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Sabes, a nosotros no nos gusta la guerra, enténdeme.
Además, todos nuestros negocios son negocio de familia.
Todos los toros tienen que tener buen peso, ser de buena casta.
Es hijo de un ganadero muy importante de Antioquia.
Al principio ha encargado los negocios familiares.
Ganado, caballos, comercio, todas esas cosas.
Después pasa a buscar nuevos rumbos. Pues chalan en Miami.
Y no se dio cuenta que los gringos se morían por la droga. Como no lo hago
los negocios, aproveché la oportunidad.
Consiguió los contactos, organizó las rutas que llevaban la coca desde la
colombiana hasta las calles de Miami y hasta otras ciudades.
Está bien, es vivo, bueno.
Nosotros somos más vivos que él.
Esto es un balance que dice todo lo que está ganando el tipo y las pérdidas que
podríamos generar si no le podemos dar competencia.
Esto es un billete.
Larguísimo. Los números siguen bien.
Lo que me preocupa es que cada vez hay más droga distinta a la nuestra en
gringas.
Necesito que tengamos a los vendedores bien organizados y vigilados.
Que trabajarlos como a los caballos.
Darles rienda y luego apretarlos.
Que siempre sepan quién es el que manda. Para que no terminen dando información
o pasándose al lado contrario.
Miren pues, en algún momento van a cruzar fronteras.
Y este negocio va a convertirse en guerra.
Ah, tranquila, Fabiola. Aquí ya tenemos todo controladito con Norita. Ay, pues
no, ninguna de las dos me va a meter mano acá. Ustedes son las invitadas de
honor, así que me hacen el favor. ¿Te sientan en algún sofá o se echan en
lado? No, no, no. Si necesitas algo, me avisas.
Buenas, familia.
Buenas.
Además,
no es para menos cuando uno es el nuevo dueño del Panamericano. ¿Qué?
¿Cómo? ¿Ah? ¿No joda?
¿De verdad?
¿En serio?
¿Qué tal?
¿Cómo le va, doña Martín?
¿Cómo le va? Pues bien disponible aquí para lo que se ofrezca, ¿no?
Pues sí, venga y me ayuda aquí en la cocina con unas cositas. Aquí unas
que tengo que... Vení, te ayudo.
Vení, yo no podía comprar un equipo como así.
Entonces usted estudió en Cuba.
Sí, señora.
Vea que a mí me han dicho que por allá hay unos cultos los maté raros.
No, y que yo no le estoy diciendo para usted que sea una bruja.
No, ¿cómo le ocurre?
¿Para qué es esto? Para las empanadas.
Y esto tiene que ir más chiquito porque da palají.
Vea, no es nada personal.
Yo no tengo nada en contra suya. Lo que pasa es que eso de que la gente crea en
espíritus, en fantasmas y esas cosas, pues... Doña Marlene, en esta vida hay
muchas formas de ver las cosas.
Y yo no creo que sea, pues, un sacrilegio que yo vea a Dios de manera
a como lo ve usted y otras religiones, ¿no?
Sí, pero es que esas cosas raras yo como que no las entiendo. ¿Por qué no se
pasa un día por mi casa?
Uno de estos días. Y yo le cuento en qué creo, quién soy, quién quita que lo
termine entendiendo. Ya no le parezca tan grave.
Pues sí.
¿Quién quita?
Charlámonos, tomamos un cafecito cubano, así como le gusta a Manuel.
Vea, mija.
Y Manuel está muy herido.
Yo no creo que él esté listo para una nueva relación.
¿Y por qué no lo deja que él decida por él mismo?
Te dejé la prevención conmigo, doña Marlene.
Mire que a veces uno se preocupa por tantas cosas que se le olvidan los
verdaderos peligros y amenazas que están allá afuera en la calle.
A ver, ¿te gusta para que no hagas trampa? No, no está haciendo trampa. A
¿Qué es, qué es? Que adivine, que adivine. Bueno, ¿qué es? ¿Un trapo, una
toalla? No, yo le he regalado un trapo a un bebé.
No seas bobo. A ver, es algo que el muchachito va a necesitar cuando vaya a
comer. Ay, no sé, no sé, díganme ya. A ver si es de niño o de niña y ya. Para
niña. Sí, sí, por fin, por fin. El que sigue, el que sigue.
Eso. A ver. Bueno, otro, otro que me estoy cansando. Pásale otro.
¿Yo cómo que te voy a hacer caso?
