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DE PIE EN LA MONTAÑA
Pierre va a reunirse con sus padres.
Martine y Jacques.
Martine y Jacques.
Deja a su hermano pequeño Hugo,
al que estaba muy unido.
Los recuerdo de niños, recuerdo sus preguntas sobre ese dios
del que desconfiaban. ¿Cómo no hacerlo
cuando la vida te quita a tus padres
tan brutalmente, de un día para otro?
Pierre era excéntrico.
Se lo reprochaban mucho.
Y muchos de los que estáis aquí,
visiblemente afligidos, no siempre lo apreciasteis.
Pero a Pierre le daba igual lo que pensaran de él.
Vivía como le parecía, orgulloso, sereno, inquebrantable.
Vivía como a muchos nos habría gustado vivir.
Recuerdo su reacción al ver Pesadilla en Elm Street,
que yo presenté en nuestro cine.
Aún era un crío.
Hugo, tú no habías nacido.
Se me acercó al acabar la película y me dijo:
«No quisiera toparme con Freddy.
«¿Pero significa eso que debo dejar de soñar?».
Os invito a reflexionar sobre su interrogante.
Ha llegado la hora de despedimos de Pierre.
Espero que sea bien recibido en el reino del Señor.
Lo merece.
Me alegro de verte.
¿Nos encuentras cambiados?
Un poco, la verdad.
Espera, hace...
...Catorce años, ¿es eso?
¿La primera vez que hablamos? Sí, me acuerdo. Teniamos 6 años.
En el patio del colegio. Yo estaba con Bérénice. ¿Te acuerdas?
Por supuesto.
Viniste hacia nosotros y dijiste...
«¿Queréis ser mis amigos? Los otros son idiotas”.
Exacto.
Ambos dijisteis: «De acuerdo”. A la vez, sin miraros siquiera.
¿De qué ha muerto Pierre?
Estaba enfermo desde siempre.
¿Qué tenía?
Una malformación cardíaca de nacimiento.
No quería que nadie lo supiera.
Por eso nunca os lo dije.
Habladme un poco de vosotros.
¿Cómo es vuestra vida en París?
¿Os habéis visto?
Una o dos veces por casualidad.
Stan, ¿tienes trabajo?
No. Pero tengo proyectos que progresan bien.
Díselo ya.
Vamos.
Pues...
He tenido algunos problemas.
Hace cinco años, me diagnosticaron esquizofrenia paranoide.
Por mi tratamiento, me hospitalizan a menudo.
De hecho, estuve internado hasta ayer.
Pero me dieron una especie de permiso.
¿Podría alojarme aquí unos días?
Desde luego.
De todas formas, me quedaré aquí hasta que venda la casa.
Gracias, Hugo.
¿Y tú, Bérénice?
Yo, bien. Estoy muy bien.
Nada especial.
¿Tú enseñas en Burdeos?
Enseñaba. Acabo de dejarlo.
Estaba harto.
Quiero hacer cosas que me gusten.
¿Por ejemplo?
Por ejemplo, escribir.
¿Escribir?
¿Escribir qué? ¿Una novela?
No, monólogos.
¿Monólogos tú?
Pues sí.
Perdón, he reaccionado como una tonta.
¿Ya has escrito algo?
¿Nos lo enseñas?
Stan.
¿Qué?
Lo haré con gusto.
¿Lo ves?
Ahora vengo.
Yo no elegí ni la época en que nací
ni la familia en que crecí.
Hablemos de mi familia.
Mis padres eran agricultores. Qué mala idea...
Ser agricultor en Francia es como...
...Ser trabajador temporal en Corea del Norte.
Esto debo cambiarlo, no es...
No, está bien.
Tuvieron una segunda mala idea: morir en un helicóptero en Martinica
teniendo yo ocho años.
Por primera vez, dejaban la granja para hacer un viaje.
Lo ganaron respondiendo a una estúpida pregunta de la tele.
Me crio mi hermano mayor.
Y también ha muerto.
Bueno, todos tenemos una relación especial con la muerte.
Aunque tal vez yo más que los demás.
El otro día, me crucé con un amigo en la calle.
Delante de un cementerio. Debí desconfiar.
Me invita a tomar algo. Acepto.
En realidad, no éramos amigos.
