All language subtitles for Así es la vida… (2000)1h32DrmRce

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Original subtitles

¿Y yo qué?

Él se va con otra.

Tan cantante, tan contentito.

Y yo digo, ¿y yo qué?

¿Ahora qué?

¿Qué?

Porque fácil, ¿no?

Así nomás de buenas a primeras me dice, ya vete, ¿no?

Fácil.

Fácil.

Pajarito volando.

¿Y yo qué?

¿Qué?

¿Y carajos?

¿Qué coños?

¿Qué mierdas yo?

¿Qué pinches mierdas yo?

¿Y los hijos que te di?

¿Y los años que te di?

¿Y lo mío que te di?

¿Qué?

Mira nomás cómo me dejaste.

Y ahora me dices que ya no.

Que ya terminó.

Que te cansaste, que te aburriste.

Cabrona, así nomás.

Y dime qué hago yo.

Yo, la triste pendeja de mí, me vine para acá.

Dejé todo.

Tuve tus hijos.

Los tuve por ti y para ti.

Y es que quería sangre de mi sangre, ¿no?

Y yo, peor de pendeja, te doy tus hijos.

Y digo, así se queda.

Así me tiene y me quiere.

Pero no.

No, ni madre.

Dejo mi casa.

Mi casa mía de mí.

Mi gente, mis cosas, mi vida, ¿no?

Por ti, Nicolás.

Me pediste que te ayudara y te ayudé.

Porque querías ser boxeador. Y andabas tú a cumplir algo. Y nomás te partió en

la madre.

Y yo diciendo, eres buena.

Y ni tú ni yo nos lo creíamos.

Pero ahí estaba yo contigo.

Y yo te bordaba los calzones.

Y te daba tu friega de alcohol en las piernas.

Y te faltaba lana.

Y te quería trajecito nuevo.

Todo.

Todo por ti.

Todo por ti.

Y ahora, Nicolás.

Ahora me dices que ya no te cuadro.

Y tienes otra.

¿Y yo qué carajos?

¿Qué pinches y putos carajos?

Me vine para acá.

Me metiste en este hoyo.

Tú tan quitado de la pena.

Yo duro y dale.

Que si le saco el pecado del vientre a la que se dejó embarazar.

Y si cura un mal de amor.

Quito verrugas.

Si saco maldiciones.

Y tú cada día más lejos.

Tan fresco. Tan campante.

Tan hijo de la chingada.

Y es que...

Solo los tengo a ellos, mis criaturas.

Cuando me besan, me dan besos salivosos, me quiebran por dentro.

Son como brasas, brasas heladas.

Los besos nomás me hacen sentir más lejos.

¿Será porque huelen a ti, Nicolás cabrón?

de mi vientre, de tus ganas.

Los pobres hijos de nuestros pecados.

Porque yo por ti, Nico, he pecado.

Por eso todos me ven como alma que llora el diablo.

Todos andan dice y dice que soy bruja y que es antigua, no más padre.

Pero los muy cabrones bien que me usan.

Bruja y todo.

Antiguadas y todo.

Pero uno a uno van cayendo en mi dispensario.

Luego me hacen señas para que pasemos atrás.

Si empiezan, duro que dale.

Les enseño, Julieta, que si mi marido así deshace, yo otro.

Doctorcita, que si una póstuma contra el vecino que me mató al pastor alemán de

los que cuestan un titibuchón.

Y yo aguantando vara por ti, mi hijo.

Aguante y aguante para estar junto a ti.

Para tenerte dentro, Nico.

Nico. Nico.

Pinche Nico.

Y ahora me sales con tu domingo siete.

Que ya no ibas.

Ya nada.

Ya te vas con esa nalga de rana.

Porque te agarró el olvido.

Porque me olvidaste.

A mí.

A mi carne que te embaraba tanto.

Hasta de los hijos que querías tanto te olvidaste.

No te vale, Nicolás.

Hay cosas que nomás no te valen.

Hay cosas de las que ni te acuerdas.

¿Para qué acordarte que por ti me vi en esta ciudad que huele a mierda?

A carroña mojada.

Y yo me acuerdo que te amé.

Tus hijos, esos que tanto querías.

Y yo me quedo sumida en la mierda.

Sola.

Solita del alma.

Y todo por ti.

Nomás por ti.

Y digo yo.

¿Y yo qué?

También se registrarán precipitaciones inmediatas como resultado de la

del aire tropical marítimo que viene del Océano Pacífico, Golfo de México y Mar

Caribe, que se unirán en la parte oriente de nuestro país a una masa de

polar. La onda tropical número 32 traerá consigo lluvias muy fuertes a lo largo

de la costa en la parte occidente de nuestro país.

Los huracanes Floyd y Craig quedarán fuera de nuestro territorio, pero

bajo vigilancia.

con razón.

No se vale.

No se vale.

¿Acaso te sorprende?

Si ya me lo veía venir.

Y se nos venía encima.

Igual que el tiempo de aguas, tarde o temprano aparece.

Los hombres cuando nacen habría que romperles la cerviz.

¿Cómo se ve tan ternito?

Sería como quebrarle un ala a un pollo.

Cuatro. Se quiebra como rama seca.

