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¿Qué pasa, hermanos? ¡Placa!
¡Sube!
¿Qué hacéis?
Aquí, viendo pasar trenes.
Lo mismo me piro en alguno.
Yo te gustaría.
No me retes.
¿Y dónde te irías?
Pues... No sé.
Puerto Rico, Los Ángeles... Las Vegas.
Sí, a Las Vegas te va a llevar el tren.
Ya lo sé, no soy gilipollas. Estaba soñando.
Y soñar es gratis. ¿A que se explota?
Sí.
Yo me largo.
Mañana nos la jugamos en selectividad.
¿Te vienes? No, espera, espera.
Que ahí viene el tren que va a París.
¿Os imagináis que fuéramos los tres en ese tren?
Lejos de este barrio, de esta gente.
Yo contigo me iría al fin del mundo, flaca.
Poder hacer allí lo que nos diera la gana.
Pero juntos.
Siempre juntos.
¿Hacéis los tres mosqueteros?
Una para todos y todos para una. ¿Qué pasa?
¿Que no tienes suficiente con uno? ¿Que necesitas a los dos hermanos?
¿Qué dices, gilipollas?
Que eres igual de zorra que tu madre.
¡Calla la boca, imbécil!
¡Qué pajarito!
¿De cuál de los dos te vas a quedar preñada primero?
Nos vemos mañana en el gym, eh. Sí, venga, al gym.
Hasta mañana.
¿Verdad?
Está todo bien.
Antonio, tómeselo.
Verá cómo enseguida se siente mejor.
Gracias, hija. Te acompaño.
Papá, ¿cómo se te ocurre destilar a estas horas? Juan, por favor.
Pues, hijo, no podía dormir y pensé en adelantar un poco el trabajo.
Bueno, lo importante es que no ha pasado nada.
¿Queréis comer algo?
¿Un café o un té? No, nos vamos.
Que la casa ya estará aireada y os hemos molestado bastante.
Buenas noches.
Vamos. Buenas noches.
Gracias, hija.
Me alegro de que estés bien.
Blanca, ¿queréis ir yo?
Que sí, que también me alegro de que te estés bien.
Muchas gracias por todo.
Mañana os llamo.
El viejo está cada día peor, ¿eh?
Para colmo, todo el mundo se ha enterado. Qué vergüenza.
Estoy reventado.
¿Te vas a poner a estudiar ahora?
No creo que pueda dormir.
Voy a hacer un último repaso. Joder, tío, eres un ansias. A este paso te vas
comer el mundo, cabrón.
Voy al salón.
Juan.
¿Qué?
Que gracias por sacarnos y todo eso.
Ya te lo recordaré la próxima vez que me des la chapa por llegar tarde entre
semana.
Vale, levantes, por favor.
Oye, ya me he enterado de lo de anoche. Vaya susto, ¿eh? ¿Estáis todos bien? Sí,
sí, gracias.
Menos mal, si es que no somos nada.
Un día estás aquí y el día siguiente criando mal gas.
Bueno, vamos a ver.
¿Qué puedo hacer por ti?
Pues yo quería pedir un aplazamiento para el pago del préstamo.
Antonio, que ya llevas tres meses de retraso. Ya, ya lo sé.
Pero es que al negocio le cuesta remontar. Yo hago todo lo que... Sí, ya,
sí, sí. Todos decís lo mismo.
Aquí nadie tiene la culpa de nada, pero los que lo pagamos somos nosotros.
Y los jefes de zona están que trina. Bueno, pero no se preocupe, porque he
encontrado una solución.
Y si me da un par de meses, yo le doy mi palabra de que empezaré a pagar todo lo
que debo. Pues espero que funcione.
Y pronto, coño, que esto es un banco, no una casa de caridad.
Vamos a celebrarlo. Vamos a buscar a Juan.
¿Juan? Que sí, que todavía podemos llegar al final del combate.
Vamos.
impulsivo en la vida te traiciona luego en el ring.
Y hay que saber diferenciar.
