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Los negocios son negocio de familia.
¿Aló? Yo, tío, ¿cómo andás? ¿Con Wilmer?
Wilmer, mijo, ¿pudiste hablar con Polanco? Pues, ¿cómo te parece que no?
Cuando llegué el sapo ese ya había negociado con la DCA y se lo estaban
llevando. ¿Cómo?
Esto es una embarrada lo de los libros de contabilidad.
Están en clave.
Pero el que lo sabe decodificar es Polanco.
Exacto.
Ahora sí que esos perros tienen todas las pruebas que necesitan para poderlo
judicializar.
Esperemos que Uriel pueda untar a los del gobierno para que nos protejan. Pero
si eso no funciona, nos llevó el que nos trajo. Cálmate, cálmate. No te
adelantes a los hechos.
Pues sí, señores, esperemos a ver, pero por ahora cagados y el agua lejos.
Mira, ¿y de Linda qué se ha sabido?
No me toques ese balso, ¿oís?
Allá estaba, en la escuela de suboficiales, pero ni me la dejaron ver.
Van a ver lo que puedan con tal de no entregarte la voz.
Sí, sí, así es como vos decís.
Pero ya tengo un plan, voy a llamar al huevón ese del juez Villa.
Tiene que servir para algo, ¿no?
Que me ayude, que me eche una mano y que los obligue a que me la devuelvan. Al
fin y al cabo yo soy el papá, tengo derechos legales sobre la niña, ¿o no?
qué pensás o qué?
Pues que tenés que hablar con él y acelerar este proceso lo más pronto que
pueda. Eso.
Bueno, cuídate pues, hablamos.
Buenas.
Vengo a ver a Fabián Villegas.
Nosotros somos la familia. Yo soy Fabiola, la mamá.
Lo siento, pero no pueden seguir.
¿Qué? Vos estás loco. ¿Cómo así que no puedo seguir?
Mire... Oye, yo me encargo.
Vallejo, ¿qué es lo que pasa? Este señor me dice que no puedo ver a mi pelado.
Señora Fabiola, ¿cómo le va?
Pues que Fabián en este momento lo están atendiendo en la enfermería. No puede
recibir visitas.
No, pero me tenés que dejar entrar. ¿Cómo así? ¿Qué fue lo que pasó?
Otro prisionero lo atacó.
¿Qué?
Con más veras tengo que ver a mi pelado.
En este momento está muy golpeado y lo están atendiendo. Si quieren pueden
mañana. ¿Qué mañana?
Cálmate, Fabián. ¿Qué cálmate?
¿Dónde está la enfermería?
Colaboramos, Vallejo. Mira que yo estuve con tu mamá.
¿Entonces qué?
¿Cómo te fue esta mañana con el coronel Belalcázar?
Pues bien.
Incluso hasta creí que soy de confianza. Ah, güey.
Perfecto. Pues entonces podemos proceder con la segunda parte del plan.
¿Qué?
Janeth, vos no te puedes echar para atrás.
Si no, los patrones te la van a cobrar caro. ¿Vos sabes?
Vea, mi tío.
¿Vos sabes que eso no es así?
Simplemente me siento mal, eso es todo.
Ay, problema, no lo vamos a quebrar ni nada.
Yo sé.
Ve, flaco.
Precisamente lo que pasa es que el coronel es un buen hombre.
¿A usted gusta de man, sí o no?
Bueno, pues ahí te gusta perfecto.
Porque ahí te va a parecer mucho más sencilla la siguiente parte del plan.
Mucho más agradable.
Pero, ojo, vos no te puedes encalcorrar con ese man.
Y no los patrones te mandan a quebrar.
¿Y qué más, ve? Qué bueno verte, Ana Elvira. Pero vení, seguí, sentate. ¿Qué
tomás? Hablé con Connie.
¿Hablaste con Connie? No jodas. ¿Y qué dice?
