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Hace más de 4 meses que no sé nada de mi
marido Pierre Billón. Es por eso que me
permites pedirle como soberano de un
país neutral que me ayude a encontrarlo.
Supongo que por una llamada no se pierde
nada.
Pillón,
ha sido una buena idea.
Gracias, madre.
El cólera y la tuberculosis están
llevando por delante barrios enteros.
Hace falta un cambio más profundo en el
sistema de salud.
Lo pensaré.
Enhorabuena, majestad.
¿Por qué toda una reina ha decidido
dedicar su tiempo a tamaña empresa?
Porque España lo necesita. Y porque
además de reinas soy mujer y las mujeres
tenemos que demostrar que valemos para
algo más que para parir.
Tenemos que buscarle un nombre a esta
empresa que se hable de ella. Oficina
Procautivos.
Pienso que no es real, que es una
pesadilla. ¿Por dónde empezamos?
El rey Alfonso XI de España se postula
como candidato para el Premio Nobel de
la Paz por su trabajo en la oficina
Procautivos.
Muy merecido.
Primero me tienen que dar el Nobel.
Sé que duele. Es el tributo que tenemos
que pagar por Reinar. Y después disfruta
de tus victorias. Sonrían.
M.
Ve a por alucemas y regálame una
victoria al día de Santiago.
Olé los hombres.
Todos los días me acuerdo de mi madrina,
sobre todo cuando veo el mar.
Siempre me acuerdo de cuando nos
despedimos.
Me quedaron tantas cosas por decirle.
Querida mía.
Ya queda poco.
Tranquila,
le despacio y así respirará mejor.
Yo solo quiero ver la luna.
Yo solo
quiero ver el mar.
Oh. Oh,
pero tuve la suerte de estar con ella
hasta el final.
Nos queríamos tanto.
Y dicen las malas lenguas que si tanto
la quería le tendría que haber dejado
algo en el testamento.
Soy reina de España gracias a Eugenia de
Montijo. No hay mejor regalo,
Conchita. ¿Qué pasa? Parece que hayas
visto un fantasma.
Un fantasma no, pero el secretario del
rey sí.
Torres Mendoza está aquí.
Sí, majestad. Y muy buena cara no tenía.
Nadie sabe por qué el general Silvestre
dio la orden de atacar. Nuestras tropas
estaban en clara desventaja.
¿Y qué ha sido de silvestre?
Se suicidó.
No pude soportar la matanza que había
provocado.
Se sabe ya el el número de muertos.
Hablan de unos 5000, pero pero pueden
ser más. Muchos acabaron degollados,
acribillados después de rendirse.
El gobierno ha encargado al general
Picasso que vaya a Melilla y realice un
informe detallado para de puras
responsabilidades.
Gracias, Emilio. Se puede retirar.
Malas noticias.
Déjame, déjame. Necesito estar solo.
Ve a por alucemas y regálame una
victoria al día de Santiago.
Olé los hombres.
Enví este mensaje al general Silvestre.
Discreción absoluta.
Sí, majestad.
El rey ha salido allá para Madrid
anoche.
La situación es muy grave, peor de lo
que hayamos visto nunca.
Alfonso prefiere que nos quedemos aquí
en San Sebastián con los niños, pero yo
siento que tenemos que ayudar, que hacer
algo.
Sabe que puede contar conmigo para lo
que haga falta.
Irías a Melilla a coordinar la
asistencia a los heridos.
Sería un honor, majestad.
Hablaré con Cruz Troja para que lo
organice todo.
Llévate a Conchita y a nuestras mejores
damas enfermeras y asegúrate de que sean
capaces de afrontar
escenas terribles.
Triste será mi destino. Si a tu poder,
porque es fatal, debiera indefensa
rendirme.
Por eso yo quiero esperar.
Por eso el ensueño acaricio de una
victoria sin luchar. Y es para ti dulce
por eso mi corazón de musulmán
y que podrás amarme un día.
No se ama quien se teme, Omar. Y tú
plantaste tu estandarte sobre las torres
de Alcalá.
Guarda tu amor. Lágrimas mías hizo
correr tu crueldad.
Poquita gente ha venido hoy, ¿no?
Pues normal, con lo que ha pasado la
gente no tiene ganas de fiestas. Ya
está.
Ah.
que soy yo. ¡Qué susto! La Virgen, qué
susto.
Casi haces feliz a más de un político,
¿eh?
