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Recibimos un aviso de un detector de humo.
Hubo un incendio en la cocina provocado por grasa
y no vimos su coche hasta el último momento.
¿No nos vieron?
Pensamos que venían por el incendio.
Tienen que parar cuando se lo requerimos.
-Por supuesto. -Tiene usted razón, sí.
Tal vez sea una confusión,
aun así, les tomaremos sus datos
y nos pondremos en contacto con ustedes más tarde.
Listo, ya puede levantarse.
De puta madre, hombre. De puta madre.
Me cago en...
¡Joder!
Ah, muy bien.
Y yo fregando el puto suelo.
Tuve que hacerlo, lo sabes.
Sí, no te digo que no.
-No, ya sé que no. Solo digo... -Ya.
No quedaba otra.
No, es que... fue cagada mía.
-Como siempre. -Oye...
Ya...
Ya lo arreglaremos. Encontraremos la solución.
Claro, sí.
¿Quieres café?
Eh, oye...
No, no quiero café. Pero gracias.
¿Debería...?
Ni siquiera sé por qué hago esto.
Lo hago por ella. No lo sé.
¿Por ella?
Tendremos que...
limpiar antes de empezar la jornada.
Lo siento.
Ya.
Hola. Voy a salir.
¿No comes algo antes?
No, estoy bien.
¿Tienes prisa?
Sí, quiero ir al trabajo, ver a papá y coger unas cosas.
Yo voy a salir. Te llevo.
Vale, gracias.
¿Esta noche vienes a la fiesta?
Creo que voy a pasar.
Tengo mucho que hacer.
Iré la próxima vez.
De acuerdo.
Ya.
Hola.
¿Qué pasó aquí anoche?
Bueno, eh...
Pasó que hubo un pequeño incendio.
Vale.
¿Y por qué vino la policía y no los bomberos?
Iba conduciendo rápido por el fuego
un coche de policía camuflado me vio pasar a toda velocidad.
Solo fue un malentendido.
¿Y se quemó algo?
No, solo la grasa de una sartén.
-Hola. -Hola.
Vengo a por unas cosas.
Vale. Estamos en una reunión.
Muy bien.
Bueno, entonces...
Hola a todos.
¿Un día movido?
Estamos en hora punta.
Espera, ¿estás planeando más mejoras?
Usted es Kristján, de Stórtak.
Hola.
Soy Skúli, de Delitos Fiscales.
Skúli es el marido de mi exmujer.
¿Has oído hablar de la Ley de Benford?
-¿La Ley de Benford? -Sí.
No, no me suena.
En contabilidad real y legítima, hay un 30,1% de posibilidades
de que el primer dígito de un número sea uno.
Luego, hay un 17,6 % de probabilidades
de que el primer dígito sea dos.
Y luego sigue bajando.
¿Pero sabes qué probabilidades hay de que el primer dígito sea nueve?
El 4,6 %.
Vaya.
Cuando revisamos la contabilidad de una empresa,
si vemos que no sigue la Ley de Benford,
es muy probable que los libros estén falseados.
Pues he estado hojeando tus libros de contabilidad y...
-¿Ya estás? -Sí, eso creo.
La verdad es que no tenías que esperarme.
Me alegro de verte.
Ya, bueno.
Tu contabilidad no sigue la Ley de Benford...
en absoluto.
¿Lo has hecho?
-¿Hay mucho? -Vamos sobradas.
Ellen.
Eres increíble. Vámonos. Al aeropuerto de Keflavík.
Encantado de verle, Kristján. Y a vosotros también, claro.
Diría que es...
uno de los tíos más tocapelotas que he conocido.
Estoy de acuerdo.
En serio.
Parece que tu amigo sabe muchas cosas de nuestro negocio.
Créeme, no sabe nada. Solo es un puñetero sabelotodo.
Máry, revisa esas cifras de las que habla.
Y Jónas, habla con él, a ver qué cree que sabe.
Tenemos un buen plan en marcha.