Estaba en mi clase a los 13.
Yo lo odiaba.
Era guapo, de aspecto misterioso.
Yo tenía acné.
Se ligaba a las chicas menos feas del colegio
y yo me masturbaba con catálogos de ropa.
Eran las revistas que recibían mis padres.
En fin, un tipo...
un tipo odioso.
Bebemos y me pregunta por mi vida. La encuentra apasionante.
En verdad, le da igual.
Finge escucharme.
Tras mi trepidante soliloquio, le digo:
¿Y tú?».
Ahí, pone la mano en mi hombro,
me cuenta que sobrevivió al atentado del Batacian
y me predice el fin del mundo para finales de año.
Menudo tipo raro.
Es todo.
He dejado aquí esta parte, pero tengo...
...cosas para después.
Te felicito, es muy prometedor.
La idea es hacer algo muy autobiográfico.
Está muy bien cuando es autobiográfico.
¿No me creéis? Venid a ver.
Me vi en las avenidas de tu corazón
Con pegajosas suelas
Yo hacía autoestop
Me dijiste que subiera
Me pegué a tu culito
Y di luz verde a mis caricias
Clito clito luz de giro
Siento tus muslos mojados...
¿Te has hecho daño?
Tu culo, tu culo, tu culo
Si acaso tu papo
Mas siempre a cuatro patas
Cabalgas sobre mí Cual líquido que fluye
Quítate esas bragas y hagamos
Era una mañana.
Pierre me llama.
Yo ya estaba en la facultad de Burdeos.
Él seguía en medicina.
Tenía una voz rara al teléfono.
Le pregunto cómo está
y me dice: «Estoy bien,
«pero voy a dejar los estudios».
Le digo: «¿En serio?».
Y dice: «Haré agricultura biológica en la granja de papá y mamá”.
Un mes después, ya estaba aquí.
Y un mes después,
ya había renunciado a su proyecto.
Se le había ocurrido una nueva idea,
la de cuidar a animales un poco viejos o un poco enfermos.
Se puso a trabajar con circos, con zoos...
Podía ir muy lejos a recoger animales.
Imagino que estos están convalecientes o abandonados.
¿Qué harás con ellos?
Darlos.
Si haces eso, morirán.
¿Qué harías tú?
Yo los dejaría libres.
En ese caso, también morirán.
Pero, al menos, morirán en libertad.
¿Cuánto se tarda en llegar a la cima?
Unas cuatro horas, Si mal no recuerdo.
Fui una idiota al proponer esto anoche.
Estabas borracha.
La próxima vez que esté borracha, no me hagáis caso.
No fui sincera contigo ayer
cuando me preguntaste por mi vida.
No es todo tan rosa.
¿Qué quieres decir?
Mi vida es un desastre desde hace algún tiempo.
Acepto un trabajo alimenticio hasta que me harto
y luego otro y luego otro.
Y en el amor, lo mismo.
Es patológico.
¿Tú estás con alguien?
Ahora, no.
Pensé una cosa, pero no sé si puedo decírtela.
Me da vergüenza de pronto.
¿Hacemos un descanso?
¿Recordáis a Baptiste?
¿El hijo del alcalde?
Nunca me cayó bien.
No dejo de imaginar cómo seria mi vida
si estuviera con él.
Habla en serio.
Eso parece.
¿Sabéis qué ha sido de él?
¿No te enteraste?
¿De qué?
Participó en Molokai hace tres años.
¿Qué es Molokai?
Un concurso de supervivencia. ¿No lo conoces?
- No. - Ganó el programa.
Vivió como un rey durante un año hasta que perdió la cabeza.
El éxito pasó, se divorció
y volvió al pueblo a casa de su padre con su hija.
Obtuvo la custodia.
Al parecer, le tocó un juez fan de telerrealidad.
¿Y vive con su padre?
El padre nunca me cayó bien tampoco.
De chicos, no paraba de jodernos.
De tal palo tal astilla.
Lo reconocí en el entierro. Tenía buen aspecto.
Parece ser que tiene Alzheimer
y que cree que aún es alcalde.
Pierre decía que la enfermedad lo había vuelto simpático.
Estamos salvados.
¿Si
¿Dimitri?
¿Quién eres tú?
Hugo.
El hermano de Pierre.
