Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
No nos gusta la guerra, enténdeme. Además, todos nuestros negocios son
de familia.
¿Estás dispuesto a denunciar a dos personas de la banda?
Al fin y al cabo yo era como un mando medio, por no decir bajo.
¿Quién es el líder?
¿Quién está detrás de la organización?
¿Quién es abogado?
Son dos hombres muy inteligentes y muy peligrosos.
¿José Gabriel Contrado?
Y Hernando Maestre.
Sindicados por robo, extorsión y secuestro.
Este tiene antecedentes y ha estado encanado dos veces.
¿Y este?
Esa pinta se le ha hablado las tres veces que lo han intentado agarrar.
Y sabemos dónde andan metidos.
Según registro, están desaparecidos ante las autoridades hace tiempo.
No hay certeza de si están fuera de Cali, del país o muertos.
Llegó el correo. A ver, ¿cómo nos ha ido hoy?
Bien, ahí vamos.
No jodas.
Una agitación oficial para Emanuel.
Estos berracos, ¿qué más quieren? ¿Qué es lo que están buscando?
Buen día.
¿El señor Jimmy Rivera?
Oficial, ¿cómo le va?
¿En qué puedo servirle?
Mucho gusto.
¿Cómo está?
Lando Parra. Soy mayor de la policía.
Vinimos a hacerle una inspección de rutina a su negocio.
¿Por qué, oficial? ¿Pasa algo?
Oficio de rutina.
Usted simplemente colabora con los muchachos, ¿oye?
Yo soy una persona decente. Yo soy una persona honrada.
Se lo puedo jurar por lo que sea. Por el señor de los miradores de buga del que
soy devoto.
Y eso se lo puede comprobar cualquiera de mis clientes.
A ver, tranquilícese.
Ahí está poniendo en duda a Sonra, ¿eh?
Yo llevo muchos años detrás de este mostrador y esta es la primera vez,
bien, la primera vez que viene a la policía a ponerme pereques, señor.
A ver, don Jimmy, a nosotros lo que nos gustaría saber es, ¿usted desde hace
cuánto conoce y trabaja con Leonardo Villegas?
Como el coronel no comprendió los mensajes, va a tocar apretarlo por donde
puede doler, con la hija.
¿Estás seguro que es necesario?
A ver, Emanuel.
Nos cayeron a la casa. A vos te citaron. Se metieron a la farmacia. ¿Qué más
querés? Ese hijo de puta nos tiene asoleados. Todavía no han encontrado
Pero pueden encontrar.
Por eso nos vamos a adelantar.
Vos búscame a esta orejoncita y le va a pegar un susto.
Sí, coronel. Me entendió por las buenas, me entendió por las malas.
Contá con eso.
Yo me hago cargo de esta peladita.
Las cosas se le comenzaban a complicar a Manuel.
¿Quién dijo que llevar dos vidas y engañar a su hermano, al rey del juego,
ser un asunto fácil?
¡Tontoro!
¡Tontoro! ¡Tontoro! ¡Tontoro! ¡Tontoro!
¡Tontoro! ¡Tontoro!
¡Tontoro!
¡Tontoro!
Ese hombre que está ahí.
Ese hombre que está ahí parado te está esperando.
Y quieren asustar al coronel.
Vení.
Yo no quiero que vos pagues por los problemas que tenga tu papá.
Tienes que hacerme caso, Ayana. Yo no quiero protegerte.
Dime una cosa.
¿Y el tipo que está fuera te conoció?
Digamos que yo lo conozco a él.
Entonces mi papá sí tenía razón.
Pues si andas con gente bien rara. Yo no ando con gente rara. Yo andaba en la
universidad, yo me la pasaba con vos.
¿Vos sabes?
Todas las noches yo me la pasaba con vos.
Te quedaste de ir y te extrañé, Ayana. Yo te extraño todos los días. ¿Y vos
crees que para mí ha sido fácil después de todo lo que ha pasado?
Yo a vos te creía, Emanuel. Todo lo que vos me decías, te creía.
Tienes que seguir creyéndome porque yo te lo juro que no sería capaz de ponerte
en peligro. Te lo juro.
Yo no sería capaz de utilizarte, Ayana.
Yo te amo.
Y dime una cosa.
¿Vos quién sos?
Yo no soy ningún santo, Dayana.
Pero tampoco soy el demonio que tu papá te quiere hacer creer que soy.
