Maserati.

¿Te acuerdas del perro?

Sí.

Enrico se asustó mucho. Me lo ha dicho.

Faltó un suspiro.

Terrible cómo puede suceder algo de un momento a otro y cambiar todo.

Cállate. ¿Por qué? Sé en qué piensas.

En nada.

Tú y yo sabemos en qué.

Paola, no sigas por ese camino. ¿Qué hay de malo en pensar en cosas que te

darían placer?

Lo que pasa es que tú tienes miedo a reconocerlo.

¿Te has vuelto loca? ¿Por qué quieres irte así de improviso?

No voy a estar aquí eternamente. No, dime que quieres irte. Sí, quiero irme.

Quieres irte. Quiero irme.

No, por favor, no. Eso no, nunca.

Guido, no tiene sentido.

Tú sabes que me amas. Yo sé que te amo. Nos pertenecemos. Tú no puedes dejarme

así, Guido. Amor, no puedes. No tienes derecho a hacerme esto.

Es que no lo comprendes. No comprendes a dónde vamos a ir a pararlo. ¿Entiendes,

verdad? Y con ese tipo pisándonos los talones.

¿Qué nos está pasando?

Ha llamado a su marido, ha dicho que se queda a comer fuera. Después llamó a la

condesa Dioli y, naturalmente, el arquitecto Rocky.

¿Qué significa naturalmente? Llama todos los días.

Estúpida.

Déjame sola.

Y tráeme una copa.

Diga, ¿quién es?

Bonito sistema.

Te agradezco que me hayas devuelto la cartera. Muy amable.

Oh, Guido, querido, sabía que no te irías.

No podías hacerlo.

Sabes bien por qué no lo he hecho.

Porque es injusto. Estoy desesperada. Dime, ¿quieres volver a verme aún?

Sí, pero para devolverte las 80 .000 liras que me he encontrado en la

Era la única manera de retenerte. Te suplico, perdóname. ¿Me has telefoneado

solo para esto?

No.

No, te hubiera llamado igual de todos modos. He estado a punto de tomar el

pero no he podido.

Necesito verte.

¿Cuándo? Dime cuándo. Así podré contar los minutos que me quedan para estar

contigo. Y pensar que bastaría bajar a la calle para... Un momento.

Debe de ser Enrico que vuelve.

Espera, cerraré la puerta.

Tengo que colgar. Es Enrico.

¿Mañana? Sí, mañana. Llámame a las doce en punto.

Tengo que dejarte, está llamando.

¿Quién es?

Soy yo.

Un momento, me he quedado dormida.

Me pongo la bata.

¿Por qué te has encerrado por dentro?

Voy, voy.

Aquí estoy para mantenerte despierta. ¿Estás borracho?

Ojalá. Yo nunca estoy borracho. Un poco alegre, eso sí. ¿Te molesta?

No, no. Tengo sueño.

Finalmente, tengo la mayoría de la empresa Lombardo. Y además he defraudado

Hacienda. Tu marido se convertirá. Ya verás en qué se convertirá. Esto hay que

celebrarlo. ¿No estás contenta? Tendrías que estar saltando de alegría.

Sí, sí.

Pero será mejor que hablemos mañana.

Esta noche estoy de fecha.

No me he quitado las medias.

Perdona, hace calor.

¿Te vas a desnudar aquí?

¿Te parece extraño? ¿Es que tienes jaqueca?

Tengo sueño.

Una copa, solo una.

Verás cómo se te pasa.

No, ahora no. No es bueno para la piel. No, Enrico.

¿Por qué no?

¿Por qué no?

¿Y si te digo un secreto que te concierne?

¿Un secreto?

Bebe un sorbo.

¿Y bien?

He mandado a hacer una investigación sobre ti.

¿Una investigación sobre mí?

¿Y qué has averiguado?

¿Quieres que te lo diga?

Espera, Enrico.

Es el coche de Enrico.

¿Te ha seguido?

No, pero no debe de estar lejos.

Había venido a ver a Francesco.

Qué estúpidos hemos sido quedando aquí.

Anda, vamos.

Ve tú delante. Y dime dónde.

¿Qué hacemos?

Señora. Tercera planta. Bien.

No, subiremos a pie.

¿Qué tienes, Kev?

¿Qué tienes que decirme?

Tengo noticias.

Mi marido me está investigando.

Ha contratado a un detective.

El que estuvo en Ferrara. ¿Cómo lo sabes?

Me lo dijo él. ¿Cuándo? Ayer. ¿Por qué?

Entró en mi habitación.

Estaba un poco valido.

No, no pasó nada de lo que tú piensas.

Así que es él. ¿Pero por qué?

Por celos.

