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Sabes, a nosotros no nos gusta la guerra, enténdeme.
Además, todos nuestros negocios son negocios de familia.
Ya está.
¿Aló? Yo voy.
Yo, papá, ¿cómo andas?
Wilmer, es que... ¿Qué pasó?
Agarraron a tu tío Leonardo.
¿Cómo?
¿Qué pasó?
Parece que siguieron al flaco. Le cayeron en la casa donde estaba.
Pero como hijo de putas, ve.
¿Qué pasa?
En este momento lo están llevando a Villahermosa.
Ya mismo salgo para allá, oye.
¿Qué pasó, Wilmer?
¡Wilmer, decime algo!
Ay, no sabrá qué... Ay, Miguel.
Bueno, primero que todo, quiero dar un agradecimiento a todos los medios de
comunicación presentes en este día tan especial.
Y tan importante para el país.
Queremos informar mediante este comunicado que el señor Leonardo
jefe máximo del cartel de Cali, ha sido capturado por la Policía Nacional.
¿Cómo lo localizaron, coronel? ¿Se filtró alguna información?
Esta captura de Villegas ha sido un trabajo muy fuerte, muy disciplinado, en
conjunto de la Policía Nacional.
Y el trabajo eficaz de inteligencia de bloque útil.
¿Qué va a pasar ahora con Leonardo Villegas?
En este momento está aquí ya en la cárcel Villahermosa y ya va a ser
Sin grita.
Hay que celebrar que Leonardo Villegas
lo capturaron.
¿Cuál es el escándalo?
A ver, respete.
¿Dónde va?
Voy a donde viene.
Espera, yo voy contigo.
Pero tiene que haber algo que podamos hacer, ¿o no?
No sé.
¿Algún juez?
¿Algún juez que declare nula la detención de don Leonardo?
Diga.
¿Ah?
Bueno,
tenemos que encontrar algo.
En un rato vuelvo a llamarlo. Hasta luego.
¿Usted qué hace aquí, Sandoval?
¿Tenemos cita?
Supongo que ya sabe.
Sí, venía escuchando la noticia, mi caro.
¿Eso es que no sabe nada nuevo?
No, precisamente quería llamar a Cali a ver cómo estaba la situación.
Llámame.
Don Leonardo, de antemano le pido disculpas porque la celda donde usted
antes ya no está disponible.
¿Qué pasó?
¿Llegó alguien con más plata o qué? No, no, señor.
Pues es que el nuevo director dijo que tenía que ponerlo en una celda común y
corriente.
Sí.
Wilmer me contó.
Es un pesar que Jauregui no esté.
De verdad que le pido perdón, pero es que el... el coronel Gutiérrez amenazó
que si le daba trato preferencial, pues, metía en un problema.
Vos no te preocupes.
Así es lo que tengas que hacer.
Igual no me pienso quedar mucho tiempo aquí.
Don Leonardo.
¿Es verdad?
La cárcel no está hecha para gente como yo.
Bueno, vamos a la suite.
Por fin cayó el primero mismo.
Vaya, decíle a Josefa que ponga a hacer sancocho de gallina.
Quiero celebrar con harta sazón.
¿Cuál gallina? Mándate una destruza, anda.
Ahora solo falta Emanuel y Hans Salamé.
Adiós a los Villegas. Pues la verdad yo no estaría tan seguro de eso, patrón. Yo
creo que se nos está olvidando un detalle. ¿Qué?
El abogado, eso es.
¿Huilmer?
No, hombre. Pero si ese es inofensivo. ¿Para qué vamos a gastar pólvora en
gallinazo? Sí, puede que sea inofensivo.
Pero es que este huevón se atrevió a dispararme.
Y yo no voy a descansar hasta que tenga la oportunidad de meterle un balazo en
los ojos a ese huevón.
Adiós.
Apenas mi papá me contó a Ali corriendo para acá.
Contame qué pasó.
Yo no puedo entender cómo pudo pasar esta mierda otra vez, tío.
Un descuido.
Y dieron al flaco hasta la casa.
Pero ese flaco es un huevón, tío.
No pasa nada.
Seguimos adelante con el plan. Con Uriel.
Vamos a seguir inyectando billetes a toda la gente influyente.
A todos los políticos, los que nos puedan ayudar.
