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A nosotros no nos gusta la guerra, enténdeme.
Además, todos nuestros negocios son negocios de familia.
¿Ves? ¿Sabes bailar?
Sí, no sé muy bueno.
Pues prepárate porque llegamos donde están los maestros de la salsa. Y Cali,
capital.
Si quieres que las niñas te paren bolas, vas a tener que empezar a tirar paso.
¿Qué te gusta comer?
Porque aquí hamburguesa y hot dogs, comida del tío, no le paren bolas. Aquí
una comida más aburrida.
Aborrajados, chontaduro, marranitas. ¿Sabes qué es todo eso?
No. Pues te va a encantar. Hay una cosa muy importante.
No te va a dejar engañar.
Pase lo que pase, diga lo que te digan, vos sos del Panamericano, no hay otro.
Ah, de soccer.
Fútbol, mi hijo, fútbol.
Aquí el soccer no existe.
Te lo voy a decir así de sencillo.
Vos acabaste de llegar al cielo.
Por donde vos pases, vos decís que es un billete y casi todo el mundo te va a
abrir paso.
Mejor dicho...
De ahora en adelante la voy a hacer volver más sencilla.
Créeme.
No hay registro de salida de ningún menor identificado como Wilmer Tirado.
Los oficiales siguen haciendo varido por las calles y alertando a todas las
comunidades. Usted me tiene que ayudar.
Mi hijo tiene que aparecer.
Estamos haciendo todo lo posible, pero usted tiene que calmarse.
A esa edad muchos jóvenes se van de fiesta, de paseo con los amigos, sin
Hay que darle un poquito más de tiempo. Es que él no se fue de fiesta porque yo
conozco a mi hijo. Él no se fue de fiesta oficial.
Y menos sin avisarme. Yo sé que a él se lo llevaron. A mi hijo se lo llevaron
para Colombia.
Ustedes lo tienen que encontrar.
Señora Tirado, si usted está segura de eso, tendrá que poner el denuncio de
manera formal.
Entregarle a las autoridades una información sobre las personas de las
sospecha. Entregar datos concretos.
Un nombre, por ejemplo.
Es que esto tiene mucho sabor.
Ay, José Piño, las velas no se te van a olvidar, ¿no? Y la crema de la fruta,
bien fría. Yo el pastel, míralo, ¿eh?
Lady, haces el bien y tráemela, flore.
¿Dónde la conseguiste? Me la prestaron para hacerle el cumpleaños a Emanuel.
gusta? ¿Qué caso? No, no, no.
¿Qué quieren tomar?
No, yo por ahora paso. Vamos a chinear la casa.
Pues sí. Sí, sí, pueden.
Mamá, mira, mira, allá la escultura.
¡Ay!
¡Hombre, Leonardo!
Mi querido y estimado Jaime, qué gusto tenerte por acá.
No, el placer es mío de poder estar acá y compartir con ustedes.
Además, no va a perder la sorpresa que le tiene preparada al niño.
¿Sorpresa?
Sorpresísima, mijo. Vení, te ayudo. ¿Qué te tomaste? Bueno, ¿qué me ofreces? Ya
mismo.
Uy, papi, estás divino.
Sí, ay, mi vida, si lo dice la princesa más linda del mundo.
Yo le creo.
Bueno, si estamos listos, vámonos. No, espérate un segundito que yo tengo esto
para ponerte.
Mi amor, hoy no necesito protección.
Hoy vos no salís de esta casa sin esto.
Es que estamos de celebración, de fiesta. Con más razón.
Necesitamos la protección para que toda la energía fluya a tu favor.
Ven.
Que todos los que ya llegaron y que los que están por venir solamente traigan
felicidad y prosperidad para vos siempre.
Hoy me van a hacer el hombre más pedo de todo el mundo, casándote conmigo.
Pero vamos, no lo pienso dejar, papá.
Mañana vos no entendés lo que estás haciendo.
Usted va a despertar.
Tarde o temprano, va a despertar.
Ojalá no sea demasiado tarde.
Ustedes sí supieron la nueva Raquelita, que le dieron el primer puesto al
colegio. No, no, un momentico.
O si fue mérito de ella o fue que vos hiciste ahí tus cosas raras.
¿Ves? Está como está hablando, para que vos sepas la inteligencia, no necesitas
dudas. No, yo les digo que cuando yo me enteré que Adelaida entró al cuadro de
honor, a mi cara se me sale el corazón.
Entonces te salió juiciosa la peladita. Imagínate, una sensibilidad y un don de
gente, es que es que a donde ella llega, a muchachita se hace querer. Tan bella.
Yo creo que me lo heredó a mí.
¿Y vos qué, Fabiolita? ¿Cómo vas vos con los tuyos?
Bien, Felipe, bien. La mayor queja que nos dan de él es que no se sienta
y come lento.