Olvide por ahí viejas fotografías comprometidas y ha querido saber de mi

¿Y qué ha averiguado? Creo que nada. Cuando me lo contó, quiso hacerse el

proceso. ¿Y por qué ha hecho que te sigan en Milán?

¿Quién sabe?

Piensa dejar de espiarme. Me lo ha prometido.

¿Podremos vernos más a menudo?

No lo sé. No me fío de él.

Tú no le conoces.

¿Qué quieres decir?

¿A qué te refieres?

No me dejará en paz. Es un cochino egoísta.

Antes no he dicho la verdad.

Anoche tuve que soportarlo.

Desde que estás tú, le detesto, le odio. No puedo soportar su presencia. Me

fastidia su soberbia. Le odio, odio su voz, odio sus gestos. Le odio, le odio,

le odio.

Es posible, con métodos policiales. ¿Qué métodos, querido colega? La policía ya

no es como era en mis tiempos. Ahora si un tipejo huye en un taxi, el policía lo

deja escapar porque no tiene dinero para perseguirle. El año pasado me desprendí

de 500 días de mi bolsillo. Para que me la reembolsaran, han pasado ocho meses.

Con nuestro sueldo no nos podemos permitir el lujo de anticipar dinero al

gobierno. Sí, pero... Los métodos de la policía. ¿Pero qué método?

¿Quién quiere ir por esos barrios de mala vida? ¿A Porta Tichinese o a

Vamos a Porta Tichinese, a Lórtica. Tenemos los informadores.

Sabemos dónde pescar al tipo.

Pero cuando se trata de otros barrios, ¿quién va? No tenemos a nadie.

Si se trata de ir a un tugurio, ¿quién te da el dinero para poder invitar a

beber a una prostituta? ¿Qué sabes de mi hombre? Lo hemos buscado en las

pensiones, en los hoteles de los mejores.

a través de la ciudad.

Hemos hecho lo que hemos podido, pero hay miles de sitios donde no vamos y

estar escondido.

Entonces, ¿qué me acuerdas?

Esperar. Tienes que esperar la casualidad. Ese es el mejor método de la

¿No has dicho que hay una mujer?

Bueno, pues síguela a ella. Es lo mejor.

Perdona si te dejo. Tengo prisa. Ven a verme un día. Quién sabe, quizás salga

algo a la luz. Hasta luego.

Todavía nada.

¿Ha llamado para dar prisa? Al contrario, ha cambiado de idea. Dice que

encontramos nada es inútil seguir. Y por otra parte, hace ya más de 15 días que

llevas este caso.

Es una mujer muy inteligente, jefe. No hay forma de pillarla en falso. Hay que

jorobarse. Es nuestro trabajo.

Ya estoy jorobado. ¿Crees que me quejo por gusto? ¿No te imaginas el esfuerzo

que he hecho? Solo son hipótesis. ¿Tienes algo concreto? ¿Has encontrado

joven? No, claro.

Pero seguro que está en Milán. Lo sé, lo presiento.

Si tenemos paciencia, seguro que conseguiremos algo.

Es tan simple. Si antes había algo, ahora también debe de haber algo.

Quien monta una tigresa no puede bajarse. Entonces te pido que te des

redactarme ese informe con todo lo que hayas averiguado. Y si no hay nada, te

inventas. Este no es como los otros que pagan para que les digamos que se han

equivocado al sospechar. Que no es verdad, que su mujer es un ángel y que

cornudos son nosotros.

¡Este no!

Si no encontramos algo, tendremos que dejarlo. Me lo he estado trabajando,

¿entiendes? Casi lo he convencido de nuevo. Pero ese hombre quiere delante

hechos concretos. ¿Y qué crees que he estado haciendo?

Fíate de mí. No quiero verte hasta que encuentres algo. Está bien.

Buenas noches.

Buenas noches. ¿Cómo usted por aquí?

He venido a cruzar un par de palabras con un joven que vive aquí.

Muy bien.

Salgamos fuera.

Y eso es todo.

¿Y Valerio?

¿Algo no va bien?

Lo he dejado.

¿Por qué? Era inútil continuar.

Siempre decía que no le importábamos ni su mujer ni yo. Está cagado. Sí, y tiene

un hijo.

Decía que quería separarse.

Hace dos años que espero.

No está enamorada de su mujer, no, pero no puede estar sin ella. El otro día,

por ejemplo, fue el aniversario de su boda.

Hubiera preferido que no me lo dijera. Sin embargo, el muy bruto me suelta.

¿Sabes, bomboncito? Hoy es mejor que no nos veamos.

Debo acompañar a Clara a elegir un regalo.