Voy a concentrar mis energías en el lado material y voy a dejar de matarme la
cabeza pensando en todas mis relaciones sentimentales porque bien mal se me ha
ido. Me parece muy bien, Norita, pero acordate que las cosas hay que hacerlas
su justa medida.
Pero es que con un novio preso y el otro muerto, ¿vos de verdad pensás que yo
estoy para darme otra oportunidad?
El amor es terco y no se cansa de batallar, no se rinde. Así viva de
en decepción si no mira a Manuel.
Ay, pero es que el caso de Manuel es bien distinto.
¿A usted parece poquita cosa un hijo desaparecido?
Pensándolo bien es una cosa como de familia.
Como si tuviéramos una maldición encima o algo así.
Vení, Rosario.
¿Vos pensás que a mí algo me va a salir bien en la vida?
¿Sabes lo que yo pienso?
Que si vos tuvieras las respuestas correctas a todo, la vida no tendría
Hay que arriesgárselo ahorita, no una ni dos veces, sino las veces que sean
necesarias.
No, ¿es en serio?
¿Una reunión hasta ahora?
Sí, es que tengo una cita.
¿Y con quién?
Con un cliente, mi vida. Es que me puede salir un buen negocio.
Para mí no me gustan las reuniones, Leonardo.
A ver, ¿en qué habíamos quedado? Tienes que confiar en mí.
Sé que estoy diciendo la verdad.
¿Sí? A ver, me los voy a llevar más tarde.
Nos vemos en la casa.
¿Bueno?
¿Bien?
Chao.
No, no, no, no, no, no, no, no. ¿Pero qué es esta huevonada?
A ver, muchachos.
¿Cómo los trata mi mamá cuando ustedes van a visitarla?
Que si el Nachito tiene sed, que si el Huguito tiene hambre.
Ella se desvive para tratarlos y hacerlos sentir como en su casa.
No podemos dejarlo todo suelto. Todo lo que no podían era hacer esta pendejada.
A los amigos no se les trata así.
Perdónalos, Jaime.
A veces a mis socios se les olvida que somos gente decente.
Mucho gusto, me presento. Leonardo Villegas.
¿Qué mierda quieren?
No, primero que nos perdones.
Segundo, que te calmes.
Y vos y yo ya vamos a charlar. Házme el favor y lo soltás.
Y yo he aprendido que eso del cooperativismo es buena idea.
¿Para qué nos vamos a matar habiendo torta para todos?
Yo queríamos aprender de los gringos y funcionar como estados federales.
Cada uno maneja su territorio a su antojo, pero no se mete en el del otro.
¿Cuál es su propuesta?
Fácil.
Vos y los tuyos se siguen moviendo por toda la Florida, pero yo me quedo con
Nueva York.
Nos cuidamos las espaldas, eso sí, y no nos pisamos las mangueras.
Y que todos progresamos.
Estaban en un momento fértil, sin enemigos, sin trabas a la vista.
Los negocios y la vida se abrían camino rápidamente.
La ñapita que vos sabes que esto conmigo no falta.
Muchas gracias, mamá. Aquí tengo la platita. La otra semana pasé quitando
compritas. Por favor, y me terminás de contar esa historia, ¿no?
¡Ay!
¿Qué fue?
Se le vino la muchacha.
Haceme el favor, la maleta, la maleta.
Conseguiste un taxi.
Respire, usted respire. Entre más extensa más le duele.
Los cinco atadores salieron de Panamá para Estados Unidos cargados de
¿Y a vos cómo te fue con los tablones de madera?
Salieron esta mañana con las pipetas de gas.
Quedaron tan pulidos que nadie se va a imaginar que van cargados.
Muy bien.
Bueno, y yo les cuento que la plata que recibimos del último cargamento de Nueva
York entró disfrazada como créditos al Banco del Pueblo.
Así que ese billetico está limpio.
Bueno, entonces, ¿qué nos tomamos para celebrar?
Ya mismo, ya mismo nos servimos algo.
Déjame primero hago una llamadita a nuestro nuevo mejor amigo.
Mi querido y estimado Jaime Olaya, ¿cómo me le va?
¿Cómo está la mamá, Jerry?
Yo la vi como nerviosa.
Y raro siendo el segundo hijo, ¿cierto? Pero bueno, también puede ser como no
nos tiene mucha confianza.
¿Qué pasó?
¿Le dio la palia?
No, que me entró un dolor como si fueran contracciones. No jodas.
El que se va a volver loco cuando la conozca es el papá. Es que una niña es
primer amor de un hombre.
A mí me había olvidado lo duro que es parir.