Eso se está haciendo, tío.
Pero, ¿vos honestamente si crees que eso va a ser suficiente para sacarte de
acá?
Va, es que por la plata baila el perro.
Sí, sí, yo sé eso.
Pero, las cosas en esta cárcel ya no son como antes.
Ya no está el huevón de Jauregui para que nos ayude y va a ser muy complicado
sacarte de aquí.
Oime.
Yo no me pienso quedar por mucho tiempo acá.
Pero mientras estoy encerrado necesito que hagas varias cosas por mí.
La primera, tu papá.
Pedito que estés muy pendiente de él.
Él y yo siempre hemos trabajado en equipo.
Como uno solo.
Si voy a estar con él, yo voy a hablar más tranquilo. ¿Lo vas a hacer?
Sí, claro que sí. Contá con eso, tío.
Ahora, Uriel.
Que no deje de trabajar.
Que siga haciendo su gestión, que no pare.
Encárgate de eso.
Y la tercera es Sandoval.
Que también, que continúe haciendo las grabaciones. Que no la detenga.
Tío, vos no te preocupes por nada, que yo estoy encargado de todo eso.
Vos tranquilo.
Ya vas a ver que vamos a salir de esta.
Claro que sí, señor.
Bueno, entonces la idea es que sigas contactando gente y pues que podamos
recopilando... Señor, no tenemos que hablar de eso ahora.
Yo sé lo que tengo que hacer.
Cuando conozca algo más o mejor, pues lo llamo y les cuento.
Qué lástima todo lo que está pasando, Wilmer.
La verdad es que como están las cosas, habría sido mejor que mi tío se hubiera
entregado.
Mi papá debería pensarlo.
Ay, Raquelita, las cosas no son así, ve.
En este momento el gobierno cree que tiene la sartén por el mango.
Le iría muy mal, no le ofrecería nada, ¿oíste?
Por ahora necesito hablar unas coitas en privado ahí con Sandoval.
Desde mi oficina pude hablar.
Sí, señor.
Don Wilber, dígame.
Yo, Sandoval.
¿Ya estás solo?
Sí, sí, señor.
Bien.
Escúchame.
Mi tío quiere que diga haciéndole las interceptaciones a Oriel, ¿me entiendes?
Sí. De hecho, iba a cambiar los cassettes de la grabadora.
Muy bien.
Entonces, ¿cuándo te espero por aquí, por Cali? Yo creo que mañana. Me quedo
esta noche para arreglar unas cosas.
Bueno, está bien.
Pero te espero primera hora mañana aquí, ¿oíste?
Sí, señor.
Perdóname por lo de Polanco.
Yo estaba muy asustado cuando me cogieron y pensé que el coronel
iba a ayudar.
Pero ahora sé que ese perro no va a mover ni un dedo por mí.
Pero lo que fue, fue y... Y ya la cagada está hecha.
Decime una cosa, papá.
¿Es verdad que me atajaron al plato?
Ándate de esta mesa.
Vos y yo no somos nada.
Mucho menos en esta cárcel.
El periodista Max Tenorio descubrió que en esos cassettes que le había robado a
Sandoval había tremenda chiva.
Quizás el más grande escándalo político de los últimos tiempos en el país.
Congresistas, senadores y ministros habían recibido dinero por parte de los
Villegas y ahora la prueba estaba en manos de un reconocido periodista.
Sabiendo que estos cassettes eran un verdadero tesoro, Max Tenorio hizo
de todos.
Y quedó a la espera del momento preciso para revelar al público su contenido.
¿Y vos sí crees que en este apartamento vamos a estar bien?
¿Por qué, señorita Valencia?
¿Fue que no le gustó?
No, no es eso.
Y la verdad es que está súper bonito.
Pero... Pues pregunto porque no sé si es seguro.
O sea, ¿vos te imaginas dónde nos encuentran?
Pues por acá no han aparecido.
Lo que quiere decir que la policía todavía no lo tiene referenciado.
Mira, no te preocupes.
Igual aquí no vamos a estar tanto tiempo.
Apenas un par de meses mientras encontramos algo más grande.
Sobre todo que vos te sientas bien.
No, mi amor, perdóname, pero... Pero yo sí estoy muy preocupada.
Es que mira lo que le pasó a tu hermano.