Ve, yo ayer todo el día llamándola y ese contestador del apartamento era el que
sonaba. Te mandó esta carta.
Ella me la mandó por fax. Me dijo que te la entregara lo más pronto posible.
Will, tú sabes que yo siempre he tratado de ser fuerte.
Pero lo que pasó en los últimos meses fue muy duro para mí.
Te agradezco que hayas estado ahí cuando volví.
Pero creo que las cosas entre nosotros ya no son las mismas.
Los dos hemos cambiado.
Ya no somos las personas de antes.
Cada quien tiene un camino.
Y durante un tiempo la vida nos dejó ir de la mano.
Ahora la situación es diferente.
Por eso he decidido irme lejos.
Donde toda esa maldad que me tocó ver de cerca ya no me pueda alcanzar.
Hoy mismo viajaré fuera de Colombia.
Y empezaré una nueva vida.
Creo que los dos necesitamos cerrar este ciclo para poder tener otro comienzo.
Perdóname por no decirte esto en persona, pero no habría sido capaz de
despedirme de ti.
Por favor, no busques problemas con los del norte del valle. Piensa que tu hija
necesita a su papá vivo para que la quiera y para que la cuide.
Te deseo lo mejor.
Siempre.
Connie.
¡Huevuda vida!
¿Qué pasó?
Ana, ¿por lo menos te dijo para dónde se fue?
No.
No me dijo nada.
Te lo juro, Wilmer, que no tengo ni idea para dónde se fue.
¿Están hablando de Connie?
Se largó y me dejó una carta de mierda, abuela.
Mira, yo sé que vos estás pasando por un momento muy difícil, pero trata de
entenderla. Lo que ella vivió en Cartago no fue nada fácil, Wilmer.
Y pues ella no está bien.
Mi hijo, pensá que es lo mejor para los dos. Vos tenés que concentrarte ahora en
recuperar a tu hija.
¿Cómo así? ¿Qué le pasó a la niña?
Porque Indy vino con la policía y se la llevó.
¿Cómo?
Tengo que irme para Villahermosa.
Mi hijo, tranquilo.
Pobre Wilmer.
Esto es como si nos hubieran caído las siete plagas de Egipto.
Ay, no, doña Marlene, ¿pero por qué dice eso?
Si supieras todo lo que ha pasado.
Benvipe, sacame los cigarros que los tengo ahí en el locker.
Yo no entiendo qué es lo que está pasando. Llevamos rato acá y nada de
Ay, cálmate, hombre, que no hay de otra que tener paciencia. Ay, qué paciencia
ni qué ocho cuartos, mi amor, los cigarrillos. Ya.
Gracias, papito.
¿Y ustedes qué hacen acá?
Pues, mi hijo, queremos ver al niño.
Vení, contame vos.
Lo que pasa es que no nos dejan entrar porque... porque está en la enfermería.
¿Y qué le pasó?
Parece que un preso llegó y le dio una muenda a la barraca.
El jefe vino y nos dijo que no podemos entrar. Mi mamá se puso como loca porque
quiere verlo.
Vallejo.
¿Te acuerdas de mí?
Wilmer, ¿qué tal? ¿Cómo le va?
¿Qué es esa mierda que Fabián está en la enfermería?
Wilmer, ya le he explicado a tus familiares que Fabián no puede recibir
en este momento porque lo están atendiendo. ¿Me importa un culo?
Necesito verlo, yo soy su abogado.
Pues, Wilmer, como dice que viene en representación legal, permíteme hablar
el director a ver si autoriza la entrada.
Ay, déjala huevonada, o es que Jauregui va a tener algún problema en que yo
entre.
Jauregui ya no trabaja con nosotros.
¿Cómo así?
¿Renunció o qué?
No, señor.
Está preso en Bogotá por toda la situación con don Leonardo.
Pero ya le informo a ver qué dicen.
