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Original subtitles

Hasta la guerra, enténdeme.

¡Yo pues, maestro!

¡Rápido, rápido, rápido!

¡Se enoja acá, por favor!

¡Calle, calle, calle!

¿O quité algo?

¡Mamá!

¿Están bien?

Bien, estamos bien, gracias a mi Dios.

¿Cómo fue?

¿Alguien vio algo?

No, no, atrás solo supimos que nos iban a empacar entre un carro y ya.

Si no es por Alonso, yo no sé dónde estuviéramos en este momento.

No, mira cómo te volvieron.

¿Estás bien?

No solo maculladuras, nada grave.

Qué pecado, no quiso que los lleváramos al hospital.

Doña Marlene, son morados y raspones que se curan solos.

Gracias, mijo.

Vos sabes lo importante que son este par de mujeres para mí.

Muchas gracias.

El container acabó de llegar a una bodega en Wills.

¿Seguridad? Poca.

Cuatro hombres armados y otro cuatro que acaban de descargar todas las cajas.

¿Aseguraron el perímetro?

Entonces, entren de una vez.

¿Y cómo eran?

¿Viste algo, alguna señal, algo que nos ayude a identificarlos?

No, nada.

Les voy a quitar el pa' la montaña. ¿A dónde me encendieron?

Ya no se puede estar tranquilo en la casa.

Hay que ver cómo vamos a cuidar a los pelados y a las mujeres.

Yo un susto de esto no lo quiero volver a pasar.

La policía acá y lo escoge.

Es un man de carro caliente. Por acá no se vuelven a fumar, estoy seguro.

Y va a seguir siendo el mismo, ¿no?

Berraquito.

Que pone el ojo donde no debe, pero Berraquito al fin y al cabo.

No te preocupes.

A esos hijos de puta los vamos a coger.

Y gracias.

De verdad, gracias.

Lleva a la casa de los Villegas y dígales que los sujetos que entraron al

negocio fueron capturados y que recuperó la totalidad de lo que había anotado.

Por orden, mi general.

Permiso.

Seguramente Alonso debe haber quedado como un rey con Leonardo y toda la

familia, ¿no?

Vos todavía no confías en él, ¿verdad?

Debería.

Pues sí, yo sí creo, ¿no?

Después de que se dejó dar tremenda golpiza, seguramente es porque nos

ayudar, ¿no?

La golpiza la pudo haber recibido precisamente para convencernos a

Ay, Hernando.

Simplemente no voy a sacar conclusiones todavía.

Espero que el tiempo y la importancia de la información que nos dé Alonso nos

permita ver de qué lado realmente está.

¿Vos de verdad crees que ese pelado fue capaz de dar todo eso?

Bueno, el muchacho confesó.

¿Vos crees que ese pelado va a ser capaz de convencer a esa gente, que inclusive

son jugadores profesionales, que vienen de afuera, a ese pelado de sub -20?

Pero uno nunca sabe con quién se metió ese pelado. Si lo que conseguía era por

encargo o tenía gente atrás que quería representarlo. No, no, no, Farfán, no.

A mí ninguno de los dos me convence.

Entonces, ¿cuál es su teoría? Pues que al pelado lo inculparon para encubrir al

verdadero culpable.

Esta es una acusación muy seria, Mariano.

Y la mantengo, ¿me entiendes? ¿Quiénes son los dueños de ese equipo?

Todo el mundo en esta ciudad lo sabe.

Manuel Villegas y Leonardo Villegas.

Que, por cierto, a mí no me causan nada de confianza los dos.

Yo tuve una conversación con él.

Me pareció un tipo serio.

Preocupado por el Panamericano y sus jugadores.

Vení, farfán.

¿Qué querías que te dijeran esos señores?

Obviamente necesitan mostrar que son personas que se preocupan por la ciudad,

por los jugadores, por el equipo, que son grandes empresarios.

Sí, puede que convenzan a todo el mundo, pero a mí no me convencen. Ve, vos

tenés algo más en contra de ellos, además de una...

¿Sensación? No es normal la forma en que los negocios de esos señores han

crecido en los últimos años. Han crecido como espuma, hermano. Y esa gente no es

estudiada, no tienen cartones.

Para hacer plata no siempre se necesita tener títulos.

Mira, ese señor Leonardo es una persona que todo el tiempo está comprando a la

gente. Te lo digo porque lo hizo con la mamá de mi hijo y con mi hijo. Y te voy

a decir otra cosa.

Cuando haya el dicho, dime con quién andas y te diré quién eres.

¿Cómo así?

Esa gente que rodea a los Villegas.

