All language subtitles for Love You To Death 2025 S01E01 1080p WEB H264 ETHEL

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Original subtitles

Bueno, empezamos.

Todo bien, ¿no?

Sí, sí. Estoy un poco nervioso, pero...

Bah, tranquilo. Venga, piensa en algo agradable, ¿eh?

No me voy a despertar, ¿no?, durante la operación.

Para eso está la anestesia.

Cuenta conmigo, tranquilo. Venga, cuenta conmigo.

- Uno.. - Uno...

Dos...

Tres...

Oye, pero ¿vas a venir a comer o no?

- Es que me he mareado, tío. - ¿Cómo que te has mareado?

Me he tenido que bajar de la bici, porque, si no, me mataba, tío.

Es que no me comes bien.

Ni verduras ni lentejas... No me comes nada. Oye, escúchame.

¿Quieres que te deje algún juego de la Super Nintendo?

¿Cómo que algún juego? La Nintendo es mía.

No te pongas materialista ahora.

Ya sabes: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo.

- De toda la vida. O sea... - Bueno, bueno, bueno.

Pregúntale si nos podemos llevar la freidora de aire.

Dile a tu novio que la freidora es de Gina.

- Como se la lleve, me mata. - No, no despertemos a la bestia.

- No le llames bestia a mi novia, tío. - Bueno, oye, te dejo.

Que tengo un lío de cables...

- Pero si la Nintendo no tiene cables. - ¡Hostia!

Pues no sé qué me estoy llevando entonces.

Joder, Edu, tío.

- Oye, ¿estás bien? - Sí, no sé.

El mareo este, que me raya un poco, tío.

Bueno, no te preocupes, que seguro que no es nada.

Tienes un angiosarcoma.

¿Un qué?

Un angiosarcoma es cáncer en el corazón,

para que me entiendas.

Can... Cáncer.

¿Tengo cáncer?

Yo solo me he mareado.

O sea, no fumo, no bebo, no...

Eso no tiene nada que ver.

El angiosarcoma es un tumor primario maligno de origen mesenquimal.

- ¿Mesenquimal? - Sí.

Los tumores cardíacos son extremadamente raros.

- Todo un reto. - ¿Un reto para quién?

Tienden a infiltrarse en el corazón e invadir las estructuras circundantes.

Mira, aquí puedes verlo.

¿Qué es esto? ¿Qué estoy viendo?

Tu corazón.

Los tumores cardíacos presentan una elevada mortalidad.

Aunque con un tratamiento quirúrgico agresivo

combinado con una quimioterapia adecuada,

podríamos eliminarlo por completo.

Pero en tu caso la quimioterapia no es una opción.

Dado el tamaño de los tejidos, hay que extirparlo inmediatamente.

De forma que nos vemos obligados a operarte en dos semanas.

Espera, ¿operarme en dos semanas?

¡Marc!

Sí.

Hay que pedir quirófano para dentro de dos semanas.

¿Dos semanas? Imposible. Tienen que ser tres.

Bueno, pues tres semanas.

Entonces tampoco es tan urgente. Lo podemos dejar reposar y...

- ¿Te coordinas con él, por favor? - Sí.

Perdone, pero ¿es necesario operar? ¿No hay otra opción?

Aunque la operación es complicada, no tenemos ninguna otra opción.

- Pero... - ¿De acuerdo? Vamos.

Vale, pero tampoco me eche. No sé, es importante esto.

Te entiendo, pero hay otros pacientes esperando.

Mira, firmas aquí.

- Protección de datos. Toma. - ¿Aquí? Vale.

Gracias.

- Y una cosa... - Sí, dime.

Que... No, que no le he preguntado al doctor una cosa.

Sí, dime, dime.

Vale. Que... ¿Él ha dicho supervivencia?

¿Tú sabes cuál es el porcentaje de supervivencia que tengo?

Lo siento, pero yo no estoy autorizado para dar esta información.

Ya. Ya, supongo, pero...

- ¿Me das el DNI, por favor? - Sí. ¿Qué tendré, un 90?

Esto lo tendrías que hablar con el médico.

¿Es un 50, un 40?

Toma, esto ya está.

¿Un 30?

- Es un 30. - No, yo no he dicho eso, ¿eh?

Pero has hecho una pausa rara.

- Mira, el Dr. Pisani es un gran médico. - Sí.

- ¿Vale? - No, no, si no lo dudo, pero...

Lo ha dicho todo muy seco, sin...

- Sin empatía. - Sin empatía.

Sin ninguna empatía. Va y la suelta.

La palabra maldita, cáncer.

Sí. Así, a las bravas. No hay...

- No hay tacto. - No hay tacto.

Ya, pero, Raúl... Te llamas Raúl, ¿no?

Sí, Raúl Gasca.

Raúl, ¿tú qué prefieres, Raúl?

¿Que te intervenga y te cure o que te dé un abrazo lleno de empatía?

Hermano, acabo de oír tu... Tu nota.

Lo siento mucho, nene. Qué heavy.

Bueno... Que sepas que...

Que, bueno, que me tienes aquí para lo que haga falta, tío, y que...

Que, a ver, que yo he estado leyendo hace poquito, tío,

que al final cáncer cáncer vamos a tener todos.

Ahora, más adelante, más tarde...

Casi mejor que sea ahora y nos ponemos manos a la obra y que te lo quiten ya.

Tú no sufras, hermano, ¿vale?

Y no te preocupes, que no se lo pienso decir a nadie, ¿vale?

Te quiero.

¡Vamos!