No hacía hombrecito ni moro.

Son lientes.

Carroña.

Están toda la vida friega que friega.

Que sea la mamá.

Que sea la hermana.

Que sea esta, que sea otra.

Y tú si no, Julia.

¿Acaso mientras Nicolás te prometía el oro y el moro?

Lo tenías bien clarito, que un día nomás bajabas la guardia, te dejaba.

Claro que lo sabías.

Eso lo sabe hasta la más bruta, hasta la más dejada de la mano de Dios.

Sí.

Y digo yo a qué hacerle al cuento, si bien que lo sabías.

Entonces, aguantar va.

¿Te va qué remedio?

Nada que puedas hacer.

Porque nomás les da por irse y no hay quien los pare.

Todos descritos.

Pero ya ni remedio.

Tampoco es que sea el fin del mundo.

Ya verás que aparece otro.

Uno de otra calaña.

Porque buscando, buscando los hay.

¿Quién quitaría hasta un extranjero?

De esos fuertes trabajadores.

Y te trata como reina.

Ya verás.

Y si no aparece uno de esos, ¿qué remedio?

Yo voy a hallar el remedio, madrina.

Ya verás.

Yo no me quedo así, cruzarita de brazos, espiando al adúltero y a la puta que se

le metió entre las piernas.

Se te fue.

Se te fue con esa mondriga o con otra.

El destino manifiesta.

¿Por qué crees que a ninguna le ha dado tu rabia? ¿Tu mismitita rabia?

A todas nos pasa.

Y a ninguna se le cae el cielo encima.

Con las otras.

Conmigo no.

Conmigo no, lo juro. Ya no más, criatura.

Búscate otro.

Alguno habrá que te ayude a mantener a tus hijos.

Bregar.

Bregar por la vida.

Irla sacando día con día.

Nadie muere de divorcio.

Nadie muere de abandono.

Te queda más que irte a otro lugar.

Buscar marido, sustento, parir otros hijos, recomenzar.

No, si esta vida es un cuento de nunca acabar.

Yo por eso tan contenta, tan tranquila, te conté que cuando me dijo la comadrona

que dijo que parí me nació muerto.

Lo que le dije es que era varón o hembra.

Cuando me dijo varón,

Respiré y dije uno menos.

Ay, madrina, ¿con qué cosas sales?

Los hijos de uno son hijos de uno.

Y no importa que se traen entre las piernas.

Pues a lo mejor a mí no hay quien me entienda.

Pero es la tarde en la que me agarra la ausencia.

La ausencia de vientre.

¿Sabes lo que hago?

Voy a mi cuarto y levanto el capelo que le puse al feto de mi niño.

Para que lo proteja de la humedad, del viento.

Y lo veo ahí tan tranquilo y tan quitado de la pena.

Y digo así mejor.

A él y a mí no son resufrimientos.

A ver, dime en mi sano juicio.

¿Para qué iba a traerlo yo al mundo?

Entonces me digo, si serás guaje, Adela.

Mejor muerto.

Tan húmeda.

Se la fregó el agua del sereno.

Debías dejarlas hasta mediodía para que se oirían bien.

Ni de loca.

En cualquier momento se nos viene el cielo abajo.

Húmedas nomás te van a apestar.

Se me han de apestar, se han de apestar.

¿O no todo está escrito?

Era un decir.

Ya ves.

Si un decir es un decir.

Y si un decir es un decir, voy a decir el mío.

Yo no soy una que dejas así nomás.

Yo digo, me dejas, pagas.

Y le voy a cobrar, madrina.

Por esta que le he de cobrar donde le estangre el corazón.

Lo voy a dejar solito.

Solo de alma y solo de cuerpo.

Solito como tiracuache.

Solito como araña.

Cállate, Ariadna.

Cállate nomás.

Verdad es Dios y las cosas que dices para los pelos de punta.

Hay cosas que ni se dicen ni se piensan y cuando se piensan mejor se olvidan. Se

las espanta una de golpe.

Mira nomás.

Toda la ropa echó un mugrero.

Y al ratito con lo de pacientes que te caen al dispensario. Y a todos hay que

darle su ropa de cama fresca.

Ay, chamaca.

Es que el tiempo de agua es más vale tender la ropa adentro. Adentro no

Y luego los niños.

Ahorita que se despierten igual me la tiran al piso.

¿Dónde quieres que jueguen?

¿Llobera?

Llobera, madrina.

Llobera.

Y que te quede bien clarito, madrina.

Voy a tomar providencia.

Te lo juro por mis hijos.

Julita, con eso no se juega. Santos, santos, santos, señor Dios del universo.

Perdónala si blasfema que ni sabe lo que quiere.

Santos, santos, santos, señor. La protección esta es tu sierva.

Total, ¿qué me ha de pasar?

Si él me deja, ¿qué cosa peor me puede pasar?

Dios no te oiga, ¿por qué te quedan tus hijos?

Es todo lo que te dije hace un rato.

Ni me hagas caso.

Pura mentira. Puro de boca para afuera.

Si tengo ausencia de vientre es porque tengo carencia. Ni que darle vuelta al

ojo.

Tú tienes tu marido.