Pues por eso tuviste otro bobo.
Igual a todo salga bien con él y su mamá.
¿Crees que eso se puede complicar?
Ya le avisaron a Leo que es papá por segunda vez, digo por tercera.
No sé.
Pero es que eso de estarse dividiendo entre dos casas y dos niños y... Hola,
equivoqué.
Hola,
Felipe.
Hasta panas te pusieron de acuerdo mi muchacho.
Pues para mí, Felipe es igualitico a vos.
Pero Adelaide sí tiene los ojitos de Mayerly y la boquita de Federico.
Pues yo te pusiste a pensar a quién vas a conocer primero.
Y aunque colonizaba territorios, ganaba aliados y tenía dinero de sobra.
Leonardo aún no sabía moverse entre dos fuegos y sobre todo entre dos mujeres.
Hijo, ¿a quién crees que se parezca?
Yo creo que a mi mamá. Yo quiero jugar con ella y besarla.
Vení, Fede.
No te hagas muchas ilusiones, hijo, ¿me entiendes? Porque yo dudo mucho que te
la dejen ver.
¿Pero por qué?
Hijo, porque tener un bebé recién nacido en casa no es tan divertido como vos
pensás. Porque, mira...
Los bebés todo el tiempo duermen, comen y lloran.
Sobre todo lloran.
Lloran todo el tiempo, de día, de noche. Bueno, casi siempre lloran de noche,
¿me entiendes?
Y a veces uno no puede dormir bien y va a llegar trasnochado al colegio. Mejor
dicho, no es tan divertido como vos crees, hijo.
¿En serio?
Sí, papito.
Y bueno, tu mamá seguramente va a tener que estar muy pendiente de la niña
porque la niña no puede dar nada, ¿me entiendes?
entonces pues no va a poder estar pendiente de vos. Así que prepárate. Y
mismo pasa con Leonardo.
Pues no va a tener tiempo para jugar como ajedrez ni nada que se le parezca.
Pero no es porque no te quieran, hijo. Simplemente porque tienen que estar
pendientes de la niña, ¿me entiendes?
Mira, hijo.
Quiero enseñarte algo. Cuando vos en la vida tomas una decisión, eso siempre
tiene consecuencias.
Ah, qué increíble que él nació el mismo día y hasta casi la misma hora.
Pero mírale el lado bueno. Un solo bautismo, una sola fiesta de cumpleaños.
solo problema.
Mira lo que acabas de decir, analiza.
Solamente con decidir a quién conozco primero estoy eligiendo cuál de las dos
echo de enemiga.
Pero es que ahí sí yo qué puedo hacer. ¿Quién te manda?
Ay, no, gracias.
No colabores tanto.
Pero, Leito, vos te complicaste la vida solito, andando con una y con la otra de
picaflor.
Ahora lo que tenés que hacer...
Es asumir lo que hiciste y andar con la de ahora a tus dos pelajitos.
Norita, tráemelos.
Sí, así los conozco al tiempo y las dejo a las dos contentas.
Perdóname, Norita, pero yo nada, es que a mi hija recién nacida la está
entrasteando de un lado a otro como si fuera quién sabe qué.
¿Cuánto tiempo ha pasado?
Movimientos abiertos y todo, pero ya la presentó como la señora.
Le montó el puestico de comida. Ahora no va a dejar que conozca a Felipe.
Hazme el favor y decile a Leonardo que venga.
Aquí lo estamos esperando.
Lo evidente es que nos echan de la casa.
Ay, no sea exagerada.
¿Exagerada? Pero es que él está con ella. De verdad, ya deja el veneno. De
verdad.
Dedíquese a los suyos, a los hijos.
Ya, lo que haga o deje de hacer, Leonardo, mi hija, eso ya no es asunto
¿Qué precisamente estoy pensando en mis hijos? Una cosa es la relación de Leo
con ella. Yo ahí no me voy a meter.
Pero es que no puede haber preferencias.
Ellos tienen que ser sus hijos por igual.
Sí, mi amor, el aire es mi vida.
Tú vas a ser la reina de esta ciudad.
Igualita a mí.
Igualita a mí.
Hasta que te dejaron venir.
Yo tengo que pedir permiso a nadie menos para estar acá.
Mira, yo no me voy a meter con vos y con tu relación. Eso es
tuyo.
Y me va a enseñar con cosas que no son importantes.
Que ahí conociste a tu hija antes que a Felipe.
O ahí le regalas cosas más caras.
Vos verás.
No se trata de la plata.
