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Sabes, a nosotros no nos gusta la guerra, enténdeme.
Además, todos nuestros negocios son negocios de familia.
¿Vos me estás buscando novio a mí?
Resulta que me enteré que le diste el visto bueno a Fernando para que ande
conmigo. Y yo a vos te voy a decir un par de cositas.
La primera, yo no necesito que vos le estés diciendo a nadie si está o no está
conmigo. Que yo ya estoy lo suficientemente grandecita para tomar
decisiones. Y lo segundo, vos no sos mi papá.
Yo lo último que quiero en este momento es estar en una relación con nadie
después de cómo terminaron las cosas con el profesor. Que te recuerdo, vos mismo
lo trajiste a esta casa.
¿Terminaste? Yo a Fernando no le di el visto bueno.
Todo lo contrario, él vino a pedírmelo a mí.
Cosa que me pareció muy bien de su parte.
Y yo aún no te estoy buscando novio.
Mejor. Así no tenemos que lidiar con tantos hombres en esta casa.
Y nos evitamos que te vuelvan a poner a sufrir.
Deja de reclamar bobadas.
Y deja de estar siempre a la defensiva. Yo lo único que te estoy pidiendo es que
respetes... A mí el Fernando me parece un buen muchacho. Pues eso creo yo.
Entonces, si te invita a salir, aceptale las indicaciones.
Y de una vez le dejas las cosas claras a ese bobo que vino a buscarte de la
cárcel. Pero es que yo para ello no necesito estar con nadie.
Yo lo único que quiero en este momento es estar tranquila, Leonardo.
Es que a veces la tranquilidad no es sinónimo de soledad.
¿Te tomó la sopita o qué?
¿Por qué no?
Va a salir de la banca para ir directo para tu casa.
La mismita agua de la victoria.
¿Tú te tomaste un sorbito de estos?
¿Y salías a la cancha?
¿Y te bailabas con estas calles?
Doradas tu estela de luz, igual que el oro que te pertenece.
Que con tu cristalina pureza, orilla de las aguas dulces, no permitas que la
niebla enturbe mi deseo puro de tener un amor verdadero y seguro, honesto,
duradero.
Bueno, Alu.
Por este instante, que al fin y al cabo lo único importante es...
Salud. Salud.
Salud fue el olvido. Porque el que se inventó el amor, debió haberse inventado
el Alzheimer también.
Esos dos van de la mano.
Así no habría reclamos ni sufrimientos.
Y mucho menos deudas. ¿Sí o qué?
No sé, mira, yo sí pienso diferente.
Yo digo que si uno llega a la vida de alguien y no deja por ahí un recuerdito,
alguito, los dos perdieron su tiempo.
¿Y vos qué pensás, Nachito?
Bueno, pues, ¿qué va a pensar? Que las cosas en esta mesa se pusieron
trascendentales.
O eran otro color, así que yo mejor arranco.
Bueno, no me preocupen. Ustedes pueden seguir arreglando las relaciones de la
humanidad. Yo en la casa tengo una que me está esperando, ¿oíste?
Con muy buena memoria y prefiero no llegarle tarde.
Saluditos a Valeria.
Con mucho gusto.
Andate por la sombrita.
Bueno, yo sí quiero hacer un brindis.
A ver. Por esta noche.
Por este instante.
Que al fin y al cabo es lo único importante, ¿no?
Salud.
Salud.
Papi.
Fede.
Mi amor, ve la hora.
Voy a entrar.
Federico se fue.
No está.
El que nunca sabía entender la cama sin desayunar. Se fue.
Mi amor, cálmate.
Él no está en malos pasos ni emborrachándose con los amigos. Él debe
entrenando. Come mejor. No, no, no.
que Tony un segundo.
Es como si yo hubiera tomado tres litros de café él solo.
A mí me parece que le están poniendo mucha presión en ese equipo.
No hace sino hablar de fútbol. ¿Qué quiere hacer sentir orgulloso a Manuel
no quiere que lo saquen del equipo?
¿Te calmás o te vas a enloquecer sos vos también?
Él lo único que quiere es ser el mejor y está trabajando para eso.
¿Vos sabes cómo es la ambición de los pelajos? No, pero es que esto no es
normal. Mi amor, ya.
Calmate, come mejor.
Voy tarde.
No te preocupes.
Yo le dije que le metiera la pita al entrenamiento, pero sin exagerar,
Si no se descansa el cuerpo, se revienta.
Federico, todo con medida. El entrenamiento y la ayudita que le pasé.
