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Nos gustará guerra, enténdeme.
Además, todos nuestros negocios son negocio de familia.
Desde un principio le metimos la ficha a esto, mi hermano y yo. Y cuando menos
pensamos, menos creció la empresa, ¿ve?
Mirad, porque el negocio va desde la sucursal de aquí.
Piénselo, Sandoval.
Una oportunidad como esta no llega todos los días.
Mire, agente, yo sé que su gobierno está obsesionado con ver caer a los Villegas
y los quieren apresar.
Pero si yo le ayudé a usted, estaría traicionando a mis patrones. Sí, pero
por una buena causa.
Para mí la lealtad es algo que no se negocia.
Sandoval, escúcheme bien lo que le voy a decir. Mi gobierno autorizó hacer
tratos con gente como usted. Pero si no lo toma...
Para usted va a ser peor.
Son muchos años de cárcel lo que le espera.
Yo entiendo que tenga sus principios y se los respeto, porque eso ya no se ve
ninguna parte.
Pero piense esto.
¿Qué pasa si la situación es al revés?
¿Usted cree que los Villegas le van a guardar la misma lealtad que usted está
demostrando hacia ellos?
Hasta ahora me han tratado bien.
¿O no se acuerda que le voltearon la espalda al coronel Gutiérrez por todo lo
Diana Turbay?
Sandoval, piénselo, porque aquí la pregunta no es si lo van a traicionar,
sino cuándo.
Muchas gracias, agente Matthew.
Que tenga un buen día.
A ver entonces, vamos a permanecer aquí en silencio. ¿Alguien va a hablar?
¿Mi libretica se va a quedar vacía o qué?
Colonel Gutiérrez, ¿qué información está buscando?
¿Qué necesita saber?
Necesitamos saber principalmente dónde se encuentran los Villegas en este
momento.
¿Dónde los podemos ubicar? ¿En dónde están reuniendo?
Maybe podría ser la casa de doña madre.
Cindy.
Ella es la mamá de Leonardo y Manuel.
Ese datico ya lo tenemos.
Lo que pasa es que ahí es como complicado entrar porque hay mucho
les avisa, ¿ya?
Campanero, campain, talán, talán.
Yo estoy dispuesta a ayudarlos.
Y usted ayuda a mí con mi hija.
¿Su hija?
Se llama Linda.
Tiene dos años y medio y vive en esta casa.
¿Y por qué?
Porque su papá es Wilmer Villegas.
A mí me quitaron la niña cuando ella nació.
Yo siempre he querido recuperarla, pero ha sido imposible.
Bueno, menos mal estábamos preparados. Es que casi me muero del susto, ¿eh?
Abogada, la cosa es que lo tenemos todo controlado.
La verdad es que nosotros somos unos duros.
Señor.
Señor, aquí estoy con Janet.
Ya se la comunicó.
Janet, ¿cómo estás?
Contame, ¿cómo te fue con Belalcázar?
Bien, patroncito. La verdad es que se comió el cuento bien, bien completico.
Perfecto. Ah, eso sí.
Me dijo pues que para aceptarme como informante, tengo que darle muy buenos
datos sobre ustedes.
Por supuesto.
No voy a transar por cualquier bicoca.
Ah, bueno.
Entonces, si eso es lo que quieren, vamos a dar una información bien jugosa.
¿Cuál?
Le vamos a dar la información exacta de dónde estamos nosotros.
¿Vos te vas entonces para la casa de la señora Marlene?
¿Ya sabes qué es lo que tenés que hacer, sí o no?
Sí.
Thank you.
Caballero, acompañe a la niña.
No se vaya a perder.
¿Y usted, doña Fabiola?
¿Entonces qué va a decir?
¿Se va a quedar ahí calladita, no va a colaborar? Vea que la gringa ya habló.
Está ayudando.
¿Entonces qué?
¿Me ayudas a mí para que mi hermano no pague cárcel?
Sí.
Estamos todavía a tiempo, señora.
Apenas.
Lo que necesitamos es que ese muchacho se venga ya para acá, para la casa.
Fabián, mi hijo, necesito que te vengas para la casa urgente.
Házmeme ese favor.
¡Alto! ¡Manos atrás!
¿Qué está pasando?
¿Qué están haciendo en mi casa? ¡De la vuelta!
¡Yo no me voy a dar mi mierda! ¡No, espérate!
¡No, qué carajo están haciendo!
¡Ay, yo soy un Villegas!
¡Queden ahí esta plata! ¡Yo les puedo dar plata!
¡Gutierrez! ¡Gutierrez! ¡Decirle a estos pendejos que me suelten al mes, por
favor!
