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Original subtitles

�Est� don Diego?

�Quien lo anda buscando?

�Est� o no est�?

Ah� anda, adentro, calando unos caballos.

D�game.

Quiero ver a don Diego.

S�, d�game.

Quisiera ver a don Diego Mart�n Ib��ez.

El due�o.

Don Diego Mart�n Ib��ez, mi padre,

muri� hace muchos a�os.

�En qu� puedo servirlo?

Soy Juan S�yago.

Venga conmigo.

Don Diego Mart�n Ib��ez, que en paz descanse, me dijo

" No te apures...

en cuanto hayas arreglado cuentas con la justicia venme a ver,

que aqu� te estar� esperando tu trabajo".

�Desde cu�ndo no ten�a noticias de este pueblo?

Hace unos 14 a�os

cuando muri� mi madre.

De modo que no sabes que aqu� te esperan

para cobrarte un muerto.

�Mande?

Te estoy previniendo, Juan S�yago.

He cumplido 18 a�os de c�rcel, Sr.

uno detr�s del otro

Por muy caro que sea un hombre,

no puede costar m�s que eso,

Pues los hijos de Ra�l Trueba piensan que a su padre

hay que pagarlo dos veces.

Ni �l ni yo tenemos dos vidas.

Ni yo tampoco.

As� que ll�vate tu pleito lejos de mi casa.

Como Ud. diga, Sr.

Nada m�s que h�game el favor de devolverme mi cabello.

�Tu caballo?

Cuando me llevaron, lo dej� aqu�, junto con los otros.

No es que dude, Juan, pero...

�En qu� estado pensabas encontrarlo, despu�s de 18 a�os?

Don Diego Mart�n Ib��ez, que en paz descanse, me dijo:

"No tengas cuidado,

cuando vuelvas te voy a tener otro igual".

Todav�a debe estar por ah� mi silla.

No tuve tiempo de de estrenarla,

Todo es cuesti�n de volverme a sacarle brillo.

Mira, Juan

nom�s por la estimaci�n que te tuvo mi padre

te voy a regalar un caballo,

pero con una condici�n:

te vas a otro rumbo.

Este es mi pueblo, Sr.

y aqu� me quedo para servir a Ud.

De modo que...

...ah� le dejo el caballo

- �Me puedo llevar la silla? - Es tuya.

Aunque no te servir� de nada,

antes de 24 hrs. estar�s muerto.

Creo muy poco en lo que veo, Sr.

y de lo que me cuentan...nada.

Que pase buena tarde.

�Compadre!

Ay, compadrito

�Qu� viejo estamos!

Puro �aco viernes y listos para la calaca.

- �Qu� te tomas? - Lo de siempre.

�Qu� le apura, joven?

Se me rompi� la cabezada.

- Ya estaba muy vieja. - A ver.

M�s se perdi� en el diluvio universal.

Toma la m�a por v�a de mientras.

Es de plata.

Sellada y moreliana, muchacho.

Ya no se hacen de estas.

Te digo nom�s que va prestada, mientras arreglan la tuya.

Ll�vatela Pedrito.

A mi compadre no le gusta que lo desairen.

Entonces...

d�jenme invitarles un trago.

�ndale, divi�rtete con los de tu edad.

No pierdas el tiempo con los viejos.

Nos vemos un d�a de estos.

Muchas gracias, Sr.

D�jeme aqu� recado para devolverle la cabezada.

Es Pedro,

el hijo menor del difunto, Ra�l Trueba.

�Ese ni�o?

Un ni�o tan hombre, como su hermano.

Ha sido puritita suerte que el otro no estuviera aqu�,

porque ese s� te reconoce la pinta.

L�rgate compadre.

No tiene chiste salir de la c�rcel para entrar al camposanto

Todav�a est� por ver si esos ni�itos les alcanzan los ri�ones.

Te digo que les sobran.

Y no son de los que se comen el cuento

de que a Juan S�yago no le entran las balas.

Adem�s mi desquite no es ellos,

mi desquite es con 18 a�os perdidos.

�Qu� pas� con Mariana?

Se cas�.

Tuvo un hijo y se qued� viuda

Ahora vive sola con el ni�o

en la casa donde antes estuvieron las monjas,

detr�s de la iglesia.

Sale poco

Dicen que se qued� como ensimismada.

Voy.

Voy.

Me estoy muriendo de sed.

Entra.

Ten�a muchos deseos de verte.

�Te gustar� hecha un desastre?

Ya sabes como es la vida en estos pueblos.

�Cu�ndo llegaste?