Es gente que todo el tiempo está mostrando que tiene plata, dando regalos

costosos. Mi hijo y la mamá de mi hijo no le regalaron electrodomésticos

del exterior, caballos de paso fino, cadenas de oro, una cantidad de cosas.

Perdóname, pero a mí la gente que hace eso no me convence. Por eso no me

convencen los Villegas ni sus amigos.

Tienes que tener mucho cuidado con todo eso que estás diciendo ahí.

Los Villegas son gente muy importante aquí en la ciudad de Cali. Y peligrosa,

parfa.

Por eso no estoy tranquilo que mi hijo viva en esta casa y esté jugando en ese

equipo.

Yo no voy a tener paz en mi vida hasta que no logre sacar a Federico del

Panamericano y de la casa de Leonardo Villegas.

Ay, doña Marco, dígale a Gabriel que haga un momentico. O que se asome nomás.

Ay, mi hijo, no insista.

Que Gabriel a duras penas se levanta de la cama a dirigirme a Mirapalabra.

Ese muchacho no quiere hablar con nadie.

Entonces, ¿le puedes dar una razón?

¿Qué diría?

Esta es la dirección de mi casa.

Dígale que apenas se sienta mejor, pase a hablar conmigo.

Yo lo voy a estar esperando con almuercito y todo.

Bueno, yo le digo, pero no le garantizo nada.

Y, doña Margo, dígale que no se rinda.

Los errores van y vienen, pero las oportunidades se van y no vuelven.

Además, dígale que yo puedo hablar con don Emanuel.

Estoy seguro que entre los dos podemos hacer cual va a las canchas.

Chao, chao.

Buen día.

De Manuel para Gina.

Ay, no empieces.

No, pero es que mandando flores, de verdad, eso ya va en serio, pues.

Típico de los hombres.

Para que no piense que son románticos y para llamar la atención.

Ay, claro, como él necesita tanto llamar la atención de vos que nada más ve las

florecitas y ya te brillan esos ojitos.

Gina, aquí te dejaron.

¿Qué es eso, Emma?

¿Regalos?

Es un poema.

Ay, no fregues. ¿Del mismo de las flores?

Mira, vos tenés toda la razón.

Ese hombre va con todas.

Todas las cajas tenían periódicos escondidos debajo de la ropa.

¿Encontraron droga en el lugar?

No, señor. Solo la mercancía.

¿Algo extraño en la ropa?

Parece que solo la usaban para camuflar los periódicos.

Entonces, llévese todo esto a analizar en el laboratorio.

Sí, señor.

¿Y ya sabemos quién es el interesado en tantos diarios del cafetero? Esto estaba

entre una de las cajas.

Es una lista de ciudades a las que suponemos iban a mandar los periódicos.

Hay otro dato importante.

Todas tenían a la misma persona como remitente.

Eugenio Carrillo, mucho gusto. Qué bueno que venga por aquí, mi hijo.

¿Me estaba esperando?

Pues claro.

Acá no tenemos una charla pendiente, ¿o no?

Pensé que me moría.

Y no volví a ver a mi muchacho.

Don Eugenio, no te vayas a salir sin permiso. No me digas que ya empezó a

molestarlo. Con él uno no se puede escuear. Es cosita seria.

Me confundió con el hijo perdido. Ese hombre no sabía ni siquiera cómo se

llamaba. Si una mujer no sale a calmarlo, el señor se viene conmigo.

Eugenio Carrillo, está loco.

Tenil.

El pobre hijo ya no tiene ni cabeza y mucho menos en dónde caerse muerto.

Y por supuesto, no sabe absolutamente nada de negocios millonarios ni de

exportaciones a los Estados Unidos.

Lo usaron como fachada, mi general.

Un hombre sin antecedentes penales y sin memoria es el individuo perfecto para

que el que está moviendo droga entre Cali y los Estados Unidos brinde por

completo su identidad.

Claro, mi general.

Lo que quiere decir que... Estamos en ceros.

Yo sé que detrás de todo esto se mueve una red de tráfico, pero lamentablemente

nos vuelve a pasar lo mismo de siempre. Falcan las benditas pruebas, mi general.

¿Qué hubo con el gringo?

Póngame cuidado.

Avise a la mayor que se ponga pilas.

Esta vez perdimos.

No se salva ni un dulce.

Gringo de mierda.

Alguien les tuvo que dar sapi a donde llegaba la mercancía. ¿Vos decís que

tenemos un topo aquí adentro? Pues claro, Emanuel, o si no, decime cómo nos

cayeron.

La droga no la encontraron ni siquiera en la inspección del puerto, ni en las

carreteras, ni en las calles, no, llegaron directamente a la bodega.

¿Eso qué quiere decir? Pues que sabían dónde iban a encontrar y qué iban a

encontrar. Yo quiero saber quién fue el hijo de puta que nos vendió.