Te lo juro.
¿Y después por qué sabías que ese tipo iba a venir hasta acá?
Porque yo vivo en el mismo barrio que vivía Alonso. Yo conozco a la gente que
conoce a él.
Yo sé que esa gente se la quiere cobrar a tu papá, cueste lo que cueste, por
todo lo que él está haciendo. ¿Entonces quién? ¿Quién? A ver, ¿quién está detrás
de todo esto? Yo no sé. Gente peligrosa, Dayana.
Gente que no se la va a dejar fregar.
Gente que se está defendiendo y lo va a hacer.
Cuente lo que cuente.
Mi único pecado ha sido crecer entre hombres que se han equivocado.
Y ahora es enamorarme de la hija de un coronel.
Porque si tu papá diga que yo vine aquí por otras cosas, por la única razón por
la que yo estoy aquí es por pausa, Diana, porque yo te amo.
Porque hoy me gustas.
Porque yo no puedo dejarte pensar que si te llega a pasar algo.
Decime que te voy a volver a ver.
¡Andate, Manuel!
Mira que mi papá puede llegar en cualquier momento.
¡Andate, sí!
¡Andate!
¡Andate, andate!
Nada de nada.
Yo me parqué por un buen rato enfrente de esa casa y no hubo ningún movimiento.
¿Y no es que la hembrita sale todos los días a estudiar? Pues se supone. Pero
hoy ni salió ni entró.
Estaba quieto.
Está raro.
¿O será que el coronel se la solió y la sacó de la ciudad?
¿O tenemos un informante que nos lo está cometiendo?
Y esa es mi relación con Alonso Torres.
Somos amigos.
Nos conocemos desde que éramos niños.
Ahora, Lo que yo no entiendo es el porqué de la conjetura, coronel.
Si un amigo resulte delincuente, no tiene ningún nexo causal conmigo. No me
convierte en un cómplice, ni mucho menos en un delincuente.
Es que ese es el problema, amigo.
Es que a mí toda su historia me parece inverosímil.
Ese es el problema.
Y yo no le puedo creer a usted que ustedes fueran solo amigos.
Pero además yo no puedo creer que ni usted ni ninguno de su familia supieran
los negocios de ese tipo.
¿Y si eso es así, entonces usted por qué me mintió acerca de dónde vivía?
Porque usted me mintió acerca de su domicilio.
¿Sí?
¿O no?
Sí, coronel.
Yo en ese momento de impulsividad le dije que vivía en esa casa.
Pero porque yo no quería que mi mamá lo viera en el uniforme y lo llenara de
preguntas y atenciones solo por su cargo, coronel. Ella puede ser muy
conversadora y hasta canzona cuando se emociona, la verdad.
Me dio vergüenza.
Y yo sé que estuvo mal.
Pero uno a veces dice estupideces cuando está enamorado, ¿o no?
Mire, joven, yo le pido a usted que sea serio.
Limítese a responder mis preguntas.
Y no traiga a ti asuntos personales que no ven al lugar.
No, pero es que ahí está el meollo del asunto, coronel. Me parece que es muy
importante dejar las cosas claras y ponerle la cara en estos momentos. ¿Ya
tiene?
¿Ya se notó?
Sí, mi coronel.
Mire, joven.
Perdóneme, coronel, pero la mujer de la cual yo estoy enamorado es de su hija
Ayana. Joven. Y con todo el respeto que usted se merece, yo creo que la razón
por la cual usted está incómodo y molesto, y no lo culpo, es porque Ayana
creció.
Ya se creció, ya es una mujer.
Y estamos enamorados, coronel.
Ay. ¿Qué te dijeron?
¿Qué querían? ¿Cómo fue la cosa? No, me fue bien.
Tranquilízate que no ha pasado nada.
Todo hace parte de la investigación que están haciendo.
¿Pero investigación de qué? Es que yo no entiendo. ¿Qué quieren? ¿Qué buscan?
Mamá, vos sabes que ellos son muy intensos.
Pero nosotros hemos demostrado que somos una familia honesta.
Y lo vamos a seguir siendo, ¿cierto?
Con esa mirada, ¿quién le dice que no hubo?
Mira, así está bien. Gracias, mijo.
¡Leonardo!
¡Leonardo, carajo!
¿Usted en qué me ha metido?
Apenas me dio esos berriles hondos jarabes, me cayó a la policía. No,
don Jimmy. No, no, ¿cómo que cálmese?