Después de lo que ha pasado, ¿cómo me
iba a esperar que vinieras a verme?
Ya,
hay días que me gustaría dejar de ser
rey, ¿eh?
No te lo recomiendo, querido. Perderías
gran parte de tu encanto.
Sí,
pues que quisiera, Carmela. Yo por ti
soy rey, César y lo que falta.
medio preparado.
Dios mío, qué horror.
No quiero ninguna cara de susto. Tenemos
que parecer firmes y seguras, si no
estamos perdidas.
¿Es
usted el coronel Tribiño, jefe de la
sanidad militar? Sí,
soy Carmen Angolotti, tuquesa de la
Victoria. Y estas son Conchita Heredia,
María del Carmen, Merry del Bal y María
Benavente. Venimos de la Cruz Roja de
Madrid para ayudar con los heridos y lo
que haga falta.
Señoras, vuélvanse a casa. Aquí no tiene
nada que hacer.
¿No es eso lo que parece?
Un regalo para la dama.
Muchas gracias por el regalo, pero no
tengo donde guardarlo.
Lo siento,
los ánimos están muy exaltados.
Normal, después de lo que ha pasado.
Chicas, a trabajar.
Señoras, ¿dónde van sin mi permiso?
Estamos aquí por orden de la reina
Victoria, Eugenio. Ese es el único
permiso que nos hace falta.
Dios bendito,
está todo en un estado de sociedad
lamentable y falta ropa, medicamentos,
material quirúrgico.
Eso no es novedad aquí.
Menos mal que está en camino un
cargamento de suministros y mañana
llegan médicos y más enfermeras de
refuerzo. ¿Cómo tienen distribuidos a
los heridos?
Por rango, por supuesto.
Pues hay que organizarlos por gravedad.
Los más críticos deben ser atendidos con
prioridad, independientemente de cuál
sea su rango.
Eso choca con la tradición militar.
Perdone, Tribiño, pero la tradición
militar no cura enfermos.
La recepción en Melilla ha sido
estupenda. El coronel Triviño se ha
puesto de inmediato a nuestra
disposición, lo cual ayuda bastante en
nuestra tarea.
Qué mal mientes, Carmen.
Somos enfermeras. muchacha de la
limpieza.
Si no limpiamos e higienizamos, van a
morir más enfermos por infección que por
las balas.
Carmen, que a mí no se me quedan los
anillos por limpiar, pero podrían ayudar
una mijilla.
De eso me encargo yo misma mañana. Aquí
va a fregar hasta el coronel Tribiño.
Desde un punto de vista estratégico, un
soldado más allá del estrecho es
perjudicial para España.
Primo de Rivera se ha vuelto loco. ¿Cómo
puede decir esto en el Senado?
Y no es la primera vez. Recuerde cuando
dijo de intercambiar con los ingleses
Ceuta y Gibraltar. Eso le costó el CES
como gobernador de Cádiz.
Y esto le va a costar la Capitanía
General de Madrid. Hazlo venir
inmediatamente.
Usted irá, Majesta,
no es usted quien me tiene que explicar
por qué un militar de su prestigio pide
en el Senado que nos retiremos de
África. Necesitamos tranquilidad después
de lo de anual.
Tranquilidad la que tiene ahora mi
hermano Fernando
que murió allí.
Lo sé y lo siento.
Si eres soldado, sabes que morir entra
en los cálculos y es un honor. Lo que es
una humillación y una vergüenza es
desfilar como corderos al matadero.
Alguien tiene que pagar por este
desastre.
¿Le parece poco pago la muerte o quiere
juzgar en espíritu al general Silvestre?
Bueno, Silvestre nunca fue Napoleón,
pero tampoco tucebotas.
Si Silvestre atacó,
es que alguien se lo ordenó.
Y si yo fuera usted, sería el primer
interesado en saberlo.
Pero bueno, no me ha traído hasta aquí
para hablarme de eso. ¿Cuándo me cesan?
Mañana.
Pero tranquilo, dejaremos que se calmen
las aguas y tendrá un nuevo destino.
¿Le parece bien, Barcelona?
Donde usted decida, majestad.
Y gracias por darme la noticia a usted y
no el presidente del gobierno. Con él no
estaría siendo tan educado. Esto es lo
que le pierde, Miguel, el carácter. Un
presidente es un presidente.
Majestad, un presidente puede dejar de
serlo en cualquier momento. Yo seré
general toda mi vida.