¡Ey! ¿Me está escuchando? ¡Federico!
¡Ey! ¡Ey! ¡Federico! ¿Me escuchás?
¡Ve! ¡Federico, responde!
Y no me digas que estabas con tu exmujer para saber cómo estaba.
Amor, ¿de qué estás hablando?
¿Vos estabas con ella, Manuel?
Yo no estaba con Dayana.
Lo último que yo quiero en esta vida es ver a esa mujer.
Entonces, ¿dónde estabas? Y no me digas que estabas con Wilmer porque yo llamé a
tu casa y por allá me dijeron que no apareciste.
¿Vos llamaste a mi mamá? Pues claro, ¿y entonces qué querías que hicieras si no
sabía nada de vos? A ver, lo primero que quiero que hagas es que no metas a mi
familia en esto. Las relaciones son de a dos.
Y tampoco quiero que te enredes la cabeza con bobadas.
Anoche me estaba tomando unos tragos con Nacho y punto.
¿Y por qué no me dijiste nada?
Porque ya estoy grande para andar pidiendo permiso cada vez que quiero
respiro.
¿Es que aquí te sientes muy ahogado o qué?
Pues si te pones así, sí.
Tengo que ir.
Dayana.
Dayana.
Espere, espere, espere. ¡Váyase de aquí!
Cálmese, que yo solo quiero ayudarla, Dayana. ¡Vaya que voy a llamar a la
policía! ¡Váyase!
Dayana, cálmese.
Que no me quiero calmar. Usted lo único que quiere es hacerme daño.
Daño fue el que le hicieron a usted a los Villegas, Dayana.
Vea, yo me conozco su historia completica.
Soy que usted saca por el mismo que le dañó el caminado hace tiempo.
Emanuel Villegas.
¿Cierto?
Ve, yo también fui víctima de ellos.
A mí ellos me jodieron la vida por salvarse el pellejo.
Igual que usted, yo también pensaba que no había nada que hacer.
Lo único que me quedaba era dejarme morir.
Pero después entendí que si siguen existiendo personas que se rindan a los
de ellos, ellos van a hacer lo que se les dé las ganas y remordimiento.
Muchas gracias por venir.
Siéntese, por favor. Gracias.
Yo soy Rubén Calle, director del periódico El Cafetero.
Qué gusto, don Rubén.
Yo soy el general Hernando Parra, director de la oficina antidroga en
Disculpe, mi general, pero pues yo no sé todavía qué es lo que estoy haciendo
aquí. ¿Hicimos algo mal?
A ver, tranquilícese, don Rubén.
Ni usted ni su periódico han incurrido en ningún delito. Si lo citamos, porque
yo quería que conversáramos personalmente. Ah, bueno.
Pues lo escucho. Trajo lo que le pedí. Sí, señor.
Aquí está todo el listado de nuestros suscriptores y todos nuestros clientes
por mayor.
Se ve que les va bien.
Gracias a Dios. Y al trabajo duro. Tenemos muy buena clientela. ¿Y ese
ha ayudado a hacer negocios en el extranjero?
¿Su periódico no ha llegado a los Estados Unidos?
Ya quisiera yo que mi periódico llegara por allá.
Claro que tenemos un muy buen cliente que compra un número grande de
para distribuir en todo el país.
¿Particular? Un comerciante. ¿Y ese comerciante, como cuántos ejemplares le
compra por mes? Más o menos unos mil ejemplares.
Todos para distribuirlos por diferentes ciudades.
Tengo entendido que el negocio es comprar el periódico y venderlo por
rincones. ¿Y quién es el cliente?
Todos los pagos deben quedar autorizados bajo el mismo nombre de siempre. Sí,
señor. Bueno, y la plata la vamos a mover con cautela.
Que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Muy bien.
Ah, Celia.
Mayerly, el niño tiene taquicardia, tiene la presión disparadísima.
¿Por qué no come?
Es que no está descansando, Mariano. Se la pasa pensando todo el berraco. Celia,
déjeme la verdad. ¿Qué está consumiendo Federico?
¿Cómo que qué está consumiendo Federico? Por Dios, Mariano. ¿Vos no sabías que
al niño le hicieron un examen de sangre, Mayerly? Y los resultados fueron que
tenía trazas de sustancias energizantes en la sangre. Por Dios, Mayerly. Esto es
imposible. No es imposible, no has entendido.
Federico está consumiendo algo para mejorar su rendimiento en el fútbol,
Mayerly. Mírame.
