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Negocios son negocios de familia.
Vamos a ver, señora.
Vamos a ver, ¿se puede saber qué está haciendo usted aquí y qué quiere?
Hombre Muñoz, siga bien pueda, siéntese. Mi amigo, ¿qué le pido que se toma?
¿Quiere picar alguito o qué?
No, gracias.
Vamos a ver.
¿Por qué ha regresado?
¿Acaso su gente ya no está en Colombia?
¿Qué quiere de mí?
Ustedes los españoles es que son muy toscos, ¿no?
Pero ya que quiere ir al grano, vamos a ir al grano.
Nosotros en Medellín estamos necesitando un tipo que nos entrene un agente. Un
tal Merkel Herrero, que está en la cárcel de Carabanchelo.
Y según lo que nos dijeron, es amigo de Leonardo, de Leonardo Villegas.
¿Usted lo que me está pidiendo es que le permite entrar a Carabanchelo a
reunirse con un netarra?
No, mi amigo.
Yo lo que le estoy pidiendo es que nos saque ese man de la cárcel.
¿Están locos? Joder.
¿Aló? Estoy en Salamanca, en el restaurante que le gustaba a tu papá.
el alemán reunido con el tipo ese Muñoz, el funcionario del gobierno.
Y la cosa está como agitada.
¿Alcanzas a oír algo de lo que estás hablando?
No, es que estoy muy lejos.
Pero si quieres yo me acerco un poquito a ver qué puedo escuchar.
No, no, no. No te mojas, que te pueden ver.
Mejor quédate ahí pendiente de él y nos vas contando. Bueno, señorita.
Hasta luego.
Ven, servime una caña.
¿Qué estará pasando, ah?
No sé.
No debe ser nada bueno.
Aquí en este país se ha armado un lío de padre y señor nuestro por lo de
Villegas y Olalla.
Ahora se imagina lo que se puede armar con la liberación de una etarra, de un
terrorista.
Relájese, Muñoz.
Yo sé todo lo que usted me está diciendo.
Pero es que si ustedes no nos ayudan a nosotros, la cosa se va a poner bien
¿De qué me está hablando?
Mire, Muñoz.
Si ustedes no nos ayudan, nosotros vamos a tener que hacer un escándalo con la
prensa. Y le vamos a tener que decir a todos los amigos periodistas que la
colombiana les dio 40 millones de dólares a su partido para las
¿Usted se imagina que esa bomba estalle?
Ah,
es que está bueno esta vaina. Voy a consultarlo con mis superiores.
Eso sí, ve que por las buenas nos entendemos, Muñoz.
Y una cosa, espero su respuesta hoy mismo.
Entonces, señoritas, es que soy muy personal.
Salud.
Venime con sinceridad.
¿Vos crees que el gobierno colombiano realmente tenga la intención de
extraditarme? Claro que sí.
Máximo decía, Pablo le da por sacar adelante la tal guerra y vuelve a haber
cadáveres ilustres como el de Lara Bonilla.
No, no, no, pero eso le metemos un lobby al berraco para que no pase, ¿no?
O podríamos tratar de tumbar la ley de extradición.
Espérate, ¿no es posible?
Desde que comenzó todo esto he estado investigando, leyendo bastante el tema.
Y podría haber una posibilidad de tumbar la ley gracias a un vacío jurídico que
encontré. O al menos nos da tiempo de ventana abierta para sacarte, tío.
No está fácil, pero se puede.
Claro, claro. Le echamos plata y listo, ¿no? Funcionaría.
Sí, seguramente.
Mira, sobrino.
Vos te tenés que ir para Bogotá con un hielo.
Te tenés que encargar de esto personalmente.
Ve, Wilmer.
Yo soy consciente que vos estás agobiado con lo de Cindy y que estás pensando en
devolverte para los Estados Unidos.
Pero no te voy a decir mentiras.
Acá nosotros te... Tu tío te está necesitando más que nunca.
¿Hola, gatillo?
No, mi amor, yo no soy su gatillo.
Qué tristeza que vos todavía no me puedas reconocer la voz.
Yo soy el alemán, mi amor.
¿Alemán? ¿Cómo estás? ¿Qué estás haciendo?
Estaba almorzando.
¿Y por qué no te venís para acá, para el hotel?
Nos tomamos acá unos traguitos y comemos algo bien rico.