Pero has hecho un buen combate, sí, señor.
Si sigues así, vas a poder vivir de esto.
Muchas gracias, maestro.
¿No ves lo que le cuesta al maestro echándose un piropo?
Va a venir a ojear un manager.
Es una oportunidad para pasar a profesional y no quiero que os pillen
despistados, ¿vale?
¡Oye! Ahora a celebrarlo, pero con cabeza.
Cóncabe.
Pásate el viernes por aquí, ¿vale? Vale, te espero el viernes.
Venga, venga, va, va.
¡Coño, Albertito!
Niña, ponme una jarra.
Oye, ¿tú y Virginia qué?
¿Ha habido tema?
¿A ti qué te importa?
O sea que no.
Pues tú mismo.
Pones un cubata, whisky y cola cargadito, ¿vale?
bonito. Vamos, Alberto.
¿Estás borracho?
Pues ya se me ha pasado.
Que toca cojones que eres.
Es un brincado.
De
puta
madre.
¿Se puede saber qué habéis hecho hasta ahora?
¿Qué iba a hacer?
Celebraste la actividad.
¿Y para eso tenéis que robar una furgoneta?
Ay, la cogimos prestada. ¡Sin permiso, Juan!
¡Sin nuestro permiso!
Y seguro que estabas borracho. ¿Y con dos chicos?
Ay, mamá, que no son dos chicos, que son Alberto y Juan. Les conoces de toda la
vida. Yo no le obligué a que viniera. Pues menos mal que fue.
A saber qué hubierais hecho Virginia y tú si os vais solos. No quiero saber lo
que estará pensando su madre. Menuda lengua tiene esa.
A saber lo que estará diciendo de ti. Me importa una mierda lo que diga. Ya me
ocuparé yo de preguntarle a ver la educación que le está dando ese pendón.
importa un bledo lo que piense, no mi problema.
Virginia. No tienes ni idea de lo mala que puede llegar a ser la gente. Sí que
lo sé. Te has encargado de que me quede bien claro.
¿Y tú qué?
¿Tú no les vas a decir nada?
Chicos.
Hay que tener un poco más de cabeza.
¿Ya?
¿Eso es todo?
Pues no lo parece.
De fresca para arriba te irá poniendo. Mamá, que no pienso joderme la vida y
quedarme embarazada.
Eso ya lo hiciste muy bien tú, Salita.
Y te vas a pasar el verano trabajando en la tintorería.
Y estudiando para los exámenes de septiembre. Paso de estudiar, me voy a
federar. Ah, ¿es tu plan maestro?
¿Pasarte la vida dando golpes? Pues sí, mamá. Es lo único que sé hacer bien.
Joder, tío. ¿Quieres dejar de olerme el culo de una puta vez? La azotea es tan
mía como tuya. Ya, pero yo he llegado antes, así que largo.
Oye, no te cabres, que a mí también me han hecho la bronca. ¿Sí? ¿Y en qué
momento? Porque yo me lo he perdido, ¿eh?
Oye, muchas gracias, ¿eh? Por decirle a mamá que yo no te obligo a venir. ¿Qué
querías que dijera? Nada.
Si Mr.
Perfecto nunca hace nada mal.
Aunque anoche la cosa era diferente, ¿eh, hermanito?
¿Qué hubiese pensado mamá si hubiese visto a su niño bonito, borracho y a
de hacerse un trío? Yo no iba a hacer ningún trío. ¿No? Eso es cosa tuya, que
eres un enfermo mental.
No, el enfermo mental eres tú, que llevas años detrás de Virginia y eres
de hacer nada.
¿Sabes lo que te digo? Que la próxima vez que la tenga a ti no me la follo.
¡Dios!
¡No se te ocurra!
¿A ti no te interesa Virginia, tío? ¿Ah? ¿Y eso qué lo dice? Lo digo yo.
Si te interesara, no te enrollarías con una tía distinta cada fin de semana. ¿Y
eso qué tiene que ver, capullo? Bueno, pues tiene todo que ver, ¿eh?