No har� una hora.

Ni siquiera he tenido tiempo de quitarme la tierra que traigo encima.

Tengo la llave de tu casa.

Si�ntate un minuto, por favor.

Ven.

A ver en qu� estado encuentras tu casa.

Fig�rate, despu�s que muri� tu madre, qued� abandonada.

Marcial, mi marido tuvo el cuidado de cerrarla.

y de guardar la llave, por si alg�n d�a regresabas

Gracias.

Gracias a Marcial, que en paz descanse.

Se hizo cargo de tu madre en sus �ltimos meses.

Ya me enter�.

Era un hombre muy bueno.

�Cu�ndo te vas?

En eso no he estado pensando.

�Por qu� no te vas a San Miguel del Norte?

Marcial dej� amigos por all� que pueden ayudarte.

Hace una semana que no duermo una noche entera.

Aqu� estas en peligro de muerte.

�Y d�nde no?

Gracias por todo, Mariana.

Adi�s.

�Quehubo?, �por qu� la tardanza?

Se rompi� la cabezada.

Me la prest� un fuere�o que estaba en la cantina.

- Mientras me componen la m�a. - �Qui�n? �C�mo era?

Un tipo cumplidor, luego se ve.

�Es uno grueso, de ojos peque�os y vivos...

y que habla siempre muy despacio?

Creo que s�.

Tendr�a que verle otra vez

Es Juan S�yago.

ten�a que regresar por estas fechas.

No, hombre, te digo que no.

- Este se ve gente. - No digas tonter�as, hermano.

Ten�a el presentimiento y ahora tengo los hechos.

�Vamos a buscarlo!

Aqu� est�, Sr. comisario.

�C�mo te va muchacho?, te andaba buscando.

Aqu� me tienes comisario, haci�ndome viejo.

Se te ve muy bien

si parece que los a�os nom�s se te resbalan.

- Vamos. - �Para d�nde?

Ven conmigo, vamos a echar una platicadita.

Mi deber como autoridad es protegerte.

Lo agradezco, comisario.

pero yo no tengo pleitos con nadie.

Si�ntate.

�Qu� hacen?

Por aqu�, dando la vuelta.

Por las buenas les quiero decir una cosa.

Al primer tiro que se dispare en este pueblo.

Los hago a Uds. responsables.

y a ti, ahijado, nom�s te bajo los pantalones y te doy una cueriza.

C�mo no, padrino.

Al fin le lleg� su hora.

todo lo que viva de aqu� en adelante ser� pura vida prestada.

�Qu� vamos a hacer, hermano?

No comas ansias, las ocasiones llegan tranquilas.

Adivina qui�n lleg�.

Juan S�yago.

Ven para que lo veas.

Nuestro sudor nos ha costado vivir tranquilos.

Y es mi deber asegurar que sigamos viviendo tranquilos.

La otra noche so�� con alacranes.

Es un mal augurio.

De modo que te vas arriando a otro pueblo.

o te pudres aqu�, en mi c�rcel

- �Por qu� cargo? - Para protegerte.

Sin cargo, ni a propia solicitud puedes encerrarme.

Me han hablado de �l toda mi vida,

y ahora que lo veo no lo reconozco.

Siempre me lo imagin� con cara de criminal.

- No parece mala gente. - Ni con mucho,

pero por su culpa no conoc� a mi padre

�No te da l�stima?

Auque me diera.

Con eso no voy a resucitar a mi pap�.

Y con el desquite tampoco.

No me enredes la cabeza.

Es hombre mat� a Ra�l Trueba y tiene que pagarlo.

Tengo miedo.

No te preocupes.

- Todo va a salir bien. - �Donde andaban?

Fuimos a visitar a un fantasma, pap�.

Ahora duerme tranquilo.

- Estas violando la ley. - De ning�n modo.

Primero es el orden que la ley.

Y como no tienes donde dormir, yo te brindo hospitalidad.

Que pases buena noche.

El se�or no est� preso.

Cualquier cosa que se le ofrezca,

se las das con las consideraciones que se merece.

Est� aqu� por su gusto, y si quiere irse que se vaya.

Durante toda mi vida nom�s me estado preparando para este d�a.

Por eso no tengo ni viejas, ni hijos,

ni me he puesto ninguna atadura.

Nada podr� impedir mi desquite.

�Qu� quieren comer hoy?

Despu�s te digo.

Ven ac�.

La �ltima vez que lo vi,

ah� estaba sentado,

Yo ten�a como siete a�os, pero �l me hablaba como a un hombre.