Y ahora ha aparecido este puto sabidillo
que se agarra a su idea y que no la suelta,
de modo que tendremos que sacar el látigo
y hacerle entrar en razón una y otra vez, y otra
hasta que se le vaya de la puta cabeza.
Estamos investigando el accidente como una agresión,
incluso intento de asesinato.
Es probable que el objeto que causó el accidente
no estuviera allí por casualidad.
¿Recuerda adónde se dirigía?
Creo que a casa.
-¿Había quedado con alguien? -No, creo que no.
¿Está segura? ¿Con nadie del restaurante?
¿No?
¿Seguro?
¿Con quién habló por última vez en el restaurante?
-No me encuentro bien. -Vale, estoy acabando.
¿Recuerda algo de esa noche?
-Cualquier cosa. -Recuerdo...
Ay, joder. No, no sé. No sé.
Vale. Una última cosa y la dejo descansar.
Hizo una llamada justo antes del incidente.
¿Recuerda la conversación? ¿Con quién habló?
¿Conoce la empresa de construcción Stórtak?
No.
Stórtak es la propietaria
del edificio donde se encuentra Reykjavík Fusion.
-¿Puede darme más calmantes? -Claro. ¿Tiene dolor?
¿Señor, no cree que es suficiente?
-Sí, ya me voy. Gracias. -Vale.
¿Qué relación tiene con Jónas Pálmarsson?
-Tiene que irse ya. -Sí, ya me voy. Gracias.
¿Puede responderme? ¿Se llevan bien?
¿Diga?
Jónas.
Tienes que ir corriendo al aeropuerto ya.
¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué pasa?
Tu hija se está yendo a Ámsterdam con esa dichosa...
-¿Rósa? -Sí.
Me llamaron de la aerolínea.
Falsificó el consentimiento paterno para viajar sola.
Yo tengo interrogo a un testigo y luego voy a por Pálmar.
-¿Puedes ir tú? -Tengo que abrir el restaurante.
-¿No puede sustituirte nadie? -Soy el único chef.
Pues nada. Muchas gracias, Jónas. Muchas gracias.
¿Por qué no nos vamos?
¿Y si descubren que no es la firma de mi madre?
Necesito coger ese vuelo.
Hola, estoy en un apuro.
Ellen se ha metido en un lío y voy de camino al aeropuerto.
¿Podrías recoger tú a Pálmar?
¿No puede ir su padre?
No, está ocupado.
Claro, él puede estar ocupado.
Skúli, ¿en serio?
No va a pasar nada. Tiene diez años.
Se irá a casa, se hará un bocadillo y verá YouTube.
-Vale. -Te lo compensaré.
Muy bien, lo dejamos así. Hasta luego.
¿Qué ocurre?
-¡Katrín! -¿Eres imbécil?
¿Si soy imbécil?
He dejado plantados a todos porque no podías venir.
Te llamé más de cinco veces. Estaría bien que contestases.
Ya, ya. Tienes razón.
-¿Qué está pasando? -No tengo ni idea.
-Me llamó una mujer. -¿Qué mujer?
Una de una aerolínea que dice que Ellen...
Hola
Hola, cariño.
Joder.
Bueno...
-¿Qué está pasando? -Qué.
¿"Qué"? ¿Cómo que "qué"?
Esto es grave. Has falsificado una firma
y has intentado usarla para viajar al extranjero.
Eso es un delito.
Venga ya.
¿Qué es lo que pasa?
-Gilipollas. -Eh, Rósa. Rósa.
Vamos a hablar. Rósa.
Mira...
-¿Tú sabes dónde está tu padre? -No.
Rósa, tú no eres tonta.
Sabes que es una locura
pensar que puedes ir a otro país y encontrarlo.
Mi hija se ha metido en un buen lío, lo cual no me parece bien,
pero déjame ayudarte.
Te llevo hasta tu casa y hablamos.
Haré todo lo que pueda para averiguar qué le ha pasado.
Sólo tienes que confiar en mí, por favor.
¿Vale? Vamos.
Escuchad...
Rósa se vuelve conmigo.