Voy a hablar con Patria, a ver qué sabe.

Igual no hay que descartar que la caída haya sido por ese lado, ¿no? No, no, no,

un momento.

Patri no va a aflojar la lengua diciendo que él también puede salir perjudicado.

Pues entonces ya está vendido.

Ya hizo un trato con ellos.

Leonardo, él no se ha demostrado lealtad.

Eso se acaba en cualquier momento. Yo sé, y más que todos estos momentos, pero

yo les aseguro que Patri no es el sapo. Bueno, entonces nos tenemos que cuidar.

Y nos tenemos que cuidar todos, porque en este punto todos nosotros somos

sospechosos.

Más allá de la caída de la mercancía, lo que nos demuestra esto es que los

gringos ya se pusieron las pilas con la entrada de droga a su país.

Entonces, esos días tan bonitos, donde exportar droga era más fácil que sacar

café, se acabaron.

Bueno, pues en ese caso tenemos que esperar que las vainas se calmen. No,

vamos a esperar, huevón? Las cosas no se van a calmar.

Todo lo contrario, van a tender a empeorar.

Lo que tenemos que hacer es encontrar otra ruta. Vamos a seguir mandando por

mismas rutas de siempre, pero en pequeñas cantidades.

Así mantenemos a los gringos ocupados y el grueso, lo importante, lo vamos a

mandar por la otra costa.

¿Vos sabes que el lado de Estados Unidos ya tiene dueño?

Sí, yo sé.

¿Y entonces?

Entonces sí.

Pues llegó la hora de saber si don Pablo y Jamiolay son tan amigos nuestros.

Tal vez ustedes reconocieron a alguno de los asaltantes, alguna cara conocida.

No, pues cómo no, es que iban con la cara tapada.

Y antes del robo, ¿de pronto vieron algún movimiento extraño, algún

que acercara aquí? No, si este barrio siempre es de lo más tranquilo.

¿Y de pronto amenazas? No, nada.

No, no se ha perdido ni un botón acá.

Pues afortunadamente esta vez no pasó a mayores. Pero si ustedes llegan a saber

algo o se sienten amenazadas, por favor no duden en comunicarse conmigo.

Ahí mismo, ahí mismo. Mío me lo vendría, muchas gracias. Bueno, sí. Muchas

gracias. Que le tarde.

Igual. Yo quedé como con dolor de cabeza.

¿Sabes por qué no me habían contado nada?

¿Ah?

Pues porque, ¿con qué tiempo?

Yo es que ni me acordé.

Afortunadamente el muchacho estaba ahí. Yo no sé de dónde salió, pero como caído

del cielo.

Siquiera que no le hicieron nada, porque yo pensé que lo iban a matar.

¿De qué muchacho estás hablando, mamá? Pues Alonso.

Nos salvó la vida Alonso. Y después no estaríamos contando el cuento de Alonso.

No, estaríamos pidiendo quién está y dónde.

¿Qué más ves?

Mira, muchas gracias por esas rosas tan bellas.

Imagínate que hace siglos yo le he regalado una rosa.

Ay, no, Manuel.

¿Sí? No, no me digas eso. ¿En serio?

No, no borres con el codo lo que hiciste con la mano.

Ve, pero ¿por qué te mensajas? Yo estoy jugando.

Mira, vos me quedas bien porque vos sos un hombre sincero. Así que no me digas

que no le das rosas a la señora o a la que acaba de aparecer.

Mira, aunque hoy no me creas, mi relación con ella está más jodida.

Con decirte, más jodida que la opción de que el deportivo del valle salga

campeón este año.

Además, aquí lo que importa es que vos a mí me tenés loquito, loquito.

Yo me levanto queriendo verte y me acuesto pensando en lo que nosotros

Parezco un niño chiquito.

¿Y ese niño chiquito también es Javi Mariposita de esto, ma?

¿También?

¿Y dónde quedó ese hombre que me decía que el que se inventó el amor tenía que

inventarse también la falta de memoria?

Vamos a jugar así.

No, pues me va a tocar tragarme las palabras porque yo me quedé pensando y

tener razón.

Si uno se olvida de la persona con la que estuvo es porque está perdiendo el

tiempo, ¿sí o no?

Yo con vos no he perdido ni un segundo.

Estamos aprovechando al máximo.

Salud.

Talila, ya se puede ir.

No, no, no, mañana termina eso.

Y cuando salga asegúrese que nadie quede acá porque quiero estar solo.

Bueno.

¿Ves que hoy está muy ocupado?

Hace rato no se sienta en la mesa con nosotros.

Porque tiene mucho trabajo represado, mi amor.