Me dijo:

" Esta tarde me de ir a la c�rcel o al cementerio.

En cualquier caso, Juli�n, prom�teme una cosa:

nunca seas menos hombre que tu padre".

Despu�s fui con mam� a recibir el cad�ver.

Era tan grande que no cab�a en la caja.

Nunca me lo hab�as ense�ado.

Fue un tiro perfecto.

Le jugaron sucio, tuvo que ser.

porque nunca ha habido un tirador mejor que Ra�l Trueba.

Pero le dieron de frente.

- Yo cre�a que... - No andes creyendo m�s de la cuenta.

El honor propio no admite dudas.

Yo s� qui�n era Ra�l Trueba.

Una vez le vi tirar al aire a un gallo vivo

y le meti� cuatro plomos, disparando con la mano izquierda.

Nunca he dudado de ti, Juli�n, y menos ahora.

que se trata de cumplir la palabra. - Ya los s�

Te espero en la casa de Sonia.

Y no te preocupes.

Juan S�yago no estar� vivo esta tarde.

�Juan S�yago!

Ya pagaste tu crimen con la justicia,

ahora tienes que pagarlo conmigo.

Ya conoc�a los d�ceres de que eres un cobarde.

He sufrido tanto como Ud. por la muerte de su padre, Trueba.

Hagamos un esfuerzo por vivir en paz.

No habr� paz, mientras est�s vivo, Juan S�yago.

Es un asunto de honor.

El honor no es cosa de desplantes muchacho,

y la dignidad s�lo se gana sufriendo.

M�s vas a sufrir con el susto que con la muerte.

Que todos vean c�mo se vive coy�n...

...y se muere coy�n.

- Vuelvo al rato, nana. - Est� bien, Sra.

Sonia, te buscan.

Ya voy, mam�.

- Mariana. - Buenos d�as.

- Qu� bella rosa. - �Verdad?, son de mi jard�n.

�Qu� buenos vientos la traen por ac�?

Siempre estoy con ganas de venir a verte,

y siempre, por una cosa o por otra,

lo voy dejando para despu�s.

Qu� bueno que vino.

Quiero hablar contigo.

Si�ntese.

Supongo que ya sabes que tu novio

esta dispuesto a matar a un hombre.

S�, al hombre que mat� a su padre.

Supongo que sabes tambi�n

que yo me iba a casar con ese hombre hace muchos a�os.

Lo s�.

Ayer vino a verme.

Yo sent� que me iba a morir,

pero tuve fuerzas para no demostr�rselo.

Lo trat� mal, para ver si se iba.

Los hombres no pueden huir.

Eso pensaba yo cuando ten�a tu edad.

Eso mismo le dije a Juan S�yago,

y m�rame c�mo estoy ahora,

renegando de mi error.

Me ha hecho falta toda una vida de amargura

para darme cuenta que vale m�s un cobarde en la casa,

que un valiente en la c�rcel o el cementerio.

�No se toma un caf�?

Ud. no se imagina lo que hemos sufrido en este pueblo.

Cada d�a m�s polvo, cada d�a m�s calor.

Pasa el tiempo y uno siente que se est� pudriendo vivo.

Palabra, si no fuera por los muertos que tenemos enterrados aqu�,

hace a�os que nos hubi�ramos largado a otra parte.

�Juan S�yago!

No habr� un lugar en la tierra donde puedas meterte sin encontrarme.

A ver quien tiene m�s aguante

El valiente de palabra es muy ligero de pies.

- �Cu�nto cuesta el espejo? - Qu� se yo.

Era del a�o del ma�z amarillo.

- �As� est� bien? - S�, pues.

Nom�s que me das tu palabra, y esto queda entre nosotros.

- Ni las gracias diste. - No tuve a quien d�rselas.

- �Qu� pas�? - Un temblor, el espejo se cay�.

Felicidades.

A ver si te sacas la loter�a en los pr�ximos siete a�os.

�No se han metido contigo?

Mira y adm�rate, comisario.

Me encontraste ah� con el mayor de los Trueba,

y ni adi�s me dijo.

Est� bueno.

Ya dec�a yo que en el fondo son dos magn�ficos muchachos.

Por cierto

estupendos criadores de caballos

Lo heredan,

y nadie sab�a m�s de caballos que el difunto Ra�l Trueba.

Te saliste con la tuya, y te felicito.

�Qu� piensas hacer?

Por lo pronto, resucitar este rancho.

Me parece muy bien.

Ll�nalo de palomas blancas.

huelen mal y se orinan por todas partes,

pero traen buena suerte.