-Muy bien. -¿Vale?
Estupendo. Vamos.
Gracias por la ayuda.
Muchas gracias.
Bueno...
Quiero ayudarte a que te rehabilites.
¿Cómo? ¿Separándonos a Ellen y a mí?
No, claro que no.
No debí hacer eso. Fue un error.
Pero tú has recaído.
-Mi padre tiene contactos. -No puedo ir a rehabilitación.
¿No habías dicho que a tu padre le fue bien?
Sí, estaba completamente limpio.
¿Seguro que no fue al restaurante?
Sí, sí. Completamente, sí.
Hola, tengo el altavoz.
Hola, ¿qué te parece si nos cocinas algo en tu casa cuando lleguemos?
¿Pero venís los tres?
Sí, ¿te parece bien?
Claro, me parece fantástico.
Vale. Rósa, ¿tú también quieres venir?
No, no. Id vosotros y disfrutad en familia.
Bueno, luego hablamos.
-Vale, adiós. -Sí, adiós.
Joder, qué desastre.
-¿Qué estropicio es ese, Jónas? -¿Qué?
Vaya chapuza. ¿Has perdido tu toque?
¿Por qué lo dices?
¿Qué? ¿Te estás haciendo mayor?
Además, ese plato.
Llevas preparándolo desde nuestra primera cita.
Mira, con el debido respeto...
creo que puedo decir...
que eras demasiado joven e ingenua para darte cuenta de lo malo que era.
¿De verdad?
¿Así que todo lo que comía entonces era asqueroso?
Por algo dejé de usar
salchicha de hígado en los espaguetis.
Pasta con salchichas.
¿Y qué me dices de los raviolis de morcilla?
-Con mantequilla de salvia. -Y un poco de parmesano.
Creo que no estaba tan rico.
La verdad, tengo bastante hambre.
Tiene muy buena pinta.
Salud.
Sí, salud.
Salud.
Da mala suerte no beber después de brindar.
Vale, pues volvemos a brindar.
-¿Preparada? -Sí.
-Salud. -Salud.
Brindar dos veces es muy típico de ti.
¿Ah, sí?
Míralos, nunca los hemos visto así.
Ni siquiera se molestan en ayudarte a cocinar.
¿Ha pasado alguna vez?
No.
Bueno, ¿y quién cubrió tu turno?
Nadie. He cerrado y punto.
Ya, seguro.
¿Qué? Es cierto.
¿Lo dices en serio?
No tengo a nadie más.
Vale, das prioridad a tus hijos.
¿Está bueno?
¡Sí!
Este piso...
-Qué. -Es precioso, Jónas.
Sí.
Debo admitirlo.
Sí, lo es. Es muy bonito.
¿Te ha tocado la lotería o qué?
No exactamente.
-Ha sido una ganga. -Increíble.
Pero claro, aún no estaba acabado.
Bueno, ¿qué tal la cena? ¿Satisfecha?
Pues... no sabría decirte.
-¿Qué estás haciendo? -Nada.
-¿Qué? -Tengo que decirte algo.
Dime.
Esta es una captura de pantalla de tu chat con Júlía.
Esto fue lo que me hizo enfadar tanto.
Katrín.
Júlía y yo nunca...
Nunca hemos...
No. No te molestes, ya no importa
Es que...
me siento fatal por no haberte ayudado con el juicio.
Podríamos haber impugnado las pruebas,
al no saberse quién inició el fuego.
Solo quería decirte que lo siento mucho.
No te preocupes, de verdad.
¿Más agua?
¿Te importa si se quedan? Creo que se han dormido.
Claro, no hay problema.
Es posible reabrir casos así, ¿sabes?
Lamento mucho no haberte escuchado.
Te estoy diciendo que lo siento, siento no haberte escuchado.
Vale, no pasa nada.
Está todo bien.
Todo bien.
Perdón.
No te preocupes.
No pasa nada.
Hacía mucho tiempo que no sentía este abrazo.
Hola.
¿Por qué no viniste a la cama anoche?