Decime, por favor, qué está consumiendo Federico. ¿Pues yo qué voy a saber?
¿Es que ya dónde va a sacar eso, Mayerly? ¿Yo qué voy a saber?
¿No se supone que sos vos quien tiene que estar pendiente del niño? ¿No eras
lo que querías?
Mira, Mayerly, dale gracias a Dios que en este momento no fue sino un susto.
Porque si Federico sigue así, mírame, la próxima vez le da un paro cardíaco,
Mayerly. No es molestando.
La primera vez que yo la vi a usted fue hace muchos años.
Cuando usted estudiaba con el Manuel en la universidad.
Por esos días, Leonardo nos mostró una foto suya.
Mientras nos decía que usted era el lado flaco, el coronel tirado.
Por ahí era por donde le podíamos meter para joderlo.
¿Y qué le decía Emanuel?
¿Qué hizo?
Nada.
No hizo nada.
¿Ah, no hizo nada?
Él aceptaba callado mientras Leonardo planeaba cómo era que íbamos a sacar a
papá del camino.
Mire, Dayana...
Emanuel pudo salvarle a usted y a su papá varias veces.
Pero terminó como todos nosotros.
Arrodillándole al rey.
Al mismo rey para el que usted trabaja ahora, ¿no?
El que le dijo que me siguiera, que me vigilara.
¿Yo cómo sé que usted no me está diciendo mentiras?
¿Cómo es que no está siguiendo órdenes de Leonardo, el mismo Emanuel?
¿Yo cómo sé que es verdad que usted me está diciendo que me quiere ayudar?
Vea, Diana, yo perdí todo por los Villegas.
Mi libertad, mi familia, la mujer que quería.
Yo en estos momentos no hay nadie.
No valgo nada.
No tengo nada que perder.
A mí ellos me dejaron tirado pudriéndome en una cárcel y ahora que volví, soy un
estorbo para ellos.
¿Entonces por qué sigue trabajando para ellos?
Porque los amigos hay que tenerlos cerca.
Para los enemigos mucho más.
¿Usted cómo cree que uno va a enfrentar a gente como ella y no atacándolos desde
adentro?
A una jerezista hay que jugarle igualito como juega él.
El personaje en general tiene un par de ingresos a los Estados Unidos hace un
par de años.
Pero últimamente no ha ido por allá.
¿Antecedentes penales?
Está limpio, mi general.
No tiene antecedentes penales, no tiene arrestos, no tiene ingresos a la cárcel,
multas, no tiene nada.
¿Y ese personaje tiene cara?
¿Conseguimos algún documento?
Mira lo que me encontré, mi general.
Eugenio Carrillo.
Así que este es el hombre que repartió el periódico El Capetero por todo el
país.
A ver.
A ver si vos sabes.
¿Qué es lo que está pasando en esta familia? ¿A qué horas? ¿A qué horas se
armóseme antes a Peroco?
¿Tanta cosa al tiempo?
Que Fabián desbocado, que Wilmer sin saber si se va por el bando de la mamá,
el del papá.
Aparece Dayana, aparece Alonso, no mi hija.
Mamita, deja de estar buscando soluciones en los demás.
Mira que si las cosas están como están es porque nosotros desde el comienzo no
hemos podido ponerle un orden.
Los muchachitos crecieron sin los papás y ahorita Dayana y Alonso pues igual.
tienen todo su derecho de volver a ajustar lo que les quedó pendiente.
Nosotros es que nos va a tocar buscar soluciones, tranquilizarnos, que Fabián
cualquier momento se tiene que adjuiciar y Wilmer solito va a sacar sus propias
conclusiones y se va a decidir para dónde se va.
Siempre es que hace falta un hombre responsable en la casa, ¿no?
¿Y ahora quién te dijo que sea la solución?
¿Vos no te has dado cuenta que desde que este señor, desde que tu papá se largó
y nos dejó solos, la vida de nosotros cogió otro camino?
Permiso, mi general.
Adelante.
Ahí está.
Los manifiestos de las exportaciones durante los últimos meses a los Estados
Unidos.
Perdóneme la pregunta, mi general, pero...
¿Qué quiere encontrar ahí?
¿Qué tanto exporta el tal Eugenio Carrillo?
¿Y cuántos cargamentos de periódico ha enviado a los Estados Unidos?
Mi general, no entiendo la relación del uno con lo otro.
¿Qué tiene que ver el periódico con el tráfico de estupefacientes?
Ah, relación.
