Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
EL TOQUE SILENCIOSO
- Profesor, soy yo. - Stefan.
Son las 3 a.m.
Por favor. Es muy importante.
Es Kesdi, estoy seguro.
Aquí se detiene, pero sé que sigue.
Me suena conocido, pero podría ser cualquier cosa.
Pero, ¿por qué Kesdi?
Aunque pudiera decírselo, no me creería.
¿De dónde lo sacaste?
Lo escuché entre sueños.
Lo sé.
Lo sé, son apenas unas notas.
Pero...
sentí que necesitaba terminarla.
Como una buena idea.
¿Tienes idea de lo que eso implica?
Eres musicólogo, no compositor.
Sí, lo sé.
No es por mí.
Pero ¿por qué él?
Alguien tiene que escribirlo.
Esto... esto...
solo podría venir de Kesdi.
Usted lo conoce, ¿no es así?
- Eran amigos. - Las personas como Kesdi no tienen amigos.
Pero sí, lo conozco.
Fuimos juntos al Conservatorio de Viena.
Escucha, Stefan, debes descansar.
Debo saber todo sobre él.
Todo.
Henry Kesdi,
el compositor más tolerante de esa generación.
Y ahí está ella, su primera esposa.
Tres años después, falleció.
Todos fallecieron,
excepto él.
Él sobrevivió.
Y él agradece su silencio.
El precio de sobrevivir una catástrofe no puede callarse.
- Debo ir. - ¿A dónde?
- A encontrar a Kesdi. - ¿Para qué?
Henry Kesdi no ha compuesto nada en 30 años.
Creo poder hacerlo componer.
No seas ridículo.
Pero, si lo logro,
si él escribe otra obra...
¡Tonterías!
Necesito su ayuda,
Lo sé, lo haré sin usted.
Entonces, ve.
La experiencia te servirá.
Adiós.
Espera.
Te recomendaré con una carta.
¡Gracias!
Suele estar de mejor humor luego de dormir la siesta.
O con un calmante.
Esperen aquí. Iré por té para él.
¿Quién es?
¿Cuánto puede demorarse?
¿Helena?
¿Eres tú? ¡Ya me habría muerto de sed!
¿Por qué me lo traes tan caliente?
Déjalo aquí un momento, la próxima te lo traeré frío.
- Vino Joseph. - Rayos.
Junto con dos caballeros.
¿Qué quieren?
- Señor Kesdi, es un gran honor-- - ¡Cállese!
¿Quiénes son?
El señor Muller es profesor de música.
Él y el señor Maier han venido a discutir
si planea celebrar su cumpleaños número 75.
Lo mismo que hice para celebrar mis 74:
pasar el día en la cama, bebiendo y durmiendo.
¿Para qué trae a toda esta gente?
Quiere ser tu agente comercial.
¿Y qué sabe del negocio de la música? Es vendedor de cobre.
De todos modos, es tu sobrino.
- Tío, quisiera... - ¡No me digas 'tío'!
Me deprime pensar que somos parientes.
- ¡Ahora, váyanse, todos! - Señor Kesdi,
entiendo que su situación económica es un poco precaria.
Señor Kesdi, le aseguro que...
¡Largo! ¡Largo!
¡Ese hombre está loco!
Como una cabra.
Nunca hace trizas las piezas que yo pinté.
Santo cielos, ahí viene otro.
¡Henry!
Me doy por vencido.
Si solo quiere beber y dormir todo el día,
que lo haga a expensas de otro.
Ya me he encargado de ustedes lo suficiente.
Pero, Joseph, está enfermo.
¿No puedes convencerlo de que se cambie o tome un baño? Apesta.
Es que le gustan los aromas naturales de su cuerpo.
- Había otro en el bosque. - ¿Qué?
Iré por mi arma.
Henry, no seas ridículo.
¡Henry!
¿Cómo entraste?
He venido desde Polonia a hablar con su esposo.
Él no hablará con nadie.
Creo que podría hacer una excepción con mi caso.