¿Dónde están los niños?
Se quedaron...
con su padre.
Tiene sitio de sobra y su piso es precioso.
Claro, vive en un piso de lujo.
¿Qué quieres decir?
¿Cómo puede un cocinero recién salido de la cárcel
permitirse comprar un piso de lujo?
En serio.
He encontrado pruebas sólidas contra él.
Está blanqueando dinero.
Tienes que parar.
-Deja de investigarlo. -No puedo parar. Es mi trabajo.
Esto es lo que hago para ganarme la vida.
Mira, voy a ducharme.
No eres fácil de encontrar.
Para que quede claro, no estás bajo arresto.
Quiero saber si alguna vez viste algo inusual
mientras trabajabas en Reykjavík Fusion?
¿Como qué?
No sé si te has enterado,
pero Júlía, con la que probablemente has trabajado allí,
está en estado crítico.
¿Sabe cómo está?
Ha recuperado la consciencia y se está recuperando.
Me alegro.
¿Qué puedes decirme de ella?
Que es maja.
¿Cuándo la viste por última vez?
En el trabajo, la noche que tuvo el accidente.
¿Y Jónas estaba allí aquella noche?
-¿No tengo derecho a una llamada? -Sí, por supuesto.
Esto solo es una conversación informal.
Hay un teléfono en el pasillo.
¿Diga?
¿Quién es?
Soy Rósa.
Hola. ¿Dónde estabas? Te he estado llamando.
Ya, ya lo sé. Perdona.
¿Dónde estás?
-En comisaría. -Ah.
No te preocupes, saldré pronto.
¿Qué ha pasado? ¿Hay algo que pueda hacer?
Unos amigos me iban a prestar pasta,
ya que tu padre se llevó lo que le robamos,
pero mi ex me denunció a la policía y me estaban buscando.
Qué zorra.
Si puedo ayudarte en algo, dímelo. Llámame cuando salgas de ahí.
Sí, vale.
-Adiós. -Adiós.
Hace poco denunciaste la desaparición de una persona.
De tu padre, Heidmar.
¿Has sabido algo de él?
No.
Ya veo.
Tu padre tiene antecedentes penales.
Como tú.
Le hemos seguido el rastro para encontrarte a ti
y conseguimos...
rastrear su teléfono hasta Ámsterdam.
¿Saben dónde está?
¿Puede ponerlo otra vez?
Claro.
Pero primero, quiero hacerte unas preguntas
sobre el personal del restaurante y sobre Júlía.
¿Qué quieres?
Hola. Tengo que enseñarte una cosa.
¿Algún día vas a superar lo de esa maldita foto?
Esta foto muestra más de lo que crees.
Jónas me contó lo de vuestra bronca por esa foto.
Aquella noche estaba jodido.
Se puso a beber durante su turno y casi provoca un incendio.
Yo apagué el fuego.
El restaurante era una ruina.
Pero él lo intentó todo... por ti.
Se negó a rendirse.
Dijo que tus padres habían invertido dinero en el local.
Os vi a los dos...
aquella noche, al acabar vuestro turno.
Después de nuestra discusión.
Jónas...
Últimamente se está rodeando de gente muy turbia.
-¿A qué viene eso? -Katrín, escúchame.
-Te escucho. -Escúchame.
Están vendiendo drogas en Fusion y blanqueando dinero.
Y yo... tengo miedo
Estoy aterrorizada.
No sé qué puedo hacer.
Sé que tú y yo no somos amigas,
pero tienes que ayudarme.
-Hola, ¿cómo va todo? -Bien.
Acabo de hablar con tu amigo Geir. Ya sé cómo puedes ayudarme.
-¿Qué? -Déjanos en paz a Ellen y a mí.
Y me vas a pagar cuatro millones para que no cuente nada
de lo que está pasando en el restaurante.
Vi a Máry discutiendo con Júlía antes de que la atacasen.
Sé que traficáis con droga en el restaurante
y sé que no hacéis más que mentir sobre mi padre.
