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Zulu
Mírame.
¡Joder, Costa! ¿Qué coño has hecho?
¡Joder! ¡Coño!
Sí, rápido. ¡Rápido!
Mírame.
Llegan tarde.
¿Ha oído, inspector? No le gusta que lleguemos tarde.
Aquí le dejo al artista. Disfrute.
Buenas tardes. Soy Sara Sibilio.
Por favor...
Me gusta su nombre. Sara.
Según el Talmud, Sara era mejor profetisa que Abraham.
Yo no adivino el futuro.
Era tan hermosa
que al pasar las demás mujeres parecían monos.
Tampoco le pasa a usted, ¿verdad?
-Por favor, puede tutearme. -Gracias. Tú a mí, no.
Era broma. Claro que puede hacerlo.
Ahora no me sale. Cuando coja confianza.
-Quizá no te dé tiempo. -Está en su mano.
Yo tengo una vida fuera de aquí.
Pero la que te interesa es la mía, ¿verdad?
¿Por qué me ha escogido para contar su historia?
¿Tú por qué crees?
Cree que soy fácil de manipular y quiere lavar su nombre.
O cree que soy una trepa ambiciosa y quiere lavar su nombre.
O lo más probable:
otro más que se pone cachondo al verme por la tele
y quiere darle color a su triste vida carcelaria.
O las tres pueden ser correctas.
Y aun así, has venido hasta aquí.
Sí. Quiero entender por qué hizo lo que hizo.
Tenemos unas semanas por delante.
Con algo de suerte, dispondremos de 45 minutos cada vez.
Te contaré algunos servicios que resolví.
Quizá así empieces a entender algo de mí.
¿Por servicios se refiere a casos?
Eso solo es en las películas.
Aunque le daría sonoridad al título de tu documental, ¿verdad?
Los casos de Yago Costa, el policía asesino.
Seguro que se le ocurre un nombre mucho más original.
Bien.
Hablemos de Luis Corbalán.
Hablaremos del caso Tachenko.
Veintinueve de septiembre, 2010.
Calle Apodaca, sobre el paso elevado.
La primera vez que lo tuve delante, y no pude verle la cara.
Ahí está ese cabrón.
¿Le ves la cara?
-No. -Vamos para allá.
¡Vamos! ¡Tira!
¡Joder! ¡Mierda!
-¡Alto, policía! - Idiota, ¿qué haces?
Vale, está bien. Deja a la chica.
¿De acuerdo? Déjasela. Escúchame, deja a la chica, ¿vale?
Deja a la chica, por favor. No lo hagas.
Yo deposito el arma en el suelo.
No, no lo hagas, por favor. ¡No lo hagas!
¡Luis! ¡Una ambulancia, corre!
¡Quieto! ¡Alto!
-¡Luis, llama a una ambulancia! -¡Alto!
¡Mírame!
Niña, escúchame, aguanta...
Llama a una ambulancia, Luís, por favor.
¡Joder!
Aguanta, niña. ¡Aguanta!
-La niña está fuera de peligro. -¡Bien, hostia!
Bien, muy bien...
He estado investigando a ese tipo, Nicolay Tachenko.
Tiene un tatuaje en la cara. Aquí.
Es de un antiguo grupo terrorista.
Olvídate de él. Esos siempre vuelven.
Cuando lo haga, lo empapelamos con lo que tienes.
No quiero seguir trabajando con Luis Corbalán.
¿De acuerdo?
Casi matan a la chica por él.
No escucha, no se coordina,
no sabe pegar sujeto y predicado en las diligencias...
Por alusiones...
Parece que le preocupan las faltas de ortografía.
Y a mí me la soplan, es verdad.
Pero que diga que paso de trincar a un cabrón
que prostituye a niñas, a mí... que tengo una cría...
-Basta. -Eso seguro, no lo dudo.
Pero le han cortado el cuello por tu irresponsabilidad.
-Eso no lo repites. -He dicho basta, Corbalán.