Y, payansito, ¿cómo va? ¿Cómo le ha ido?
Bien. Es un pelado muy inteligente y muy capaz. Le cuesta concentrarse, pero
pues eso es de las mentes rápidas. Lo que uno oye de los genios es igualito al
papá.
Atención, damas y caballeros. Por favor, acérquense.
¡Qué fiesta tan bonita!
Veo que la están pasando muy, muy bien.
Quiero contarles que a continuación...
Don Leonardo Villegas quiere dedicarle unas palabras en el día de su cumpleaños
al señor Emanuel Villegas.
Dejo con don Leonardo.
Bueno, primero muchas gracias a todos por estar acá.
Para mí es un gusto y un privilegio estar aquí celebrando con todos ustedes
el cumpleaños de mi hermano Emanuel, que no solamente es mi hermano, es mi
amigo.
Mi compañero inseparable y mi socio.
Para la familia es una fecha muy importante y nos hemos esforzado para
sea.
Un día inolvidable, memorable.
Tanto para vos como para todos nosotros.
Ya hace unos años yo te hice una promesa.
Te di mi palabra asegurándote que la familia nunca iba a estar separada.
Y yo sé que...
Ya han pasado unos añitos, pero quiero que sepas que nunca he dejado de luchar
para que, para que eso pase, para cumplirte mi promesa.
Así que yo a vos te tengo un regalo, que viene en camino, que yo sé que te va a
gustar mucho.
Así que brindo por vos y por toda mi familia, que es lo más lindo que me ha
pasado en la vida. Un aplauso, por favor, para Emanuel Villanueva. ¡Bravo,
Emanuel!
Yo sé que te va a hacer muy bien una sorpresa que te tengo.
Feliz cumpleaños, te quiero mucho.
¡Un aplauso por favor!
¿Puedo hacerle una preguntita?
Decime.
¿Voy a ver si Valeria está?
No, de hecho no la conozco.
¿Ah, no?
¿Entra ahora quién está administrando o qué?
Es una administradora y está en la barra.
Gracias.
Te estoy botada de decirles que no. Que perdón, sí que me tienen que volver, que
me tienen que traer a las otras peladas, que la otra vez me quedaron.
Si acordás la pelada, te voy a ir con la mano.
Felicitaciones por el ascenso.
¿Por fin?
Regálame ahí dos cervecitas bien frías para brindar acá con la administradora,
porfa.
¿Aló?
El mismo.
¿Tantos años no buscara tú? Tenía que volver a mi ciudad.
Pero estás igualito, ¿eh? No cambiaste, fue nada.
A mí no me fue tan bien como a todos.
Por ejemplo, mira cómo estás de elegante.
Como estoy de vieja, dirás, mejor brindemos.
Brindemos por el piropo y la elegancia y por tu regreso.
¿Oíste, Daisy?
¿Y los de siempre qué?
¿Siguen viniendo?
Emanuel, Leonardo, todos ellos.
Don Emanuel y don Leonardo, dirás.
A los hijos vienen de vez en cuando por ahí.
Complicado ser los dueños de una vida calma.
Ah, sí.
¿Y tú no te has hablado con ella?
Pasé hace un rato a saludarlos ahí por la casa de doña Marlene, pero no los
encontré. Ah, no, es que yo no viven allá.
La única que se quedó viviendo ahí como modestamente fue doña Marlene, de resto.
Igual la miscelánea estaba cerrada.
Bueno, si hoy no es día para abrir negocio.
Si están pendientes de la celebración del cumpleaños de Manuel.
Si todo sale bien.
Que yo sé que va a salir bien.
Pero contame ya, contame, contame.
Huevón, mañana Wilmer, tu hijo, va a estar acá con nosotros.
No, con eso no jugues, huevón, con eso no jugues. Estoy jugando.
Te estoy hablando en serio.
Hugo viene con él desde Estados Unidos.
Pero ¿cómo? ¿Cómo hicieron? ¿Cómo encontraron a Ayana? ¿Cómo hicieron para
traerlo? No importa, eso no importa.
Entre menos sepa, mejor.
Vos lo que tenés que hacer es recibirlo tranquilo. ¿Qué?
Sí, no lo vayas a asustar. El pelado no nos conoce.
Y tampoco sabemos qué cucaracha le metieron en la cabeza.
Gracias.
¿Vos sabés cuánta falta me ha hecho Wilmer?
Es el mejor regalo de mi vida.
Yo lo sé.
Yo me acuerdo cuando éramos niños, que no teníamos nada que comer, vos siempre
ahí, cuidándome la espalda.
Como vos me enseñaste, el alfil siempre detrás del caballo.
Por vos me hago matar.
Vos sabes que yo también.
Vos lo sabes.
Escúchame.
Gracias, de verdad.
Por siempre cuidar de todos nosotros.
Gracias.