Se te va con otra, pero de menos fue tuyo.

Tienes tus hijos que te rompen la paciencia, que te lo recuerdan a él,

tuyos, tuyos de ti.

Yo no tengo nada que lleve mi sello.

Yo... Yo me quedé solita.

Madrina, me tienes amada. Tú no eres mía.

Ni trates de hacerme guaje.

Lo único mío, mío, es ese feto metido dentro de un capelo. Y trece santos de

bulto.

Eso que es mío, mío de mí, cabe en una móndriga caja de favo.

Ya estoy vieja, vivida.

Ya se me fue el sangrado.

Y todo lo mío, todo cabe entero en una caja de favo.

Favo limón, el que deja las sábanas rechinantes de limpio.

Pinches taranas.

Todas chorreadas, todas arrastradas.

Y hoy es viernes y él pensaría de estar abarrotado.

No te quedes pasada ahí en la puerta.

¿O quieres que todo el mundo se entere y que luego vayan con el chisme?

¿Me lo vas a agradecer?

¿Qué?

Pues que ha de ser.

A ver, ¿qué te imaginas?

Que te saque el hijo que llevas dentro.

Esta vida duele mucho.

Entonces si no lo dejas... La vida jamás le va a doler.

Es el amor de madre.

Amor del bueno, ¿verdad?

Pues... Pues... ¿Qué?

¿Qué te comieron la lengua los ratones?

Contesta.

Ni que fueras Lela, contesta.

Lo peor es que me tienes miedo.

Como si yo te fuera a hacer algo.

Como si fuera distinta.

Como si no hubiera sido así. Igual a ti hace unos añitos.

Vino uno.

Uno de todos.

Igual a todos.

Se llamaba Nicolás.

Mi madrina de la de la azotea me dijo.

Hasta te lo no seas chambono.

Pero yo cerca me lo dejé dentro.

Me había sorbido el coco.

El amor me había sorbido el coco.

Estaba marcada mi suerte.

Tómate tres pastillas cada dos horas.

No llegan ni a tres si es cuando te empieza a venir la sangre.

Hemorragia.

Duele un poco.

Pero duele peor tenerlo.

Si te pones mala de veras y un doctor te pregunta a solas qué tomaste, es

Quinina lo que te di.

¿Y si mejor vengo con usted?

Yo para entonces ya no voy a estar.

¿Y si la busco?

No me encuentras.

Acuérdate, Quinina.

No te salen tres días y te vas poniendo negra.

Te vas a un hospital de volada.

Qué perra es nuestra suerte, ¿verdad?

Perra.

No me vayas a despertar, Raquel.

Sabes que es como yo.

Tiene el sueño delicado.

Gracias.

¿Dónde van?

¿Dónde creen que van?

La marrana me va a regañar todita.

Él no gusta de extraños.

Aquí, aquí está Raquelito, aquí no.

Cuidadito y me la despiertan.

Si no, luego la agarra conmigo.

Él es muy especial con su chamaca.

Gracias.

¿A mí no me va a tocar?

Júdamelo.

A mí no me va a tocar.

Yo nací parada.

Yo nací para la traición.

Hay unos que sí, igual que hay hombres que nacieron pa' que lo hagan.

Los que traen la desgracia pintada en la frente.

Haciendo muy, muy poco de dios en la frente.

Míramelo.

Mira.

A las que lo tenemos, los hombres no nos dejan. y no muerto.

A mí por eso no me puede tocar.

Yo tengo a mi padre para que dé la cara por mí.

Me cuida, me protege.

¿Acaso crees que le dicen marrana nomás por gordo y barrigón?

Le dicen marrana porque usa mañas bien sucias para defender lo que quiere.

Por eso a mí no me va a

Tengo la buena estrella prendida en la frente.

Yo no soy como ella.

Mamá, no.

¿Por qué la dejaste de querer?

¿Fue así no en eso?

¿O cómo fue?

¿Cómo se deja de querer a alguien?

Me pasaron con ella.

Pero luego sabe Dios cómo le era el destino.

¿Y mi destino?

Tú no vas a tener destino.

Tú tienes la estrella pintada en la frente.

En la frente y en el culo. En el culo y en el destino.

que azotaron el día de ayer a nuestra capital cobraron vidas y cuantiosas

pérdidas materiales en las zonas de llamado a alto riesgo. Las autoridades

advirtieron a la población que la temporada de lluvia que apenas comienza

año cobrará particular fuerza debido a...

¡Carajo!

Ustedes tienen contrato con el canal, no se supone que anden sueltos a la buena

de Dios.

¿Qué quieres?

¿Y yo?

¿Dónde me voy?

¿Dónde?

¿Qué voy a decirte yo?

La rebúscatela.

Dicen que siempre hay un troto para un descosido.

Siempre y cuando el descosido no esté con las faldas cargadas de chamacos.

Usted lo sabe, Marrana.

A una como yo la aceptan sola.

No con su prole colgada de la jala.

¿Para qué hacerle al bobo, Julia?

Tú y yo lo tenemos bien clarito.

¿Qué marido se fue con mi hija?

Ni modo de que te quedes aquí rondando.

Imagínate nomás a mi ratera.

¿Qué tal si, como dicen, le echas el mal de ojo?