Ya le digo qué dicen. ¡Ándate, pues!
¿Entonces qué, flaco?
¿Pudiste hablar con Fabián?
Es más, me llamó y me dijo que si no le ayudábamos iba a abrir la jeta.
Iba a contar todo lo que había.
No, pues lo que nos faltaba. Y ahora el malagradecido de Fabián nos quiere
agarrar de las huevas.
Cálmate, Huguito.
Cálmate.
Ven.
¿Nos queda mercancía en la bodega?
No, señor.
Nada.
Nada. Hasta los bananos se los comieron a dos hijueputas.
Bueno, pues nada.
Tenemos que conseguirle el billete como se haga a Fabián.
Porque no nos podemos arriesgar.
Llegaste al Agua Polanco y los gringos te lo llevaron.
Y ahora tienen información de su obra en contra de la familia.
Decime una cosa, Fabián.
¿Vos dejaste información con la policía para que te ayudaran?
¿Qué tallazo que me vengas a preguntar, primo?
Pensé que vos con todos tus diplomas ya te habías dado cuenta.
¿Querés seguir vivo, grandísimo malparido?
Más te vale que no te calles de la jeta de una vez por todas.
Te vamos a estar vigilando muy de cerca, traidor de mierda.
Después no digas que no te aviso, huevón.
¿Cómo está? ¿Está muy golpeado? ¿Cómo lo viste? Vivo.
Ve.
Si van a hablar con el huevón ese, díganle que su actitud no está ayudando
un culo.
Y que más le vale que no siga traicionando a la familia.
¿Entendieron?
Ah, otra cosita.
Díganle al marica ese que deje de creer en todas las huevonadas que le dice
Gutiérrez.
Ese señor, lo único que quiere es enredarlo y no le va a cumplir nada de
le ha prometido.
No digas eso. Y vos deja de consentir tanto a ese hijo de puta que por tu
es que está así.
A mí no me grites, yo soy mayor que vos.
¿Viste cómo me habló?
¿Qué esperaba?
¿Será que ya puedo ver a mi pelado?
Lo siento, la visita por ahí se acabó.
¿Estás quedando, Val?
¿Qué ha sabido de Fabián, Ben?
No se sabe nada.
Wilmer se fue a hablar con él para decirle que tuviera la boca cerrada,
ha regresado.
Todo bien.
Buenas tardes, señores.
¿Qué hubo, flaco? ¿Qué hubo, eh?
Vengo a informarles que la situación con el coronel Belalcázar va bastante bien.
Y a ella se ganó confianza y el plan va pobre ruedas.
Viendo ahí las cosas, tenemos que aprovechar esta situación y entregar la
información errada al coronel para que nos busque en otro lado.
Listo, don Leonardo.
¿Y qué tipo de información sería?
Cosas como nuestra alianza con los del norte del valle.
Que Yanel les diga que seguimos de socios, de amiguitos.
Que les tire datos sobre las fincas de ellos en Darien, Cartago, cosas que
queden bien lejos de acá.
Buena idea.
Sí, coronel, coronel.
Pierde el tiempo y los recursos buscándonos donde no vamos a estar.
Bueno, señores.
Edmo va a comunicar con Janet.
Permiso. Anda.
Vallejo.
Coronel.
¿Sabe lo que me estoy acordando?
Que usted era de los que tenía esta cárcel vuelta a un circo.
¿Recuerda? Cuando estaba Leonardo Villegas recluido aquí.
¿En qué le puedo ayudar, coronel?
Los dos que acabaron de salir.
Estaban visitando a Fabián Villegas, ¿cierto?
Sí, señor, correcto.
¿Quién más ha venido a visitarlo?
Vea, Vallejo, yo creo que usted es mejor que me diga lo que yo quiero saber,
porque es que si no, yo reviso las...
cámaras del circuito cerrado y me voy a enterar y voy a corroborar que lo que
usted me diga es cierto.