Hugo... Madre mía.
¿Te acuerdas de Stan y Bérénice?
Madre mía, Stan, Bérénice...
Cómo habéis cambiado.
¿Qué haces aquí?
Pues... ahora vivo aquí.
¿Podemos...?
Sí, perdón. Adelante.
Pasad y calentaos. Cuidado con la cabeza.
Creía que lo sabías.
Vino a verme hace cosa de un mes.
Estaba sentado en el mismo sitio que tú, Hugo.
Toma.
Esta mañana, me levanté pensando:
«Hace tiempo que no sé nada de mi mejor amigo».
Hallé esta botella en la bodega de mis padres
y subí hasta aquí.
Hablamos de todo un poco.
Me contó cosas del pueblo.
¿Y Anna, con su bar?
Lo acribillé a preguntas sobre Anna, como de costumbre.
Siempre fue muy trabajadora.
En un momento dado, me levanté
y le leí un poema que había escrito el día anterior.
Ahora, ella me miraba como a un extraño.
Él me escuchó en silencio.
No sé si le gustó pero se le saltaron las lágrimas.
Fue nuestro último invierno juntos.
¿Por qué no bailamos?
¿Qué?
Podríamos bailar una lenta.
Pero no tengo música aquí.
Bailar una lenta sin música también es bonito.
Está bien.
Llevábamos tres minutos dando vueltas sobre nosotros mismos
cuando acercó la boca a mi oído.
Solo habré tenido un amor verdadero.
Y un hermano.
Y a ti.
Y se largó sin más.
Stan...
Stan.
Despierta.
Stan.
Ven.
Ven conmigo.
¿Qué quieres?
No lo sé.
¿Perdón?
No sé qué hago aquí.
Creí que me lo dirías tú.
Creo que no tengo ninguna identidad,
que solo soy una fabricación de tu mente.
No soy yo quien se aparece en plena noche.
Debes tener algún mensaje para mí.
Para vivir mejor,
ayuda a vivir mejor a tus amigos.
«Para vivir mejor, ayuda a vivir mejor a tus amigos».
¿Y cómo hago para ayudarlos?
Creo que no he sentido alegría,
auténtica alegría, desde que éramos chicos.
Hacíamos locuras por el pueblo,
las tardes de verano,
hasta que caía la noche.
¿Esa maldita alegría es recuperable
0 la hemos perdido para siempre?
Nada me espera en París.
Entonces, quédate.
Quédate con nosotros.
Hola, Hugo.
Hola, Jean.
Hemos logrado atrapar a la cebra.
- Pero parece que también hay... - Una llama.
Una llama y un animal extraño,
de ojos saltones,
que pasea por el pueblo.
Dejé abierta la puerta del granero sin darme cuenta, lo siento.
Me encargo del tema enseguida.
Muchas gracias.
Mierda.
Queda eliminado, Franck.
Franck, reúnase con Leila.
Ya solo son tres.
Ese fue el momento clave.
No podías temblar.
Los aventureros conocen muy bien la prueba de los bambús.
Mira las caras de ellos.
¿Quién se clasificará para la final?
Ahí tienes.
Quedan dos candidatos: Bruno y Baptiste.
¿Sabes cómo resistió papá?
¿Cómo?
Pensando en su hija.
El último tótem de la aventura. El vencedor...
...Irá a la final de Molokai.
Pensé en ti con fuerza.
Abuelo, ¿vas tú?
¿Amandine? ¿Me trae los expedientes?
No, yo no soy...
¿Por qué no está en el ayuntamiento?
¿Perdón?
¿Qué hace aquí?
Venia a ver a Baptiste.
¿Quiere ver a mi hijo?
Sí.
Baptiste.
Mi secretaria desea verte.
Muy bien.
¿Qué ha dicho?
Su secretaria quiere verte, creo.
¿Su secretaria?
Stan, Stan.
¿Por dónde ha entrado?
No lo sé.
Ha destrozado el huerto.
¿Qué hacemos?
Llamamos y les decimos que nos la llevamos.
O nos la llevamos sin decir nada.
- Es mejor, ¿no? - Indiscutiblemente.
Lamento lo de mi padre. Se le va la cabeza.
Te tomó por su secretaria, que lleva 15 años jubilada.