Estudio música en Polonia.
En ese caso, necesitarás protección física.
Por favor, por favor.
Entréguele esta carta a su esposo para que la lea.
Es muy importante y todo depende de él.
Pierdes el tiempo.
¡Helena!
¿Dónde demonios están los cartuchos?
¡Están en tu escritorio, como siempre!
Nombren un compositor de los últimos 50 años
cuya obra no se asemeje al sonido de un alicate cortando uñas.
La música contemporánea es una polución al silencio.
¿Qué hay de Prokofiev y Shostakóvich?
Habrían cambiado de opinión con Stalin.
Si les hubieran dejado sus instrumentos, habrían hecho lo mismo que todos.
Caos.
¿Y Schönberg?
Su último concierto fue muy bueno.
¿Recuerdas que lo oímos en Salzburgo?
Era de Alban Berg.
No, era de Arnold Schönberg.
Entiendo muy bien la confusión: son intercambiables.
Helena, ¿qué es esto?
Me lo dio el muchacho.
¿Qué muchacho?
El del bosque.
¿Y tú lo aceptaste?
Es como una invitación para esos fanáticos.
¡Quémalo!
Quémalo tú.
Suficiente.
Estoy harto de los intrusos, las llamadas, las cartas.
Quiero estar en paz, ¿acaso es mucho pedir?
Quiero disfrutar de mi senilidad y mi incontinencia en privado.
Dios mío...
Respira, es un ataque de anginas.
Me duele la cabeza.
Me duele la espalda.
Gracias.
Espera, no te vayas. No quiero dormirme aún.
Pobrecita.
Podrías ser libre,
pero me tienes a mí.
Odio mi espalda, la odio.
Los odio a todos, ni el médico me puede ayudar.
Pero estoy bien, estoy bien. Buenas noches.
- ¿Qué haces? - Hay un arroyo por aquí. ¿Ve?
Corre por debajo de la casa. Debería desviarlo. ¿Puedo pasar?
¿A dónde vas?
Dice que hay un arroyo que corre debajo de la casa.
¿Es de la compañía de agua?
No, es de Polonia.
¿De Polonia? ¿En serio? ¿En mi casa?
¿De qué lado está su habitación? Está al frente, ¿cierto?
¡Tú!
Vine a hablar con usted sobre su obra.
- ¡Sácalo de aquí, Helena! - Henry, no seas tonto.
Está durmiendo justo en la corriente del arroyo.
Por eso le duele la espalda.
Debería dormir en la otra punta de la casa.
- ¡Vete! - ¡Henry!
- ¡Ya! - ¡Henry!
No vuelvas a dejarlo entrar.
Señor...
Yo me encargo. Ven, te lo curaré.
No.
Siento que dormí 100 años.
Ese muchacho tenía razón.
En cuanto fui a la otra punta de la casa,
me dejó de doler la espalda. Increíble.
- ¿Dormiste en el estudio? - Café.
Sigue ahí afuera, ¿sabes?
Podría alquilarse una habitación.
Tal vez vino por eso.
Quizás...
¿Ibas a decir algo?
Se me ocurrió que quizás alguien debería revisarle la herida.
¿Hola?
Ya entendí el mensaje.
Lo dejaré en paz.
No, no.
Es mi manera de invitarte a desayunar con nosotros.
¿Entonces conoces al viejo profesor Jerky Kern?
Le ha ido mejor que a mí, ¿no?
Al parecer, tuvo el mejor promedio de todo el conservatorio.
¿Seguro tu brazo está bien?
Sí, estoy bien.
Me envió cartas, ¿sabías?
Como si tuviera el derecho a pedirme que componga.
Tal vez tiene el derecho.
Tal vez sobrevivió a la guerra por una razón.
¿Y ahora debo expresarle gratitud con mi música?
Ya escuché de todo, excepto una cosa:
el genocidio me hizo dar cuenta de la absoluta insensatez de la música.
Además, yo no le pedí que se uniera al ejército.