¿A tu hotel?
No, no, no lo veo como muy apropiada.
Tranquila pues, mi reina, que aquí no le va a pasar nada que vos no querás.
Todo bien, aquí solo vamos a tomarnos un traguito y a comer algo, no más.
Yo creo que a mi papá no le gustaría que nos viéramos a solas.
Ay, madre, ahí sí comenzamos muy mal.
Yo pensé que vos ya eras una niña adulta que podía tomar sus decisiones por ella
misma, pero no que eras pues una niñita que tiene que hacer todo lo que papi
Leonardo le diga.
¿Sabes qué, Alemanes? Que vos sos de un grupo y yo de otro.
En eso sí tenés razón, mi amor. Nosotros somos diferentes, pero nosotros somos
amigos.
Nosotros somos socios. Nos han dicho, ¿sabes qué? Yo no te voy a rogar más.
Si vos quieres venir, estoy en el hotel bajado.
Suerte, mi reina.
¿Quería que te fuera a ese hotel?
Qué iluso.
Yo creo que debería ir.
Alay, ¿la voz está loca?
Katy, yo no está consiguiendo buena información.
Y yo me podría acercar más.
¿Vos sabes lo que pasa si mi papá se entera que te viste con el ademán?
Buenas, buenas, muchachos. ¿Cómo va la causa?
Aprovechen. Dentro de poco se les va a acabar tanto descanto.
¿Eh? A estirar.
¿Qué más ves?
Buenas, buenas, mi gente.
Fabián Villegas en la casa.
¿Qué más bombones?
¿Viciositos?
Pero ya hablamos.
Bueno, ¿quién de ustedes es el que maneja este hechuzo?
¿Vos? ¿Qué hubo, Fabián?
Mucho gusto.
Me da dos oleras. Yo soy el gerente.
¿Pero vos me puedes decir?
Señor Villegas y Querer.
¿Vas a tu oficina?
Sí, ¿sabes?
¿Me das un favor?
Claro. Me vas sacando todas tus vainas ya, ¿eh?
Porque a partir de hoy, Fabián Villegas es el nuevo gerente del equipo.
¿Qué pasó, abuela? ¿Qué pasó?
Mi papá y mi tío quieren que me vaya para Bogotá con Uriel a solucionar todo
boleo legal que se nos viene.
Bueno, pero ¿y Cindy qué?
Con Cindy honestamente no hay qué hacer, abuela.
No decidirme a buscarla o mejor darle espacio, ¿me entiendes?
Lo único que sé es que no la quiero perder, abuela. Yo sé, mi hijo.
Wilmer, mi hijo.
Si quieres saber tu futuro, yo te puedo leer la mano.
Ay, deja esas bobadas, por favor.
Esto es serio.
No son bobas, Marlene.
Vos misma viste.
Que yo le leí en la taza de chocolate a Cindy que ella estaba embarazada.
Hubiera sido buenísimo que en esa misma taza de chocolate hubieras visto que se
iba a escapar. Nos hubieras ahorrado un dolor de cabeza a todos. Ya, pues lo
hubiera visto.
Si me hubieran dado la oportunidad, yo lo hubiera visto.
No más.
Rosario, vení.
No perdemos nada.
Los absurdos.
O diestro.
¿Diestro? Desde tu palma izquierda vamos a ver tú con tu...
¿Yo
qué?
No. No, mijo, ¿sabes? Hay palmas en las que uno... en que uno no puede leer.
Debe ser por la cercanía que tenemos vos y yo.
Tengo que hacer una vuelta que me olvidaba.
Suegrita, ahora vengo.
Nos vemos más tarde, ¿sí? Tienes el futuro en inglés.
Rosario, vení.
Espérate.
Yo no quiero ver brotero con vos.
Tampoco ponerme a gritar aquí delante de las señoritas.
Pero es que necesito con urgencia que me saque esto de aquí.
La matica en la caja.
Y ya puedes ir saliendo.
Digo que tengo afán y te quedas quieto.
El nuevo gerente tiene cosas que hacer.
¿Ah, sí?
¿Muchas cosas para hacer?
Yo, tío.
Fabián, decime.
¿Los qué carajos crees que estás haciendo?
¿Pero qué te cuesta contarme, ve? ¿Qué fue lo que viste?
Decime, déjeme el bien.
Ay, Wilmer, ¿para qué quieres saber?