No sabes la alegría que me va a verte comer otra vez.

Si creas, el muchachito que los estaba envenenando a todos ya confesó.

Es que debería de estar preso.

Bueno, hable así de él.

No, ya se te olvidó cómo fue que te pusiste por estar tomando esas cosas

¿ve?

Cállate morir.

Sí, ma, pero yo no creo que todo lo que dijo Gabriel en la emisora sea verdad.

¿Tú hablaste con él o qué?

No, no he podido porque está demasiado mal. No puedo hablar con nadie.

Pero, ma, era el mejor de las sus veinte.

Ese pelado tenía la vida resuelta. No necesitaba meterse en problemas.

Y sí, tenía sus mañas, pero ¿de qué ha quedado para todo el Panamericano?

Bueno, yo no sé.

A mí lo único que me importa es que hoy estás bien.

Así que deja de echarte problemas ajenos encima, mi amor.

Si ese muchachito hizo o no hizo, eso no nos importa a nosotros.

¿Verdad?

Y si ese se pregunta, ¿vos le decís?

Que tu hijo es enfermo y te tocó salir corriendo. No se me ha olvidado.

Vos sos muy fila.

Muchísimas gracias ahí por el cuarto.

Te doy una.

Bueno, no te preocupes, yo te lo cobro.

Vení, vení, vení, vení.

¿Con quién te vas a ver?

Te voy sincera.

¿Qué tal?

Mira, con el que está en la puntita en la pirámide.

Imagínatelo. Con el más duro de los dos, te lo predigo. Con el que es.

¡Cómete! ¡Ay, no! ¡Bajitos!

¡Triunfa!

Buenas noches, doctor Villegas.

Muy buenas.

Alcancé a pensar que no ibas a venir.

Una mujer decente siempre se hace esperar.

Obvio que iba a venir.

No le iba a quedar mal a don Leonardo.

¿Pasa?

Entonces aquí es donde toma las decisiones el empresario más importante

Siéntate, por favor.

Gracias.

Me imagino que no saliría aquí en todo el día.

Dando órdenes, firmando documentos.

Eso de hacer plata no debe ser fácil.

Pues... Te voy a contar una cosa.

Hacer plata no tiene tanto misterio.

Lo difícil es cuidarla para que no caiga en las manos equivocadas.

Y yo que pensaba que a tu nivel eso era lo menos importante.

No, te equivocas.

En los negocios, como en todo, siempre hay problemas de los que uno se tiene

cuidar. Entre más se tiene, más se apuesta.

Y entre más se apuesta, más se puede perder.

¿Y es que hoy te tocó perder mucho?

Por eso te pedí que vinieras.

Yo sabía que con vos acá mi suerte iba a cambiar.

Positivo para cocaína.

En todas las páginas del periódico había presencia del alcaloide.

Eso explica por qué el cafetero es tan popular en esta zona.

Lo que todavía no entiendo es cómo hacen para camuflar el alcaloide en una

página del periódico.

Bañaron las hojas con la troca completamente diluida.

Es imperceptible al ojo y al tacto.

¿Y cómo hacen para sacarla de aquí? Para desprender la sustancia necesitan a un

buen químico, alguien especializado.

Es por eso que los diarios de aquí y los de allá no coincidían.

Eso también nos muestra que no estamos antes de innovar.

Esta gente tiene el negocio muy bien montado.

Y son mucho más inteligentes de lo que imaginamos.

Te saluda Leonardo Villegas, también conmigo mi hermano Emanuel.

¿Cómo está, don Pablo?

Y también te está escuchando nuestro querido amigo Jaime Olaya.

¿Qué tal la Sultana del Valle, Jaime?

Si te han atendido como toca.

Si pudiera, me queda una semana más.

Eso se pegaron a descachar a la berraca. Las caleñas son mucho más bonitas que

las flores.

Los berracos gringos, ¿cómo te parece que les dio por tumbarnos cargamentos?

Se la fuman todas y salen a buscar culpables.

Exactamente. Nos pusieron a buscar nueva ruta y nuevos territorios.

Mucho ojo con los que ya están escriturados, ¿no?

No, ¿cómo se te ocurre?

Nosotros a tus clientes no los vamos a tocar. Lo que queremos es movernos por

otra costa. Eso sí, como te digo, respetando los clientes, respetando los

límites. Mejor dicho...

Nos comunicamos porque te queremos pedir que trabajemos juntos.

Que nos cuidemos las espaldas como mejor podamos.

Yo ya hablé con Leonardo y le ofrecí mis pistas y a mi piloto. El alemán que es

un buen contacto. Sí, yo te aseguro que nadie quiere perder amigos.

Mucho menos plata.

Exactamente, todo lo contrario.