Por acá antes estuvo un personaje que le dicen El Flaco.
El Flaco.
Según entiendo es el antiguo jefe de seguridad de los Villegas.
Antes que Jaime Sandoval.
Vea, vamos a hacer una cosa. Yo le voy a dejar aquí mi número telefónico.
Si el tal Flaco asoma la nariz...
Aparece por aquí y usted inmediatamente me informa a mí.
Más vale que lo haga, Vallejo, porque es que yo tengo herramientas suficientes
para joderlo a usted.
¿Entiende?
¿Aló? Yo, Uriel, con Emanuel.
¿Qué reporte nos tenés?
¿Cómo está el señor aquí trabajando?
Ya he contactado a algunas personas y ya he logrado landarlos también, con lo
que sabemos.
Pero en general, señor, hay mucho miedo en el ambiente.
La gente ya no se compromete tan fácil.
Hay que seguir insistiendo, Uriel, a ver si nos dejan en paz.
Los Villegas esperaban que la situación se solucionara con la llegada del nuevo
año. Pero la realidad sería otra.
Porque al año siguiente, las grabaciones que le estaban haciendo a Uriel
terminarían en manos equivocadas.
Y la historia de los Villegas tomaría otro rumbo.
A ver, Villa, yo no puedo creer que lo dejas tan inepto y no hayas podido hacer
nada con el caso de mi hija. Si solo era conseguir una orden de la policía para
que me la devolvieran.
¿Por qué sos tan inepto, carajo?
Lo que pasa, señor Wilmer, es que, repito, ese caso fue asignado a una juez
familia. He intentado por todos los medios hablar con ella, pero esa mujer
quiere dar su brazo a tu ceja.
O sea que lo que me querés decir es que no has hecho un culo.
Y que Cindy se va a quedar con mi hija. ¿Es eso? No, no, no, señor.
Entonces... Yo lo que quiero es aconsejarle que intente hablar con la
hija.
Porque no trata de arreglar las cosas por las buenas.
En este punto y hora, creo que es la mejor solución para ese caso.
Además, pues, no sé, de pronto ahí por el camino, pues, en Limarás, Pérez, así,
quizá que puedan volver hasta juntos, por ejemplo, ¿no?
Limarás, Pérez, en cualquier otro momento te hubieras respondido diferente
esto que me acabas de decir.
Pero a las circunstancias...
Y debido a los últimos acontecimientos, creo que hasta tiene razón saber.
Señora Rosario, señorita Raquel. ¿Cómo está Sandoval?
Bien, gracias.
Miren, le presento a Max, mi novio. Él es el jefe de seguridad de la familia.
Mucho gusto. ¿Cómo le va? Mucho gusto. Flaco, las maletas.
Bienvenido a Cali, señor Tenorio.
Quiero hacerle algunas recomendaciones, ya que ustedes son de los medios.
Por favor, no graben nada, no tomen fotos, traten de no hablar con nadie. Si
a salir, usen a alguno de nuestros escoltas.
Sabemos que hay gente del norte del valle que ha dado vueltas por la ciudad
hemos tenido encontronazos con muertes de lado y lado.
¿Viste, Raquelita?
Yo te dije que no era buena idea venirnos para Cali.
Señora Rosario, no se preocupe.
Lo más probable es que no se metan con ustedes, pero estamos tomando
precauciones.
Por favor, sigan en esta camioneta. Yo voy a ir en la de adelante.
Chica, por favor.
Quedó flaco.
Vamos, Chabolín.
Aquí. Ay, mamá.
Es la vida.
Necesitamos verla aunque sea un poquito.
Un rato.
O sea que esta noche no hay.
Nada.
Pues no sabes las ganas que tenía de ver mi casa.
Un salsa de ciruela.
Puré de papa.
Parece que están vigilando tu casa.
Nos podrían echar mano en cualquier momento.