Bueno, pero sin llorar.
Pues tampoco.
Cadena de farmacia.
Banco. Equipo de fútbol.
Hasta emisora.
Ven, a ver una cosa.
Me gustaría verlos.
Complicado llegar a ellos porque ahí toca con cita de secretaria.
¿Cómo así? ¿Es que ya no contestan el teléfono o qué?
A ese par, todo el mundo les hace fila.
Ve, Dizzy.
Y Nora.
Ese sí es un cuento largo.
Pero en resumen te dejo que ella es la administradora de la cadena de
Y me imagino que te ha casado.
La pelada sigue solterita.
Lo que no sé es qué tan a la orden esté, porque... También se volvió empresario.
Esta gente está nadando en plata.
Salud.
Que aún unos berracos, berracos, ¿ah? Eso sí, tenés que agradecerle a Hugo,
es el que lo está trayendo. Es verdad.
Aunque vayan a poner furiosa. A eso sí.
No, a esa no me encargo yo.
No pienso dejar a mi hijo sin mamá, pero tampoco voy a volver a dejar que me
joda nunca más.
Bueno, pero, huevón, con cuidado, porque ya nos dimos cuenta que esa gente tiene
contacto y yo lo que menos quiero es que vengan aquí a iniciar el ambiente. No
te preocupes por ella, no te preocupes. Yo la conozco, yo sé cómo
tranquilizarla. Yo sé que no se va a quedar quieta, ya sabes.
Por ahora disfruta, vos también.
Por Wilmer.
¿Verdad? A la sorpresa. A mejor, a mejor.
Imposible reunirme con ellos hoy.
No, resulta que hay que hacerle el lobby.
Yo sé.
Esperar a ver si a él le atienden.
Norita, te quiero presentar al nuevo contador de la económica.
Mucho gusto, Fernando Puentes.
Un berraco, un matemático, mejor dicho.
Él es el que nos va a ayudar a resolver todos los problemas de números y esas
cosas.
Mi hermanita menor, la inteligente de la familia. Ay, tampoco.
Mucho gusto. Nora Villegas.
Mucho gusto.
Bueno, y ella es la encargada de todo.
Mejor dicho, ella es la jefa. Te vas a tener que entender con ella para que
cuadren una reunión.
Bueno, pues es un gusto conocerla y un gusto trabajar con ustedes.
Bienvenido. Pero hoy no estamos trabajando, hoy estamos de celebración.
Así que aprovecha.
Por hoy te dejo que la saques a bailar.
Hacele, hacele.
¿Quién es ese muchacho?
Un empleado nuevo.
Gracias, no.
Te voy a hacer un altar.
¿Cómo hiciste para encontrar a mi nieto?
Ay, mamá, pues, vos me conocés.
Yo nunca dejé de buscarlo. Lo que pasa es que la otra también se dio sus maños
para esconderlo. Pero hicieron las cosas al derecho.
¿Estás dudando de tu hijo y teniendo consideraciones con una mujer que nos
sufrir tanto?
Ah, pero es que el hecho de que ella haya cometido errores no significa que
nosotros no podamos conocerla.
¡Cantaleta, me vas a echar cantaleta! No, mamá, si hicieron las cosas bien,
¿cómo va a ser esta?
Fue el mismo Wilmer que decidió venir a visitar a su familia, a conocer a su
papá. Y te vas a acordar de mí.
El niño va a terminar decidiendo quedarse y vivir con nosotros.
Hijo, primero que todo, yo quiero que sepas que vos no tenés la culpa de nada.
Cuando yo era joven, yo cometí un error.
Un error en el que yo no quiero que vos caigas.
Yo traicioné lo más importante que hay en esta vida, que es la familia.
Y lo hice por una mujer.
Supongo que mi mamá no.
Yo por irme detrás de Dayana... Yo le falté a mi hermano Leonardo, a tu tío.
Que has sido mi compañero fiel toda la vida y que nunca me ha dejado solo.
¿Pero no creía que tú y mi mamá estuvieran juntos?
Lo que pasa es que... Tu tío se dio cuenta desde un principio que las cosas
entre tu mamá y yo no iban a funcionar. Pero obviamente yo no lo escuché porque
yo estaba enamoradísimo.
Yo no tenía ni ojos ni oídos para nadie más.
Pero por esa gracia yo me casé a escondidas. Y dejé mi universidad,
Comencé a nadar en contra de la corriente y ¿para qué?
Para que tu mamá un día se dejara llenar la cabeza de mentiras y decidiera no
escuchar al papá de su hijo.
¿Quién es esa gente?
Gente que no vale la pena recordar, mi hijo.
Porque yo no estoy aquí para juzgar a nadie y mucho menos para hablarte mal de
tu mamá. Que gracias a ella, vos sos un pelado inteligente, con buenos modales y
sobre todo con un excelente corazón.