Viene
el
camarí
y verá
a pastora divina.
Qué tristeza de música. Esto es lo que
me faltaba a mí.
No sé si pegarme un tiro o tirarme de un
puente.
Si te estuvieras calladito, no te
pasarían estas cosas.
Un hombre de verdad dice siempre lo que
piensa, aunque duela.
Vente conmigo a Barcelona.
¿Para qué? Si yo tengo aquí mis
negocios.
Tus negocios.
Tus negoci nos un disgusto cualquier día
de esto.
De algo tengo que vivir. Me prometiste
que ibas a ayudarme como cumpleista
y nada de nada.
Yo siempre cumplo lo que prometo.
Proveré muy pronto a Madrid, mucho antes
de lo que algunos piensan. Y todos van a
acabar comiendo de mi mano hasta el rey.
Y tú
serás completista pechada.
Los teatros vacíos, los cafés vacíos.
Malos tiempos para la arte. A este paso
vamos a tener que irnos a trabajar a
Hollywiv.
Yo prefiero Nueva York. Dicen que hay
edificios tan altos que si te asomas a
la ventana puedes ver volar tus sueños.
¿Cómo vais a iros ahora? Pero si estáis
en vuestro mejor momento,
lo dirás por la lejárraga y su marido,
porque yo con mi obrita me he dado un
buen batacazo.
Qué malas críticas hemos tenido todos,
Federico. Ya verás cómo llega tu
momento.
Pues yo digo que si hay que irse nos
vamos. En Ginebra hice muy buenos
contactos,
¿cierto? Y escribir podemos hacerlo en
cualquier sitio.
Unas más que otros, ¿verdad, Gregorio?
Pues yo no me quiero ir. Yo lo que
espero es que la situación mejore y ya
está.
Pues tiene una pinta muy negra, ¿eh? Así
que dile a tu amigo especial que España
está más triste que un cuadro del Greco.
Deja a mi amigo especial en paz, que no
es un rey medieval que ordena y manda,
que aquí hay un parlamento, hay un
gobierno, hay unas leyes.
Mujer, que alguna influencia tendrá,
¿no? Venga, vamos a hacer una lista de
deseos al rey como si fuera Navidad.
Gregorio, ¿tú qué pedirías?
Pues que dejara de enviar chavales a
morir a Marruecos.
Pues yo que las mujeres podamos votar.
Apoyo los dos deseos.
¿Y tú, Federico, ¿qué le pedirías?
Yo
que se hiciera republicano.
Pues creo que eso ya es mucho pedir.
Bueno, inténtalo.
Que no me marees más, que yo ni pincho
ni corto con nadie. Ay, Carmela, que los
colchones pesan más en política que los
escaños del Congreso.
¿Te vas?
Me voy.
Dale, saludos de nuestra parte.
Sí, de la tuya.
Sí.
Ahora a la izquierda.
Ahora a la izquierda.
Ven por aquí.
Vigila, hay un escalón, ¿eh?
Aú, aún un poco más adelante. Ahora,
ahora.
Sí.
Muy bien.
¿Puedo quitarme esto ya, por favor?
Aún no.
A ver, ¿dónde? Aquí.
Qué preciosidad.
No conocía este teatro.
Es que no existía.
Es nuevo.
Lo he hecho para ti.
Así podrás hacer las obras que te dé la
gana sin tener que dar cuenta a los
empresarios. Tu arte será libre, Carmen.
Que sí. Antes era un frontón para
mujeres, pero ya sabes que el frontón
está pasado de moda. Ah, en la última
planta hay un piso
para que te quedes cuando tengas
función.
Que no te gusta.
Estás de broma.
Que no, que yo contigo nunca bromeo,
Carmela.
Ay!
¿Has
recibido carta de Carmen?
me escribe casi a diario,
dice que todo va bien, que no hay ningún
problema, pero
no me lo creo.
Esas mujeres entre tantos soldados
no nos gustaría estar en su lugar.
A mí sí.
Me gustaría ir a Melilla para apoyarlas.
¿Y por qué no lo haces?
Hazlo. Tal vez debería ir antes el rey.
No me gustaría pecar de Vanidosa.
La presencia de una reina nunca está de
más y el pueblo sufre.
Hazlo.
¿Qué tal estáis?
Qué alegría. Muy bien.
Las chicas han hecho un gran trabajo.
Qué va, eso es Carmen, que no ha pagado.