Es la que hay que precisamente encontrar.
¿Y usted cree que sí la hay?
Ese diario estaba exactamente en el mismo sitio en donde dos distribuidores
droga le mataron.
Ahí hay una primera conexión.
Por otro lado...
¿A usted no le parece muy raro que un periódico del eje cafetero termine en
Estados Unidos?
Y que además no corresponda al mismo ejemplar que circuló con esa fecha en
nuestro país.
Son muchos casos sueltos, Caicedo.
Pero si lo logramos enlazar, nos van a enrutar a lo que se está moviendo por
debajo. Los reales intereses que tienen tal Eugenio Carrillo.
Voy a retirarte.
Permiso, mi general.
Pero te está yendo lo más de bien para estar empezando apenas.
La mayoría de las pelajas demoran aquí bastante porque les empiezan a dar
propinitas así.
Lo mejor es que te levantaste uno de los clientes más fuertes.
¿Lo decís por Emanuel Villegas?
Hay mucho tiempo que ese hombre no gastaba tanta plata aquí en una sola
No sé, a lo mejor le cae bien.
Ay, no, pues tan modesta.
Que veo encantado con vos y eso nos conviene aquí a todos.
Porque todos ganamos y viene y gasta platica más seguido.
Ojalá.
¿Ojalá? Ojalá.
No me vayas a venir con que vos también quedaste encantada con él.
No, cálmate, ventarrón, que ese hombre tiene mujer y tiene hija.
Encantada, encantada, no.
Pero es un hombre, no sé, como muy decente, muy calleroso, muy guapo.
Es de los 100 con los que a uno le gusta trabajar.
Además es sincero, porque me habló de su esposa, de sus hijos.
Pero ¿sabes qué?
Más que su esposa, yo creo que él es un hombre que tiene muchos problemas.
Manuel Barofán, inspector Darío de Cali.
Bienvenido, doctor.
Siéntese, por favor.
Estoy bien, gracias.
Recibimos una denuncia en la que afirma que los jugadores del Panamericano
podrían estar consumiendo sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento.
¿Sustancias prohibidas? No, la gente se inventa vainas.
¿Quién salió con eso?
Lo importante acá, Don Emanuel, es confirmar si es o no cierto.
Mire, lo único que yo tengo para decir es que el Panamericano es un equipo
intachable, que se ha convertido en uno de los mejores del país gracias a su
trabajo duro por parte de los jugadores, del equipo técnico y de los dirigentes
conmigo a la cabeza.
De lo único que somos culpables nosotros es de dar el 100 % todos los días y de
jugar sobre todo bajo las reglas.
Esos son los envidiosos que nos quieren ensuciar por tener éxito. Aquí en Cali
hay muchos de esos.
Pues si es el caso y lo que quieren hacer es daño, lo mejor es demostrar con
pruebas que las acusaciones son malintencionadas y sobre todo
Hernando. ¿Todo en orden?
Siga, por favor. Me había dejado preocupado con su llamada.
Imagínese que le tengo un cliente que se quiere unir a la tarea de agarrar a los
Villegas.
General.
¿Qué está haciendo este tipo aquí?
Alonso nos quiere ayudar.
Voy por unos cafés.
General, dice que usted no confía en mí y yo entiendo.
Pero le juro que yo en este momento estoy del lado de ustedes.
¿Qué está haciendo el alcalde?
Supongo que ya se dio con su amiguito, ¿no?
No, mis amigos, pero sí.
Ya me vi con ellos.
De hecho, en este momento estoy trabajando por a Leonardo Villegas.
O por lo menos eso es lo que él cree.
Vea, general.
Yo quiero ver a Leonardo hundido hasta el fondo. Que pague por todo lo que ha
hecho.
Y la única forma de hacerlo es atacándolo desde adentro.
Póngame a prueba.
Lo que usted quiera.
Y yo con eso les demuestro que... estoy dispuesto a tumbar a Leonardo y a todos
los fichas.
El trabajo con los futbolistas está basado en una férrea disciplina física y
mental. Controlamos su dieta y su programa de ejercicios. Y además
constantemente con ellos. Por eso sabemos que ninguno de ellos está
ninguna sustancia extraña o ilegal.
Aquí todos somos muy profesionales. Porque sabemos la responsabilidad que
tenemos ante la institución y con la ciudad la cual representa al
¿Qué hay aquí?
Ajo, zumo de frutas con vitaminas y minerales que le damos a los jugadores
el entrenamiento. Es completamente natural.
