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¿Me ponen un descafeinado, por favor?
Hola, este es el contestador de Mariví. Cuando suene el PI, puedes dejar un
mensaje.
Mamá, acabo de terminar con la...
Perdone, ¿no tendrá un
cargador de móvil por ahí?
No.
Luis era el mío.
¿De verdad? ¿No le importa?
No. ¿Seguro?
Gracias.
Tengo que hacer un par de llamadas.
De nada.
Mamá, acabo de terminar. Voy para ella.
Soy la inspectora Murillo.
Sé que es tarde, pero quería decirle que esto lo lleva inteligencia por no sé
qué clase de intereses diplomáticos.
Yo no voy a ser su inspectora de paja mientras esos gorilas entran ahí con
Así que me veo en la obligación de dimitir.
Buenas noches.
Buenos días.
Si he empezado contando la historia de un secuestro es porque todos recordarán
aquellos días de asedio en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Las calles
del centro de Madrid se cerraron. Se emitieron programas en directo 24 horas.
La policía quemó sus manuales de la academia y se quedó sin saber cómo
el brindis al sol de aquellos desgraciados intentando imprimir su
Pero en realidad pasaron muchas otras cosas que nadie recuerda.
Cosas que nos cambiaron a todos.
Hasta el punto de no saber quiénes eran los malos y quiénes los buenos. Pero
cuando negocian con esa gente les dan lo que piden o les siguen la chachara para
ganar tiempo.
Bueno, no me contestes ni eso. Cada caso es diferente.
Claro, perdóname, perdóname.
Pero bueno,
sí.
Intentamos temblar los ánimos y ganar tiempo.
Gracias. En realidad el tiempo lo estábamos ganando nosotros.
Nunca se aplicó mejor la frase de que el tiempo es dinero.
¿Y qué de dinero?
Cada hora imprimíamos 8 millones de euros.
1400 planchas de papel moneda de las que cortábamos 140 .000 billetes de 50
euros.
Todo estaba tan plácido a esas horas del amanecer que parecía que el plan iba
sobre ruedas.
El profesor era nuestro gran hermano.
Controlaba la radio de la policía y 18 cámaras.
Así que si alguien quería jodernos, no sabríamos con la suficiente antelación.
Hacíamos turnos para vigilar a los rehenes, los accesos y, por supuesto, la
producción.
A sólo 20 horas de estar allí, las rotativas ya habían escupido 52 millones
euros.
Así que a esas horas todos pensábamos que era posible.
Pero todo hace paz solo era la calma chicha que precede la tormenta.
Y las cosas se iban a joder tanto que nos íbamos a quedar muy cerca de perder
partida.
Y si me preguntan por qué, diré que por una simple historia de amor.
Al fin y al cabo el amor es una buena razón para que todas las cosas fallen.
no no
es goma
Me gustaría pedirte un favor.
¿Puede ser?
El movimiento, prevenidos todos.
Subin, Vector, se están abriendo las puertas.
Hay siete hombres armados con M16, señor.
Que nadie haga nada, ¿de acuerdo?
Es una oportunidad única.
Que nadie haga nada.
Quítate la careta.
Mónica Gastambide.
Es una rehén.
Solo vengo a leer un comunicado.
Les hablo en nombre de los atracadores.
Somos 67 rehenes.
Todos en perfecto estado de salud y bien atendidos.
No hay víctimas ni heridos. Hemos vestido todos igual.
Y es imposible distinguirnos de los atracadores.
Así que...
Intento de asalto.
Puede costar... El talico megáfono le está dando órdenes, señor.
El del megáfono, señor, es un atracador.
Machito Luz Verde, señor.
Están entrando.
Última oportunidad, señor.
Última oportunidad, señor.
Están entrando, repito, están entrando. No, que nadie dispare.
Que nadie dispare, ¿me habéis oído?
Dejad que entren.
Dejad que entren de nuevo.
Me habéis oído. Dejad que entren.
Como acabamos de presenciar en directo, los atracadores acaban de dar un
comunicado público en el que aseguran sentir haber herido a los policías.
Parece que los rehenes están en perfectas condiciones y que los
tienen intención alguna de usar la violencia.
Hija, ya sé que no te gusta que Paula duerma en tu cama, pero se ha empeñado y
no quería pelear con ella.
No te enfades.
Estamos encerrados y realmente no sabemos cuánto tiempo puede durar esto.
mientras no me vuelen la cabeza, yo voy a cuidar de ustedes.