Vamos a unirnos para demostrarle a esos gringos quién es el que manda.

Bueno, ustedes saben que tener plata es muy bueno y es un beneficio.

Pero también tenerla trae problemas.

Entre más uno tiene, más se tiene que cuidar.

Entonces yo después del susto que pasamos, les tengo una sorpresa.

¿Cómo les parece que tenemos casa nueva?

Nos vamos a ir de acá.

¿Cómo se te ocurre? Nosotras no nos podemos ir de acá.

Deja de ser tan exagerado, Leito, que así como se metieran en esta casa, se

pudieron meter a la del vecino, la de enfrente. Por eso mismo.

No le podemos dar papaya a los delincuentes que se vuelvan a meter en

Tenemos que estar vigilados.

Vení, pero vos estás hablando como si tuviéramos enemigos.

Puede que los tengamos.

¿Qué? No entiendo nada.

A ver, mamá, el progreso trae miradas.

Y acá hay mucha gente que lo único que quiere es aprovecharse.

Se maneja mucha envidia.

¿Tú te imaginas que vuelvan a meterse y les den, no sé, por llevarse uno de los

niños? ¡Cállate! ¿Qué es esta imaginación, Leonardo?

Por eso mismo.

Nosotros no podemos seguir viviendo como los vendedores de jarabe de antes.

Nosotros tenemos que estar vigilados.

Rosario. ¿Cómo te va, Diana?

Bien. No me imaginé tenerte por aquí.

¿Seguí? Gracias, ven.

Qué sorpresa.

¿Qué te tomas, un té o un whisky?

No, yo no quiero tomar nada, gracias. Yo solamente vine a que vos me digas la

verdad.

¿Vos te estás viendo con Emanuel?

¿En serio, Rosario?

Contéstame, Dayana.

Mira que la vieja me está volviendo una tortura.

Cada vez que se demora me imagino lo peor.

Ni las cartas, ni el tarot, ni los antos me están dando respuestas claras y por

eso decidí venir yo misma a averiguar qué es lo que pasa.

¿Vos crees que yo me quiero volver a ver así como estás vos?

Vení, siéntate.

Yo ya pasé por ese miedo.

¿Sí me entiendes? Yo ya me di cuenta de todas esas mentiras y yo no quiero

volver a pasar por eso nunca más.

¿Otra mujer?

¡Hombre! Eso hubiera sido lo de menos.

Lo que pasa es que yo no sabía con quién estaba durmiendo al lado.

Yo lo conocí a mi marido.

Si yo estoy aquí es por mi hijo, no por nadie más.

Pero si tú tienes la oportunidad de irte con tu hija, no la desaproveches,

aléjate. ¿Alejarme de qué?

¿Cómo que de qué?

¿Vos sabes?

Decime una cosa, ¿a usted le andas con miedo?

¿Vos tenés fosfora todo el día?

Ah, bueno, entonces.

Lo que pasa es que uno te quiere dar cuenta.

Porque vos estás enamorada.

Yo también estuve enamorada.

Además es imposible no enamorarse de un tipo como Emanuel.

Pero... Yo te voy a decir una cosa.

Ándate con tu hija.

Ándate lejos.

¿Sabes por qué?

Porque la paz no tiene precio.

A Calipo ni entramos por Tijuana.

Luego la llevamos a San Diego y a Los Ángeles.

Va a ser la distribución al resto del estado.

Finalmente nos bajamos a Nevada y Arizona.

¿Y Pablo ya sabe lo que vamos a hacer? Sí.

Él nos va a prestar un par de camiones, unos documentos para pasar la frontera.

Lo que tenemos que decidir es quién va a cuidar ese viaje hasta allá.

¿Y qué pago con Patrick?

No, yo no quiero que esta vez salga del hotel.

¿Seguís desconfiando? No, me sigo cuidando.

Bueno, pues yo me le miedo.

Vos ya viajaste mucho, eso puede ser sospechoso.

Yo ya tengo el peón para eso.

Voy a miar.

Leonardo tiene que seguir viendo en usted al hombre vulnerable que llegó a

rogarle que le diera trabajo.

No puede esconder ni el miedo ni el recelo que va a mostrar hasta ahora. Van

empezar a sospechar.

En pocas palabras, ¿tengo que seguir siendo el huevón al que los Villegas le

tres vueltas? No, hombre.

Simplemente evite levantar sospechas. Es todo.

No van a sospechar, general.

Gracias por la confianza.

Estamos dando pasos, Alonso.

Pero su credibilidad está puesta a prueba todos los días.

Yo no le quito los ojos de encima.

Ni sigo movimientos.

Conversaciones sospechosas, esta relación se va pa 'l carajo, ¿oye?