El que nos tiene que echar mano es milagroso.
Así se acaban todos los problemas de esta familia.
Señor, te pido por cada uno de los miembros de esta familia, especialmente
mis dos hijos que nos han traído tantas preocupaciones.
Señor, yo sé que hemos cometido errores. Por eso yo te pido perdón. A nombre mío
y de todos.
Por favor, ilumina esta familia.
Y danos fuerzas para salir de todos estos mundos.
Amén. Amén.
Ay, mi amor.
Fabián, papito.
Espacito, mamá.
Ay, sí, mi amor, perdón.
Te volvieron a... Te trajimos cena de nochebuena, mi amor.
¿Cómo estás, Fabián? ¿Cómo te va?
¿Cómo es que cómo me va?
¿Qué pregunta tan pendeja, Pipe? Obviamente que malto. ¡Esto es una
No, ya, mi amor.
No te pongas así con tu hermano. No seas tan odioso.
Mira que vinimos aquí a pasar la noche buena, así sean estas circunstancias.
¿Qué trajimos a Rosato? Ya, mi hijo, el que te gusta. Vení, yo te sirvo, ¿sí?
Papito, ¿has hablado con el coronel Gutiérrez?
Ese perro no contesta a mi llamada.
Tampoco se le ha dado la gana a aparecerse por acá.
¿Eres flaco ahí? ¿Se va a venir, no?
¿Mando alguna plata con ustedes?
No, mi hijo, no mando nada.
No, mi amor, a ese pelado no lo hemos visto hace rato.
¿Qué hueón me dejó metido otra vez?
¿Pero qué es lo que te pasa, mi amor? ¿Por qué estás así?
Mira que estamos acá, que venimos a pasar un rato con vos. Por lo menos
en otra cosa, mi amor.
Servile el postre.
Serviré el postre que le gusta al postre primero. Te trajimos dulce de
nochebuena, mi amor, como a usted nos...
¿Qué
plato tiene afán?
Eh... ¿Va por algún lado?
Hace una vueltica que hacer por ahí.
Déjela para después porque lo necesito acá.
Buenas. Janeth.
Queríamos felicitarla por su buen trabajo.
Gracias.
Esa información falsa que le está dando al coronel Belalcázar nos ha quitado el
bloque de búsqueda de la espalda.
Y eso nos da un respiro.
Sí. Y con lo último que nos dijo, pues, el coronel, es que al bloque de búsqueda
le dieron permiso por lo de Navidad. Y en estos días no habría ningún tipo de
operativos. Esas son buenas noticias.
¿Ve el coronel Seger de vacaciones también o qué?
¿Sabes que no?
¿Qué? Que piensa quedar aquí en Cali.
Eso habla muy bien de su relación.
¿O no, flaco? Sí, puede decir que sí.
¿Sabes qué creo?
Que yo como que sí le gustó mucho.
Lo que pasa es que como él es un hombre tan correcto, no es capaz de decirme.
Tiene preocupado el tema de los Villegas.
Lo hemos buscado por todo el valle y pared que se hubieran metido debajo de
tierra.
¿Cree que se fueron de la región?
No, no creo.
Ellos aquí son patrones.
No van a perder su posición.
Yo lo que pienso es que se están moviendo escondite en escondite porque
sienten presionados por nosotros.
¿O el problema es de la informante?
Se le acabó la cuerda.
Mi coronel tiene una llamada.
Sí.
Gracias. De nada.
Diga.
Coronel, ¿cómo está? Con Janet.
Hola, Janet.
Coronel, ¿será que nos podríamos ver hoy?
Yo sé que es 24, pero es que me urge verlo.
Sí, sí, no hay ningún problema.
Coronel, otra cosita. ¿Será mucha molestia si le pido que me traiga el
dinero? Ay, es que estoy en ceros. Y más ahora, pues, de Navidad, imagínese.
Ay, claro que sí, yo entiendo.