¡Fabian Villegas! ¡Está detenido por posesión y venta de narcóticos!
mentiroso! ¡No te jodas, es mío! ¡No, no es mío! ¡Tú no has hecho nada!
¡Gutierrez! ¡Ahora va a negar que sos suyo si estaba en su casa y su misma
dice que es suyo!
¡Mentiroso, Gutierrez! ¡Usted es un mentiroso, Fabian! ¡Yo estoy sin acuerdo
él! ¡
Recuerde, yo no he firmado ningún documento con usted. O sea, ponte.
Yo le entregué a mi hijo con una condición.
Y usted me está traicionando, Gutiérrez. No sea mentiroso.
Yo le dije a usted, vamos a ver qué se puede hacer.
Y no se pudo hacer nada. Usted es un desgraciado, Gutiérrez. Vamos, vamos,
vamos, vamos.
¿Puedo hablar con Sandoval?
No lo oí convencido. Está negado.
Le expliqué todas las opciones, pero creo que anda muy fiel a los Villegas.
Lo importante es que el hombre sepa que nosotros le estamos dando opciones,
¿tienden?
Yes. Y hablando de opciones, ¿cómo le fue con la nueva informante?
Bien. Bien, yo creo que con ella podemos conseguir información.
Igual yo le puse ahí como una prueba a ver con qué no sale.
¿Qué hay?
¿Y él?
¿Beralcázar?
Coronel, con Janet.
Le tengo un dato que le va a interesar muchísimo.
Sí, dígame, Janet.
Parece ser que don Leonardo se está quedando en una fica a las afueras de
Deme la dirección, por favor.
Claro, sí, señor.
Ya le muchas gracias. Vamos a chequear entonces.
¡Carmora!
Aliste su gente para salir.
Lo tenemos.
La belleza que está llegando aquí es
Fabián Villegas.
Primo Benito de don Leonardo.
Se lo encargo, ¿no, Vallejo?
Hoy te aliste con la tuya, Gutiérrez.
Pero nosotros los Villegas duramos mucho tiempo en estos lugares.
Fabián fue llevado a la misma cárcel donde años atrás había estado recluido
padre Leonardo.
Aunque los hermanos Villegas habían intentado a toda costa mantener a sus
lejos del camino del mal, la historia parecía repetirse.
De tal palo, tal astilla.
Mi coronel, no hay nadie.
Pero estaban aquí.
Muy bonita su nueva casa, Fabián.
Gran malparido.
Vos pusiste la droga para joderme.
Es que mi casa estaba limpia. Toda esta mierda es una trampa.
Ya, deja de chillar.
Tú sabes que esa droga era tuya.
¿Pero de qué me estabas hablando? ¿De dónde carajo la sacaste?
Nosotros antes de pasar por tu casa, pasamos por tu bodega.
Y la desocupamos toda.
Muy bonitos y ricos esos bananos.
Vos deberías más bien ser vendedor de bananos que de heroína, ¿sí o no?
Mira, Gutiérrez, te lo advierto.
Yo soy un villenga.
Mi familia no va a quedar quieta y cuando me saquen de aquí, ya llega tu
castigo.
Te voy a decir una cosa.
No ya sea hace mucho tiempo que usted y Leonardo y Emanuel no se llevan muy
bien. ¿A usted le hace pensar que papá y tío te van a sacar de aquí de esta
porrica?
Mira, tienes dos opciones. O te quedas aquí a vivir en este lindo lugar.
O me decís ya, ¿dónde encuentro los Villegas?
Pensadlo, pelado.
Pues no le debes nada de lealtad a ellos.
Mi coronel, encontramos esto.
No es importante.
¡Oído!
¡Recojamos esto!
Eso quiere decir que el informante es de Fiat.
Ve, ve, mensaje.
El bloque de búsqueda se tragó el anzuelo. Están en la tienda.
Bien. Una, una.
Esto es buenísimo. Eso quiere decir que el coronel Belalcázar confía plenamente
en Janet.
Buena vaina. Bien,
bien.
¿Qué fue?
¿Qué pasó, eh?
Fabiola.
Arrestaron a Fabián.
¿Qué?
Mira, Gutiérrez, la verdad es que yo no tengo ni idea de dónde pueden estar
Leonardo y mi tío.
Como vos acabaste de decir, nosotros hemos estado distanciados.
Vos sabes que hay casas, locales, apartamentos, fincas, que todavía no
allanado. En algún lugar de esos deben estar escondidos, ¿sí o no? Pues sí.