Si es que vos no crees en eso.
Pues, ¿cómo te parece que ahora sí creo, ve?
Mira, vos sabes que las cosas que yo veo, pues, no siempre son exactas, ¿no?
Lo que pasa es que...
Tener la línea de la vida muy corta en el camino.
Y pareciera hablar de... Una muerte violenta.
Ay, mi hijo, ya voy tarde para mi cita.
Pues este whiskycito es de los buenos que venden acá.
Se nos va a poner bien contento. Salud, mi amor.
Salud.
Está muy bonita.
¿Y usted está solita por acá o qué?
No. ¿La acompaña?
Porque yo tengo para allá una suerte, mejor dicho, podemos hacer una fiestica.
Buenas tardes.
Buenas las tengas, señorita.
¿A qué vas a invitar al mar?
A lo que vos quieras, mi amor.
¿Desde cuándo crees que puedes venir aquí a manduquear a todo el mundo a esa
caja?
No, tío, es que mi papá dio la orden.
Siempre fuiste la patada a vos, ¿no, Fabián?
No has hecho un culo con tu vida. Ni siquiera has pasado por un instituto
técnico y empiezas aquí a darte aires de presidente de una empresa. ¡Que bajes
la hijueputa caja!
Sí, señor.
¿Y entonces qué supones que me van a poner a hacer?
¿A limpiar los baños? ¿A llevar tinticos?
Pues no estaría de más.
A ver si aprendes algún oficio.
Mira, como mi hermano dio la orden,
Yo te voy a traer a trabajar aquí a gerencia.
Como asistente de Medardo.
¿No ves que puedes medirte cara de secretario, hombre? Pues si quieres
de faldita, yo no tengo ningún problema. Vos verás.
¿Oído todo el mundo?
Mi sobrino Fabián va a venir a trabajar aquí con nosotros.
Mucho cuidado como se comportan con él.
No quiero ningún...
Trato preferencial.
¿Entendido?
Entendido.
No te olvides.
Sí, señor.
Volví a ponerle todo a mi ardo como lo tenía. Que quede igualito.
¡Ya!
¿Y cuánto llevas aquí en Madrid?
Como un año ya.
Un añito.
Vine a estudiar, pero me ha encantado esta ciudad.
Es que esta ciudad es una chimba. A mí me gusta mucho esta ciudad.
¿Y cómo te va con el personal europeo, con los tíos?
¿O preferirse la industria nacional?
Puede poquito tener un novio español, ¿sabes?
Pero salió corriendo cuando arrestaron a mi papá.
Señor, tiene una llamada.
Una llamada a esta hora.
¡Halo!
Hola, soy Muñoz.
Llamo para decirle que mañana Merkel Herrero quedará en libertad.
Ah, se da cuenta que por las buenas nos entendemos.
Excelente, mi amigo. Muchas gracias.
Gracias, mi amigo.
Bueno, señorita.
A mí me parece que esta fiesta se acabó. ¿Qué le parece, Adelita, si subimos a
la habitación?
Nos terminamos esta botellita y seguimos conversando.
Mira, este es tu escritorio.
Ahí te puedes organizar. Y obviamente también puedes usar el archivador.
¿Y qué se supone que voy a hacer acá?
¿Contestar llamadas mientras me pinto las uñas?
Mira, Fabián, yo no quiero tener problemas ni con tu tío Manuel ni con
Leonardo.
Así que, por favor, tratémonos de llevarla bien.
¿Y quieres llevártela bien conmigo?
Contéstame lo que te estoy preguntando.
No, pues la idea es que esté acá para lo que se ofrezca.
Entrás a las nueve a .m. y salís a las cinco de la tarde, dependiendo de lo que
haya que hacer.
Vas a tener que acompañarme a todos los partidos y estar pendiente de lo que le
pase al equipo.
En cuanto al tema del sueldo, pues, si vas a ganar el sueldo de entrada, porque
hasta ahora te estás vinculando a la empresa.
Ya.
Mira, Fabián, no te hagas mala sangre.
Tu tío y tu papá empezaron esta empresa de ceros.
Con mucho esfuerzo.
Y ellos lo único que quieren para ustedes, para sus hijos, es que ustedes
aprendan a ganarse la vida.
Nada más.
Ya hay que vos me entiendes.
Termínate.
¿Qué? ¿Quién fue el que te llamó?