¿O le acogotas los fetos en el vientre? ¿O le secas el vientre?

Dicen que tú... Dicen.

Dicen nomás.

Que dicen lo que quieren.

Pues será el sereno.

Pero no voy a dejar a mi chamaca presa ni del miedo ni de tus patrañas.

Será.

Será.

¿Será que este es mi destino?

Figúrese.

Mi marido me deja así nomás y así nomás la que tiene que irse con sus chiches a

cuestas soy yo.

Ya quejese luego. Ahorita fíjese que me está dejando la pierna tumefata.

Ya me agarró la vena.

Yo... Yo, la que se va y les deja la cancha libre.

Yo... Yo y mis hijos.

Sácate.

Fuera.

Así nomás, a la buena de Dios.

No se vale.

No se vale.

No me la ponga difícil, Julia.

No la haga de todos.

Vengo en buena vida.

Nomás porque yo soy así.

Me da por cuidar de mi gente.

Que soy de la tía, que soy de los rateros, que soy de un sultano que da

Y usted vive aquí y es de mi gente. Es de su gente, es hispaneña, no de los

nuestros.

¿Acaso cree que me cuadra sacar a una mujer?

¿Cómo está impuesto a sacar huevones que dan guerra?

Que le pegan a sus madres.

¿Qué piensas?

Para mí eso de sacar a una mujer, pues no me cuadra.

A lo mejor de ahora en adelante le comienza a cuadrar.

El otro día sacó a mi comadre Matilde así nomás.

Y eso que le acababan de robar su prótesis de plástico.

Esa que se sacó en la rifa del Seguro Social.

Yo sé que hay veces en que ni modo.

¿Y?

¿Y pues qué va a hacer, mi hijita?

Esta vez ni modo se la lleva usted entre las piernas.

A mí.

A mí.

Y todo porque Raquelito, su nóndriga monigota, le vino con el cuento de que

quiere boda y todo.

Con lo guanga que es. Guanga ni que nada.

Si ella es bien virgencita.

La llevé con la comadrona y la revisó.

No la han penetrado.

En este es su vestido blanco. ¿Su casoria?

No está usada. La revisaron, la revisaron.

Me dijo que todavía tiene su membrana y todo.

Por eso, si te lembras de salir de casada, pues de casada saldrá.

Y si eso quiere decir que usted da chinas pelas, pues se me va pelando y ni

modo. ¿Así nomás?

Así nomás.

¿O qué?

No sabe que la vida es así.

La vida es una gran cabrona, te haces unos guajes.

Váyase.

Váyase, ya terminé.

¿Y los callos?

Pagué trabajo completo, no me han puesto el alimento para los callos.

Órale, que no te demore. Sácate, que estamos en tratativa de familia.

Familia. ¿Será porque la virgencita y esta comparten la leche del mismo macho?

No sea malo.

No me eche de mi casa.

Déjeme en mi casa.

No me saques de mi casa.

No me eches a la calle.

Tengo mis hijos y no tengo dónde ir.

Dejé mi familia, mi casa, mi pueblo.

Ya no puedo regresar.

Ya todo eso se me acabó.

No me eches.

Ya se viene el agua.

Hoy va a tener un aguacero. ¿Ya dónde ir?

Escúchate, tía.

Te juro que me das lástima.

Lástima, lástima.

Lástima de aquellas.

Pero ya ni remedio.

Por mis hijos.

Me quiero a mis hijos.

Y yo quiero a la mía, palabra.

Usted se acerque de que tiene palabra.

Su pinche palabra.

Yo tengo palabra.

Le puse orden en este vecindario.

Llegué yo y les dije, punta de cabrones, ahoritito se me cuadran.

¿Saben qué digo y cumplo?

Que no les fallo.

Entonces no me falles, sea justo conmigo.

Déjame quedarme.

Anda, aquí entre tú y yo.

Mira que yo nunca le he rogado a nadie.

Te ruego así, Incada.

Es más que Incada.

Dame chance.

Dame chance, te lo ruego.

No me ruegues.

Eres la mujer del que se va a casar con mi hija.

Casi mi pariente.

Los parientes no le ruegan a los parientes.

Y nosotros casi somos parientes.

Casi parientes, ¿verdad?

Ni modo.

Quédate hoy.

Pero mañana después de la boda te me vas, Kirita.

Hoy mi chamaca todavía no se casa con tu... Hoy.

Hoy ya se viene el agua.

Y hoy seguro cae un chaparrón.

Sí.

Hoy cae un chaparrón.

Un día, un pinche día de gracia.

Y no más gracias a que somos parientes.

Ni la burla, perdona.

Marrana cabrona.

Mamarrachadas. Puras mamarrachadas.

Miren nomás, condenados monigotes.

¿En qué que su mamá anda problemada hacia comida?

¿En qué momento se te ocurrió que te agarrara la cagadera, tu maldito cabrón?

¿Por qué no te percatas cómo anda la pobre?

¡Acomídete!

Vela así, loca, con la greña suelta y los ojos en brazos.

Pero chamaco habías de ser.

Hoy se te destiembra la panza y a cagar se ha dicho.