Pero es que como ellos siempre se están moviendo, es muy difícil saber su
ubicación exacta.
Yo ya me mamé de estar aquí escuchando nada.
Así que vos me decís algo interesante o me largo de aquí y te pobres acá.
No, no, espérate, espérate.
¿Qué te puede dar la ubicación de la casa de mi abuela?
Ellos van mucho allá.
Ese dato ya lo tenemos.
Y no nos sirve porque sabemos que el barrio los protege.
¡Habla!
Habla de una vez por todas en que habrá algún sitio parecido a la funeraria
donde se reunían.
¿Te puedo dar una información sobre el contador de todas las empresas?
Me llama Germán Polanco, él maneja todo.
Sí, puede ser, sí.
Germán Polanco.
¿Y dónde podemos conseguir a Polanco?
El tipo tiene una oficina propia en la sede del Panamericano.
Yo lo vi cuando trabajaba allá.
No, pero Gutiérrez vení.
¿Y yo qué?
¿Si me vas a ayudar?
¿Aló?
Fabiola, contame cómo es esto que arrestaron a Fabián.
Aquí vino el coronel Gutiérrez, vino con unos hombres y mientras él nos estaba
interrogando a Cindy y a mí, unos hombres se metieron por allá por la
atrás de la casa y metieron una droga para incriminar a mi pelado. Dijeron que
estaba metido en el narcotráfico.
Pero es que ustedes están caídos del zarzo. ¿En qué planeta viven? ¿Cómo se
dejaron meter eso?
¿Cómo que cómo se dejan hacer eso? No te estoy diciendo que todo pasó muy
rápido.
Mirá, se llevaron a nuestro hijo a la cárcel de Villahermosa.
Vos tenés que ayudar a sacármelo de allá, por favor, Leonardo.
Fabiola, oíme.
Cuando Fabián nació, yo te dije muy claramente que necesitaba que este
se convirtiera en un hombre de bien.
¿Qué pasó?
No me jodas, Leonardo, no me jodas. Que vos fuiste un papá ausente, vos nunca
estuviste presente. ¿Vos qué querías que él saliera haciendo?
Ah, con el ejemplo que vos le diste.
Yo te estoy pidiendo, te estoy implorando que saques a tu hijo de la
Voy a ver a quién te puedo mandar para que te ayude con ese caso.
Gracias.
Wilmer.
Wilmer, mi hijo. No, ni lo jodas, tío. No, no jodas. Hijo. ¿Vos me estás
pidiendo que ayude al atembado ese después de todas las cagadas que me ha
No, tío.
Wilmer, enténdeme.
Yo sé que es muy difícil para vos.
Pero no podemos permitir que Fabián vaya a hablar en la policía. Él sabe muchas
cosas de nosotros y nos puede poner en una posición muy delicada.
Te dije que no, tío. ¡Vuelve!
¡Vuelve! Pero no es por él.
Es por nosotros.
Pero hay que avisarle a toda la gente. Le pueden caer a cualquiera.
Tiempo de preparación y cocción, 45 minutos.
Hola, ¿cómo estás?
Bien, no te esperaba hoy. Oh, sí, lo siento.
Yo quiero ver mucho a mi niña.
Sí, anda, está en el cuarto.
Ok, gracias.
¡Oh,
Dios mío!
¡Estoy tan feliz de verte!
Déjame ver.
¡Guau!
El coronel Gutiérrez está saliendo en este momento a hacer un operativo con
hombres.
¿Se trae para dónde?
Negativo, mi coronel.
Vea, vaya, leíste a sus hombres que nos vamos.
Mordani, mi coronel.
Señores, buenas tardes.
¿Quién es Sandoval?
¿Es cierto que capturaron a Fabián?
¿Qué tal la joyita esa?
Pues ojalá no le dé ninguna información a la policía.
Ojalá que no.
Ojalá que no.
A mí lo que me tiene pensando es eso de la heroína.
Fabiola me dijo que el coronel Gutiérrez le había plantado la heroína para
inculparlo. Pero si la policía sospechaba de Fabián es porque ya sabían
estaba traficando. Si no, no tendría ningún sentido.
Él sabía perfectamente que nosotros dos no nos íbamos a meter en ese negocio.
La reina es puro veneno.
Pero conociéndolo como lo conozco, yo estoy seguro que se metió en ese negocio
solamente para llevarme la contraria.
En todo caso, vos ahorita vas a Villahermosa. Te averiguas todo el
Bueno, Andoval, y... ¿Cómo te fue con Uriel?
Bien, señor.
Dejé grabando todas las llamadas. Sin que Uriel se diera cuenta.