¿Muñoz? ¿Donde el gobierno?
¿Tienes el rollo con él o qué?
Espérate.
Espérate.
Y allá arriba yo te puedo contar todo lo que vos quieras.
Adelante.
No, mejor no.
¿Cómo así que mejor no?
¿Me ibas a decir que te me vas a patrasear vos?
¿Ah? ¿Sabes qué?
No, que no.
Además te digo que no.
¡Que la suelten!
Vamos.
Vámonos.
Ni una sola palabra. Esto es mi papagatito. Tranquila, señorita.
¿Te van, hijo?
Sí, abuela.
Voy para Bogotá, donde Uriel.
¿Y al fin qué pasó con Cindy?
No ha querido hablar conmigo.
Y si no va a pasar al teléfono, mucho menos me va a querer ver en persona.
Así que la idea de ir a Estados Unidos queda cancelada.
Pues sí, yo creo que no vale la pena.
Pero de todas maneras, entendé que ella tiene sus razones para estar brava.
Pues que sí, pero tampoco estuvo nada bien lo que hizo.
¿Cómo es posible que hubiera ido sin haber hablado conmigo? Yo no hubiera
aguantado cualquier pelea con tal de que ella estuviera aquí.
Yo sé que esto es duro para ella, pero para mí también.
Y en el fondo me da rabia.
Porque con lo que está haciendo me está alejando cada vez más de la vida de mi
bebé. Pero dale tiempo.
Ella tiene que procesar todo esto que ha pasado.
Yo estoy segura que esa peladita va a volver. Ella te quiere. Y además está
esperando un hijo tuyo.
Yo no sé, abuela.
Yo no me siento tan optimista, ¿sabes?
Era de vereda.
Ahora rato hablé con Wilmer por teléfono.
Ya está listando todo para irse con Uriel para Bogotá.
Bien. Ay, hazme un favor, Uriel.
Conseguirle el mejor hotel que pueda a mi sobrino, ¿sí? No, señor.
Se queda en mi casa, está la orden.
Y así podemos trabajar más seguido en lo que tenemos que trabajar.
Gracias, Uriel.
Vuelan esta misma noche.
A ver si arrancan la vuelta mañana temprano.
Ah, sí, y yo les voy a hacer un girito para que tengan el suavizante ahí de los
jueces y los congresistas.
Y pasando a otros temas, Fabián, esta mañana se apareció por el
Panamericano dándose aires de izquierda de gerente, imagínate.
Me tocó ponerlo en su sitio y delante de todo el mundo.
Yo no sé por qué ese pelado piensa que todos lo tenemos que dar masticado.
Júrame que lo pusiste a hervir tiempo.
Tampoco, ven.
Vuelve a ensañarme de pelado.
Lo dejé en gerencia, pero ahí está en temeardo.
Vamos a ver con qué nos sale ese pocanito.
¿Cómo va tu primer día de trabajo, mi amor?
Bastante regular, ma.
Mi tío me pegó a ver a trapear delante de todo el mundo.
Y luego...
Todo el descargo de ponerme a trabajar dice que la distente.
¿Qué?
Ay, mi amor, la vergüenza está tan berraca.
Yo, hijo de Leonardo, y llega siendo prácticamente secretaria.
Es que me dan ganas de mandarlo a todos a la mismísima mierda.
No, mi amor, no.
Trata de calmarte.
Pero, mamá, ¿cómo quieres que me calme?
Pues no entiendes que me están dejando morir con el resto del pueblo.
Tras mi primo Wilmer es el gran puta.
El man dice tres huevonadas en rejas en inglés y ya tiene a todo el mundo
chorreando la baba.
Todas. Ay, papito, yo sé que eso es horrible, pero procura que estas cosas
afecten.
Nosotros siempre hemos sabido que... que Wilmer tiene corona y esa va a ser muy
difícil quitársela. ¿Para qué hará en su tono?
Pero es en reina y en culi cagado.
Y más vale que detengan todos porque esto... no es lo último de Fabián
¿no, señor?
Si todo el mundo creyó que me voy a tratar como un gusano, está muy
Dentro de poco les voy a dar su buena sorpresita.
Culicaco.
Y mira, pues, Nacho y yo hemos estado hablando y nos parece que tenemos ese
negocio en Nueva York abandonado.
Deberíamos pegarnos un viajecito.