¿Cómo que cálmese? Dígame una vez por todas, ¿usted en qué anda metido? ¿Le
encontraron algo?
No, pues no me había encontrado nada. ¿Cuál es el miedo?
¿Cómo que cuál es el miedo? Es que...
Me volvieron todo patas arriba.
Me preguntaron de todo, hasta cuántos clientes atendía por día. Pero lo que
les interesa saber es qué tipo de relación tengo con usted, hombre. Bueno,
lo único que ellos van a encontrar es que usted en la farmacia había hasta la
risa.
No me mire así.
Impuestos desde hace dos años, cuentas con proveedores, facturas de
Es que ese negocio se sostiene de milagro.
Leonardo,
¿a qué es lo que quiere?
Véndamela.
Mire, le guste o no, usted ya quedó en el radar de ellos y van a volver y lo
a apretar para que le ponga el día.
A eso fue que volvió, ¿no?
Ah, don Jimmy, usted me salvó cuando yo era un pelado. ¿Qué tiene de malo que yo
lo salve ahora a usted?
Piénselo.
Ey, ¿volviste, eh?
Estabas perdido.
Ay, ¿vos también volviste?
¿Qué querés?
Niñito, que hablemos.
No, pelada, los consejitos de este metal ya acabaron. Dios me va a quedar acá
toda la noche hasta que vos y yo hablemos.
Mira, Alonso ya está en la cárcel.
Vos ya no necesitas que yo te hable bien de él.
Alonso tiene una vida que yo no conozco.
A lo mejor vos y tus compañeritas sí.
Ayúdame, ¿sí?
Decíme quién estaba atrás de todo eso.
Yo sé que Alonso no estaba solo.
A él lo sacaron de este sitio.
A lo mejor vos escuchaste algo o te enteraste de algo.
que ser invitado. Siga. Lo que menos me imaginé fue ponerle pereque, doña
Marlene. Siéntese. Claro que esto está muy bueno, ¿no?
Adelante, don Jimmy. Está en tu casa.
¿A qué vemos el honor de tenerlo por acá?
Negocios, mamá.
Negocios. ¿Te acordás que te conté que me había visto con don Jimmy lo del
jarabe que lo va a vender en la maravilla? ¿Lo probó y le gustó? No,
tiene que enfermar para probarlo.
Oílo.
Haga el favor el invento aquí del muchacho, ¿ah?
No han dado guerra, pero vean, salieron buenos trabajadores y buenas personas.
Y a propósito, ¿Emanuela qué se dedica?
Está estudiando para abogado.
¿Y Norita, que ya se va a graduar del colegio?
¿Nora, Nora se amó?
Sí, señora, que ya salió de la casa la amiga. Ah, bueno, a veces se pierden
estos muchachos.
Deja de andar escarbando por acá, que aquí nadie sabe nada.
No, no, sí saben.
Déjenme saber.
Déjenme, ¿quiénes son los chapos? ¿Cuántos son? ¿Cada cuánto vienen?
Si alguna de tus compañeritas los conoce.
No, pelada, yo me voy a trabajar.
Daisy, ayúdame, por favor.
¿Vos de verdad querés saber quién es esa gente?
Gente peligrosa.
Pelada, de gente a la que no le va a temblar la mano para sacarse del camino
cualquiera que se les atraviese.
Y menos con tanta preguntadera como andas vos.
Deja de andar jugando a la investigadora.
Y aquí nadie va a arriesgar el pescozo por contarle nada a una pulcajada como
vos. La que no amenazaba.
Mira, aquí Valeria y yo y todas nos vemos del lado de quien hay que estar.
¿Quién es Valeria?
Mira, vete un bien.
Anda pa' la casa.
Acuérdate de tus cosas y por acá no vuelvas.
Deja de joder.
¿Entonces qué, papi?
Estaba perdida.
Lo más importante es que usted va a poder dormir tranquilo.
Mire, yo me encargo de lo difícil.
Yo cubro las deudas.
Sigo sustituyendo las farmacias. Y usted la administra como siempre.
Es un negocio redondo.
Sigue haciendo lo que le gusta, pero sin preocupaciones encima.
Y sin capital también.
Esa farmacia es lo único que yo tengo, Leonardo.
A veces es mejor no tener nada.
A tener cuatro paredes que le pueden terminar cayendo encima.
Dígame, ¿usted por qué está haciendo esto?
