All language subtitles for Mata 01x06

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Original subtitles

Nuestro jefe quiere más polvo raro del que nos disteis.

La tendremos, cinco kilos.

Creo que al tío le ha podido pasar algo malo.

Encontré esto entre sus cosas, es un abandono en toda regla.

¿Oiga, oiga?

¿Qué más tenía que hacer yo para que la olvidases?

-Da igual lo que hicieras, Teresa. Nunca serás como ella.

¿Cómo que no la tienes?

Solo necesito más tiempo, es que me quieren matar.

¿Quién te quiere matar? Los rumanos.

Trae la mercancía esta noche, nosotros nos ocupamos de los rumanos.

Vengo a hablar con don Salvador. Su marido se ha portado

de manera muy injusta conmigo. Estaré esperándola en este lugar.

¿Quién es este?

Soy veterinario, no narcotraficante.

No voy a ayudarte a fabricar esa mierda.

Solo quiero fabricarla una vez más, coger el dinero y empezar de cero.

¿Sabes algo más de los mormones?

Podría ser que tuvieran que ver con la desaparición de mi tío.

Ahora verán quién es Jacobo García.

Muchas gracias.

Mi familia no ha podido venir, se les ha complicado la cosa.

No huele como la otra. Pruébala si no te fías.

Esta mierda está de puta madre. (RÍE)

¿Quieres hacerle daño de verdad?

Uy. ¡Oh!

¿Y nuestro dinero? Lo hablaréis con don Julio,

ha dicho que volvamos para allá, pero todos juntos.

¡Maldito seas! (GRITA)

¡Julio, se está haciendo tarde! -¡No seas cagado, que no pasa nada!

Ramón, párate. -¿Qué hay?

-Que no vengas. -¿Por qué, qué pasa?

Déjalo. -No pasa nada, mira.

-Que pares. -Eres un llorica, siempre igual.

-Eso no es verdad. -Claro que es verdad.

Estoy contigo, no va a pasarte nada, ¿no ves que no puede pasarte nada?

-¿Seguro? -Seguro. Yo siempre cuidaré de ti.

Vamos a avisar a los mayores, corre.

Los porcentajes están bien.

-Joder, ya lo sé, pero ellos quieren recaudar más.

Es que, carallo, solo soy un puto gestor.

Les recomendé que no lo hicieran, pero están empeñados en hacerlo.

-Más porcentaje para ellos es menos dinero para mí.

¿Qué carallo quieren?

-60 y 40.

-Ja, 60 y 40. No me jodas, Ramón.

60 y 40 es un robo. Y lo saben.

No puedo dormir por las noches, hermano.

Tengo insomnio crónico, me dice el médico.

Esta es la mierda que tengo que tomar,

es peor que el polvo blanco que vendemos a la gente.

-Joder, Julio.

Yo no puedo cambiar lo que establece don Augusto.

Yo solo soy un puto mandado.

-Todos lo somos, hermano.

La cuestión es la posición que ocupas en todo esto

y si tienes posibilidad de cambiar de posición.

(Cláxones)

Uf.

(Ronquidos)

Ay, Dios.

Ay, Dios.

¿Dónde está mi sujetador?

María José, ¿qué has hecho?

Almudena.

¿Qué haces aquí a las 7:30, estás bien?

Sí. Verás, quería haberte avisado antes,

pero me ha costado mucho salir de casa,

mi mujer sospecha lo nuestro. ¿Lo nuestro?

Salvador, no te confundas, que nuestro no hay nada.

¿Para qué has venido?

Ese portugués del que me pediste que me encargara.

Ha matado a nuestra yegua.

Ha matado a Preciosa. Joder con el portugués.

Pero no solo eso, ha estado jodiendo a otros granjeros.

Almudena, ese portugués es muy peligroso.

Quería haberte avisado antes, pero no estás a salvo.

Menos mal que me voy de viaje. ¿Te vas de viaje? ¿A dónde?

Voy a visitar a un ganadero gallego que se ha interesado

por el matadero, quizás lo venda. ¿Y Francisco?

El matadero siempre estuvo a mi nombre.

Y a mí no me gusta.

Ya, pero yo también podría estar interesado en comprarlo.

Lo siento, Salvador, pero me tengo que ir.

Ten cuidado con el portugués.

Cuando vuelvas, ya habré terminado con él,

no te preocupes.

Bueno, tengo que irme a casa.

Gracias por avisarme.

Y por preocuparte por mí.

Almudena.

Me tienes loco, jodida.

Gracias, Marisa, gracias por contármelo.

Un beso, adiós.

-Ya sé que no te he dejado dormir con tanta vuelta,

pero el asunto de los porcentajes me está machacando el cerebro.

-Siéntate, anda, tenemos que hablar.

-Ahora no puede ser, hoy llegan los de Castilla

y tengo que preparar... -Siéntate, Julio, por favor.

Estaba hablando con Marisa, la mujer de don Augusto.

Es sobre tu hermano Ramón.

-¿Qué pasa ahora con Ramón?

-Pues pasa que don Augusto no ha cambiado los porcentajes.

Es todo un invento de Ramón para sacarte el dinero.

-¿Qué estás diciendo?

-Ramón ha hecho lo mismo con otros, don Augusto se ha enterado

y no anda muy contento.

-¿Qué estás diciendo, Inmaculada? No puede ser.

-Ramón nos ha traicionado a todos, nos está robando.

Asúmelo, Julio. -Basta.

¿Desde cuándo está pasando eso?

-Parece ser que lleva tiempo haciéndolo.

No sé, tal vez sea mejor anular la visita

de los dos paletos esos de Castilla.

-Lo de Castilla no tiene nada que ver con lo de mi hermano.

-No, pero igual no es el mejor momento

para traer visitas a esta casa.

-Inmaculada, por favor, déjame solo un momento.

Estás empeñada en que nos maten. No nos van a matar.

Nos van a matar. No. Y deja de decirlo ya.

¿Y por qué nos llevan a casa de Cristo?

Van a matarnos, Almudena.

Pudieron matarnos cuando les engañamos.

Les engañaste, yo no he hecho nada.

