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Hasta la guerra, enténdeme.
Además, todos nuestros negocios son negocios de familia.
Seguí, Fabián.
Buenas, buenas.
Seguí. Contá, ¿qué querés?
No es que me enteré. Yo dije deben estar felices por lo de la muerte de Pablo.
Pues vos también deberías estar muy contento.
Porque el señor lo único que quería era acabar con la familia.
Y para bien o para mal.
Vos seguís siendo mi hijo.
No, es cierto.
Es mejor no tenerlo respirándonos en la nuca.
¿Eh?
¿Y entonces, Fabián?
¿A qué hueco viniste?
¿No deberías solamente saludar?
No, quería ver si pudieron encontrar a los responsables del atentado que le
hicieron a Sandoval hace unos meses.
Pues como ustedes pensaron que el flaco y yo habíamos tenido que ver con eso.
No te acomodes que no te va a demorar.
Mira, Fabián.
La teoría nosotros la descartamos hace rato.
Lo más probable es que hayan sido los del norte.
Y cuando sepamos exactamente quién fue, la vamos a cobrar bonita.
¿O sea que la causa no va muy bien con los socios norteños?
¿Ve?
¿Y de cuándo acá tanto interés?
No, es simple curiosidad. A mí no me importa.
Yo ahorita estoy dedicado a lo de mi equipo de fútbol.
También, ¿no?
Ah, bueno.
Entonces, ¿no te importa?
Ahí está la puerta.
Al tanto, me saludan a la familia.
Bueno, siempre es un placer saludar a la familia.
Nos vemos. Linda noche.
¿A vos no te parece como rara esta visita?
¿Eh?
¿Qué pena, seguís en la línea?
Discúlpame, ¿con quién es que estoy hablando, eh?
Habla con Amparo, ¿con quién hablo yo?
Yo, Amparo.
Hablas con Wilmer Villegas, el hijo de Manuel Villegas.
Ah, ¿qué hubo, Wilmer?
¿Y ese milagro?
Contame en qué te puedo colaborar.
Mira, ¿has sabido algo de Constanza? Es que la estoy buscando desde hace semanas
que no aparece y yo quería saber si ella había estado trabajando con ustedes
últimamente. Sí, ella estuvo atendiendo un evento que hicimos aquí en la casa,
pero eso fue hace ratico ya.
¿Y desde entonces no ha aparecido por allá?
No.
Ella vino, atendió a los clientes con las peladas y... Pues nada.
Salieron en su van como siempre.
Yo pensé que hoy estabas enterado.
Yo sí sabía del evento, pero ella no me quiso decir dónde era. De hecho, yo
pensé que era en Bogotá.
¿No?
¿Pero vos por qué me estás preguntando eso en este momento? ¿Es que la pelada
aparece?
Lleva meses desaparecida.
¿Vos sabías para dónde iban Constanza y las muchachas cuando salieron de la
finca?
No, no. Pues yo me imagino que para Cali.
Porque ellas nunca hablaron de quedarse aquí en Cartago.
Bueno, mira.
Haceme un bien.
Si sabes algo, cualquier cosa de ella, por favor avísame.
¿Entendido? Claro, mijo. Contá con eso.
Saludos.
¿Sabes quién me acabó de llamar?
Wilmer Villegas.
A preguntarme por Constanza.
Por las peladas de ella.
¿Por qué sabes de eso?
No, yo... No hay nada. Se ha hecho invitado, Amparo.
¿Qué haces, pendejo?
¿Qué pasó con las peladas?
Amparo fue... Lo daño.
No me hagas de que te estaba sola.
Ustedes definitivamente no piensan sino con la de abajo, ¿no?
¿Qué hicieron con esas peladas?
¡Óscar!
¡Óscar, haceme un favor!
¿No crees que vamos a salir vivas de acá?
Sí. Nos van a buscar.
Alguien nos va a encontrar.
Nadie nos está buscando.
Nadie sabe que estamos aquí.
¿Ustedes dónde van a decir en este mismo instante?
¿Qué fue lo que pasó con Constanza y con las peladas de ella cuando salieron de
la fiesta que hicimos aquí?
¿Qué hubo a ver?
Doña Amparo.
Sí, nosotros interceptamos a la invitada en el camino.
Y nos pasó que la secuestramos.
¿Y nos pasó que la secuestramos?
¿Como para qué sería o qué?