¿No te parece?
Pues, para supervisar las cosas desde allá.
¿Sabes una cosa?
Me parece bien.
Las cosas en Colombia no están fáciles.
No hay que descuidar los negocios.
Andate. Andate el tiempo que sea necesario y me paras de ese negocio.
Listo, pues.
A mí no me engañas.
¿Vos querés verano en Nueva York?
Déjalo, chelo.
Nos vemos, pues. Buen viaje.
Doctor. Hasta luego.
Hasta luego.
Ve, Uriel.
Señor.
Yo estaba pensando una cosa.
Si a mí se me frigan las cosas en Colombia y termino pagando cárcel en los
Estados Unidos, pues me acaba la fiesta, ¿no?
A ti las cosas yo quisiera aprovechar el tiempo. Me gustaría un poco gozarme la
vida, ¿me entiendes? O sea, sacarle el jugo lo más que se pueda.
¿Era posible que hagamos una fiestica navideña con las peladas esas que vos me
habías dicho?
Claro que sí.
Claro que sí.
Te voy a pedir una cosa.
Estamos discretos con la familia, ¿no?
Sobre todo con Mayerly.
Yo no quiero que se enteren de nada.
Y en cuanto a Wilmer, que va a quedar en tu casa, pues... Está un poco, ¿no?
Cuenta por mucho.
Cuente con él.
Cuenten con él.
Tienes los medicamentos que me pediste para Leonardo, ¿oíste?
Plaquito, empácamelos. No, ¿y por qué no me empacas diez o veinte cajitas más de
cada uno, sí? Y más cositas de asado personal.
Ay, Mayerly, se los llevamos graneadito. No te preocupes, cuando yo lo vaya a
visitar, le llevo lo que él necesita.
Ay, tan querida.
No, pero es que la verdad, yo estoy como muy estricta con eso de las visitas.
Más bien, cuando ustedes quieran ir a la cárcel, me avisan a mí para que yo les
dé el turno.
¿El turno?
A ver, Mayerly, ¿ahora se te olvidó que es que yo soy la hermana de Leonardo?
No.
Lo que pasa es que yo soy la esposa de Leonardo.
Entonces yo me voy a encargar de las visitas.
Bueno, yo creo que con este poquito va a poder sobrevivir unos días más. Ay,
muchas gracias, querido.
Bueno, chao. Hasta luego, Cuñi. Nos vemos.
Es que tal vez está tembada.
Es que estábamos mejor cuando vivían en Madrid.
Ahora nos va a poner turno. ¿Será que le va a poner turno a mi mamá para ir a
visitar a Leonardo?
Es que eso no se hace.
Bueno, bueno.
O sea, tranquila, tranquila, que no pasó nada.
Vea, tomes esta agüita para que se calme.
Sálgate.
Ay, la gente, ¿qué pasó?
Es que el alemán me invitó a la habitación.
Pues ya cuando estábamos en el ascensor, pues yo me arrepentí.
Y el cochino ese me quería subir ahí a la fuerza y pues tuvo que intervenir el
gatillo.
¿Ya ha llamado aquí o qué?
¿El animal?
No. ¿Vos estás bien?
Estoy bien, pero lo que tengo es una rabia. Pero ni siquiera por lo que me
Porque no pude averiguar ni siquiera nada.
Nada.
Solo sé que Muñoz ahí llamó y dijo que mañana iba a pasar algo, pero no sé qué
es.
De todas maneras, nos toca estar pendientes acá.
Porque qué tal que al desgraciado ese le dé por cobrarse lo que pasó.
Bueno, juguito, pa' Nueva York.
Soy que llego pa' inspectar a mujeres de cargamento.
No te vas a negar que me da como cagada estar haciéndole estas escondidas a
Leonardo y a Manuel.
Pero bueno, ellos no nos dejaron de otra.
Pues sí, ellos decidieron salirse del negocio y a nosotros todavía nos queda
cuerda para rato.
Es que eso es así de simple, Nacho.
Cuando ellos salgan y esperen que nosotros hagamos lo mismo, ya vamos a
negocio paralelo donde no nos quedemos viendo un chispero. De acuerdo.
Bueno, amigo, que usted les diga buen viaje. Bueno, pues, nos vemos.
Te cuento, estamos hablando.