Mientras no intenten engañarme o comunicarse con el exterior, todo irá
A partir de ahora nos organizaremos.
Les vamos a asignar algunas tareas para que no se me depriman.
¿Cómo te llamas?
Pablo. ¿Haces deporte?
Sí, soy capitán de atletismo del colegio.
Da un paso al frente, capitán.
Un paso al frente.
¿Se te da bien el bricolaje? No.
No. No, señor. Soy un auténtico desastre. De hecho, cuando pincho la
camioneta de mi mujer... Me estás diciendo que no tienes un taladro.
No. No quieres saber lo que dices porque tengo un puñetero polígrafo aquí.
puedo defender.
Don, pasa al frente.
¿Te sentirías mejor si te traemos un angiolítico?
Sí. Muy bien, muy bien. ¿Alguien más necesita medicación?
Yo, yo soy diabética.
Tengo sensores. Y yo estoy tomando sertralina.
¿Alguien más?
Yo.
Me gustaría pedir una píldora abortiva.
Ha dicho que no sabe cuántos días vamos a estar aquí y me gustaría resolverlo
cuanto antes.
Hoy mismo la atenderá.
Ustedes vengan conmigo. La llevaré al despacho del señor Romana y estará más
tranquila hacia adelante.
Perdón, yo también tengo una petición.
¿Sí?
Me gustaría entrar en internet y borrar una foto.
Lo siento, pero esa no está en mi mano.
Es que me han engañado.
Me han llevado a un baño y me han hecho una foto desnuda.
Y ahora mis padres, mis profesores, toda la prensa la está viendo.
Podrá grabar un mensaje, un vídeo, para que se tranquilicen y nosotros lo
enviaremos.
Todos ustedes podrán grabar mensajes para sus familias.
Nairobi, alegría.
Venga, machotes.
Las manos detrás de la cabeza y a la izquierda en fila india.
Sacando el pecho como si fuese la selección.
Venga, atleta.
¿Veis esta línea de puntos?
Vais a romper el hormigón sin saliros un centímetro de ella.
Como si fuera un recortable infantil.
Hay 48 metros hacia abajo hasta llegar al colector. Los turnos serán de tres
horas. Y cuando terminéis vuestro turno y volváis con los rehenes, ni una puta
palabra de lo que estamos haciendo aquí abajo.
¿Alguna pregunta?
Eso está bien. Eso es que me he explicado.
Pues venga, al tajo.
Tú, ponte los cascos.
Y coge el martillo.
Siempre hay una primera vez.
¿Y Dado?
¿Que no serás el primero que pierde un pie con eso?
En español, por favor.
Hola, papá.
Hola, mamá.
¿Estoy bien?
Nos dan de comer y he dormido en un saco.
Mamá, esto no es un horror, ¿vale? No hay violencia.
Mamá.
Imagina que has visto la foto que subí en Internet.
Yo no he subido esa foto. Ni tampoco tiene que ver con el secuestro.
Fue un compañero que me engañó y...
No puedo.
No le des tanta importancia a esta foto, ¿eh?
Es como cuando haces toples en la playa.
¿Sabes? A nadie le importa.
No soy de las que hacen toples en la playa.
Ni las que se enrollan con chicos en los baños de un museo.
¿Qué me es que ha llegado en el brazo? Ha sido lo más emocionante que me ha
pasado este año.
Un secuestro es más emocionante.
Bueno, tú piensa lo que le vas a decir a tus padres, ¿vale?
Y tranquila, que yo te espero.
¿Estás serio? ¿Qué te pasa?
¿A ti qué coño más te da?
Si solo soy un crío.
Pasa tiempo de cama estos cinco meses, ¿no?
El tonto de la placa.
Dije que eras un crío y que jamás estaría contigo para que no te metieran
balazo en el esternón.
Porque la verdad que me lo meten a mí y me trae al pairo. Eso no te lo crees ni
tú. Tú no has hecho nada de esto por mí. ¿Qué os pasa a todos, tío?
Que desde que he entrado no paráis de montarme pollos.
Se ha cedido un teléfono.
Es el de Alison Parker.
Raquel.
¿Sabes lo que me pasa? Que estoy completamente seguro de que has estado
esperando a que salgamos de Toledo para empezar con toda esta... Puta mierda de
que solo soy un crío.
Está intentando entrar a su perfil.
Vamos, vamos, vamos.
Si era tu puto gigolo, dímelo en la cara.
Eras mi puto gigolo.
Eras todo.
Estoy dentro.
Brava.
No quiero seguir con esta conversación.