Ahora tengo que volver a cambiar los casetes.
Bien, bien.
¡Cállate, piro!
¡Cállate, huevón!
¡A la mierda todos ustedes!
¡Cállate! ¡Déjame salir! ¡Déjame salir!
Polanco, ¿qué hubo?
¿Cómo te parece que capturaron a Fabián Villegas, el sobrino de Manuel? Me acaba
de contar.
La instrucción es que te vayas a tu oficina y saques todos esos libros de
contabilidad que hay allá.
Y no sé qué vas a hacer con eso, pero hay que sacarlo de aquí. O sea, no puede
haber ninguna evidencia que puedan investigar, ¿sí me entiendes?
Mira.
Mierda.
¿Me cayeron?
Es una policía. ¿Y qué hacemos?
Andate corriendo para la oficina a esconder los papeles donde puedas.
Pero muévete y yo veo a ver qué me invento.
Ay, Dios mío.
¡Sofía! ¡Sofía! ¡Hágale! ¡Hágale!
Connie,
te he llamado varias veces a tu apartamento y me manda directo a la
contestadora. ¿Qué es lo que pasa? A ver.
Por lo menos mandame un mensaje al viper para ver si estás bien o no.
Adiós.
¿Aló?
Wilmer, ¿qué hubo? Es Mónica.
Ven, no puedo hablar mucho tiempo.
La policía acaba de llegar aquí al Panamericano mientras yo estaba hablando
Polanco. Entonces avísale a tu papá que él no alcanzó a sacar ningún papel. O
sea, no alcanzó a hacer nada.
Y ya nos cayeron, entonces avísale.
¿Aló? ¿Aló?
¿Mónica?
¿Mónica?
¿Qué pago? No puede ser.
¿Qué pago con Mónica? Cayeron a las oficinas del Panamericano.
No, no más, no más.
Hay que movernos rápido. Mónica me dice que Polanco está todavía en la oficina.
Me encargo, señor.
Sí, anda.
Anda, con el flaco.
Me paran esa vaina, Andoval.
Inventan lo que sea, pero lo paran.
Y cuiden a Mónica.
Qué cagada.
Coronel. Y quieto todo el mundo. Nadie me mueve un papel.
Tengo una orden de cateo.
Orden de cateo.
Vamos para adentro.
Buenas tardes.
¿Cómo le va?
¿En qué le puedo ayudar?
¿Vos sos la Miss Colombia, la reina?
Mónica Valencia, mucho gusto. Yo soy la gerente del Panamericano.
Mucho gusto.
Coronel Gutiérrez de la policía.
Coronel Gutiérrez, ¿cómo está?
Cuénteme, ¿hay algún problema?
Voy buscando a un señor Polanco, contador de esta empresa.
¿Polanco?
No, la verdad es que no me suena.
No, yo creo que a vos sí te suena.
Por dicho, mira, yo no vine aquí a pedir un autógrafo, reina.
No, yo te lo pensaba dar, la verdad. Yo vengo aquí a buscar al señor Polanco, al
contador de esta empresa. ¿Dónde está Polanco?
¿Qué pasó?
¿Qué pasó?
¿Qué pasó?
¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿Qué pasó?
¿Qué pasó?
¿Qué pasó?
Imagino entonces que esta es toda la contabilidad de los villegas, ¿sí o no?
¡Abre a ver!
¡Ida! No sé, no sé, no sé.
Están recogiendo todo. ¡Cierre!
¡Abre a ver!
¿Qué onda?
¿Usted qué hace aquí, Belalcázar?
Estamos despistados últimamente, tiene que tener cuidado.
Señor Polanco, así que tenemos que conversar.
Quítale la respuesta.
Maldito el Alcázar, que este arresto es mío.
Yo soy un oficial de mayor rango que usted.
El señor se viene conmigo.
Señor Polanco, soy Sam Matthews, DCA.
A partir de este momento, con la única persona que le conviene hablar es
conmigo. ¿Ok?
Sí.
Acá. Gómez.
Señor.
Recoja todo.
También me lo llevo.
Escuchamos, recoja todo. Vamos, vamos.
Buenas tardes, señor.
Señor, ¿y lo que hacemos?
Que haga lo que se les dé la regalada gana.
Ese fue probablemente uno de los peores días que tuvo la organización de los
Villegas en toda su historia.
El castillo de Naipes se derrumbaba carta a carta.
Y el día aún no acababa.
Todavía faltaba un golpe más.
Soy el coronel Gutiérrez de la Policía Nacional.
Van bajando las armas si no quieren tener problemas con nosotros.