El silencio significa rendición.
Acompáñame.
Quiero saber cómo hiciste el truco de la ramita.
Sosténgala con suavidad.
Qué cosa tan pero tan estúpida.
Permítame.
Hay un pequeño arroyo justo debajo de nosotros.
- ¿Lo siente? - Dame eso.
¡Vamos, porquería!
¿Cómo sabías que tenía dolor de espalda?
También sé que tiene anginas, reumatismo,
cirrosis hepático y presión alta.
A mi edad, todo duele.
Y aun así, todavía le falta componer lo mejor.
Eso sí que sería nuevo.
Cielo santo.
- ¿Cuántas veces la escuchaste? - Las suficientes.
Siempre entre sueños.
Sí, escucho más, pero...
Es raro. Me resulta...
conocida.
Y tú también.
Es una melodía judía antigua que, de hecho, recordé hace unos meses.
- ¿Yo le resulto conocido? - No te emociones.
Probablemente son las alucinaciones de un viejo inútil.
Dale la habitación libre.
¿Cómo lo convenciste?
Toqué unas notas.
La paz es frágil.
Como ya te habrás dado cuenta.
Así que, hagas lo que hagas, sé cuidadoso.
Tengo un ataque de asma.
Es el polvo de este cuarto.
Tú hiciste que durmiera aquí.
Quiero probar algo.
No me toques.
Tienes un toque tranquilizante.
¿Cuál es tu secreto?
No lo entiendo.
¿Cuándo lo descubriste?
Recién.
Entonces soy el primero.
Usted debe ser el elegido.
Muy bien.
Ahora duerma.
Eres un ángel, ¿no?
En cuanto te vi,
me di cuenta.
Cielo santo, ¿cómo voy a trabajar aquí?
Mira esto, es desagradable.
Primero, lo haré afinar.
¿Seguro que es el piano lo que hay que afinar?
Claro que sí.
Y necesitaré...
dos resmas de papel pentagramado.
Esto se va.
Y la silla es muy alta.
Hay como un tercer mundo aquí.
Esta mañana te ves como una ramera, ¿no, Mefistófeles?
Me vendría bien café.
Horrible.
Espero que no te ilusiones.
Solemos tener estos milagros,
estas transformaciones cada tanto.
Pero nunca sale nada nuevo.
¡Helena!
¡Helena!
Necesito un asistente.
Pon un anuncio en esa cosa que siempre tiro por la puerta.
¡Pero yo soy tu asistente!
Un asistente musical, no te lo tomes personal.
Pero no podemos pagarlo.
Háblale a Ali Baba, él nos ayudará.
Que te acompañe el muchacho.
Tú habla con él, pero ya sé lo que dirá.
Ni siquiera lo piensen.
Pero, si compone algo luego de 40 años de silencio,
piense en la publicidad que tendrá y piense en las regalías.
Véalo como una inversión.
Sí, pero necesito pruebas de este gran renacimiento.
Como usted dijo, han pasado muchos años.
No podemos hacer nada sin un asistente.
Vamos, Helena.
La familia solo era la primera oportunidad.
Esperen, está bien.
Solo pagaré el asistente, nada más.
¿Sabes? Sería muy importante
si de verdad ganáramos dinero por que él vuelva a componer.
¿Y tú qué ganas?
Siento que soy la conexión entre él y la música.
Quizás cuando él componga encontraré la respuesta.
Explícame cómo es que se ha vuelto tan dócil contigo.
¿Cómo lo convenciste? Anda, dímelo.
No puedo.
Dímelo, no me espantaré.
No puedo explicarlo porque ni yo lo sé.
Es algo que funciona dentro de mí.
No creo poder controlarlo.
No puedo...
Soy un vehículo.
En ese caso, asegúrate de que Henry no conduzca.
¿Henry?
¿Henry?
Se volvió a encerrar.
¡Por Dios! Abre la puerta, por favor.
No tiene sentido.
Lo siento.