Se trata de lo que le vas a enseñar a mis hijos.
Porque los hijos harán cosas de unos, buenas y malas.
Pero sobre todo ellos aprenden de lo que ven.
Entonces lo importante aquí no es que vos repartas cariños como si esto fuera
plato de comida. Un poquito aquí, un poquito allá.
Lo importante es que estés de verdad.
Y que cuando estés, seas un buen ejemplo para los que vos tanto querés.
¿Qué me vas a decir vos?
No.
No.
¡Sede!
¿Hacés tareas juiciosas, oís?
Después vengo por vos para que nos pongamos a comer un helado.
¿Qué hubo, amigo?
Buenas. ¿Y todos esos regalos?
No, estos son unos regalos que... Mandaron los niños para la niña.
¿Necesitaba ayuda? No, no, gracias.
Yo te ayudo aquí a echarle un ojito, no te preocupes.
Jaime Olaya.
Certificado de registro de federación de Quinos.
¿Vos sabes cuál es mi sueño?
Mi sueño es sentarme un día en mi sala a ver un partido del Panamericano con una
sonrisa de placer en mi cara.
Es mi sueño.
Y para lograrlo, vamos a hacer lo siguiente.
Decirle a Cáceres y a Silva que el primero que meta un gol, le vamos a dar
días extras de sueldo y un televisor último modelo.
Ahora, por cada asistencia para un gol, vamos a dar un día libre completamente
pago. Y un sistema de sonido con unos parlantes bien bonitos para acá.
Que yo quiero motivar a mi equipo.
Que se sientan contentos de estar jugando en el Panamericano de Cali.
Es lo que yo quiero.
Porque es que un gol salva a un jugador, pero es que un pase salva a todo el
equipo. ¿Cierto que sí? ¿Cierto que sí? Ahora,
para los volantes, los laterales y las defensas también hay incentivos.
Y es que si no me dejan que pase un gol, un balón, un pase en nuestra área, le
vamos a dar vacaciones pagas con la familia, la mujer, la novia, lo que sea.
Ahora lo más importante.
Antes de cada juego, quiero que se tomen estos multivitamínicos que les compré.
Yo los llamo el agua de la victoria.
Con el patrocinio de Farmacial Económica, en donde enfermarse no le
saludamos al poderoso Panamericano, el equipo que hace que todos vibremos con
cada poderoso grito de gol que sale desde el Estadio San Fernandino, directo
hasta el cielo. Y regresamos con mensajes de otros patrocinadores.
¿De qué pocho?
¿Ya van a ir a la donación o qué?
Y en la mesa está... ¡Jue madre!
Ve, yo así sigo anunciando lo que sea, oye.
Una familia de clase trabajadora de carne.
Una vida modesta.
Multiplica en su capital de una forma extraordinaria en los últimos años.
Una cadena de droguerías, un laboratorio farmacéutico, un banco, un equipo de
fútbol.
Es muy difícil que dos hermanos sin ninguna formación profesional hagan un
capital de estos de forma legal.
¿Eso tiene sentido?
Y sin embargo, no aparece una pista de dinero sucio en sus empresas.
Así ha sido siempre.
Estos tipos son los reyes del camuflaje.
Pero usted sabe, coronel, ningún ladrón es capaz de pavojar realmente sin dejar
pista.
Estas son las huellas que han venido dejando estos dos.
Con parte de ese material yo logré liberar a mi hija, a mi nieto.
Y ahora aspiro que a ustedes les sirva para llevar a la cárcel a estos tipos.
Colombia hay un oficial, Fernando Parra, valiente, íntegro.
Está dispuesto a trabajar con ustedes.
Yo los voy a poner en contacto para que trabajen de la mano.
¿Quiere decir que va a dar su lucha, coronel?
Pero ya hice lo que tenía que hacer.
Ahora me retiro tranquilo, sabiendo que mi familia está a tal.
Y con la esperanza de que estos tipos no partan por ejemplo inadvertidos.
Esta gente me perjudicó grandemente hasta con mi familia, con mi carrera.
Infiltró mi institución.
Pero no me va a derrotar.
Voy a seguir trabajando.
Ahora les toca a ustedes.
No paren.
Agárrenme.
Valió con el carácter igualito o peor que el mío y el de Leonardo junto.
Ve, ¿y vos cómo te sentís?
Ay, cantá.
Pero bien. Pero relájate que esta va a ser la bebé de la casa.
No va a ser la única.
¿Voy a ir, Rosalía?
¿Voy a estar embarazada? ¿Voy a estar embarazada?