Doña Marlem, no salga. ¿Qué está pasando aquí?
Señora, soy el coronel Gutiérrez de la Policía Nacional.
Yo sé muy bien quién es usted.
Y así sea el rey Pepinito, no me importa. Esto es propiedad privada,
Esta es una casa de gente honrada, decente.
Entonces usted no tiene que estar acá para nada.
Y mucho menos a esta hora.
Esto es una orden de registro, señora. Con esto le barro toda la casa.
Jiménez, Pérez, van para adentro.
Chicos, ustedes no van para ningún lado.
Blanquita.
El teléfono no tiene tono.
¿Quién va a llamar, señora?
¿A sus hijos?
Dígales de una vez que se entreguen voluntariamente.
Voy a llamar al abogado de la familia.
Mire, señora.
Mis hombres entran a su casa.
Y estos de acá bajan las armas.
Si no quiere un problema.
Blanquita, mira a ver si hay un teléfono descolgado.
Cindy, ¿vos qué estás haciendo?
Jiménez, espere.
Acompáñen a la señora hasta la patrulla con la niña. Lucho que no se muevan.
Cindy, dame la niña.
Es mi hija.
Esto aparte de ser una orden de registro, es una orden judicial.
Para recuperar a la niña, Linda Villegas, que está retenida en esta casa
entregársela a la mamá.
Lucho, déjalas pasar.
Esto no se va a quedar así porque volver no va a permitir que le quiten a sus
hijas. Dígale a sus hijos que aquí estuvo el coronel Gutiérrez. Que no se
escondiendo porque no tienen ya para dónde.
O si no, se mueren.
¡Vamos!
Doña Marlene, hay que tener en cuenta que la situación de la niña estaba
descolgada.
Qué mal he visto lo de Polanco.
Nos cogieron con los pantalones abajo.
Fabián.
Al parecer estaba más enterado de lo que nosotros pensábamos.
No, qué embarrada, en serio.
Y ese coronel me llegó de sorpresa y yo con ese susto tan berraco no sabía qué
hacer. Mi amiga, nada de esto es culpa tuya.
No te preocupes.
Además los libros están encriptados.
Pero Polanco los puede desencriptar.
Ese no se atreve a traicionarnos a nosotros.
¿Ah, no?
¿Estás completamente seguro?
Estoy completamente seguro.
Wilmer, mi hijo.
Vos tenés que hablar con Polanca donde sea que esté.
No podemos permitir que le vaya a colaborar a la policía.
Quédate tranquilo, tío. Yo también me encargo de eso, ¿viste?
Mi hijo.
Mi hijo se la llevaron.
Abuela, cálmate porque no te estoy entendiendo bien. ¿A quién se llevaron?
Cindy vino con la policía y se llevaron a la niña.
¿Qué es esto? ¿Vos crees que yo tengo cinco años?
¿No hay otra cosa?
¡Atención!
para que me dejen de mirar con esa cara de pendejos.
Y para los que no saben quién soy, mi nombre es Fabián Villegas.
Sí, de los Villegas que mandan en esta ciudad.
Les advierto que ni piensen en meterse conmigo porque el que se atreva a
hacerlo, mi familia le va a caer con todo.
Se van a pagar con sus vidas y la de sus seres queridos.
¿Listo?
Espero haber sido claro.
¿Qué tal este mariconcito tan picado de café con leche?
En resumen, fue muy buena la información que nos dio.
Leonardo Villegas sí estuvo en la finca.
Llegamos... ...diez minutos antes.
Y lo agarramos ahí.
Le dije al coronel que le tenía muy buenos datos.
Creo que esto le puede servir mucho.
Gracias, coronel.
De verdad que me sienta muy bien.
¿Hay más?
Si decides seguir cooperando.
¿Y con quién debo contactarme?
Conmigo. Conmigo como estoy.
Ah, bueno.
Bueno, pues siendo así, coronel, claro que sí, cuente con eso.
Es que yo confío plenamente en usted.
Usted es un hombre íntegro.
Además de muy valiente.
Su esposa es una mujer muy afortunada.
Bueno,
siendo más.
Le estaré llamando si tengo alguna información.
Que esté muy bien.
Luego.
Permiso.
¡Wilmer, mi hijo! ¿Me traes noticias?
¡Lucho! Busca por allá.
¿Qué fue? ¿Qué pasó?
¡Cindy!
¡Cindy!
¡Cindy!
¡Churucho!
¿Dónde putas están?
Fabiola, no estoy para tus huevonazos.
Y por tu bien, te recomiendo que no las escondas. ¿Dónde están?