Al principio, intentaba hacerlo razonar, pero se ponía triste.
No te preocupes.
Me gusta venir aquí. Me ayuda a liberar el estrés.
- ¿ Te estresas a menudo? - Sí. A menudo.
Supongo que viviendo en París, y más ahora,
no imaginas que haya estrés en el campo.
Sí que me lo imagino.
Me resulta raro hablar contigo después de tantos años.
Siempre estabas con Stan y Hugo.
Siento que nunca hemos hablado en serio.
Ahora eres... toda una...
Toda una mujer.
Eso es.
Tú te mantienes bastante bien.
Intento cuidarme.
Hace calor, ¿no?
No especialmente.
Según parece, eres una estrella.
- ¿Me seguiste? - No.
¿No me viste en la tele?
No tengo tele.
No me gusta que me laven el cerebro.
Lo he sabido por Hugo.
No has cambiado.
Aún estás contra todo.
No estoy contra todo.
Solo tengo cierta exigencia.
¿Qué?
Yo, al menos, he hecho algo con mi vida.
¿Salir en la tele es hacer algo con tu vida?
¿No es un poco reductor?
Di ilusión a la gente.
Aviejas frustradas por sus maridos que fantaseaban con tus bíceps.
No entiendes nada.
Mataría por volver a vivir eso.
Por volver a ser famoso un tiempo.
¿No hay cosas más importantes en la vida?
Si has probado eso, el resto es puro tedio.
Te lo juro.
Vámonos.
¿Cómo?
Estaba a punto de besarte,
y quizá de acostarme contigo en mitad del lago.
Has logrado, en tiempo récord, que pierda todo deseo.
Siento que nunca lo encontraremos.
Hay un lugar al que no hemos ido.
He ido a ver a Baptiste.
¿Y qué tal?
Muy triste.
Me ha hablado del programa. Vive fuera de la realidad.
Me ha dado pena con sus sueños de gloria.
¿Qué habría sido de nosotros de habernos quedado aquí?
Es difícil de imaginar.
Habríamos seguido siendo amigos, ¿no?
Seguramente.
Durante 14 años, hemos hecho como silos otros no existieran.
Debíamos hacer nuestras vidas,
independientemente, eso es todo.
Aún teníamos muchas cosas por vivir juntos, ¿no?
Voy a acostarme.
¿Dónde está Stan?
Salió a tomar aire.
Me pidió ropa de deporte y fue a correr.
Buenas noches, Hugo.
Buenas noches.
Perdón por molestarlo.
No me molestas. Estoy viendo películas para el próximo ciclo.
La invasión de los ultracuerpos,
el primer remake.
¿La has visto?
Terrorífica.
¿Qué se te ofrece?
Creo que me gustaría confesarme.
Enseguida me siento atraída por los chicos.
Y tengo...
¿Cómo decirlo?
...UN gusto irresistible por el sexo
que puede cegarme totalmente.
Cuando conozco a un chico que me gusta,
tengo que acostarme con él. Es más fuerte que yo.
Porque, cuando estoy en los brazos de un chico, siento que existo.
Cuando nos encontramos en la intimidad
y me mete la mano en las bragas
y me acaricia, justo antes del acto,
quedo totalmente trastornada.
Y cuando entra en mí, la verdad...
Dios mío, me entran ganas de llorar.
Sin embargo, al cabo de un tiempo, me canso de la relación.
Deseo estar sola.
Y empiezo a sufrir.
Me siento melancólica.
Siempre me ha costado romper con los chicos.
Temo hacerles daño.
Entonces, sigo con ellos
y finjo hasta que me dejan.
Dejo que rompan conmigo
sin oponer resistencia.
Pero creo que estoy cambiando.
¿Qué te hace decir eso?
Es muy reciente pero...
...ya no me obsesiona la idea de tener sexo.
Eso parece ser la señal de un cambio.
¿Qué te hace seguir en el pueblo, Bérénice?
No lo sé realmente.
Es bastante extraño volver aquí.
Son muchos recuerdos.
¿Te alegra volver a ver a tus amigos?
Sí. Los he extrañado.
No me daba cuenta, pero los he extrañado muchísimo.
¿Qué tal con tu madre?
No nos hablamos.
Es una lástima.
Es culpa suya.