Así que la vas a dejar en paz y punto.
¿Me vas a obligar tú? Pues sí. ¿Me vas a obligar tú? Pues sí.
Pues sí.
Anda, lárgate antes de que te haga daño.
¡Que te largues!
¡Imbécil! ¡Gimpollas!
Buenos días.
Hola, Julia.
Te traigo los arreglos. Gracias.
Y si no te importa, te pago la semana que viene.
Antonio, que me debes todo este mes.
Ya, es que he tenido que reponer una pieza de la máquina y estoy sin dinero.
Ya, pero es que yo tengo que pagar las facturas.
¿Cuánto te debemos?
Cuatro mil pesetas.
Pero vamos, que puedo esperar, ¿eh? Espera, espera.
Estamos en paz.
Gracias.
Adiós, Julia.
¿Se puede saber a qué ha venido?
A que no me gusta deberle dinero a nadie, y menos a ella.
Pues a ver cómo pagamos ahora el jabón, porque ha dejado la caja vacía.
Eso, encima tengo yo la culpa de que no tengamos dinero.
No, no, la culpa la tengo yo, como siempre.
Mira, Antonio, no me busques que la tenemos.
¿Qué pasa?
Nada, hijo.
¿Están ya las cremalleras?
Si me dais la lista, puedo adelantar algo de reparto.
Diga.
Don Alejandro.
Sí, sí, soy su padre.
Sí, sí, ahora se pone.
Sí.
Hola, don Alejandro.
¿Sí?
¿Ahora? ¿Qué quiere? Un segundo, por favor. Que vaya a su despacho. Dile que
que vas ahora.
¿Y el reparto? Que ya lo hace tu padre. Dile que vas.
Sí. Dile que vas.
Ahora mismo voy.
La nota más alta de la selectividad.
A nivel nacional.
Ya sabía yo que me ibas a dejar en buen lugar, Alberto.
Enhorabuena.
Bueno, pero este no es el único motivo por el que te he pedido que vinieras.
Quería presentarte a Henry Sinclair.
Es catedrático de Derecho Civil.
Tu expediente ha llamado su atención y te quiere hacer una propuesta que estoy
seguro de que te va a interesar.
¿Conoces la universidad privada Jorge Juan?
No me falles.
Vale, vale.
Va, vamos, Luis.
Hasta luego.
¿Otra vez con ese tío?
Últimamente pasas mucho tiempo con él, ¿no?
¿Pasa? ¿Estás celoso?
Sí, ya. Más quisieras tú, guapa.
Anda, sube, que te llevo.
¿Y esta burra?
¿A qué se la has robado?
¿Qué he robado? Ni robado. Es nueva de trinca, niño.
Sí, nueva de trinca. ¿Y dónde has sacado tú la pasta para comprarte esto?
Unos ahorrillos que tenía.
Sí, ya.
O una herencia. ¿Qué más da? ¿Subes o no?
¿Decido de ti?
Vámonos, hitopón.
El derecho romano es el conjunto de normas y preceptos de diverso origen y
naturaleza que fueron sucesivamente aplicados para ordenar y regular la
convivencia en la sociedad romana.
Las fechas de su establecimiento abarcan desde la fundación de la ciudad en el
año 754 a .C.
Hasta... ¿Alguien lo sabe?
Nadie.
Eh... 565 después de Cristo. Muy bien, señor Salcedo, exactamente.
Hasta la muerte del emperador Justiniano.
En el año 565 después
de Cristo.
Joder, tío.
Vaya pintas.
¿Que vas de Sex Piston?
Hola.
¿Cómo es que te sabías la respuesta?
Viene en una de las lecturas del trimestre.
¿Y qué? ¿Te las has leído?
¿Todas?
¡Qué fenómeno el tío, eh! ¿Y si te las sabías, por qué no has contestado tú?
No estaba seguro de que fuera la correcta.
Pues has tenido suerte.
Si me hubieras hecho equivocarme habrías tenido un problema.