¿Quiénes? ¿Dónde están quienes?
¿Le vas a decir que no sabes que Cindy se llevó anoche a mi hija a la casa de
abuela? No, no tenía ni idea. Además, yo solo estoy pensando en Fabián. ¡No me
chingues! Si me buscas, me encontrás, te lo juro.
¡Restame el teléfono!
¡Restame el teléfono!
Escuela de Policía Caicedo y Cuero, buenos días.
Buenos días.
Habla con el abogado Wilmer Villegas.
Necesito hablar con Cindy Williams.
Un momento.
Gracias. ¿Hola?
¿Cómo se te ocurre llevarte a mi hija de la casa de la abuela y con la policía,
carajo?
Mira,
ni creas que porque el huevón ese de Gutiérrez te está ayudando esto se va a
quedar así, ¿me entiendes? Yo voy a recuperar a mi hija como sea.
Déjame explicarte.
¿Explicarme qué mierda, Cindy?
Yo hice esto por nosotros.
¿Nosotros? ¡Nosotros!
¡Bájate, Eus y Lusa, que no hay ningún nosotros!
Espérenme otra vez.
Podemos volver a ser una familia.
Llevamos este malo tiempo aquí.
Just think.
Ahorita enloqueciste definitivamente, ¿no? No, no. Las cosas aquí en Galia
cada vez peor.
And you know it.
Mantrás tu familia.
Fabián ya está en cárcel. ¿Quieres tú ser el siguiente?
Do you want to be next?
Mira, Cindy, ya no más. Me mamé de tus huevonadas. Y escúchame una cosa.
Te lo advierto.
Vos llegas a sacar a la niña de Colombia y ahí sí me vas a conocer. Y vas a
tener un problema el hijo de puta conmigo.
Wilmer.
Mira, vení. No me dejes con la palabra. ¿Qué quieres?
Es que a Fabián se lo llevaron para la cárcel. Y yo sé que ustedes no se llevan
bien, pero ese es tu primo. Por favor, no le des la espalda.
Mira que tengo el corazón deshecho. Ayúdame, por favor.
¿Qué?
Mira. Eso mismo debiste haberle dicho al gran huevón ese de tu hijo.
¡Que la familia es lo más importante!
Y por mí, ese pedazo de mierda se puede quedar el resto de su vida en la
cuandoja. ¡Malparido ese!
Fabián y qué mierda.
Lucho, nos vamos para la escuela de policía. Señor.
No pienso decir nada hasta que llegue mi abogado.
¿Abogado?
¿Está hablando de Wilmer Villegas?
Sí.
Vea, Germán.
Él es el hijo de Manuel Villegas y también lo tenemos en la mira. Tarde o
temprano terminará siendo perseguido. ¿Y ahí quién lo va a ayudar?
¿Ah? ¿Quién?
Es cuestión de tiempo antes de que todos terminen tras las rejas.
Usted tiene un chance de salvarse. Pero es que yo no puedo ayudar a la gente. No
puedo. No puedo. Que no es cuestión de que me ayude a mí. Es cuestión de que se
ayude usted mismo.
Si decide desencriptar los libros de contabilidad de los Villegas, el
americano le ofrece asilo y protección a usted y a toda su familia.
Nuevas identidades.
Una nueva vida en los Estados Unidos.
¿No iría preso allá?
No.
Por supuesto no.
Será un hombre libre.
Con una nueva identidad.
Ese es el ofrecimiento. Y solo se lo voy a hacer una vez.
Si tu abogado llega y usted no ha decidido, le retiro la oferta.
¿Qué te dice?
Ya vieron, pues, lo que le pasó a Fabián.
Le echaron mano.
Y no demoró ni cinco minutos del muy sapo en empezar a soltar la información.
Polanco arrestado. Mejor dicho, vamos desde culo para el estanco.
A mí lo que me preocupa es que Wilmer seguro va a ir a visitar a Fabián a la
cárcel. ¿Y qué tal que el idiota le dé por contarle que teníamos un negocio de
heroína montado a las espaldas de los hermanos? No, no, no, Hugo.
Se nos daña el caminado.
Exacto, flaco. Pero es que vos tenés que ver a ver qué vas a hacer para evitar
que eso pase.
No queremos tener más problemas con Leonardo.
No, frescos.
Frescos que yo me comunico con Fabián para que no vaya a faltar la lengua.
Hugo, por ahí.
¿Cómo es posible que se hayan llevado a mi nieta de esa manera?
Ay,
mi hijo, yo de verdad no la vi venir.
Aquí se apareció Cindy con la policía y la llevaron.