¿Para gozarla gratis? No. Es que esas chimitas son muy costosas.
Paridos. No puedo creer que ustedes hayan secuestrado a esas peladas solo
eso. No, no.
Pues va, es que Agomé, la flaca, es gualamía malparida.
Nos trató la más demasión, ¿no, guadana? Sí, es una recontra malparida.
¿Están vivas o no están vivas?
¿Saben qué es lo peor?
Que Wilmer no sabía un culo. Y yo le conté todo. Entonces ahora nosotros
los principales sospechosos de la desaparición de esas peladas.
Mira, mensaje, Fabián.
Están sospechando que nosotros fuimos los del atentado a Sandoval.
Problemas. Y todo por culpa de este par de hijueputas.
A ustedes, par de ineptos, ¿quién les dijo que ustedes se manejaban solos? ¿No
se les pasó por la cabeza que nos podían estar jodiendo a todos?
A ver, un momentico.
¿Cómo es que me está hablando, señora?
¿Cómo? Bajándole al tronito porque usted y su socio el gordo son nada de
nosotros.
¡Ya, ya, ya! ¡Que calmen!
Esto llegó hasta aquí.
Caminada, Nacho.
Y pila, si abren la boca, caemos todos.
Caminada, hasta aquí llegó el grupito.
Se han mangoldeado de este par de maricones. No, Nacho.
No, es pisando más bien de a cabo, ¿vale? ¡Cuáles de a cabo!
Por lo visto, este bochinche se nos vino encima más rápido de lo que pensábamos
por culpa de ustedes.
Se quedan esta noche aquí.
Mañana mismo me solucionan ese puto problema con las peladas.
Y cuidadito me deja huella.
Como ordena el patrón.
Por mi dueño.
Párguense de acá.
Joan Alvira, ¿qué lograste averiguar?
Pues mira que llamé a un par de amigas que también la conocen, pero no tienen
idea, tampoco saben nada.
Wilmer, mira, yo quedé muy preocupada cuando me llamaste.
Pensé que ustedes todavía vivían juntos.
Ve, ¿vos sabías de algún evento en Cartago que ella tenía?
No, un evento no, pensé que ella ya había dejado sus negocios.
Ana Elvira, déjeme un favor.
Encárgate de todo el tema con la policía, ¿sí? Yo me voy para Cartagena a
qué logro averiguar.
¿Sí?
Viaje en tu casa.
¿Santo Vale?
¿Santo Vale?
¿No me diré para acá?
Lo agradezco.
¿Quién es?
¿Para reportar o no, ya?
Diga.
Buenas, buenas.
Es que nos invitaron a una fiesta, que había unas chinguitas. Sí, ¿dónde están
las chingas?
Mike Wilmer se vino a Cali a buscar a Constanza.
Así es, sí, señor.
Pero es que ellos terminaron y mi joven dijo que no la quería volver a ver.
Sí, Wilmer siempre ha dicho que las cosas con Constanza habían terminado y
eso ella se había ido.
Pero ahora parece que el asunto tiene que ver con los del norte del valle.
No jodas.
No más.
No más.
¿Vamos a hacer algo con esa gente o qué?
Alfa, ¿me copia? Cambio.
Perros.
Adelante. Para informarles que voy camino a Cali.
El coronel Belalcázar me traicionó.
Me iba a arrestar.
La verdad no me parece raro.
Tarde o temprano se nos iba a golpear en Jarepa.
Mandoval, vénganse para acá.
Ya miramos cómo nos reorganizamos.
Alcanzaste hoy, Uriel.
Sí, señor, me preocupa eso de Belalcázar.
Qué mala vaina lo de Belalcázar.
¡No quiero celebrar una queja!
¿A qué carajo estamos jugando?
Déjeme a mí, señor. Déjeme a mí, yo hablo con él.
Ve, don Wilmer,
no me la vas a tomar a mal, pero ¿usted sí cree que vamos a encontrar a la
señorita Constanza por estos lados?
Ya ha pasado mucho tiempo.
Estás cansadito, ¿eh?
Si querés nos vamos a tomar un cholao.
Hágeme un bien gran huevón y no vas a decir nada importante. ¡Cállate, ajeta!
Haga Néstor, desde la estación de policía del pueblo. ¿Copia?
Háblame, Néstor.
Llegó acá la señorita Constanza.
Tenela ahí, protégela, cuídala que ya vamos para allá.