¿Por qué no tratas de ir a verla?
¿Cree que vale la pena?
Quizá debas empezar por eso.
Quizá te dé fuerza para tomar las decisiones que debes tomar.
¿Estás lista?
Casi. Esperad un segundo,
Bérénice.
Bérénice.
Bérénice.
Bérénice.
¿Has decidido quedarte un tiempo en el pueblo?
Sí, me alojo en casa de Hugo.
- ¿Cómo está él? - Creo que bien.
Vi que la casa estaba en venta.
No sé si podrá sacarle mucho dinero.
¿A quién puede interesarle instalarse allí?
¿Qué tal la jubilación?
¿No te aburres mucho?
¿Ahora te interesa?
¿Por qué tienes que ser agresiva?
No soy agresiva.
Hago una pregunta.
¿Y tú? ¿Te interesas por mí?
Yo también puedo responder a Una pregunta con otra.
Es una situación desesperada, no llegaremos a nada.
¿De quién es la culpa?
¿Cuánto tiempo me reprocharás que eligiera vivir con papá?
Con él, al menos, podía hablar.
Y estuve 16 años contigo. No es poco.
¿Tan horrible fue?
Podríamos intentar recuperar el tiempo perdido.
Podríamos intentar abrazamos, para empezar.
Ven, mamá.
Ven a mis brazos.
¿Tienes un cigarrillo para mí?
No, es el último. Toma.
Tú y yo somos seres excepcionales.
¿Ah, sí? ¿Por qué?
Somos excepcionales porque...
...Ambos sufrimos de la misma enfermedad extraña.
¿TÚ también sientes a veces que tu corazón late tan despacio
que crees que ese latido,
que parece un poco más alejado que los demás, será el último?
¿Progresas en lo tuyo?
No mucho.
Me falta inspiración.
No sé si soy capaz de ser gracioso.
Creo que deberías hablar de cosas que te hacen feliz.
Por cierto, me ha llamado mi madre.
En el hospital han sido comprensivos,
pero ahora tengo que volver. Me dan tres días.
Debo acabar mi tratamiento.
Según ellos, soy un peligro potencial para mi entorno y para mí mismo.
¿Y qué vas a hacer?
Estoy obligado a irme.
Si no, son capaces de venir a buscarme.
He pedido un taxi para ir a la estación.
Hay ruido en mi cabeza.
Mucho ruido.
Ha sido estupendo estar con vosotros.
Pero no podía durar eternamente.
Cuidate.
Gracias por acogerme.
Y...
...piensa en mi consejo para los monólogos.
Cuidalo bien.
Y tú a ella.
Confío en vosotros.
Me hubiera gustado ayudaros más, pero...
Que conste que no os abandono.
- ¿Te molesta si me quedo un poco más? - Por supuesto que no.
Perdón.
Tú votas, ¿verdad?
Hay que votar.
Si a tu edad no votas, es el acabose.
La puerta abierta a todos los extremismos.
¿Sabes cómo se puede explicar la enorme violencia actual?
País de la igualdad... Y un cuerno.
¿Qué tal París?
Una ciudad de locos, ¿no?
¿No?
Te voy a confesar algo.
Me despierto casi a diario
pensando que el mundo corre hacia un precipicio.
Es la verdad. No hay una mañana en que me despierte sereno.
Pero bueno...
Me tomo un café, un zumo de naranja orgánico,
y vuelvo a la lucha.
La vida es una puta lucha.
La vida es una lucha.
No hay que rendirse.
Debemos preparar días felices para nuestros hijos, ¿no?
Hay que actuar.
Actuar y esperar. Si no, más valdría...
- Más valdría... - Para aquí.
¿Cuánto te debo?
Son 16 euros.
Toma.
Gracias.
Quédate el cambio.
Muy amable.
Es verdad, no hay que rendirse.
¿Dónde estás?
Anda, ven.
- ¿Cómo estás? - Bien.
He pensado mucho desde nuestro último encuentro.
No puedo asumir la responsabilidad de tu existencia.
Ya me cuesta bastante la mía.
He decidido devolverte la libertad.
¿Y qué va a ser de mí?
Podrás pensar en ti.
Nunca hay que perder la e en el cielo.
Hola, voy al pueblo.
Sube.
¿Vienes o no?