- Ah� nos vemos. - �ndele, comisario.

Pensaba hered�rtela,

al fin ya no tengo caballo.

Ya tengo la m�a.

Nom�s lo hago para devolverle el favor.

Podr�as ser mi hijo.

Guarde sus palabras.

Antes de sacarla, piensa bien lo que haces.

T� no sabes lo que pesa un muerto.

La venganza es justa y no pesa.

No puede haber venganza donde ya hubo justicia.

Ud. le peg� sucio a Ra�l Trueba.

Eso ni un siglo de c�rcel lo borra.

Con que eso es lo que te han contado.

M�rame bien.

�Me crees capaz de matar a un hombre a la mala?

No s�...no s�.

Entonces esp�rate hasta que lo sepas bien

antes de ensuciarte las manos.

- �Qu� te pasa? - Hay muchos d�ceres,

y pos quien sabe.

Amorcito.

No te esperaba tan temprano.

Bueno, Sonia, ya te quit� bastante tiempo.

Yo encantada, hemos hablado de todo.

Especialmente de Ud.

Me ha dicho Sonia que es un joven muy bueno, y se lo creo.

Muchas gracias, Sra.

Y de a�adido, vi�ndolo de cerca,

me pregunto si tendr� coraz�n para matar a un hombre.

Si ese hombre mat� a mi padre, no lo dude, Sra.

Cuando se fue, era como Ud.

joven y decidido

Ayer lo v� despu�s de 18 a�os,

y me qued� aterrada.

se le ve en la cara que no puede con el mal recuerdo.

�No basta con ese castigo?

No depende de m�, Sra.

Es algo que tiene que suceder sin remedio.

Entre nosotros la palabra se cumple.

�Y no valdr�a una s�plica de Sonia?

Este es un asunto entre hombres.

Entonces, jovencito,

nom�s recuerde una cosa:

a Juan S�yago no se le mata tan f�cil.

Adi�s Sonia, y gracias por todo.

Gracias a Ud. Mariana.

Ven Claudio.

�En qu� andas, Juli�n?

Tratando de arreglar una vieja cuenta,

nom�s que el deudor no me da la cara.

Mejor para ti.

Hazte el �nimo de que ya cumpliste con tu deber

y deja en paz a ese pobre hombre

Es un cobarde.

No, ah� te equivocas, Juli�n.

Nadie lo conoci� mejor que mi padre.

Muchas veces me habl� de �l.

lo admiraba de a de veras, porque es un hombre de temple,

enemigo de pleitos y arg�endes.

Pero no le hagas perder los estribos.

Al contrario, ojal� y los pierda pronto.

�No se te ha ocurrido pensar

que �l te puede matar a ti?

Estoy preparado para lo que venga.

�Hasta para matar a un justo?

Ens�llame el caballo, pronto.

�Rosita, que gusto de volver a verla!

P�sele, p�sele.

Hace un momentos supimos que hab�as vuelto, Juan S�yago.

- Casildo est� desesperado por verlo. - Casildo.

No me lo diga.

Si por all� me lleg� la mala nueva

de que lo hab�a quebrado un caballo.

As� fue

Pero gracias a Dios nada mas se le durmieron las piernas.

Est� encamado, pero entero y dando m�s guerra que nunca.

Eres el mismo viejo, canijo de siempre.

Creo que hasta despu�s de muerto vas a seguir echando tiros.

Ando m�s afilado que un hacha.

A ver, hermanita, �breme la ventana.

No puedes imaginarte lo que es esto.

Tengo la espalda pelada, como los burros,

y a veces

no puedo dormir durante semanas y semanas.

porque no me deja el ruido que llevo por dentro.

Me truenan los huesos.

Palabra,

Ya tuve todos los males que han pasado por este pueblo.

Ya tuve los g�licos, los lazarildos

...los cucarachos.

�Y t� ves que me queje?

pues nom�s de soledad.

Aqu� me tienes para acompa�arte, viejo.

Ya ver�s qu� sabroso panique

y de trabajo, ni hablar.

Tendr�s todo el que quieras

porque sabes un resto de caballos.

Y si te aburres del pueblo

te vas con mi escopeta al monte y me traes mis liebres

y codornices.

�D�nde vives?

Estoy volviendo a levantar mi casa.

As� hacen los hombres.

Si te hacen falta ladrillos, tablas, clavos,

picaportes, aldabas, lo que quieras,

te lo llevas de aqu�.

�Y de pesos... qu�?

Por ah� me quedan unos pocos.

Pos no te vas a quebrar por eso.