Lucho, prende esta mierda que Connie está en la estación.
¿Quién era el responsable de esta operación?
Yo, mi coronel. ¿Entonces qué pasó, gran marica?
¿No le dije que estuvieran a jugar?
Sí, mi coronel.
Por su culpa todos se quedan un mes sin salida.
Hierro, vaya a dejar esa maleta en el alojamiento. ¿Qué le digo, don Ernesto?
Gutiérrez.
Hombre, está bueno volverlo a ver.
Es una lástima que me perdiera el operativo contra Pablo, ¿no?
Qué comentario tan pendejo del Alcázar, ¿no?
Mejor porque ya que no está Pablo, no te concentras vos y tus muñequitas de
papel en caerle a la gente de Cali, ¿no?
No se siente raro.
Tiene que perseguir a los suyos.
¿Tenemos otro problema o qué? A mí no me va a decir que yo no soy subordinado
suyo. Yo nunca soy subordinado suyo y hablo lo que se me dé la gana.
No voy a dejar que usted se me atraviese en el camino. Aquí estoy.
Yo voy a estar, el Alcázar.
Aquí estoy de nuevo.
Disculpe, don Alberto Alcázar.
¿Qué quiere?
Tiene una llamada, señor.
Señor Uriel.
Señor, aquí un poquito inquieto.
¿Podría explicarme por qué quiso arrestar a nuestro Sandoval?
¿Nuestro pacto de no agresión?
Vea, yo voy a ser muy sincero con usted, Uriel.
Su jefe y los Villegas van a responder ante las autoridades.
Ya lo de Medellín pasó, Uriel. Ahora vamos detrás de usted y de la gente de
Cali.
Perdón, señor, entonces, ¿ya no tenemos pacto?
Le voy a dar un consejo.
Hable con sus jefes.
Intente persuadirlos para que se entreguen por las buenas.
Vea que le hago el cuello.
Y esta es la última oportunidad que yo le doy.
Yo creo que de acá podemos sacar las imágenes para terminar de esa nota.
Márcalos.
Para terminar los marco.
¿Ese es Max Tenorio?
Creo que sí.
Sí, ahora va a trabajar acá.
Va a ser un placer tenerlo aquí todos los días, ¿no?
Bienvenido al informativo.
Pues ojalá sea tan buen periodista de investigación como todo el mundo dice.
Ojalá, ¿verdad que sí?
Bueno, a ver, déjame yo marco.
Señores, con cuidado, rápido, por favor.
Vamos al pasillo principal.
Movete, movete, un médico, por favor, urgente.
Es una urgencia.
Señora, hasta acá puede pasar.
Gracias.
Max, bienvenido a Noticias al Día. Para mí es todo un honor poder trabajar
contigo. Sí.
¿Conoces a Raquel?
No, no sé quién es.
Yo te aconsejaría que no te juntes mucho con la caleña.
¿Por qué?
La hija del mismísimo.
Lo de Nando.
Contalo otra vez.
¿Para qué? Si ya lo hiciste vos.
Pero eso es lo... Nando, gracias.
¿Entonces? Que a mí.
Es que, señores, ¿qué acabó de pasar con las peladas?
Apenas usted nos dio la orden, patrón, nosotros nos encargamos de las
Bien.
O sea que podemos estar tranquilos.
Pues... ¿Pues qué?
Habla.
Se los voló una.
¿Qué? La mamá Constanza, ¿sabes? La abuela que dio más guerra.
¡No!
¿Cómo putas pasó eso?
¿Y la madame?
Nada más y nada menos que la madame.
¿Cuándo es la pelada y le cuentan los villegas? Se va a armarla chupando el
culo. Bueno, patrón, entonces... ¿Por qué nosotros nos atacamos primero? ¿Por
qué nosotros tenemos que esperar a que la gente se pute? ¿Por qué no vamos y lo
fumigamos, rociamos balas, hacemos alguna vaina?
¿Acabamos de una vez con los caleños?
Porque después de esa reunión que tuvimos con los cadenas, yo quedé como
impresión de que ellos van a terminar yéndose en contra de todos nosotros.
Es que a los manes les ha ido bien.
Están envalentonados, están envilletados.
Y eso lo hace sentir por encima de nosotros.
¿Entonces ustedes creen que los del norte del valle están pensando tomarse
manejo de Cali?
Seguramente están aburridos de ser los segundones en la región.