Tenle gracias al cielo que yo le he hecho una ayudadita a pobre Turulata que

parece gato panteonero.

Y una vencita para soltar el viento y aflojar el cruterio. Hay que encontrar

monito.

Pero ya termino.

Y luego me escurro a orear estos calzones.

Y mi cuenta se va.

Va a tener que cogerle el corazón a la de la cuenta.

Pero en un santiamén.

Termino de lavar estos calzones. Yo tengo que apercibir.

La pobre no tiene acomodo en esto de andarse fregando.

Ella no tiene costumbre de la vida dura.

Es que ella... Ella en su casa teníamos todo.

Que se suplicó en la mañana.

Que la dita ella en la boca, como luego dicen en bordo.

Pues sí, mi Julieta la temió.

Y su cama con colchón de estopa y tambor del doble.

Se lo oriaban una vez a la semana.

Porque la zona es de liendres, chinches.

Y ella es de piel bien delicada.

Bien linda.

Parejita.

Allá tenía todito.

Eso digo yo.

¿Dónde va a estar hecha para la briega y el trajín?

¿Dónde?

Que se haga de la boca chiquita.

Que no se impuesta la vida.

No le dijeron cómo.

No armen a la araca que ni cuenta se va a dar.

Señor Dios de la justicia.

¿Qué son estas frases, sus obras y sus penas?

¿Qué le dio con que estás siendo una burrada, muchacha chambona?

¿Qué se te ha metido en la cabeza?

¿Qué más te tienes que estar viendo por tus criaturas?

¿Con sus hijos con los que Diosito te benefició?

¿Qué se te acaba con estas cosas?

Las magias y las pócimas son cosas de Satanás.

Si tienes esos poderes, será porque el maligno mismo te perdió.

Anda, Diosito.

Diosito.

Soy el creyente y no te voy a traicionar.

¿Por qué no lo voy a traicionar si a mí me traicionan?

La marrana me dejó sin casa.

En la intemperie.

Le rogué y nada.

Le volví a rogar y nada.

Dios me dio este destino.

Dios me traicionó.

¿Por qué no lo he de traicionar a él?

Anda ya.

Vámonos para la casa que te tomes tú, Valeriano.

No me quites la sangre si pareces payaso pintarrajeado.

Vamos, vamos, vámonos.

Vámonos, Tiago.

Vámonos, Tiago.

Un día de estos, si se pone lista, aprende a ser feliz.

Lo digo yo que nunca aprendí.

Nunca aprendí y me llevo la pelota.

Pero a ella no le va a pasar.

Para eso estoy yo, para cuidarla.

esté igualito a él.

Órale.

Órale.

Buso, cabrón.

Que nadie te toque.

Que nadie te la meta.

Que nadie diga.

Ya te caché.

Ya te agarré todito.

Te agarré la riata y te encontré chille que chille.

Llore que llore.

Y uno es machito, ¿no?

Y apechuga, ¿no?

Y ni modo.

Si sientes algo, pues te aguantas, cabrón.

Y te jodes, cabrón.

Y te callas, cabrón.

Y uno... Uno tiene sus sentimientos.

Y todos dicen... Ese es machín.

Ese jode.

¿Por qué se las jode a todas y luego ni se acuerda?

Pero uno tiene su corazoncito.

Y yo, Julia, yo tengo mi corazoncito.

Cabrón.

Mi corazón igual que yo, de cabrón.

Y tú estabas en mi corazón.

Por esta, de que te quise, te quise.

De esto, te quise.

Cuando te vi, dije...

Eres mi virgen de Guadalupe.

Mi virgen.

Mía.

Te veía y se me iba el aire.

Tú y tu olor.

Tú y tu piel de mango.

Tú.

Y tú te me metiste en las entrañas.

Te quise desde el alma.

Desde el hígado.

Los riñones.

Y te dije para siempre porque quería para siempre.

Y luego vino el tiempo.

Yo no soy culpable del tiempo.

Yo no creía que había tiempo el día que te dije para siempre.

Mi para siempre era para siempre.

Pero existía el tiempo.

Te engañé y me engañé a mí también.

Qué rico sería que las cosas fueran para siempre, pero no son.

Un día era otra la que tenía dentro del cuerpo.

Carajo, yo no quería.

Yo te quería para siempre.

Pero ni modo, ni forma de alargarlo ya muerto.

Y lo que había entre nosotros, ya valió muerto.

Hubiera preferido estar siempre bajo tu enagua.

Calientito, ¿no?

Conocido, ¿no?

Fácil, ¿no?

Pero el destino nunca elige lo que uno quiere.

Se me murió el amor y me quedaron los hijos.

Tus hijos, Julia.

Tus hijos.

Con tus ojos de almendra.

Se los veo y digo.

Tienen los ojos de ella.

Pero también son míos.

Tienen mi carne, mi sangre, mi entraña.

Ya sé.

Y hasta mis ojos tienen.

Hoy te dejo.

Pero no los dejo a ellos.

¿Por qué digo yo?

¿Dónde dice Dios que los hijos son más hijos de ella que de uno?

¿Por qué carajos?

¿Por qué coño son más hijos de ella?

¿Los cuidas?

Los cuido.

¿Las compras?