Ahora tenemos algo que quieren y ese algo nos protege.

Sí, tú y tu droga.

Dios, ¿pero en qué locura estamos metidos?

¿Yo y mi droga? Cinco kilos, Alfonso.

Dinero, mucho dinero.

Almudena, tú no estás en esto por dinero.

No, estás en esto porque te gusta.

Y sobre todo, porque no tienes nada que perder en la vida,

pero yo sí, yo tengo una familia, tengo unos hijos, una mujer.

A la que ayer decepcioné no yendo a Benavente,

a la charla esa en la que tenía tanta ilusión.

Y todo por ponerme contigo a jugar a los narcos.

Que no soy narco, joder, que soy veterinario.

A ver, lo siento.

No estás sola, no estás sola.

No, no, estoy sola, más sola que la una.

Y como estoy más sola que la una, tengo que hacer algo con mi vida.

Necesito sentirme viva, Alfonso.

¿Tú sabes lo que es eso?

Así que vamos a ir a Galicia, vamos a cobrar lo que nos deben

y luego nos volvemos, tú a seguir siendo veterinario

y yo... Yo a qué sé yo.

No, yo no voy a Galicia, me quedo aquí esperando a Mari Jose.

Y haciendo mis cosas de veterinario.

¿Así, sin más? Sí, así, sin más.

Caput, se acabó, fin, "the end".

Y a propósito, Mari Jose me llamó hace media hora

diciendo que estaba de camino, así que puedes esperar a tus matones

ahí fuera, ¿vale?

¿Crees que no van a venir a por ti si insistes en no venir?

¿Crees que te dejarán en paz?

Lo quieras o no, estás en este lío tanto como yo.

No, yo estoy en esto por tu maldita culpa, Almudena,

por tu culpa. Eso ahora da igual.

Si no vienes, te van a matar.

(Puerta)

¿Ya estás aquí?

Es que no puedo sacar la llave. Vaya careto traes.

¿Qué tal, cariño? Bien.

Hueles a vinillo, ¿eh?

No me lo recuerdes, que no pude ni venir conduciendo anoche.

Pero tampoco quisiste que fuera a buscarte.

No pasa nada, me pagaron los jefes una habitación en el hotel.

Individual.

Eso es que les gustó mucho tu discurso.

Siento mucho no haber podido ir. No pasa nada.

Bueno, pues nada, ahora acuéstate y descansa.

Sí, mejor.

Ya, ya, es que se me ha olvidado el sujetador en el hotel

y me he dado cuenta haciendo el check out,

pero me tenía que venir ya y... Bueno, en fin.

No pasa nada. Hala, a dormir.

Bueno, ¿la maleta?

Ah, que te vienes a dormir otra vez aquí.

No, es que tu hermana y yo nos vamos a Galicia,

a hablar con unos ganaderos. Quieren comprar el matadero.

Creo que es lo mejor, vender y olvidarme ya de todo.

Pero ¿y si regresa Francisco?

El matadero siempre estuvo a mi nombre,

no le debo nada a ese sinvergüenza. Pues claro que sí.

Mira, así te quitas de preocupaciones,

te quedas con lo que te den por él y a vivir.

Alfonso me va a ayudar a vender, él conoce bien a esa gente.

Sí, sí. A ver si con un poco de suerte

vendemos el matadero y nos quitamos un problema.

Pues me parece muy bien, ¿eh? Me apunto.

¿Que te apuntas a qué? Sí, me apetece mucho Galicia.

Llevamos muchos meses en el pueblo y así salimos, ¿eh?

Y un poco de marisquiño, ¿no?

Mari Jose, tú no puedes venir.

El trabajo, tu Esplendor y Vida...

Bueno, no te preocupes, que con el discurso de ayer

ya me he ganado unos días libres.

Almudena, dile algo a tu hermana, ¿no?

¿Qué le voy a decir?

Si quiere venirse a Galicia, pues que se venga.

Claro. Me voy a asear un poquito y así me espabilo.

Y me pongo un sujetador, que así parezco una pilingui.

¿Y ahora qué hacemos?

(Timbre)

Ya están aquí. Nada, no hacemos nada.

Como si nada.

Nada, ni rastro. -El cabrón.

-Mi sargento, ¿sabe dónde está García?

-A ese ni me lo nombres. -¿Qué ocurre?

-¿Que qué ocurre?

Que no se puede fiar uno de los forasteros,

eso es lo que ocurre. El concurso de madalenas

empieza en media hora y García se ha rajado.

-¿Tan temprano es la tontería esa de las madalenas?

-¿Tontería? Llevamos tres años seguidos perdiendo,

tres años de humillación.

El Jacobo presumía de buen saque y mira, al final nos deja tirados.

-Entiendo su preocupación, mi sargento,

realmente, es un caso grave de negligencia.

-¿Tú no estuviste con él el otro día?

¿Pero cómo que cuatro veces?

Hostia, el... (TOSE)

Es que con esto de las fiestas se me había olvidado, ¿eh?

El médico forense de Salamanca la espera en el Anatómico.

-¿Me está esperando?

-Solicitaron una segunda autopsia, ¿no?

-Sí, señor. Me voy.

-Ni suerte para el concurso.

(RESOPLA)

Y el primero que tenga a ese portugués de mierda a tiro

que lo deje cojo y lo tumbe,

quiero ser yo el que le reviente los sesos.

¿Está claro?

(Móvil)

Diga.

(CANTA EN PORTUGUÉS)

¿Quién cojones es?

-Los fados son demasiado tristes, no le agradan a todo el mundo,

¿verdad?

-¿Y tienes los santos cojones de llamarme

después de lo que me has hecho?

-Los cerdos que te pedí, ¿recuerdas? Quiero lo que contenían esos cerdos.

¿Me lo vas a devolver o no has recibido suficiente?

-Claro, claro que te lo vamos a devolver,

no quiero tener problemas contigo.

¿Te parece si arreglamos este asunto de una vez?

Esta tarde en mi granja, allí te daré lo tuyo.

-Allí estaré.

