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Nos gusta la guerra, enténdeme.
Además, todos nuestros negocios son negocios de familia.
Por eso es que esto tiene que cambiar.
Que lo que pasó te sirve de experiencia a vos y a tu hermano.
Vamos a dejar ya, no más ese nefasto negocio de la droga.
Y vamos a mirar para otro lado.
Mamá, ¿vos sabes de cuánto estamos hablando?
Pues no, o sí, puede ser muchísima plata, no me importa.
¿Acaso la plata es más importante que la tranquilidad de la familia?
Que el honor de la familia, porque es que eso es lo que estamos perdiendo.
Entonces, todo lo que me estás pidiendo es que nos salgamos del negocio.
Y que otros no lo quiten.
Exactamente, sí.
Que se queden con eso los otros, el tal Pablo, los de Medellín, lo que sea.
No más, ese es un negocio de la muerte.
Nosotros vamos a mirar por otro lado.
Abandonar los negocios ilegales sonaba como algo necesario e imposible al mismo
tiempo, especialmente porque el cartel de Medellín había vuelto a aparecer en
panorama con exigencias.
Bueno, señores, yo a ustedes los estoy viendo como muy estresados, como
muy serios.
Y como se los dije desde un principio, nosotros somos amigos, ¿no?
Y como somos amigos, los amigos se ayudan.
Así como nosotros despusimos a ustedes a toda su disposición el yéctar.
¿Tienes que cobrar el favor?
Bueno. Decir cuánta plata es, se la damos para que te puedas devolver. Sí,
dos rodeos. Decir una vez qué es lo que querés.
Señores, es que no se trata de lo que yo quiera, sino lo que también quieran mis
socios en Medellín.
¡Qué casualidad!
Hablando del rey de Roma.
¡Pablo!
Ve, aquí estoy con ellos.
Te los voy a poner en altavoz para que los escuches.
No está pelada, ¿sí?
Entonces usted queda programado para el jueves, ¿listo? ¿Me puedes ayudar?
Sí, dígame.
Necesito saber en qué consultorio está la pelada que venía conmigo, la mamita.
Ah, como está embarazada, me imagino que la están revisando y tal.
Pero es que ya está como demoradita y me está aplanando el culo y tanto está
sentado.
Disculpe, pero no sé de qué me está velando.
Ay, no te hagas. La gringuita que entró hace un rato.
Ella sí vino acá, me pregunté por la doctora Tamayo, pero no apareció.
¿Cómo así?
Sí, yo vine a buscar acá un código y luego mire, ya no estaba.
Yo no sabía cómo que se fue.
Ah,
ya era más rara.
¿Hemos pasado? ¿Tiene otra salida?
No, ahorita quién se lo va a aguantar si llegó y nada, gringa.
Aquí tiene.
Gracias.
No viene nada que se echa para atrás con el tema de la extradición.
Vamos a tener que intervenir a la brava.
Benny, ¿qué quiere decir exactamente a la brava?
Impuesto de guerra.
Ahorita les explico eso.
Estimados señores, bienvenidos a esta lucha histórica que nos va a dejar a
nosotros el poder de este país.
Chao, pues.
¿Qué puedo decir, mamá?
Usted no es toda la razón.
Eso de la ambición.
Y acumular, y acumular, acumular plata.
Una cosa muy verraca.
Y no está pasando factura. Sí, señor.
Gracias a eso, esta familia está toda toteada.
Perdóname.
Yo no quería molestar a la familia con mis negocios.
Y agradece que a mí no me ha dado un infarto.
Ay, cállate, mamá.
Eso no.
Eso sí, eh...
Yo les quiero decir algo.
Yo sé que están pasando por un momento muy complicado, que están contra la
y todo esto, pero tienen que comprender algo.
Y nosotros nos vamos a salir de este negocio, eso no puede ser de la noche a
mañana. Es un asunto que toca hacerlo poco a poco.
¿Y cómo, de cuánto tiempo estamos hablando?
Ponele uno, dos años, por mucho.
No, no, Leito.