Casi hay trifulca ahí entre los escoltas y la policía. Eso fue horrible, mi
hijo. Bueno, ya, cálmate.
Elmer está encargado de eso y lo va a solucionar y la va a recuperar.
Pero nos toca ocuparnos de otro asunto.
¿Qué?
Sandoval.
Doña Marlene, mis hombres me informan que hay policías encubiertos vigilando
casa.
Y lo mismo está sucediendo en la principal de la droguería, en las
club, en Hércules, en la emisora.
Necesitamos avisar a todos para que estén prevenidos.
¿Y lo que quiere decir entonces?
¿No nos podemos reunir?
Por el momento, no.
Estamos moviendo las palancas que tenemos con el gobierno a ver si nos
respirar en la nuca.
¿Y la cena de Navidad?
Mamá, pero pensamos.
Yo creo que vamos a tener que cancelar, mamá.
Ah, no. Yo no la voy a cancelar.
Mayerly viene.
Y Rosario y Raquel también vienen desde Bogotá. No, señor. Ellos no le deben
nada a nadie y yo tampoco.
¿Entonces por qué? Yo hago la cena con los que estén, pero la hago.
Bueno.
Pues que paguen rico.
¿Qué más, flaco? ¿Bien o no?
Me imagino que estaba acá por Fajan Villegas.
Eh... El mismo.
Mira, flaco.
Vos y tus patrones tienen que saber algo.
Las cosas ya no son como cuando don Leonardo estaba acá preso en esta
Al director Jauregui lo investigaron y está preso por corrupción en la modelo
Bogotá.
Yo me salvé dejando los pelos en la cerca.
Ah, bueno, pero bien por vos, ¿sí o no?
A lo que voy es que las cosas ya no se pueden hacer como antes.
Lo que hizo con don Leonardo no se puede hacer con Fabián.
Aquí nadie quiere más líos.
Te esco, mijo.
Aquí nadie te va a pedir nada del otro mundo.
Yo necesito que le entregues esta notica.
Hágesele, mijo, no me dejes pagando.
Todo bien.
Hablas con Calavera. Yo, hermano.
El legendario Calavera. ¿Y usted qué?
¿Desde dónde me está llamando? No jodas que me está llamando desde la prisión,
como dice la canción.
Y tú sabes que me quedan cuatro años aquí todavía.
¿Cuatro años más?
Nada, mijo, nada, no son penas.
Cuatro años se pasan volando.
Además, vos tenés que pensar que a vos no te dieron cadena perpetua por tanto
cristiano que te bajaste.
Ve, contéstame una cosa.
Es que por acá llegó un huésped nuevo.
Un muchacho Villegas. ¿Lo conoces?
Uno de los pelados Villegas.
Sí. ¿En serio?
¿Y quién será?
¿Ah?
¿No era el huevón del Wilmer?
Que hacía pinta la que he buscando hace rato para meterle un balazo en medio de
los ojos.
No, no, no. El pelado dice que se llama Fabián.
Ah, Fabián.
Nada de bobo, litro.
Antes éramos amiguitos, pero ya no.
El Mario esta mañana se puso todo ajizoso ahí en la cafetería a braviar a
el mundo y a decir que cualquiera que intentara meterse con él, se moría.
Ahí se les tramó fue de cuento.
Porque ese weón se peleó con la familia.
Yo sí me lo imaginé, ¿sabes?
Ve y con la gente del cartel del norte del valle, ¿qué?
No, no, no.
Ya no está con nosotros, no trabaja, sino con él mismo. De hecho, ese weón
más solo que el uno.
Entonces se le puede hacer.
Sí, hacerle.
Molearle de bala, eso sí.
Si te lo bajas, avísanos para nosotros tener una cortesía con vos.
Claro, pero que los regalitos sean para las ñatas.
Hablamos, cabito. Fuerte.
Lo que empeina a interrumpir aquí a las señoritas, pero se pusieron a hablar
preciso delante de mi celda.
¿Sabes qué?
Ahorita, pero... Ahorita de vos.
¡Lárgate, pero ya!
Y donde te vuelva a ver.
¿Qué,
Fabián?
¿Cuándo daron esto?
Regálame una moneda para hacer una llamada.
Eh... Hágame el favor.
Palo.
Ya come, pues. Explicar qué carajo estaba haciendo en mi bodega.
Viejo, acá no quedó nada.
Todos se los llevaron los policías.
¿Sí? Ya sabía, Gutiérrez me dijo.
Entonces relájate, Fabián.
Mira que yo hoy te estoy llamando porque quiero conversar con vos.
¿Ah, sí? Y como hay que querer que charlemos.