Eso no estaba ahí. ¿Te crees? Majestad.
Anda, le presento al coronel Triviño que
tanto nos ha ayudado. Sin él nuestra
labor no hubiera sido posible.
Es un honor su visita, magistrad. Cuando
se lo dije a mis soldados no se lo
creían.
¿Y por qué, coronel?
Decían que con lo bien que se vive en
palacio porque hay que venir a un
infierno como este.
Bueno, pues ya me ve. Aquí estoy con mis
damas enfermeras.
Acompáñeme, si es tan amable majestad.
No tendría que haberse molestado,
majestad,
¿no te alegras de verme?
Ni se lo imagina.
Pues deja de hablarme como una de mis
damas y hazlo como mi mejor amiga, que
es lo que eres.
Hola,
majestad.
prevenir enfermedades.
Le voy a dar a estos hombres que luchan
por nosotros un trozo de goma para besar
antes de morir.
En resumen, hemos sido, como de
costumbre víctimas de nuestra falta de
preparación.
Hemos sufrido esta terrible derrota por
nuestra afán de improvisarlo todo. Hemos
pecado una vez más de exceso de
confianza, cuando no de prepotencia.
Y todo ello constituye una grave
responsabilidad que el país tiene
derecho de exigir a todos.
Pues la patria necesita no un ejército
que se sacrifique, sino un ejército que
triunfe, preparándose en los periodos de
paz, porque en la guerra no se aprende
nada.
Una catástrofe como la danal en los
pueblos que tienen vitalidad se liquida
con una revolución que derrota al
causante de la misma.
8000 cadáveres se agrupan en torno a las
gradas del trono demandando justicia.
Qué mal gusto tiene Indalecio [ __ ]
Utilizar los cadáveres para ganar votos.
[ __ ] habla de revolución.
Eso es hablar por hablar. No se
preocupe.
[ __ ] pues podía hablar del tiempo que
hace o del cultivo del tomate.
¿Qué medidas va a tomar el gobierno con
el informe Picasso?
Van a ser procesados 72 militares y Ber
ha sido acusado de negligencia. Con esto
la oposición va que se da con un canto
en los dientes. Cuando pase un tiempo,
los indultamos a todos y ya está.
También vamos a abrir una comisión de
investigación.
¿Para qué?
Para ganar tiempo,
un buen día aparecerá otro escándalo,
una riada, por ejemplo. La presa se
ocupará de ello a primera plana y la
gente se olvidará de Anual, del informe
Picasso y de Silabuela fuma.
Algunos quieren quitarme de medio, ¿no
lo ves?
Mientras yo viva, no permitiré que eso
ocurra.
Relájese, majestad.
Por cierto, ¿cómo va el rodaje de
nuestra versión pícara del terório?
Los hermanos Baños dicen que se podrá
estrenar en dos meses. Dicen que es la
película más grande de Royal Films.
La más grande, no sé, pero la más cara
ya la seguro que sí, que el otro día
hice las cuentas y no será por el
vestuario porque van todos en pelotas.
No termino acostumbrarme.
Majestad,
quería darle las gracias por su apoyo y
el de Cruz Roja. Su material y sus
enfermeras han sido esenciales para
estabilizar la situación.
Eso se merece la medalla Florence Night.
En Marruecos necesitamos 10 como ella.
Majestad.
Algunas ciudades ni siquiera tienen
hospitales, tan solo barracones.
¿Estaría dispuesta a visitarlas y ver
qué podemos hacer?
Será un honor, majestad.
Diré que vayan inscribiendo tu nombre a
la medalla.
Discúlpeme, majestad. ¿Me permitiría una
última fotografía de usted sola?
La reina es la reina.
Gracias por todo, Carmen.
Aunque todavía queda mucha tarea por
delante. Sí, pero no sabes lo que
ilusiona,
aunque también me preocupa.
Voy a estar mucho tiempo lejos de
Palacio con Conchita y las demás. Su
majestad se quedará sola.
Buscaré una nueva dama mientras estás
fuera.
Conozco a una que le tiene devoción.
Es joven y de carácter alegre. Nada le
haría más ilusión que ser vuestra dama.
¿Cómo se llama?
Rosario, agrela y bueno. Escondesa de
Agrela por su padre y duquesa de Lézcera
por su marido.
Te iba a dar las gracias otra vez, pero
mejor te doy un abrazo.
¿Me lo dejas leer?
Lo único que hicen es que iba cargada de
joyas y que soy fría como un témpano.