- Yo ahora quiero ser director de cine. - Claro, lo que me has dicho antes, sí.

¡Vamos!

No, es que eres de mucho lirili y muy poco lerele, ya te estoy viendo.

¡Vamos para abajo!

- Vale. Muy bien. Ha estado muy bien, sí. - ¿Qué? ¿Sí? Sí.

- Me gusta. - A mí también.

- Ha llegado un poco tarde. - Ya.

- Pero muy bien. - Siempre llego tarde.

- Me pasa esto... - Vale, vamos a mi casa.

- Guau. ¿En serio? ¿Sí? - Sí.

- Vámonos. - Perdóname.

- Venga, va. - Vamos.

- Escúchame una cosa. Chinchín. - Chinchín.

- Mi chupa. Mi chupa. - Dale.

- ¿Qué pasa con tu chupa? - La tenía aquí.

- ¿Habéis visto una chupa roja? - Vale, pues buscamos todos tu chupa.

No.

Tengo el móvil, tengo la cartera, tengo las llaves...

- Vamos a ayudarla, va. Equipo chaqueta. - Hostia puta.

¿Dónde ha dejado la chaqueta?

- Es lunes. - Claro.

- Hoy no es domingo. - No.

- Vale, tengo un funeral. - ¿Qué dices?

- Ahora, en media hora. - Lo siento, tía. Lo siento.

Necesito mi chaqueta. No está, joder. No está, no está.

Tengo que ir al trabajo a por un móvil.

Ir a casa de mi hermana porque no puedo entrar en mi casa.

Le cojo ropa a ella. Y de ahí me voy al tanatorio.

Vale, vale. Escucha.

- ¿Qué? - Estoy contigo 100%, ¿vale?

- Sí. - Voy contigo a todo, te ayudo en todo.

- Oye, me caes superbién, tío. - Tú también me caes muy bien.

Vale. Pues, venga, vámonos.

Oye, nos hacemos la última, ¿vale?

Amor, por favor, vete vistiendo, que llegaremos tardísimo al Garden.

- ¿Qué haces? - Nada.

- ¿Qué estás mirando? - Nada, nada.

¿Es porno? Que no pasa nada, ¿eh?

- Que no lo es. - ¿No es?

Porque a lo mejor alguien se ha levantado juguetón esta mañana, ¿no?

¿Qué pasa?

Te... Os quiero.

- Vale. - Y nosotros también.

- ¿Vale? - Sí. Vale.

- ¿Qué le pasa? - No sé.

- Está como nervioso por la mudanza y... - Ah, claro.

Qué ganas de que se vaya a vivir con Gerard y venirme aquí contigo, ¿no?

Sí.

Ay, amor, ya sé lo que te pasa.

Tienes miedo. No pasa nada. Tienes miedo a que esto salga mal,

pero es que los miedos los tenemos que abrazar como cualquier otra emoción.

- Ya... - Mira, vamos a hacer una cosa

- que me dijo Luca, ¿vale? - ¿Quién es Luca?

Mi coach emocional. Vale, cierra los ojos.

Cierra. Vale, vamos a pensar:

"¿Esto que estoy sintiendo es por algo que está sucediendo ahora

o es por algo que podría suceder en un futuro?".

- Podría. - Bien.

Pues si es "podría", es un miedo imaginario.

- Imaginario... - Sí. Tienes ansiedad anticipativa.

Anticipativa...

Y ahora te voy a hacer una pregunta, ¿vale?

- Sí. - Y, por favor,

solo te pido que seas muy honesto conmigo.

- Vale. - Abre los ojos, por favor.

- Estabas viendo porno, ¿a que sí? - Sí.

- Venga, va, vístete. Corre. - Voy. Voy.

- Voy a la ducha. - Sí.

- Hola, buenas. - Bon dia. Vamos a...

De un lado para otro, entonces nos vas a acompañar, ¿vale?

Raúl, los vas a romper. ¿Puedes parar?

Es como de centro budista.

Ya, pues luego los tendremos que pagar.

A ver... Oye, ¿y si cogiéramos una de estas que cuelgan?

¿Qué te parece? ¿O es demasiado? No...

Si a ti te gusta...

Ya. Sí. Es que no lo visualizo. No, no me gusta.

- Yo tengo que bajar decibelios. - Hay que bajarlos un poco.

Porque ahora tengo que llegar y tengo que aparentar que estoy...

- Estás bien, ¿eh? A ver, mírame. Mírame. - Recién levantada.

Mírame, mírame.

Estás perfecta.

- Esto es un ficus, ¿no? - Sí.

¿Y una de estas?

Imagínate, le ponemos un macetero de mimbre,

pero en la entrada, donde está el perchero, ¿no?

- Supongo. Sí. Si a ti... - Si a mí me gusta. Me ha quedado claro.

Vale.

- Aquí, aquí. Es aquí, ¿no? - O sea... Aquí. Aquí, sí.

- Sí, sí. - Tú quédate aquí.

- ¿Aquí? - Bueno, ahora vengo.

Vale.

Bon dia, bon dia, bon dia.

- Bon dia. - ¿Has visto mi móvil del trabajo?

No.

Oye, ¿qué haces?

- Estoy esperando. - ¿Esperando a qué?

A que me digas lo que tengo que hacer.

Pero, bueno, chica, ponte con la campaña de movilidad.

O sea... A ver, ¿qué tal va la campaña?

Con mucho retraso, pero no es mi culpa.

Pues claro que no es tu culpa, eres la becaria.

Y un poquito... rarita también.

Mira, aquí está, qué bien. Me voy antes de que llegue...