Me da igual que no hables con media oficina.
Pero no trabajas solo. Te llevas a este, te guste o no.
A sus órdenes.
A mí tú no me vuelves a hablar así delante de los compañeros.
"Es que no sabe juntar verbo con predicado". El poeta.
¿Tú no haces informes, no? Tú haces poesía. Poesía.
A mí me da igual todo. Te meto un codazo que te reviento.
Me quedo tan ancho. Me vas a dar a mí lecciones...
Me vas a dar lecciones de cómo se pega en la calle...
Hijo de puta.
¡Eh! Valiente mierda.
La próxima te mato, ¿me oyes?
La próxima te mato, cabrón. Mírame.
Mírame a la cara. ¿Me estás oyendo?
¿Quieres hacer el favor de concentrarte?
Pero si solo es una niña, coño.
Rasgos eslavos, en torno a 14 años.
Ha salido disparada y se ha empotrado contra el camión.
El airbag no ha saltado. Así que iba detrás, sin cinturón.
Diría por los rasgos que no es su padre. ¿Qué crees?
-¿Eso significa que...? -Sí.
Qué hijo de puta.
-¡Se nos va, rápido! -¡Va, rápido!
¡Tres, dos, uno! ¡Otra!
¡Tres, dos, uno!
¡Otra! ¡Tres, dos, uno!
-Joder... -¡Está vivo!
¡Llamad a la ambulancia! ¡Venga!
-¡Deprisa! -¡Está vivo!
¡Vamos!
Con tanto hijoputa que merece morirse..
Este no, Luis. Este mejor vivo.
¡Con cuidado! ¡Vamos!
¡Vamos!
Iba sin documentación, su huella no está registrada
y no está vinculada con el conductor.
¿Su nombre, inspector?
Costa.
Gracias, Costa.
-¿Prostitución de menores? -Eso parece.
-¿Es o parece? -Ese es su trabajo, señoría.
¿Todas las niñas eslavas se prostituyen?
Investigamos una trama de prostitución de menores.
-Esto encaja. -Sin pruebas.
Si le sacamos el nombre del proxeneta, tendremos algo.
Asume que la niña se prostituía.
No, la obligaron. La secuestraron, la esclavizaron...
¿Entiende qué significa eso, señoría?
Si quiere que sienta lástima,
a mí me dan pena la personas, no las hipótesis.
Hablen con el conductor y yo decido qué investigamos.
-El anterior juez solía... -¿Ve usted a ese juez por aquí?
-No. -¿A quién ve?
¿Qué? Yo... a usted.
El homicidio no se lo quita nadie, señora... ¿Cómo es?
Solozábal.
No le cargaremos prostitución porque les caiga mal.
Entonces hagámoslo porque es lo correcto, ¿no?
Aquí no hacemos lo correcto, Costa. Aquí hacemos lo que es justo.
Y al juzgado se viene aseado.
Poco buena está la hijaputa.
Ahora, nos va a tocar los cojones...
La sala.
El título para tu documental. Me dijiste que pensara en él.
¿La sala? Así, sin más.
Un lugar no muy grande, opresivo,
sin decoración alguna...
Para que el interrogado no distraiga su mirada.
Una mesa, dos sillas.
De espaldas a la puerta. En la otra para el interrogador.
El lugar donde surge la verdad.
Aunque esta no sea la que tú quieras.
No había ninguna chica, ¡lo juro!
¡Tenía catorce años!
-¡Degenerado! -¡Fuera!
-¡Hijo de puta! -¡Fuera!
¡Vámonos fuera, Luis!
¿Se puede saber qué estás haciendo?
Hay unas normas.
Me la suda, tío. Ese tío es un puto vicioso.
-¿Qué pretende? -Déjame trabajar y lo averiguaré.
¡Pero déjame trabajar!
Cuéntenos, ¿qué hizo en las horas previas al accidente?
Yo intento recordar, pero no puedo.
No... No era una discoteca... No estuve en un prostíbulo.