Hasta luego, listillo.
Oye, ¿qué hacemos?
¿Nos vamos a algún lado?
Le prometo que entregaremos los manteles y los juegos de cama a tiempo.
Ya, sí, pero no va a volver a pasar.
Ya, ya lo sé. Y se lo agradezco.
Adiós. Y gracias.
Te ha faltado ponerte de rodillas. Vamos.
¿Qué quieres que haga?
Que encima de entregar tarde los pedidos al hotel me ponga chulo.
Hola. Hola, hijo.
Uy, qué carita de cansado que traes.
¿Todo bien por la universidad?
Más que bien.
Te voy a necesitar para que me eches una mano.
No, con Alberto no cuentes.
Es que mañana tengo examen. Pues tendrás que hacer un esfuerzo, igual que lo
estamos haciendo nosotros.
¿Qué esfuerzo? Si lo tiene todo pagado. Aquí comemos todos. Pues te arreglas con
Juan, que lo que tiene que hacer es estudiar, que su trabajo es estudiar y
fallarle a esas personas.
Es un ejemplo para todos.
Vete arriba a estudiar.
Con un fracasado en la familia ya tenemos bastante.
¿Y eso lo dices por mí o por Juan?
Lo de siempre.
Hola.
¿Hola? Y adiós, me voy a entrenar.
Oye, flaca, acuérdate que el sábado tengo combate, ¿eh? Que sí, que sí, que
estaré. Ahí estaré, no. No puedes fallar, ¿eh? Mi talismán.
Que sí.
¿Qué haces?
Estaba a punto de ponerme a estudiar.
Mañana tengo examen. Ya, pero si acabamos de empezar las clases.
Pues ya ves.
¿Y tú?
¿Qué tal?
Yo genial.
Estoy conociendo gente muy interesante.
Directores de cine, actores, escritores.
Y es que además mis profesores son los más enrollados.
¿Y los tuyos qué?
Enrollados no sería la palabra que yo utilizaría. Pero estás contento. Claro.
Es la mejor universidad.
Me alegro.
Bueno, pues dejo que sigas estudiando.
No, no, no, espera, no.
No, no te vayas.
Quería decirte una cosa.
¿Qué? De... De nosotros.
De cómo ahora nos vemos menos y tú estás... Conociendo a gente tan
Bueno, pero tú también, ¿no?
Ya.
Pero... ¿Qué?
Que no me gustaría que dejáramos de ser amigos.
Pero no digas tonterías que eso no va a pasar.
¿Quedamos este viernes?
Es que no puedo. He quedado para ver unas performas.
¿Qué hace aquí?
No sé, ya me iba.
No te entretengas que tienes mucho que estudiar.
Mamá, por favor.
Bueno, será mejor que me vaya.
Sí, será mejor.
Suerte.
¿Quién te crees que es? ¿Qué pasa?
He habido con mucho estudiar, pero no te has aprendido las reglas de la Jorge
Juan. Mira, te las voy a explicar. La primera es que aquí nos ayudamos los
a los otros. Así que en el próximo examen, si yo necesito que me pases una
pregunta, me la pasas. ¿Qué? ¿Qué te estás poniendo chulo o qué? ¡José Luis!
¿Qué ocurre?
¿Jeric? Nada.
Aquí estaba, ayudando a recoger a Torres.
Por cierto, que dice mi padre que a ver cuando te vienes a cenar a casa. Esta
noche le llamo.
Muy bien.
Ana, hasta luego.
La próxima vez que te moleste solo tienes que decírmelo.
¡Rock! ¡Luxuria!
¡La ley de carnal!
¡Esterio es ostracismo! ¡Es condena y castigo!
¡Malo, malo, malo! ¡Da igual donde estén! ¡Se propaga por el espacio
Oye, vaya mierda, ¿no?
¿Lo he dirigido yo?
Pues lo siento, ¿eh? Pero es que me sigue pareciendo una mierda.
Oye, no lo parece, pero eres muy punky tú, ¿no?