¡Eh, Marta, Marta!

Me encanta verte en la oficina.

Sobre todo porque te pago un sueldo por hacerlo.

Me tengo que ir porque tengo el día libre.

¿Recuerdas que te lo dije?

No, no, no me dijiste nada.

Eh, claro que te lo dije. En la reunión esta del otro día.

- ¿Se lo dije o no se lo dije? - No se lo dijiste.

- Coño, Iveth di que sí. - No sé mentir.

Chica, pues no te dediques a la publicidad. Joder.

- Escucha, tengo que ir al tanatorio. - ¡Anda!

¿Otro abuelo? Cinco abuelos ya, no sé...

Pues no. Es un amigo de la infancia, es del instituto.

Lo siento. ¿Era muy cercano?

Pues sí, tuvimos una historia de amor...

A unos tíos míos los mataron hace unos años.

¿Qué dices?

Sí, un ajuste de cuentas. Degollados.

Marta, sabes que no me gusta ir de jefe.

- ¿Tienes el eslogan de Chance? - Me tengo que pirar, Nano.

- Me están... - Adelante con los papeles del despido.

- Joder. Vale, sí, sí lo tengo. - Páralos.

- Sí lo tengo. Sí lo tengo. - A ver.

- "Justo, sencillo y personal". - Me encanta.

Una puta mierda. Adelante con los papeles.

Vale, no, no. Escucha, escucha. Dame una chance.

Dame una chance.

No lo pillo.

- ¿De qué es esto? De una... - Venta de segunda mano.

"Gana dinero dejándolo ir".

- Es bueno. Nos quedamos con ese. - Sí.

- Eres buena. - Es cojonudo, lo sabes.

Me voy. Hala, hasta luego.

No hagas nada con los papeles, ¿eh?

Tengo una bajona ahora mismo... ¿Podemos parar a comprar algo?

Sí, un Aquarius y un...

- Cerveza. A mí me espabila. - ¿Sí, una cerveza? Vale.

¿Este ficus te gusta?

Sí. Si a ti te gusta...

No, Raúl, yo no he dicho que a mí me guste.

Yo te estoy preguntando si te gusta a ti.

Bueno, querías un ficus para el balcón. O sea, que...

Déjalo, Raúl, es que no... Da igual.

- ¿En serio? - Me has dicho que lo deje.

Ya, Raúl, pero es que no tienes que hacer siempre todo lo que yo te diga.

Da igual, da igual. No pasa nada.

No pasa nada, no me voy a enfadar. Esto es un estado de ansiedad.

Esto es un estado que puedo trascender. Es un estado que puedo superar.

- Gina, ¿qué dices? - No, no... Nada.

¿Sabes qué? Vamos a hacer una cosa.

Vamos a coger las plantitas que queramos.

Las vamos a poner en la cesta, luego nos las llevamos a casa,

pagamos y ya vemos, ¿no?

Yo ya le encontraré un sitio a cada una.

En realidad a mí las plantas no... No me importaban tanto.

No entiendo nada. ¿Qué pasa?

- Nada. - Sí, sí que pasa algo.

Porque pones esa voz aguda que te sale cuando quieres decir algo

- que no te atreves a decir. - Eso no es verdad.

- Mira, tres tonos más. - ¡Joder, Raúl!

Uno más.

¿Qué pasa?

Raúl...

Ya no pones la voz aguda.

No.

Porque ahora sí que...

Sí que te voy a decir algo que no me atrevía a decirte.

¿Y es...

Que lo tenemos que dejar.

¿Pagamos?

Sí, aquí estamos. Vale.

Pero ¿qué es esto? ¿Quién es esta gente?

- Cuidado, que es peligroso. - No, no.

Se te puede pegar la pijería.

- Vuelve, por favor. - Un minuto, un minuto.

Hello.

¡Qué sorpresa!

- ¿No tenías un funeral o no sé qué? - Sí, precisamente.

He ido a trabajar y no me da tiempo a pasar por casa a cambiarme.

¿Me dejas un look de esos tuyos ideales para funerales?

Pero ¿por qué? Si yo te veo muy guapa.

Mira, justo he abierto y digo: "Hoy estás muy guapa".

Hueles a tabaco que flipas.

- Pero mucha luz. - ¿En serio? Apesto.

Bueno, sí, pero es verdad, tengo el guapo subido.

Sí, sí, sí.

Déjame la camisa esa de Cortefiel negra que tienes

que parece que arrastras una depresión crónica.

Es que creo que no te va bien esta.

¿Cómo que no me va a valer? Pero si estás preñada.

- Por eso. - Toda tu ropa me vale.

- ¡Ana! - Ya, pero no...

- ¿Qué? - ¿Qué ha sido eso?

¿El qué?

- Yo he oído a alguien. - No.

Que no es Joel.

- ¿Qué te pasa? - ¿Anita? ¿Tienes un...

- ¿Estás engañando a Joel? - Pero ¿qué dices, tía?

- ¿Estás tonta o qué te pasa? - No me lo puedo creer.

- ¡Bravo! ¡Mi hermana no es una monja! - ¡Marta!

- ¿Te puedes callar? Me acabo de mudar. - ¡Le encantan los penes ajenos!

¿Te puedes callar, de verdad? Eres pesadísima. Entra y cállate ya.

Gracias.

¿Y esto?

- ¿Qué estás haciendo? - Nada.

¿Cómo que nada? Esto parece como del Pinterest, ¿no?

Espera, espera. ¿Estás celebrando la baby shower?

¿No has invitado a la tía de la criatura que llevas dentro a la baby shower?