Odio los entierros. Por eso no fui al de Pierre.
Lo comprendo.
Y nunca fuimos amigos.
Siempre me pareció sospechoso.
Aquí, muchos pensamos que hizo cosas reprochables.
Cosas graves.
Tú y yo tampoco éramos amigos, ¿no?
No.
No nos caíamos bien.
No sé por qué, pero así era.
¿Y qué es de tu vida?
Yo también he tenido algunos problemas de salud.
¿Te has curado?
No sé. Pero, a partir de ahora,
me arreglaré solo con mis problemas.
Mi padre está mal.
Mi abuelo también.
Al crecer, ¿es obligatorio sufrir?
No, no lo es.
No debes pensar eso.
- Hola, Stan. - Hola, Anna.
¿Qué? ¿No puedes dejar el pueblo?
Lo he intentado.
Pero creo que una maldición me ha hecho regresar.
- ¿Qué te pongo? - Un café, por favor.
¿Puedo usar tu teléfono? Estoy sin batería.
Sí.
Da un concierto hoy.
- Por si te interesa. - Por qué no.
Veamos el balance de la voz.
Este es el contestador de Nadia. Deje su mensaje.
Hola, mamá, soy yo.
He cambiado de opinión. No voy a volver todavía.
Estoy mejor y tengo nuevos proyectos que...
...no puedo abandonar ahora.
Estoy trabajando en la creación de varias empresas en Internet.
Una propondrá la adopción provisional de niños.
Es una forma de probar tu potencial como madre
o como padre sin arriesgarte.
Ahora no puedo extenderme, pero creo mucho en esa idea.
Además...
...Ne visto a mis amigos y me necesitan.
Mamá, debes firmar un descargo para que yo no tenga
que volver al hospital.
Sé que está en tu poder,
Lo harás.
Es lo único que te pido.
Te mando besos.
Hola.
¿Has decidido volver aquí abajo?
Pues...
Sal de mi café.
Quisiera hablar contigo.
Yo contigo no. Largo.
Ella me responde: «No todos pueden hacerlo.
«Hay que llevarlo en la sangre».
Entonces, yo le pregunto:
«¿Significa eso que nacemos desiguales en el humor?».
En ese momento, ella quiso irse.
Lo vi en sus ojos. Ansiaba dirigirse a la salida.
Hugo.
Yo estaba en el taxi.
El taxista me contaba su vida.
Y me hacía sentir culpable por la mía.
Le pedí que se detuviese y entré en un bosque.
He pasado la noche allí.
¿En serio?
He resuelto una parte de mis problemas.
Pero...
...Sobre todo...
...!tengo algo que enseñaros.
Vamos, hazlo.
- No olvides mi cerveza. - No, descuida.
Anna.
Anna, por favor.
Anna, tengo que decirte algo. Será solo un momento.
Me he decidido a volver al saber lo de la muerte de Pierre.
Me he dado cuenta
de que la gente a la que aprecio puede desaparecer sin que me entere.
¿Y creías que podías presentarte aquí de repente,
después de dejarme para...
...Vivir tu cara a cara contigo mismo?
Tu cara a cara ha sido muy largo.
¿Acaso esperabas que me echara en tus brazos?
No, no imaginaba algo así.
Pero si te dijera que sigo enamorado de ti
y que ahora estoy seguro de ello
y que sé que me equivoqué al dejarte,
¿serviría de algo?
Se os ve muy íntimos.
¿Qué quieres, Baptiste?
El otro día,
me pareció que era conmigo con quien querías intimar,
¿Sabes eso, Hugo?
No, no lo sabes.
Te lo contaré.
No quiero saberlo.
Deberías dejamos, Baptiste.
¿Es una amenaza?
No, en absoluto.
Solo te pido que nos dejes.
Para, Baptiste.
Vamos fuera.
Hugo, quédate aquí.
Sígueme, Hugo.
¿Vienes o qué?
Sí, te sigo.
Ya basta, Baptiste.
Suéltalo.
Para, Baptiste.
Baptiste, para.
¿Por qué me miráis así?
De todos modos, nunca os caí bien.
¿Qué te parece a ti Baptiste?
Es simpático.
¿Realmente piensas eso?
¿No lo encuentras Un poco pretencioso?