Y ahora que Pablo no está, pues van a querer apoderarse de todo el negocio.
Y a mí eso me tiene muy asarado, Fabián.
Porque mira, la relación que tenemos con ellos está pegada con babas.
Pero... La relación que tenemos con Leonardo y con Emanuel.
Una relación de toda la vida, una amistad de toda la vida.
¿Y vos qué estás queriendo decir con eso?
Nacho y yo estuvimos hablando.
Y decidimos retomar contacto con tu tío y con tu papá.
Queremos volver a lo de antes, arreglar las cosas.
Y ustedes cuatro vuelven a dar amigas como que a la vuelta con nosotros.
Espero que bien.
Pero hasta aquí llegamos.
Tranquilo, mijo.
Tranquilo que la sociedad funcionó hasta donde tenía que funcionar.
Ustedes ya saben cómo funciona esto, cómo se maneja el negocio, qué tienen
hacer. Así que de aquí en adelante, ustedes dos como los hombres, solos. Me
importa un carajo que ya sepamos cómo hacer las vainas.
Vos me metiste en esta mierda.
Lo que son ustedes es un par de mentirosos.
Camina, flaco, que aquí ya no se puede confiar en nadie.
congelado, flaco. Camina.
Ve, Fabián.
Yo creo que mejor me quedo con ellos hoy.
¿Vos también me vas a sacar el culo?
Todos ustedes se pueden ir al carajo.
Vení, vení, déjame echar yo. Uy, mijo, pero está muy aporreada, no me dijiste
que estaba tan mal.
Abuela, vení, haceme un bien, sí. Aquí está la fórmula médica para conseguir
esas cosas, para que te llame esa norita ahí, no sé.
Sí.
Mija, bienvenida.
Ya está listo el cuarto para vos.
Yo pido esto y Blanquita, da por el caldito que te mandé a hacer.
Vení.
Te quedó muy bien la nota, se ve que eres muy pila.
Gracias.
Eh, por cierto, soy Max Tenorio, tu nuevo compañero.
No es necesario que te presente.
Todo el mundo sabe quién soy.
Bueno, no creas, hay gente que no ve televisión.
Mucho gusto, Raquel.
Bueno, pues, Raquel, ¿te parece si más tarde nos tomamos algo? Y bueno, más
explicando cómo es la movida aquí en el noticiero.
¿Sí? No hay problema.
Vení.
Este va a ser tu cuarto, ¿ves?
Entra, entra tranquila.
Connie, contame, por favor, ¿qué fue lo que te hicieron? Te lo suplico, ¿sí?
Aquí estaba a salvo.
Te juro que no te van a tocar un pelo, pero necesito que me digas dónde las
tenían y quiénes fueron, por favor, Connie.
Connie.
Connie.
Yo solo necesito saber una cosa.
Por favor, ¿fueron los malparidos esos del norte del valle?
Connie, solo decime sí o no, te lo suplico, ¿sí?
Sí.
Connie, decime, ¿sí o no?
¿Ves?
¿Vos serías capaz de reconocer el sitio donde las tenían?
¿Ella es capaz de...? No, no. Yo no me acuerdo dónde estábamos, Wilmer. Yo no
acuerdo dónde estábamos. Por favor, deja eso así. No vas a hacer nada.
Ellos están locos. Ellos están mal. Están enfermos de la cabeza.
Te lo pido, deja eso así. No vas a hacer nada.
Prométemelo. Prométemelo. Wilmer, mírame a los ojos y prométemelo. Decime que no
vas a hacer nada. Por favor, prométemelo.
Tranquila, sí.
Te juro, Constanza, que no te van a volver a tocar un pelo.
Te lo juro.
¿Oís?
Por favor.
Pero me tembló.
La cosa está templada.
Sandoval, tío, ¿eh?
¿Reucitó dentro de los muertos?
Qué embarrada esto de lo de Belalcázar.
Sí, señor. Si no hubiera sido por ese contacto que tengo en el bloque, me
hubiera andado de baja.
Y también gracias al radiogoniómetro.
Me salvó la vida, vea.
Me dieron un balazo.
No es mal que vos estás enterito.
Tráete más la paratico, pero sí.
Ve.
Pero esa paratico hay que arreglarlo como sea, ¿no?
Pues yo voy a hacer lo que pueda, señor, pero no le prometo nada.
No, al favor.
¿Cunerario La Hermita?