Tienes los santos cojones de decir que estás de luto por tu novio, ¿no?
Pues no parecías muy desluto cuando me pedías que te empotrara contra la pared.
¿No te veía yo el rosario entre los dedos?
¿Cómo vuelvo a adolarme así? ¿Te parto la cara?
Pasa a la cámara, Sergi.
¡Eh! ¡Eh! ¿Qué coño haces?
¿Qué coño haces? ¡Me cago en tu dios! ¡Me cago en tu dios!
Se ha desconectado.
Para el público.
Nos
van
a matar.
Los van a matar.
Y luego se van a escapar por el túnel que le estamos construyendo nosotros.
Van a hacer una puta escabeche. Natalia, Lidia, anda. Tú no sabes nada.
Un poquito.
Esta gente es tan estúpida como para dejarnos ir.
Vamos a comisaría.
A reconocerlos.
Piensa, coño.
Estamos jodidos. Dos veces.
Dos. Me han dicho ya que soy hombre muerto.
Mira lo que hay debajo de la lona.
Mira debajo.
Yo no me pienso quedar aquí esperando como un conejillo de rodillas a que me
maten sin hacer nada.
¿Entiendes? Mira debajo de las lonas. Mira a ver si hay armas por lo menos.
Me
llamas
a las seis de la mañana y me dejas un confuso mensaje en el contestador en el
que hablas de inspectora de paja, de gorilas y de cacareos.
En fin, nada que vaya a tener en cuenta.
Limites y dejas un atraco con 67 rehenes dentro.
Así que te llamo simplemente para que me digas a la puta cara que no te vas a
ocupar.
Sí me voy a ocupar.
Raquel, hay cosas que están por encima de ti.
Seguridad nacional, exteriores, el CNI.
Pero recuérdalo bien.
Tú eres la única persona que conozco.
Gracias, comisario.
Y ahora vuelve a esa carpa y asume el mando.
Tenemos la cara de un atracador.
Es de gasolina.
Inmunizar.
¿Eso qué es?
¿Esto es droga?
Esto es heroína.
Es heroína, tío.
Deja eso.
Déjalo ahora mismo. Es explosivo plástico, coño.
Vente a cámara.
Vente a cámara.
¿Se puede saber por qué no está funcionando esta máquina?
Estamos en un descanso, jefe. A ver, tú descansarás cuando yo te lo diga. O
cuando te toque. Vale, vale.
Ahora volvemos.
Renuncia por malos tratos.
Vale, vale, ya está bien, vale.
¿Cómo sabe todo esto esta carroña? No lo sé.
¿Ya de vuelta?
Tiene un minuto.
Coronel Prieto.
Mire, he estado un poco nerviosa estas últimas horas, pero quisiera mantener
comunicación más fluida con usted.
Creo que los dos tenemos mucho que aportar en esta crisis.
Le agradezco su mea culpa.
Y que me tiene a su entera disposición.
Pero quiero que sepa, antes de que haya cualquier malentendido, que soy un
hombre, claro.
Raquel.
Raquel.
Barón, no más de 25 años. Le grabamos con el móvil de Alison Parker.
¿Identidad? Estamos en ello. Los de reconocimiento facial le están buscando
el perpúr.
Quiero ver el vídeo completo.
Poned la imagen.
No pudimos grabar más de seis segundos.
Páralo ahí.
Parece una macarón.
No, es una Street 9 milímetros.
También es rusa.
Es muy raro verlas por aquí.
Habla con la judicial.
Que interroguen a todos los confidentes del este que controlen el mercado negro.
¿Qué es eso de la pared?
Teléfonos.
Ponme las imágenes de la cámara trasera.
¿Qué ponen las etiquetas?
Amplíen.
¿Lista de rehenes?
Son sus teléfonos.
Los de reconocimiento pueden tener la identidad en una hora, en dos.
No, no vamos a esperar tanto.
¿No le llama la atención esta conexión tan especial?
Iba a llamarla justo ahora, en este preciso instante.
Bueno, teniendo en cuenta que yo soy la negociadora y usted el atracador. Bueno,
pero no deberíamos permitir que este delito interfiera en nuestra relación.
sé usted, pero yo lo veo como una oportunidad.
¿Una oportunidad para qué?
Para conocernos.
Te aseguro que si nos hubiéramos encontrado en un bar no me habría hecho
mínimo caso.
Dígame, inspectora.
¿Alguna vez ha fingido un orgasmo?
No. Por favor, inspectora, debido que no me mienta.