Ha sido totalmente improvisado,

que han venido así, como rápido, y me han traído cuatro cosas de nada.

Yo estoy flipando.

Has aprovechado que me iba a un funeral para celebrar tu baby shower.

Mira, no me vengas ahora con los dramitas estos así falsos

- porque no, ¿eh? - ¿Qué dramita falso? Que es mi sobrina.

- Sobrino. - Sí, o sea, sí, mi sobrino.

Si te llego a decir que es la fiesta del bebé, ni vienes.

Bueno, pues te hubiera traído el regalo.

- Claro. - Pero para ti.

No para el bebé, como toda esta peña.

Ya me dirás tú qué va a hacer un bebé con un oso de estos gigantes.

Se va a ahogar aquí entre tanto pelo.

A mí me duele que no cuentes conmigo, Ana.

Perdona, pero es que no lo entiendo. ¿Así, de la nada?

Hombre, de la nada no, Raúl.

Yo llevo mucho tiempo tirando de esta relación.

Pero nunca me lo habías dicho.

Mira, este debería ser un momento muy bonito para nosotros,

y yo siento que te estoy arrastrando. Otra vez, como siempre.

Mira, Gina, yo no estoy bien, ¿vale?

¿Sabes qué pasa? Es que nunca estás bien, Raúl.

Mira esta mañana.

Ni nos acostamos ya.

Esta mañana te quería explicar algo.

- Ah, ¿sí? - La semana pasada...

- Muy bien. - Tuve que hacerme unas pruebas.

No, no, no. Disculpa. Perdona.

Íbamos nosotros.

Ya, pero si no avanzáis, es lo que hay, chicos.

O sea, ¿no vas a hacer nada?

No sé. Ya está. Le están cobrando.

Ya está. Se nos acaban de colar en la puta cara

y otra vez lo tengo que hacer yo todo.

Si mide tres metros, como para decirle algo.

Bueno, que después la gente a veces aparenta mucho

y alguien ágil y rápido...

¿Qué haces? ¿Qué haces? ¿De qué tienes tanto miedo?

Hombre, yo creo que es obvio.

Es que yo pensaba que tú serías una persona más válida.

Sí, menos autocomplaciente, más perseverante.

Perdona, disculpa. Íbamos nosotros. Es que...

No sé, alegre, motivado, un poco positivo...

Sí, lo entiendo, lo entiendo. Perdona, íbamos, pero que...

- Te entiendo, ¿sabes? - ¿Cómo?

Porque yo también estuve tirando del carro

con mi ex todo el tiempo.

Ah, ¿sí?

Sí. Tres años igual tirados a la basura.

Aquí nada de tres años, ¿eh?

- Estábamos bien y todo iba bien. - Yo no sé si tú y yo hemos estado bien.

- Lo siento. Necesitaba de él un 100%.. - Y él te daba un 30%

- Exacto, exactamente eso. - Es que es así.

- Porcentajes ahora no, por favor. - Así eres tú, Raúl.

De casa al trabajo y del trabajo a casa.

Y, ¡uh!, cuidado, los viernes... ¡Uh, desmadre!

Pizza.

- Es que era igual. - Ya.

Lo más emocionante que hemos hecho este año es ver El juego del calamar.

Tú sabes que lo vimos porque, si no, me excluían en el trabajo.

Se me hizo eterna, Raúl.

No puedo seguir con esto. No puedo, no puedo. Ya está.

- Guau. ¡Qué manos más grandes! - No puedes.

No.

Gracias.

- Esto ha sido un poco raro. - Ánimo, hermana.

- Gracias. - Ánimo.

¿Lo ves? Es que todo el mundo lo ve. Si todos me lo dicen.

¿Todos? Pero ¿cuánto tiempo llevas hablando de esto?

Luca me lo dejó claro.

Yo tengo que proyectar energías positivas para poder atraer energías mejores.

¿Vais a pagar en tarjeta o en efectivo?

- Tarjeta. - Sí.

Yo quiero que atraigas energías.

No, Raúl, tú me las bajas. Yo estoy aquí y tú estás aquí.

Tenemos un dos por uno en las plantas si os interesa.

- No, está bien. - No, gracias.

- Yo estoy aquí. Contigo. - No, tú no estás aquí.

¿Queréis hacer una donación para la Cruz Roja?

- No. - No, gracias, no.

- Ratas. - Estamos aquí los dos juntos.

- Arriba. - Tú me haces...

Y me hundes.

Serán 12,80.

- Eso ha sido fuerte. - ¿Una bolsa?

- No... - No. No, gracias.

No queremos bolsa. Gracias, no.

Ya hablaremos.

Chao.

¿Qué?

No sé... ¿Me puedes dejar en casa?

O sea, lo estamos dejando, Raúl.

Y, en vez de intentar arreglarlo o hacer algo,

a ti lo único que te importa es si te puedo dejar en casa.

- Bueno... - Es increíble. De verdad, increíble.

- Guau. - No sé. Pues no me lleves. Era porque...

- te viene de camino. - Adiós.

Puto tóxico de mierda.

Tranquilo, tranquilo. Ya está aquí mamá. Ya está mamá.

- Ya está mamá. - ¿Quieres que te lo calme?

A ver, que ya sé, ¿eh?

A ver, la experiencia es un grado, ¿eh? Conmigo los niños meditan.

- ¿Meditan? - Pásamelo y te lo demuestro.

Eres como la mujer que susurra a los caballos, pero con los niños.

Tú no tienes hijos, ¿no?

No, no me interesan.

¿No? ¿Y a qué te dedicas?