¿A vos te molesta y me llevo uno de estos para hacer unas pruebas en el
laboratorio? O bien, pueda los que necesite.
¿Puedo llevarme también lo que viene en esa nevera?
Sí, claro.
Sí, ahí lo que hay son termos con lo mismo que está llevando ahí, ¿no?
Agua pura con revitalizantes.
Ve, pero por si las dudas tenemos que hallar un par de estos.
Claro, los que necesiten.
Cuando la encontró no hubo nada que hacer.
Yo les dije que lo escondieran, yo les dije. Pero no hubo tiempo, don Emanuel.
Nosotros lo escondimos justo antes de que él entra porque es tipo un sabueso.
Esto es lo que pasa por no hacer las cosas personalmente.
¡Carajo!
Tocará a él lo de siempre.
A él le llegará una maleta con algún cariñito para que lo menos riegue.
Esta vez lo que está en juego es el nombre del Panamericano, la imagen y
que hemos construido estos años.
Yo no voy a poner en riesgo mi equipo.
Entonces, ¿qué vamos a hacer?
Sea como sea, el inspector ya tiene las pruebas en las manos.
Y el nombre del equipo se va a ensuciar.
No necesariamente.
Hoy juegan los pelados de la Sub -20, ¿no?
Se la pasan cerrada en la casa todo el día.
De vez en cuando sale por allá a conseguir algo de comida, pero sobre
trago. Para mí que ya le cogió ventaja a Leonardo.
Esa mujer debe estar dedicada a la bebida.
No sé si habrá sido la muerte del coronel o de pronto que le haga falta su
pelado, pero hay algo que la tiene bien jodida.
¿Y la ha visitado alguien?
¿Vos te has estado bien pendiente?
Día y noche, Leonardo.
Por allá no nos acerca nadie.
Es más, esa casa ya no es la misma. Ni las ventanas las abre.
Bueno, mejor.
Que se olvide de mi sobrino, de mi hermano, de mi familia, que se devuelva
los Estados Unidos, que nosotros también nos queremos olvidar de ella.
Por ahora, ella no te ha visto, ¿no? No, no, no, segurísimo que no. Seguro. Sí,
no, no. Bueno, no le quites el objetivo.
No vaya a ser que en una de sus borracheras le dé por hablar con el que
toca.
Entonces, ¿qué, crack?
¿Cómo va todo?
Mucho gusto.
Armando Gutiérrez.
Te he visto jugando en el campo y estoy seguro que vas a ser uno de los mejores
jugadores de este país.
Muchísimas gracias.
Yo no la he visto usted por acá, por estos lados.
Yo soy lo que todos llaman un cazatalentos. Y es de a poquito tu
¿Entonces usted consigue jugadores para equipos importantes?
En Colombia y en Europa, mijo.
Qué pena meterme aquí antes del entrenamiento, pero hablé con el profe y
que no había problema. Es que necesito hablar una cosa muy importante con vos
acerca de tu presente y de tu futuro. ¿Te interesa?
Sí, claro.
Camina y te cuento de qué trata entonces. Vení.
¿Y cómo, a qué tipo podría pasar o qué?
Pues después de lo que va a pasar, a ninguno, pelado.
¿Cómo? Lo que está escuchando. Tus días en la cancha acabaron.
Afortunadamente hay cosas más importantes que hacer, como al baile de
Brian. ¿De qué está hablando?
¿Vos te imaginas dónde le llegue a pasar algo a tu mamá? ¿O a tu hermano?
¿A doña Margot, que la pasa lavando ropa y otros para que ustedes tengan comida
y techo? ¿Por qué me está diciendo eso usted?
Usted me ha dicho que nunca da talento. Yo te dije lo que necesitaba que
escucharas para poder hablar con vos en privado.
Voy a llamar a la policía. Anda, búscala. Yo no creo que ellos sean
cuidar a tu familia toda la vida.
Entrate que te quiero ayudar, hombre.
¿Soy quién es?
Lo que te estoy diciendo, soy la única persona que te pueda ayudar en este
momento. Entrate a ver.
Ve, Gabriel.
Hay gente que te quiere hacer daño a vos.
Y a tu familia.
Y la única forma de bajar la vida es haciéndome caso a mí.
Pero como así no entiendo, ¿por qué me quieren hacer daño?
Que la vida es muy injusta, mijo.
Como en el fútbol.
Unas veces uno sacrifica para que el equipo brille. Y hoy, te tocó el turno
sacrificarte a vos.
El señor Carrillo no solamente exporta periódicos.