Así que consigue el dinero
antes de que vuelva de visita a comisaría.
¿De acuerdo?
Rósa.
Rósa.
Hola, Kristján.
-Nos conocimos el otro día. -Sí.
He venido a realizar una inspección sorpresa
y necesito comprobar los registros de contabilidad.
Estas empresas se eligen al azar,
así que me parece curioso verle en dos de ellas.
No se estará diversificando, ¿no?
Como, por ejemplo, en la industria de la restauración.
Jónas y usted son muy buenos amigos.
Stórtak opera únicamente en el sector de la construcción.
Quizá debería usted hablar con nuestro equipo de contabilidad.
Conoce la salida, ¿verdad?
Sí.
Adiós.
Cuídese.
Dime.
Acabo de echar de mi casa
a ese malnacido que se acuesta con tu ex.
-Tenías que encargarte de él. -Sí.
Ya, pues ahora quiere revisar mis libros.
Será mejor que me ocupe yo mismo de él.
Kristján...
-Geir. -Hola.
Soy Skúli, de Delitos Fiscales. Tengo un regalo para usted.
¿Ah, sí?
Sí, tengo información de alguien que blanquea dinero.
Eso es jurisdicción de Delitos Fiscales.
Sí, ya, ya, pero...
me he enterado de que está usted investigando Reykjavík Fusion.
Bueno, no puedo hablar de ningún caso.
¿No existen procedimientos en Delitos Fiscales
que vayan directamente a fiscalía?
Sí, claro, pero se trata de Kristján Hilmarsson.
Le escucho.
Creo que en ese restaurante se está blanqueando mucho dinero
y todo acaba en manos de Stórtak.
¿Tiene algún documento? ¿Pruebas?
Lo que tengo apunta al blanqueo de dinero.
Estoy a punto de conseguir la prueba definitiva.
-Avíseme cuando lo tenga todo. -Lo haré.
-Hola. -¿Qué tal? Hasta mañana.
Sí, nos vemos.
-Skúli. -Ahora no.
Tenemos que hablar, Skúli. Por favor.
Escúchame, tú tenías razón,
en el restaurante está pasando algo raro.
Después de tu inspección,
pillé a Máry y al resto falseando números.
-Estoy ocupado. -Espera, tienes que...
Ven conmigo a Fusion, solo cinco minutos.
Tengo ahí el coche. Por favor.
En serio, no tengo tiempo para esto.
Bueno, pues...
-¿Un café? -Tengo prisa.
Mira, Skúli, a ver...
Tienes que dejar de investigar el restaurante.
No seas tan ingenuo.
-Debes hacerme caso, por favor. -Se acabó.
He hablado con la policía.
Mañana reciben la información y ya depende de ellos.
No sabes dónde te estás metiendo. Ese es el problema.
Si me das los libros ahora,
podría considerar ser indulgente contigo.
De acuerdo.
Vale, no vas a hacerme caso. Muy bien. Vengo ahora.
-¡Jónas! -Sí.
-Mira, esto ya no es por mí. -Relájate.
Estás poniendo a mi familia en peligro...
Sé razonable.
Sé razonable, Jónas.
Vale, venga. Deja tu móvil en la mesa.
-¡El móvil en la mesa! -Jónas.
Déjalo ahí y vamos. ¡Entra! ¡Entra!
-No seas tonto. -¡A la cámara!
Tira de la manilla.
-Así, bien. -No seas tonto, en serio.
¡Jónas!
¡Jónas!
¡Jónas, abre! Podemos hablarlo.
¡Jónas!
¡Venga, tío! Vamos a hablar de esto. ¡Abre!
¿Quieres abrir esta puerta?
Aquí hace mucho frío. ¡Déjame salir! ¡Abre!
¡Jónas!
¡Hola!
¡Hola!
¡Déjame salir! ¡Ábreme!
¡Jónas!
En serio, ábreme y hablamos con calma. ¡Venga!
¡Abre la cámara!
Hola.
-¿Debía esperar su visita? -No.