Pues soy creativa publicitaria.

Yo también soy creativa publicitaria. La verdad es que...

Como si no estuviera, ¿vale?

- Ya está. Gracias. Para. - Vale, sí.

Pero, bueno, ya sabéis que ahora estoy en modo mamá de Marcos

y solo hablamos de cómo se me hinchan los pies.

Sí, total.

Pero de repente me pongo el sombrero de creativa

y, bueno, publi para arriba, para abajo, llamadas, madrugones...

Y otra vez, sombrero de mamá de Marcos.

Juegos, un poquito de... ¿Sabes?

Soy graciosa, ¿eh?

- Mucho. - Ya lo sé.

Te habrás gastado una pasta con tanto sombrero.

- Vamos a hacernos una fotito de grupo. - Venga, va. Vamos a hacernos una foto.

- Marta... - Ponte, Marta, va.

Pero si yo no soy nadie...

- Venga, va. - ¡Mamis! Sí.

- Esto no, esto es de... Es de mi bebé... - Me voy a adaptar.

Me voy a adaptar al medio.

Muy buena tu hermana. Mira, mira, mira.

- Es de mi bebé. - Tiene unas salidas a veces...

- Venga, va. Muy bien. - ¡Mamis! ¡Mamis!

- Muy bien. - No, en serio.

O sea, cuando tienes a tu hijo, descubres lo que es el verdadero amor.

Bueno, eso si no te sale gilipollas y te arruina la vida.

Bueno, voy a cambiar el carrete, ¿vale? Porque estoy un poco tenso.

Bueno, a ver, que también tendrá cosas buenas, ¿eh?

- No digo que no. - Yo me cagué, ¿eh?, cuando di a luz.

¿Qué dices?

Sí. Bueno, de hecho, mi marido lo grabó.

- Mira. - Perfecto.

Ah, nos lo vas a enseñar.

- Me cago. Me cago. - Mira cómo me cago.

Hombre, claro que te cagas. ¿Cómo no te vas a cagar?

Tienes a un ser con ojos y uñas pegándote patadas en el bazo.

- Marta. - Como mínimo, te cagas.

En fin, que no es para mí esto. No es para mí.

Yo no me veo de madre, ni de coña.

Claro que no te ves. Porque no estás embarazada.

Bueno, pero podría estarlo, ¿eh? Soy fértil. Puedo quedarme embarazada.

- Follo mucho. - Pero estoy yo embarazada y no tú.

- Yo no me había dado cuenta. Fíjate. - Pues sí, estoy muy embarazada

y es mi fiesta y no tu fiesta. No sé si te has dado cuenta.

- Oye, ¿abrimos los regalos? - Que no hay regalos, Marta.

No hay regalos. Son cajas vacías que he puesto ahí para las fotos.

Que me han regalado tres mierdas. Ya está, ya lo he dicho.

- ¡Oye! - Perdona, Ana, eso no se dice.

Sí que es verdad que lo elegiste tú.

- Es verdad que fue tu idea. - Qué bien, ¿eh?

Mi hermana, qué bien. Muchísimas gracias, Marta,

por hacer que uno de los días más felices de mi vida

se convierta en una pesadilla antes de parir.

Muchísimas gracias, Marta.

Bueno, Ana, venga. Tranquilízate.

- Ana, tranquila. - Tranquila. Relájate. Ve a terapia.

Que ya voy a terapia.

¿No te acuerdas que te dije de ir a una sesión juntas?

Sí, pero yo no voy a ir para que me den consejos que ya sé.

- Bueno, pues a mí me ayuda. - Vamos juntos.

Vale, por 60 euros te digo lo que te pasa.

Tienes una vida aburrida, monótona, que no te gusta nada.

- ¿Te puedes callar ya? - ¿Qué haces?

Ay, perdón, cariño, que no te había visto para nada, ¿eh? Perdón.

- Suéltame, imbécil. - ¿Qué haces, niño?

¿Tu hijo es gilipollas o qué coño le pasa?

Perdona, le has pegado tú primera.

¿Le acabas de llamar gilipollas a mi hijo?

- Le ha dado un cabezazo a mi hermana. - Ha sido una confusión, ¿vale?

¿Qué coño confusión? Si me ha reventado la puta nariz.

- Bueno, tranquila, amor. - Claro, Joel, ponte de su parte, tío.

- Tú cállate, ¿eh? No te metas ya. - Vale. Bueno, yo no... Sí, sí.

¿No estás viendo que me está saliendo sangre?

- No pasa nada. Es un niño. No... - Un niño hijo de puta es.

¿Qué... ¿Qué haces?

¿Me acabas de dar un puñetazo en la cabeza, Miriam?

No, ha sido un impulso.

Pues pégame. Pégame si te atreves, que estoy embarazada. Pégame.

No te voy a pegar porque estás embarazada.

Pero, si quieres, te dejo que me la devuelvas. Flojito.

- Pues toma. - Que me ha dado.

A ver...

Pues ahora me la devuelves tú y ya está.

No nos podemos pegar porque estamos embarazadas.

Pues tú estás más gorda que yo.

Porque estoy más embarazada, pero gorda no estoy. Es solo barriga.

Te quiero mucho, Miriam.

Es que me siento muy sola.

- Claro. - Claro.

Es que tengo el culo gigante. No me reconozco.

No es verdad.

Quita.

- Cariño... - ¡Que me quiero ir sola!

Vale.

- Mamá. - Ya voy...

Es que no puedo más.

- Haz fotos. - Sí, hago fotos, hago fotos.