Tipo «yo sé lo que es la vida y vosotros sois unos críos ingenuas».
Reconócelo: No podemos competir con él.
¿Por qué dices eso?
Hugo, seamos lúcidos.
La vida no nos ha tratado bien.
Si nos comparas con él, hay cierta injusticia, ¿no?
Desalineación planetaria.
¿Piensas que somos unos perdedores?
Es una definición válida.
No estoy de acuerdo. En absoluto.
Pregúntale a Bérénice si somos tan interesantes como él.
Bérénice está cegada.
Bérénice sabe lo que quiere.
Ella debe entender que nunca tendrá amigos tan buenos como nosotros.
No vuelvas a tratarnos de perdedores, Stan.
No nos infravalores, ¿de acuerdo?
¿Y esa que está con tu hermano?
Nunca la he visto antes.
Es guapa, ¿no?
Tengo serias dudas sobre su orientación sexual.
Es porque lo intimidas.
Eres intimidante, Bérénice.
¿Quién es?
- ¿Los seguimos? - ¿A quién?
A tu hermano y su novia.
Yo no elegí ni la época en que nací
ni la familia en que crecí.
Hablemos de mi familia.
Ahora estás listo. Es formidable.
- Bérénice. - Sí.
Verás, yo...
...Quería decirte algo importante.
Lo siento.
No os he dicho todo. Dejé mi vida bruscamente.
Cuando mi madre me dijo lo de Pierre,
yo estaba con un chico.
Se llama Sofiane.
Vivía con él en Normandía.
Dejó de llamar. Pensé: «Ha entendido».
Pero vuelve a hacerlo desde hace unos días.
Es una persona...
...?Muy frágil.
Y muy posesiva.
En fin...
Dice que se suicidará si no vuelvo.
¿No has encontrado el momento de decírselo?
Me marcho.
Adiós, amigos.
¿Dejas que se vaya sin hacer nada?
Ella no dará marcha atrás como yo.
No es su estilo.
Bérénice. Espera.
No subas.
No vayas a la estación. Vamos contigo a Normandía.
En la camioneta.
Sofiane decidió huir de París tras los atentados.
Se hartó de que le pidieran los papeles siempre que salía.
No imagináis lo insoportable que era.
Entonces, me fui con él.
¿A qué os dedicabais?
Trabajábamos en un bar.
Además, él tocaba música.
Todos los días, al alba, haga el tempo que haga,
agarra su teclado y un amplificador
y compone en lo alto del acantilado.
Largos temas electrónicos, muy de estilo coldwave.
Qué tipo extraño.
Cuando llamó antes, dijo:
«Si no estás aquí mañana al final de mi sesión, salto».
Siempre fue muy dramático.
¿Y te parece que será capaz?
No creo.
Pero me sentiría culpable si no le dejara creer que sí lo es.
Me alegro de veros juntos.
Nunca creí que fuera posible retomar una relación.
Eso necesito yo también.
Enamorarme de nuevo.
Tener a alguien.
- Tienes a tu hija. - Sí.
No sé qué haría sin ella.
Hablando del rey de Roma...
El abuelo no está.
¿Qué?
He ido a desearle buenas noches y no está.
Y no lo he encontrado en toda la casa.
Mierda, Hugo, ibas a 150 como mínimo.
Caballeros. Señorita.
¿Sabe a cuánto circulaba?
No sé. ¿A 130? ¿A 132?
A 152.
Ahí tienes.
Verá, señor agente: estamos en misión especial.
Vaya, vaya.
¿Qué tipo de misión especial?
Trabajamos para el CRNS. No, el CRS...
- El CNRS. - Eso, el CNRS.
Nos esperan con urgencia en Ruan.
¿Puedo saber qué es tan urgente?
Pero deberán mantener total discreción.
¿Qué hace?
Voy a enseñarle lo que llevo en mi bolso.
Bajen y abran el maletero.
Impresiona más cuando se ilumina. Pero ya lo entiende, ¿no?
¿Qué debo entender?
Que es un meteorito, claro.
Está bien. Vamos a proceder a un control de alcoholemia.
¿Tenía tu abuelo un comportamiento extraño
estos últimos días?
Lo tenía a diario. Lleva 10 años viviendo en el pasado.