Está claro que haga lo que haga nunca de
nada bueno de mí.
Bueno, eso puede ser un cumplido.
El pueblo no quiere al lado de su rey a
una mujer blanda y mucho menos vestida
como una plebella.
No sé, lucho por sentirme querida, pero
no no lo consigo.
Te tienes que sentir respetada, ¿no,
querida?
Lo estás haciendo bien.
¿Qué hace aquí la duques esa delera?
va a ser mi nueva dama
y no es un poco joven.
Bienvenida, Rosario.
¿Quieres un té?
El ejército no va a tolerar por más
tiempo ser un juguete en manos de
políticos y oportunistas.
Este movimiento es de hombres.
El que no sienta la masculinidad
completamente caracterizada que espere
en un rincón sin perturbar los días
buenos que para la patria preparamos.
Españoles, viva España. Viva.
Viva el rey.
Este asunto es muy grave. Debemos estar
alerta.
Ya sabes cómo es, primo. Se dirigía a
sus acólitos.
Habló de movimiento, Majestad. Su ídolo
es Mussolini.
No, esto me huele a golpe de estado.
No exageras un poco, Romanones.
Mira majestad.
Si anda como un pato, nada como un pato
y dice cua, no cabe duda, es un pato.
Además, hemos detectado contacto suyos
con generales, especialmente con los que
se autodenominan el cuadrilátero.
Pero esos generales apoyan nuestra
guerra en África y Primo opina lo
contrario.
Ya ese pactará con el [ __ ] si hace
falta.
No está esperando que salte una chispa
para soltar la bomba. una manifestación,
un reemplazo que se nega a ir a África,
lo que sea, majestad,
vuelvo a Madrid, pechona
niño.
Sí, mi general,
que se niegan a ir a Marruecos y muy
desgraciado. No vamos a tener otra
semana trágica.
Toma nota, palabra por palabra.
Españoles,
ha llegado para nosotros el temido
momento de atender el clamoroso
requerimiento de quienes amando la
patria no ven para ella otra salvación
que libertarla.
Majestad. Hombre, Diana, ya creía que
tenía que ir a despertarte a tus
aposentos.
Ha ocurrido algo muy importante.
Más importante que ir a cazar perdic,
déjame que lo dude.
Es primo de Rivara. Ya era hora.
Gracias, majestad.
España necesita recuperar sus valores y
su honor
de aquellos profesionales de la política
que nos ofrecen este cuadro de desdichas
y de inmoralidad desde el año 1898.
¿Estás tomando todo? ¿Has escrito todo?
Sí, mi general.
Vale, vale, seguimos. Venga. Por esto
ahora gobernaremos nosotros con hombres
civiles que representen nuestra doctrina
y nuestra moralidad.
Cago en su [ __ ] madre.
Necesito que me saques un billete de
tren a París.
¿Cómo que para cuándo? Para ya, [ __ ]
Es un golpe de estado.
No exageremos. Es un toque de atención,
digamos que temporal.
Mira, Ena, España no puede seguir así.
Hay huelgas continuas, atentados,
violencia, la economía se viene abajo.
Todos esos problemas se arreglan
gobernando, no con un levantamiento
militar.
Gobernando, como si a los políticos les
interesara eso. Alfonso, por favor.
Discuten de tonterías. Solo les importa
tener un cargo y un sillón.
Y el pueblo,
¿qué? ¿No has pensado que se sentirá
traicionado?
La Constitución es un pacto entre la
monarquía y el pueblo. Es algo delicado
que si se rompe el es muy difícil de
arreglar.
Vaya, ahora eres una experta en
política.
Me educa una reina
y a mí otra.
No eres quien para dar lecciones a nadie
y menos a mí.
Lo único bueno es que después de esto
igual conseguimos echar al rey de una
vez.
De momento han declarado de estado de
guerra. A ver cuánto dura.
Dicen que poco.
No se lo creen ni ellos. ¿No veis que
con el dichoso estado de guerra pueden
hacer lo que les plazca?
Lo primero que van a hacer es suspender
la Constitución
y prohibir los partidos políticos.
Y volver a la censura, la [ __ ]
censura. Bueno, basta ya. No,
no exageréis.
Y también disolveremos los ayuntamientos
y las diputaciones y se pondrán
militares a su cargo.
Y los partidos políticos.
Mi idea es que haya solo uno.
Como en Italia.