Ve.
O te pasa eso y yo me muero.
A mí no me va a pasar nada.
Vamos a salir de esto.
Como hemos salido de las anteriores.
Además, si usted está a mi lado, señorita Valencia, ¿quién contra mí?
¿Algo de tomar?
que sobreviviste, ve. Yo pensé que ya estabas muerto.
Ya relájate.
Hablemos.
Decime quién me mandó a matar.
Yo te puedo dar más de lo que te hayan ofrecido.
Primero el muerto y después la plata.
¿Fueron los del norte del valle?
Puede ser.
Los malparios.
Lo que sea que hayan negociado yo te puedo dar el doble.
Pero te va a tocar negociar con mucha gente, porque esa cabecita ya tiene
precio. Yo pensé que ya te habían dado de baja.
Entonces, ¿puedes poder me escoltar? Y contratarme un par más para que te
¿Vos sí tenés con qué mover todo eso?
Porque hasta donde sea tu amigo el flaco, lo quebraron.
Al taquito lo bajaron.
Pero Nacho Sotomayor y Hugo de la Cruz no van a seguir mandando billetes.
Entonces...
¿Sortes?
Ahí ven.
conocidos voceros del cartel de Cali y grandes personalidades de la política
nacional, el Congreso y el gobierno.
Estas cintas que se extienden por horas dejan en evidencia a varios implicados
que se vendieron por escandalosas sumas de dinero.
Esto se va a poner bueno, Mathews.
Lo que va a haber es trabajo.
No, no, no. Esto no le va a gustar nada a mi gobierno.
Tranquilo.
El panorama va a cambiar completamente.
¿Para mal o para bien?
Esperemos a ver qué pasa.
Max, ¿qué hiciste?
¿De dónde sacaste la noticia de esos cafés?
¿Vos chuzaste a Uriel? Ay, claro que no. ¿Y entonces cómo conseguiste esas
grabaciones? ¿De dónde salieron? A ver, a ver, Raquel, cálmate que esas
grabaciones me llegaron a mí de forma anónima. ¿Y por qué no me preguntaste
le recurrió sacar esa información sin decirme a mí nada?
A ver, es que te tenía que consultar.
Se trata de mi familia y me dio un hijo muy importante de la casa. No, no,
perdóname, pero esa es mi labor como periodista.
Si a mis manos llega algo como eso, mi deber es informar y no ocultar.
Pensé que lo tenías claro.
¡Felicitaciones! ¡Fue buen reportaje!
Gracias.
¿Cómo te pareció?
Excelente. Felicitaciones. Muchas gracias.
¿Aló? Uriel Contratel.
¿Te vio la noticia?
Bonita la marranada que me hicieron ustedes dos, ¿no?
No, no, no, Uriel. Mire, yo les juro que yo no tenía ni idea que Max tenía esas
grabaciones en su poder.
Tu noviecito tenía todo calculado desde el principio.
Yo no sabía nada.
No sabía nada.
Raquel, ya no me mentiras.
No más mentiras.
Yo no soy bobo.
Y déjame en paz.
Tengo mucho que hacer.
La policía está por llegar.
Pero decí algo, pues, Sandoval, decí algo.
Ahí se te fueron las luces, ¿qué pasó ahí?
No, es que esto va a ser un berraco desastre. Vos vas a ver que nos va a
el putas.
Aló. Vicky.
¿Qué hubo, eh?
Espérate un segundo.
¿Listo?
Lo que acaba de pasar es gravísimo.
Sandoval está bien.
Aquí estamos todos escuchándote.
Sí, señor, aquí estoy.
Sandoval.
¿Usted le dio las grabaciones a Tenorio?
¿Usted le hizo eso?
No, señor, escúcheme. Le juro por mi madre que yo no hice eso.
Lo que sea.
Esta embarrada es suya.
Y esta cagada me la tiene que arreglar.
Así va a ser. Voy a ir a buscar a ese perro.
Oígame bien.
Va para la casa de Uriel.
Se averigua lo que la policía estaba buscando por allá.
Y se habla con todos los empleados. ¿Cómo vaya a abrir la boca?
Así va a ser, señor.
Y yo no sé cómo va a ser.
Pero le comunica a Uriel que él se tiene que echar la culpa de todo.
¿Perdón?