Me exporta fruta.
Pupetas de gas.
Tablones de madera.
Muebles.
Y hasta se da el lujo de exportar cajones funerarios.
Mi general es el comerciante del año. Tan buen comerciante nuestro amigo
Carrillo que no tiene cuentas bancarias.
No paga impuestos, no lo registra.
Ese tipo es un fantasma, mi general.
De vez en cuando hace exportaciones a los Estados Unidos.
Pero cuando las hace, mi general, las hace con todos los poderes. Coge esos
containers y los llena y hágale pa 'l norte.
¿Ropa? Ropa, sí, mi general.
Ese fue el último envío que hizo al norte, saliendo de Buenaventura.
Aquí no dice qué destino.
Esa es la buena noticia, mi general.
Esa ropita no ha llegado.
El barco ya cruzó el canal de Panamá.
Pasó por Honduras.
Y ahora mismo debe estar en el puerto de Veracruz, en México.
Ya mismo voy a informar a la policía mexicana. No.
No vamos a hacer absolutamente nada.
Vamos a dejar que ese barco termine su viaje.
Entonces vamos a incautar la mercancía cuando llegue acá.
Nuestro objetivo es el destino final de este barco.
¿A dónde van a parar las cajas?
¿Y quién es el último eslabón de la cadena?
El agua contenía canabinoides, estimulantes y narcóticos.
¿Sabes qué es lo preocupante de eso, Farfán?
Que eso les afecta en todo, hermano. Les afecta en el rendimiento, en la
concentración, en la resistencia física.
Y en exceso podría terminar causando las deficiencias cardíacas.
Hasta un infarto cerebral.
Esto fue lo que los cabrones le dieron a mi hijo.
Ahí me lo matan, hermano.
Con esto podríamos comprobar que en el Panamericano están poniendo en peligro a
sus jugadores.
Y no solo eso, sino que lo que se han ganado lo han ganado con trampa.
Tenemos que interponer una acción legal ya mismo, Farfán.
Los intereses más bajos del país se los ofrece el Banco del Pueblo, el banco que
cree y confía en usted.
Bueno, como le venía diciendo, me encuentro aquí acompañado de un joven
decidido hacer una denuncia pública.
Él es Gabriel Pernia, jugador de las divisiones inferiores del club
panamericano, quien ha decidido romper el silencio sobre un tema...
Muy espinoso.
Así es, Jairo.
Bueno, adelante.
Los micrófonos son suyos.
Bueno, desde pequeño, mi sueño ha sido ser un gran futbolista,
como Pelé.
Desafortunadamente, decidí tomar el camino fácil y rápido.
Decidí usar sustancias prohibidas.
Y lo peor de todo es que alenté a mis compañeros para que hicieran lo mismo.
Bueno, eso que usted me está diciendo es supremamente grave.
Yo sé, pero es lo que me toca hacer.
¿Y desde hace cuánto tiempo usted consume estas sustancias?
Gabriel, ¿quiere seguir?
Sí, sí, claro. Adelante.
Las consumo desde hace un año. Pero...
Empecé a repartirla entre mis compañeros hace poco, un mes tal vez.
Yo decidí hacer esto porque yo sé que hay varios rumores falsos y yo no quería
que la imagen del Panamericano se viera afectada.
Y además es un equipo que yo quiero mucho y al cual le debo todo.
El equipo está logrando grandes cosas gracias al trabajo duro de sus
y sus directivos.
Bueno, y usted está completamente seguro que ellos no tenían nada que ver en
este asunto.
Ninguno estaba enterado.
Lástima, porque ese pelado tenía futuro.
Bueno, pero no lloremos sobre la leche derramada. El pelado va a encontrar algo
que hacer.
¿Ve? ¿Y cómo hicieron para que se echara la culpa de todo?
Profe, por eso no te quemes la cabeza, ¿sí? Ahora lo importante es terminar de
limpiar la imagen del Panamericano.
Tenemos que anunciar que vamos a ser de ahora en adelante mucho más estrictos
con todos los controles. Y además de eso, que le vamos a dar la mano a
Gabrielito para que se meta en un centro de rehabilitación y ya.
Muy bien, pelado, eso era.
Fue un berraco.
Acabé con mi carrera.
No, no digas eso.
Ya acabaste de salvar la vida de tu mamá y a tu hermano.
Recordá siempre eso.
Ay, ya sabes, ¿no?
Calladito y lejos de todo.