- Todo el mundo manda aquí. - Oye, ¿esto tiene alcohol? No, ¿no?

No, no tiene alcohol.

- Vaya drama. - Vale, ya está.

Oye, pero que estar embarazada también tiene cosas buenas.

- Claro. Seguro que sí. - Sí.

Te crecen las tetas que no veas. Mírala.

Eso sí. Eso sí.

- ¿Puedo? - Sí.

Sí. Buenas tetas.

Mías.

Y no te viene la regla, que es un detalle.

- También. - Eso es un detalle.

- No se habla mucho de esto. - Bueno, y la piel.

- Y el pelo, que está como reluciente. - También.

- Tienes el guapo subido. - Sí.

Me lo dicen un montón.

Yo te lo dije ayer.

Sí. Hoy no, pero ayer sí que me lo dijiste.

¿El guapo subido?

Sí, mira.

Vaya pava, tío.

No había otro momento para bajarse del barco. No había.

Aún no lo sabía, tío.

Eso da igual, tío. Que son muchas cosas en la mochila ya, Raúl.

Eres el único que lo sabe, por cierto.

Bueno, Raúl, es que ya... Ya se veía venir.

Esta chica no estaba bien. Si lo sabía todo el mundo.

Pero esto es bueno, Raúl, para nosotros.

Hablaba del cáncer, tío.

¿Cuánta gente sabía lo de Gina?

A ver, Raúl. Vivo contigo, tío.

Y hace meses que no oigo los muelles del colchón.

Bueno, es que mi colchón es viscoelástico.

Sí, ya, ¿y los jadeos también son viscoelásticos?

Gina es de jadear por dentro.

Bueno, encima reprime su placer, ¿no? Es que esto estaba muerto, Raúl.

Tú no estabas enamorado de ella. Tú estabas enamorado de la comodidad.

Y otra cosa que te voy a decir, ¿eh? Y que no te sepa mal.

Vete a saber tú si este cáncer no te lo ha generado...

- ella. - Va, tío.

Bonita la planta, ¿eh?

Sí.

Tiene que haber más.

Uno.

- ¿Qué haces? - ¡Coño!

- Qué susto me has dado, mamá. - ¿Estás robando?

¿Qué voy a estar robando?

- Ana me ha dado esto para ti. - Vale.

¿Qué le has hecho, que no para de llorar?

Lo siento. Me voy. Eso es lo que queréis todos.

Bueno, ¿y qué esperabas?

La pobre lleva meses preparando esta fiesta.

Llegas tú y todo son gritos, hija.

¿Meses?

Sí.

Bueno, ahora me siento mucho mejor. Gracias.

¿Te han crecido las tetas?

No, no, tengo la regla.

Oye, y, además, ¿por qué te molesta tanto?

Si, de habértelo dicho, no habrías venido.

Es que no entiendo por qué.

¿Porque tengo una vida que ella no entiende?

No, pero ni ella ni yo, ¿eh? Estamos preocupadas por ti.

Si alguien está preocupada aquí, soy yo.

Ah, ¿sí?

Mi hermana ha puesto una foto suya en la tarta.

- ¿Y? - ¿Has visto la basura?

- ¿Qué? - Lava todo, mamá.

Lava el plástico antes de tirarlo.

Se supone que es lo que hay que hacer cuando se recicla.

Bueno, ya sabes a lo que me refiero.

Es que de verdad que nos preocupa que no avanzas, hija.

¿Qué es para ti avanzar? ¿Casarte con el primer gilipollas que te encuentres?

No es gilipollas, ¿eh? Es Asperger.

Que no me líes, mamá. No me líes. A mí me gusta mucho mi vida.

De aquí a diez años, lo que pase... Pues ya veremos.

Sí. ¿Y adónde vas ahora?

A un lugar donde aprecien mis ganas de vivir el presente.

Sí, pero devuelve antes lo que has robado, ¿eh?

- Que no he robado nada. - Devuélvelo.

Anda, mira quién tenemos por aquí.

Tú eres el que le ha dado un cabezazo a mi hermana, ¿no?

Tu hermana es imbécil.

Pues, como vuelvas a tocarla,

te juro que te arranco los ojos y me los pongo de llavero.

Enano hijo de la gran puta.

Hala, ya está.

Huyamos.

Has mirado en Google, ¿no?

Eres tonto, porque esto es lo primero que no tienes que hacer.

Si pasa hasta con una puta verruguita.

Tú pon "verruguita" en Google, a ver qué sale.

Que no vamos a vivir muchos años, macho.

Algún momento u otro, todos tendremos cáncer.

- Mi tía Dolores. - ¿Qué?

Mira lo que le pasó.

No, pues que tenía cáncer de faringe, tal,

quimio, historias, tal, no sé qué, ¿y dónde está ahora?

¿Dónde está?

Pues cantando en el Liceu, tío. Cantando en el Liceu.

No es la protagonista, está en el coro y tal,

pero la mujer está cantando, ¿sabes? O sea, y tenía la laringe hecha polvo.

Me dijeron que la operación tiene un 30% de probabilidades de salir bien.

¿Cómo un 30?

- 30. - Raúl, pero un 30 es un montón.

- Va, tío, va. - Que sí, cojones.

Imagínate que yo te digo: "Esta noche salimos de fiesta

y hay un 30% de posibilidades de que llueva". ¿Tú qué haces?

- Pues no sé. Pues cogería un paraguas. - Claro. ¿No?

- Sí. - Te tiro otra.

Tienes un 30% de posibilidades de ligar.

Pues cogería condones, fijo.