Le juro que yo no voy buscando chicas.
¿Estuvo en un prostíbulo?
¿Otra vez?
Tiempo y repetición. Lo primero que se aprende.
Dale tiempo antes de atacar con lo que sabes.
No estuve en ningún prostíbulo.
Hemos hablado con su mujer.
No crean lo que les diga.
Nos dice que a usted le gusta visitar páginas porno...
¿Encontraríamos algo en su ordenador si mirásemos el historial?
-Como cualquiera haría... -Ahí.
Esa mirada. Justo. Ahí estaba todo.
Su mujer también nos ha dicho que hubo un episodio con su hija.
Puedo explicarlo. Es mentira. Esa cerda...
Discúlpeme. ¿Cómo ha llamado a su mujer?
No, mire...
¿Qué pasó con su hija, Enrique?
¿Qué pasó con ella? Enrique, míreme, por favor.
¿Qué hizo con su hija, Enrique?
Vamos, ¿qué pasó?
Se quiso probar... ropa de su madre.
Me hizo un pase de modelos. Pero fue algo inocente.
Un pase de modelos con la ropa interior de su madre.
Es una niña, por Dios.
¿De dónde sacó a la chica eslava?
¡Enrique! ¿De dónde la sacó?
Está bien.
Escúcheme.
Esa chica murió por su culpa y ya no hay remedio.
Pero si hay algo que le hizo a esa chica,
algo de lo que se arrepienta, no se lo quede dentro. Sáquelo.
¿Y ya está?
¿No consiguieron nada?
Conseguí mucho. Entendí su código.
Hay gente que no puede decir la verdad...
...sin mirar a los ojos. Y otra que necesita hacerlo.
Él era de los segundos.
¿Y qué fue de la otra chica, la que hirieron en el cuello?
La chica sobrevivió al corte en el cuello.
Sabía que disponía de información para dar con Tachenko.
-Buenas tardes. -Pero una cosa es lo que quieres oír,
y otra muy distinta es cómo lo logras.
¿La conoces?
¿La conoces? ¿No?
Muy bien. No pasa nada.
¿Tu nombre?
Ivanka. Muy bonito.
Yo me llamo Yago.
Ivanka, ¿sabes dónde está Tachenko?
¿Sabes dónde está?
Tachenko.
Está bien.
Está bien.
Me voy. Ya está. Se acabó.
Ayúdame, Ivanka.
-¡Qué maravilla! -Bueno, aún no está.
¿Tú no desayunas?
No, debo irme. Me ha llamado Delacruz.
¿Algo que deba saber?
El conductor quiere hablar. Tú puedes quedarte a desayunar.
Tienes toallas limpias en el baño.
Por si te quieres duchar.
¿Es la jueza Solozábal, la de la Audiencia?
Por entonces solo era la jueza de instrucción.
¿Por qué me cuenta todo esto?
Lola ha sido una persona muy importante para mi vida.
El conductor, ¿por qué quería hablar?
Nuestra mente es sofisticada.
Él no vino a confesar nada. Vino a que yo lo hiciera confesar.
Yo no la monté en el coche.
¿Y cómo apareció allí?
Me quedé un rato dormido. Entraría cuando estaba aparcado.
Se lo había traído todo preparado. Pero yo sabía lo que tenía que hacer.
Si no tienes nada, habla.
Sigue hablando, que se relaje,
hasta ver la grieta por la que colarte.
Así que informático.
Me apuesto lo que sea a que se pasa el día delante del ordenador.
Se llevaría la mano.
Pero eso sería apostar a mano hecha.
-Una mano monstruo. -¿Qué es una mano monstruo?
Poca gente lo sabe.
Entonces...
A usted le gusta jugar. Juega mucho.
-Echo alguna partida online. -Le recomiendo que no me mienta.
Nunca queda bien en un juicio.
-La emoción es mayor en vivo. -Claro que sí.
¿Dónde son las timbas?
Me llevan en una furgoneta con los cristales tintados. No sé...