¿Como tú?
Claro.
Yo soy un villegas de pie de cabeza, amigo.
Y todas estas cosas que yo te cuento a vos son para que vos entendas una cosa.
Que no vale la pena poner la palabra de los demás por encima de las personas que
vos más querés.
Y por sobre todo, el amor que prometes ser la cosa más grande y más bella en
esta vida no se puede poner por encima de tu familia.
¿Entendido?
Me alegra mucho que esté acá.
¿Aló? Tiempo de no irte.
Es el mismo tiempo que duré sin ver a mi hijo.
Escúchame, Manuel.
Escúchame vos a mí.
Las cosas son muy simples. Vos te robaste a mi hijo y te lo llevaste
años. Yo llevo con él poco tiempo.
Así que todavía me debes muchos años.
Es que vos no te vas a quedar con Wilmer.
Vos no te lo vas a quedar porque yo te voy a denunciar, te voy a denunciar a
y a toda tu familia, ¿me entiendes?
Ay, Dayanita.
A vos se te olvidó de lo que aprendimos en Derecho, ¿no?
¿Te suena eso de secuestro simple?
¿Falsificación de documento público?
Chame una cosa.
Voy a hacer lo que vos quieras.
Pero en este momento las cartas están de mi lado.
Y no te preocupes que el muchacho está en buenas manos.
¡Manuel!
En este momento don Leonardo no tiene citas para atenderlo.
Vea, ¿por qué no va y le dice mi nombre? Le dice que soy yo. Estoy seguro que él
va a ser una excepción.
Es que nosotros hemos ya venido desde hace muchos años.
Qué pena, pero don Leonardo no hace excepciones ni con amigos ni con
Para él todos tienen que pasar por el mismo fin.
Bueno, corazón, ¿y cuánto tiempo tendría que esperar?
¿Qué le dijera?
Por ahí una especie de semana.
¿Tres semanas? ¿En serio?
Colabore, me eche una manita, ¿sí?
Pues si quiere, usted se pasa una vez de a pronto, Leonardo.
Tiene un momentico para atender.
Eso.
Gracias.
Última hora.
Se acaba de conocer el nombre del nuevo director antinarcóticos. El general
Hernando Parra será el encargado de dirigir la nueva política antidrogas en
país. un oficial que se dedicó a hacer carrera en la policía y a trabajar de
lleno en el Departamento de Inteligencia.
Desde esta emisora queremos enviarle nuestras felicitaciones.
El gran problema de este país siempre ha sido su permisividad con los que viven
fuera de la ley.
Porque desafortunadamente nuestra sociedad se ha acostumbrado a convivir
delincuentes que la desangran.
Es muy triste, muy triste darse cuenta que en la mayoría de los casos la gente
común y corriente conoce a los delincuentes y en muchas ocasiones hasta
secunda y favorece.
Pero eso se acabó.
De ahora en adelante, en cada región del país en donde haya un hecho delictivo,
el Departamento Antinarcóticos va a hacer su presencia allí para que todos
que se están favoreciendo con el negocio ilícito de la droga no tengan ni cómo
respirar.
Yo, por mi parte, voy a concentrar toda mi energía y todo mi esfuerzo en Cali,
la que siempre ha sido mi ciudad y a la que le debo resultados.
Llevo el tiempo de reivindicarme con mi tierra y con todos los que han sido
justamente maltratados.
Llámame. El discurso es recién atendido con ínfulas de héroe.
Promesas llenas de pasión para hacer creer a la gente que por fin llegó el
va a cambiar todo.
Igualito en político.
Yo lo único que sé es que no quiero tener sorpresas con ese huevón. Y quiero
saberlo todo.
A qué hora va al baño, cuándo desayunó, qué desayunó, con quién habló, de qué
habló. Mejor dicho, lo quiero saber todo.
Y lo vas a ver.
Pero si don Correcto ya no está bajo tu mando.
Tengo gente en su unidad.
Si a Parra se le ocurre meter las narices donde no debe, usted lo va a
antes.
No se preocupe, Leonardo.
Parra nunca fue capaz de conseguir nada contundente.
Y esta no va a ser la excepción.
Desde este momento sus enemigos son los míos.
Vamos a dar una lucha conjunta para acercar por todos los frente a los que
lucrando a costa del narcotráfico.
Que ya son bastantes y parece que cada día se multiplican más.
Pero yo confío en las palabras que el coronel Tirado me dijo hace unos años.
Usted es el hombre que tiene lo que se necesita para acabar con ellos.
Vamos paso a paso, mi estimado.
Que por ahora sigan pensando que no tienen límites. Yo sí, que celebren
puedan porque la fiesta está a punto de acabarse, ¿le oye?
Así se habla, general.
Ellos a la cárcel y nosotros... Aquí está.
Estas son las utilidades de este mes.