¿Qué onda, Val? ¿Con Wilmer? ¿Ves? Mi papá y mi tío están ahí.
Sí, aquí están.
Decirles que no se vayan a ir.
Pasó algo grave y necesito reunirme con ellos.
Yo voy saliendo para allá, oye.
Correcto.
Dos cervezas para arrancar. Gracias.
En este sitio fue donde me reuní con Diana cuando la conocí.
Eso fue para lo del atentado del DAS.
Es lamentable lo que le sucedió a ella, ¿verdad?
Bueno, yo tuve el placer de conocerla en persona y puedo decir que... que era
una periodista excepcional y un ser humano increíble.
La verdad, la admiraba.
Yo también, mucho.
Nos alcanzamos a volver muy cercanas.
Ella se volvió como mi mentora.
Por eso cuando me dijeron que estaba muerta no lo podía creer.
Es increíble cuántas personas valiosas hemos perdido por culpa de la violencia.
Bueno, ojalá eso acabe pronto.
La verdad, yo preferiría informar todos los días y reportar acerca de buenas
noticias. No.
Entonces, por la memoria de Diana, porque podamos seguir sus pasos.
Salud. Salud.
Por tu ejemplo.
Tú sabes que yo soy periodista, que a mí me gusta hablar con la verdad y soy muy
directo. Y la verdad quiero saber si es cierto que tú eres familiar de los
Villegas Ulloa.
Bueno, oído, mañana todos listos a las 0500.
Bienvenido a Cali.
Bienvenido a Cali.
Y usted está de local. Me imagino que nos va a dar un turno.
Claro, el Alcázar.
Vamos donde unas primas en Jamundí que son bien agradecidas.
Para que relaje.
Aquí vinimos a trabajar.
Vea, si usted tiene información de inteligencia, este es el momento para
la comparta.
Eso quedaría entre los dos. Acuérdese que tenemos que tirar para el mismo
Aquí en Cali cada cual por su camino anda en casa.
No nos vamos a pisar las mangueras.
Aquí es pequeño, aquí no te vas a perder.
Bien.
Pero no se le olvide que yo estoy a mano.
Bienvenido a Cali.
Soy una villega, pero ¿sabes qué?
No me gusta que me definan por eso.
No, y tienes toda la razón. No permitas que absolutamente nadie te defina por
eso. Ahora, es que tú sabes que soy muy preguntón. Si de pronto te ofendí, si te
sentiste incómoda... No, no, no te preocupes, no pasa nada.
¿Sabes? Te admiro por eso y también porque tú sola te abriste camino aquí en
Bogotá. Y bajo la sombra de tu familia no es nada fácil.
No, es muy complicado porque es muy difícil ser imparcial.
Pero lo más difícil de todo es que la gente juzga en un segundo.
De lo primero que me tildan es de delincuente.
Bueno, pero es que tú no eres el responsable de lo que hace o deja de
familia. Tú eres tú y punto. Y no es que absolutamente nadie te diga lo
contrario.
Es más, si me preguntas mi opinión, me parece que lo que hizo tu familia por el
país fue un gran servicio.
¿Qué?
Pues, tengo entendido que tu familia está detrás de la cacería de Pablo. Y
ahora, yo no me alegro de la muerte de ningún ser humano, pero bueno, es que
alguien tenía que parar este tipo de alguna forma.
Ya listo, yo los voy a recompensar. Ya verás.
Bueno, y ya deshaciéndonos de este tema tan aburrido y tan jarto, cuéntame un
poco más acerca de ti. A ver, ¿qué hace tu novio?
No, no tengo novio.
No, eso sí no te lo creo.
Una mujer como tú, por obligación, tiene novio.
No, una mujer como yo tiene muchas cosas en qué pensar.
Bueno, digamos que desde el colegio no tengo tiempo para pensar en novio.
Bueno, pues mira, yo también estoy soltero, así que brindemos por las
coincidencias.
Salud.
Pues mira, yo solamente vine a decirles una cosa.
Es que a mí me parece que esta carajada se tiene que acabar.
El adorado Hugo, ¿qué es lo que me quieres decir?
Pues esto, Leonardo, esto, que nos hayamos distanciado tanto.
Si nosotros siempre hemos sido los cuatro.
Hemos enfrentado todo.
Hemos sobrevivido a todo.
Y ahora que las cosas se pusieron delicadas, ¿nos vamos a tirar la
hombre, qué tristeza.