Puente con eso.
Muchísimas gracias.
Bueno, así quedamos.
Papito.
No sé si no mirar para todo lado.
Nada.
¿Tienes miedo de que te vuelvan a atacar?
No, mamá.
Al gorila que me atacó lo tienen metido en el calabozo todavía.
Qué bueno.
Estoy esperando a ver si aparece el blanco. Es el hombre que va a traerme
plata.
¿Qué plata, Fabián?
¿Plata de qué?
¿Deja cochinada con la que te cogieron? ¿O qué? ¿Y creas que yo voy a permitir
que vos te metas en el negocio del mereque tenga y creas por encima de mi
cadáver, Fabián?
¿Sí?
¿Entonces cómo carajos voy a hacer para pagar a los abogados?
¿Cómo voy a pagar protección para que no me vayan a aliciar otra vez?
Fabián, yo te puedo prestar plata de mis ahorros.
Y que no hagas tan pendejo.
Para salir de aquí necesitas un yete de verdad, no tu marranito de barro.
¿Ustedes me quieren ayudar?
Vayan y se busquen a Tlaco.
Díganle que lo estoy esperando con mi plata.
Y que me va a morir otra vez a armar un tierrero ni el mayo.
Gracias por la comida, mamá. No te vayas así, Fabiá.
Fabiá.
Quiero agradecerles por estar acá esta noche.
Sabemos que no podía estar reunida toda la familia, pero esta fecha no podía
pasar sin reunirnos, ¿no?
Claro que no, Marlene.
Y que gracias por la invitación, ¿oís?
Bueno.
Gracias, señor, por ponernos comida en la mesa.
Y bendice esta familia.
Amén. Amén.
Amén.
Doña Marlene, muy linda su casa.
¿Hace cuánto vive aquí?
Mucho.
Acá pasaban mis hijos, mis nietos, hasta una bisnieta.
¿Cómo así? ¿Ya tiene bisnietos?
Linda, la hija de mi hermano Wilmer. Ah, ¿sí? ¿Y dónde está?
Bueno.
Me retiro a descansar. Me indispuse un poquito.
Buen provecho.
Mi puta.
Mi hijo.
Quiero agradecerle que haya aceptado la invitación a cenar.
Y yo estoy muy agradecido con usted.
¿De qué, coronel?
Gracias a usted.
¿Le puedo preguntar por qué no viajó a Bogotá a visitar a su familia?
Yo estoy donde tengo que estar.
Al pie del cañón.
¿Tan dedicado?
Sí. Aunque me imagino que su esposa no es que esté muy contenta que digamos.
Ella no entiende por qué yo hago lo que hago.
Si le sirve de algo, yo sí lo entiendo.
Es que usted es un hombre de principios.
Quien se compromete a algo, lo cumple.
Yo le confieso que yo lo admiro.
Pues que hombres como usted no hay, no existe.
Coronel, perdóneme de verdad, yo sé que... No, no, no, bien.
Vámonos a otro lugar.
Vámonos.
Yo conozco un lugar.
¿Dónde podemos estar juntos sin que nadie nos moleste?
Mi amor, disculpa por el fiasco de cena.
No, no, mi amor, nada que perdonar.
Si vieras mis fiestas familiares como terminan, siempre en desastre.
Qué tristeza esto.
Si vos supieras cómo eran las fiestas familiares aquí antes.
Todos reunidos, la familia, todos contentos.
Mi papá, mi tío con sus esposas, hasta las exesposas.
¿Cómo si es que es en serio?
¿Y no se mataban entre ellas?
No, que va, que todo el mundo se toleraba.
Nadie tenía rollos con nadie.
La comida era deliciosa, había música, baile, todo el mundo contento.
Con decirte que todo el mundo terminaba hincho de recoger con cuchara.
Cada Navidad era mejor que la anterior.
Y ahora esto, qué pesar.