La Guardia Civil ha informado que ayer durante las horas de la noche hubo una
fuga de prisioneros. Se recomienda a la ciudadanía de la Comunidad de Madrid
estar muy atentos, pues algunos de los presidiarios que escaparon se consideran
peligrosos, como lo es el caso de Markel Herrero, terrorista de la ETA. Las
autoridades...
¿Qué más, muchachos?
Fabián Villegas. Yo soy el hijo de Leonardo, el sobrino de Manuel.
Les cuento que yo ahora voy a estar por acá supervisando la movida.
Viendo que todo en el equipo está funcionando de lujo.
Parte importante de mi trabajo es conocer a los jugadores.
Entonces, ¿qué van a hacer más tarde?
¿No? Ah, bueno, yo tengo cosas que hacer.
Oye, Fabián.
Fabián, ¿me vas a contar de qué trata el business en el que andamos asociados?
¿Coca o qué?
Racky, te olvidaste de la coca.
Vos y yo nos vamos a dedicar a la heroína.
No, no jodas, Fabián.
Y tu papá y tu tío siempre le han hecho el kit a esa vuelta.
¿Qué? Porque vos es puro veneno.
A nosotros qué carajo nos importa lo que piensen los dos.
Además, ese venenito, como ellos lo llaman, en Estados Unidos se vende como
caliente.
Mira, flaco, nosotros ya tenemos los contactos.
Seamos como la movida.
Aquí está el patrocinio del apellido Villegas.
Hay que la vuelta de breve.
Saludos.
¿Qué onda, muchachos?
Sigan bienvenidos.
Ven, mi amor, tráeme unos vasitos y unos culitos para los muchachos. Ustedes son
gente importante.
¡Abrí la puerta!
¡Abrí la puerta!
¿Quién es?
¿El Merkel?
Yo no lo conozco.
Es el Vasco.
¿Qué hacemos?
Ábrele. ¿Segura?
Ábrele.
Tranquilo, ¿eh? Que no vengo buscando líos.
Ahí, ahí, en la pared.
¿Vos estás aquí?
Anoche me sacaron de la cárcel en una falsa fuga.
Me dijeron que viniera a esta dirección.
¿Acá?
Supone que me tengo que encontrar con un alemán.
Me tiene que sacar del país.
Yo como complicado de tema, Uriel. Gracias.
Buenas noches.
Constanza, pudiste venir. Muchas gracias.
Claro que sí.
Wilmer Villegas, Constanza López.
Mucho gusto.
El gusto es completamente mío.
Constanza es estudiante de Derecho.
La conozco desde hace tiempo. En alguna ocasión nos encontramos en la
universidad, yo dictando un seminario y ella asistiendo.
Constanza tiene un grupo de amigas.
Estudiantes de derecho también.
Y dispuestas a ayudarnos en todo lo que tenga que ver con nuestros asuntos
legales. Algo así como un equipo leal en Bogotá.
Vea, qué interesante.
Pues bienvenida al equipo, Constanza.
Hay que celebrarlo, ¿quieres? Gracias.
Bueno, saludos.
¿Vos conocéis al alemán?
¿Al alemán?
¿Cómo lo voy a conocer?
Se suponía que vosotros teníais esa información.
Joder.
¿El alemán?
¿Auriel?
Frente a esta vaina nueva.
Tranquilo que yo no vengo por usted hoy.
Yo vengo por el barco.
¿Dónde es que nos vamos?
Yo soy el alemán. El que lo sacó a usted de la cárcel. En el vuelo para Medellín
le explico las cosas en detalle.
Esperate un momento, alemán.
y hasta que me digas qué es lo que está pasando.
Bueno, yo sí quiero aprovechar que estamos todas para que organicemos el
cronograma de visitas de Leonardo.
¿De qué estás hablando?
Pues sí, que cada vez que quieran ir a visitar a Leonardo, pues me digan a mí.
Entonces yo les doy el turno para que vayan a la cárcel, ¿no? Y no me
que no era... Y pues, Fernando, ya lo saben. ¿Qué?
¿Qué, qué? ¿Vos estás loca? A ver, a ver, a ver un momento.
A ver si yo entendí.
¿Crees que yo te pida permiso a vos para ir a ver a mi hijo?
Pues sí, ¿no? Pues para que nos organicemos mejor.
Y no tengamos que cruzarnos unos con otros.
Perdón un minutico.
Adelante.