Tranquilo, Hernando.

No, no va a pasar.

Cualquiera que haya tocado fondo con los Villegas no vuelve a caer en esa

trampa. Ya lo espero.

Ahora mismo Alonso está entre dos fuegos.

Y tiene que decidir por cuál de los dos se arriesga, ¿no?

¿Ya tomó mi decisión, General?

No, no me quiero ir de acá. Esta es mi casa, Fabiola.

Aquí yo crío a mis muchachos, aquí se están criando a mis nietos. ¿Yo por qué

voy a tener que ir de acá? A mí me gusta el bullicio, me gusta el barrio. ¿Por

qué me voy a tener que ir allá a encerrar en una casa toda vigilada?

Pues porque Leonardo tiene razón.

Porque ellos son gente importante y la gente importante pues tiene enemigos.

¿Cómo así? ¿Entonces porque los hijos míos tienen más plata entonces todos

estamos en peligro? Yo no entiendo eso.

¿Te vas a poner a desconfiar de lo que dice Leonardo?

No, no, yo no desconfío de Leonardo, no.

Yo desconfío de todo esto, de la situación. Es que esto es muy raro. ¿Por

tengo que salir de mi casa?

Pues porque la plata no viene sola. No, viene mal acompañada porque me están

echando de acá.

Yo solo venía a entregarte esto, una foto de cuando yo te quitaba la

Como yo sé que ese temita que teníamos pendiente no lo íbamos a hablar, decidí

no guardar recuerdos.

Tener una mujer espectacular al lado de mí, que sea muy feliz Norita.

Los Villegas se despedían de su pasado y tal como lo presentía Marlene, se

preparaban para la llegada del momento más extraño y turbulento que hasta ahora

habían vivido.

Se iban de la casa huyendo de los enemigos, pero la verdad, que era su

detractor, estaba por estallarles encima.

Ninguno de los detenidos nos ha dado información concluyente.

Son todo gente que está en la base de la pirámide.

Drug dealers.

Sin ningún contacto con los peces gordos.

Hay que ser pacientes, Mackenzie.

Yo ya tengo un hombre metido entre ellos.

Uno.

Que si todo sale como lo espero, nos va a conducir directo a ellos.

Lo único que tenemos que hacer es esperar.

Esperar y estar atentos al próximo movimiento de los Villegas.

Yo valoro mucho, mijo, que te hayas jugado tu vida por mi familia.

Te ganaste mi respeto con ellos.

Por eso te quiero recompensar, así que alistate para que te vayas para los

Estados Unidos.

¿Estados Unidos?

¿Estás hablando en serio?

Te lo ganaste.

Gracias. Pues gracias, Leonardo, por lo que me decís.

Y por entender, pues, que yo no vine aquí a fregarle la vida a nadie.

No, yo lo sé, yo lo sé.

Y vos también tenés que entender que todo en la vida es un proceso.

Y que la confianza se va ganando poco a poco.

No diga más.

¿Qué hay que hacer en la tierra de los gringos?

Tienes que vigilar una mercancía que vamos a mandar por allá.

¿Una mercancía de qué tipo, eh?

Una ropa.

Tu tarea es asegurarte que lo que vamos a mandar llegue a las manos indicadas.

Y más al tenerte de mostrar ahora sí que son más fiel que un perro.

Te juro que no te vas a arrepentir, Leonardo, de darme la oportunidad.

Y sobra decir también, pues, que no me vayas a fallar.

Que ya una vez me tiraron a la boca del lobo, ¿no? Olvídate de eso.

Como te lo acabo de decir, vos salvaste a mi familia, a mi mamá y a la mamá de

mis hijos.

Eso a mí no se me va a olvidar.

Bueno, ¿lista?

¿Nos vamos?

Acuérdate que tenemos que ir jugando a los novios, porque... Pues no, lo digo

por tu tranquilidad, ¿no? Yo no estoy jugando.

Mira, Fernando.

Yo sé que mi vida amorosa ha sido un desastre y que yo prometí no volverme a

fijar en nadie.

¿Qué me estás queriendo decir?

Que yo no sé vos y yo qué tengamos, ni qué es todo esto, pero es que yo me di

cuenta que la vida sin riesgos no vale nada.

Que así la vida, las cartas, el destino, el universo y lo que quiera me digan

que no, pues yo lo voy a seguir intentando.

Espeñí esa rama porque de pronto alguien nos ve.

¡Eh! ¡Manuel!

¡Abrime, huevón, abrime!

¡Aguantame, aguantame, Manuel, aguantame!

¡No me pongas a esperar ahora!

¡Eh!