¿Y sos consciente que durante ese tiempo ni vos ni Emanuel pueden armar
escándalos? Mejor dicho, les toca mantener bajo perfil, ¿sí?
A ver.
Yo acepto que te tomes un año para organizarte.
Pero ni un torcido más.
Está bien.
Le voy a decir a mi hermano y a mis socios la determinación que acabamos de
tomar acá.
Ay, mi hijo.
Ay, no sabes la alegría que me da verte decir eso.
Ay, no, mi hijo.
Cuidadito con el reto del pendejo y quedármelo ahí.
Esto le va a hacer mucho bien a la familia, mi amor.
¿Será que me puedes conseguir un cigarrillo? Sé que me fumo un dedo. Yo
te consigo uno de los míos.
¿Cómo estás, amor?
¿Cómo es lo del impuesto de guerra?
Pablo está proponiendo una cuota para que entre todos podamos financiar una
guerra bien jalada.
Porque les quiero decir una cosa, señores. Si nosotros acá nos ponemos con
chichiguas, no vamos a llegar ni siquiera a la esquina a echarnos un
Bueno, ¿de cuánto estamos hablando?
200 mil dólares mensuales por cada una de las organizaciones.
Con eso nosotros vamos a comprar armas, vamos a comprar las municiones, los
explosivos y vamos a pagarle al que necesitemos pagarle.
Veo. Pablo ya tiene una lista de los primeros que van a quedar fuera de
servicio.
Empezando por el director ese del periódico allá en Bogotá.
Y lo sigue uno de esos candidatos presidenciales que se está ensañando con
nosotros. Hay un par más, pero les quiero decir una cosa, señores.
Cuando esto comience, ellos se van a convertir en objetivo de guerra.
Venía, ¿vos quién te dijo que nosotros recibimos órdenes de Pablo?
Amigo,
te voy a decir una cosa.
Si nosotros no nos unimos en esta guerra, no le vamos a poder ganar al
No, no, no. Es que aquí en Cali nosotros no seguimos órdenes de nadie.
Andá a leer ordenes a tu abuela, hijo de puta.
Alemán.
Mira, es que esto es una organización... Imagínate una junta directiva, ¿eh?
Una junta directiva tiene un presidente.
Y en este caso el presidente es Leonardo Villegas, que se encuentra en la cárcel
de Villahermosa.
Tendríamos que ir a hablar con él, a ver qué piensa sobre este asunto.
Perfecto. Parece muy bien que todos vayamos hasta allá y los saludamos.
¡Cindy!
¡Cindy!
¡Mona!
Ven, Blanquita.
Sí, dígame, ¿qué pasó?
¿Vos has visto a la gringa?
La niña Cindy, no, no es ella.
¿Qué pasó?
¿Es que no hay nadie en la casa o qué?
Doña Malen y las demás no han regresado.
¿Pero qué pasó?
Que después no digan que no intentó.
Voy a estar ahí en la salita, me traje algo de tomar.
¿Cómo qué?
Una lulada, alguna vaina, estoy de corrido mucho.
Y algo de comer.
Bueno, pues.
Leonardo, vos sos el colmo.
Fabián me dijo que vos lo habías tratado como una gualdrapa.
El muchacho es un resabiado.
Necesita pura mano dura.
¿Y a quién crees que salió?
Pues a vos.
Yo sé que ese pelado tiene sus cosas, pero tampoco es para tanto.
Mira, si vos le das un cargo importante, algo donde el pelado se destaque, estoy
segura que te va a responder.
¿Sabes qué me dijo?
Que le encantaría trabajar en el Panamericano.
Imagínate.
Pues está bien.
Sí, que trabaje ocho horas.
Pero que en la noche no se estudie algo, se mete en una carrera nocturna, no sé,
que estudie alguna joda. ¿De verdad?
Bueno, no te preocupes, que yo me encargo de hablar con él. Se va a poner
feliz. Gracias.
Buenas, buenas, señoras. Buenas las tengan.
Ni que nos hubiéramos puesto de acuerdo.
Paisa.
Llegó todo el mundo.
No sabía que estaban acá.
Me he tomado a ver unas cosas importantes con mi hermano. No,
nosotras ya nos vamos.