Piénselo, piénselo un momento, por favor.
A lo mejor sí. A lo mejor sí que lo he hecho.
Mire, el hombre está programado para eyacular en el menor tiempo posible.
La mujer para durar el mayor tiempo posible.
Y esa pequeña licencia de la naturaleza a veces se zanja con un orgasmo fígido.
Que no es otra cosa que una pequeña estafa.
Una men...
Como la intervención de anoche con tres cuerpos de herite.
Inspectora, le pido por favor que no me mienta. Pondré en peligro a personas
inocentes. No lo haré.
Y ahora dígame, ¿para qué quería llamarme?
Mira, necesitamos comida y una serie de fármacos.
Insulina, sertralina, albuterol... Una píldora abortiva y ansiolíticos. ¿Una
píldora abortiva?
Son peticiones de los rehenes.
Todos tenemos problemas personales, ¿no le parece?
Tendrá sus peticiones.
Bien. Será Protección Civil quien haga la entrega con bolsas transparentes para
evitar la ocultación de armas.
¿Te la dígame?
Usted me llamaba para... Para que se rindan inmediatamente.
He conseguido imágenes de ahí dentro.
Tengo la identidad de uno de ustedes. Y si sigo tirando del hilo, conseguiré la
identidad del resto de la banda.
Inspectora, me parece que... Me ofrezco un trato...
Puedo rebajar sus penas de 16 a 8 años.
Esos se salen de ahí ahora.
No ha habido muertos y eso me da cierto margen.
No me parece un trato justo, inspectora. Salimos perdiendo. Se han perdido.
Mire, en el improbable caso de que salgan de ahí, sus caras estarán en
telediarios, comisarías y fronteras.
¿Se han quedado sin plan B?
Activaremos entonces el plan C.
¿Cree que voy de Farol, verdad?
Francamente, sí.
Para que vea que no lo miento, le voy a dar un dato.
47 teléfonos móviles pegados con velcro en la pared.
Le doy una hora para que acepte mi propuesta.
Escúchame, es verdad.
Hay que visitar a la policía.
Y hay que guiarles en el asalto. Escúchame, hay un teléfono en mi
Un abrigo que está colgado en el pechero.
No quiero repetirlo otra vez.
Perdone, perdone, perdone.
Disculpe, que está muy cansado.
Disculpe. Perdone. No puedo más.
Venga, sal de ahí.
Sal de ahí de cansado.
Tienen una imagen de todos los teléfonos en la pared.
Ahí dentro no hay ninguna cámara de seguridad, ¿verdad?
No, no, claro que no.
Solo la que hemos puesto nosotros.
Entonces ha sido uno de los rehenes.
Y os ha escapado un teléfono.
Así que encuéntralo o estamos bien jodidos.
Dame luz verde para castigarlo. Bloqueamos a los rehenes con pánico o
haciéndose los héroes.
¿Castigo? Castigo ejemplar.
¿La ejecución, por ejemplo?
No.
Tuve un cuento de teléfono.
¿De verdad vas a abortar?
Perdona por lo que te dije ayer, Mónica.
Estuvo fuera de lugar. Fue un gilipollas.
Yo nunca he sido un tipo muy valiente, ¿sabes?
Me he pasado toda mi puta vida haciendo lo que los demás querían de mí.
Nunca lo que quería hacer yo.
Y ha tenido que llegar a una situación como esta, joder.
Con pistolas y con balas.
Para darme cuenta de lo que de verdad quiero.
Y en ese niño que llevas dentro.
Era Mónica.
Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Quiero que sigas con tu embarazo.
Quiero que me dejes ser el padre.
Vamos a tener un hijo.
si salimos de aquí.
¿Cómo que salimos de aquí?
Están cavando un túnel.
Tienen un montón de explosivo plástico y garrafas de gasolina.
Hay una escabechina.
Hay una manera.
Contactar con la policía y guiarlas.
Tengo un móvil en mi despacho, en el abrigo.
Siempre hay un héroe que cree que puede salvar a los demás.
Que piensa que nadie se va a dar cuenta de que está tramando
una estrategia para contactar con la policía.
Bravo.
Enhorabuena, porque uno de ustedes lo ha conseguido.
grabado una imagen de aquí dentro y se la ha enviado a la policía.
Aníbal Cortés, natural de Getafe, experto en alarmas.
Trabajó durante dos años en empresas de seguridad.
Se le relaciona con el robo de una mansión en Ginebra.
Tiene una orden dictada por la Interpol.