No se preocupe. Jugar no es un crimen.
¿Es un crimen jugar?
Claro que no.
Y, ¿por qué se siente culpable? Hay chicas, ¿verdad?
Al acabar la otra noche,
me acompañaron de vuelta al punto pactado.
Estaba borracho...
y... una chavala
me ayudó a llegar a mi coche.
Había estado vomitando, estaba hecho un asco y...
Mire, yo... no hice nada.
Desperté en mi coche, arranqué y me fui de allí.
Estoy casi seguro de que no estaba detrás.
Está bien.
¿Recuerda quién llevaba las chicas a la timba?
¿Le suena el nombre de Tachenko? Un tipo con la mandíbula tatuada.
Soy la jueza Solozábal. Han hallado su ADN en el cuerpo de la chica.
En lugares íntimos.
Esto es prostitución de menores.
-Le caerán como mínimo cinco años. -No...
O le matan o se suicida antes.
Eso no es lo que yo llamo colaborar.
¿Qué encontraron exactamente?
Pelo de la cabeza en la braguita.
Qué tío asqueroso.
Si en la instrucción sale el nombre del proxeneta que buscan, se lo diré.
No, no tengo lo que quería. Tachenko no saldrá en instrucción.
Y ese hombre dice la verdad. No tenía nada que ver con la niña.
Veo que es de carácter cambiante.
Pero aquí solo valen las pruebas.
La fe es en otra ventanilla.
Falsificaste las pruebas, ¿verdad?
-Solo he acelerado el proceso. -Ya...
-Ese hombre es inocente. -Es culpable del hostión con la niña.
Nosotros no hacemos juicios.
O empujamos un poco a la jueza o esa tía no se pringa.
La hemos perdido.
A la niña eslava. Ha desaparecido del hospital.
Nadie sabe cómo ni cuándo se la han llevado.
Debió ser en una de las guardias, pero no han dejado ninguna pista.
Quien lo haya hecho, conocía cómo trabajamos.
Yago, daremos con ella. Tranquilo, no puede estar muy lejos.
¿Fue usted? ¿Por qué se la llevo del hospital?
Pensé que estaría más segura conmigo.
Pero me equivoqué.
Tardó una semana en marcharse.
Me costó mucho volver a encontrarla.
No. Gracias, no.
Mira, mi amigo. ¡Yago!
¡Ese es mi amigo!
¿Que eres su novio?
Te tiene el primero de la lista.
Es mi mejor amigo, ¿entiendes?
Es mi mejor amigo. Nunca encontrarás un tío
como este pedazo de carne.
¿Me oyes, preciosa?
Venga, vámonos. Ya está bien.
¿Sabes lo mejor de ser poli? Me pudo cagar en tu puta madre.
¡Que te llevo preso, gilipollas!
Luis, vamos.
Me lo llevo yo. Venga.
Adiós, guapa.
Dile que aprenda a comportarse.
La vomitona la limpias tú la próxima.
Me traigo fregona, cariño. En serio.
Luis, basta ya.
Luis, basta ya, vámonos.
Vámonos. Venga.
Vámonos, venga.
¿Te puedo decir una cosa? Tú eres muy grande, tío.
Eres muy grande. Eres foie de oca.
Eres... No, escúchame.
Luis, por favor...
-Espérame en el coche, por favor. -Vale.
En el coche te espero, ¿vale?
Hola, amigo. ¿Puedo ofrecerte algo de beber?
¿Algo de compañía?
Sí, compañía. Compañía estaría bien.
Muy bien. ¿Qué andas buscando?
Alguien joven.
No problem. Ven.
-¿A que son atractivas? -Sí, son muy atractivas.
Pero estoy buscando algo particular.
Alguien... joven.
Algo especial.
Veinte minutos, 200 euros.
Estoy en Casa Luffy. Enviad refuerzos. Ya.
Ivanka.
-Yago. -Soy Yago. Nos vamos de aquí.