¿Metas?
Te felicito.
Los pedidos los estamos haciendo a fin de mes. Cada tres meses tenemos el
inventario y con eso miramos que se estén cumpliendo las metas establecidas.
De acuerdo con eso gestionamos las estrategias comerciales, salen los
quincenales, las promociones y el tan famoso dos por uno. Que por cierto, esta
semana lo tenemos.
Así mismo hacemos una buena capacitación para los nuevos empleados, que tengan
un buen servicio al cliente.
Y con eso nos hemos consolidado como la farmacia de la gente.
¿Todo en orden?
Si es que donaste una propaganda.
Ay, no te burles.
No, no, no estoy burlando.
Es que tu hermano no pudo dejar este negocio en mejores manos.
Sabes de finanzas.
Sabes administrar muy bien.
Sabes manejar bien a la gente. Mejor dicho, tenés el paquete completo.
Bueno, no exageres, que no es para tanto.
A todas estas... ¿Vos no me has contado cómo te conociste con Lona?
Bueno, todo empezó porque yo estaba trabajando con ellos en el... Bueno, ¿y
que vos no estás feliz por mí?
Emanuel, por supuesto que me alegra que hayas recuperado a tu hijo, si yo más
que nadie entiendo el proceso difícil por el que has pasado.
Bueno, ¿y entonces?
Porque lo único que yo te estoy pidiendo es que a vos no se te olvide que tenés
una hija. Mi amor.
¿Vos crees que yo me voy a olvidar de Raquel solo porque Wilmer volvió?
No, no, no, no.
Yo sé que no.
Mira, las puertas de esta casa están abiertas de par en par para tu muchacho.
Pero yo necesito que vos te comprometas a cuidar a Raquelcita.
¿Y cuándo lo he dejado de hacer?
Hasta ahora nunca.
Pero Dayana es una mujer difícil.
Yo a ella le tengo como miedo.
¿Miedo? No, no, no. Ella no nos puede hacer nada.
Emanuel.
Ella escapó con tu hijo y logró mantenerse escondida de vos y tu familia
sabe cuánto tiempo. ¿Vos de verdad crees que vas a quedar con los brazos
cruzados?
Además, yo soy mamá.
Yo sé perfectamente hasta dónde podría llegar con tal de recuperar a mi hija.
Entonces, lo que yo no quiero es que Raquel ni yo nos vayamos a ver envueltas
la ira de Dayana.
Wilmer está bien.
¿Cuándo volvió?
No, no ha vuelto.
Pero él está bien.
¿Tiene datos de su paradero? ¿De las personas con las que estaba?
Si está aquí, podemos iniciar formalmente una denuncia. Aquí las
abrieron una investigación y le prometo que en muy poquito tiempo la
encontraremos. Es muy importante para nosotros, Dayana.
A vos te perdió lo que aprendimos en derecho, ¿no?
simple. Falsificación de documento público.
Dame una cosa.
Puedes hacer lo que vos quieras, pero en este momento las cartas están de mi
lado. Dayana, ¿quién tiene a su hijo?
Nadie.
¿Cómo así?
¿Qué pasó finalmente con Wilmer? Usted tenía razón, oficial.
Wilmer se fue de paseo con sus amigos.
Seguís teniendo la misma cara de muchachita.
No te imaginas todo lo que... lo que he esperado en este momento, ¿sabes?
Te has entrado bien en el tiempo.
Estás más bonita de cuando me tuve que ir.
Alonso, pues cuando... Salí de la cárcel hace unos días.
Y desde eso no he dejado de pensar en esto, en verte.
¿Y vos cómo estás?
Libre.
No leo nada a nadie, estoy libre.
Qué mejor que eso, ¿no?
De verdad me alegra que estás bien, que estés tranquilo.
Y que puedas recuperar el tiempo.
Que estuviste lejos de la familia, de las personas... Y de vos.
Mira que yo quiero y necesito que recuperemos ese tiempo que dejé de
verte, de escucharte.
Alonso, Alonso, espérate.
Vos sabes que eso es imposible.
Ya el tiempo pasó, todo se perdonó, todo se olvidó.
¿No era?
Absolutamente todo.
La verdad me alegra que estés bien.
Me encanta verte así y que puedas.
Tener la oportunidad de rehacer tu vida.
Pero yo necesito que entendas que... que ya no estás en mis planos.
Ya que nombraron a este huevón, ahora más que nunca tenemos que mantener el
perfil bajo.
Entonces, el banco, la farmacia, la emisora y el laboratorio tienen que
aparentarse nuestras únicas fuentes de ingresos. ¿Listo?
Entonces, todo por debajo de la mesa. No vamos a chicanear.
Esto es para vos.
No vamos a hacer ningún movimiento extraño que le demos la oportunidad de
jodernos. ¿Listo?
Vení, vení.