No, todavía no, pero pronto.
¿Vos sabes?
Va a ser el papá de una niña que va a llamar Raquel.
Que me va a unir mucho más a la familia.
Mucho más.
¿Y saben una cosa?
Ella tiene un propósito.
Una misión en la vida muy importante que va a ser comunicar y volverse la voz de
la conciencia de la familia Villegas.
Señor Rosario, ¿usted cree que se iba a ocupar el primer puesto este año?
Pues yo qué le dijera, señora periodista. Mi hija es y va a ser
importante en mi vida, ¿oyó?
Ya se acabó el juego. A ver, veníte, Peino, porque vamos a llegar tarde.
el desayuno.
Mami, ¿vos sabés si mi papá va a ir al colegio o está muy ocupado en el
Panamericano?
Eh... Tómate un chocolatico.
No he podido negociar a Matios todavía.
Pero va a seguir insistiendo, claro que sí.
Le falta es convencerlo.
Convencerlo de la verdad.
De que aquí le podemos pagar todo lo que nos pida y de que Cali es el mejor
vidriero de este mundo.
Está muy bien, don Emanuel, pero no se desgaste.
Jugadores de esa categoría que se van a venir para acá.
Gerardo, vos estás pensando en chiquito y eso no me sirve. A ver, si Villarreal
jugó en el azul de la capital, ¿por qué Matios no puede jugar en el Panamericano
de Cali? ¿Por qué?
¿Y ya confirmó a los que ahí puedo negociar? Sí, señor.
Eso está más cuadrado que un dado.
Y ponele cuidado.
Casallas, Bolaños, Castro.
Están todos confirmados y ya vienen en camino. Son mi regalo de cumpleaños.
Vamos a ganarle al trofeo que me falta y el que más quiero.
La Copa Emancipadores.
A mí también me emociona pensar en eso.
Pero haber ganado la liga de este país tres veces es un logro porque siempre lo
van a recordar. Para mí no es suficiente.
Yo quiero el trofeo más grande de este continente y nos lo vamos a ganar.
Ahí sí nos van a hacer estatua en Cali y toda la vaina.
Federico, mi amor, es ayunar.
Uy, sí, por fin no más entregas de notas, no más tareas, no más profesores.
Así no más comer, dormir y entrenar. Sí, por fin, por fin.
¿Sabes por qué está diciendo su hermano, Adelaida?
Porque como siempre te pueden dar a vos que a él, ¿no?
Confésalo.
Igual es aburrido porque uno no sabe con qué van a salir en el colegio. Lo es
todo, mi amor.
Pues con felicitaciones y nada más, ¿no? A mi hermana, claro.
Además que todos sabemos que en esta familia el que siempre le ponen
castigos es a otro.
¿Vas a salir? ¿Y esa elegancia? ¿A dónde vas?
Al colegio de Fabián, que nos citaron de la rectoría.
Ey, Dios mío, que no sea nada grave.
Sí, que Leonardo no se demore, que me tiene aquí esperándolo.
Me la vas a sentar a tu visita mientras tanto.
¿Quién te manda a tener dos familias?
Por eso es que te toca tomar esas pepas.
Deja de decir pendejas, ¿a qué viniste más bien?
Quedaste muy elegante en la foto, señor presidente.
Todo lo que me querías mostrar, ya lo había visto.
Mira bien, aquí lo importante no es la foto, es lo que hay entre esas páginas,
revísalas.
Vos sos un putas.
Un barraco hasta que lo hiciste.
No te voy a negar que estuvo difícil.
He trabajado ya su buen proceso.
Prensar la droga en este papel y lograr una capacidad minúscula no pareció una
locura. Pero vas a ver cómo es conmigo, diciendo y haciendo.
Ahora sí a los gringos les va a llegar la droga en cartas, revistas,
Y se van a poder oler mientras le pegan su ledita.
¿Qué te parece?
Hay una red de tráfico de drogas moviéndose por toda la costa oriental de
Estados Unidos, desde Miami a New York.
Los últimos años, los narcotraficantes han movido más de 100
millones de dólares en esta ciudad.
Y aunque ha habido capturas, todos han sido de bajo rango. Por eso la DEA lanza
Operation Elixir, liderada por Roger McKenzie.
Roger, tu misión.
Es poner los líderes de estas organizaciones tras las rejas.
Gracias por su confianza, señor.
Dios los confía, señor.
Dios los bendiga.
Mucha suerte, muchachos.
Este es el de Fabián.
Como pueden ver, son como el agua y el aceite.