Pero ya que decís cosas importantes, tu hermano también tiene algo importante
que decirte.
Adiós, mío.
Bueno, vamos.
¿Yo, abuela?
No, no, ve, es que te tengo que decir algo.
Eh... Cindy se va a la clínica.
¿Cómo así? ¿Qué pasó?
No, no, no, pero tranquilo, no.
Pues me dijo que tenía algo como desangrado, pero yo estoy segura que no
nada. Lo que pasa es que ella quería ir a ver otra vez a la doctora esa que la
estuvo viendo.
Pero ya nosotras vamos para allá. Entonces te avisamos cualquier cosa. No,
no. Yo voy con ustedes.
Pero no hay necesidad, mi hijo. De verdad que no es nada grave. Abuela, yo
siento mejor si las acompaño. Espérame.
Dale, bueno. Está bien.
Caminá. Papá. Bueno, mi hijo.
Ay, chaval.
No es para ti. Parece que algo no está bien con Cindy.
Andate. Andate.
Ya lo ves.
Sí, no te preocupes.
Tío, ahí nos vemos. Cuídate.
Yo no había que estar acá.
No habría traído a este.
Señores, ¿qué les parece si vamos a mi despacho?
Allá no hay nadie que nos pueda escuchar, ¿les parece?
Claro.
Ve, Wilmer.
¿Quién es ese ojizarco que llegó?
Es Paisa, ¿no?
Sí, es... Es el alemán.
Este fue el que nos trajo. Es el socio de Pablo.
¿Y qué carajos vino a hablar con Leonardo?
¿Y por qué estaba con Emanuel?
Abuela, lo que pasa es que nosotros estamos tratando de diseñar una
legal conjunta para tratar de sacar a Olaya y a mi tío de la cárcel, ¿me
entiendes?
Hija, mi cartera.
Gracias.
Pues no me parece extraño que Pablo haya optado por ese camino.
Aunque yo no estoy seguro si una guerra frontal contra el gobierno sea la mejor
opción. No, sí.
Va a ser la solución más costosa.
La guerra va a costar un huevo de plata.
No garantiza nada.
Eh, sí.
Yo todavía no lo tengo muy claro.
Pero podríamos pensar en opciones alternativas diferentes como para
gobierno, ¿no te parece?
Leonardo, vos podés pensar y decir lo que vos querás.
Pero este plan es de Pablo.
Y él lo único que quiere saber es si ustedes van o no van.
Si están de acuerdo o se van a quedar por fuera para comunicarle
que los amigos de Cali ya no son amigos.
No, no, no.
Mi hermano no ha terminado de hablar.
O sea, grosero.
Espérate.
Espérate, Alemán.
Aquí nadie está diciendo que no vamos a entrar.
Dejile a Pablo que le vamos a mandar el impuesto de guerra con vos.
Buenísimo.
Una cosa más, Leonardo.
Que Jaime...
Hola, ya me dijo que vos habías conocido una etarra allá en la cárcel esa de
Carabanchel.
¿Será que vos me puedes dar el contacto?
Sí.
No te preocupes, yo me ocupo de eso.
Amigo.
Hace tiempo que no visitaba a una chica tan guapa.
¿A qué debo el honor?
En la entrada me hice pasar por una de sus abogadas para poderlo visitar.
Vengo a cuadrar el pago de sus servicios.
Soy Adelaida Villegas, hija de Leonardo Villegas.
Mi papá está muy agradecido con usted y por eso quiere hacerle llegar el dinero
que le prometo.
Tengo la orden de entregarle 100 .000 dólares.
¿100 .000 dólares?
Joder, no me esperaba que me pagara tanto.
O sea que tu padre sigue estafolado.
Bueno, pero necesito que me diga qué hacer con ese dinero porque obviamente
le puedo traer los fajos de billetes aquí a la cárcel.
Pues no creo que sea buena idea.
Llévalo a la calle Bruno Martínez, número 12. Añi te lo recibe.
Y quédate en mi parte. Ok.
Cualquier cosa dejamos en contacto.
A la vida.
Dile a tu padre que muchas gracias.