He tenido una conversación muy interesante
con las autoridades fiscales. -¿Ah, sí?
Dicen que aquí declaran muchos ingresos de los lunes,
pero parece que está cerrado, como de costumbre.
Pues yo no llevo la contabilidad,
pero puedo hacer que alguien compruebe
si hay algún error con las fechas.
Ya.
Me gustaría hablar con usted.
Vale.
Y preferiría hacerlo en comisaría.
¿Ahora?
-Lo cierto es que llevo prisa y... -También podría detenerlo.
Por infringir el artículo 42...
-¿Estoy detenido? -No, si viene conmigo.
-¿Va a acompañarme? -Sí, iré con usted.
-Entonces no lo detengo. -Estupendo.
¿Le importa que llame para avisar?
-Claro, rápido. -De acuerdo.
Ya era hora de que llamaras.
-Hola. -Hola.
Kristján está hecho una furia.
Oye, solo es para avisarte de que no voy a poder ir.
¿Ir adónde?
-He dejado un postre en la cámara. -Un postre.
Tengo derecho a un abogado, ¿verdad?
Sí, pero no va a pasar nada por que hablemos un poco.
Prefiero esperar.
Yo estoy de su parte.
Quiero darle una oportunidad.
No es usted quien me importa aquí.
Kristján Hilmarsson. Lo quiero a él.
Si usted me da a Kristján,
retiraré todos los cargos contra usted.
¡Ayuda!
¡Hola!
Quítate de en medio.
Venga, arriba.
Esto es una gilipollez.
No debe tenerle miedo. Yo puedo protegerle.
Usted no puede proteger a nadie.
-Hola. -Hola.
Soy Katrín, la abogada de Jónas.
Bienvenida.
Bueno...
No habrá empezado sin mí, ¿verdad?
No, solo estábamos charlando.
Ya, muy bien.
Lo que me gustaría ofrecerle es evitar la vergüenza pública
por estar interrogando a un hombre inocente sin su abogado.
Pero eso si deja que mi cliente se vaya.
No irá a ninguna parte.
Ya he pasado la información.
Está en libertad condicional,
y o bien accede a testificar o se la revoco.
Mi cliente fue condenado injustamente.
Cumplió condena por un delito que no cometió
y su libertad condicional se basa en eso,
por lo tanto, no puede revocarla.
¿Qué es esto?
El código de Jónas para entrar en el restaurante incendiado.
Una cuestión clave fue que alguien usó el código personal de Jónas.
Esto no es suficiente.
El informe del incendio no menciona una motocicleta ardiendo,
pero puedo confirmar que aquella noche había una allí.
Eso tampoco cambiará nada.
¡No! ¡No!
Ahora vas a aprender...
a escuchar...
y a callar.
Escucha.
Vale.
Deja...
de meter las narices.
¿Vale?
Y... ¿una confesión le vale?
...abrir un nuevo local.
Tienes que hablar más claro.
Yo quería... en serio, solo quería ayudar.
Sabía que tus padres habían perdido mucho dinero.
Es lo único que estaba haciendo.
-Tienes que ser más directa. -Está bien.
Fui yo. Yo incendié e restaurante,
no Jónas. Él es inocente.
Ya sé que debí confesar, pero nunca imaginé que Jónas...
acabaría en la cárcel por algo que no hizo.
Muy bien.
Ningún juez va a dictaminar incumplimiento de la condicional
basándose en esto, así que hemos terminado.
Encantada de conocerte, Geir.
Dejaré esto aquí por si quiere echarle un vistazo.
Jónas, eres libre de irte.
¿Lo entiendes ahora?
Gracias, Katrín.
-¿Blanqueo de dinero? -Katrín.
Y estás traficando con droga donde trabaja nuestra hija.
No estaba previsto que fuera así.
Conseguí un préstamo en el único puto sitio que me lo dio.
Pactamos cómo devolverlo y no debía haber ningún problema.
Subid al coche.
¿Quién es este?
Sube al coche.
Jónas, ¿quién es?
Ni palabra de la droga.
Vale.
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