Tenía menos sentimientos que un ladrillo y los míos no le importaban. Ni

siquiera pensó que podía ponerme celosa o hacerme sufrir.

¿No se ha preguntado por qué intenté seducirle?

Pensé en ello.

Quería que se enfadara, que me dijera...

Chiquilla, ¿puedo saber a qué estás jugando?

Pero no le importó que tonteara con usted.

Le amo. No sé por qué ni cómo, pero le amo.

No puedo soportar que me traicione. Ni siquiera con su mujer. Es más, sobre

con su mujer.

Solo pensar que está con ella me atormenta.

Les unen fuertes lazos de cariño.

No está enamorado de ella, pero la quiere.

Perdóneme si le cuento estas cosas. No sé, con usted me entiendo.

Es agradable hablar con usted, aunque no esté casado.

Pero, dígame, ¿no estará usted casado también, verdad? No.

¿Le queda alguna habitación libre? Sí.

Busco a un tal Garroni. Ha salido. Está siempre fuera. Por suerte.

¿Ah, sí?

¿Me pone una soda, por favor?

¿Y por qué por suerte? Es antipático.

Póngame una soda, por favor.

¿Lloras? No sé. Tengo que contarte algo.

¿De qué se trata?

Estoy harta, Guido. Ya no puedo más.

No voy a poder resistirlo.

Quítate el abrigo.

Estoy calma.

Necesito un poco de paz.

No quiero pensar.

¿Irnos a dónde?

No sé a dónde.

Al extranjero, a otra ciudad.

¿Y después?

No sé, me pondría a trabajar.

Si me lo propongo, acabaría siendo rico.

¿Qué harías?

Haría cualquier cosa. Hay un montón de imbéciles que lo consiguen. ¿Por qué no

yo, que estoy preparado para todo?

¿Preparado para qué? ¿Para vivir en habitaciones de alquiler? Lo haría por

¿Y fumar cigarrillos baratos?

¿Ahora intentas humillarme? No, no es verdad, Guido. No quisiera humillarte.

reías solo de tu romanticismo.

No basta. con tener actitud. Además, hay que ser de otra manera. Junto a ti

haría cualquier cosa.

Juntos no andaríamos ni diez pasos. ¿Pero por qué?

Te diré por qué. Porque el amor no lo es todo. Sería un viaje a ninguna parte. Y

luego tendríamos que volver y sería el fin.

Querido mío, querido Guido, es necesario decir ciertas cosas.

Maldito dinero.

Ha preferido a Enrico y nada podemos hacer.

Enrico lo puede comprar todo.

Y puede que también a ti.

Sabes siempre lo que debes hacer.

Tú, en cambio, pareces fuerte, pero eres tan frágil.

Te amo.

¿Entonces?

No lo sé, pero no dejo de pensar si yo fuera libre.

No he pensado nunca en las cosas que tú y yo podríamos hacer.

Imagínate si muriera.

Oye, Paula.

¿Hablo por hablar?

No, yo no quiero ni pensarlo.

Y todo acabaría tan sencillo como eso. ¿Y tú crees que es fácil matar a un

hombre con una pistola? Sin embargo, lo has hecho en la guerra.

Es necesario encontrar la ocasión.

Pero la cuestión es cómo encontrarla.

Con tanta gente que le odian, no será... Paola.

¿Es que ni siquiera se me permite soñar?

Abraza, mi amor.

Buenos días. Buenos días.

¿Cómo te lo cuento? Fue fantástico. ¿En serio?

Sí.

Oh, estás aquí.

Dioli. Hola. Hola. Oh, Enrico. Cuánto tiempo sin verte.

¿Qué tal? Hola, has estado muy perdido.

Sí, es cierto, he tenido mucho que hacer. He estado muy ocupado.

No seas aguafiestas, querido Enrico.

No os preocupéis, no hay para tanto. Ya está todo preparado. ¿Es posible que

seáis capaces de preparar algo? Esta noche iremos todos a Carnovio.

Ay, es una barbaridad el dinero que me gasto en Regoli. ¿Cómo se te costará

ganarlo? ¿Y tú, te has decidido?

Depende de ella.

¿Pero esta noche?

Sí, esta noche.

¿Otra vez consejo de administración? Tengo una reunión en la fábrica con dos

holandeses. ¿Eres un tulipán?

Ah, mántalos al diablo.

Imposible, son demasiado importantes.

Debe ser divertido tener algo que hacer. Un pecado. A propósito de pecados, dame

un sándwich con champiñones. ¿Para mí?

Claro.

¿Podrías venir más tarde?

Eso sí, entre las diez y media y las once.

¿Quieres que te acompañe? No, espérame en casa.

Así por el camino pienso en mis holandeses.

Diles que vengan también, será divertido.