¿O estás loca si crees que yo te voy a pedir permiso para ver a Leonardo?
¿O que mi hijo Fabián va a tener que pedirte permiso para ver a su papá?
Ay, ¿cuándo vas a entender que Leonardo ya no es tu esposo? ¿Y vos cuándo vas a
entender que primero fue el uno que hizo?
Ay, pero es que el uno ya pasó.
¿Por qué no te buscas otro mansito, sí? Porque aquí ya todos sabemos qué es lo
que te hace mal. Emanuel, decile algo. Ay, ¿y qué me va a decir?
No dejes que se le suban los humos a la cabeza. Pues me subieron los humos
porque yo soy la mujer.
Y me largo de este lugar y deja de dar bolochos.
Lo que digo es en serio. El turno me lo piden a mí. Ven a ver a Leonardo.
Mire, mi reina.
Lo que Pablo quiere es que Markel vaya a Medellín a entrenarle
a una gente.
Y para eso le va a pagar un buen billete.
¿Le quedó claro?
A ver, a mí lo del billete me parece de puta madre.
Pero nos tenemos que ir de aquí cagando hostias.
Bueno, a ver.
¿Eso qué tiene que ver con mi familia?
Ve, amigo.
Eso pregúnteselo a los suyos.
Que nosotros nos vamos.
¿Está listo? A lo que eres.
Vámonos.
Y otra cosa, mi reina.
Lo que pasó anoche no es de mi orgullo.
Y usted me debe una.
Usted también tiró.
Estaba muy interesante la conversación, pero ya estoy un poco cansado.
A retirar a descansar.
Claro.
Fue un placer conocerte, Constanza.
Lo mismo digo.
Hasta mañana, Uriel. Hasta mañana, Uriel.
¿Qué sabe de Wilmer, Uriel?
¿Tiene novio?
Tenía.
Una gringa embarazada lo dejó y se fue a Estados Unidos.
¿Y de lo nuestro qué tanto sabe?
Por ahora nada.
Aquí está también Pepe en altavoz.
¿Qué más ve? ¿Qué hubo, primo? ¿Qué más adelita?
¿Cómo va todo por allá en Madrid?
Si te contáramos.
Imagínate que nos acabó de caer de sorpresa el alemán.
Y yo no sé qué fichas movió, pero sacó de la cárcel al tal Markel Herrero. De
ETA. Que ayudó a mi papá.
Dijo que tiene que ver con nosotros.
Pues eso mismo le preguntamos al alemán.
Pero nos dijo que si queríamos saber, le preguntáramos a los nuestros. A mi papá
y a mi tío.
Vení.
¿Vos sabes algo?
No, pues la verdad no.
Dale.
Ve. El alemán se fue a ver a mi tío Leonardo cuando estuvo allá en la
Pero yo no sé de lo que vos estás contando y tienes que ir con esa visita.
Espérate que está entrando una noticia por fa.
No hay nada bueno.
Estados Unidos pide oficialmente a Colombia extradición de Leonardo
Ulloa.
Y nosotros pensando que esto ya se había acabado.
Querido magistrado Molina, no se imagina el gusto que es para mí tenerlo a usted
aquí. Gracias.
Y quiero aprovechar para hacer la entrega de este aguinaldo que le envía
amorosamente la familia Villegas. No.
Doctor Molina, tengo el gusto de presentarle a Wilmer Villegas.
Hijo de Manuel Villegas y sobrino de Leonardo Villegas.
Mucho gusto.
Wilmer es abogado y está aquí precisamente porque quiere tratar con
algunas inquietudes, algunos temas con respecto a don Leonardo.
Cabe anotar en este momento que los hermanos Villegas Ulloa acaban de
proceso de cierre de algunos de sus negocios porque están interesados en
regularizar su situación.
El doctor Wilmer sabrá explicarle esto con más detalle.
Magistrado Molina, recién nos enteramos que los Estados Unidos hicieron oficial
el pedido de extradición contra mi tío Leonardo.
Lo cual a mí me parece que no es al lugar, debido a que nuestra ley de
extradición presenta un grave vicio de procedimiento.
Déjenme les explico. De esta manera empezó la misión de Wilmer Villegas de
evitar por segunda vez que a su tío Leonardo se lo llevaran a Estados
En Cali, la familia recién se enteraba de esta noticia y otras tantas cosas más
que dieron paso a una nueva crisis.