Todav�a tengo algo de los buenos tiempos

y ya sabes que es tuyo, nom�s que digas.

- Eres de oro, viejo. - Nada.

Para eso son los amigos.

Dieguito, p�sale.

Hoy se me hizo.

Media vida solo, y hoy no caben los amigos en la casa

A Ud. lo busco, Juan S�yago.

�Cu�nto quiere por irse del pueblo? - �Irse?

�Qu� pas� contigo, muchacho?

Se te enfri� en las venas la sangre de tu padre.

En el momento que Ud. quiera

ya sabe que cuenta con su caballo,

y con todo el dinero que le haga falta

para llevar una vida tranquila, lejos de aqu�.

Le agradezco la intenci�n, Sr.

pero la voluntad de los hombres no se compra.

No le agradezcas nada.

Y t�, Dieguito,

hasta aqu� llegaron las amistades.

Te vas ahora mismo de esta casa,

o te sacan al rato con las patas por delante.

No sea irresponsable, Casildo.

No se juega as� con la vida de un hombre.

Nom�s �yeme una cosa

para que ese la repitas letra por letra

a ese par de de pollitos cacareadores.

Juan S�yago se queda por sus pistolas y por las m�as.

A ver si hay en este pueblo un macho que nos ronque.

Est�se tranquilo, Sr.

Est� bien.

Nom�s cumpl� con prevenirlo.

No me digas qu� andabas haciendo en esa casa.

Te lo digo, Juli�n.

Estaba tratando de convencer a Juan S�yago

para que se vaya de este pueblo.

As� no baraja un amigo.

Si estoy tratando de resolver lo de Juan S�yago

es para evitarte un problema.

No andes comprando pleitos ajenos, Diego.

Ni mi madre, en el lecho de muerte

pudo hacerme cambiar de opini�n.

S� muy bien lo que hago, Juli�n.

Tienes tanto miedo de matar a ese hombre

que lo vas a matar de puro miedo.

C�llate o no respondo.

Como quieras Juli�n.

Nom�s que te repito lo de siempre

Si necesitas un amigo, ya sabes d�nde encontrarlo.

No hay que ser, Juli�n

Te fuiste sin decirme qu� quer�as comer.

- Ya es muy tarde. - No s�, cualquier cosa.

�Quieres una gallinita en pipi�n?

Haz lo que quieras, pero ahora d�jame en paz.

Lo estoy haciendo hace ocho a�os, dos veces al d�a,

y s�lo me ha servido para engordar.

No me sal�a morirme como una se�ora

habiendo tantas balas perdidas en el mundo.

Y de viejo morir�s, viejo canijo.

Eres de fierro.

Ya que importa

contigo aqu� la vamos a pasar a toda le�a.

Liquida tus viejas historias

y hazte tu nueva suerte de viejo tranquilo.

�Desde cu�ndo no disparas?

Desde que me fui.

Entonces no la chifles, que es cantada.

Ven a quitarte el pulso fr�o, anda.

Vamos a ver quien tumba m�s granadas.

Ahora no, hace mucho calor.

Me alistas un catre aqu� mismo,

porque aqu� se queda a vivir Juan

hasta que ponga su casa de pie.

No me aumentes las deudas, viejo.

- Ya hallar� d�nde meterme. - No faltaba m�s.

No vamos a permitir que ande por ah�

dejado de la mano de Dios.

Ya sabe que aqu� se le quiere y se le estima.

Bueno, pues ni modo.

Siempre se ha hecho tu santa voluntad.

Conque ah� le dejo mi equipaje.

Y basta de reconcordios, hijo.

Anda a buscar esos catrines de mi�rcoles y tr�elos aqu�.

Ya ver�s que entre los dos los mandamos a empujar margaritas.

�C�mo te suena?

Ah� nos vemos al rato.

Oye

No te andar�s rajando.

- �Ya? - Un momentito.

Ah� te vas a quedar hasta que entres en raz�n.

No seas tontita, Sonia, �breme.

�breme.

Voy a contar hasta tres.

Si no me abres, desbarato el cuarto.

Desbar�talo, si puedes.

Uno...

dos...

- Dame esa llave. - No.

Qu�date, Pedro, te abro.

D�mela.

- Prefiero que se muera ah� dentro. - Hace bien.

No tiene chiste quedarse viuda antes de casarse

Las mujeres no saben manejar estas cosas.

Dame esa llave.

Salvaje.

Ven por aqu�.

Nom�s s� lo que me cuentan de �l,

que era el mejor con los caballos, con las viejas y con las pistolas,

que era todo un macho.