Y como sé que intentarás hacer alguna tontería,

pregúntale a tu mujer por lo que pasó ayer.

Preocúpate por lo que pueda pasarle hoy

a tu hija. "Adeus".

-Tú y tú, buscad a Teresa y Cristina y ponedlas a salvo.

-Sí, señor.

-¿Y yo que hago, papá?

-Tú, hijo, empieza por hacerte un hombre.

Ese portugués quiere lo que contenían

esos dos cerdos, ¿no?

Pues... Se lo vamos a dar.

¿Tenemos que ir a la horterada esa de las madalenas?

-Pero si vamos todos los años. -Claro, cuando éramos pequeñas,

pero ahora no vamos a ver a cuatro borricos comiendo madalenas.

-Van todos, Cris, hemos comprado mogollón de bebida.

Anda, no seas rancia, anímate.

-Venga, vale. Voy a comprar una cosa para mi madre antes, ¿vale?

-Venga, ahora nos vemos.

-Chao. -Chao.

"Hello".

"Stranger".

(Reggaeton)

Quita la música esa ya, hombre, que te van a explotar los sesos.

-A mí este perreo me pone, ¿eh?

¿Está mejor? Pichí, pichá.

Qué mal cuerpo tengo, Alfonso. No estoy mala, pero no estoy buena.

Menudo viajecito nos estás dando, Mari Jose.

Para viajecito el que hice yo ayer,

os juro que hacía mucho tiempo que no me metía

una mierda tan flipante.

¿Una mierda tan flipante? Es una forma de hablar, mujer,

se refiere a que, después del viaje de ayer hasta el pueblo,

se comió una ración de morro de cerdo

en el bar de Nuño para chuparse los dedos.

¿Y los callos no los probaste? ¿Callos, qué callos?

-Callos, pijo, estaban buenísimos.

Eso es porque no han probado los que preparo yo.

La próxima vez que vengan, se vienen a casa

y prueban los míos. De eso nada, a casa no vienen.

¿Y eso por qué no? Porque no.

Estos señores están muy ocupados y no les vamos a estar molestando

con tonterías.

Alfonso, mis callos no son tonterías.

No, mujer, no quería decir eso, tus callos son buenísimos,

los mejores, llevan de todo, ¿verdad?

Chorizo, morcilla, cebolla, pimentón...

(TOSE) ¿Qué te pasa?

No, que con esta resaca mejor dejamos de hablar de comida,

¿vale? Venga, arreando ya,

que a este paso no vamos a llegar nunca.

-Vamos.

Hizo bien en solicitar una segunda autopsia.

Mire esto, estas amputaciones.

El primer informe las tomó como heridas de arma blanca,

pero no es así. -¿Y qué es?

-Dientes.

-¿Le arrancaron los dedos con los dientes?

-Sí, pero no son dientes humanos. ¿Ve el ángulo de la mordida?

Es más amplio y más profundo, un animal.

He visto más mordeduras así, siempre en el campo.

-¿Un animal? ¿Qué animal? -Probablemente, un cerdo.

-Joder con los cerdos, están por todas partes.

(Móvil)

Perdone, es mi compañero.

Soy Ángel, hemos encontrado algo que te interesa.

Esto es para que te estés quieto.

-¿Pero qué hace señora? Soy guardia civil, está cometiendo...

-Hasta que llegue mi hijo más vale que te calles.

-¿Su hijo se llama Fernando Marín? Es que lo estamos buscando...

-Cállate, que te calles.

Si quieres hablar, habla con el niño Jesús,

que seguro que tienes muchos pecados que confesarle, ¿eh?

(Portazo)

Juliño, a tu hermano Ramón se le va el dinero en una fulana.

¿Te lo puedes creer? Se enamoró de una fulana.

-Pero don Augusto, algo podremos hacer, ¿no?

Vamos, digo yo. ¿Cuánto dinero debe?

-No es una cuestión de dinero, Juliño, ¿aún no te diste cuenta?

-De lo que me di cuenta, con el debido respeto,

es que estamos hablando de mi hermano.

Yo hablaré con él, pedirá disculpas y devolverá el dinero.

Y asunto zanjado.

-Mira, Julio, nosotros te apreciamos y te respetamos,

pero Ramón cometió un error muy grave.

No podemos permitir que nos roben y quedarnos cruzados de brazos.

Por muy hermano tuyo que sea.

-Ramón siempre ha sido un hombre de carácter débil

y yo me he tenido que ocupar de él, ¿qué quieren que le haga?

-Lo sabes perfectamente, Juliño.

-No, Augusto, no vayamos a sacar las cosas de quicio ahora.

Pagará lo que debe, pedirá perdón.

"Deixe-me falar con él, home".

-"Falar, falar". No, Juliño, no, "non hai nada de que falar".

¿Ya le has dicho que vas a dejar el trabajo?

-Sí le he dicho, pero es peor aún.

Está muy enfadado, no le ha gustado.

-Me da lo mismo si le ha gustado o no le ha gustado.

He estado viendo un piso.

En Vigo. Es pequeño, pero para los dos

creo que va a estar muy bien.

-Eres muy bueno, Ramón.

Pero tengo que pagarle a él más dinero y más dinero.

¿Qué voy a hacer?

Acabo de hablar con don Augusto.

Dicen que Ramón es una manzana podrida.

-Habrá que sacarla del cesto.

-Es muy fácil decirlo, pero yo no lo puedo hacer.

-Julio, él es consciente de las consecuencias

que supone traicionar a don Augusto.

-Pero es mi hermano, carallo.

Don Augusto podría ser un poco más... Un poco más comprensivo.

Llevamos años trabajando juntos.

-Julio, he estado pensando... -¿Qué?

-Está claro que para don Augusto somos prescindibles.

Imagina que un día soy yo y no Ramón lo que le molesta a don Augusto.

-Inmaculada, don Augusto está para protegernos.

-Porque vendemos lo que es suyo.

¿Qué pasaría si empezásemos nuestro propio negocio?

Con un producto controlado 100 % por nosotros,

sin porcentajes. -Control total.

-¿Y qué significa control total?

Significa más dinero.