Cartes, lo que he hecho yo ahí te ha metido mano.
Sí, bueno, me ha metido mano, pero el público tiene que entender lo que le
contando, si no, no vale para nada.
Me gustaría enseñarte mis cortos.
¿Y son igual de interesantes que lo que acabo de ver?
No me pienso defender.
Yo te los enseño y tú juzgas.
¿Tienes algo mejor que hacer?
Oye, los cortos son cortos.
¿Y?
¿Qué te parece? Me encanta.
Pues ahora estoy terminando el guión de lo que va a ser mi primera peli.
¿Y me lo dejarás leer?
Si te portas bien.
¿Y tú qué quieres hacer?
Yo. ¿Cuándo termines?
Pues... no sé.
Me gustaría escribir o... ser reportera.
Eres virgen.
Buenos días, trasnochadora.
¿Qué tal?
Vaya horas. ¿Qué vienes? De la biblioteca, ¿no?
Sí, he estado toda la noche estudiando.
¿Qué? ¿Estáis preparando el reparto? Hola, hija. Sí, tenemos que entregarlo a
primera hora. Los del hotel se han quejado de mi padre.
Como siempre, me tengo que encargar yo de todo.
Joder.
¿Y esa carita?
¿No me vas a decir dónde has estado?
¿Y para qué quieres saberlo?
No sé.
Pues por ahí.
¿Por ahí?
¿Con quién?
Con alguien.
Vaya, así que al final se me han adelantado.
Ya lo sabía.
Espero que al menos sea tan guapo como yo.
Porque tú estás un poquito ciega.
Y tú un poco lento.
Así espabilas.
Ven a hablar y échame una mano con esto, que no sé qué le pasa.
Si al final me tengo que encargar yo de todo.
Una flaca, vete a dormir, que falta te hace.
Adiós. Adiós, Antonio.
Adiós, hija.
¿Juan?
Pues si me firma el albarán.
Aquí tienes el finiquito.
¿Cómo que el finiquito?
Te lo advertí, Antonio.
Un retraso más y estabas despedido.
Solo han sido dos horas.
Hemos tenido un problema con la furgoneta. Le he llamado para avisarle.
siento. Siempre tienes un pedo.
¿Has escuchado a mi padre? Hemos tenido un problema con la furgoneta.
Tranquilo, hijo.
Tranquilo.
Disculpe al chico, pero no puedo hacerme esto.
Si me quita la contrata del hotel, me hunde.
Ese no es mi problema.
¿Pero qué voy a hacer yo ahora?
¿Qué va a ser de mi familia?
Pase lo que pase, la culpa es tuya por no cumplir con tu trabajo.
Estoy harto de tanto retraso.
Eres un hijo de puta.
Juan. O me suelta o llamo a la policía.
Sí, señor.
El mejor combate de toda tu vida, amigo.
Tranquilito, ¿eh?
Eres un vendido de mierda. No toques los cojones, Juan.
He hecho lo que tenía que hacer.
Estoy harto de esperar nuestra oportunidad.
¿Tu oportunidad?
¿Por qué querías hacerlo?
¿Y qué tenías que hacer?
¿Cuál era el acuerdo?
¿Otra moto? ¿Un coche?
¿Cuál era, eh?
¿Y al club? ¿Y a los demás qué? Que no jodan, ¿no?
Después está la unidad.
Oye, está cerrado, ¿eh?
Me da igual quién seas y el poder que tengas.
La próxima vez que aparezcas por el gimnasio e intentas comprar a alguno de
colegas, serás tú el que está en el suelo.
¿Entendido?
Alto y claro.
¡Levanta, inútil!
¡Levanta, coño!
Aquí falta el pedido del hotel de esta semana.
Antonio, ¿me has oído?
Que falta lo del hotel.
No va a haber más pedidos.
¿Qué?
¿Por qué?
Se lo han dado a otra tintorería.
¿Y cuándo pensabas decírmelo?
¿Tú también lo sabías?
Desde luego es que sois iguales.