Porque lo quiero, don Jimmy.
Y porque lo quiero salvar antes de que se ahogue. Entonces préstame plata.
Sí, sí, sí. Si quiere darme una mano...
Présteme plata para yo poder pagar esas deudas. Mire, yo le doy mi palabra de
honor de que yo le respondo por eso.
¿Y usted cómo la va a pagar con todo el montón de deudas que tiene? No es
problema mío. Yo veré si me doblo en los turnos de la farmacia.
Lo que sea, hago lo que sea.
Además, está el negocio como garantía, si quiere.
Ahí está.
Y si me quiere pagar lo que yo hice por usted hace años, esa puede ser la mejor
manera de hacerlo.
Por eso no paga todas las deudas, pero es un buen comienzo.
Por lo menos puede pagar lo más urgente y puede trabajar sin que le estén
respirando en la nuca.
Muchas gracias.
Gracias a usted, don Jimmy.
Usted fue el que me enseñó a ahorrar para los tiempos difíciles.
Estos son tus ahorros.
Y se los presto con mucho cariño.
Para que no piense que me apareció a fregarle la vida.
Mire, si yo me ofrecí...
A comprarle su negocio era porque lo quería ayudar.
Pero si ayudarlo es prestarle plata, ahí la tiene.
Yo nunca me voy a olvidar de esto, yo.
Yo lo sé.
Y también le hago el préstamo porque yo estoy seguro que usted sabe diferenciar
entre amistad y negocio.
Estoy completamente seguro que usted es muy buena paga.
Tranquilo, mijo.
Yo le voy a pagar hasta el último octavo.
Levante a la farmacia por los dos.
Esto que le estoy mostrando acá es lo mejor que hay en este momento para curar
la migraña, la fiebre.
Es malestar que da con la gripa.
Tiene extracto de manzanilla, hierba de espectorante, sirve antihistamínico, es
descongestionante. ¿Quién hizo eso? Yo.
Yo sé cuánto trabaja como farmacéutico.
Pocotón. Yo tengo el título, pero sí el conocimiento. Desde peladito le aprendí
al gurú de esto, el mejor farmacéutico de esta ciudad, el señor Jimmy Rivera.
Él me enseñó todo lo que hay que saber.
¿Para qué sirve el medicamento, las dosis, las contraindicaciones? Se las
todas. De eminencia.
Y por todo lo que me enseñó, pues yo ahora estoy dando este paso.
¿Su padre no es un señor?
Mi papá prácticamente.
Aquí lo importante es que funciona.
Va a ver que no hay ningún paciente que no le mejore después de tomarlo.
¿Con cuántas muestras empezamos?
Si quiere podemos empezar con estas dos.
Acá hay trece.
Y mientras le vayan pidiendo más y más, usted me llama y yo le consigo lo que
necesite. ¿Usted de verdad cree que este jarabe que me está ofreciendo hace
todas las maravillas que usted promete? La hace porque la hace.
En este caso yo no le puedo recetar a mi paciente un jarabe que se hace
artesanalmente. No es responsable ni profesional.
Si usted quiere que yo y otros médicos formulemos este jarabe, tiene que buscar
un laboratorio que le haga las pruebas pertinentes.
Así le puedan poner su sello y lo puedan distribuir.
Laboratorio. Puede empezar por este.
Pregunte por el señor Vicente Rosa.
Le dicen el ingeniero.
Eso no es tan fácil como vos crees.
El jarabe tiene que pasar por una serie de pruebas de control de calidad. Son
unos exámenes químicos necesarios que hace el laboratorio para ver si está o
interesado. en producirlo y en distribuirlo en grandes cantidades,
No se trata.
Sí, entiendo.
Pero... ¿Vos más o menos en cuánto tiempo me podías tener una respuesta?
Lo que pasa es que cada procedimiento es diferente.
Puede ser un día o dos, o tres meses, o un año.
Pero este...
Este se demora más o menos lo que se tenga que demorar.
Bueno.
Deberá esperar.
Deberá esperar, sí.
Este año nos ganamos esa estrella.
Dios te oiga.
Sí, pero para eso el técnico, es que ese técnico tiene que dejar de joder con
ese arquerito que está poniendo y poner al canserbero Sánchez. Es que él es
bueno. Sí, también al Chacho Villamizar.
Que meta al poporo quien vaya. Que lo acompañe el rayo, este, el tatareto.