Italia es un ejemplo a seguir, majestad.
Aunque a su régimen le falta una
moralidad católica tan necesaria.
Por eso, aparte del ascensor de prensa,
aplicaremos un control sobre libros y
espectáculos de dudosa moralidad.
Eso significa que va a cerrar mi
productora de cine erótico.
No soy quién para decir a un rey lo que
tiene que hacer y lo que no.
Y los cuplés, para muchos también son de
dudosa moralidad.
Los cuplés son un arte, majestad.
Y si los pruebo, mi amiga me mata. No,
yo me refería,
bueno, me refería a otras cosas.
Me preocupa la reacción en Cataluña y
las bascongadas.
No, ahí seremos inflexibles. Se
prohibirá el uso oficial de toda lengua
que no sea el español. Y lo mismo con
las banderas.
Tal vez deberíamos comenzar de manera
más suave.
Majestad, solo hay dos opciones, orden o
revolución.
Cuando mi tarea esté acabada, yo
admitiré.
Yo he dado un paso adelante para salvar
a España, no para aprovecharme de ella.
España. A Primo de Rivera se le llena la
boca de patriotismo para ayudar a los
suyos y hacer lo que le viene en gana.
Si lo sé, no te cuento nada, ¿eh?
Como te sale la vena republicana. Mari,
es que una cosa son mis relaciones y
otra mi libertad de pensamiento.
Tampoco me gustan los toros y me casé
con un torero. Ya, con la diferencia de
que yo jamás te pondría la mano encima.
Hiciste bien, ¿eh? En deshacerte de
Ay, Alfonso, que no quiero, no me
apetece.
[ __ ] qué sensible estás hoy.
Estoy embarazada.
Ya sabía que no tenía gracia la idea.
Pues lo quiero tener, Alfonso.
Espero que primo de Rivera no me lo
prohíba.
Tranquila, tranquila, pero te tienes que
ir. Si te ven, sabrán que es mío y
bastante caldeado está el ambiente,
Yaco.
Perfecto.
Pero tú te vienes conmigo.
¿Y a dónde nos vamos?
A Florencia.
A Florencia.
A Florencia.
Sí,
en serio.
Ten cuidado con los animales, Alfonso.
Te vayan a herir.
Más tranquila.
Al principio quiero tener cerdos,
¿sabes? Pero ahora ya he decidido
dedicarme a cultivar.
Mm, mejor. Las plantas no muerden ni
arañan.
Ahora estoy investigando esa variedad de
zanahorias pequeñas y dulces de las que
me hablaste.
Las que le gustaban ver a mi madre.
Sí, esas.
Un cielo.
Pero me gustaría que pasaras alguna vez
por palacio.
¿Para qué? ¿Has oído lo que dicen allí
de mí?
Que cada día sacrificamos a un niño para
que me beba su sangre.
Bueno, nadie puede creerse eso.
Bueno, da igual, mamá. Todo el mundo se
cree que soy un [ __ ] raro. No sé, como
una especie de vampiro con la sangre
enferma.
Y la armada
tampoco voy a volver.
Nunca voy a ser rey.
Si todo el mundo lo sabe,
incluso papá.
Por cierto, ¿dónde está?
De viaje
todavía.
Todavía
se me h el tacón. Aquí voy fuera. ¿Dónde
está Alfonso? Lleva semanas fuera.
Y por favor, no me mienta.
No, no te puedo mentir porque no sé
dónde está. Mi hijo no me cuenta todo lo
que hace
y no deberías hacer caso de lo que se
dice.
Los hombres cuentan lo que quieren a
quien quieren contárselo.
Ya debería saberlo,
Ina.
Al final siempre vuelven. Te lo digo por
experiencia.
Quería verme, majestad.
Sí. Mándenle inmediatamente a mi hijo un
telegrama preguntándole cuándo piensa
volver con la reina.
No será necesario, majestad. Ayer me
avisó que volvería esta misma semana.
Menos mal. Pensé que iba a quedarse en
Florencia hasta que la niña hiciera la
comunión.
Es necesario sacar a una señora esposada
de un local respetable. Suéltenme, qué
bochorro, Dios mío, por la calle.
Ustedes no saben quién soy yo, ¿verdad?
No saben quién soy. La caoba. Suéltenme.
Dos hombres no eran suficientes para
sacar una dama del local. Venga, más
poco. Si vó la burra. Sácate.
Me cuesta hablar de esto, pero no crees
que a veces te excedes en las formas.