Cuando los bandidos que te metieron en esto se den cuenta que estás abriendo la
boca de nueves, me la van a cobrar a tu familia, ¿me entiendes?
Muy bien, papito.
¡Dios mío!
¡Dios mío!
¡Dios mío!
¡Dios mío!
¡Dios mío! ¡Dios mío!
¡Dios mío!
¡Dios mío!
¡Dios mío!
¡Dios mío!
Yo creo que Nora ya te dejó las cosas claras.
No hay nada más que hablar, déjanos pasar. Ve, cálmate. No vine a buscar ni
problemas con vos ni con ella.
Yo solo venía a entregarte esto.
Una foto de cuando yo te quitaba la ranchera.
Como yo sé que ese temita que teníamos pendiente no le íbamos a hablar, decidí
no guardar recuerdos.
Tener una mujer espectacular al lado mío.
A pesar de la podredumbre que la rodea, ella sigue siendo la de las dos.
Que seas muy feliz, Norita.
Bueno, contá.
¿Cómo te fue con tus mujeres?
Con la señora y con la que acaba de aparecer.
Ay, de verdad que no quiero hablar de eso. Por eso voy al psicólogo.
Más bien quiero jugar a ese jueguito.
Inventarme una vida nueva.
Bueno, ¿y quién quiere ser?
Un hombre soltero, por ejemplo.
Que le quiera pasar muy rico con vos.
¿Sabes una cosa?
Ese personaje me encanta.
Es mi favorito.
Salud por eso.
Mi hermano no está acá. ¿No?
¿Ve tan raro y no estará con Wilmer? No, el niño está arriba.
¿Vos estás bien?
¿Te pasó algo?
Vení, entrate, tómate algo.
¿Quieres un juguito, una aromática?
Vení, te traigo una agüita. No está con otra.
Se pierde de día, se pierde de noche.
Antes estaba muy pendiente de nosotras. Ahora nos llama, no aparece, llega
tarde. ¿Cómo así? ¿Vos de qué estás hablando? Mira.
Desde que Ayan apareció, Emanuel está muy raro. Ha cambiado mucho.
Él antes estaba muy pendiente de nosotras.
Ahora nos llama, llega tarde y cuando yo le pregunto que en dónde estaba,
entonces me sale con excusas y con dos piedras en la mano fuera de eso.
Imagínate. Él mismo me prometió que desde que esa mujer estuviera en Cali,
iba a estar pendiente de nosotras y mira lo que está pasando.
Ven y te traigo la aromática. Por favor, espérate, Fabiola.
Mira, vas a ser parte de esta familia hace muchos años.
Y seguramente conoces a Leonardo y a Emanuel de paso muy bien.
Decime la verdad.
¿Crees que haya posibilidades de que en algún punto ellos dos vuelvan?
Rosario, no. Por favor.
Yo no creo que un hombre termine con la mujer que le quitó al hijo durante tanto
tiempo.
Ahora, escuchándote, me pareció irme a mí hace unos años con todo lo de
Leonardo. Yo no te estoy diciendo que te vaya a pasar lo mismo que a mí.
Pero pues ese par es inseparable y se parecen tanto que no se me haría raro
también se parezcan, nene.
Yo creo que lo mejor es que no sigamos agarrando de la mano cada vez que
en la calle.
Mi mamá nunca sabe cuándo él va a encontrar con ese tipo.
¿Pero está segura que no sentimos por él?
Sí, estoy completamente de una enloquecida.
Lo que pasa es que cuando lo tengo enfrente yo...
Recuerdo una época de mi vida que no me gustó.
Y que él parece decidido a no querer olvidarme.
Yo sinceramente estoy esperando que él cumpla su palabra.
Que me de tranquila, que no me acerque.
Y a por rabia porque de verdad piensa que estamos juntos.
Relájate.
Relájate que sabes que yo te prometo que te voy a cuidar siempre.
Y sabes que hasta puedo fingir que hoy sí ya tenemos algo.
Una de dos, o se lo termina creyendo él o lo terminamos creyendo nosotros.
Relájate.
Que hoy llegaste con el personaje que más me gusta.
De hombre soltero, libre y sin compromiso.
Así que fresco. Ahora llegas a tu casa con tu mujer y aquí no ha pasado nada.
Es más.
Mañana que te veo no te conozco.
Pues te veo donde te habías metido.
Ya me encontraste.
Nos agarró la tarde, Fabiola. Muchas gracias por escucharme.
No, es que te la pasas oyéndole los pesares a todo el mundo. Te vas a
un día. ¿Vas a ver que sí?