Bueno, ahí te has venido arriba, pero muy bien, tío. Esta es la actitud.

Mira... Si tú plantas lentejas, ¿no?

- ¿Tú plantas lentejas? - Es un ejemplo, Raúl.

Plantas lentejas. Y les hablas bien. Con positividad. ¿Qué pasa?

- Yo qué sé. - Coño, pues que florecen, Raúl.

- ¿En serio? - Sí.

En cambio, si no les hablas bien y tal, ¿qué hacen? Pues se pudren.

Y esto es como la vida.

Y no me lo estoy inventando yo, que esto es ciencia, ¿eh, Raúl?

- No sabía. - Pues ya lo sabes.

Pero, claro, de un 30%

te sale un 70% de probabilidades de que no salga bien, ¿sabes?

La cosa cambia que flipas.

Bueno, pues contrastar, Raúl. Contrastemos.

Busquemos otra opinión. Mira, mi primo es médico.

- No, tu primo no es médico. - No, ahora mi primo no es médico, ¿no?

- Es que no lo es. - Es el orgullo de mi familia, tío.

Que ha salido del barrio, que me quitó el lumbago. No es médico.

Porque hace acupuntura, ¿no? Acupuntura.

Pues, no sé, no creo que esto se me quite pinchándome agujas en el culo.

Que no solo hace acupuntura.

Que también te pone unas ventosas que te dejan de puta madre, tío,

que es la hostia. Yo le llamo, joder.

- Vamos a cambiar de tema, va. - Vale.

¿Por qué vas tan arreglado? ¿Adónde vas?

No, vamos. Vamos.

¿En serio me has traído a un funeral?

Dije que vendría, joder.

Tampoco sabía que te iba a dejar la novia.

¿Por lo menos conoces al fallecido?

Sí. ¿Tú te acuerdas de David?

- No. ¿Quién? - Iba con nosotros al instituto.

Un tío alto, guapo, fuerte, sano. Pues pum.

- ¿Qué? ¿Cáncer? - No, qué va.

Le pilló un autobús en la Diagonal.

Yo me he enrollado con su hermano pequeño. Mira.

La semana pasada, tío. Lloret de Mar. Míralo qué guapo. Lleno de vida, tío.

¿Aún tiene Instagram? Pero si está muerto.

¿Por qué no se lo cierran?

No, hombre, se deja un poco abierto después de morir. Es el protocolo.

No, no. A mí me lo cierras.

Tranqui, que tus cuatro seguidores no se van a rayar.

Muchas gracias.

Escucha. Esto sí que es una putada y no lo tuyo.

Que estamos vivos, joder. Que de la caja de pino no se sale.

Ya.

Que tú vas a vivir, que te lo han encontrado.

¿Tú por qué crees que te he traído aquí?

- Por tu colega, ¿no? - Y para que valores, Raúl,

- y te empapes un poco de vida, hostia. - ¿Qué dices, tío?

Si esto es superdeprimente. Yo no quiero nada de esto, ¿eh?

No, no, no, a mí nada de funeral. Os vais a comer una paella e invito yo.

Qué clase.

Y nada de flores. Nada de flores.

No me representan. Se me mueren todas. No quiero flores.

Vale, ni un pétalo. Venga, vamos.

Lo siento mucho.

¿No van a sacar nada de comer? ¿No tienen un Ferrero Rocher ni nada?

Esto vale una pasta que flipas.

Pues yo no he comido, tío.

En las pelis americanas, tío, no paran de sacar comida y aquí...

Es un paripé para sentirse mejor ellos.

Esto en México lo viven de otra manera, ¿eh? ¿Tú has visto Coco?

No.

Pues sí, tío. Celebran la muerte.

Te hubieran sacado unos chilaquiles, unos tacos, unas cosas.

Cuando salgan de aquí, ya no van a pensar más en él.

Mira, es aquí.

- Gracias por venir. - No, hombre, no, por favor.

Hace nada estaba cenando con su mujer y de repente...

¿Estaba casado?

Sí. Sí, sí, su mujer está destrozada.

- ¡Edu! - Hola, Luna.

Lo siento. Lo siento.

- Gracias. Oye, gracias por venir. - Nada, faltaría más.

Él es Raúl. Iba con nosotros al cole.

- De pequeños, claro. - Hola, encantada.

Qué rabia, es que tenía aún tantas cosas por hacer que...

Y tan joven.

- Era el amor de mi vida. - Ya. Ya, ya.

- Oye, ¿tú de qué conocías a... Sí. - ¿A...

Pues yo de hace 15 o 20 años.

Y estuve...

enrollada con él.

De hecho, él fue el primero.

O sea, él fue el primero en entrar en mi jardín secreto.

Conquistó el bosque entero de Narnia. Y, por qué no decirlo,

la cueva secreta detrás del bosque de Narnia.

No sé si...

Te a... Te acompaño en el sentimiento.

Jo... Me cago en...

Vamos a la misa. Te dejamos, ¿vale?

Sí. Ahora va a empezar en cinco minutos.

Gracias, ¿eh?

¿Cómo lo sabías?

- Vamos, Raúl. - Le quiero preguntar una cosa. Una cosa.

¿Cómo lo sabías? No, que has dicho que era el amor de tu vida.

¿Cómo lo sabías?

Porque era la mejor persona que he conocido en mi vida.

Y ahora me imagino una vida sin él y no tiene sentido.

Pero, mira, me consuela que sabía lo mucho que le quería.

Eso...

Nadie debería irse de aquí sin haber vivido esto.

Nadie.

- Nadie. - Lo siento mucho.