No sé a qué se refiere, majestad.
[ __ ] que han detenido tu querida por
tráfico de drogas, ¿eh?
Que le tendieron una trampa para
atacarme a mi majestad.
Que la detuvieron por orden de un juez,
un juez al que tú has destituido para
que la cagoba salga de la cárcel. Que
que el asunto es la comidilla de Madrid.
¿Has leído el heraldo?
No. Pues te lo leeré yo. A ver.
En Sofía se hace lo que quiere Zankov,
al cual suponían víctima de continuadas
intoxicaciones por parte de su amante,
que lo había convertido en morfinómano.
Te llaman morfinómano.
Eso no seral Zankov
que todo el mundo sabe que eres tú, que
has puesto en pie de guerra el colegio
de abogados, el ateneo, la universidad,
que has destituido a los jueces, que
Unamuno ya habla del asunto en público.
Bueno, a eseamuno habría que darle un
escarmiento que es un gr en el culo,
majestad, no me diga que no. Y recuerde
que en una conferencia faltó a su madre.
Lo recuerdo todos los días.
Bueno, pues déjelo de mi cuenta. Le
vamos a enviar una temporadita a
Canarias. Con un poquito besor no le
vendrá mal. Y en cuanto al Ateneo, ya va
siendo hora de cerrarlo. ¿Algo más?
Está no, nada más.
Bien.
¿Desea
algo su majestad?
Hablar con la reina.
Me ha extrañado que no se en su
despacho.
La reina no se encontraba bien y se ha
retirado a su habitación a descansar.
Voy a ver cómo se encuentra. me pidió
expresamente que no la molestaran, a no
ser que sea un asunto de máxima
urgencia.
Pero que la moleste, majestad.
Rosario, ¿sabes de dónde vienen Viana y
la reina?
Ni idea, majestad.
Pero no es la primera vez que salen y
regresan por la caballeriza. Siempre la
misma hora.
Te agradecería mucho que lo averiguaras.
Será un placer.
Gracias.
Perdona, ¿querías algo?
Su majestad tiene visita. El marqués de
Villalogar.
¿Qué pase?
Qué alegría, amigo mío.
No mayor que la mía, majestad.
Tiempo sin saber de usted, Villalobar.
¿Qué tal vive de hombre casado?
Muy, muy feliz. Aurora es un ángel.
Cuénteme a qué debo el honor de su
visita. Esto es de parte de la
emperatriz Eugenia de Montijo. Para
usted.
Pero si han pasado años.
Doña Eugenia era un poco desordenada.
encontraron estos enseres hace apenas un
par de semanas en un desbá de su casa
inglesa. Junto a ellos unas
instrucciones para que le hiciera
entrega personalmente a usted.
Vuestra majestad sabe perfectamente que
doña Eugenia, vuestra madrina, era una
mujer maravillosa,
pero un poquito excétrica.
Sí.
No te amilanes con nadie, que nadie te
vea llorar.
Si lloras, nadie lo hará contigo.
Cuida bien de mi mejor tesoro.
Nadie lo merece más que tú.
Ya apuntaba maneras Franco y en la
legión fue un héroe por no hablar de su
triunfo en Lucemas.
No olvide majestar lo que le ayudaron
los franceses.
Mi general, estamos hablando del general
más joven de España y de Europa.
Ah, eso fue desea de su majestad. Yo no
sé nadie para contraducir al rey.
Todos los nativos marroquíes querían
luchar a su lado. Decían que era
inmortal.
Bueno, inmortales solo Dios y Raquel
Meer.
Que no se entere la caoba, ¿eh?
que esa tiene cuajo para luchar en la
legión.
Eso no lo dude. Majestad,
no se deje adular por Franco, majestad.
No olvide mi consejo.
[ __ ]
Buen disparo, majestad.
Si me disculpan, tengo una cita
ineludible.
Con el amor.
No, majestad, con el amor, no.
Con la gloria.
De luz la rueda un poquitín hacia donde
la pareja esté. Tire usted la rueda y
luego se la tira usted.
Y es un juego sensacional.
Diabolo.
[ __ ]
elegante y original.
[ __ ]
y al que quiera el juego aprender.
Diabolo,
diablolo,
aquí puede venirlo a ver diábolo.
¿Estás segura de que es de aquí?
Sí, majestad. Número dos de la avenida
del Valle.