Mío, por acá debe andar Fabián. Vení, vení, que la recepción es por allí.
Preguntamos. Buenas.
Buena enfermera.
Estoy buscando a mi novia, Cindy Williams.
Era una monita, bajita, comojoncita. Está embarazada.
Ah, la gringa.
Esa, la gringa. Sí, sí. Y venía con un pelado como de mi edad, más o menos.
Pero ahí estuvo descamisado.
Ellos estuvieron aquí, pero ya se fueron.
¿Cómo así?
Sí, es que ella vino a preguntar por la doctora Tamayo y luego se desapareció. Y
luego el muchacho vino a buscarle y salió corriendo como un loco.
Pero... ¿Usted sabe si ella sí pudo hablar con la doctora que la estaba
No, ella no la vio ninguna médica.
Dios mío, todo eso. ¿Dónde la habrá llevado hasta Tembao?
Espera, espera, mi joven.
Yo llamo a la casa a ver si llegaron allá.
¿Tú me puedes prestar? ¿Tiene el teléfono? Sí, señora.
¿Era que la llevó de paseíto otra vez o qué? No sé, espera.
Pero entonces no salieron juntos.
No, no, no. Ella se fue primero y luego vino buscándola corriendo como un loco
salió.
Más raro.
Ella se fue sola.
Buenas, ¿qué hace la familia Villegas a la orden?
Blanquita, es que quería saber si Fabián y Cindy llegaron a la casa.
Doña Marlene, hoy Fabián sí está aquí desde hace rato, ¿yo?
Pero la verdad es que la señorita Cindy yo por acá no la he visto, ¿no? Ah,
bueno, gracias.
Bueno, hasta luego, no te preocupes. Chao. ¿Qué dijo, eh?
Que Fabián sí está en la casa, pero Cindy no llegó.
¿Y entonces?
Sí. ¿Ya terminó?
Sí, ¿verdad que es?
¿Usted está segura de que ella se fue?
Sí, hace rato.
Ahí está pintado tu angelito, ¿eh?
Pero es que vos no escuchaste. No, sí. Ella se fue por su cuenta sola. Sí, no
hizo nada.
Yo no sé ustedes qué opinan, pero a mí todo esto me parece la cagada.
Hace rato que debimos habernos bajado el huevón del alemán.
¿Pablo quiere venir a ponernos condiciones a nosotros en nuestro propio
¡Cada la mierda!
Debimos haberle pegado el pepazo a ese careguatín.
Y devolvérselo a Pablo en la misma avioneta en la que te trajo a vos.
No, no.
Aquí no le vamos a meter un pepazo a nadie. No le vamos a correr a Pablo.
Si lo que está pidiendo es plata, pues plata le damos. A fin de cuentas es una
bicoca lo que está pidiendo.
Mira, piensen.
Si nos ponemos de jodido nos metemos en problemas.
Pero si cumplimos con su dichoso impuesto de guerra, pues que vaya feliz.
Y se den la jeta con la policía, con el ejército, con quien quiera.
¿No se dan cuenta?
Esto nos conviene a nosotros.
A lo mejor esta guerra le sale mal.
Y lo terminan matando.
Ve, aquí está lo de la cuota.
Los doscientos mil.
Si lo dudas, puedes contar.
No, ni más faltaba.
Y te dejo porque es que tengo un viaje largo.
¿Y para dónde vas?
Porque es que de aquí a Medellín me naviones poco más de media hora.
Es que no voy para Medellín, mijo.
Señoritas, buenas las tengan.
Cómo están de buenas estas caleñas.
Disculpe, pues.
Oíme, zumbambico.
¿Dónde carajo está Cindy por tu bien?
Espero que esté en el cuarto de ella, oís.
La verdad, primo, no tengo ni idea.
Definitivamente vos sí no servís pa' un culo.
No sé cómo confía uno en vos.
Pedazo de tarao.
¿Qué carajo estaba haciendo mi mamá aquí con las demás?
Te había contado.
Imagínate que aparecieron por acá a hacerme la encerrona.
¿Qué querían?
Bojaves.
No jodas.