Los alimento.

¿Los bañas?

Igual yo.

Todos dicen, este bañán tiene hijos que ni le duelen.

Y no.

Julia se me fue del alma.

Ellos no.

Ellos son míos.

Tienen mi sangre, mi ley, mis cosas.

Son míos igual que de ella.

¿Por qué coños?

¿Por qué chingados se van con ella?

¿Por qué carajos me vuelvo el cabrón de tu padre?

Así, sin nombre, ni cara, ni defensa.

El amor se acaba.

Los hijos no.

Por eso mañana voy por ellos.

Mañana.

Te vas al hambre.

Ellos no.

Te vas al arrocho, al olvido.

Ellos no.

Julia, tú te me vas de la vida, pero no ellos.

Antes qué buena eras para reclamar.

Dale que dale, que si te di la lana para esto, que para lo otro, que para la

renta. Si soy bueno para pagar, soy bueno para quedarme con ellos.

Tú te me fuiste al olvido.

Ellos no.

Con ellos no hay corte de hoja.

Los tengo en la sangre y en el sentimiento.

No es por joderte, Julia.

La vida es cabrona.

Ya les va a tocar a ellos.

Entonces, deja que estos años yo les dé su alimento, ¿no?

Cabrón. Sí, cabrón.

Pero tengo corazón.

Corazón de machito, cabrón.

Pero al fin y al cabo, Machito con corazón.

Y nadie le manda el corazón.

Nadie, Julia.

Nadie manda el corazón.

Dije chistón, carajo. Dije chistón.

¿Dónde vas?

¿No ves que ya acosté a los niños? Quítate.

No quiero lastimarte.

También son mis hijos, ¿no? ¿Y desde cuándo te preocupas?

Figúrate. Te largas y me dejas y dices que no quieres lastimarme. Ya vas a

empezar otra vez con tus quejas y tus reclamos. Otra vez, fíjate nomás.

Puras quejas, puras quejas. Ya me tienes de quejas desde el forro de los

cojones. ¿Y por eso me dejaste?

¿Por mis quejas?

¿O por la nalga plana, nalgas de almorrana?

¿Por su culo chato, por la lana del papá?

Porque a mí no se me escapa ni tan esto que la pendeja esa es la meridita hija

de la marrana.

La muy marrana, hija de la marrana. Te dejé.

¿Por qué te dejé?

Porque las cosas acaban.

Y cuando se acaban, se acaban. Y no hay forro que cortarle ni vuelta de ojo.

Fácil, ¿no?

Así nomás.

Se acabó y adiós. Ahí nos vemos.

¿Y yo qué?

¿Tú? ¿Tú como yo?

Va a ser tu rumbo, yo el mío.

¿Rumbo?

¿Yo qué rumbo?

El que se te pegue la gana, Julia.

El mundo es ancho y ajeno.

Hasta tu mundo sin mí.

Que sin mí no se acabe el mundo.

El mío sí.

Tú eres lo único que tengo.

¿Y tus hijos?

¿Y tus hijos qué?

Mis hijos son tuyos.

Valen madre sin ti.

Mis hijos son por y para ti.

Son tu carne.

Tu olor, tu recuerdo.

Son las hechas de ti. Mira qué borrabasadas dices.

Anda, déjame entrar que no te quiero maltratar.

Me partes el alma en pedacitos y me sales con que no me quieres maltratar.

Yo que te ayudé cuando boxeabas.

Te seguí por todo el país a ver tus peleas y siempre perdías.

Y yo allí sobándote el ojo hinchado.

¿Qué hice? Y torné por ti.

Lo que hiciste, lo hiciste porque quisiste.

Yo nunca te lo pedí.

Lo decidiste tú solita.

Y sábetelo bien.

Yo era boxeador desde antes de ti.

¿Ganas de creer que te debo todo?

Antes de mí eras un borracho de pueblo en pueblo.

Ni a las peleas llegabas.

Ya de noches que me pasé en galerones de mierda viendo nada más cómo te rompían

el hocico.

Porque te lo rompían siempre y me pagas con traición.

Déjame entrar.

Y me dice, ya me voy.

Y ya me voy.

Y te llevas tus cosas y ya. Por las manos, déjame entrar, chingados.

¡Carajo!

Eso sí que no.

No me los toques.

Tú no me los tocas.

¿Y el beso de mi ropa?

¿Tus trapitos?

¿Los de presumir?

Los que tanto te interesan.

Hay nomás en la cubeta.

Y estos trapitos también.

Te juro que de aquí no sacas ni un pinche trapo.

Que te los compre la marrana esa que le está comprando marido a la hija cara de

rana. Nada más hinche loca.

Estás loca de atar, cabrón.

¿Y hasta ahorita te das cuenta?

Estoy loca por ti.

Y de ganas de ti.

Y tú me dejas.

Yo me quedo con mi locura y sin ti.

Y con los hijos de mi locura.

Tus hijos.

Con tu mismo piel.

Tu mismo olor.

Ese olor a celito.

Te vio el prieta de este marido.

¿Es cierto, loca?

¿Es loco por ti?

Nicolás, no me dejes.

No tengo dónde ir.

Anda, Nico, quiéreme otra vez.