O sea, que le bajamos el envío de las panelas. Todo lo contrario.
Vamos a multiplicar esos encargos.
Vamos a camuflar la droga por toda la ciudad.
En pipetas, en madera, en ataúdes, en papel, en lo que se nos ocurra. Es más.
Y la vamos a sacar por acá. Por el Pacífico, por el Atlántico, por mar y
aire. Mejor dicho, les va a llover droga por todas partes.
Exactamente. Que no sepan de dónde está saliendo la merca.
Por lo que querés volver loco a parra.
Confunda y reinarás.
Me gusta.
Siempre lo consideré un hombre de talante.
Por eso sabía que iba a llegar muy alto.
Estoy aquí para ofrecerme a ayudarle en lo que necesite.
Gracias.
Le voy a repetir en privado lo que ya dije en público.
Lo único que yo quiero lograr es que esta sociedad encubra a los criminales
se hacen pasar por gente de bien.
Y espero que usted me ayude a exponer y a capturar a los delincuentes.
Y a todos y cada uno de los traidores que se hacen pasar por defensores de la
ley.
Cuente con eso.
robaste a mi hijo y te lo llevaste durante años.
Puedes hacer lo que vos quieras, pero en este momento las cartas están de mi
lado.
Hasta que por fin logré que me regalaras un minutico, don Leonardo.
Alonso.
Oíste, te felicito de verdad por todo lo que has progresado.
Ya me dijeron que...
Tienes una gran cantidad de negocio y que ahora sos un hombre muy, muy
Es que ni diciéndole a tu secretaria que nos conocíamos hace muchos años me dio
una cita.
Me tocó estar viniendo hasta que por fin pude colarme un minuto.
Y ese minuto ya se te acabó.
¿Me estás echando?
A ver, Alonso.
A mí me alegra mucho que ya no estés en el hueco que te tenían. De verdad me
alegra.
Pero lo que escuchaste es verdad.
Yo ahora soy un hombre muy ocupado. Yo no tengo tiempo de estar socializando
vos.
Pero ojalá me estén para sentarme a socializar.
Entonces, no, güey, ¿de qué tenemos que hablar?
¿Sobre el silencio, por ejemplo?
¿Sobre todo lo que cayó en la montaña Capri por este tiempo?
Los Villegas se habían dedicado a acumular una importante fortuna, pero
un número grueso de enemigos.
Ahora, uno por uno, llegaban decididos a cobrarles el pasado y a dedicarse a ser
piedras en el camino.
¿Vos estás bien?
Desde que volviste estás mirando hacia la nada, estás pensando quién sabe en
cosa.
Yo pensé que no lo iba a volver a ver, que su vida seguía la mía también y
ninguno tenía por qué volver a saber nada del otro.
¿A quién viste?
¿Te hicieron algo?
Un personaje del pasado.
Me lo encontré por la calle. Una historia bastante larga.
¿Y ese personaje es un amigo, es un familiar o... o es un exnovio o qué?
La vida es muy chistosa, ¿verdad?
Cuando uno piensa que ya cicatrizó una herida, como que... La vida aprovecha y
te echa sal y hasta limón.
¿Qué pasa?
Es que mientras vos estuviste encerrado, yo no me quedé con los brazos cruzados.
Yo me dediqué a trabajar y a mantener a tu familia. ¿Ellos no te contaron eso?
Sí, me contaron.
Y te lo agradezco mucho. Bueno, vos estás afuera, yo cumplí.
Estamos a mano.
No, Leonardo.
Ahí no eres.
Yo perdí parte de mi vida encerrado en ese maldito hueco.
En la cárcel el tiempo se detiene.
Y lo que uno dejó de ver y de vivir, jamás lo va a recuperar.
Mientras ustedes estaban volviendo importantes aquí afuera, estaba ya
pudriéndome, guardando un secreto.
Que vos más que nadie habés, que donde yo hubiera hablado, o hubiera contado
algo,
los hubiera jodido a toditos ustedes.
¿Me estás amenazando?
No, claro que no.
Además...
Si ya no abrí la boca antes, no la voy a abrir ahora, ¿no crees?
Yo solamente quería que supieras lo que fue ver pasar la vida de ti en la celda.
Sin poder hacer lo más importante y lo que más quería.
Como hablar con Nora.
A mi hermana no la volvás a nombrar.
Ella pagó nuestro.
Y vos sos el único culpable de haber terminado en ese error.
Primero porque te metiste donde no debías y segundo porque incumpliste las
reglas que vos y yo habíamos charlado.
Yo cumplí con tu familia, vos con la ley, así que de ahora en adelante tu
la de los Villegas no se tienen por qué volver a cruzar.
Haceme un favor y por acá no volvás.
Fernando, por favor.
Ayúdame. Por los viejos tiempos, hermano.
Para una persona que estuvo en la cárcel es imposible conseguir trabajo.