- ¿Y bien? - No hemos encontrado nada.
¿Qué creían? ¿Qué les habría dejado una nota?
¿Sabes dónde está el abuelo?
¿Qué haces ahí, papá?
Hemos hablado y las imágenes han vuelto.
¿Con quién has hablado?
Con la extraña criatura.
¿La extraña criatura?
Recordé que había estado enamorado de una mujer
casi toda mi vida.
¿Cómo pudo desaparecer de mi memoria todos estos años?
Aquí, debajo de este árbol,
besé a tu madre por primera vez.
¿Seguro que quieres hacerlo?
Esther.
Esther.
Esther.
Es mejor que os quedéis aquí.
Te abandonan tus pensamientos
Has metido los dedos en el enchufe
Pero ya no hay corriente
Eficiencia conveniente
Pero tú vives contra el viento
Es la hora del descanso
Y tú saltas también
He venido.
No puedes saltar.
Piensa en tu gente.
En tu familia, en tus amigos.
Mi familia ha dejado Francia.
No les importo.
No me quedan amigos.
Max, Léo, Jeanne...
¿Y tu música?
Ya no tengo inspiración.
La he agotado.
Doy vueltas a lo mismo. Es horrible.
Leí en un blog que si no logras
salvar a un suicida en 5 minutos,
ya no hay nada que hacer.
Hace exactamente 8 minutos que Bérénice bajó de la camioneta.
Dijo que no saliéramos.
Si queremos salvarlo, es ahora.
Tal vez cometemos un grave error.
¿Y esos?
Son mis amigos.
De la infancia.
Un paso más y salto.
Comprendo la tentación.
Pero el suicidio no es una solución.
A menos que creas firmemente en la vida eterna.
Entre nosotros, es imposible tener la certeza.
¿De qué habla este?
¿Vuelves conmigo o no?
Está bien.
Espera.
¿Qué pasa ahora?
Te propongo un pacto.
Si esta piedra se ilumina, renunciarás a morir.
Si no lo hace,
podrás saltar.
De acuerdo.
Stan.
¿Qué?
¿Cómo has hecho con la piedra?
No es una piedra, es un meteorito.
Y no he hecho nada.
Es solo que nunca hay que perder la fe en el cielo.
Es la primera vez que rompo yo con un chico.
¿Podemos salir en la próxima, solo para hacer una escala?
CLÍNICA SAN VÍCTOR CENTRO PSIQUIÁTRICO
¿Me puedes prestar tus medias?
¿Perdón?
Las necesito. Luego te las devuelvo.
Toma.
Gracias.
Ahora vuelvo.
Érase una vez un chico que nunca asumió sus sentimientos.
A los seis años,
ya estaba enamorado de una chica.
Pero no se daba mucha cuenta.
Porque el amor...
Conocía la palabra, pero no sabía lo que era.
Entonces, miraba a la chica
preguntándose qué era lo que aceleraba su corazón
cuando estaba junto a ella.
A los nueve años, creyó que...
...el amor mataba.
Entonces, decidió renunciar a él.
Al acabar el bachillerato,
la chica, el chico y su mejor amigo se fueron cada uno por su lado.
Entonces,
durante 14 años, el chico pensó en la chica.
Tuvo otras relaciones,
pero siempre eran insulsas, insípidas.
Un día, ella regresó.
Para él, era...
...Como una segunda oportunidad.
El problema era que...
...Seguía teniendo muy poca confianza en sí mismo.
No sabía cómo decirle
que nunca había experimentado un sentimiento tan fuerte.
Stan.
Volveré a buscarte.
- ¿Cómo? - Volveré a buscarte.
¿Quién era?
¿Cómo quieres que lo sepa? Tenía una media en la cabeza.
Deténgase.
Deténgase.
Deténganlo.
Deténganlo.
Va todo bien, tranquilo.
Da gusto volver a casa.
Os dejo. Voy a llevar el meteorito al cobertizo.
Volveré a buscarte.
¿Eres real o estoy alucinando?
Yo también estoy un poco perdido.
Ahora, todo ha acabado.
He venido a despedirme de ti.
No volveremos a vernos.
Encuentra el modo de decirle a Hugo que lo quiero.
Que lo quiero como un hermano.
Rafael Blanco Subtítulos: Hiventy
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