¿Otra vez con la misma?
Que nos aliéramos de los negocios.
Pero ¿sabes qué?
Esta vez yo creo que tienes razón.
¿Sí?
Yo creo que llegó el momento de pensar una alternativa para hacerlo.
¿Perdón?
A mí no me parece mala idea.
Es buen momento para retirarse antes de que le calienten mal las cosas.
Eso.
Eso, Uriel, no está bien.
¿Sabes qué? Encárgate vos.
De regar la bola en Bogotá. Que todo el mundo sepa.
A ver si el gobierno me la blanda la mano y me dejan salir de aquí.
Leonardo.
¿De verdad pensás que este es el momento para eso?
¿Justamente este momento?
Mira, no sé.
No es fácil, obviamente no es fácil.
Escúchame, escúchame. Tenemos que buscar una alternativa.
Nosotros necesitamos hacer un plan.
De retiro. Que nos dejen multimillonarios.
e impacables ante la ley.
Eso es lo que te estoy diciendo. No, no, no. Mira, es que puede ser uno o dos
años, que es yo, pero que las mujeres crean que nosotros somos unos
correctos.
Y mientras tanto, no es a malos conmigo y me consigue unas peladitas, ¿no?
Porque es que, Nacho, las mujeresitas esas que se traen así, muy cajeteadas,
necesitan algo más estilizado, más... ¿Vos me entiendes?
Le tengo las besizas, don Leonardo.
Contable.
Una muchacha universitaria que conocí hace poco.
Con sus compañeras.
Tienen una empresita que se dedica a eso precisamente, a acompañar fiestas de
gente importante.
Eso, eso, eso. Contactala.
Bueno.
He conocido a Ernesto, mi hermano.
Mira, a ver qué le consigues.
Oye, este atentado, explícame cómo puta se te voló de la clínica.
De más que no le gustó mucho la belleza de esta familia.
Por lo visto el amorcito no era pa' tanto.
Te advertí que no te metieras con Cindy, te importó un culo, ¿no?
¡Vuelve!
¿Y yo qué culpa si la mona no me quiso emparentar con mafiosos?
¡Ay, ya, Fabián!
No tener respeto por nada ni por nadie. ¡Eso es un huevón de mierda! ¡Soy como
vos! ¡Ay, no! ¡Vale!
No dejes, Fabián.
Ay, no, ya, muchachos. Ya no más.
Llamemos al conductor, algo.
No, aquí hemos tenido un día de mierda, ¿no?
Es que eso de colaborarle a los paisas me parece quita.
A mí tampoco me gustan ni cinco, ¿oís?
El problema es que si les decimos a Leonardo y a Manuel que no entramos en
juego, se nos arma un león y el berraco.
Yo sé, yo sé, Nacho, que a nosotros no nos conviene estar en la mala con
ninguno.
Pero es que aliarnos con los paisas, no, no tiene presentación.
Si no es de lo peorcito que hay, no se puede confiar en ellos.
Y ahora es que vamos a dar el negocio y la coca.
Después de todo lo que le hemos trabajado, después de todo lo que le
invertido, y terminar entregándolo a Pablo y a los Olaya.
Las directrices de Leonardo no habían calado bien en todos los miembros de la
organización caleña.
Ese sería el principio de una ruptura que años atrás parecía imposible.
José Nacho, no nos podemos quedar de bravos cruzados.
Hay que haber algo.
Pero nada es para siempre.
¿Qué propones?
Quédate quieto.
Eso, y con la cabeza de para atrás.
Que si no, no te para la hemorragia.
Ahí estás pintado, ¿no, Fabián?
No solamente dejaste que la peladita esta se largara, sino que también la
cagaste con tu primo.
¿A vos quién te dio permiso de que te metieras con mi hijo?
Yo solamente estoy diciendo la verdad.
Lo que pasa es que si Fabián fuera mejor persona de lo que es, pues entonces
nunca hubiera dicho lo que dijo.
Te lo advierto, Mayerly. ¿Qué?
¿Muy ofendida?
Hijo de tigre sale pintado.
¿Sabes una cosa?