¡Qué raro, con tu cabecita para salir un borondo con mi hermano, no jodas! No,

huevón, lo que pasa es que ya no me he ocupado. ¿No te he ocupado en qué?

¡Ay, ay, ay! ¡Métete aquí en mi yacota y te vienes cachalandrado, ¿no?

¡Ey! ¡Subite ahí, subite ahí!

Una vaquita amarrada. ¿Es de acá del trabajo?

No, no, no.

No, aquí ninguna me infla el banano.

Me lo conseguí por fuera.

Bueno, que imagina que los villegas no pueden manejar las presiones, ¿no? Me

tiene loco. ¡Qué rico!

También me conseguí una amiguita que me tiene.

Bueno, pues no te enamores, no te pongas de romántico que yo te conozco. Ven y

salgamos los cuatro a decirle la tuya y yo le digo la mía. Eso me parece buena

idea.

No, no, no, no, no, no, no.

Este es un hombre prohibido, Leonardo Villegas. Con él no te metes.

Mira,

eres el marido de una de mis mejores amigas de toda la vida.

Tiene una hija con ella, tiene dos hijos con la primera mujer. Ahí no es.

Ah, entonces es de familia ese tenerte a dos.

Y también es de familia andar buscando lo que no es la ha perdido.

Mira, vos sos muy buena en lo que haces, pero yo no voy a dejar que nada ni

nadie te haga daño a mi amiga.

Pues atenderlo, tomarte un traguito con él de vez en cuando, pero hasta ahí.

Pero es que yo no te entiendo, Isi.

Vos me dijiste que a los duros tocaba consentirlos y darles lo que ellos

quisieran.

Pero toda regla tiene su excepción.

Y con Leonardo no te meter.

Mira, ya te dije, atenderlo, lo que vos quieras, todas las veces que quieras.

Pero en una agarradita de mano.

Ni una agarradita de mano.

Yo estoy listo, general.

Solo es que usted me diga qué es lo que tengo que hacer.

Tomar fotos, escuchar conversaciones, buscar papeles, evidencia, cualquier

no sé. Se te oca, Alonso.

En este momento, lo más importante es tu discreción y su paciencia.

Ya logramos dar el primer paso y es que lo involucren en el negocio.

Ahora lo que yo quiero es que vaya tranquilo con ellos y espere.

Pero esperar...

¿Por qué?

Esperar a que las cosas se vayan dando de manera natural.

No hay peores enemigos que el afán y la ansiedad en este tipo de operativos. Y

no nos podemos dar el lujo de dar un solo paso en falso.

A ver, yo no estoy entendiendo muy bien.

Si ese cargamento se llegara a caer, el principal sospechoso sería aquí Alonso.

Usted vaya, mire todo y no me vaya a llamar. Ni a mí, ni a Diana.

Seguramente ellos tienen las comunicaciones interceptadas.

Limítese a tomar nota de todo lo que vea.

Observe.

Y a su regreso, nos vemos.

¿Y usted sí cree que yo regrese, general?

Se hace todo como yo lo pedí.

No tiene por qué ser de otra manera.

¿Aquí no fue donde hicieron la fiesta de Manuel?

La misma.

Yo te quería la sorpresa, mamá. Yo sabía que te había gustado.

Te aproveché que estaban dando un buen precio.

Aquí lo tenemos.

Es tanto aparato, vea.

Todo tan moderno, tan elegante.

Sí, la mayoría lo traímos de Estados Unidos.

Gracias, Alonso. Sí, mírame los muebles tan bonitos y todo tan grande. Voy a

mirar la cocina. Eso te iba a decir.

Mírala.

¿Quién limpia todo esto?

Mamá.

¿Le vas a seguir haciendo mala cara a la casa?

Porque mira lo que te tengo.

El altarcito.

Para que le prendas las velas al milagro.

Esto no es nada.

Esto merece mucho más.

Una mujer que le ha tocado tan duro y lucharla tan duro en la vida se merece

todos los lujos.

Y adivina quién te los va a dar.

¡Rollate la lengua, bobo!

Bení, te voy a mostrar tu pieza. Es la más grande.

¿Y esto?

Yo sé que te han regalado libros, fotos de infancia, pero espero que nadie te

haya dedicado esto.

Romance caribe.

Es la tres del lado ver.

Arriesgate.

Pero es que ahora que sus hijos están mejor la quieren tener como una reina.

yo para qué quiero coronas y reverencias, Fabiola?

¿Para qué tanto lujo en la vida? A mí lo único que me importa es que mi familia

esté tranquila, esté unida, esté bien, ya.

¿Pero de verdad no le gusta la casa?

No, pues bonita sí es.

O muy potreruda.

Y yo no me hallo en semejante a potrero, de verdad. Qué pereza.