Felipe puede no ser excelente, pero es un muchacho que se deja direccionar.
Y que mientras no extrajo la influencia de Fabián, es juicioso y es dócil.
Pero es que Fabián lo único que quiere hacer es proteger a su hermanito menor.
Doña Fabiola, una cosa es uno cuidar al hermano. Y otra muy distinto es llevarlo
por el camino equivocado. Tampoco usted está hablando como si fuera un criminal.
Ay, yo no estoy diciendo eso.
A mí lo que me preocupa es que Fabián es un muchacho que no tiene límites.
Al que parece no gustarle estudiar. Y me preocupa que ese sea el modelo a seguir
de su hermano.
Y bueno, y más me preocupa que ustedes, estando enterados de la situación, pues
no hagan nada para cambiar. No, a ver.
Nosotros sabemos que Fabián no es un muchacho fácil.
Y de ninguna manera estamos de acuerdo con su comportamiento. Nosotros lo vimos
castigando. ¿Qué más podemos hacer?
Preocuparse por su nivel académico.
Ustedes saben que él va perdiendo el año. Han recibido mis mensajes y no han
venido ni una sola vez a hablar conmigo.
¿Va perdiendo el año?
Sí. Javier ha traído todos los exámenes que ha perdido y los mensajes que yo no
han dado debidamente firmados por usted, don Leonardo.
¿O me va a decir que esta no es su firma?
Esta no es firma.
¿Cómo querés que Fabián te cuente que va perdiendo hasta la risa si vos siempre
lo recibís con dos piedras en la mano?
Ara, la culpa es mía. Yo no estoy diciendo eso. Pero es muy difícil para
con alguien a quien le tiene miedo.
Mira, yo lo único que he hecho es tratarle con mano firme como debe ser. Y
todo ese culicagado es un demonio. Imagínate que lo tratara como vos, que
alcahueteas todo.
Mira, respétame.
Ni mi hijo es un demonio ni yo soy un alcahuete. Deja de tratarlo como un
pobrecito, por favor. Sí, por eso hace lo que le da la gana.
Estás quedando sinvergüenza y nos va a sacar los ojos. Te lo digo, nos va a
sacar los ojos.
Querido hijo, aprovecho que estás en el colegio para escribirte esta carta.
Yo sé que desde que estamos viviendo aquí en Estados Unidos, te preguntas
cosas acerca de tu familia.
Ha sido duro para los dos, sobre todo desde que al abuelo le falló el corazón.
Los médicos siempre decían que tenía un montón de cosas.
Pero yo siempre supe que no haber logrado todo lo que quiso como coronel,
mató antes de tiempo.
Él era la única familia que teníamos aquí y en Colombia donde naciste.
Para mí que todo lo que está haciendo Fabián ahorita es para llamar la
del papá. Está pidiendo a gritos que lo oiga y ni así Leonardo lo oye. Pero con
semejante cosa tan horrible que hizo Fabián, aún no tiene presentación.
Perdiendo todas las materias primero y después falsificándole la firma al papá,
¿no, señora?
Eso es pura vagabundería y mala maña. ¿Sí ve? Hasta la abuela juzgándolo.
Lo último que necesita Fabián en este momento es que le pongan el rótulo en la
cabeza de oveja negra. Ah, ¿sí? Y entonces si necesita, entonces que lo
justifique. Porque si usted lo sigue justificando con todo, entonces yo no sé
francamente a dónde va a parar ese muchacho.
Ilumínanos.
Mostrarnos la verdad.
Y déjanos ver lo que los demás no pueden ver.
Puedo preguntar cualquier cosa, ¿verdad? Sí, lo que quieras.
Escoge un montón.
Este.
¿Vos por qué preguntaste?
Por mi familia.
Que no, Fabiola.
Yo a vos ya te lo dije.
Yo no voy a permitir que mi hijo se convierta en un ampón.
Que en vez de utilizar la inteligencia para hacer el bien, la use para ver cómo
le hace trampa a todo el mundo.
Decime qué es lo que quiere.
¿Qué le hace falta?
Pues que lo trates como a los demás. Que lo querás como a sus hermanos. Estás
bobada.
Aquí no hay preferencia por ninguno.
Otra cosa muy diferente es que el que hace las cosas bien y el que responde,
pues se premia. Y el que no, pues no se premia. Pero es que Fabián es Fabián. Y
no responde igual ni a lo mismo que los demás.
Mira, déjame hablar con él y tratar de hacerlo entrar en razón.