Cierro los ojos y no escucho nada.
Ni una sola nota.
Lo siento.
En verdad debería...
ponerle un alto a esto...
¿Por qué no te quedas...
y me ayudas a compensarte...
con gracia?
No tiene sentido. Llegaste tarde, ya estoy muy viejo.
Tiene que intentarlo.
Tiene que creer que sus acciones pueden inclinar la balanza
entre el bien y el mal.
Y cada vez que cree algo bueno,
la balanza se inclinará.
Se lo debe a los demás, a los que sufren.
Para tu información, no hay "demás", solo yo.
No creerá eso.
Además,
la música no le pertenece a usted, es una expresión de bondad.
El talento es lo mejor.
Aproveche mi don.
Somos recipientes.
Accesorios.
Lo único...
Lo único que podemos hacer...
es facilitar la entrada del bien a este mundo.
Escúchate.
¡Sí tienes huevos!
Si no los tuvieras, sabría con certeza que eres un ángel.
Es asombroso.
Intenté usar esto hace unos años.
Pero nunca encontré la manera de desarrollarlo.
Luego tú me lo recordaste.
Tiene algo...
Lo sé.
Solo hay que saber encontrarlo.
Cielos, mi mano está rígida.
Bien, ¿quién quiere pasar primero?
De niño, estudié para tocar las obras de todos los grandes músicos
en seis instrumentos distintos.
Recibí una beca de la Universidad de Bern
y me gradué con honores.
El tema de mi disertación
fue la persecución de los religiosos durante la época barroca.
La música es el idioma universal del alma,
la voz eterna de la naturaleza y de la belleza.
Hay música en cada flor, en cada árbol.
- En cada latido. - Gracias.
En verdad, es un honor
estar aquí con el señor Kesdi,
quien se ve tan bien, tan joven.
¡El que sigue!
Gracias.
¿Podría venir por aquí? Gracias.
Hablo alemán, italiano, francés e inglés.
Y mi trabajo como asistente musical
me ha hecho viajar por todo el mundo.
También toco el violonchelo.
Un instrumento muy incomprendido.
Creo que fue Sir Thomas Bishopp quien dijo una vez
que los chelistas a menudo se sientan ahí
con esta gran belleza entre sus piernas
y que eso es lo único que saben hacer.
- Señora Olsen. - ¿Sí?
¿Me acompaña? Le haré una taza de té.
Gracias.
¿De dónde vienen?
Eran todos raros.
¿Y la señora Olsen?
Parecía un caballo.
A mí me pareció perfecta.
Además, en todo caso, ser asistente musical no es un trabajo,
es una vocación.
Otra vez con lo mismo.
Está buscando una musa.
Helena, necesito a alguien que tenga pasión por la música,
la cultura, la naturaleza... ¡por la vida!
Excusas, excusas.
Yo voto por la señora...
Henry, aún no he terminado.
Y yo digo que sigamos, ¿sí?
Hasta no encontrar a la persona indicada,
no escribiré una sola nota.
Está bien así, gracias.
¿Qué?
¿Por qué no dijiste nada?
No es tan importante.
Lo que sea que lo ayude.
¿Lo que sea?
No me deseas, ¿o sí?
Helena Kesdi.
Ven.
¿Cómo estamos esta mañana?
Estoy bien.
¿Dónde está el muchacho?
No lo sé.
Deambulando por algún lado.
No confías en él, ¿no?
Tenía miedo de que las cosas cambiaran.
¿Y cambiaron?
Sí.
Sí, cambiaron.
¿Stefan?
¡Stefan!
¿Stefan?
¡Se fue!
¡Stefan! ¿Cómo dice?
¡Sí!
Helena. Era Tom.
Quiere que me encuentre con él en una hora.
- ¿Para qué? - No lo dijo.
Viejo zorro.
Les presento a Anette Berg.
Así que por ti tuve que venir hasta aquí.
¡Señor Kesdi!