Seguro.

Y adem�s estaba loco

Lo mismo dicen de Ud. y ya ve que no

Loco de amarrar.

Yo s� conoc� a tu padre,

y no has mas que ver c�mo vest�a.

Lleno de leontinas y entorchados.

Un poco m�s y se hubiera puesto charreteras de militar.

�S�bes por qu� desafi� a Juan S�yago?

Pos luego, porque lo insult�.

Lo �nico que hizo Juan S�yago

fue ganarle una carrera de caballos.

Pero el delirio de grandeza de tu pap� no se lo perdon� nunca,

y se dedic� a provocarlo.

Le echaba semillas de yerbas malas en sus sembrados,

le envenenaba el agua de sus bestias,

le tiraba animales muertos por donde iba a pasar,

le atravesaba el caballo en la calle.

�Juan S�yago!

Compadre �qu� te pas�?

No es nada.

Me echaron una vejiga y llena de sangre de puerco.

Te lo dije.

Ese no se anda con relajos.

�Y ahora qu� te pasa?

Ya vez,

que tengo miedo

Es como si hace mucho tiempo hubiera matado a un hombre,

y ahora me lo encontrara otra vez

diciendo y haciendo las mismas cosas

Cosas que se repiten

sin que a uno le guste

como maldiciones.

Lo que con los padres hagas,

con los hijos lo pagas.

No me quiero morir.

Estoy limpi�ndote la silla.

Con suerte podemos conseguirte un caballo

�Qu� dices?

D�jame pensar.

Ah, se me olvidaba, tengo un recado para ti.

Te lo dejaron hace un rato.

Si has decidido no irte...

al menos que tengas con qu� defenderte.

Es la misma que me dejaste con tus otras cosas

No he venido en plan de pelea, bien que lo sabes.

Las palabras ya las conozco todas.

Son un puro enga�o

En el fondo eres un animal rapiego

igual que los Trueba.

Parece como si hubieras venido al mundo

nada m�s para hacer sufrir a la gente,

a la gente que te quiere.

Vete, y procura que te maten lo m�s pronto posible.

Sin dolor, sin m�s aplazamientos.

Tenme esa consideraci�n nada m�s.

En la c�rcel no dej� de esperar tus cartas un s�lo minuto.

Te escrib� muchas veces.

La primera carta te la mand�

dos o tres meses despu�s de que te fuiste.

Eran seis hojas escritas por los dos lados.

Te la mand� al castillo del Conde

pero entonces se dec�an tantas cosas de ti

que nadie estaba seguro de nada.

de modo que te escrib� la segunda carta

a la c�rcel de San Bernardo del Viento.

Yo misma fui a ponerla a San Miguel del Norte,

porque alguien me dijo que el correo de estos pueblos

no ha llegado ninguno a ninguna parte.

Nunca recib� carta de nadie.

Ni siquiera de mam�.

Ya lo s�.

Las de ella y las m�as me las devolvieron juntas

en un sobre con muchos timbres

seis a�os despu�s de haberlas puesto al correo.

Me sent�a tan sola

que te hubiera seguido escribiendo

y escribiendo y escribiendo, aunque nunca recibieras mis letras.

Olv�date de eso.

Ahora piensa que regres� y que estamos juntos.

Juntos en el infierno

sabiendo que te matar�n

o volver�s a la c�rcel en cualquier momento.

Juntos para morir,

despu�s de agonizar separados toda la vida.

No, Juan.

Prefiero mi costumbre de viuda ensimismada

que cree amar a un ausente.

Has estropeado tus hermosos ojos.

No s� qu� hemos hecho para merecer este castigo.

Te lo debo a ti.

Aprend� a tejer, esperando tus cartas.

Pobre de mi Juan.

Hasta la vista perdiste.

El tiempo acaba con todo.

Qu� horror.

Imaginar que no alcanz� a ver la hora desde esta distancia.

Es que te estas matando con tus encierros.

Todav�a faltan dos a�os.

Si yo no respeto mi casa �qui�n?

Mariana.

V�monos a otro pueblo

Me lo pides con 20 a�os de retraso.

En aquel tiempo me hubiera vuelto loca de felicidad,

hoy puedo volverme loca de desesperaci�n.

Ayud�monos a recuperar t�nto tiempo que se nos fue.

D�jate de ilusiones.

El odio de los Trueba nos

perseguir�a hasta el fin del mundo.

No tendr�amos ni un minuto de paz.

�Crees que tengo derecho

a someter a mi hijo a esa zozobra?