Tatareto rayo. Así que no gana.
Dale diez.
Que tenga buen día.
Es que buena idea.
Chacho Villamizar no lo había pensado.
Yo vine para que me dé trabajo.
Póngame a hacer lo que usted quiera.
Póngame a cargar cajas, a repartir volantes, a limpiar mugre.
Que yo como sea, hago que este negocio funcione. Ay, mijo, ustedes que no han
entendido que no tengo para sostener esta farmacia.
¿De dónde voy a sacar para pagarle un sueldo a usted?
Hagamos una cosa.
Deme una oportunidad.
Y si usted ve que las cosas no funcionan, pues me saca de aquí
paga.
Puedes pedir las medicinas a la hora que quieras. Se sacaba el jarabe en la
madrugada. Hasta ahora yo mismo ando y te lo traigo. No te preocupes por eso.
Farmacia Madrigal a la orden.
¿Cuatro cajas?
Sí, sí.
Deme la dirección, por favor.
Sí, ya te la mando. ¿Cómo no?
¿Cómo no?
Si compras la caja es 40 pastillas.
Estimamos las gotas. Ahí está. No le cobro el domicilio.
Farmacia Madrigal a la orden.
La promoción de pague tres y lleve cuatro.
Sí, sí, sí, cómo no, cómo no.
Ya se las mando.
Ya sé que del dicho al hecho hay mucho trecho, pero yo te lo despacho, ¿sí?
Es más, anota el teléfono.
Pues yo no sé qué es lo que está ofreciendo y prometiendo por ahí, pero
que reconocer una cosa, Leonardo.
Nos está funcionando, mijo. Y lo mejor de todo, don Jimmy, es que esto apenas
está comenzando.
Vas a ver que en menos de lo que canta un gallo, la farmacia se le crece.
Pero si hiciste todo como te dije.
Oye, eso es la cagada.
Ese viejito casi me orina del susto.
A él me tocó meterle un par de cocachos.
Pero los di pasito.
Estaba tan asustado que no quería voltar ese verraco maletín.
Y vos qué, deja de contar que ahí está todo.
Deja de ser tan meticuloso. No, no, no, mi hijo. A la plata le gusta que la
cuenten. Que la tengan controlada.
Si no es meticuloso termino como Don Jimmy.
¿Y qué?
¿Ya vino a decirte que no tiene cómo pagarte?
Pobrecito. Debe estar más achantado.
Sí. De la casa en la que vivo no se debe ni un solo peso.
Claro que eso está escriturado a nombre de mi mujer.
Pero para eso tengo este negocio, para ofrecerlo como garantía.
Pues lo que pasa es que un establecimiento que lleve más de un año
producir utilidades y con las cuentas en rojo, la verdad yo veo muy difícil que
nuestro banco o otra entidad financiera le pueda facilitar ese crédito.
Yo le puedo conseguir esa platica. ¿En serio?
Claro, para eso estamos.
¿Esto qué es?
Las cuotas que me tiene que pagar semanalmente. Ahí están incluidos los
intereses. Uy, no friegue, pero esto está mucho más alto que las tasas de
Pero no necesita referencias, recomendaciones, ni cuentas de ningún
Ahora, si no le interesa, pues vaya a un banco.
¿Ves, papá?
Yo te quería preguntar si vos sabías cuándo yo voy a poder volver a la
universidad.
Es que imagínate que si no vuelvo voy a perder el semestre.
Ayana, vos no vas a volver a esa universidad.
¿Cómo así? ¿Por qué?
¿Vos realmente crees que yo te voy a mandar a la universidad a que te
con ese tipo?
¿Y entonces ahora se supone que yo no puedo volver a estudiar porque vos te
ensayaste con uno de mis compañeros? No, no, no, yo no me ensañé con nadie,
Ayana. Ah, no.
¿Cómo es que ese tipo es un criminal?
Papá, si vos sos el primero que me dice que las pruebas sin argumentos no sirven
de nada.
Ya, Dayana, el tipo conoce perfectamente al delincuente que agarramos.
Cuando lo llevé a su casa me mintió acerca de su domicilio. Y aquí no hace
sino preguntar y preguntar acerca del caso de los chacos. ¿Vos realmente crees
que todo eso es coincidencia?
Dayana, por favor, usa tu cabeza.
Yo llevo años tratando con unos delincuentes.
Tienes que entenderlo. Este tipo se acercó a esta casa única y
para averiguar cómo iba la investigación.