Pero vos tienes que entender que Fabián a vos te tienes miedo. Pues por supuesto
que me tienes que tener miedo.
Me tenga miedo.
Porque si ese culicagado no se endereza, me va a tener que seguir escuchando la
cartaleta y me va a conocer.
Fabián Villegas, el talón de Aquiles y el espejo de Leonardo.
Él no lo aceptaba, pero cada vez que miraba a los ojos a su hijo, se veía a
mismo reflejado.
¿Ustedes saben qué significan las cartas cuando sale un diablo, una torre revés
y una luna?
¿Vos de qué estás hablando, mi amor?
Raquel me leyó las cartas. Ay, ¿no vos de verdad crees en esas pendejadas?
A mí no me gusta esa de Laila.
Mamá, son dos niñas jugando.
No le hagas caso.
No te burles.
Porque cuando pregunté por vos, tampoco te fue muy bien que digamos. Un
momentico. ¿Cómo así que estuvieron preguntando por la gente?
Claro, ¿cómo hace Rosario?
A ver, ¿vos querés que yo te provea que te juntes con Raquel o qué?
¿Por qué?
¿Vos no la querés? Pues claro que la quiero, mi amor.
Pero no me gusta que estén perdiendo el tiempo en esas pendejadas.
Como nuevo presidente del Banco del Pueblo, es mi deber informarles que la
Directiva decidió modificar los estatutos de la empresa.
Y dentro de estas nuevas políticas hemos decidido no trabajar más con el modelo
de cooperativa.
Señor, entonces eso quiere decir que... Momento, yo sé que esto puede ser una
mala noticia para ustedes, pero como vamos a manejar el banco ahora, va a ser
una manera más personalizada, dentro de un esquema mucho más sostenible.
Señor,
¿nos están echando?
Lamentablemente tenemos que prescindir de sus servicios.
Yo quiero que tengan la certeza que cada uno de ustedes va a recibir la plata
correspondiente a su liquidación.
Además, una bonificación extra.
¿Y a partir de cuándo, señores? ¿Qué no nos pueden hacer esto? En la carpeta
está toda la información necesaria, con la explicación paso a paso del
procedimiento que vamos a seguir.
Así que cualquier duda, cualquier inquietud, la pueden resolver con el
del banco. Estamos a su disposición.
No siendo más, les pido un permiso, señores. Señor, por favor.
Don Leonardo.
Mucho gusto, mi nombre es Fernando Puente.
Hasta hoy contador de su banco.
Fernando, lo siento mucho.
Esto ya es una decisión tomada, así que no intente convencerme. No, no, no te
preocupes. Mi intención no es convencerlo de nada. De hecho, yo estoy
con lo que decidió la junta directiva. Es muy difícil llevar a una empresa con
tantas dudas opinando.
Lo bonito es que un hombre de finanzas y de números como usted tal vez necesita
ayuda de alguien que entienda de números como yo.
Si tienes cinco minuticos, te puedo mostrar una propuesta que tengo.
Esta música que produce alegría y felicidad. Queremos enviar un mensaje
especial a un gran empresario del fútbol y copropietario de este visora. El
señor Emanuel Villegas Ulloa. Cali se pone de fiesta. Y queremos dedicarle
guaguancó para que todos sus jugadores, su gente y el mundo entero se lo gocen.
Un momento, ya voy.
Álele, amigo, pero no te demores.
Es muy importante agarrar todos estos contratos que están a término indefinido
ponerles una fecha de finalización.
Eso directamente va a influir en las indemnizaciones.
¿Y las horas extras?
Hay que acomodarlas en los libros. Y hablando de libros, me parece importante
que justifiquemos la mayor cantidad de gastos posible.
Recuerde que el papel lo aguanta todo.
Le recuerdo que eso es evasión.
Es la mejor manera de ahorrar.
Pero bueno, esta va a ser mi propuesta. Yo estoy muy pendiente de cualquier cosa
que usted necesite, don Leonardo.
Evalúela. Aquí la última palabra siempre va a ser suya.
Recuerde que hay que cuidar los pesos, porque los millones... Se cuidan solos.
Sí, señor.
Yo pensé que íbamos a viajar en un avión normal.
Ve, pelado.
Lo primero que te tienes que meter en la cabeza es que tu familia es única.
Con los Villegas no es como con todo el mundo.
¿Cómo así?
Que hay gente muy poderosa allá en Cali. Muy generosa.
Para yo lo más importante es la gente que quieren.
Por eso tu tío Leonardo organizó todo esto, para que no haya ni un solo riesgo
de que no puedas ir a verlo.