Toda mi vida he esperado este momento

y ahora...

D�jalo conmigo.

Ven.

Saluda al t�o Juan.

�C�mo est�?

- Muy bien �y t�? - Bien.

Ahora vete a jugar.

Se ve un muchacho muy hombre.

�Juan S�yago!

- No salgas. - No te apures, no pasa nada.

Ten cuidado, por Dios.

Vete de aqu�, Juan, esto no es vida.

Esper� 18 a�os para volver a verte, Mariana.

No te voy a dejar ahora, s�lo por darle gusto a un loco.

Lo persigui� d�as y d�as,

en su casa y en las ajenas

buscando que respondiera.

Le ech� encima todas las ma�as de la provocaci�n.

Lo freg� m�s de lo que nadie puede soportar

hasta que el pobre perdi� el aguante

y lo mat� de frente,

como los hombres de fiar.

Por eso es tan injusto

lo que t� y tu hermano quieren hacer.

Adem�s a Juan S�yago no le entran las balas.

- No digas tonter�as. - Es cierto, pap�.

Lo he odio decir muchas veces.

Todo empez� porque Juan

recibi� una perdionada en la espalda

en un accidente de cacer�a.

A mi me toc� curarlo.

Eran puros rasgu�os.

Bueno, me voy a mi siesta de perro.

Un besito.

As� no, de a de veras.

�D�nde vas?, te sigo donde tu digas.

Vuelvo al rato.

Te advierto que voy a pasar.

Pero me dejas la pistola.

T�mala pues.

T�mala t�, mam�

No pude encontrarla.

Te lo dije, a los de aquel lado se los llev� la crecida.

�Trueba!

�yeme bien lo que te digo, muchacho.

Yo no vine en plan de pelea, yo nom�s vine.

Pero el m�s bragado pierde la paciencia

si no lo dejan en paz, ni en el camposanto

- Lo busqu� por todo el pueblo. - Bueno, pues ya me encontraste.

Nom�s vengo a pedirle que se vaya.

Aqu� viv�amos bien tranquilos hasta que Ud. regres�.

No nos traiga m�s problemas.

No me digas de Ud. que me hace sentir m�s viejo de lo que soy.

Y v�monos yendo de este lugar,

porque los muertos tienen o�dos.

�A d�nde vas, Juli�n?

Ando buscando a Pedro, Sra.

Se fue hace un momentito.

Iba a esperarme aqu�, �no sabe a d�nde se fue?

No lo s�, Juli�n.

�No se toma un cafecito?

Ahora no, Sra. Gracias.

P�sele Juli�n, p�sale.

�Te has vuelto loca?

Si�ntate, vamos a esperar a que regrese Pedro.

- Ando apurado. - Ya lo s�.

pero ahora te vas a quedar quieto.

porque no voy a permitir que arruines tu vida, y la de tu hermano

nada m�s por tus locuras.

Al contrario, Sonia

sabes que quiero a Pedro como a un hijo

y no lo voy a mezclar en este asunto.

- �A d�nde se fue? - No te lo voy a decir.

Es mejor que se lo digas, hija.

Pedro se fue a buscar a Juan S�yago.

No hagas esa cara.

- Est� desarmado. - Peor.

Nada de eso.

Tu sabes que Juan S�yago no mata a un hombre desarmado.

- T�, dame ac� esa pistola. - No.

�D�mela!

Vete a buscar a Juan,

A ver si de una vez le haces perder la paciencia

y te mata como a un perro, �ndale.

�Juli�n! �Juli�n!

Viejo b�rbaro.

Tienes m�s ma�as que el mero Diablo coludo.

El caballo es de confianza

Lo traje pa' regal�rtelo

Te vas ahorita y listo, anda viejo, no seas terco.

La vida es m�s complicada de lo que tu crees.

No se arregla con un caballo.

No vuelvas al pueblo, viejo.

Mi hermano no va a renunciar tan f�cil

a lo ha esperado tanto tiempo.

Yo tambi�n he esperado muchos a�os para volver.

�Viejo! �Viejo!

�No has visto a Pedro?

No he visto a nadie, Juli�n, no me metas en tus l�os.

Aqu� entre nosotros, quiero que te vayas

porque me va a doler mucho que te mueras.

La corona que uno se labra, esa se pone.

Eres el viejo m�s terco que he visto en mi vida.

Y tu el hijo m�s desobediente.

Me gusta c�mo eres.

Cualquier otro en tu lugar hubiera ido pitando,

o ya hubiera perdido el aguante.

Yo no era as�, me hicieron.