Vámonos, niña.
Despierta. Vamos. Dame la mano.
Vamos. Tienes que saltar.
Vamos.
Vamos, Ivanka.
-Luis, ¿qué haces ahí? -¡La que te traes, pájaro!
-¡Métete en el coche! -Voy.
Entra. Tranquila.
¡Yago!
Luis. Ya era hora, por fin.
Perdona.
No me metas prisa, anda.
¿Cómo estás?
Para correr los mil metros.
Muchas gracias.
¿Estabais en un puticlub?
Bueno... Nos dieron un chivatazo.
¿Tachenko otra vez?
¿Conseguisteis algo? ¿Alguna prueba?
No.
Si necesitas algo, llámame.
La habitación de Luis Corbalán. Soy su mujer.
Hola. No podéis entrar ahora mismo. Acaba de llegar el médico.
Es imposible. Está muy bien. ¿Cómo estás tú? ¿Todo bien?
¿Vamos a tomar algo y charlamos? Perfecto.
-Te he dicho que no se fuma en casa. -Te jodes.
Oye, un poco de respeto. ¿De acuerdo?
Yo no soy tu chulo.
Él me cerraría la boca a hostias. ¿Y tú, qué vas a hacerme?
Pues mira, para empezar,
enseñarte a comer mejor.
Y a hablar bien. ¿De acuerdo?
Buena partida. ¿Puedo?
¿Sí? Gracias.
¿Por qué no me ayudas, Ivanka?
Dime bares, locales, clubes donde poder encontrar a Tachenko.
¿Y luego qué, me mandas a Servicios Sociales?
-Puedes confiar en mí. No lo haré. -Ya...
Te he sacado de ese lugar, ¿verdad?
-Y tengo que agradecértelo, ¿verdad? -No.
Ivanka, no. Para nada.
Volverás a casa.
Ya lo verás. Lo verás.
-Espero no volver en camión. -¿Cómo?
Me trajeron en uno desde casa.
¿Escondida entre la carga?
Entre las ruedas, en un cajón oculto.
-Oliendo aceite. -¿Aceite de oliva?
-No se me olvida. -Está bien.
La niña del accidente...
No iba en el coche... Iba en el camión.
Circulaba por carreteras secundarias para no ser visto por las cámaras.
Cuando el borracho impactó con él...
El conductor actuó rápido.
Sacó a la niña del escondite y la puso sobre el capó.
Impregnó todo con la sangre de ella.
Todo eso con la niña aún viva.
Los sanitarios levantaron el cuerpo para intentar reanimarla.
Si no, habrían descubierto el montaje.
Increíble...
Lo tuve delante y no pude verlo.
¿Y el conductor del coche?
Pasó tres años en la cárcel siendo inocente.
Y con los culpables fuera.
Cuántas niñas habrán secuestrado en ese tiempo...
-¿Cogieron al camionero? -Lo buscamos por la Interpol.
Pero casualmente,
había fallecido atropellado por una moto en el 2011.
Seguimos el rastro de la empresa de transportes.
Y tardamos un año en dar con ellos.
-¿Estás nervioso o qué? -¿Nervioso?
Inspector, el camión que estaba buscando.
Sí. Adelante operativo.
Adelante.
¡Alto, policía!
¡Alto! ¡Al suelo!
-¡Al suelo! -¡Baja el arma!
-¡Las manos arriba! -¡Al suelo!
-¡Vamos! -¡Manos arriba!
¡Vamos, al suelo!
¡Vamos!
¡Abajo!
¡Quieto, joder!
-¡Quieto! -¡Alto!
Era él. Tachenko. Era Tachenko, Luis.
Le he visto la marca en la cara.
¡Inspectores, aquí!
Han roto el cordón policial. Los hemos perdido.
Tenemos al camionero. Y al resto de la banda.
¿Entiendes español? Mira tú qué bien.
¿Conducías el camión?
-¿Trasladabas chicas secuestradas? -Pero yo no lo sabía.