Bueno, pues ya me dirás qué vamos a hacer ahora.
Bueno, pues ya se me ocurrirá algo. Antonio, que sin lo del hotel no
fin de mes.
Sí.
No, la Virginia, hija.
Vale, que faltaba. Sí, sí, claro que está. Espera un momento.
¡Alberto! ¡Es Virginia!
¿Qué quiere?
Pues no lo sé, no me lo ha dicho.
Hola, ¿qué pasa?
¿Tú estás bien?
¿Cómo que si está bien?
No te preocupes.
Voy para allá.
Hasta ahora.
¿A dónde vas?
¿Qué le pasa?
Está en la comisaría detenida.
¿A dónde vas? Y la llave de la fútbol la tengo yo. Venga, te acompaño. ¿Pero a
estas horas?
Esta chica... Esta chica...
Lo que no entiendo es por qué te ha llamado a ti.
Buenas noches, caballero.
¿Qué tal estás?
Oye, gracias por venir a buscarnos.
Para eso estamos los amigos.
¿Qué pasa, chavales?
Víctor Rosga.
Juan, este es mi hermano Alberto.
Bueno, ¿qué? ¿No vamos?
Oye, ¿os importa acercar a Víctor, que vive por delicias?
Está en la otra punta.
Que se pide el búho.
Claro, hombre. Sí, el búho es súper divertido.
Te llamo luego, ¿vale?
Vale.
¿Se puede saber qué hacías en el Congreso?
Protestar.
Protestar.
¿Qué queréis, otra guerra civil?
Mamá, ¿cómo puedes decir eso? Digo lo que pienso.
¿No haces tú lo que te da la gana?
A ver si ahora solo los jóvenes tenéis derecho a opinar.
Pues no.
Ahora mismo puedo hacerlo todo el mundo.
No como en los últimos 40 años.
Sabrás tú de los últimos 40 años. Pues mucho más que tú.
Provocáis a la policía y luego os quejáis y os pegan un palo.
Lo único que hacemos es protestar ante una injusticia.
Y acabar detenidos en la comisaría.
¿Cuál va a ser la próxima tontería, Virginia?
Bueno, somos simpáticos.
Venga, dale.
¿Sí?
¿A qué hora quieres que vaya?
A las seis, ¿te parece? Vale.
¿Qué ocurre en el mundo que no te guste?
Nada. Cosas mías.
Ya me iba.
¿Deberías estar de buen humor?
Esta semana es tu cumpleaños y no recuerdo mal, ¿no?
Tengo tu ficha como la de todos los alumnos.
Me quedo en la cabeza con las que más me interesa.
Te invito este sábado a almorzar para celebrarlo.
¿Qué dices?
No quiero abusar.
Tienes que aprender que hay ciertas invitaciones que no se deben rechazar.
¿Está bien?
Sí, por supuesto.
Será un placer.
Eso estoy seguro.
¿Qué te ha pasado?
¿A ti qué te parece?
Ese tipo es un hijo de puta. Juan, hazme un favor.
Deja de meterte en mi vida.
Chaval, ¿quieres dejar de perder el tiempo con este mierda?
No quiero volver a verte por aquí en la puta vida.
Acordarte con los ricachones, ¿eh?
Oye, que siento que te enteraras de lo de Víctor de esa forma.
Es un tío genial. Si le conocieras, te caería muy bien.
Seguro.
Tengo que irme.
Oye, feliz cumpleaños.
Don Nicolás.
Precisamente iba a pasarme por el banco.
¿Qué puedo hacer por usted?
Eres cliente del banco desde hace más de diez años. Así que creo que lo mínimo
era avisarte en persona.
¿Avisarme? ¿De qué?
Antonio, no puedo sostener más tu situación.
Van a desociarte.
La semana próxima te llegará la notificación.
Lo siento.
Será mejor que empieces a prepararlo todo.
Gracias.
¿Quién era?
Nadie. Se han equivocado.
Antonio, agróchate la camisa para estar ahí fuera.