Vos sabes muy bien por qué llegamos a esto, ¿no?
Sí, por el asunto con tu hija. Y es lamentable.
Pero ya es cosa del pasado, hombre.
Pues yo estoy de acuerdo.
Y apruebo.
Más ahora que los caleños tenemos que estar juntos.
¿Qué querés decir con eso, Nacho?
Hijo, que no podemos ser tan pendejos de creer que porque Pablo está muerto se
nos acabaron los enemigos.
Es verdad.
Otros pueden surgir y tenemos que enfrentarlos unidos.
Podemos seguir con estos rencores, hombre.
¿Qué decides, Emanuel?
Sin rencores.
Yo solamente espero, Hugo, que no tengas una agenda paralela.
Hombre, ¿cómo te ocurre?
¿Y vos?
¿Vos qué pitos?
Pues, señores, con todo respeto, yo vengo con la intención que ustedes me
acepten de nuevo.
¿Y Fabián?
No, Andoval.
Fabián está meando fuera del tiesto. Yo no vi más con ese man.
Está demasiado obsesionado con ese verraco equipo de fútbol y no se da
que la va a cagar.
Yo me di cuenta que mi lugar es acá con ustedes, señores. Por eso les doy una
disculpa.
Flaco, ¿sabes por qué, a pesar de todo lo que él ha hecho, Fabián sigue vivo?
Porque es familia.
Como vos.
Si querés volver a la casa, las puertas están abiertas. Eso sí,
bajo las órdenes de Sandoval.
Señor, yo le puedo decir algo.
Alfa, aquí Echo 2. ¿Me copia? Cambio.
¿Quién es?
Los infiltrados que tenemos en el bloque de búsqueda, señor.
Teco 2, ¿dónde anda? Cambio.
En Cali.
Todo el bloque acaba de llegar. Van a instalar base aquí. Cambio.
¿Ves?
¿Por qué será que no me extraña eso?
¿Dónde está la base? Cambio.
Escuela de Policía Caicedo y Cuero.
Mañana empiezan las operaciones. Y otra cosa, Gutiérrez volvió a la unidad.
Cambio.
Uy.
Eso es una cagada. Yo no creo que Betifo nos quiera dar mucho después de que lo
echamos como lo echamos.
Y el problema, señor, es que ha venido acá por lo menos dos veces.
Mira, Andoal, decile al informante que nos mantenga al tanto de todo, pero de
todo. Todos, escúchame muy bien.
Manténgame al tanto de todo, lo que sea. Cambio.
¿Qué carajo está haciendo aquí?
Sería una vergüenza.
Sandoval habla con el coronel Belalcázar.
Lamento informarle que agarramos a su sapo, así que no va a poder contar más
él.
Y agárrese donde pueda, gran marica, porque muy pronto usted y yo nos vamos a
ver las caras.
Cambio. Fuera.
¿Qué hacemos?
Sandoval, nos tenemos que ir de aquí.
Recojamos todo y nos largamos. Pero ya. Sí, señor.
Momentico, señores.
Antes de que nos vayamos, vamos a definir de una vez qué vamos a hacer con
perros del norte del valle. Y no me vayan a decir que nada.
Porque esos malparidos pagan o pagan por lo que le hicieron a Constanza y a las
peladas.
Benny, yo te entiendo, Wilmer.
Pero buscarnos un enfrentamiento ahora no es la mejor idea.
¿Cómo?
Wilmer, mi hijo, dime.
Hugo tiene toda la razón.
En este momento no estamos como para enfrentar una guerra.
Ya después miramos el momento para curarnos de esta ofensa.
No jodas, tío. No, no, no, no.
¿Cuál es el momento entonces? No me salgas con eso. ¿Cómo, cómo, cómo?
No, no, no.
Vos no le hablas así a tu tío.
Trata de calmarte.
Yo a ti te entiendo.
No es para menos.
Pero es que no acabas de escuchar.
Tenemos a la policía encima. ¡Me importa un culo la policía! ¡Me dejas terminar!
Ya no más violencia, no más. No puede ser que sigamos así. Voy a hablar con
socios del valle.
Vamos a agarrar el chuzo.
No podemos seguir con esta guerra. Nos vamos a acabar. Por favor.
Ya.
Pues hagan lo que se les dé la puta gana entonces.
Pero no cuenten conmigo para esta mierda.