Y es imposible llegar a cualquier lugar y que no lo miren a uno como un bicho
raro.
Yo ya llevo tatuado el título de presbiliario aquí en la frente.
Don Marlene.
Michi, llegaste justo a tiempo para el chocolatico, vení.
Sí, gracias.
Oíste, mira, que Wilber no se quiere ir para la casa conmigo.
Es que quiere quedar acá con vos, con los primitos.
Bueno, pues entonces déjalo. Por ahí me enteré que Fabián ya le arregló la
pieza. Él me quiere ayudar a mí con la miscelánea. Déjalo, que está contento.
Pero es que, mamá, Wilmer es mi responsabilidad.
Ni la tuya ni la de Fabiolito, con todo respeto, ¿no?
A ver.
¿Ese muchacho en Estados Unidos tenía amigos? No, estaba solo, solo, solito,
solo. Aquí está acompañado, está contento. ¿Y entonces?
¿Y yo?
Yo también me lo merezco y lo que más quiero en esta vida es pasar tiempo con
hijo.
¿Y qué?
Pues entonces venís todos los días y lo visitás y se ven, hijo, felices.
Joder, a él el chocolate al pan de bono con el cagao.
¿Cómo decirte que no a vos?
Bueno, avísame entonces cuando llegue el encargo por allá.
Quedo pendiente.
¿Vos tenés algo que ver con la llegada de Alonso?
¿Y vas a hacer cuando estás ahí?
Contéstame lo que te pregunté.
No tengo nada que ver.
Yo también me sorprendí cuando vino a verme. No sabía que había salido de la
cárcel. ¿Por qué?
Pues nos encontramos en la calle y estuvimos hablando.
¿Y para qué vino a verte?
Vino a preguntarme si le daba trabajo.
Pero le dije que no, que no era bienvenido en mi negocio, mucho menos en
familia. Así que no te preocupes porque yo tampoco lo quiero ver por acá.
Cualquier cosita, si te empieza a buscar y a molestarme, sí, sí lo solucionamos.
Ayúdalo. Leito, yo sé que él cometió un error con vos, con todos nosotros, pero
eso pasó mucho tiempo.
Y si te vino a buscar es porque él sabe que a vos no le puedes echar la mano que
él necesita.
Igual ustedes éramos amigos.
Hacelo por eso.
Siga, por favor, siéntese.
Bienvenida. Todo un general.
Bueno, pues, ¿qué le puedo decir, Dayana?
Ha sido la pasión de mi vida, ¿no? Tanto tiempo de esfuerzo. A mí me consta, yo
lo sé.
Me sorprendió mucho cuando la anunciaron. ¿No sabías que estaba en
Pues me acabo de bajar del avión.
Ah, ok.
¿Y su hijo, Wilmer?
¿Dónde está?
Eso fue lo que vine a averiguar.
¿Cómo así, ve?
¿Qué fue lo que pasó?
Pues imagínate que estoy en Colombia para que los villegas me devuelvan a mí.
Lo que disfrutamos mi familia y mi socio en este momento nos lo hemos ganado con
mucho trabajo, con dedicación y sobre todo con lealtad.
Por eso no estamos dispuestos a compartirlo con cualquiera.
Pero yo soy una persona que... A ver, yo estoy dispuesto a borrar los malos
recuerdos y atenderte una mano a dos, mi hijo.
Que algún día fuiste mi amigo, casi mi hermano. Pero también tienes que
que no te puedo ofrecer una posición importante, de alta remuneración.
Pero sí hay cosas que te puedo poner a hacer.
Yo necesito alguien que haga vueltas por mí.
Cosas que yo no puedo.
¿Necesitas un mensajero?
No, no, no.
Dejémoslo en asistente.
Alguien que esté dispuesto a hacer todo tipo de cosas y en cualquier momento.
Eso sí, si no es lo que esperabas, no te sintas en la obligación de aceptar. Yo
sigo siendo el mismo, Leonardo.
Dispuesto a hacer lo que sea, lo que toque.
Mi único error fue enamorarme y creer que... No, señor.
Su error fue mucho más grave.
Fue faltar a su palabra. Y un hombre que no tiene palabra no tiene nada.
Yo solo espero que esta vez usted sí cumpla.
Llovieron dólares en el colegio.
Estaba un muchachito de séptimo en la cafetería gastándole a todos los del
las once. Con varios de esos billetes.
Y en mi salón llego y encuentro y es que a Martín Hernández comprándole monas
para el álbum a Domínguez con un billete de cinco dólares.
Y para rematar, en uno de los baños estaban varios niñitos disque
prendas del uniforme por plata.
Ay, por Dios.
Los niñitos andaban felices con esos billetes. Y eso que ni saben cuánto
representa. ¿Y esos dólares de dónde salieron?