Julio, creo que ha llegado el momento de pensar solo en nosotros.

-Ya, pero ¿y mi hermano?

Don Augusto me ha puesto entre la espada y la pared.

¿Qué puedo hacer por él?

-Nada, acortar su agonía y que sufra lo menos posible.

(Vómitos)

(TOSE)

Venga, échalo todo, cariño. Échalo todo, toma.

Ay.

¿Pero por qué me mira tanto el ganadero,

nunca ha visto a nadie vomitar?

Porque le preocupas, que los gallegos son muy sensibles.

Que no me quita ojo, Alfonso. Bueno, le habrás gustado.

Entonces, ¿corremos peligro?

Don Julio es imprevisible, no lo sé. Pero no quiere matarnos, ¿no?

No va a pasar nada, yo estaré cerca. ¿Y por qué te noto nervioso?

No me gusta este viaje.

Podías haber huido, no haber venido, ¿yo qué sé?

No podemos huir, tu jefe nos debe mucho dinero.

¿Y luego qué? Luego nada, lo dejamos y punto.

No es tan fácil, Almudena.

¿Qué pasa con tu viaje al Tíbet, tu zagalico, tus ganas de ser libre?

Para eso estoy haciendo todo esto, Pascual, precisamente para eso.

Mari Jose, ¿estás bien?

No sé yo, ¿eh? Si es que yo solo bebo en Navidad.

Ya.

Qué rapidez.

-Estaba en mitad del arroyo, ni siquiera ha costado sacarlo.

-¿Es el teléfono de mi tío?

-El rastreo de las antenas de telefonía

y el cese de la señal del terminal nos han traído hasta aquí.

-¿Huellas de vehículo, pasos?

-Nada importante, por aquí pasan muchos coches al día.

-Quiero todo lo que puedan sacar: mensajes, fotos, llamadas...

-Pero es que justo ahora...

-Por favor, anda, que te invito a unas cañas.

Y a Villanueva ni palabra.

Jacobo, soy yo, ¿dónde estás?

Ya tengo los resultados de la segunda autopsia,

hay rastros de mordedura de cerdo.

Y ha aparecido el teléfono de mi tío, alguien lo tiró deliberadamente

a un río. Puede que sí, que le haya pasado algo.

He solicitado un análisis del teléfono.

Te estaba llamando.

-¿Qué hacen esos hombres ahí fuera y armados?

-Teresa, ¿dónde estuviste ayer?

¿Y hoy, dónde has estado?

-¿Qué vas a hacer, volver a ponerme la mano encima?

-Teresa, no me provoques. -Ya no vales para otra cosa.

-Teresa, ¿dónde está Cristina? Corre peligro.

-Peligro solo corremos a tu lado. -Teresa, ¿dónde está Cristina?

¡Teresa! ¡Teresa!

"Yes, yes".

No, no, no. Cristina Benito.

"Now is perfect".

(HABLA EN INGLÉS)

Pues listo, en cuanto regreses a Irlanda,

ya tienes trabajo.

-Estás de broma.

-Trabajarás en la barra del Vintage Cocktail Club.

Los mejores cócteles de Dublín.

-Eres increíble.

(HABLAN EN INGLÉS)

Me apetece una chocolatina para coger fuerzas.

-Coge dos.

-Pero aquí no hay de nada.

-No te preocupes, hay una gasolinera abierta.

Yo iré a por tus chocolatinas, "baby".

¿Qué pasa, Julio? Por teléfono parecías muy preocupado.

-¿Dónde estabas, qué pasó?

-Haciendo unas gestiones, cosas de bancos, ya sabes, un coñazo.

¿Qué pasa, que no te fías de mí o qué?

-Lo saben todo, Ramón.

-¿Cómo que lo saben? ¿Qué es lo que saben? ¿Quién?

Julio, por favor, ahora soy yo el que se empieza a preocupar.

-Haz el favor de no faltarme al respeto,

sigo siendo tu hermano mayor.

Lo saben todo, saben que has estado robándoles a ellos

y que ahora querías robarme a mí.

Quieren matarte, Ramón.

Y quieren que lo haga yo.

-Julio, juro que yo no quería hacerlo,

pero no soy tan fuerte como tú, ya lo sabes.

pero no soy tan fuerte como tú, ya lo sabes.

-No voy a hacer nada, siempre he cuidado de ti, ¿no?

(LLORA) -La culpa de todo es de esa chica.

Si la vieras... Es guapísima.

Creo que ella realmente me quiere, ¿sabes? Me dice...

-Cállate y escúchame, Ramón.

Vas a ir al hotel donde te tirabas a esa mujer

y vas a esperar a dos de mis hombres.

Te llevarán a Lisboa y allí subirás a un avión privado.

-¿Cómo que a un avión?

¿Pero es para tanto, Julio?

El caso... Tengo que avisarla a ella. -No vas a avisar a nadie, Ramón.

De momento, viajarás solo, a Buenos Aires.

Allí estarás a salvo de don Augusto.

Otra cosa.

-¿Qué coño me das aquí?

¿Para qué me das un arma?

Sabes perfectamente que no sé ni usarlas.

-Es mejor que la tengas y no la necesites

a que la necesites y no la tengas.

-Muchas gracias, Julio.

(LLORA) Y perdóname, perdóname, Julio.

De verdad que lo siento, Julio.

Supongo...

Supongo que esto será una despedida, ¿no?

Gracias.

¿Qué quieres? -Papá, no lo vas a creer,

he encontrado al portugués en una gasolinera.

-¿Está tu hermana con él? -No, no, está solo, como si nada.

Voy a por él.

-No, no, no hagas nada o joderás los planes de esta tarde.

-Está ahí comprando vino, pero no me ha visto.

-Ricardo, hijo, estate quieto,

es mejor que venga a la granja y aquí nos lo ventilamos.

Tú sal de ahí, no vayas a cagarla otra vez.

No, no, van a saber estos quién es Ricardo Benito.

(GRITAN)

¡Ah!

(GRITA)

(TOSE)

A mí no me haga nada, por favor.

-Quiero la cinta.

-No hay cinta, va directo a la central.