Lo siento mucho, pero es que, cuando este extraño
apareció de la nada y me pidió ser su asistente,
creí que me estaba coqueteando.
¿Te gustaría ser mi asistente?
¡Por supuesto!
Entonces, el puesto es tuyo.
¿Así como así?
Querida,
es bien sabido que el destino de todo entrevistado
se determina en los primeros 15 segundos.
Así que no veo por qué
seguir desperdiciando el tiempo de esta señorita.
Ella es mi esposa, Helena.
- Un gusto. - Un gusto.
Bueno, empezarás mañana.
De acuerdo.
Stefan te dirá cómo llegar.
¿Te has dado cuenta?
Lo más raro de Stefan es que nunca habla de sexo.
Tal vez es homosexual.
Usted es el que me tocó en la entrepierna.
¿Me perdí de algo?
¿Qué te ha pasado?
Mi querido amigo Stefan ha logrado una transformación milagrosa.
Se terminaron los días de ser tratado como animal de laboratorio,
no más pastillas, no más químicos.
He tirado todo y me siento fantásticamente.
Lo que significa que tal vez debería considerar otra profesión, Hans.
¿Se ha vuelto loco?
Ese es un diagnóstico increíblemente desacertado.
Me siento más sexual ahora que en los últimos 30 años.
Soy milagrosamente espectacular en la cama.
Las esposas tan correctas siempre son las más traviesas.
En 1982, estaba en Boston dando una conferencia.
Una de las estudiantes era violinista.
Ahora es una violinista bastante famosa,
pero me tenía caminando por toda la habitación.
Así no puedo terminar mi historia.
Es extraordinario.
Tiene la presión más alta que nunca.
Tiene fiebre.
Tiene el pulso alto.
Pero está hecho todo un jovencito.
Tome, asegúrese de que tome tres de estas al día.
Ya sabe qué dice Henry.
Solo son calmantes.
No querrá tomarlos.
¿No puede ponérselos en la sopa cuando él no se dé cuenta?
Está por volver a componer.
Eso lo mataría si no somos cuidadosos.
No lo creo. Venga, lo acompaño a la puerta.
Hola, ¿quién es?
Anette Berg.
Empuja la puerta.
Vamos, pobrecita. ¡Estás empapada! Mírate.
Lo siento, el autobús se retrasó y...
¿Qué, por la lluvia? ¿Por qué no tomaste un taxi?
No, está bien, me gusta la lluvia.
Helena, rápido, ve por una toalla y ropa para cambiarse.
- Tomaré tu abrigo. - Gracias.
Eso es. Por aquí.
Stefan, trae algo caliente para la dama.
Cuántas fotografías.
Este debe ser el Cunningham Hall.
¡Y Rubinstein!
¿Y quién es ella?
¿La reina Elizabeth?
¡Qué pasado tan distinguido!
Recuerdos infantiles.
Carecen de importancia.
¿Entonces por qué los exhibe?
Tienes razón, soy un hipócrita.
Pero permíteme ser un poco vanidoso, por favor.
Además, todo ese circo ya quedó atrás.
Yo diría que todavía hay más.
Bueno, tal vez sí, pero ya no importa.
A mi edad, lo único que importa es la música.
Cierto.
¿Qué tal si empezamos?
Todavía no hay nada para que transcribas,
pero quizás puedas practicar con unos viejos manuscritos míos.
Te ayudaré a acostumbrarte a mis borrones.
Puedes sentarte aquí.
A menos que quieras sentarte en este otro asiento.
- Este está bien, gracias. - Bien.
Avísame si te aburres.
"Tráele una toalla, tráele algo caliente para beber".
No sea así.
Me sorprende, eso es todo.
¿De verdad no le molesta?
¿A mí?
¿Por qué?
Ya lo he visto todo.
Henry tiene cierta...
cierta inclinación por las muchachas.
- Sí, entiendo. - Sí.
Está bien.
Verás...
yo nunca confundo sexo con amor.
Y tampoco Henry.