Ve.
Nosotros ya nos enteramos que vos soltaste la lengua.
Anoche le cayeron con todo a Polanco. Lo arrestaron en el Panamericano.
Ya, pues.
¿Qué te preguntaron?
Contame.
Todos ustedes me harán la espalda y ahora esperan que yo les ayude.
Mira, vos tenés que entender que esta situación es muy grave.
Aquí nadie se imaginó que a vos se iban a agarrar.
Pero por favor, a ustedes les importa un carajo que yo esté aquí metido.
Lo único que quieren es que les diga por dónde les van a caer.
¿Qué más contaste?
Decime, ¿qué te preguntaron?
con Don Hugo y con Don Nacho a espaldas de tu tío y de tu papá, acá se va a
formar un mierdero que ni vos te querés imaginar, ¿oíste?
Ay, pues a mí ya me está yendo como un culo.
Ay, que me da lo mismo ahorita en la lengua.
Aunque, pensándolo bien, podríamos llegar a un acuerdo.
¿Qué querés? ¿Qué querés?
Un chontaduro con miera y con sal, gran huevón, ¿no te parece obvio?
Que me haga quien vea esta ratonera.
Pagarle el que sea para que me dejen libre.
Mira, todo bien.
Y otra cosa.
Necesito plata para sobrevivir acá.
Y al soco, flaco, que me empieza a volar mierda el cargo.
¿Y ahorita?
Soy el abogado Wilmer Villegas, estoy buscando al señor Germán Polanco.
¿Perdón, quién?
Germán Polanco.
No sé quién es. ¿Cómo no vas a ver quién es? Y lo arrestaron ayer y yo sé que lo
trajeron aquí. Debe estar con el gringo ese, Mathews.
¡Velo, Polanco!
Más te vale que te calle esa jeta por el bien tuyo y el de tu familia.
Yo ya estoy aquí, yo me encargo.
¡Polanco! ¡Polanco, vení! ¡Abogado!
No puede hablar con Polanco.
Ay, no me jodas, gringo, que yo soy el abogado y puedo hablar con él cuando
quiera. Lo lamento, pero no puede hablar con Polanco. Él ya firmó un acuerdo con
el gobierno americano.
¡No es verdad, Polanco!
¡No es puro cuento tuyo, gringo atembao!
Es más, en este momento vamos al aeropuerto porque Polanco viaja a Miami
reunirse con la fiscal para comenzar su colaboración.
¡Gutierrez! Como os quería hablar, ¿vos fuiste el que llevó a la niña?
Wilmer, estaba buscando también para hablar.
¿Y usted está refiriendo a la niña que estaba retenida en la casa de doña
Marlene?
Sí, la tenemos nosotros.
¿Retenida? ¿Cuál retenida?
Linda es mi hija y estaba en su casa.
Eso no es lo que dice la mamá.
La mamá es una irresponsable.
Que no pudo cumplir con su papel de madre.
Por eso me tocó decirle a mi abuela que la ayudara a cuidar. ¿Entendés?
Vos debes saber que en toda historia hay dos versiones. ¿Sí o no?
Escuchame una cosa.
Excelentísimo coronel Gutiérrez.
Te exijo que me devolvas a mi hija.
Por tu bien.
Prenda a ser agradecido.
La niña está aquí con la mamá, comiendo, durmiendo. La estamos protegiendo, le
estamos dando seguridad.
De nada.
No te lo va a repetir.
¿Dónde está la niña?
Mira.
Mira, mira.
¿Dónde está? ¡Me porto un culo! ¿Dónde estamos?
¿Vos por qué no más bien te sentás conmigo, hablamos tranquilamente y
negociamos? Yo necesito saber cosas.
Muy bien, Gutiérrez.
Muy bien.
¿Qué dijeron?
Le quitamos la niña a este huevón, lo volvemos mierda y le va a dar la espalda
la familia.
¡Qué planzazo, eh!
Te felicito.
¿Vos querés negociar conmigo?
¿Sabes qué?
Pérez.
Señor.
Vaya siga el nervioso ese.
No me lo pierden de vista. Como ordenen, mi coronel.
¿Qué? ¿Me parecía tu madre o qué? ¡Este huevón!
¡Oíste, man! ¡Lléveselo para el calabozo!
Hoy te toca para la enfermería.
¡Dame tumbao!
¡Tumbao!
Para que lo bailes rico y sabrosón. Mira lo que te traigo.
Y que nos gocemos juntitos tú y yo.
Oye, cómo suena mi son.
Vacilando bien.
El bueno.
¡Y ya llego!
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