Vos y Fabián son lo peor que puede tener esta familia.
¿Qué
pasa?
Ponerte regalado con esa gringa.
Ay,
Dios mío, problema esta casa.
Quédate quieto.
Sele, sele, flaco, que se me va.
Dale.
Pégale acá, pégale acá. Pégale, amigo.
¡Abrí esta mierda!
Vete a quitarme el mando y que voy a parquear.
Listo, de una.
¿Ves? ¿Vos qué estás haciendo ahí?
Mamá, préstame platica que vas a salir, ¿sí?
Bueno, pero déjame para unos puchos.
Fabián, ¿vos de verdad no sabías que la gringuita se quería escapar?
Mamá, ¿cómo me preguntas eso?
Yo solo la llevé a la clínica de Bascán.
De verdad, de ahí en adelante yo no sé qué fue lo que pasó.
Ahí la cagada es que se escapó estando con vos.
Van a pensar que le quisiste ayudar.
Deja a los que piensen lo que quieran.
Si a Mona le fue es porque le dio las ganas.
Ya nosotros nada podemos hacer.
Pues sí.
No es problema de ellos.
Bueno, ¿cómo te fue en la cárcel con don Leonardo?
Imagínate que tu papá accedió a salirse de los negocios ilícitos.
Sí, un año.
Y aproveché para contarle lo tuyo.
Para decirle que vos querías trabajar en el Panamericano.
¿Y qué?
Ay, mi hijo.
¿Vos sabes cómo es tu papá?
No se me imaginé que iba a salir con un chorro de babas como siempre.
Mentira, mi amor.
¿Qué accedió?
Accedió a darte trabajo, pero eso sí con una condición.
Que vos te matricularas aunque fuera en una nocturna.
Listo.
Yo voy a hacer lo que diga el patriarca.
Es más, mañana mismo voy a la universidad y averiguo cómo es la
Ay, me encanta que te lo tomes tan bien.
Ahora sí me voy a ir a celebrar, pero con motivo.
Pero salí por otro lado.
Abajo está Manuela y no quiero que te veas así.
Cámbiate la camiseta, mi mujer.
Chao.
Gracias, ma.
Espérate, espérate. ¿Pero qué pasó?
Me voy a buscarla por todos los counters de la aerolínea hasta que dieron con
ella.
¿Y qué? ¿Dónde estaba?
Cogió un maldito avión para Atlanta de dos horas. También te doy el número del
vuelo a Tembao.
No, no, señor.
Todo bien.
¿Pero cómo fue? ¡No jodas!
Pipe, ¿viste que mi papá accede a abandonar los negocios ilegales de la
Ya era hora de que se la liaran de esa porquería.
Pipe, yo pinto lo mismo que vos.
Pinto el capítulo, ya se cerró.
Rindemos.
¿Sabes yo por qué brindo?
Porque llegué el día que nos quité este letrero y mostró lo que tenemos en la
cara.
Y así va a ser.
Por los nuevos Villegas.
¿Salud? Salud.
Aparentemente empezaba una nueva era en la familia Villegas. Una época de
apertura y honestidad.
Pero la verdad es que ahora había secretos nuevos, tan graves como los de
Está bueno, ¿no?
Muy bueno.
¿Cuándo van a poder trabajar?
No sabes dónde va eso.
Buenas noches, doña María.
¿Qué ocurre?
Leonardo ya te dijo que van a acabar con los negocios ilegales.
Ah, sí.
Sí, ahí nos estuvo comentando.
No todo en la vida es plata, amigo.
Tienes toda la razón. ¿No es cierto?
Por eso estamos errando todo.
Sí, entonces, ¿por qué estaba aquí el alemán? ¿Por qué vino a Cali? ¿Por qué
a visitar a Leonardo en la cárcel?
Porque, desgraciadamente, tenemos que contar con esa gente para dejarlo.
Los negocios.
Wilmer y yo estamos trabajando, diseñando una estrategia para dejar un
acuerdo con ellos y dejar los negocios.
Wilmer y Uriel, nada más.
¿Esta vez vas a mantener tu palabra?