Ay, no, pero esto es un bambico. Si les dije que hasta después de la novena.
¿Vici?
¿Cómo es eso?
De que tu hermano de pronto...
Puede ser extraditado.
No estaba ya todo solucionado. No puedo creer que yo siendo la mujer no supiera
nada de esto. ¿Y por qué crees que no te dicen nada?
Porque es una escandalosa. Emanuel, no me digas que esta lo sabía.
Esta, esta tiene nombre. ¡Ya!
Me hace el favor de dejarla pendejada.
Que la cosa es grave.
¡Y vos también!
¡Deja de torearla!
Mira, nosotros nos acabamos de enterar.
Tampoco sabíamos nada.
En este momento Wilmer y Uriel están en Bogotá lidiando la cosa con los jueces.
Lo único que podemos hacer acá nosotros es tranquilizarnos, esperar y dejarlos
trabajar.
¿Estamos?
¿Será que alguien me puede dar un whisky en esta casa?
Ya te lo había servido, está ahí en la mesa.
Magistrado, tomémonos otro whisky. No, no, yo creo que yo ya me tomé esa
yo solo. No se preocupe que entre todos lo cuidamos. Y su conductor lo va a
llevar a su casa, así que está bien. Sí, eso sí.
¿Y qué opinión le merece el vicio de forma que encontró el doctor Villegas en
ley de extradición?
Pues la verdad es que eso tiene su buen punto, ¿no?
Pero ustedes saben que a eso toca meterle candela para que se mueva.
Claro.
Candela, sí.
Don Guillermo Cano, el periodista.
Los hospitales acaban de matar los tiros.
No, no, un momento. Pónganme el espejo. Yo sé que mis droguerías vuelven y
arrancan. Además, somos los únicos que hacemos labor social. Al precio que
ponemos las medicinas, pues, mamá.
Sí, yo sé, mamá.
Fabi.
Fabián, ¿dónde está?
Ay, mi hija trabajando en el Panamericano. Está ahí un juicioso.
Hija, vení que ya vamos a rezar las novenas.
¿Qué pasó?
Mataron a Guillermo Cano, el director del Espectador, en Bogotá. ¿Cómo?
La vida de los periodistas vale cinco en este país.
Apagate ahora.
Repetimos. Claro. Fue asesinado en Bogotá. Tienes toda la razón. De pronto
sabes más de lo que dicen en las noticias.
No.
Imagínate.
No tengo ni idea.
Porque es que fueron los paisas.
Pablo, Olaya, el boyaco de Tegacha.
¿Y Olaya no es de ustedes, Raquel? No.
Ya no.
Después de lo de España, cada uno por su lado.
Porque el alemán me estuvo allá donde Adelita hoy.
¿Cómo?
¿Cómo te parece que sacaron a un terrorista de la ETA?
De allá de la misma cárcel donde estaba mi tío Leonardo.
Se lo llevaron por un diabelita, lo tuvieron allá escondido hasta que
salir de ahí.
De eso tampoco tenía una idea, ¿no?
Le aseguro que los Villegas Ulloa no tienen nada que ver con este atentado.
Ellos ni siquiera hacen parte de la lista de los extraeditables.
Como usted diga, sí. Gracias por todo. Disculpe.
Maestrao. Espero que tengan en cuenta todo lo que le dije, ¿no? Claro.
Freddy, nos vamos.
Perdón.
Hasta luego.
Ay, caramba.
Este atentado nos arruina todo.
Yo estoy seguro que mi familia no tuvo nada que ver en eso. Yo sé.
Yo sé.
Pero el resto de Colombia no está tan convencido de eso.
En fin, algo tenemos que hacer y rápido.
Hay que darle un manejo a este asunto. Gracias, Constanza. Yo voy a hablar con
don Leonardo.
Wilmer, te puedes quedar tranquilo porque tu parte la hiciste por lo menos
bien.
A mí no me parece, oye.
Bueno, también puedes aprender a recibir un cumplido.
¿Tienes madera?
Puedes convertirte en el abogado más exitoso de Colombia.
Eso no va a pasar.
Según la predicción de Rosario, me van a matar, joven.
Hasta mañana.
Hasta mañana.
¡Dame tumbao!
¡Cumbao! ¡Ay!
¡Con ritmo y sabor!
¡Sabor!
¡El bueno!
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