Teresa,
puesto el nombre de mi cuñada. ¿Te lo
puedes creer?
Se están riendo de mí.
¿Qué piensas, ser majestad?
Te quiero mucho, mi niña. Adiós, mi
amor. Adiós, María Teresa.
Conocerla personalmente.
Pues entonces déjeme ayudarla.
Relájese.
La [ __ ] del rey no debe haber en su
majestad ninguna tensión.
Ninguna debilidad.
Esa mujer va a tener delante de sus
narices
a alguien cuya elegancia no puede
alcanzar jamás.
A la reina de España.
Gracias, Rosario.
Cómo se ve, majestad.
Ahora solo falta un pequeño detalle.
¿Qué te pasa?
Está rarísima, Carmela.
Hola.
Enhorabuena. Me ha gustado mucho.
¿Lleváis mucho tiempo con la obra?
Sí, estamos muy contentos.
¿Es usted una actriz formidable?
Gracias, majestad.
Siento decírtelo,
pero
en persona la reina me ha parecido una
mujer preciosa.
Lástima que su marido no se dé cuenta de
ello.
Más joven si tenías aquel, pero ya no.
Su problema no es la edad, Alfonso, sino
la tristeza.
La piel siempre refleja como nos
sentimos por dentro y ella la tiene muy
sensible.
Pues no debería estar triste, no le
falta de nada.
No, solo le falta sentirse querida.
Tomadaselo.
Me la traen de París y le va a venir muy
bien para la piel.
¿Tú qué quieres? ¿Que me lo tire la
cabeza?
No le digas que te lo he dado yo,
hombre. Eso, claro.
Huele bien,
majestad,
me la ha dado el márquez de Viana para
su majestad
y no sé si soy muy mal pensada, pero lo
ha hecho con una zorna que no me ha
gustado nada.
Diana.
Te responsabilizo de todos los
sufrimientos que he padecido desde que
he llegado a España. Has predispuesto a
mi marido en contra mía y en contra de
mis hijos.
No sé de qué me habla, majestad.
El rey ya tiene esposa, así que búscale
todas las furcias que quiera. Pero no se
olvide de que aquí solo hay una reina y
lo será para siempre y la tiene delante.
Para siempre. Debería ser más prudente
con esa afirmación. Majestad. El
matrimonio del rey se produjo bajo el
engaño debido a la enfermedad que traía
consigo su futura esposa. Y esa es razón
de sobra para la nulidad matrimonial.
No está mi mano castigarte como te
mereces. Solo Dios puede hacerlo y te
aseguro que tendrás tu castigo en el
otro mundo.
Viana,
Dios mío. Viana, por Dios, que llamen a
un médico, por favor. Viana.
Oh, Dios mío.
Mamá,
¿qué te peleaste con esos muchachos?
Se rieron de mis hermanas.
Bueno, pero eran mayores que tú. Podían
haberte hecho mucho daño.
Más me lo hicieron cuando dijeron a
Cristina y Beatriz, ellas eran de las
enfermas de la familia o no. Mi
obligación es defender el honor de mi
familia.
Déjanos solos. Juanito,
¿algún problema?
¿Qué le dijiste a Viana?
Dime qué le dijiste.
Bueno, que te lo diga él si se ha
repuesto del mareo.
Mareo ha muerto esta mañana del ataque
al corazón que le provocaste.
Bueno, no tengo tal poder. Si lo
tuviera, lo hubiera utilizado mucho
antes. Tanta maldad se merece un
castigo.
¿Y tú?
Y yo. ¿Y yo qué? Tú no mereces un
castigo por mentirme sobre la enfermedad
con la que nacen tus hijos.
Eres siempre más acusado de hundir esta
familia. Y no te diré que no tengo
culpa, pero el que va a acabar
hundiéndola eres tú.
De las tonterías.
Mir, ya no me importa tu vida privada.
Haz lo que quieras, ve con otras, ve de
caza. Sigue filmando tus peliculitas,
pero por favor, te lo pido, ejerce como
rey. ¿No te das cuenta de que el barco
se va a Piqu?
No vengas con metáforas.
Tenemos un hijo sano, Alfonso. Lucha por
él. Lucha por Juan.
Yo no tengo solo un hijo sano, ¿eh?
Tengo más. ¿Te crees que no lo sé?
Pero tú también sabes que ninguno de
ellos puede heredar tu corona. Juan,
ni se te ocurra decirme lo que tengo que
hacer. Soy el rey.
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