Gracias, ¿eh?

- Venga. - Raúl, nos vamos.

- No, no, tranquilo. Está todo bien. - Lo siento.

Mira, mira, mira, mira.

Eso es la varilla, que no la tienen limpia.

¿Tenía sobrepeso?

No, no, no. Estaba atlético, te he dicho.

Vale, vale, vale, vale. Ahora sí.

Familiares...

Yo me voy a morir más solo que la una, tío, sin nadie que me dé la mano.

No digas tonterías, hombre. Yo te voy a dar la mano. No te vas a ir solo.

Yo no quiero que me des tú la mano, tío.

Familiares...

¿No le pueden cortar el micro?

No eres la protagonista, chica. No lo eres.

- Ya. - No te hagas aquí tu canción.

No te hagas tu canción entera.

El amor está sobrevalorado.

¿Tú sabes lo que es la dependencia emocional?

¿Y el daño que nos ha hecho en nuestra vida?

Eso me lo dice el que no ha sabido estar solo en los últimos diez años.

Bueno, relájate.

El amor lo puedes encontrar en cualquier esquina.

O sea, donde menos te lo esperas.

Nuestro hermano...

¡Hostias!

- Perdón. - Siéntese. Siéntese.

Disculpa. Perdón.

Qué bonitos los zapatos.

Familiares y amigos, estamos hoy aquí para dar nuestro último adiós a David.

Es bueno que en estos momentos tristes

nos reunamos para así hacer más llevadero el dolor de esta pérdida.

- Una Polaroid. - Nuestro hermano David

ha muerto en la paz de Dios.

Tú entiéndeme, esto es como un show, ¿no?

Al final, si no hay ritmo...,

- la gente pierde el interés. - Ya.

Y, ahora, había un familiar que quería decir unas palabras sobre David.

Me cago en mi puta vida.

- Ahí está. - ¡Hostia!

Hable si quiere, sí.

Hable, por favor.

- ¿Yo? - Sí, hable.

¿Y esta?

Sí, sí, va... Vale.

- Hola a todos. - ¿Va de empalme?

¿Qué puedo decir de David? Puedo decir que no le veo desde el cole.

Era una persona muy... muy enérgica. Ya me entendéis.

Muy amigo de sus amigos, ¿no?

Todas esas cosas ya que vais a decir todos

seguramente ahora en un momento.

¿Verdad, padre?

A ver, es que David era un puto desastre.

Sí, sí, era un puto desastre. No hagáis: "Oh, oh, oh".

Y puede que no fuera el mejor hijo del mundo,

que robara a sus padres para pillar droga.

Puede ser, bueno...

A ver, una vez. Por lo menos, yo sé de una.

Que no fuera el mejor novio del mundo.

Que le pusiera los cuernos a su novia... no sé cuántas veces.

Algunas de ellas conmigo.

O sea...

Yo también me lo follé.

Lo digo sobre todo porque era alguien que era libre.

O sea, era alguien que se dejaba llevar, que hacía lo que quería.

¿Me metió los cuernos?

- Y no vivía de acuerdo... - Tú también, ¿no?

Pero no es lo mismo, hombre.

Un poquito putita eres. Un poquito.

A lo que iba es que...

Es que yo creo que él hizo lo que pudo.

Igual que todos hacemos lo que podemos, ¿no?

Y la cagamos.

La cagamos mucho. La cagamos muchísimo.

Pero, bueno, no somos perfectos, ¿no?

Y, además, ¿qué más da?

Porque al final, después de la vida, no hay nada.

Nada de esto va a importar dentro de cien años,

cuando todos seamos polvo.

Nada. Lo único que va a importar es lo que hayamos hecho,

lo que hayamos vivido, cómo lo hayamos vivido.

Que hayamos aprovechado la vida, ¿no?

Que ese es el regalo que nos ha dejado David.

Aprender a vivir la vida pase lo que pase.

- Lo que hay que tener para vivir. - Reina. Muy bien.

Perdón. Bueno, me voy a callar.

¿Hay alguien que esté conmigo? ¿Hay alguien que lo vea como yo?

Sí, yo.

Ahora el otro.

- ¿Tú? - Pero ¿qué haces, desgraciado?

Baja la mano, que está mirando la gente.

TANATORIO DE COLLSEROLA

A mí me conoce gente. Y tú: "Levanto la mano, levanto la mano".

Me he emocionado. ¿Qué quieres que te diga?

Contrólate, tío. Anda, mira, tu hermana gemela.

¡Coño! Pero si esta iba con nosotros al instituto.

- Ah, ¿sí? - ¿No te acuerdas

que la echaron un montón de veces?

Que si fumaba en los lavabos,

que si fumaba no sé qué, que si salía con un tío que tenía casi 40 palos...

- ¿Te acue... ¿Dónde vas? ¿Dónde vas? - Vete.

Tú... Tú a tu puta bola, ¿eh?

Hola.

Hola.

Bueno, soy Raúl.

¿Quién?

Íbamos juntos al insti.

¿Tú y yo?

Sí, tú ibas a un... ¿A un curso más, puede ser?

¡Marta!

- ¿Un curso más? - ¡Marta!

- ¿Tienes... algo que hacer ahora? - ¡Marta!

No. No.

¿Tomamos algo?

- Sí. Sí, sí. Vale. - Venga. Aquí.

- Sí. Vale, aquí. Sí. Vale. - Aquí. Venga.

No, no.

- ¿Vamos? - Vale.

- Sí. Vamos. - Vale, venga.

Venga, va. Venga, va. Muy bien.

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