Se lo juro.

Gracias.

Me han jodido, me han jodido bien.

Me estoy cansando de estos catetos y de tanto pueblo.

-¿Qué ha pasado, Vasco? Yo también me estoy cansando.

-He tenido un incidente y me han grabado

con la cámara de una gasolinera, estoy marcado.

-¿Y lo nuestro?

Estás ahí para recuperar lo nuestro, ¿lo has olvidado?

-Me he expuesto mucho,

seguro que tienen imágenes de mi cara.

Tengo que esconderme. -¿Y qué hacemos entonces?

No podemos quedar como si no defendiéramos

lo que nos ha robado ese paleto.

-Tienes razón.

Necesitamos a Montaña.

-No, Montaña es solo para las emergencias.

-Montaña se encargará de todo, rápido y limpiamente.

-Está bien, llamemos a Montaña.

La mujer del químico no sabe nada, viene a vender un matadero.

-Vale.

Bienvenidos a mi tierra.

Estamos muy agradecidos de que muestre tanto interés

en nuestro matadero.

Vuestro matadero es ahora mismo un auténtico valor en alza.

Les presento a Inmaculada, mi mujer. -Encantada.

Hola, encantada.

¿Y tú eres? María José, la mujer de Alfonso.

Disculpen que me he apuntado a última hora,

pero me venía muy bien el aire fresco.

No, mujer, no hay disculpas, aquí sois todos bienvenidos.

Y aire fresco tenemos de sobra.

¿Qué, un albariño para ir abriendo boca?

Eso suena bien. Pues vamos para allá.

Están bonitas las cortinas, ¿eh?

Que digo que están bonitas. -¿El qué?

-Las cortinas. Voy a hacer una foto para que las vea mi madre.

-¿Te gustan? Las escogió Jacobo.

-Ah.

Jacobo, ¿no? (RÍE)

Pues no sé, tengo yo la sensación estos días

de que solo escucho el nombre de Jacobo, ¿no?

Jacobo esto, Jacobo lo otro, Jacobo así en general.

-¿Te molesta? Es mi compañero.

-No, no me molesta, ¿qué me va a molestar?

Pero ya que estamos aquí, podrías estar un poco más atenta.

-Perdona, es que estoy preocupada, creo que le ha podido pasar

algo malo, no doy con él.

-Tendrá su vida, tendrá cosas que hacer.

-No, me habría avisado.

No tener noticias de un compañero siempre significa una cosa:

malas noticias. -Ya.

A ver los alicatados, cómo van, porque...

¿Vienes?

María. María. Por favor, María, estate a la reforma.

-Es que no sé qué hago aquí, debería volver al cuartel.

Tengo que averiguar dónde está.

¿Te importa terminar tú aquí con el fontanero?

-No, no, qué va. Ya qué remedio, ¿no? Me quedo.

Pero acuérdate de que esta noche voy a hacerte

la sopa de tomate que te gusta, ¿vale? ¿Llegarás a tiempo?

-Claro, claro que llegaré, te prometo que no se me olvida.

¿No vas a bendecir la mesa?

-Pero si estoy atado en la cama, señora.

-Eso es igual.

Gracias, Señor, por estos alimentos que vamos a tomar. Amén.

-Amén, amén.

Escúcheme, señora,

está usted cometiendo un delito muy grave, ¿me oye?

No puede usted retener a un agente de la autoridad.

Esto está buenísimo.

A ver, escúcheme lo que le digo.

Tiene mi arma y mi documentación ahí, lo puede comprobar.

-Mi hijo me ha dicho que no me fíe de nadie,

porque hay mucho ladrón suelto. -Muy bien, soy un ladrón, confieso.

Llame a la Guardia Civil y que vengan a por mí.

-No hasta que regrese mi Fernandito, él decidirá qué hacer contigo.

Seguro que le querías robar todas sus cosas.

-Porque... ¿Se puede saber de dónde saca esas cosas su hijo?

-Se las regalan. Y luego él se las da a los pobres.

-¿Se las regalan? -Sí, señor.

Como es mormón y va por las casas hablando de Jesucristo,

le regalan todas estas cosas. -Ya.

¿Y hace muchos días que no ve a su hijo?

-Pues sí, varios días.

Lo raro es que ni siquiera me ha llamado

por teléfono.

Anda, come.

Eres muy hábil con eso de traer a la mujer,

así los negocios parecen vacaciones en familia.

Solo que a mi casa no se viene de vacaciones.

Tú debes ser el químico, ¿verdad? Veterinario.

¿Cómo? En realidad, soy veterinario.

Pero eres quien fabrica el producto, ¿no?

Entonces, tú para mí eres el químico.

Y si él es el químico, ¿quién carallo eres tú?

Has conseguido que se enfrentaran mis dos mejores hombres.

Les has mentido una y otra vez y eso es como mentirme a mí.

Luego, te presentas en mi casa, te bebes mi orujo

y todo con una sonrisa de no haber roto nunca un plato.

Y yo me pregunto:

¿para qué te necesito si ya tengo aquí al químico?

Tengo una droga nueva. Sintética, barata y única,

fabricada por nosotros.

Yo le ofrezco un producto en exclusiva

y sin competencia alguna.

¿Y todavía me pregunta que para qué me necesita?

Almudena. Por favor, no se lo tenga en cuenta.

Habría que ser muy idiota para dejar escapar algo así.

(RÍE)

Vaya, voy entendiendo.

Él pone la química y tú pones el par de huevos. (RÍE)

Entonces, si tú eres la que se ocupa de los negocios,

quizá puedas aclararme algo.

Junto con vuestro producto venían seis paquetes de cocaína.

La cuestión es: ¿de dónde sale?

De unos portugueses con los que hacía negocios

mi marido. Tu marido.

Que debe de ser ese que os quitasteis de en medio, ¿no?

Fue un accidente, se lo juro.

Así que tu marido es el que metía la cocaína portuguesa

en mi territorio hasta que vosotros dos

decidisteis tomar el relevo.

No, nosotros solo vendemos nuestro producto,

lo de los portugueses no nos interesa.