Y me extraña de ustedes dos.
Así tenga que tomar venganza, yo la voy a hacer.
No te busques un problema.
¿Ya? ¿Qué hubo? ¿Nos fuimos? ¿Nos fuimos? Salvo regalos hombres.
Nos vamos.
Ya, ya nos vamos, ya nos vamos.
Fabián, hijo.
¿Qué pasa? Que estás todo chapeto.
¿Qué pasó?
Nada.
A nadie le importa, Fabián Villegas.
Ay, mi amor.
¿Qué pasó? A ver, decime.
Y ahora ahí todos me atacaron el culo.
Hasta el pendejo ese del flaco.
Ay, mi amor.
A esta casa no vuelve a entrar el marica.
Y lo vuelvo a ver, le meto un tiro entre las cejas. Ay, Fabián, no digas
pendejadas, que vos no sos un matón.
Tantas cosas que no sabes de tu hijo mayor.
¿Qué me querés decir, Fabián?
Nada.
¿Cómo que nada, mi amor? A ver.
¿Vos estás metido en negocios ilegales?
¿Por eso es que tienes tanta plata, Fabián? ¿Volviste a traquetear?
Sí, ma.
¿Por qué?
Entendí que gracias a mis business ilegales acabamos de salir adelante.
Vos y yo.
Porque siempre hemos ido nosotros dos.
Ahí, ma.
Gracias a mis negocios...
Es que voy a estar picho en plata. Vamos a estar picho en plata, mamá.
Me voy a convertir en el zar del fútbol de toda Duramérica.
Y le voy a mostrar que soy alguien a Leonardo, a mi tío y a todo el mundo. Ya
van a ver todo, mamá.
No me tienes que demostrar nada a nadie, mi amor.
Solo tienes que ser feliz y ya.
Yo soy alguien, mamá.
Y no hay que estudiar para ser alguien.
Ya, ya.
Ya, ya, Connie.
Tranquilízate. Soy yo, Connie.
Tranquila.
Tranquila. Todo está bien.
Está todo bien, ¿oíste?
Perdóname por despertarte así, ve.
Ya estás aquí.
Te prometo que nadie te va a hacer nada.
Respira.
Connie, yo necesito que vos me hagas un favor.
Necesito saber si fueron los perros del cabo Iguadaña los que te hicieron esto,
Connie.
Yo veo que esto es muy difícil para vos.
Perdóname, te lo pido por favor, ¿sí?
Pero es importante saber si fueron ellos o no.
Connie, mira.
Yo fui a la policía a poner la denuncia y ellos necesitan saber los nombres.
Si lejos no tenemos nada.
Esa gente tiene que pagar por lo que te hizo a vos y a tus amigas.
Entendeme.
Fueron el cabo y guadaña.
estar bien.
Te lo juro, ¿eh?
Vamos a cubrir la zona uno, puntero.
Sí, señor.
Pendiente de la frecuencia avanzada y nos informa. Sí, señor. ¿Entendido?
Sí, señor.
Buenos días, señores.
¿Por qué tan pintosos y tan madrugadores?
Entonces, ¿qué ve el Alcázar?
¿Dónde la vía está de los 15 años que no invita?
¿O qué pasa, señores?
¿No tenían plata para sacar los uniformes de la lavandería?
Señores, nos vamos.
Pero entonces yo llego y se van.
¿Sabes qué, Rodrigo? ¿Dónde la fiesta no va a decir o qué?
R4 rojo.
Alistando a todos los muñecos que nos vamos a hacer el allanamiento a la
funeraria.
El coronel Gutiérrez, quien contaba con información privilegiada... Estaba
dispuesto a sacarse la espina de no haber estado presente en la muerte de
Pablo. Y para eso estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviera en sus manos
para capturar a los caballeros de Cali.
Ajá. Los hermanos están convocando una reunión de todos los bayunos con
urgente. Mejor dicho, hoy mismo.
¿Y para qué?
Ya enterarán.
Le envío las coordenadas por Bipper.
No falten.
Listo.
¿Qué será lo que quieren los Villegas?
A mí, sea joda, no me está gustando nada.
Esta reunión es una emboscada contra nosotros.
¿Sabes qué? Vamos a prevenir.
¡Cabo!
Don Oscar, el Cabo se fue temprano en la mañana con Guadaña.
¿Cómo así? ¿Para dónde?
Oí que iban para Cali.