Pero la verdad es que sí me estaba haciendo como falta estar un ratico del
lado con una persona que me entienda, que me escuche, que me diga qué piensa
la situación.
Pues sí, discúlpame si no fue lo más acertado. No, no, no, es que
vos tenés razón, Fabiola.
En algún momento a todos la naturaleza y la sangre nos lleva a los lugares donde
mejor nos sabemos mover, ya sea la envidia, el amor, la traición.
Buenas noches, Fabiola. Mañana.
Qué mano ahorita.
Chayito, qué bueno verte.
Preciso venía pensando en vos.
Ay, no, Norita, pero ahorita no me hagas sacar las cartas porque hoy no estoy en
la actitud para leerle la suerte a nadie.
Ay, no, pero si me puedes responder una preguntita. ¿Qué pasa cuando uno le
quiere llevar la contraria al destino?
¿De qué estás hablando?
Pues que vos a mí me habías dicho que me concentraría en el trabajo, en lo
material, que dejara mis amores a un lado, ¿verdad?
¿Qué pasa si uno no quiere seguir ese rumbo que la vida le está poniendo?
Aquí está el whisky. Gracias, ven.
Pero si querés, te traigo la botella.
¿Y vos quién sos?
Pues no me habías atendido antes por aquí.
Mucho gusto.
Gina Manrique.
Y no te he atendido porque no eres nueva.
Estoy en periodo de prueba.
Por mí ya estás contratada.
¿Así de fácil?
Así de fácil.
Vení a hacerme compañía un ratico, ahora sí pillamos la botella.
Y sin proponérselo, los Villegas seguían enredándose el camino.
Sus enemigos, las autoridades y una mujer en común terminarían siendo el
perfecto para que los dos terminaran sucumbiendo.
Esas eran las consecuencias de retar al destino.
Veo, ¿desde cuándo te arreglas tanto para ir a hablar con los pelados del
Panamericano?
A vos desde hace días todo lo que yo hago te parece raro.
Es que vos así nos dejas estar raro, Manuel.
¿Vos has escrito bobas en las cartas?
Decime.
Bami nunca me ha hablado así de lo que yo hago.
Y para aclararte, yo no veo bobas en esas cartas.
Yo solamente estoy viendo las señales que vos me estás mandando.
¿Y eso?
¿Estamos de celebración?
Yo no me acuerdo cuándo fue la última vez que amaneciste silbando.
Pues, mi amor, claro que tengo que celebrar.
Te tengo a vos, tengo a mis hijos, tengo salud, tengo trabajo, tengo techo,
tengo todo.
Vos también deberías silbarte la alegría por todo lo que tenemos.
¿Y por eso es que nos estamos ahogando en Colonia?
Es allá, hay ratísimo.
Está tan polvadita la pobre.
Bueno, algún día la tenía que usar, ¿no?
A ver, Dios tiene que cambiar, probar cosas nuevas, a ver qué pasa.
Claro.
Está muy elegante.
Pues sí, la verdad es que me tiene contenta que Fabián está como acomodado.
Pues claro, yo le dije. Yo le dije que el muchacho iba a poder porque él puede
con todo.
Sí, aunque todavía me dice que extraña la casa, la familia, la comida, todo.
no, pero eso es normal, mija. ¿Cómo no va a ser normal?
Pero yo creo que todo esto sí va a ser para bien. Para que el muchacho esté
mejor, para que aprenda a apreciar a la gente que de verdad lo quiere.
¿Qué más te ha entrado en la vida?
A mí sí me parece que eso es bien importante.
El muchacho está así como que ya... Se calla, ahorita su amiga se muere.
¡De acá!
Todos nuestros hombres ya tienen la orden de hacerse pasar como agentes
portuarios. Y cuando llegue el barco, van a verificar quién reclama el
cargamento, a dónde se dirigen y en qué camión lo llevan.
Allí vamos a tener unas unidades especiales siguiendo el trayecto.
Y cuando lleguemos a destino final, y solo cuando lleguemos a destino final,
actuamos.
¿Ya nos podemos ir? Sí, ya vamos.
Listo.
¿Y ustedes están con nosotros?
Llenen a todos los que quieran, pero ¿nosotras para dónde?
Si no están con nosotros me obligan a usar esto, así que hágale pues.
Oye, ¿cómo suena? Para que lo bailes rico y sabrosón. Mira lo
que te traigo.
Y que nos gocemos juntitos tú y yo.
El bueno.
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