Lo de los portugueses no les interesa, dice. (RÍE)

El único portugués que opera cerca es el señor Da Silva,

él nunca osaría meter sus narices en mi territorio,

los clanes respetamos eso.

Le repito que a mí los clanes y la cocaína me dan igual,

yo solo vendo mi producto, sal del Himalaya.

Que por cierto, todavía no nos ha pagado.

Sal del Himalaya.

Me gusta el nombre.

Bien, ya que estamos en tratos, me vais a disculpar,

que voy a traeros una cosa.

Es cuestión de acostumbrarse.

Hombre, es verdad que es "moito chover",

pero ¿dónde encuentras un verde como este?

(Móvil)

Ay, perdona, sigue. Es que... Uf.

Ya. La resaca, ¿no?

No, si yo también las he padecido.

Mujer, a veces dejarse llevar un poquito

merece la pena, es bueno.

¿Bueno? No sé yo, que yo sigo dándole vueltas a todo.

¿Sí? Pues para eso solo hay una cosa que se puede hacer.

¿Qué cosa? Bloody mary.

Bueno.

Esto es lo que vosotros decís que vale vuestra mercancía.

Eso es lo que yo digo que vale. ¿Cómo dice? Eso no es lo pactado.

Es lo que tienen las drogas modernas, que cualquiera que sepa algo

de la tabla periódica puede ponerse a fabricarlas.

Nuestro producto es único, no hay nada igual en el mercado.

¿Tú sabes por qué es tan cara la cocaína?

Porque viene de muy lejos, crece solo en determinadas zonas

y hacen falta enormes extensiones de terreno

a salvaguarda del ejército.

Por eso es tan cara. Lo vuestro es muy fácil.

Y si es tan fácil, ¿por qué nos ha traído hasta aquí?

Aquí puede estar sentado cualquiera.

(Vibración)

Perdón.

¿Por qué no cogemos lo que nos ofrece

y nos vamos de aquí?

Porque no me gusta que me tomen por tonta. Calla.

Ramón, dime.

Claro, claro.

Ramón, no eres el único que quiere resolver este asunto

cuanto antes.

¿Y por qué te has cambiado de hotel?

Claro que estoy contigo.

A ver, dime tu nueva dirección.

Rúa María Soriña, número nueve.

Vale, estaré ahí en un rato.

Negocios, siempre negocios.

Bueno, pues lo que os decía,

eso es lo que os ofrezco por vuestra mercancía.

Así que os lo pensáis y, cuando queráis,

podemos firmar un acuerdo.

Y no os creáis tan importantes, no sois los únicos.

Tiene razón, no somos los únicos.

Bueno, pues lo pensamos y le decimos algo.

Vamos.

¿Has visto a García? ¿Sabes si ha vuelto?

Mierda. Le ha pasado algo, seguro.

Joder.

-A merendar.

-No quiero sandía, por el amor de Dios, me quiero ir.

A ver, ¿usted no echa de menos a su hijo?

-Mucho, nadie sabe dónde está.

-Pues también hay gente que me echa de menos a mí, ¿sabe?

-¿Quién? ¿Tu madre, tu novia?

-Eh... Las dos. -Así que tienes novia.

-Sí, sí, tengo novia. Y también es mi compañera de trabajo,

así que debe estar preocupada buscándome.

-¿Y cómo es?

-No sé. -¿No sabes?

-Bueno, sí, sí que sé.

Es inteligente.

Y justa.

Y es muy valiente también, tiene un corazón enorme.

Y guapa, es muy guapa.

-Vaya, pues sí que estás enamorado.

-¿Enamorado?

-¿Os vais a casar pronto?

-Sí. Sí, se va a casar pronto, sí.

Hum, pues me voy a aficionar a esto de los bloody maries.

(RÍEN)

Nunca saben igual si se los prepara una misma,

tienes que conseguir que alguien te lo prepare bien.

El vodka tiene que ser bueno,

nada de esas ordinarieces que venden en el súper.

Y lo más importante, apio. (RÍEN)

Ay, qué bien me está viniendo estar aquí.

Claro que sí, mujer.

Es que hasta ayer estaba muy estresada con el trabajo.

Soy encargada de una empresa, ¿sabes?

Ah, ¿sí, eres empresaria? Bueno, más o menos.

Pero creo que ahora se me está quedando pequeño.

O grande, yo ya no sé.

Por lo menos, estoy entretenida mientras Alfonso

tiene tanto trabajo. Y con los niños ya grandes...

Cuéntame, cuéntame más cosas de tu empresa.

Y tómate otro, anda, mujer.

Uxía, un bloody mary para mi amiga.

Me tienes que contar cómo se hace. ¿El qué?

Pues esto: los bloody maries, la terraza, la piscina...

Tu estilazo.

Aprenderás.

Desde ahora te digo que aprenderás.

Tienes materia prima.

(Móvil)

No somos los únicos. ¿Únicos de qué?

Ese cabrón está jugando con nosotros.

No te entiendo.

¿No has oído la conversación telefónica?

¿Qué conversación? La de don Julio.

Delante de nosotros ha quedado con otro,

por eso nos ha ofrecido esa miseria de dinero.

¿Otro qué? Otro vendedor.

No somos los únicos, ¿no le has oído?

No eres el único que tiene prisa por resolver este asunto

cuanto antes, no me importan los demás,

tú eres el más importante. ¿Y qué quieres que hagamos?

Adelantarnos. ¿Adelantarnos a qué?

Almudena, Almudena, por favor. Almu...

A ver.

¿Una dirección?

La dirección donde ha quedado con el otro.

Solo tenemos que adelantarnos y echarlo del negocio.

Pero nosotros no somos unos asesinos.

¿Qué asesinos? Nos plantamos en el hotel,

yo hablo con nuestro competidor y se acabó.

¿Crees que no lo voy a convencer?

Ay, mira, si quieres, vamos 50-50, así dejas de protestar.

No es una cuestión de dinero, es por Mari Jose, por mis hijos.

Y qué coño, por mí, que soy veterinario, joder.

Precisamente, por Mari Jose estamos haciendo esto.

Hay que hacerse respetar.