¿A Cali?
¿Vos la veías algo?
¿Cuándo me dicen alguna cosa a mí?
Carache.
Llegamos a esa funeraria y le rociamos ploma a todos los malparidos.
¿Qué es eso?
Y al que encontremos vivo lo dejamos listo para la velación de una vez.
Así es mi guanita.
Ah, mira, mira, mira, mira.
¿Y?
¿De chiquito o de grande?
De chiquito. Ah, de grande.
Buenas.
Buenas. ¿Qué tal?
Muy bien, ¿y usted qué tal?
Bien.
Es que está... Así es. Me tiene ya bastante preocupado.
Quería saber si usted me puede recomendar algún...
¿Gastritis? ¿Para la gastritis? Sí, antiácido.
Ya un segundo. Gracias.
¿Ya lo atendieron?
Sí, sí.
Un muchacho que estaba aquí, su compañero, fue a buscar algo para el
Es que es mi primera vez en Cali y ayer los aborrajados atacaron.
¿Y usted de dónde viene?
Yo de Bogotá, de Bogotá.
Nunca había estado en esta ciudad tan hermosa.
¿Me puede recomendar algún lugar turístico a que pueda ir?
Pues mire, hay varios.
Pero empiece por Sebastián de Belalcázar. Es un mirador súper bonito.
usted ve toda la ciudad, las luces. Por ahí puede empezar.
Sebastián de Belalcázar. Sí, señor.
Gracias. Gracias.
Caballero. Gracias. ¿Sí?
Con gusto.
Ranitina de 150.
Se la va a tomar cada 12 horas para el manejo de la gastritis.
Y esta como método preventivo antes del desayuno. Antes del desayuno esta.
¿Cuánto le pago?
¿Trescientos?
Conserva el cambio.
Su compañera me estuvo comentando ahorita un lugar aquí en Cali que se
Ay, qué cabeza lo mía. El Alto... De la Casa de la Estatua. Esa. ¿Qué tal?
Bonito, muy bonito. Sí, sí. Y por temas de seguridad.
Es que Bogotá está muy seguro.
Toda Colombia, de hecho.
A ustedes aquí hace un par de años le pusieron una... Una bomba, pues.
Que tenga un buen día, señor.
Igualmente.
Que se mejore. Gracias.
Señor.
Buenos días.
Hola, mija.
¿Pudiste descansar?
Bueno, algo, doña Marlene, sí.
Vení, vení a desayunar.
Ah, gracias.
¿Wilmer sabe dónde está?
Sí, se fue a la funeraria. Me dijo que tenía que hacer algo por allá y que a lo
mejor no venía a almorzar.
Bueno, aquí está.
El desayuno para Constanza.
¿Qué hubo, Sandoval?
¿Qué hubo, Wilmer?
¿Cómo andás, ve?
Bien.
Oíste, necesito que me ayudes con una vueltica.
Cuéntame.
Vos sabes que eso del cabo no se puede quedar así, ¿cierto?
Hay que cobrársela.
Venite conmigo para Cartago.
Hagamos la vuelta los dos.
Ayúdame, ve.
Wilmer, yo estoy con usted.
A ese tipo hay que darlo de baja.
¿Pero cómo me voy a ir en contra de las órdenes de su papá y de su tío? No
puedo. No, no, no.
Tranquilo. Por eso no te preocupes. Yo me traigo a hablar con ellos. Wilmer, no
puedo.
Además, tengo que prestarles un servicio de seguridad porque se van a reunir con
los del norte del valle.
Esperan con usted, pero no le puedo ayudar.
Bueno, andate.
Si no me crea acompañar, por lo menos préstame un arma. Necesito una pistola.
me presta nada.
Ah, Wilmer, usted no sabe de eso.
¿Qué vas a hacer con una pistola?
Déjale eso a los sicarios o a los escoltas.
Usted no.
Wilmer. ¿Qué quieres, flaco?
Mira, creo que yo te puedo ayudar con el 14.
Vamos a buscar a la carechimba.
¿Qué decís?
¿Desde cuándo vos tan acomedido, eh?
Dijo, porque yo le quiero demostrar finora a todos ustedes.
Además, me parece muy chimbo lo que le hicieron a tu novia.
Y se puede dejar pasar.
Cualquier cosa, estoy en la camioneta.
¡Tumbao! ¡Tumbao!
El bueno.
Y ya llego.
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