Podrá confundirlo con cualquier otra cosa,
pero no lo confunde con amor.
- ¿Qué hay de ti, Stefan? - ¿De mí?
¿Sobre qué?
Me parece muy raro.
Un joven atractivo que da un paso atrás y deja que alguien...
con edad para ser su abuelo
conquiste a la muchacha para acostarse con ella.
Eso hará, ¿sabes?
Vaya que sí. Henry siempre consigue lo que quiere.
¿Te resulta conocida esta armonía?
Es música de los Montes Cárpatos, es folklore.
Los críticos lo odiarán.
¿Qué, le importan los críticos o el público?
¿Qué público?
Hoy en día ya nadie escucha música clásica.
Pero ha influenciado a muchos tipos de música.
Y, de todas maneras, creo que no importa cuántos la escuchan,
sino cuánto la sienten.
Cielos, todavía quedan idealistas en el mundo.
No te detengas, quiero escuchar más.
Lo siento, no puedo. Debo irme, ya perdí el autobús.
¡Helena!
Necesito que alguien lleve a Anette a su casa.
Está cansada.
Estoy ocupada. Pregúntale a Stefan.
¿Sabe conducir?
Pensé que sabías conducir.
Cambia de cambio, deberías estar en tercera.
Él te atrae, ¿no es cierto?
No seas ridículo, casi no lo conozco.
Está bien, ¿pero te agrada?
Sí.
Es gracioso, encantador, inteligente.
Es un anciano.
No se comporta como tal.
Todo lo contrario.
Y está casado.
¡Cuidado! ¿Puedes mirar hacia adelante?
No estás celoso, ¿o sí?
¿Qué haces mañana en la noche?
No tengo planes.
Bien.
Podrías mostrarme la ciudad.
Está bien.
Traes a esa chica a mi casa,
me la pones enfrente para tentarme,
y luego me la arrebatas cuando no estoy mirando.
Pero está interesada en usted, me lo dijo.
¿Y por qué la invitaste a salir?
Nunca había salido de Polonia.
Ella pensó que me gustaría recorrer la ciudad.
Perfectamente inocente.
Sal de mi vista, no soporto mirarte un segundo más.
¿Qué está haciendo?
- ¡Lárgate! - ¿Y qué hay de componer?
¡Al diablo lo de componer!
Cuando llegué a esta casa, creí que era un viejo enfermo y frustrado,
pero usted es peor, mucho peor que eso.
Usted es un tirano egoísta y manipulador
y usa a los demás según cómo le convenga.
¡Muy bien! Lo admito.
Cuando elegí a la asistente, también elegí alguien que me gustara.
¡Eso es una cosa!
¡Pero lo que usted quería era algo más que una asistente!
Necesita absoluta concentración.
Mira esto, mira. Aquí va de nuevo, mira.
- ¿Te gustaría intentar? - Sí.
Ahí tienes.
Bien, debes...
Sostenlo así.
Bien.
Bueno, podríamos ir a comer,
podríamos emborracharnos o ir a bailar.
¿Sabes? No te imagino bailando.
- ¿Ni emborrachándome ni nada? - Así es.
¿Qué hacemos entonces? Ya te mostré todos los lugares.
- Subamos al bote. - No.
Madre mía. Este lugar es una pocilga.
Con razón te pedí que fueras mi guía.
Es difícil saber qué te gustará.
No.
No es buena idea.
Lo siento.
Fue brusco.
No te mereces esto.
Yo te hice entrar a la casa.
Quería cautivarte para sacarte de allí.
- No funcionó, lo siento. - Pero...
¿De qué hablas?
¿Por qué quieres sacarme?
No pido que no haya un romance, eso no me incumbe.
Pido que el romance no se interponga con la música.
Esto es bueno.
Se repite unas 40 o 50 veces.
Como en el bolero de Ravel.
Cada vez, se acerca más a un gran crescendo.
Y cuando todos piensen que la orquesta dio el máximo,
empieza el estribillo.