Así que me gustaría darle la oportunidad de que dé un paso al centro para que
todos ustedes puedan darle las gracias y ya de paso entregarme el teléfono.
Tuvo que visitar la Casa de la Moneda para estudiar los sistemas de alarma.
Buscada en los discos duros de la empresa de seguridad.
Con un poco de suerte, a lo mejor le acompañó algún otro miembro de la banda.
El pique.
Desnúdalo. ¿Qué pasa?
Atiende.
Venga. Es la camiseta.
Venga. Ha sido uno de ustedes.
Ahora sigo.
Ven, ven.
Desnúdala.
Usted ha grabado un vídeo en la sala de los teléfonos, ¿verdad?
Berlín, me la llevo.
Berlín, Berlín.
¿Qué pasa?
¿Qué ha pasado?
Hace un momento vi que Alicia estaba intentando borrar la puta foto. Ya está.
Con despiste, nada más.
¿Qué pasa? ¿Tienes déficit de atención?
Porque si eres uno de esos niños con problemas, yo debería ser el primero en
saberlo. No tengo ningún problema.
Entró Tokio.
¿Vale?
Tuvimos unas palabras y ya está.
No va a volver a pasar. No lo entiendo.
Todo se reduce una vez más a una cuestión sentimental.
No te puedes hacer una idea de lo que me recuerdas a mí.
Yo tenía 18 años y ya 44. Era mi profesor había francés y yo solo una
No sé de qué va esto. Tokio no tiene 44 años. Tiene 15 años más que tú.
Y cuando eres joven y estás con una mujer que está llegando ahí al Ecuador,
se sublima.
Tienen la experiencia que les falta a las adolescentes y son incluso más
agradecidas que las feas.
Mi profesora me entregó sus carnes maduras cada vez como si fuera mi
cumpleaños.
¿Sabes por qué?
Porque contigo saborean la juventud perdida.
Antes de espeñarse definitivamente por la pendiente de los años.
Claro que... Claro que hay una pequeña diferencia entre tu historia de amor y
mía.
En mi caso yo no estaba en un ataque con rehenes poniendo en peligro la vida de
mis compañeros.
Ves, dragopa.
Un asalto al epicentro del dinero. El robo más singular de la historia.
Rocambolesco robo reclama la atención internacional.
¿Qué te parece?
¿Quieres un café? Joder, tenemos un policía en la UCI, 67 rehenes, un montón
tipos armados hasta los dientes y para los juntaletras esto es algo pintoresco.
Los titulares me dan igual.
Lo que me preocupa es que tienen demasiada información y eso no nos
¿Estás bien?
Voy a salir un momento para comer y vuelvo en 15 minutos.
De acuerdo.
Atención, sale la inspectora.
Dejen los paquetes en el suelo y retrocedan muy despacio.
¿Qué? Siéntate.
¡Siéntate!
Han llevado las medicinas.
Prepártelas. Espera.
Vente para afuera.
Vente para afuera.
No me parece una puta mierda lo que te iba a decir.
A mí eso de que aborten no me parece muy buena idea.
Gracias.
No se
mueven
de ahí, ¿eh?
Esa gente, digo, que está desesperada para hacer algo así, ¿verdad?
Eso es lo que los hace tan peligrosos.
No, pero no quieren hacer daño a nadie.
Bueno, eso es lo que han dicho.
Entonces no irían armados, ¿no cree?
Claro, supongo que tiene razón.
Aunque bueno, tampoco entra nadie a robar la fábrica de monedas y timbre con
tiratinas, ¿no?
La cuenta, por favor.
¿Y se sabe ya cuántos son? Porque en unos sitios dice que son siete.
Perdón.
¿Sí?
Raquel, el chico estuvo en el museo.
¿Hace cuánto?
¿Iba solo?
No, no, no. Tenía razón. Iba acompañado.
Escúchame. Tenemos la identidad de otro de los asaltantes.
Te han mandado su foto de judicial. La tienes que estar recibiendo justo ahora.
¿Dónde la tienes?
¿De qué está hablando?
¿Dónde tienes la grabadora?
¿Pero qué?
¿Qué grabadora? Qué casualidad, que estés todos los días aquí haciéndome
preguntitas, ¿verdad? ¿De qué medio eres?
¿Cómo? ¿Que de qué puto medio eres? No soy periodista, me llamo Salvador
por favor, mire mi casera. Antonio, por favor. ¿Verdad, Salvador? No le conozco,
viene aquí todos los días.