Que todavía me da.
Sí, mucho. Estaba muy rico. Gracias.
¿Has terminado?
Sí.
Ah.
Ah, no sabía.
Lo tendré en cuenta.
Considérelo parte de mi trabajo de supervisión.
¿Supervisión?
Con los becados.
Me encargo de seguiros los primeros años.
¿Solo los primeros años?
¿Y el resto?
Digamos que mantener una media de notable durante la carrera no está al
de todo el mundo.
No te preocupes.
Tú no vas a tener ningún problema.
Hace una tarde estupenda.
¿Te apetece un partido de tenis?
Tampoco sé jugar.
Creo que esta te va a quedar mejor.
Toma.
Vamos a ver si tengo tan buen ojo como creo.
mejor así.
¿Vamos?
¿Hola?
¿Qué tal, papá?
¿Sabes quién va a venir a verme en la próxima pelea?
Un manager.
Con un poco de suerte, en un par de semanas seré profesional.
Y cobrando por pelea, papá.
¿Poco? Pero, cobrando.
Papá, ¿me estás oyendo?
¿Estás bien? ¿Qué pasa?
Estamos arruinados.
¿Qué?
¿Qué dices?
Lo he perdido todo.
El negocio, la casa, todo.
¿Qué ha pasado?
Bueno, tranquilo. Buscaremos una solución.
O sea, hablaremos con los del banco y ya está. Se quedó con el plazamiento.
Es de retraso, no. Nos van a ayudar más. No es eso.
Pero ¿cómo no has dicho nada antes?
Porque era mi obligación mantener a mi familia.
Bueno.
Seguro que hay una solución. Es claro que la había. Que hubierais cobrado el
seguro de vida. Con eso se habría arreglado todo.
Dime que lo que pasó con los vapores de la máquina fue un accidente.
Papá, por favor.
Ni siquiera eso supe hacerlo bien.
Si tú no hubieras llegado, habría matado a tu madre y a tu hermano.
El análisis económico incluiría el uso de conceptos económicos para explicar el
efecto de las leyes con el objeto de determinar qué normas legales serían
económicamente eficientes y predecir qué leyes deberían ser promulgadas.
¿Algún problema, señor Torres?
Está todo el rato tratando del análisis económico y aún no se ha hecho
referencia a la sociología del derecho.
¿Y? Pues que creo que también es importante investigar la eficacia de la
aplicación del derecho en nuestra sociedad.
Y más teniendo en cuenta las modificaciones... Mi libro se ajusta
al temario exigido por el Ministerio de Educación. Sí, pero no creo que pueda
tenerlo en cuenta de cara al examen... A pesar de la mala opinión del señor
Torres sobre la capacidad del Ministerio para decidir los temarios, en esta
universidad nos vamos a seguir basando en su criterio.
Por lo tanto, y que esto quede muy claro, la base del examen de esta semana
todo lo que está registrado en mi libro.
Eso es todo.
La clase ha terminado. Muchas gracias.
¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres?
Hablar contigo. ¿Hablar de qué?
De negocios.
¿De negocios? Mira tú.
A solas.
Marta, date una vuelta.
Estate tranquilo, Luis.
Vente para acá.
Pasa, hombre, pasa.
Soy todo oídos.
No quiero que te vayas.
Ni yo quiero irme.
Pero después del otro día pasó de darle ningún motivo a mi madre para que me
eche la bronca.
Vente a vivir aquí.
Prometo no echarte la bronca.
¿Pero qué dices?
Lo que has oído.
A ver, que yo tampoco soy de ponerme de rodillas y sacarte un anillo, ¿me
entiendes?
Estás loco.
Pero es que no tengo dinero.
¿Dinero?
Voy a empezar a trabajar en una productora de televisión.
Pero tú no eras antitele.
Yo soy antitele hasta que haga mi primera peli y me convierta en el
Casares.
Luego ya si eso me radicaliza un poco, ¿vale?
Este análisis
económico incluiría el uso de la orden 113 de la ley a la que nos referimos.