Como cantando, jubilante,
creciendo y creciendo.
Creciendo.
Y creciendo.
¿Por qué lo hiciste?
¿No es obvio?
Sé que soy audaz, pero aún tengo dignidad.
Y no quiero tu lástima.
¿Qué quieres?
Quiero amor.
Yo también.
Quiero darte esto.
Le perteneció a alguien a quien quise mucho.
Hace muchos años.
¿A quién?
A mi primera esposa.
Acéptalo.
Vamos, acéptalo.
¿Es ridículo pensar que un anciano como yo...
se enamore de una jovencita como tú?
No si ella siente lo mismo.
Conozco un lugar...
Conozco un lugar donde conseguiríamos el postre ideal.
O quizás podríamos buscar un hotel.
Buenos días.
- No encuentro nada malo. - Lamento disentir.
Iba a ser la mejor noche de mi vida...
y Napoleón se puso como un espagueti hervido.
- ¿Qué? - ¡Tuve dificultades técnicas anoche con Anette!
- ¿Te parece gracioso? - No.
Bien, porque necesito un joven sano y fuerte
para asegurarme de que no vuelva a suceder.
¿Qué?
Tú lograste curar los demás males de mi cuerpo.
No soy terapeuta sexual.
¡No tienes por qué estar celoso!
¡Tú perdiste tu oportunidad! ¡Regresa!
¡Ven aquí, de inmediato!
¡Deténgase! ¡Deténgase!
Un acto final antes de retirarte de mi mundo privado de frustración
para nunca jamás volver.
¿Cómo ser artista si no soy hombre primero?
¡Eso es chantaje!
No, creo que sería un intercambio justo.
Tú haces tu trabajo y yo hago el mío.
¿Eso es para usted?
¿Un trabajo?
¿Un acuerdo?
Supongo que eso no me alcanza.
La música tiene que tener significado,
¡tiene que decir algo!
¡Y lo dirá! Lo prometo.
...pero es más como un pizzicato.
Adagio.
Con gran fuerza.
No, bebe tú.
Mira esto. Deberíamos ver si podemos hacerlo mejor.
- ¿Eso crees? - Sí.
Dijiste que ya se había curado.
Así era, pero cambió de idea.
¿Listos? Comiencen a filmar.
Se cree que usted guardó silencio en los últimos 40 años
como crítica a la dirección que ha tomado la música contemporánea.
- ¿Es cierto? - Completamente.
Pero también perdió a muchos de sus contemporáneos en la guerra.
Quizás su silencio puede interpretarse como duelo en respuesta a esos eventos.
Quizás.
Y bien, ¿qué es lo que finalmente le hizo romper el silencio?
Mi ángel guardián,
que siempre me habla de mis obligaciones morales.
¿Su ángel guardián?
Me imagino que es una metáfora.
Para nada, es de Polonia.
De Polonia.
¿Dónde está?
Ha decidido nombrarlo Opus 1.
¿Por qué?
Porque todo lo que hice antes es irrelevante.
¿Y piensa dirigir usted mismo la nueva obra?
Si quiero llegar a la gente,
prefiero dar el mensaje yo mismo.
¿Y cuál es el mensaje?
De poder ponerlo en unas líneas,
no haría falta el arte.
Gracias, señor Kesdi.
Porque es un buen compañero
Porque es un buen compañero
Porque es un buen compañero
Y nadie lo puede negar
¡Henry!
¡Los engañé!
Lo siento, cariño.
Eres un tonto. Anda, pide un deseo.
¿Cuál fue tu deseo?
Dios santo, se caen como moscas.
Esto no es broma.
Helena, pide una ambulancia.
Tu sistema inmune no está funcionando bien.
Necesitaste cuatro unidades de sangre.
¿Dónde está Henry?
Ensayando.
Espero que sobreviva.
¿De qué habla? Él está bien.
Los síntomas son inconfundibles.
Un viejo enfermo de más de 70 años tiene una recuperación fantástica.
Pero no son más que ilusiones.