Necesitas pasta para el crío, ¿verdad?
Sí. No necesito. Sí.
Escúchame. Estamos en un atraco.
Lo mismo te puedes llevar algo.
No, de verdad.
Déjame irte por la ropa interior. Ya.
20 .000 pavos. Te da para pillarle pañales al chaval hasta que termine la
carrera. No es eso.
De verdad que no es eso. Que yo te lo agradezco, pero que... Dame la pastilla
ya me vuelvo adentro.
Entonces, ¿qué pasa?
Que te va a joder la vida.
¿Qué? Tu hijo.
Mejor que te jode la vida a tu hijo, que no cualquier hijo de puta de estos o
yo. Tú me vas a joder la vida. Mira, la vida se jode con mirarla.
Que un día estás en tu curro tranquilamente, te entrarán cuatro
caretas de Dalí.
A uno se le va la cabeza, se le escapa un tiro y a tomar por culo.
Esto te jode la vida.
¿Pero sabes tú lo que me jode a mí?
¿Qué sabes?
Mi madre fue a abortarme.
Eso sí, antes se hizo un chino con el caballo que tenía que vender para pagar
aborto.
Y en un soportal de mierda le pilló la monipa.
Entre la cárcel, la droga y la policía nací yo.
¿Y tú qué sabes?
Porque parece que tienes un curro que no es una aventura detrás de otra, ¿no?
Que a lo mejor cuando sales de aquí tu vida tampoco es una fiesta. ¿O qué pasa?
Que vas a quilate. Quilate.
Bueno, pues más a mi favor. Y los piernas de copas, ¿no? ¡Qué tutada, tía!
Otro plan que se te jode por el crío. ¿Y con quién sales de copas?
¿Dónde están tus amigas? Te lo digo yo.
En su casa.
Con los críos, en las pejodidas.
No, ¿verdad?
¿Qué haces tú que sea tan loco que no puedas hacer con un niño?
Mira, si... Si el padre es tan gilipollas de perderse, a lo mejor todo
es para ti sola. Tú sabes todo lo que te puede querer tu hijo.
¿Qué estáis haciendo?
Me estoy dando la pastilla para abortar.
¿Qué pasa?
Necesita que se la vetas en la boca con un poquito de agua.
El aborto es una cosa privada, ¿no?
Las mujeres deciden, pero no delante de todo el mundo.
Que todos somos men.
Me lo voy a pensar hasta que salgamos de aquí.
Fantástico.
Me alegro de que quieras seguir adelante con el embarazo.
En serio.
Ahora vuelvo al despacho con los demás.
¿Vienes de una despedida de soltero?
¿O ibas?
Aquella no era la primera vez que Berlín metía la mano en las braguitas de una
mujer honrada.
Pero sí que iba a ser la primera vez que la sacara tan pronto.
A lo mejor Mónica hubiera preferido que se dejara llevar por su instinto y se
olvidara del teléfono que había sonado entre sus piernas.
Pero no fue así.
Porque incluso Berlín sabía diferenciar el placer del deber.
Por primera vez me di cuenta de que siempre había fallado una cosa en todas
historias de amor.
Siempre me habían cuidado a mí.
Pero esta vez iba a ser distinto.
Si alguien vuelve a ponerle una mano encima, te juro por Dios que el
tiro va a ir contra Helsinki, contra Berlín o contra ti.
Tú estás ahí, fuera, en libertad. Nosotros nos estamos jugando la puta
esta ratonera, ¿vale?
¡Uste pistol, Mauricio!
¡Uste pistol!
¡Uste pistol!
Helsinki, baja el arma.
¿Qué se supone que estáis haciendo?
Helsinki.
No, por favor.
¿Para qué tenías que coger ese puto móvil?
¿Para qué cojones tenías que engañarme?
¡Riona!
¿A dónde crees que vas?
Tu llanto es bastante por ahí.
El psiqui.
Es por ti. Es por ti.
¿Tú sabes lo que va a pasar si no te mato?
Te van a matar a mí.
Y después te van a matar a ti.
¿Y ahora qué?
Ni siquiera oía lo que gritaba.
Solo quería escribir una puñetera carta de amor.
Mientras los fusiles y las miradas me apuntaban, cayó la realidad como un
de cemento. Y supe que los cinco meses en los que había creído en algo habían
terminado. Tu historia de amor ha mandado a la mierda vuestro plan de
de diarios.
Ponte rodillas.
No me mires.
No me mires.
No me mires a la puta cara.
No me mires a la puta cara.
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