Quiero que sepas algo. Escúchame bien.
Vas a cumplir condena, pero tú decides cuánta.
Yo no sé nada.
Queremos que nos des a tu jefe, a Tachenko.
¿Entendido?
Queremos que nos hables de la red de transporte y contactos
en Ucrania, Letonia, donde sea.
No puedo ir a la cárcel. Tengo familia.
Esas niñas también tienen familia.
Podemos meterle seis años en el Puerto de Santa María.
Allí son especialistas en tacto rectal.
Está bien, Luis.
El camionero quiere colaborar. ¿Qué podemos ofrecerle?
Si acepta declararse culpable, podemos acordar unas penas atenuadas.
Podemos maquillar el atestado. Y te quito trabajo.
-Actuaremos legalmente. -Solo era una propuesta.
¿Podemos rebajarle uno o dos grados? Con eso aceptaría seguro.
Vale. Dame unos minutos.
Pues ahí os dejo solitos. Que veo que os apañáis muy bien.
Está bien. Déjalo.
Entonces, con los años todo sigue igual, ¿no?
Al final, todo se reduce a pelearse por la hembra.
¿Quién está siendo reduccionista ahora?
Pero Luis estaba celoso. ¿Tenía motivos?
Luis y yo no empezamos con muy bien pie.
Pero nos cuidábamos el uno al otro.
Es lo que hacen los compañeros.
Me da igual, coño. No puede ocurrir esto.
Debemos organizar mejor los turnos.
Me da igual cómo lo hagáis, ¿entendéis?
-Luis. -Un momento, Yago.
Quiero más presencia en las calles.
Comisario, un momento, por favor.
¿Está claro? Al tajo.
El tipo con el que me encontré ayer, ¿lo conoces?
-Es el que se nos escapó en la nave. -¿Cómo lo has conseguido?
Le he preparado una trampa. Le he ofrecido siete kilos de coca.
Yago, eso es incitación al delito. Lo sé, aprendí del mejor.
La entrega es en dos horas.
No. Ni de coña. Estás chalado.
Dime.
Es Tachenko. No dejaré que se escape.
Me cago en tu vida, Yago. Mando yo.
-Bien. Mandas tú. -Mando yo.
Es buena. Eres bueno.
¿Vas a decirme ahora quién te suministra todo esto?
Ya lo creo. Unos amigos que tengo ahí fuera.
¿Ahí fuera?
-¡Alto policía! -¡Al suelo! ¡Policía!
-¡Alto, policía! -¡Al suelo!
-¡Que te estés quieto, joder! -¡Al suelo! ¡Las manos arriba!
¡Luis, Tachenko!
¡Vamos, hijo de la gran puta!
¡Entra dentro!
¡Alto! ¡Para, joder!
¡Quieto!
-¡No, joder! -¡Suélteme!
No lo hagas, Luis.
No podía arriesgarme, Yago. Ya nos lo hizo una vez.
Qué asco de gente.
Uno menos.
-Lo tenían, ¿no? -Lo teníamos.
Pero no lo teníamos.
Pensé que era yo, que no aceptaba haber llegado a la meta.
Pero no era cosa mía. Había una pieza que no encajaba.
Ivanka, por favor. Llámame si escuchas el mensaje.
-Sí, pero yo no lo sabía. -Quiero que sepas algo.
Vas a cumplir condena, pero tú decides cuánta.
Yo no sé nada.
Queremos que nos des a tu jefe, a Tachenko.
Tenemos una descripción física, pero queremos nos des...
...información sobre la red de transportes de chicas.
Queremos a tu jefe, a Tachenko.
Yo no sé nada.
Queremos que nos des a tu jefe, a Tachenko.
Llevas dos años en prisión.
Te queda poco según el acuerdo que negociaste, ¿verdad?
¿Por qué me traes aquí?
Acabamos con la red de transporte de chicas gracias a tu colaboración.
Pero hasta hoy, no habíamos dado con el jefe de la banda.