Emanuel, voy a hablar con vos una cosita.
Pero vení, vení.
Es que mira, Fabián va a empezar a trabajar en el Panamericano.
¿Qué? Sí.
Bueno, eso es orden de Leonardo.
Puro deseo del papá.
Así que te lo estoy comentando para que por favor no hables allá y mañana lo
reciban como corresponde.
Gracias. Ay, ya hago que le traigan mayelito.
No, es mejor sin hielo.
Amor, abre los ojos.
Date cuenta que Fabián es una descarada.
Mira, yo sé que ella es mamá de dos de tus hijos.
Pero se cree mejor que yo y ella es tu ex.
Ay, ya, Mayerly. Ay, no, Mayerly, nada, no vas a empezar con ese discursito para
que yo la trate bien.
Qué pena, pero te voy parando en primera porque yo no pienso hacer eso.
No, yo solamente te quería decir que no le pares tantas bolas.
Ah, no le paro bolas.
Entonces me quedo callada, haciendo caso.
Porque como ella se cree la dueña de la familia y tu mamá no le dice nada porque
la adora.
Mentira, mi mamá no la adora.
Sabes que de vez en cuando sacan chispas.
No, pues qué consuelo.
Mira, Leonardo, te voy a decir una cosa. Mientras esa bruja siga viviendo en la
casa de tu mamá, la vamos a tener encima, jodiendo. Porque antes cuando
en España, pues yo no tenía que verla.
Pero ahora me la encuentro hasta en la sopa.
Mira, te voy a pedir un favor, ¿sí?
Trata de llevar la fiesta en paz.
Sabes que yo no estoy en una buena situación ahora.
Esto es muy difícil como para estar lidiando ahora por...
Asuntos de vieja.
Hijo, ¿qué pasó?
Se fue, ¿verdad?
Cogió un avión para Atlanta.
Supongo que fue a ver a los papás.
Voy a ver cuándo la puedo llamar y tratar de arreglar las cosas.
Y convencerla de que vuelva.
Pues si quiere volver, ¿no?
Uriel,
yo acabo de necesitar hablar conmigo.
Pero en este momento no tengo cabeza para nada.
Discúlpame.
¿Sabes una cosa?
A mí me gustaría quedarme esta noche aquí con vos.
¿Pero qué nos dejan?
Sería tan rico.
También bien mal y todo.
Es una cosa.
Yo tengo muchos privilegios acá en la cárcel. Por eso.
Pero es que no podemos abusar. O sea, no podemos abusar tanto.
Bueno.
Bueno, yo me voy.
Nico, veníte a despedirte de tu papá.
Vení, papito.
Vení para acá.
¿Qué haces?
Yo, papá. Cala, mamá, ¿no?
Yo, mi amor.
Qué pesar.
Te amo.
Anda, pásala bien. Cuídate.
¿Gatillo?
¿Quién es?
Es el paisa ese, el alemán.
¿Y qué hace aquí?
¿Abrirle?
Seguro, señorita.
¿Abrirle la puerta?
Buenos días, familia.
Yo que estaba por acá en el barrio comiéndome un bocatica, pues dije, voy a
pasar a saludar a los amigos, ¿cierto?
Usted es que amanece muy bella, ¿no?
Buenos días.
Eso, claro.
Dos besos como en España, claro que sí.
¿Se quiere tomar un whisky o qué?
Hágale.
¿A ti yo?
¿Segura, señorita?
Gracias.
Cindy, Cindy, no colgues, no colgues, te lo pido.
Por fin sé algo de vos.
¿Cómo es lo que cogiste un avión para Atlanta sin decirme nada? No me
¿qué es lo que te pasa?
Yo no quiero estar más atrapada en Cali.
¿Y entonces tenías que huir como una delincuente?
Lo hubiéramos podido hablar, hubiéramos podido llegar a algún acuerdo.
Aquí, para mí es claro que a ti solo importa tu familia.
Yo no quiero ser parte de eso.
Cindy, mira, necesitamos resolver esto y no lo vamos a hacer por teléfono. Yo
voy a viajar. Nos vemos allá.