¿Tardarás mucho?

Espero que no.

Bueno, ¿qué os parece si nos vamos?

¿Nos vamos?

Sí, vámonos. Quiero invitar a un montón de gente.

Dioli, ¿me acompañas esta noche?

Y haremos locuras. Venga, vamos.

Dicen que sí.

Perdonad.

Tengo que llamar a mi budista.

¿Puedo ayudar en algo?

No, no.

Gracias, querida.

Garroni, por favor.

Soy yo.

Veámonos hoy a las cuatro.

¿Has visto para volar?

Debe reducir a la punta.

Yo me pongo en el acento y el coche pasa tres metros.

Imposible fallar.

Imposible.

Se respira bien.

¿Qué aire tan bueno?

¿Y la gente?

No tardarán en irse.

Guido.

¿Tienes miedo?

No, ¿por qué?

Guido, ¿y si dejamos esto y no pensamos en ello?

¿Y después?

Tú has dicho que no podíamos continuar así.

¿Pero?

Me preocupa tu tono de... ¿Crees que me da placer?

Pues entonces no lo hagas.

Sabes bien que lo haré.

Por ti.

¿Por mí?

¿Lo hiciste por mí la otra vez?

Solo no habría podido.

Fue culpa mía entonces.

¿Por qué te callaste cuando viste que el ascensor no estaba?

Tú sabías que no estaba.

Ella no.

Y cayó por el hueco.

No hiciste nada para vivirlo.

¿Es verdad que lo hiciste por mí?

¿O también lo hiciste por ti?

Tú la mataste. ¡Tú la mataste!

¿Es eso lo que piensas cuando me abrazas?

Yo no lo pienso.

Y también estabas tú.

Tú también callaste.

Esta noche seremos los dos.

¿Te puede?

Adelante. Esta sopa hace resucitar a un muerto. Y aquí está la aspirina. Mañana

será un hombre nuevo.

Eres un tesoro, Ana. Sí, un tesoro sepultado en el fondo de un bar.

Necesitaría que algún ricachón de buena voluntad me sacase de aquí.

Un ricachón con alma caritativa.

Si alguien pregunta por mí, estoy durmiendo, ¿entendido? ¿También para la

de las camellias?

¿Qué tal? Hace mucho que espera.

Casi una hora. Lo siento. No se preocupe, este es mi oficio.

¿Tiene el informe? Sí, aquí está.

Bueno, yo ya he acabado.

Para cualquier cosa estaré en la agencia.

30 .000 liras. Dígale al director que me mande la factura.

Muchísimas gracias.

A su disposición.

Hasta pronto.

Por favor.

¿Qué está sucediendo esta noche? Una fiesta de... En media hora han llegado

de 30 coches.

No me moleste.

Acerca de la muerte de Giovanna Carlini, se ha comprobado la relación íntima

existente entre el llamado Garroni y su esposa.

Decidimos suspender la investigación en espera de posteriores disposiciones

suyas.

Dígame.

Adiós.

Enrico Fontana, día meleñando.

¡Qué desgracia!

¿Qué hacemos?

Tendremos que llamar a la policía Vamos ¿Dónde hay un teléfono?

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Vive aquí el señor Enrico Fontana? El ingeniero no está. Lo estamos esperando.

Está la señora. ¿Qué señora?

Su mujer.

Tenemos que hablar con ella. ¿Por qué?

Llámela.

¿Dónde está la señora?

En su habitación.

Ve a avisarla.

Viene a seguir.

Guido.

Guido, han venido a buscarme. Un jeep.

Un jeep de la policía.

He podido escapar. Tenemos que escapar.

Cálmate, Paola. No puedo calmarme hasta que no estemos a salvo.

Pero ¿a dónde? ¿A dónde podemos ir?

Quizá aquí.

Aquí no han venido.

Aquí estamos a salvo.

Pero ¿cómo lo has hecho?

Vámonos, tengo un taxi. Cállate.

Ven.

¿A dónde me llevas?

No es culpa mía.

¿Por qué han venido por mí y no por ti?

Yo... Yo... Has sido tú quien... Cállate.

Se ha matado él, ¿entiendes?

Él.

Él solo.

Iba muy rápido.

Y al tomar la curva, se salió de la carretera.

Ha caído el río.

He llegado cuando lo sacaban del río.

Tenía un disparo.

Un disparo en la sien.

¿Y ahora qué?

¿Ahora?

Ahora todo.

No lo sabes.

¿Me llamarás mañana?

Sí, mañana.

¿Apenas te levantes?

Sí. Cuido.

Nos amamos, ¿verdad?

Eso es lo que cuenta.

Hasta

mañana.

Sí.

A la estación.

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