¿Pero qué?
Se lo tengo que elegir.
Dígale a Uriel que se tiene que responsabilizar absolutamente de todo.
Y que le quede claro a la fiscalía que nosotros...
Y sabemos perfectamente dónde está toda su familia.
A ver, Raquel, ya deja esa cara.
¿Qué te molestó? ¿Que yo diera la primicia?
Porque no entiendo.
A ver, ¿tu lealtad de qué lado está? ¿Del lado de tu familia o del lado de la
verdad?
Da igual.
¿Sabes qué me queda muy claro?
Que me utilizaste a tu amaño para poder llegar a tu chido.
Ya la tenés.
Simplemente estaba en el lugar y momento indicado. No.
Te equivocas.
Me manipulaste para poder acercarte a mi familia. Yo como un imbécil te doy las
fuerzas de mi casa y de mi vida.
Podrás ser un gran periodista, pero como ser humano, soy un asco.
Al menos no soy un mafioso.
Yo tampoco.
Renuncio.
Necesito hacer una llamada.
Hoy no se va a poder.
No entiendo cómo puede ser tan estúpida.
¿Qué quieres que te diga?
Es que todos nos hemos vuelto bobos por culpa de Alamor en algún momento dado.
Es que le creí, le creí todas sus supuestas buenas intenciones.
Mon tenía razón.
Me dijiste que no confiar en él y no te hice caso.
Mi corazón, pero... ¿No te angustias ahora por eso, sí?
¿Sabes qué es lo que más me duele?
Que mi papá y todos deben estar pensando que yo los traicioné.
Eso déjamelo a mí.
Yo me encargo de decirles que vos no tuviste nada que ver en eso.
Ahora lo que toca es... Es olvidarnos de ese patrón.
Seguir adelante. Lo que pasó, ya pasó, mi chiquitica.
Mi amor, si dormiste alguito.
Media hora.
Ve,
lo que nos toca es confiar en que las cosas se van a solucionar de alguna
manera.
La verdad, mi vida, te confieso que esta vez nos dieron dondera.
Nos pegaron bien duro.
Pero a mí lo que más me duele es Raquel.
Que esté involucrada, que se haya volteado contra nosotros.
Un momentito, eso no lo sabemos.
Hazme el favor y no asomas eso.
Mi vida.
Si Raquel se volteó contra nosotros, no es culpa de ella.
Es culpa de mi hermano y mía.
Todo es culpa de nosotros dos.
Sandoval, al fin una persona conocida.
Me tienen incomunicado desde ayer.
¿Ya lo interrogaron?
No, todavía no.
Supongo que hoy.
Entonces, escúchame muy bien.
Este es el mensaje de los hermanos Villegas para usted.
Cuando dé su testimonio, no se le ocurra nombrarlo. Les haga de cuenta que no
los conocen.
Echese la culpa.
Diga que trabajó con los del norte del valle o lo que usted quiera.
Pero no se le ocurra mencionarlos.
¿No van a ayudarme?
¿Van a dejarme solo en esto?
Ellos no se van a hundir con usted, Uriel.
Así que espero que el mensaje le haya quedado bien claro.
O si no va a haber represalias contra su familia.
¿Esto es el colmo?
Después de todo lo que he hecho por ellos, ¿me pagan así?
¿Con amenazas?
Esto ni siquiera es culpa mía. Mejor que se calme. ¿Yo qué iba a saber? Estaban
grabando esas conversaciones.
Entre otras cosas, ese era su trabajo, ¿no?
Evitar que pasaran este tipo de cosas.
¿Qué hizo? ¿Qué hizo para evitarlo?
¡Nada!
¿Y lo va a pagar usted?
¿Le toca a mí solito?
¡No, señor!
¡No, señor! A mí no me van a coger de chivo expiatorio.
Dígales a sus patrones que se vayan mucho a la mierda. Yo no me quedo
¿Qué pasó, Sandoval?
Informe.
Me comuniqué con Uriel.
Ya le di su mensaje.
¿Y cómo lo notaste?
Mal.
Estaba muy afectado.
A mí Uriel me importa un culo.
¿Somos nosotros o es él?
Muy de acuerdo.
¿Y qué va a hacer con el periodista que armó el bochinche?
Con Max Tenorio.
El novio de Raquel.