¿O quieres que don Julio nos mate a los tres?

¿Quieres dejar huérfanos a Martín y María?

Que a estos no les tiembla el pulso.

De acuerdo, pero hablas tú, ¿eh? Yo escucho.

Y les cuentas todo ese rollo superprofesional,

les convences y luego nos vamos. Vale.

Debes gustarle mucho a ese tal Fermín,

tu teléfono no ha dejado de sonar en todo el día.

Es un compañero de trabajo. Bueno, es mi jefe.

No me tienes que dar explicaciones. Es que ayer estuve con él.

Bueno, no llegamos a estar, pero por poco.

Fermín lleva un tiempo tirándome los tejos y ayer...

No llegó a pasar nada, pero... Pero casi.

Habíamos bebido y Fermín, pues...

Así que estuviste muy cerca. Demasiado.

Y ahora me siento fatal. (LLORA)

Porque si Fermín se hubiese comportado

como un hombre, le hubiese sido infiel a Alfonso.

Y Alfonso es lo que más quiero.

No sé por qué lo hice, no sé qué me pasa.

Mujer, no te pongas así, anda.

Es que...

Yo nunca había hecho nada así, no me reconozco.

Pues esa también eres tú. Y no pasa nada.

Mujer, ¿qué va a pasar por estar un ratito con otro hombre?

¿Tú crees que yo nunca le he sido infiel

a mi marido?

Vamos a ver, pasado un tiempo es de lo más normal,

así es como se mantiene vivo un matrimonio tantos años.

Pero eso está mal.

No, lo que está mal es lo que te ha pasado a ti,

eso es lo peor. ¿Lo peor?

Os habéis quedado con las ganas, ¿no?

Y ahora mira cómo tienes a Fermín, escribiéndote y llamándote

y volviéndote a escribir. Está coladito por ti.

¿Y qué hago?

Pues poco puedes hacer.

En cuanto os volváis a ver, antes o después,

catapón, a la cama del tirón. ¿Tú crees?

¿Tú no?

Qué a gusto estáis, ¿no?

Nada, cariño, que vamos un momento al pueblo tu hermana y yo,

que tenemos que ver a otra gente para tratar el papeleo

del matadero y eso. ¿Lo habéis vendido?

Estamos en ello.

Adiós. Adiós.

¡Alto! -¡Espera!

-Jacobo.

-No dispares, es inofensiva.

-¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?

Queda detenida por retener a un agente

contra su voluntad. -Baja el arma.

Déjala. -¿Que la deje, dices?

-Sí, estoy bien.

¿Qué coño haces?

-Lista de cosas que tengo que hacer en la vida.

¿Qué carallo es esto?

-Lo que me estoy perdiendo por estar contigo todo el día. Trae.

-Casarme, tener hijos, tener un perro, tener una...

-Tierrecica con almendros, pijo. -¿Tierrecica con almendros?

Déjate de chorradas, que tenemos trabajo, hombre.

Hay que cargarse al hermano de don Julio.

-¿A Ramón?

-Anda robando y quiere quitárselo de encima.

Después tenemos que llevar el cadáver a don Augusto.

Ah, y don Julio también viene, quiere hacerlo él personalmente.

(SILBA)

Te dije que no hicieras nada.

¿Y si el portugués no viene ahora a la cita?

-Papá, casi lo tenía, le estaba dando una paliza,

pero le entró un golpe de suerte y... Nos pasa a los mejores.

Pero vendrá, también querrá vengarse de mí, ¿no?

-Hijo, eres un gilipollas.

Pero no puedo evitar estar orgulloso de ti.

-Alguien viene. -¡Atentos! Vamos.

Buenas tardes, señores.

Mi nombre es María de las Montañas.

¿Es esta la granja de don Salvador Benito?

-Así es.

-Represento a la empresa Cuchillos Montaña,

originarios de Albacete.

¡Ah! -¡Ah!

-Hostia, hostia.

¡Ah!

(GRITAN)

¿Quién cojones es esta tía? -¿Yo qué sé, papá?

Una maruja que está reventada de la cabeza,

está tirando cuchillos como loca.

(Gritos)

¡Ah!

¿Vamos a entrar? Tranquilo, no va a pasar nada.

Es solo hablar, sé manejar la situación.

(Puerta)

¿Qué? Nos vamos ya, ¿no?

Todo depende de ti.

¿De mí?

Mira, podemos llegar a un acuerdo y repartir algo de los beneficios,

pero la sal del Himalaya tiene que ser la nuestra.

¿La sal de qué?

Mi hermano me dijo que vendrían dos hombres a buscarme,

¿quién eres tú? ¿Tu hermano?

¿Quiénes sois vosotros dos? Eso da igual.

Queremos que te retires, que desaparezcas.

Ya, desaparecer, desaparecer.

A Lisboa, tenéis que llevarme a Lisboa, ¿eh?

¿Llevarte a Lisboa? ¿Quién?

¡Joder, quietos! ¿Os envía don Augusto?

Un minuto, por favor.

¡Mi hermano no va a dejar que os salgáis con la vuestra!

Venís a matarme. Baja eso.

Ya nos vamos, ¿vale? Ya nos vamos. Dios.

¡Me cago en la cona! ¡Ah!

¡Nos ha matado!

¿Nos ha matado? ¡Ah!

¡Dios!

(GRITA)

¿Por qué no nos ha matado?

"Es mejor que la tengas y no la necesites

a que la necesites y no la tengas."

¡Carallo, son de fogueo! ¡Ayúdame, Alfonso, ayúdame! ¡Ah!

(GRITA)

¡Ah!

Joder.

-¡Ah!

-Papá, papá, le has dado, le has dado.

(RÍE)

-¿Quién cojones eres tú? Te manda el portugués, ¿verdad?

-Me habéis matado, cabrones.

Me habéis matado. (RÍE)

-Que sepan los portugueses qué es lo que pasa

cuando alguien se mete con Salvador Benito.

¡Ah!

(GRITAN)

Oh, Dios.

Joder, joder, ¿qué he hecho, qué he hecho?

Salvarme la vida, eso has hecho.