O sea, esta violeta es de él.
Y entonces, pelado, me extraña.
Para que veas cómo te quiere ese tío.
Tuviste para que hagas que elegancia.
Wilmer, ¿ya llegaste?
Wilmer.
Wilmer.
Wilmer.
Wilmer.
Gracias.
¿Será? Fabi, ¿será que sí le va a gustar?
Claro, ella está perfecta para Manuel, que ahora anda todo pinchado.
Ojalá.
Rosario me dijo que es la marca que le gusta la que pone todos los días.
Y a los regalos de la mamá no se les hace el feo. Ay, pero como mis muchachos
andan tan elegantes, entonces uno ya ni sabe.
Pues sí, muy elegante y muy todo, pero a usted siempre me le van a tener que
bajar la cabeza.
Ay, más le vale, más le vale. A mis hijos y a mis nietos.
¿Y qué dijeron Fabián y Felipe? ¿Que no van a la fiesta? Sí, quedaron todos
aburridos, pero que aprendan. Es de adultos.
Abróchate en el cinturón, que estos vuelos mueven más que los aviones
¿Qué pasa, pelado?
No, no, que no sé si estoy tomando la decisión correcta.
¿Cómo así? ¿No quieres ver a tu papá?
Sí, sí, quiero verlo, quiero verlo a él, a todos, pero...
Pues hay que dejar a mi mamá acá sola y yo me voy sin ella.
No sé, es difícil.
Se llama Wilmer Tirado.
Tiene 12 años.
Tenía unos jeans y una camiseta de rayas.
¿Y a qué hora lo vio por última vez?
Hasta mañana, antes de que fuera para el colegio.
Si no han pasado 48 horas, no podemos hablar de esa presión.
¿Cómo así?
Usted no me puede decir eso.
Vea, yo estoy segura que a mi hijo se lo llevaron. Si me entiendes, se lo
llevaron a la fuerza. De eso estoy segura. Usted me tiene que ayudar.
¿Usted me está diciendo que le persiguieron?
¿Quiénes son los responsables? ¿Para dónde querían moverlo acá? Pues para
Colombia.
Mire, yo no le puedo asegurar con quién fue que habló ni quién fue el que lo
convenció para que saliera corriendo de esa forma.
Pero estoy segura que a él se lo llevaron. Si me entiendes, lo obligaron.
Mire...
Él es lo único que yo tengo en esta vida.
Por favor, ayúdeme, ¿sí?
Ayúdeme.
Pero ¿de qué estás hablando, Wilmer?
Te quitaron la posibilidad de crecer con los tuyos.
De ver a tu papá que no ha pasado una sola noche en paz desde que te
ecuestraron. No, a mí nadie me secuestró.
Entonces, ¿cómo le vamos a llamar a lo que te dijeron?
Te sacaron a escondidas de tu casa, sin permiso de tu papá, y te tuvieron todo
este tiempo diciéndote que no había familia.
¿Qué es eso, Wilmer?
Todo este tiempo pensando que tu papá estaba muerto y está más vivo que nunca
con ganas de verte.
Yo le había preguntado a mi mamá sobre todo este tema, pero ella no, nunca me
quiso contarla. Tranquilo, no te preocupes, que este mito lo vamos a
Cali. Porque ahora lo que te falta es escuchar el otro lado de la historia,
entiendes?
Escúchame una cosa, Wilmer.
Esto que estás haciendo es de valientes.
Digno de un Villegas.
Estás demostrando que puedes tomar riesgos y no te estás dejando ganar del
miedo. ¿O qué es lo que quieres?
¿Vivir una vida aquí maluca?
¿Y conocer la verdad? ¿Y conocer la gente que te quiere, a tu familia?
¿Por qué querés eso? Decime.
¿De qué haces entonces?
No, hagámoslo.
Ya no hay vuelta atrás.
Ahí se habla, pelado.
Va a ver que no te va a arrepentir.
Listo, nos fuimos.
Y sí, era un Villegas que, como todos, terminaría en una familia donde el
y la ambición se iban apoderando de cada uno de ellos.
Wilmer salía con la promesa de conocer a los suyos. Lo que no sabía es que este
sería para él un viaje sin regreso.
Para que lo bailes rico y sabrosón. Mira lo que te traigo.
Y que nos gocemos juntitos tú y yo.
Oye, cómo suena mi son.
Con ritmo y sabor.
¡Eh, eh!
Sabor.
Del bueno.
¡Y ya llego!
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