Ah, entonces ahora se supone que toda la gente que me conoce a mí o se acerca a
mí es gracias a vos.
¿Qué querés que te diga? En el caso de Manuel, sí.
Así es.
Diana, yo te voy a cambiar de universidad.
Y ahora más que antes me voy a ocupar de que vos realmente te aprendas a meter
con las personas adecuadas. ¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a ir de casa en casa a
interrogarlas a todos? A los amigos, a los familiares, a ver si pasan la prueba
con vos. A ver si vos por lo menos me dejas tener un amiguito aunque sea.
Diana, ya. Yo y tu papá.
Mi labor es cuidarte.
Y más ahora que tu mamá no me puede ayudar.
Entonces, si yo para esto tengo que entrevistar a tus amigos, a la familia
tus amigos, y a los amigos de ellos, pues lo voy a hacer. Y ya está.
¿Qué estás haciendo aquí? Vení, pero es que tu papá ya se fue.
Acompáñame. No, no, no. ¿Crees que nos metamos en problemas?
Pues quieres saber de dónde vengo yo, ¿no?
Acompáñame. Vení.
Acá crecimos mis dos hermanos y yo.
Vivíamos con poco, pero vivíamos felices.
¿Qué quieres comer?
A mi mamá le tocaba lavar ropa de otros para conseguirse la comida.
Porque mi papá lo único que conseguía eran teudas.
José Luis no trabaja en Estados Unidos tampoco.
Ni en ningún empresario prestante.
Él lo único que hizo fue gastarse lo poco que teníamos en trago y en mujeres.
Y bueno, es mi historia.
Así que entiendo si no quieres volver a verme.
¿Y por qué decís eso?
Tu muchacho en la calle no corresponde con la hija de un coronel.
Ay, Manuel, déjate de bobada.
Es que si Dios mío hubieras dicho las cosas desde el principio como eran, pues
todo no estaría pasando.
Dayana. Tu papá me tiene entre cejas y cejas.
Me tiene asoleado porque yo conozco un tipo que me tiró en la cárcel. Un tipo
que era amigo de la familia porque creció en el barrio.
¿No te das cuenta?
Tu papá quiere para vos un muchacho de buen apellido, con familia influyente.
un pobre que decoyó con las necesidades desde pequeño.
Y yo pude haberle dicho todo.
Pero dejámonos de ovas.
Él no me hubiera aceptado.
Vení. ¿Y tu papá? ¿Qué pasó con él?
¿Dónde está?
Acá fue donde lo vi por última vez.
Cuando nos sacaron de la pensión, nos vinimos hasta casita por un tiempo. Y un
día yo estaba jugando acá con mi balón. Y de repente él se me apareció.
Yo no sé si él estaba borracho o muy bravo porque no le habíamos contado que
mudamos. Y yo no quería que nos hiciera más daño. Yo quería que se fuera.
Y se lo dije. Le dije, andate.
Estás moviéndolo muy bien, ¿sabes?
¿Vos sos zurdo o sos derecho?
¿Usted qué está haciendo acá, papá?
¿Cómo así, mío? Pues lo estoy buscando.
¿Vino a dañarnos la vida?
¿Vos estás muy hombrecito?
Repíteme lo que dijiste.
Que se vaya, papá. Que nos dejen paz.
¿Eres por las malas?
Lástima por ese baloncito, porque sí me gustaba.
Me lo había comprado con una platica que me había dado mi hermano.
¿Vos sabías que yo quería ser futbolista?
¿En serio?
Otro secreto que no sabías de mí.
¿Y qué pasó con eso? Bueno, me tocó irme por el lado serio.
Todo, todo.
No, de verdad.
Ahora, me ha partido el Panamericano que ya me pierda.
Pero como no estoy en las canchas, aprendí a hacer goles con las leyes.
Y bueno, está mi vida.
Mira, yo no te puedo dar un buen apellido, yo no te puedo dar lujo.
Pero yo te quiero hacer feliz.
Es que, Manuel, a mí no me importa a vos de dónde venir.
A mí lo que me importa es el hombre que vos sos ahora.
¿Sí me entiendes?
Yo quiero conocer a tu familia.
Yo quiero conocer a los que siempre han estado con vos, a los que nunca se han
ido.
Los vas a conocer, pero dame un tiempito, ¿sí? ¿Y tiempo para qué?