El último destello de luz,
como una vela antes de apagarse.
Está equivocado.
No lo creo.
Hay algo que no entiendo.
- ¿Por qué viniste? - Él le dio música al mundo.
¿Sí?
Verás, soy un hombre práctico, no un filósofo,
así que perdóname si no termino de entender.
¿Qué te hizo venir aquí
y decirle a un hombre mucho más grandioso que tú
cuáles son sus obligaciones?
¿Qué versión prefiere, señor?
¿La práctica o la filosófica?
La más simple.
Para que yo pueda entender.
Quería dormir un poco.
Timbales, por favor.
Hasta escucho mis propios gases.
¡Quiero un trueno!
Los timbales solos, desde el 669.
Bien, ahora toda la sección de percusión.
¡Fuerte, por favor!
Todos desde el 660, por favor.
Te ves terrible. ¿Estás bien?
No, recién me descompuse.
Lo siento.
Y también me descompuse ayer en la mañana.
Felicidades.
¿Él ya sabe?
No.
Pensé en decírselo luego del concierto.
Debo admitir que es muy considerado de tu parte.
Vaya, vaya.
Anette está embarazada.
Supuse que eso te despertaría.
Hay que lavarlos.
Le devolviste las ganas de componer,
¿era necesario que le devolvieras algo más?
Te traje esto.
En cuanto te recuperes, quiero que te marches.
No te dejaré elegir.
Lo siento, Helena.
Espero que la música valga la pena todo esto.
Tal vez, es posible.
Podría ser, pero...
¿quién sabe?
Stefan...
¿Qué quieres hacer?
¿Poner la vida y el arte en una balanza y pesarlos?
Lo único que podemos hacer
es seguir esforzándonos día a día
y vivir tan hermosamente, valientemente
y, claro, correctamente como sea posible.
Esa es la forma más pura del arte.
Así que toma eso y vete.
Cuando puedas.
Qué gracioso, siempre quiso tener hijos.
Va a quedar impactado cuando se despierte.
¿Qué piensas hacer?
¿Te quedarás con ellos?
Haré el intento.
Hacemos un trío muy raro. ¿No les parece?
Cuarteto.
- ¿Hola? - ¿Stefan?
Soy Helena.
- ¿Hola? - Ha pasado mucho tiempo.
Stefan, si te enviara un pasaje,
¿vendrías? Es por Henry.
Pero ya te dije que no tengo poderes.
Nada.
No, no entiendes. Solo quiere verte.
De acuerdo.
AEROPUERTO DE COPENHAGUE
Stefan.
- Hola. - Qué bueno que viniste.
Antes no usabas gafas.
Kern se retiró, venían con el puesto.
¿Dónde está?
- Hola. - Hola.
Él es Thomas.
Es asmático,
pero los doctores dicen que ya se le pasará.
Así que lo sacamos mucho, para que respire aire fresco.
- ¿Quién es? - Yo.
¿Stefan? Ven aquí, por todos los cielos.
Lamento no poder levantarme para saludarte.
Es maravilloso.
Todos los días, alguien viene a visitarme.
Ojalá pudiera hacer algo para ayudarlo.
Madre mía, no.
No podría volver a pasar por todo eso.
Me he dado cuenta...
de que todas las edades son la manera astuta
que tiene la naturaleza
de prepararnos para enfrentar a la muerte.
En cierto punto, ya la deseamos.
Debo decirte...
que tiene sus beneficios.
Puedo ir a laboratorio sin tener que ir realmente.
Me bañan,
me dan de comer en la boca.
Mi hijo y yo tenemos mucho en común.
Además, ya me has ayudado lo suficiente.
Está feliz.
Estoy encantado.
Estoy perdido, Henry.
Me siento vacío.
¿Vacío?
Recuerdo que tú una vez me convenciste...
con todo tu palabrerío de que somos accesorios y...
vehículos.
¿O éramos recipientes? No recuerdo.
¿Ahora debería convencerte yo?
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.