Con el objeto de determinar qué reglas legales son económicamente eficientes...
Señor Torres, está usted hablando de una orden que no existe.
Por lo que le pido que abandone su posición y deje paso a un nuevo
Perdone, pero creo que se confunde. ¿Se atreve usted a contradecirme? No.
Esa no es mi intención, profesor.
Pero resulta que tengo la mala costumbre de desayunar todas las mañanas con el
BOE. Ya es suficiente. Puede marcharse. Y puedo decirle que esa orden fue
aprobada hace una sola. Le he dicho que se marche. Tengo derecho a seguir con mi
examen. Está usted suspendido.
¡Fuera de mi clase!
Adelante.
Henry.
¿Qué pasa?
Que acabo de hacer una estupidez.
Esto paga solo una parte.
Aún queda el crédito, los intereses... Lo sé.
No se preocupe. Te haré más.
¿Cuándo? Pronto.
Cada mes confía en mí.
Profesora Almeida.
¿Puedo hablar con usted?
¿No considera que ya ha hablado suficiente?
Creí que estaba suspendido.
Y lo estaba.
Pero al parecer he subestimado sus contactos.
¿Qué contactos?
Como si no lo supiera.
Realmente no lo sabe.
¿Por qué no le pregunta a su amigo, el señor Henry Sinclair?
¿Qué tiene que ver él en eso?
Todo. Él es el responsable de que usted tenga una matrícula de honor y yo una
carta de dimisión.
¿Dimisión? Se ha buscado usted unos amigos muy poderosos, pero debería tener
cuidado.
Nadie hace favores si no tiene la seguridad de que se los va a poder
después.
Este chaval ya te puede deslucir, ¿oye?
Tu futuro está en Juan.
Damas y caballeros, en el rincón rojo...
Señores, vengan al punto.
Señores, atento a mis indicaciones. Si digo bre, paso atrás. Si digo esto,
quieto. ¿De acuerdo?
Suerte para los dos. Salúdense deportivamente.
A rincón.
Apenas conoces a ese chico.
¿De qué vais a vivir?
¿Qué va a pasar con tus estudios?
Víctor va a trabajar en la televisión hasta que yo termine la carrera. Luego
trabajaré de periodista para que él pueda dedicarse por completo al cine.
¿Al cine?
No me haga reír.
Eso no es serio, hija.
Voy a irme, mamá.
Si te vas, no vuelvas aquí llorando a la primera de cambio.
No te preocupes, que no pienso volver.
¿Nosotros? ¿Quién es nosotros?
¿No estás cansado de ser siempre niño pobre?
¿De que todos te miran por encima del hombro?
¿De que te humillen aunque sepas que eres mejor que ellos?
se puede acabar si tienes la ambición necesaria para que tu mundo cambie.
Aunque Almeida tiene razón en una cosa.
Todo favor tiene un precio.
Y yo aún no tengo claro si tú estás dispuesto a pagar el tuyo.
¿A dónde vas?
No voy.
¿Se puede saber a qué viene tanto jaleo?
¿Dónde vas?
No puedo hablar, mamá. Ya llamaré, ¿vale? ¡Juan!
Mira el gran campeón.
Ahora no lo pareces tanto, ¿eh?
¡Apártense de mi hijo!
¡Déjale en paz, hijo de puta! ¡Él no ha hecho nada! Eso haberlo pensado antes.
Mira, tranquilo, ¿eh?
Puedo conseguir tu dinero. Solo tenemos que ir al banco y en paz. Pero, Juan,
¿qué has hecho? Nada, papá, tranquilo. Eso, papá, tú tranquilito ahí, ¿eh? Si
nos damos prisa seguro que está abierto. Pero tú eres gilipollas. Si no es el
dinero que te he dado.
Si es lo que he perdido en las apuestas.
Creí que habías aprendido la lección con tu amiguito Israel, pero me parece a mí
que voy a tener que retrascarte.
¡No! ¡No!
¡Vete! ¡Márchate!
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