¿Y qué?
¿Por eso lo vamos a dejar sano?
No jodas.
Rosario me dijo que el tipo estaba actuando solo.
Y utilizó a Raquel para acercarse a nosotros.
Para levantarse una chiva.
Entonces, Sandoval, hazme el favor. Espérate, espérate.
Tenemos que pensar bien las cosas.
El tipejo ese merece su apretada, sí.
Pero en este momento no nos conviene hacerle nada. Pensemos bien.
¿A vos te parece que esto se puede quedar sin castigo?
¿Te parece?
Sandoval.
Hágale la vuelta al tipo.
Y hágasela bien despacito.
Después se viene para Cali.
Nos vemos esta noche. Sí, señor.
Púlgale.
Quieto.
Voltéese lentamente.
Ya, ya, ya, hermano. Tranquilo.
Tranquilo. No me hagas nada más. No me hagas nada más.
Niña, váyase.
No, no. Solange.
Váyase. Solange. Solange, por favor.
Cuítenme.
¿Quiere plata?
Si quiere tenga este reloj.
Que por este reloj le pueden dar dinero.
Hermano, negociamos, negociamos, vea.
¡Arrodíllese! Ya, ya, ya, ya, ya.
Usted es una porquería, tenorio.
¿Engañar a Raquel por una chiva?
Hermano, hermano, se lo juro que no fue mi intención, se lo juro que no fue mi
intención. No, no, no, a mí no me pida perdón, pídale perdón a ella, eso es lo
que va a hacer. Hoy mismo le va a pedir perdón, o si no le vuelo los sesos.
¿Entendido?
Otra cosa, escuche.
Va a renunciar al noticiero. Y su carrera de periodista se le acabó. Le
dar la jeta en televisión y lo acabó.
¿Entendido?
¿Entendido? Sí, sí, sí.
¿Sabe qué?
No le creo.
Cierra los ojos.
Cierra los ojos.
Jaime Sandoval, el más leal de los súbditos de los Villegas, al final
abandonarlos antes de que lo abandonaran a él, como habían hecho con Uriel. El
castillo que lograron montar los Villegas se seguía desmoronando.
Quiero lo mismo que le dieron a Polanco.
Quiero una vida nueva en Estados Unidos, quiero protección para mis papás y mi
hermana, y quiero un indulto.
Está pidiendo como mucho a Sandoval, ¿no le parece?
Me imagino que así como pide, tendrá para ofrecer.
Si quiero, hoy mismo lo puedo llevar donde se esconde Manuel Villegas.
¿Se verá?
La policía.
Acaban de entrar al edificio.
Y tráenos todo lo que podáis.
¡Anda! Sí, señor.
¿Qué se le ofrece?
Ah, es que por aquí está la Miss Colombia.
Vamos para adentro, muchachos. Hágale. No, un momentico.
No, no, no.
Ustedes no pueden estar aquí. Sí podemos. Aquí hay una orden para
apartamento. No, pero, pero... Siéntese aquí, señora.
Mis llegas no están en el apartamento, coronel.
¿Así que no están? ¿Y buscaron bien o qué?
Buscamos por todos lados y no hay nadie.
Un perro de Sandoval dijo que estaba aquí.
Los cierres para el baucho.
Bloqueen completamente el edificio. Nadie sale, nadie entra. Busquen por
los pisos.
Entonces, ¿qué?
¿Fizcaron bien o no?
Hemos revisado por todas partes, mi colonel, y no encontramos a nadie.
Vamos.
¡Chamorro! Sí, mi coronel.
¡Ah, traigan un taladro, hágale!
¡Se dueñen, es un taladro, rápido!
¡Déjenme eso como un colador, hágale!
¡Por todas las abeles!
Fue puta.
¿Qué pasó, mijo?
Cayó la policía a mi apartamento y mi papá estaba ahí.
Ay, mi hijita.
Ay.
Ay.
Ay, ¿dónde está?
¡Emanuel Villegas!
¡Sí!
¡Sí!
¡Soy yo!
¡Salga de ahí, rata de alcantarilla! ¡Está arrestado! ¡No se vaya a poner!
¡Sálgale a ver! ¡Salga!
Soy yo.
¡Cumbao!
¡Cumbao!
El bueno.
¡Y ya llego!
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