Ay, pero es que usted teniendo una casa más grande y cosas más bonitas no va a

dejar de ser lo que es.

Pues yo no, pero de pronto mis hijos y mi nieto sí, y eso es lo que a mí me

preocupa.

¿Listo?

Ya la avioneta despegó y está todo cuadrado para que atire sin problema.

Bueno, y el cargamento lo vamos a mover por la otra costa, ¿no? Y de ahí para

arriba, como habíamos quedado. Todo lo vamos a hacer tal cual y como lo

planeamos y nada de sospechar.

Mucho gusto.

Alonso Torres, amigo de infancia de Leonardo y de Manuel.

¿Cómo está?

Evidente. Gracias.

Bueno, yo me imagino que ya le habrán contado que ahora estoy trabajando para

organización, ¿no?

¿Quiere tomar algo?

Bueno, un vasito con agua está bien.

Supongo que ya le habitieron en Colombia, pero le repito que tiene que

prudente y estar alerta.

El que se equivoca aquí o allá termina pagando caro.

Sí, pero conmigo no se preocupe.

Yo me dejé mover muy bien, ya vas a dar cuenta.

Promesas. Eso es lo que uno escucha acá, ¿no?

El tiempo nos dirá si tienes lo que se necesita para sostenerte en la

organización.

Siéntate. Gracias.

Pues, yo soy más leal.

Eso al final del día no es lo único necesario ni lo más importante.

Los que sobreviven en este negocio son los que saben dominar la cabeza.

Hay que ser muy fuerte mentalmente para que la ambición, las traiciones,

hasta el cansancio no terminen jugando en contra. La única cuestión es decidir

qué tanto arriesgar y cómo quiere terminar.

Esto es para que lo lleva a Colombia.

¿Sabe decir?

En Colombia, ¿saben exactamente cuánto dinero va en cada una?

Sí, sí, sí, no es necesario.

La aclaración sobra.

Ok.

Y entonces, ¿cómo va a ser el fútbol?

De pelados como vos depende de que nos ganemos la copa, ¿oíste?

No, si re bien, ve.

Estamos entrenando durísimo.

Pero mira que a dos frutos estamos definiendo. Estamos jugando bien. Son

berracos. Y vos tenés que hacer en la cancha lo que yo siempre te he dicho,

en la vida.

Pensar cada movimiento.

Y ser capaz de ver varias jugadas adelante.

Como en el ajedrez.

A ver, ¿estás metiendo ajedrez al fútbol?

El deporte de los amarrados.

A ver, espérate.

Ah, sí, es que uno tiene que ser un estratega, pensar cada movimiento.

A ver, ¿de qué se trata el juego?

Es un equipo contra otro, ¿sí? Tratando de dominarlo, metiéndole gol. Y a la

vez, protegiendo al rey, que en este caso es el arco. ¿Ah, sí o no es así?

La vida es un ajedrez, mijo.

¿Y la vida es un ajedrez? ¿Yo qué vendría haciendo?

Voy a ir a la reina.

Los pelados muy buenos para que les metas ajedrez en la cabeza los vas a

confundir. No, pero mira que es verdad. Se parecen mucho. No es un juego de

estrategia. Además en el fútbol también hay un par de caballos que los ponen a

jugar.

Y ya en la cancha acabaron.

Afortunadamente hay cosas más importantes que hacer como albaer la

hermano Brian.

¿Qué está hablando?

¿Vas a imaginar dónde sigue para saber para tu mamá?

Tan pronto llegue la mercancía de Estados Unidos, se ponen mosca y

con todo el mundo, hasta con uno.

¿No le dejaron acercarse a sus contactos?

No.

Recibieron la mercancía y se perdieron de una vez.

Después yo tenía ahora dos maletas llenas de billetes enfrente mío, que era

que tenía que traer.

¿Dónde se quedó?

En un hotel.

Y la única visita que recibí fue la de un gringo, el que me entregó las

Y según pude averiguar, es policía.

Mi coronel y yo siempre lo supimos.

Que alguna o algunas fichas tienen que tener allá.

¿Y sabe una cosa, general?

Él habla de los Villegas como si fueran dioses.

En serio, es que parece empleado de ellos.

¿Usted alguna vez lo vio? ¿O había oído hablar de él?

Se llama Patrick Sullivan.

Patrick Andrew Sullivan.

Treinta y dos años.

Oficial de la policía con diez años de antigüedad.

Esta vuelve a ser nuestra primera ficha, Jack.

La que nos va a servir para que todas las demás caigan.

¡Dame tumbao!

¡Tumbao!

Para que lo bailes rico y sabrosón. Mira lo que te traigo. Y que lo gocemos

juntitos tú y yo.

El bueno.

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