¿Alguno de los muchachos le dijo algo?
Ninguno me dijo nada en concreto.
Pero yo me di mis mañas para averiguar. Y todo apunta al mismo de siempre.
Sí, con Fabiola.
Ay, ¿ahora qué hizo?
Necesito que me haga un favor.
Hacele llegar a la casa de Mayerle y la esposa de Leonardo este uniforme. Es
para su hijo, se llama Federico el Pelado.
Ve, y es que es muchacho entrar en el equipo así como así, no lo vamos a ver.
A ver, Gerardo, ¿vos qué crees?
Es el hijastro de Leonardo.
Va a entrar a las ligas menores del Panamericano y punto.
Ah, como usted diga, don Emanuel.
Ya mismo le hago llegar el uniforme y lo mando a llamar para el primer
entrenamiento.
Muchas gracias por su comprensión.
¿Sí? Don Emanuel, afuera hay una señorita preguntando por usted.
Mi papá siempre pensó que la vida era justa.
¿Sabes que yo no creo esas cosas?
Yo siempre he pensado que la vida se trata de suerte.
Y mira que todas estas fotos, todos estos trofeos me lo confirman.
Mi papá, que era un hombre bueno,
que era un tipo honesto,
está muerto.
Y vos, que sos un enredador.
Estás aquí paboneándote de todos tus éxitos.
Por si que has tenido suerte, Manuel.
Mírate, celebrando todo, creyéndote el gran empresario.
Contame una cosa, pero decime la verdad esta vez.
¿Por crees que sos un buen ejemplo?
Ya.
En serio, ya.
No más, no quiero pelear, te lo juro que no, no quiero pelear.
Pero es que vos no tenés derecho de venir aquí hoy a hablarme de moral
de lo que vos hiciste.
No tenés derecho.
Lo siento.
¿Y qué hice?
Le salvé la vida a mi hijo.
¿Eso te parece muy malo? Contame, ¿eso te parece muy malo? ¿Salvarle la vida a
mi hijo, a Alejandro de vos y de toda tu familia? ¡Pero ya! ¡No más!
¡Vos te robaste a mi hijo! ¡Te lo llevaste a escondidas, a las malas! ¡Te
llevaste! Durante años que no va a poder recuperar jamás.
¿Sabes qué fue lo mejor que le pudo haber pasado a Wilmer?
Se creció sin vos.
Y sabes, hipotéticamente, que hubiera sido lo mejor que le pudo haber pasado a
mi hijo, que vos no te le hubieras aparecido. Ni vos, ni tu familia. Ojo.
Ojo. Ojo con lo que decís, Dayana. Mucho ojo. Es que es la verdad.
Y necesito que me lo devolvas.
No.
Necesito que me lo devolvas.
No, no va a pasar.
No solamente porque yo lo digo, sino porque él también lo quiere así.
Porque está contento.
La Diana está feliz.
Está feliz porque está rodeado de gente que lo quiere, que lo ama, porque está
viviendo lo que vos le negaste durante años.
Por eso.
Entonces te hago una pregunta.
¿Le salvaste la vida o te echaste la soga al cuello?
Hay de esos por todo el colegio.
¿Pero de dónde iba a sacar dólares, Fabián?
Yo esperaba que usted me respondiera a eso.
La verdad es que aquí llegó con la mano llena de plata y la repartió entre sus
compañeros. Hasta donde sé, ha tratado de comprar tareas, comida,
favores, todo lo que le pueda ocurrir.
Mire, yo le prometo que vamos a averiguar de dónde sacó los dólares y
Leonardo le vamos a poner su tatequieto.
Me perdona, pero es que usted ya me ha dicho eso antes.
La verdad, muchas veces.
Y ese muchacho va de mal en peor.
Pero le estoy diciendo la verdad, vamos a ser duros y radicales.
Eso espero por el bien de Fabián.
Por nuestra parte, la institución llegó a su límite con él.
Le hemos pasado trampas en los exámenes.
Peleas con los compañeros, abusos con los profesores.
Yo lo lamento, pero las oportunidades se acabaron.
Sonriente. Tiene rosario.
Tenés enfrente al mandadero oficial de los Villegas.
¿Vos aceptaste eso?
¿Era eso o seguir viendo cómo me cerraron la puerta en la cara por ser un
expresidario, ese?
¿Por qué bajaste a la calle?
Yo sabía que aquí no te iban a recibir bien. Porque es mi ciudad.
Porque es lo único que conozco.
Porque tenía que volver.
¿Y por Nora, cierto?
Por todos.
Aunque no lo crea, Cali me estaba necesitando.
Y esta ciudad que hoy me trata como a un perro, te vas a dar cuenta que en un
tiempo me va a agradecer que hubiera vuelto.
A ver.
¡Cumbao! ¡Cumbao!
El bueno.
¡Y ya llego!
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