(LLORA) ¿Y ahora qué vamos a hacer?

(Puerta)

¿Qué hacéis vosotros aquí?

¿Todos estos objetos son suyos? -De mi hijo. Son regalos.

-Son de su hijo. Va por las casas de mormón,

mira lo que le interesa y luego los roba.

-Y lo vende por internet.

-La tiene engañada desde hace tiempo. Y hace días que no viene por casa.

-Entonces, sí que podría ser el asesino de la gasolinera.

-Podría ser. Tenemos que comprobar que su caligrafía

coincida con los crucigramas que encontramos.

-O mostrar su fotografía a Herminio.

-Aquí tienes, un par de guisos para que te lleves.

-Loles, no hace falta, de verdad. -Sí hace falta.

Desde que mi hijo no viene me sobra la comida.

-Su hijo es este, ¿verdad? -Sí. ¿A que es guapo?

Mejorando lo presente, claro.

-¿Le importa que me la lleve? Es para ver si le encontramos.

-Sí, hija mía, llévatela, llévatela.

-Escúcheme, Loles, mientras no venga su hijo,

vendrá cada semana una persona de Servicios Sociales a visitarla.

¿De acuerdo? -Muchas gracias, hijo, gracias.

Cuídate mucho. Y come, come bien. -Sí.

-Y tú, cuídalo mucho,

que le tienes loquito, loquito perdido.

Sentimos mucho la muerte de su hermano,

ha sido un accidente, un terrible accidente, don Julio.

Sacó una pistola, disparó.

En el fondo, me habéis ahorrado tener que matarlo

con mis propias manos, debería sentirme agradecido.

¿Y eso qué significa?

Significa que ahora nos une la sangre derramada de mi hermano.

Fermín, soy yo.

Te llamo para decirte que dejo el trabajo,

lo mejor es que te busques una sustituta.

Quizá puedes devolverle el trabajo a Rosa.

Mira, no me llames más, estoy de viaje.

Hablamos a la vuelta.

¿Qué te pasa? -Nada.

-Algo te pasa.

-Me da pena la señora, sola y engañada por su hijo.

-¿Seguro? -Seguro.

Nunca, nunca más te vayas por ahí sin avisarme,

por favor te lo pido, ¿me oyes?

-Lo sabía. -¿El qué sabías?

-Pues que no eres tan dura. Y que te importo un poquito.

-No digas tonterías. Cuando un compañero

está desaparecido, el protocolo dice...

-Ya, el protocolo, ya. Bla, bla, bla.

Me habló de unos mormones que vinieron el otro día,

¿recordaría bien su cara? -Claro.

-¿Era este alguno de ellos?

-No, no, este no es.

-¿Estás seguro? -Segurísimo.

Yo para los nombres soy fatal, pero para las caras...

Fíjese cómo es,

que distingo a cada cerdo que entra en el matadero.

-Muchas gracias, Herminio.

Está muy descuidado esto, ¿no? -Dígamelo a mí.

Coral, la señora de la limpieza, hace cinco días

que no viene por aquí, el matadero está muy abandonado.

Una lástima.

-Y esa señora de la limpieza, Coral, ¿ha faltado más veces?

-Alguna vez, pero no tantas como ahora.

Aquí la gente no quiere trabajar, son todos unos vagos.

No entiendo, ¿qué hay de malo en el trabajo?

-Gracias, Herminio. Le dejamos que cierre.

Estamos igual de perdidos que al principio.

-No, igual no. Vamos al cuartel, ha llegado el análisis

del teléfono de mi tío. -¿Pero tú no descansas nunca o qué?

"Déjame hacer un par de llamadas."

Desde luego, lo tuyo es un gancho. -Mamá, por favor.

-Pues vete preparando, porque así van a ser tus noches.

Ahora, por lo menos, me tienes a mí, pero cuando falte, ¿qué vida es esa?

-Mamá.

-Eso no es una mujer de verdad, una mujer cena con su futuro marido

cuando le ha prometido que va a cenar con él.

A saber dónde andará. -Trabajando, mamá, está trabajando.

-Mucho trabaja esa.

¿Qué, hacemos un brindis?

Entonces, ¿se quedan con el matadero?

Sí. Vamos a hacer...

Un brindis por los nuevos negocios.

Bueno, pues vamos a ver qué nos dice el teléfono de mi tío.

¿Será hijo de puta?

-¿Qué?

-Nosotros buscándolo como locos, pegando carteles,

yo preocupando a la familia y resulta que no le ha pasado nada.

Mi tía tenía razón,

mi tío se ha largado con la señora de la limpieza.

¿Qué habéis hecho, Almudena? Fue sin querer.

El hermano de don Julio iba a matarnos.

No era nuestra intención, pero al final lo hemos hecho,

me estaba estrangulando.

Don Julio es muy peligroso.

Olvídate de todo esto.

Tienes que regresar al pueblo y seguir con tu vida.

¿Qué vida, Pascual?

Yo ya no tengo vida a la que regresar.

Y yo no tengo una vida de verdad.

Será mejor que te vayas, si don Julio se entera

de que estás aquí, puedes tener problemas.

¿Dónde vas?

Al servicio.

(Gruñido)

(Risas)

(VOMITA)

¿Volveremos a vernos?

(HABLA EN INGLÉS)

(Vibración)

A esa mujer la mataron con una escopeta.

-En el pueblo todo el mundo tiene una.

Alfonso, ¿te gusto?

¿Qué haces mañana? Te invito a mi despedida de soltero.

He conseguido salir de casa. Te veo allí.

A partir de hoy, vamos a empezar a vender

los cinco kilos que nos trajeron, se acabó la cocaína.

Calderilla para lo que me espera.

Si quieres volver a ver a tu hija, llámame inmediatamente.

¿Y si no ha desaparecido, sino que lo han matado?

María José es mi hermana, no...

Haz lo que quieras para que no sospechen.

Salvador Benito, se tiene que venir con nosotros al cuartel.

Lo tengo.

(LLORA)

Todavía hueles a hombre. Me cago en...

Este trabajo tienes que acabarlo tú.

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