No, yo no quiero que vengas. Yo no quiero que llames más.
Pero, Cindy, ¿entonces nosotros qué?
¿Nos vamos al carajo?
¿Y el bebé? ¿Qué va a pasar con el bebé? ¿Va a creer sin papá?
Muy bien, es mejor que el bebé no tenga un papá. Hay que tener un papá macioso.
¿Aló?
Aló, papá.
¿Hablas con Felipe?
Mijo.
¿Pasó algo?
El alemán está aquí.
Alemán.
Pero... Él estuvo hace poco por aquí, gente.
Ya les dijo por qué está en Madrid.
¿Cuándo es que nos vamos a dar un paseo por las nubes? Dígame, pues, porque yo
tengo el pajarraco listo para volar.
Alemán.
Tu papá quiere hablar con vos.
Cuando viniste por acá, ¿no me contaste que te ibas a dar una vuelta por Madrid?
Esas cosas que le pasan a uno. Es que es muy embolatado que andaba antes de
salir. Sí, pero yo vine por acá simplemente a saludar a los amigos. A
del gobierno español.
Ven, ¿ustedes tienen algún negocio que estén armando con el vasco este, con
Markel Herrero?
Es que bolas con los motores apagados. No, vos sos un genio.
Yo te voy a decir una cosa.
Te voy a pedir que mantengas a Adelaida y a Felipe fuera de este negocio, ¿sí?
No les contés nada.
No le digas nada de las organizaciones, de los pactos que hemos hecho. Manténle
todo en confianza, ¿sí?
Claro que sí, así será.
Y otra cosa.
Manténete alejado de Adelaida.
Te lo digo en serio.
¿Vos sabes de lo que yo estoy hablando?
¿Aló? ¿Cuándo? ¿Aló?
Le cortó la llamada a tu papá.
Salud, señorita.
¡Hijo de puta!
Ay, hijo, lo siento mucho.
No digas que no quiere que te aparezcas por allá.
¿Pero y qué?
Es que piensa tener a ese peladito allá sola, sin casarse ni nada. Yo no creo
que ella quiera ser madre soltera. Eso allá son muy conservadores.
Buenas.
Hola, Michi.
¿Qué va?
¿Qué pasa?
Buenos días. ¿Cómo va? ¿Cómo va?
¿Cómo anda?
¿Qué?
¿Apareció Cindy?
Sí,
apareció. Está en Atlanta.
Y no quiere saber nada de mí, ni de la familia, ni de Cali. ¿No te parece?
Ay, mi amor, pero hay que hablar con ella y convencerla.
Decirle que ya hablamos, que vamos a limpiar el nombre.
Y que todo va a estar bien.
Yo nadie pueda lograr eso, abuela. La verdad está muy complicado.
Qué embarrada, ¿eh?
De verdad lo siento mucho, hijo.
Darle su espacio.
Darla que piense, a la mejor recapacita.
Mira...
Yo, de verdad, siento mucho tener que pedirte esto en este momento, pero
necesitamos que te vayas con otros para la cárcel.
Hay que hablar con tu tío sobre los asuntos legales que surgieron.
Bueno, pues arranquemos de una vez. Si es ya, es ya.
Espera, mi hijo.
Chao, güey.
Chao.
Ayuda, pero por favor, no te involucres. No haces lo necesario.
Por favor, hazme caso.
Pues no te preocupes, abuela.
Mira.
Amén. ¿En Madrid?
¿El alemán?
Eso fue Pablo.
Que lo mandó a ver cómo se sonsaca Markel.
El más puesto, el experto en las bombas.
Pues eso es verdad.
Lo que quiere decir es que la guerra de Pablo contra el gobierno va en serio.
Que esos payas locos van a volar este país a la mierda.
Y eso terminará empeorando la situación de ustedes, que ya es bien delicada.
Explícate, Uriel.
Amigos míos en la corte me informaron que hoy será oficial la solicitud de
extradición por parte de Estados Unidos de usted y de Jaime Olalla.
No.
Pues de nada sirvió volarse de la cárcel de España.
¡Cumbao! ¡Cumbao!
¡Ay!
El bueno.
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