Quiéreme de vuelta.

¿O era mentira?

Yo te quería.

Te tenía enconada en el alma.

¿Y entonces?

¿Qué pasó?

Pasó la vida, Julia.

Es lo que pasó.

Me voy a ir.

Lo quieras o no.

Entonces así, quietita.

No te arrastres, Julia.

Ni por mí ni por nadie.

Entonces... ¿De verdad me

querías?

Ya te lo dije.

Y además ya no importa.

¿A dónde voy a ir?

¿A dónde me voy, dime?

No sé.

Por ahí.

Mira nada más.

Estás bien loca, cabrona.

¿Sabes que la marana me mandó sacar?

A medio hasta mañana.

¿Qué va a hacer de tus hijos?

De eso quería hablar.

Lo estuve piensa y piensa.

Tú te pones rabiosa cada rato.

Loca de atar.

Y luego ya lo dijiste, la marana ya te sacó.

No digo que sea tu culpa, pero...

Tú no estás bien, Julia.

¿A dónde te los vas a llevar?

¿Eh?

Te pones así.

Pones miedo, los asustas.

Qué buen momento para acordarte de tus hijos.

¡Tus hijos a los que dejas!

¿Te dejo a quién?

¡No a ellos!

Lo estuve piense, piense.

Lo pensé en serio.

¿Y desde cuándo piensas algo en serio?

de que se trata de mis hijos.

Y ya lo pensé.

Me los quedo.

¿Qué chingados dices?

Lo que oyes.

Se quedan conmigo.

Te pusiste loca y eso ya no es mi culpa.

¿Me dejas sentir sin mis hijos?

Es lo mejor para todos.

Son míos.

Tú misma lo decías.

Igual son míos de mí.

Mañana vengo por ellos a las once.

Va a ser lo mejor.

¿Los tienes listos?

Con una muda en la mano y peinaditos.

Que no digan que son los hijos de una loca.

Que para algo son mis hijos.

¿Ah? Y que te quede bien claro.

Que no es cierto que siempre me partían el hocico.

Es un puro pinche infundio.

Yo seré loca.

Pero él es un cabrón.

Pero loca, pero no con vida.

Mira nomás, criatura.

Si este canalla fuera un hombre cabal, te hubiera puesto tele a colores.

Pero no.

Te puso esta antigüaya en blanco y negro.

Si fueras lista, al menos hubieras pedido que la tele nueva.

¿Es que no ves que va a ser tu única compañía?

A ver, Julia, deja.

Te lavo, te acuesto y te me quedas tranquilita.

¿Y hoy?

Hoy con la luz del alba dejas de llorar.

como te me has puesto.

Chamaca condenada. Estás hirviendo en fiebre.

Júrame por esta que hoy es la última noche que lloras por ese pedacito de

¿Última? Eso es lo que quería.

Oírte fuerte.

Olvídalo.

Deja de andar tentando al diablo con venganzas.

No hay revancha que cunda.

No la hay.

Lástima, ¿no?

Lástima.

Denle cuerda nomás.

Que si esos días.

Que si temperamento femenino.

Mamada.

Es cuestión de apretarse el cinturón.

Pim, pum, pa, si se han secao.

Sí, ya lo digo yo.

El macho o capado o muerto.

No hay de otra.

Quieta.

Si mueves la cabeza se me suelta la cola de caballo.

Doñita, cuéntenos qué pasó. Se fueron los bomberos. Hasta los de las

se fueron.

Ya se chamuscaron. Ya ni remedio. Los agarró en el sueño.

Quedaron chamuscados.

Y así vemos como una vez más ante las llamas se pierde otro hogar mexicano.

familia que no va a encontrar dónde vivir ahora que se acerca el invierno.

Ni ver.

Hay cosas que mejor ni ver.

Y ahorita estamos ocupadas.

Hoy tienes que quedar como una princesa.

¿Puedes saber por qué están en punto en blanco hoy? ¿Por qué hoy?

¿Por qué hoy estoy hoy?

¿Y por qué me lo pidió su padre? Vas a salir con el domingo 7 que se pusieron

punto en blanco. Porque el papá se casa con nosotros.

Hoy es un día especial, ¿no?

Para ellos y para mí.

Ellos prepararon todo, yo igual.

Yo hice mis preparativos.

Hoy es hoy.

No vayas a ir a armarles un argüen de alcazorio como una ardida cualquiera.

No. Yo ya tomé mis providencias.

¿Estás?

Serás babosa. ¿Estas son tus providencias?

Mi prensa.

Una princesa de tu don.

Mi pollito lindo.

Corazón de mamá.

Entraña de mi entraña.

Mi prenda amada.

Lo único que me queda.

No vayan a estudiar. Ya luego les doy el desayuno.

Seguro tu mamá los peinó y los viste antes de darles de desayunar para que

se embarren toditos.

Déjame en paz.

Te dejo en paz cuando tengas paz.

No la vas a tener hasta que no te entre en la cabeza.

Esta pobre chamaca con la que Cuba no tiene la culpa.

Y tu padre menos.

Fue el que te dejó, Julia.

Él y nadie más. Por eso, madrina.

Él me quitó todo lo mío.