Tiempo para que tu papá se le olvide el peligro que representamos para vos.
Para que mi familia también se le olvide la visita que él nos hizo.
Dos semanas.
Ese es el plazo para ponerse al día con los impuestos que le debe al Estado.
¿Y si no puedo conseguir toda esa plata en ese tiempo?
Sencillo. Se sella el establecimiento.
Seguí, por favor.
Ve y... ¿todo esto qué es?
Bueno, pues digamos que es la oficina de mi hermano.
¿Oficina?
Esto parece como un laboratorio, ¿no?
Lo que pasa es que mi hermano está en todo.
Ahora, por ejemplo, está haciendo un jarabe para la tos.
Leonardo Tos.
¿Jarabe? Tu hermano, el que es comerciante, ¿no? Sí, sí, el mismo, el
Vea, pues.
Bueno, ¿y yo te puedo hacer una pregunta?
Decime. Pues con todo lo que vos has visto y lo que te he contado, ¿vos
pensando lo mismo de mí?
Yo pienso que vos, vos sos el mismo de siempre.
Vos sos el mismo hombre dedicado, recibido, que sabe lo
que quiere, que es contundente, y pues...
Yo te agradezco que me hayas contado la verdad.
Era lo correcto.
Así correr al riesgo y a perderte era lo correcto.
Pues mira que aquí estoy.
¿Sabes qué es lo mejor de todo?
Que yo no me pienso ir.
¿Va bien?
O sea que ya no hay más miedos, no hay más dudas.
Pues a ver, digamos que... Yo me la voy a jugar por vos.
Yo no sé en qué momento se me puso la vida patas arriba y se me convirtió en
esta pesadilla tan berrionda.
Ay, usted, ¿por qué no me había dicho que le habían robado esa plata?
No, mi hijo, ¿yo cómo le iba a decir a usted que en un momento había perdido
todos los ahorros que me había prestado para pagar mis deudas? Así como me lo
está diciendo, me hubiera dicho.
Bueno, lo que pasa es que yo tenía que intentar resolver el asunto primero por
mi cuenta.
Pero claro, ¿quién le va a prestar plata a un pobre viejo que no tiene dónde
caerse muerto? A ver, ¿quién?
Si hay alguien capaz de hacerlo.
Y usted no se imagina la vergüenza que tengo, Leonardo.
No se imagina.
Ahora no sé cómo responderle a usted, ni a los bancos, ni al Estado, mejor
dicho, para decirlo de una sola palabra. Estoy jodido. No, no, no, no, no diga
eso. Tome agua.
Todo en esta vida tiene solución.
A mí solo me queda una cosa por hacer.
Y es cumplir con mi palabra.
Ahí está el negocio como garantía.
Hágate cargo de la farmacia usted.
cómpremela. Claro, si sigue interesado en el negocio, por supuesto.
¿Qué dice?
¿Qué le puedo decir?
No, pues, sigo interesado, pero estoy más interesado en ayudarle y en no dejar
que el negocio se pierda, que caiga en otras manos.
Yo le prometo que yo voy a sacar la farmacia adelante y usted va a seguir al
frente con un sueldo digno.
Gracias, amigo.
No se preocupe.
Va a haber que menos de lo que piensamos a tener sucursal en todo Cali.
En todo Cali, en todo el país.
Y de pronto hasta en el camino usted vuelve a tener su propio negocio y me
la competencia.
Bueno, eso suena muy bonito, pero de ahí a compartirlo en realidad, para eso se
necesita mucha plata.
Nada.
Cabeza. Se necesita cabeza.
Aquí.
Celebre los goles en mi nombre, ingeniero.
Atentamente, Leonardo.
Monterrey, pero yo no sé para qué le cambiaron el nombre si ya tenía uno.
mamá, porque ahora es nuestra.
Entonces la vamos a remodelar, la vamos a modernizar, para que la gente crea que
es una farmacia nueva.
¿Y tenemos con qué hacer todo eso? Los gastos están endeudados lo suficiente
la compra, ahora se van a poner a hacer cambios. No, gracias a Dios pude hacer
un buen crédito, ¿sí? Entonces lo importante es que nosotros hagamos buena
publicidad, a repartir todos estos volantes.
Vos en la universidad, en el colegio, ustedes a los clientes de la miscelánea.
Si hacemos buena huya, vamos a vendérmelo lindo.