Bueno, ¿y cómo qué nos inventamos entonces para salvar la Navidad?
Más.
Nunca pensé que me fueras a traer a un lugar así.
Hola, bienvenido.
Gracias.
Ve, te confieso algo.
Yo trabajé aquí.
Y bueno, soy muy amiga del dueño, así que relájate y siéntete en confianza.
Intenta rezar con vos.
¿Qué te parece si pasamos en un lugar más tranquilo los dos?
Se le va a dañar.
¿Funcionó?
Una mamacita como Yarena y le dice que no.
Más bien asegúrate que la vaina está grabando.
Don Leonardo, para informarle que ya le echaron mano a la presa.
Mi coronel, disculpe, le dejaron este paquete.
Gracias.
¿Quién dejó esto?
No lo sé, mi coronel. Lo dejaron en el otro turno.
Gracias.
Dile hola al papi.
Hola, papi.
Hola, mi amor linda. ¿Cómo andas, ve?
¿Cuándo vienes?
Uy, mi amor, no habría a decirte.
Dile que cuando vamos a viajar. Uno, dos, tres.
Cuando nos vamos de viaje con mi mami contigo, porfa, porfa.
Uy, mi amor, sí, vamos a cuadrarlo con tu mamita, no te preocupes.
Pásamela ahí, por favor.
¿Qué? Yo no dije nada. Ella solo dice lo que ella quiere.
Es normal que quiera a sus papás juntos.
Joda, Cindy, que yo sé que son pendejadas tuyas.
Coge oficio.
Madura. Hasta luego.
Hijo, si ya Constanza se fue y no quiere saber nada de vos, ¿por qué no pensás
en volver con Cindy?
Ay, abuela, ¿por qué esa gringa está echavetada y me tiene mamado?
Si estás esperando conseguir una mujer que esté cuerda, te quedaste solterón.
¿Vos crees?
Seguro.
Ay, Dios.
¿Qué haces?
Eh, no, nada, buscando a mi viper. Pensé que era este, que no lo encuentro.
Va, ahí está.
¿Qué pasó?
El coronel Belalcázar del bloque de búsqueda acaba de renunciar.
¿En serio?
Parece que lo van a anunciar esta tarde, pero no es hecho.
Uf, ahí van a estar, ¿qué hacen fiesta?
Raquel, ¿crees que tu familia tuvo algo que ver con todo esto?
Pues no sería nada raro.
Bueno, ¿y por qué no llamas y averiguas, no?
A ver, a mí sería la última persona que le cuente nada.
Don Leonardo.
¿Qué, Sandoval? Entrate, entrate, hombre.
Muchas gracias.
¿Cómo vio la renuncia del Alcázar? Fue rapidísimo, ¿no?
Menos mal que nos quitamos de tipo de encima.
Algo de pesar por el tipo.
Aunque también alivio por nosotros.
Un adversario digno como él admitiría que nosotros le ganamos en Frank Khalid.
Felicitaciones, Sandoval. Te puedes anotar otro éxito.
No, señor, el éxito es todo suyo. El plan es suyo.
Lo único que hicimos con el flaco fue implementarlo.
Vea, tú vas a estar el flaco, ¿qué?
No, si no está. No.
Tenía que estar aquí para relevarme. Yo me voy para Bogotá.
Pues vas a lo de Uriel, ¿no? A lo de los casetes.
Claro, es que eso es importante.
Yo necesito saber si él está haciendo bien la tarea.
No, no, no, anda, anda.
Pero ponle un mensaje al flaco. Que venga para acá ya mismo, que aparezca,
él trabaje aquí, ¿no?
Ya le digo, señor.
¿Qué pasa, flaco? ¿Qué quieres ahora?
¿Cómo ve?
¿Cómo es que me estás hablando?
Vale a tu visaje.
Necesito que me hagas un favor.
Más que un favor.