¿Sabes? Eso es una buena noticia.
¿Es esta la persona que te indicaba las rutas?
Sí. Puedo irme ya.
Quiero repasar contigo la declaración de 2013.
-Sí, es Tachenko. -¿Seguro?
Sí, estoy seguro. No, nunca traficamos con droga.
Nunca usaba teléfono. No hacía llamadas.
Solo llamadas perdidas desde las cabinas de cada país, ¿no?
Bien pensado. Tipo listo.
Supongo.
¿Seguro? No lo creo. Pienso que era un auténtico imbécil.
Cinco años persiguiéndole...
y cae en la trampa más burda. Hay que ser imbécil.
Se te escapó varias veces.
-Aquella con la niña. -Por ejemplo.
¿Cómo lo sabes?
¿Cómo lo sabes? Dime.
Dímelo. ¿Cómo lo sabes? Si fuera tan listo,
¿qué hacía con sus manazas encima de una bola de droga marcada?
Tú eres el policía. Dímelo tú.
Pienso en aquel día en el puerto que te detuvimos a ti y él huyó.
¿Quién más había? Una pandilla de mafiosos y tú.
Yo soy solo un camionero.
Claro, solo eres un camionero. ¿Te molesta la barba?
¿Te molesta, o lo que hay debajo?
Siempre he seguido...
...al tipo aquel grandullón que conocí...
...hace cinco años, en aquella calle. De noche.
Pero desde que encontré una testigo
que podía reconocerte has adelgazado. ¿Cuánto, veinte, treinta kilos?
¿Dónde está la marca de tu grupo de liberación?
La barba debe tapar la cicatriz del tatuaje que te habrás quitado.
Me dejé llevar
por el recuerdo de aquel Tachenko grandullón y tatuado
y seguí al hombre equivocado.
Esa marca tuya no es tan especial, ¿verdad?
Hay más como tú. Exactamente, no.
Tu amigo cogió esta tarde a un niño de rehén.
Tú le hubieras cortado el cuello como a Ivanka.
Pero él no lo hizo. Él... dudó.
Si tan seguro estás de quién soy,
¿por qué no traes a tu amiguita para que lo confirme?
¿Qué pasa? ¿Se te ha vuelto a escapar?
Deberías ponerle un chip como a las perras.
Hijo de la gran puta. ¿Dónde está Ivanka?
-¿Dónde está Ivanka, hijo de puta? -¡Basta!
¡Sal!
No puede hacer esto. Ya tienes un expediente.
Luis, es él, es Tachenko.
-Tachenko está en la morgue... -¿Me estás escuchando?
...con dos tiros en mitad del pecho.
Y si quieres ayudarme, debes decir que lo hice en defensa propia.
Nos equivocamos todo este tiempo. Tachenko es el tipo que está ahí.
Para. Se acabó.
Te he apoyado. Lo sabes.
Hemos matado a un delincuente sin una orden judicial.
¡Estaba amenazando a un crío! ¡Inocente no era del todo!
¡No era Tachenko! ¡Está ahí dentro!
Dímelo. No vas a apoyarme. Dímelo.
No tenemos nada. No tienes nada. Es tu palabra contra la suya.
Nuestra palabra.
Ahora entra mi amigo Epifanio y hace una broma de mal gusto.
Tengo muchas preguntas aún.
Te dará tiempo solo a una.
¿Por qué le mató?
Costa, súbete la bragueta que nos vamos.
Señorita.
Me gusta su nombre.
Sara. Según el Talmud, Sara era mejor profetisa que Abraham.
Yo no adivino el futuro.
Era tan hermosa
que al pasar las demás mujeres parecían monos.
-Por favor, puede tutearme. -Tú a mí, no.
Era una broma. Claro que puedes hacerlo.
Ahora no me sale. Cuando coja confianza.
Tienes mucho trabajo de verificación.
Espero que puedas comprobar que lo que te cuento es cierto.
¿Por qué le mató?
Mírame.
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