¿Y vos estás pensando que te va a ir bien? Porque es que a don Jimmy no le
tan bien la última vez.
A ver, Norita, a mí no le fue bien porque él se quedó en el siglo pasado.
Ay, qué pecado. Es la triste realidad.
Pero aquí tenemos un administrador moderno, creativo, intrépido, pilo.
¿Verdad? El punto es, en vos confío.
Yo confío en todos nosotros.
Y esta farmacia es tan mía como de ustedes.
Y es el primer capital de la familia.
Mira, mamita, aquí conozcas la farmacia.
Farmacia Monterrey, donde encontrarás todo para tu salud a los mejores precios
del Cali. Ahora, precios.
Y muchos regalos para todo el que acerque. Farmacia Monterrey.
Esa bulla.
No es la pierna, señores.
Farmacia Monterrey, el mejor servicio a los mejores precios del Cali.
¿De qué te pedís?
Que me esté viendo.
Farmacia Monterrey, donde encontrarás tu gran amor.
Manuel, ¿me quieres comer lo tuyo?
¿Manuel?
Claro que no.
¿Tienes gripa? Farmacia Monterrey.
¿Dolor de estómago? Farmacia Monterrey. ¿Te encanta?
Farmacia Monterrey.
Tenemos hasta la cura para el mal de amores.
Tienes que calmarte.
Te vas a enloquecer. Vas a empezar a ver a Emanuel en todos lados.
¿Ve? ¿Y usted fue el que se tomó en serio lo de hacerle publicidad a la
droguería? No, es que me ha dicho ahora usted el negocio que yo no me demoro,
¿sí? ¿Y para dónde va?
A hacer una vueltica que me toca hacer.
Bueno.
¿Doña Marlene?
Vengo a que me dé razón de Alirio.
Yo sé que usted tiene que saber dónde está.
Yo... Yo no sé nada de él, doña Marlene.
Vea, mi hijo.
Alirio y yo hemos sido muy buenos amigos.
Y hace mucho, mucho tiempo que no nos veíamos.
Y ese día que los bandidos esos, amigos suyos, se nos montaron al carro, ese día
él había llegado otra vez.
A saludarnos, a ver cómo ha estado la familia.
Y él es un buen hombre.
Y yo no quiero que le pase nada malo.
Así como también yo sé que haya hecho lo que usted haya hecho, pues también en
el fondo es un buen muchacho.
Ay, por favor, dígame dónde está.
Yo quisiera poder ayudarte, doña Marlene.
¿Pero lo mejor que te puedo decir?
Es que no lo busques más.
¿Por qué?
¿Qué le hicieron?
A veces es mejor no saber algunas cosas.
Ingeniero, ¿cómo le va?
Muy bien, Leonardo.
Cosa que me alegra.
Desde que haya salud, lo demás lo conseguimos. Sí, mira, yo te quería
por los boletos que me dejaste aquí para ver el partido, pero pues... La verdad
no era necesario.
Las boletas tenían que estar en manos de un hombre como vos, de un enamorado
deportivo. Y esas boletas eran tuyas, ¿cierto? Sí, sí, sí. Yo las había
comprado. Yo quería ir a ver cómo le ganábamos al Panamericano, pero andaba
ocupado. Y bueno, pues solamente te quería dar las gracias nuevamente. No,
no, no, no, olvídate. A mí no me tienes que agradecer nada. A mí me gusta tener
los detalles con mis amigos. Y te tengo otra invitación, mira. No, discúlpame,
Leonardo. No sé cómo decirte esto, pero no tienes por qué llenarme de cosas, de
regalos, de presentes.
Los resultados del jarabe... Van a salir cuando tengan que salir.
Sí, así es. Sí, como vos dijiste.
No, yo te estoy presionando. Esto es otra cosa. Mira, mi familia y yo vamos a
inaugurar nuestra farmacia.
Y nos encantaría que estuvieras.
Ahora vas a hacerme el regalo.
Acompáñanos.
Jimmy Rivera.
El hombre de la farmacia que debía hasta la risa.
Acaba de cancelar todas sus deudas.
¿De dónde acotaba esa plata? Ya averigüé.
No hay informe de créditos financieros a un hombre.
Barra, vamos a averiguar todo sobre este tipo.
Hable con toda la gente que lo conozca.
Vamos a averiguar quién le acogió el hueco donde estaba.
¡Cumbao! ¡Cumbao!
¡Tabor! ¡El bueno!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.