Si no, a esta hora tendr�a

el mejor criadero de caballos del rumbo.

y ser�a un viejo decente, con un hijo de tu edad.

Yo tambi�n quiero ser as�.

�Qu� te pasa?

Es mejor que no nos vean juntos.

�Viejo!

�Viejo b�rbaro! �Viejo!

�No has visto a Juan S�yago?

- Se muri�. - �Cu�ndo?

�Pos no que lo mataron hace como 20 a�os?

Si te ven andando conmigo se van a enredar m�s las cosas.

La corona que uno se labra, esa se pone.

Como t� dices.

Es el mejor con los caballos.

Nunca he visto a nadie manejar igual las espuelas,

la cuarta y la zoquilla.

Es un puro macho.

No me lo cuentes a mi, me lo s� de memoria.

Se va a quedar aqu� por mis ri�ones.

Me va a ense�ar todas sus ma�as.

�Cuidado!

�Coy�n! �deja de lloriquear a una criatura!

�Cobarde!

Suelta esa pistola.

T�rala al suelo.

T�rala.

Dame esa.

Ahora va en serio, se acab� el juego.

Se me largan inmediatamente de este pueblo

y no vuelven a pisarlo hasta nueva orden.

- �ndale ahijado. - Ah� voy, padrino.

Tengo que pagar esta cuenta.

- �Cuanto es del da�o? -17 pesos.

Ya vuelvo, viejo.

Voy a arreglar este asunto de una vez por todas.

Alista tus cosas y te me largas hoy mismo al cuartel.

a ver si ah� te hacen hombre

No me voy para ninguna parte.

- �Que No? - No.

Ni tu vas a fregar m�s a Juan S�yago.

�Y qui�n eres tu para cacarear tan recio?

Soy tan hijo de Ra�l Trueba como t�

Ya no, eso s� ya no.

Un coy�n no tiene derecho a ser hijo de un hombre como �l.

Piensa derecho, hermano.

No ha de haber sido tan bueno con los caballos

si perdi� una carrera,

ni tan bueno con las pistolas

...si lo madrugaron tan f�cil. - �C�llate!

As� que v�monos conformando con la idea

de que fue un buen pap�.

con eso basta y sobra para recordarlo como �l se merece.

�C�llate!, tu no tienes palabra, ni nada.

�Trueba!

Lo espero dentro de una hora.

�D�nde?

Ud. sabe d�nde.

Ll�vate el que quieras.

Mis alforjas.

�No se te ofrece algo m�s, compadre?

Nada m�s, gracias compadre.

Ll�vate algo de comer.

�Compadre!

�Marica!

Que me parec�a que te andabas rajando.

Baja la pistola, viejo.

Dobla la rodilla, hijo

para echarte la bendici�n.

As� voy bien, viejo,

y no sigas con tu jueguito,

que un d�a de estos te vas a agujerear el pellejo.

Para eso nacimos

�Qu� pasa?

Vengo a despedirme.

�Volver�s?

No s� cu�ndo, pero volver�,

y ser� para siempre.

Tendremos una vejez tranquila

tratando de olvidar todos estos malos tiempos.

Y tejiendo calcetines con tres agujas

Ser� una espera eterna.

No m�s eterna que hasta ahora.

Dale cuerda.

Cu�date mucho.

Ya nos habr�a de llegar el bien de Dios.

Cu�date, Juan, hazlo por m�.

Fueron a matarse.

B�jate.

No est� prohibido andar a caballo por la calle.

Te estoy invitando a jugar una partida de Paco Grande

conquian o albures,

lo que tu gustes,

No me est�s invitando a nada.

Estas tratando de impedir que siga mi camino.

Hay un rumor en el pueblo, un rumor muy feo.

No te creas de habladur�as, comisario,

ni veas visiones en d�a claro.

Voy a un viaje corto, fuera de tu jurisdicci�n

�Por el amor de Dios, Juan!

Recuerda todos estos a�os que pasaste en la c�rcel.

Los recuerdo muy bien.

Que pases muy buena tarde.

Pedro, amor deja la pistola.

�Viejo!

Ahora el asunto es conmigo.

P�rate y dame la cara para matarnos como los hombres.

�Viejo!

P�rate y pelea, no te voy a matar por la espalda.

�rale viejo, �estas listo?

�Rec�gela!, �dame mi desquite!

No te voy a matar desarmado.

�Rec�gela! �Viejo rapiego!

�Asesino de mi casa! �Cobarde!

�Defi�ndete viejo coy�n!

Mu�rete ya, viejo b�rbaro.

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