Quedamos en que los favores se hayan acabado. No, señor, no quedamos en
maricada.
Necesito que le entregues una plata a Fabián que me tiene asarado con la
llamadera.
Yo no voy a entregar nada.
Para que suba la policía más temprano y nos tienen pisteados.
Vos relájate, mijo.
Ayúdame con esta vuelta.
Ya te dije que no, mi abrita de acá más bien. ¿De qué me estás hablando?
¿Te vas a hacer levantar o qué?
Suéltame.
¿Vas a ayudarse o no?
Lo único que puedo hacer es dejarte pasar sin requisa.
Por el entregaje de la voz.
Yo no voy a recibir nada.
Qué maricada con vos, ¿no?
Hácele, pues. Déjame de aquí.
Ve, ahí están a llamar para mi ingreso.
¿Cómo así que vas a renunciar?
En este momento.
¿Por qué?
Prefiero no decir.
El informante que trabajaba para nosotros.
Es un corrupto y no confío en él.
El Alcázar.
Yo pienso es que a vos te cogieron los billegas de chiflamita.
Tranquilo, mi coronel.
Tranquilo, mi coronel.
Tranquilo.
Ya, ya, ya. Suélteme, suélteme.
Sí.
Llegué, Vallejo.
Bien, gracias.
Le pisé la jeta y váyanse a la cárcel de Villahermosa.
¿Qué tal, flaco?
Díganlo.
Y miren qué averigüen.
Si desde ahora ustedes se encargan de los Villegas.
Vamos, Rodríguez. Vamos, Rodríguez. Vamos,
Rodríguez.
¿Qué?
¿Por qué no leíste la pata a Vallejo? ¿No estaba o qué?
Sí. Por ejemplo, ya no quiere tener nada que ver en esta vuelta.
Bueno, no yendo más, me retiro. No, no, no, espérate, espérate.
Necesito que me conté un par de vainas.
¿De qué?
De Arturo.
¿Qué ha pasado con mi equipo desde el arresto?
Mira, Fabián, la federación dijo que se iba a meter a investigar de dónde
provenía esa plata.
Yo voy olvidando que el equipo existió.
Mira, Matheus.
Ahí salió el flaco.
Cuatro ojos.
No los vemos.
Yo, Pérez.
Vamos a seguirlo y no te dejes ver, ¿no?
Fantasmeado. ¡Hazle!
Don Leonardo, el flaco ya viene por acá.
Ah, bueno, bien.
Yo ya mismo salgo para Bogotá.
Eso, perfecto. Que tengas un buen viaje.
¿Cualquier cosa le estoy avisando? Claro que sí.
Gracias, señor. Hasta luego.
Síganos, síganos ahí a buena distancia, pero no lo vayan a perder, ojo.
Listo, mi coronel.
Mi coronel, está subiendo por Versace.
Creo que va para Santa Mónica.
Se acaba de bajar en el local de Santa Mónica, mi coronel.
¿Qué ordena?
Váyanse una cuadra más adelante y parquen donde nadie los vaya a ver.
Aseguren el perímetro y esperan mis órdenes.
¿Qué es que vos te mandás solo?
¿A dónde te metiste?
Me dejaste tirado aquí toda la mañana. Por lo menos me trajiste algo, ¿no?
No, no, señor. Es que andaba cuadrándole ahí un billetico a esta pelada a... a
Yanel. A ver, da la vuelta a Yanel, claro.
No, no, señor. No, de cual no, señor.
Claro, habla, habla. ¿Qué es lo que tenés?
Contá, contá. No, nada, nada, señor.
Si las pilas se nos cayeron, patrón. Patrón, nos cayeron. ¿Dónde los
brajo? Señores, escóndanle.
Escóndanle, señor.
Contáñalos como sea.
¡Cóndanle!
¡Cállate, malvavido!
Necesito cuidarme.
¡Cumbao! ¡Cumbao!
El bueno.
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