Yo le quito todo lo de él.

Es justicia.

Me toca.

Y voy a hacer todo lo que le duela.

Le voy a romper el corazón como él me rompió a mí.

Ya pase, Julita.

Nadie puede echar para atrás el reloj.

¿Por qué más el amor?

Es que nunca regreso.

¿Estás a punto de odiarme? No.

Eso es todo lo que me queda.

Odio y nada más.

¿Y qué tanto?

en un hotel.

Y a la buena de Dios, a decir de los testigos, ardió por la llamada

espontánea. Los bomberos aún no encuentran causa alguna para el

¿Qué nos dice, señora?

Las desgracias no tienen ni cómo ni cuándo.

Y la desgracia le cae el día de la boda, porque hoy se casaba la recién

fallecida Raquel. Hoy se casaba, pero no se casó.

Lo que no pasó, no pasó.

Cosas del destino.

Señora... ¿Podría decir unas palabras para el auditorio de alerta urbana de la

boda y todo eso que el público quiere saber?

Los tamales quedaron un poco aguados por el agua de la manguera.

Pero yo creo que si los oreamos mañana, bien que se dejan comer.

El vestido se chamuscó todito, como Raquel.

Lástima, ¿no?

Gracias.

¡Órale! ¡Cuidado! ¡Mi tocada me lo pierda!

¡Sáquense, carajo!

¿Qué? ¿Leyeron algún letrero que dice que se admiten gorrones o qué?

¡Fuera, fuera!

Ni nada, andarme tichado.

Ya ni la friega.

Vámonos.

Así te quería encontrar.

Vestidito y alborotado.

Así, con tu azar y todo.

Como novio de pastel.

Es mi princesita.

Te la encomiendo.

Nadita de importunios, ¿eh?

Menos un día como hoy.

Hoy es el día de la otra.

El día del plazo.

Yo soy hombre de corazón.

Y como es la madre de tus chamacos, hasta pariente me resulta.

Ayer me ablandó el corazón por un día.

Ayer.

Hoy se va.

Que nos quede bien clarito los dos.

Hoy.

Julia no es de aquí.

No tiene a dónde ir.

¿Tú qué crees?

Si te queda acá van jalándose las mechas.

No hay de otra.

Ella es mi criatura.

La otra es la madre de mis criaturas.

Y yo soy el padre de la mía.

Así que... Ni modo, ¿no?

Ni modo.

Ni modo.

Hay que hacer lo que tiene que hacerse.

Lo que tiene que hacerse, tiene que hacerse.

Y ni modo.

Porque hay cosas que tienen que hacerse.

Y aunque no me entiendas, te lo tengo que decir una y mil veces.

Ni tú ni nadie me puede entender.

Y fíjate lo que son las cosas.

Mañana ni yo misma me voy a entender.

Solo aquí y ahora.

Aquí y ahora.

Y hasta me doy pena.

Te juro, mi hijita, que se me rompe el corazón.

Ese que ya tenía roto se me vuelve a romper.

Con sus ojitos grandotes, grandotes.

Diciendo, ¿qué le pasa a esta?

Me pasa que se me acabó el mundo.

Se me pudrió adentro.

Así que mejor ni para qué dejarlos a ustedes.

Mis hijitos.

En pedacitos de carne.

Mejor así, ¿no?

¿Pero qué te digo?

¿Qué te explico?

¿Y ya para qué?

¿Para qué decirte que me he agarrado la rabia?

¿Y que ni siquiera es pensando en ti o en tu hermanito que hago lo que hago por

él?

No más por él.

Tu padre.

Tu mal ha dado padre.

¿Para qué te digo?

Si con lo poco que se para por aquí ni lo conoces.

Pero lo mismo del por qué.

No te apures, mi reinita.

Ni cuenta te vas a dar.

Te juro no te va a doler.

Y soy tu mamá.

Y tu mamá te cuida siempre.

Siempre.

Ni cuenta te vas a dar.

Yo me vine por ella.

¿A qué me quedo sin ella?

Sola nací.

Sola me vine.

Sola quedé.

Sola me voy.

Faldita ligera con su tablón al medio.

Lucita de encaje.

Con su cuello floreadito.

Mandila cuadroso. Con bolsa agujereada.

Vieja. Camisión fresquito, palbochón.

Tata de vieja.

Faldita ligera con su tablón al medio. Culo de vieja. Lucita floreadita.

tetas. Mozos de vieja.

Teta de vieja. Chucho cuadro.

Losita de muslo.

Teta de vieja.

Culo de vieja.

Losita de muslo.

Culo agujerado.

Losita de muslo. Vieja.

Gracias.

Gracias.

No te va a doler.

¿No ves que soy tu mamá?

Ellos tienen la sangre nuestra.

La tuya y la mía.

Y hay que desunir nuestras sangres, Nicolás.

Ya no va a haber una gota de esa sangre que llamamos nuestra.

Ya no me vas a poder mandar a tu olvido.

Ya te me volví inolvidable.

Mira lo que les han hecho.

Mira lo que les ha hecho.

Mira lo que les has hecho.

Mira lo que yo he hecho.

Hagan algo, carajo. ¿No ven que ha pasado una desgracia?

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